Tomo 6 Gramsci Cuadernos de la cárcel

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  • 1. AntonioGramsci

2. Edicin crtica del Instituto GramsciA cargo de Valentino GerratanaTomo 6Cuadernos 20 (XXV) 1934-193521 (XVII) 1934-193522 (V) 193423 (VI) 193424 (XXVII) 193425 (XXIII) 193426 (XII) 193527 (XI) 193528 (111) 193529 (XXI) 1935Ediciones Era 3. Traduccin deAna Mara PalosRevisada porJos Luis GonzlezBenemrita Universidad Autnoma de Puebla c fnPrimera edicin en iufiano: 1975Endo original: Bdmi d d rmmc@ 1975. Giiilio Einaudi editore 5.p.a.. TurnPrimera edicin en espaiol: 2000(coedicin Ediciones Era / BenemciraUnivimdad .4urnoma de Puebla)ISBN: 968411%1-3 (Era, romo 6)ISBN: 96886S371-9 (BLAP, tomo 6)Derechos resenadus en lengua espaola Benemrita Universidad htnuma de Puebla0 1981. 1999, Edicionrr Era, S. A. de C. V. iZv Juan de Palafox y Mendola 406ISBN: 96B411074X (obra completa)72000 Puebla, Pue.Calle del Trabajo 31, col. L Famaal42ffl blnco, D. EEae Libm no puede ser fotocopiado ni reproducidototal o pamalmenre por ningn oua media o mtodos i n la aiuonzacin por escrita del editor 4. TOMO 111 Prefacio, de Wentino Gerratana37 Cmnologia de la vida de Antonro GramciCuadernos de la crcel73 Cuaderno 1 (XVI) 1929-1930 Primer cuaderno197Cuaderno 2 (XXIV) 1929-1933 Miscelnea 1 Apndice3091. Descripcin de los cuadernos32311. KotasTOMO 2 Cuaderno3 (XX) 1930 Cuaderno 4 (XIII) 1930-1932 c4puntes de filosofa 1 / Miscelnea / El canto dcimo del Infierno> Cuaderno 5 (IX) 1930-1932 141 Cuaderno 7 (VII) 1930-1931Cuaderno 15 (11) 1933Cuaderno 16 (XXII) 1933-1934Temas de cultura. 1"Cuaderno 17 (IV) 1933-1935Cuaderno 18 (XXXII-IV bis) 1934Kicols Maquiavelo 11Cuaderno 19 (X) 1934-1935citisorgimento italiano>Apndzce 1 Descripcin de los cuadernos11. NotasTOMO 6 ii Cuaderno 20 (XXV) 1934-1935Accin Catlica / Catlicos integrales /jesuitas / modernistas33Cuaderno 21 (XVII) 1934-1935Problemas de la cultura nacional italiana. 1" Literatura popular59Cuaderno 22 (V) 1934Americanismo y fordismo97Cuaderno 23 (VI) 1934Crtica l i t e k a157 Cuaderno 24 (XXVII) 1934Periodismo 7. 173 Cuaderno 25 (XXIII) 1934Al margen de la historia. (Historia de los grupos socialessubalternos)r 189 Cuaderno 26 (XII) 1935Temas de cultura. 2" 201Cuaderno 27 (XI) 1935Observaciones sobre el "folklore" 209Cuaderno 28 (111) 1935Lorianismo 211Cuaderno 29 (XXI) 1935Notas para una introduccin al estudio de la gramticaApndice 237 1. Descripcin de los cuadernos 24911. Notas 301ndice analtico 453!ndice de nombres 509Indice de obras citadas 8. Cuaderno 20 (XXV)1934-1935Accin Catlica / Catlicos integrales /jesuitas / modernistas 9. 5 c b La AcMn Catlica La Accin Catlica, nacida especficamente 11despus de 1848, era muy distinta de la actual, reorganizada por Po XI.La posicin original de la Accin Catlica despus de 1848 (y en partetambin en el periodo de incubacin que va desde 1789 hasta 1848,cuan-do surge y se desarrolla el hecho y el concepto de nacin y de patria quese convierte en elemento ordenador -intelectual y moraimente- de lasgandes masas populares en competencia victoriosa con la Iglesia y la re-ligin catlica) puede ser caracterizada extendiendo a la religin catlicala observacin que un historiador francs hizo a propsito de la monarqua"legitimista" y de Luis XVILI: parece que Luis XMII no lograba convencersede que en Francia, despus de 1815, la monarqua tena necesidad de unpartido poltico especfico para sostenerse. Todos los razonamientos hechos por historiadores catlicos (y las afir-maciones apodcticas de los pontfices en las Enciclicas) para explicar elnacimiento de la Accin Catlica y para vincular esta nueva formacin amovimientos y actividades "siempre existentes" desde Cristo en adelante,son de una falacia extrema. Despus de 1848 en toda Europa (en Italia lacrisis adopta la forma especfica y directa del anticlericalismo y de la lu-cha incluso militar contra l Iglesia) la crisis histrico-poltica-intelectual aes superada con la clara victoria del liberalismo (entendido como concepcin del mundo adems de como particular corriente poltica) sobre laconcepcin cosmopolitay "papalina"de1catolicismo.Antes de 1848 se for-maban partidos ms o menos efimeros y surgan personalidades aisladascontra el catolicismo; despus de 1848 el catolicismo y la Iglesia "deben"tener su propio partido para defendene y retroceder lo menos posible,ya no pueden hablar (sino oficialmente, porque la Iglesia no confesarja-ms la irrevocahilidad d e tal estado de cosas) como si supieran que son lapremisa necesaria y universal de todo modo de pensar y actuar. Hoy sonmuchos los que ya ni siquiera consiguen persuadirse de que as haya po-dido ser alguna vez. Para dar una idea de este hecho, I se puede oi-ecer 12este modelo: hoy nadie puede pensar en seno en fundar una asociacinconha el suicidio (es posible que en alguna parte exista alguna sociedadde ese tipo, pero se trata de otra cosa),porque no existe ninguna corrien-te de opinin que trate de persuadir a los hombres (y lo consiga aunque13 10. slo sea parcialmente) de que hay que suicidarse en masa (si bien hanS . -existido individuos e incluso pequefios grupos que han sostenido tales formas de nihilismo radical, parece que en Espaa): la "vida es la premisa necesaria de cualquier manifestacin de vida, evidentemente. El catolicis- mo tuvo una funcin semejante, y de ella perduran rastros abundantes en ~ el lenguaje y en los modos de pensar, especialmente de los campesinos: cristiano y hombre son sinnimos, incluso son sinnimos cristiano y "hom- bre civilizado". ("iNo soy cristiano!" - "iyentonces qu eres, una bestia?) Los forzados dicen todava: "cristianos y forzados" (en Cstica el primer asombro era cuando a la llegada del vaporcito se oa decir de los forzados: "son todos cristianos, no hay ms que cristianos, no hay ni un solo cristia- no"). Los presos, por el contrario, dicen ms comnmente: "burgueses y detenidos", o burlonamente "soldados y burgueses", si bien los meridiona- les dicen tambin "cristianos y detenidos". Seria igualmente interesante e s tudiar toda la serie de pasos histricusemnticos por los que en el francs de "cristiano" se ha obtenido "crtin" (de donde el italiano "cretino") y adems "grdin"; el fenmeno debe ser similar a aqul por el que %llanos de "hombre de campo" ha acabado por significar "malcriado" e incluso "bribn y bellaco", o sea el nombre "cristiano" empleado por los campesi- nos (parece que por los campesinos de algunas regiones alpinas) pai-a r e ferirse a s mismos como "hombres", en algunos casos de pronunciacin local, se ha apartado del significado religioso y ha corrido la misma suerte de inanant". Probablemente tambin el ruso "krestianin" = campesino tiene el mismo origen, mientras que "cristiano" en sentido religioso, for-13 ma mis culta, ha mantenido la aspiracin X I griega (en sentido despecti- vo se dice "muyk). Con esta concepcin se debe vincular tal vez el hecho de que en algunos pases, donde losjudos no son conocidos, se cree o se crea que tenan cola y orejas de puerco o algn otro ambuto animalesco. El examen histrico crtico del mo~imiento Accin Catlica puedede dar lugar, analticamente, a distintas series de investigacionesy de estudios. Los Congresos nacionales. Cmo son preparados por la prensa central y local. El material oficial preparatorio: relaciones oficiales y de oposicin. La Accin Catlica ha sido siempre un organismo complejo, incluso an- tes de la constitucin de la Confederacin blanca del Trabajo y del Partido Popular. La Confederacin del Trabajo era considerada orgnicamente co- mo una parte constitutiva de la Accin Catlica, el Partido Popular, por elc o n h o , no, pero lo era de hecho. Adems de por otras razones, la consbtucin del Partido Popular fue aconsejada porque en la posguerra se con-sideraba inevitable un avance democitico, al que era preciso dar un rga-no y un freno, sin poner en peligro la estructiua autoritaria de la AccinCatlica que oficialmente es dirigida personalmente por el Papa y los obis14 11. pos: sin el Pai-tidoPopular y las innovaciones en sentido democitico~apor-tadas en la Confederacin sindical, el impulso popular habna trastornadotoda la estructura de la Accin Catlica, poniendo en discusin la auton-dad absoluta de las jerarquas eclesisticas. La misma complejidad se dabay se sigue dando en el campo internacional; si bien el Papa representa uncentro internacional por excelencia, de hecho existen algunos departa-nientos que funcionan para coordinar y dirigir el movimiento poltico ysindical catlico en todos los pases, como el Departamento de Maiimesque ha compilado el Cdigo Social y el Departamento de Friburgo para laaccin sindical (hay que verificar la funcionalidad de estos departamentosdespus de los cambios ocurridos en los pases alemanes adems de en Ita-lia en el campo de la organizacin I poltica y sindical catlica).1%Desarrollo de los Congresos.Temas puestos en la orden del da y temasomitidos para evitar conflictos radicales. La orden del da debena resultarde los problemas concretos que se han impuesto a la atencin en el espa-cio entre un Congreso y otro y de las perspectivas futuras, adems de porlos puntos doctrinarios en tomo a los cuales se forman las comentes ge-nerales de opinin y se agrupan las fracciones.?Sobre qu base y con qu criterios se eligen o renuevan las direccio-nes? Sobre la base de una tendencia docainaria genrica, dando a lanueva Direccin una confianza genrica, o bien despus que el Congresoha establecido una orientacin concreta y precisa de actividad? La demo-cracia interna de un movimiento (o sea el grado ms o menos grande dedemocracia interna, o sea de participacin de los elementos de base enlas decisiones y en el establecimiento de la lnea de actividad) se puedemedir y jugar tambin y quiz especialmente segn este criterio.Otro elemento importante es la composicin social de los Congresos, del grupo de oradores y de la direccin elegida, en relacin con la com-posicin social del movimiento en su conjunto.Relacin entre las generaciones adiiltas y las jvenes. :Se ocupan los Congresos directamente del movimiento juvenil, que debena ser la fuen- te principal para el reclutamiento y la mejor escuela para el movimiento, o deja a los jvenes que piensen en s mismos??Qu influencia tienen (tenan) en los Congresos las organizaciones subordinadas y subsidiarias (o que tales deberan ser), el grupo parla- mentario, las organizaciones sindicales, etctera? La Accin Catlicn p los ternariosfronciscanos. iPuede hacerse algu-na comparacin entre la Accin Catlica y las instituciones como los ter-ciarios franciscanos? Ciertamente no, por ms que sea conveniente aludirintroductivamente no slo a los terciarios, sino tambin al fenmeno msgeneral de la aparicin en el desarrollo histrico de la Iglesia de las rde-nes religiosas, para mejor definir las caractersticas y lmites de la mismaAccin Catlica. La creacin de los terciarios es un hecho muy interesan-te de origen y tendencia democrtico-popular, que ilumina mejor el ca-rcter del franciscano como retorno tendencial a los modos de vida y decreencias del cristianismo primitivo, comunidad de fieles y no solamentedel clero como se fue haciendo cada vez ms. Por ello sena UI estudiarbien el xito de estas iniciativas, que no ha sido muy grande, porque elfranciscanismo n o se convirti en toda la religin, como era la intencinde Francisco, sino que se redujo solamente a una de las tantas rdenes re-ligiosas existentes. La Accin Catlica seala el comienzo de una nuevapoca en la historia de la religin catlica: cuando de concepcin totali-taria (en el doble sentido: de que era una concepcin total del mundo deuna sociedad en su totalidad), se vuelve parcial (tambin en doble sentido)y debe te Iner su propio partido. Las diversas rdenes religiosas represen-17tan la reaccin de la Iglesia (comunidad de fieles o comunidad del cle-ro), de arriba o de abajo, contra las disgregaciones parciales de la concep-cin del mundo (herejas, cismas, etctera, y tambin degeneraciones delasjerarquas); la Accin Catlica representa la reaccin contra la apbsta-sa de masas enteras, imponente, o sea Contra la superacin de masas dela concepcin religiosa del m u n d ~Y no es la Iglesia la que determina el.aterreno y los medios de la lucha; ella, por el contrario, debe aceptar el te-rreno que le imponen sus adversarios o la indiferencia y servirse de armastomadas en prstamo del arsenal de sus adversanos (la organizacin p ultica de masas). Esto es, la Iglesia est a la defensiva, ha perdido la a u t unoma de los movimientos y de las iniciativas, no es ya una fuerza ideolgi-ca mundial, sino slofuerza subalterna. Ck. Cuadrrno 1(m?),p. 89 bis. 17 14. Sobre lapobreza, el catolicismo y lajerarqua eclesistica. En un librito sobre O u h r s et Patrons (memoria premiada en 1906 por la Academia de Ciencias Morales y Polticas de Pars) se refiere la respuesta dada por un obrero catlico francs al autor de la objecin que le planteaba que, se- gn las palabras de Jess citadas por un Evangelio, siempre deber haber ricos y pobres: "Pues bien, dejaremos por lo menos dos pobi-es para que no resulte que Jess se equivoc". La respuesta es epigramtica, pero dig- na de la objecin. Desde que la cuestin asumi una importancia histrica para la Iglesia, o sea desde que la Iglesia tuvo que plantearse el problema de poner un dique a la llamada "apostasa" de las masas, creando un sin- dicalismo catlico (obrero, porque a los empresarios nunca se les impw so dar un carcter confesional a sus organizaciones sindicales), las opinio- nes ms difundidas sobre la cuestin de la "pobreza" que se desprenden de las encclicasy de otros documentos autorizados, pueden resumirse en estos puntos: 11 La propiedad privada, especialmente la inmobiliaria, es un "derecho natural" que no se puede ~ i o l a ni siquiera con fuertes im- r18 puestos (de este principio I se han derivado los programas polticos de las tendencias democrtico~ristianaspara la disuibucin de las tierras con indemnizacin, a los campesinos pobres, y sus doctrinas financieras); 21 Los pobres deben contentarse con su suerte, porque las distinciones de clase y la distribucin de la riqueza son disposiciones de dios y sera impo tratar de eliminarlas; 31 La limosna es un deber cristiano e implica la eais- tencia de la pobreza; 41 La cuestin social es ante todo moral y religiosa, no econmica, y debe ser resuelta con la caridad cristiana y con los dicta- dos de la moral y el juicio de la religin. (Debe ser cfr. el Cdigo Social de Malines, en sus sucesivas elaboraciones) .Cfr. Cundmo 1 (m), 2-2hispp.8 Catlicos integrales, jesuitas, modernislas. Los "catlicos intepies" tuvieron mucho xito bajo el papado de Po X; representaron una tenden- cia europea del catolicismo, polticamentea de extrema derecha, pero na- turalmente eran ms fuertes en ciertos pases, como Italia, Francia, Blgi- ca, donde, en formas distintas,las tendencias de izquierda en poltica y en el campo intelectual se hacan sentir ms fuertemente en la organiza- a n catlica. En Blgica, durante la guerra, los alemanes secuesmon gran cantidad de documentos reservados y secretos de los integrales, posterior- mente publicados, y as se tuvo la prueba abundante de que los integrales 15. constituyeron una autntica asociacin secreta para controlar, dirigir,"purgar" el movimiento catlico en todos sus grados jerrquicos, con cla-ves, fiduciarios, correspondencias clandestinas, agentes para el espionajeetctera. El jefe de los integrales era monseor Umberto Benigni, y unaparte de la organizacin estaba constituida por el "Sodalitium Pianum" (por el Papa Po V). Monseor Benigni, muerto en 1934, era un hombrede gran capacidad terica y prctica y de una actividad increble: escribi,entre otras cosas, una obra de gran envergadura, La Stona Sociale della Chiesa, de la cual han aparecido 4 tomos de ms de 600 pginas cada uno,en gran formato, editados por la casa Hoepli.: Segn resulta de la Civiltu Caitolica, Bznilgni no interrumpi nunca su accin conspirativa en el se- I Sno de la Iglesia, no obstante las dificultades en que los integrales han Ile-gado a encontrarse por el curso de la poltica de Po XI, indecisa, titu-beante, tmida, pero sin embargo con orientacin popular democrticapor la necesidad de crear fuertes masas de Accin Catlica. Los integralesapoaban en Francia al movimiento de la Action Francaise, estuvieron con-tra el Silhn: en todas partes estn contra todo modernismo poltico ): re-ligioso. Frente a los jesuitas adoptaban una actitud casi jansenista, o sea degran rigor moral y religioso, contra toda fonna de laxismoa, de oportunis-mo, de centrismo. Los jesuitas naturalmente acusan a los integrales dejansenismo (de hipocresa jansenista) y todava ms, de hacer el juego alos modernistas (teo1ogan:es): 11 por su lucha contra los jesuitas; 21 por-que ampliaban a tal grado la nocin de modernismo y por consiguienteampliaban a tal grado el objetivo, que ofrecan a los modernistas un cam-po de maniobra comodsimo. De hecho ha sucedido que en su lucha co-mn contra los jesuitas, integrales y modernistas se han encontrado obje-tivamente en el mismo terreno y han colaborado entre ellos (Buonaiuti habra escrito en las revistas de Benigni). Qu queda actualmente de los modemistas y los integrales? Es d i c i lidentificar y calcular su fuerza objetiva en la organizacin eclesistica, es-pecialmente la de los modemistas (los integrales han mantenido sus fuei-zas casi intactas, incluso despus de la campaa contra la ActioaFrancaire): de cualquier manera siguen siendo siempre "fermentos" que continan operando, en cuanto que representan la lucha contra los jesuitas y su su- perpoder, lucha conducida incluso hoy por elementos de derecha y de iz- quierda, ante la aparente indiferencia de la masa del clero y con resulta- dos no desdeables en la masa de los fieles, que ignora estas luchas su " " laxismo: sistema de opiniones caracterizado por tina inrerpretacin no igida delos principios de la moral y de la religin, difiindido en el siglo xlll. (N. del T.) 19 16. significado, pero que precisamente por esto no puede alcanzar una men-talidad unitaria y homognea de base. A estas fuerzas internas, antagnicas y clandestinas o casi, de la Iglesia20 (para el modernismo la clandestinidad es I indispensable) les conviene te- ner "centros" externos pblicos, con eficacia directa sobre el pblico, con peridicos o ediciones de opsculos y de libros. Entre los centros clandes tinos y los pblicos existen vinculaciones clandestinas que se convierten en el canal de las iras, de las venganzas, de las denuncias, de las insinua- ciones prfidas, de las calumnias para mantener siempre viva la lucha conira los jesuitas (que tienen por su parte una organizacin no oficial o incluso clandestina, a la cual deben contribuir los llamados "jesuitas lai- cos", curiosa institucin probablemente copiada de los terciarios francis canos y que numricaniente parece que representa cerca de 1/4 de todas las fuerzasjesuticas:esta institucin de "jesuitas 1aicos"merece ser estudia- da con atencin). Todo ello demuestra que la fuerza cobesiva de la Iglesia es mucho menor de lo que se piensa, no slo por el hecho de que la cre- ciente indiferencia de la masa de los fieles por las cuestiones puramente religiosas y eclesisticas da un valor muy relativo a la superficial y aparen- te homogeneidad ideolgica, sino por el hecho mucho ms grave de que el centro eclesistico es impotente para aniquilar las fuerzas organizadas que luchan conscientemente en el seno de la Iglesia. Especialmente la lu- cha contra el modernismo ha desmoralizado al joven clero, que no titii- bea en pronunciar eljuramento antimodernista aunque sigue conservando sus opiniones. (Recordar los ambientes turineses de los jvenes eclesisti- cos, incluso dominicos, antes de la guerra, y sus desviaciones que llegaban basta a acoger benvolamente las tendencias modernantes del islamis- mo y del budismo y a concebir la religin como un sincretismo mundial de todas las religiones superiores: dios es como el sol, del cual las religio- nes son los rayos y cada rayo conduce al nico sol etctera.) De un artculo del padre Rosa ( "Risposta ad Lna polmica senza onesta e senm iegge", en la C i v i l l ~Cattolica del 21 de julio de 1928) han sido torna- das estas indicaciones: Monsefior Benigni contina (en 1928) teniendo una notable organizacin: una coleccin titulada Ir&ts es publicada en Pars y en ella aparecen las firmas Rcalde, LUCV m s , Sivwn: LUCVerus es el21 seudnimo colectivo de los I "integrales". Rosa cita el opsculo Les &cm-uertes du Jsuite Rosa, succerseur de Von Gerlach, Pars, Linotypie G. Dosne,Rue Turgot 20,1928, que ambuye a Benigni al menos por el material. Los jesuitas son acusados de ser "amigos de los masones y de losjudos" (hacerecordar la "docmna" de Ludendorff sobre la "internacional masnice jliddic~jrsiiiucds), Ilaiiiados demagogos ) i-c.oliicinario"pon ct~Cicia.Eii Roma Rcnigii se sirve dc la dgtmaqvantsparaalimento cotidiano de su curiosidad ysu sentimentalismo, tienen todava necesidad de tomar partido entre loshroes de la delincuencia y los de la justicia y la venganza"."Adiferencia del pblico francs, el ingls o americano se ha orienta-do hacia la novela de aventuras histricas ( Los "humildes". Esta expresin -"los humildes" es caractensticapara comprender la actitud tradicional de los intelectuales italianos res-pecto al pueblo y por consiguiente el significado de la "literamra para loshumildes". No se trata de la relacin contenida en la expresin dostoievskiana de "humillados y ofendidos". En Dostoiewki existe poderosamenteel sentimiento nacional-popular, o sea la conciencia de una misin de losintelectuales con respecto al pueblo, que tal vez est constituido "objeti-vamente" por "humildes" pero que debe ser liberado de esta "humildad",transformado, regenerado. En el intelectual italiano la expresin de hu-mildes" indica una relacin de proteccin paterna o paternal, el sen-timiento Suficiente"de su propia indiscutida superioridad,la relacin comoentre dos razas, una considerada superior y la otra inferior, la relacin co-mo entre adulto y nio en la vieja pedagoga y, peor an, una relacin de"sociedad protectora de animales", o de ejrcito de salvacin anglosajncon respecto a los canbales de la Nuexa Guinea. Ch. Cuodmo 9 ( W , 97.p. 34. Elpblicog la literatura italiana En un artculo publicado por el La-uom y reproducido en extractos por la Fiera Lettera~ia 28 de octubre de del1928, Leo Ferrero escribe: "Por una razn o por otra se puede decir que los escritores iralinos no tienen ya pblico Un pblico, de hecho, quiere decir un conjunto de personas, no solamente que compra libros, sino sobre todo que admira a unos hombres. Una literatura no puede flo- recer ms que en un clima de admiracin y la admiracin no es, como se podra creer, la compensacin, sino el estmulo del trabajo El pblico14 1 que admira, que admira verdaderamente, de corazn, con alegra, el p- blico que tiene la felicidad de admirar (nada es ms deletreo que la admi- racin convencional) es el mayor animador de una literatura. Por muchos indicios se comprende, desdichadamente, que el pblico est abandonan- do a los escritores italianos".La "admiracin" de Ferrero no es ms que una metfora y un "nombre colectivo" p a n indicar el complejo sistema de relaciones, la forma de con- tacto entre una nacin y sus escritores. Hoy este contacto falta, o sea que la literatura no es nacional porque no es popular. Paradoja de la poca acmal. Por otra parte, no existe unajerarqua en el mundo literano, o sea que falta una personalidad eminente que ejerza una hegemona cultural. Cuestin del porqu y del cmo una literatura es popular. La "belleza" no basta: se requiere im determinado contenido intelectuai y moral que sea la expresin elaborada y lograda de las aspiraciones ms profundas de un determinado pblico, o sea de la nacin-pueblo en cierta fase de su desa- rrollo histrico. La literatura debe ser al mismo tiempo elemento actual de civilizacin y obra de arte, de otra manera se prefiere la literatura de I folletn a la literatura de arte, siendo aqulla, a su modo, un elemento ac- tual de cultura, de una cultura tan degradada como se quiera, pero sen- tida vivamente. Cfr. C u a h o 1 (m), 6464 bis. pp.8 4> Concepto de "nacional-populnr:En una nota de la Critica Fascta del 1" de agosto de 1930 se lamenta que dos grandes diarios, uno de Ro- ma y el otro de Npoles, hayan iniciado la publicacin en folletn de estas novelas: El conde de Montemmsto Jos Balsamo de A. Dumas, y El Cahiano day una madrede Paul Fontenay. Escribe la Cnfica:"El novecientos francs fue15 sin duda un periodo I ureo para la novela de folletn, pero deben tener un concepto bien pobre de sus propios lectores esos peridicos que pu- blican novelas de hace un siglo, como si el gusto, el inters, la experiencia literaria no hubiesen cambiado para nada de entonces a ahora. Ko slo 35. eso, sino ?por qu no tener en cuenta que existe, a pesar de las opi-niones contrarias, una novela moderna italiana? Y pensar que esta genteest presta a derramar lgrimas de tinta sobre la infeliz suerte de las letraspatrias". La Critica confunde diversos rdenes de problemas: el de la nodifusin entre el pueblo de la llamada literatura artstica y el de la no exis-tencia en Italia de una literatura "popular", por lo que los peridicos seven "obligados"a surtirse en el extranjero (ciertamente nada impide te-ricamente que pueda existir una literatura popular artstica 4 ejemploms evidente es el xito "popular" de los grandes novelistas rusos- inclu-so hoy; pero no existe, de hecho, ni una popularidad de la literatura ar-tstica, ni una produccin indgena de literatura "popular" porque faltauna identidad de concepcin del mundo entre "escritores" y "pueblo", osea que los sentimientos populares no son vividos como propios por losescritores, ni los escritores tienen una funcin "educativa nacional", o seaque no se han planteado y no se plantean el problema de elaborar los sen-timientos populares despus de haberlos revivido y hecho propios); la Cn-tica no se plantea ni siquiera estos problemas y no sabe sacar las conclu-siones "realistas" del hecho de que si las novelas de hace cien aos gustan,ello significa que el gusto y la ideologa del pueblo son precisamente losde hace cien aos. Los peridicos son organismos poltico-financieros yno se proponen difundir las bellas letras "en sus propias columnas", salvoque estas beUas letras hagan aumentar las ganancias. La novela de folletnes un medio de difusin entre las clases populares (recordar el ejemplodel Laum-o de Gnova bajo la direccin de Giovanni Ansaldo, que reedittoda la literatura francesa de folletn, al mismo tiempo que trataba de dara otras secciones I del diario el tono de la ms refinada cultura), lo que 16significa xito poltico y xito financiero. Por eso el peridico busca aquellanovela, aquel tipo de novela que gusta "ciertamente" al pueblo, que ase-gura una clientela "continua" y permanente. El hombre del pueblo com-pra un solo diario, cuando lo compra, y la eleccin no es ni siquiera per-sonal, sino a menudo de g ~ u p ofamiliar: las mujeres pesan mucho en laeleccin e insisten en la "buena novela interesante" (lo cual no significaque los hombres no lean tambin la novela, pero ciertamente las mujeresse interesan especialmente en la novela y en la crnica menuda. De ahderiv siempre el hecho de que los peridicos puramente polticos o deopinin nunca han podido tener gran difusin (excepto en periodosde intensa lucha poltica): eran comprados porjvenes, hombres y mujeres,sin preocupaciones familiares demasiado grandes y que se interesabanfuertemente en la suerte de sus opiniones polticas, y por un nmero re-ducido de familias fuertemente compactas en cuestin de ideas. En gene-ral, los lectores de peridicos no comparten la opinin del diario que4 1 36. compran, o son escasamente influidos por l: por eso debe estudiarse,desde el punto de vista de la tcnica periodistica, el caso del Secolo y delLavoro que publicaban hasta tres novelas de folletn para conquistar unatirada alta y permanente (no se piensa que para muchos lectores el "fo-lletn" es como la "literatura" de clase para las personas cultas: conocer la"novela" que publicaba la Slampa era una especie de "deber mundano" deportena, de patio y de corredor comn; cada captulo daba lugar a "con-versaciones" en las que brillaba la intuicin psicolgica, la capacidad 1&gica de intuicin de los "ms distinguidos"etctera; se puede afirmar quelos lectores de folletines se interesan y apasionan por sus autores con mu-17 cho I mayor sinceridad y msvivo inters humano que lo que se interesanen los salones llamados cultos por las novelas de Dhnunzio o por lasobras de Pirandello).Pero el problema ms interesante es ste: ?por qu los peridicos ita-lianos de 1930, si quieren difundirse (o mantenerse) tienen que publicarlos folletines de hace un siglo (o los modernos del mismo tipo)? ?Y porqu no existe en Italia una literatura "nacional" del gnero, no obstan-te que sta debe de ser redituable? Hay que observar el hecho de que enmuchas lenguas, hacionaYy "popular" son sinnimos o casi (as en ruso,as en alemn en el que bolkisch" tiene un significado todava ms nti-mo, de raza, as en las lenguas eslavas en general; en francs hacional"tiene un significado en el cual el trmino "popular" se encuentra ya mselahorado polticamente, porque est ligado al concepto de "soberana",soberana nacional y soberana popular tienen igual valor o lo han teni-do). En Italia el trmino "nacional" tiene un significado muy restringido iideolgicamente y en todo caso no coincide con "popular", porque enItalia los intelectuales estn lejos del pueblo, o sea de la "nacin", y por elcontrario estn vinculados a una tradicin de casta, que nunca ha sido ro- t por un fuerte movimiento poltico popular o nacional desde abajo: laa tradicin es "libresca" y abstracta y el intelectual tpico moderno se siente ms ligado a Annibal Caro o Ippolito Pindemonte que a un campesino pulls o siciliano. El trmino corriente "nacional" est ligado en Italia a esta tradicin intelectual y libresca, de ah la facilidad tonta y en el fondo peligrosa de llamar "antinacional" a cualquiera que no tenga esta concep- cin arqueolgica y apolillada de los intereses del pas. Deben verse los artculos de Umberto Fracchia en la Italia Lettnaria de...julio de 1930y la "Lettera a Umberto Fracchia sulla critica" de Ugo Ojetti en el P&mo de agosto de 1930. Los lamentos de Fracchia son muy seme- 18 jantes a los de la Critica Fascista. La lite Iratura "nacional" llamada "artsti-ca", n o es popular en Italia. ?De quin es la culpa? ;Del piiblico que nolee? ?De la crtica que no sabe presentar y exaltar al pblico los "valores" 37. literanos? iDe los peridicos que en vez de publicar como folletn la no-vela moderna italiana" publican el viejo Conde de Moniecrkto? D n ~ m o stipos de novela popular. Existe una cierta vaxiedad de tipos 22de novela popular y hay que sealar que, si bien todos los hpos simult-neamente gozan de alguna difusin y fortuna, sin embargo predominauno de ellos y con gran diferencia. Partiendo de este predominio se pue-de identificar un cambio de los gustos fundamentales, a como de la si-smultaneidad del xito de los diversos tipos se puede obtener la prueba deque existen en el pueblo diversos estratos cuih~~~aies, diversas "masas de sen-timientos" predominantes en uno u otro estrato, diversos "modelos dehroes" populares. Establecer un catlogo de estos hpos y establecer his- 40. tricamente su relativa mayor o menor fortuna, tiene por lo tanto una im- portancia para los fines del presente ensayo: 11 Tipo Mctor Hugo-Euge- nio Sue (Los miserables, Los rnistmios de Pans): de carcter marcadamente ideolgicwpoltico, de tendencia democrtica ligada a las ideologas cua- rentaiochescas; 21 Tipo sentimental, no poltico en sentido estricto, pero en el que se expresa lo que se podra definir como una "democracia sen- timental" (Ricbebourg-Decourcelleetctera); 31 Tipo que se presenta co- mo de pura intriga, pero que tiene un contenido ideolgico conservador- reaccionario (Montpin);41 L a novela histrica de A. Dumas y de Ponson du Terrail, que adems del carcter histrico, tiene un carcter ideolgi- co-poltico, pero menos marcado: Ponson du Terrail sin embargo es con- servador-reaccionario y la exaltacin de los aristcratas y de sus fieles ser- vidores tiene un carcter muy distinto de las representaciones histricas de A. Dumas, quien sin embargo no tiene una tendencia democrticwpo- ltica marcada, pero est ms bien invadido de sentimientos democrticos genricos y "pasivos" y a menudo se aproxima al tipo "sentimental"; 51 La novela policiaca en su doble aspecto (Lecocq, Rocambole, Sherlock Hol- mes, Arsenio Lupin);>61 La novela tenebrosa (fanmmas, castillos miste- riosos etctera: Arme Radcliffe etctera); 71 La novela cientfica de aven-23 turas, geogrfica, que puede ser tendenciosa o simplemente I de intrigau. Verne-Boussenard) . Cada uno de estos tipos tiene adems diversos aspectos nacionales (en Amrica la novela de aventuras es la epopeya de los pioneros etctera). Se puede observar cmo en la produccin de conjunto de cada pas se ha- lla implcito un sentimiento nacionalista, no expresado retricamente, sino hbilmente insinuado en el relato. En Verne y en los franceses el senti- miento antibritnico, ligado a la prdida de las colonias o al escozor de las derrotas mariimas es vivisimo: en la novela geogrfica de aventuras los franceses no se enfrentan a los alemanes, sino a los ingleses. Pero el sen-timiento antibritnico est vivo tambin en la novela histrica e inclusoen la sentimental (por ejemplo George Sand). (Reaccin por la guerra delos cien aos y el asesinato de Juana de Arco y por el fin de Napolen.)En Italia ninguno de estos tipos ha tenido escritores (numerosos) dealgn relieve (no relieve literario, sino valor "comercial", de invencin,de construccin ingeniosa de intrigas, fantasiosos, s, pero elaboradoscon cierta racionalidad). Tampoco la novela policiaca, que ha tenido tan-to xito internacional (y financiero para los autores y los editores) ha te-nido escritores en Italia; y sin embargo muchas novelas, especialmente histricas, han tomado como argumento a Italia y lasvicisitudes histricas de sus ciudades, regiones, instituciones, hombres. As la historia venecia- na, con sus organizaciones polticas,judiciales, policiacas, ha dado y sigue46 41. dando argumentos a los novelistas populares de todos los pases, exceptoItalia. Cierto xito ha tenido en Italia la literatura popular sobre la vidade los bandoleros, pero la produccin es de valor bajsimo. El ltimo y ms reciente tipo de libro popular es la vida novelada, quede cualquier modo representa un intento inconsciente de satisfacer lasexigencias culturales de algunos estratos populares ms maliciosos cultu-ralmente, que no se contentan con la historia tipo Dumas. Tampoco estaliteratura tiene en Italia muchos representantes (Mazzucchelli, CesareGiarI dini etctera): no slo los escritores italianos no son comparables en 24nimero, fecundidad y dotes de donaire literario con los franceses, los ale-manes, los ingleses, sino lo que es ms significativo, escogen sus argumen-tos fuera de Italia (Mazucchelli y Giardini en Francia, Eucardio Momi-gliano en Inglaterra), para adaptarse al gusto popular italiano que se haformado en las novelas histricas especialmente francesas. El literato ita-liano no escribira una biografa novelada de Masaniello, de Michele deLando, de Cola di Rienzo sin creerse en el deber de atiborrarla de fastidiwsas "piezas de apoyo" retricas, para que no se crea... no se piense ... etc-tera, etctera. Es verdad que el xito de las vidas noveladas ha inducido amuchos editores a iniciar la publicacin de colecciones biogrficas, perose trata de libros que son a la vida novelada lo que la Monaca di Monur esal Conde de Montemito; se mata del usual boceto biogrfico, a menudo fi-lolgicamente correcto, que a lo sumo puede encontrar algunos miles delectores, pero no hacerse popular.Hay que sealar que algunos de los tipos de novela popular antes cita-dos tienen una correspondencia en el teatro y hoy en el cinematgrafo.En el teatro, el xito considerable de D. Niccodemi se debe ciertamentea esto: que l ha sabido dramatizar temas y motivos eminentemente liga-dos a la ideologa popular; as en Scampolo, en la Aigrette, en la Voolatu, et-ctera. Tambin en G. Forzano existe algo de este gnero, pero segn elmodelo de Ponson du Tenail, con tendencias conservadoras. La obra tea-t a que en Italia ha tenido el mayor xito popular ha sido La i2furie Ciuikrlde Giacometti, de carcter italiano: no ha tenido imitadores de mrito (siempre en sentido no literario). En este sector teatral se puede observarcmo toda una serie de dramaturgos, de gran I valor literario, pueden25gustar muchsimo incluso al pblico popular: Casa de mv~ecas Ibsen esdemuy apreciada por el pblico de las ciudades, en cuanto que los senti-mientos representados y la tendencia moral del autor hallan profunda re-sonancia en la psicologa popular. ?Yqu dehena ser el llamado tentro de ideas sino esto, la representacin de pasiones ligadas a las costumbres consoluciones dramticas que representen una catarsis progresista", que re-presenten el drama de la parte ms avanzada intelectual y moralmente de 42. una sociedad y que expresa el desarrollo histrico inmanente en las mis- mas costumbres existentes? Estas pasiones y este drama, sin embargo, deben ser representados y no desarrollados como una tesis, un discurso de pro- paganda, o sea que el autor debe vivir en el mundo real, con todas sus exi- gencias contradictorias y no expresar sentimientos absorbidos slo de los libros."Cfr Cuadmo 3 (XX), p p 45 bis46 bis. 5 Novela j teatro popular. El drama popular es Uamado, con un signi- ficado despectivo, drama o dramn de arena, quiz porque existen en al- gunas ciudades teatros al aire libre llamados Arenas (la Arena del Sol en Bolonia). Debe recordarse lo que escribi Edoardo Boutet sobre los espec- tculos clsicos (Esquilo, Sfocles) que la compaa Stzib.de de Roma, diri- gida precisamente por Boutet, montaba en la Arena del Sol de Bolonia los lunes -da de las lavanderas- y sobre el gran xito que tales representacio- nes tenan. (Estos recuerdos de vida teatral de Boutet aparecieron por pri- mera vez en la revista IZ Viandante publicada en Miln por T. MoniceUi en los aos 1908-9.)Tambin hay que sealar el xito que en las masas popu- lares han tenido siempre algunos dramas de Shakespeare, lo que precisa- mente demuestra cmo es posible ser grandes artistas y al mismo tiempo "populares". En el Marzocco del 17 de noviembre de 1929 se publica una nota de Gaio (Adolfo Orvieto), muy significativa: "Danton, el melodrama y la26 novela en la vida". La nota I dice: Vna compaa dramtica de reciente formacin, que ha elaborado un repertorio de grandes espectculos p o pulares -desde el Conde de Monienisto hasta las Dos huerfanitae con la es- peranza legtima de atraer un poco de gente al teatro, ha visto sus deseos colmados -en Florencia- con un novsimo drama de autor hngaro y de argumento hco-revolucionario: Danton". El drama es de De Pekar y es"pura fbula pattica con detalles fantsticos de extrema libertad" (porejemplo Robespierre y Saint-Justasisten al proceso de Danton y discutencon l, etctera). "Pero es fbula, dibujada con segura franqueza, que sevale de los viejos mtodos infalibles del teatro popular, sin pelip-osasdesvia-ciones modemistas. Todo es elemental, limitado, de corte neto. Las tintasfuertsimas y los clamores se alternan con los oportunos amortiguamien-tos y el pblico respira y consiente. Muestra apasionarse y se divierte. :Se-r ste el mejor camino para reconducirlo al teatro en prosa?" La conclu-sin de Orvieto es significativa. As, en 1929, para tener pblico en el tea-tro hay que representar el Conde de Monfenistn y las Dos huerfanltas y en48 43. 1930 para hacer leer los peridicos hay que publicar como foilen el Ca-de de Montecristo y Jos Bakamo.Cfr. Cuad-o3 (XX), 55 bis56. pp. Datos estadisticos. ?Cuntas novelas de autores italianos han publi-cado los peridicos populares ms difundidos, como el Romanzo Mensile,la Domenica del Comomere, Tribuna iustrata, el Mattino IUustrato? La D o i wlanica del Corriere seguramente ninguna en toda su vida (cerca de 36 aos)sobre cerca de un centenar de novelas publicadas. La Tribuna Rlustrata al-guna (en los itimos tiempos una serie de novelas policiacas del prncipeValerio Pignatelli); pero hay que sealar que la Tribunaest enormemen-te menos difundida que la Domenica, no est bien organizada editorial-mente y publica un tipo de novela menos escogida. Sera interesante ver la nacio I nalidad de los autores y los tipos de las 27novela de aventuras publicadas. El Rmnanzo Mensile y la Domenica publi-can muchas novelas inglesas (las francesas sin embargo deben de predo-minar) y de tipo policiaco (han publicado Sherlock Holmes y Arsenio Lupin)pero tambin alemanas, hngaras (la baronesa Orczy es muy popular ysus novelas sobre la Revolucin francesa han tenido muchas reedicionesincluso en el Romanzo Mensile, que tambin debe de tener una gran diiu-sin) e incluso ausuaiianas (de Guy Boothby que ha tenido varias edicio-nes): predomina ciertamente la novela policiaca o afn, empapada de unaconcepcin conservadora y reograda o basada en la pura intriga. Serainteresante saber quin era el encarxado, en la redaccin del Corriere delloaunque sale en Npoles, publica novelas del tipo Domenica, pero se dejaguiar por cuestiones financieras y a menudo por veleidades literarias (ascreo que ha publicado a Conrad, Stevenson, London): lo mismo puededecirse a propsito de la nlustmzione d d Popoin turinesa. Relativamente, yquiz incluso de manen absoluta, la administracin del Corriere es el cen-tro de mayor difusin de las novelas populares: publica por lo menos quin-ce al ao con tiradas aitsimas. Debe vcnir despus la Casa Sonzogno, quedebe de tener tambin una publicacin peridica. Una comparacin enel tiempo de actividad editorial de la Casa Sonzogno dara un cuadro bar-tante aproximado de las variaciones ocurridas en el gusto del pblico po-pular; la investigacin es difcil, porque Sonzogno no imprime el afiode publicacin y a menudo no numera las reediciones, pero un examencrtico de los catlogos dara algn resultado. Y una comparacin entre a 44. los catlogos de hace 50 aos (cuando el Secolo estaba en auge) y los ac- tuales sera interesante: toda la novela lacrimosa-sentimental debe haber28 cado en el olvido, excepto algunas "obras maesaas" del gnero I que de- ben de resistir todava (como La curmca del molino, de Richebourg): por otra parte eso no quiere decir que tales libros no sean ledos por ciertos estratos de la poblacin de provincia, donde "se gusta" toda5a de los "des prejuiciados" Paul De Kock y se discute animadamente sohre la filosoa de Los miserables. Tambin sera interesante seguir la publicacin de las novelas por entregas, incluso las de especulacin, que cuestan decenas y decenas de liras y estn ligadas a los premios.Cierto nmero de novelas populares han publicado Edoardo Perino y ms recientemente Nerbini, todas con fondo anticlerical y vinculadas a la tradicin guerrazziana. (Es intil recordar a Salani, editor popular por excelencia.) Habra que compilar una lista de los editores populares. Cfr. Cuaderno 3 (XX), pp. 5656 bis8 Ugo ~MioniLa coleccin Talle et lege" de la Casa editorial "Pia Societa S. Paolo", Alba-Roma, de los 111 nmeros contenidos en una lista de 1928, tena 65 novelas de LTgo Mioni y ciertamente no son todas las pu- blicadas por el prolfico monsenor, que por otra parte no ha escrito slo novelas de aventuras, sino tambin de apologtica, de sociologa e incluso un voluminoso tratado de ~Mirionologa. Casas editoriales catlicas para publicaciones populares: existe tambin una publicacin peridica de novelas. Mal impresas y en traducciones incorrectas.Cfr. C u a d m o 3 (m), 57.p.3 Vn e y la novelageogrjica-cientfica. los libros deVerne no hay En nunca nada completamente imposible: las "posibilidades" de que dispo- nen los hroes de Verne son superiores a las realmente existentes en la poca, pero no demasiado superiores y especialmente no "fuera" de la E- nea de desarrollo de las conquistas cientficas realizadas; la imaginacin no es totdmente "arbitraria" y por eso posee la facultad de excitar la fan- tasa del lector ya conquistado por la ideologa del desarrollos fatal del29 progreso cientfico en el I dominio del control de las fuerzas naturales. Diferente es el caso de Wells y de Poe, en los que precisamente dominaa En e manuscrito: "del progreso".l 50 45. en gran parte lo "arbitrario", aunque el punto de partida puede ser lgicoy basado en una realidad cientfica concreta: en Verne existe la alianza delintelecto humano y de las fuerzas materiales, en Wells y en Poe el intelec-to humano predomina y por eso Veme ha sido ms popular, porque esms comprensible. Al mismo tiempo, sin embargo, este equilibrio en lasconstrucciones novelescas de Verne se ha convertido en un lmite, en eltiempo, a su popularidad (aparte el valor artstico escaso): la ciencia hasuperado a Verne y sus libros ya no son "excitantes psquicos".Mgo parecido puede decirse de las aventuras policiacas, por ejemplo deConan Doyle; para su poca eran excitantes, hoy casi nada y por varias ra-zones: porque el mundo de las luchas policiacas es hoy ms conocido, mien-tras que Conan Dople en gran parte lo revelaba, al menos a gran nmerode pacficos lectores. Pero especialmente porque en Sherlock Holmes hayun equilibrio racional (demasiado) entre la inteligencia y la ciencia. Hoyinteresa ms la aportacin indi~idual hroe, la tcnica "psquica" en s, dely por lo tanto Poe y Chesterton son ms interesantes etctera.En el iIla,zocro del 19 de febrero de 1928,Adolfo Faggi ("ImpressionidaGiulio Verne") escribe que el carcter antibritnico de muchas novelasde Wrne debe vincularse al periodo de rivalidad entre Francia e Inglaterraque culmin en el episodio de Fashoda. La ahnacin es equivocada yanacrnica: la anglofobia era (y seguramente sigue siendo) un elementofundamental de la psicologa popular Gancesa; el antigermanismo es rela-t i m e n t e reciente y estaba menos arraigado que la anglofobia, no existaantes de la Revolucin francesa y se encon despus del 70, despus de laderrota p la dolorosa impresin de que Francia no era la ms fuerte nacinmilitar y poltica de Europa occidental, porque Alemania, por s sola, no en I coalicin, haba vencido a Francia. La anglofobia se remonta a la for- 30 macin de la Francia moderna, como Estado unitario y moderno, o sea a la guerra de los cien aos y a los reflejos de la imaginacin popular de la epope)a de Juana de Arco; ha sido reforzado modernamente por las gue- rras por la hegemona sobre el continente (y en el mundo) culminadas en la Revolucin francesa y en Napolen: el episodio de Fashoda, con tod u gravedad, no puede parangonarse con esta imponente tradicin , las W-... es testimonio toda la literatura popular francesa. &; & ;x.,~, ->e i 4 . ., 2).,,. . . ~. ., 9 Emilio De Afarchi. Por qu De Marchi, no obstante @$mi-&~.l/; . -chos de sus libros hay muchos elementos de popularidad, no h wes muy ledo? Releerlo y analizar estos elementos, especialmente en Gia- 46. como (idealista. (Sobre De Marchi y la novela de folletn ha escrito un en-sayo Arturo Pompeati en la Cultura, no satisfactorio.) Cfr Cundenio 3 (XX),p. 72 bis.g Sohe la novela policiaca. La novela policiaca naci al margen dela literanira sobre las "Causas Clebres". A sta, por lo dems, est vincula-da tambin la novela del tipo Conde do Monteoisto; ;no se trata tambinaqu de "causas clebres" noveladas, coloreadas con la ideologa popularen torno a la administracin de la justicia, especialmente si a sta se en-aelaza la pasin poltica? ~Rodin Judo errante no es un tipo de orga-delnizador de " i n b i p desenfrenadas" que no se detiene ante ningn delito niasesinato, y por el contrario el prncipe Rodolfo no es el "amigo del pue-blo" que descubre otras intrigas y delitos? El paso de ese tipo de novela alde pura aventura est marcado por un proceso de esquematizacin de lapura intriga, depurada de todo elemento de ideologa democrtica o pe-quenoburguesa: no ya la lucha entre el pueblo bueno, sencillo y generosoy las fuerzas oscuras de la tirana (jesuitas, polica secreta vinculada a larazn de Estado o a la ambicin de prncipes etctera) sino slo la lucha3 entre la delincuencia I profesional o especializada y las fuerzas del ordenlegal, privadas o pblicas, sobre la base de la ley escrita. La coleccin delas "Causas Clebres", en la clebre coleccin francesa, ha tenido su pa-rangn en otros pases; fue traducida al italiano, la coleccin francesa, almenos en parte, por lo que toca a los procesos de fama europea, como elde Fualdes, por el asesinato del correo de Lyon, etctera.La actividad "judicial" ha interesado siempre y sigue interesando: la ac- titud del sentimiento pblico respecto al aparato de la jushcia (siempredesacreditado y de ah el xito del polica privado o aficionado) y respectoal delincuente ha cambiado a menudo o al menos se ha coloreado de cii-versos modos. El gran delincuente ha sido a menudo representado como superior al aparato judicial, incluso como representante de la "verdaderajusticia": influencia del romanticismo, Los bandidos de Scbiiler, relatos de Hofhann, A m e Radclife, el Vautrin de Balzac. El tipo de Javert de Los miserables es interesante desde el punto de vista de la psicologa popular: Javert est equivocado desde el punto de vista de la iwdadera justicia", pero Hugo lo representa de modo simptico. cw mo "hombre de carcter", sometido al deber "abstracto" etctera; de Ja- vert nace probablemente una tradicin segn la cual tambin el polica puede ser "respetable". Rocambole de Ponson du Terrail. Gaboriau con- 47. tina la rehabilitacin del polica con el "seor Lecoq", que abre el cami-no a Sherlnck Holmes. No es verdad que los ingleses en la novela "judicial" representen la "de-ta literatura se difunde incluso en ciertos estratos cultos. Recordar queSue, muy ledo por los demcratas de las clases medias, ha elncubrado to-do un sistema de represin de la delincuencia profesional. En esta literatura policiaca han existido siempre dos corrientes: unamecnicaae intriga- la otra artstica: Chesterton es hoy 1 el principal re- 32presentante del aspecto "artstico" como en otro tiempo lo fue Poe: Bal-zac con Vautrin, se ocupa del delincuente, pero no es "tcnicamente" es-critor de novelas policiacas. Cfi-. C u a d a o 3 (XX), pp. 73 bis74.3 Novelaspoliciacas. 11 Hay que ver el libro de HenryJagot: Vidocq,ed. Berger-Levrault. Pars, 1930. Vidocq es el punto de partida del Vau-uin de Balzac y de Alejandro Dumas (se le encuentra un poco tambinen el Jean Valjean de Hugo y especialmente en Rocamhole). Vidocq fuecondenado a ocho aiios como falsificador de moneda, por una impru-dencia, veinte evasiones etctera. En 1812 entr a formar parte de la pwlica de Napolen y durante quince aiios mand una escuadra de agentescreada especialmente para l: se hizo famoso por sus arrestos sensaciona-les. Despedido por Luis Felipe, fund una agencia de detectives privados,pero con escaso xito: poda operar slo en las fdas de la polica estatal.Muerto en 1857. Dej sus Memonasque no fueron escritas por l solo y enId$ que sc rncucnii m i inuclias rxagriacioncijactaiit ids.-21 Ilav niic .ci c.1 articulo de .%ido Sor;iiii Cnle c la f ~ ~ r i u n ~, Ldel romanzo poliziesco", en el Pegaso de agosto de 1930, notable por elanlisis de este gnero de literatura y por las diversas especificaciones queha tenido hasta ahora. Al hablar de Chesterton y de la serie de novelas delpadre Brown, Sorani no toma en cuenta dos elementos culturales que porel contrario parecen esenciales: a] no alude a la atmsfera caricaturescaque se manifiesta especialmente en el libro La inocencia delpadre Bmwn3y que es incluso el elemento artstico que eleva la novela policiaca deChesterton, cuando la expresin no siempre resulta perfecta; b] no men-ciona el hecho de que las novelas del padre Brown son "apologticas" delcatolicismo y del clero romano, educado para conocer todas las comple-jidades del alma humana por el ejercicio de la confesin y la funcin de 48. gua espiritual y de intermediario entre el hombre y la divinidad, contra el "cientificismo" y la psicologa positivista del protestante Conan Doyle.33 Sorani, en su artculo, se refiere a los I diversos intentos, especiaimente anglosajones, y de mayor significado literario, por perfeccionar tcnica- mente la novela policiaca. El arquetipo es Sherlock Holmes, en sus dos caractersticas fundamentales: de cientfico y de psiclogo: se trata de per- feccionar una u otra caracterstica o ambasjuntas Chesterton insisti pre- cisamente en el elemento psicolgico, en el juego de las inducciones y de- ducciones con el padre Brown, pero parece que exager an ms en su tendencia con el tipo del poeta-polica Gabriel Gale.Sorani esboza un cuadro de la inslita fortuna de la novela policiaca en todos los rdenes de la sociedad y trata de identificar su origen psico- lgico: sera una manifestacin de rebelda contra el mecanicismo y la es- tandarizacin de la vida moderna, un modo de evadirse de las menuden- cias cotidianas. Pero esta explicacin se puede aplicar a todas las formas de la literatura, popular o de arte: desde el poema caballeresco (~erivanonc$ ru/tlirnles de la I I O ~ P drfollAi~./ ~Dcbe vgida a satisfacer las necesidades y exigencias de clases productivas. Npoleses la ciudad donde la mayor parte de los propietarios de tierras del Me-dioda (nobles o no) gastan fa renta agraria. Alrededor de algunas decenasde miles de estas familias de propietarios, de mayor o menor importanciaeconmica, con sus cortes de siervos y lacayos inmediatos, se organiza lavida prctica de I una parte imponente de la ciudad, con sus indushias ar-13 tesanales, con sus oficios ambulantes, con el desmenuzamiento inaudito de la oferta inmediata de mercancas y servicios a los desocupados que circulan por las calles. Otra parte importante de la ciudad se organiza en tomo a l trnsito y al comercio al por mayor. La industria "producti~x" el en sentido de que crea y acumula nuevos bienes es relativamente pequea, 56. no obstante que en las estadsticas oficialesKpoles es clasificada como la cuarta ciudad industrial de Italia, despus de Miln, Tunn y Gnova. Esta estructura econmico-social de Npoles (y sobre sta es actual- mente posible, a travs de las actividades de los Consejos provinciales de la economa corporativa, tener informaciones suficientemente exactas) explica gran parte de la historia de Npoles ciudad, tan llena de aparen- tes contradicciones y de espinosos problemas polticos. El caso de Npoles se repite en grande para Palermo y Roma y para t e da una serie numerosa (las famosas "cien ciudades") de ciudades no slo de Italia meridional y de las Islas, sino de Italia central e incluso de la sep- tentrional (Bolonia, en buena parte, Parma, Ferrara, etctera). Se puede repetir para numerosa poblacin de tal gnero de ciudades el proverbio popular: cuando un caballo caga, cien gorriones desayunan. El hecho que todava no ha sido convenientemente estudiado es el si- guiente: que la mediana y pequea propiedad agicola no est en manos de campesinos cultivadores, sino de burgueses de los poblachones o aldeas, y que esta tierra es dada en aparcera primitiva (0 sea en alquiler con pago en especie y servicios) o en enfiteusis; existe as un volumen enorme (en relacin a la renta bruta) de pequea y mediana burguesa de "pensionados" y "rentistas", que ha creado en cierta literatura econ- mica digna de Candide la figura monstruosa del llamado "productor de ahorro", o sea de un estrato de poblacin econmicamente pasiva que del trabajo primitivo de un nmero determinado de campesinos extrae no14 slo su propio sustento, sino que adems consigue ahorrar: modo I de acumulacin de capital de los ms monstruosos y malsanos, porque se ba- sa en la inicua explotacin uswaria de los campesinos mantenidos al bol.- de de la desnutricin y porque cuesta enormemente; porque al poco capi- tal ahorrado corresponde un gasto inaudito como el que se necesita para sostener a menudo un nivel de vida elevado de tanta masa de parsitos absolutos. (El fenmeno histrico por el que se form en la pennsula ita- liana, a oleadas, despus de la cada de las Comunas medievales y la deca- dencia del espritu de iniciativa capitalista de la burguesa urbana, semejan- te situacin anormal, determinante de estancamiento histrico, es llamado por el historiador Niccol6 Rodolico "retorno a la tierra* y ha sido inter- pretado incluso como ndice de benfico progreso nacional, a tal puntolas frases hechas pueden obnubilar el sentido crtico.) Otra fuente de parasitismo absoluto ha sido siempre la administracindel Estado. Renato Spaventa ha calculado que en Italia una dcima parte dela poblacin (cuatro miones de habitantes) vive del presupuesto estatal?Sucede incluso hoy que hombres relativamentejvenes (de poco ms decuarenta aos), con buensima salud, en el pleno vigor de sus fuerzas fi-64 57. sicas e intelectuales, tras veinticinco aos de servicio estatal, no se dedi-can ya a ninguna actividad productiva, sino que vegetan con las pensionesms o menos grandes, mientns que un obrero puede gozar de un seguroslo despus de los sesenta y cinco aos y para el campesino no existe li-mite de edad para el trabajo (por eso un italiano medio se asombra si es-cucha decir que un americano multimillonario sigue mantenindose ac-tivo hasta el ltimo da de su vida consciente). Si en una familia un curallega a cannigo, de inmediato el "trabajo manual" se convierte en una"vergenza" para toda su parentela; es posible dedicarse al comercio, a losumo. La composicin de la poblacin italiana se volvi va "malsana" por laemigracin a largo plazo y por la escasa ocupacin de las mujeres en tra-bajos productivos de nuevos bienes; la relacin entre la poblacin "poten-cialmente" activa y la pasiva era una de las ms desfavorables de Europa(cfr. I las investigaciones a este propsito - profesor Mortara, por ejem- 151plo en las Pmspettive economiche de 1922).6 Esta es an ms desfavorable sise tiene en cuenta: 11 las enfermedades endmicas ( m a h i a etctera) quedisminuyen la media individual del potencial de fuerza de trabajo; 21 elestado crnico de desnutricin de muchos estratos inferiores campesinos (como se desprende de las investigaciones del profesor Mario Camis pu-blicadas en la f f imSocialede 1926, cuyas medias nacionales debenanser descompuestas en medias de clase: si la media nacional alcanza ape-nas el nivel fijado por la ciencia como indispensable, es obvio deducir ladesnutricin crnica de un estrato importante de la poblacin. En la dis-cusin en e! Senado del presupuesto para ei ao 1929-30, el o~&meuoleMussolini afirm que en algunas regiones, durante estaciones enteras, se vivenicamente de hierbas: cfr. las Actas pariamentariar de la sesin, y el dis-curso del senador Ugo hncona, cuyas veleidades reaccionanas fueronprontamente rechazadas por el Jefe del Gobierno); 31 la desocupacin en-dmica existente en algunas regiones agrcolas, y que no puede deducir-se de las encuestas oficiales; 41 la masa de poblacin absolutamente para-sitaria que es importantsima y que para sus servicios exige el trabajo deotra ingente masa parasitaza indirectamente, y de l a "semiparasitaria"que es tal porque multiplica en forma anormal y malsana actividades eco-nmicas subordinadas como el comercio y la intermediacin en general.Esta situacin no existe sio en Italia; en mayor o menor medida existe en todos los pases de la vieja Europa y en forma todava peor existe en la India y en China, lo que explica el estancamiento de la historia en estos pases y su impotencia poltico-militar. (En el examen de este problema no est en cuestin inmediatamente la forma de organizacin econmi- cosocial, sino la racionalidad de las proporciones entre los diversos sec- 58. tores de la poblacin en el sistema social existente: cada sistema tiene su ley de las proporciones definidasP la composicin demogrfica, su pro- en pio equilibrio "ptiino" y desequilibrios que, de no ser corregidos con le-16 gislacin oportuna, pueden ser de por s catastrficos, porque se Ican las fuentes de la vida econmica nacional, aparte cualquier otro elemento de disolucin.)Amrica no tiene grandes "tradiciones histricas y culturales" pero no est tampoco gravada por esta capa de plomo: es sta una de las principa- les razones -cierramente ms importante que la de la llamada riqueza na- tural- de su formidable acumulacin de capitales, no obstante el nivel de vida superior, en las clases populares, al europeo. La no existencia de es- tas sedientaciones ~iscosamenteparasitarias dejadas por las fases hist- ricas pasadas, ha permitido una base sana a la industria y especialmente al comercio y permite cada vez ms la reduccin de la funcin econmica representada por los transportes y por el comercio a una real actividad subalterna de la produccin, incluido el intento de absorber estas actim- dades en la actividad productiva misma (cr. los experimentos hechos por Ford y los ahorros hechos por su empresa con la gestin directa del trans- porte y de la comercialiacin de la mercanca producida," ahorros que han influido en los costos de produccin, o sea que han permitido mejo- res salarios y ms hajos precios de venta). Como existan estas condiciones preliminares, ya racionalizadas por el desarrollo histrico, ha sido relati- vamente fcil racionalizar la produccin y el trabajo, combinando hbil- mente la fuerza (destruccin del sindicalismo obrero de base territorial) con la persuasin (altos salarios, beneficios sociales diversos, propaganda ideolgica y poltica habiisima) y consiguiendo basar toda la vida del pas sobre la produccin. La hegemona nace de la fbrica y no tiene necesi- dad de ejercerse ms que por una cantidad mnima de intermediarios profesionales de la poltica y la ideologa. El fenmeno de las "masas" que tanto ha impresionado a Romierl no es ms que la forma de este tipo de sociedad racionalizada, en la que la "es- tructura" domina ms inmediatamente las superestructuras y stas son "racionalizadas" (simplicadas y disminuidas en nmero). Rotary Club y Masonera (el Rotary es una masonera sin pequeos bui-- gueses y sin la mentalidad pequeoburguesa). Amrica tiene el Rotar:: y la17 YM.CA., Europa tiene la Masonelna y los jesuitas. Intentos de introducir l a m a en Italia; ayudas aportadas por la industria italiana a estos intentos(financiamiento de Agnelli y reaccin violenta de los catlicos).?Inten-tos de Agnelli de absorber el grupo del 0rdine.Vuoiio que sostena una for-ma de "americanismo" aceptable para las masas obreras.Ii En Amrica la racionalizacin ha determinado la necesidad de elabo-66 59. rar un nuevo tipo humano, conforme el nuevo tipo de trabajo y de pro-ceso productivo: esta elaboracin hasta ahora est slo en la fase inicial y.por eso (aparentemente) idlica. Es todava la fase de la adaptacin psico-fsica a la nueva estructura industrial, buscada a travs de los altos salarios;no se ha realizado todaia (antes de la crisis de 1929), sino espordica-mente, tal vez, algn florecimiento "superestructural", o sea que no se haplanteado todax Algunos aspectos de la cuestin sermal. Obsesin por la cuestin se- xual y peligros de semejante obsesin. Todos los "proyectistas"ponen en primera lnea la cuestin sexual y la resuelven "cndidamente". Hay que setialar cmo en las "utopas" la cuestin sexual ocupa un lugar muy i m portante, a menudo predominante (la observacin de Croce de que las soluciones de Campanella en la Ciuded del solno pueden explicarse a base de las necesidades sexuales de los campesinos calabreses, es insatisfactc- ra). Los instintos sexuales son los que han sufrido la mayor represin por parte de la sociedad en desarrollo; su "reglamentacin", por las con- tradicciones a que da lugar y por las perversiones que se le auibuyen, pa- rece lo ms "innatural", por lo tanto son ms frecuentes en este campo las apelaciones a la Ziaturaleza". Incluso la literatura "psicoanaltica" es un modo de criticar la reglamentacin de los instintos sexuales en forma a veces "iluminista", con la creacin de un nuevo mito del "salvaje" sobre la base sexual (incluidas las relaciones entre padres e hijos). Divergencia, en este terreno, entre la ciudad y el campo, pero no en sentido idlico para el campo, donde ocurren los delitos sexuales ms monstruosos y numerosos, donde est muy difundido el bestialismo y la19 pederastia. En la encuesta parlamentaria sobre el Medioda de 1911 1 se dice que en Abruzzo y Basilicata (donde mayor es el fanatismo religioso, el patriarcalismo y menor la influencia de las ideas urbanas, tanto que en los aos 1919-20, segn Serpieri, no hubo ni siquiera una agitacin de campesinos) se da el incesto en el 30% de las familias y no parece que la situacin haya cambiado en estos ltimos aos. La sexualidad como funcin reproductiva y como "deporte": el ideal"esttico" de la mujer oscila entre la concepcin de "creadora" y de ju-guete". Pero no es slo en la ciudad donde la sexualidad se ha convertidoen un "deporte"; los proverbios populares: "el hombre es cazador. la mil- jer es tentadora", "quien no tiene nada mejor, se va a la cama con su mujer"etctera, muestran la difusin de la concepcin deportiva incluso en elcampo y en las relaciones sexuales entre elementos de la misma clase. La funcin econmica de la reproduccin: no es slo un hecho gene-ral, que interesa a toda la sociedad en su conjunto, para la cual es nece-saria una cierta proporcin entre las diversas edades para los fines de laproduccin y del mantenimiento de la parte pasiva de la poblacin (pasi-va en sentido normal, por edad, por invaiidez etctera), sino que es tam-bin u n hecho "molecular", al interior de los ms pequeos agregadoseconmicos tales como la familia. La expresin sobre el "bculo de la ve- jez" demuestra la conciencia instintiva de la necesidad econmica de queexista cierta relacin entrejvenes y viejos en toda el rea social. El espec-tculo de cmo son maltratados, en los pueblos, los viejos y viejas sin d e s 68 61. cendencia impulsa a las parejas a desear tener prole (el proverbio de que"una madre cra cien hjos y cien hijos no sostienen a una madre"muestraotro aspecto de la cuestin): los viejos sin hijos, en las clases populares,son aatados como "bastardos".Los progresos de la higiene, que han elevado las medias de la vida hu-mana, plantean cada vez ms la cuestin sexual como un aspecto funda-mental e importante por s mismo de la cuestin econmica, aspecto capazde plantear a su vez complejos problemas del tipo de "superestructura". Elaumento de la media de la ida en Francia, con su escasa natalidad y conlas necesidades de hacer funcionar un muy rico y complejo 1 aparato de 20produccin, plantea ya hoy algunos problemas relacionados con el pro-blema nacional: las generaciones viejas van trabando una relacin cada vezms anormal con las generacionesjvenes de la misma cultura nacional, ylas masas trabajadoras se llenan de elementos extranjeros inmigrados quemodifican la base: se realiza ya, como en b l i c a , una cierta divisin deltrabajo (uabajos calificadospara los nativos, adems de las funciones de di-reccin y organizacin; trabajos no calif~cados para los inmigrados).Cna relacin similar, pero con consecuencias amieconmicas impor-tantes, se presenta en toda una serie de Estados entre las ciudades indus triales de baja natalidad y el campo prolfico: la vida en la industria exigeun aprendizaje general, un proceso de adaptacin psicofisica a determi-nadas condiciones de trabajo, de nutricin, de habitacin, de costumbresetctera, que no es algo innato, hatural", sino que exige ser adquirido, mientras que las caractersticas urbanas adquiridas se transmiten por he- rencia y son absorbidas en el desarrollo de la infancia y de la adolescencia.As la baja natalidad urbana exige un gasto continuo e importante para el aprendizaje de los continuamente nuevos urbanizados e implica una con- tinua Uansformacin de la composicin social-poltica de la ciudad, plan- teando continuamente, sobre nuevas bases, el problema de la hegemona. La cuestin t i c ~ i v ims importante vinculada a la cuestin sexual esl la de la formacin de una nueva personalidad femenina: mientras la mu-jer no alcance no slo una independencia real frente al hombre, sino tambin un nuevo modo de concebirse a si misma y a su papel en las re- laciones sexuales, la cuestin sexual seguir llena de caractersticas mor- bosas y habr que ser cautos en toda innovacin legislativa. Toda crisis de coercin unilateral en el campo sexual acarrea un desenfreno "romn- tico" que puede ser agravado por la abolicin de la prostitucin legal y or- ganizada. Todos estos elementos complican y hacen dificilsima toda re- glamentacin del hecho sexual y todo intento I de crear una nueva tica 21 sexual que corresponda a los nuevos mtodos de produccin y de trabajo. Por otra parte, es necesario proceder a tal reglamentacin y a la creacin 69 62. de una nueva tica. Hay que sealar cmo los industriales (especialmente Ford) se han interesado en las relaciones sexuales de sus empleados y en general en la organizacin global de sus familias; la apariencia de "puri- tanismo" que ha adoptado este inters (como en el caso del prohibicie nismo) no debe conducir a error; laverdad es que no puede desarrollarse el nuevo tipo de hombre exigido por la racionalizacin de la produccin y del trabajo, mientras el instinto sexual no haya sido regulado conse- cuentemente, no haya sido tambin l racionalizado. Cfr Cuaderno 1 (XW), pp. 55 bis-56 bis.9 A i p n o s ajnmciones sobre la cuestin de "Stradta e Strappaesel Frag- mentos referidos por la Fiera Lerterann del 15 de enero de 1928. De G i o m - ni Papini. "La ciudad no crea, pero consume. Como es el emporio al que atluyen los bienes arrancados a los campos y a las minas, as aliuyen las al- mas ms frescas de la provincia y las ideas de los grandes solitarios. La ciu- dad es como una hoguera que ilumina porque quema lo que fue creado lejos de ella y a veces contra ella. Todas las ciudades son estriles. En pro- porcin les nacen pocos hijos y casi nunca de genio. En las ciudades se goza, pero no se crea, se ama pero no se genera, se consume pero no se pro- duce". (Aparte las numerosas tonteras "absolutas", hay que sealar cmo Papiui tiene ante s el modelo "relativo" de la ciudad no ciudad, de la ciu- dad Coblenza de los consumidores de renta agraria y casa de tolerancia.)En el mismo nmero de la Fiera fitterana se lee este pasaje: "Kuestro guiso nacionalista se presenta con estas caractersticas: aversin decidida a todas aquellas formas de civilizacin que no se ajusten a la nuestra o que estropeen, no siendo digerbles, las dotes clsicas de los italianos; adems: tutela del sentido universal del pueblo que es, para decirlo brevemente, la relacin natural e inmanente entre el individuo y su tierra; por ltimo,22 exalta I cin de las caractersticas del pas, en todos los campos y activida- des de la vida, a saber: fundamento catlico, sentido religioso del mundo, simplicidad y sobriedad fundamentales, apego a la realidad, dominio de la fantasa, equilibrio entre espritu y materia". (Hay que observar: c- mo habra existido la Italia actual, la nacin italiana, sin la formacin ydesarrollo de las ciudades y sin la influencia urbana unificadora? "Stra-paesanismo" en el pasado habna significado municipalismo -como signi-f i c 6 , disgregacin popular y dominio exaanjero. ,:Y el catolicismo mis-mo se habra desarrollado si el Papa, en vez de residir en Roma, hubiesetenido su residencia en Scaricalasino?) Y este juicio de Francesco Menano (publicado en el Assalto de Bole70 63. nia): "En el campo fdosfico, o creo hallar por el contrario una autnti-ca anttesis: que es la anttesis, vieja de ms de cien aos y siempre vestidacon nuevas apariencias, entre el voluntarismo el pragmatismo el activis-mo identificable en la stracitta y el iluminismo el racionalismo el histori-cismo identificable en el strapaese". (0 sea que L s principios inmortalesose habran refugiado en sfl-apaese.)En todo caso hay que obser~ar cmola polmica "literaria" entre Str-apaesey Stlanttli no es otra cosa que la es-puma jabonosa de la polmica entre el conservadurismo parasitario y lastendencias innovadoras de la sociedad italiana. En la Starnpadel4 de mayo de 1929 Mino blaccari escribe: "Cuando Stra-paese se opone a las importaciones modernistas, su oposicin quiere salvarel derecho de seleccionarlas a fin de impedir que los contactos nocivos,confundindose con los que pueden ser benficos, corrompan la inte-gridad de la naturaleza y de los caracteres propios de la civilizacin italia-na, quintaesenciada en los siglos, y hoy anhelante (!) de una sntesis unifi-cadora"." (Ya "quintaesenciada",pero no "sintefizada"y nificada !!) pp. Cfc Cuaderno 1 (M), 61 bis-62 y 66 bis. 6 2 Eugenio Giovamtti ha escrito, en el P+ode mayo de 1929, un ar-tculo sobre "Federico I Taylor e lamericanismo", en el que escribe. Za 2;energa literaria, abstracta, numda de retrica generalizadora, no est yahoy, en suma, en condiciones de comprender la energa tcnica, cada vezms indi~idual aguda, tejido originalsimo de voluntades singulares y deyeducacin especializada. La literatura energtica est todavia en su P r ometeo desencadenado, imagen demasiado cmoda. El hroe de la cixili-zacin tcnica no es un desencadenado: es un silencioso que sabe llevarpor los cielos su frrea cadena. No es un ignorante que est papandomoscas: es un estudioso en el mejor sentido clsico, porqne studium signi-ficaba punta viva. %entras que la civilizacin tcnica o mecanicista c omo queris llamarla, elabora en silencio ste su tipo de hroe incisivo, elculto literario de la energa no crea m& que un bellaco areo, un intilderrengado".Hay que sealar cmo no se ha tratado de aplicar al americanismo laformulita de Gentile sobre la "filosofia que no se enuncia en frmulas si-no que se aiirma en la accin"; esto es significativo e instructivo, porque-Asi l Autarpuiafinanciera de la indust~u. articulo notable de CadoUn Pagni "A proposito di un tentativo di teona pura del corporati~kno"(en la f i ~ o r m nSociale de septiembreuctubre de 1929) examina el libro de N. Massimo Fovel, Economiu e orporatiuismo (Ferrara, SA.T.E., 1929) y alude a otro escrito del mismo Fovel, Rendita e sabio n e h Stato Sindicale (Roma, 1928),pero no advierte o no pone expresamente de relieve que Fovel en sus escritos concibe el "corporativismo" como la premisa para la introduc- cin en Italia de los sistemas americanos ms avanzados en el modo de producir y trabajar. Seria interesante saber si Fovel escribe "extrayendo de su cerebro" o bien si tiene a sus espaldas (prcticamente y no slo "en general") deter- minadas fuerzas econmicas que lo apoyan y lo impulsan. Fovel no ha si- do nunca un "cientfico" puro, que exprese ciertas tendencias tal como los intelectuales, incluso "puros", expresan siempre. En muchos aspectos, l pertenece a la galena del tipo Ciccotti, Naldi, Bazzi, Preziosi, etctera, pe- ro es ms complejo, por su innegable valor intelectual. Fovel ha aspirado siempre a convertirse en un gran lder poltico, y no lo ha logrado porque le faltan algunas dotes fundamentales: la fuerza de voluntad orientada a un solo fin y la [no] volubilidad intelectual tipo Missuoli; adems, dema- siado a menudo se ha ligado demasiado claramente a pequeos intereses mezquinos. Comenz como Joven radical", antes de la guerra: habraquerido rejuvenecer, dndole un contenido ms concreto y moderno, almovimiento democrtico tradicional, coqueteando un poco con los repu-blicanos, especialmente federalistas y regionalistas (Critica Politica de Oli- viero Zuccarini). Durante la guerra fue neutdista giolittiano. En 1919 in- 72 65. gresa en el Partido Socialista de Bolonia, pero no escribe nunca en elAvanti! Antes del armisticio hace escapadas a Tunn. Los industrialesturineses haban adquirido la vieja y desacreditada Gawtfa di Tmino paratransformarla y hacer de ella su rgano directo. Fovel aspiraba a convertirseen I director de la nueva organizacin y ciertamente estaba en contacto 25con los ambientes industriales. Por el contrario fue elegido como directorTomaso Borei, 3oven liberal", al cual sucedi bien pronto Itaio Minunnide la Idea Nazianal2 (pero la Gasretta di Tonno, aun bajo el nombre de Paesey no obstante las sumas prodigadas para desarrollarla, no tuvo xito y fuesuprimida por sus sostenedores). Carta "curiosa" de Fovel en 1919: escribeque Siente el deber" de colaborar en el Ordim Nuuuo semanal; respuestaen la que se fijan los lmites de su posible colaboracin, ia lo cual la "vozrsdel deber" enmudece repentinamente? Fovel se agreg a la banda Passigli,Martelii, Gardenghi, que haba hecho del Laiimatore de Trieste un centrode negocios bastante lucrativos y que deba de tener contactos con el am-biente indushial turins: intento de Passigli de transportar el OrdineNuuuoa Trieste con gestin "comercialmente" productiva (ver para la fecha, lasuscripcin de 100 liras hecha por Passigli que fue a Turn para hablar di-rectamente); cuestin de si un "caballero" poda colaborar en el Lavorato-re. En 1921 en las oficinas del Lauoratnres se encontraron cartas pertene-cientes a Fovel y a Gardenghi, de las que resultaba que los dos compadres jug-dban a la bolsa vik~vdlorestextiles (Iiiimre la huelga diiigi .no con respecto a semejante alteracin "organizativa" del aparato econ&mico. Las deficiencias mayores de Fovel consisten en descuidar la funcineconmica que el Estado ha tenido siempre en Italia por la desconfianzade los ahorradores respecto de los industriales, y en descuidar el hecho de27que la orientacin coiporativa no tuvo origen en las exigencias I de unatransformacin de las condiciones tcnicas de la indusuia y ni siquiera enf.CA. trat de abrir cursos de "ame-ricanismo" abstracto, pero no obstante las fuertes sumas invertidas, los cursos fracasaron) .YAparte estas consideraciones, otra serie de cuestiones se presenta: el movimiento corporativo existe y en algunos aspectos las realizacionesju- rdicas ) operadas han creado las condiciones formales en las que laa transformacin tcnico-econmica puede lleva-se a cabo en gran escala, porque los obreros no pueden oponerse a aqulla ni pueden luchar para convertirse ellos mismos en sus abanderados. La organiza1cin corpora- 28 tiva puede convertirse en la forma de tal transformacin, pero se pregun- ta: ;presenciaremos una de aquellas viquianas "astucias de la pro~idencia" por las que los hombres, sin proponrselo y sin quererlo, ohedecen a los imperativos de la historia? Por ahora, nos inclinamos a dudarlo. El ele- mento negativo de la "polica econmica" ha predominado hasta ahora sobre el elemento positivo de la exigencia de una nueva poltica econ- mica que renueve, modernizndola, la estructura econmico-social de la nacin aun en los cuadros del viejo industrialismo. La forma jurdica po- sible es una de las condiciones, no la nica condicin y ni siquiera la ms importante: es slo la ms importante de las condiciones inmediatas. La americanizacin exige un ambiente dado, una determinada cstructura social (o la voluntad decidida de crearla) y un cierto tipo de Estado. El Es- tado es el Estado liberal, no en el sentido del liberalismo aduanal o de la libertad efectiva poltica, sino en el sentido ms fundamental de la libre iniciativa y del individualismo econmico que iiega con medios propios, como "sociedad civil", por el mismo desarrollo histrico, al rgimen de la concentracin industrial y del monopolio. La desaparicin del tipo se- mifeudal del rentista es en Italia una de las condiciones mayores de la transformacin industrial (es, en parte, la transformacin misma), no una consecuencia. La poltica econmico-financiera del Estado es el i n s trumento de tal desaparicin: amortizacin de la deuda pblica, nomina- tividad de los ttulos. mavor neso de la tribiitacin directa sohi-e la - ~ -- .l .~~indi- recta en la formacin de los ingresos presupuestales. Xo parece que sta sea o vaya a ser la orientacin de la poltica financiera. . contrario. El Es-U tado crea nuevos rentistas, o sea que promueve las viejas formas de acu- 68. mulacin pz&asitaria del ahorro y tiende a crear cuadros sociales cerra- dos. En realidad, hasta ahora la orientacin corporativa ha funcionado para sostener posiciones peligrosas de clases medias, no para eliminar stas, y se est convirtiendo cada vez ms, por los intereses creados que brotan sobre la vieja base, en una mquina de conservacin de lo existen-29 te tal como es y no en un motor de I propulsin. iPor qu? Porque la orientacin corporatita est tambin en dependencia de la desocupa- cin, les defiende a los ocupados un cierto mnimo de vida que, si la com- petencia fuese libre, se hundira tambin, provocando graves trastornos sociales; y crea ocupaciones de nuevo tipo, organirativo y no productivo, para los desocupados de las clases medias. Queda siempre una va de es- cape: la orientacin corporativa, nacida en dependencia de una situacin tan delicada, cuyo equilibrio esencial hay que mantener a toda costa, para evitar una catstrofe enorme, podra proceder por etapas lentsimas, casi insensibles, que modiqueu la estructura social sin sacudidas repentinas: in- % cluso el beb mejor y ms slidamente fajado se desarrolla sin embargo y crece. Y he ah por qu sena interesante saber si Fovel es la voz de s mis- mo o es el exponente de fuerzas econmicas que buscan, a toda costa, su camino. En todo caso, el proceso seria tan largo y hallana tantas dificul-*.~.+- tades, que entretanto nuevos intereses pueden constituirse y ofrecen nue- M y tenaz oposicin a su desarrollo hasta destruirlo.Cfr. Cuodmo 1 (m), 86 bis49 pp..g Mino ~Waccan el nm.cantsrno. Del TrastuUo di Strapaese de MinoJ Maccari (Florencia, Vallecchi, 1928):Por un colgajo brillante / No regales tu pas: / El forastero es trafican- te / Prestarle odos no es negocio / Si t fueses experto y taimado / Toda mixtura mantendras alejada: / Quien saca ganancia es siempre aquel otro / Que lo tuyo vale un mundo / Vale ms un eructo de tu prroco / Que Amrica y su jactancia: / Detrs del ltimo italiano / Hay cien siglos de historia / c...>El saln de baile y el chadeston / Te hacen cometer tontenas / Oh italiano regresa al rigodn / Vuelve a comer tripas / Ita- liano vuelve al terruo / No te fies de las modas de Francia / Ocpate de .- comer pan y cehoUas / y tendrs la panza en orden.Maccan, sin embargo, ha entrado a trabajar como jefe de redaccin de30 la Stampa de Turn y a comer pan y I cebollas en el centro ms superurha- no e indusuial de Italia. 69. 8 Cantidad? calidud. En el mundo de la produccin no significa msque "barato" y "precio alto", o sea satisfaccin o no de las necesidades ele-mentales de las clases populares y tendencia a elevar o a deprimir su nivelde vida: todo el resto no es ms que novela ideolgica de folletn, de la queGuglielmo Ferrero ha escrito la primera entrega. En una empresa-nacin,que tiene disponible mucha mano de obra y pocas materias primas (locual es discutible, porque toda nacin-empresa "se crea" su propia materiaprima) el lema: "icaiidad!" slo significa la voluntad de emplear muchotrabajo en poca materia, perfeccionando el producto al extremo, o sea lavoluntad de especializarse para un mercado de lujo. ;Pero es eso posiblepara toda una nacin muy populosa?Donde existe mucha materia prima son posibles las dos direcciones,cualitativa o cuantitativa, mientras que la recproca no existe para los lla-mados pases pobres. La produccin cuantitativa puede ser tambin cua-litativa, o sea hacer la competencia a la industria puramente cualitativa,entre aquella parte de la clase consumidora de objetos "distinguidos" queno es tradicionalista porque es de nueva formacin. Tales precisiones sonvlidas si se acepta el criterio de la "calidad tal como es planteado cwmnmente y que no es un criterio racional: en realidad se puede hablarde "calidad" slo para las obras de arte individual y no reproducibles, to-do lo que es reproducible entra en el reino de la "cantidad" y puede serfabricado en serie.Se puede observar adems: si una nacin se especializa en la produc-cin "cualitativa", tqu industria proveer los objetos de consumo de lasclases pobres? :Se promover una situacin de divisin internacional deltrabajo? Se trata nada menos que de una frmula de literatos haraganesY de polticos cuya demagogia consiste en construir castillos en el aire. Lacaiidad deberia ser atribuida a los hombres y no a las cosas: y la calidadhumana se eleva y se refina en la I medida en que el hombre satisface un31mayor nmero de necesidades y en consecuencia se hace independiente.El precio caro del pan debido al hecho de querer mantener ligada a unadeterminada actividad a una mayor cantidad de personas, iieva a la d e snutricin. La poltica de la calidad determina casi siempre su opuesto:una cantidad descalificada. D De la resea que A. De Pietri Tonelli ha publicado en la Riuistudi Pobtica Economica (febrero de 1930) del libro de h t h o n y M. Ludoiici,Woman, A Vindication (Za edicin, 1929, Londres): "Cuando las cosas van 70. mal en la estructura social de una nacin, por culpa de la decadencia en las capacidades fundamentales de sus hombres -afirma Ludoiici- dos tendencias distintas parecen hacerse siempre visibles: la primera es la de interpretar cambios, que son pura y simplemente signos de la decadencia y de la ruina de viejas y sanas (!) instituciones, como sntomas de proge- so; la segunda, debida a la justificada prdida de confianza en la clase g o bernante, es la de dar a cada uno, tenga o no las cualidades requeridas; la seguridad de ser el indicado para hacer un esfuerzo a fm de arreglar las cosas". (La traduccin es manifiestamente incierta e inexacta.) El autor hace del feminismo una expresin de esta segunda tendencia y exige un renacimiento del hiachismo".Aparte cualquier otra consideracin de mrito, dicil de hacer porque el texto que cita De Pietri Tonelli es incierto, hay que sealar la tendencia antifeminista y "machista". Debe estudiarse el origen de la legislacin an- glosajona tan favorable a las mujei-es en toda una serie de conflictos %en- timentales" o seudoseutimentales. Se trata de un intento de regular la cuestin sexual, de hacer de sta una cosa seria, pero no parece Gie haya alcanzado su ohietivo: ha dado luear a desviaciones morbosas. "feminis-2 " tas" en sentido peyorativo y le ha creado a la mujer (de las clases altas) una posicin social paradjica. Cfr. C u a d m o I ( X W , pp. 91 bis-92.32g %nimalidad"e indu~haltcmo. historia del industrialismo ha si- La do siempre (y hoy lo es en una forma ms acentuada y rigurosa) una con- tinua lucha contra el elemento nimalidad" del hombre, un proceso inmterrumpido, a menudo doloroso y sangriento, de sometimiento de los instintos (naturales, o sea animales y primitivos) a siempre nuevas, ms complejas y ngidas normas y hbitos de orden, de exactitud, de pre- cisin que hagan posibles las formas cada vez ms complejas de vida c o lectiva que son la consecuencia necesaria del desarrollo del industrialis- mo. Esta lucha es impuesta desde el exterior y hasta ahora los resultados obtenidos, si bien de gran valor prctico inmediato, son puramente me- cnicos en gran parte, no se han convertido en una "segunda naturaleza". Pero cada nuevo modo de vivir, en el periodo en el que se impone la 1 1 1- cha contra lo viejo, ;no ha sido siempre durante cierto tiempo resultadode una compulsin mecnica? Incluso los instintos que hoy deben ser su-perados como todava demasiado "animales" en realidad han sido un p r ogreso notable sobre los anteriores, todava ms primitivos: -quin podradescribir el "costo", en vidas humanar y en dolorosos sometimientos de 78 71. los instintos, del paso del nomadismo a lavida sedentaria). agncola? Ahentran las primeras formas de esclavitud de la gleba y del oficio etctera.Hasta ahora todas las transformaciones del modo de ser y de vivir se hanproducido por coercin brutal, o sea a travks del dominio de un gruposocial sobre todas las fuerzas productivas de la sociedad: la seleccin o"educacin" del hombre adaptado a los nuevos tipos de cidizacin, o seaa las nuevas formas de produccin y de trabajo, ha ocurrido mediante elempleo de brutalidades inauditas, arrojando al infierno de las subclasesa los dbiles y a los refractarios o eliminndolos del todo. A cada adve-nimiento de nuevos tipos de civilizacin, o en el cui-sodel proceso de de-sarrollo, se han producido crisis. Racionalacin de laproducnn do1 trabajo. La tendencia de LenDavdovich estaba estrechamente vinculada a esta serie de problemas, loque no me parece que haya sido bien sealado. Su contenido esencial,desde este punto de vista, consista en la= "demasiado" resuelta (por lotanto no racionalizada) voluntad de dar la supremaca, en la vida nacic-nal, a la industria y a los mtodos industriales, de acelerar, con medioscoercitivos exteriores, la disciplina y el orden en la produccin, de ade-cuar las costumbres a las necesidades del trabajo. Dado el planteamientogeneral de todos los problemas vinculados a la tendencia, sta deba de-sembocar necesariamente en una forma de bonapartismo, de ah la ne-cesidad inexorable de destruirla. Sus preocupaciones eran justas, pero lassoluciones prcticas eran profundamente erradas: en este desequilibrioentre teora y prctica consista el peligro, que por lo dems ya se habamanifestado anteriormente, en 1921. El principio de la coercin, directae indirecta, en el ordenamiento de L produccin y del trabajo es justoa(cfr. el discurso pronunciado contra Mrtov y reproducido en el libro so-bre el To~miirno),pero la forma que haba asumido era errnea: el mc-delo militar se haba convertido en un prejuicio funesto y los ejrcitos deltrabajo fracasaron. Inters de Len Davdovich por el americanismo; susartculos, sus encuestas sobre el "byt" y sobre la literatura, estas activida-des estaban menos desconectadas entre s de cuanto poda parecer, por-que los nuevos mtodos de uabajo son indisolubles de un deterlminado 36modo de vivir, de pensar y de sentir la vida: no se pueden obtener xitosen un campo sin obtener resultados tangibles en el otro. En Amrica la racionalizacin del trabajo y el prohibicionismo estnindudablemente vinculados: las encuestas de los indushiales sobre la vida n-tima de los obreros, los servicios de inspeccin creados por algunas em- a En el manurcrito: "de la".81 74. presas para controlar la "moralidad" de los obreros son necesidades del nuevo mtodo de trabajo. Quien ridiculizara estas iniciativas (aunque fra- casaran) y viera en ellas slo uda manifestacin hipcrita de purita- nismo", se negara toda posibilidad de comprender la importancia, el sig- nificado y el alcance objetivo del fenmeno americano, que es tnmbGn el mayor esfuerzo colectivo que se haya realizado hasta ahora pai-a crear, con rapidez inaudita y con una conciencia del fin nunca antes vista en la historia, un tipo nuevo de trabajador y de hombre. La expresin "con- ciencia del fin" puede parecer por lo menos ingeniosa a quien recuerde la frase de Taylor sohre el "gorila amaestrado". Taylor, en efecto, expresa con cinismo brutal el fin de la sociedad americana: desarrollar en el tra- bajador el mximo grado de actitudes maquinales y automticas, destruir el viejo nexo psicofsico del trabajo profesional caiiicado que exiga una cierta participacin actixa de la inteligencia, de la fantasa, de la iniciativa del trabajador y reducir las operaciones productivas al nico aspecto 6- sico maquinal. Pero en realidad no se trata de novedades originales: se trata slo de la fase ms reciente de un largo proceso que se inici con el nacimiento del mismo industrialismo, fase que es slo ms intensa que la anterior y se manifiesta en formas ms brutales, pero que tambin a su vez ser superada con la creacin de un nuevo nexo psicofisico de un tipo diferente a los anteriores e indudablemente de un tipo superior. Se produ- cir ineluctablemente una seleccin forzada, una parte de la vieja clase trabajadora ser despiadadamente eliminada del mundo del u-abajo y probablemente del mundo tout ourt.37 Desde este punto de ~ i s t hay que estudiar las iniciativas puritanas" l de a los industriales americanos tipo Ford. Es cierro que stos no se preocupan de la "humanidad", de la "espiritualidad del trabajador, que inmediata- mente es aplastada. Esta "humanidad y espinrualidad no puede realizarse si no es en el mundo de la produccin y del trabajo, en la "creacin" pi-+ ductiva; sta era mxima en el artesanado, en el "demiurgo", cuando lapersonalidad del aabajador se reflejaba toda ella en el objeto creado,cuando era an muy fuerte el vnculo entre arte y mbajo. Pero precisa-mente contra este "humanismo" lucha el nuevo industrialismo. Las inicia-tivas "puritanas" tienen solamente el fin de conservar, fuera del trabajo, uncierto equilibrio psicofisico que impida el colapso fisiolgico del trabajador,exprimido por el nuevo mtodo de produccin. Este equilibrio no puedeser sino puramente exterior y mecnico, pero podr volverse interior si espropuesto por el trabajador mismo y no impuesto desde afuera, por unanuea forma de sociedad, con medios apropiados y originales. El indusm d americano se preocupa por mantener la continuidad de la eficienciafsica del trabajador, de su eficiencia musculiu-nerviosa: es su inters tener 82 75. una mano de obra estable, un complejo permanentemente a tono, porquetambin el complejo humano (el trabajador colectivo) de una empresa esuna mquina que no debe ser desmontada demasiado a menudo ni r e n ovada en sus piezas individuales sin prdidas ingentes. El llamado alto sala-rio es un elemento dependiente de esta necesidad: es el instrumento paraseleccionar una mano de obra apta para sistema de produccin y trabajoppara mantenerla establemente. Pero el alto salario tiene dos caras: es pre-ciso que el trabajador gaste "racionalmente" los centavos ms abundantes,para mantener, renovar y posiblemente para aumentar su eficiencia muscu-lar-nerviosa, no para destruirla o daarla. Y de ah la lucha contra el al-cohol, el agente ms peligroso de destruccin de las fuerzas de trabajo, quese convierte en funcin del Estado. Es posible que tambin otras luchaspuritanas" se conviertan en funcin del Estado, si la iniciativa privada delos industriales demuestra ser insulficiente o si se desencadena una crisis 38de moralidad demasiado profunda y extendida en las masas trabajadoras,lo que podna suceder a consecuencia de una crisis larga y extensa de de-socupacin. Cuestin vinculada a la del alcohol es la sexual: el abuso y lairregulandad de las funciones sexuales es, despus del alcoholismo, el ene-migo ms peligroso de las energas nerviosas, y es observacin comn queel trabajo "obsesionante" provoca depravacin alcohlica y sexual. Los in-tentos hechos por Ford de intervenir, con un cuerpo de inspectores, enla vida privada de sus empleados y controlar cmo gastaban su salario ycmo l a n , es un indicio de estas tendencias todava "privadas" o laten- tes, que pueden convertirse, en cierto punto, en ideologa estatal, implan-tndose en el puritanismo tradicional, esto es, presentndose como un re-nacimiento de la moral de los pioneros, del "verdadero" amencanismo,etctera? El hecho ms notable del fenmeno americano en relacin conestas manifestaciones es la separacin que se ha dado y se ir acentuandocada vez ms, entre la moralidad-costumbre de los trabajadores y la deotros estratos de la poblacin. El prohibicionismo ha dado ya un ejemplode ti separacin. :Quin consuma el alcohol introducido por el contra-abando en los Estados Unidos? El alcohol se convirti en mercanca de gran lujo y ni siquiera los ms altos salarios podan permitir su consumo a los grandes estratos de las masas trabajadoras: quien trabaja por un salario, con horario fijo, no tiene tiempo que dedicar al deporte de eludir las le-yes. La misma observacin puede hacerse para la sexualidad. La "caza de la mujer" exige demasiados "loisirs"; en el obrero de tipo nuevo se repeti- r, en otra forma, lo que sucede en las aldeas campesinas. La relativa esta- bilidad de las uniones sexuales campesinas est estrechamente vinculada al sistema de trabajo del campo. El campesino, que regresa a casa por la tarde despus de una larga jornada de trabajo, quiere la Tenerem facilem83 76. parabilimque" de Horacio: no tiene nimos para hacer la rueda en tomo39 a mujeres de fortuna; ama a su mujer, I segura, infalible, que no har me- lindre~ no pretender la comedia de la seduccin y del estupro para ser y poseda. Parece que as la funcin sexual resulta mecanizada, pero en rea- lidad se trata de la aparicin de una nueva forma de unin sexual, sin los colores "deslumbrantes" del oropel romntico propio del pequefiobur- gus y del bohemio holgazn. Parece claro que el nuevo industrialismo quiere la monogamia, quiere que el hornbre-trabajador no desperdicie sus energas nerviosas en la bsqueda desordenada y excitante de la satisfac- cin sexual ocasional. el obrero que va al trabajo despus de una noche de "excesos" no es un buen trabajador, la exaltacin pasional no puede ir de acuerdo con los movimientos cronomevados de los gestos productivos ligados a los ms perfectos automatismos. Este complejo de compulsiones y coerciones directas e indirectas ejercidas sobre la masa obtendr induda- blemente resultados y surgir una nuea forma de unin sexual cuyo rasgo caracterstico y fundamental parece que debe ser la monogamia y la esta- bilidad relativa. Sera interesante conocer los resultados estadsticos de los fenmenos de desviacin de las costumbres sexuales oficialmente propa-. - gadas en los Estados Unidos, analizados por grupos sociales: en general se comprobar que los divorcios son especialmente numerosos en las clases superiores. Esta diferencia de moralidad entre las masas trabajadoras y elementos cada vez ms numerosos de las clases dirigentes, en los Estados Unidos, pa- rece ser uno de los fenmenos ms interesantes y llenos de consecuen- cias. Hasta hace poco tiempo el americano era un pueblo de trabajado- res: la tiocacin laboriosa" no era un rasgo inherente slo a las clasesobreras, sino que era una cualidad especfica tambin de las clases diri-gentes. El hecho de que un millonario siguiese siendo prcticamente ac-tivo hasta que la enfermedad o la vejez lo obligaban al reposo y que suactividad ocupase un nmero de horas muy notable de su jornada: he ahuno de los fenmenos tpicamente americanos, he ah la americanadams asombrosa para el europeo medio. Y fue sealado anteriormentea40 que esta diferencia I entre americanos y europeos es dada por la falta de"tradicin" en los Estados Unidos, en cuanto tradicin significa tambinresiduo pasivo de todas las formas sociales desaparecidas en la historia:en los Estados Unidos, por el contrario, est reciente an la "tradicin" de los pioneros, o sea de kertes individualidades en las que la tiocacin la-boriosa" alcanz la mayor intensidad y vigor, de hombres que directamen- te. v no nor el trmite de un eircito de esclavos o de siervos. entraban en ., contacto enrgico con las fuerzas naturales para dominarlas y explotarlasvictoriosamente. Son estos residuos pasivos los que en Europa se resisten 84 77. al americanismo, i-epresentan la calidad, etctera": porque sienten i n stintivamente que las nuevas formas de produccin y de trabajo los arro-llaran implacablemente. Pero si es verdad que en Europa, de tal manera, las vejeces todava nosepultadas seran definitivamente destruidas, *qu es lo que empieza a su-ceder en la misma Amrica? La diferencia de moralidad antes mencioua-da demuestra que se estn creando mrgenes de pasividad social cadavezms amplios. Parece que las mujeres tienen una funcin predominanteen este fenmeno. El hombre-indusmal sigue trabajando aunque sea mi-llonario, pero su mujer y sus hijas se con~lerten cada vez ms en "mam-feros de lujo". Los concursos de belleza, los concursos para el personalcinematogrfico (recordar las 30,000 muchachas italianas que en 1926 en-liaron su fotografa en traje de bao a la Fox), el teatro, etctera, selec-cionando la belleza femenina mundial y ponindola a subasta, provocanuna mentalidad de prostitucin, y la "trata de blancas" se efecta legal-mente para las clases altas. Las mujeres, ociosas, viajan, atraviesan conti-nuamente el ocano para venir a Europa, escapan al prohibicionismopamo y contraen "matrimonios" estacionales (debe recordarse que a loscapitanes martimos de los EE.UU. se les retir la facultad de sancionarmatrimonios a bordo, porque muchas parejas se casaban al salir de E u r epa p se divorciaban antes del desembarco en Amrica): la prostitucinreal se extiende, apenas larvada por ftgiles normas jurdicas.Estos fenmenos propios de las clases altas harn ms d i c i l la coer-cin sobre las masas trabajadoras para conformarlas a las necesidades dela nueva indnstria; I de todos modos determinan una fractura psicolgica41y aceleran&la cristaliacin y la saturacin de los grupos sociales, hacien-do exldente su transformacin en castas tal como ha sucedido en Europa. Cfl- Cuaderno4 ( W I ) , pp. 22-24g Tajlmism y mecanizacill del trabajador. A propsito de la diferen-cia que el taylorismo determinara entre el trabajo manual y el "conteni-do humano" del trabajo, se pueden hacer tiles observaciones sobre elpasado, y precisamente con respecto a aquellas profesiones que son con-sideradas de las ms "intelectuales", esto es, las profesiones ligadas a la re-produccin de escritos para su publicacin o para otra forma de difusiny transmisin: los amanuenses de antes de la invencin de la imprenta, loscajistas a mano, los linotipistas, los taqugrafos, los mecangrafos. Si se re- a En el rnaniiscrito: "acelera" 78. flexiona, se ve que en estos oficios el proceso de adaptacin a la mecani- zacin es ms dificil que en los otros. Los altos salarios. Es obvio pensar que los llamados altos salariosson una forma transitoria de retribucin. La adaptacin a los nuevos m-todos de produccin y de trabajo no puede darse slo a travs de la coac-cin social: ste es un prejuicio" muy difundido en Europa [y especial-mente en elJapn], donde no puede tardar en tener consecuencias gravespara la salud Esica y psquica de tos trabajadores, "prejuicio" que por lo de-ms tiene una base slo en la endmica desocupacin que se ba producidoen la pos,guerra. Si la situacin fuese "normal", el aparato de coercin ne-cesarioobtener el resultado deseado costaram& que los altos sala-rios. La coercin, por consiguiente, debe ser sabiamente combinada con lapersuasin y el consenso y esto puede obtenerse en las formas propias dela sociedad dada, mediante una mayor retribucin que permita un deter-minado nivel de vida capaz de mantener y reintegrar las fuerzas desgasta-das por el nuevo tipo de fatiga. Pero apenas los nuevos mtodos de trabajoy de produccin se hayan generalizado y difundido, apenas el nuevo tipode obrero sea creado universalmente y el aparato de produccin materialsea an ms perfeccionado, el turnover excesivo ser automticamente li-mitado por una extensa desocupacin y los altos salanos desaparecern.En realidad, la industria americana de altos salarios explota todava unmonopolio debido a que tiene la iniciativa de los nuevos mtodos; a lasganancias de monopolio corresponden salarios de monopolio. Pero elmonopolio ser necesariamente primero limitado y despus destruidopor la difusin de los nuevos mtodos tanto en el interior de los EstadosUnidos como en el extranjero (cfr. el fenmeno japons de los bajos pre-cios de las mercancas) y con las grandes ganancias desaparecern los al-tos salarios. Por otra parte, es sabido que los altos salarios estn necesaria- 80. 44 mente vinculados a una aristocracia obrera y no I son dados a todos los tra- bajadores americanos, Toda la ideologa fordiana de los altos salarios es un fenmeno deriva- do de una necesidad objetiva de la industria moderna que ha alcanzado un determinado grado de desarrollo y no un fenmeno primario (lo que sin embargo no exime del estudio de la importancia y las repercusiones que la ideologa puede tener por su cuenta). Entre tanto, qu significa "alto salario"? - das las empresas de una determinada rama de la industria, se da la con- secuencia de que cada empresa, en cierta medida ms o menos amplia, es "nica", y se forma una mano de obra con una calificacin propia a esa empresa particular: pequeos "secretos" de fabricacin y de trabajo, "tru- cos" que parecen desdefiablesen s mismos, pero que, repetidos infinitas veces, pueden tener un alcance econmico importante. Lh caso particular se puede estudiar en la organizacin del trabajo de los puertos, especial- mente en aqullos donde existe desequilibrio entre embarque y desem- barque de mercancas y donde se producen embotellamientos estaciona- les de trabajo y estaciones muertas. Es necesario tener una mano de obra89 82. que est siempre disponible (que no se aleje del puesto de trabajo) para el mnimo de trabajo estacional o de otro gnero, y de ah la formacin de plantillas cerradas, con altos salarios y otros priilegos, en contraposi- cin a la masa de los "adventicios" etctera. Esto ocurre tambin en la agricultura, en la relacin entre colonos fijos y braceros y en muchas in- dustrias donde existen las "estaciones muertas", por razones inherentes a47 la industria misma, como la del vestido, o por la defectuosa organiza1cin del comercio al por mayor que hace sus compras segn ciclos propios, no engranados con el ciclo de produccin, etctera.C r Cuaderno4 (XIII), pp. 25-23 bis; Cuaderno 9 f. (m, 56-57 y 58pp. 3 Acciona, obligaciones, ttulos del Estado. Civilizacin ammicann y europea. En una entrevista con Corrado Alvaro (LTtalia Letteraria, 14 de abril de 1929), Luigi Pirandello afuma: "El americanismo nos inunda. Creo que un nuevo faro de civilizacin se ha encendido all". "El dinero que corre por el mundo es americano (?!), y detrs del dinero (!) corre el modo de vida y la cultura (esto es cierto slo para la crema de la sociedad, y de tal crema cosmopolita parece que P i i d e l l o , y con l muchos otros, cree que est constituido todo el mun- do). Tiene Amrica una cultura? (habna que decir: tiene una cultura unitaria y centralizada, o sea Amrica es una nacin del tipo francs, ale- 85. mn e ingls?) Tiene libros y costumbres. Sus costumbres son su nueva li-teratura, aquella que penetra a travs de las puertas ms slidas y defen-didas. En Berln usted no siente la separacin entre vieja y nueva Europaporque la estructura misma de la ciudad no ofrece resistencias (Puandel-lo hoy no podra decir lo mismo, y por consiguiente debe entenderse quese refera al Berln de los cafs nocturnos). En P a h , donde existe una es-tructura histrica y artstica, donde los testimonios de una civilizacin au-tctona estn presentes, el americanismo es tan estridente como el colo-rete sobre el viejo rostro de una prostituta".Pero el problema no es si en Amrica existe una nueva civilizacin, unanueva cultura, aunque est todava en el estado de "faro", y si stas estninvadiendo o han invadido >aa Europa: si el prohlema tuviese que plan-tearse as, la respuesta sera I fcil: no, no existe etctera, e incluso en 51Amrica no se hace ms que rumiar la vieja cultura europea. El problemaes ste: si Amrica, con el peso implacable de su produccin econmica (y eso indirectamente) obligar o est obligando a Europa a un cambiode su eje econmico-social demasiado anticuado, que de todos modos sehabra producido, pero con ritmo lento y que inmediatamente se presen-ta por el conuario como un contragolpe de la "prepotencia" americana,o sea que se est dando una transformacin de las bases materiales de lacivilizacin europea, lo que a largo plazo (y no muy largo, porque en el. . ... .periodo actual todo ei riias iipiclo qiic cii los ~> Vanos. Deben recordarse algunos libros de Guglielmo Ferrerosobre Amrica: cuntos de los lugares comunes acuiiados por Ferrero hanentrado en circulacin y siguen circulando sin recordar el cuo y la casade moneda? (Cantidad contra calidad, por ejemplo, de origen ferreriano, a En el manuscrito siguen algunas palabras canceladas: "quefue en Alemania msrpida que el fimo nocrnal". 87. que por lo tanto es el padre espiritual de toda la ideologa tonta sobre elretorno al artesanado etctera. El libro de Ferrero Fra i dup monda debeveme como la biblia de una serie de trivialidades de las ms trilladas y vul-gares.)Sobre el americanismo debe verse el artculo "LAmerica nella lettera-tura francese del 1927". de Etienne Fournol en la A7uoziaAntolo~ia 1" ndelde abril de 1928, til como repertorio de las banalidades ms garrafalessobre el tema. Habla del libro de Siegfried y del de Romier (Qui sera lemaitres), alude a un libro de h d r e a Tardieu (Dmant lobstack: 1~4menqueel nms, Pars, Librairie Emil Paul) y a dos libros de Luc Durtain, una no-vela; Hollyzuood depuss, y una coleccin de cuentos, Quarantieme tage, am-bas editadas por la N.R.F. y que parecen interesantes. A propsito del profesor Siegfried debe seiialarse esta contradiccinsuya: en la p. 350 de su libro Les Etatdhis daujourd%uireconoceen la vi-da americana "el aspecto de una sociedad realmente (!) colecti~ista,de-seado por las clases elegidas y aceptado alegremente (sic) por la multi-tud", pero Siegfried escribe luego el prefacio al libro de Philip sobre elmovimiento obrero americano" lo alaba, no obstante que en l no se de-muestre precisamente esta "alepa" y que en Amrica no exista lucha de cla-ses, sino que por el contrario se demiiesua la existencia de la ms desen-frenada y feroz lucha de una parte contra la otra. La misma comparacinse podra hace enue el libro de Romier y el de Philip. Hay que I s e d a r 54cmo en Europa ha sido aceptado muy fcilmente (y difundido muy h-bilmente) el cuadro oleogrico de una Amrica sin luchas internas (ac-tualmente todo est saliendo a la luz) etctera, etctera. As que al mismotiempo se ha combatido al americanismo conio subversivo de la estanca-da sociedad europea, pero se ha presentado a Amrica como ejemplo dehomogeneidad social para uso de propaganda y como premisa ideolgicade leyes excepcionales. Ch. Cuadmm 3 (m), 38 bis39. pp. 88. Cuaderno 23 (VI)1934Critica literaria 89. 5 cl> Retorno a De Sanctis. iQu significa y qu puede y debena signifi- 3car la consigna de Giovanni Gentile: "iRegresemos a De Sanctis!"? (d.entre otras cosas el 1- nmero del semanario R Quadrivio). &nifica "re-gresar" mecnicamente a los conceptos que De Sanctis desarroll en tor-no al arte y a la literatura, o significa asumir respecto al arte y lavida unaactitud similar a la asumida por De Sanctis en su poca? Planteada esta ac-titud como "ejemplar", hay que ver: 11 en qu ha consistido tal ejempla-ridad; 21 qu actitud es la correspondiente hoy, o sea qu intereses inte-lectuales y morales corresponden hoy a los que dominaron la actividad deDe Sanctis y le imprimieron una determinada direccin. Tampoco puede decirse que la biografa de De Sanctis, aun siendoesencialmente coherente, haya sido "rectilnea", como vulgarmente seentiende. De Sanctis, en la ltima fase de su vida y de su actividad, dirigisu atencin a la novela haturalista" o "vensta", y esta forma de novela, enEuropa occidental, fue la expresin "intelectualista" del movimiento msgeneral de "ir al pueblo", de un populismo de algunos grupos intelectua-les a fines del siglo pasado, despus del ocaso de la democracia cuarentai-ochesca y el advenimiento de p n d e s masas obreras debido al desarroiiode la gran industria urbana. De De Sanctis debe recordarse el ensayoScienza e Vita", su trnsito a la izquierda parlamentaria, su temor a losintentos monrquicos ultraconservadores velados de formas pomposasetctera. Un juicio de De Sanctis: Falta la fibra porque falta la fe. Yfaltala fe porque falta la cultura". Una nota juuenii de Luigi PirandeUo. Publicada por la Nuoua Ant*lo@ del 1" de enero de 1934y escrita por Plrandello en los aos 1889-90,cuando era estudiante en Bonn: Tuoso~~os lamentamos que a nuestra li-teratura le falte el drama -y a ese respecto se dicen tantas cosas y tantasotras se proponen- consolaciones,exhortaciones, aadidos, proyectos -ta-rea vana: la verdadera podredumbre no se ve o no se quiere ver. Falta laconcepcin de la vida y del hombre. Y sin embargo tenemos campo quedar a la pica y al drama. Ando estpido alejandrinismo, el nuestro". Se-guramente, sin embargo, esta nota de Piiandello no hace ms que repetirdiscusiones de esnidiantes alemanes sobre la necesidad genrica de unaWeltanschauung y es ms superficial de lo que parece. De todos modos,Pirandello se ha hecho ima concepcin de la vida y del hombre, pero s-ta es "individual", incapaz de difusin nacional-popular,que sin embargoha tenido gran importancia "critica", de corrosin de un viejo vestuarioteatral.Cfr. Cuaderno 17p. (N),17.8 Arte y lucha pm una nueva ciuilizacin. La relacin am-shca mues-tra, especialmente en la filosofia de la praxis, la fatua ingenuidad de lospapagayos que creen poseer en unas cuantas formulitas estereotipadas, la5 llave para abrir todas las puertas (estas llaves se llaman propialmente"ganzas"). Dos escritores pueden representar (expresar) el mismo mo-mento histricc-social, pero uno puede ser artista y el ouo un simple ago-rero. Agotar la cuestin limitndose a describir lo que los dos representano expresan socialmente, o sea resumiendo, ms o menos bien, las carac-tensticas de un determinado momento histric~social, significa no rozarsiquiera el problema artstico. Todo eso puede ser til y necesario, inclusolo es ciertamente, pero en otro campo: en el de la crtica poltica, de la crtica de costumbres, en la lucha para destruir y superar ciertas corrien- tes de sentimientosy creencias, ciertas actitudes frente a la vida y el mun- do; no es crtica e historia del arte, y no puede ser presentada como tal, so pena del confusionismo y ah-aso o el estancamiento de los conceptos 91. cientficos, o sea precisamente la no consecucin de los fines inherentesa la lucha cultural. Un determinado momento histrico-social ?o es nunca homogneo,por el contrario, es rico en contradicciones. Este adquiere "personali-dad", es un Inomento" del desarrollo, por el hecho de que una cierta ac-tividad fundamental de la vida predomina en l sobre las otras, represen-ta una "punta" histrica: pero eso presupone unajerarqua, un contraste,una lucha. Debena representar el momento dado, quin representa estaactividad predominante, esta "punta" histrica; pero cmo juzgar quinrepresenta las otras actividades, los otros elementos? :No son kepresenta-tivos" tambin stos? ; no es "representativo" del momento" tambin Yquien expresa sus elementos "reaccionarios" y anacrnicos? O bien ha-br de considerarse representativo quien exprese todas las fuerzas y loselementos en conflicto y en lucha, o sea quien represente las conuadic-ciones del conjunto histricosocial?Se puede pensar tambin que una crtica de la civilizacin literaria, unalucha para crear una nueva cultura, es artstica en el sentido que de lanueva cultura nacer un nuevo arte, pero eso parece un sofisma. De todosmodos, es seguramente partiendo de tales presupuestos como se puedeentender mejor la relacin I De SanctisCroce y las polmicas sobre el con- 6tenido y la forma. La critica de De Sanctis es militante, no "fI@unente"esttica, es la critica de un periodo de luchas culturales, de conflictos entreconcepciones antagnicas de la vida. Los anlisis del contenido, la crticade la Lestructura" las obras; o sea de la coherencia lgica e histricwac-detual de las masas de sentimientos representados artsticamente estn liga-dos a esta lucha cultnral: precisamente en ex>parece consistir la profundahumanidad y el humanismo de De Sanctis, que hacen tan simptico inclu-so hoy al critico. Complace sentir en l el fervor apasionado del hombrede partido que tiene slidas convicciones morales y poiticas y no las ocultay no intenta siquiera ocultarlas. Croce consigue diferenciar estos diversosaspectos del crtico que en De Sanctis estaban orgnicamente unidos yfundidos. En Croce viven los mismos motivos c u l n d e s que en De Sanctis,pero en el periodo de su expansin y de su hiunfo; contina la lucha, peropor un refinamiento de la cultnra (de una cierta cultura), no por su dere-cho de vivir: la pasin y el fervor romntico se han integrado en la sereni-dad superior y en la indulgencia llena de benevolencia. Pero tambin enCroce esta posicin no es permanente: la reemplaza una fase en la que laserenidad fla indulgenciase resquebrajan y aflra la acrimonia y la &eraa duras penas reprimida: fase defensiva, no agresiva y ferviente, y por lotanta no com~arabie la de De Sanctis. con ~ ~~~~En suma, el tipo de crtica literaria propia de la filosofa de la praxis es 101 92. ofrecido por De Sanctis, no por Croce o por cualquier otro (menos quenadie por Carducci): en ella deben fundirse la lucha por una nueva cul-tura, o sea por un nuevo humanismo, la critica de las costumbres, de lossentimientos y de las concepciones del mundo con la critica esttica en elfervor apasionado, aunque sea en la forma del sarcasmo. En una poca reciente, a la fase De Sanctis correspondi, en un plano7 subalterno, la fase de la Voce. I De Sanctis luch por la creacin ex nwo enItalia de una alta cultura nacional, en oposicin a los vejestorios tradicienales, la retrica y el jesuitismo (Guerrazzi y el padre Bresciani): la V c oeluch slo por la divulgacin, en un estrato intermedio, de aquelia mismacultura, contra el provincialismo etctera, etctera: la Vocefue un aspectodel crocismo militante, porque quiso democratizar lo que necesariamen-te haba sido "aristocrtico" en De Sanctis y se haba conservado "aristo-crtico" en Croce. De Sanctis deba formar un Estado Mayor cultural, laV c quiso extender a los oficiales subalternos el mismo tono de civiliza-oecin y por eso tuvo una funcin, trabaj en la sustancia y suscit corrien-tes artsticas, en el sentido de que ayud a muchos a reencontrarse a smismos, suscit una mayor necesidad de interioridad y de expresin sin-cera de la misma, aunque del movimiento no surgi ningn gran artista.(Escrito por RafFaello Ramat en la Italia Letteraria del 4 de febrero de1934): Se ha dicho que para la historia de la cultura a veces puede se*ms el estudio de un escritor menor que el de uno muy grande; y en partees cierto: porque si en ste -m el muy grande predomina el i n d ~ d u oque,acaba por no ser ya de ningn tiempo, y podra darse el caso Una mxinaa deRiuamL "Para alabar un libro no es en absoluto ne-cesario abrirlo; pero, si se est decido a criticarlo, siempre es ms pruden-te leerlo. Al menos mienaas el autor est vivo..."1 Cfr. Cund~>110 (m), 3 bis4 pp. 5 A@ms criterios de juicio "literario".Un trabajo puede ser aprecia-ble: 11 Porque expone un nuevo descubrimiento que hace progresar unadeterminada actividad cientfica. Pero no slo la "originalidad" absolutaes un mrito. De hecho puede suceder: 2 que hechos y temas >aconoci-1 a En el manuscrito: "cran". 103 94. dos sean seleccionados y dispuestos segn un orden, una conexin, un...criterio ms adecuado y demostrativo que los precedentes. La eshactura(la economa, el orden) de un trabajo cientfico puede ser "original" eUa misma. 31 Los hechos y los temas ya conocidos pueden haber dado lugar a consideraciones "nuevas", subordinadas, pero sin embargo importantes. El juicio "literario" debe, evidentemente, tomar en cuenta los fines que un trabajo se ha propuesto: de creacin y reorganizacin cientfica, de di- wigacin de los hechos y argumentos conocidos en un determinado grupo cultural, de un determinado nivel intelectual y cultural etctera. Existe por lo tanto una tcnica de L divulgacin que hay que adaptar en cadaa oportunidad y reelaborar: la divulgacin es un acto eminentemente prc- tico, en el que hay que examinar la conformidad de los medios al fin, o sea precisamente la tcnica adoptada. Pero tambin el examen y el juicio del hecho y de la argumentacin "original", o sea de la "originalidad de los hechos (conceptos-nexosde pensamiento) y de los argumentos son muy dificiles y complejos y exigen los ms amplios conocimientos histri- cos. Hay que ver en el captulo dedicado a Loria por Croce este criterio:10 "Cna cosa es manifestar una I observacin incidental, que luego se deja pasar sin desarrollarla, y otra establecer un principio del que se extraen .. sus consecuencias fecundas; una cosa es enunciar un pensamiento gen- rico y abstracto y otra pensarlo realmente y en concreto; una cosa, final- mente, es inventar y otra repetir de segunda o tercera mano". Se presen- tan los casos extremos: el de quien descubre que nunca ha habido nada nuevo bajo el sol y que todo el mundo es su aldea, aun en la esfera de las ideas, y el de quien, por el contrario, encuentra "originalidad" a ms no poder y pretende que es original cualquier cosa que se rumia gracias a la nueva saliva. E fundamento de toda actividad crtica, por lo tanto, debe ba1 sarse en la capacidad de descubrir la distincin y las diferencias por de- bajo de toda uniformidad y semejanza superficial y aparente, y la unidad esencial por debajo de todo aparente contraste y diferenciacin en la su- perficie. (Que sea preciso, aljuzgar un trabajo, tener en cuenta el fm que el autor se propone explcitamente, no significa ciertamente que por eUo deba ser silenciada o malinterpretada o menospreciada cualquier aporta- cin real del autor, aunque est en oposicin al fm propuesto. Que Gis- tbal Coln se propusiera ir "en busca del Gran Khan", no disminuye el valor de su viaje real y de sus descubrimientos reales para la civiiizacin* europea.)cfr. C d m 4 (XIII), pp. 6 6 6 bis. 95. 5 Arte y czllfura Que se deba hablar, para ser exactos, de lucha poruna "nueva cultura" y no por un huevo arte" (en sentido inmediato) pa-rece evidente. Searamente tampoco se puede decir, para ser exactos,que se lucha por ;n nuevo contehdo del &te, porque ste no puede serPensado absactamente,separado de la forma. ~ u c h apor un nuevo artersienificara luchar ~ ocrear nuevos artistas individuales. lo cual es absur-0 rdo, porque no es posible crear artistas artiicialmente. Se debe hablar delucha por una nueva cultura, o sea por una nueva vida moral que no pue-de dejar de estar ntimamente ligada a una I nueva intuicin de la vida, 11hasta que sta se convierta en un nuevo modo de sentir y de ver la reaii-dad y por consiguiente mundo ntimamente conforme con los "artistasposibles" y con las "obras de arte posibles". Que no se pueda artificial-mente crear artistas individuales no significa, pues, que el nuevo mundocultural, por el que se lucha, suscitando pasiones y ardor de humanidad,no suscite necesariamente "nuevos artistas"; esto es, no se puede decirque Fulano y Menwno llegarn a ser artistas, pero se puede afirmar queopulares-nacionales"en su patria, vienena serlo en Italia porque las exigencias y necesidades que tratan de satisfa-cer son semejantes tambin en Italia. As el pueblo italiano se ha apasiona-do, a travs de la novela histrica-popular h c e s a (y sigue apasionndose,como lo demuestran incluso los ms recientes boletines editoriales), porlas tradiciones francesas, monrquicas y revolucionarias y conoce la figurapopular de Enrique N ms que la de Garibaldi, la Revolucin de 1789 msque el Risorgimento, las invectiva de Victor Hugo contra Napolen Ilms que las invectivas de los patriotas italianos contra Mettemich; seapasiona por un pasado que no es suyo, se sirve en su lenguaje y en supensamiento de metforas y referencias culturales francesas, etctera.cuhralmente es 1 ms francs que italiano.17Para la orientacin nacional-populardada por De Sanctis a su actividadDecrtica, debe verse la obra de Luigi Russo: F~anwsm Sanctis e la cultura no-ypoletana, 1860-1885,Ed. La Nuova Italia, 192g9 el ensayo de De Sanctis 2aScienza e laVita."Segurarnente puede decirse que De Sanctis sinti fuer- temente el contraste "Reforma-Renacimiento", o sea exactamente el con- traste entre Vida y Ciencia que era en la tradicin italiana como una debi-lidad de la estructura nacional-estatal y que trat de reaccionar contra el mismo. He a por qu en cierto punto se separa del idealismo especula- h tivo y se aproxima al positivismo y al verismo (simpatas por Zola, comoRusso por Verga y Di Giacomo). Como parece que observa Russo en su li- bro (d. resea de G. Marzot, en la Numa Italia de mayo de 1932); "el la secreto de la eficacia de De Sanctis debe buscarse todo l en su espiritua- lidad democrtica, la cual lo hace suspicaz y enemigo de todo movimiento o pensamiento que adopte un carcter absolutista y privilegiado c.>;y en la tendencia y en la necesidad de concebir el estudio como momento de 100. una actividad ms vasta, tanto espiritual como prctica, encerrada en la frmula de un famoso discurso suyo: La Scienzaa e la Vita"."La antidemocracia en los escritores brescianescos no tiene ningn significado polticamente relevante y coherente; es la forma de oposicin a toda forma de movimiento nacional-popular, determinada por el esp- ritu econmico-corporativo d e casta, de origen medieval y feudal. Cfr Cuadenio 9 (m,); 3 1-34pp. Los sobrinitos delpadre Bresnani. Examen de una parte conspicua de la literatura narrativa italiana, especialmente de las ltimas dcadas. La prehistoria del brescianismo moderno (de la posguerra) puede ser identificada en una serie de escritores como: Antonio Beluamelli, con libros del tipo Gli uomini Rossi, El CarialierMostardd etctera; Polifilo (Luca Belaami), con las diversas representaciones de los populares de Casate18 Olona"; etctera. La literaltura bastante densa y difundida en ciertos ambientes y que tiene un carcter ms tcnicamente "sacristn"; sta es poco conocida en el ambiente laico de cultura y para nada estudiada. Su carcter tendencioso y propagandstico es abiertamente confesado: se trata de la "buena prensa". Entre la literatura de sacrista y el brescianis- mo laico hay una corriente literaria que en los ltimos aos se ha desa- rrollado mucho (grupo catlico florentino gniado por Giovanni Papini, etctera): un ejemplo tpico de sta son las novelas de Giuseppe Molteni. Una de stas, LAteo,l refleja el monstruoso escndalo Don Rivasor Fuma- gaiii de un modo an ms monsiruosamente aberrante: Molteni llega a afirmar que precisamente por su calidad de sacerdote obligado al celiba- to y a la castidad hay que compadecer a Don Riva (que violent y contagi a una treintena de nias de pocos aos, que le fueron ofrecidas por la Fu- magalli para conservar su "fidelidad") y cree que a semejante masacre es posible contraponer, como moralmente equivalente, el vulgar adulteriode un abogado ateo. Molteni era muy conocido en el mundo literario ca-tlico: fue critico literario y articulista de toda una serie de diarios y pe-ridicos clericales, entre los cuales estn Ifalia y T r h e Pensiero. El brescianismo asume cierta importancia en el "laicado" literario dela posguerra y se va convirtiendo cada vez ms en la "escuela" narrativapredominante y oficiosa.Ugo Ojetti y la novela Mwfiglio ferrorime? Caractersticas generales dela literatura de Ojetti y diversas actitudes "ideolgicas" del hombre. Escri-En el manuscrito: "LaScuola".110 101. tos sobre Ojetti de Giovanni Ansaldo6que por lo dems se parece a Ojettimucho ms que lo que antes poda parecer. La manifestacin ms carac-terstica de LTgo Ojetti es su carta abierta a1 padre Enrico Rosa, publicadaen Pegaso y reproducida en la Civilti Otttolica con comentario de Rosa.Ojetti, despus del anuncio de la conciliacin efectuada entre Estado eIglesia, no slo estaba convencido de que I ya todas las manifestaciones in- 19telectuales italianas seran controladas segn un estricto conformismo ca-tlico y clerical, sino que ya se haba adaptado a esta idea y se dirigi alpadre Rosa con un estilo untuosamente adulador de los beneficios cultu-rales de la Compaa de Jess para impetrar una Ujusta" libertad artstica.No se puede decir, a la luz de los acontecimientos posteriores (discursoante la Cmara del Jefe del Gobierno)," si fue ms abyecta la posuacinde Ojetti o ms cmica la segura petulancia del padre Rosa que, en todocaso, dio una leccin de carcter a Ojetti, se entiende que al estilo de losjesuitas. Ojetti es representativo desde varios puntos de vista: pero la co-barda intelectual del hombre supera toda medida normal. Alfredo Panzini: ya en la prehistoria con algn fragmento, por ejem-plo, de la Lanterna di Diogene (el episodio del "lvido pual" vale un poe-ma de comicidad, luego Rpadrone sono me, mondo rotondg y casi todos lsus libros de la guerra en adelante. En la Vita di Caoour se contiene unaalusin precisamente al padre Bresciani,"verdaderamentepasmosa si nofuese sintomtica. Toda la literatura seudohistrica de Panzini debe re-examinarse desde el punto de vista del brescianismo laico. El episodioQoce-Pmdni, referido en la Critica, es un caso de jesuitismo personal,adems de literario." De Salvatore Gotta se puede decir lo que Carducci escribi de Rapisar-di: "Oremos ante el altar, y las flamlencias en la sacrista";" toda su pro-duccin literaria es brescianesca. Margherita Sarfati y su novela R Palauone. En la resea de GofFredoBelionci publicada por la Italia Letferaria del 23 de junio de 1929," se lee:muy autntica aquella timidez de la virgen que se detiene pdica ante el - .lecho matnmoni& mientras sin embargo siente que es beigno y acoge-dor naralas f u m s contiendas". Esta Wren ~ d i c a siente con las ex- 0%auepresiones tcnicas de los novelistas licenciosos no tiene precio: la virgenFiorella habr presentido Itambin los futuros "grandes automviles" y su 20"lujoso abrigo de pieles" bien llevado. Sobre el punto de las contiendashabra que hacer algunas amenas divagaciones: se podra recordar el epi-sodio legendano sobre Dante y la ramerilla, citado en la recopilacin dePapini (Carabba) para decir que de contiendas" puede hablar el hom-bre, no la mujer; habra que recordar tambin la expresin del catlicoChesterton en la Xueua Jerusahn sobre la iiave y la cerradura a propsito 102. de la lucha de los sexos, para decir que el punto de vista de la llave no puede ser el mismo de la cerradura." (Hay que sealar cmo Gofkedo BeUonci, que coquetea gustosamente con la erudicin "preciosista" -ba- rata- para destacar en el mundillo periodstico romano, encuenua "au- tntico" el que una virgen piense en las contiendas.)Mario Sobrero y la novela Pietro e Paolo pueden enuar en el cuadro ge- neral del brescianismo por el clarosc~ro.~Francesco Perri y la novela Gli emigranti ?Este Perri no es acaso el Pau lo Albatrelli de los Conquistaton? De cualquier modo hay que tomar en cuenta tambin a los Co~quistata7i.~ los Emigranti el rasgo ms caracte- En ristico es la tosquedad, pero no la tosquedad del principiante ingenuo que en tal caso podra ser lo tosco no elaborado pero que puede ser ela- borado: una tosquedad opaca, material, no de primitivo sino de chocho presuntuoso. Segn Pierri, su novela sera "verista"" y l sena el iniciador de una especie de neorrealismo; ?pero puede hoy existir un verismo no historicista? Incluso el verismo del siglo xIx fue en el fondo una continua- cin de lavieja novela histrica en el ambiente del historicismo moderno. En los Emigranti falta cualquier alusin cronolgica y se comprende por qu. Hay dos referencias genricas: una al fenmeno de la emigracin meridional, que tuvo cierto decurso histrico y una a los intentos de in- vasin de las tierras seoriales "usurpadas" al pueblo que pueden tam- bin ser remitidas a pocas bien determinadas. El fenmeno migratorio21 cre una I ideologa (el mito de Amrica) que se opuso a la neja ideolo- ga a la que estaban vinculados los intentos espordicos pero endmicos de invasin de las tierras, antes de la guerra. Todo lo contrario es ela m u vimiento del 19-20 que es simultneo y generalizado y tiene una organiza- cin implcita en la combatividad meridional. En los Emigranti todas estas distinciones histricas, que son esenciales para comprender y representar la vida del campesino, son anuladas y el conjunto confuso se refleja enforma tosca, brutal, sin elaboracin artstica. Es evidente que Perri cono-ce el ambiente popular calabrs no inmediatamente, por experienciapropia sentimental y psicolgica, sino a iravs de viejos esquemas regio-nalistas (si l es Albatrelli hay que tener en cuenta sus ongenes polticos,enmascarados por seudnimos para no perder, en 1924, su empleo en laComuna o en la Provincia de Miln). La ocupacin (el intento de) enPandure nace de "intelectuales", sobre una base jurdica (nada menosque las leyes eversivas de G. Murat) y termina en la nada, como si el he-cho (que sin embargo es presentado verbalmente como una emigracinde pueblo en masa) no hubiese rozado siquiera los hbitos de una aldeaa En el rnanusuito sigue una palabra cancelada: Teerneno". 103. pamarcal. Puro mecanismo de frases. Lo mismo con la emigracin. Estepueblo de Pandure, con la familia de Rocco BEfari, es (para decirlo conlas palabras de otro calabrs de carcter templado como el acero, Leoni-da Rpaci) un pararrayos de todos los conflictos. Insistencia en los erro-res de palabras de los campesinos. que es tpica del brescianismo, si no dela imbecilidad literaria en general. Las "caricahuas" (El Galeote etctcra), compasivas, sin agudeza ni humorismo. La ausencia de historicidades "buscada" para poder meter en un mismo saco amontonadamente to-dos los motivos folklricos genricos, que en realidad son muy diferentesen el tiempo y en el espacio. Leonida Rpaci: en el Lltimo Cirenedshay que desmontar el artilugiocombinado en forma repugnante; debe verse Ifiafelli R~pe?~ seran losquehermanos Rpaci, que parece ser que alguien compar con los Cairoli. Umberto Fracchia: I debe verse especialmente: Angela MarKrO (En el 22cuadro general ocupan el primer lugar Ojetti-Belamelliianzini; enellos el carcterjesutico-retrico es ms visible, y ms importante es el lu-gar asignado a ellos en las evaluaciones litemias ms corrientes.) Cfr C u a d m o 1 (XVI), pp. 10 bis12 bis, 9 bis y 4. Dos generaciones. La vieja generacin de intelectuales est fraca-sada, pero tuvo una juventud (Papini, Preuolini, Soffici, etctera). La ge-neracin actual no tiene ni siquiera esta edad de brillantes promesas (Ti-tta Rosa, hgioletti, Malaparte etctera). Asnos brutos ya desde chiquitos. Cfr. Cuaderno 1 (XVI), p. 4.5 G. Papmr. Se ha convertido en el "po autor" de la Ciuilta Cat-toliur.p. Cfr Cuadenio 1 (DI), 5. 3 A. Panzini En la Italia che Scriue de junio de 1929, Fernando Pa-lazzi, resefiando Igimni delsoke delgranode Panzini, observa: "... sobre twdo se ocupa y se preocupa de la vida campestre como puede ocuparse deella un patrn que quiere estar tranquilo acerca de las dotes laboralesde las bestias de trabajo que posee, tanto de las cuadrpedas como de las 104. bpedas, y que al ver un campo cultivado, piensa de inmediato si la cose- cha ser tal como la espera". Panzini negrero, en una palabra. Cfr. Cuaderno 1 (XVI), p. 5 .g Leonida Ripaci En su cuento "autobiogrfico", "Crepuscolo" ("Fiera Letteranu", 3 de marzo de 1929) escribe: "En aquella poca yo ya guardaba dentro de m, forticndolas cada da sobre las hondas races del instinto, aquellas grandes cualidades que ms tarde. en aos futuros, , dependencia de carcter que revela la rectitud, el orgullo loco que alardea incluso sobre las ruinas, etctera, etctera". Cuntas hermosas cualidades perdi luego Leonida Rpaci! Parece por el contrario que ya desde su ms tierna infancia, para obtener una alabanza literaria del Comomere Sera,della Rpaci habra sido capaz de pasar sobre el cadver de su madre.Cfr. Cuadmo 1 (XW, p. 20.23g Currio Malaparte. Su verdadero nombre es Kurt Erich Suckert, italianizado hacia 1924 como Malaparte por un juego de palabras con Bo- naparte (cfr. coleccin de la revista La Conyuisfadello Stato). En la pnme- ra posguerra ostent el nombre extranjero. Perteneci a la organizacin de Guglielmo Lucidi que se asemejaba al grupo francs de Clart de H. Barbuse Y al grupo ingls del "Control democrtico"; en la coleccin de la revista de Lucido titulada Rassegna (o Riuista) Intirnazionale public un libro de guerra, La nvolta dei santi maledetti, una exaltacin de la presunta actitud derrotista de los soldados italianos en Caporetto, brescianescamen- te corregida en sentido contrario en la siguiente edicin y posteriormente retirada del comercio? El rasgo predominante de Suckert es un desenfre- nado arri~ismo, desmesurada vanidad y un esnobismo camaleonesco: una para tener xito, Suckert era capaz de cualquier infamia. Sus libros sobre la Italia barbard y su exaltacin de la "Contrarreforma"; nada de serio ymenos an que superficial. A propsito de la exhibicin del nombre extranjero (que en ciertopunto chocaba con las alusiones a un racismo y popularismo de relum-brn y por eso fue sustituido por el seudnimo, en el que Kurt -Corradwfue latinizado como Curzio) es de sealar una corriente bastante difundi-da en ciertos intelectuales italianos del tipo "moralistas" o moralizadores:114 105. stos tendan a considerar que en el extranjero eran ms honestos, mscapaces, ms inteligentes que en Italia. Esta "extranjeromana" asumaformas fastidiosas y aveces repugnantes en tipos invertebrados como Gra-ziadei; pero estaba ms difundida de lo que se cree y daba lugar a posesesnobis& repulsivas; debe recordarse la breve conversacin con se^-pe Preuolini en Roma en 1924 y su exclamacin desconsolada: "Habnadebido nrocurarles onortunamente a mis hiios la nacionalidad inelesa" o~ ~~1~ 2"algo parecido. Tal estado de nimo parece que no fue caractenstico sola-mente de algunos grupos intelectuales italianos, sino que se dio, en cier-tas pocas de envilecimiento moral, tambin en otros pases. De todosmodos es un signo revelador de I carencia de espritu nacional-popular24adems de estupidez. Se confunde a todo un pueblo con algunos estratoscorrompidos del mismo, especialmente de la pequea burguesa (en rea-lidad estos seores, ellos mismos, pertenecen esencialmente a estos estra-tos) que en los pases esencialmente agrcolas, atrasados civilmente y po-bres, est muy difundida y puede compararse con el Lumpen-proletariatde las ciudades indusuiales; la camorra y la mafia no son sino una formasemejante del hampa que vive parasitanamente de los grandes propieta-rios y del campesinado. Los moralizadores caen en el pesimismo msestpido porque sus prdicas no obtienen resultado; los tipos como Prez-zolini; en vez de admitir su propia ineptitud orgnica, encuentran ms c6-modo llegar a la conclusin de la inferioridad de todo un pueblo, por loque no queda ms remedio que conformarse: "jViva Francia, viva Alema-nia, c m tal de que se coma!" Estos hombres, aunque a veces muestran unnacionalismo de los ms excesivos, deberan ser fichados por la policaentre los elementos capaces de hacerse espas contra su propio pas. Cfr. C u a d m o 1 (XV), pp. 20-20 bis. 3 U@ Qeni Buscar eljuicio brusco y cortante de Carducci sobre l. 3 G. Papini G. Papini, cuando quera mortificar a los ffisteos ita-lianos, en 1912-13, escribi en Lacerbaa el articulo "Ges Peccatore", so&tica recopilacin de ancdotas y de forzadas conjeturas extradas de losEvangelios apcrifos. Por este articulo pareci que debi sufrir una ac- a En el manuscrito: "en la Arda". 115 106. cinjudicial, con gran espanto de su parte. Sostuvo como plausible y pro- bable la hiptesis de relaciones homosexuales entre Jess yJuan. En su ar- ticulo sobre "Cristo romano", en el libro Gli operai della uigna,: con iguales procedimientos crticos y el mismo "vigor" intelectual, sostiene que Csar es un precursor de Cristo, hecho nacer en Roma por la Providencia para preparar el terreno al cristianismo. En un tercer periodo es probable que25 Papini, empleando las geniales iluminaciones crh Icas que caracterizan a A Lona, llegue a concluir la necesidad de relaciones entre el cristianismo y la inversin.Cfr. Cuadmzo 1 (m), 52 bis-53.pp. g Filippo Crispolti. En un articulo publicado en el Momento de junio de 1928 (primera quincena, parece, porque fue reproducido enextracto por la Fiera Letteraria despus de este periodo), Filippo Crispoltirefiere cmo sucedi que, cuando en 1906 se pens en Suecia en dar elpremio Nobel a GiosuS Carducci, surgi la duda de si semejante pruebade adm-acin al cantor de Satans podra provocar escndalo entre loscatlicos: por lo tanto se solicitaron informaciones a Crispolti, quien lasdio por carta y en una conversacin con el ministro sueco en Roma, DeBddt. Las informaciones de Crispolti fueron favorables. As, el premioIiohel a Carducci no habra sido concedido por nadie ms que FilippoCrispolh.Cfr. Cuadmo 1 (XV), p. 59 bis.8 "Arte Catlico". Edoardo Fenu, en un artculo "Domande su unarte cattolica" publicado en Awenire dlfalia y reproducido en la Fiera Letteraria del 15 de enero de 1928, reprocha a "casi todos los escritores ca- tlicos" el tono apologtico. "La defensa (!) de la fe debe brotar de los he- chos, del proceso crtico (!) y natural del relato, o sea que debe ser, man- zonianamente, el jugo del arte mismo. Es evidente (!) que un escritor catlico de verdad (!), no ir nunca a darse de cabezazos contra las pare- des opacas (!) de la hereja, moral o religiosa. C n catlico, por el solo he- cho (!) de serlo, est ya investido (isdesde afuera?!) de aquel espritu sim- ple y profundo que, transfundindose a las pginas de un relato o de una poesa, har del suyo (!) un arte genuino, sereno, para nada pedante. Por lo tanto (!) es perfectamente intil entretenerse a cada vuelta de pgina en hacernos comprender que el escritor tiene un camino que hacernos 107. recorrer, tiene una luz para iluminarnos. El arte catlico deber (!) po-nerse en condiciones de ser l mismo ese camino y esa luz, sin extraviarseen los terrenos sembrados de hongos (slo los caracoles pueden extra-viarse I entre los hongos) de los intiles sermoncitos y de las ociosas ad- 26vertencias". (En literatura) "...si se eliminan unos pocos nombres, Papini,Giuliotti, y en cierto sentido tambin Manacorda, el balance es casi nega- ...tivo. ~Escuelas? ne uerbum quidon ?Escritores?S; si se quiere tener man-ga ancha se podran extraer algunos nombres. i p ~ cunto esfuerzo para oextraerlos con tanta dificultad! A menos que no se quiera patentar comocatlico a Gotta, o dar la calicacin de novelista a Gennari, o concederun aplauso a aquella caterva innumerable de perfumados y engalanadosescritores y escritoras para seoritas".Muchas contradicciones,impropiedad e ingenuidades estpidas en elartculo de Fenu. Pero la conclusin implcita es justa: el catolicismo esestril para el arte, o sea que no existen y no pueden existir "almas sim-ples y sinceras" que sean escritores cultos y artistas refmados y disciplina-dos. El catolicismo ha venido a ser, para los intelectuales, una cosa muydificil, que no puede prescindir, incluso en lo ms intimo, de una a p o bgtica minuciosa y pedante. El hecho es ya antiguo: se remonta al Conci-lio de Trento y a la Contrarreforma. "Escribii", de entonces para ac, seha vuelto peligroso, especialmente sobre cosas y sentimientos religiosos. . ~exle riitonics la iglriia adopi un dohle iasriii. para mrdii la urrwlo-id: sel. "cdtlicos" IIA COIIL:I tido en una cosa 1acilisiiii;i dilicilisima almismo tiempo. Es cosa facilsima para el pueblo, al cual no se le pide sino"creer" genricamente y respetar las prcticas del culto: ninguna luchaefectiva y eficaz contra la supersticin, contra las desviaciones intelectua-les y morales, con tal que no sean "teorizadas". En realidad un campesinocatlico puede ser intelectualmente protestante, ortodoxo o idlatra in-consciente: basta con que diga que es "catlico". Tampoco a los intelec-tuales se les exige mucho, si se limitan a las prcticas exteriores del culto;no se exige ni siquiera creer, sino slo no dar mal ejemplo descuidandolos "sacramentos", especialmente los ms visibles y sobre los que se ejerce I el control popular: el bauhsmo, el matrimonio, los funerales (el vitico 27etctera). Por el contmio, es dicilsimo ser intelectual activo "catlico"y artista "catlico" (novelista especialmente y tambin poeta), porque seexige tal bagaje de nociones sobre encclicas, contraencclicas, breves, cartas apostlicas etctera, y las desviaciones de la orientacin ortodoxa eclesistica han sido en la historia tantas y tan sullles que incurrir en la he-reja o en la media hereja o en un cuarto de hereja es cosa facilsima. El sentimiento religioso estricto ha sido disecado: hay que ser doctrinariospara escribir "ortodoxamente". Por eso en el arte la religin no es ya un117 108. sentin~ientonativo, es un motivo, una idea. Y la literatura catlica puede tener los padres Bresciani y los Ugo Mioni, ya no puede tener un San Francisco, un Passavanti, un de Kempis; puede ser "milicia", propaganda, agitacin, ya no ingenua efusin de fe que no es incontro- vertible, sino que es polemizada, incluso en lo ntimo de aqiiellos que son sinceramente catlicos. El ejemplo de Manzoni puede aducirse como prueba: i:cuntos articnlos sobre Manzoni ha publicado la Civiltri Cattolica en sus 84 aos de vida, y cuntos sobre Dante? En realidad los catlicos ms ortodoxos desconfan de Manzoni y hablan de l lo menos que pue- den: ciertamente no lo analizan como hacen con Dante y algunos otros.X) pp.Cfr Cuaderno 1 ( T i , 60613 Tommnso Gallarati Scotti En su recopilacin de cuentos Storie Profano debe recordarse el relato en el que se delltimor San-o e dellilmo~- habla del cuerpo de una prostituta sarracena llevado a la Italia meridio- nal por un barn cruzado y que la poblacin adora como la reliquia de una santa: son pasmosas las consideraciones de Gallarati Scotti, quien sin embargo ha sido un "modernista" antijesuita. Todo esto despus del cuento boccachiano del hermano Cipoila y la novela del portugus Eca de Queiroz La Reliquia, traducida por L. Siciliani (ed. Rocco Carabba, Lanciano) y que es una derivacin del Cipolla boccachiano. Los bolandis-28 tas son respetables, porque al menos I han contribuido a extirpar algunas races de supersticin (si bien sus investigaciones permanecen encerra- das en un crculo muy restringido y sirven ms que nada para hacer creer a los intelectuales que la iglesia combate las falsificaciones histricas), el esteticismojesuticofolklnco de Gallarati Scotti es repugnante. Debe re- cardarse el dilogo relatado en las Mnnonm de W. Steed entre un joven protestante y un cardenal a propsito de San Jenaro4 p la breve nota de B. Croce a una carta de G. Sorel a propsito de una conversacin soste- nida por l con un sacerdote napolitano sobre la sangre de San Jenaros(en Npoles existen, al parecer, otras tres o cuaao sangres que hierven"milagrosamente", pero que no son "explotadas" para no desacreditar a la popularsima de San Jenaro. La figura literaria de Gaiiarati Scotti entra al soslayo entre los sobrinitos del padre Bresciani. Cfr. Cuadenzo 1 (XVI), p. 67 bis. 109. 3 Aalchi Baratono. Ha escrito en el 11 fascculo de la revista GlossaPerenne (que era dirigida por Raffa Garzia y empez a publicarse en 1928o 1929) un articulo sobre el "Novecentismo" que debe ser riqusimo enideas "desterniuantes". Entre otras: "El arte y la literatura de una pocano pueden ser y no deben ser (!) sino los que corresponden a la vida (!)y al gusto de la poca, y todas las lamentaciones,as como no seniran pa-ra cambiar la inspiracin y la forma, tambin seran contrarias a todo cri-terio (!) histrico (!) y por consiguientejusto (?) de juzgar". ?Pero la vida y el gusto de una poca son algo monoltico o estn por elcontrario llenos de contradicciones?Y entonces, jcmo se da la "conespon-dencia"? $ periodo del Risorgimento, fue "correspondido" por Berchet o3por el padre Bresciani) La lamentacin plaidera y moralista ciertamentesena tonta, pero es posible hacer la atica yjuzgar sin Uorar. De Sancris eraun partidario decidido de la revolucin nacional, sin embargo supojuzgarbrillantemente a Guerrazzi y no slo a Bresciani. I El agnosticismo de Bara- 29tono no es sino bellaquera moral y civil. Si fuese cierto que un juicio demrito sobre los contemporneos es imposible por falta de objetividad yuniversalidad, la critica debena retirarse del negocio; pero Baratono teori-za slo su propia impotencia esttica y filosfica y su propia cobarda.5 d i > MaddnlPnaa Santoro: Lamure ai fwti Novela, Bemporad, 1928 (ul-aabrescianesca). Cfr. Cuaderno I (m), 64 bis.p. g Q2> Currin Malaparfe. Ver en la I t a h Lteraria del 3 de enero de 1932el articulo de Malaparte: "Analisi cinetica dellEuropan.En los ltimos dasde 1931, en los locales de la "cole de la Paix" en Pars, el ex presidenteHerriot pronunci un discurso sobre los mejores medios para organizarla paz europea Despus de Hemot habl Malaparte en sentido contrario:"Puesto que incluso usted, en ciertos aspectos (sic), es un revoluciona-no, dije entre otras cosas a Hemot (esmbe Malaparte en su artculo),pienso que est en condiciones de comprender que el problema de lapaz debena ser considerado no slo desde el punto de vista del paciiismoacadmico, sino tambin desde un punto de vista revolucionario. Slo el a En el manuscrito: "Marghenta" 110. espritu pauitico y el espritu revolucionario (si es verdad, como lo es, por ejemplo, en el fascismo. que lo uno no excluye lo otro) pueden sugerir los medios de asegurar la paz europea. - o no soy un revolucionario, me res-Y pondi Herriot; soy simplemente un cartesiano. Pero usted, querido Mala- parte, no es ms que un patriota".As, para Malaparte, incluso Herriot es un revolucionario, al menos en ciertos aspectos, y entonces resulta todava ms dificil comprender qu significa "revolucionario" para Malaparte y en general. Si en el lenguaje comn de ciertos grupos polticos, revolucionario estaba asumiendo cada vez ms el significado de "acti~lsta", htervencionista", de boluntarista", de de "dinmico", es dificil decir cmo Herriot puede ser calificado de tal y por eso Herriot respondi con agudeza que es un "cartesiano". Para Ma- laparte parece que puede entenderse que l-evoiucionario" se ha conver- tido en un cumplido, como en otros tiempos "gentilhombre" o "gran ca- ballero" o berdadero caballero" etctera. Tambin esto es brescianismo:30 despus del 48 losjesuitas I se Uamaban a s mismos "verdaderos liberales" y a los liberales, libertinos y demagogos.Cfr. C u o d m 9 ( X N ) , pp. 13-14. Debe recordarse su diletantismo polticc+literario, que le hizo sostener, en cierto periodo, la necesidad de "ser pocos", de constituir una "aristocracia": su actinid era uivialmente esnobisia ms que expresin de una firme con- viccin ticrrpoltica,un modo de hacer literatura "distinta", de saln equ- voco. As, Ansaido se ha convemdo en la "SteUetta nera" del Larmo, estre- llita con cinco puntas, que no debe confundirse con la que en los Robkmi del Lwmo sirve para identificar a Franz Weiss y que tiene seis puntas (que Ansaido concede importancia a sus cinco puntas se desprende del Almana- cw de& Musede 1931, seccin genovesa; el Almanacw de& Mwefue publica- do por la AIianra del Libro) . Para Ansddo todo se convierte en elegancia c u l d y literaria: la erudicin, la precisin, el aceite de m n o , el garrote, el pual, la moral no es seriedad moral sino elegancia, flor en el ojal. Tam- bin esta actitud esjesutica, es una forma de culto del propio particular en el orden de la inteligencia, una exterioridad de sepulcro blanqueado. Por lo dems, {cmo ohridar que precisamente los jesuitas han sido siempre maesuos de "elegancia" (iesutica) de estilo y de lengua? 111. 8 Giuseppe h l i n i Articulo de Prezzolini: "Monti, PelLico, Man-zoni, Fosco10 veduti d a viaggiatori americani", publicado en el Pegaso (deOjetti) de mayo de 1932. Prezzolini cita un pasaje del mtico de arte ame-ricano H. Y Tuckermann (The Ifuiinn Sketch-Book, 1848, p. 123): "Algunosde los jvenes elementos liberales, en Itali, se muestran bastante desilu-sionados porque uno, que estaba por convertirse en mrtir de su causa, seha vuelto por el c o n t k o a la devocin, y se muestran disgustados de queaqul emplee su pluma para escribir himnos catlicos y odas religiosas"; ycomenta: "Ia indignacin que los ms apasionados I experimentaban por 31no haber encontrado en Pellico un instrumento de pepea polmica po-ltica, est pintada en estas observaciones"! Por qu deba i a a s de riremezquina "indignacin"y por qu, antes del 48, la polmica contra las per-secuciones ausmacas y clericales tena que ser "pequefia" es un misterio"profano" de la mentalidad brescianesca. 8 Literatura de guma .Qu reflejos ha tenido la tendencia "brescianista" en la literatura de guerra? La guerra ha obiigado a los distintosestratos sociales a aproximarse, a conocerse, a apreciarse recprocamenteen el sufrimiento comn 7 en la comn resistencia en formas de vida ex-cepcionales que determinaban una mayor sinceridad y un ms estrechoacercamiento a la humanidad "biol,gicamente" entendida. *Qu hanaprendido de la guerra los literatos? Y en general, .qu han aprendido dela guerra aquellos sectores de los que no&almentesurgen en mayor n-mero los escritores e inielectuales? Deben seguirse dos lneas de investi-gacin: 11 La concerniente al estrato social, y sta y a fue explorada enmuchos aspectos por el profesor Adolfo Omodeo en la serie de captulos"Momenti della vita di guerra. Dai diari e dalle lettere dei caduti", apare-cidos en la Criticay luego recogidos en un libro. La recopilacin de Omc-deo presenta un material ya seleccionado,segn una tendencia que puedetambin llamarse nacional-popular, porque Omodeo se propone implcita-mente demostrar cmo ya en 1915exista robusta una conciencianacionai-popular, que tuvo manera de manifestarse en el tormento de la guerra,conciencia formada por la tradicin liberal democrtica; y por consiguien-te d e m o s w el absurdo de cualquier pretensin de palingnesis en estesentido en la posguerra. Que Omodeo logre cumplir su tarea de critico esotra cuestin; por lo pronto Omodeo tiene un concepto de lo que es na-cional-popular demasiado estrecho y mezquino, cuyos origenes culturalesson fciles de rastrear; l es un epgono de la tradicin moderada, con, 112. adems, un cierto tono democrtico o mejor populachero que no sabe li- berarse de fuertes matices "borbonizantes". En realidad la cuestin de una32 conciencia nacio Inal-popular no se plantea para Omodeo como cuestin de un ntimo vnculo de solidaridad democrtica entre intelectuales-diri- gentes y masas populares, sino como cuestin de intimidad de las con- ciencias indiiduales que han alcanzado cierto nivel de noble desinters nacional y de espritu de sacrificio.As pues, estamos todava en el punto de exaltacin del voluntarismo" moral, y de la concepcin de lites que se agotan en s mismas y no se plantean el problema de estar orgnica- mente vinculadas a las grandes masas nacionales. 21 La literamra de guerra propiamente dicha, o sea debida a escritores "profesionales" que escriban para ser publicados, tuvo en Italia diversas suertes. Inmediatamente despus del armisticio fue muy escasa y de poco valor: busc su fuente de inspiracin en el Feu de Barbusse. Es muy inte- resante de estudiar II dinrio d i p m a de B. bussolini para encontrar en l los rastros del tipo de pensamientos polticos, verdaderamente nacional- populares, que formaron aiios antes, la sustancia ideal del movimiento que tuvo como manifestaciones culminantes el proceso por la matanza de Roccagorga y los sucesos de junio de 1914. Se dio despus una segunda oleada de literatura de guerra, que coincidi con un movimiento euro- peo en este sentido, que se produjo despus del xito internacional del libro de Remai-que y con el propsito predominante de poner un freno a la mentalidad pacifista a la Remarque. Esta literatura es generalmente mediocre, lo mismo como arte que como nivel cultural, o sea como crea- cin prctica de "masas de sentimientos y de emociones" que imponer al pueblo. Mucha de esta literatura cabe perfectamente dentro del tipo "brescianesco". Ejemplo caracterstico el libro de C. Malaparte La n-idfa dei santi maledetli que ya fue mencionado. Debe verse la aportacin a esta literatura del grupo de escritores que suelen ser llamados ~ocianos"y que ya antes de 1914 trabajaban con concordia discorde para elaborar una conciencia nacional-popular moderna. Los "menores" de este grupo33 han I escrito los mejores libros, por ejemplo los de Giani Stuparicb. Los libros de Ardengo Soffici6son ntimamente repugnantes, por una nueva forma de profusin de retrica peor que la tradicional. Una resea de laliteratura de guerra dentro de la seccin del brescianismo es necesaria.pp. Cfc Cvadmo 9 (XN), 34-35.5 Leonida Rppaci. Ha salido el primer tomo de una novela supueitamente "cclica" de Leonida Rpaci, I fratelli Rupe (biln, Ceschina, 113. 1932, 15 liras) que globalmente debera representar el desarrollo de lavi-da italiana, en los primeros treinta a6os del siglo, visto desde Calabria (enel prefacio Rpaci presenta el plan de la obra) . Aparte la bellaquena mo-ral del ttulo, hay que preguntarse si es que Calabria tuvo en aquella pocauna funcin nacional representativa y en general si en Italia la provinciaha tenido una fimcin prog~esista cualquier otra funcin, para dirigiroun movimiento cualquiera del pas, para seleccionar los dirigentes, pararefrescar el ambiente cerrado, rarificado o corrompido de los grandescentros urbanos de la vida nacional. En realidad la provincia (y especial-mente en el Medioda) era, en cuanto a los dirigentes, mucho ms corrupta que el centro (en el Medioda las masas populares pedan dirigentesdel norte para sus instituciones econmicas), y los provincianos urbaniza-dos aportaban demasiado a menudo una nueva corrupcin en forma depicapleitismo mezquino y de mana de bajas inhigas. Un ejemplo carac-terstico de esto fueron precisamente los hermanos Rpaci, emigrados dePalrni a Turn y Miln. Los hermanos Rupe, ya se entiende, son los her-manos Rpaci; pero, si se excepta a Mariano, dnde est el carcter rit-pestre de los otros, de Ciccio y de Leonida? El carcter dbil y abyectopredomina, con la bellaquera moral de pretenderse +~e"*, nada me-nos. Hay que observar que "Rpaci Leonida" carece de toda fantasa in-ventin, para no hablar de la creativa; tiene slo cierta mediocre disposi-cin para ampliar mecnicamente (por agregacin, por inflacin, por"sincretismo") la serie de pequeos sucesos "dramlticos" en tono me- 34nor, que caracterizan la historia anecdtica de la mayora de las familiaspequ&ioburguesas italianas (especialmente mesidio"ales) en este princi-pio de siglo, y que han caracterizado tambin a la familia Rpaci, toma-da por Leonida como sustancia mitolgica de su propia "escrituracin".Este proceso de inflacin mecnica puede ser demostrado analticamente.Y es adems una extraa mitologa la de Rpaci, carente de humanidad se-ria y pudorosa de s misma, falta de dignidad, de decoro, para no hablarde la grandeza tica; la impudicia de putilla de nfimo orden es la carac- terstica de Leonida con respecto a sus parientes. El ltimo Cireneo, con lasdesagradables escenas del obsceno debatirse de su hermano Ciccio, que ha quedado impotente por invalidez de guerra, pero que por causas fisiwlgicas tal vez de origen lutico (Ciccio no Ueg al &ente y sus proezas mi-litares son las de Leonida, que fue hombre valiente y temerario antes de apoltronarse en la vanidad literaria) demuestra cul es el temple de la hu- manidad de Leonida (tambin en los Fratelli Rupe hay un impotente) i el cual se dira que es capaz de entristecerse porque en su familia no ha ha- * Rupe = rocas. (N. T.)del 114. bid0 un incesto para poder escribir una novela y decir que los Rupe" hanconocido todas las tragedias, incluso la de Fedra y Edipo.Cfr. Cuaderno Y (Xn). pp. 3637. 5 Q7> ArnaldoFrarxili Es el crtico literario de la Tribuna y pertenece a la lnea intelectual de los Forges que esteriliza la tierra en la que pone el pie. Ha escrito una novela Capogiro (Miln, Bompiani, 1932). Frateili: se presenta a la fantasa como aparece en una caricatura-retrato publicada por la Italia Letteraria una cara de tonto presuntuoso con una gotita en la na- riz. lToma tabaco Frateili? .Tiene romadizo Frateili? Por qu esa gotita? $e trata de un error "cincogrfico"?ide un trazo de lpiz fuera de prw grama? ?Y entonces, por qu el dibujante no cancel la gotita? Problemas35 angustiosos: los nicos I que se plantean a propsito de Frateili.Cfr. Cuaderno Y (m), 37-38pp.8 Literatura de guerra. Ver el captulo IX: "Guerre et Littrature" del libro de B. Cremieux sobre Litiruture Italienne (ed. Kra, 1928, pp. 243 sig.). Para Cremieux la literatura italiana de guerra segala un descubri- miento del pueblo por parte de los literatos. PeroCremieux exagera! Sin embargo eicaptulG es interesante de releer. Por otra parte tambrn Am- rica fue descubierta por el italiano Coln y colonizada por espaoles y an- glosajones.Cfr. Cundmo Y (XIV), pp. 5 9 6 44% Yovecentismo" de Bontempelli. El manifiesto escrito por Bontem- pelli para la revista 900 no es ms que el artculo de G. PrezzolmiV i Lartificio!" publicado en 1915 y reeditado en la pgina 51 y sig. de la co- leccin Mi pare ... (Fiume, Edizioni Delta, 1925). Bontempelli no ha he- cho ms que desarrollar y debilitar, mecanizndolos, una serie de datos contenidos en el artculo de Preuolini. La comedia Nostra Dea de 19257 es una extensin mecnica de las palabras de Prezzolini en la p. S6 de Mipa- re. .. Hay que sealar que el artculo de Prezzoiini es muy tonto y pedante: se resiente del esfuerzo hecho por el autor, despus de la experiencia de Lacerba, para volverse ms Yigero y brioso": lo que podra expresarse en un epigrama es masticado y ensalivado con muchas muecas tediosas. Bon- 115. tempelli imita la tontera, multiplicndola. Un epigrama se convierte enPrezzolini en un artculo y en Bontempelli en un volumen.Ch. C w d m o 1 (M), 89. p. 8 "Nouecentistas"g"shapaesaniS El Barroco y l Arcadia adaptados aa los tiempos modernos. (El acostumbrado Malaparte que fue redactorje-fe del 900 de Bontempelii, se convirti poco despus en el "director de e scuela" de los "strapaesani" y en el abejorro picoteador de Bontempelli.)g Prezzolmi. R Codice deUa Vifn italiano (Editorial S. A "La Voce",Florencia, 1921) concluye el periodo originario y original de la actividadde Prezzolini, del escritor moralista siempre en campaa para renovar ymodernizar la cuimra italiana. Inmediatamente despus, Prezzolini "en-tra en crisis", con alti1bajos curiossimos, hasta meterse en la corriente tra- 36dicional y alabar aquello que haba vituperado.Un momento de la crisis es representado por la carta escrita en 1923 aP. Gobetti, "Per una societi degii Apoti", reeditada en el librito Mipare...Prezzolini siente que su posicin de "espectador" es im poco, un poquito(!), ruin". "?No sena nuestro deber tornar partido? {No hay algo de fasti-dioso (!), de antiptico (!), de melanclico (!), en el espectculo de estosj-venes c . >que estn (casi todos) fuera de la lucha, observando a los com-..batientes y preguntndose solamente cmo se dan los golpes y por quy para qu?" Encuentra una solucin, muy cmoda: Wuestra tarea, nuestra utilidad, por el momento presente e incluso c...> por las contiendasmismas que ahora dividen y actan, por el trabajo mismo en el que se pre-para el mundo de maana, no puede ser ms que aqulla a la cual nos he-mos dedicado, a saber la de aclarar las ideas, hacer resaltar los valores, sal-var, por encima de las luchas, un patrimonio ideal, para que puedavolvera dar frutos en tiempos futuros". El modo de ver la situacin es asombro-so: "El momento por el que se pasa es a tal punto crdulo (!), fantico,partidista, que un femento de crtica, un elemento de pensamiento (!),un ncleo de gente que mire por encima de los intereses, no puede sinohacer bien. ?No vemos a tantos de los mejores, cegados? Hoy todo esaceptado por las multitudes ( i ~ y tiempos de la guerra de Libia no era enlo mismo? y sin embargo entonces Prezzolmi no se limit a proponer unaSocieta di Apoti!): el documento falso, la leyenda grosera, la supersti-125 116. cin primitiva son recibidas sin examen, a ojos cerrados, y propuestas como remedio material y espiritual. Y cuntos de losjefes tienen como programa declarado la escla~inid espritu como remedio para los fatigados, comodel refugio para los desesperados, como curalotodo para los polticos, como cal- mante para los exasperados. Xosotros podremos llamarnos la Congrega- cin de los Apoti, de aquellos que no las tragan, a tal punto no slo la cos tumbre sino la general voluntad de trawrlos es evidente y manifiesta por doquier".37Una afirmacin de un jesuitismo sostico singular: "Hace falta que una minora, apta para ello, se sacrifique si es preciso y renuncie a muchos xitos externos. sacrifiaue incluso el deseo de sacrificio v de herosmo (,! , .) no dir que para ir precisamente contra la corriente, sino estableciendo un punto slido, desde el cual se reiniciar el movimiento hacia adelan- te", etctera, etctera.Diferencia entre Preuolini y Gobetti; ver si la carta tuvo respuesta? cul. pp.Cfr Cundmo 1 o