# 2 en llamas - juegos del hambre

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    18-May-2015

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Despues de ganar junto a Peeta, Katniss debe luchar por su vida nuevamente y elegir a quien ama... Gabe o Peeta

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2. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com2 3. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comCATCHINGFIRE SUZANNE COLLINS 3 4. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comPRENDIENDOFUEGO SUZANNE COLLINSTRADUCCIN DE LIBROJOVEN.BLOGSPOT.COMbarnsdale11 4 5. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comPARTE ILA CHISPA5 6. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com1 Aferro el termo entre mis manos incluso aunque hace tiempo que el calor del t se hafiltrado en el aire helado. Mis msculos estn contrados con fuerza frente al fro. Si unamanada de perros salvajes fuera a aparecer en este momento, las probabilidades de escalar aun rbol antes de que atacaran no estn de mi parte. Debera levantarme, moverme algo, ytrabajar en la rigidez de mis miembros. Pero en vez de ello me siento, tan inmvil como la rocadebajo de m, mientras el amanecer empieza a iluminar el bosque. No puedo luchar contra elsol. Slo puedo mirar impotente cmo me arrastra hacia un da que he estado temiendodurante meses. Al medioda estarn en mi nueva casa en la Aldea de los Vencedores. Los periodistas, loscmaras, incluso Effie Trinket, mi antigua escolta, se habrn encaminado hacia el Distrito 12desde el Capitolio. Me pregunt si Effie an llevar esa estpida peluca rosa, o si ahora luciralgn otro color antinatural especialmente para el Tour de la Victoria. Tambin habr otrosesperando. Personal para satisfacer todas mis necesidades en el largo viaje en tren. Un equipode preparacin para embellecerme para apariciones en pblico. Mi estilista y amigo, Cinna,que dise los preciosos conjuntos que hicieron que la audiencia se fijara en m por primeravez en los Juegos del Hambre.Si fuera por m, intentara olvidarme completamente de los Juegos del Hambre. Nuncahablar de ellos. Fingir que no fueron ms que un mal sueo. Pero el Tour de la Victoria haceque eso sea imposible. Estratgicamente situado casi a medio camino entre los Juegos anuales,es la forma que tiene el Capitolio de mantener el horror fresco e inmediato. No slo nosobligan a nosotros en los distritos a recordar la mano de acero del poder del Capitolio cadaao, nos obligan a celebrarlo. Y este ao, yo soy una de las estrellas del espectculo. Tendrque viajar de distrito en distrito, levantarme delante de multitudes que me ovacionan mientrasme odian en secreto, mirar a los rostros de las familias cuyos hijos he matado . . . El sol persiste en alzarse, as que me obligo a levantarme. Todas mis articulacionesprotestan y mi pierna izquierda lleva tanto tiempo dormida que me lleva varios minutos deandar en crculos el poder devolverle la sensibilidad. He estado en el bosque tres horas, peroya que no he intentado cazar en serio, no tengo nada que mostrar por ello. Ya no importa parami madre y mi hermana pequea, Prim. Pueden permitirse comprar carne en la carnicera de laciudad, aunque a ninguna nos gusta ms que la caza fresca. Pero mi mejor amigo GaleHawthorne y su familia dependen del botn de hoy, y no puedo defraudarlos. Empiezo lacaminata de hora y media que me llevar el recorrer nuestra lnea de trampas. Antes, cuandoestbamos en el colegio, tenamos tiempo por las tardes para revisar la lnea y cazar yrecolectar y an volver al trueque en la ciudad. Pero ahora que Gale se ha ido a trabajar a lasminas de carbny yo no tengo nada que hacer en todo el dahe tomado el trabajo. 6 7. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comEn este momento Gale ya habr fichado en las minas, tomado hacia las profundidades de latierra el ascensor que revuelve el estmago, y estar golpeando en una veta de carbn. Scmo es todo all abajo. Cada ao en el colegio, como parte de nuestro entrenamiento, miclase tena que recorrer las minas. Cuando era pequea, slo era incmodo. Los tnelesclaustrofbicos, el aire viciado, la oscuridad sofocante por todas partes. Pero despus de quemi padre y varios mineros ms murieran en una explosin, apenas si poda entrar en elascensor. El viaje anual se convirti en una inmensa fuente de ansiedad. Dos veces me habapuesto tan enferma por la anticipacin que mi madre me hizo quedarme en casa porquepensaba que haba contrado la gripe. Pienso en Gale, quien slo est vivo en el bosque, con su aire fresco y su luz solar y su aguafresca y en continuo movimiento. No s cmo lo soporta. Bueno . . . s, lo s. Lo soportaporque es la forma de alimentar a su madre y a sus dos hermanos y su hermana pequeos. Yaqu estoy yo con toneladas de dinero, mucho ms que suficiente para alimentar ahora anuestras dos familias, y l no quiere aceptar ni una sola moneda. Incluso es duro para ldejarme que le lleve carne, aunque con toda seguridad habra mantenido a mi madre y a Primprovistas si yo hubiera muerto en los Juegos. Le digo que me est haciendo un favor, que mevuelve loca estar todo el da por ah sentada. Incluso as, nunca dejo la caza cuando l est encasa. Lo que es fcil dado que trabaja doce horas al da. La nica vez que veo ahora a Gale es los domingos, cuando nos encontramos en el bosquepara cazar juntos. An es el mejor da de la semana, pero ya no es como sola ser, cuando nospodamos contar el uno al otro cualquier cosa. Los Juegos han estropeado incluso eso. Sigomanteniendo la esperanza de que a medida que pase el tiempo recuperaremos la comodidadentre nosotros, pero una parte de m sabe que es intil. No hay vuelta atrs. Consigo un buen botn en las trampasocho conejos, dos ardillas, y un castor que nadhacia el artilugio de cable que dise el propio Gale. Es un hacha con las trampas, ajustndolaspara que doblen rboles jvenes y as aparten a sus presas del alcance de depredadores,equilibrando troncos sobre delicados gatillos de palos, tejiendo cestas ineludibles paracapturar peces. Mientras avanzo, recolocando cuidadosamente cada trampa, s que nuncapodr imitar con exactitud su ojo para el equilibrio, su instinto por dnde cruzar la presa elcamino. Es ms que experiencia. Es un don natural. Como la forma en que yo puedo disparar aun animal en casi total oscuridad y an as derribarlo con una nica flecha.Para cuando llego a la verja que rodea el Distrito 12, el sol est bien alto. Como siempre,escucho un momento, pero no est el delator zumbido de la corriente elctrica circulando porla cadena de cables. Casi nunca la hay, incluso aunque la cosa se supone que debera estarcargada a tiempo completo. Me retuerzo por la apertura en la parte baja de la verja y salgo enla Pradera, a slo un tiro de piedra de mi casa. Mi antigua casa. An podemos quedrnosla yaque oficialmente es el hogar designado para mi madre y hermana. Si ahora yo cayera muerta,ellas tendran que volver aqu. Pero por el momento, ambas estn felizmente instaladas en lanueva casa de la Aldea de los Vencedores, y yo soy la nica que utiliza el lugarcito achaparradodonde me cri. Para m, es mi verdadera casa. Ahora voy all a cambiarme la ropa. Cambiar la chaqueta vieja de cuero de mi padre por unabrigo fino de lana que siempre parece demasiado ceido en los hombros. Dejar mis suaves y7 8. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comgastadas botas de caza por un par de caros zapatos hechos a mquina que mi madre piensaque son ms apropiados para alguien de mi estatus. Ya he puesto a buen recaudo mi arco ymis flechas en un tronco hueco en el bosque. Aunque se agota el tiempo, me permito unosminutos para sentarme en la cocina. Tiene una cualidad de abandono, sin fuego en el hogar,sin mantel sobre la mesa. Lamento la prdida de mi vieja vida aqu. Apenas salamos adelante,pero saba dnde encajaba, saba cul era mi lugar en la red fuertemente entretejida que eranuestra vida. Deseara volver a ella porque, en retrospectiva, parece tan segura comparadacon el ahora, en que soy tan rica y tan famosa y tan odiada por las autoridades del Capitolio. Un gemido en la puerta de atrs reclama mi atencin. La abro para encontrarme conButtercup, el gato viejo y grun de Prim. Le disgusta la casa nueva casi tanto como a m ysiempre la deja cuando mi hermana est en el colegio. Nunca nos hemos queridoparticularmente el uno al otro, pero ahora tenemos este nuevo vnculo. Lo dejo entrar, le doyun pedazo de grasa de castor, e incluso lo acaricio entre las orejas un ratito. Eres horroroso, ya lo sabes, verdad? Le pregunto. Buttercup empuja mi manosuavemente para ms caricias, pero tenemos que irnos. Vente, t.Lo levanto con una mano, cojo mi bolsa de caza con la otra, y los llevo a ambos hacia lacalle. El gato se libera de un salto y desaparece bajo un arbusto. Los zapatos me aprietan en los dedos mientras ando haciendo crujidos por la calle deceniza. Acortando por callejones y a travs de patios traseros llego a la casa de Gale encuestin de minutos. Su madre, Hazelle, me ve a travs de la ventana, donde est inclinadasobre el fregadero de la cocina. Se seca las manos en el mandil y desaparece para encontrarseconmigo en la puerta. Me gusta Hazelle. La respeto. La explosin que mat a mi padre tambin se llev a sumarido, dejndola con tres nios y un beb a punto de nacer. Menos de una semana despusde haber dado a luz, estaba fuera recorriendo las calles en busca de trabajo. Las minas no eranuna opcin, con un beb que cuidar, pero se las arregl para conseguir la colada de varioscomerciantes en la ciudad. A los catorce, Gale, el mayor de los hijos, se convirti en el principalsoporte de la familia. Ya estaba anotado para las teselas, que le daban derecho a un escasoaporte de grano y aceite a cambio de aadir su nombre veces extra en el sorteo paraconvertirse en tributo. Por encima de eso, incluso entonces, era un dotado diseador detrampas. Pero eso no era suficiente para mantener a una familia de cinco sin Hazellegastndose las manos hasta el hueso en esa tabla de lavar. En invierno sus manos se ponantan rojas y agrietadas, que sangraban ante la mnima provocacin. An lo haran si no fuerapor el blsamo que preparaba mi madre. Pero estn determinados, Hazelle y Gale, a que losotros nios, Rory de doce aos y Vick de diez, y la pequea Posy, de cuatro aos, nunca tenganque anotarse a las teselas. Hazelle sonre cuando ve la caza. Coge el castor por la cola, evaluando su peso. Va a hacer un bonito guiso. Al contrario que Gale, ella no tiene ningn problema connuestro arreglo de caza.8 9. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Buena piel, tambin. Respondo. Es reconfortante estar aqu con Hazelle. Evaluandolos mritos de la presa, tal y como ha hecho siempre. Me vierte una taza de t de hierbas,alrededor del cual envuelvo mis dedos helados con agradecimiento. Sabes, cuando vuelvadel tour, estaba pensando que tal vez llevara a Rory conmigo alguna vez. Despus del colegio.Ensearle a disparar. Hazelle asiente. Eso sera bueno. Gale quiere hacerlo, pero slo tiene los domingos, y creo que le gustareservar esos para ti. No puedo evitar el rubor que inunda mis mejillas. Es estpido, por supuesto. Casi nadie meconoce mejor que Hazelle. Sabe qu vnculo comparto con Gale. Estoy segura de que muchagente haba asumido que algn da nos casaramos incluso aunque yo nunca lo hubierapensado. Pero eso era antes de los Juegos. Antes de que mi compaero tributo, Peeta Mellark,anunciara que estaba perdidamente enamorado de m. Nuestro romance se convirti en unaestrategia clave para nuestra supervivencia en la arena. Slo que para Peeta no era slo unaestrategia. No estoy segura de lo que fue para m. Pero ahora s que para Gale fue doloroso.Mi pecho se contrae mientras pienso cmo, en el Tour de la Victoria, Peeta y yo deberemospresentarnos como amantes otra vez.Me bebo el t a grandes sorbos a pesar de que est demasiado caliente, y me apart de lamesa. Debera irme yendo. Ponerme presentable para las cmaras. Hazelle me abraza. Disfruta de la comida. Absolutamente. Digo. Mi siguiente parada es el Quemador, donde tradicionalmente he hecho el grueso de mitrueque. Aos atrs haba sido un almacn para guardar carbn, pero cuando cay en desusose convirti en un punto de encuentro para canjes ilegales, y despus floreci como unmercado negro a tiempo completo. Si atrae a elementos un tanto criminales, entonces yopertenezco all, supongo. Cazar en los bosques que rodean el Distrito 12 viola por lo menosuna docena de leyes y es castigable con la muerte. Aunque nunca lo mencionan, estoy en deuda con la gente que frecuenta el Quemador. Galeme dijo que Sae la Grasienta, la vieja que sirve sopa, empez una recoleccin parapatrocinarnos a Peeta y a m durante los Juegos. Se supona que slo iba a ser algo delQuemador, pero mucha otra gente oy acerca de ello y pusieron su granito de arena. No scon exactitud cunto fue, y el precio de cualquier regalo en la arena era desorbitado. Pero portodo lo que s, fue la diferencia entre mi vida y mi muerte. An es raro abrir la puerta de delante con una bolsa de caza vaca, con nada que canjear, yen lugar de ello sentir el pesado bolsillo de monedas contra mi cadera. Intento pasar portantos puestos como puedo, repartiendo mis compras de caf, bollos, huevos, hilo y aceite.9 10. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comDespus se me ocurre comprarle tres botellas de licor blanco a una mujer manca llamadaRipper (NdT: Ripper significa Destripadora), la vctima de un accidente en la mina que fue lobastante lista como para encontrar una forma de seguir con vida.El licor no es para mi familia. Es para Haymitch, quien fue el mentor mo y de Peeta durantelos Juegos. Es hosco, violento y borracho la mayor parte del tiempo. Pero hizo su trabajomsque su trabajoporque por primera vez en la historia se les permiti ganar a dos tributos. Asque sin importar quin sea Haymitch, tambin estoy en deuda con l. Y eso es para siempre.Estoy cogiendo el licor blanco porque hace varias semanas se qued sin l y no haba nada enventa y tuvo sndrome de abstinencia, dando sacudidas y gritndole a cosas aterradoras queslo l poda ver. Asust a Prim a muerte y, francamente, tampoco fue muy divertido para mel verlo as. Desde entonces se puede decir que he estado preparando una reserva slo por siacaso vuelve a faltar. Cray, nuestro agente de la paz en jefe, frunce el ceo cuando me ve con las botellas. Es unviejo con algunos mechones de pelo plateado peinados lateralmente sobre su brillante cararoja. Esa cosa es demasiado fuerte para ti, chica. l lo sabr bien. Junto a Haymitch, Craybebe ms que nadie que yo haya conocido nunca. Oh, mi madre la usa en medicinas. Digo con indiferencia. Bueno, matara cualquier cosa. Dice, y planta sobre la mesa una moneda por unabotella.Cuando llego al puesto de Sae la Grasienta, me impulso para sentarme sobre el mostrador yordenar algo de sopa, que parece ser algn tipo de mezcla de calabaza y habas. Un agente dela paz llamado Darius se acerca y compra un cuenco mientras estoy comiendo. En lo querespecta a los agentes de la ley, es uno de mis favoritos. Nunca imponiendo su peso por ah deverdad, generalmente bueno para un chiste. Probablemente ande por la veintena, pero noparece mucho mayor que yo. Algo sobre su sonrisa, su pelo rojo disparado en todasdirecciones, le da un aire infantil. No se supone que debes estar en un tren? Me pregunta. Me recogen a medioda. Respondo. No deberas tener mejor pinta? Pregunta con un susurro muy alto. No puedo evitarsonrer ante su broma, a pesar de mi humor. Tal vez un lazo en tu pelo o algo? Sacudemi trenza con la mano y lo aparto. No te preocupes. Para cuando terminen conmigo estar irreconocible. Bien. Dice. Mostrmosles algo de orgullo de distrito para variar, seorita Everdeen.Uhm? Sacude la cabeza hacia Sae la Grasienta con desaprobacin burlona y se marchapara reunirse con sus amigos. 10 11. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Quiero ese bol de vuelta. Lo llama Sae la Grasienta, pero ya que tambin ella se estriendo, no suena particularmente estricta. Gale ir a despedirte? Me pregunta. No, no estaba en la lista. Digo. Aunque lo vi el domingo. Pens que lo habran puesto en la lista. Siendo tu primo y eso. Dice irnicamente.Slo es una parte ms de la mentira que el Capitolio ha cocinado. Cuando Peeta y yollegamos a los ocho ltimos en los Juegos del Hambre, enviaron a periodistas para crearnuestras historias personales. Cuando preguntaron por mis amigos, todo el mundo los dirigihacia Gale. Pero no poda ser, con el romance que estaba interpretando en la arena, que mimejor amigo fuera Gale. Era demasiado guapo, demasiado varonil, y no dispuesto en lo msmnimo a sonrer y a portarse bien ante las cmaras. Aunque s que nos parecemos, bastante.Tenemos esa apariencia de la Veta. Pelo oscuro y liso, piel aceitunada, ojos grises. As quealgn genio lo convirti en mi primo. No saba nada de ello hasta que ya estbamos en casa, enla plataforma de la estacin de tren, y mi madre dijo, Tus primos no pueden esperar averte! Despus me gir y vi a Gale y Hazelle y a todos los nios esperndome, as que qupoda hacer salvo seguirles la corriente? Sae la Grasienta sabe que no estamos emparentados, pero incluso alguna de la gente quenos conoce desde hace aos parece haberse olvidado. No puedo esperar a que todo esto se acabe. Susurro. Lo s. Dice Sae la Grasienta. Pero tienes que pasar por ello para llegar al final.Mejor no llegar tarde. Una nevada ligera empieza a caer mientras me dirijo hacia la Aldea de los Vencedores. Esun paseo de unos siete kilmetros desde la plaza en el centro de la ciudad, pero parece unmundo completamente distinto. Es una comunidad separada construida alrededor de un jardnprecioso adornado con arbustos floridos. Hay doce casas, cada una lo bastante grande comopara alojar diez como aquella en la que me cri. Nueve estn vacas, como siempre lo hanestado. Las tres en uso nos pertenecen a Haymitch, a Peeta, y a m.Las casas habitadas por mi familia y por Peeta desprenden un clido brillo de vida. Ventanasiluminadas, humo en las chimeneas, manojos de maz brillantemente coloreado comodecoracin para el prximo Festival de la Siega. Sin embargo, la casa de Haymitch, a pesar delos cuidados del encargado del parque, emite un aire de abandono y negligencia. Me preparo asu puerta, sabiendo que oler mal, y luego empujo hacia dentro. Mi nariz se arruga inmediatamente de asco. Haymitch se niega a dejar entrar a nadie alimpiar y l mismo lo hace muy mal. Con los aos los olores a licor y vmito, repollo hervido ycarne quemada, ropa sin lavar y desechos de ratn se han mezclado en un olor apestoso queme trae lgrimas a los ojos. Camino con dificultad a travs de una basura de envoltoriosdescartados, cristal roto y huesos hacia donde s que encontrar a Haymitch. Se sienta en lamesa de la cocina, sus brazos desparramados sobre la madera, su cabeza en un charco de licor,roncando a plena potencia. 11 12. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Le sacudo el hombro. Levntate! Digo en alto, porque he aprendido que no hay forma sutil de despertarlo.Sus ronquidos se detienen por un momento, dubitativos, y luego se reanudan. Lo empujo msfuerte. Levntate, Haymitch. Es da de tour!Fuerzo la ventana hacia arriba, inhalando profundas bocanadas del aire limpio del exterior.Mis pies cambian de postura a travs de la basura sobre el suelo, y desentierro una cafetera delatn y la lleno en el fregadero. El hornillo no est completamente estropeado y consigocoaccionar a los pocos carbones con vida para que formen una llama. Vierto algo de caf en lacafetera, lo bastante como para asegurarme de que el brebaje resultante sea bueno y fuerte, yla coloco sobre el hornillo para que hierva. Haymitch an sigue muerto para el mundo. Ya que nada ms ha funcionado, lleno uncuenco con agua helada, lo derramo sobre su cabeza, y me aparto rpidamente de su alcance.Un sonido animal gutural sale de su garganta. Salta, Golpeando su silla tres metros atrs yagitando un cuchillo. Me haba olvidado de que siempre duerme con uno aferrado en la mano.Debera habrselo sacado de entre los dedos, pero tena muchas cosas en la cabeza. Soltandoobscenidades, acuchilla el aire varias veces antes de entrar en razn. Se seca la cara con lamanga y se vuelve hacia el alfizar donde estoy colgada, slo por si acaso tuviera que salir conrapidez. Qu haces? Farfulla. Me dijiste que te despertara una hora antes de que vinieran las cmaras. Qu? Idea tuya. Insisto. Parece recordarlo. Por qu estoy todo mojado? No pude despertarte a sacudidas. Digo. Mira, si queras que te mimaran, deberashabrselo pedido a Peeta. Haberme pedido qu? Tan slo el sonido de su voz me forma en el estmago un nudo de emociones incmodascomo culpa, pena, y miedo. Y aoranza. Ya puestos puedo admitir que tambin hay algo deeso. Slo que tiene demasiada competencia como para ganar nunca. Miro cmo Peeta cruza hacia la mesa, el sol de la ventana haciendo que brille la nievefresca en su pelo rubio. Se le ve fuerte y sano, tan diferente del chico enfermo y hambrientoque conoc en la arena, y ahora apenas si puedes ver su cojera. Coloca una barra de pan recinhorneado sobre la mesa y extiende su mano hacia Haymitch. 12 13. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Haberte pedido que me despertaras sin darme una neumona. Dice Haymitch,dndole el cuchillo. Se saca su camisa mugrienta, revelando una camiseta interior igualmentesucia, y se frota con la parte seca. Peeta sonre y empapa el cuchillo de Haymitch en licor blanco de una botella en el suelo.Frota la cuchilla hasta que est limpia en su camisa y parte el pan en rebanadas. Peeta nosmantiene a todos provistos de bienes recin horneados. Yo cazo. l hornea. Haymitch bebe.Tenemos nuestras propias formas de mantenernos ocupados, para mantener a raya lospensamientos de nuestra poca como contendientes en los Juegos del Hambre. No es hastadespus de que le haya dado a Haymitch la base que me mira por primera vez. Quieres un trozo? No, com en el Quemador. Digo. Pero gracias. Mi voz no suena como la ma propia, es tan formal. Tal y como ha sido cada vez que hehablado con Peeta desde que las cmaras dejaron de grabar nuestra feliz vuelta a casa yvolvimos a la vida real. De nada. Dice, tenso. Haymitch lanza la camisa a algn lugar en el desorden. Brrr. Vosotros dos tenis mucho que calentar antes del espectculo.Tiene razn, por supuesto. La audiencia estar esperando al par de tortolitos que ganaronlos Juegos del Hambre. No a dos personas que apenas si pueden mirarse a los ojos. Pero todolo que digo es: Tmate un respiro, Haymitch. Luego salgo por la ventana, me dejo caer al suelo, y me dirijo a travs del jardn hasta micasa. La nieve ha empezado a cuajar y dejo un rastro de pisadas detrs de m. En la puerta dedelante, me detengo para sacudir la cosa mojada de mis zapatos antes de entrar. Mi madre haestado trabajando todo el da y toda la noche para ponerlo todo perfecto para las cmaras, asque no es el momento de empezar a mancharle el suelo brillante. Apenas he entrado cuandoall est, sostenindome el brazo como si para detenerme. No te preocupes, me los saco aqu. Digo, dejando los zapatos en el felpudo. Mi madre suelta una risa extraa y ahogada, y me saca del hombro la bolsa de caza cargadade provisiones. Slo es nieve. Tuviste un buen paseo? Paseo? Ella sabe que he estado en el bosque la mitad de la noche. Despus veo alhombre en pie detrs de ella en el umbral de la cocina. Un vistazo a su traje a medida y 13 14. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comfacciones quirrgicamente perfectas y s que es del Capitolio. Algo va mal. Fue ms comopatinaje. Est ponindose muy resbaladizo ah fuera. Alguien est aqu para verte. Dice mi madre. Su rostro est demasiado plido y puedoor la ansiedad que est tratando de ocultar. Pens que no vendran hasta medioda. Finjo no darme cuenta de su estado. VinoCinna para ayudarme a arreglarme? No, Katniss, es . . . Empieza mi madre. Por aqu, por favor, seorita Everdeen. Dice el hombre. Me hace un gesto hacia elpasillo. Es raro que te dirijan por tu propia casa, pero tengo ms sentido que para comentarnada. Mientras voy, le lanzo a mi madre una sonrisa tranquilizadora por encima del hombro. Probablemente ms instrucciones para el tour. Me han estado enviando todo tipo decosas sobre mi itinerario y qu protocolo deba observarse el cada distrito. Pero mientrascamino hacia la puerta del estudio, una puerta que nunca he visto cerrada hasta ahora, puedosentir que mi mente empieza a acelerarse. Quin est aqu? Qu es lo que quieren? Por quest mi madre tan plida? Entra sin llamar. Dice el hombre del Capitolio, quien me ha seguido por el pasillo.Giro el pomo de latn bruido y entro. Mi olfato registra los olores contradictorios de rosasy sangre. Un hombre bajo de pelo blanco que parece vagamente familiar est leyendo un libro.Levanta un dedo como para decir, Dame un momento. Luego se gira y mi corazn da unsalto. Estoy mirando a los ojos de serpiente del Presidente Snow.14 15. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 2 En mi mente, el Presidente Snow debera ser visto frente a columnas de mrmol de las quecuelgan banderas inmensas. Es chocante verlo rodeado de los objetos cotidianos de lahabitacin. Es como sacar la tapa de un frasco y encontrarse con una vbora con colmillos envez de un estofado. Qu podra estar haciendo l aqu? Rpidamente, mi mente pasa por todos los das deapertura de los dems Tours de la Victoria. Recuerdo ver a los tributos vencedores con susmentores y estilistas. Incluso algunos altos oficiales del gobierno han hecho aparicionesocasionales. Pero nunca he visto al Presidente Snow. l acude a las celebraciones en elCapitolio. Punto. Si ha hecho todo este viaje desde su ciudad, slo puede significar una cosa. Estoy en seriosproblemas. Y si lo estoy yo, mi familia tambin. Un escalofro me recorre cuando pienso en laproximidad de mi madre y hermana a este hombre que tanto me desprecia. Que siempre medespreciar. Porque burl sus sdicos Juegos del Hambre, hice que el Capitolio quedara comoun tonto, y en consecuencia min su control.Todo lo que estaba haciendo era intentar mantenernos a Peeta y a m con vida. Cualquieracto de rebelin fue una total coincidencia. Pero cuando el Capitolio decreta que slo untributo puede vivir y tienes la audacia de desafiarlo, supongo que eso es una rebelin en smisma. Mi nica defensa era fingir que estaba enloquecida por un amor apasionado haciaPeeta. As que se nos permiti vivir a ambos. Ser coronados vencedores. Ir a casa y celebrarlo ydecirles adis a las cmaras y que nos dejaran en paz. Hasta ahora. Tal vez sea la novedad de la casa o el shock de verlo o la comprensin mutua de que podrahacer que me mataran en un segundo lo que hace que me sienta como una intrusa. Como sifuera su casa y yo la que no ha sido invitada. As que no lo recibo ni le ofrezco una silla. No digonada. De hecho, lo trato como si fuera una serpiente de verdad, de las venenosas. Estoy de pieinmvil, mirndolo fijamente, considerando planes de retirada. Creo que haramos que esta situacin fuera mucho ms fcil acordando no mentirnosmutuamente. Dice. T qu crees? Creo que mi lengua se ha congelado y que hablar me ser imposible, as que me sorprendorespondindole en una voz tranquila: S, creo que ahorrara tiempo. El Presidente Snow sonre y veo sus labios por primera vez. Espero labios de serpiente, esdecir, sin labios. Pero los suyos son muy gruesos, su piel est demasiado estirada. Me tengo 15 16. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comque preguntar si su boca ha sido alterada para hacerlo parecer ms atractivo. Si fue as, fueuna prdida de tiempo y dinero, porque no es atractivo en absoluto. Mis asesores estaban preocupados de que fueras difcil, pero no ests planeando serdifcil en absoluto, verdad? No. Respondo. Eso es lo que yo les dije. Dije que una chica que llega a tales extremos para preservar suvida no va a estar interesada en echarla por la borda. Y despus hay que pensar en su familia.Su madre, su hermana, y todos esos . . . primos. Por el modo en que se detiene en la palabraprimos, puedo decir que sabe que Gale y yo no compartimos rbol genealgico.Bueno, ya est todo sobre la mesa. Tal vez sea lo mejor. No funciono bien con amenazasambiguas. Prefiero con toda seguridad saber qu est en juego. Sentmonos. El Presidente Snow toma un asiento ante el gran escritorio de madera bruida donde Primhace sus deberes y mi madre sus presupuestos. Como nuestra casa, este es un lugar sobre elque l no tiene derecho, pero sobre el que tiene en ltima instancia todo el derecho, deocupar. Me siento frente al escritorio en una de las sillas talladas de respaldo vertical. Esthecha para alguien ms alto que yo, as que slo las puntas de mis pies descansan sobre elsuelo. Tengo un problema, seorita Everdeen. Dice el Presidente Snow. Un problema queempez en el momento en que sacaste esas bayas venenosas en la arena. Ese haba sido el momento en que haba decidido que si los Vigilantes tenan que elegirentre vernos a Peeta y a m cometer suicidiolo que habra significado no tener vencedorydejarnos vivir a ambos, escogeran lo ltimo. Si el Vigilante jefe, Seneca Crane, hubiera tenido algo de cabeza, te habra hecho polvoall mismo. Pero tena una desafortunada vena sentimental. As que aqu ests. Puedesadivinar dnde est l? Pregunta. Asiento porque, por la forma en la que lo dice, est claro que Seneca Crane ha sidoejecutado. El olor a rosas y sangre se ha hecho ms fuerte ahora que slo nos separa unescritorio. Hay una rosa en la solapa del Presidente Snow, lo que por lo menos sugiere unafuente para el perfume de flores, pero debe de estar genticamente mejorada, porqueninguna rosa real huele como esa. Y en lo que respecta a la sangre . . . no lo s. Despus de eso, no haba nada que hacer salvo dejarte interpretar tu pequea obra. Ytambin fuiste bastante buena con eso de la colegiala loca de amor. La gente del Capitolioestaba bastante convencida. Desafortunadamente, no todos en los distritos se tragaron tuactuacin. Mi cara debe de registrar por lo menos un breve desconcierto, porque se explica.16 17. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Esto, por supuesto, t no lo sabes. No tienes acceso a informacin sobre el humor enotros distritos. En varios de ellos, sin embargo, la gente vio tu pequeo truco con las bayascomo un acto de desafo, no un acto de amor. Y si una chica del Distrito Doce, de entre todoslos sitios, puede desafiar al Capitolio y salir impune, qu va a impedirles a ellos hacer lomismo? Dice. Qu hay que prever, digamos, un levantamiento? Lleva un momento el que esta frase surta su efecto. Despus todo su peso me golpea. Ha habido levantamientos? Pregunto, tan helada como eufrica ante la posibilidad. An no. Pero vendrn si el curso de las cosas no cambia. Y es sabido que loslevantamientos llevan a la revolucin. El Presidente Snow se frota un punto sobre la cejaizquierda, el mismo punto donde yo misma tengo jaquecas. Tienes idea de lo que esosignificara? Cunta gente morira? A qu condiciones tendran que enfrentarse los quesobrevivieran? Cuales quiera que sean los problemas que alguien tenga con el Capitolio,creme cuando lo digo, si este liberara su agarre sobre los distritos siquiera por un cortoperodo, todo el sistema se colapsara. Me desconcierta su franqueza e incluso la sinceridad de su discurso. Como si supreocupacin primaria fuera el bienestar de los ciudadanos de Panem, cuando no hay nadams lejos de la realidad. No s cmo me atrevo a decir las siguientes palabras, pero lo hago. Debe de ser muy frgil, si un puado de bayas puede tirarlo abajo. Hay una larga pausa en la que me examina. Despus se limita a decir: Es frgil, pero no en la forma en que t supones. Hay un golpeteo en la puerta, y el hombre del Capitolio mete la cabeza. Su madre quiere saber si desea t. Lo deseara. Deseara t. Dice el presidente. La puerta se abre ms, y all est mimadre, sosteniendo una bandeja con el juego de porcelana china que mi madre trajo a la Vetacuando se cas. Djelo aqu, por favor. Coloca su libro en la esquina del escritorio y daunos golpecitos sobre el centro. Mi madre coloca la bandeja en el escritorio. Contiene una tetera china y tazas, crema yazcar, y un plato de galletas. Estn preciosamente glaseadas con flores cuidadosamentecoloreadas. El glaseado slo puede ser obra de Peeta. Qu visin ms bienvenida. Sabes, es gracioso con qu frecuencia la gente se olvida deque los presidentes tambin tienen que comer. Dice encantadoramente el Presidente Snow.Bueno, por lo menos parece relajar a mi madre un poco. Puedo servirle algo ms? Puedo cocinar algo ms sustancial si tiene hambre. Ofrece. No, esto no podra ser ms perfecto. Gracias. Dice, claramente despidindola. Mimadre asiente, me lanza una mirada, y se va. El Presidente Snow vierte t para ambos y llena17 18. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comel suyo con crema y azcar, despus se toma su tiempo revolviendo. Presiento que ya ha dichotodo lo que tena que decir y que est esperando a que yo responda. No pretenda empezar ningn levantamiento. Le digo. Te creo. No importa. Tu estilista result ser proftico en su eleccin de vestuario. KatnissEverdeen, la chica que estaba en llamas, has proporcionado la chispa que, de quedardesatendida, puede aumentar hacia un infierno que destruya Panem. Por qu no me mata ahora? Suelto de repente. Pblicamente? Pregunta. Eso slo aadira fuel a las llamas. Arregle un accidente, entonces. Quin se lo creera? No t, si estuvieras mirando. Entonces slo dgame lo que quiere que haga. Lo har. Si slo fuera tan sencillo. Coge una de las galletas floreadas y la examina. Encantador. Las hizo tu madre? Peeta. Y por primera vez, encuentro que no puedo sostenerle la mirada. Me inclinopara coger mi t pero lo vuelvo a bajar cuando oigo a la taza tintinear contra el platillo. Paracubrirlo, cojo rpidamente una galleta. Peeta. Cmo est el amor de tu vida? Bien. En qu punto se dio cuenta del grado exacto de tu indiferencia? Pregunta, mojandosu galleta en el t. No soy indiferente. Pero tal vez no tan encantada con el joven como le hiciste creer al pas. Quin dice que no lo estoy? Yo. Dice el presidente. Y no estara aqu si fuera el nico que tuviera dudas. Cmoest el guapo primo? No lo s . . . Yo no . . . Mi repulsin ante esta conversacin, ante el discutir missentimientos sobre dos de las personas que ms me importan con el Presidente Snow, meahoga. Habla, seorita Everdeen. A l puedo matarlo fcilmente si no llegamos a una felizresolucin. Dice. No le ests haciendo ningn favor desapareciendo en el bosque con lcada domingo. Si sabe esto, qu ms sabe? Y cmo lo sabe? Mucha gente podra decirle que Gale y yonos pasamos los domingos cazando. No aparecemos al final de todos ellos cargados de caza?18 19. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comNo lo hemos hecho durante aos? La verdadera cuestin es qu cree l que sucede en elbosque ms all del Distrito 12. Seguro que no nos han estado rastreando all. O s? Nospodran haber seguido? Eso parece imposible. Por lo menos por una persona. Cmaras? Esonunca se me pas por la cabeza hasta este momento. El bosque siempre ha sido nuestro lugarseguro, nuestro lugar ms all del alcance del Capitolio, donde somos libres de decir lo quesentimos, ser quienes somos. Por lo menos antes de los Juegos. Si nos han estado observandodesde entonces, qu es lo que han visto? A dos personas cazando, diciendo cosas traidorascontra el Capitolio, s. Pero no a dos personas enamoradas, que es lo que parece ser laimplicacin del Presidente Snow. En ese sentido estamos seguros. A no ser . . . a no ser . . . Slo sucedi una vez. Fue rpido e inesperado, pero sucedi. Despus de que Peeta y yo llegramos a casa de los Juegos, pasaron varios meses antes deque viera a Gale a solas. Primero estaban las celebraciones obligatorias. Un banquete para losvencedores al que tan slo estaba invitada la gente de ms categora. Un festivo para todo eldistrito con comida gratis y entretenimientos trados desde el Capitolio. El Da del Paquete, elprimero de doce, durante el cual se le entregaban paquetes de comida a cada persona deldistrito. Ese fue mi favorito. Ver a todos esos nios hambrientos en la Veta corriendo por all,agitando latas de salsa de manzana, latas de carne, incluso golosinas. En casa, demasiadograndes como para llevarlas manualmente, estaran sacos de grano, latas de aceite. Saber queuna vez al mes durante un ao todos recibiran otro paquete. Esa fue una de las pocas veces enque me sent bien de verdad por ganar los Juegos. As que entre las ceremonias y los eventos y los periodistas documentando cadamovimiento mo mientras presida y agradeca y besaba a Peeta para el pblico, no tenaprivacidad en absoluto. Despus de unas cuantas semanas, las cosas se calmaron por fin. Loscmaras y los periodistas hicieron las maletas y se fueron a casa. Peeta y yo asumimos larelacin fra que habamos mantenido desde entonces. Mi familia se asent en la casa de laAldea de los Vencedores. La vida diaria del Distrito 12trabajadores a las minas, nios alcolegiorecuper su ritmo normal. Esper hasta que pens que de verdad ya no haba morosen la costa, y entonces un domingo, sin decrselo a nadie, me levant horas antes delamanecer y sal hacia el bosque. El tiempo an estaba lo bastante clido como para que no necesitara chaqueta. Empaquetuna bolsa llena de comidas especiales, pollo fro y queso y pan de panadera y naranjas. En miantigua casa me puse mis botas de caza. Como siempre, la verja no estaba cargada y era fcildeslizarse hacia el bosque y recuperar mi arco y mis flechas. Fui a nuestro sitio, el de Gale ymo, donde habamos compartido el desayuno la maana de la cosecha que me envi a losJuegos.Esper por lo menos dos horas. Haba empezado a pensar que l haba renunciado a m enlas semanas que haban pasado. O que ya no le importaba. Que me odiaba, incluso. Y la ideade perderlo para siempre, a mi mejor amigo, la nica persona a la que le haba confiado nuncamis secretos, era tan dolorosa que no pude soportarla. No por encima de todo lo que habapasado. Poda sentir mis ojos llenndose de lgrimas y un nudo empezando a formarse en migarganta de la forma en que hace cuando me pongo triste. 19 20. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Entonces alc la vista y all estaba l, a tres metros de distancia, simplemente mirndome.Sin pensar siquiera, me levant de un salto y lo rode con los brazos, haciendo un sonido raroque combinaba risa, ahogo y llanto. l me sostena con tanta fuerza que no poda verle la cara,pero pas mucho, mucho tiempo antes de que me soltara, y eso fue porque no tena muchaeleccin, ya que me haba dado un ataque de hipo increblemente ruidoso y tena que beberalgo. Hicimos lo de siempre ese da. Comimos el desayuno. Cazamos y pescamos y recolectamos.Hablamos de la gente en la ciudad. Pero no sobre nosotros, su nueva vida en las minas, mitiempo en la arena. Slo sobre otras cosas. Para cuando estuvimos en el agujero en la verjaque est ms cerca del Quemador, me parece que crea de verdad que las cosas volveran a serlo mismo. Que podramos seguir adelante como siempre. Le haba dado a Gale toda la cazapara canjear ya que nosotras ahora tenamos muchsima comida. Le dije que no pasara por elQuemador, incluso aunque tena muchas ganas de ir all, porque mi madre y hermana nisiquiera saban que haba ido a cazar y se estaran preguntando dnde estaba. Entonces depronto, cuando estaba sugiriendo que yo me encargara de revisar diariamente las trampas,tom mi rostro entre sus manos y me bes. No estaba preparada en absoluto. Pensaras que despus de todas las horas que habapasado con Galevindole hablar y rer y ponerse ceudosabra todo lo que haba que sabersobre sus labios. Pero no me haba imaginado qu clidos se sentiran presionados contra losmos. O cmo esas manos, que podan preparar la ms intrincada de las trampas, podanatraparme con la misma facilidad. Creo que hice algn sonido en la parte baja de mi garganta,y recuerdo vagamente mis dedos, cerrados con fuerza, posados contra su pecho. Entonces mesolt y dijo, Tena que hacerlo. Por lo menos una vez. Y se fue.A pesar del hecho de que estaba anocheciendo y mi familia estara preocupada, me sentjunto a un rbol al lado de la verja. Intent decidir cmo me senta con respecto al beso, si mehaba gustado o si lo lamentaba, pero todo lo que recordaba era la presin de los labios deGale y el perfume a naranjas que an permaneca en su piel. No tena sentido compararlo conlos muchos besos que haba intercambiado con Peeta. An no haba decidido si alguno de esoscontaba. Al final me fui a casa. Esa semana me encargu de las trampas y dej la carne en casa de Hazelle. Pero no vi aGale hasta el domingo. Tena todo este discurso preparado, sobre cmo no quera un novio yno planeaba casarme nunca, pero al final no lo us. Gale actu como si el beso nunca hubierasucedido. Tal vez estaba esperando que yo dijera algo. O que lo besara yo a l. En vez de ellome limit a fingir tambin que nunca haba sucedido. Pero haba sucedido. Gale haba hechoaicos una barrera invisible entre nosotros y, con ella, cualquier esperanza que tena yo derecuperar nuestra antigua amistad sin complicaciones. Sin importar cunto fingiera, nuncapude mirar a sus labios de exactamente la misma forma. Todo esto cruza mi cabeza en un instante mientras los ojos del Presidente Snow se clavanen m tras la amenaza de matar a Gale. Qu estpida he sido al creer que el Capitolio selimitara a ignorarme una vez hubiera vuelto a casa! Tal vez no supiera nada de los potencialeslevantamientos. Pero saba que estaban enfadados conmigo. En vez de actuar con laprecaucin extrema que la situacin requera, qu haba hecho? Desde el punto de vista del 20 21. Traduccin de www.librojoven.blogspot.compresidente, haba ignorado a Peeta y alardeado de mi preferencia por la compaa de Galeante todo el distrito. Y haciendo eso haba dejado claro que estaba, de hecho, burlndome delCapitolio. Ahora haba puesto en peligro a Gale y a su familia y a mi familia y tambin a Peeta,por mi despreocupacin. Por favor no le haga dao a Gale. Susurro. Slo es mi amigo. Ha sido mi amigodurante aos. Eso es todo lo que hay entre nosotros. Adems, ahora todo el mundo cree quesomos primos. Slo estoy interesado en cmo afecta a tu dinmica con Peeta, y en consecuenciaafectando al humor en los distritos. Ser lo mismo en el tour. Estar tan enamorada de l como lo estaba. Como lo ests. Corrige el Presidente Snow. Como lo estoy. Confirmo. Slo que lo tienes que hacer an mejor si se van a evitar los levantamientos. Este tourser tu nica oportunidad para darle la vuelta a las cosas. Lo s. Lo har. Convencer a todos en los distritos de que no estaba desafiando alCapitolio, que estaba loca de amor. El Presidente Snow se levanta y se limpia los labios hinchados con una servilleta. Apunta ms alto por si acaso te quedas corta. Qu quiere decir? Cmo puedo apuntar ms alto? Pregunto. Convnceme a m. Dice. Deja caer la servilleta y recoge su libro. No lo miro mientrasse dirige hacia la puerta, as que me sobresalto cuando me susurra en el odo. Por cierto, slo del beso. Despus la puerta se cierra tras l. 21 22. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 3 El olor a sangre . . . estaba en su aliento.Qu es lo que hace? Pienso. Beberla? Me lo imagino bebindola en una taza de t.Mojando una galletita y sacndola goteando rojo. En el exterior de la ventana, el coche vuelve a la vida, suave y silencioso como el ronroneode un gato, despus desaparece en la distancia. Se va tal y como lleg, sin llamar la atencin. La habitacin parece estar dando vueltas lentas y torcidas, y me pregunto si quizs me voya desmayar. Me inclino hacia delante y me aferro al escritorio con una mano. La otra ansostiene la preciosa galleta de Peeta. Creo que tena un lirio atigrado encima, pero ahora estreducida a migas en mi puo. Ni siquiera saba que la estuviera aplastando, pero supongo quetena que sujetarme a algo cuando mi mundo se sala fuera de control. Una visita del Presidente Snow. Distritos al borde de levantamientos. Una amenaza demuerte directa hacia Gale, con otras que la seguiran. Todos a quienes quiero condenados. Yquin sabe quin ms pagar por mis acciones? A no ser que le d la vuelta a las cosas en estetour. Aquietar el descontento y tranquilizar la mente del presidente. Y cmo? Demostrando alpas sin sombra de duda que amo a Peeta Mellark. No puedo hacerlo, pienso. No soy tan buena. Peeta es el bueno, el que gusta. Puede hacerque la gente se crea cualquier cosa. Yo soy la que se calla y se sienta y deja que l hable por losdos tanto como sea posible. Pero no es Peeta quien tiene que demostrar su devocin. Soy yo. Oigo las pisadas rpidas y silenciosas de mi madre en el pasillo. Ella no puede saberlo,pienso. No puede saber nada de esto. Levanto mis manos sobre la bandeja y me sacudorpidamente los trocitos de galleta de mi palma y mis dedos. Agitada, tomo un sorbo de mi t. Est todo bien, Katniss? Pregunta. Est bien. Nunca lo vemos en televisin, pero el presidente siempre visita a losvencedores antes del tour para desearles suerte. Digo alegremente. El rostro de mi madre se llena de alivio. Oh. Pens que haba algn tipo de problema. No, en absoluto. El problema empezar cuando mi equipo de preparacin vea cmo hedejado que mis cejas vuelvan a crecer. Mi madre se re, y pienso sobre cmo no hubo vueltaatrs una vez empec a cuidar de mi familia cuando tena once aos. Cmo siempre tendrque protegerla.22 23. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Por qu no empiezas tu bao? Pregunta. Genial. Digo, y puedo ver qu satisfecha est por mi respuesta.Desde que volv a casa he estado intentando mucho arreglar la relacin con mi madre.Pidindole que haga cosas por m en vez de rechazar cualquier ofrecimiento de ayuda comohaba hecho durante aos por la ira. Dejarle administrar todo el dinero que gan. Devolverlelos abrazos en vez de tolerarlos. Mi tiempo en la arena me hizo darme cuenta de cmo tenaque dejar de castigarla por lo que no poda evitar, especficamente la horrible depresin enque haba cado tras la muerte de mi padre. Porque a veces a las personas les pasan cosas y noestn preparadas para lidiar con ellas. Como yo, por ejemplo. Justo ahora. Adems, hay una cosa maravillosa que hizo cuando volv al distrito. Despus de quenuestras familias y amigos nos hubieran recibido a Peeta y a m en la estacin de tren, hubovarias preguntas que se les permiti a los reporteros. Alguien le pregunt a mi madre qupensaba de mi nuevo novio y ella respondi que, aunque Peeta era el modelo exacto de lo quecualquier joven debera ser, yo an no era lo bastante mayor como para tener novio enabsoluto. Hubo muchas risas y comentarios como Alguien est en problemas por parte de laprensa, y Peeta dej caer mi mano y se apart ligeramente de m. Eso no dur muchohabademasiada presin para actuar de otra formapero nos dio una excusa para ser un poco msreservados de lo que habamos sido en el Capitolio. Y tal vez ayude a explicar qu poco se meha visto en compaa de Peeta desde que se marcharon las cmaras.Subo las escaleras hacia el cuarto de bao, donde un bao humeante me espera. Mi madreha aadido una bolsita de flores secas que perfuma el aire. Ninguna de nosotras estacostumbrada al lujo de abrir un grifo y tener un suministro sin lmite de agua caliente entrelos dedos. Slo tenamos fra en nuestra casa en la Veta, y un bao supona hervir el restosobre el fuego. Me desvisto y desciendo hacia el agua sedosami madre tambin ha vertidoalgn tipo de aceitee intento asumir la situacin. La primera cuestin es a quin contrselo, si es que a nadie. No a mi madre ni a Prim,obviamente; ellas slo enfermaran por la preocupacin. No a Gale. Incluso aunque pudierahablar con l. Qu hara con la informacin, en cualquier caso? Si estuviera solo, tal vez lopersuadira para que huyera. Ciertamente podra sobrevivir en el bosque. Pero no est solo ynunca dejara a su familia. O a m. Cuando llegue a casa tendr que decirle algo de por qunuestros domingos son cosa del pasado, pero no puedo pensar en qu justo ahora. Slo en miprximo movimiento. Adems, Gale est ya tan furioso con el Capitolio que a veces pienso queva a arreglar su propio levantamiento. Lo ltimo que necesita es un incentivo. No, no puedodecirle a nadie lo que dejo detrs en el Distrito 12. An hay gente en la que podra confiar, empezando por Cinna, mi estilista. Pero supongoque Cinna tal vez est ya en peligro, y no quiero meterlo en ms problemas por asociacinconmigo. Despus est Peeta, quien ser mi compaero en este engao, pero cmo empiezoesa conversacin? Eh, Peeta, te acuerdas de cmo te dije que haba estado ms o menosfingiendo estar enamorada de ti? Bueno, pues necesito de veras que te olvides de todo eso 23 24. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comahora y actes sper-enamorado de m o el presidente matar a Gale. No puedo hacerlo.Adems, Peeta actuar bien tanto si sabe lo que se juega como si no. Eso me deja a Haymitch.El borracho, grun, pelen Haymitch, sobre el cual acabo de verter un cuenco de aguahelada. Como mentor mo en los Juegos era su deber mantenerme con vida. Slo espero quean est por la labor.Me deslizo ms abajo dentro del agua, dejando que bloquee todo sonido a mi alrededor.Deseara que la baera se expandiera para que pudiera nadar, como sola hacer en los dasclidos de verano con mi padre. Esos das eran especiales. Nos iramos temprano por lamaana y caminaramos ms lejos de lo habitual por el bosque, hacia un pequeo lago que lhaba encontrado mientras cazaba. Ni siquiera recuerdo aprender a nadar, de lo pequea queera cuando me ense. Slo recuerdo bucear, dando volteretas y chapoteando por all. Elfondo fangoso del lago bajo mis pies. El olor a flores y a verde. Flotar sobre la espalda, tal ycomo estoy haciendo ahora, mirando al cielo azul mientras el bosque quedaba silenciado porel agua. l embolsara las aves acuticas que anidaban junto a la orilla, yo buscara huevosentre la hierba, y ambos buscaramos races de katniss, la planta por la cual me haba puestomi nombre, en los bajos. Por la noche, cuando llegramos a casa, mi madre fingira noreconocerme por lo limpia que estaba. Despus cocinara una cena alucinante de pato asado ytubrculos de katniss al horno con salsa. Nunca llev a Gale al lago. Podra haberlo hecho. Lleva mucho tiempo ir all, pero las avesacuticas son presas tan fciles que puedes recuperar el tiempo de caza perdido. Sin embargo,es un lugar que en realidad nunca he querido compartir con nadie, un lugar que nos pertenecatan slo a mi padre y a m. Desde los Juegos, cuando he tenido tan poco con que ocupar misdas, he ido all un par de veces. La natacin an estaba bien, pero en lo fundamental la visitame deprima. Durante el curso de los ltimos cinco aos, el lago est remarcablementeincambiado y yo estoy casi irreconocible.Incluso bajo el agua puedo or los sonidos de la conmocin. Clxones de coches pitando,gritos de bienvenida, puertas cerrndose con portazos. Slo puede significar que mi comitivaha llegado. Apenas tengo tiempo para secarme con una toalla y deslizarme dentro de unalbornoz cuando mi equipo de preparacin irrumpe en el cuarto de bao. No se cuestiona laprivacidad. En lo que respecta a mi cuerpo, no tenemos secretos, estos tres y yo. Katniss, tus cejas! Grita Venia nada ms entrar, e incluso con los negros nubarronescernindose sobre m, tengo que ahogar una carcajada. Su pelo aguamarina ha sido estilizadode modo que ahora sale disparado en puntas afiladas rodendole toda la cabeza, y los tatuajesdorados que antes estaban confinados sobre sus cejas se han estirado hacia debajo de susojos, todo contribuyendo a la expresin de que literalmente la he dejado en shock. Octavia viene y le da unos golpecitos a Venia en la espalda para calmarla, su cuerpo llenode curvas pareciendo ms gordo de lo habitual junto a la figura delgada y angulosa de Venia. Calma, calma. Puedes arreglar eso en un periquete. Pero qu voy a hacer yo con estasuas? Me agarra la mano y la aplana entre las dos suyas de color guisante. No, su piel ya noes exactamente verde guisante. Es ms como un ligero verde perenne. El cambio en el tono es 24 25. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comsin duda un intento de estar en la cresta de la ola de las caprichosas modas del Capitolio. Deverdad, Katniss, podras haberme dejado algo con lo que trabajar! Gimotea. Es cierto. Me he mordido las uas muchsimo durante este ltimo par de meses. Pens endejar el hbito pero no poda encontrar una buena razn por la que debiera hacerlo. Perdn. Musito. No me haba pasado mucho tiempo preocupndome por cmoafectara a mi equipo de preparacin. Flavius levanta varios mechones de mi pelo hmedo y enmaraado. Sacude la cabeza deforma desaprobadora, haciendo que sus tirabuzones naranjas se pongan a botar. Ha tocado alguien esto desde que nos viste por ltima vez? Preguntaseveramente.Recuerda, te pedimos expresamente que no tocaras para nada tu pelo. S! Digo, agradecida de poder demostrar que no los haba dado completamente porgarantizados. Quiero decir, no, nadie lo ha cortado. S que me acord de eso. No, no meacord. Es ms bien que nunca surgi el tema. Desde que he vuelto a casa, todo lo que hehecho ha sido ponerlo en su trenza habitual cayendo por mi espalda.Esto parece aplacarlos, y todos me besan, me colocan sobre una silla en mi habitacin y,como siempre, empiezan a hablar sin parar ni molestarse en saber si estoy escuchando.Mientras Venia reinventa mis cejas y Octavia me pone uas falsas y Flavius me frota pringue enel pelo, lo oigo todo sobre el Capitolio. Qu xito fueron los Juegos, qu aburridas han estadolas cosas desde entonces, cmo nadie puede esperar a que Peeta y yo los visitemos de nuevoal final del Tour de la Victoria. Despus de eso, el Capitolio no tardar mucho en empezar aprepararse para el Quarter Quell (Ndt: no s cul ser la traduccin oficial de Quarter Quell,pero significa algo as como Acabar con el Cuarto). No es emocionante? No te sientes muy afortunada? En tu primer ao como vencedora, y eres mentora en un Quarter Quell! Sus palabras se superponen en un borrn de excitacin. Oh, s. Digo con voz neutra. Es lo mejor que consigo. En un ao normal, ser mentor delos tributos es material para pesadillas. Ahora no puedo caminar por el colegio sinpreguntarme a qu chica deber entrenar. Pero para poner las cosas an peor, este es el aode los Septuagsimo quintos Juegos del Hambre, y eso significa que tambin es un QuarterQuell. Suceden cada veinticinco aos, sealando el aniversario de la derrota de los distritoscon celebraciones supremas y, para mayor diversin, algn giro miserable para los tributos.Nunca he estado viva en ninguno, por supuesto. Pero recuerdo or en el colegio que, en elsegundo Quarter Quell, el Capitolio exigi que se enviara a la arena el doble de tributos. Losprofesores no entran mucho ms en detalle, lo que es sorprendente, porque es el ao en queel muy miembro del Distrito 12, Haymitch Abernathy, gan la corona. Ms vale que Haymitch se prepare para un montn de atencin! Chilla Olivia. 25 26. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Haymitch nunca me ha mencionado su experiencia personal en la arena. Yo nunca lepreguntara. Y si alguna vez he visto sus Juegos televisados en las repeticiones, deba de serdemasiado pequea para acordarme. Pero este ao el Capitolio no le permitir olvidar. Encierto modo, es algo bueno que tanto Peeta como yo estemos disponibles como mentoresdurante el Quell, porque es apuesta segura que Haymitch estar totalmente borracho. Despus de haber agotado el tema del Quarter Quell, mi equipo de preparacin salta a algototalmente distinto sobre sus vidas incomprensiblemente tontas. Quin dijo qu sobre alguiendel que nunca he odo nada y qu tipo de zapatos acaban de comprar y una larga historia deOctavia de qu gran error fue el hacer que todo el mundo llevara plumas a su fiesta decumpleaos. En poco tiempo me duelen las cejas, mi pelo est suave y sedoso, y mis uas estn listaspara ser pintadas. Aparentemente les han dado instrucciones de preparar slo mis manos ycara, probablemente porque todo lo dems estar cubierto en el clima fro. Flavius quiere detodo corazn usar su pintalabios personal de color morado conmigo pero se resigna a uno rosamientras empiezan a darle color a mi rostro y uas. Puedo ver por la paleta que Cinna haordenado que vamos a por algo infantil, no sexy. Eso es bueno. Nunca convencer a nadie denada si estoy intentando ser provocativa. Haymitch lo dej muy claro cuando me estabaentrenando para mi entrevista en los Juegos. Mi madre entra, algo tmidamente, y dice que Cinna le ha pedido que les ensee cmoprepar mi pelo el da de la cosecha. Responden con entusiasmo y luego miran,profundamente absortos, cmo empieza el proceso del elaborado peinado de trenzas. En elespejo puedo ver sus honestos rostros siguiendo cada movimiento que hace, lo entusiasmadosque estn cuando es su turno para intentar un paso. De hecho, los tres son tan prontamenterespetuosos y atentos con mi madre que me siento mal por ir por ah sintindome tan superiora ellos. Quin sabe quin sera yo o de qu hablara si hubiera sido criada en el Capitolio? Talvez mi mayor pesar habra sido el tener disfraces de plumas en mi cumpleaos.Cuando mi pelo est listo, encuentro a Cinna en el piso de abajo en el saln, y ya slo lavisin de l me hace sentirme ms esperanzada. Se le ve igual que siempre, ropa sencilla, pelomarrn corto, slo un poco de delineador dorado. Nos abrazamos, y apenas puedo reprimirmede soltarle todo el episodio con el Presidente Snow. Pero no, he decidido contrselo antes aHaymitch. l sabr mejor a quin cargar con eso. Sin embargo, es tan fcil hablar con Cinna.Recientemente, hemos estado hablando mucho por el telfono que vena con la casa. Es comoun chiste, porque casi nadie ms que conozcamos tiene uno. Est Peeta, pero obviamente nolo llamo. Haymitch arranc el suyo de la pared hace aos. Mi amiga Madge, la hija del alcalde,tiene un telfono en su casa, pero si queremos hablar, lo hacemos en persona. Al principio, lacosa casi nunca se usaba. Despus Cinna empez a llamar para trabajar en mi talento. Se supone que cada vencedor debe tener uno. Tu talento es la actividad a la que te dedicasya que no tienes que trabajar ni en el colegio ni en la industria de tu distrito. Puede sercualquier cosa, en realidad, cualquier cosa sobre la que puedan entrevistarte. Resulta quePeeta tiene un talento de verdad, que es la pintura. Ha estado decorando esas tartas y galletasdurante aos en la panadera de su familia. Pero ahora que es rico, puede permitirse extenderpintura de verdad sobre lienzos. Yo no tengo un talento, a no ser que cuentes cazar26 27. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comilegalmente, y ellos no lo cuentan. O tal vez cantar, algo que no hara para el Capitolio ni en unmilln de aos. Mi madre intent interesarme en una variedad de alternativas apropiadas dela lista que Effie le envi. Cocinar, preparar flores, tocar la flauta. Ninguna de ellas cuaj,aunque Prim tena maa con las tres. Finalmente Cinna entr en escena y se ofreci aayudarme a desarrollar mi pasin por disear ropa, la cual s que necesitaba desarrollo ya queera inexistente. Pero dije que s porque significaba hablar con Cinna, y l prometi hacer todoel trabajo. Ahora est colocando prendas de ropa, telas y cuadernos de bocetos con diseos que hadibujado por todo mi saln. Cojo uno de los cuadernos y examino un vestido quesupuestamente cre yo. Sabes, creo que soy muy prometedora. Digo. Vstete, t, cosa sin valor. Dice l, arrojndome un montn de ropa. Tal vez no tenga inters en disear ropa pero adoro la que Cinna hace para m. Como esta.Pantalones negros fluidos hechos de un material grueso y clido. Una cmoda camisa blanca.Un jersey tejido de hebras verdes y azules y grises de lana suave como un gatito. Botas decuero con cordones que no me lastiman en la punta. Dise yo mi vestuario? Pregunto. No, t aspiras a disear tu vestuario y ser como yo, tu hroe de la moda. Dice Cinna.Me entrega un pequeo fajo de tarjetas. Lee estas fuera de cmara cuando estn filmandola ropa. Intenta parecer interesada.Justo entonces, Effie Trinket llega con una peluca naranja calabaza para recordarle a todo elmundo: Tenemos un horario! Me besa en ambas mejillas mientras hace pasar a los cmaras, despus me ordena enposicin. Effie es la nica razn por la que llegamos a ningn sitio a tiempo en el Capitolio, asque intento complacerla. Empiezo a dar botes como un cachorro, sosteniendo las prendas ydiciendo cosas sin importancia como No te encanta?. El equipo de sonido me graba leyendode mis tarjetas con voz alegre para poder insertarlo despus, despus me lanzan fuera de lahabitacin para poder filmar en paz los diseos que yo/Cinna hice/hizo. Prim sali pronto del colegio debido al evento. Ahora est en la cocina, siendo entrevistadapor otro equipo. Se la ve adorable en un vestido azul celeste que resalta sus ojos, con su pelorubio recogido con un lazo a juego. Est un poco inclinada hacia delante sobre las puntas desus relucientes botas blancas como si estuviera a punto de echarse a volar, como . . . Bam! Es como si alguien me golpeara de verdad en el pecho. Nadie lo ha hecho, porsupuesto, pero el dolor es tan real que retrocedo un paso. Cierro con fuerza los ojos y no veo aPrimveo a Rue, la nia de doce aos del Distrito 11 que fue mi aliada en la arena. Ella podavolar, como un pjaro, de rbol en rbol, sujetndose a las ramas ms finas. Rue, a quien nosalv. A quien dej morir. La veo tirada en el suelo con la lanza an clavada en el estmago . . . 27 28. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com A quin ms fracasar de salvar de la venganza del Capitolio? Quin ms estar muerto sino satisfago al Presidente Snow? Me doy cuenta de que Cinna est tratando de ponerme un abrigo, as que alzo los brazos.Siento el pelaje, por dentro y por fuera, enjaulndome. No es de un animal que haya vistonunca. Armio, me dice mientras acaricio la manga blanca. Guantes de cuero. Una brillantebufanda roja. Algo peludo me cubre las orejas. Ests volviendo a poner de moda las orejeras.Odio las orejeras, pienso. Hacen que sea difcil or y, ya que me qued sorda de un odo enla arena, me gustan todava menos. Despus de que ganara, el Capitolio repar mi odo, perode vez en cuando an me descubro comprobando si funciona. Mi madre se acerca corriendo con algo en la mano. Para la buena suerte. Dice. Es la insignia que me dio Madge antes de que marchara a los Juegos. Un sinsajo volando enun crculo de oro. Intent drselo a Rue pero no quiso cogerlo. Dijo que la insignia haba sido larazn de que se decidiera a confiar en m. Cinna la fija en el nudo de la bufanda. Effie Trinket est cerca, dando palmadas. Atencin, todo el mundo! Estamos a punto de grabar el primer plano de exteriores,donde los vencedores se saludan al principio de su maravilloso viaje. Bien, Katniss, gransonrisa, ests muy excitada, verdad? No exagero cuando dijo que me empuja por la puerta. Por un momento no puedo ver bien por la nieve, que ahora est cayendo con ganas.Despus puedo ver que Peeta est saliendo por la puerta de su casa. En mi cabeza oigo ladirectiva del Presidente Snow, Convnceme a m. Y s que debo. En mi rostro nace una enorme sonrisa y empiezo a caminar en direccin a Peeta. Despus,como si no pudiera soportarlo ni un segundo ms, empiezo a correr. l me coge y me gira en elaire y luego patinaan no controla completamente su pierna artificialy caemos sobre lanieve, yo sobre l, y all es donde compartimos nuestro primer beso en meses. Est lleno depelo y nieve y pintalabios, pero debajo de todo eso, puedo sentir la estabilidad que Peeta le daa todo. Y s que no estoy sola. A pesar de todo el dao que le he hecho, no me expondrfrente a la cmara. No me condenar con un beso poco entusiasta. An est cuidando de m.Tal y como hizo en la arena. De alguna forma ante esa idea me entran ganas de llorar. En vezde eso lo ayudo a levantarse, introduzco mi guante en la curva de su brazo, y alegremente tirode l hacia delante.El resto del da es un borrn de ir a la estacin, decirle adis a todo el mundo, el trensaliendo, el viejo equipoPeeta y yo, Effie y Haymitch, Cinna y Portia, la estilista dePeetacenando una comida indescriptiblemente deliciosa que no recuerdo. Y despus mepongo el pijama y un voluminoso albornoz, sentada en mi mullido compartimento, esperandoa que se duerman los dems. S que Haymitch estar despierto durante horas. No le gustadormir cuando fuera est oscuro. 28 29. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Cuando el tren parece silencioso, me pongo las zapatillas y voy hasta su puerta. Tengo quellamar varias veces antes de que responda, con una mirada asesina, como si estuviera segurode que he trado malas noticias. Qu quieres? Dice, casi dejndome inconsciente con una nube de vapores de licor. Tengo que hablar contigo. Susurro. Ahora? Pregunta. Asiento. Ms vale que sea bueno. l espera, pero estoysegura de que cualquier palabra que digamos en un tren del Capitolio est siendo grabada. Bien? Ladra. El tren empieza a frenar y por un segundo pienso que el Presidente Snow me est mirandoy no aprueba que confe en Haymitch y ha decidido seguir adelante y matarme ahora. Peroslo estamos parando para repostar. El aire en el tren est muy viciado. Digo. Es una frase inocente, pero veo que los ojos de Haymitch se estrechan con comprensin. S lo que necesitas. Pasa a mi lado y se va por el pasillo dando bandazos hasta unapuerta. Cuando consigue abrirla, una rfaga de nieve nos golpea. Se cae al suelo. Una encargada del Capitolio se apresura a ayudar, pero Haymitch rechaza su ayudaalegremente mientras sale a trompicones. Slo quiero algo de aire fresco. Slo ser un minuto. Perdn. Est borracho. Digo a modo de disculpa. Yo lo traer. Salto abajo y voytambalendome por la va detrs de l, empapndome las zapatillas de nieve, mientras medirige ms all del final del tren donde nadie nos oir. Despus se vuelve hacia m. Qu?Se lo cuento todo. Sobre la visita del presidente, sobre Gale, sobre cmo todos vamos amorir si fracaso. Su expresin se vuelve sobria, envejece bajo el brillo de las luces rojas traseras. Entonces no puedes fracasar. Si slo pudieras ayudarme a salir adelante en este viaje . . . Empiezo. No, Katniss, no es slo este viaje. Dice l. Qu quieres decir? Incluso si salieras adelante ahora, volvern en otros pocos meses a llevarnos a todos alos Juegos. T y Peeta ahora seris mentores, cada ao de ahora en adelante. Y cada aorevisitarn el romance y publicarn los detalles de vuestra vida privada, y nunca jams podrshacer nada que no sea vivir feliz para siempre con ese chico. 29 30. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com El pleno impacto de lo que est diciendo me golpea. Nunca tendr una vida con Gale, nisiquiera si lo deseo. Nunca me permitirn vivir sola. Tendr que estar eternamente enamoradade Peeta. El Capitolio insistir en ello. Tal vez tenga unos pocos aos, porque todava tengodiecisis, para estar con mi madre y con Prim. Y despus . . . y despus . . . Entiendes lo que quiero decir? Me presiona. Asiento. Quiere decir que slo hay un futuro, si quiero mantener a mis seres queridos convida y seguir con vida yo misma. Tendr que casarme con Peeta.30 31. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 4Caminamos trabajosamente y en silencio de vuelta hacia el tren. En el pasillo fuera de mipuerta, Haymitch me da una palmadita en el hombro y dice: Podra haberte ido mucho peor, ya lo sabes. Se va a su compartimento, llevndose el olor a vino consigo.Ya en mi cuarto, me quito las zapatillas empapadas, el albornoz hmedo y el pijama. Hayms en los cajones pero me limito a arrastrarme debajo de las mantas en mi ropa interior. Mequedo mirando a la oscuridad, pensando en mi conversacin con Haymitch. Todo lo que hadicho sobre las expectaciones del Capitolio es cierto, al igual que mi futuro con Peeta, e inclusosu ltimo comentario. Por supuesto, podra haberme ido mucho peor que Peeta. Pero eso noes lo importante, o s? Una de las pocas libertades que tenemos en el Distrito 12 es elderecho a casarnos con quien nos plazca o a no casarnos en absoluto. Y ahora hasta eso me hasido arrebatado. Me pregunto si el Presidente Snow insistir en que tengamos hijos. Si lostenemos, tendrn que enfrentarse a la cosecha cada ao. Y no sera todo un hito ver al hijono slo de uno, sino de dos vencedores, elegido para la arena? Ha habido hijos de vencedoresantes en el ring. Siempre es causa de mucha excitacin y genera mucho de qu hablar sobrecmo la suerte no est de parte de esa familia. Pero sucede con demasiada frecuencia comopara tratarse slo de suerte. Gale est convencido de que el Capitolio lo hace a propsito,amaa el sorteo para aadirle ms drama. Dados todos los problemas que he causado,probablemente haya garantizado a cualquier hijo que tuviera un puesto en los Juegos. Pienso en Haymitch, soltero, sin familia, ahogando al mundo en la bebida. Podra haberelegido a cualquier mujer del distrito. Y eligi la soledad. No, no la soledadeso suena muypacfico. Ms como el confinamiento solitario. Fue eso porque, habiendo estado en la arena,saba que era mejor que arriesgarse a la alternativa? Yo tuve el gusto de probar esa alternativacuando llamaron a Prim el da de la cosecha y la vi caminar hacia el tablado para morir. Perocomo hermana suya pude ocupar su puesto, una opcin prohibida a nuestra madre. Mi mente busca alternativas frenticamente. No puedo dejar que el Presidente Snow mecondene a esto. Incluso aunque suponga terminar con mi vida. Antes que eso, sin embargo,intentara huir. Qu haran si simplemente me esfumara? Si desapareciera en el bosque ynunca ms volviera a salir? Podra incluso llevar a todos mis seres queridos conmigo, empezaruna nueva vida en la espesura? Muy poco probable pero no imposible. Sacudo la cabeza para aclararla. Este no es el momento de hacer locos planes de escape.Tengo que concentrarme en el Tour de la Victoria. Los destinos de demasiadas personasdependen de que ofrezca un buen espectculo. 31 32. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com El amanecer llega antes que el sueo, y all est Effie, golpeando en mi puerta. Me pongocualesquiera que sean las ropas que estn en la parte de arriba del cajn y me arrastro hasta elvagn comedor. No veo qu diferencia supone la hora a la que me levante, ya que este es dade viaje, pero despus resulta que todos los arreglos de ayer slo eran para llevarme a laestacin de tren. Hoy recibir las atenciones de mi equipo de preparacin. Por qu? Hace demasiado fro como para ensear nada. Gruo. No en el Distrito Once. Dice Effie.El Distrito 11. Nuestra primera parada. Preferira empezar en cualquier otro distrito ya queeste es el hogar de Rue. Pero as no es como funciona el Tour de la Victoria. Habitualmenteempieza en el Distrito 12 y despus va en orden descendente de distrito hasta el 1, seguido delCapitolio. El distrito del vencedor se salta y se reserva para el final de todo. Ya que el 12 ofrecela celebracin menos fabulosa de todashabitualmente slo una cena para los tributos y unrally de victoria en la plaza, donde nadie tiene pinta de estarse divirtiendo en lo msmnimoes probablemente mejor sacarnos de en medio tan pronto como sea posible. Esteao, por primera vez desde que Haymitch gan, la parada final del tour ser el 12, y elCapitolio ser de lo ms generoso con las festividades. Intento disfrutar de la comida tal y como dijo Hazelle. Est claro que el personal de cocinaest tratando de complacerme. Han preparado mi favorito, estofado de cordero con ciruelaspasas, entre otras delicias. Zumo de naranja y una cafetera de humeante chocolate calienteme esperan en mi sitio. As que como mucho, y la comida est ms all de todo reproche, perono se puede decir que la est disfrutando. Tambin estoy enfadada porque no haya aparecidonadie ms que Effie y yo. Dnde estn los dems? Pregunto. Oh, quin sabe dnde est Haymitch. Dice Effie. En realidad no esperaba a Haymitchporque probablemente est an acostndose. Cinna estuvo despierto hasta tardeorganizando tu vagn de vestuario. Debe de tener ms de un centenar de vestidos para ti. Turopa de noche es exquisita. Y el equipo de Peeta probablemente an est durmiendo. l no necesita preparacin? No tanta como t. Responde Effie. Qu significa eso? Significa que me paso la maana dejando que me arranquen el pelo delcuerpo mientras Peeta duerme hasta tarde. No haba pensado mucho sobre ello, pero en laarena por lo menos algunos de los chicos pudieron quedarse con su vello corporal mientrasque ninguna de las chicas pudo. Ahora puedo recordar el de Peeta, mientras lo baaba junto alarroyo. Muy rubio al sol, una vez estuvo limpio de barro y sangre. Slo su rostro permanecacompletamente suave. A ninguno de los chicos le creci la barba, y muchos eran lo bastantemayores como para que les creciera. Me pregunto qu les hicieron.Si yo me siento hecha trizas, mi equipo de preparacin parece estar en condiciones anpeores, bebiendo caf a cubos y compartiendo pastillas de brillantes colores. Por lo que he 32 33. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comvisto, nunca se levantan antes de medioda a no ser que haya algn tipo de emergencianacional, como el pelo de mis piernas. Estaba tan contenta cuando tambin l volvi a crecer.Como si fuera una seal de que tal vez las cosas estuvieran volviendo a la normalidad. Paso losdedos por el vello suave y ondulado de mis piernas y me entrego a mi equipo. Ninguno de ellosest a la altura de su chchara habitual, as que puedo or cmo cada cabello es arrancado desu folculo. Tengo que sumergirme en una baera llena de una solucin espesa y maloliente,mientras mi cara y mi pelo son embadurnadas con cremas. Dos baos ms siguen, con otrosmejunjes menos ofensivos. Me depilan y restriegan y masajean hasta que quedo en carne viva. Flavius me alza la barbilla y suspira. Es una vergenza que Cinna dijera que no se te hicieran alteraciones. S, podramos convertirte en algo muy especial. Dice Octavia. Cuando sea mayor. Dice Venia casi amargamente. Entonces tendr que dejarnos.Hacer qu? Hinchar mis labios como los del Presidente Snow? Tatuarme el pecho?Teir mi piel de magenta e implantarle gemas? Ponerme garras curvas? O bigotes de gato?Vi todas esas cosas y ms en la gente del Capitolio. Tienen la ms mnima idea de lomonstruosos que nos parecen a los dems?La idea de ser abandonada a los caprichos de la moda de mi equipo de preparacin slo sesuma a las miserias que compiten por mi atencinmi cuerpo explotado, mi falta de sueo, mimatrimonio obligatorio, y el terror de ser incapaz de satisfacer las demandas del PresidenteSnow. Para cuando llego a la comida, donde Effie, Cinna, Portia, Haymitch y Peeta hanempezado sin m, estoy demasiado hundida para hablar. Estn delirando sobre la comida y lobien que duermen en los trenes. Todo el mundo est lleno de excitacin por el tour. Bueno,todo el mundo excepto Haymitch. l est mimando una resaca y mordisqueando unamagdalena. Yo tampoco tengo mucha hambre, tal vez porque me llen de demasiadas cosasricas esta maana o tal vez porque estoy demasiado disgustada. Jugueteo con un cuenco decaldo, comiendo tan slo una o dos cucharadas. Ni siquiera puedo mirar a Peetamidesignado futuro maridoaunque ya s que nada de esto es culpa suya. La gente se da cuenta, tratan de incluirme en la conversacin, pero simplemente no leshago caso. En algn punto, el tren se detiene. Nuestro servidor anuncia que no ser tan slouna parada para repostaralguna parte no funciona y tienen que sustituirla. Requerir por lomenos una hora. Esto le provoca un ataque a Effie. Saca su horario y empieza a trabajar encmo el retraso impactar en cada evento durante el resto de nuestras vidas. Finalmente ya nopuedo soportar seguir escuchndola. A nadie le importa, Effie! Suelto. Todos en la mesa se me quedan mirando, inclusoHaymitch, quien pensaras que estara de mi parte en esta materia ya que Effie lo vuelve loco.Me pongo inmediatamente a la defensiva. Bueno, a nadie le importa! Digo, y me levanty abandono el vagn comedor. El tren parece asfixiante de repente y ahora me estoy sintiendo definitivamente enferma.Encuentro la puerta de salida, la obligo a abrirseactivando algn tipo de alarma, la cual33 34. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comignoroy salto al suelo esperando aterrizar sobre nieve. Pero el aire es clido y agradablesobre mi piel. Los rboles an tienen hojas verdes. Cunto al sur hemos llegado en un da?Camino por la va, guiando los ojos ante el brillante sol, lamentando ya mis palabras a Effie.Ella no es la culpable de mi presente aprieto. Debera volver y disculparme. Mi arrebato fue elcolmo de los malos modales, y los modales le importan a ella profundamente. Pero mis piessiguen avanzando por la va, pasando el final del tren, dejndolo atrs. Un retraso de una hora.Puedo andar por lo menos veinte minutos en una direccin y volver con tiempo ms que desobra. En vez de eso, despus de un centenar de metros, me dejo caer al suelo y me siento all,mirando a la distancia. Si tuviera arco y flechas, me limitara a seguir adelante?Despus de un rato oigo pisadas detrs de m. Ser Haymitch, viniendo a reirme. No esque no lo merezca, pero an as no quiero orlo. No estoy de humor para sermones. Aviso al manojo de hierbajos junto a mis pies. Tratar de ser breve. Peeta se sienta a mi lado. Pens que eras Haymitch. Digo. No, an est trabajando en esa magdalena. Miro mientras Peeta posiciona su piernaartificial. Un mal da, eh? No es nada. Digo. Inspira profundamente. Mira, Katniss, llevo un tiempo con la intencin de hablarte sobre la forma de la queactu en el tren. Quiero decir, el ltimo tren. El que nos trajo a casa. Yo saba que t tenasalgo con Gale. Estaba celoso de l incluso antes de conocerte oficialmente. Y no fue justoatarte a nada que sucediera en los Juegos. Lo siento. Su disculpa me toma por sorpresa. Es cierto que Peeta rompi toda relacin conmigodespus de que le confesara que mi amor por l durante los Juegos era algo as como unaactuacin. En la arena, haba jugado con ese ngulo de interpretacin todo lo que habapodido. Haba habido veces en que sinceramente no saba cmo me senta con respecto a l.En realidad todava no lo s. Yo tambin lo siento. Digo. No estoy segura de por qu, exactamente. Tal vez porquehay una probabilidad muy real de que est a punto de destruirlo. No hay nada por lo que debas disculparte. Slo nos estabas manteniendo con vida. Perono quiero que sigamos as, ignorndonos mutuamente en la vida real y cayendo sobre la nievecada vez que hay una cmara cerca. As que pens que si dejaba de estar tan, ya sabes, herido,podramos intentar ser amigos. Todos mis amigos probablemente vayan a terminar muertos, pero rechazar a Peeta no lo vaa mantener con vida. Vale. Digo. Su ofrecimiento s consigue hacer que me sienta mejor. De alguna forma,menos mentirosa. Habra sido bonito si me hubiera venido con esto antes, antes de que 34 35. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comsupiera que el Presidente Snow tena otros planes y que ser slo amigos ya no era una opcinpara nosotros. Pero an as, me alegra que estemos hablando de nuevo. As que, qu es lo que va mal? Pregunta. No puedo decrselo. Jugueteo con el manojo de hierbajos. Empecemos con algo ms bsico. No es raro que sepa que arriesgaras tu vida parasalvar la ma . . . pero que no sepa cul es tu color favorito? Dice. Una sonrisa llega a mis labios. Verde. Cul es el tuyo? Naranja. Naranja? Cmo el pelo de Effie? Un poco ms apagado . . . Ms como . . . el atardecer. El atardecer. Puedo verlo de inmediato, el aro del sol en descenso, el cielo surcado porsuaves tonos naranjas. Precioso. Recuerdo la galleta del lirio atigrado y, ahora que Peeta estvolviendo a dirigirme la palabra, apenas si consigo no contarle toda la historia del PresidenteSnow. Pero Haymitch dijo que no. Es mejor atenerse a trivialidades. Sabes, todo el mundo est delirando con tus pinturas. Me siento mal por no haberlasvisto. Digo. Bueno, tengo un vagn lleno de ellas. Se levanta y me ofrece la mano. Vamos. Es bueno sentir de nuevo sus dedos entrelazados con los mos, no por el espectculo sinopor autntica amistad. Volvemos al tren de la mano. En la puerta, me acuerdo. Antes tengo que disculparme con Effie. No temas pasarte de largo. Me dice Peeta.As que cuando volvemos al vagn comedor, donde los dems an estn comiendo, leofrezco a Effie una disculpa que creo que es muy exagerada pero que en su menteprobablemente apenas si pueda compensar por mi falta a la etiqueta. Para crdito suyo, Effiela acepta graciosamente. Dice que est claro que estoy bajo mucha presin. Y sus comentariossobre la necesidad de que alguien est pendiente de los horarios slo duran cinco minutos. Deverdad, he salido fcilmente de esta. Cuando Effie acaba, Peeta me dirige unos vagones ms abajo para ver sus cuadros. No s loque estaba esperando. Versiones ms grandes de las galletas de flores, tal vez. Pero esto esalgo completamente diferente. Peeta ha pintado los Juegos. De algunos no te daras cuenta al momento, si no hubieras estado con l en la arena enpersona. El agua goteando por las grietas de nuestra cueva. El lecho seco del estanque. Un parde manos, las suyas, escarbando en busca de races. Otros que cualquier espectador35 36. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comreconocera. El cuerno dorado llamado la Cornucopia. Clove ordenando los cuchillos dentro desu chaqueta. Uno de los mutos, sin duda el rubio y de ojos verdes que se supona deba serGlimmer, gruendo mientras se acercaba a nosotros. Y yo. Yo estoy por todas partes. Arriba enun rbol. Golpeando una camisa contra las piedras en el arroyo. Tumbada e inconsciente sobreun charco de sangre. Y una que no puedo situartal vez es as como me vea cuando su fiebreestaba altaemergiendo de una niebla plateada que combina exactamente con mis ojos. Qu opinas? Pregunta. Los odio. Digo. Casi puedo oler la sangre, el polvo, el aliento antinatural del muto. Todo lo que yo hago es ir por ah intentando olvidarme de la arena y t la has devuelto a lavida. Cmo recuerdas estas cosas con tanta exactitud? Las veo cada noche. Dice l.S a lo que se refiere. Las pesadillasa las que no era ajena antes de los Juegos ahora measedian cada vez que me duermo. Pero la antigua estndar, la de mi padre explotando enpedazos en las minas, es escasa. En vez de eso revivo versiones de lo que sucedi en la arena.Mi intil intento de salvar a Rue. Peeta sangrando a muerte. El cuerpo hinchado de Glimmerdesintegrndose entre mis manos. El horrible final de Cato con las mutaciones. Estos son losvisitantes ms frecuentes. Yo tambin. Esto ayuda? Pintarlas? No lo s. Creo que estoy algo menos asustado de ir a dormir por las noches, o me digo am mismo que lo estoy. Dice. Pero no se han ido a ninguna parte. Tal vez no lo harn. Las de Haymitch no lo han hecho. Haymitch no lo dice, pero estoysegura de que esa es la razn por la que no le gusta dormir en la oscuridad. No. Pero para m, es mejor despertarme con un pincel que con un cuchillo en la mano. Dice. As que de verdad los odias? S. Pero son extraordinarios. De verdad. Digo. Y lo son. Pero ya no quiero mirarlosms. Vamos, ya casi estamos en el Distrito Once. Vamos a echarle un vistazo.Vamos al ltimo vagn del tren. Hay sillas y sofs para sentarse, pero lo que esextraordinario es que las ventanas traseras se retraen hacia el techo as que ests en elexterior, al aire libre. Inmensos campos abiertos con manadas de ganado vacuno pastando enellos. Tan distinto a nuestro hogar lleno de bosque. Reducimos un poco la velocidad y creo quevamos a hacer otra parada, cuando la verja se alza ante nosotros. Alzndose por lo menos adiez metros de altura y coronada por espirales retorcidas de alambre de espino, hace que lanuestra del Distrito 12 parezca infantil. Mis ojos rpidamente inspeccionan la base, que estalineada con enormes placas de metal. No habra forma de salir por debajo de esas, no habraforma de escaparse a cazar. Despus veo las torres de viga, colocadas a intervalos regulares,ocupadas por guardias armados, tan fuera de lugar entre los campos de flores salvajes que losrodean. Esto es diferente. Dice Peeta.36 37. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comRue s me haba dado la impresin de que las reglas en el Distrito 11 se forzaban de formams agresiva. Pero nunca haba imaginado algo como esto.Ahora empiezan los cultivos, extendindose hasta ms all de donde alcanza la vista.Hombres, mujeres y nios llevando sombreros de paja para protegerse del sol se incorporan,se giran hacia nosotros, se toman un momento para estirar la espalda mientras ven pasarnuestro tren. Puedo ver huertas en la distancia, y me pregunto si es all donde Rue habratrabajado, recolectando la fruta de las ramas ms delgadas en las cumbres de los rboles.Pequeas comunidades de cabaasen comparacin las casas en la Veta son de clasealtaaparecen aqu y all, pero estn todas desiertas. Debe de necesitarse cada mano para lacosecha. Sigue y sigue. No me puedo creer la extensin del Distrito 11. Cunta gente crees t que vive aqu? Pregunta Peeta. Sacudo la cabeza. En el colegiose refieren a l como un distrito grande, eso es todo. Sin cifras reales sobre la poblacin. Peroaquellos chicos que vemos ante las cmaras esperando por la cosecha cada ao, no pueden serms que una muestra de los que viven aqu en realidad. Qu hacen? Tienen sorteospreliminares? Escogen de antemano a los ganadores y se aseguran de que estn entre lamultitud? Cmo exactamente acab Rue sobre ese tablado con nada salvo el vientoofrecindose a tomar su puesto? Empiezo a cansarme de la inmensidad, de lo interminable que es este sitio. Cuando Effieviene a mandarnos que nos vistamos, no objeto. Voy a mi compartimento y dejo que miequipo de preparacin me haga el pelo y el maquillaje. Cinna viene con un bonito vestidonaranja con un patrn de flores otoales. Pienso en cunto le gustar el color a Peeta. Effie nos junta a Peeta y a m y repasa el programa una ltima vez. En algunos distritos losvencedores conducen por la ciudad mientras los residentes los aclaman. Pero en el 11tal vezporque no hay una ciudad, para empezar, estando todo tan esparcido, o quizs porque noquieren gastar a tanta gente en tiempo de cosechala aparicin pblica est confinada a laplaza. Tiene lugar ante el Edificio de Justicia, una inmensa estructura de mrmol. En otrostiempos debi de ser algo de gran belleza, pero el tiempo ha hecho su trabajo. Incluso entelevisin puedes ver la hiedra cubriendo la decadente fachada, la bajada del tejado. La plazaen s misma est rodeada de escaparates venidos a menos, la mayora de los cuales estnabandonados. Donde quiera que sea que la gente bien viva en el Distrito 11, no es aqu.Toda nuestra aparicin pblica estar situada en el exterior de aquello a lo que Effie serefiere como la galera, la extensin con baldosas entre las puertas frontales y la escalera queest ensombrecida por un techo sujeto por columnas. Peeta y yo seremos presentados, elalcalde del 11 leer un discurso en nuestro honor, y responderemos con un agradecimientopor guin proporcionado por el Capitolio. Si un vencedor tuviera algn aliado especial entre lostributos muertos, se considera bueno agregar tambin varios comentarios personales. Deberadecir algo sobre Rue, y tambin sobre Thresh, de verdad, pero cada vez que intentabaescribirlo en casa, acababa con un papel en blanco mirndome a la cara. Es difcil para mhablar sobre ellos sin ponerme emotiva. Afortunadamente, Peeta tiene una cosilla preparada,y con varias leves alteraciones, puede servir para ambos. Al final de la ceremonia seremos37 38. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comobsequiados con algn tipo de placa, y despus podremos retirarnos al Edificio de Justicia,donde ser servida una cena especial.Mientras el tren entra en la estacin del Distrito 11, Cinna le da los ltimos retoques a miconjunto, cambiando mi diadema naranja por una de oro metlico y asegurando en el vestidola insignia del sinsajo que llev en la arena. No hay comit de bienvenida en la plataforma, slouna cuadrilla de ocho agentes de la paz que nos dirigen a la parte trasera de una furgonetaacorazada. Effie bufa cuando la puerta se cierra con un clank detrs de nosotros. De verdad, se dira que somos criminales. Dice. No todos, Effie. Slo yo, pienso.La furgoneta nos deja detrs del Edificio de Justicia. Nos llevan rpidamente al interior.Puedo oler que estn preparando una excelente comida, pero no bloquea los olores a moho yputrefaccin. No nos han dejado tiempo para curiosear. Mientras vamos en lnea hasta laentrada delantera, puedo or cmo empieza a sonar el himno en la plaza. Alguien me pone unmicrfono de clip. Peeta me coge la mano izquierda. El alcalde nos est presentando mientraslas inmensas puertas se abren con un gruido. Grandes sonrisas! Dice Effie, y nos da un empujoncito. Nuestros pies empiezan amoverse hacia delante. Esto es. Esto es cuando tengo que convencer a todo el mundo de lo enamorada que estoy dePeeta, pienso. La solemne ceremonia est muy organizada, as que no estoy segura de cmohacerlo. No es momento de besos, pero tal vez pueda incluir uno.Hay un sonoro aplauso, pero ninguna de las otras respuestas que obtuvimos en el Capitolio,los vtores y hurras y silbidos. Andamos por la galera sombreada hasta que se termina eltejado y estamos en pie ante unas grandes escaleras de mrmol bajo el sol abrasador.Mientras mis ojos se ajustan, veo que de los edificios de la plaza han colgado banderas queayudan a cubrir su estado de abandono. Est todo lleno de gente, pero una vez ms, slo unafraccin de la gente que vive aqu.Como siempre, una plataforma especial ha sido construida al final del tablado para lasfamilias de los tributos muertos. En el lado de Thresh , slo hay una anciana jorobada y unachica alta y musculada que supongo es su hermana. En el de Rue . . . no estoy preparada parala familia de Rue. Sus padres, cuyos rostros llevan todava fresca la tristeza. Sus cincohermanos pequeos que se parecen tanto a ella. Las constituciones menudas, los luminososojos castaos. Forman una bandada de pequeos pjaros oscuros. El aplauso se apaga y el alcalde pronuncia el discurso en nuestro honor. Dos nias pequeasse acercan con dos inmensos ramos de flores. Peeta pronuncia su parte del guin establecido ydespus encuentro a mis labios movindose para concluirlo. Afortunadamente, mi madre yPrim me lo han taladrado en el cerebro, as que puedo hacerlo dormida. Peeta tiene sus comentarios personales escritos en una tarjeta, pero no la saca. En vez deeso habla en su estilo sencillo y encantador sobre Thresh y Rue llegando a los ocho finales,38 39. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comsobre cmo ambos me mantuvieron con viday as mantenindolo a l con viday cmo estaes una deuda que nunca podremos pagar. Y entonces vacila antes de aadir algo que noestaba escrito en la tarjeta. Tal vez es porque pens que Effie se lo hara borrar. No puede en modo alguno sustituir vuestras prdidas, pero como prueba de nuestroagradecimiento nos gustara que cada una de las familias de los tributos del Distrito Oncerecibieran un mes de nuestras ganancias cada ao durante el resto de nuestras vidas. La multitud no puede sino responder con gritos ahogados y murmullos. No hay precedentepara lo que ha hecho Peeta. Ni siquiera s si es legal. Probablemente l tampoco lo sabe, asque no pregunt por si acaso no lo era. En cuanto a las familias, slo se nos quedan mirandoen estado de shock. Sus vidas cambiaron para siempre cuando perdieron a Thresh y Rue, peroeste regalo las cambiar de nuevo. Un mes de ganancias de tributo pueden proporcionarfcilmente sustento a una familia durante un ao. Mientras vivamos, no pasarn hambre. Miro a Peeta y me dirige una sonrisa triste. Oigo la voz de Haymitch. Podra haberte idomucho peor. En este momento, es imposible imaginar cmo podra irme nada mejor. Elregalo. . . es perfecto. As que cuando me pongo de puntillas para besarlo, no se siente forzadoen absoluto. El alcalde avanza para entregarnos a cada uno una placa que es tan grande que tengo quedejar en el suelo mi ramo para sujetarla. La ceremonia est a punto de terminar cuando veo auna de las hermanas de Rue mirndome. Debe de tener unos nueve aos y es prcticamenteuna rplica exacta de Rue, en la forma en la que permanece en pie con los brazos ligeramenteextendidos. A pesar de las buenas noticias sobre las ganancias, no es feliz. De hecho, me miracon reproche. Es porque no salv a Rue? No. Es porque no le he dado las gracias, pienso. Una ola de vergenza me recorre de la cabeza a los pies. La nia tiene razn. Cmo puedoquedarme aqu de pie, pasiva y callada, dejndole todas las palabras a Peeta? Si ella hubieraganado, Rue nunca hubiera dejado que mi muerte se quedara sin una cancin. Recuerdo cmome preocup en la arena de cubrirla de flores, para asegurarme de que su prdida no pasaradesapercibida. Pero ese gesto no significar nada si no lo respaldo ahora. Esperen! Avanzo a trompicones, presionando la placa contra mi pecho. Mi tiempoasignado para hablar ha venido y se ha ido, pero debo decir algo. Mi deuda es demasiadogrande. E incluso si les hubiera prometido todas mis ganancias a las familias, eso no disculparami silencio hoy. Esperen, por favor. No s cmo empezar, pero una vez que lo hago, las palabras salende mis labios como un chorro, como si se hubieran formado en el fondo de mi mente hacemucho tiempo. Quiero ofrecerles mis agradecimientos a los tributos del Distrito Once. Digo. Miro a lapareja de mujeres en el lado de Thresh. Slo habl con Thresh una vez. Tan slo lo bastantecomo para que me perdonara la vida. No lo conoca, pero siempre lo respet. Por su poder.Por su negacin a jugar los Juegos con las reglas de nadie salvo las suyas propias. Los tributos39 40. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comprofesionales queran que se aliara con ellos desde el principio, pero l no quera. Lo respetpor eso.Por primera vez la anciana jorobadaes la abuela de Thresh?levanta la cabeza y lasombra de una sonrisa juega en sus labios.Ahora la multitud est en silencio, tan en silencio que me pregunto cmo lo consiguen.Deben de estar todos conteniendo la respiracin. Me vuelvo hacia la familia de Rue. Pero siento como si conociera a Rue, y siempre estar conmigo. Todas las cosashermosas me la traen a la mente. La veo en las flores amarillas que crecen en la Pradera juntoa mi casa. La veo en los sinsajos que cantan en los rboles. Pero ms que nada, la veo en mihermana, Prim. No puedo fiarme de mi voz, pero ya casi he acabado. Gracias porvuestros hijos. Alzo la barbilla para dirigirme a la multitud. Y gracias a todos por el pan. Me quedo all de pie, sintindome pequea y rota, miles de ojos clavados en m. Hay unalarga pausa. Despus, desde algn lugar entre la multitud, alguien silba la cancin de Rue decuatro notas de los sinsajos. La que sealaba el final del da en las huertas. La que significabaseguridad en la arena. Hacia el final de la cancioncilla, he encontrado al que silba, un hombreviejo con una camisa roja gastada y un pantaln de peto. Sus ojos encuentran los mos.Lo que sucede a continuacin no es un accidente. Est demasiado bien ejecutado para serespontneo porque sucede completamente al unsono. Cada persona en la multitud presionalos tres dedos centrales de la mano izquierda contra sus labios y los extiende hacia m. Esnuestro signo del Distrito 12, el ltimo adis que le di a Rue en la arena. Si no hubiera hablado con el Presidente Snow, este gesto tal vez me llevara a las lgrimas.Pero con sus rdenes recientes de calmar a los distritos an frescas en mis odos, me llena deterror. Qu pensar de este saludo tan pblico a la chica que desafi al Capitolio? El pleno impacto de lo que he hecho me golpea. No era intencionadoslo quera expresarmi agradecimientopero he provocado algo peligroso. Un acto de desacuerdo por parte de lagente del Distrito 11. Esta es exactamente la clase de cosa que debera estar aplacando! Intento pensar en algo que decir que le reste importancia a lo que acaba de suceder, que loniegue, pero puedo or la pequea explosin de esttica que indica que mi micrfono ha sidoapagado y el alcalde ya ha tomado la palabra. Peeta y yo aceptamos una ronda final deaplausos. Me dirige de vuelta hacia las puertas, ignorante de que algo ha ido mal. Me encuentro mal y tengo que pararme un momento. Pequeos pedacitos de brillante solbailan ante mis ojos. Te encuentras bien? Pregunta Peeta. Slo mareada. El sol era tan brillante. Digo. Veo su ramo. Olvid mis flores. Musito. Yo las coger. Dice l.40 41. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Puedo yo. Respondo. Ahora estaramos a salvo dentro del Edificio de Justicia, si yo no me hubiera detenido, si nohubiera dejado mis flores. En vez de ello, desde la profunda sombra de la galera, lo vemostodo.A un par de agentes de la paz arrastrando al viejo que silb a la parte alta de las escaleras.Obligndolo a arrodillarse ante la multitud. Y metindole una bala en la cabeza. 41 42. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 5 El hombre acaba de caerse al suelo cuando un muro de uniformes blancos de agentes de lapaz bloquea nuestro campo de visin. Varios de los soldados tienen armas automticas sujetasde lado mientras nos empujan de vuelta a la puerta. Ya nos vamos! Dice Peeta, empujando al agente de la paz que est haciendo presinsobre m. Lo pillamos, vale? Vamos, Katniss. Su brazo me rodea y me gua de vuelta alEdificio de Justicia. Los agentes de la paz nos siguen a uno o dos pasos de distancia. En cuantoestamos dentro, las puertas se cierran y omos las botas de los agentes de la paz moverse otravez hacia la muchedumbre.Haymitch, Effie, Portia y Cinna esperan bajo una pantalla llena de esttica que estmontada sobre la pared, sus rostros crispados por la ansiedad. Qu ha pasado? Se acerca corriendo Effie. Perdimos la seal justo despus delprecioso discurso de Katniss, y despus Haymitch dijo que le pareci or un disparo, y yo dijeque eso era ridculo, pero quin sabe? En todas partes hay lunticos! No ha pasado nada, Effie. Slo petarde una camioneta vieja, eso es todo. Dice Peetacon tranquilidad. Dos disparos ms. La puerta no ahoga mucho su sonido. Quin era ese? La abuela deThresh? Una de las hermanas pequeas de Rue? Vosotros dos. Conmigo. Dice Haymitch. Peeta y yo lo seguimos, dejando atrs a losdems. Los agentes de la paz que estn estacionados fuera del Edificio de Justicia se interesanpoco por nuestros movimientos ahora que estamos a salvo en el interior. Ascendemos por unamagnfica escalera de caracol de mrmol. En la parte alta hay un largo pasillo con una alfombrarada en el suelo. Unas puertas dobles estn abiertas, dndonos la bienvenida a la primera salaque encontramos. El techo debe de tener seis metros de altura. Hay diseos de fruta y floresgrabados en las molduras y nios pequeos, regordetes y con alas nos miran desde arriba,desde cada ngulo. Jarrones de flores desprenden un olor empalagoso que hace que mepiquen los ojos. Nuestra ropa de noche cuelga de perchas contra la pared. Este cuarto ha sidoarreglado para uso nuestro, pero apenas estamos aqu lo bastante como para recoger nuestrosregalos. Despus Haymitch nos arranca los micrfonos del pecho, los entierra debajo del cojnde un sof, y nos indica que le sigamos. Por lo que yo s, Haymitch slo ha estado aqu una vez, cuando estaba en su Tour de laVictoria hace dcadas. Pero debe de tener una memoria impresionante o instintos muy fiablesporque nos gua a travs de un laberinto de escaleras torcidas y pasillos cada vez msestrechos. A veces tiene que parar y forzar una puerta. Por el chirrido de protesta de los 42 43. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comgoznes puedes saber que hace mucho tiempo desde la ltima vez que fue abierta. Despus deun tiempo subimos por una escalera de mano hasta una trampilla. Cuando Haymitch la empujaa un lado, nos encontramos en la cpula del Edificio de Justicia. Es un lugar inmenso lleno demuebles rotos, pilas de libros y cuadernos de contabilidad, y armas oxidadas. La capa de polvoque lo cubre todo es tan gruesa que se ve claramente que no ha sido molestada en aos. La luzlucha por filtrarse a travs de cuatro tristes ventanas cuadradas situadas a los lados de lacpula. Haymitch le da una patada a la trampilla para que se cierre y se vuelve hacia nosotros. Qu ha pasado? Pregunta.Peeta relata todo lo sucedido en la plaza. El silbido, el saludo, cmo vacilamos en la galera,el asesinato del anciano. Qu est pasando, Haymitch? Ser mejor si viene de ti. Me dice Haymitch. No estoy de acuerdo. Creo que ser cien veces peor si viene de m. Pero se lo cuento todo aPeeta con tanta calma como puedo. Sobre el Presidente Snow, el nerviosismo en los distritos.Ni siquiera omito el beso con Gale. Expongo cmo todos estamos en peligro, cmo todo el pasest en peligro por mi truco con las bayas. Se supona que deba arreglar las cosas en este tour. Hacer creer a todo aquel quetuviera dudas que haba actuado por amor. Calmar las cosas. Pero obviamente, todo lo que hehecho hoy es conseguir que mataran a tres personas, y ahora todos los de la plaza serncastigados. Me encuentro tan mal que tengo que sentarme en un sof, a pesar de losmuelles y el relleno expuestos. Entonces yo tambin empeor las cosas. Dando el dinero. Dice Peeta. De repentegolpea una lmpara que estaba precariamente situada sobre un cajn y la lanza al otro lado dela sala, donde se hace aicos contra el suelo. Esto tiene que parar. Ya. Este . . . este . . .juego que jugis vosotros dos, donde os contis secretitos el uno al otro pero me dejis fuera am como si fuera demasiado intranscendente o estpido o dbil para soportarlos. No es as, Peeta . . . Empiezo. Es exactamente as! Me grita. Yo tambin tengo gente que me importa, Katniss!Familia y amigos en el Distrito Doce que estarn tan muertos como los tuyos si no hacemosbien esto. As que, despus de todo por lo que pasamos en la arena, ni siquiera soy digno deque me digis la verdad? Siempre eres tan fiable y tan bueno, Peeta. Dice Haymitch. Tan listo sobre cmo tepresentas a ti mismo ante las cmaras. No quera estropear eso. Bueno, me has sobreestimado. Porque hoy la fastidi de veras. Qu crees t que va apasarles a las familias de Thresh y de Rue? Crees que conseguirn sus partes de nuestrasganancias? Crees que les he dado un brillante futuro? Porque yo creo que tendrn suerte sisobreviven a este da! Peeta lanza otra cosa por los aires, una estatua. Nunca lo he visto as.43 44. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Tiene razn, Haymitch. Digo. Fue un error no contrselo. Incluso all en elCapitolio. Incluso en la arena, vosotros dos tenais trabajado algn tipo de sistema, verdad? Pregunta Peeta. Ahora su voz est ms calmada. Algo de lo que yo no formaba parte. No. No oficialmente. Slo que yo poda deducir qu es lo que Haymitch quera quehiciera segn lo que enviaba, o no enviaba. Digo. Bueno, yo nunca tuve esa oportunidad. Porque nunca me envi nada hasta queapareciste t. Dice Peeta. No he pensado mucho sobre esto. Cmo debe de haber parecido desde la perspectiva dePeeta cuando aparec en la arena habiendo recibido medicina para las quemaduras y panmientras que l, que estaba a las puertas de la muerte, no haba conseguido nada. Como siHaymitch me hubiera estado manteniendo con vida a sus expensas. Mira, chico . . . Empieza Haymitch. No te molestes, Haymitch. S que tenas que elegir a uno de los dos. Y yo habra queridoque fuera ella. Pero esto es algo distinto. Hay gente muerta ah fuera. Ms les seguirn a no serque seamos muy buenos. Todos sabemos que yo soy mejor que Katniss delante de lascmaras. Nadie tiene que guiarme para saber qu decir. Pero tengo que saber en qu me estoymetiendo. Dice Peeta. De ahora en adelante, estars plenamente informado. Promete Haymitch. Ms te vale. Dice Peeta. Ni siquiera se molesta en mirarme antes de salir. El polvo que ha levantado flota y busca nuevos lugares sobre los que posarse. Mi pelo, misojos, mi brillante insignia dorada. Me elegiste, Haymitch? Pregunto. S. Por qu? Te gusta ms l. Eso es verdad. Pero recuerda, hasta que cambiaron las reglas, yo slo poda aspirar asacar a uno de all con vida. Pens que ya que l estaba decidido a protegerte, bueno, entre lostres, tal vez furamos capaces de traerte a casa. Oh. Es todo lo que se me ocurre decir. Ya vers, las elecciones que debers tomar. Si sobrevivimos a esto. Dice Haymitch. Aprenders. Bueno, hoy he aprendido una cosa. Este lugar no es una versin ms grande del Distrito 12.Nuestra valla no est vigilada y rara vez est cargada. Nuestros agentes de la paz no son bienrecibidos pero son menos brutales. Nuestros apuros suscitan ms cansancio que furia. Aqu en44 45. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comel 11, sufren con ms agudeza y sienten ms desesperacin. El Presidente Snow tiene razn.Una chispa podra ser suficiente para incendiarlos. Todo est pasando demasiado rpido para que pueda procesarlo. El aviso, los disparos, elreconocimiento de que quizs haya puesto en movimiento algo de grandes consecuencias.Todo el asunto es tan improbable. Y sera una cosa si hubiera planeado remover las cosas, perodadas las circunstancias . . . cmo demonios caus tantos problemas? Vamos. Tenemos una cena a la que asistir. Dice Haymitch. Me quedo en la ducha tanto como me lo permiten antes de tener que salir para que mearreglen. El equipo de preparacin parece ignorante de los eventos del da. Todos estnexcitados por la cena. En los distritos son lo bastante importantes como para asistir, mientrasque en el Capitolio casi nunca consiguen invitaciones para fiestas de prestigio. Mientras tratande predecir qu platos se servirn, no dejo de ver cmo le destrozan la cabeza al anciano. Nisiquiera presto atencin a lo que nadie me est haciendo hasta que estoy a punto de salir y meveo en el espejo. Un vestido sin tiras rosa plido me roza los zapatos. Mi pelo est apartado delrostro y cayendo por mi espalda en una cascada de tirabuzones. Cinna llega desde atrs y me coloca un reluciente chal plateado alrededor de los hombros.Se encuentra con mi mirada en el espejo. Te gusta? Es precioso. Como siempre. Veamos qu tal queda con una sonrisa. Dice amablemente. Es su recordatorio de queen un minuto habr otra vez cmaras. Consigo alzar las comisuras de los labios. All vamos. Cuando nos juntamos todos para bajar a cenar, me doy cuenta de que Effie no sabe nada.Est claro que Haymitch no le ha dicho lo que pas en la plaza. No me sorprendera que Cinnay Portia lo supieran, pero parece haber un acuerdo no hablado de dejar a Effie fuera de lasmalas noticias. Aunque no se tarda mucho en or acerca del problema. Effie repasa el horario de la noche, luego lo lanza a un lado. Y despus, menos mal, podemos subir a ese tren y salir de aqu. Dice. Pasa algo malo, Effie? Pregunta Cinna. No me gusta la forma en que hemos sido tratados. Metidos en camionetas y apartadosde la plataforma. Y despus, hace cosa de una hora, decid salir a mirar alrededor del Edificiode Justicia. Soy algo as como una experta en diseo arquitectnico, sabes. Dice ella. Oh, s, lo he odo. Dice Portia antes de que la pausa se haga demasiado larga. As que, slo estaba echando un vistazo por ah porque las ruinas de distritos van a ser elltimo grito este ao, cuando aparecieron dos agentes de la paz y me ordenaron volver anuestros aposentos. Uno de ellos incluso me empuj con su pistola! Dice Effie.45 46. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com No puedo evitar pensar que este es el resultado directo de la desaparicin de Haymitch,Peeta y ma antes durante el da. Es algo reconfortante, sin embargo, pensar que Haymitch talvez haya tenido razn. Que nadie estara monitorizando la cpula polvorienta dondehablamos. Aunque me apuesto a que ahora s lo hacen. Effie parece tan disgustada que la abrazo espontneamente. Eso es horrible, Effie. Tal vez no debiramos ir a la cena despus de todo. Por lo menoshasta que se disculparan. S que nunca estar de acuerdo con esto, pero se animaconsiderablemente ante la sugerencia, ante la validacin de su queja. No, lo soportar. Es parte de mi trabajo lidiar con los puntos altos y los bajos. Y nopodemos dejar que vosotros dos os perdis la cena. Pero gracias por el ofrecimiento, Katniss. Effie nos ordena en formacin para nuestra entrada. Primero los equipos de preparacin,despus ella, los estilistas, Haymitch. Peeta y yo, por supuesto, ocupamos la retaguardia. En algn punto por debajo de nosotros, msicos empiezan a tocar. Cuando la primera ondade nuestra pequea procesin empieza a bajar los escalones, Peeta y yo nos damos la mano. Haymitch dice que hice mal en gritarte. Que t slo operabas bajo sus instrucciones. Dice Peeta. Y no es como si yo no te hubiera ocultado cosas en el pasado. Recuerdo el shock que haba supuesto or a Peeta confesar su amor por m delante de todoPanem. Haymitch haba sabido acerca de eso y no me lo haba dicho. Creo que yo tambin romp unas cuantas cosas despus de esa entrevista. Slo una urna. Dice l. Y tus manos. Aunque ya no tiene sentido, verdad? No ser sinceros el uno con el otro? No tiene sentido. Dice Peeta. Estamos de pie en la parte alta de las escaleras, dndolea Haymitch una ventaja de quince pasos tal y como indic Effie. De verdad fue esa la nicavez que besaste a Gale? Estoy tan sorprendida que respondo. S. Con todo lo que ha pasado hoy, de verdad lo estaba reconcomiendo esapregunta? Esos son quince. Hagmoslo. Dice. Una luz nos golpea, y pongo la sonrisa ms brillante que puedo. Bajamos los escalones y somos absorbidos por lo que se convierte en una rondaindistinguible de cenas, ceremonias, y viajes en tren. Cada da es lo mismo. Despertarse.Vestirse. Conducir entre muchedumbres que nos aclaman. Escuchar el discurso en nuestrohonor. Dar un discurso de agradecimiento en respuesta, pero slo el que nos dio el Capitolio,ahora nunca aadidos personales. A veces un breve tour: un vistazo al mar en un distrito, altos46 47. Traduccin de www.librojoven.blogspot.combosques en otro, feas fbricas, campos de trigo, refineras malolientes. Vestirse con ropa denoche. Acudir a la cena. Tren. Durante las ceremonias, somos solemnes y respetuosos pero siempre unidos, por nuestrasmanos, nuestros brazos. En las cenas, estamos al borde del delirio por nuestro mutuo amor.Nos besamos, bailamos, nos pillan intentando escaparnos para estar a solas. En el tren, nossentimos silenciosamente miserables mientras intentamos evaluar el efecto que estamosteniendo.Incluso con nuestros discursos personales para aplacar el descontentoes innecesariodecir que los que pronunciamos en el Distrito 11 fueron editados antes de que el evento fueraemitido en televisinpuedes sentir algo en el aire, el murmullo de la ebullicin en una pota apunto de desbordarse. No en todas partes. Algunas multitudes tienen ese aire de ganadofatigado que s que el Distrito 12 suele proyectar en las ceremonias de los vencedores. Pero enotrosparticularmente el 8, el 4 y el 3hay una genuina euforia en los rostros de la gentecuando nos ve y, bajo la euforia, furia. Cuando gritan mi nombre, es ms un grito de venganzaque una aclamacin. Cuando los agentes de la paz se acercan para calmar a una muchedumbreindisciplinada, esta les devuelve el empujn en vez de retraerse. Y entonces s que no haynada que yo hubiera podido hacer jams para cambiar esto. Ninguna muestra de amor,aunque creble, cambiara esta marea. Si el que alzara esas bayas fue un acto de locurapasajera, entonces esta gente tambin abrazar la locura.Cinna empieza a recoger mi ropa alrededor de la cintura. El equipo de preparacin sevuelve loco por los crculos debajo de mis ojos. Effie empieza a darme pastillas para dormir,pero no funcionan. No lo bastante bien. Slo me duermo para despertarme a pesadillas quehan incrementado en nmero e intensidad. Peeta, que se pasa una gran parte de la nochevagando por el tren, me oye gritar mientras lucho por salir del aturdimiento de la droga queslo prolonga los horribles sueos. l consigue despertarme y tranquilizarme. Despus se subea la cama para sostenerme hasta que vuelvo a dormirme. Despus de eso, rechazo las pastillas.Pero cada noche lo dejo entrar en mi cama. Soportamos la oscuridad tal y como lo hacamosen la arena, envueltos en los brazos del otro, protegindonos de peligros que puedendescender en cualquier momento. No pasa nada ms, pero nuestro arreglo rpidamente seconvierte en objeto de cotilleo en el tren. Cuando Effie me lo menciona, pienso, Bien. Tal vez le llegue al Presidente Snow. Le digo queharemos un esfuerzo por ser ms discretos, pero no lo hacemos.Las consecutivas apariciones en el 2 y el 1 son su propia clase de horribles. Cato y Clove, lostributos del Distrito 2, tal vez hubieran llegado ambos a casa si Peeta y yo no lo hubiramoshecho. Yo mat personalmente a la chica, Glimmer, y al chico del Distrito 1. Mientras intentoevitar mirar a su familia, me entero de que su nombre era Marvel. Cmo es que nunca losupe? Supongo que antes de los Juegos no prest atencin, y despus no lo quise saber.Para cuando llegamos al Capitolio, estamos desesperados. Hacemos aparicionesinterminables ante muchedumbres adoradoras. No hay peligro de un levantamiento aqu entrelos privilegiados, entre aquellos cuyos nombres nunca se introducen en las bolas de la cosecha,aquellos cuyos hijos nunca mueren por supuestos crmenes cometidos hace generaciones. No47 48. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comnecesitamos convencer a nadie en el Capitolio de nuestro amor, pero nos aferramos a la dbilesperanza de que an podemos llegarles a algunos de los que no pudimos convencer en losdistritos. Lo que quiera que hagamos parece demasiado poco, demasiado tarde. De vuelta en nuestras habitaciones en el Centro de Entrenamiento, yo soy la que sugiere laproposicin pblica de matrimonio. Peeta accede a hacerlo pero luego desaparece en suhabitacin durante mucho tiempo. Haymitch me dice que lo deje solo. Cre que lo quera, de todas formas. Digo. No as. Dice Haymitch. l quera que fuera real. Vuelvo a mi habitacin y me acuesto debajo de las mantas, intentando no pensar en Gale yno pensando en otra cosa. Esa noche, en el escenario delante del Centro de Entrenamiento, balbuceamos comopodemos nuestras respuestas a una lista de preguntas. Caesar Flickerman, en su brillante trajeazul medianoche, su pelo, prpados y labios an teidos de azul pastel, nos gua sin fallos en laentrevista. Cuando nos pregunta sobre el futuro, Peeta se coloca sobre una rodilla, abre sucorazn, y me suplica que me case con l. Yo, por supuesto, acepto. Caesar est fuera de s, laaudiencia del Capitolio est histrica, planos de muchedumbres por todo Panem muestran unpas loco de felicidad. El Presidente Snow en persona nos hace una visita sorpresa para felicitarnos. Le da la manoa Peeta y le da una palmadita aprobadora en el hombro. A m me abraza, envolvindome en elolor a sangre y rosas, y planta un beso hinchado en mi mejilla. Cuando se aparta, sus dedosclavndose en mis brazos, su cara sonriendo a la ma, me atrevo a alzar las cejas. Ellaspreguntan lo que mis labios no pueden. Lo hice? Fue suficiente? Fue el renunciar a todo porti, seguir el juego, prometer casarme con Peeta, suficiente? Como respuesta, sacude la cabeza casi imperceptiblemente.48 49. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 6En ese nico levsimo movimiento, veo el fin de la esperanza, el principio de la destruccinde todo lo que quiero en el mundo. No puedo adivinar qu forma tomar mi castigo, quamplitud abarcar la red, pero cuando termine, lo ms probable es que ya no quede nada. Asque creeras que llegados a este punto, estara en la cumbre de la desesperacin. He aqu loraro. Lo mximo que siento es alivio. Que ya puedo abandonar este juego. Que la pregunta desi puedo triunfar en esta empresa ha sido respondida, incluso si dicha respuesta es un sonorono. Que si los momentos desesperados requieren medidas desesperadas, entonces soy librepara actuar con tanta desesperacin como me plazca. Slo que no aqu, todava no. Es esencial volver al Distrito 12, porque la parte principal decualquier plan incluira a mi madre y hermana, Gale y su familia. Y Peeta, si consigo hacer quevenga con nosotros. Aado a Haymitch a la lista. Estas son las personas que debo llevarconmigo cuando escape a la espesura del bosque. Cmo los convencer, dnde iremos en loms crudo del invierno, qu llevar evadir la captura, son preguntas sin respuesta. Pero por lomenos s qu debo hacer. As que en vez de doblarme sobre el suelo y llorar, me encuentro irguindome ms y conms confianza de la que he tenido en semanas. Mi sonrisa, aunque algo loca, no es forzada. Ycuando el Presidente Snow silencia a la audiencia y dice, Qu opinis de que les organicemosuna boda aqu en el Capitolio? interpreto a la chica-casi-catatnica-de-alegra sin fallo alguno. Caesar Flickerman pregunta si el presidente tiene una fecha en mente. Oh, antes de que pongamos una fecha, mejor que lo dejemos claro con la madre deKatniss. Dice el presidente. El pblico suelta una gran carcajada y el presidente me rodeacon un brazo. Tal vez si todo el pas lo asimila, conseguiremos casarte antes de los treinta. Probablemente tenga usted que aprobar una nueva ley. Digo con una risita. Si eso es lo que hace falta. Dice el presidente con buen humor cmplice. Oh, cmo nos divertimos los dos juntos. La fiesta, que tiene lugar en la sala de banquetes de la mansin del Presidente Snow, notiene igual. El techo de doce metros ha sido transformado en el cielo nocturno, y las estrellasse ven exactamente igual que en casa. Supongo que se ven igual desde el Capitolio, perocmo saberlo? Siempre hay demasiada luz de la ciudad para ver aqu las estrellas. A mitad decamino ms o menos entre el techo y el suelo, msicos flotan en lo que parecen ser nubesblancas algodonosas, pero no puedo ver qu las sostiene en el aire. Las mesas de cenatradicionales han sido sustituidas por innumerables sofs y sillas acolchados, algunos rodeandochimeneas, otros junto a fragantes jardines de flores o estanques llenos de peces exticos, 49 50. Traduccin de www.librojoven.blogspot.compara que la gente pueda comer y beber y hacer lo que les plazca en el mximo confort. Hayuna gran rea de baldosas en el centro de la sala que sirve para cualquier cosa, desde una pistade baile, a un escenario para las actuaciones que vienen y van, a otro lugar donde mezclarsecon los invitados extravagantemente vestidos.Pero la autntica estrella de la noche es la comida. Mesas repletas de manjares estnalineadas contra las paredes. Todo lo que puedas imaginar, y cosas que nunca has soado,esperan. Vacas enteras asadas y cerdos y cabras an girando en asadores. Inmensas bandejasde aves rellenas de sabrosas frutas y frutos secos. Criaturas del ocano rociadas con salsas opidiendo ser empapadas en especiados mejunjes. Incontables quesos, panes, verduras, dulces,cascadas de vino, y arroyos de bebidas espirituosas que titilan con llamas.Mi apetito ha regresado junto a mi deseo de luchar. Despus de semanas de sentirmedemasiado preocupada para comer, estoy muerta de hambre. Quiero probar todo lo que hay en la sala. Le digo a Peeta. Puedo verlo intentando descifrar mi expresin, para interpretar mi transformacin. Dadoque no sabe que el Presidente Snow piensa que he fracasado, slo puedo asumir que piensaque hemos triunfado. Tal vez incluso crea que siento algo de felicidad genuina por nuestrocompromiso. Sus ojos reflejan su curiosidad pero slo brevemente, porque estamos enpantalla. Entonces mejor que te restrinjas. Dice. Vale, no ms de un bocado de cada plato. Digo. Mi resolucin es casi inmediatamenteminada en la primera mesa, que tiene unas veinte sopas, cuando encuentro un cremoso purde calabaza con nuez picada y pequeas semillas negras. Podra limitarme a comer estotoda la noche! Exclamo. Pero no lo hago. Me debilito otra vez ante un caldo verde claro queslo puedo describir como con sabor a primavera, y otra vez cuando pruebo una espumosasopa rosa salpicada de frambuesas.Aparecen rostros, se intercambian nombres, se toman fotos, besos rozan mejillas.Aparentemente mi insignia del sinsajo ha causado una nueva sensacin en la moda, porquevarias personas se acercan a ensearme sus accesorios. Mi pjaro ha sido replicado en hebillasde cinturones, grabada en solapas de seda, incluso tatuada en lugares ntimos. Todo el mundoquiere llevar el recuerdo del ganador. Slo puedo imaginar hasta qu punto eso vuelve loco alPresidente Snow. Pero qu puede hacer l? Los Juegos tuvieron tantsimo xito aqu, dondelas bayas slo fueron el smbolo de una chica desesperada intentando salvar a su amante.Peeta y yo no nos esforzamos en buscar compaa pero siempre estamos solicitados.Somos aquello que nadie quiere perderse en la fiesta. Acto deleitada, pero no tengo el msmnimo inters en esta gente del Capitolio. No son ms que distracciones de la comida.Cada mesa presenta nuevas tentaciones, e incluso con mi restringido rgimen de un bocadopor plato, empiezo a sentirme llena con rapidez. Cojo un pjaro asado del tamao de un huevoy lo muerdo tal y como est indicado, comiendo los huesos crujientes y todo. Delicioso. Perohago que Peeta coma el resto porque quiero seguir probando cosas, y la idea de tirar la 50 51. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comcomida, tal y como veo hacer a tanta gente con tanta facilidad, me resulta aberrante. Despusde unas diez mesas estoy llena, y slo hemos probado un pequeo nmero de los platosdisponibles. Justo entonces llega hasta nosotros mi equipo de preparacin. Suenan casi incoherentesentre el alcohol que han consumido y su xtasis por estar en un evento tan importante. Por qu no estis comiendo? Pregunta Octavia. Lo he hecho, pero no puedo aguantar otro bocado. Digo. Ellos se ren como si fuera lacosa ms tonta que hayan odo nunca. Nadie deja que eso los detenga! Dice Flavius. Nos llevan hasta una mesa donde haypequeos vasos de vino de pie bajo llenos de un lquido claro. Bebed esto! Peeta coge uno para tomar un sorbo y casi se vuelven locos. No aqu! Chilla Octavia. Tienes que hacerlo all. Dice Venia, sealando a las puertas que llevan a los lavabos. O lo echars todo por el suelo! Peeta mira otra vez al vaso y lo relaciona todo. Queris decir que esto me har vomitar? Mi equipo se re histricamente. Por supuesto, para que puedas seguir comiendo. Dice Octavia. Ya he estado all dosveces. Todos lo hacen, o si no cmo te ibas a divertir en un festn? Me he quedado sin habla, mirando a los bonitos vasitos y todo lo que implican. Peetavuelve a poner el suyo en la mesa con tanta precisin que diras que iba a detonar. Vmonos, Katniss. Vamos a bailar.La msica se filtra desde las nubes mientras me aparta del equipo, la mesa y ms all hastala pista. En casa slo conocemos unos pocos bailes, del tipo que van con msica de flauta yvioln y necesitan un buen espacio. Pero Effie nos ha enseado algunos que son populares enel Capitolio. La msica es lenta y ensoadora, as que Peeta me toma entre sus brazos y nosmovemos en un crculo sin prcticamente ningn paso. Podras hacer este baile en un plato detarta. Estamos callados durante un rato. Despus Peeta habla con voz tensa. Vas por ah, pensando que puedes lidiar con ello, pensando que tal vez no sean tanmalos, y despus . . . Se interrumpe. Todo en lo que puedo pensar son los cuerpos esculidos de los nios sobre la mesa denuestra cocina mientras mi madre prescribe lo que los padres no pueden dar. Ms comida.Ahora que somos ricos, los enva a casa con algo. Pero a menudo, en los viejos tiempos, nohaba nada que dar y de todos modos el nio estaba ms all de toda salvacin. Y aqu en elCapitolio estn vomitando por el placer de volver a llenarse las barrigas una y otra vez. No por 51 52. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comninguna enfermedad del cuerpo ni de la mente, no por comida estropeada. Es lo que todoshacen en una fiesta. Lo esperado. Parte de la diversin. Un da cuando pas a dejarle la caza a Hazelle, Vick estaba enfermo en casa con un mal casode tos. Siendo parte de la familia de Gale, el nio tiene que comer mejor que el noventa porciento del resto del Distrito 12. Pero an estuvo hablando un cuarto de hora de cmo habanabierto una lata de sirope de maz del Da del Paquete y cada uno haba tomado una cucharadasobre pan e iban a tomar ms quizs ms tarde en la semana. Cmo Hazelle haba dicho que lpoda tomar un poco en una taza de t para aliviar su tos, pero l no se sentira bien a no serque los otros tambin tomaran algo. Si es as en casa de Gale, cmo ser en las dems casas? Peeta, nos traen aqu para luchar a muerte por su entretenimiento. Digo. Deverdad, esto no es nada en comparacin. Lo s. Lo s. Slo es que a veces ya no puedo soportarlo. Hasta el punto en que . . . noestoy seguro de qu har. Se para. Luego susurra. Tal vez nos equivocamos, Katniss. Sobre qu? Pregunto. Sobre intentar acallar las cosas en los distritos. Dice. Mi cabeza gira velozmente de lado a lado, pero nadie parece haber odo. Los cmaras sedesviaron en una mesa de marisco, y las parejas bailando a nuestro alrededor estn o muyborrachas o muy concentradas en s mismas como para darse cuenta. Lo siento. Dice. Debera sentirlo. Este no es lugar para dar voz a semejantespensamientos. Ahrralo para casa. Le digo. Justo entonces aparece Portia con un hombre grande que parece vagamente familiar. Lopresenta como Plutarch Heavensbee, el nuevo Vigilante Jefe. Plutarch le pregunta a Peeta sipuede robarme para un baile. Peeta ha recuperado su cara de cmara y me pasa a l connaturalidad, avisndolo de que no se tome libertades.No quiero bailar con Plutarch Heavensbee. No quiero sentir sus manos, una reposandosobre la ma, una en mi cadera. No estoy acostumbrada a que me toquen, excepto Peeta o mifamilia, y yo coloco a los Vigilantes en algn sitio por debajo de los gusanos en cuanto acriaturas que quiero en contacto con mi piel. Pero l parece sentir esto y me sostiene casi a ladistancia de un brazo mientras giramos sobre el suelo.Charlamos sobre la fiesta, sobre el entretenimiento, sobre la comida, y despus hace unchiste sobre evitar el ponche desde el entrenamiento. No lo pillo, y despus me doy cuenta deque es el hombre que resbal hacia atrs sobre el bol del ponche cuando les dispar una flechaa los Vigilantes durante la sesin de entrenamiento. Bueno, en realidad no. Estabadisparndole a una manzana en la boca de su cerdo asado. Pero los hice saltar. Oh, usted es quien . . . Ro, acordndome de l salpicando al caerse en el bol deponche. 52 53. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com S. Y te complacer saber que nunca me he recuperado. Dice Plutarch.Quiero decir que veintids tributos muertos tampoco se recuperarn nunca de los Juegosque l ayud a crear. Pero slo digo: Bien. As que usted es el Vigilante Jefe este ao? Eso debe de ser un gran honor. Entre t y yo, no haba muchos aspirantes al puesto. Dice. Tanta responsabilidadsobre cmo saldrn los Juegos. S, el ltimo to est muerto, pienso. l debe de saber lo de Seneca Crane, pero no parecepreocupado en absoluto. Ya estn planeando los Juegos del Quarter Quell? Digo. Oh, s. Bueno, han estado trabajndose desde hace aos, por supuesto. Las arenas no seconstruyen en un da. Pero el, por decirlo de algn modo, sabor de los Juegos se va adeterminar ahora. Lo creas o no, tengo una reunin de estrategia esta noche. Plutarch se aparta un paso y saca un reloj de oro en una cadena de un bolsillo de suchaleco. Abre la tapa, mira la hora, y frunce el ceo. Tendr que irme pronto. Gira el reloj para que pueda ver la esfera. Empieza amedianoche. Eso parece tarde para . . . Digo, pero entonces algo me distrae. Plutarch ha deslizadosu pulgar sobre la esfera de cristal del reloj y durante slo un instante aparece una imagen,brillando como si estuviera iluminada por una vela. Es otro sinsajo. Exactamente como lainsignia en mi vestido. Slo que este desaparece. Cierra el reloj. Eso es muy bonito. Digo. Oh, es ms que bonito. Es nico. Dice. Si alguien pregunta por m, di que me he idoa casa a la cama. Se supone que las reuniones se deben mantener en secreto. Pero pens quesera seguro decrtelo a ti. S. Su secreto est a salvo conmigo. Cuando nos damos la mano, hace una pequea reverencia, un gesto comn aqu en elCapitolio. Bueno, te ver el prximo verano en los Juegos, Katniss. Mis mejores deseos para con tucompromiso, y buena suerte con tu madre. La necesitar. Plutarch desaparece y camino sin rumbo entre la multitud, buscando a Peeta, mientrasextraos me felicitan. Por mi compromiso, por mi victoria en los Juegos, por mi eleccin en labarra de labios. Respondo, pero en realidad estoy pensando en Plutarch presumiendo de subonito y exclusivo reloj. Hay algo extrao en eso. Casi clandestino. Pero por qu? Tal vez creaque alguien ms robar su idea de poner un sinsajo que desaparece en la esfera de un reloj. S, 53 54. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comprobablemente pag una fortuna por eso y ahora no se lo puede ensear a nadie porque temeque alguien haga una imitacin barata. Slo en el Capitolio. Encuentro a Peeta admirando una mesa de tartas elaboradamente decoradas. Haypanaderos que han venido desde las cocinas especialmente para hablar con l sobreglaseados, y puedes verlos atropellndose los unos a los otros para responder a sus preguntas.A peticin suya, preparan una muestra de pasteles pequeos para que se lleve de vuelta alDistrito 12, donde podr examinar su trabajo tranquilamente. Effie dijo que tenemos que estar en el tren a la una. Me pregunto qu hora es. Dice,mirando a su alrededor. Casi medianoche. Respondo. Arranco una flor de chocolate de una tarta con los dedosy la mordisqueo, ms all de preocuparme por mis modales. Hora de decir gracias y despedirse! Gorjea Effie a la altura de mi codo. Es uno de esosmomentos en los que simplemente adoro su puntualidad compulsiva. Recogemos a Cinna y aPortia, y nos escolta para decirle adis a la gente importante, despus nos lleva hasta lapuerta. No deberamos darle las gracias al Presidente Snow? Dice Peeta. Es su casa. Oh, no es muy amigo de fiestas. Demasiado ocupado. Dice Effie. Ya he preparadolas notas y regalos de rigor para que se le enven maana. Aqu ests! Effie saluda con lamano a dos encargados del Capitolio que llevan a un ebrio Haymitch sujeto en el medio. Viajamos por las calles del Capitolio en un coche con ventanas tintadas. Detrs de nosotros,otro coche trae a los equipos de preparacin. Las multitudes de gente celebrando son tangrandes que es un viaje lento. Pero Effie ha hecho una ciencia de esto, y exactamente a la unaen punto estamos de vuelta en el tren y este sale de la estacin. Haymitch es depositado en su cuarto. Cinna ordena t y todos tomamos asiento alrededorde la mesa mientras Effie hace sonar los papeles de sus horarios y nos recuerda que anestamos en el tour. Est el Festival de la Cosecha en el Distrito Doce sobre el que pensar. As que sugiero quebebamos nuestro t y vayamos directos a la cama. Nadie discute. Cuando abro los ojos, es primera hora de la tarde. Mi cabeza descansa sobre el brazo dePeeta. No recuerdo que viniera anoche. Me doy la vuelta, teniendo cuidado de no molestarlo,pero ya est despierto. Sin pesadillas. Dice. Qu? Pregunto. No tuviste ninguna pesadilla anoche. Tiene razn. Por primera vez en siglos he dormido toda la noche. 54 55. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Aunque tuve un sueo. Digo, pensando. Estaba siguiendo a un sinsajo por elbosque. Durante mucho tiempo. En realidad era Rue. Quiero decir, cuando cantaba, tena suvoz. Adnde te llev? Dice, apartndome el pelo de la frente. No lo s. Nunca llegamos. Digo. Pero me senta feliz. Bueno, dormas como si estuvieras feliz. Peeta, cmo es que nunca s cundo ests teniendo una pesadilla? No lo s. No creo que grite o me revuelva o nada. Slo me despierto, paralizado por elterror. Deberas despertarme. Digo, pensando sobre cmo puedo interrumpir su sueo dos otres veces en una mala noche. Sobre cunto puede llevarle el tranquilizarme. No es necesario. Mis pesadillas suelen ser sobre perderte a ti. Dice. Estoy bien encuanto me doy cuenta de que ests aqu.Ugh. Peeta hace comentarios como este tan sin venir a cuento, y es como si me golpeara enel estmago. Slo est contestando mi pregunta con sinceridad. No me est presionando paraque le responda a la altura, para que haga ninguna declaracin de amor. Pero an as mesiento horrible, como si lo hubiera estado utilizando de alguna forma terrible. Lo he hecho?No lo s. Slo s que por primera vez, me siento inmoral por tenerlo aqu en mi cama. Lo quees irnico ya que ahora estamos oficialmente prometidos. Ser peor cuando estemos en casa y duerma solo otra vez. Dice. Eso es verdad, ya casi estamos en casa.La agenda para el Distrito 12 incluye una cena en la casa del Alcalde Undersee esta noche yun rally de victoria en la plaza durante el Festival de la Cosecha maana. Siempre celebramosel Festival de la Cosecha el ltimo da del Tour de la Victoria, pero habitualmente significa unacomida en casa o con unos pocos amigos si puedes permitrtelo. Este ao ser un eventopblico, y ya que el Capitolio lo estar organizando, todo el mundo en todo el distrito tendr labarriga llena. La mayor parte de nuestra preparacin tiene lugar en la casa del alcalde, ya que volvemos aestar cubiertos de pieles para las apariciones en exteriores. Slo estamos brevemente en laestacin de tren, para sonrer y saludar mientras subimos al coche. Ni siquiera vemos anuestras familias hasta la cena de esta noche. Me alegro de que sea en la casa del alcalde en vez de en el Edificio de Justicia, donde tuvolugar el memorial por mi padre, donde me llevaron tras la cosecha para esos desgarradoresadioses a mi familia. El Edificio de Justicia est demasiado lleno de tristeza.Pero me gusta la casa del Alcalde Undersee, especialmente ahora que su hija Madge y yosomos amigas. Siempre lo fuimos, de algn modo. Se hizo oficial cuando vino a decirme adis55 56. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comantes de que me marchara a los Juegos. Cuando me dio la insignia del sinsajo para desearmesuerte. Despus de llegar a casa empezamos a pasar tiempo juntas. Resulta que tambinMadge tiene bastantes horas vacas que llenar. Al principio fue un poco incmodo porque nosabamos qu hacer. A otras chicas de nuestra edad les he odo hablar sobre chicos, u otraschicas, o ropa. Madge y yo no somos cotillas y la ropa me aburre a muerte. Pero despus devarios inicios en falso, me di cuenta de que se mora por ir al bosque, as que la he llevado unpar de veces y le he enseado a disparar. Ella est intentando ensearme a tocar el piano,pero ms que nada me gusta orla tocar a ella. A veces comemos en casa de la otra. A Madge legusta ms la ma. Sus padres parecen amables pero no creo que los vea mucho. Su padre tieneque gobernar el Distrito 12 y su madre tiene terribles jaquecas que la obligan a quedarse encama durante das. Tal vez deberais llevarla al Capitolio. Digo durante una de ellas. Ese da no estbamostocando el piano, porque incluso a dos pisos de distancia el sonido le causaba dolor a sumadre. Apuesto a que pueden curarla. S. Pero no vas al Capitolio a no ser que te inviten. Dice Madge con tristeza. Incluso losprivilegios del alcalde son limitados.Cuando llegamos a la casa del alcalde, slo tengo tiempo de darle a Madge un abrazorpido antes de que Effie me apremie a ir al tercer piso a prepararme. Despus de que estoylista y metida en un vestido plateado hasta los pies, todava tengo una hora que llenar antes dela cena, as que me escapo para encontrarla.La habitacin de Madge est en el segundo piso junto a varias habitaciones de invitados y elestudio de su padre. Meto la cabeza en el estudio para decirle hola al alcalde, pero est vaco.El televisor est encendido, y me paro a ver planos de Peeta y mos en la fiesta del Capitolioanoche. Bailando, comiendo, besndonos. Esto se estar emitiendo en cada casa de Panemahora mismo. La audiencia debe de estar harta hasta la muerte de los amantes imposibles delDistrito 12. S que yo lo estoy. Estoy marchndome de la habitacin cuando un pitido capta mi atencin. Me vuelvo paraver a la pantalla de la televisin quedarse negra. Despus aparecen las palabrasACTUALIZACIN EN EL DISTRITO 8. Instintivamente s que esto no es para mis ojos, sino algopensado slo para el alcalde. Debera irme. Rpido. En vez de ello me descubro acercndomems al televisor. Aparece una presentadora a la que no he visto nunca antes. Es una mujer de pelo canoso yuna voz ronca y autoritaria. Avisa de que las condiciones estn empeorando y de que se haactivado una alerta de Nivel 3. Se estn enviando fuerzas adicionales al Distrito 8, y laproduccin textil ha cesado.Cortan desde la mujer a la plaza mayor del Distrito 8. La reconozco porque estuve allapenas la semana pasada. An hay banderas con mi rostro agitndose desde los tejados. Bajoellas, hay una escena de disturbios. La plaza est llena de gente gritando, sus rostrosescondidos con trapos y mscaras caseras, lanzando ladrillos. Edificios ardiendo. Agentes de lapaz disparan a la multitud, matando aleatoriamente.56 57. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comNunca he visto nada como eso, pero slo puedo estar presenciando una cosa. Esto es loque el Presidente Snow llama un levantamiento.57 58. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 7Una bolsa de cuero llena de comida y un termo de t caliente. Un par de guantes de pielque dej atrs Cinna. Tres ramitas, rotas de los rboles desnudos, sobre la nieve, sealando enla direccin en que viajar. Esto es lo que dejo para Gale en nuestro lugar de encuentrohabitual el primer domingo despus del Festival de la Cosecha. He seguido adelante a travs del fro, del bosque brumoso, abriendo un camino que no leresultar familiar a Gale pero que les resulta fcil de encontrar a mis pies. Lleva al lago. Ya noconfo en que nuestro punto de encuentro habitual ofrezca privacidad, y necesito eso y mspara contrselo todo a Gale hoy. Pero vendr l siquiera? Si no viene, no tendr ms remedioque arriesgarme a ir a su casa en medio de la noche. Hay cosas que tiene que saber . . . cosasque necesito que me ayude a averiguar . . . Una vez comprend las implicaciones de lo que estaba viendo en la televisin del AlcaldeUndersee, fui a la puerta y empec a bajar por el pasillo. Justo a tiempo, tambin, porque elalcalde subi las escaleras instantes despus. Lo salud. Buscando a Madge? Dijo amigablemente. S. Quiero ensearle mi vestido. Dije. Bueno, ya sabes dnde encontrarla. Justo entonces, otra ronda de pitidos lleg desdesu estudio. Su expresin se agrav. Disclpame. Dijo. Entr en su estudio y cerr lapuerta con cuidado.Esper en el pasillo hasta que me tranquilic. Me record que deba actuar con naturalidad.Despus encontr a Madge en su cuarto, sentada ante su tocador, cepillndose el pelo rubioondulado ante el espejo. Llevaba el mismo bonito vestido blanco que se haba puesto el da dela cosecha. Vio mi reflejo detrs de s y sonri. Mrate. Como si hubieras venido directa de las calles del Capitolio. Me acerqu. Mis dedos tocaron el sinsajo. Incluso mi insignia ahora. Los sinsajos causan furor en el Capitolio, gracias a ti. Estssegura de que no lo quieres de vuelta? Pregunt. No seas tonta. Fue un regalo. Dijo Madge. Se recogi el pelo en un festivo lazodorado. Dnde lo conseguiste, de todos modos? Pregunt. Era de mi ta. Dijo. Pero me parece que ha estado en la familia mucho tiempo. 58 59. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Es una curiosa eleccin, un sinsajo. Dije yo. Quiero decir, por lo que pas en larebelin. Con los charlajos haciendo que le saliera el tiro por la culata al Capitolio, y todo eso. Los charlajos eran mutaciones, pjaros macho genticamente alterados creados por elCapitolio como armas para espiar a los rebeldes de los distritos. Podan recordar y repetirlargos pasajes de habla humana, as que fueron enviados a reas rebeldes para capturarnuestras palabras y llevarlas de vuelta al Capitolio. Los rebeldes lo descubrieron y los volvieroncontra el Capitolio a base de enviarlos a casa cargados de mentiras. Cuando esto fuedescubierto, los charlajos fueron abandonados a la muerte. En unos pocos aos, seextinguieron en la naturaleza, pero no antes de que se hubieran apareado con arrendajoshembra, creando una especie completamente nueva. Pero los sinsajos nunca fueron un arma. Dijo Madge. Slo son pjaros cantores,verdad? S, supongo. Dije. Pero no es cierto. Un sinsajo slo es un pjaro cantor. Un sinsajo esuna criatura que el Capitolio nunca pretendi que existiera. No haban contado con que elaltamente controlado charlajo fuera lo bastante listo como para adaptarse a la vida salvaje,para pasar su cdigo gentico, para sobrevivir en una nueva forma. No haban anticipado sudeseo de vivir. Ahora, mientras avanzo con dificultad por la nieve, veo a los sinsajos saltando en las ramasmientras escuchan las melodas de otros pjaros, las replican, y luego las transforman en algonuevo. Como siempre, me recuerdan a Rue. Pienso en el sueo que tuve la ltima noche en eltren, donde la segu en forma de sinsajo. Deseara haber podido seguir durmiendo slo unpoco ms y averiguar a dnde estaba intentando llevarme. Es una larga caminata hasta el lago, sin duda. Si decide seguirme en absoluto, Gale se va aenfadar por este uso excesivo de energa que podra gastarse mejor en la caza. Estuvosospechosamente ausente en la cena en la casa del alcalde, aunque el resto de su familia vino.Hazelle dijo que estaba enfermo en casa, lo que era una mentira obvia. Tampoco pudeencontrarlo en el Festival de la Cosecha. Vick me dijo que estaba fuera cazando. Esoprobablemente era cierto.Despus de un par de horas, llego a una casa vieja cerca de la orilla del lago. Tal vez casasea demasiado nombre para ella. Slo es una habitacin, de unos siete metros cuadrados. Mipadre pensaba que hace mucho tiempo aqu haba muchos edificiosan puedes ver algunosde los cimientosy la gente vena a ellos a jugar y pescar en el lago. Esta casa dur ms quelas otras porque est hecha de cemento. Suelo, techo, tejado. Slo permanece una de lascuatro ventanas de vidrio, ondulada y amarilleada por el tiempo. No hay caeras nielectricidad, pero la chimenea an funciona y hay una pila de madera en la esquina que mipadre y yo recogimos hace aos. Enciendo un fuego pequeo, contando con la niebla paraocultar cualquier humo delator. Mientras prende la llama, barro hacia fuera la nieve que se haacumulado bajo las ventanas vacas, usando una escoba de ramas que mi padre me hizocuando tena unos ocho aos y jugaba aqu a las casitas. Despus me siento en el pequeohogar de cemento, descongelndome junto al fuego y esperando a Gale.59 60. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comEs un tiempo sorprendentemente corto hasta que aparece. Un arco colgando del hombro,un pavo salvaje muerto que se debe de haber encontrado por el camino colgando del cinturn.Se queda de pie en el umbral como si dudara entrar o no. Sostiene la bolsa de comida sin abrir,el termo, los guantes de Cinna. Regalos que no aceptar por su ira hacia m. S exactamentecmo se siente. No le hice yo lo mismo a mi madre?Lo miro a los ojos. Su temperamento no puede ocultar completamente el dolor, elsentimiento de traicin que siente por mi compromiso con Peeta. Esta ser mi ltimaoportunidad, este encuentro de hoy, de no perder a Gale para siempre. Podra llevarme horasel intentar explicarme, e incluso entonces hacer que me rechazara. En vez de ello voy directa alcorazn de mi defensa. El Presidente Snow amenaz personalmente con hacer que te mataran. Digo. Gale alza levemente las cejas, pero no hay muestra real de miedo ni asombro. Alguien ms? Bueno, en realidad no me dio una copia de la lista. Pero no sera errneo suponer queincluye a nuestras dos familias. Es bastante para traerlo hasta el fuego. Se agacha ante el hogar para calentarse. A no ser qu? A no ser que nada, ahora. Digo. Obviamente esto requiere ms explicacin, pero notengo ni idea de por dnde empezar, as que me limito a estar ah sentada mirando el fuegocon pesimismo. Despus de un minuto de esto, Gale rompe el silencio. Bueno, gracias por el aviso. Me giro hacia l, lista para espetarle algo, pero veo el brillo en su ojo. Me odio por sonrer.Este no es un momento divertido, pero supongo que es mucho para dejarle caer de pronto.Todos vamos a ser destruidos sin remedio. Tengo un plan, sabes. S, me apuesto a que es una maravilla. Dice. Me lanza los guantes sobre el regazo. Aqu. No quiero los guantes viejos de tu prometido. No es mi prometido. Eso slo es parte de la actuacin. Y estos no son sus guantes. Erande Cinna. Devulvemelos entonces. Dice. Se pone los guantes, flexiona los dedos, y asiente conaprobacin. Por lo menos morir cmodo. Eso es optimista. Por supuesto, no sabes lo que ha pasado. Vemoslo. 60 61. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Decido empezar con la noche en que Peeta y yo fuimos coronados vencedores de losJuegos del Hambre, y Haymitch me avis de la furia del Capitolio. Le cuento la inquietud queme ha embargado desde que volv a casa, la visita a casa del Presidente Snow, los asesinatosen el Distrito 11, la tensin en las muchedumbres, el ltimo intento del compromiso, laindicacin del presidente de que no haba sido suficiente, mi certeza de que deber pagar. Gale nunca interrumpe. Mientras hablo, se mete los guantes en el bolsillo y se ocupaconvirtiendo los alimentos de la bolsa de cuero en una comida para nosotros. Tostando pan yqueso, quitndole el corazn a manzanas, colocando castaas en el fuego para asar. Miro susmanos, sus dedos hermosos y capaces. Con cicatrices, igual que las mas antes de que elCapitolio borrara todas las marcas de mi piel, pero fuertes y hbiles. Manos que tienen elpoder de sacar carbn de las minas pero la precisin para colocar una delicada trampa. Manosen que confo. Me detengo a beber un sorbo del termo antes de hablarle de mi vuelta a casa. Bueno, pues s que has liado las cosas. Dice. Ni siquiera he terminado. Le digo. He odo suficiente por el momento. Pasemos directamente a este plan tuyo. Tomo aire profundamente. Huimos. Qu? Pregunta. Esto lo ha pillado desprevenido. Nos vamos al bosque y corremos tanto como podamos. Digo. Su expresin esimposible de descifrar. Se reir de m, desechar la idea como una locura? Me pongo en piede agitacin, preparada para una discusin. T mismo dijiste que pensabas que podramoshacerlo! La maana de la cosecha. Dijiste . . . Se acerca y me siento levantada del suelo. La habitacin gira, y tengo que cerrar los brazosen torno al cuello de Gale para sujetarme. Se est riendo, feliz. Eh! Protesto, pero tambin me estoy riendo. Gale me deja en el suelo pero no me suelta. Vale, huyamos. Dice. De verdad? No crees que est loca? Irs conmigo? Algo del peso abrumadorempieza a liberarse al ser transferido a los hombros de Gale. S que creo que ests loca, y an as ir contigo. Dice. Lo dice de verdad. No slo lodice de verdad sino que le da la bienvenida. Podemos hacerlo. S que podemos. Salgamosde aqu para no volver nunca! Ests seguro? Digo. Porque va a ser duro, con los nios y todo. No quiero queentremos cinco kilmetros en el bosque y que luego t . . .61 62. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Estoy seguro. Completa, enteramente, cien por cien seguro. Inclina la frente haciaabajo para apoyarla contra la ma y me acerca ms. Su piel, todo su ser, desprende calor porestar tan cerca del fuego, y cierro los ojos, empapndome en su calidez. Aspiro el olor a cuerohmedo de nieve y humo y manzanas, el olor de todos esos das de invierno quecompartamos antes de los Juegos. No intento apartarme. Por qu debera, adems? Su vozes apenas un susurro. Te quiero. Ese es el por qu. Nunca veo venir estas cosas. Pasan demasiado rpido. Un segundo ests proponiendo unplan de huida y el siguiente . . . se supone que debes lidiar con algo como esto. Salgo con laque debe de ser la peor respuesta posible. Lo s. Suena terrible. Como si asumiera que l no puede evitar quererme pero que yo no sientonada por l. Gale empieza a apartarse, pero lo sujeto con fuerza. Lo s! Y t . . . t sabes lo que eres para m. No es suficiente. Rompe mi agarre. Gale, justo ahora no puedo pensar de esa forma sobre nadie. Todo lo que puedo pensar, cadada, cada minuto que estoy despierta desde que sacaron el nombre de Prim en la cosecha, esqu asustada estoy. Y no parece haber sitio para nada ms. Si pudiramos ir a algn lugarseguro, tal vez podra ser diferente. No lo s. Puedo verlo tragndose la decepcin. As que iremos. Averiguaremos cmo. Se vuelve otra vez hacia el fuego, donde lascastaas se estn empezando a quemar. Las saca hacia la piedra del hogar. Mi madre seralgo difcil de convencer.Supongo que a pesar de todo an ir. Pero la felicidad se ha esfumado, dejando una tensindemasiado familiar en su lugar. La ma tambin. Slo tendr que hacerle ver la razn. Llevarla a dar un largo paseo.Asegurarme de que entiende que no sobreviviremos a la alternativa. Lo entender. Vi muchos de los Juegos con ella y Prim. No te dir que no. Dice Gale. Espero que no. La temperatura en la casa parece haber cado diez grados en cuestinde segundos. Haymitch ser el autntico reto. Haymitch? Gale deja las castaas. No le irs a pedir que venga con nosotros? Tengo que hacerlo, Gale. No puedo dejarlos a l y a Peeta porque . . . Su miradaceuda me interrumpe. Qu? Lo siento. No me haba dado cuenta de lo grande que era nuestro grupo. Me espeta. Los torturaran a muerte, intentando averiguar dnde estaba yo. Digo.62 63. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Y qu pasa con la familia de Peeta? Nunca vendrn. De hecho, probablemente nopodran esperar para delatarnos. Algo de lo que estoy seguro que l es lo bastante listo comopara darse cuenta. Qu pasa si decide quedarse? Intento sonar indiferente, pero mi voz se quiebra. Entonces se queda. Lo dejaras atrs? Pregunta Gale. Para salvar a Prim y a mi madre, s. Respondo. Quiero decir, no! Conseguir quevenga. Y a m, me dejaras a m? La expresin de Gale ahora es dura como una roca. Slosi, por ejemplo, no pudiera convencer a mi madre para arrastrar a tres nios pequeos albosque salvaje en invierno. Hazelle no se negar. Ver la razn. Supn que no lo hace, Katniss. Entonces qu? Exige. Entonces tienes que obligarla, Gale. Crees que me estoy inventando esto? Mi voztambin se est elevando por la furia. No. No lo s. Tal vez el Presidente slo te est manipulando. Quiero decir, estorganizando tu boda. Viste cmo reaccion la gente del Capitolio. No creo que puedapermitirse matarte. O a Peeta. Cmo va a salir de esa? Dice Gale. Bueno, con un levantamiento en el Distrito Ocho, dudo que se est pasando muchotiempo eligiendo mi tarta de bodas! Grito. En el instante en que mis palabras salen de mi boca quiero recuperarlas. Su efecto sobreGale es inmediatoel rubor en sus mejillas, el brillo en sus ojos grises. Hay un levantamiento en el Ocho? Dice con voz ronca. Intento echarme atrs. Calmarlo, tal y como intent calmar a los distritos. No s si es de verdad un levantamiento. Hay intranquilidad. La gente en los distritos . . . Digo. Gale me coge por los hombros. Qu viste? Nada! En persona. Slo o algo. Como siempre, es demasiado poco, demasiado tarde.Desisto y se lo cuento. Vi algo en la televisin del alcalde. No deba verlo. Haba unamuchedumbre, e incendios, y los agentes de la paz estaban disparando a la gente pero ellos lesdevolvan los golpes . . . Me muerdo el labio y lucho por seguir describiendo la escena. Envez de eso digo en alto las palabras que me han estado reconcomiendo. Y es culpa ma,Gale. Por lo que hice en la arena. Si simplemente me hubiera suicidado con esas bayas, nada63 64. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comde esto habra pasado. Peeta podra haber vuelto a casa y vivir, y todos los dems tambinhabran estado a salvo. A salvo para hacer qu? Dice con un tono ms dulce. Morirse de hambre?Trabajar como esclavos? Enviar a sus hijos a la cosecha? No has hecho dao a nadie: les hasdado una oportunidad. Slo tienen que ser lo bastante valientes como para cogerla. La genteya habla en las minas. Gente que quiere luchar. No lo ves? Est pasando! Por fin estpasando! Si hay un levantamiento en el Distrito Ocho, por qu no aqu? Por qu no en todaspartes? Esto podra serlo, eso que hemos estado . . . Detente! No sabes lo que ests diciendo. Los agentes de la paz fuera del Doce no soncomo Darius, ni siquiera como Cray! Las vidas de la gente del distrito . . . significan menos quenada para ellos! Por eso tenemos que unirnos a la lucha! Responde con brusquedad. No! Tenemos que marcharnos de aqu antes de que nos maten a nosotros y tambin amuchas personas ms! Estoy gritando de nuevo, pero no puedo entender por qu esthaciendo esto. Por qu no ve lo que es tan irrefutable? Gale me empuja con aspereza lejos de s. Mrchate t, entonces. Yo no me ira ni en un milln de aos. Antes estabas bien contento de irte. No veo qu es lo que tiene un levantamiento en elDistrito Ocho salvo hacer que sea ms importante que nos vayamos. Slo ests enfadado por... No, no puedo lanzarle a Peeta a la cara. Qu pasa con tu familia? Qu pasa con las otras familias, Katniss? Las que no pueden huir? No lo ves? Ya nopuede ser sobre salvarnos a nosotros. No si la rebelin ha empezado! Gale sacude lacabeza, no escondiendo su descontento hacia m. Podras hacer tanto. Lanza los guantesde Cinna a mis pies. He cambiado de idea. No quiero nada que hicieran en el Capitolio. Yse va.Bajo la vista a los guantes. Nada que hicieran en el Capitolio? Iba eso dirigido a m?Piensa l ahora que no soy ms que otro producto del Capitolio y por lo tanto algo intocable?La injusticia de todo eso me llena de furia. Pero est mezclada con el miedo a qu clase delocura har ahora.Me hundo junto al fuego, desesperada por comodidad, para trabajar en mi siguientemovimiento. Me tranquilizo pensando que las rebeliones no suceden en un da. Gale no puedehablarles a los mineros hasta maana. Si puedo llegar hasta Hazelle antes de eso, tal vez loenderece. Pero no puedo ir all ahora. Si l est all, no me dejar entrar. Tal vez esta noche,cuando todo el mundo est durmiendo . . . Hazelle suele trabajar hasta tarde por las nochesterminando la colada. Podra ir entonces, dar unos golpecitos en la ventana, explicarle lasituacin para que impida a Gale hacer ninguna locura. Me viene a la memoria mi conversacin con el Presidente Snow en el estudio. 64 65. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Mis asesores estaban preocupados de que fueras difcil, pero no ests planeando serdifcil en absoluto, verdad? No. Eso es lo que yo les dije. Dije que una chica que llega a tales extremos para preservar suvida no va a estar interesada en echarla por la borda.Pienso en lo duro que ha trabajado Hazelle para mantener a esa familia con vida. Seguroque estar de mi parte en esta materia. O no? Debe de ser alrededor de medioda y los das son tan cortos. No tiene sentido estar en elbosque despus de medianoche si no tienes que hacerlo. Sofoco los restos de mi pequeofuego, limpio los restos de comida, y engancho los guantes de Cinna en mi cinturn. Supongoque me los quedar durante una temporada. Por si acaso Gale cambia de idea. Pienso en laexpresin de su rostro cuando los arroj al suelo. Qu repelido estaba por ellos, por m . . . Camino con dificultad por el bosque y llego a mi antigua casa cuando an hay luz. Miconversacin con Gale fue un claro contratiempo, pero an estoy determinada a seguiradelante con mi plan de escaparme del Distrito 12. Decido buscar a Peeta el siguiente. De unaforma extraa, ya que ha visto algo de lo que yo he visto en el tour, tal vez sea ms fcil deconvencer que Gale. Me encuentro con l cuando est saliendo de la Aldea de los Vencedores. Has estado de caza? Pregunta. Puedes ver que no cree que sea una buena idea. En realidad no. Vas a la ciudad? Pregunto. S. Se supone que tengo que cenar con mi familia. Bueno, por lo menos puedo acompaarte. La carretera desde la pequea aldea hastala plaza tiene poco uso. Es un lugar lo bastante seguro para hablar. Pero no parezco capaz depronunciar las palabras. Proponrselo a Gale fue tan desastroso. Me muerdo mis labiosagrietados. La plaza se acerca ms a cada paso. Tal vez no vuelva a tener otra oportunidadpronto. Tomo aire profundamente y dejo que las palabras salgan corriendo. Peeta, si te pidiera que te escaparas del distrito conmigo, lo haras? Peeta me coge el brazo, obligndome a detenerme. No necesita comprobar mi cara paraver si voy en serio. Dependera de por qu lo pidieras. No convenc al Presidente Snow. Hay un levantamiento en el Distrito Ocho. Tenemos quesalir. Por ese tenemos te refieres a ti y a m? No. Quin ms vendra? Pregunta. Mi familia. La tuya, si quieren venir. Haymitch, quizs. Qu pasa con Gale?65 66. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com No lo s. Quizs tenga otros planes. Peeta sacude la cabeza y sonre con reticencia. Me apuesto a que los tiene. Claro que s, Katniss, ir. Siento una leve punzada de esperanza. Irs? S. Pero no creo ni por un minuto que t vayas. Aparto mi brazo. Entonces es que no me conoces. Estate preparado. Podra ser en cualquier momento. Empiezo a andar y l me sigue un paso o dos por detrs. Katniss. Dice Peeta. No aminoro el paso. Si piensa que es una mala idea, no lo quierosaber, porque es la nica que tengo. Katniss, espera. Le doy una patada a un montoncitohelado de nieve sucia para sacarlo del camino y dejo que Peeta me alcance. El polvo de carbnhace que todo parezca especialmente feo. De verdad que ir, si t quieres. Slo que creoque sera mejor que lo hablramos con Haymitch. Asegurarnos de que no pondremos las cosaspeor para todo el mundo. Levanta la cabeza. Qu es eso? Alzo la barbilla. Estaba tan consumida con mis propias preocupaciones, que no me habadado cuenta del extrao sonido que vena de la plaza. Un silbido, el sonido de un impacto, unamuchedumbre tomando aire a la vez. Vamos. Dice Peeta, su rostro repentinamente duro. No s por qu. No soy capaz desituar el sonido, ni siquiera adivinar la situacin. Pero para l significa algo malo. Cuando llegamos a la plaza, est claro que pasa algo, pero la muchedumbre es demasiadoespesa como para ver. Peeta se sube a un cajn contra la pared de la tienda de dulces y meofrece una mano mientras escanea la plaza. Estoy a medias subida cuando de repente bloqueami camino. Baja. Sal de aqu! Est susurrando, pero su voz es spera por la insistencia. Qu? Digo, intentando volver a forzar mi ascenso. Vete a casa, Katniss! Estar all en un minuto, lo juro! Dice. Lo que quiera que sea, es terrible. Me suelto de su mano y empiezo a abrirme camino aempujones entre la muchedumbre. La gente me ve, me reconocen, y despus parecenaterrorizados. Manos me empujan hacia atrs. Voces sisean. Vete de aqu, nia. Slo lo pondrs peor. Qu quieres hacer? Conseguir que lo maten? 66 67. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comPero a estas alturas, mi corazn est latiendo tan rpido y con tanta fuerza que apenas silos oigo. Slo s que lo que sea que espera en el medio de la plaza es expresamente para m.Cuando por fin llego al espacio sin gente, veo que tengo razn. Y Peeta tena razn. Y esasvoces tambin tenan razn. Las muecas de Gale estn atadas a un poste de madera. El pavo salvaje al que le disparantes cuelga sobre l, el gancho clavado a travs de su cuello. Su chaqueta est tirada a unlado en el suelo, su camisa arrancada. Est derrumbado inconsciente de rodillas, sujeto tanslo por las cuerdas en sus muecas. Lo que antes era su espalda ahora es un pedazo de carneensangrentada. De pie tras l est un hombre al que nunca he visto, pero reconozco su uniforme. Es eldesignado para nuestro agente de la paz en jefe. Aunque este no es el viejo Cray. Este es unhombre alto y musculoso con pliegues afilados en los pantalones. Las piezas de la imagen no acaban de encajar del todo hasta que veo a este hombrelevantar el ltigo. 67 68. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 8 No! Grito, y me arrojo hacia delante. Es demasiado tarde para detener el descensodel brazo, e instintivamente s que no tendr poder para bloquearlo. En vez de eso me lanzodirectamente entre el ltigo y Gale. He levantado los brazos para proteger tanto de su cuerporoto como sea posible, as que no hay nada para desviar el ltigo. Recibo toda su fuerza atravs del lado izquierdo de mi cara. El dolor es cegador y espontneo. Fogonazos irregulares de luz cruzan mi campo de visin ycaigo de rodillas. Una mano sobre la mejilla mientras la otra impide que me caiga. Ya puedosentir el verdugn formndose, la hinchazn cerrando mi ojo. Las piedras debajo de m estnhmedas con la sangre de Gale, el aire pesado con su olor. Pralo! Lo vas a matar! Chillo.Veo fugazmente el rostro de mi asaltante. Duro, con lneas profundas, una boca cruel. Pelogris afeitado casi hasta la no existencia, ojos tan negros que parecen ser todo pupilas, unanariz larga y recta enrojecida por el aire helado. El poderoso brazo se eleva de nuevo, con lamirada puesta en m. Mi mano vuela a mi hombro, con hambre de una flecha, pero, porsupuesto, mis armas estn escondidas en el bosque. Aprieto con fuerza los dientes enanticipacin al siguiente latigazo. Espera! Ladra una voz. Haymitch aparece y tropieza sobre un agente de la paz queyace en el suelo. Es Darius. Un inmenso chichn morado empuja a travs del pelo rojo en sufrente. Est noqueado pero an respira. Qu pas? Intent l venir en auxilio de Gale antesde que yo llegara? Haymitch lo ignora y me levanta con brusquedad. Oh, excelente. Su mano se cierra bajo mi barbilla, alzndola. Tiene una sesin defotos la semana que viene posando con trajes de boda. Qu se supone que debo decirle a suestilista?Veo una chispa de reconocimiento en los ojos del hombre con el ltigo. Abrigada contra elfro, mi cara libre de maquillaje, mi trenza metida sin cuidado debajo de mi abrigo, no serafcil identificarme como la vencedora de los ltimos Juegos del Hambre. Especialmente con lamitad de mi cara hinchndose. Pero Haymitch ha estado apareciendo en televisin duranteaos, y sera difcil de olvidar. El hombre se apoya el ltigo sobre la cadera. Interrumpi el castigo de un criminal confeso. 68 69. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Todo lo relacionado con este hombre, su voz autoritaria, su extrao acento, avisa de unaamenaza peligrosa y desconocida. De dnde ha venido? Del Distrito 11? Del mismoCapitolio? No me importa si hizo explotar el maldito Edificio de Justicia! Mira su mejilla! Creesque eso estar listo para las cmaras en una semana? Ruge Haymitch. La voz del hombre todava es fra, pero puedo detectar algo de duda. Eso no es problema mo. No? Bueno, pues est a punto de serlo, amigo mo. La primera llamada que harcuando llegue a casa ser al Capitolio. Dice Haymitch. Averiguar quien te ha autorizadoa estropear la cara bonita de mi vencedora! l estaba cazando furtivamente. Qu tiene que ver con ella, en cualquier caso? Diceel hombre. Es su primo. Ahora Peeta sostiene mi otro brazo, pero con suavidad. Y ella miprometida. As que si quieres llegar a l, tendrs que pasar sobre los dos. Tal vez seamos nosotros. Las nicas tres personas en el distrito que podran presentar unaresistencia como esta. Aunque seguro que ser temporal. Habr repercusiones. Pero por elmomento, todo lo que me importa es mantener a Gale con vida. El nuevo agente de la paz enjefe mira a su brigada de refuerzo. Con alivio, veo que son rostros familiares, viejos amigos delQuemador. Puedes ver en sus expresiones que no estn disfrutando del espectculo. Una de ellos, una mujer llamada Purnia que come con regularidad en el puesto de Sae laGrasienta, avanza un paso muy tensa. Creo que, para una primera ofensa, el nmero requerido de latigazos ha sidodispensado, seor. A no ser que su sentencia sea la muerte, que sera ejecutada por el pelotnde fusilamiento. Es ese el protocolo estndar aqu? Pregunta el agente de la paz en jefe. S, seor. Dice Purnia, y varios otros asienten. Estoy segura de que ninguno lo sabe deverdad porque, en el Quemador, el protocolo estndar para alguien que aparece con un pavosalvaje es pujar por los muslos. Muy bien. Entonces saca a tu primo de aqu, nia. Y si despierta, recurdale que laprxima vez que cace furtivamente en la propiedad del Capitolio, preparar en persona esepelotn de fusilamiento. El agente de la paz en jefe pasa la mano a lo largo de toda lalongitud del ltigo, salpicndonos de sangre. Despus lo enrolla en crculos rpidos yordenados y se va. La mayora de los otros agentes de la paz lo siguen en incmoda formacin. Un pequeogrupo se queda atrs y levanta el cuerpo de Darius por brazos y piernas. Capto la mirada dePurnia y articulo la palabra Gracias antes de que se vaya. No responde, pero estoy segura deque entendi.69 70. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Gale. Me vuelvo, mis manos hurgando torpemente en los nudos que unen susmuecas. Alguien pasa un cuchillo y Peeta corta las cuerdas. Gale se derrumba en el suelo. Mejor llevarlo a tu madre. Dice Haymitch.No hay camilla, pero la anciana del puesto de ropa nos vende el tablero que le hace demostrador. Simplemente no digis dnde lo conseguisteis. Dice, empaquetando rpidamente elresto de su mercanca. La mayor parte de la plaza se ha vaciado, el miedo ganndole a lacompasin. Pero despus de lo que acaba de pasar, no puedo culpar a nadie. Para cuando hemos colocado a Gale boca abajo sobre el tablero, slo queda un puado depersonas para llevarlo. Haymitch, Peeta y un par de mineros que trabajan en el mismo grupoque Gale lo levantan. Leevy, una chica que vive a unas pocas casas de distancia de la ma en la Veta, me agarra elbrazo. Mi madre mantuvo a su hermano pequeo con vida el ao pasado cuando contrajo elsarampin. Necesitas ayuda para volver? Sus ojos grises estn asustados pero decididos. No, pero puedes traer a Hazelle? Enviarla aqu? Pregunto. S. Dice Leevy, volvindose sobre los talones. Leevy! Digo. No le dejes traer a los nios. No. Me quedar con ellos yo misma. Gracias. Cojo la chaqueta de Gale y me apresuro detrs de los dems. Pon algo de nieve sobre eso. Ordena Haymitch por encima del hombro. Cojo unpuado de nieve y lo presiono contra mi mejilla, calmando algo el dolor. Ahora mi ojoizquierdo est llorando con ganas, y en la luz en disminucin todo lo que puedo hacer es seguirlas botas delante de m.Mientras andamos oigo a Bristel y Thom, los compaeros de grupo de Gale, unir las piezasde la historia de lo que ha pasado. Gale debi de haber ido a la casa de Cray, como ha hechocien veces, sabiendo que Cray siempre paga bien por un pavo salvaje. En vez de eso encontral nuevo agente de la paz en jefe, un hombre al que oyeron a alguien llamar Romulus Thread.Nadie sabe qu le pas a Cray. Estaba comprando licor blanco en el Quemador esta mismamaana, aparentemente an al mando del distrito, pero ahora no aparece por ninguna parte.Thread arrest a Gale de inmediato y, por supuesto, ya que estaba all de pie sosteniendo unpavo muerto, haba poco que Gale pudiera decir en defensa propia. El rumor de su apuro seextendi con rapidez. Fue llevado a la plaza, obligado a declararse culpable de su crimen, ysentenciado a un azotamiento que se llevara a cabo de inmediato. Para cuando yo aparec,haba sido azotado por lo menos cuarenta veces. Se desmay alrededor de la nmero treinta.70 71. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Menos mal que slo tena el pavo encima. Dice Bristel. Si hubiera llevado su cazahabitual, habra sido mucho peor. Le dijo a Thread que se lo encontr vagando por la Veta. Dijo que haba subido por lavalla y que lo apual con un palo. Todava un crimen. Pero si hubieran sabido que habaestado en el bosque con armas, lo habran matado seguro. Dice Thom. Qu pasa con Darius? Pregunta Peeta. Despus de unos veinte latigazos intervino, diciendo que ya era suficiente. Slo que no lohizo elegante y oficial, como Purnia. Agarr el brazo de Thread y Thread lo golpe en la cabezacon la culata del ltigo. Nada bueno le espera. Dice Bristel. No suena muy bien para ninguno de nosotros. Dice Haymitch. Empieza a caer la nieve, espesa y hmeda, haciendo que la visibilidad sea an ms difcil.Tropiezo en la subida a mi casa detrs de los otros, usando mis odos ms que mis ojos paraguiarme. Una luz dorada colorea la nieve cuando se abre la puerta. Mi madre, que sin duda meestaba esperando despus de un largo da de ausencia inexplicada, asimila la escena. Nuevo Jefe. Dice Haymitch, y ella asiente secamente como si no hiciera falta otraexplicacin.Me llena de admiracin, como siempre, el verla pasar de una mujer que me llama paramatar una araa a una mujer inmune al miedo. Cuando le traen a un enfermo o moribundo . . .este es el nico momento en que creo que mi madre sabe quin es. En instantes, la largamesa de la cocina ha sido vaciada, una tela blanca y estril extendida sobre ella, y Gale subidoencima. Mi madre vierte agua de una cafetera en un cuenco mientras le ordena a Prim quetraiga una serie de sus remedios del botiqun de medicinas. Hierbas secas y tinturas y botellascompradas en tiendas. Miro sus manos, los dedos largos y finos desmenuzando esto,aadiendo gotas de aquello, dentro del cuenco. Empapando una tela en el lquido calientemientras le da a Prim instrucciones para preparar una segunda pocin. Mi madre me mira. Te cort el ojo? No, slo est cerrado por la hinchazn. Ponte ms nieve en l. Instruye. Pero claramente no soy una prioridad. Puedes salvarlo? Le pregunto a mi madre. No dice nada mientras escurre la tela y lasostiene en el aire para que se enfre algo. No te preocupes. Dice Haymitch. Sola haber muchos azotamientos antes de Cray.Es a ella a quien se los llevbamos. No puedo recordar un tiempo antes de Cray, un tiempo donde haba un agente de la paz enjefe que usaba libremente el ltigo. Pero mi madre deba de tener mi edad ms o menos y 71 72. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comdeba de trabajar todava en la botica con sus padres. Incluso entonces, deba de tener manosde curandera. Siempre con mucho cuidado, empieza a limpiar la carne mutilada de la espalda de Gale. Mesiento mareada, intil, la nieve restante goteando desde mi guante a un charco en el suelo.Peeta me pone en una silla y sostiene contra mi mejilla un trapo lleno con nieve fresca. Haymitch les dice a Bristel y Thom que se vayan a casa, y lo veo apretar monedas contra suspalmas mientras se van. No se sabe lo que pasar con vuestro grupo. Dice. Ellos asienten y aceptan el dinero. Hazelle llega, sin aliento y sonrojada, nieve fresca en su pelo. Sin decir nada, se sienta en untaburete junto a la mesa, toma la mano de Gale, y la sostiene contra sus labios. Mi madre nisiquiera la saluda. Est ida, en esa zona especial que slo la incluye a ella y al paciente yocasionalmente a Prim. Los dems podemos esperar.Incluso en sus manos expertas, lleva mucho tiempo limpiar las heridas, reparar lo que seade la piel destrozada que pueda ser salvado, aplicar un blsamo y un vendaje ligero. A medidaque la sangre se aclara, puedo ver dnde aterriz cada golpe del ltigo y sentirlo resonar en elcorte nico de mi cara. Multiplico mi propio dolor una, dos, cuarenta veces y slo tengo laesperanza de que Gale siga inconsciente. Por supuesto, eso es demasiado que pedir. Mientrasse colocan las ltimas vendas, un gemido se escapa de sus labios. Hazelle le acaricia el pelo ysusurra algo mientras mi madre y Prim escanean su escaso almacn de analgsicos, del tipogeneralmente accesible tan slo a los mdicos. Son difciles de encontrar, caros, y siempre endemanda. Mi madre tiene que reservar los ms fuertes para el peor dolor, pero cul es elpeor dolor? Para m, siempre es el dolor que est presente. Si yo estuviera al mando, esosanalgsicos desapareceran en un da porque tengo muy poca capacidad para ver sufrir. Mimadre intenta reservarlos para aquellos que estn de verdad a punto de morir, para facilitarlesla salida del mundo.Ya que Gale est recuperando la consciencia, se deciden por una pocin de hierbas quepuede tomar por la boca. Eso no ser suficiente. Digo. Me miran. Eso no ser suficiente, s cmo se siente.Eso apenas si acabara con un dolor de cabeza. Lo combinaremos con jarabe para dormir, Katniss, y se las arreglar. Las hierbas son mspara la inflamacin . . . Mi madre empieza con calma. Slo dale ya la medicina! Le grito. Dsela! Quin eres t, adems, para decidircunto dolor puede soportar! Gale empieza a retorcerse al or mi voz, intentando llegar a m. El movimiento hace quesangre fresca empape sus vendajes y que un sonido agonizante salga de su boca. Llevosla fuera. Dice mi madre. Haymitch y Peeta literalmente me sacan a rastras dela habitacin mientras le grito obscenidades. Me sujetan sobre una cama en una habitacinextra hasta que dejo de luchar.72 73. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Mientras estoy all tumbada, con lgrimas intentando salir por la ranura de mi ojo, oigo aPeeta susurrarle a Haymitch acerca del Presidente Snow, acerca del levantamiento en elDistrito 8. Quiere que huyamos. Dice, pero si Haymitch tiene una opinin acerca de esto, no laofrece. Despus de un rato, mi madre viene y trata mi cara. Despus me sostiene la mano,acaricindome el brazo, mientras Haymitch le cuenta lo que pas con Gale. As que est volviendo a empezar? Dice. Como antes? Por lo que parece. Responde l. Quin habra dicho que bamos sentir que sefuera el viejo Cray? Cray no habra sido querido, en cualquier caso, por el uniforme que llevaba, pero era suhbito de atraer a jvenes hambrientas a su cama por dinero lo que lo converta en un objetode odio en el distrito. En tiempos muy malos, las ms hambrientas se congregaran en supuerta al caer la noche, compitiendo por ganar un puado de monedas con las que alimentar asu familia a base de vender sus cuerpos. De haber sido yo mayor cuando muri mi padre, talvez habra estado entre ellas. En vez de eso aprend a cazar. No s exactamente qu es lo que quiere decir mi madre con lo de que las cosas estnvolviendo a empezar, pero estoy demasiado enfadada y dolorida para preguntar. Sin embargo,queda registrada la idea de que regresan tiempos peores, porque cuando suena el timbre,salgo disparada de la cama. Quin podra ser a estas horas de la noche? Slo hay unarespuesta. Agentes de la paz. No pueden llevrselo. Digo. Tal vez sea a ti a quien buscan. Me recuerda Haymitch. O a ti. No es mi casa. Apunta Haymitch. Pero abrir la puerta. No, yo la abrir. Dice mi madre en voz baja. Vamos todos, sin embargo, siguindola por el pasillo hacia el insistente sonido del timbre.Cuando abre la puerta, no hay una cuadrilla de agentes de la paz sino una nica figura cubiertade nieve. Madge. Sostiene una cajita hmeda de cartn para que yo la coja. Usa esto con tu amigo. Dice. Levanto la tapa de la caja, revelando media docena deviales de lquido claro. Son de mi madre. Dijo que poda llevrmelos. salos, por favor. Corre de nuevo hacia la tormenta antes de que podamos detenerla. Nia loca. Musita Haymitch mientras seguimos a mi madre a la cocina. Lo que sea que mi madre le haya dado a Gale, yo tena razn, no es suficiente. Sus dientesestn apretados con fuerza y su piel brilla por el sudor. Mi madre llena una jeringa con el73 74. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comlquido claro de uno de los viales y se lo inyecta en el brazo. Casi de inmediato, su rostroempieza a relajarse. Qu es esa cosa? Pregunta Peeta. Es del Capitolio. Se llama morphling. Responde mi madre. Ni siquiera saba que Madge conociera a Gale. Dice Peeta. Solamos venderle fresas. Digo casi con enfado. Aunque, por qu estoy enfadada? Noporque ella haya trado la medicina, eso seguro. Deben de gustarle mucho. Dice Haymitch. Eso es lo que me irrita. La implicacin de que hay algo entre Gale y Madge. Y no me gusta. Es mi amiga. Es todo lo que digo. Ahora que Gale est en manos del analgsico, todo el mundo parece desinflarse. Prim noshace comer a todos algo de estofado y de pan. A Hazelle se le ofrece una habitacin, perotiene que ir a casa junto a los otros nios. Haymitch y Peeta estn los dos dispuestos aquedarse, pero mi madre los enva tambin a acostarse a casa. Sabe que no tiene sentidointentarlo conmigo y me deja atendiendo a Gale mientras ella y Prim descansan.A solas en la cocina con Gale, me siento en el taburete de Hazelle, sosteniendo su mano.Despus de un rato, mis manos encuentran su rostro. Toco partes de l que nunca antes habatenido razn de tocar. Sus pesadas cejas oscuras, la curva de su mejilla, la lnea de su nariz, ladepresin en la base de su cuello. Trazo el contorno de la barba en su mandbula y finalmentellego hasta sus labios. Suaves y amplios, algo agrietados, su aliento calienta mi piel fra. Todo el mundo parece ms joven mientras duerme? Porque ahora mismo podra ser elnio al que me encontr en el bosque hace aos, el que me acus de robar de sus trampas.Qu par ramossin padre, asustados, pero tambin ferozmente comprometidos a mantenera nuestras familias con vida. Desesperados, aunque a partir de ese da ya no solos, porque noshabamos encontrado el uno al otro. Pienso en cien momentos en el bosque, tardes perezosasde pesca, el da en que le ense a nadar, aquella vez que me torc la rodilla y l me llev acasa. Confiando en el otro, vigilndonos mutuamente las espaldas, obligndonos mutuamentea ser valientes. Por primera vez, invierto nuestras posiciones en mi cabeza. Imagino a Gale presentndosevoluntario para salvar a Rory en la cosecha, viendo cmo lo arrancan de mi vida,convirtindose en el amante de una chica extraa para permanecer con vida, y despusvolviendo a casa con ella. Viviendo junto a ella. Prometiendo casarse con ella.El odio que siento hacia l, hacia la chica fantasma, hacia todo, es tan real e inmediato queme ahoga. Gale es mo. Yo soy suya. Cualquier otra cosa es inconcebible. Por qu hizo faltaque fuera azotado hasta el lmite de su vida para que me diera cuenta? 74 75. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Porque soy egosta. Soy una cobarde. Soy el tipo de chica que, cuando podra ser til deverdad, huira para seguir con vida y abandonara a los que no la pudieran seguir para quesufrieran y murieran. Esta es la chica a la que Gale se encontr hoy en el bosque. No me extraa que ganara los Juegos. Ninguna persona decente los gana jams. Salvaste a Peeta, pienso dbilmente. Pero ahora me cuestiono incluso eso. Saba de sobra que mi vida de vuelta en el Distrito 12sera imposible si dejara morir a ese chico.Apoyo la cabeza sobre el borde de la mesa, superada por el odio hacia m misma. Deseandohaber muerto en la arena. Deseando que Seneca Crane me hubiera hecho explotar enpedacitos de la forma en que el Presidente Snow dijo que debera haber hecho cuando levantlas bayas. Las bayas. Me doy cuenta de que la respuesta a la pregunta de quin soy depende de esepuado de frutos venenosos. Si los levant para salvar a Peeta porque saba que seramarginada si volva sin l, entonces soy despreciable. Si los levant porque lo amaba, entoncestodava soy egocntrica, aunque perdonable. Pero si los levant para desafiar al Capitolio, soyalguien valioso. El problema es que no s exactamente lo que pasaba dentro de m en esemomento. Podra tener razn la gente de los distritos? Que era un acto de rebelin, si bien unoinconsciente? Porque, muy en el fondo, yo deba de saber que no era suficiente paramantenerme a m, o a mi familia, o a mis amigos con vida el huir. Incluso si pudiera. Noarreglara nada. No impedira que hicieran dao a la gente como a Gale hoy. En realidad la vida en el Distrito 12 no es tan diferente a la vida en la arena. Llegado unmomento tienes que dejar de escapar y darte la vuelta y enfrentarte a quien sea que te quieraver muerto. Lo difcil es encontrar el valor para hacerlo. Bueno, no es difcil para Gale. l nacirebelde. Yo soy la que hace planes de huida. Lo siento tanto. Susurro. Me inclino hacia delante y lo beso. Sus prpados se levantan y me mira a travs de una neblina de opiceos. Hola, Catnip. Hola, Gale. Pens que a estas alturas ya te habras ido. Mis opciones son sencillas. Puedo morir como una presa en el bosque o puedo morir aqujunto a Gale. No me voy a ninguna parte. Me voy a quedar justo aqu y causar todo tipo de problemas. Yo tambin. Dice Gale. Slo consigue esbozar una sonrisa antes de que las drogasvuelvan a llevrselo.75 76. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 9Alguien me sacude el hombro y me yergo en el asiento. Me he quedado dormida con lacara sobre la mesa. La tela blanca ha dejado arrugas en mi mejilla buena. La otra, la que recibiel latigazo de Thread, late dolorosamente. Gale est muerto para el mundo, pero sus dedosestn cerrados con fuerza alrededor de los mos. Huelo pan fresco y giro mi cuello rgido paraencontrarme con Peeta mirndome desde arriba con una expresin tristsima. Tengo lasensacin de que nos ha estado mirando un largo rato. Sube a la cama, Katniss. Yo lo cuidar ahora. Dice. Peeta. Sobre lo que dije ayer, sobre lo de huir . . . Empiezo. Lo s. Dice. No hay nada que explicar. Veo las hogazas de pan sobre la alacena a la luz plida de la maana nevada. Las sombrasazules bajo sus ojos. Me pregunto si durmi lo ms mnimo. No pudo haber sido muchotiempo. Pienso en su consentimiento en ir conmigo ayer, en l ponindose de mi lado paraproteger a Gale, en su disposicin a unir su destino con el mo por completo cuando le doy tanpoco a cambio. No importa lo que haga, le estoy haciendo dao a alguien. Peeta . . . Slo vete a la cama, vale? Subo a tientas las escaleras, me arrastro bajo las mantas, y me quedo dormida al momento.En algn punto, Clove, la chica del Distrito 2, entra en mis sueos. Me persigue, me presionacontra el suelo, y saca un cuchillo para cortarme la cara. Se clava profundamente en mi mejilla,abriendo un corte ancho. Despus Clove empieza a transformarse, su cara alargndose en unhocico, pelo oscuro brotando de su piel, sus uas creciendo a largas garras, pero sus ojospermanecen iguales. Se convierte en la versin mutada de s misma, la creacin lobuna delCapitolio que nos aterroriz en la ltima noche en la arena. Lanzando la cabeza hacia atrs,suelta un aullido largo e inquietante al que se incorporan los mutos cercanos. Clove empieza abeber a lametones la sangre que fluye desde mi herida, cada lengetazo enviando una nuevaonda de dolor a travs de mi cara. Suelto un grito estrangulado y me despierto con unsobresalto, sudando y temblando al mismo tiempo. Acunando mi mejilla lastimada en unamano, me recuerdo que no fue Clove sino Thread quien me caus esta herida. Deseo quePeeta estuviera aqu para sostenerme, hasta que recuerdo que se supone que ya no debodesear eso. He elegido a Gale y la rebelin, y un futuro con Peeta es el diseo del Capitolio, noel mo.76 77. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com La hinchazn alrededor de mi ojo ha bajado y puedo abrirlo un poco. Aparto a un lado lascortinas y veo que la tormenta de nieve se ha intensificado hasta una ventisca completa. Nohay nada salvo blancura y el aullido del viento que suena muy parecido a las mutaciones.Agradezco la ventisca, con sus vientos feroces y sus potentes nevadas. Esto tal vez seasuficiente para mantener a los lobos de verdad, tambin conocidos como agentes de la paz,lejos de mi puerta. Unos pocos das para pensar. Para disear un plan. Con Gale y Peeta yHaymitch todos a mano. Esta ventisca es un regalo.Antes de bajar a enfrentarme con esta nueva vida, sin embargo, me tomo algo de tiempopara asimilar lo que eso supone. Hace menos de un da, estaba preparada para dirigirme a laespesura con mis seres queridos en medio del invierno, con la posibilidad muy real de que elCapitolio nos persiguiera. Una empresa precaria en el mejor de los casos. Pero ahora me estoycomprometiendo a algo todava ms arriesgado. Luchar contra el Capitolio asegura represaliasterribles. Tengo que aceptar que podr ser arrestada en cualquier momento. Habr un golpeen la puerta, como el de anoche, una tropa de agentes de la paz para llevarme con ellos. Talvez haya tortura. Mutilacin. Una bala en mi cerebro en la plaza de la ciudad, si tengo la suertede irme con tanta rapidez. El Capitolio tiene innumerables formas creativas de matar gente.Me imagino estas cosas y estoy aterrorizada, pero aceptmoslo: ya han estado acechando enel fondo de mi mente. He sido tributo en los Juegos. Amenazada por el presidente. He recibidoun latigazo en la cara. Ya soy un objetivo.Ahora viene la parte ms dura. Tengo que aceptar el hecho de que mi familia y amigos talvez compartan este destino. Prim. Slo tengo que pensar en Prim y toda mi resolucin sedesintegra. Es mi deber protegerla. Me subo la manta sobre la cabeza, y mi respiracin es tanrpida que agoto todo el oxgeno y empiezo a ahogarme en busca de aire. No puedo dejar queel Capitolio le haga dao a Prim.Y despus lo veo claro. Ya lo han hecho. Han matado a su padre en esas horribles minas. Sehan quedado sentados mientras casi se mora de hambre. La han elegido como tributo,despus le han hecho mirar cmo su hermana luchaba a muerte en los Juegos. Le han hechomucho ms dao que a m a la edad de doce aos. E incluso eso palidece en comparacin conla vida de Rue. Me aparto la manta de un empujn y aspiro el aire fro que se filtra entre los cristales de laventana.Prim . . . Rue . . . no son ellas la verdadera razn por la que debo intentar luchar? Porquelo que se les ha hecho est tan mal, tan ms all de toda justificacin, tan malvado que no hayeleccin? Porque nadie tiene el derecho de tratarlas como ellas han sido tratadas? S. Esto es lo que hay que recordar cuando el terror amenace con engullirme. Lo que estoy apunto de hacer, lo que sea que a cualquiera de nosotros nos obliguen a soportar, es por ellas.Es demasiado tarde para ayudar a Rue, pero tal vez no lo sea para esas cinco caritas que memiraban desde la plaza del Distrito 11. No demasiado tarde para Rory y Vick y Posy. Nodemasiado tarde para Prim. 77 78. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Gale tiene razn. Si la gente tiene el valor, esto podra ser una oportunidad. Tambin tienerazn en que, ya que yo lo he puesto en movimiento, podra hacer mucho. Aunque no tengo niidea de qu es lo que debera hacer. Pero decidir no huir es el primer paso crucial.Me tomo una ducha, y esta maana mi cerebro no est preparando listas de provisionespara la espesura, sino intentando averiguar cmo organizaron ese levantamiento en el Distrito8. Tantos, tan claramente actuando en desafo al Capitolio. Estaba siquiera planeado, o fuealgo que simplemente explot tras aos de odio y resentimiento? Cmo podramos hacer esoaqu? La gente del Distrito 12 se unira o echara el cerrojo a sus puertas? Ayer la plaza sevaci tan rpido despus del azotamiento de Gale. Pero no es eso porque nos sentimos todosimpotentes y no tenemos ni idea de qu hacer? Necesitamos que alguien nos dirija y nosasegure que esto es posible. Y no creo que yo sea esa persona. Tal vez haya sido la catalizadorade la rebelin, pero un lder debera ser alguien con conviccin, y yo apenas si soy unaconversa. Alguien con valor inquebrantable, y yo an estoy trabajando muy duro paraencontrar el mo. Alguien con palabras claras y persuasivas, y yo soy tan cohibida.Palabras. Pienso en palabras y pienso en Peeta. Cmo la gente acoge cualquier cosa quedice. Me apuesto a que podra llevar a una multitud a la accin, si eligiera hacerlo. Encontraralas cosas que decir. Pero estoy segura de que la idea nunca ha cruzado su mente. Abajo, encuentro a mi madre y a Prim atendiendo a un Gale adormilado. La medicina debede estar dejando de hacer efecto, a juzgar por la expresin de su cara. Me preparo para otralucha pero trato de mantener la voz tranquila. No puedes ponerle otra inyeccin? Lo har, si hace falta. Pens que debamos intentarlo con la capa de nieve antes. Dicemi madre. Le ha quitado los vendajes. Prcticamente puedes ver el calor irradiando desde laespalda de Gale. Le coloca una tela limpia sobre la carne inflamada y asiente hacia Prim. Prim se acerca, removiendo lo que parece ser un gran cuenco de nieve. Pero est teido deun suave verde y desprende un olor dulce y limpio. Capa de nieve. Empieza a verterlacuidadosamente sobre la tela usando un cucharn. Casi puedo or cmo crepita la pielatormentada de Gale al encontrarse con la mezcla de nieve. Sus prpados se abren, y emite unsonido de alivio. Es afortunado el que tengamos nieve. Dice mi madre. Pienso en lo que debe de haber sido recuperarse de latigazos en medio del verano, con elcalor asfixiante y el agua tibia del grifo. Qu hacas en meses clidos? Pregunto. Una arruga aparece entre las cejas de mi madre cuando frunce el ceo. Intentar mantener apartadas a las moscas.Mi estmago da un vuelco ante la idea. Llena un pauelo con la mezcla de capa de nieve yla sostengo contra el verdugn de mi mejilla. Al instante el dolor remite. Es el fro de la nieve, 78 79. Traduccin de www.librojoven.blogspot.coms, pero cualquiera que sea la mezcla de jugos de hierbas que ha aadido mi madre tambinayuda. Oh. Es fantstico. Por qu no se lo pusiste anoche? Tena que dejar que la herida cuajara antes. Dice. No s qu significa eso exactamente, pero mientras funcione, quin soy yo paracuestionarla? Ella sabe lo que se hace, mi madre. Siento una punzada de remordimiento sobreayer, las cosas que le grit mientras Peeta y Haymitch me sacaban a rastras de la cocina. Perdn. Por gritarte ayer. He odo cosas peores. Dice. Ya has visto cmo es la gente, cuando alguien al quequieren sufre. Alguien al que quieren. Las palabras me traban la lengua como si estuviera llena de capa denieve. Por supuesto, quiero a Gale. Pero a qu clase de amor se refiere? A qu me refiero yocuando digo que quiero a Gale? No lo s. Anoche s que lo bes, en un momento en que misemociones estaban disparadas. Pero no estoy segura de que l lo recuerde. Lo recuerda?Espero que no. Si lo recuerda, todo se har ms complicado y de verdad que no puedo pensaren besar a nadie cuando tengo una rebelin que incitar. Sacudo levemente la cabeza paraaclararla. Dnde est Peeta? Digo. Se fue a casa cuando omos que te removas. No quera dejar su casa desatendidadurante la tormenta. Dice mi madre. Lleg all bien? Pregunto. En una ventisca, puedes perderte en cuestin de metros ysalirte del camino hacia el olvido. Por qu no llamas para comprobarlo? Voy al estudio, un lugar que en lo fundamental he evitado desde mi encuentro con elPresidente Snow, y marco el nmero de Peeta. Despus de varios tonos de espera, responde. Hola. Slo quera asegurarme de que hubieras llegado bien a casa. Digo. Katniss, vivo a tres casas de ti. Lo s, pero con el tiempo y eso. Bueno, estoy bien. Gracias por preguntar. Hay una larga pausa. Cmo est Gale? Bien. Mi madre y Prim le estn poniendo capa de nieve ahora. Y tu cara? Yo tambin tengo algo. Digo. Has visto hoy a Haymitch? 79 80. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Me pas a verlo. Completamente borracho. Pero le encend el fuego y le dej algo depan. Quera hablar con . . . con vosotros dos. No me atrevo a aadir ms, aqu en mitelfono, que seguro que est pinchado. Probablemente tengas que esperar a que el tiempo se calme. Dice. Aunque nosucedern muchas cosas antes de eso, en cualquier caso. No, no muchas. Concuerdo. Pasan dos das antes de que la tormenta se apacige, dejndonos con montones de nievems altos que mi cabeza. Otro da antes de que aclaren el camino desde la Aldea de losVencedores hasta la plaza. Durante este tiempo ayudo a atender a Gale, aplico capa de nieve ami mejilla, intento recordar todo lo que puedo sobre el levantamiento en el Distrito 8, por siacaso eso nos ayuda. La hinchazn de mi cara disminuye, dejndome con una herida enproceso de curacin que me pica y un ojo muy negro. Pero an as, en cuanto tengo la primeraoportunidad, llamo a Peeta para ver si quiere ir a la ciudad conmigo. Levantamos a Haymitch y lo arrastramos con nosotros. Se queja, pero no tanto como decostumbre. Todos sabemos que tenemos que discutir lo que pas y que eso no puede ser enningn lugar tan peligroso como nuestras casas en la Aldea de los Vencedores. De hecho,esperamos hasta que la aldea queda muy atrs para siquiera hablar. Me paso el tiempoestudiando las paredes de tres metros apiladas a cada lado del estrecho camino que ha sidoaclarado, preguntndome si se nos caern encima. Finalmente Haymitch rompe el silencio. As que nos vamos todos hacia lo grande y desconocido, no? Me pregunta. No. Digo. Ya no. Has trabajado en los fallos en tu plan, verdad, preciosa? Pregunta. Alguna ideanueva? Quiero empezar un levantamiento. Haymitch slo se re. Ni siquiera es una risa cruel, lo que es todava peor. Significa que nisiquiera puede tomarme en serio. Bueno, yo quiero un trago. Aunque hazme saber qu tal te sienta eso a ti. Entonces cul es tu plan? Le espeto de vuelta. Mi plan es asegurarme de que todo sea totalmente perfecto para tu boda. DiceHaymitch. Llam y cambi el horario de la sesin de fotos sin dar demasiados detalles. Ni siquiera tienes telfono. Effie arregl eso. Dice. Sabes que me pregunt si quera ser yo quien te entregaraal novio? Le dije que cuanto antes, mejor. 80 81. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Haymitch. Puedo or la splica colndose en mi voz. Katniss. Imita mi tono. No funcionar. Nos callamos mientras un equipo de hombres con palas pasa a nuestro lado, dirigindosehacia la Aldea de los Vencedores. Tal vez puedan hacer algo sobre esas paredes de tres metros.Y para cuando estn fuera del alcance, la plaza est demasiado cerca. Entramos en ella y lostres nos detenemos al mismo tiempo. No pueden suceder muchas cosas durante la ventisca. Eso es lo que Peeta y yo habamosacordado. Pero no habramos podido estar ms equivocados. La plaza ha sido transformada.Una inmensa bandera con el sello de Panem cuelga del techo del Edificio de Justicia. Agentesde la paz, en prstinos uniformes blancos, marchan sobre adoquines limpiamente barridos. A lolargo de los tejados, ms de ellos ocupan emplazamientos de pistolas automticas. Lo msinquietante es la lnea de construcciones nuevasun poste oficial de azotamiento, variasempalizadas, y una horcase alzan en el centro de la plaza. Thread es un trabajador rpido. Dice Haymitch. A varias calles de distancia de la plaza, veo alzarse un fuego. Ninguno de nosotros tiene quedecirlo. Slo puede ser el Quemador desapareciendo en medio del humo. Pienso en Sae laGrasienta, Ripper, todos los amigos mos que hacen all su vida. Haymitch, no crees que todos estaban an . . . No puedo terminar la frase. Nah, son ms listos que eso. T tambin lo seras, si hubieras vivido ms. Dice. Bueno, mejor que me vaya a ver de cunto alcohol de friccin puede prescindir el boticario. Se va con dificultad al otro lado de la plaza y miro a Peeta. Para qu lo quiere? Despus me doy cuenta de la respuesta. No podemos dejarque lo beba. Se matar a s mismo, o por lo menos se quedar ciego. Tengo algo de licor blancoapartado en casa. Yo tambin. Tal vez eso le bastar hasta que Ripper encuentre la forma de volver alnegocio. Dice Peeta. Necesito ir a ver cmo est mi familia. Yo tengo que ir a ver a Hazelle. Ahora estoy preocupada. Pens que estara en nuestroumbral en cuanto se aclarara la nieve. Pero no ha habido noticias de ella. Yo tambin ir. Me pasar por la panadera de camino a casa. Gracias. De repente tengo mucho miedo de lo que pueda encontrar.Las calles estn casi desiertas, lo que no sera raro en este momento del da si la genteestuviera en las minas, los nios en el colegio. Pero no lo estn. Veo caras mirndonos desdelas puertas, a travs de grietas en persianas.Un levantamiento, pienso. Qu idiota soy. Hay un fallo inherente en el plan que tanto Galecomo yo estuvimos demasiado ciegos para ver. Un levantamiento requiere quebrantar la ley, 81 82. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comdesafiar a la autoridad. Nosotros lo hemos hecho todas nuestras vidas, nuestras familias lo hanhecho. Cazando furtivamente, haciendo trueques en el mercado negro, burlndonos delCapitolio en el bosque. Pero para la mayor parte de la gente en el Distrito 12, un viaje paracomprar algo en el Quemador sera demasiado arriesgado. Y yo espero que se renan en laplaza con ladrillos y antorchas? La mera visin de Peeta y ma es bastante para hacer que lagente aparte a sus hijos de las ventanas y cierre con fuerza las cortinas.Encontramos a Hazelle en su casa, cuidando a una Posy muy enferma. Reconozco lasmarcas del sarampin. No poda dejarla. Dice. Saba que Gale estara en las mejores manos posibles. Por supuesto. Digo. Est mucho mejor. Mi madre dice que estar de vuelta en lasminas en un par de semanas. En cualquier caso, tal vez no abran hasta entonces. Dice Hazelle. El anuncio es queestn cerradas hasta nuevo aviso. Le echa una mirada nerviosa a su tina de ropa vaca. T tambin has cerrado? Pregunto. No oficialmente. Dice Hazelle. Pero todo el mundo tiene miedo a utilizarme. Tal vez sea la nieve. Dice Peeta. No, Rory hizo una ronda rpida esta maana. Nada que lavar, aparentemente. Rory envuelve los brazos alrededor de Hazelle. Estaremos bien. Saco un puado de dinero del bolsillo y lo dejo sobre la mesa. Mi madre enviar algo para Posy. Cuando salimos, me vuelvo hacia Peeta. T vuelve. Yo quiero pasarme por el Quemador. Ir contigo. No. Ya te he metido en bastantes problemas. Le digo. Y evitar un paseo por el Quemador . . . eso va a arreglar las cosas para m? Sonre yme coge de la mano. Juntos atravesamos las calles de la Veta hasta que alcanzamos el edificioardiendo. Ni siquiera se han molestado en dejar a agentes de la paz a su alrededor. Saben quenadie intentara salvarlo. El calor de las llamas derrite la nieve colindante y un reguero negro discurre junto a mispies.82 83. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Es todo ese polvo de carbn, de los viejos tiempos. Digo. Estaba en cada grieta y encada ranura. Enterrado en las tablas del suelo. Es sorprendente que el sitio no hubieraexplotado antes. Quiero ver a Sae la Grasienta. No hoy, Katniss. No creo que ayudramos a nadie yndolos a ver.Volvemos a la plaza. Compro varias tartas del padre de Peeta mientras ellos charlan cobreel tiempo. Nadie menciona los feos objetos de tortura que hay a metros de la puerta. Lo ltimode lo que me doy cuenta cuando dejamos la plaza es que no reconozco las caras de ninguno delos agentes de la paz. A medida que van pasando los das, las cosas van de mal en peor. Las minas permanecencerradas durante dos semanas, y para entonces la mitad del Distrito 12 se est muriendo dehambre. El nmero de nios apuntndose para las teselas sube como la espuma, pero confrecuencia no reciben su grano. Empieza a escasear la comida, e incluso aquellos con dinerosalen de las tiendas con las manos vacas. Cuando vuelven a abrir las minas, se recortan lossalarios, se amplan los horarios, los mineros se envan a lugares de trabajo muy peligrosos. Latan esperada comida del Da del Paquete llega en mal estado y mermada por roedores. Lasinstalaciones en la plaza ven mucha accin cuando la gente es arrastrada hacia ellas ycastigada por ofensas que se ignoraron durante tanto tiempo que habamos olvidado quefueran ilegales.Gale vuelve a casa sin ms charla de rebelin entre nosotros. Pero no puedo evitar pensarque todo lo que ve no har sino fortalecer su resolucin de devolver el golpe. Las penurias enlas minas, los cuerpos torturados en la plaza, el hambre en los rostros de su familia. Rory se haapuntado para las teselas, algo sobre lo que Gale ni siquiera puede hablar, pero an no essuficiente, con la disponibilidad inexistente y el precio de la comida siempre en ascenso. Lo nico bueno es que consigo que Haymitch contrate a Hazelle como ama de llaves,resultando en algo de dinero extra para ella y un modo de vida muy superior para Haymitch. Esraro ir a su casa, encontrarla fresca y limpia, comida calentndose en la cocina. l apenas se dacuenta porque est luchando una batalla muy diferente. Peeta y yo intentamos racionarcuanto licor blanco tenamos, pero casi se ha agotado, y la ltima vez que vi a Ripper, estabapreparando ms.Me siento como una paria cuando ando por las calles. Ahora todo el mundo me evita enpblico. Pero no hay escasez de compaa en casa. Un flujo estable de enfermos y heridos esdepositado en nuestra cocina ante mi madre, que hace tiempo ya que dej de cobrar por susservicios. Sus reservas de remedios son tan escasos, sin embargo, que dentro de poco todo conlo que podr tratar a sus pacientes ser nieve.El bosque, por supuesto, est prohibido. Absolutamente. Sin cuestin. Ni siquiera Galedesafa esto ahora. Pero una maana, yo s. Y no es la casa llena de enfermos y moribundos,las espaldas sangrantes, los nios de rostro esculido, las botas marchantes, o la omnipresentemiseria la que me lleva debajo de la valla. Es la llegada de una caja de vestidos de novia unanoche con una nota de Effie diciendo que el Presidente Snow los aprob en persona.83 84. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com La boda. De verdad est planeando llevarla a cabo? Qu conseguir eso en su cerebroretorcido? Es por el beneficio de aquellos en el Capitolio? Se prometi una boda, se har unaboda. Y despus nos matar? Como leccin para los distritos? No lo s. No puedo verlesentido ninguno. Doy vueltas y vueltas en la cama hasta que ya no puedo soportarlo ms.Tengo que salir de aqu. Por lo menos durante unas pocas horas.Mis manos buscan en mi armario hasta que encuentro el traje aislante de invierno queCinna me hizo para uso recreativo en el Tour de la Victoria. Botas impermeables, un traje denieve que me cubre de la cabeza a los pies, guantes trmicos. Adoro mis viejas cosas de caza,pero la caminata que tengo hoy en mente es ms apropiada para esta ropa de alta tecnologa.Bajo las escaleras de puntillas, lleno mi bolsa de caza con comida, y salgo a escondidas de lacasa. Andando a hurtadillas por calles poco importantes y callejones oscuros, llego hasta elpunto dbil de la valla que est ms cerca de la carnicera de Rooba. Ya que muchostrabajadores cruzan por aqu para llegar a las minas, la nieve est llena de pisadas. Las mas nose notarn. Con todas sus renovaciones en la seguridad, Thread le ha prestado poca atencin ala verja, tal vez pensando que el tiempo duro y los animales salvajes sern suficientes paramantener a la gente en el interior con seguridad. Incluso as, una vez estoy bajo la cadena,cubro mis huellas hasta que los rboles las ocultan por m. El amanecer apenas est rompiendo cuando recupero un set de arco y flechas y empiezo aforzar un camino a travs de la nieve amontonada en el bosque. Estoy decidida, por algunarazn, a llegar al bosque. Tal vez para decirle adis al sitio, a mi padre y a los momentos felicesque pasamos all, porque s que probablemente no volver jams. Tal vez slo para poderrespirar tranquila otra vez. A una parte de m no le importa que me cojan, si puedo verlo unavez ms.El viaje me lleva el doble de lo habitual. La ropa de Cinna mantiene bien el calor, y llegoempapada de sudor bajo el traje de nieve mientras mi cara est entumecida por el fro. El brillofurioso del sol invernal sobre la nieve me dificulta la visin, y estoy tan exhausta y envuelta enmis propios pensamientos desesperanzados que no veo las seales. El delgado hilo de humosaliendo de la chimenea, las mellas de pisadas recientes, el olor a agujas de pino hervidas.Estoy literalmente a unos pocos metros de la puerta de la casa de cemento cuando medetengo en seco. Y no es por el humo o las huellas o el olor. Es por el inconfundible chasquidode un arma detrs de m.Segunda naturaleza. Instinto. Me doy la vuelta, sacando la flecha, aunque ya s que lasuerte no est de mi parte. Veo el uniforme blanco de agente de la paz, la barbilla puntiaguda,el iris marrn claro donde mi flecha encontrar un hogar. Pero el arma est cayendo al suelo yla mujer desarmada est levantando algo hacia m en su mano enguantada. Para! Grita. Vacilo, incapaz de procesar este giro en los acontecimientos. Tal vez tengan rdenes detraerme con vida para poder torturarme y hacerme incriminar a toda persona que conocjams. S, buena suerte con eso, pienso. Mis dedos ya se han decidido a soltar la flecha cuandoveo el objeto en el guante. Es un pequeo crculo blanco de pan cimo. Ms como una galleta,84 85. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comen realidad. Gris y rada por los bordes. Pero hay una imagen claramente estampada en elcentro. Es mi sinsajo. 85 86. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com PARTE II EL QUELL86 87. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 10No tiene sentido. Mi pjaro convertido en pan. Al contrario que los estilosos accesorios quevi en el Capitolio, esto definitivamente no es un objeto de moda. Qu es eso? Qu significa? Pregunto con aspereza, todava preparada para matar. Significa que estamos de tu parte. Dice una voz temblorosa detrs de m. No la vi al llegar. Debe de haber estado en la casa. No aparto la vista de mi actual objetivo.Probablemente la recin llegada est armada, pero me apuesto a que no me dejar or el clicque significara que mi muerte es inminente, sabiendo que matara al instante a suacompaante. Ven aqu para que pueda verte. Ordeno. No puede, est . . . Empieza la mujer de la galleta. Ven aqu! Grito. Oigo un paso y un sonido de arrastre. Puedo or el esfuerzo que elmovimiento requiere. Otra mujer, o tal vez debera llamarla chica ya que parece teneralrededor de mi edad, cojea hacia mi campo de visin. Est mal vestida en un uniforme deagente de la paz completo con la capa blanca de piel, pero que es varias tallas demasiadogrande para su pequea figura. No lleva ningn arma a la vista. Sus manos estn ocupadasmanteniendo derecha una vasta muleta hecha a partir de una rama rota. La punta de su botaderecha no es capaz de levantarse sobre la nieve, de ah el arrastre. Examino el rostro de la chica, que est de un rojo brillante por el fro. Sus dientes estntorcidos y hay una marca de nacimiento color fresa sobre sus ojos marrn chocolate. Esta noes una agente de la paz. Tampoco una ciudadana del Capitolio. Quines sois? Pregunto con precaucin pero con menos beligerancia. Me llamo Twill. Dice la mujer. Ella es mayor. Tal vez treinta y cinco o por ah. Y estaes Bonnie. Nos hemos escapado del Distrito Ocho. Distrito 8! Entonces tienen que saber ms sobre el levantamiento! Dnde conseguisteis los uniformes? Pregunto. Los rob de la fbrica. Dice Bonnie. All los hacemos. Slo que pens que este serapara . . . para otra persona. Por eso se ajusta tan mal. La pistola viene de un agente de la paz muerto. Dice Twill, siguiendo mi mirada. Esa galleta en tu mano. Con el pjaro. De qu va todo eso? Pregunto.87 88. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com No lo sabes, Katniss? Bonnie parece estar genuinamente sorprendida.Me reconocen. Por supuesto que me reconocen. Mi rostro no est cubierto y estoy aqu enel exterior del Distrito 12 apuntndoles con una flecha. Quin ms podra ser? S que es como la insignia que llevaba en la arena. No lo sabe. Dice Bonnie suavemente. Tal vez no sepa nada. De repente siento la necesidad de aparentar estar por encima de todo. S que ha habido un levantamiento en el Ocho. S, por eso tuvimos que salir. Dice Twill. Bueno, ahora estis bien y fuera. Qu vais a hacer? Pregunto. Nos dirigimos al Distrito Trece. Responde Twill. El Trece? Digo. No hay Trece. Desapareci del mapa. Hace setenta y cinco aos. Dice Twill. Bonnie cambia de postura sobre su muleta y hace una mueca de dolor. Qu te pasa en la pierna? Pregunto. Me torc el tobillo. Mis botas son demasiado grandes. Dice Bonnie. Me muerdo el labio. Mi instinto me dice que estn diciendo la verdad. Y detrs de esaverdad hay un montn de informacin que me gustara conseguir. Sin embargo, doy un paso elfrente y recupero la pistola de Twill antes de bajar mi arco. Despus vacilo un momento,pensando en otro da en este bosque, cuando Gale y yo vimos un aerodeslizador aparecer de lanada y capturar a dos fugitivos del Capitolio. Al chico le lanzaron una lanza y lo mataron. Lachica pelirroja, lo averig cuando fui al Capitolio, fue mutilada y convertida en una sirvientamuda llamada Avox. Alguien os persigue? No lo creemos. Pensamos que creen que morimos en la explosin de la fbrica. DiceTwill. Slo fue de casualidad que no fuera as. Est bien, vamos dentro. Digo, sealando con la cabeza la casa de cemento. Las sigo alinterior, llevando la pistola. Bonnie se dirige directa al hogar y se sienta sobre una capa de agente de la paz que ha sidoextendida ante l. Alza las manos ante la dbil llama que arde en un extremo de un troncocarbonizado. Su piel est tan plida que parece traslcida y puedo ver el fuego brillar a travsde ella. Twill trata de colocar la capa, que debe de haber sido la suya propia, alrededor de lachica tiritante. 88 89. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comUna lata de un galn ha sido cortada por la mitad, el borde irregular y peligroso. Est sobrelas cenizas, lleno con un puado de agujas de pino hirviendo en agua. Haciendo t? Pregunto. En realidad no estamos seguras. Recuerdo ver a alguien hervir agujas de pino en losJuegos del Hambre hace unos aos. Por lo menos, creo que eran agujas de pino. Dice Twillcon el ceo fruncido. Recuerdo el Distrito 8, un lugar feo y urbano apestando a gases industriales, la gentealojada en gastados edificios de varias plantas. Apenas si una brizna de hierba a la vista. Sinoportunidad, jams, de conocer la naturaleza. Es un milagro que estas dos hayan llegado hastaaqu. Sin comida? Pregunto. Bonnie asiente. Cogimos lo que pudimos, pero la comida ha sido tan escasa. Nos quedamos sin nadahace tiempo. El temblor en su voz derrite mis restantes defensas. No es ms que una chicamalnutrida y herida escapando del Capitolio. Bueno, entonces este es vuestro da de suerte. Digo, dejando caer mi bolsa de caza enel suelo. La gente se est muriendo de hambre por todo el distrito y nosotras an tenemosms que de sobra. As que he estado repartiendo un poco por ah. Tengo mis propiasprioridades: la familia de Gale, Sae la grasienta, algunos de los otros miembros del Quemadorque se quedaron sin puesto. Mi madre tiene otra gente, sobre todo pacientes, a quienesquiere ayudar. Esta maana llen a propsito mi bolsa de caza hasta los topes, sabiendo quemi madre vera la despensa vaca y asumira que estaba haciendo mi ronda a los hambrientos.En realidad estaba haciendo tiempo para ir al lago sin que se preocupara. Tena intencin derepartir la comida esta tarde al volver, pero ahora veo que eso no va a suceder. De la bolsa saco dos bollos frescos con una capa de queso gratinado encima. Parece quesiempre tenemos provisin de estos desde que Peeta averigu que eran mis favoritos. Le lanzouno a Twill pero me acerco y le dejo el otro a Bonnie en el regazo ya que su coordinacinparece un poco cuestionable de momento y no quiero que la cosa termine en el fuego. Oh. Dice Bonnie. Oh, todo esto es para m?Algo dentro de m da un vuelco cuando recuerdo otra voz. Rue. En la arena. Cuando le di elzanco de granso. Oh. Nuca antes haba tenido un zanco completo para m. La incredulidad delos crnicamente hambrientos. S, cmela. Digo. Bonnie sostiene el bollo como si no se acabara de creer que es real ydespus hunde los dientes en l una y otra vez, incapaz de parar. Es mejor si lo masticas. Asiente, intentando ir ms despacio, pero s lo difcil que es cuando tienes tanta hambre. Creo que vuestro t est listo. Aparto la lata de las cenizas. Twill saca dos tazas de lata de sumochila y vierto el t, dejndolo sobre el suelo para que se enfre. Se acurrucan juntasmientras comen, soplando sobre su t, y tomando sorbitos hirvientes mientas yo preparo el89 90. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comfuego. Espero hasta que se estn chupando la grasa de los dedos para preguntar. As que,Cul es vuestra historia? Y me la cuentan. Desde los Juegos del Hambre, haba estado creciendo el descontento en el Distrito 8.Siempre haba estado all, por supuesto, en cierto grado. Pero lo que era diferente era que slohablar ya no bastaba, y la idea de pasar a la accin pas de un deseo a la realidad. Las fbricasde textil que sirven a Panem son muy ruidosas por la maquinaria, y el barullo tambin ayudabaa hacer correr la voz, unos labios cerca de un odo, palabras sin llamar la atencin, sin vigilar.Twill daba clase en el colegio, Bonnie era una de sus alumnas, y despus del timbre final, lasdos se pasaban un turno de cuatro horas en la fbrica que se especializaba en uniformes deagentes de la paz. Le llev meses a Bonnie, que trabajaba en el fro muelle de inspeccin,asegurarse los dos uniformes, una bota por aqu, unos pantalones por all. Se supona queeran para Twill y su marido porque era entendido que, una vez que el levantamientoempezase, sera crucial hacer correr la voz acerca de l ms all del Distrito 8 si debaextenderse y tener xito.El da que Peeta y yo fuimos e hicimos nuestra aparicin del Tour de la Victoria era dehecho un tipo de ensayo. La gente de la multitud se coloc segn su equipo, junto a losedificios que seran sus objetivos cuando estallara la rebelin. Ese era el plan: traer abajo loscentros de poder en la ciudad como el Edificio de Justicia, el Cuartel General de los agentes dela paz, y el Centro de Comunicaciones de la plaza. Y en otras localizaciones en el distrito: la vade tren, el granero, la estacin elctrica, y la armera.La noche de mi compromiso, la noche en que Peeta cay de rodillas y proclam su amorinmortal hacia m delante de las cmaras en el Capitolio, fue la noche que empez ellevantamiento. Era la tapadera ideal. Nuestra entrevista del Tour de la Victoria con CaesarFlickerman era de visin obligada. Le dio a la gente del Distrito 8 una razn para estar en lascalles despus de caer el sol, ya fuera reunindose en la plaza o en diversos centroscomunitarios alrededor de la ciudad para verla. Normalmente esa actividad habra sidodemasiado sospechosa. En vez de ello todo el mundo estaba en su sitio a la hora acordada,ocho en punto, cuando se pusieron las mscaras y se desat el infierno. Tomados por sorpresa y superados en nmero, los agentes de la paz fueron inicialmentesuperados por la multitud. El Centro de Comunicaciones, el granero y la estacin elctricafueron todos asegurados. A medida que fueron cayendo los agentes de la paz, los rebeldesfueron apropindose de armas. Haba esperanza de que esto no hubiera sido un acto delocura, que de alguna forma, si pudieran hacer llegar la voz a los otros distritos, tal vez fueraposible la cada del gobierno del Capitolio.Pero entonces cay el hacha. Empezaron a llegar agentes de la paz a millares.Aerodeslizadores bombardeaban las fortalezas rebeldes hasta dejarlas reducidas a cenizas. Enel completo caos que sigui, todo lo que la gente poda hacer era volver a sus casas con vida.Llev menos de cuarenta y ocho horas someter a la ciudad. Despus, durante una semana, secerr la ciudad. Sin comida, sin carbn, se les prohibi a todos abandonar sus casas. La nicavez que la televisin enseaba algo que no fuera esttica era cuando los instigadores eranahorcados en la plaza. Despus, una noche, cuando todo el distrito estaba al borde de lahambruna, lleg la orden de volver al trabajo como siempre.90 91. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Eso supona colegio para Twill y Bonnie. Una calle hecha intransitable por las bombas hizoque llegaran tarde a su turno en la fbrica, as que an estaban a cincuenta metros cuandoexplot, incluyendo a todos cuantos haba dentroincluyendo al marido de Twill y a toda lafamilia de Bonnie. Alguien debe de haberle contado al Capitolio que la idea del levantamiento habaempezado all. Me dice dbilmente Twill.Las dos corrieron de vuelta a casa de Twill, donde an aguardaban los trajes de agentes dela paz. Araaron juntas cuantas provisiones pudieron, robando libremente a los vecinos queahora saban que estaban muertos, y llegaron a la estacin de tren. En un almacn cerca de lasvas se cambiaron a los atuendos de agentes de la paz y, disfrazadas, fueron capaces de entraren un vagn de carga lleno de tela en un tren dirigido al Distrito 6. Se escaparon del tren enuna parada por combustible durante el camino y viajaron a pie. Escondidas en el bosque, perousando las vas como gua, llegaron a las afueras del Distrito 12 hace dos das, donde fueronobligadas a parar cuando Bonnie se torci el tobillo. Entiendo por qu escapis, pero qu esperis encontrar en el Distrito Trece? Pregunto. Bonnie y Twill intercambian una mirada nerviosa. No estamos exactamente seguras. Dice Twill. No hay ms que escombros. Digo. Todos hemos visto las secuencias. Es exactamente eso. Han estado usando las mismas secuencias tanto tiempo como nadieen el Distrito Ocho puede recordar. Dice Twill. De verdad? Intento recordar, rememorar las imgenes del 13 que he visto en latelevisin. Sabes como siempre ensean el Edificio de Justicia? Prosigue Twill. Asiento. Lo hevisto miles de veces. Si miras con mucho cuidado, lo ves. En la esquina de arriba a laderecha. Veo qu? Pregunto. Twill alza de nuevo la galleta con el pjaro. Un sinsajo. Slo un instante mientras pasa volando. El mismo cada vez. En casa, creemos que han estado reutilizando las secuencias viejas porque el Capitolio enrealidad no puede ensear lo que hay all ahora. Dice Bonnie. Suelto un gruido de incredulidad. Vais al Distrito Trece basndoos en eso? Una imagen de un pjaro? Creis que vais aencontrar alguna ciudad nueva con gente paseando por ella? Y eso le parece bien alCapitolio? 91 92. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com No. Dice Twill con seriedad. Creemos que la gente se refugi bajo tierra cuandotodo en la superficie fue destruido. Creemos que han logrado sobrevivir. Y creemos que elCapitolio los deja solos porque, antes de los Das Oscuros, la industria principal del DistritoTrece era el desarrollo nuclear. Eran mineros de grafito. Digo. Pero despus vacilo, porque esa es informacin queconsegu del Capitolio. Tenan varias minas pequeas, s. Pero no las suficientes para justificar una poblacin tangrande. Eso, supongo, es lo nico que s con seguridad. Dice Twill. Mi corazn est latiendo demasiado rpido. Qu pasa si tienen razn? Podra ser cierto?Podra haber un lugar al que huir ms all de la espesura? Algn lugar seguro? Si existe unacomunidad en el Distrito 13, sera mejor ir all, donde podra ser capaz de conseguir algo, envez de esperar aqu por mi muerte? Pero entonces . . . si hay gente en el Distrito 13, con armaspoderosas . . . Por qu no nos han ayudado? Digo enfadada. Si eso es cierto, por qu nos handejado para vivir as? Con el hambre y los asesinatos y los Juegos? Y de repente odio estaimaginaria ciudad subterrnea del Distrito 13 y a aquellos que se sientan sin hacer nada,mirndonos morir. No son mejores que el Capitolio. No lo sabemos. Susurra Bonnie. Ahora mismo, slo nos aferramos a la esperanzade que existan.Esto me devuelve el sentido. Esto no son ms que fantasas. El Distrito 13 no existe porqueel Capitolio nunca lo dejara existir. Probablemente se confundan acerca de las secuencias. Lossinsajos son casi tan escasos como las piedras. Y casi tan fuertes. Si pudieron sobrevivir albombardeo inicial del Distrito 13, probablemente les vaya ahora mejor que nunca. Bonnie no tiene hogar. Su familia est muerta. Volver al Distrito 8 o adaptarse a otrodistrito sera imposible. Por supuesto que la idea de un Distrito 13 fuerte e independiente laatrae. No consigo obligarme a decirle que est persiguiendo un sueo tan insustancial comouna voluta de humo. Tal vez ella y Twill puedan labrarse una vida en el bosque. Lo dudo, peroson tan desgraciadas que tengo que intentar ayudarlas. Primero les doy toda la comida de mi bolsa, sobre todo grano y habas secas, pero essuficiente para mantenerlas durante un tiempo si tienen cuidado. Despus me llevo a Twill albosque e intento explicarle los puntos bsicos de la caza. Tiene un arma que, de ser necesario,puede transformar energa solar en rayos mortferos, as que puede durar indefinidamente.Cuando consigue matar a su primera ardilla, la pobre cosa es un desastre carbonizado porquerecibi un disparo directo a travs del cuerpo. Pero le muestro cmo desollarla y limpiarla. Conalgo de prctica, lo conseguir. Corto una nueva muleta para Bonnie. De vuelta en la casa, mequito una capa extra de calcetines para la chica, dicindole que los coloque en las puntas de lasbotas para andar, y que despus se los ponga en los pies por las noches. Finalmente les enseocmo preparar un fuego de verdad.92 93. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Me ruegan que les diga detalles sobre la situacin en el Distrito 12 y les cuento cmo es lavida bajo Thread. Puedo ver que creen que es informacin importante que les llevarn aaquellos que dirigen el Distrito 13, y yo les sigo el juego para no destruir sus esperanzas. Perocuando la luz seala que ya es tarde, me he quedado sin tiempo para complacerlas. Tengo que irme ya. Digo. Ellas muestran todo su agradecimiento y me abrazan. Lgrimas caen de los ojos de Bonnie. No puedo creer que llegramos a conocerte de verdad. Eres prcticamente lo nico de loque nadie ha hablado desde . . . Lo s. Lo s. Desde que saqu esas bayas. Digo con cansancio. Apenas me doy cuenta del camino a casa incluso aunque empieza a caer una nievehmeda. Mi mente est dando vueltas con informacin nueva sobre el levantamiento en elDistrito 8 y la improbable pero tentadora posibilidad de un Distrito 13. Escuchar a Bonnie y Twill confirm una cosa: el Presidente Snow me ha estado teniendopor tonta. Todos los besos y las muestras de afecto del mundo no habran podido detener loque se coca en el Distrito 8. S, el que yo sacara las bayas haba sido la chispa, pero yo no tenaforma de controlar el fuego. l debe de haber sabido eso. As que por qu visitarme en micasa, por qu ordenarme persuadir a la muchedumbre de mi amor por Peeta? Era obviamenteun complot trazado para distraerme e impedirme hacer nada ms inflamatorio en los distritos.Y para entretener a la gente del Capitolio, por supuesto. Supongo que la boda no es ms que lanecesaria extensin de eso. Me estoy acercando a la valla cuando un sinsajo se posa con suavidad sobre una rama y megorjea. Al verlo me doy cuenta de que nunca obtuve una explicacin completa del pjaro en lagalleta y lo que significa. Significa que estamos de tu parte. Eso es lo que Bonnie haba dicho. Tengo a gente de miparte? Qu parte? Soy sin pretenderlo la cara de la tan esperada rebelin? Se haconvertido el sinsajo de mi insignia en un smbolo de resistencia? Si es as, a mi bando no leest yendo demasiado bien. No tienes ms que ver lo que pas en el 8 para saberlo.Escondo mis armas en el tronco hueco ms cercano a mi antigua casa en la Veta y me dirijoa la valla. Estoy sobre una rodilla, preparada para entrar en la Pradera, pero todava estoy tanpreocupada con los eventos del da que hace falta el repentino chillido de un bho paradevolverme la sensatez. En la luz difusa, las cadenas se ven tan inocuas como siempre. Pero lo que me hace apartarla mano con violencia es el sonido, como el zumbido de un rbol lleno de nidos derastreavispas, indicando que la valla est viva con electricidad. 93 94. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com11 Mis pies se echan atrs automticamente y me escondo entre los rboles. Cubro mi bocacon mi guante para dispersar mi aliento blanco en el aire helado. La adrenalina fluye a travsde m, apartando todas las preocupaciones del da de mi mente mientras me concentro en laamenaza inmediata ante m. Qu est pasando? Ha encendido Thread la valla como unaprecaucin adicional? O sabe de algn modo que hoy he escapado a su red? Estdeterminado a mantenerme fuera del Distrito 12 hasta que pueda atraparme y arrestarme?Arrastrarme a la plaza para encerrarme en la empalizada o azotarme o ahorcarme?Clmate, me ordeno. No es como si esta fuera la primera vez que me qued fuera deldistrito por una verja electrificada. Ha pasado varias veces a lo largo de los aos, pero Galesiempre estaba conmigo. Nos limitaramos a buscar un rbol cmodo del que colgar hasta quela electricidad se apagara, algo que siempre acababa sucediendo. Si estaba llegando tarde acasa, Prim incluso cogi la costumbre de ir a la Pradera a comprobar si la valla estabaencendida, para evitarle preocupaciones a mi madre. Pero hoy mi familia nunca se imaginara que estuviera en el bosque. Incluso he dado pasosen falso para confundirlas. As que si no aparezco, se preocuparn. Y hay una parte de m quetambin est preocupada, porque no estoy muy segura de que no sea ms que unacoincidencia, la electricidad viniendo el mismo da que vuelvo al bosque. Crea que nadie mehaba visto escaparme por debajo de la valla, pero quin sabe? Siempre hay ojos de alquiler.Alguien denunci a Gale besndome en ese mismo punto. An as, eso haba sido de da yantes de que fuera ms cuidadosa con mi comportamiento. Podra haber cmaras deseguimiento? Me lo he preguntado antes. Es as como sabe el Presidente Snow lo del beso?Estaba oscuro cuando pas por debajo y mi cara estaba envuelta en una bufanda. Pero la listade sospechosos de salir sin autorizacin al bosque probablemente sea muy corta. Mis ojos escudrian a travs de los rboles, ms all de la verja, a la Pradera. Todo lo quepuedo ver es la nieve hmeda iluminada aqu y all por la luz de las ventanas al borde de laVeta. No hay agentes de la paz a la vista, no hay signos de que est siendo buscada. Tanto siThread sabe que he dejado hoy el distrito como si no, me doy cuenta de que mi plan debe serel mismo: volver al interior de la valla sin ser vista y fingir que nunca he salido. Cualquier contacto con las cadenas o las espirales de alambre de espino que coronan lacima supondran electrocucin al instante. No creo que pueda meterme debajo de la valla sinarriesgarme a la deteccin, y en cualquier caso el suelo est congelado y duro. Eso slo dejauna opcin. De algn modo voy a tener que pasar por encima. Empiezo a bordear la lnea de rboles, buscando un rbol con una rama lo bastante alta ylarga como para satisfacer mis necesidades. Despus de dos kilmetros ms o menos, llego aun viejo arce que servir. Sin embargo, el tronco es demasiado ancho y est demasiado helado94 95. Traduccin de www.librojoven.blogspot.compara escalarlo, y no hay ramas bajas. Me subo a un rbol vecino y salto precariamente al arce,casi perdiendo mi agarre sobre la corteza resbaladiza. Pero consigo sujetarme y lentamentevoy avanzando sobre una rama que cuelga sobre el alambre de espino. Al mirar abajo, recuerdo por qu Gale y yo siempre esperbamos en los bosques en vez deintentar saltar la valla. Si ests lo bastante alto para evitar acabar frito significa que ests por lomenos a seis metros de altura. Supongo que mi rama debe de estar a unos siete y medio. Esaes una cada peligrosamente alta, incluso para alguien que ha tenido aos de prctica enrboles. Pero qu otra opcin tengo? Podra buscar otra rama, pero ahora casi est oscuro. Lanevada oscurecer cualquier rayo de luna. Aqu, por lo menos, puedo ver que tengo un bancode nieve debajo para que amortige mi aterrizaje. Incluso si pudiera encontrar otra, lo que esdudoso, quin sabe a qu estara saltando? Me coloco la bolsa de caza vaca alrededor delcuello y desciendo lentamente hasta que estoy colgando de los brazos. Por un momento,concentro mi valor. Despus suelto los dedos. Est la sensacin de caer, despus llego al suelo con un golpe que me recorre toda lacolumna. Un segundo despus, mi trasero golpea con fuerza el suelo. Estoy tumbada sobre lanieve intentando evaluar los daos. Sin ponerme de pie, puedo decir por el dolor en mi talnizquierdo y mi rabadilla que estoy herida. La nica pregunta es cunto. Tengo la esperanza deque slo sean moratones, pero cuando me obligo a ponerme en pie, sospecho que tambinme he roto algo. Sin embargo, puedo andar, as que empiezo a moverme, intentando escondermi cojera lo mejor que puedo. Mi madre y Prim no pueden saber que estuve en el bosque. Necesito construir algn tipode coartada, sin importar qu dbil. Algunas de las tiendas de la plaza an estn abiertas, asque entro en una y compro tela blanca para vendas. Compro una bolsa de dulces para Prim.Me meto una de las golosinas en la boca, sintiendo cmo el caramelo se derrite en mi lengua,y me doy cuenta de que es lo primero que he comido en todo el da. Tena intencin de comeren el lago, pero una vez vi la condicin de Twill y Bonnie, me pareci mal quitarles un slobocado. Para cuando llego a mi casa mi taln izquierdo no soporta peso en absoluto. Decido decirlea mi madre que estaba intentando arreglar una gotera en el tejado de nuestra vieja casa yresbal. En cuanto a la comida que falta, slo hablar con vaguedad sobre a quin se la repart.Me arrastro por la puerta toda lista para derrumbarme rendida delante del fuego. Pero en vezde eso, me espera otro shock. Dos agentes de la paz, un hombre y una mujer, estn de pie en el umbral de nuestra cocina.La mujer permanece impasible, pero capto un instante de sorpresa en la cara del hombre. Nosoy esperada. Saben que estaba en el bosque y que ahora debera estar atrapada all. Hola. Digo con voz neutra. Mi madre aparece detrs de ellos, pero manteniendo la distancia. Aqu est, justo a tiempo para la cena. Dice un poco demasiado alegre. Llego muytarde para la cena.95 96. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Considero sacarme las botas como hara normalmente pero dudo que lo consiga sinmostrar mis lesiones. En vez de ello slo me saco la cazadora hmeda y me sacudo la nieve delpelo. Puedo ayudarles en algo? Pregunto a los agentes de la paz. El agente de la paz en jefe Thread nos envi con un mensaje para usted. Dice la mujer. Han estado esperando durante horas. Aade mi madre.Han estado esperando a que no consiguiera volver. Para confirmar que me electrocut enla verja o que qued atrapada en el bosque para poder llevarse a mi familia para interrogarla. Debe de ser un mensaje importante. Digo. Podemos preguntar dnde ha estado, seorita Everdeen? Pregunta la mujer. Ms fcil preguntar donde no he estado. Digo con un sonido de exasperacin. Cruzohacia la cocina, obligndome a usar mi pie con normalidad aunque cada paso es insoportable.Paso entre los agentes de la paz y llego sin problemas a la mesa. Dejo mi bolsa en el suelo y mevuelvo hacia Prim, quien est muy tensa de pie junto al hogar. Haymitch y Peeta tambin estnall, sentados en un par de mecedoras a juego, jugando al ajedrez. Estn aqu de casualidad oinvitados por los agentes de la paz? De cualquier forma, me alegro de verlos. As que dnde no has estado? Dice Haymitch con voz aburrida. Bueno, no he estado hablando con el Hombre de las Cabras sobre hacer que la cabra dePrim quede embarazada, porque alguien me dio una informacin totalmente errnea sobrednde vive. Le digo con nfasis a Prim. No, no lo hice. Dice Prim. Te lo dije exactamente. Dijiste que vive junto a la entrada oeste de la mina. La entrada este. Me corrige Prim. Dijiste distintivamente oeste, porque entonces yo dije Junto al montn deescombros? y t dijiste S. El montn de escombros junto a la entrada este. Dice Prim pacientemente. No. Cundo dijiste eso? Exijo. Anoche. Mete Haymitch la cuchara. Era definitivamente la este. Aade Peeta. Mira a Haymitch y se ren. Fulmino a Peetacon la mirada mientras l trata de parecer contrito. Lo siento, pero es lo que he dicho. Noescuchas a la gente cuando te habla. Pero la gente te dijo hoy que l no viva all y otra vez volviste a no escuchar. DiceHaymitch. 96 97. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Cllate, Haymitch. Digo, indicando claramente que tiene razn. Haymitch y Peeta se echan a rer a carcajadas y Prim se permite una sonrisa. Bien. Que alguien ms haga que esa estpida cabra se quede preada. Digo, lo quehace que se ran ms. Y pienso, Por eso han llegado tan lejos, Haymitch y Peeta. Nada los echaatrs. Miro a los agentes de la paz. El hombre est sonriendo pero la mujer no est convencida. Qu hay en la bolsa? Pregunta de repente. Oh, bien. Dice mi madre examinando la tela. Nos estamos quedando sin vendas. Peeta viene a la mesa y abre la bolsa de golosinas. Ooh, caramelos. Dice, metindose uno en la boca. Son mos. Intento coger la bolsa. Se la lanza a Haymitch, quien se mete un puado degolosinas en la boca antes de pasarle la bolsa a Prim, que est echando risitas. Ninguno devosotros se merece chucheras! Qu, porque tenemos razn? Peeta envuelve los brazos a mi alrededor. Suelto ungritito de dolor cuando mi rabadilla pone objeciones. Intento convertirlo en un sonido deindignacin, pero puedo ver en sus ojos que sabe que estoy herida. Vale, Prim dijo oeste. Yoo con claridad oeste. Y somos todos idiotas. Qu tal est eso? Mejor. Digo, y acepto su beso. Despus miro a los agentes de la paz como si recordarade repente que estn all. Tienen un mensaje para m? Del agente de la paz en jefe Thread. Dice la mujer. Quera que usted supiera que lavalla rodeando el Distrito Doce tendr a partir de ahora electricidad veinticuatro horas al da. No la tena ya? Pregunto, un poco demasiado inocentemente. Pens que estara usted interesada en pasarle esta informacin a su primo. Dice lamujer. Gracias. Se lo dir. Estoy convencida de que todos dormiremos algo mejor sabiendo quela seguridad ha arreglado ese fallo. Estoy presionando las cosas, lo s, pero el comentariome da una sensacin de satisfaccin. La mandbula de la mujer se tensa. Nada de esto ha salido como estaba planeado, pero notiene ms rdenes. Asiente secamente en despedida y se marcha, el hombre detrs de ella.Cuando mi madre ha cerrado la puerta detrs de ellos, me dejo caer contra la mesa. Qu pasa? Pregunta Peeta, sostenindome derecha. Oh, me golpe el pie izquierdo. El taln. Y mi rabadilla tambin ha tenido un mal da. Me ayuda a ir hasta una de las mecedoras y me apoyo sobre el cojn acolchado. 97 98. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Mi madre me saca las botas. Qu pas? Resbal y ca. Digo. Cuatro pares de ojos me miran con incredulidad. Sobre algo dehielo. Pero todos sabemos que la casa debe de estar llena de micrfonos y no es segurohablar abiertamente. No aqu, no ahora. Habindome sacado el calcetn, los dedos de mi madre palpan los huesos de mi talnizquierdo y hago un gesto de dolor. Debe de haber una rotura. Dice. Comprueba el otro pie. Este parece estar bien. Juzga que mi rabadilla debe de estar macerada. Prim es despachada para buscar mi pijama y albornoz. Cuando estoy mudada, mi madrehace una capa de nieve para mi taln izquierdo y lo levanta en un escabel. Como tres cuencosde estofado y media hogaza de pan mientras los dems cenan en la mesa. Miro al fuego,pensando en Bonnie y Twill, esperando que la pesada nieve hmeda haya borrado mis huellas.Prim viene y se sienta en el suelo junto a m, apoyando la cabeza contra mi rodilla.Chupamos caramelos mientras acaricio su suave pelo rubio detrs de la oreja. Qu tal el colegio? Pregunto. Bien. Aprendimos sobre los derivados del carbn. Dice. Nos quedamos mirando alfuego durante un rato. Te vas a probar tus vestidos de novia? No esta noche. Probablemente maana. Espera hasta que vuelva a casa, vale? Pues claro. Si no me arrestan antes. Mi madre me sirve una taza de t de camomila con una dosis de jarabe para dormir, y misprpados empiezan a caer de inmediato. Envuelve mi pie malo, y Peeta se presenta voluntariopara llevarme a la cama. Empiezo apoyndome en su hombro, pero me tambaleo tanto que alfinal se limita a levantarme y me lleva arriba en brazos. Me somete y me desea buenas nochespero yo cojo su mano y lo sostengo all. Un efecto colateral del jarabe para dormir es que haceque la gente est menos inhibida, como el licor blanco, y s que tengo que controlar milengua. Pero no quiero que se vaya. De hecho, quiero que se acueste conmigo, para estar allcuando las pesadillas lleguen esta noche. Por alguna razn que no puedo acabar de formular,s que no se me permite pedirle eso. No te vayas an. No hasta que me duerma. Digo. Peeta se sienta en un lado de la cama, calentando mi mano en las dos suyas. Casi pens que habas cambiado de idea hoy. Cuando llegaste tarde para cenar.98 99. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Estoy confusa pero puedo adivinar a qu se refiere. Con la valla en funcionamiento y yoapareciendo tarde y los agentes de la paz esperando, pens que me haba escapado, tal vezcon Gale. No, te lo habra dicho. Digo. Levanto su mano y apoyo mi mejilla contra el dorso,absorbiendo el leve aroma a canela y pepinillos de los panes que debe de haber horneado hoy.Quiero contarle lo de Twill y Bonnie y el levantamiento y la fantasa del Distritro 13, pero no esseguro hacerlo y puedo sentir cmo me estoy yendo, as que slo digo una ltima frase. Qudate conmigo. Mientras los hilos del jarabe para dormir me arrastran hacia abajo, puedo orle susurrar unapalabra en respuesta, pero no acabo de entenderla. Mi madre me deja dormir hasta medioda, despus me levanta para examinar mi taln. Meordena una semana de descanso en la cama y no objeto porque me encuentro fatal. No slomi taln y mi rabadilla. Me duele todo el cuerpo por el agotamiento. As que dejo que mimadre me haga de mdico y me sirva el desayuno en la cama y ajuste otro edredn a mialrededor. Despus me limito a quedarme all tumbada, mirando por la ventana al cielo deinvierno, ponderando cmo demonios acabar todo esto. Pienso un montn en Bonnie y Twill,y en la pila de blancos vestidos de novia arriba, y en si Thread averiguar cmo volv y mearrestar. Es gracioso, porque podra simplemente arrestarme, en cualquier caso, basndoseen crmenes pasados, pero tal vez tenga que tener algo verdaderamente irrefutable parahacerlo, ahora que soy una vencedora. Y me pregunto si el Presidente Snow estar en contactocon Thread. Creo que es poco probable que nunca fuera consciente siquiera de la existencia deCray, pero ahora que soy semejante problema nacional, estar instruyendo cuidadosamentea Thread sobre qu hacer? O est Thread actuando por cuenta propia? En cualquier caso,estoy segura de que los dos coinciden en mantenerme atrapada aqu dentro del distrito conesa valla. Incluso si pudiera averiguar una forma para escapartal vez poner una cuerda enesa rama de arce y escalarya no habra ms escape con mi familia y amigos. En cualquiercaso, le dije a Gale que me quedara para luchar.Durante los das siguientes, me sobresalto cada vez que llaman a la puerta. Aunque no hayagentes de la paz que vengan a arrestarme, as que poco a poco empiezo a relajarme. Estoyms segura cuando Peeta me dice casualmente que la electricidad est desconectada ensecciones de la valla porque hay grupos asegurando la base de la verja al suelo. Thread debede creer que de alguna forma me met por debajo de la cosa, incluso con esa corriente mortalcirculando por ella. Es un descanso para el distrito, el tener a los agentes de la paz haciendoalgo adems de abusar de la gente.Peeta se pasa cada da para traerme bollos de queso y empieza a ayudarme a trabajar en ellibro familiar. Es una cosa vieja, hecha de pergamino y cuero. Algn herborista de la parte demi madre lo empez hace mucho tiempo. El libro est compuesto de pgina tras pgina dedibujos de tinta con descripciones de sus usos mdicos. Mi padre aadi una seccin deplantas comestibles que fue mi gua para mantenernos con vida despus de su muerte.Durante mucho tiempo, he querido grabar mis propios conocimientos en l. Cosas que aprendpor experiencia o por Gale, y despus la informacin que consegu cuando me estabaentrenando para los Juegos. No lo hice porque no soy ninguna artista y es crucial que los 99 100. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comdibujos estn hechos hasta el ms mnimo detalle. Ah es donde entra Peeta. Algunas de lasplantas ya las conoce, de otras tenemos muestras secas, y otras las tengo que describir. Hacebocetos en pedazos de papel hasta que estoy satisfecha de que estn bien, despus dejo quelos dibuje en el libro. Despus de eso, escribo con cuidado todo lo que s sobre la planta.Es un trabajo silencioso y absorbente que me ayuda a mantener la mente apartada de misproblemas. Me gusta mirar sus manos mientras trabaja, haciendo que una pgina en blancoflorezca con golpes de tinta, aadiendo toques de color a nuestro libro previamente negro yamarillento. Su cara toma una expresin especial cuando se concentra. Su expresinhabitualmente relajada es reemplazada por algo ms intenso y lejano que sugiere todo unmundo encerrado dentro de l. He visto fogonazos de esto antes: en la arena, o cuando hablaa una multitud, o aquella vez que apart de un manotazo las armas de los agentes de la pazque me apuntaban en el Distrito 11. No s exactamente qu pensar de ello. Tambin mevuelvo un poco obsesionada con sus pestaas, en las que habitualmente no te fijas porque sontan rubias. Pero de cerca, a la luz del sol que llega oblicua por la ventana, son de un claro colordorado y tan largas que no s cmo evitan enredarse todas cuando parpadea. Una tarde Peeta deja de sombrear un capullo y alza la vista tan de repente que mesobresalto, como si me hubiera pillado espindole, algo que de una forma extraa tal vezestuviera haciendo. Pero slo dice: Sabes, creo que esta es la primera vez que hemos hecho algo normal juntos. S. Estoy de acuerdo. Toda nuestra relacin ha estado teida por los Juegos. Lanormalidad nunca fue parte de ella. Est bien para cambiar.Cada tarde me lleva abajo para un cambio de ambiente y molesto a todos encendiendo latelevisin. Normalmente slo la vemos cuando es obligatorio, porque la mezcla de propaganday muestras del poder del Capitolioincluyendo clips de setenta y cuatro aos de Juegos delhambreson odiosos. Pero ahora estoy buscando algo en especial. Ese sinsajo sobre el queBonnie y Twill estn basando sus esperanzas. S que probablemente slo es tontera, pero si loes, quiero descartarlo. Y borrar la idea de un Distrito 13 activo de mi mente de una vez portodas. La primera vez que lo veo es en unas noticias referidas a los Das Oscuros. Veo los restoshumeantes del Edificio de Justicia en el Distrito 13 y apenas si capto el ala blanca y negra de unsinsajo cuando vuela por la esquina superior derecha. En realidad eso no prueba nada. Slo esuna imagen vieja usada para contar un cuento viejo.Sin embargo, varios das despus, algo ms capta mi atencin. El presentador principal estleyendo un fragmento sobre un recorte de grafito afectando a la manufactura de objetos en elDistrito 13. Cortan a lo que se supone que son secuencias en directo de una reportera,encajada en un traje de proteccin, de pie ante las ruinas humeantes del Edificio de Justicia enel 13. A travs de su mscara, informa que desafortunadamente un estudio acaba dedeterminar hoy que las minas en el Distrito 13 todava son demasiado txicas paraaproximarse a ellas. Fin de la historia. Pero justo antes de que corten de vuelta al presentadorprincipal, veo la imagen inconfundible de la misma ala de sinsajo.100 101. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com La reportera ha sido simplemente incorporada dentro de las viejas secuencias. No est en elDistrito 13 en absoluto. Lo que plantea la pregunta, Qu est all? 101 102. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com12 Quedarme tranquila en cama es ms duro despus de eso. Quiero estar haciendo algo,averiguando ms acerca del Distrito 13 o ayudando a la causa de traer abajo al Capitolio. Envez de eso me quedo sentada empachndome de bollos de queso y mirando dibujar a Peeta.Haymitch se pasa ocasionalmente para traerme noticias de la ciudad, que siempre son malas.Ms gente siendo castigada o cayendo por el hambre.El invierno ha empezado a retroceder para cuando mi pie es declarado til. Mi madre meda ejercicios para hacer y me deja andar sola un poco. Me voy a dormir una noche, decidida air a la ciudad a la maana siguiente, pero me despierto para encontrar a Venia, Octavia yFlavius sonrindome de oreja a oreja. Sorpresa! Chillan. Llegamos pronto! Despus de recibir ese latigazo en la cara, HJaymitch retras su visita varios meses para quepudiera curarme. No los estaba esperando hasta dentro de otras tres semanas. Pero intentoaparentar estar deleitada de que mi sesin de fotos nupciales haya llegado por fin. Mi madrecolg todos los vestidos, as que estn listos, pero para ser sinceros, no me prob ninguno. Despus de los histrionismos habituales sobre el deteriorado estado de mi belleza, seponen directos al trabajo. La mayor preocupacin es mi cara, aunque creo que mi madre hizoun trabajo bastante destacable curndola. Slo hay una lnea rosa plido a travs de mimejilla. El latigazo no es de conocimiento pblico, as que les digo que resbal sobre hielo y mecort. Y despus me doy cuenta de que es la misma excusa que utilic para mi pie, lo que va ahacer que andar con tacones altos sea un problema. Pero Flavius, Octavia y Venia no son de losque sospechan, as que en eso estoy a salvo.Ya que slo tengo que estar sin pelos durante unas pocas horas en vez de varias semanas,me afeitan en vez de hacerme la cera. Todava tengo que empaparme en una baera de algo,pero no es asqueroso, y estamos con mi pelo y maquillaje antes de que me d cuenta. Elequipo, como siempre, est rebosante de noticias, de las que habitualmente intento por todoslos medios desconectar. Pero entonces Octavia hace un comentario que capta mi atencin. Noes ms que una observacin pasajera, en realidad, sobre cmo no pudo conseguir langostinospara una fiesta, pero me inquieta. Por qu no pudiste conseguir langostinos? Estn fuera de temporada? Pregunto. Oh, Katniss, no hemos podido conseguir nada de pescado durante semanas! DiceOctavia. Ya sabes, porque el tiempo ha sido tan malo en el Distrito Cuatro.102 103. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Mi mente empieza a zumbar. Sin pescado. Durante semanas. Del Distrito 4. La apenascontenida furia en la muchedumbre durante el Tour de la Victoria. Y de pronto estoycompletamente segura de que el Distrito 4 se ha rebelado. Empiezo a cuestionarlos casualmente sobre otros problemas que el invierno les ha trado.No estn acostumbrados a querer, as que cualquier interrupcin en el suministro produce unimpacto en ellos. Para cuando estoy lista para ser vestida, sus quejas sobre la dificultad deconseguir diferentes productosdesde marisco a chips de msica a lazosme ha dado unaidea de qu distritos pueden estar rebelndose. Pescado del Distrito 4. Aparatos electrnicosdel Distrito 3. Y, por supuesto, telas del Distrito 8. La idea de una rebelin tan extendida medeja temblando con miedo y excitacin. Quiero preguntarles ms, pero Cinna aparece para darme un abrazo y revisar mi maquillaje.Su atencin va directa a la cicatriz de mi mejilla. De alguna forma no creo que se crea lahistoria del resbaln sobre hielo, pero no la cuestiona. Simplemente ajusta los polvos en micara y lo poco que puedes ver de la marca del ltigo se desvanece.Abajo, el saln ha sido vaciado e iluminado para la sesin de fotos. Effie se lo est pasandopipa dndole rdenes a todo el mundo, mantenindonos a todos siguiendo el horario.Probablemente eso es bueno, porque hay seis vestidos y cada uno requiere su propio velo,zapatos, joyas, peinado, maquillaje, entorno e iluminacin. Lazos color crema y zapatos rosas ytirabuzones. Satn marfil y tatuajes dorados y vegetacin. Una cubierta de diamantes y un veloenjoyado y luz de luna. Pesada seda blanca y mangas que caen desde mi mueca hasta el sueloy perlas. En cuanto una imagen ha sido aprobada, vamos directos a prepararnos para lasiguiente. Me siento como masa, siendo moldeada y dada una nueva forma una y otra vez. Mimadre consigue darme bocados de comida y sorbos de t mientras trabajan en m, pero paracuando termina la sesin, estoy muerta de hambre y exhausta. Tengo la esperanza de pasaralgo de tiempo con Cinna ahora, pero Effie apresura a todos por la puerta y tengo queconformarme con la promesa de una llamada telefnica.La tarde ha cado y mi pie me duele por todos esos locos zapatos, as que abandono todaidea de ir a la ciudad. En vez de ello subo arriba y me limpio las capas de maquillaje yacondicionadores y tintes y despus bajo para secar mi pelo junto al fuego. Prim, que vino acasa desde el colegio a tiempo para ver los dos ltimos vestidos, charla sobre ellos con mimadre. Las dos parecen encantadas con la sesin de fotos. Cuando me derrumbo sobre lacama, me doy cuenta de que es porque creen que estoy a salvo. Que el Capitolio ha hecho lavista gorda ante mi interferencia en el azotamiento ya que nadie va a pasar por tantosproblemas y gastos por alguien que al planea matar en cualquier caso. Claro.En mi pesadilla, estoy vestida con el vestido de seda, pero est rasgado y embarrado. Laslargas mangas se quedan continuamente enganchadas en espinas y ramas mientras corro porel bosque. La manada de tributos mutantes se acercan ms y ms hasta que me alcanzan conaliento clido y colmillos goteantes, y grito hasta despertarme.Ya casi amaneci y no merece la pena intentar volver a dormirme. Adems, hoy de verdadque necesito salir y hablar con alguien. Gale estar inalcanzable en las minas. Pero necesito aHaymitch o a Peeta o a alguien con quien compartir la carga de todo lo que me ha pasado103 104. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comdesde que fui al lago. Bandidos fugitivos, verjas electrificadas, un Distrito 13 independiente,recortes en el Capitolio. Todo.Tomo el desayuno con mi madre y Prim y salgo en busca de un confidente. El aire es clidocon esperanzadoras pistas de la primavera en l. La primavera ser un buen tiempo para unlevantamiento, pienso. Todo el mundo se siente menos vulnerable una vez pasa el invierno.Peeta no est en casa. Supongo que ya se ha ido a la ciudad. Me sorprende ver a Haymitchmovindose por su cocina tan temprano, sin embargo. Entro en su casa sin llamar. Puedo or aHazelle arriba, barriendo los suelos de la casa ahora sin mcula. Haymitch no estcompletamente borracho, pero tampoco est demasiado estable. Supongo que los rumoressobre Ripper volviendo al negocio son ciertos. Estoy pensando que casi mejor lo dejo ir a camasin ms, cuando sugiere un paseo a la ciudad. Haymitch y yo podemos hablar con bastante facilidad ahora. En pocos minutos lo hepuesto al da y l me ha hablado acerca de los rumores de levantamientos tambin en losDistritos 7 y 11. Si mis presentimientos son correctos, esto significara que casi la mitad de losdistritos han intentado cuando menos rebelarse. An crees que no funcionar aqu? Pregunto. An no. Esos son otros distritos, son mucho mayores. Incluso si la mitad de la gente seacobarda en sus casas, los rebeldes tienen una oportunidad. Aqu en el Doce, tiene que ser otodos o ninguno. No haba pensado en ello. Cmo nos falta la fuerza numrica. Pero tal vez algn da? Insisto. Tal vez. Pero somos pequeos, somos dbiles, y no desarrollamos armas nucleares. Dice Haymitch con un toque de sarcasmo. No le excit mucho mi historia del Distrito 13. Qu crees que harn, Haymitch? A los distritos que se estn rebelando? Pregunto. Bueno, has odo lo que han hecho en el Ocho. Has visto lo que hicieron aqu, y eso fuesin provocacin. Dice Haymitch. Si las cosas se les salen de verdad de las manos, creo queno tendrn problema destruyendo otro distrito, lo mismo que hicieron con el Trece. Darejemplo, sabes? As que crees que el Trece de verdad fue destruido? Quiero decir, Bonnie y Twill tenanrazn sobre las secuencias del sinsajo. Digo. Vale, pero qu prueba eso? Nada, en realidad. Hay muchas razones por las que podranestar usando secuencias viejas. Probablemente impresiona ms. Y es mucho ms sencillo, ono? Simplemente presionar unos botones en el cuarto de edicin en vez de volar hasta all yfilmarlo? Dice. La idea de que el Trece de alguna forma se ha recuperado y el Capitoliolo est ignorando? Suena como un rumor al que la gente desesperada se aferra. Lo s. Slo tena la esperanza. Digo. Exactamente. Porque ests desesperada. Dice Haymitch. 104 105. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com No discuto porque, por supuesto, tiene razn. Prim viene a casa del colegio borboteando de excitacin. Los profesores anunciaron quehoy haba programacin obligatoria. Creo que va a ser tu sesin de fotos! No puede ser, Prim. Slo hicieron las fotos ayer. Le digo. Bueno, eso es lo que alguien oy. Tengo la esperanza de que se equivoque. No he tenido tiempo de preparar a Gale paranada de esto. Desde el azotamiento, slo lo veo cuando viene a casa para que mi madre revisecmo se est curando. Con frecuencia tiene que ir siete das a la semana a la mina. En lospocos minutos de privacidad que hemos tenido, cuando lo acompao a la ciudad, entiendoque los rumores de un levantamiento en el 12 se han apagado desde la llegada de Thread.Sabe que no voy a huir. Pero tambin debe de saber que si no hay una revolucin en el 12,estoy destinada a ser la esposa de Peeta. Verme luciendo hermosos vestidos en su televisin...qu puede hacer con eso? Cuando nos reunimos alrededor de la televisin a las siete y media, descubro que Primtiene razn. Es cierto, ah est Caesar Flickerman, hablndole a una apreciativa multitud en piedelante del Centro de Entrenamiento sobre mis prximas nupcias. Presenta a Cinna, quien seconvirti en una estrella de la noche a la maana con sus trajes para m en los Juegos, ydespus de un minuto de charla amigable, nos dirigen para que prestemos atencin a unapantalla gigante.Ahora veo cmo pudieron fotografiarme ayer y presentar el especial esta noche.Inicialmente, Cinna dise dos docenas de vestidos de novia. Desde entonces ha habido elproceso de reducir el nmero de diseos, crear los vestidos y elegir los accesorios.Aparentemente, en el Capitolio, ha habido oportunidades para votar por tu favorito a cadaetapa. Todo esto culmina con imgenes mas en los seis vestidos finales, que estoy segura queno llev nada de tiempo insertar en el espectculo. Cada imagen se acompaa de una inmensareaccin de la multitud. La gente gritando y aclamando a sus favoritos, abucheando a los queno les gustan. Habiendo votado, y probablemente apostado en el ganador, la gente est muyimplicada en mi vestido de boda. Es raro verlo cuando pienso que yo ni siquiera me molest enprobarme ninguno antes de que llegaran las cmaras. Caesar anuncia que las partesinteresadas deben dar su voto final hacia el medioda del da siguiente. Llevemos a Katniss Everdeen a su boda con estilo! Grita a la multitud. Estoy a puntode apagar la televisin, pero entonces Caesar nos dice que permanezcamos conectados para elotro gran evento de la tarde. Es cierto, este ao ser el septuagsimo quinto aniversario delos Juegos del Hambre, y eso significa que es hora de nuestro tercer Quarter Quell! Qu harn? Pregunta Prim. An faltan meses. Nos volvemos a nuestra madre, cuya expresin es solemne y distante, como si estuvierarecordando algo. 105 106. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Debe de ser la lectura de la tarjeta. Suena el himno, y en mi garganta se forma un nudo de revulsin cuando el Presidente Snowsube al escenario. Est seguido de un nio pequeo vestido en un traje blanco y sosteniendouna sencilla caja de madera. El himno termina, y el Presidente Snow empieza a hablar, pararecordarnos a todos los Das Oscuros de los cuales nacieron los Juegos del Hambre. Cuando seestablecieron las leyes de los Juegos, dictaminaron que cada veinticinco aos el aniversarioestara marcado por un Quarter Quell. Hara falta una versin glorificada de los Juegos pararefrescar la memoria de los muertos en la rebelin de los distritos. Esas palabras no podan estar en mejor contexto, ya que sospecho que varios distritos seestn rebelando ahora mismo. El Presidente prosigue contndonos lo que sucedi en los previos Quarter Quells. En el vigsimo quinto aniversario, como recordatorio a los rebeldes de que sus hijosmoran por su decisin de iniciar la violencia, cada distrito fue obligado a celebrar unaselecciones y votar a los tributos que lo representaran. Me pregunto cmo debi de sentirse eso. Elegir a los chicos que tenan que ir. Es peor,pienso, que te entreguen tus propios vecinos en vez de que tu nombre salga de la bola de lacosecha. En el quincuagsimo aniversario, contina el presidente como recordatorio de quedos rebeldes murieron por cada ciudadano del Capitolio, se le requiri a cada distrito queenviara el doble de tributos. Me imagino enfrentarme a un campo de cuarenta y ocho en vez de veinticuatro. Peoresprobabilidades, menos esperanza, y en ltima instancia ms chicos muertos. Ese fue el ao enque gan Haymitch . . . Yo tena una amiga que fue ese ao. Dice mi madre en voz baja. Maysilee Donner.Sus padres eran los dueos de la tienda de golosinas. Despus de eso me dieron su pjarocantor. Un canario.Prim y yo intercambiamos una mirada. Es la primera vez que omos hablar sobre MaysileeDonner. Tal vez porque mi madre saba que querramos saber cmo haba muerto. Y ahora le hacemos el honor a nuestro tercer Quarter Quell. Dice el presidente. Elnio de blanco se adelanta un paso, alzando la caja a la vez que levanta la tapa. Podemos verlas ordenadas filas en vertical de sobre amarilleados. Quien sea que concibi el sistema delQuarter Quell se haba preparado para siglos de Juegos del Hambre. El presidente saca unsobre claramente marcado con un 75. Pasa el dedo por la solapa y saca un pequeo cuadradode papel. Sin vacilacin, lee. En el septuagsimo quinto aniversario, como recordatorio a losrebeldes de que incluso los ms fuertes de entre ellos no pueden superar el poder delCapitolio, los tributos masculino y femenino sern cosechados de entre su existente coleccinde vencedores.106 107. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Mi madre suelta un dbil grito y Prim entierra el rostro en las manos, pero yo me sientocomo la gente que veo en la muchedumbre en la televisin. Algo anonadada. Qu significaeso? Existente coleccin de vencedores? Despus capto lo que significa. Por lo menos, para m. El Distrito 12 slo tiene tresvencedores existentes entre los que elegir. Dos hombres. Una mujer . . . Voy a volver a la arena.107 108. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 13Mi cuerpo reacciona antes de que lo haga mi mente y estoy saliendo por la puertacorriendo, a travs de los jardines de la Aldea de los Vencedores, hacia la oscuridad de msall. La humedad del suelo mojado empapa mis calcetines y soy consciente de que el viento escortante, pero no me detengo. Adnde? Adnde ir? Al bosque, por supuesto. Estoy en lavalla antes de que el zumbido me haga recordar hasta qu punto estoy atrapada. Retrocedo,jadeando, me doy la vuelta sobre los talones y echo a correr de nuevo.Lo siguiente que s es que estoy sobre manos y rodillas en el stano de una de las casasvacas en la Aldea de los Vencedores. Dbiles rayos de luna llegan a travs de la ventana quehay sobre mi cabeza. Tengo fro y estoy mojada y sin aliento, pero mi intento de escape no hahecho nada para apagar la histeria que se levanta dentro de m. Me ahogar a no ser que sealiberada. Hago una bola de la parte delantera de mi camisa, me la meto en la boca, y empiezoa gritar. Cunto contina esto, no lo s. Pero cuando paro, casi no tengo voz. Me acurruco sobre un lado y me quedo mirando a los rayos de luna proyectados sobre elsuelo de cemento. De vuelta a la arena. De vuelta al lugar de las pesadillas. All es adonde voy.Tengo que admitir que no lo vi venir. Vi una multitud de otras cosas. Ser pblicamentehumillada, torturada y ejecutada. Huir por la espesura, perseguida por agentes de la paz yaerodeslizadores. Matrimonio con Peeta con nuestros hijos obligados a ir a la arena. Peronunca que yo misma tuviera que ser participante en los Juegos otra vez. Por qu? Porque nohay precedente de eso. Los Vencedores estn fuera de la cosecha de por vida. Ese es el trato siganas. Hasta ahora. Hay algn tipo de cubierta en el suelo, del tipo que ponen al pintar. Me la pongo porencima como una manta. En la distancia, alguien est llamando mi nombre. Pero por elmomento me excuso de pensar incluso en esos a los que ms quiero. Slo pienso en m. Y en loque me espera. La cubierta es rgida pero mantiene el calor. Mis msculos se relajan, mi frecuencia cardacase enlentece. Veo la caja de madera en las manos del nio pequeo, al Presidente Snowsacando el sobre amarillento. Es posible que este sea de verdad el Quarter Quell escrito hacesetenta y cinco aos? Parece improbable. Es una respuesta demasiado perfecta para losproblemas a los que se enfrenta hoy el Capitolio. Librarse de m y someter a los distritos, todoen un limpio paquetito. Oigo la voz del Presidente Snow en mi cabeza. En el septuagsimo quinto aniversario,como recordatorio a los rebeldes de que incluso los ms fuertes de entre ellos no puedensuperar el poder del Capitolio, los tributos masculino y femenino sern cosechados de entre suexistente coleccin de vencedores.108 109. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com S, los vencedores son los ms fuertes de entre los nuestros. Son los que sobrevivieron a laarena y se escaparon de la soga de la pobreza que nos estrangula a los dems. Ellos, o deberadecir nosotros, son la perfecta encarnacin de la esperanza donde no hay esperanza. Y ahoraveintitrs de nosotros moriremos para demostrar que incluso la esperanza era una ilusin. Me alegro de haber ganado solamente el ao pasado. De otra forma, conocera a todos losdems vencedores, no slo por verlos en la televisin sino porque son invitados en todos losJuegos. Incluso si no son mentores como Haymitch siempre tiene que ser, la mayora regresancada ao al Capitolio para el evento. Creo que muchos son amigos. Mientras que el nicoamigo del que yo tendr que preocuparme por matar ser o Peeta o Haymitch. Peeta oHaymitch!Me siento erguida, lanzando a un lado la cubierta. Qu es lo que se me acaba de pasar porla mente? No hay situacin alguna en la cual matara nunca a Peeta ni a Haymitch. Pero uno deellos estar en la arena conmigo, y eso es un hecho. Tal vez hayan decido entre ellos quinser. Quien quiera que sea elegido primero, el otro tendr la opcin de presentarse voluntariopara tomar su lugar. Ya s lo que pasar. Peeta le pedir a Hayimtch que lo deje ir a la arenaconmigo sin importar nada. Por mi bien. Para protegerme. Tropiezo por el stano, buscando una salida. Cmo entr siquiera en este lugar? Subo a lasapalpadas los escalones hasta la cocina y veo que la ventana de cristal en la puerta ha sidohecha aicos. Debe de ser eso el porqu de que mi mano est sangrando. Me apresuro avolver a la noche y voy directa a la casa de Haymitch. Est sentado solo en la mesa de lacocina, una botella medio vaca de licor blanco en un puo, su cuchillo en el otro. Borrachocomo una cuba. Ah, aqu est. Toda hecha polvo. Por fin hiciste las cuentas, verdad, preciosa?Dedujiste que no vas a ir all sola? Y ahora ests aqu para pedirme . . . qu? Dice. No respondo. La ventana est abierta de par en par y el viento corta como si estuviera en elexterior. Lo admito, fue ms fcil para el chico. Estaba aqu antes de que pudiera romperle el selloa la botella. Suplicndome por otra oportunidad para entrar. Pero qu puedes decir t? Imita mi voz. Toma su lugar, Haymitch, porque en las mismas circunstancias, prefiero quePeeta tenga una oportunidad con el resto de su vida antes que t? Me muerdo el labio porque una vez lo ha dicho, tengo miedo de que eso sea lo que quiero.Que viva Peeta, incluso si eso supone la muerte de Haymitch. No, no lo quiero. Es espantoso,por supuesto, pero ahora Haymitch es mi familia. Para qu he venido? Pienso. Qu podraquerer yo aqu? Vine a por un trago. Digo. Haymitch rompe a rer y golpea la botella contra la mesa delante de m. Paso mi mangasobre la parte de arriba y tomo un par de tragos antes de salir ahogndome. Me lleva unospocos minutos componerme, e incluso entonces mis ojos y nariz an estn humeantes. Perodentro de m, el licor se siente como fuego, y me gusta. 109 110. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Tal vez deberas ser t. Digo con total convencimiento mientras saco una silla. Encualquier caso, odias la vida. Muy cierto. Dice Haymicth. Y dado que la ltima vez intent mantenerte a ti convida . . . parece que esta vez estar obligado a salvar al chico. Ese es otro buen punto. Digo, restregndome la nariz e inclinando de nuevo la botella. El argumento de Peeta es que ya que te eleg a ti, ahora estoy en deuda con l. Lo que lquiera. Y lo que quiere es la oportunidad de entrar de nuevo para protegerte. DiceHaymitch. Lo saba. En ese sentido, Peeta no es difcil de predecir. Mientras yo me estaba revolcandopor el suelo de ese stano, pensando slo en m misma, l estaba aqu pensando slo en m.Vergenza no es una palabra lo bastante fuerte para lo que siento. Podras vivir cien vidas y no ser merecedora de l, ya lo sabes. Dice Haymitch. S, s. Digo bruscamente. Sin cuestin, l es el superior en este tro. As que, quvas a hacer t? No lo s. Haymitch suspira. Volver all contigo, quizs, si puedo. Sin mi nombre saleen la cosecha, no importar. Simplemente se presentar voluntario para ocupar mi lugar. Nos sentamos en silencio un rato. Sera malo para ti, en la arena, no? Conociendo a todos los dems? Pregunto. Oh, creo que podemos contar con que ser insoportable sin importar dnde est. Asiente a la botella. Puedo tenerla ahora de vuelta? No. Digo, rodendola con los brazos. Haymitch saca otra botella de debajo de la mesay gira la tapa. Pero me doy cuenta de que no estoy aqu por un trago. Hay algo ms que quierode Haymitch. Vale, he averiguado lo que estoy pidiendo. Digo. Si somos Peeta y yo enlos Juegos, esta vez intentaremos mantenerlo a l con vida. Algo centellea en sus ojos inyectados en sangre. Dolor. Como dijiste, va a ser malo sin importar cmo lo presentes. Y da igual lo que quieraPeeta, es su turno de ser salvado. Los dos se lo debemos. Mi voz adquiere un tono desplica. Adems, el Capitolio me odia demasiado. Puedo darme por muerta. Tal vez l antenga una oportunidad. Por favor, Haymitch. Di que me ayudars. Le frunce el ceo a su botella, sopesando mis palabras. Vale. Dice finalmente. Gracias. Digo. Ahora debera ir a ver a Peeta, pero no quiero. Mi cabeza est dandovueltas por la bebida, y estoy tan hecha polvo, que quin sabe de qu podra convencerme.No, ahora tengo que ir a casa a enfrentarme a mi madre y a Prim. 110 111. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Mientras tropiezo por los escalones a mi casa, la puerta se abre y Gale me toma en brazos. Me equivoqu. Debimos habernos marchado cuando dijiste. Susurra. No. Digo. Estoy teniendo problemas para concentrarme, y el licor no deja de salir de labotella cayendo por la espalda de la chaqueta de Gale, pero a l no parece importarle. No es demasiado tarde. Dice. Por encima de su hombro, veo a mi madre y a Prim aferradas la una a la otra en el umbral.Huimos. Mueren. Y ahora tengo que proteger a Peeta. Fin de la discusin. S, lo es. Mis rodillas ceden y l me sostiene. Mientras el alcohol se hace con mimente, oigo la botella de cristal hacerse aicos en el suelo. Esto parece apropiado ya queobviamente he perdido el control de todo. Cuando me despierto, apenas llego al lavabo antes de que el licor haga su reaparicin. Ardetanto subiendo como ardi bajando, y sabe el doble de mal. Estoy temblorosa y sudorosacuando termino de vomitar, pero por lo menos la mayor parte de la cosa est fuera de miorganismo. Lo bastante lleg a mi torrente sanguneo, sin embargo, resultando en un dolor decabeza palpitante, boca reseca, y estmago ardiente. Abro la ducha y me quedo debajo de la tibia lluvia un minuto antes de darme cuenta de quean estoy en ropa interior. Mi madre debi de limitarse a sacarme la ropa externa sucia y ameterme en cama. Tiro la ropa interior hmeda al lavabo y vierto champ en mi cabeza. Meduelen las manos, y es entonces cuando veo las grapas, pequeas y regulares, a travs de unapalma y por el lateral de la otra mano. Vagamente recuerdo romper esa ventana de cristalanoche. Me froto de pies a cabeza, slo parndome para vomitar de nuevo en la propia ducha.Es sobre todo bilis y baja por el desage con las burbujas de olor dulce. Por fin limpia, me pongo el albornoz y vuelvo a la cama, ignorando mi pelo chorreante. Memeto entre las mantas, segura de que as es cmo se siente ser envenenada. Las pisadas en lasescaleras renuevan mi pnico de anoche. No estoy lista para ver a mi madre y a Prim. Tengoque recomponerme para estar calmada y segura, igual que estaba cuando nos dijimos adis elda de la ltima cosecha. Tengo que ser fuerte. Lucho por conseguir una postura erguida,aparto mi pelo hmedo de mis sienes palpitantes, y me preparo para este encuentro.Aparecen en la puerta, sosteniendo t y tostadas, sus rostros llenos de preocupacin. Abro laboca, planeando empezar con algn tipo de chiste, y rompo a llorar. Ya se ve lo de ser fuerte. Mi madre se sienta a un lado en la cama y Prim se acurruca justo junto a m y me abrazan,haciendo en voz baja sonidos tranquilizantes, hasta que ya casi acab de llorar. Despus Primcoge una toalla y me seca el pelo, pasando el peine por los nudos, mientras mi madre mecoacciona a tomar t y tostadas. Me visten en un pijama clido y me ponen ms mantas y mevuelvo a dormir. S por la luz que ya estamos al final de la tarde cuando me despierto de nuevo. Hay un vasode agua en mi mesilla de noche y lo bebo a grandes tragos, sedienta. Mi estmago y mi cabeza 111 112. Traduccin de www.librojoven.blogspot.coman parecen rocas, pero mucho mejor que antes. Me levanto, me visto, y me hago una trenzaen el pelo. Antes de bajar, me detengo en la parte alta de las escaleras, sintindome algoavergonzada por cmo he encajado las noticias del Quarter Quell. Mi huida errtica, beber conHaymitch, llorar. Dadas las circunstancias, supongo que me merezco un da de indulgencia.Aunque me alegro de que las cmaras no hayan estado aqu para verlo. Abajo, mi madre y Prim me abrazan de nuevo, pero no son muy emotivas. S que se estnguardando cosas para hacrmelo ms fcil. Mirando al rostro de Prim, es difcil imaginar quesea la misma niita frgil a la que dej atrs en el da de la cosecha hace nueve meses. Lacombinacin de esa terrible prueba y todo lo que ha venido despusla crueldad en eldistrito, la procesin de enfermos y heridos a la que ahora a menudo trata por s sola si lasmanos de mi madre estn demasiado llenasesas cosas la han envejecido aos. Tambin hacrecido un buen pedazo; ahora somos casi de la misma estatura, pero eso no es lo que la haceparecer tan mayor. Mi madre me sirve una taza de caldo, y pido una segunda taza para llevarle a Haymitch.Despus camino por el jardn hasta su casa. Acaba de despertarse y acepta la taza sincomentarios. Nos sentamos all casi pacficamente, sorbiendo nuestro caldo y mirando elatardecer a travs de la ventana de su saln. Oigo a alguien dando vueltas arriba y asumo quees Hazelle, pero unos minutos despus baja Peeta y lanza sobre la mesa con energa una cajade cartn de botellas de licor vacas. Ah, ya est hecho. Dice. Haymicth est necesitando todos sus recursos para enfocar los ojos en las botellas, as quehablo yo: Qu est hecho? He vertido todo el licor por el desage. Dice Peeta. Esto parece despertar a Haymitch de su estupor, y palpa la caja con incredulidad. T qu? Tir el lote. Dice Peeta. Simplemente comprar ms. Digo yo. No, no lo har. Dice Peeta. Fui a buscar a Ripper esta maana y le dije que laentregara en cuanto vendiera a cualquiera de vosotros. Tambin le pagu, slo paraasegurarme, pero no creo que tenga ganas de volver a la custodia de los agentes de la paz. Haymitch lanza un tajo con su cuchillo pero Peeta lo esquiva con tanta facilidad que espattico. En mi interior se despierta la furia. Por qu es asunto tuyo lo que l haga? 112 113. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Es completamente asunto mo. Sin importar en qu resulte, dos de nosotros vamos aestar en la arena con el otro como mentor. No podemos permitirnos a ningn borracho eneste equipo. Especialmente no a ti, Katniss. Me dice Peeta. Qu? Farfullo, indignada. Sera ms convincente su no tuviera an tanta resaca. Anoche fue la primera vez que he estado nunca borracha. S, y mira en qu estado ests. Dice Peeta. No s qu me esperaba de mi primer encuentro con Peeta despus del anuncio. Unoscuantos abrazos y besos. Tal vez algo de confort. No esto. Me vuelvo a Haymitch. No te preocupes, te conseguir ms licor. Entonces os entregar a los dos. Dejemos que se os pase la borrachera en la mazmorra. Cul es el sentido de esto? Pregunta Haymitch. El sentido es que dos de nosotros volveremos a casa desde el Capitolio. Un mentor y unvencedor. Dice Peeta. Effie me est mandando grabaciones de todos los vencedoresvivos. Vamos a ver sus Juegos y aprender todo lo que podamos sobre cmo luchan.Ganaremos peso y nos haremos ms fuertes. Vamos a empezar a actuar como tributosprofesionales. Y uno de nosotros va a volver a ser un vencedor tanto si os gusta como si no! Sale del cuarto como una exhalacin, dando un portazo. Haymitch y yo hacemos un gesto de dolor ante el golpe. No me gusta la gente con superioridad moral. Digo. Qu hay de bueno en ellos? Dice Haymitch, quien empieza a sorber los restos de unade las botellas vacas. T y yo. Somos nosotros quien l planea que vuelvan a casa. Bueno, entonces le sali el tiro por la culata.Pero despus de unos das, accedemos a actuar como Profesionales, porque es la mejorforma de conseguir que Peeta tambin est listo. Cada noche vemos los viejos resmenes delos Juegos que ganaron el resto de vencedores. Me doy cuenta de que nunca vimos a ningunodurante el Tour de la Victoria, lo que parece raro en retrospectiva. Cuando lo menciono,Haymitch dice que lo ltimo que el Presidente Snow habra querido era mostrarnos a Peeta y amespecialmente a mhaciendo migas con otros vencedores en distritos potencialmenterebeldes. Los vencedores tienen un estatus especial, y si parecieran apoyar mi desafo alCapitolio, habra sido polticamente peligroso. Ajustndome a la edad, me doy cuenta de quealgunos de nuestros oponentes ya sern mayores, lo que es a la vez triste y tranquilizador.Peeta toma copiosas notas. Haymitch ofrece informacin sobre la personalidad de losvencedores, y lentamente empezamos a conocer a nuestra competencia. Cada maana hacemos cosas para fortalecer nuestros cuerpos. Corremos y levantamoscosas y estiramos los msculos. Cada tarde trabajamos en habilidades de combate, lanzando113 114. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comcuchillos, luchando cuerpo a cuerpo; incluso les enseo a escalar rboles. Oficialmente, lostributos no deben entrenar, pero nadie intenta detenernos. Incluso en aos normales, lostributos de los Distritos 1, 2 y 4 aparecen capaces de blandir lanzas y espadas. Esto no es nadaen comparacin. Despus de todos los aos de abuso, el cuerpo de Haymitch se resiste a la mejora. An esdestacablemente fuerte, pero la carrera ms corta lo deja sin aliento. Y pensaras que un tipoque duerme todas las noches con un cuchillo sera de hecho capaz de golpear la pared de lacasa con uno, pero sus manos dan tales sacudidas que le lleva semanas conseguir incluso eso.Sin embargo, Peeta y yo mejoramos mucho bajo el nuevo rgimen. Me da algo que hacer.Nos da a todos algo que hacer adems de aceptar la derrota. Mi madre nos pone en una dietaespecial para ganar peso. Prim trata nuestros msculos doloridos. Madge nos trae aescondidas los peridicos del Capitolio de su padre. Las predicciones sobre quin ser elvencedor de los vencedores nos muestran entre los favoritos. Incluso Gale aparece en escenalos domingos, aunque no les tiene aprecio ninguno a Peeta ni a Haymitch, y nos ensea todo loque sabe sobre trampas. Es raro para m, estar en conversaciones con Peeta y Gale a la vez,pero parece que ellos han dejado a un lado los problemas que sea que tengan con respecto am. Una noche, mientras acompao a Gale de vuelta a la ciudad, incluso admite: Sera mejor si fuera ms fcil odiarlo. Dmelo a m. Digo. Si hubiera podido simplemente odiarlo en la arena, noestaramos ahora en este lo. l estara muerto, y yo sera una vencedora feliz y contenta yosolita. Y dnde estaramos nosotros, Katniss? Pregunta Gale. Me detengo, sin saber qu decir. Dnde estara yo con mi fingido primo que no sera miprimo de no ser por Peeta? An me habra besado y yo le habra devuelto el beso de habersido libre para hacerlo? Me habra abierto a l, arrullada por la seguridad del dinero y lacomida y la seguridad que el ser una vencedora poda traer en diferentes circunstancias? Peroan as siempre estara la cosecha cernindose sobre nosotros, sobre nuestros hijos. Sinimportar lo que yo quisiera . . . Cazando. Como cada domingo. Digo. S que l no se refera a la respuesta literal, peroesto es todo cuanto puedo ofrecer honestamente. Gale sabe que lo eleg por encima de Peetacuando no hu. Para m, no tiene sentido hablar sobre cosas que podran haber sido. Incluso dehaber matado a Peeta en la arena, an no habra querido casarme con nadie. Slo me prometpara salvar la vida de gente, y ese tiro me sali completamente por la culata.En cualquier caso, tengo miedo de que cualquier tipo de escena emocional con Gale tal vezle haga hacer algo drstico. Como empezar un levantamiento en las minas. Y tal y como diceHaymitch, el Distrito 12 no est preparado para eso. Si eso, estn menos preparados que antesdel anuncio del Quarter Quell, porque a la maana siguiente otro centenar de agentes de lapaz llegaron por tren. 114 115. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Ya que no tengo pensado volver con vida la segunda vez, cuanto antes renuncie Gale a m,mejor. S que tengo pensado decirle una o dos cosas antes de la cosecha, cuando se nospermita una hora para nuestras despedidas. Para decirle a Gale qu esencial ha sido para mtodos estos aos. Hasta qu punto ha sido mejor mi vida por conocerlo. Por amarlo, incluso sislo es de la forma limitada en que puedo hacerlo. Pero nunca tengo la oportunidad. El da de la cosecha es clido y bochornoso. La poblacin del Distrito 12 espera, sudando yen silencio, en la plaza, con pistolas automticas apuntndoles. Yo estoy en pie, sola, en unapequea rea acordonada con Peeta y Haymitch en un redil similar a mi derecha. La cosechaslo lleva un minuto. A Effie, resplandeciendo en una peluca de oro metlico, le falta su brohabitual. Tiene que rebuscar por toda la bola de cosecha de las chicas durante bastante ratopara poder agarrar el nico pedazo de papel que todo el mundo sabe ya que tiene mi nombreescrito. Despus coge el nombre de Hayimitch. Este apenas tiene tiempo de lanzarme unamirada infeliz antes de que Peeta se haya presentado voluntario para ocupar su puesto. Nos llevan de inmediato al Edificio de Justicia para encontrar al agente de la paz en jefeThread esperndonos. Nuevo procedimiento. Dice con una sonrisa. Nos conducen por una puerta trasera aun coche, y nos llevan a la estacin de tren. No hay cmaras en la plataforma, no hay multitudpara mandarnos en camino. Haymitch y Effie aparecen, escoltados por guardias. Agentes de lapaz nos meten prisa para entrar en el tren y cierran la puerta. Las ruedas empiezan a girar. Y yo me quedo mirando por la ventana, viendo desaparecer el Distrito 12, con todos misadioses an colgando de los labios. 115 116. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 14 Me quedo en la ventana hasta mucho despus de que el bosque se haya tragado la ltimaimagen de mi hogar. Esta vez no tengo ni la ms mnima esperanza de volver. Antes de misprimeros Juegos, le promet a Prim que hara todo lo que pudiera para ganar, y ahora me hejurado a m misma hacer todo lo que pueda para mantener a Peeta con vida. Nunca volver ahacer este camino al revs. Ya haba decidido cules quera que fueran mis ltimas palabras a mis seres queridos. Cmohacer para cerrar y echar la llave de la mejor forma posible a las puertas y dejarlos tristes peroa salvo atrs. Y ahora el Capitolio tambin me ha robado eso. Escribiremos cartas, Katniss. Me dice Peeta desde detrs. Ser mejor, en cualquiercaso. Darles una parte de nosotros a la que aferrarse. Haymitch las entregar por nosotros si...necesitan ser entregadas.Asiento y me voy derecha a mi habitacin. Me siento en la cama, sabiendo que nuncaescribir esas cartas. Sern como el discurso que intent escribir en honor de Rue y Thresh enel Distrito 11. Las cosas parecan claras en mi cabeza e incluso cuando habl ante lamuchedumbre, pero las palabras nunca salan bien del bolgrafo. Adems, se supona que estasdeban ir con abrazos y besos y una caricia en el pelo de Prim, una caricia al rostro de Gale, unapretn a la mano de Madge. No pueden ser entregadas con una caja de madera conteniendomi cuerpo fro y rgido.Demasiado abatida para llorar, todo lo que quiero es acurrucarme en la cama y dormirhasta que lleguemos al Capitolio maana por la maana. Pero tengo una misin. No, es msque una misin. Es mi ltima voluntad. Mantener a Peeta con vida. Y tan improbable comoparece eso a la vista de la ira del Capitolio, es importante que est a la altura de los mejores.Esto no pasar si estoy guardando duelo por todos los que quiero all en casa. Djalos ir,medigo a m misma. Di adis y olvdalos. Hago lo que puedo, pensando en ellos uno por uno,liberndolos como a pjaros de las jaulas protectoras dentro de m, cerrando las puertascontra su regreso.Para cuando Effie golpea en mi puerta para llamarme para cenar, estoy vaca. Pero laligereza no es del todo mal recibida. La comida es apagada. Tan apagada, de hecho, que hay largos perodos de silencio aliviadosslo por la retirada de platos viejos y la presentacin de unos nuevos. Una sopa fra de pur deverduras. Pasteles de pescado con cremosa salsa de lima. Esos pajaritos de los que comeshuesos y todo, con arroz salvaje y berros. Mousse de chocolate salpicada de cerezas. Peeta y Effie hacen intentos ocasionales de conversacin que se apagan rpidamente. 116 117. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Me gusta tu nuevo pelo, Effie. dice Peeta. Gracias. Lo hice preparar especialmente para combinar con la insignia de Katniss.Pensaba que podramos conseguirte una banda dorada para la pierna y quizs encontrarle aHaymitch un brazalete de oro o algo para que pudiramos parecer un equipo. Dice Effie. Evidentemente, Effie no sabe que mi insignia del sinsajo es ahora un smbolo usado por losrebeldes. Por lo menos, en el Distrito 8. En el Capitolio, el sinsajo es todava un recordatoriodivertido de unos Juegos del Hambre especialmente emocionantes. Qu ms podra ser? Losrebeldes de verdad no ponen un smbolo secreto en algo tan duradero como la joyera. Loponen en una galleta de barquillo que se puede comer en un segundo de ser necesario. Creo que es una idea genial. Dice Peeta. Qu te parece, Haymitch? S, da igual. Dice Haymitch. No est bebiendo pero puedo ver que le gustara estarhacindolo. Effie hizo que se llevaran su propio vino cuando vio el esfuerzo que haca, peroest en un estado deplorable. Si fuera l el tributo, no le habra debido nada a Peeta y podraestar tan borracho como quisiera. Ahora va a costarle todos sus esfuerzos mantener a Peetacon vida en una arena llena de sus viejos amigos, y probablemente fracasar. Tal vez podramos conseguirte a ti tambin una peluca. Digo yo en un intento delevantar el nimo. l se limita a lanzarme una mirada que dice que lo deje en paz, y todoscomemos nuestra mousse en silencio. Qu os parece que veamos la repeticin de las cosechas? Dice Effie, dndosetoquecitos en las comisuras de la boca con una servilleta blanca de lino. Peeta se va a buscar su libreta donde tiene a los vencedores que quedan con vida, y nosreunimos en el compartimento con la televisin para ver cul ser nuestra competencia en laarena. Todos estamos en posicin cuando empieza a sonar el himno y empieza la repeticinanual de las ceremonias de la cosecha en los doce distritos.En la historia de los Juegos ha habido setenta y cinco vencedores. Cincuenta y nueve ansiguen con vida. Reconozco muchos de sus rostros, ya sea por verlos como tributos o mentoresen los previos Juegos o por nuestra reciente revisin de las cintas de los vencedores. Algunosson tan viejos o estn tan consumidos por enfermedades, drogas o la bebida que no puedosituarlos. Tal y como uno esperara, las colecciones de tributos profesionales de los Distritos 1,2 y 4 son las mayores. Pero cada Distrito se las ha arreglado para aportar por lo menos untributo femenino y uno masculino. Las cosechas pasan con rapidez. Peeta pone cuidadosamente estrellas junto a los nombresde los tributos elegidos en su libreta. Haymitch observa, su rostro vaco de emocin, mientrasamigos suyos dan un paso al frente para subir al escenario. Effie susurra comentarios afligidoscomo Oh, no Cecelia o Bueno, Chaff nunca poda mantenerse al margen en una pelea, ysuspira con frecuencia. Yo, por mi parte, intento guardar algn archivo mental de los otros tributos, pero como elao pasado, slo unos pocos se quedan de verdad en mi cabeza. Estn los hermanos de belleza 117 118. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comclsica del Distrito 1 que fueron vencedores en aos consecutivos cuando yo era pequea.Brutus, un voluntario del Distrito 2, que debe de tener por lo menos cuarenta aos yaparentemente no puede esperar para volver a la arena. Finnick, el guapo chico de pelobroncneo del Distrito 4 que fue coronado hace diez aos a la edad de catorce. Una jovenhistrica con pelo marrn largo y suelto tambin es llamada en el 4, pero es rpidamentesustituida por una voluntaria, una mujer de ochenta aos que necesita un bastn para subirseal escenario. Despus est Johanna Mason, la nica vencedora mujer que sigue con vida en el7, quien gan hace unos pocos aos a base de hacerse pasar por una debilucha. La mujer del 8a quien Effie llama Cecelia, quien aparenta unos treinta, tiene que desasirse de los tres niosque corren para aferrarse a ella. Chaff, un hombre del 11 de quien s que es uno de los amigosparticulares de Haymitch, tambin va. Soy llamada. Despus Haymitch. Y Peeta se presenta voluntario. Una de las presentadorasse pone llorosa de verdad porque parece que la suerte nunca estar de nuestra parte, losamantes imposibles del Distrito 12. Despus se recompone para decir que se apuesta queestos sern los mejores Juegos que ha habido nunca! Haymitch deja el compartimento sin una palabra, y Effie, despus de hacer unos pocoscomentarios inconexos sobre este tributo o aquel, nos desea las buenas noches. Yo me limito aquedarme all sentada mirando a Peeta arrancar las hojas de los tributos que no fueronescogidos. Por qu no duermes algo? Dice. Porque no puedo soportar las pesadillas. No sin ti, pienso. Esta noche van a ser atroces, contoda seguridad. Pero difcilmente puedo pedirle a Peeta que venga a dormir conmigo. Apenasnos hemos tocado desde aquella noche en la que Gale fue azotado. Qu vas a hacer? Pregunto. Slo revisar mis notas un rato. Conseguir una imagen clara de a qu nos enfrentamos.Pero lo repasar contigo por la maana. Vete a la cama, Katniss. Dice. As que voy a la cama y, con toda seguridad, en unos minutos me despierto de una pesadilladonde la anciana del Distrito 4 se transforma en un inmenso roedor y me muerde enla cara. Sque estaba gritando, pero nadie viene. No Peeta, no ninguno de los encargados del Capitolio.Me pongo un albornoz para tratar de calmar la carne de gallina que se levanta por todo micuerpo. Quedarme en mi compartimento es imposible, as que decido ir a buscar a alguienpara que me haga t o chocolate caliente o cualquier cosa. Tal vez Haymitch an estlevantado. Seguro que no est dormido. Ordeno leche tibia, la cosa ms calmante que se me ocurre, a un encargado. Oyendo vocesdel cuarto de la televisin, entro y encuentro a Peeta. A su lado en el sof est la caja que Effieenvi de cintas de los viejos Juegos del Hambre. Reconozco el episodio en el cual Brutus seconvirti en vencedor. Peeta se levanta y apaga la cinta cuando me ve.118 119. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com No podas dormir? No mucho. Digo. Me envuelvo el albornoz con ms fuerza a mi alrededor cuandorecuerdo a la anciana transformndose en el roedor. Quieres hablar de eso? Pregunta. A veces eso puede ayudar, pero yo slo sacudo lacabeza, sintindome dbil porque gente con la que ni siquiera he luchado todava ya mepersigue. Cuando Peeta abre los brazos, voy directa hacia ellos. Es la primera vez desde queanunciaron el Quarter Quell que me ha ofrecido cualquier tipo de afecto. Ha sido ms comoun entrenador muy exigente, siempre presionando, siempre insistiendo que Haymitch y yocorramos ms rpido, comamos ms, conozcamos mejor a nuestro enemigo. Amante?Olvdalo. Abandon cualquier pretensin de ser siquiera mi amigo. Rodeo con fuerza su cuellocon mis brazos antes de que pueda mandarme hacer flexiones o algo. En vez de eso mesostiene cerca y entierra el rostro en mi pelo. Calor irradia del punto donde sus labiossimplemente tocan mi cuello, extendindose lentamente por el resto de m. Se siente tan bien,tan imposiblemente bien, que s que no ser la primera en soltarme.Y por qu debera hacerlo? Le he dicho adis a Gale. Nunca lo volver a ver, eso seguro.Nada de lo que haga ahora puede hacerle dao. No lo ver o pensar que estoy actuando paralas cmaras. Eso, por lo menos, es un peso fuera de mis hombros. La llegada del encargado del Capitolio con la leche tibia es lo que nos separa. Coloca unabandeja en una mesa con una jarra de cermica humeante y dos tazas. Traje una taza extra. Dice. Gracias. digo yo. Y le aad un toque de miel a la leche. Para endulzarla. Y slo una pizca de especia. Aade. Nos mira como si quisiera decir ms, despus sacude levemente la cabeza y sale de lahabitacin. Qu le pasa? Digo. Creo que se siente mal por nosotros. Dice Peeta. Ya. Digo, vertiendo la leche. Lo digo en serio. No creo que la gente del Capitolio vaya a estar muy contenta connosotros volviendo a entrar. Dice Peeta. O los otros vencedores. Se sienten unidos a suscampeones. Supongo que lo superarn una vez empiece a fluir la sangre. Digo cansinamente. Deverdad, si hay algo para lo que no tengo tiempo, es para preocuparme por cmo afectar elQuarter Quell al humor en el Capitolio. As que, ests viendo otra vez todas las cintas? En realidad no. Slo saltando por ah para ver las diferentes tcnicas de lucha de lagente. Dice Peeta.119 120. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Quin va despus? T eliges. Dice Peeta, levantando la caja. Las cintas estn marcadas con el ao de los Juegos y el nombre del vencedor. Escarbo porah y de repente encuentro una en mi mano que no hemos visto. El ao de los Juegos escincuenta. Eso sera el segundo Quarter Quell. Y el nombre del vencedor es HaymitchAbernathy. Nunca vimos esta. Digo. Peeta sacude la cabeza. No. Saba que Haymicth no quera. Igual que nosotros no queramos revivir nuestrospropios Juegos. Y ya que todos estamos en el mismo equipo, no pens que importara mucho. Est aqu la persona que gan el veinticinco? Pregunto. No lo creo. Quien quiera que fuera debe de estar muerto ahora, y Effie slo me envi lade los vencedores a los que tal vez nos tendramos que enfrentar. Peeta sopesa en la manola cinta de Haymitch. Por qu? Crees que deberamos verla? Es el nico Quell que tenemos. Quizs obtengamos algo valioso sobre cmo trabajan. Digo. Pero me siento rara. Parece una gran invasin de la privacidad de Haymitch. No s porqu debera ser as, ya que toda la cosa fue pblica. Pero lo es. Tengo que admitir que tambinme siento extremadamente curiosa. No tenemos que decirle a Haymitch que la vimos. Vale. Accede Peeta. Pone la cinta y me acurruco a su lado en el sof con mi leche, queest verdaderamente deliciosa con la miel y las especias, y me pierdo en los QuincuagsimosJuegos del Hambre. Despus del himno, muestran al Presidente Snow sacando el sobre delSegundo Quarter Quell. Parece ms joven pero igual de repelente. Lee el cuadrado de papel enla misma voz onerosa que us para el nuestro, informando a Panem de que en honor delQuarter Quell, habr dos veces ms tributos. Los editores cortan directamente a las cosechas,donde se llama nombre tras nombre tras nombre. Para cuando llegamos al Distrito 12, estoy completamente superada por el increblenmero de chicos yendo a una muerte segura. Hay una mujer, no Effie, leyendo los nombresen el 12, pero todava empieza con el Damas primero! Lee el nombre de una chica de laVeta, lo puedes ver por su apariencia, y despus oigo el nombre Maysilee Donner. Oh! Digo. Esa era amiga de mi madre. La cmara la encuentra entre la multitud,aferrndose a otras dos chicas. Todas rubias. Todas definitivamente hijas de comerciantes. Creo que esa es tu madre abrazndola. Dice Peeta en voz baja. Y tiene razn. MientrasMaysilee se desprende valientemente de las otras y se dirige al tablado, alcanzo a verfugazmente a mi madre a mi edad, y nadie ha exagerado su belleza. Sosteniendo su mano yllorando est otra chica que es parecidsima a Maysilee. Pero tambin a alguien ms a quien yoconozco. Madge. Digo.120 121. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Esa es su madre. Ella y Maysilee eran gemelas o algo. Dice Peeta. Mi padre lomencion una vez.Pienso en la madre de Madge. La esposa del Alcalde Undersee. Quien se pasa la mitad de suvida en la cama inmovilizada por un dolor terrible, alejando al mundo. Pienso en cmo nuncame di cuenta de que ella y mi madre compartan este vnculo. En Madge apareciendo enaquella tormenta de nieve para traer el analgsico para Gale. En mi insignia del sinsajo y encmo ahora significa algo completamente diferente porque que s que su antigua duea era lata de Madge, Maysilee Donner, un tributo que fue asesinada en la arena. El nombre de Haymitch es llamado el ltimo de todos. Es ms un shock verlo a l que a mimadre. Joven. Fuerte. Es duro admitirlo, pero era un buen mozo. Su pelo oscuro y rizado, esosojos grises de la veta brillantes e, incluso, peligrosos. Oh. Peeta, no crees que l mat a Maysilee, verdad? Suelto de repente. No s porqu, pero no puedo soportar la idea. Con cuarenta y ocho jugadores? Dira que las probabilidades estn en contra. DicePeeta. Pasan rpidamente los paseos en carruajeen los cuales los chicos del Distrito 12 estnvestidos en horribles vestidos de mineroy las entrevistas. Hay poco tiempo para enfocarseen nadie. Pero ya que Haymitch va a ser el vencedor, vemos un intercambio completo entre ly Caesar Flickerman, a quien se ve exactamente igual que siempre en su centelleante traje azulmedianoche. Slo su pelo, prpados y labios verde oscuro son diferentes. As que, Hayimtch, qu opinas de que los Juegos tengan un ciento por ciento ms decompetidores de lo habitual? Pregunta Caesar. Haymitch se encoge de hombros. No veo que eso suponga mucha diferencia. An sern un ciento por ciento igual deestpidos que siempre, as que supongo que mis probabilidades sern en lo fundamental lasmismas. La audiencia rompe en carcajadas y Haymitch les ofrece una media sonrisa. cida.Arrogante. Indiferente. No tuvo que esforzarse mucho para eso, verdad? Digo.Ahora es la maana en la que empiezan los Juegos. Vemos desde el punto de vista de unode los tributos mientras se levanta a travs del tubo de la Sala de Lanzamiento y a la arena. Nopuedo sino soltar un grito ahogado. La incredulidad est reflejada en los rostros de losjugadores. Incluso las cejas de Haymitch se alzan de placer, aunque casi de inmediato vuelvena fruncirse de nuevo. Es el lugar ms hermoso que se pueda imaginar. La Cornucopia dorada est situada en elcentro de una pradera verde llena de flores preciosas. El cielo es de un intenso color azul conalgodonosas nubes blancas. Brillantes pjaros cantores vuelan alrededor. Por la forma en la 121 122. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comque algunos de los tributos estn olisqueando, debe de oler genial. Una imagen area muestraque la pradera se extiende kilmetros y kilmetros. All en la distancia, en una direccin,parece haber un bosque, en la otra, una montaa coronada de nieve.La belleza desorienta a muchos jugadores, porque cuando suena el gong, la mayora deellos parece que estn tratando de despertarse de un sueo. No Haymitch, sin embargo. Esten la Cornucopia, preparado con armas y una mochila de provisiones de su eleccin. Se dirigeal bosque antes de que la mayora de los dems hayan salido de sus plataformas.Dieciocho tributos mueren en el bao de sangre ese primer da. Otros empiezan a caerrpidamente despus, cuando queda claro que casi todo en este bonito lugarla suculentafruta colgando de los arbustos, el agua en los arroyos cristalinos, incluso el perfume de lasflores cuando se inhala demasiado directamentees mortalmente venenoso. Slo el agua delluvia y la comida proporcionada en la Cornucopia son seguras para consumo. Tambin hay ungran grupo, bien provisto, de diez Profesionales organizando una batida en la montaa enbusca de vctimas. Haymitch tiene sus propios problemas en el bosque, donde las blanditas ardillas doradasresultan ser carnvoras y atacan en manadas, y las picaduras de mariposa traen agona cuandono la muerte. Pero persiste en seguir adelante, siempre manteniendo a su espalda la distantemontaa. Maysilee Donner resulta estar muy llena de recursos, para una chica que dej la Cornucopiacon slo una pequea mochila. Dentro encontr un cuenco, algo de carne seca, y unacerbatana con dos docenas de dardos. Usando los venenos fcilmente disponibles, enseguidaconvierte a la cerbatana en un arma mortal a base de sumergir los dardos en sustancias letalesy dirigindolos a la carne de sus oponentes. Despus de cuatro das, la pintoresca montaa explota en un volcn que aniquila a otradecena de jugadores, incluyendo a todo el grupo de Profesionales excepto a cinco. Con lamontaa escupiendo fuego lquido, y la pradera no ofreciendo ningn medio de escondite, lostrece tributos restantesincluyendo a Haymitch y a Maysileeno tienen ms opcin queconfinarse en el bosque.Haymitch parece decidido a continuar en la misma direccin, lejos de la ahora volcnicamontaa, pero un laberinto de setos fuertemente entretejidos lo obliga a volver al centro delbosque, donde se encuentra a tres de los Profesionales y saca su cuchillo. Tal vez ellos seanmucho ms grandes y fuertes, pero Haymitch tiene una destacable velocidad y ya ha matadodos cuando el tercero lo desarma. Ese est a punto de rebanarle la garganta cuando un dardolo arroja al suelo. Maysilee Donner sale de entre los rboles. Viviramos ms tiempo siendo dos. Supongo que acabas de demostrarlo. Dice Haymitch, frotndose el cuello. Aliados? Maysilee asiente. Y all estn, de inmediato dentro de uno de esos pactos que tevers obligado a romper si esperas volver a casa y enfrentarte a tu distrito. 122 123. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Exactamente como Peeta y yo, les va mejor juntos. Descansan ms, consiguen un sistemapara conseguir ms agua de lluvia, luchan como un equipo, y comparten la comida de lasmochilas de los tributos muertos. Pero Haymitch an est determinado a seguir adelante. Por qu? Maysilee no deja de preguntar, y l la ignora hasta que ella se niega a andarms sin una respuesta. Porque tiene que terminar en algn sitio, no? Dice HAymitch. La arena no puedeseguir eternamente. Qu esperas encontrar? Pregunta Maysilee. No lo s. Pero tal vez haya algo que podamos usar. Dice l.Cuando por fin salen de esos setos imposibles, usando un soplete de una de las mochilas delos Profesionales muertos, se encuentran sobre una tierra seca y llana que lleva a unacantilado. Ms abajo, puedes ver rocas puntiagudas. Eso es todo lo que hay, Haymitch. Volvamos. Dice Maysilee. No. Yo me quedo aqu. Est bien. Slo quedamos cinco. Podemos decirnos adis ahora, en cualquier caso. Dice ella. No quiero que al final quedemos t y yo. Vale. Accede l. No se ofrece para un apretn de manos, ni siquiera la mira. Y ella seva. Haymicth camina por el borde del acantilado como si intentara averiguar algo. Su piedescoloca una piedrecilla y esta cae al abismo, aparentemente perdida para siempre. Pero unminuto despus, cuando l se sienta a descansar, la piedrecilla sale disparada hacia arriba ycae a su lado. Haymitch se la queda mirando, intrigado, y despus su rostro adquiere unaextraa intensidad. Lanza una roca del tamao de su puo por el acantilado y espera. Cuandovuelve arriba justo a su mano, empieza a rerse.Es entonces cuando omos a Maysilee empezar a gritar. La alianza se ha terminado y fueella quien la rompi, as que nadie podra culparlo por ignorarla. Pero en cualquier caso,Haymitch corre hacia ella. Llega slo a tiempo de ver a los ltimos de una bandada de pjarosrosa chilln, equipados con picos largos y finos, pincharla en el cuello. Sostiene su manomientras ella muere, y todo en lo que puedo pensar es Rue y cmo yo tambin llegudemasiado tarde para salvarla. Ms tarde ese da, otro tributo muere en un combate y un tercero es devorado por unamanada de esas ardillas blanditas, dejando a Haymitch y a una chica del Distrito 1 paracompetir por la corona. Ella es ms grande que l e igual de rpida, y cuando llega la luchainevitable, es sangrienta y terrible y los dos han recibido las que bien podran ser heridasfatales, cuando Haymitch por fin es desarmado. Anda torpemente por el hermoso bosque,sosteniendo en el interior sus intestinos, mientras ella tropieza detrs de l, sosteniendo elhacha que debera propinarle el golpe de gracia. Haymitch hace un zigzag hasta su acantilado y 123 124. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comacaba de llegar al borde cuando ella lanza el hacha. l se lanza al suelo y el hacha cae alabismo. Ahora tambin desarmada, la chica se queda all de pie, intentando detener el flujo desangre que fluye de su cuenca ocular vaca. Tal vez est pensando en que puede durar ms queHaymitch, que estn empezando a convulsionar en el suelo. Pero lo que ella no sabe, y l s, esque el hacha va a volver. Y cuando vuela otra vez sobre el borde, se entierra en la cabeza deella. El can suena, su cuerpo es retirado, y las trompetas suenan para anunciar la victoria deHaymitch. Peeta apaga la cinta y nos quedamos all sentados en silencio durante un rato. Por fin, Peeta dice: El campo de fuerza en el fondo del acantilado, era como el del techo del Centro deEntrenamiento. El que te lanza hacia atrs si intentas saltar y cometer suicidio. Haymitchencontr la forma de convertirlo en un arma. No slo contra los otros tributos, tambin contra el Capitolio. Digo. ya sabes queellos no esperaban que pasara eso. Se supona que no era parte de la arena. Nunca planearonque nadie lo usara como un arma. Les hizo parecer estpidos el que l lo averiguara. Meapuesto a que se pasaron un buen tiempo intentando darle la vuelta a esa. Me apuesto a queesa es la razn por la que no recuerdo haberlo visto nunca en la televisin. Es casi tan malocomo nosotros con las bayas! No puedo evitar rerme, rerme de verdad, por primera vez en meses. Peeta slo sacude lacabeza como si hubiera perdido la chavetay tal vez lo haya hecho, un poco. Casi, pero no del todo. Dice Haymitch desde detrs de nosotros. Me doy la vuelta derepente, asustada de que vaya a estar enfadado por que hayamos visto su cinta, pero slo sesonre con suficiencia y toma un trago de una botella de vino. Ya se ve lo de la sobriedad.Supongo que debera disgustarme el que est volviendo a beber, pero estoy preocupada porotro sentimiento. He pasado todas estas semanas intentando saber quines son mis competidores, sin pensarsiquiera en quines son mis compaeros de equipo. Ahora est naciendo dentro de m unanueva clase de confianza, porque creo que por fin s quin es Hayimtch. Y estoy empezando asaber quin soy yo. Y seguro que dos personas que le han causado tantos problemas alCapitolio pueden pensar en una forma para traer a Peeta a casa con vida. 124 125. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com15 Habiendo pasado por la preparacin con Flavius, Venia y Octavia numerosas veces, deberaser simplemente una vieja rutina por la que pasar. Pero no he anticipado el cicln emocionalque me espera. En algn punto durante la preparacin, cada uno de ellos rompe en lgrimaspor lo menos dos veces, y Octavia se puede decir que mantiene un llanto continuado toda lamaana. Resulta que han terminado por sentirse muy unidos a m, y la idea de mi regreso a laarena los ha deshecho. Combina eso con el hecho de que perdindome a m perdern su ticketa todo tipo de grandes eventos sociales, particularmente mi boda, y todo el asunto se haceinsoportable. La idea de ser fuerte por otra persona nunca les ha entrado en la cabeza, y meencuentro en posicin de tener que consolarlos. Dado que yo soy la persona que va a sermasacrada, esto es algo molesto.Es interesante, sin embargo, cuando pienso en lo que dijo Peeta sobre que el encargado deltren estaba triste por el hecho de que los vencedores tuvieran que volver a luchar. Sobre que ala gente del Capitolio no le gustaba. An creo que todo eso quedar olvidado una vez suene elgong, pero es algo as como una revelacin que aquellos en el Capitolio sientan algo enabsoluto hacia nosotros. Verdaderamente no tienen problema en ver a nios asesinados cadaao. Pero tal vez saben demasiado sobre los vencedores, especialmente sobre los que han sidocelebridades durante aos, como para olvidar que somos seres humanos. Es ms como ver atus propios amigos morir. Ms como los Juegos para aquellos de nosotros en los distritos.Para cuando aparece Cinna, estoy irritable y exhausta por haber reconfortado al equipo depreparacin, especialmente porque sus lgrimas constantes me estn recordando aquellas quesin duda alguna se estn vertiendo en casa. Quedndome all en mi fino albornoz con mi piel ymi corazn doloridos, s que no puedo soportar ni una mirada ms de lstima. As que encuanto entra por la puerta espeto: Te juro que si lloras, te matar aqu y ahora. Cinna slo sonre. Has tenido una maana hmeda? Podras escurrirme. Respondo. Cinna me rodea el hombro con los brazos y me lleva a la comida. No te preocupes. Siempre canalizo mis emociones hacia mi trabajo. As no le hago daoa nadie ms que a m mismo. No puedo pasar por eso otra vez. Lo advierto.125 126. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Lo s. Hablar con ellos. La comida me hace sentir un poco mejor. Faisn con una seleccin de gelatinas del color dejoyas, y versiones diminutas de verduras reales nadando en mantequilla, y pur de patata conperejil. Como postre sumergimos trozos de fruta en una pota de chocolate fundido, y Cinnatiene que ordenar una segunda pota porque empiezo a comer la cosa con una cuchara. As que, qu llevaremos para las ceremonias de apertura? Pregunto finalmentecuando rebao la segunda pota hasta que est limpia. Linternas en la cabeza o fuego? S que el paseo en carruaje requerir que Peeta y yo vayamos vestidos en algo relacionadocon el carbn. Algo en esa lnea.Cuando es hora de entrar en el disfraz para las ceremonias de apertura, mi equipo depreparacin aparece pero Cinna los manda fuera, diciendo que han hecho un trabajo tanespectacular por la maana, que no queda nada que hacer. Se van a recuperarse, gracias aDios dejndome en las manos de Cinna. l me recoge el pelo primero, en el estilo trenzado quele ense mi madre, y despus procede con mi maquillaje. El ao pasado us poco para que laaudiencia me reconociera cuando aterrizara en la arena. Pero ahora mi cara est casi cubiertapor los realces dramticos y las sombras oscuras. Altas cejas arqueadas, pmulos afilados, ojosardientes, labios de un profundo prpura. Al principio el disfraz engaa, pareciendo simple,slo un mono ajustado que me cubre desde el cuello hacia abajo. Me coloca en la cabeza unamedia corona como la que recib como vencedora, pero esta est hecha de un pesado metalnegro, no de oro. Despus ajusta la luz en la habitacin para imitar el crepsculo y presiona unbotn en la tela junto a mi mueca. Miro abajo fascinada mientras mi conjunto llega a la vidalentamente, primero con una dbil luz dorada pero gradualmente transformndose en el rojoanaranjado del carbn ardiente. Parezco como si hubiera sido cubierta en brasasbrillantesno, que yo soy una brasa brillante sacada directamente del fuego. Los coloresvienen y se van, cambian y se funden, exactamente de la misma forma que el carbn. Cmo hiciste esto? Digo maravillada. Portia y yo nos hemos pasado muchas horas viendo fuegos. Dice Cionna. Ahoramrate.Me gira hacia un espejo para que pueda ver el efecto completo. No veo a una chica, nisiquiera a una mujer, sino a un ser que no es de este mundo que parece vivir en el volcn quedestruy a tantos en el Quell de Haymitch. La corona negra, que ahora parece rojaincandescente, forma extraas sombras en mi rostro dramticamente maquillado. Katniss, lachica en llamas. Ha dejado atrs sus llamas titilantes y vestidos enjoyados y suaves trajes de laluz de una vela. Es tan mortal como el mismo fuego. Creo . . . que esto es exactamente lo que necesitaba para enfrentarme a los otros. Digo. S, creo que tus das de pintalabios rosa y reverencias han quedado atrs. Dice Cinna.Toca otra vez el botn en mi mueca, extinguiendo mi luz. No gastemos tu paquete de126 127. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comenerga. Cuando ests en el carro esta vez, no saludes, no sonras. Slo quiero que miressiempre al frente, como si toda la audiencia no mereciera tu atencin. Por fin algo en lo que ser buena.Cinna tiene unas cuantas cosas ms a las que atender, as que decido dirigirme al piso deabajo del Centro de Renovacin, que aloja el inmenso lugar de reunin para los tributos y suscarruajes antes de las ceremonias de apertura. Tengo la esperanza de encontrar a Peeta y aHaymitch, pero an no han llegado. Al contrario que el ao pasado, cuando todos los tributosestaban fsicamente pegados a sus carruajes, la escena es muy social. Los vencedores, tanto lostributos de este ao como sus mentores, estn esparcidos en pequeos grupos, hablando. Porsupuesto, todos ellos se conocen y yo no conozco a nadie, y no soy exactamente del tipo depersona que va por ah presentndose a los dems. As que me limito a acariciarle el cuello auno de mis caballos intentando pasar desapercibida. No funciona. El crujido llega a mi odo antes siquiera de saber que est a mi lado, y cuando vuelvo lacabeza, los famosos ojos verde mar de Finnick Odair estn a centmetros de los mos. Se meteun azucarillo en la boca y se apoya contra mi caballo. Hola, Katniss. Dice. Como si nos hubiramos conocido durante aos, cuando de hechonunca nos hemos visto antes. Hola, Finnick. Digo, igual de casualmente, aunque me siento incmoda por sucercana, especialmente ya que tiene tanta piel expuesta. Quieres un azucarillo? Dice, ofreciendo su mano, que est llena hasta arriba. Sesupone que son buenos para los caballos, pero a quin le importa? Ellos tienen aos paracomer azcar, mientras que t y yo . . . bueno, si vemos algo dulce, mejor que lo agarremosrpido. Finnick Odair es como una leyenda viva en Panem. Ya que gan los Sexagsimo QuintosJuegos del Hambre cuando tena slo catorce aos, an es de los vencedores ms jvenes.Siendo del Distrito 4, era un Profesional, as que la suerte ya estaba de su parte, pero lo queningn entrenador poda reclamar haberle dado era su extraordinaria belleza. Alto, atltico,con piel dorada y pelo broncneo y esos ojos increbles. Mientras otros tributos ese ao fueronmuy presionados para conseguir un puado de grano o algunas cerillas como regalo, Finnicknunca tuvo falta de nada, ni comida ni medicina ni armas. Le llev ms o menos una semana asus competidores darse cuenta de que l era el enemigo a batir, pero ya era demasiado tarde.Ya era un buen luchador con las lanzas y espadas que haba encontrado en la Cornucopia.Cuando recibi un paracadas plateado con un tridentelo que debe de ser el regalo ms caroque he visto nunca en la arenaya se haba acabado todo. La industria del Distrito 4 es lapesca. Haba estado en barcos toda su vida. El tridente era una extensin natural, letal, de subrazo. Teji una red de algn tipo de vid que encontr, la us para atrapar en ella a susoponentes para poder ensartarlos con el tridente, y en cuestin de das la corona era suya. Los ciudadanos del Capitolio han estado babeando por l desde entonces.127 128. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Por su juventud, no pudieron tocarlo de verdad durante el primer ao o dos. Pero desdeque cumpli los diecisis, ha pasado su tiempo en los Juegos perseguido por aquellasdesesperadamente enamoradas de l. Nadie retiene su favor durante mucho tiempo. Puedepasar por cuatro o cinco en su visita anual. Viejas o jvenes, encantadoras o corrientes, ricas omuy ricas, les hace compaa y acepta sus extravagantes regalos, pero nunca se queda, y unavez se ha ido nunca vuelve. No puedo discutir que Finnick no sea una de las personas ms despampanantes y sensualesen el planeta. Pero puedo decir con sinceridad que nunca me ha resultado atractivo. Tal vez esdemasiado guapo, o demasiado fcil de conseguir, o tal vez en realidad lo que pasa es quesera demasiado fcil de perder. No, gracias. Le digo al azcar. Aunque me encantara coger prestado tu atuendoalguna vez. Est cubierto en una red dorada que est estratgicamente anudada en su entrepiernapara que no se pueda decir tcnicamente que est desnudo, pero est tan cerca de eso comoes posible. Estoy segura de que su estilista piensa que cuanto ms Finnick vea la audiencia,mejor. Me ests aterrorizando de verdad en ese traje. Qu les pas a los vestidos de niitaguapa? Pregunta. Se humedece los labios muy levemente con la lengua. Probablementeesto vuelva loca a la mayor parte de la gente. Pero por alguna razn todo en lo que puedopensar es el viejo Cray, salivando sobre alguna joven pobre y hambrienta. Me hice mayor. Digo. Finnick toma el cuello de mi atuendo y lo desliza entre sus dedos. Es malo todo esto del Quell. Podras haberte distinguido como una bandida en elcapitolio. Joyas, dinero, lo que quisieras. No me gustan las joyas, y tengo ms dinero del que necesito. Por cierto, en qu tegastas t el tuyo, Finnick? Oh, no he hecho tratos por algo tan comn como dinero en aos. Entonces cmo te pagan por el placer de tu compaa? Con secretos. Dice suavemente. Inclina hacia delante la cabeza de modo que suslabios estn casi en contacto con los mos. Y qu hay de ti, chica en llamas? Tienes algnsecreto que merezca mi tiempo? Por alguna razn estpida, me sonrojo, pero me obligo a mantenerme en mi sitio. No, soy un libro abierto. Respondo tambin en susurros. Todo el mundo parecesaber mis secretos incluso antes que yo misma. Sonre.128 129. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Desafortunadamente, creo que eso es cierto. Sus ojos se desvan brevemente haciaun lado. Peeta est viniendo. Siento que tengas que cancelar tu boda. S lo devastador queeso debe de haber sido para ti. Se mete otro azucarillo en la boca y se va. Peeta est a mi lado, vestido igual que yo. Qu quera Finnick Odair? Pregunta. Me giro y pongo mis labios cerca de los de Peeta y dejo caer los prpados en imitacin deFinnick. Me ofreci azcar y quera conocer todos mis secretos. Digo en mi mejor vozseductora. Peeta se re. Ugh. No va en serio. S va en serio. Te dir ms cuando se me pase el horror. Crees que habramos terminado as si slo uno de los dos hubiera ganado? Pregunta,mirando a su alrededor a los otros vencedores. Slo una parte ms del show de los bichosraros? Pues claro. Especialmente t. Oh. Y por qu especialmente yo? Dice con una sonrisa. Porque tienes una debilidad por las cosas hermosas y yo no. Digo con aire desuperioridad. Te atraeran a sus formas del Capitolio y estaras totalmente perdido. Tener ojo para la belleza no es lo mismo que una debilidad. Apunta Peeta. Exceptoposiblemente en lo que se refiere a ti. La msica est empezando y veo las anchas puertasabrirse para el primer carruaje, oigo el rugido e la multitud. Vamos? Alza una mano paraayudarme a subirme al carruaje. Me monto y lo subo detrs de m. No te muevas. Digo, y enderezo su corona. Has visto tu traje encendido? Vamos aestar fabulosos de nuevo. Absolutamente. Pero Portia dice que tenemos que estar muy por encima de todo. Sinsaludar ni nada. Dice. Por cierto, dnde estn? No lo s. Miro la procesin de carruajes. Tal vez debamos ir encendindonosnosotros mismos. Lo hacemos, y cuando empezamos a brillar, puedo ver a gentesealndonos con el dedo y hablando, y s que, una vez ms, seremos de lo que se hablar enlas ceremonias de apertura. Casi estamos en la puerta. Estiro el cuello, pero ni Portia ni Cinna,que estuvieron con nosotros hasta el ltimo segundo el ao pasado, estn en ningn sitio a lavista. Tenemos que darnos la mano este ao? Pregunto.129 130. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Supongo que dejaron que lo decidiramos nosotros. Dice Peeta. Alzo la vista a esos ojos azules que ninguna cantidad de maquillaje dramtico puede hacerverdaderamente mortales y recuerdo cmo, slo hace un ao, estaba preparada para matarlo.Convencida de que l estaba intentando matarme. Ahora todo est invertido. Estoydeterminada a mantenerlo con vida, sabiendo que el precio ser mi propia vida, pero la partede m que no es tan valiente como me gustara se alegra de que sea Peeta, y no Haymitch,quien est a mi lado. Nuestras manos se encuentran sin ms discusin. Por supuesto queiremos a esto como uno solo. La voz de la muchedumbre se alza en un grito universal cuando paseamos por la difusa luzde la tarde, pero ninguno de los dos reacciona. Yo simplemente fijo los ojos en un punto lejanoen la distancia y finjo que no hay audiencia, que no hay histeria. No puedo evitar captar brevesimgenes nuestras en las pantallas inmensas por el camino, y no somos slo hermosos, somososcuros y poderosos, No, ms. Nosotros, los amantes imposibles del Distrito 12, que tantosufrimos y tan poco disfrutamos de las recompensas de nuestra victoria, no buscamos el favorde los fans, no los obsequiamos con nuestras sonrisas, ni aceptamos sus besos. Somosimplacables. Y me encanta. Siendo yo misma por fin.Cuando giramos a la curva del gran Crculo de la Ciudad, puedo ver que un par de otrosestilistas han tratado de robar la idea de Cinna y Portia de iluminar a sus tributos. Los atuendosllenos de luces elctricas del Distrito 3, donde se encargan de la electrnica, por lo menostienen sentido. Pero qu estn haciendo los ganaderos del Distrito 10, que estn vestidos devacas, con cinturones flameantes? Asarse a la parrilla? Pattico.Peeta y yo, por otra parte, somos tan fascinantes con nuestros disfraces cambiantes decarbn que la mayora de los dems tributos nos estn mirando. Le resultamos especialmentehipnotizadores a la pareja del Distrito 6, quienes son conocidos adictos al morphling. Ambosson delgadsimos, con decadente piel amarillenta. No pueden apartar sus ojos inmensos,incluso cuando el Presidente Snow empieza a hablar desde su balcn, dndonos la bienvenidaal Quell. Suena el himno, y cuando damos nuestra ltima vuelta al crculo, me equivoco? Otambin veo los ojos del Presidente Snow fijados en m?Peeta y yo esperamos hasta que las puertas del Centro de Entrenamiento se han cerradodetrs de nosotros para relajarnos. Cinna y Portia estn all, complacidos por nuestraactuacin, y Haymitch tambin ha hecho su aparicin este ao, slo que no est en nuestrocarruaje, est con los tributos del Distrito 11. Lo veo asentir en nuestra direccin y despusellos lo siguen para saludarnos. Conozco a Chaff de vista porque me he pasado aos vindole pasarse la botella conHaymitch en la televisin. Tiene la piel oscura, un metro ochenta de altura ms o menos, y unode sus brazos termina en un mun porque perdi la mano en los Juegos que gan hacetreinta aos. Estoy segura de que le ofrecieron algn reemplazo artificial, como hicieron conPeeta cuando tuvieron que amputarle la parte baja de la pierna, pero supongo que no lo quiso. 130 131. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com La mujer, Seeder (NdT: Seeder es otro de los nombres relacionado con los distritos, porqueseed significa semilla), parece casi como si fuera de la Veta, con su piel aceitunada y pelo lisonegro salpicado de plata. Slo sus ojos marrn dorado la marcan como de otro distrito. Debede tener unos sesenta, pero an parece fuerte, y no hay seal de que se haya echado al licor oal morphling o a ninguna otra forma qumica de escape con los aos. Antes de que ninguno denosotros diga nada, me abraza. S de algn modo que debe de ser por Rue y Thresh. Antes depoder detenerme, susurro: Las familias? Estn vivos. Responde suavemente antes de soltarme. Chaff lanza su brazo bueno a mi alrededor y me planta un gran beso en plena boca. Meaparto de golpe, sorprendida, mientras l y Haymitch se ren a carcajadas.Ese es ms o menos todo el tiempo que tenemos antes de que encargados del Capiolio nosdirijan firmemente hacia los ascensores. Percibo el claro sentimiento de que no estn cmodoscon la camaradera entre los vencedores, a quienes no podra importarles menos. Mientrascamino hacia los ascensores, mi mano an unida a la de Peeta, alguien ms pasa rozando a milado. La chica se saca un tocado de ramas con hojas y lo lanza detrs de s sin preocuparse demirar dnde cae.Johanna Mason. Del Distrito 7. Madera y papel, de ah el rbol. Gan gracias a presentarsea s misma muy convincentemente como dbil e indefensa para ser ignorada. Despusdemostr una retorcida habilidad para el asesinato. Se desordena el pelo puntiagudo y poneen blanco sus grandes ojos marrones. No es horrible mi disfraz? Mi estilista es la idiota ms grande de todo el Capitolio.Nuestros tributos han sido rboles durante cuarenta aos bajo ella. Me gustara haber pilladoa Cinna. Te ves fantstica.Charla de chicas. Esa cosa en la que siempre he sido tan mala. Opiniones sobre ropa, pelo,maquillaje. As que miento. S, me ha estado ayudando a disear mi propia lnea de ropa. Deberas ver lo que puedehacer con el terciopelo. Terciopelo. La nica tela que se me ocurri en ese momento. Lo he visto. En tu tour. Ese nmero sin tirantes que llevaste en el Distrito Dos? El azuloscuro con los diamantes? Tan precioso que quera llegar ms all de la pantalla y arrancrtelode la espalda. Dice Johanna. Me apuesto que s, pienso. Con unos centmetros de mi carne. Mientras esperamos por los ascensores, Johanna se desabrocha la cremallera del resto desu rbol, dejndolo caer al suelo, y despus lo aparta de una patada con asco. Excepto por suszapatillas verde bosque, no tiene encima ni un retal de ropa. As mejor.131 132. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Acabamos en el mismo ascensor que ella, y se pasa todo el camino al sptimo pisocharlando con Peeta sobre sus cuadros mientras la luz del disfraz an brillante de l se reflejaen sus pechos desnudos. Cuando ella se marcha, lo ignoro, pero simplemente s que estsonriendo de oreja a oreja. Lanzo su mano a un lado cuando las puertas se cierran detrs deChaff y Seeder, dejndonos solos, y se echa a rer. Qu? Digo, volvindome hacia l cuando entramos en nuestro piso. Eres t, Katniss. No lo ves? Dice l. Lo qu soy yo? La razn por la que todos estn actuando as. Finnick con sus azucarillos y Chaffbesndote y toda esa cosa con Johanna desnudndose. Intenta adquirir un tono ms serio,sin xito. Estn jugando contigo porque eres tan . . . ya sabes. No, no lo s. Digo. Y de verdad que no tengo ni idea de qu est hablando. Es como cuando no me queras mirar desnudo en la arena incluso aunque estaba mediomuerto. Eres tan . . . pura. Dice finalmente. No lo soy! Digo. Prcticamente te he estado arrancando la ropa cada vez que hahabido una cmara todo el ao! S, pero . . . quiero decir, para el Capitolio, eres pura. Dice, claramente tratando deaplacarme. Para m eres perfecta. Slo se estn metiendo contigo. No, se estn riendo de m, y t tambin! No. Peeta sacude la cabeza, pero an est escondiendo una sonrisa. Estoypensndome muy seriamente la cuestin de quin debera salir de los Juegos con vida cuandose abre el otro ascensor. Haymitch y Effie se renen con nosotros, pareciendo complacidos por algo. Despus laexpresin de Haymitch se vuelve dura. Qu es lo que he hecho ahora? Casi digo, pero veo que est mirando detrs de m a laentrada del comedor. Effie parpadea en la misma direccin, despus dice alegremente. Parece que os consiguieron un set a juego este ao. Me doy la vuelta y veo a la chica Avox pelirroja que me atendi aqu el ao pasado hastaque empezaron los Juegos. Pienso qu agradable es tener una amiga aqu. Me doy cuenta deque el joven a su lado, otro Avox, tambin tiene el pelo rojo. Debe de ser eso a lo que serefera Effie con lo del set a juego. Despus me recorre un escalofro. Porque tambin lo conozco. No del Capitolio sino deaos de cmodas conversaciones en el Quemador, bromeando sobre la sopa de Sae la 132 133. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comGrasienta, y despus ese ltimo da vindolo yacer inconsciente en la plaza cuando a Gale lesala la vida entre la sangre. Nuestro nuevo Avox es Darius. 133 134. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com16Haymitch me sujeta con fuerza la mueca como si anticipara mi prximo movimiento, peroestoy tan sin palabras como los torturadores del Capitolio han dejado a Darius. Haymitch medijo una vez que les hacan algo a las lenguas de los Avoxes para que no pudiera hablar nuncams. En mi cabeza oigo la voz de Darius, juguetona y brillante, sonando a travs del Quemadorpara bromear conmigo. No como se burlan de m ahora los otros vencedores, sino porque nosgustbamos de verdad. Si Gale pudiera verlo . . .S que cualquier movimiento que haga ahora hacia Darius, cualquier acto dereconocimiento, slo resultara en castigo para l. As que slo nos quedamos mirndonos alos ojos. Darius, ahora un esclavo mudo; yo, ahora en camino hacia mi muerte. Qu bamos adecir, en cualquier caso? Qu sentimos la suerte del otro? Qu nos duele el dolor del otro?Que nos alegramos de haber tenido la suerte de conocernos? No, Darius no debera alegrarse de conocerme. Si yo hubiera estado all para detener aThread, l no se habra adelantado para salvar a Gale. No sera un Avox. Y msespecficamente, no sera mi Avox, porque es ms que obvio que el Presidente Snow lo hacolocado aqu para mi disfrute.Retuerzo la mueca para desasirme de Haymitch y me dirijo hacia mi antigua habitacin,cerrando con llave detrs de m. Me siento en un lado de mi cama, los codos sobre las rodillas,la frente sobre los puos, mirando mi traje reluciente en la oscuridad, imaginndome queestoy en mi antigua casa en el Distrito 12, acurrucada junto al fuego. Lentamente vuelve ahacerse negro a medida que el paquete de energa se consume. Cuando en algn momento Effie llama a la puerta para llamarme para ir a cenar, melevanto y me quito el traje, lo doblo cuidadosamente, y lo coloco sobre la mesa con mi corona.En el cuarto de bao me lavo las sombras oscuras de maquillaje de la cara. Me visto con unacamisa simple y pantalones y voy por el pasillo hasta el comedor.No soy consciente de mucho durante la cena salvo de que Darius y la chica Avox pelirrojason quienes nos la sirven. Effie, Haymitch, Cinna, Portia y Peeta estn todos all, hablando delas ceremonias de apertura, supongo. Pero la nica vez que de verdad me siento presente escuando vuelco a propsito un plato de guisantes al suelo y, antes de que nadie puedadetenerme, me agacho para limpiarlos. Darius est justo a mi lado cuando empiezo a recoger,y los dos estamos brevemente costado con costado, apartados de la vista de los dems,mientras recogemos los guisantes. Durante slo un momento nuestras manos se encuentran.Puedo sentir su piel, spera bajo la salsa de mantequilla del plato. En el agarre de nuestrosdedos, fuerte y desesperado, estn todas las palabras que nunca podremos decir. DespusEffie me est dando golpecitos desde atrs, porque Ese no es tu trabajo, Katniss! y l mesuelta.134 135. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comCuando vamos a mirar la repeticin de las ceremonias de apertura, me coloco entre Cinna yHaymitch en el sof porque no quiero estar al lado de Peeta. Este horror con Darius mepertenece a m y a Gale y tal vez incluso a Haymitch, pero no a Peeta. Tal vez l conociera aDarius lo bastante como para decirle hola, pero Peeta no perteneca al Quemador igual quenosotros. Adems, an estoy enfadada con l por rerse de m con los otros vencedores, y loltimo que quiero es su empata y apoyo. No he cambiado de idea sobre salvarlo en la arena,pero no quiero deberle ms que eso. Mientras miro la procesin al Crculo de la Ciudad, pienso en cmo ya es lo bastante maloque nos disfracen y nos paseen por las calles en carruajes en un ao normal. Ver a niosdisfrazados es tonto, pero resulta que los vencedores mayores son algo penoso. Algunos quean son jvenes, como Johanna y Finnick, o cuyos cuerpos no han cado en la desesperacin,como Seeder y Brutus, todava se las pueden arreglar para conservar un poco de dignidad.Pero la mayora, que estn echados a la bebida o al morphling o a la enfermedad, se vengrotescos en sus disfraces, representando vacas y rboles y hogazas de pan. El ao pasadocomentbamos cada concursante, pero hoy slo hay algn comentario ocasional. No es raroque la muchedumbre se vuelva loca en cuanto Peeta y yo aparecemos, tan jvenes y fuertes yhermosos en nuestros brillantes disfraces. La imagen misma de lo que los tributos deberanser. Tan pronto termina, me levanto y les doy las gracias a Cinna y Portia por su alucinantetrabajo y me voy a la cama. Effie me recuerda que nos veremos temprano por la maana en eldesayuno para trabajar en nuestra estrategia de entrenamiento, pero incluso su voz suenahundida. Pobre Effie. Por fin tuvo un ao decente en los Juegos con Peeta y conmigo, y ahoratodo se ha convertido en un desastre al que ni siquiera ella puede verle algo positivo. Entrminos del Capitolio, supongo que esto cuenta como una verdadera tragedia. Poco despus de irme a la cama, oigo un golpe suave en mi puerta, pero lo ignoro. Noquiero a Peeta esta noche. Especialmente no con Darius cerca. Es casi tan malo como si Galeestuviera aqu. Gale. Cmo se supone que voy a dejarlo ir con Darius embrujando los pasillos? Las lenguas figuran prominentemente en mis pesadillas. Primero miro helada e impotentemientras manos enguantadas se llevan la diseccin sangrienta de la boca de Darius. Despusestoy en una fiesta donde todos llevan caretas y alguien con una lengua bailante y hmeda,que supongo que es Finnick, me acosa, pero cuando me coge y se saca la mscara, es elPresidente Snow, y sus labios gruesos estn goteando saliva sangrienta. Finalmente estoy devuelta en la arena, mi propia lengua tan seca como el papel secante, mientras trato de alcanzarun estanque de agua que retrocede cada vez que estoy a punto de tocarlo. Cuando me despierto, voy a tropezones hasta el cuarto de bao y bebo grandes tragos deagua del grifo hasta que no puedo beber ms. Me quito mis ropas sudorosas y me derrumbode nuevo sobre la cama, desnuda, y de alguna forma vuelvo a encontrar el sueo. Retraso el bajar a desayunar tanto como es posible a la maana siguiente porque de verdadque no quiero discutir nuestra estrategia de entrenamiento. Qu hay que discutir? Cadavencedor ya sabe lo que todos los dems pueden hacer. O solan poder hacer, en cualquiercaso. As que Peeta y yo seguiremos actuando enamorados y eso es todo. Lo que pasa es que135 136. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comno estoy por la labor de hablar de eso, ya est, especialmente no con Darius all de pie ensilencio. Tomo una larga ducha, me visto lentamente en el conjunto que Cinna ha dejado parael entrenamiento, y ordeno comida del men de mi habitacin hablando por un micrfono. Enun minuto aparecen salchichas, huevos, patatas, pan, zumo y chocolate caliente. Como hastaestar llena, intentando llenar los minutos hasta las diez en punto, cuando tendremos que bajarhasta el Centro de Entrenamiento. A eso de las nueve y media, Haymitch est dando golpazosen mi puerta, obviamente harto de m, mandndome ir al comedor AHORA! An as, mecepillo los dientes antes de ir lentamente por el pasillo, matando eficazmente otros cincominutos. El comedor est vaco salvo por Peeta y Haymitch, cuyo rostro est sonrojado por la bebiday el enfado. En su mueca lleva un brazalete totalmente de oro con un patrn de llamasestadebe de ser su concesin al plan de Effie de los recuerdos a juegoal que da vueltas condescontento. Es un brazalete muy bonito, de verdad, pero con el movimiento hace queparezca algo que lo est confinando, un grillete, ms que una pieza de joyera. Llegas tarde. Me ruge. Perdn. Me qued dormida despus de las pesadillas de lenguas mutiladas que memantuvieron despierta la mitad de la noche. Tengo la intencin de sonar hostil, pero mi vozse quiebra al final de la frase. Haymitch me lanza una mirada ceuda, despus se echa atrs. Vale, da igual. Hoy, en el entrenamiento, tenis dos deberes. Uno, seguir enamorados. Obviamente. Digo. Y dos, hacer algunos amigos. Dice Haymitch. No. Digo. No confo en ninguno de ellos. No puedo soportar a la mayora, y prefieroque operemos nada ms los dos. Eso es lo que dije yo al principio, pero . . . Empieza Peeta. Pero no ser suficiente. Insiste Haymitch. Vais a necesitar ms aliados esta vez. Por qu? Pregunto. Porque estis en clara desventaja. Vuestros competidores se han conocido durante aos.As que, a quin creis que atacarn primero? A nosotros. Y nada que hagamos va a superar ninguna antigua amistad. As que, porqu molestarse? Porque podis luchar. Sois populares entre la gente. Eso an podra convertiros enaliados deseables. Pero slo si les hacis saber a los dems que estis dispuestos a hacer unequipo con ellos. 136 137. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Quieres decir que nos quieres en el grupo de Profesionales este ao? Pregunto,incapaz de ocultar mi desagrado. Tradicionalmente los tributos de los Distritos 1, 2 y 4 unenfuerzas, tal vez agregando a alguno de los otros luchadores excepcionales, y cazan a loscompetidores ms dbiles. Esa ha sido nuestra estrategia, no? Entrenar como Profesionales? Rebate Haymitch. Y generalmente se decide quines van a formar el grupo de Profesionales antes de queempiezan los Juegos. Peeta por poco no consigui entrar el ao pasado. Pienso en el odio que sent cuando descubr que Peeta estaba con los Profesionales en losJuegos pasados. As que vamos a intentar unirnos a Finnick y a Brutus. . . es eso lo que ests diciendo? No necesariamente. Todos son vencedores. Haced vuestro propio grupo, si lo prefers.Elegid a quien queris. Yo os sugiero a Chaff y Seeder. Aunque Finnick no es como paraignorarlo. Dice Haymitch. Encontrad a alguien para hacer equipo que pueda seros dealguna utilidad. Recordad, ya no estis en un ring lleno de nios temblorosos. Todas estaspersonas son asesinos experimentados, sin importar en qu forma parezcan estar.Tal vez tenga razn. Slo que, en quin podra confiar? Seeder tal vez. Pero de verdadquiero hacer un pacto con ella, slo para posiblemente tener que matarla despus? No. Anas, hice un pacto con Rue bajo las mismas circunstancias. Le digo a Haymitch que lo intentar,incluso aunque creo que se me dar bastante mal todo el asunto.Effie aparece algo pronto para llevarnos abajo porque el ao pasado, incluso aunquellegamos a tiempo, fuimos los dos ltimos tributos en aparecer. Pero Haymitch le dice que noquiere que sea ella quien nos lleve al gimnasio. Ninguno de los dems vencedores va aaparecer con una niera y, siendo los ms jvenes, es an ms importante que parezcamosindependientes. As que tiene que conformarse con llevarnos hasta el ascensor, hacindonoscaricias en el pelo, y pulsando el botn por nosotros. Es un viaje tan corto que no hay tiempo de verdad para la conversacin, pero cuando Peetame da la mano, no la aparto. Tal vez lo haya ignorado anoche en privado, pero durante elentrenamiento tenemos que aparecer como un equipo inseparable.Effie no se tena que haber preocupado por que furamos los ltimos en llegar. Slo Brutusy la mujer del Distrito 2, Enobaria, estn presentes. Enobaria aparenta unos treinta y todo loque puedo recordar es que, en el combate cuerpo a cuerpo, mat a un tributo desgarrndolela garganta con los dientes. Se hizo tan famosa por este acto que, despus de ser vencedora,hizo que le alteraran cosmticamente los dientes de modo que cada uno termina en una puntaafilada como un colmillo y tiene incrustaciones de oro. No le faltan admiradores en elCapitolio. A las diez en punto, slo la mitad de los tributos han llegado. Atala, la mujer que dirige elentrenamiento, empieza su discurso justo en hora, no impresionada por la escasa asistencia.Tal vez se la esperaba. Se puede decir que estoy aliviada, porque eso significa que hay unadocena de personas de las que no tengo que fingir hacerme amiga. Atala lee la lista de 137 138. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comestaciones, que incluyen tanto habilidades de combate como de supervivencia, y nos dejaentrenar. Le digo a Peeta que creo que haramos mejor si nos dividiramos, cubriendo as msterritorio. Cuando se va a lanzar lanzas con Brutus y Chaff, yo me dirijo hacia la seccin de atarnudos. Apenas nadie se molesta en visitarla. Me gusta el entrenador y l me recuerda concario, tal vez porque pas tiempo con l el ao pasado. Est complacido cuando le enseoque todava puedo montar la trampa que deja al enemigo colgando de un rbol por un pie.Claramente tom nota de mis trampas en la arena el ao pasado y ahora me ve como unaalumna avanzada, as que le pido repasar cada tipo de nudo que pueda ser til y unos pocosque probablemente no usar jams. Estara contenta de pasarme la maana sola con l, perodespus de una hora y media ms o menos, alguien me rodea con los brazos desde atrs, susdedos terminando con facilidad el complicado nudo en el que he estado sudando. Porsupuesto que es Finnick, quien parece haberse pasado la infancia sin hacer otra cosa que nosea lanzar tridentes o manipular cuerdas para formar bonitos nudos para redes, supongo. Mirodurante un minuto mientras l coge un trozo de cuerda, hace un lazo, y despus fingeahorcarse para diversin ma. Poniendo los ojos en blanco, me dirijo hacia otra estacin vacante donde los tributospueden aprender a hacer fuegos. Yo ya hago fuegos excelentes, pero an soy bastantedependiente de las cerillas para empezarlos. As que el entrenador me hace trabajar con slex,acero, y algo de tela chamuscada. Esto es mucho ms difcil de lo que parece, e inclusotrabajando con tanto ahnco como puedo, me lleva alrededor de una hora conseguir encenderun fuego. Alzo la vista con una sonrisa triunfante slo para descubrir que tengo compaa.Dos tributos del Distrito 3 estn a mi lado, luchando por empezar un fuego decente concerillas. Pienso en marcharme, pero de verdad que quiero intentar usar el slex de nuevo, y sitengo que darle a Haymitch la noticia de que he intentado hacer amigos, tal vez estos dos seanuna eleccin soportable. Ambos son de baja estatura, con piel cenicienta y pelo negro. Lamujer, Wiress (NdT: una vez ms, nombre propio del Distrito: el Distrito 3 es la electrnica, ywire significa cable), probablemente sea de una edad similar a la de mi madre y habla con voztranquila e inteligente. Pero de inmediato me doy cuenta de que tiene el hbito de dejar en elaire las palabras justo en mitad de frase, como si se hubiera olvidado de que ests all. Beetee,el hombre, es mayor y algo nervioso. Lleva gafas pero se pasa un montn de tiempo mirandopor debajo de ellas. Son un poco raros, pero estoy bastante segura de que ninguno de ellos vaa intentar ponerme incmoda desnudndose. Y son del distrito 3. Tal vez puedan inclusoconfirmar mis sospechas de un levantamiento all.Miro alrededor del Centro de Entrenamiento. Peeta est en el centro de un pintorescocrculo de lanzadores de cuchillos. Los morphlings del Distrito 6 estn en la estacin decamuflaje, pintndose mutuamente las caras con brillantes curvas rosas. El hombre del Distrito5 est vomitando vino sobre el suelo del recinto de lucha con espada. Finnick y la anciana desu distrito estn usando la estacin de tiro con arco. Johanna Mason vuelve a estar desnuda yembadurnando su cuerpo de aceite para una leccin de lucha. Decido quedarme donde estoy. Wiress y Beetee son una compaa decente. Parecen lo bastante amables pero noentrometidos. Hablamos de nuestros talentos; me cuentan que ambos inventan cosas, lo que 138 139. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comhace que mi supuesto inters por la moda parezca bastante flojo. Wiress menciona algn tipode artilugio de costura en el que est trabajando. Evala la densidad de la tela y selecciona la fuerza . . . Dice, y despus se quedaabsorta mirando a un pedacito de paja seca antes de poder proseguir. La fuerza del hilo. Termina de explicar Beetee. Automticamente. Descarta el errorhumano. Despus habla de su reciente xito creando un chip musical que es lo bastantepequeo para ser escondido en una mota de polvo pero que puede almacenar horas decanciones. Recuerdo a Octavia hablando de esto durante la sesin de la boda, y veo unaposible oportunidad para hablar del levantamiento. Oh, s. Mi equipo de preparacin estaba todo disgustado hace unos meses, creo, porqueno podan hacerse con uno. Digo casualmente. Supongo que muchos de los encargos delDistrito Tres se estaban amontonando. Beetee me examina por debajo de sus gafas. S. Tuvisteis vosotros similares retrasos en la produccin de carbn este ao? Pregunta. No. Bueno, perdimos un par de semanas cuando trajeron a un nuevo agente de la paz enjefe y a su gente, pero nada importante. Para la produccin, quiero decir. Dos semanassentado en tu casa sin hacer nada no significa ms que dos semanas de pasar hambre para lamayor parte de la gente. Creo que entienden lo que estoy intentando decir. Que no hemos tenido ningnlevantamiento. Oh. Eso es una vergenza. Dice Wiress con una voz algo decepcionada. Encontr atu distrito muy . . . Deja la frase en el aire, distrada por algo en su cabeza. Interesante. Completa Beetee. Ambos lo hicimos. Me siento mal, sabiendo que su distrito debe de haber sufrido mucho ms que el nuestro.Siento que tengo que defender a mi gente. Bueno, no somos muchos en el Doce. Digo. No es que pudieras deducirlo hoy enda por el tamao de la fuerza de los agentes de la paz. Pero supongo que somos lo bastanteinteresantes.Mientras avanzamos hasta la estacin de los refugios, Wiress se detiene y alza la vista hastael palco donde los Vigilantes estn dando vueltas, comiendo y bebiendo, a veces fijndose ennosotros. Mira. Dice, haciendo un leve gesto de cabeza en su direccin. Alzo la vista y veo aPlutarch Heavensbee en la magnfica tnica prpura con el collar de pelos que lo seala comoVigilante Jefe. Est comiendo una pata de pavo. No veo por qu esto se merece ningn comentario, pero digo:139 140. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com S, ha sido ascendido a Vigilante Jefe este ao. No, no. Ah hacia la esquina de la mesa. Puedes ver . . . Dice Wiress. Beetee guia los ojos debajo de sus gafas. Puedes ver que est ah.Me quedo mirando en esa direccin, perpleja. Pero entonces lo veo. Un pequeo espaciode unos quince centmetros cuadrados en la esquina de la mesa parece estar vibrando. Escomo si el aire estuviera ondeando con pequeas olas visibles, distorsionando los ngulosafilados de la madera y de una copa de vino que alguien puso all. Un campo de fuerza. Han puesto uno entre los Vigilantes y nosotros. Me pregunto porqu. dice Beetee. Por m, probablemente. Ofrezco. El ao pasado les lanc una flecha durante misesin privada de entrenamiento. Beetee y Wiress se me quedan mirando con curiosidad. Fui provocada. As que todos los campos de fuerza tienen un punto como ese? Grieta. Dice Wiress vagamente. En la armadura, o como si lo fuera. Termina Beetee. Lo ideal sera que fuerainvisible, no? Quiero preguntarles ms, pero anuncian la comida. Busco a Peeta, pero est con un grupode unos diez vencedores, as que decido simplemente comer con el Distrito 3. Tal vez puedaconseguir que se nos una Seeder. Cuando llegamos hasta la zona de comedor, veo que algunos en la pandilla de Peeta tienenotras ideas. Estn arrastrando todas las mesas pequeas para formar una mesa grande paraque todos tengamos que comer juntos. Ahora no s qu hacer. Incluso en el colegio sola evitarcomer en una mesa concurrida. Francamente, probablemente me habra sentado sola de noser porque Madge cogi la costumbre de juntarse conmigo. Supongo que habra comido conGale, excepto que, estando a dos cursos de distancia, nuestras comidas nunca cayeron a lamisma hora. Cojo una bandeja y empiezo a andar entre los carros repletos de comida que rodean la sala.Peeta se une conmigo en el estofado. Qu tal va? Bien. Va bien. Me gustan los vencedores del Distrito Tres. Digo. Wiress y Beetee. De verdad? Pregunta. Son algo as como un chiste para los dems. Por qu ser que eso no me sorprende? Digo. Pienso en cmo Peeta en el colegiosiempre estaba rodeado por una muchedumbre de amigos. Es alucinante, de verdad, quejams se fijara en lo ms mnimo en m excepto para pensar que era rara. 140 141. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Johanna los ha apodado Nuts y Volts (NdT: tampoco traduje los apodos. Pero Nutssignifica Loco, y Volts se refiere a voltios). Y entonces yo soy estpida por pensar que podran ser tiles. Por algo que JohannaMason dijo mientras se estaba embadurnando los pechos para la lucha. Replico. De hecho creo que el apodo ha estado circulando durante aos. Y no lo dije como uninsulto. Slo estoy compartiendo informacin. Bueno, Wiress y Beetee son listos. Inventan cosas. Pudieron decir que han puesto uncampo de fuerza entre nosotros y los Vigilantes. Y si tenemos que tener aliados, los quiero aellos. Lanzo el cucharn de nuevo en una pota de estofado, salpicndonos a los dos con lasalsa. Por qu ests tan enfadada? Pregunta peeta, limpindose la salsa de su camisa. Porque me met contigo en el ascensor? Lo siento. Cre que simplemente te reiras por eso. Olvdalo. Digo con una sacudida de la cabeza. Es un montn de cosas. Darius. Darius. Los Juegos. Haymitch obligndonos a formar equipo con los dems. Puede ser slo t y yo, ya lo sabes. Lo s. Pero tal vez Haymitch tenga razn. No le digas que lo dije, pero generalmente latiene, en lo referente a los Juegos. Bueno, t puedes tener la ltima palabra sobre nuestros aliados. Pero justo ahora, meinclino por Chaff y Seeder. Dice Peeta. Me parece bien Seeder, Chaff no. An no, en cualquier caso. Vente y come con l. Lo prometo, no le dejar volver a besarte.Chaff no parece tan malo en la comida. Est sobrio, y aunque habla demasiado alto y haceun montn de chistes malos, la mayor parte son sobre s mismo. Puedo ver por qu podra serbueno para Haymitch, cuyos pensamientos discurren tan oscuros. Pero an no estoy segura desi quiero tenerlo por aliado. Intento muy duro ser ms sociable, no slo con Chaff sino con el grupo en general. Despusde la comida hago la estacin de los insectos comestibles con los tributos del Distrito8Cecelia, que tiene tres nios en casa, y Woof, y hombre muy viejo que es duro de odo yque no parece enterarse de nada ya que sigue empeado en meterse bichos venenosos en laboca. Deseara poder mencionar el haberme encontrado a Twill y Bonnie en el bosque, pero noimagino cmo. Cashmere y Gloss, los hermanos del Distrito 1, me invitan con ellos y hacemoshamacas durante un rato. Son educados pero fros, y me paso todo el tiempo pensando encmo mat a los dos tributos de su distrito, Glimmer y Marvel, el ao pasado, y que ellosprobablemente los conocan y tal vez incluso fueran sus mentores. Tanto mi hamaca como miintento de conectar con ellos son mediocres como mucho. Me uno a Enobaria en el141 142. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comentrenamiento con espada e intercambio unos pocos comentarios, pero est claro queninguna de las dos quiere formar equipo. Finnick aparece de nuevo cuando estoy recibiendoconsejos de pesca, pero principalmente slo para presentarme a Mags, la mujer mayor quetambin es del Distrito 4. Entre el acento de su distrito y su hablar embrolladoposiblementehaya tenido un derrameno puedo entender ms que una palabra de cada cuatro. Pero juroque es capaz de hacer un anzuelo a partir de cualquier cosauna espina, un huesecillo, unpendiente. Despus de un rato dejo de hacerle caso al entrenador y me limito a intentar copiartodo lo que hace Mags. Cuando hago un gancho bastante bueno a partir de una ua doblada ylo ato a varias hebras de mi pelo, me ofrece una sonrisa desdentada y un comentarioininteligible que creo que puede ser un halago. De repente recuerdo cmo se presentvoluntaria para reemplazar a la joven histrica en su distrito. No poda ser porque pensara quetena ninguna posibilidad de ganar. Lo hizo para salvar a la chica, como yo me presentvoluntaria el ao pasado para salvar a Prim. Y decido que la quiero en mi equipo. Genial. Ahora tengo que volver y decirle a Haymitch que quiero a una ochentona y a Nuts yVolts como aliados. Le va a encantar.As que dejo de intentar hacer amigos y voy a la seccin de tiro con arco para buscar algo decordura. Se est genial all, pudiendo probar todos los arcos y flechas. El entrenador, Tax,viendo que los objetivos inmviles no suponen ningn reto para m, empieza a lanzar muyarriba al aire esos pjaros falsos tontos para que les dispare. Al principio parece estpido, peroincluso resulta ser divertido. Mucho ms como cazar una criatura viva. Ya que estoy dndole atodo lo que lanza, empieza a aumentar el nmero de aves que enva por los aires. Me olvidodel resto del gimnasio y de los vencedores y de qu miserable me siento, y me pierdo en eltiro. Cuando consigo acabar con cinco pjaros en una ronda, me doy cuenta de que hay tantosilencio que puedo or cmo cada uno golpea el suelo. Me doy la vuelta y veo que la mayorade los vencedores se han parado para mirarme. Sus rostros muestran cualquier cosa desde laenvidia al odio a la admiracin. Despus del entrenamiento, Peeta y yo estamos juntos, esperando a que Haymitch y Effieaparezcan para la cena. Cuando nos llaman para comer, Haymitch se lanza sobre m deinmediato. As que por lo menos la mitad de los vencedores les han indicado a sus mentores que tesoliciten como aliada. S que no puede ser por tu alegre personalidad. La vieron disparar. Dice Peeta con una sonrisa. De hecho, yo la vi disparar, deverdad, por primera vez. Estoy a punto de presentar una solicitud formal yo mismo. Tan buena eres? Me pregunta Haymitch. Tan buena como para que te quieraBrutus? Me encojo de hombros. Pero yo no quiero a Brutus. Quiero a Mags y al Distrito Tres. Por supuesto que s. Haymitch suspira y encarga una botella de vino. Les dir atodos que an os estis decidiendo. 142 143. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comDespus de mi exhibicin de tiro, an soy objeto de algunas bromas, pero ya no siento quese burlan de m. De hecho, me siento como si en cierta forma hubiera sido iniciada en el crculode los vencedores. Durante los siguientes dos das paso tiempo con casi todos los que van a laarena. Incluso con los morphlings, quienes, con la ayuda de Peeta, me pintan en un campo deflores amarillas. Incluso con Finnick, que me da una hora de lecciones de tridente a cambio deuna hora de instruccin en tiro con arco. Y cuanto ms llego a conocer a esta gente, peor meresulta. Porque, en conjunto, no los odio. Y me gustan algunos. Y muchos estn tan daadosque mi instinto natural sera el de protegerlos. Pero todos tienen que morir si voy a salvar aPeeta.El da final de entrenamiento termina con nuestras sesiones privadas. Todos tenemosquince minutos ante los Vigilantes para sorprenderlos con nuestras habilidades, pero no squ es lo que ninguno de nosotros podr ensearles. Hay muchas bromas sobre ello en lacomida. Lo que podremos hacer. Cantar, bailar, desnudarnos, contar chistes. Mags, a quienahora puedo entender un poco mejor, decide que simplemente se va a echar una siesta. No slo que yo voy a hacer. Disparar algunas flechas, supongo. Haymitch dijo que lossorprendiramos si podemos, pero estoy en sequa de ideas.Como la chica del 12, soy la ltima de todos. El comedor se va quedando ms y ms ensilencio a medida que los tributos van saliendo para su actuacin. Es ms fcil mantener laactitud irreverente e invencible que hemos adoptado todos cuando somos ms. A medida quela gente va desapareciendo por la puerta, todo en lo que puedo pensar es que la vida que lesqueda se cuenta en das. Peeta y yo nos quedamos solos por fin. l se inclina sobre la mesa para tomarme las manos. Ya has decidido lo que vas a hacer para los Vigilantes? Sacudo la cabeza. Ya no puedo usarlos como diana de prcticas este ao, con el campo de fuerza y eso. Talvez har unos anzuelos. Y t? Ni idea. Sigo deseando poder hornear una tarta o algo. Haz algo ms de camuflaje. Sugiero. Si los morphlings me han dejado algo con lo que trabajar. Dice amargamente. Hanestado pegados a esa estacin desde que empez el entrenamiento.Nos quedamos sentados en silencio un rato y despus suelto aquello que est en nuestrasmentes. Cmo vamos a matar a esta gente, Peeta? No lo s. Apoya la cabeza sobre nuestras manos entrelazadas. No los quiero como aliados. Por qu quiso Haymitch que los conociramos mejor? Lohar mucho ms duro que la ltima vez. Excepto por Rue, tal vez. Pero supongo que da igual,en ningn caso habra podido matarla. Se pareca demasiado a Prim. 143 144. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Peeta alza la vista para mirarme, el ceo fruncido mientras piensa. Su muerte fue la ms despreciable, no? Ninguna fue muy bonita. Digo, pensando en los finales de Glimmer y Cato. Llaman a Peeta, as que espero sola. Pasan quince minutos. Despus media hora. Pasaroncerca de cuarenta minutos cuando me llaman.Cuando entro, huelo el fuerte aroma de limpiador y me doy cuenta de que una de lasalfombras ha sido arrastrada al centro de la sala. El humor es muy distinto al del ao pasado,cuando los Vigilantes estaban medio borrachos y distradamente picoteando en manjares de lamesa de banquetes. Estn murmurando entre ellos, con aspecto algo airado. Qu hizo Peeta?Algo para enfadarlos?Siento una punzada de preocupacin. Eso no es bueno. No quiero que Peeta se seale a smismo como un objetivo para la ira de los Vigilantes. Eso es parte de mi trabajo. Apartar lostiros de Peeta. Pero cmo los enfad? Porque me encantara hacer justo eso y ms. Atravesarel barniz de superioridad de aquellos que usan sus cerebros para encontrar formas divertidasde matarnos. Hacerles ver que aunque nosotros somos vulnerables a las crueldades delCapitolio, ellos tambin lo son. Tenis idea de cunto os odio? Pienso. Vosotros, que les habis entregado vuestrostalentos a los Juegos?Intento captar la mirada de Plutarch Heavensbee, pero parece estar ignorndomeintencionadamente, como ha estado haciendo todo el perodo de entrenamiento. Recuerdocmo me busc en el baile, qu complacido estaba de ensearme el sinsajo en su reloj. Suactitud amistosa est fuera de lugar aqu. Cmo podra no estarlo, cuando yo soy un merotributo y l es el Vigilante Jefe? Tan poderoso, tan lejano, tan seguro . . .De repente s exactamente lo que voy a hacer. Algo que har que cualquier cosa que hayahecho hasta ahora se quede en nada. Me voy a la estacin de nudos y cojo un trozo de cuerda.Empiezo a manipularlo, pero es difcil porque nunca hice este nudo yo misma. Slo he visto losdedos de Finnick, y esos se movan muy rpido. Despus de unos diez minutos, he conseguidoun lazo respetable. Arrastro a uno de los muecos diana al centro de la sala y, usando unasbarras, lo cuelgo de modo que pende del cuello. Atarle las manos detrs de la espalda sera unbonito toque, pero creo que tal vez me est quedando sin tiempo. Me apresuro a la estacinde camuflaje, donde algunos de los otros tributos, sin duda los morphlings, han hecho undesbarajuste colosal. Pero encuentro un recipiente medio lleno de zumo de bayas rojo sangreque me ser til. La tela recubierta de piel del maniqu lo convierte en un lienzo bueno yabsorbente. Cuidadosamente pinto con cuidado, con el dedo, las palabras en su cuerpo,ocultndolas de la vista de los dems. Despus me aparto rpidamente para ver la reaccin enlos rostros de los Vigilantes mientras leen el nombre en el mueco. SENECA CRANE. 144 145. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 17 El efecto en los Vigilantes es inmediato y satisfactorio. Varios sueltan grititos. Otros dejancaer sus vasos de vino, que se hacen aicos musicalmente contra el suelo. Dos parecen estarconsiderando desmayarse. La apariencia de shock es unnime.Ahora tengo la atencin de Plutarch Heavensbee. Se me queda mirando fijamente mientrasel zumo del melocotn que estruj en su mano corre entre sus dedos. Finalmente se aclara lagarganta y dice: Ya puede retirarse, seorita Everdeen. Inclino una vez la cabeza con respeto y me vuelvo para irme, pero en el ltimo momento nopuedo resistirme a lanzar el recipiente de jugo de baya sobre mi hombro. Puedo or cmo elcontenido da de lleno en el mueco mientras un par de vasos de vino ms se rompen.Mientras las puertas del ascensor se cierran ante m, veo que nadie se ha movido. Eso los sorprendi, pienso. Fue precipitado y peligroso y sin duda pagar por ello diez veces.Pero por el momento, siento algo que se parece mucho a la euforia y me permito saborearlo.Quiero encontrar a Haymitch de inmediato para contarle mi sesin, pero no hay nadie.Supongo que se estn preparando para la cena y decido darme una ducha, ya que tengo lasmanos sucias por el jugo. Mientras estoy bajo el agua, me empiezo a cuestionar la sabidura demi ltimo truco. La pregunta que debera guiarme ahora es Ayudar esto a mantener a Peetacon vida? Indirectamente esto tal vez no. Lo que sucede durante el entrenamiento es altosecreto, as que no tiene sentido llevar a cabo nada en mi contra cuando nadie sabr cul fuemi transgresin. De hecho, el ao pasado fui recompensada por mi temeridad. Aunque esto esun tipo diferente de crimen. Si los Vigilantes estn enfadados conmigo y deciden castigarme enla arena, Peeta tambin podra quedarse atrapado en el ataque. Tal vez fui demasiadoimpulsiva. An as . . . no puedo decir que lamente haberlo hecho. Cuando nos reunimos todos para cenar, percibo que las manos de Peeta estn manchadasde una amplia variedad de colores, incluso aunque su pelo an est hmedo del bao.Despus de todo, debe de haber hecho alguna forma de camuflaje. Una vez est servida lasopa, Haymitch va directo al asunto que est en mente de todos. Est bien, as que cmo fueron vuestras sesiones privadas?Intercambio una mirada con Peeta. De algn modo no me entusiasma demasiado poner loque hice en palabras. En la tranquilidad del comedor, parece demasiado extremo. T primero. Le digo. Debe de haber sido muy especial. Tuve que esperar cuarentaminutos para entrar.145 146. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Peeta parece estar atascado con la misma reticencia que estoy experimentando yo. Bueno, yo . . . yo hice la cosa del camuflaje, como sugeriste t, Katniss. Vacila. Noexactamente camuflaje. Quiero decir, us los tintes. Para hacer qu? Pregunta Portia.Pienso en qu nerviosos estaban los Vigilantes cuando entr en el gimnasio para mi sesin.El olor de los limpiadores. La alfombra sobre ese punto en el centro del gimnasio. Era paraocultar algo que no pudieron limpiar? Pintaste algo, no? Un cuadro. Lo viste? Pregunta Peeta. No. Pero se preocuparon mucho por cubrirlo. Bueno, eso sera normal. No pueden dejar que un tributo sepa lo que otro hizo. DiceEffie, despreocupada. Qu pintaste, Peeta? Parece un poco llorosa. Fue un retratode Katniss? Por qu iba a pintar un retrato mo, Effie? Pregunto, irritada. Para mostrar que va a hacer todo lo que pueda para defenderte. Eso es lo que todos seesperan en el Capitolio, en cualquier caso. No se present voluntario para ir contigo? DiceEffie, como si fuera la cosa ms obvia en el mundo. De hecho, pint un cuadro de Rue. Dice Peeta. Tal y como estaba despus de queKatniss la cubriera de flores. Hay una larga pausa en la mesa mientras todos asimilan esto. Y qu pretendas conseguir exactamente? Haymitch pregunta en una voz muymesurada. No estoy seguro. Slo quera hacerlos responsables. Dice Peeta. Por matar a esania pequea. Esto es temible. Effie suena como si estuviera a punto de llorar. Ese tipo depensamiento . . . est prohibido, Peeta. Absolutamente. Slo os traers ms problemas para timismo y para Katniss. Tengo que estar de acuerdo con Effie en esto. Dice Haymitch. Portia y Cinnapermanecen callados, pero sus rostros estn muy serios. Por supuesto, tienen razn. Peroaunque me preocupa, creo que lo que hizo es alucinante. Supongo que este es un mal momento para mencionar que yo ahorqu a un maniqu y lepint el nombre de Seneca Crane encima. Digo. Esto tiene el efecto deseado. Despus de unmomento de incredulidad, toda la desaprobacin de la sala me golpea como una tonelada deladrillos. 146 147. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com T . . . ahorcaste . . . a Seneca Crane? Dice Cinna. S. Estaba fardando de mis nuevas habilidades para atar nudos, y de alguna formatermin al final del lazo. Vale, Katniss. Dice Effie en una voz ahogada. Cmo sabas siquiera acerca de eso? Es un secreto? El Presidente Snow no actu como si lo fuera. De hecho, pareca deseosode que lo supiera. Digo. Effie deja la mesa con la servilleta presionada contra la cara. Ahora he disgustado a Effie. Deb haber dicho que dispar unas cuantas flechas. Pensaras que lo tenamos planeado. Dice Peeta, ofrecindome una ligersima sonrisa. No lo tenais? Pregunta Portia. Sus dedos presionan sus prpados cerrados como sise estuviera protegiendo de una luz muy brillante. No. Digo, mirando a Peeta con una nueva apreciacin. Ninguno de los dos sabasiquiera lo que iba a hacer antes de entrar. Y, Haymitch? Dice Peeta. Decidimos que no queremos ningn otro aliado en laarena. Bien. Entonces no ser responsable de que matis a ninguno de mis amigos con vuestraestupidez. Eso es justamente lo que estbamos pensando. Le digo yo. Terminamos la comida en silencio, pero cuando nos levantamos para ir a la sala, CInna merodea con el brazo y me da un apretn. Vayamos a ver esas notas de entrenamiento. Nos reunimos alrededor de la televisin y una Effie de ojos enrojecidos se nos vuelve a unir.Aparecen los rostros de los tributos, distrito tras distrito, y sus puntuaciones centellean bajosus fotos. Del uno al doce. Unas notas altas predecibles para Cashmere, Gloss, Brutus,Enobaria y Finnick. Bajas o medias para los dems. Han dado alguna vez un cero? Pregunto. No, pero hay una primera vez para todo. Responde Cinna. Y resulta que tiene razn. Porque cuando Peeta y yo sacamos un doce cada uno, hacemoshistoria en los Juegos del Hambre. Aunque nadie se siente como para celebrarlo. Por qu lo hicieron? Pregunto. Para que os dems no tengan ms opcin que sealaros como objetivo. DiceHaymitch con voz neutra. Id a la cama. No puedo soportar miraros a ninguno de los dos. 147 148. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Peeta me acompaa a mi habitacin en silencio, pero antes de que pueda decir buenasnoches, lo rodeo con los brazos y apoyo mi cabeza contra su pecho. Sus manos se deslizanhacia arriba por mi espalda y su mejilla descansa contra mi pelo. Siento haber puesto peor las cosas. Digo. No peor que yo. Por qu lo hiciste, por cierto? No lo s. Para ensearles que soy ms que una pieza en sus Juegos? l se re un poco, sin duda recordando la noche antes de los Juegos el ao pasado.Estbamos en el tejado, ninguno de los dos capaz de dormir. Peeta haba dicho entonces algoparecido, y yo no haba entendido a qu se refera. Ahora s. Yo tambin. Me dice. Y no estoy diciendo que no lo vaya a intentar. Llevarte a casa,quiero decir. Pero si soy perfectamente sincero sobre de ello . . . Si eres perfectamente sincero sobre ello, crees que el Presidente Snow probablementeles haya dado rdenes directas para que se aseguren de que morimos en la arena pase lo quepase. Se me ha pasado por la cabeza. Tambin se me ha pasado a m por la cabeza. Repetidamente. Pero aunque s que yo nuncadejar esa arena con vida, an albergo la esperanza de que Peeta lo har. Despus de todo, lno sac esas bayas, yo lo hice. Nadie ha dudado nunca de que el desafo de Peeta no estuvieramotivado por amor. As que tal vez el Presidente Snow preferir mantenerlo a l con vida,machacado y con el corazn roto, como un aviso viviente para otros. Pero incluso si eso sucede, todos sabrn que nos fuimos luchando, verdad? PreguntaPeeta. Todos lo sabrn. Respondo. Y por primera vez, me distancio de la tragedia personalque me ha consumido desde que anunciaron el Quell. Recuerdo al anciano al que le dispararonen el Distrito 11, y a Bonnie y Twill, y los rumores de levantamientos. S, todos en los distritosestarn pendientes de m para ver cmo manejo esta sentencia de muerte, este acto final de ladominacin del Presidente Snow. Estarn buscando alguna seal de que sus batallas no hansido en vano. Si puedo dejar claro que estoy desafiando al Capitolio hasta el final, el Capitoliome habr matado . . . pero no a mi espritu. Qu mejor forma de darles esperanza a losrebeldes? Lo ms hermoso de esta idea es que mi decisin de mantener a Peeta vivo a expensas de mipropia vida es un acto de desafo en s mismo. Una negativa a jugar los Juegos del Hambresegn las reglas del Capitolio. Mi agenda privada encaja completamente con mi agendapblica. Y si de verdad pudiera salvar a Peeta . . . en trminos de revolucin, esto sera lo ideal.Porque yo ser ms valiosa estando muerta. Pueden convertirme en algn tipo de mrtir por lacausa y pintar mi cara en estandartes, y eso har ms para congregar a gente que nada quepudiera hacer estando viva. Pero Peeta ser ms valioso vivo, y trgico, porque ser capaz deconvertir su dolor en palabras que transformen a la gente. 148 149. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Peeta se pondra furioso si supiera que estaba pensando en nada de eso, as que me limitoa decir: As que qu deberamos hacer con nuestros ltimos das? Yo slo quiero pasarme cada posible minuto del resto de mi vida contigo. RespondePeeta. Ven, entonces. Digo, metindolo en mi habitacin. Se siente como un lujo, dormir con Peeta de nuevo. No me haba dado cuenta hasta ahorade qu necesitada he estado de cercana humana. De sentirlo a l a mi lado en la oscuridad.Deseara no haber malgastado el ltimo par de noches dejndolo fuera. Me hundo en el sueo,envuelta en su calor, y cuando abro los ojos de nuevo, la luz del da entra por las ventanas. Sin pesadillas. Dice. Sin pesadillas. Confirmo. T? Ninguna. Haba olvidado cmo se siente una noche de sueo de verdad. Nos quedamos all acostados durante un rato, sin prisa por empezar el da. Maana por lanoche ser la entrevista televisada, as que hoy Effie y Haymitch deberan entrenarnos. Mstacones altos y comentarios sarcsticos, pienso. Pero entonces entra la chica Avox pelirrojacon una nota de Effie diciendo que, dado nuestro reciente tour, ella y Haymitch estn deacuerdo en que nos manejamos adecuadamente en pblico. Las sesiones de entrenamientohan sido canceladas. De verdad? Dice Peeta, tomando la nota de mi mano y examinndola. Sabes loque significa esto? Tendremos todo el da para nosotros. Qu mal que no podamos ir a ningn sitio. Digo con nostalgia. Quin dice que no podamos? El tejado. Pedimos un montn de comida, cogemos algunas mantas, y vamos al tejado paraun picnic. Un picnic de un da completo en el jardn de flores con los tintineos de lascampanillas del viento. Comemos. Nos tumbamos al sol. Arranco vias colgantes y uso mirecientemente adquirido conocimiento del entrenamiento para practicar nudos y tejer redes.Peeta me dibuja. Nos inventamos un juego con el campo de fuerza que rodea el tejadounode nosotros le lanza una manzana y la otra persona tiene que cogerla. Nadie nos molesta. Hacia el final de la tarde, estoy tumbada con la cabeza en el regazo dePeeta, haciendo una corona de flores mientras l juguetea con mi pelo, alegando que estpracticando sus nudos. Despus de un rato, sus manos se quedan quietas. Qu? Pregunto. Deseara poder congelar este momento, justo aqu, justo ahora, y vivir en l parasiempre.149 150. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Normalmente este tipo de comentario, el tipo que insina su amor inmortal por m, mehace sentir culpable y horrible. Pero me siento tan clida y relajada y tan por encima de todapreocupacin por un futuro que nunca tendr, que dejo que se escape la palabra: Vale. Puedo or la sonrisa en su voz. Entonces lo permitirs? Lo permitir. Sus dedos vuelven a mi pelo y me adormilo, pero l me despierta para ver el atardecer. Esde un brillo amarillo y naranja espectacular, detrs del skyline del Capitolio. No cre que quisieras perdrtelo. Dice. Gracias. Digo. Porque puedo contar con los dedos el nmero de atardeceres que mequedan, y no quiero perderme ninguno. No bajamos para reunirnos con los dems para la cena, y nadie sube a llamarnos. Me alegro. Estoy harto de poner a todos a mi alrededor tan tristes. Dice Peeta. Todos llorando. O Haymitch . . . No necesita seguir.Nos quedamos en el tejado hasta la hora de dormir y despus nos deslizamossilenciosamente de nuevo en mi habitacin sin encontrarnos con nadie. A la maana siguiente, nos despierta mi equipo de preparacin. Vernos a Peeta y a mdurmiendo juntos es demasiado para Octavia, porque rompe a llorar de inmediato. Recuerdas lo que nos dijo Cinna. Dice Venia con fiereza. Octavia asiente y se va entresollozos.Peeta tiene que volver a su habitacin para la preparacin, y me quedo sola con Venia yFlavius. La chchara usual ha sido suspendida. De hecho, hay poca charla en absoluto, ms quepara hacerme alzar la barbilla o comentar sobre la tcnica de maquillaje. Ya casi es hora decomer cuando siento algo goteando sobre mi hombro y me giro para encontrarme con Flavius,que me est recortando el pelo con lgrimas silenciosas que le ruedan por las mejillas. Venia ledirige una mirada penetrante, y l deja con cuidado las tijeras sobre la mesa y se va.Despus slo queda Venia, cuya piel est tan plida que sus tatuajes parece que estnsaltando fuera de ella. Casi rgida con determinacin, se encarga de mi pelo y uas ymaquillaje, sus dedos volando gilmente para compensar por la ausencia de sus compaerosde equipo. Todo el tiempo evita mi mirada. Slo cuando aparece Cinna para aprobarme y dejarque se marche, ella me toma las manos, me mira directamente a los ojos, y dice: Todos queramos que supieras qu . . . privilegio ha sido el sacar lo mejor de tuapariencia. Despus sale de la sala apresuradamente. 150 151. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comMi equipo de preparacin. Mis mascotas tontorronas, superficiales y afectuosas, con susobsesiones por las plumas y las fiestas, casi me rompen el corazn con su adis. Est claro porlas ltimas palabras de Venia que todos sabemos que no voy a volver. Es que todo el mundolo sabe? Me pregunto. Miro a Cinna. l lo sabe, eso seguro. Pero tal y como prometi, no haypeligro de lgrimas por su parte. As que, qu voy a llevar esta noche? Pregunto, mirando la bolsa de atuendos quecontiene mi vestido. El Presidente Snow puso la orden del vestido en persona. Dice Cinna. Desabrocha lacremallera de la bolsa, revelando uno de los vestidos de boda que llev para la sesin de fotos.Pesada seda blanca con un escote bajo y cintura ajustada y mangas que caen desde la muecahasta el suelo. Y perlas. Perlas por todas partes. Pegadas al vestido y en cadenas en migarganta y formando la corona para el velo. Incluso aunque anunciaron el Quarter Quell lanoche de la sesin de fotos, la gente todava vot por su vestido favorito, y este fue elganador. El presidente dice que tienes que llevarlo esta noche. Nuestras objeciones fueronignoradas. Deslizo un poco de seda entre mis dedos, intentando averiguar el razonamiento delPresidente Snow. Supongo que ya que fui la mayor infractora, mi dolor y prdida y humillacindeben estar bajo el foco ms brillante. Esto, piensa l, lo dejar claro. Es tan barbrico, elpresidente convirtiendo mi vestido nupcial en mi mortaja, que el golpe hace diana, dejndomecon un dolor entumecido dentro. Bueno, sera una vergenza malgastar un vestido tan bonito. Es todo lo que digo. Cinna me ayuda con cuidado a entrar en el vestido. Cuando se asienta sobre mis hombros,estos no pueden sino encogerse quejndose. Fue siempre tan pesado? Pregunto. Recuerdo que varios de los vestidos eran densos,pero este parece pesar una tonelada. Tuve que hacer varias leves alteraciones por la luz. Dice Cinna. Asiento, pero no puedover qu es lo que tiene que ver eso con nada. Me engalana con los zapatos y las joyas de perlasy el velo. Retoca mi maquillaje. Me hace andar. Ests deslumbrante. Dice. Ahora, Katniss, porque este corpio est tan ajustado,no quiero que levantes los brazos por encima de la cabeza. Bueno, no hasta que des lasvueltas, en cualquier caso. Voy a dar vueltas otra vez? Pregunto, pensando en mi vestido del ao pasado. Estoy seguro de que Caesar te lo pedir. Y si no lo hace, lo sugieres t misma. Slo queno al instante. Resrvatelo para el broche final. Me instruye Cinna. Hazme una seal para que sepa cundo. Muy bien. Algn plan para tu entrevista? S que Haymitch os dej a los dos a vuestroaire. 151 152. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com No, este ao voy a improvisar. Lo gracioso es que no estoy nerviosa en absoluto. Y nolo estoy. A pesar de lo mucho que me odia el Presidente Snow, esta audiencia del Capitolio esma. Nos encontramos con Effie, Haymitch, Portia y Peeta en el ascensor. Peeta est en unelegante esmoquin con guantes blancos. El tipo de cosa que llevan los novios para casarse,aqu en el Capitolio. En casa todo es mucho ms sencillo. La mujer generalmente alquila un vestido blanco queha sido usado cientos de veces. EL hombre lleva algo limpio que no sean ropas de mina.Rellenan algunos formularios en el Edificio de Justicia y se les asigna una casa. La familia y losamigos se renen para una comida o un poco de tarta, si se la pueden permitir. Incluso si nopueden, siempre hay una cancin tradicional que cantamos mientras la nueva pareja caminabajo el umbral de su hogar. Y tenemos nuestra propia ceremonia, cuando hacen su primerfuego, tuestan un poco de pan, y lo comparten. Tal vez sea anticuado, pero nadie se sientecasado de verdad en el Distrito 12 hasta despus del tueste. Los otros tributos ya se han reunido detrs del escenario y estn hablando en voz baja, perocuando llegamos Peeta y yo, se quedan callados. Me doy cuenta de que todos le estnlanzando puales con los ojos a mi vestido de boda. Tienen celos por su belleza? El poderque tal vez tenga para manipular a la multitud? Finalmente Finnick dice: No me puedo creer que Cinna te haya puesto esa cosa. No tuvo eleccin. El Presidente Snow lo oblig. Digo, algo a la defensiva. No dejarque nadie critique a Cinna. Cashmere se echa atrs sus fluidos rizos rubios y escupe: Bueno, te ves ridcula! Coge la mano de su hermano y lo coloca en posicin paraguiar nuestra procesin al escenario. Los otros tributos tambin empiezan a alinearse. Estoyconfundida porque, aunque todos estn enfadados, algunos nos estn dando palmadascompasivas en el hombro, y Johanna Mason incluso se para a enderezar mi collar de perlas. Hzselo pagar, vale? Dice.Asiento, pero no s a qu se refiere. No hasta que todos estamos sentados y CaesarFlickerman, con la faz y el pelo resaltados en color lavanda este ao, ha hecho su discurso deapertura y los tributos empiezan sus entrevistas. Esta es la primera vez que me doy cuenta dela profundidad de la traicin que sienten los vencedores y la furia que la acompaa. Pero sonmuy listos, extraordinariamente listos sobre cmo la presentan, porque todo viene a rebotaren el gobierno y el Presidente Snow en particular. No todos. Estn los de siempre, como Brutusy Enobaria, que slo estn aqu por los Juegos, y esos demasiado perplejos o drogados operdidos para unirse en el ataque. Pero hay suficientes vencedores que todava tienen lasagacidad y el valor de salir luchando. 152 153. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comCashmere empieza a rodar la pelota con un discurso de cmo no puede dejar de llorarpensando en cunto debe de estar sufriendo la gente del Capitolio porque van a perdernos.Gloss recuerda la amabilidad que les mostraron aqu a l y a su hermana. Beetee cuestiona lalegalidad del Quell con sus maneras nerviosas e inquietas, preguntndose si ha sidototalmente examinado por expertos recientes. Finnick recita un poema que escribi para suamor verdadero e el Capitolio, y unas cien personas se desmayan porque estn seguras de quese refiere a ellas. Para cuando sale Johanna, est preguntando si no se puede hacer nada sobrela situacin. Seguramente los creadores del Quarter Quell nunca anticiparon que se formaratanto amor entre los vencedores y el Capitolio. Nadie podra ser tan cruel como para cortar unvnculo tan profundo. Seeder rumia en voz baja sobre cmo, en el Distrito 11, todos asumenque el Presidente Snow es todopoderoso. As que si es todopoderoso, por qu no puedecambiar el Quell? Y Chaff, que viene justo en sus talones, insiste en que el presidente podracambiar el Quell si quisiera, pero que debe de pensar que no le importa mucho a nadie.Para cuando soy presentada, la audiencia es un completo desastre. La gente ha estadollorando y desmayndose e incluso pidiendo un cambio. El verme a m en mi sedoso vestidoblanco de novia prcticamente provoca un motn. No ms yo, no ms amantes imposiblesviviendo felices para siempre, no ms boda. Incluso puedo ver que la profesionalidad deCaesar muestra algunas fisuras cuando intenta aquietarlos para que yo pueda hablar, pero mistres minutos estn pasando rpidamente. Finalmente hay una pausa y consigue decir: As que Katniss, obviamente esta es una noche muy emotiva para todos. Hay algo quequerras decir? Mi voz tiembla cuando hablo. Slo que siento mucho que no podis ir a mi boda . . . pero me alegro de que por lomenos podis verme en mi vestido. No es acaso . . . la cosa ms bonita? No tengo quemirar a Cinna en busca de una seal. S que este es el momento perfecto. Empiezo a girarlentamente, alzando las mangas de mi vestido nupcial sobre la cabeza.Cuando oigo los gritos de la muchedumbre, creo que es porque debo de estardeslumbrante. Despus noto que algo se est levantando a mi alrededor. Humo. De fuego. Nola cosa titilante que llev el ao pasado en el carruaje, sino algo mucho ms real que devora mivestido. Empiezo a entrar en pnico cuando el humo se hace ms espeso. Pedacitos calcinadosde seda blanca flotan en el aire, y perlas caen haciendo ruido sobre el escenario. De algnmodo tengo miedo de parar porque mi carne no parece estar quemndose y s que Cinnadebe de estar detrs de lo que sea que est sucediendo. As que sigo girando y girando.Durante una fraccin de segundo ahogo un grito, totalmente cubierta por las extraas llamas.Despus, de repente, el fuego ha desaparecido. Me detengo despacio, preguntndome si estoydesnuda y por qu Cinna se las ha arreglado para quemar mi vestido de boda.Pero no estoy desnuda. Estoy en un vestido del diseo exacto de mi vestido de boda, sloque es del color del carbn y hecho de pequeas plumas. Con curiosidad, levanto mis largas y 153 154. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comfluidas mangas en el aire, y es entonces cuando me veo en la pantalla de la televisin. Vestidade negro salvo por las zonas blancas en mis mangas. O debera decir mis alas. Porque Cinna me ha convertido en un sinsajo.154 155. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com18 An estoy algo humeante, as que Caesar levanta con precaucin una mano hacia mitocado. El blanco se ha quemado, dejando un velo negro ajustado y suave que cubre el escotedel vestido en la espalda. Plumas. Dice Caesar. Eres un pjaro. Un sinsajo, creo. Digo, agitando un poco mis alas. Es el pjaro de la insignia quellev como recuerdo. Una sombra de comprensin cruza las facciones de Caesar, y entiendo que sabe que elsinsajo no es slo mi recuerdo. Que ha llegado a simbolizar muchsimo ms. Que lo que se vercomo un vistoso cambio de vestido en el Capitolio est resonando de una forma totalmentedistinta en los distritos. Pero hace lo que puede por ver el lado bueno. Bueno, me saco el sombrero ante tu estilista. No creo que nadie pueda negar que es loms espectacular que hemos visto jams en una entrevista. Cinna, creo que sera bueno quesaludaras! Caesar le hace un gesto a Cinna para que se levante. l lo hace, y ofrece unareverencia pequea y graciosa. Y de repente tengo mucho miedo por l. Qu ha hecho? Algoterriblemente peligroso. Un acto de rebelin en s mismo Y lo ha hecho por m. Recuerdo suspalabras . . . No te preocupes. Siempre canalizo mis emociones hacia mi trabajo. As no le hago dao anadie ms que a m mismo. . . . y temo que se haya hecho dao a s mismo ms all de todo arreglo. El significado de miferoz transformacin no le pasar desapercibido al Presidente Snow.La audiencia, que se ha quedado muda por la sorpresa, rompe en un salvaje aplauso.Apenas puedo or el zumbido que indica que mis tres minutos se han terminado. Caesar me dalas gracias y regreso a mi asiento, mi vestido ahora ms ligero que el aire. Cuando me cruzo con Peeta, que se dirige a su entrevista, l rehye mis ojos. Tomo asientocon cuidado, pero aparte de los hilos de humo aqu y all, parezco ilesa, as que le dedico todami atencin. Caesar y Peeta han sido un equipo natural desde que aparecieron juntos por primera vezhace un ao. Su sencillo toma y daca, su comicidad, y la habilidad de conseguir momentosdesgarradores, como la confesin de Peeta de su amor por m, los han convertido en uninmenso xito con la audiencia. Abren sin esfuerzo con unos pocos chistes sobre fuegos yplumas y pollos demasiado cocinados. Pero todos pueden ver que Peeta est preocupado, asque Caesar dirige la conversacin directamente a lo que est en mente de todos. 155 156. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com As que, Peeta, Cmo te sentiste cuando, despus de todo por lo que has pasado,averiguaste lo del Quell? Pregunta Caesar. Estaba en shock. Quiero decir, un minuto estaba viendo a Katniss tan hermosa en todosesos vestidos de novia, y al siguiente . . . La voz de Peeta se apaga. Te diste cuenta de que nunca iba a haber una boda? Pregunta Caesar amablemente. Peeta hace una larga pausa, como si estuviera decidiendo algo. Mira a la audienciahechizada, despus al suelo, despus finalmente a Caesar. Caesar, crees que nuestros amigos podrn guardar un secreto? Una risa incmoda emana del pblico. Qu quiere decir? Ocultarle un secreto a quin?Todo nuestro mundo est mirando. Estoy bastante seguro. Dice Caesar. Ya estamos casados. Dice Peeta en voz baja. La multitud reacciona con asombro, y yotengo que enterrar el rostro en las dobleces de mi falda para que no puedan ver mi confusin.A dnde demonios quiere llegar con esto? Pero . . . cmo puede ser eso? Pregunta Caesar. Oh, no es un matrimonio oficial. No fuimos al Edificio de Justicia ni nada. Pero tenemoseste ritual de matrimonio en el Distrito 12. No s cmo es en los otros distritos. Pero hay estacosa que hacemos. Dice Peeta, y describe brevemente el tueste. Estaban all vuestras familias? No, no se lo dijimos a nadie. Ni siquiera a Haymitch. Y la madre de Katniss nunca lohabra aprobado. Pero ya ves, sabamos que si nos casbamos en el Capitolio, no habra untueste. Y ninguno de los dos quera esperar ms. As que un da, simplemente lo hicimos. Dice Peeta. Y para nosotros, estamos ms casados que lo que habra podido hacernosningn papel ni ninguna fiesta. As que esto fue antes del Quell? Por supuesto que fue antes del Quell. Estoy seguro de que nunca lo habramos hechodespus de saberlo. Dice Peeta, empezando a entristecerse. Pero, quin lo iba a vervenir? Nadie. Pasamos por los Juegos, ramos vencedores, todo el mundo pareca tancontento de vernos juntos, y despus, de repente . . . Quiero decir, cmo podamos anticiparalgo as? No podais, Peeta. Caesar le rodea los hombros con el brazo. Como dices, nadiehabra podido. Pero tengo que confesarlo, me alegro de que hayis tenido por lo menos unospocos meses de felicidad juntos. 156 157. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Inmenso aplauso. Como si estuviera animada, alzo la vista de mis plumas y dejo que elpblico vea mi sonrisa trgica de agradecimiento. El humo residual de las plumas ha hecho quemis ojos estn llorosos, lo que aade un toque muy bonito. Yo no me alegro. Dice Peeta. Deseara que hubiramos esperado hasta que todo elasunto se hubiera hecho de forma oficial. Esto hace retroceder incluso a Caesar. Seguro que poco tiempo es mejor que nada? Tal vez yo tambin pensara eso, Caesar Dice Peeta amargamente , si no fuera por elbeb. Ah. Lo ha vuelto a hacer. Ha soltado una bomba que borra los esfuerzos de cada tributoque ha venido antes que l. Bueno, tal vez no. Tal vez este ao slo ha encendido la mecha deuna bomba que los propios vencedores han estado construyendo. Con la esperanza de quealguien pudiera detonarla. Tal vez pensando que sera el verme en mi vestido nupcial. Sinsaber lo mucho que yo confo en los talentos de Cinna, mientras que Peeta no necesita msque su sagacidad. Mientras la bomba explota, enva acusaciones de injusticia y barbarismo y crueldad entodas direcciones. Incluso la persona ms amante del Capitolio, ms hambrienta de Juegos,ms sedienta de sangre, no puede ignorar, por lo menos durante un instante, qu horrible estodo esto. Estoy embarazada. El pblico no puede asimilar la noticia inmediatamente. La noticia tiene que golpearlos yasentarse y ser confirmada por otras voces antes de que empiecen a sonar como una horda deanimales heridos, gimiendo, chillando, pidiendo ayuda. Y yo? S que mi cara est siendoproyectada en un primersimo plano en la pantalla, pero no hago ningn esfuerzo porocultarla. Porque por un momento, incluso yo estoy procesando lo que ha dicho Peeta. No eseso lo que ms tema sobre la boda, sobre el futurola prdida de mis hijos a los Juegos? Yahora podra ser verdad, o no? Si no me hubiera pasado toda mi vida construyendo capas ycapas de defensas hasta que me encojo ante la simple sugerencia del matrimonio o de unafamilia? Caesar ya no puede reinar sobre la multitud, ni siquiera cuando suena el zumbido. Peetahace un gesto de cabeza como adis y vuelve a su asiento sin ms conversacin. Puedo ver loslabios de Caesar movindose, pero el lugar es un completo caos y no puedo or ni una solapalabra. Slo el atronador himno, sonando tan alto que puedo sentirlo vibrando en mishuesos, nos hace saber cul es nuestro lugar en el programa. Me levanto automticamente y,mientras lo hago, siento a Peeta alzando su mano hacia m. Lgrimas corren por su rostrocuando tomo su mano. Qu reales son esas lgrimas? Es esta una seal de que ha sidoperseguido por los mismos miedos que yo? Que cada vencedor? Que cada padre en cadadistrito de Panem?157 158. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Vuelvo a mirar a la muchedumbre, pero las caras de la madre y el padre de Rue nadan antemis ojos. Su dolor. Su prdida. Me vuelvo espontneamente hacia Chaff y le ofrezco mi mano.Siento mis dedos cerrndose alrededor del mun que ahora completa su brazo, y me agarrocon rapidez. Y entonces sucede. Por toda la fila, los vencedores empiezan a unir las manos. Algunos alinstante, como los morphlings, o Wiress y Beetee. Otros inseguros pero atrapados por lasexigencias de aquellos a su alrededor, como Brutus y Enobaria. Para cuando suenan las ltimasnotas del himno, los veinticuatro estamos de pie en una fila irrompible en lo que debe de ser laprimera muestra de unidad entre los distritos desde los Das Oscuros. Puedes ver cmo se dancuenta de esto cuando las pantallas empiezan a apagarse. Sin embargo, es demasiado tarde.En medio de la confusin, no nos cortaron a tiempo. Todos lo han visto. Ahora tambin hay desorden en el escenario, mientras se apagan las luces y tropezamos devuelta al Centro de Entrenamiento. He perdido mi agarre de Chaff, pero Peeta me gua hastaun ascensor. Finnick y Johanna tratan de unirse a nosotros, pero un agente de la paz atribuladobloquea su camino y subimos solos. En cuanto salimos del ascensor, Peeta me aferra los hombros. No hay mucho tiempo, as que dime. Hay algo por lo que deba disculparme? Nada. Digo. Fue un gran salto que dar sin mi consentimiento, pero me alegro de nohaberlo sabido, de no haber tenido tiempo para cuestionarlo, de no haber dejado que ningunaculpa por Gale afectara el cmo me siento de verdad sobre lo que hizo Peeta. Que esfortalecida. En algn lugar, muy lejos de aqu, hay un sitio llamado Distrito 12 donde mi madre yhermana y amigos tendrn que lidiar con las secuelas de esta noche. A tan slo un breve viajede aerodeslizador est la arena donde, maana, Peeta y yo y los otros tributos nosenfrentaremos a nuestra propia forma de castigo. Pero incluso si todos encontramos finalesterribles, algo pas esta noche en ese escenario que no puede deshacerse. Nosotros, losvencedores, orquestamos nuestro propio levantamiento, y quizs, slo quizs, el Capitolio noser capaz de contener este. Esperamos a que regresen los otros, pero cuando se abre el ascensor, slo Haymitchaparece. All fuera es una locura. Todos han sido enviados a casa y han cancelado la repeticin delas entrevistas en televisin. Peeta y yo nos apresuramos a ir a la ventana e intentamos encontrarle algn sentido a laconmocin muy por debajo de nosotros, en las calles. Qu estn diciendo? Pregunta Peeta. Estn pidindole al presidente que pare losJuegos? No creo que ni ellos mismos sepan qu pedir. Toda la situacin no tiene precedentes.Incluso la idea de oponerse a la agenda del capitolio es una fuente de confusin para la gente 158 159. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comde aqu. Dice Haymitch. Pero de ninguna forma Snow cancelara los Juegos. Lo sabis,verdad?Yo s. Por supuesto, ahora jams se echara atrs. La nica opcin que le queda es devolverel golpe, y golpear con fuerza. Los otros se han ido a casa? Pregunto. Se lo ordenaron. No s qu suerte estarn teniendo para pasar entre la multitud. DiceHaymitch. Entonces nunca volveremos a ver a Effie. Dice Peeta. No la vimos en la maana de losJuegos el ao pasado. Dale las gracias de nuestra parte. Ms que eso. Hazlo especial de verdad. Es Effie, despus de todo. Digo yo. Dilecunto la apreciamos y que fue la mejor escolta que pudimos haber tenido y dile . . . dile que lemandamos nuestro cario.Durante un rato slo nos quedamos ah en silencio, retrasando lo inevitable. DespusHaymitch lo dice. Supongo que aqu tambin es cuando nos decimos adis. Algn consejo de ltima hora? Pregunta Peeta. Seguid vivos. Dice Haymitch con aspereza. Con nosotros ahora eso es casi como unviejo chiste. Nos da un abrazo rpido a cada uno, y puedo ver que eso es todo lo que puedesoportar. Id a la cama. Necesitis vuestro descanso. S que debera decirle un montn de cosas a Haymitch, pero en realidad no puedo pensaren nada que no sepa ya, y en mi garganta hay semejante nudo que en cualquier caso dudo quefuera a ser capaz de decir nada. As que, una vez ms, dejo que Peeta hable por los dos. Cudate, Haymitch. Dice. Cruzamos la sala, pero en el umbral, la voz de Haymitch nos detiene. Katniss, cuando ests en la arena . . . Empieza. Luego se detiene. Est frunciendo elceo de tal manera que estoy segura de que ya lo he decepcionado. Qu? Pregunto a la defensiva. T slo recuerda quin es el enemigo. Me dice Haymitch. Eso es todo. Ahora seguidadelante. Marchaos de aqu.Caminamos por el pasillo. Peeta quiere pasarse por su habitacin para ducharse y quitarseel maquillaje, y encontrarse conmigo en unos minutos, pero no dejo que lo haga. Estoy segurade que si una puerta se cierra entre los dos, se quedar cerrada y tendr que pasar la nochesin l. Adems, tengo una ducha en mi habitacin. Me niego a soltarle la mano.159 160. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comDormimos? No lo s. Pasamos la noche abrazados, a medio camino entre el sueo y lavigilia. Sin hablar. Ambos temiendo molestar al otro con la esperanza de que seremos capacesde almacenar unos pocos y preciosos minutos de descanso. Cinna y Portia llegan al amanecer, y s que Peeta se tendr que ir. Los tributos entran solosen la arena. Me da un breve beso. Hasta pronto. Dice. Cinna, que me ayudar a vestirme para los Juegos, me acompaa al tejado. Estoy a puntode subir por la escalera al aerodeslizador cuando lo recuerdo. No le dije adis a Portia. Yo se lo dir. Dice Cinna.La corriente elctrica me congela en el sitio en la escalera hasta que el mdico me inyectael rastreador en antebrazo izquierdo. Ahora sern capaces de localizarme siempre en la arena.El aerodeslizador despega, y miro por las ventanas hasta que se vuelven negras. Cinna no dejade presionarme para que coma y, cuando fracasa, para que beba. Consigo beber agua asorbitos, pensando en los das de deshidratacin que casi me mataron el ao pasado.Pensando en cmo necesitar mi fuerza para mantener a Peeta con vida. Cuando llegamos a la Sala de Lanzamiento en la arena, me ducho. Cinna me hace unatrenza que me cae por la espalda y me ayuda a vestirme por encima de una ropa interiorsencilla. El traje de tributo de este ao es un mono azul ajustado, hecho de material muy fino,con una cremallera delante. Un cinturn acolchado de quince centmetros de ancho cubiertoen brillante plstico morado. Un par de zapatos de nailon con suelas de goma. Qu piensas? Pregunto, levantando la tela para que la examine Cinna. Frunce el ceo mientras frota la cosa fina entre los dedos. No lo s. Ofrecer poca proteccin contra el fro o el agua. Sol? Pregunto, imaginndome un sol ardiente sobre un desierto rido. Posiblemente. Si ha sido tratado. Dice. Oh, casi me olvido de esto. Se saca miantigua insignia del sinsajo del bolsillo y la coloca sobre el mono. Mi vestido estuvo fantstico anoche. Digo. Fantstico y temerario. Pero Cinna debe desaber eso ya. Pens que te gustara. Dice con una sonrisa tensa.Nos sentamos, como hicimos el ao pasado, con las manos cogidas, hasta que la voz medice que me prepare para el lanzamiento. Me acompaa hasta la plataforma metlica circulary cierra el cuello de mi mono con seguridad. Recuerda, chica en llamas. Dice. An apuesto por ti. Me da un beso en la frentey se aparta mientras el cilindro de cristal se desliza hacia abajo a mi alrededor. 160 161. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Gracias. Digo, aunque probablemente no pueda orme. Alzo la barbilla, manteniendola cabeza en alto como siempre me dice, y espero a que se levante la plataforma. Pero no lohace. Y todava no. Miro a Cinna, alzando las cejas en busca de una explicacin. l slo sacude levemente lacabeza, tan perplejo como yo. Por qu estn retrasando esto?De repente la puerta de detrs de l se abre y tres agentes de la paz entran en la sala. Dossujetan los brazos de Cinna detrs de su espalda y lo esposan, mientras el tercero lo golpea enla sien con tanta fuerza que cae de rodillas. Pero siguen golpendolo con guantes chapados demetal, hacindole profundos cortes en la cara y el cuerpo. Yo grito a pleno pulmn, golpeandocon todas mis fuerzas en el cristal inflexible, intentando llegar a l. Los agentes de la paz meignoran por completo mientras arrastran el cuerpo inmvil de Cinna fuera de la sala. Y todo loque queda son las manchas de sangre en el suelo.Enferma y aterrorizada, siento el plato empezar a levantarse. An me estoy apoyandocontra el cristal cuando la brisa me levanta el pelo y me obligo a erguirme. Justo a tiempo,tambin, porque el cristal est bajando y estoy libre y de pie en la arena. Algo parece estar malcon mi visin. El suelo es demasiado brillante y resplandeciente y no deja de ondular. Guio losojos a mis pies y veo que mi plataforma de metal est rodeada de ondas azules que me lamenlas botas. Lentamente alzo la vista y asimilo el agua que se extiende en todas direcciones. Slo puedo formar un pensamiento claro. Este no es lugar para una chica en llamas.161 162. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comPARTE IIIEL ENEMIGO162 163. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 19 Damas y caballeros, que empiecen los Septuagsimo Quintos Juegos del Hambre! Lavoz de Claudius Templesmith, el anunciante de los Juegos del Hambre, atruena en mis odos.Tengo menos de un minuto para recomponerme. Despus sonar el gong y los tributos sernlibres de salir de sus plataformas metlicas. Pero salir adnde?No puedo pensar con claridad. La imagen de Cinna, hecho polvo y ensangrentado, meconsume. Dnde est ahora? Qu le estn haciendo? Torturndolo? Matndolo?Convirtindolo en un Avox? Obviamente su ataque fue orquestado para sacarme de miscasillas, al igual que lo fue la presencia de Darius en mis aposentos. Y s me ha sacado de miscasillas. Todo lo que quiero hacer es derrumbarme sobre mi plataforma metlica. Pero nopuedo hacer eso despus de lo que acabo de presenciar. Tengo que ser fuerte. Se lo debo aCinna, quien lo arriesg todo atacando al Presidente Snow y convirtiendo mi seda nupcial enun plumaje de sinsajo. Y se lo debo a los rebeldes que, embravecidos por el ejemplo de Cinna,tal vez estn luchando para traer abajo al Capitolio en este mismo instante. Mi negativa a jugarlos Juegos segn las normas del Capitolio va a ser mi ltimo acto de rebelin. As que aprietolos dientes y me fuerzo a participar.Dnde ests? An no consigo entender mi entorno. Dnde ests? Me exijo una respuestay lentamente el mundo se va enfocando. Agua azul. Cielo rosa. Un fulgurante sol blancobrillando con plena fuerza. Vale, ah est la Cornucopia, el reluciente cuerno dorado, a unoscuarenta metros. Al principio, parece estar situada sobre una isla circular. Pero tras un examenms exhaustivo, veo las delgadas lneas de tierra radiando desde el crculo como los radios deuna rueda. Pienso que hay unos diez o doce, y parecen equidistantes. Entre los radios todo loque hay es agua. Agua y un par de tributos.Eso es todo, entonces. Hay doce radios, cada uno con dos tributos balancendose sobreplataformas metlicas entre ellos. El otro tributo en mi porcin de agua es el viejo Woof delDistrito 8. Est casi tan lejos a mi derecha como la banda de tierra a mi izquierda. Ms all delagua, dondequiera que mires, hay una playa estrecha y luego vegetacin densa. Le echo unvistazo al crculo de tributos, buscando a Peeta, pero debe de estar bloqueado por laCornucopia. Cojo un puado de agua y la huelo. Despus toco la punta de mi dedo hmedo contra milengua. Como sospechaba, es agua salada. Igual que las olas que Peeta y yo encontramos ennuestro breve tour a la playa del Distrito 4. Pero por lo menos parece limpia. No hay barcas, no hay cuerdas, ni siquiera un poco de madera a la deriva a la que aferrarse.No, slo hay una forma de llegar a la Cornucopia. Cuando suena el gong, ni siquiera vaciloantes de echarme al agua a la izquierda. Es una distancia ms larga de lo que estoyacostumbrada, y navegar las olas requiere algo ms de habilidad que nadar a travs de mi163 164. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comtranquilo lago en casa, pero mi cuerpo parece extraamente ligero y corto el agua sin esfuerzo.Tal vez sea la sal. Salgo del agua, chorreando, a la banda de tierra, y corro por la extensinarenosa hacia la Cornucopia. No puedo ver a nadie ms convergiendo por mi lado, aunque elcuerno dorado bloquea una buena porcin de mi campo de visin. No dejo que la idea de losadversarios me enlentezca, sin embargo. Ahora estoy pensando como una Profesional, y loprimero que quiero es poner las manos sobre un arma. El ao pasado, las provisiones estaban esparcidas a una cierta distancia alrededor de laCornucopia, con lo ms valioso ms cerca del cuerno. Pero este ao, el botn parece estarapilado en la boca de seis metros de alto. Mis ojos se posan de inmediato sobre un arcodorado al alcance de mi mano y lo arranco. Hay alguien detrs de m. Me alerta, no s, un suave cambio en la arena o tal vez slo uncambio en las corrientes de aire. Saco una flecha del carcaj que an est metido en la pila ypreparo el arco al girarme. Finnick, reluciente y hermoso, est a unos pocos metros de distancia, con un tridentepreparado para atacar. Una red cuelga de su otra mano. Est sonriendo un poco, pero losmsculos de la parte superior de su cuerpo estn rgidos por la anticipacin. T tambin puedes nadar. Dice. Dnde aprendiste eso en el Distrito Doce? Tenemos una gran baera. Respondo. Debis de tenerla. Dice. Te gusta esta arena? No particularmente. Pero a ti debera gustarte. La deben de haber construidoespecialmente para ti. Digo con un deje de amargura. Por lo menos as parece, con toda elagua, cuando me apuesto que slo un puado de vencedores pueden nadar. Y no haba piscinaen el Centro de Entrenamiento, no haba posibilidad de aprender. O llegas aqu como unnadador o ms te vale aprender con rapidez. Incluso la participacin en el bao de sangreinicial depende de ser capaz de cubrir veinte metros de agua. Eso le da al Distrito 4 unaenorme ventaja. Por un momento estamos congelados, evalundonos mutuamente, nuestras armas, nuestrahabilidad. Despus, de repente, Finnick sonre de oreja a oreja. Qu bien que seamos aliados, verdad? Presintiendo una trampa, estoy a punto de soltar una flecha, con la esperanza de queencuentre su corazn antes de que el tridente me ensarte, cuando hace un giro de mano yalgo en su mueca capta la luz del sol. Es un brazalete de oro slido con un patrn de llamas. Elmismo que recuerdo en la mueca de Haymitch en la maana que empec el entrenamiento.Brevemente considero que Finnick podra haberlo robado para engaarme, pero de algunaforma s que ese no es el caso. Haymitch se lo dio. Como una seal para m. Una orden, enrealidad. Para confiar en Finnick. Puedo or otras pisadas aproximndose. Debo decidir ya.164 165. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Verdad! Espeto, porque incluso aunque Haymitch es mi mentor y est intentandomantenerme con vida, esto me enfada. Por qu no me dijo antes que haba hecho estearreglo? Probablemente porque Peeta y yo habamos descartado toda alianza. Ahora Haymitchha escogido una l solito. Agchate! Finnick me ordena con una voz tan poderosa, tan distinta de su habitualronroneo seductivo, que lo hago. Su tridente va silbando sobre mi cabeza y hay un sonidohorrible de impacto cuando encuentra su objetivo. El hombre del Distrito 5, el borracho quevomit en el suelo de la lucha con espada, se derrumba sobre las rodillas mientras Finnicklibera el tridente de su pecho. No te fes del Uno ni del Dos. Dice Finnick. No hay tiempo para cuestionar esto. Libero el carcaj de flechas. Cada uno toma un lado? Digo. Asiente, y salgo disparada alrededor de la pila. A unoscuatro radios de distancia, Enobaria y Gloss estn llegando a tierra. O bien son nadadoreslentos, o bien pensaban que tal vez el agua est unida a otros peligros, algo muy posible. Aveces no es bueno considerar muchas posibilidades. Pero ahora que estn en la arena, estarnaqu en cuestin de segundos. Algo til? Oigo gritar a Finnick.Escaneo rpidamente la pila de mi lado y encuentro mazas, espadas, arcos y flechas,tridentes, cuchillos, lanzas, hachas, objetos metlicos para los que no tengo nombre . . . y nadams. Armas! Respondo. Slo armas! Aqu igual. Confirma. Coge lo que puedas y vmonos!Le disparo una flecha a Enobaria, que se ha acercado demasiado, pero la est esperando yvuelve a tirarse al agua antes de que encuentre su objetivo. Gloss no es tan gil, y le hundo unaflecha en la pantorrilla antes de que se lance a las olas. Me lanzo un arco extra y un segundocarcaj con flechas sobre el cuerpo, deslizo dos cuchillos largos y un punzn en mi cinturn, yme encuentro con Finnick delante de la pila. Haz algo con eso, vale? Dice. Veo a Brutus embistiendo contra nosotros. Su cinturnest desabrochado y lo ha extendido entre sus manos como un escudo. Le disparo y consiguebloquear la flecha con su cinturn antes de que pueda ensartarse en su hgado. Donde pinchael cinturn, salta un lquido prpura, cubrindole la cara. Mientras vuelvo a cargar el arco,Brutus cae al suelo, rueda los escasos pasos que lo separan del agua, y se sumerge. Hay unsonido de metal cayndose detrs de m. Marchmonos de aqu. Le digo a Finnick. Este ltimo altercado les ha dado a Enobaria y Gloss tiempo para alcanzar la Cornucopia.Brutus est a distancia de tiro y en algn lugar, eso seguro, Cashmere tambin est cerca.Estos cuatro Profesionales clsicos tendrn sin duda una alianza previa. Si tuviera queconsiderar slo mi propia seguridad, tal vez querra enfrentarme a ellos con Finnick a mi lado.Pero es en Peeta en quien estoy pensando. Ahora lo veo, an impotente sobre su plataforma165 166. Traduccin de www.librojoven.blogspot.commetlica en la cua de agua casi directamente delante de la Cornucopia. Salgo corriendo yFinnick me sigue sin preguntas, como si supiera que este iba a ser mi siguiente movimiento.Cuando estoy tan cerca como puedo, empiezo a quitarme cuchillos del cinturn,preparndome para nadar para alcanzarlo y de alguna forma traerlo aqu. Finnick me pone una mano en el hombro. Yo lo coger.La sospecha se despierta en mi interior. Podra esto no ser ms que una estratagema? Elque Finnick se ganara mi confianza y luego nadara a ahogar a Peeta? Puedo yo. Insisto. Pero Finnick ha dejado caer todas sus armas al suelo. Mejor no agotarte. No en tu condicin. Dice, y se acerca y me da una palmadita en elabdomen. Oh, claro. Se supone que estoy embarazada, pienso. Mientras estoy intentando pensar en loque eso significa y en cmo debera actuartal vez vomitar o algoFinnick se ha posicionadoen el borde del agua. Cbreme. Dice. Desaparece con una inmersin perfecta. Alzo el arco, prevenida contra cualquier atacante de la Cornucopia, pero nadie pareceinteresado en perseguirnos. Como haba pensado, Gloss, Cashmere, Enobaria y Brutus se hanreunido, su grupo ya formado, escogiendo entre las armas. Un repaso rpido al resto de laarena muestra que la mayor parte de los dems tributos todava estn atrapados en susplataformas. Espera, no, hay alguien en el radio a mi izquierda, el opuesto a Peeta. Es Mags.Pero ella ni se dirige a la Cornucopia ni trata de huir. En vez de eso se lanza al agua y empieza achapotear hacia m, su cabeza gris balancendose sobre las olas. Bueno, es vieja, pero supongoque despus de ochenta aos viviendo en el Distrito 4 es capaz de mantenerse a flote. Finnick ya ha llegado hasta Peeta y est trayndolo de vuelta, un brazo cruzndole el pechomientras el otro los propulsa a travs del agua con giles brazadas. Peeta se deja llevar sinresistencia. No s qu es lo que dijo o hizo Finnick para convencerlo para dejar su vida en susmanostal vez le ense el brazalete. O el verme a m esperando tal vez haya sido suficiente.Cuando llegan a la arena, ayudo a arrastrar a Peeta a tierra firme. Hola de nuevo. Dice, y me da un beso. Tenemos aliados. S. Tal y como pretenda Haymitch. Respondo. Recurdamelo, hicimos tratos con alguien ms? Pregunta Peeta. Slo con Mags, creo. Digo. Sealo con un gesto de cabeza a la anciana que se nosacerca obstinadamente.166 167. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Bueno, no puedo dejar a Mags atrs. Dice Finnick. Es una de las pocas personas alas que les gusto de verdad. No tengo problema con Mags. Digo. Especialmente ahora que veo la arena. Susanzuelos son probablemente nuestra mejor opcin para conseguir comida. Katniss la quiso desde el primer da. Dice Peeta. Katniss tiene un destacable buen juicio. Dice Finnick. Mete una mano en el agua ylevanta a Mags como si no pesara ms que un perrito. Ella hace algn comentario que creoque incluye la palabra balanceo, y despus le da una palmada al cinturn. Mirad, tiene razn. Alguien lo averigu. Finnick seala a Beetee. Est dando bandazosentre las olas pero se las arregla para mantener la cabeza sobre el agua. Qu? Digo. Los cinturones. Son artilugios de flotacin. Dice Finnick. Quiero decir, tienes queimpulsarte t mismo, pero ellos evitan que te ahogues.Casi le pido a Finnick que espere, que coja a Beetee y Wiress y los traiga con nosotros, peroBeetee est tres radios ms all y ni siquiera puedo ver a Wiress. Por todo lo que s, Finnick losmatara tan pronto como hizo con el tributo del 5, as que en vez de eso sugiero que sigamosadelante. Le entrego a Peeta un arco, un carcaj de flechas y un cuchillo, manteniendo el restoconmigo. Pero Mags me tira de la manga y no deja de parlotear hasta que le he dado elpunzn. Complacida, aprieta el mango entre sus encas y extiende los brazos hacia Finnick. lse lanza la red sobre el hombro, coloca a Mags encima, agarra con fuerza los tridentes en sumano libre, y corremos lejos de la Cornucopia.Donde la arena termina, aparece el bosque, alto. No, no es bosque de verdad. Por lo menosno del tipo que yo conozco. Selva. La extraa, casi obsoleta palabra me viene a la mente. Algoque o sobre otros Juegos del Hambre o aprend de mi padre. La mayora de los rboles no meson familiares, con troncos suaves y pocas ramas. La tierra es muy negra y esponjosa bajonuestros pies, a menudo oscurecida por vias enredadas con coloridos capullos. Mientras elsol es caliente y fulgurante, el aire es clido y pesado con la humedad, y tengo la impresin deque nunca estar seca de verdad aqu. La delgada tela azul de mi mono deja que el agua demar se evapore con facilidad, pero ya ha empezado a pegarse a m con el sudor. Peeta lleva la delantera, cortando a travs de las zonas de vegetacin densa con su largocuchillo. Hago que Finnick vaya segundo porque incluso aunque es el ms poderoso, tiene susmanos ocupadas con Mags. Adems, aunque l es un hacha con ese tridente, esa es un armamenos apropiada para la jungla que mis flechas. No pasa mucho tiempo, entre la empinadapendiente y el calor, antes de que empiece a faltarnos el aliento. Sin embargo, Peeta y yo noshemos estado entrenando con intensidad, y Finnick es un espcimen fsico tan alucinante queincluso con Mags sobre los hombros, subimos rpidamente alrededor de kilmetro y medioantes de que pida un descanso. Y an entonces creo que es ms por el bien de Mags que por elsuyo propio. 167 168. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comEl follaje ha escondido la rueda de nuestra vista, as que escalo a un rbol con ramasgomosas para obtener una mejor vista. Y despus deseo no haberlo hecho.Alrededor de la Cornucopia, el suelo parece estar sangrando; el agua tiene manchasprpura. Cuerpos yacen en el suelo y flotan sobre el mar, pero a esta distancia, con todosvestidos exactamente igual, no puedo decir quin vive o muere. Todo lo que s es que algunasde las figuritas azules todava pelean. Bueno, qu crea? Que la cadena de manos unidas delos vencedores anoche resultara en algn tipo de tregua universal en la arena? No, nunca creeso. Pero supongo que tena la esperanza de que la gente mostrara algo de . . . qu?Contencin? Reticencia, por lo menos. Antes de pasar al modo masacre. Y todos os conocais,pienso. Actuabais como amigos. Slo tengo un amigo de verdad aqu. Y no es del Distrito 4.Dejo que la dbil brisa hmeda y caliente me refresque las mejillas mientras tomo unadecisin. A pesar del brazalete, debera simplemente terminar con eso de una vez con todas ydispararle a Finnick. No hay futuro de verdad en esta alianza. Y es demasiado peligroso paradejarlo ir. Ahora, cuando tenemos esta confianza tentativa, tal vez sea mi nica oportunidadpara matarlo. Podra dispararle por la espalda con facilidad mientras andamos. Esdespreciable, por supuesto, pero ser ms despreciable si espero? Si lo conozco mejor? Sile debo ms? No, este es el momento. Miro una ltima vez las figuras pelendose, el sueloensangrentado, para fortalecer mi resolucin, y despus me deslizo hasta el suelo. Pero cuando aterrizo, encuentro que Finnick le ha seguido el ritmo a mis pensamientos.Como si supiera lo que he visto y cmo me habr afectado. Tiene uno de sus tridenteslevantado en una posicin casualmente defensiva. Qu est pasando por all abajo, Katniss? Se han cogido todos de las manos? Hechoun voto de no-violencia? Lanzado las armas al mar en desafo al Capitolio? PreguntaFinnick. No. Digo yo. No. Repite Finnick. Porque lo que sea que sucedi en el pasado est en el pasado. Ynadie en esta arena fue un vencedor por suerte. Mira a Peeta un momento. Excepto talvez Peeta. Entonces Finnick sabe lo que Haymitch y yo sabemos. Sobre Peeta. Que es de verdad, en elfondo, mejor que el resto de nosotros. Finnick acab con ese tributo del 5 sin pestaear. Ycunto tard yo en hacerme letal? Dispar a matar cuando apunt a Enobaria y a Gloss y aBrutus. Peeta por lo menos habra intentado negociar antes. A ver si alguna alianza mayor eraposible. Pero con qu fin? Finnick tiene razn. Yo tengo razn. La gente en esta arena no fuecoronada por su compasin.Le sostengo la mirada, evaluando su velocidad contra la ma propia. El tiempo que mellevar lanzar una flecha atravesndole el cerebro versus el tiempo que le llevar a su tridentealcanzar mi cuerpo. Puedo verlo, esperando a que yo haga el primer movimiento. Calculando si 168 169. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comdebera bloquear primero o ir directamente al ataque. Puedo sentir que ambos ya casi noshemos decidido cuando Peeta camina deliberadamente entre los dos. As que cuntos estn muertos? Pregunta. Muvete, idiota, pienso. Pero se mantiene plantado firmemente entre nosotros. Difcil decirlo. Respondo. Por lo menos seis, creo. Y an estn luchando. Sigamos movindonos. Necesitamos agua. Dice l. Hasta ahora no ha habido seal de ningn arroyo ni charca de agua dulce, y el agua saladano se puede beber. De nuevo, pienso en los ltimos Juegos, en donde casi mor dedeshidratacin. Mejor encontrar algo pronto. Dice Finnick. Necesitamos estar a cubierto cuando losotros vengan a cazarnos esta noche. Nosotros. Cazar. Cazarnos. Vale, tal vez matar a Finnick sera un poco prematuro. Hastaahora ha sido de ayuda. Y tiene el sello de aprobacin de Haymitch. Y quin sabe lo queesconder la noche? Si lo malo pasa a peor, siempre puedo matarlo mientras duerme. As quedejo que pase el momento. Y Finnick hace lo mismo.La ausencia de agua intensifica mi sed. Me mantengo ojo avizor mientras seguimos nuestracaminata hacia arriba, pero sin suerte. Despus de otro kilmetro y medio, puedo ver que lalnea de rboles termina y asumo que estamos llegando a la cumbre de la colina. Tal vez tengamos mejor suerte al otro lado. Encontrar un riachuelo o algo.Pero no hay otro lado. S esto antes que nadie ms, incluso aunque soy la que ms lejosest de la cima. Mi mirada capta un cuadrado raro vibrando, colgando del aire como un panelcombado de vidrio. Al principio creo que es el fulgor del sol o el calor del suelo. Pero estfijado en el espacio, no se mueve cuando yo me muevo. Y es entonces cuando conecto elcuadrado con Wiress y Beetee en el Centro de Entrenamiento y me doy cuenta de lo que hayante nosotros. Mi grito de alerta est llegando a mis labios cuando el cuchillo de Peeta salehacia delante para cortar algunas vias. Hay un ruido elctrico muy fuerte. Por un instante, los rboles desaparecen y veo espacioabierto sobre un corto estrecho de tierra desnuda. Despus Peeta ha saltado atrs desde elcampo de fuerza, tirando a Finnick y a Mags al suelo. Me apresuro hacia donde yace, inmvil sobre una red de vias. Peeta? Hay un olor suave de pelo chamuscado. Llamo su nombre otra vez,sacudindolo levemente, pero no hay respuesta. Mis dedos tropiezan sobre sus labios, dondeno hay aliento clido aunque hace unos instantes estaba jadeando. Presiono mi oreja contra supecho, sobre el lugar donde siempre descanso la cabeza, sonde s que oir el fuerte yconstante latido de su corazn. En vez de eso, encuentro silencio.169 170. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 20 Peeta! Grito. Lo sacudo con ms fuerza, recurriendo incluso a abofetearlo, pero esintil. Su corazn ha fallado. Estoy abofeteando el vaco. Peeta! Finnick deja a Mags junto a un rbol y me aparta de en medio. Djame a m. Sus dedos tocan puntos en el cuello de Peeta, recorren los huesos de suscostillas y su columna. Despus le aprieta las fosas nasales entre los dedos, mantenindolascerradas. No! Grito, lanzndome sobre Finnick, porque seguramente quiere asegurarse de quePeeta est muerto, para evitar que ninguna esperanza de vida retorne a l. La mano de Finnicksube y me golpea tan fuerte, tan plenamente en el pecho, que salgo volando a un troncocercano. Estoy aturdida un momento, por el dolor, por intentar recuperar el aliento, mientrasveo a Finnick tapar la nariz de Peeta de nuevo. Desde donde estoy sentada, saco una flecha, lacoloco en su sitio, y estoy a punto de hacerla volar cuando me detiene la imagen de Finnickbesando a Peeta. Y es tan bizarra, incluso para Finnick, que detengo mi mano. No, no estbesndolo. Tiene la nariz de Peeta bloqueada pero su boca abierta, y est soplando aire a suspulmones. Puedo verlo, puedo ver de verdad el pecho de Peeta levantndose y cayendo.Despus Finnick baja la cremallera de la parte superior del mono de Peeta y empieza a golpearel punto sobre su corazn con las palmas de sus manos. Ahora que he superado mi shock,entiendo lo que est intentando hacer.Muy de vez en cuando, he visto a mi madre intentar algo similar, pero no muy a menudo.En cualquier caso, si tu corazn falla en el Distrito 12, es poco probable que tu familia puedallevarte a mi madre. As que sus pacientes habituales son quemados o heridos o enfermos. Ohambrientos, por supuesto. Pero el mundo de Finnick es diferente. Lo que sea que est haciendo, lo ha hecho antes.Hay un ritmo y un mtodo muy claros. Y descubro que la punta de mi flecha se est cayendo alsuelo cuando me inclino para mirar, desesperadamente, en busca de alguna seal de xito.Pasan minutos agonizantes y mis esperanzas disminuyen. Alrededor del momento en queestoy decidiendo que ya es demasiado tarde, que Peeta est muerto, que se ha ido,inalcanzable para siempre, da un leve tosido y Finnick se aparta. Dejo mis armas en el suelo cuando me lanzo a l. Peeta? Digo suavemente. Aparto de su frente los hmedos mechones rubios,encuentro el pulso retumbando contra mis dedos en su cuello. Sus pestaas se levantan y sus ojos encuentran los mos.170 171. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Cuidado. Dice dbilmente. Hay un campo de fuerza delante. Me ro, pero hay lgrimas corriendo por mis mejillas. Debe de ser mucho ms fuerte que el del tejado del Centro de Entrenamiento. Dice. Aunque estoy bien. Slo un poco sacudido. Estabas muerto! Tu corazn se par! Exploto, antes de pararme a considerar si estoes una buena idea. Me tapo la boca con la mano porque estoy empezando a hacer esoshorribles sonidos ahogados que hago cuando sollozo. Bueno, parece estar funcionando ahora. Dice. Est bien, Katniss. Asiento, perolos sonidos no se detienen. Katniss? Ahora Peeta est preocupado por m, lo que seaade a la locura de todo. Est bien. Slo son las hormonas. Dice Finnick. Del beb. Alzo la vista y lo veo,sentado sobre las rodillas pero todava algo jadeante de la escalada y el calor y el esfuerzo detraer a Peeta de vuelta de entre los muertos. No. No es . . . Consigo decir, pero me interrumpe una ronda de sollozos todava mshistrica que slo parece confirmar lo que Finnick dijo sobre el beb. Me mira a los ojos y lofulmino a travs de mis lgrimas. Es estpido, lo s, que sus esfuerzos me irriten tanto. Todo loque yo quera era mantener a Peeta vivo, y yo no pude y Finnick pudo, y slo debera estaragradecida. Y lo estoy. Pero tambin estoy furiosa porque eso significa que nunca dejar deestar en deuda con Finnick Odair. Nunca. As que cmo puedo matarlo mientras duerme? Espero ver una expresin de superioridad o de sarcasmo en su rostro, pero en vez de esomuestra una extraa curiosidad. Nos mira alternativamente a Peeta y a m, como si intentaraaveriguar algo, despus sacude levemente la cabeza como si para aclararla. Cmo ests? Le pregunta a Peeta. Crees que puedes avanzar? No, tiene que descansar. Digo yo. Mi nariz est moqueando como una loca y nisiquiera tengo un pedazo de tela que usar como pauelo. Mags arranca un puado de musgocolgante de la rama de un rbol y me la da. Estoy demasiado hecha un desastre como paracuestionarlo siquiera. Me sueno ruidosamente y enjugo las lgrimas de mi cara. Est bien, elmusgo. Absorbente y sorprendentemente suave. Capto un destello de oro sobre el pecho de Peeta. Cojo con la mano el disco que cuelga deuna cadena alrededor de su cuello. Mi sinsajo ha sido grabado en l. Es este tu recuerdo? Pregunto. S. Te importa que haya usado tu sinsajo? Quera que combinramos. No, pues claro que no me importa. Fuerzo una sonrisa. Peeta apareciendo en la arenacon un sinsajo es a la vez una bendicin y una maldicin. Por una parte, debera darles nimosa los rebeldes del distrito. Por la otra, es difcil imaginar que el Presidente Snow lo deje pasar, yeso hace que el trabajo de mantener a Peeta con vida se haga ms duro.171 172. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com As que quieres hacer un campamento aqu, entonces? Pregunta Finnick. No creo que eso sea una opcin. Responde Peeta. Quedarnos aqu. Sin agua. Sinproteccin. Me encuentro bien, de verdad. Slo si pudiramos ir despacio. Despacio sera mejor que nada. Finnick ayuda a Peeta a levantarse mientras yo merecompongo. Desde que me levant esta maana he visto cmo le daban una paliza a Cinna,he aterrizado en otra arena, y he visto morir a Peeta. An as, me alegro de que Finnick sigajugando la carta del embarazo por m, porque desde el punto de vista de un patrocinador, noestoy manejando las cosas demasiado bien. Reviso mis armas, que ya s que estn en perfecto estado, porque me hace parecer mscontrolada. Yo llevar la delantera. Anuncio. Peeta empieza a objetar pero Finnick lo corta. No, djala hacerlo. Me frunce el ceo. T sabas que ese campo de fuerza estabaall, verdad? Justo en el ltimo instante? Empezaste a dar un aviso. Asiento. Cmo losupiste? Vacilo. Revelar que s el truco de Beetee y Wiress para reconocer un campo de fuerzapodra ser peligroso. No s si los Vigilantes tomaron nota o no de ese momento durante elentrenamiento cuando los dos me lo ensearon. De un modo u otro, tengo una informacinmuy valiosa en mi poder. Y si saben que la tengo, tal vez hagan algo para alterar el campo defuerza de modo que ya no pueda ver la aberracin. As que miento. No lo s. Es casi como si pudiera orlo. Escuchad. Todos nos quedamos quietos. Est elsonido de insectos, pjaros, la brisa en el follaje. Yo no oigo nada. Dice Peeta. S, insisto es casi como cuando la valla del Distrito Doce est encendida, slo quemucho, mucho ms bajo. Digo. Todos escuchan de nuevo con atencin. Yo tambin, aunqueno hay nada que or. Ah! Digo. No lo os? Viene justo de donde choc Peeta. Yo tampoco lo oigo. Dice Finnick. Pero si t s, entonces por supuesto, toma ladelantera. Decido aprovechar bien este ngulo. Eso es raro. Digo. Giro la cabeza de lado a lado como si estuviera intrigada. Slopuedo orlo con mi oreja izquierda. La que reconstruyeron los mdicos? Pregunta Peeta. S. Digo, despus me encojo de hombros. Tal vez hicieron un trabajo mejor de loque crean. Sabes, a veces oigo cosas raras por ese lado. Cosas que normalmente no pensarasque tengan un sonido. Como alas de insecto. O la nieve golpeando el suelo. Perfecto. Ahora172 173. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comtoda la atencin se volver a los cirujanos que arreglaron mi odo sordo despus de los Juegosdel ao pasado, y tendrn que explicar por qu puedo or como un murcilago. T. Dice Mags, empujndome hacia delante, as que tomo la delantera. Ya que vamosa avanzar despacio, Mags prefiere andar con la ayuda de una rama que Finnick rpidamentetransforma en un bastn para ella. Tambin le hace uno a Peeta, lo que es bueno porque, apesar de sus protestas, creo que lo nico que quiere hacer es acostarse. Finnick va a laretaguardia, as que por lo menos alguien alerta nos cubre las espaldas. Ando con el campo de fuerza a mi izquierda, porque se supone que ese es el lado de miodo sobrehumano. Pero ya que todo est inventado, corto un puado de frutos secos quecuelgan como uvas de un rbol cercano y las lanzo delante de m mientras ando. Eso es bueno,porque presiento que estoy pasando por alto los parches que indican el campo de fuerza conms frecuencia que con la que los veo. Cuando un fruto seco golpea el campo de fuerza, hayun soplido de humo antes de que el fruto aterrice, ennegrecido y con la cscara rota, en elsuelo a mis pies. Despus de unos minutos me doy cuenta de un sonido raro detrs de m y me doy la vueltapara ver a Mags pelando la cscara de uno de los frutos y metindoselo en su boca ya llena. Mags! Grito. Escupe eso. Podra ser venenoso. Ella murmura algo y me ignora, lamindose los labios con aparente deleite. Miro a Finnicken busca de ayuda pero l slo se re. Supongo que lo averiguaremos. Dice. Sigo adelante, hacindome preguntas sobre Finnick, que salv a la vieja Mags pero que ledeja comer frutos extraos. A quien Haymitch ha estampado con su sello de aprobacin. Quientrajo a Peeta de vuelta de entre los muertos. Por qu no se limit a dejarlo morir? Habraquedado sin culpa. Yo nunca habra averiguado que estaba en su poder el revivirlo. Por quiba l querer salvar a Peeta? Y por qu estaba tan determinado a aliarse conmigo? Deseosode matarme, tambin, llegado el momento. Pero dejndome a m la eleccin de si luchamos ono. Sigo andando, lanzando mis frutos, a veces viendo el campo de fuerza, intentandopresionar hacia la izquierda para encontrar un punto donde podamos cruzar, salir de laCornucopia, y esperemos que tambin encontrar agua. Pero despus de otra hora o as me doycuenta de que es intil. No estamos haciendo ningn progreso hacia la izquierda. De hecho, elcampo de fuerza parece estar guindonos por un camino curvo. Me paro y vuelvo la vistaatrs, a la silueta renqueante de Mags, a la capa de sudor en el rostro de Peeta. Tommonos un descanso. Digo. Tengo que echar un vistazo desde arriba.El rbol que elijo parece alzarse ms alto en el aire que los dems. Me abro camino entrelas ramas flexibles, permaneciendo tan cerca del tronco como es posible. No sabra decir conqu facilidad se podran romper estas ramas gomosas. An as, escalo ms all de lo que dictael sentido comn, porque hay algo que tengo que ver. Mientras me aferro a un tramo de 173 174. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comtronco no ms ancho que un arbolillo, balancendome de un lado a otro en la brisa hmeda,mis sospechas se ven confirmadas. Hay una razn por la que no podemos girar a la izquierda,por la que jams podremos. Desde este precario punto ventajoso, puedo ver la forma de todala arena por primera vez. Un crculo perfecto. Con una rueda perfecta en el medio. El cielosobre la circunferencia de la jungla est teido de un rosa uniforme. Y creo que puedovislumbrar uno o dos de esos cuadrados ondeantes, grietas en la armadura, tal y como Wiressy Beetee los llamaron, porque revelan lo que debera estar oculto y as constituyen unadebilidad. Slo para asegurarme completamente, disparo una flecha al espacio vaco sobre lalnea de los rboles. Hay un fogonazo de luz, se ve el cielo real durante un instante, y la flecharegresa a la jungla. Desciendo para darles a los dems las malas noticias. El campo de fuerza nos tiene atrapados en un crculo. Una doma, en realidad. No shasta dnde llega de alto. Est la Cornucopia, el mar, y despus la selva todo alrededor. Muyexacto. Muy simtrico. Y no muy grande. Digo. Viste algo de agua? Pregunta Finnick. Slo el agua salada donde empezamos los Juegos. Tiene que haber alguna otra fuente. Dice Peeta, frunciendo el ceo. O estaremostodos muertos en cuestin de das. Bueno, el follaje es denso. Tal vez haya estanques o arroyos en alguna parte. Digo,dubitativa. Instintivamente presiento que el Capitolio tal vez quiera que estos Juegosimpopulares terminen tan pronto como sea posible. Plutarch Heavensbee tal vez haya recibidoya rdenes para dejarnos fuera de combate. En cualquier caso, no tiene sentido intentaraveriguar qu es lo que hay ms all de la colina, porque la respuesta es nada. Tiene que haber agua potable entre el campo de fuerza y la rueda. Insiste Peeta.Todos sabemos lo que esto significa. Volver abajo. Volver a los Profesionales y a la carnicera.Con Mags apenas capaz de andar y Peeta demasiado debilitado para luchar. Decidimos bajar por la pendiente unos cien metros y despus seguir en crculo. Ver si talvez hay algo de agua a ese nivel. Yo sigo a la cabeza, ocasionalmente lanzando un fruto seco ami izquierda, pero ahora estamos muy lejos del campo de fuerza. El sol cae plomizo sobrenosotros, haciendo que el aire se convierta en vapor, engaando a la vista. Hacia media tarde,est claro que Peeta y Mags no pueden seguir. Finnick elige un lugar para acampar a unos diez metros por debajo del campo de fuerza,diciendo que podemos usarlo como arma, para desviar a nuestros enemigos hacia l si nosatacan. Despus l y Mags arrancan briznas de la hierba afilada que nace en manojos de metroy medio de alto y empiezan a tejerlas formando esteras. Ya que Mags no parece estar enfermapor los frutos secos, Peeta recoge puados de ellos y los fre hacindolos rebotar en el campode fuerza. Metdicamente les quita las cscaras, apilando la parte carnosa sobre una hoja. Yome quedo montando guardia, nerviosa y con calor y con las emociones del da a flor de piel. Sed. Tengo tanta sed. Al final ya no puedo soportarlo ms. 174 175. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Finnick, por qu no te quedas t montando guardia y yo ir otro rato ms en busca deagua. Digo. A nadie le entusiasma la idea de que vaya sola, pero la amenaza de ladeshidratacin pende sobre nosotros. No te preocupes, no ir lejos. Le prometo a Peeta. Yo tambin voy. Dice. No, cazar algo si puedo. Le digo. No aado Y t no puedes venir porque hacesmucho ruido. Pero queda implcito. Con su paso pesado conseguira a la vez asustar a laspresas y ponerme a m en peligro. No tardar mucho. Me muevo gilmente entre los rboles, contenta al descubrir que el suelo es perfecto parapisadas mudas. Me abro camino hacia abajo en diagonal, pero no encuentro ms quevegetacin exuberante.El sonido del can me hace detenerme. El bao de sangre inicial de la Cornucopia debe dehaberse terminado ya. Ahora est disponible el recuento de muertes entre los tributos. Cuentolos disparos, cada uno de ellos representando la muerte de un vencedor. No tantos como elao pasado. Pero parecen ms, ya que conozco la mayora de sus nombres.Repentinamente dbil, me apoyo contra un rbol para descansar, sintiendo cmo el calorarranca la humedad de mi cuerpo como una esponja. Tragar ya se est haciendo difcil y lafatiga empieza a apoderarse de m. Intento frotarme la barriga con la mano, con la esperanzade que alguna mujer embarazada compasiva me patrocine y Haymitch pueda mandar algo deagua. No hay suerte. Me dejo caer al suelo para descansar. En mi quietud, empiezo a fijarme en los animales: pjaros extraos de brillantes plumajes,lagartos de rbol con largas lenguas azules, y algo que parece un cruce entre una rata y unacomadreja aferrndose a las ramas ms cercanas al tronco. Disparo a uno de estos ltimospara examinarlo ms de cerca. Es feo, vale, un gran roedor con un pelaje gris moteado y desordenado y dos dientes deaspecto peligroso protruyendo sobre su labio inferior. Mientras lo desuello y le quito lasvsceras, me doy cuenta de algo ms. Su hocico est hmedo. Como el de un animal que haestado bebiendo de un arroyo. Excitada, empiezo en el rbol donde lo cac y me muevolentamente hacia fuera en espiral. No puede estar lejos, la fuente de agua de la criatura. Nada. No encuentro nada. Ni una gota de roco. Pasado un tiempo, porque s que Peetaestar preocupado por m, me dirijo de vuelta al campamento, con ms calor y ms frustradaque nunca. Cuando llego, veo que los dems han transformado el lugar. Mags y Finnick han creado unaespecie de cabaa con las esteras de hierba, abierta por un lado pero con tres paredes, unsuelo y un tejado. Mags tambin ha creado varios cuencos que Peeta ha llenado con frutossecos tostados. Sus rostros se vuelven hacia m expectantes, pero sacudo la cabeza. No. No hay agua. Aunque est all. l saba dnde estaba. Digo, levantando el roedordesollado para que lo vean. Haba estado bebiendo haca poco cuando le dispar en un175 176. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comrbol, pero no pude encontrar su fuente. Lo juro, cubr cada pulgada de suelo en un radio detreinta metros. Podemos comerlo? Pregunta Peeta. No lo s con seguridad. Pero su carne no parece muy distinta a la de una ardilla. Deberaser cocinado . . . Vacilo al pensar en empezar un fuego aqu a partir de la nada. Incluso situviera xito, hay que pensar en el humo. Estamos todos tan cerca en esta arena, que no hayposibilidad de esconderlo.Peeta tiene otra idea. Corta un cubito de carne de roedor, la clava en la punta de un paloafilado, y la deja caer en el campo de fuerza. Hay un chasquido y el palo vuela de vuelta. Eltrozo de carne est ennegrecido por fuera pero bien cocinado en el centro. Le dedicamos unaplauso, despus paramos rpidamente, recordando donde estamos. El sol blanco se hunde en el cielo rosado cuando nos reunimos en la cabaa. Yo an no lastengo todas conmigo con los frutos secos, pero Finnick dice que Mags los reconoci de otrosJuegos. Yo no me molest en pasar tiempo en la seccin de plantas comestibles delentrenamiento porque el ao pasado me fue muy sencillo. Ahora deseara haberlo hecho.Seguro que habran estado varias de las plantas extraas que me rodean. Y tal vez habraaveriguado un poco ms sobre el lugar adonde me diriga. Sin embargo, Mags parece estarbien, y ha estado comiendo esos frutos durante horas. As que cojo uno y le doy unmordisquito. Tiene un sabor agradable, algo dulce, que me recuerda a una castaa. Decido queest bien. La carne del roedor es fuerte y correosa, pero sorprendentemente jugosa. Deverdad, no es una mala comida para nuestra primera noche en la arena. Si tan slo tuviramosalgo con lo que regarla. Finnick hace un montn de preguntas sobre el roedor, al que decidimos llamar rata derbol. Qu alta estaba, cunto la mir antes de disparar, y qu estaba haciendo? No recuerdoque estuviera haciendo gran cosa. Moviendo el morro en busca de insectos o algo. Temo a la noche. Por lo menos la hierba fuertemente entretejida nos ofrece algo deproteccin de lo que quiera que aceche en los suelos de la selva en la oscuridad. Pero pocodespus de que el sol se esconda tras el horizonte, se levanta una plida luna blanca, haciendoque la visibilidad sea lo suficientemente buena. Nuestra conversacin se va apagando porquesabemos lo que viene ahora. Nos posicionamos en fila en la boca de la cabaa y Peeta deslizasu mano en la ma. El cielo se alumbra cuando aparece el sello del Capitolio como si flotara en el espacio.Mientras escucho el himno pienso, Ser ms duro para Finnick y Mags. Pero resulta serbastante duro para m tambin. Ver los rostros de los ocho vencedores muertos proyectadosen el cielo. El hombre del Distrito 5, el que Finnick mat con su tridente, es el primero en aparecer. Esosignifica que todos los tributos del 1 al 4 estn vivoslos cuatro Profesionales, Beetee yWiress, y, por supuesto, Mags y Finnick. El hombre del Distrito 5 es seguido por el morphlingdel 6, Cecelia y Woof del 8, los dos del 9, la mujer del 10, y Seeder del 11. El sello de Capitolio176 177. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comest de vuelta con un remate final de msica y despus el cielo se oscurece, excepto por laluna. Nadie dice nada. No puedo fingir que conoca bien a ninguno de ellos. Pero estoy pensandoen esos tres nios colgando de Cecelia cuando se la llevaron. La amabilidad de Seeder conmigocuando nos conocimos. Incluso la idea del morphling de ojos vidriosos pintndome floresamarillas en las mejillas me revuelve el estmago. Todos muertos. Todos se han ido. No s cunto nos habramos quedado all sentados de no ser por la llegada del paracadasplateado, que se desliza entre el follaje y aterriza ante nosotros. Nadie lo recoge. De quin pensis que es? Digo finalmente. Ni idea. Dice Finnick. Por qu no dejamos que Peeta lo reclame, ya que murihoy?Peeta desata la cuerda y alisa el crculo de seda. En el paracadas hay un pequeo objetometlico que no puedo identificar. Qu es eso? Pregunto. Nadie lo sabe. Lo pasamos de mano a mano, turnndonospara examinarlo. Es un tubo metlico hueco, ligeramente afilado en un extremo. En el otroextremo un pequeo labio se curva hacia abajo. Es vagamente familiar. Una parte que podrahaber cado de una bicicleta, una barra de cortina, cualquier cosa, en realidad.Peeta sopla por un extremo para ver si emite algn sonido. No lo hace. Finnick desliza sumeique en su interior, probndolo como arma. Intil. Puedes pescar con l, Mags? Pregunto. Mags, que puede pescar casi con cualquiercosa, sacude la cabeza y grue.Lo cojo y lo giro de uno a otro lado sobre la palma. Ya que somos aliados, Haymitch estaractuando con los mentores del Distrito 4. Tuvo algo que ver en la eleccin de este regalo. Esosignifica que es valioso. Pienso en el ao pasado, cuando deseaba tanto el agua, pero l no laenviaba porque saba que la encontrara si lo intentaba. Los regalos de Haymitch, o la falta deellos, contienen importantes mensajes. Casi puedo orlo grundome, Usa el cerebro si tienesuno. Qu es esto? Me seco el sudor de los ojos y examino el regalo a la luz de la luna. Lo muevo en estadireccin y en esa, vindolo desde distintos ngulos, cubriendo porciones y despusrevelndolas. Intentando hacer que me revele su propsito. Finalmente, frustrada, clavo unextremo en la tierra. Me rindo. Tal vez si nos juntamos con Beetee o Wiress pueden averiguarlo.Me estiro, presionando mi mejilla caliente contra la estera de hierba, mirando agraviada ala cosa. Peeta masajea un punto tenso entre mis hombros y me permito relajarme un poco.Me pregunto por qu este sitio no se ha enfriado en absoluto ahora que se ha puesto el sol.Me pregunto qu estar pasando ahora en casa.177 178. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Prim. Mi madre. Gale. Madge. Pienso en ellos mirndome desde casa. Por lo menos esperoque estn en casa. No bajo la custodia de Thread. Siendo castigados igual que Cinna. QueDarius. Castigados por mi culpa. Todos. Empiezo a aorarlos a ellos, a mi distrito, a mi bosque. Un bosque decente con rbolesrobustos de madera resistente, mucha comida, caza que no da miedo. Arroyos. Brisas frescas.No, vientos fros para apartar este calor sofocante. Conjuro ese viento en mi mente, dejandoque me congele las mejillas y me entumezca los dedos, y, de repente, el pedazo de metalmedio enterrado en la tierra negra tiene un nombre. Un spile! (NdT: tampoco traduje ese nombre. Sin embargo, es posible que estrelacionado con el verbo spill, que significa derramar) Exclamo, sentndome de repente. Qu? Pregunta Finnick. Saco la cosa del suelo y la limpio frotndola. Ahueco mi mano sobre el extremo afilado,ocultndolo, y miro el labio. S, he visto uno de estos antes. En un da fro y ventoso hacemucho tiempo, cuando estaba fuera en el bosque con mi padre. Fuertemente insertado en unagujero perforado en el tronco de un arce. Un camino para que siguiera la savia mientras fluaa nuestro cubo. El sirope de arce poda hacer que incluso nuestro pan soso fuera una delicia.Despus de que muriera mi padre, no s qu haba pasado con el puado de spiles que posea.Escondidos en algn lugar del bosque, probablemente. Ocultos para siempre. Es un spile. Algo as como un grifo. Lo pones en un rbol y sale la savia. Miro a losnervudos troncos verdes a mi alrededor. Bueno, en el tipo adecuado de rbol. Savia? Pregunta Finnick. Tampoco tienen el tipo adecuado de rboles junto al mar. Para hacer sirope. Dice Peeta. Pero debe de haber algo distinto dentro de estosrboles. Todos nos ponemos en pie a la vez. Nuestra sed. La falta de ros. Los afilados dientesfrontales de la rata de rbol y su hocico hmedo. Slo puede haber una cosa que merezca lapena dentro de esos rboles. Finnick se marcha a clavar a golpes el spile en la corteza verde deun rbol inmenso, pero lo detengo. Espera. Podras estropearlo. Necesitamos perforarlo primero. Digo. No hay nada con lo que taladrar, as que Mags ofrece su punzn y Peeta lo clavadirectamente en la corteza, enterrando la punta cinco centmetros en el tronco. l y Finnick seturnan abriendo el agujero con el punzn y los cuchillos hasta que ya puede contener el spile.Yo lo introduzco dndole vueltas con cuidado y todos nos echamos atrs expectantes. Alprincipio no pasa nada. Despus una gota de agua rueda por el labio y cae sobre la palma deMags. Ella la lame y alza la mano en busca de ms. A base de dar vueltas y ajustar el spile, conseguimos que salga una fina corriente. Nosturnamos colocando la boca bajo el grifo, humedeciendo nuestras lenguas resecas. Mags traeuna cesta, y la hierba est tan fuertemente entretejida que sostiene el agua. Llenamos la cesta 178 179. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comy nos la pasamos, tomando largos tragos y despus, lujosamente, lavndonos la cara. Comotodo aqu, el agua est ms bien tibia, pero este no es el momento de ponerse quisquillosos.Sin nuestra sed para distraernos, somos muy conscientes de lo agotados que estamos yhacemos arreglos para la noche. El ao pasado, siempre intentaba tener mis cosas listas por siacaso tena que marcharme rpidamente durante la noche. Este ao, no hay mochila quepreparar. Slo mis armas, que en cualquier caso no dejan mi agarre. Despus pienso en el spiley lo saco con trabajo del tronco del rbol. Arranco una gruesa via y le separo las hojas, la pasopor el centro hueco, y ato el spile con seguridad a mi cinturn.Finnick se ofrece a tomar la primera guardia y lo dejo, sabiendo que tiene que ser uno delos dos hasta que Peeta haya descansado. Me acuesto junto a Peeta sobre el suelo de lacabaa, dicindole a Finnick que me despierte cuando est cansado. En vez de ello mearrancan de mi sueo unas horas despus lo que parecen ser campanadas. Bong! Bong! Noes exactamente como la campana que hacen sonar en el Edificio de Justicia en Ao Nuevo,pero se parece lo bastante como para que la reconozca. Peeta y Mags no se despiertan, peroFinnick tiene la misma expresin de atencin que siento yo. Las campanadas paran. Cont doce. Dice.Asiento. Doce. Qu significa esto? Una campanada por cada distrito? Tal vez. Pero porqu? Crees que significan algo? Nos quedamos a la espera de ms instrucciones, tal vez un mensaje de ClaudiusTemplesmith. Una invitacin a un banquete. La nica cosa de mencin aparece en la distancia.Un cegador resplandor de electricidad golpea un rbol altsimo y despus empieza unatormenta elctrica. Supongo que es una indicacin de lluvia, una fuente de agua para aquellosque no tienen mentores tan listos como Haymitch. Vete a dormir, Finnick. En cualquier caso, es mi turno para vigilar. Digo.Finnick vacila, pero nadie puede seguir despierto eternamente. Se acomoda a la entrada dela cabaa, una mano aferrando el tridente, y cae en un sueo inquieto.Me siento con el arco cargado, vigilando la selva, que es fantasmalmente plida y verde a laluz de la luna. Despus de una hora o as, los relmpagos paran. Puedo or llegar la lluvia, sinembargo, golpeando las hojas a unos pocos centenares de metros de distancia. Estoyesperando que nos alcance, pero nunca llega. El sonido del can me sobresalta, aunque apenas si hace efecto sobre mis compaerosdormidos. No tiene sentido despertarlos por esto. Otro vencedor muerto. Ni siquiera mepermito preguntarme quin ser. La lluvia elusiva se detiene de repente, como hizo el ao pasado la tormenta en la arena. Momentos despus de que se detenga, veo la niebla deslizndose suavemente hacia aqudesde la direccin del reciente aguacero. Slo una reaccin. Agua fra sobre el suelo hirviente, 179 180. Traduccin de www.librojoven.blogspot.compienso. Sigue aproximndose a un paso estable. Pequeos tentculos avanzan y despus sedoblan como dedos, como si estuvieran arrastrando el resto de la pared detrs de s. Mientrasmiro, siento cmo se me erizan los pelos de la nuca. Algo est mal en esta niebla. Laprogresin de la lnea frontal es demasiado uniforme para ser natural. Y si no es natural . . .Un dolor asquerosamente dulce empieza a invadir mis fosas nasales y me giro hacia losdems, gritndoles para que se despierten. En los pocos segundos que me lleva despertarlos, mi piel empieza a ampollarse.180 181. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 21 Pualadas pequeas y abrasadoras. Dondequiera que las gotitas tocan mi piel. Corred! Les grito a los dems. Corred! Finnick se despierta al instante, levantndose para enfrentarse a un enemigo. Pero cuandove la pared de niebla, se lanza a una Mags an dormida sobre la espalda y sale disparado.Peeta est en pie pero no tan alerta. Lo cojo del brazo y empiezo a impulsarlo a travs de laselva en pos de Finnick. Qu pasa? Qu pasa? Dice, atnito. Algn tipo de niebla. Gas venenoso. Apresrate, Peeta! Lo urjo. Puedo decir que pormucho que lo haya negado durante el da, los efectos de haberse golpeado contra el campo defuerza son significativos. Va lento, mucho ms lento de lo habitual. Y el embrollo de vias ymaleza, que me hacen perder el equilibrio a veces, lo hacen tropezar a cada paso.Miro atrs a la pared de niebla extendindose en lnea recta hasta donde me alcanza lavista, en todas direcciones. Me invade un impulso terrible de huir, de abandonar a Peeta ysalvarme yo. Sera tan fcil, correr a toda velocidad, tal vez incluso escalar un rbol sobre lalnea de niebla, que parece no llegar ms all de los doce metros. Recuerdo cmo hiceexactamente esto cuando aparecieron las mutaciones en los ltimos Juegos. Me ech a correry slo pens en Peeta al llegar a la Cornucopia. Pero esta vez, atrapo mi terror, lo empujo haciaabajo, y me quedo a su lado. Esta vez el objetivo no es mi supervivencia. Lo es la de Peeta.Pienso en los ojos pegados a las pantallas de la televisin en los distritos, viendo si huir, tal ycomo desea el Capitolio, o si me mantendr firme. Cierro mis dedos con fuerza en torno a los suyos y digo: Mira mis pies. T simplemente intenta pisar donde yo pise. Eso ayuda. Parecemosmovernos algo ms rpido, pero nunca lo bastante como para poder permitirnos un descanso,y la niebla sigue pisndonos los talones. Algunas gotitas salen libres del cuerpo de vapor.Queman, pero no como fuego. Menos una sensacin de calor y ms un dolor intenso a medidaque las sustancias qumicas encuentran nuestra carne, se aferran a ella, y se entierranprofundamente entre las capas de la piel. Nuestros monos no son de ninguna ayuda. Lo mismopodramos estar vestidos de papel de fumar, dada toda la proteccin que nos proporcionan. Finnick, que inicialmente sali disparado, se para cuando se da cuenta de que estamosteniendo problemas. Pero esto no es algo contra lo que puedas luchar, slo evadir. Nos gritapara darnos nimos, intentando hacernos avanzar, y el sonido de su voz sirve de gua, aunquede poco ms. 181 182. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com La pierna artificial de Peeta se queda atrapada en un nudo de enredaderas y se cae debruces antes de que pueda cogerlo. Mientras lo ayudo a levantarse, me doy cuenta de algoms aterrador todava que las ampollas, ms debilitador que las quemaduras. El lado izquierdode su cara est flcido, como si cada msculo se hubiera muerto. El prpado se cae, casiocultando su ojo. Su boca se tuerce en un ngulo extrao hacia el suelo. Peeta . . . Empiezo. Y es entonces cuando siento los espasmos corriendo por mi brazo. Cualquiera que sea la sustancia qumica que forma la niebla hace ms que quemaratacanuestros nervios. Un miedo completamente nuevo se dispara en mi interior y tiro con fuerzade Peeta hacia delante, lo que slo consigue que vuelva a tropezar. Para cuando lo pongo enpie, mis dos brazos se mueven incontrolablemente. La niebla se ha movido hacia nosotros, elcuerpo a menos de un metro de distancia. Algo no est bien con las piernas de Peeta; esttratando de andar pero se mueven espsticamente, como las de una marioneta. Siento cmo sale disparado hacia delante y me doy cuenta de que Finnick ha vuelto a pornosotros y est arrastrando a Peeta hacia delante. Coloco mi hombro, que an parece estarbajo mi control, debajo del brazo de Peeta, y hago lo que puedo para seguir el ritmo rpido deFinnick. Conseguimos poner una distancia de unos nueve metros entre nosotros y la nieblacuando Finnick se detiene. No funciona. Tengo que llevarlo a hombros. Puedes llevar t a Mags? Me pregunta. S. Digo con firmeza, aunque se me encoge el corazn. Es verdad que Mags no puedepesar ms de treinta y cinco kilos, pero yo misma tampoco soy muy grande. An as, estoysegura de que he cargado cargas ms pesadas. Si tan slo mis brazos dejaran de saltar a todoslados. Me agacho y ella se coloca sobre mi hombro, de la misma forma de la que monta aFinnick. Lentamente estiro las piernas y, con las rodillas apretadas, puedo arreglrmelas. AhoraFinnick tiene a Peeta colocado a travs de su espalda y seguimos adelante, Finnick a la cabeza,yo siguiendo por el camino que abre entre las vias. La niebla sigue acercndose, silenciosa y constante y lisa, excepto por los tentculos.Aunque mi instinto me indica correr directamente lejos de ella, me doy cuenta de que Finnickse est moviendo en diagonal colina abajo. Est intentando mantenerse a distancia del gas abase de llevarnos hacia el agua que rodea la Cornucopia. S, agua, pienso mientras las gotitasde cido se entierran ms profundamente en mi interior. Ahora estoy tan agradecida de nohaber matado a Finnick, porque cmo iba a sacar a Peeta de aqu con vida? Tan agradecida detener a alguien ms de mi parte, incluso si slo es temporalmente.No es culpa de Mags cuando empiezo a caerme. Est haciendo todo lo que puede para seruna pasajera sencilla, pero el hecho es que slo puedo soportar el peso durante un ciertotiempo. Especialmente ahora que mi pierna derecha est empezando a dormirse. Las primerasdos veces que me caigo al suelo, consigo ponerme en pie de nuevo, pero la tercera vez, noconsigo hacer que mi pierna coopere. Mientras lucho por levantarme, esta cede y Mags ruedaal suelo delante de m. Palpo desesperada a mi alrededor, intentando usar vias y troncos paraenderezarme. Finnick est otra vez a mi lado, Peeta colgando sobre l. 182 183. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Es intil. Digo. Puedes llevarlos t a los dos? Sigue adelante, ya os alcanzar. Una propuesta algo dudosa, pero la digo con tanta seguridad como puedo conseguir.Puedo ver los ojos de Finnick, verdes a la luz de la luna. Puedo verlos tan claramente comoel da. Casi como los de un gato, con una cualidad extraamente reflectante. Tal vez porqueestn brillantes por las lgrimas. No. Dice. No puedo llevarlos a los dos. Mis brazos no estn funcionando. Escierto. Sus brazos estn dando sacudidas incontrolables a sus lados. Sus manos estn vacas.De sus tres tridentes, slo queda uno, y est en las manos de Peeta. Lo siento, Mags. Nopuedo hacerlo. Lo que pasa despus es tan rpido, tan carente de todo sentido, que ni siquiera puedomoverme para detenerlo. Mags se levanta con trabajo, le planta un beso a Finnick en loslabios, y despus renquea derecha hacia la niebla. Inmediatamente, su cuerpo empieza a darterribles sacudidas y cae al suelo en una danza horrible. Quiero gritar, pero mi garganta est en llamas. Doy un paso ftil en su direccin y entoncesoigo el disparo del can, s que su corazn se ha parado, que est muerta. Finnick? Digo con voz ronca, pero l ya le ha dado la espalda a la escena,continuando su huida de la niebla. Arrastrando mi pierna intil detrs de m, me tambaleodetrs de l, sin tener ni idea de qu otra cosa hacer. El tiempo y el espacio pierden su significado a medida que la niebla parece invadir micerebro, desordenando mi pensamiento, haciendo que todo parezca irreal. Algn instintoanimal de supervivencia profundamente arraigado me mantiene dando tumbos detrs deFinnick y Peeta, siguiendo adelante, aunque probablemente ya estoy muerta. Algunas partesde m estn muertas, o claramente murindose. Y Mags est muerta. Esto es algo que s, oquizs slo creo que lo s, porque no tiene sentido ninguno. La luz de la luna brillando en el pelo broncneo de Finnick, ramalazos de dolor abrasadorpor todo mi cuerpo, una pierna convertida en madera. Sigo a Finnick hasta que se derrumbasobre el suelo, Peeta todava encima de l. Parece que no tengo capacidad de detener mipropio avance y simplemente me propulso hacia delante hasta que tropiezo sobre sus cuerpostendidos, slo uno ms en el montn. As es cmo y dnde y cundo morimos todos, pienso.Pero el pensamiento es abstracto y mucho menos alarmante que las presentes agonas de micuerpo. Oigo el gruido de Finnick y consigo arrancarme de encima de los otros. Ahora puedover la pared de niebla, que ha adquirido un color blanco perla a la luz de la luna. Tal vez seanmis ojos los que me engaan, pero la niebla parece estar transformndose. S, estvolvindose ms gruesa, como si estuviera presionada contra una ventana de cristal y fueraobligada a condensarse. Guio ms los ojos y me doy cuenta de que ya no hay dedosprotruyendo de ella. De hecho, ha dejado por completo de moverse hacia delante. Como otroshorrores que he presenciado en la arena, ha llegado al final de su territorio. O eso o losVigilantes han decidido no matarnos todava. Se ha parado. Intento decir, pero de mi boca hinchada slo sale un horrible graznido. Se ha parado. Digo de nuevo, y esta vez debo de haber sido ms clara, porque tanto 183 184. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comPeeta como Finnick giran la cabeza hacia la niebla. Ahora empieza a levantarse hacia arriba,como si fuera lentamente aspirada hacia el cielo. La miramos hasta que ha desaparecido deltodo y no queda ni la ms leve brizna. Peeta rueda de encima de Finnick, que se da la vuelta sobre la espalda. Nos quedamos alltumbados jadeando, retorcindonos, nuestras mentes y nuestros cuerpos invadidos por elveneno. Despus de que pasen unos minutos, Peeta hace un gesto vago hacia delante. Mon-hoos. Alzo la vista y veo un par de lo que supongo que son monos. Nunca hevisto un mono vivo, no hay nada as en nuestros bosques en casa. Pero debo de haber vistouna foto, o uno en los Juegos, porque cuando veo las criaturas, la misma palabra me viene a lamente. Pienso que estos tienen pelaje naranja, aunque es difcil decirlo, y son la mitad de altosque un humano medio. Doy por hecho que los monos son una buena seal. Seguro que noandaran por all si el aire fuera letal. Durante un rato, nos observamos en silencio los unos alos otros, humanos y monos. Despus Peeta consigue ponerse de rodillas y gatea pendienteabajo. Todos gateamos, ya que andar ahora parece un logro tan formidable como volar; nosarrastramos hasta que las vias dan paso a una estrecha banda de playa arenosa y el aguaclida que rodea la Cornucopia empapa nuestros rostros. Me aparto de un salto como sihubiera tocado fuego.Frotar sal en una herida. Por primera vez aprecio de verdad la expresin, porque la sal delagua hace que el dolor de mis heridas sea tan cegador que casi me desmayo. Pero hay otrasensacin, de que algo sale. Experimento poniendo con cautela slo la mano en el agua. Unatortura, s, pero despus menos. Y a travs de la capa azul de agua, veo una sustancia lechosasaliendo de las heridas de mi piel. A medida que la blancura disminuye, tambin lo hace eldolor. Me desabrocho el cinturn y me quito el mono, que es poco ms que un felpudoagujereado. Mis zapatos y ropa interior estn inexplicablemente intactos. Poco a poco, unapequea porcin de miembro cada vez, escurro el veneno de mis heridas. Peeta parece estarhaciendo lo mismo. Pero Finnick se apart del agua nada ms tocarla por primera vez y esttumbado bocabajo en la arena, o no queriendo o no pudiendo purgarse.Finalmente, cuando he sobrevivido a lo peor, despus de abrir los ojos bajo el agua, deaspirar agua al interior de mis senos y soltarla, e incluso haciendo grgaras repetidas vecespara limpiarme la garganta, estoy lo bastante funcional como para ayudar a Finnick. Algo desensacin ha vuelto a mi pierna, pero mis brazos an estn siendo atacados por espasmos. Nopuedo arrastrar a Finnick hasta el agua, y en cualquier caso el dolor posiblemente lo matara.As que cojo puados de agua entre sacudidas y los vaco sobre sus puos. Ya que no est bajoel agua, el veneno sale de sus heridas tal y como entr, en briznas de niebla que evito conmucho cuidado. Peeta se recupera lo suficiente como para ayudarme. Corta el mono deFinnick para sacrselo. En algn sitio encuentra dos conchas que funcionan mucho mejor quenuestras manos. Nos concentramos en empezar primero con los brazos de Finnick, ya queestn tan daados, e incluso aunque sale un montn de sustancia de ellos, parece no darsecuenta. Slo se queda all tumbado, con los ojos cerrados, soltando algn gemido ocasional. Miro a mi alrededor con una creciente consciencia de lo peligrosa que es la posicin en laque nos encontramos. Es de noche, s, pero esta luna proporciona demasiada luz como paraocultarnos. Tenemos suerte de que nadie nos haya atacado todava. Podramos verlos venir184 185. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comdesde la Cornucopia, pero si los cuatro Profesionales atacaran a la vez, podran con nosotros.Si no nos vieran primero, los gemidos de Finnick nos delataran pronto. Tenemos que conseguir meter ms de l en el agua. Susurro. Pero no podemosmeterlo por la cabeza, no cuando est en esta condicin. Peeta asiente hacia los pies deFinnick. Cada uno coge uno, y lo giramos ciento ochenta grados, y empezamos a arrastrarlohacia el agua salada. Slo unos centmetros de cada vez. Sus tobillos. Esperamos unos minutos.Hasta la mitad de la pantorrilla. Esperamos. Las rodillas. Nubes blancas salen de su piel y gime.Seguimos desintoxicndolo, poco a poco. Lo que descubro es que cuanto ms me siento en elagua, mejor me encuentro. No slo mi piel, sino que el control de mi mente y mis msculossiguen mejorando. Puedo ver la cara de Peeta empezar a regresar a la normalidad, su prpadoabrindose, la mueca dejando su boca. Finnick empieza a volver lentamente a la vida. Sus ojos se abren, se enfocan en nosotros, yregistran la consciencia de que est siendo ayudado. Apoyo su cabeza en mi regazo y lodejamos en remojo unos diez minutos con todo sumergido del cuello para abajo. Peeta y yointercambiamos una sonrisa cuando Finnick levanta los brazos sobre el agua de mar. Ya slo queda tu cabeza, Finnick. Esa es la peor parte, pero te sentirs mucho mejordespus, si puedes soportarlo. Dice Peeta. Lo ayudamos a sentarse y dejamos que aferrenuestras manos mientras purga sus ojos y nariz y boca. Su garganta an est demasiadoafectada para hablar. Voy a intentar abrir un grifo en un rbol. Digo. Mis dedos desabrochan mi cinturntorpemente y descubro que el spile an est colgando de su via. Djame que haga el agujero antes. Dice Peeta. T qudate con l. Eres t lacurandera.Es una broma, pienso. Pero no lo digo en voz alta, ya que Finnick tiene bastante con lo quelidiar. l se llev la peor parte de la niebla, aunque no estoy muy segura de por qu. Tal vezporque es el ms grande o porque fue el qu ms esfuerzo tuvo que hacer. Y despus, claro,est Mags. An no entiendo qu pas all. Por qu esencialmente la abandon para llevar aPeeta. Por qu no slo ella no lo cuestion, sino que corri derecha hacia la niebla sin vacilar niun instante. Fue porque ya era tan vieja que en cualquier caso sus das ya estaban contados?Pensaban ellos que sera ms probable que Finnick ganase si nos tena a Peeta y a m comoaliados? El aspecto demacrado del rostro de Finnick me indica que ahora no es el momento depreguntar.En vez de eso trato de recomponerme. Rescato mi insignia del sinsajo de mi monoarruinado y la coloco en la tira de mi camiseta interior. El cinturn de flotacin debe de serresistente al cido, porque est como nuevo. S nadar, as que el cinturn de flotacin no esrealmente necesario, pero Brutus bloque mi flecha con el suyo, as que me lo pongo denuevo, pensando que tal vez ofrezca algo de proteccin. Me suelto el pelo y me lo peino conlos dedos, ralendolo considerablemente ya que las gotitas de niebla lo daaron. Despusvuelvo a trenzar lo que queda de l.185 186. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Peeta ha encontrado un buen rbol a unos diez metros de la estrecha banda de playa.Apenas podemos verlo, pero el sonido de su cuchillo contra el tronco de madera es ms claroque el agua. Me pregunto qu pas con el punzn. Mags debi de soltarlo o bien llevarlo a laniebla con ella. En cualquier caso, est perdido.Me he movido un poco ms adentro en la orilla, flotando alternativamente sobre la barrigay la espalda. Si el agua de mar nos cur a Peeta y a m, parece haber transformadocompletamente a Finnick. Empieza a moverse lentamente, slo probando sus extremidades, ygradualmente empieza a nadar. Pero no es como yo nadando, las brazadas rtmicas, el pasogil. Es como mirar a un extrao animal marino volviendo a la vida. Bucea y vuelve a lasuperficie, echa agua por la boca, da ms y ms vueltas en un extrao movimiento dedestornillador que me marea slo de mirar. Y despus, cuando ha estado tanto tiempo bajo elagua que estoy segura de que se ha ahogado, su cabeza sale justo a mi lado y me sobresalto. No hagas eso. Digo. Qu? Subir o quedarme abajo? Los dos. Ninguno. Da igual. Slo ponte bien a remojo y comprtate. O ya que te sientestan bien, vayamos a ayudar a Peeta. En slo el corto tiempo que lleva cruzar al borde de la selva, me doy cuenta del cambio.Achcaselo a los aos de caza, o tal vez mi odo reconstruido s funciona un poco mejor de loque nadie pretenda. Pero siento la masa de cuerpos clidos pendiendo sobre nosotros. Nonecesitan hacer ruido ni gritar. La mera respiracin de tantos seres en suficiente.Toco el brazo de Finnick y sigue mi mirada hacia arriba. No s cmo llegaron tansilenciosamente. Tal vez no lo hicieron. Hemos estado muy absortos restaurando nuestroscuerpos. Durante ese tiempo se han reunido. No cinco ni diez sino veintenas de monos cuelgande las ramas de los rboles de la selva. El par que vimos cuando escapamos de la niebla parecaun comit de bienvenida. Esta multitud parece ominosa. Armo mi arco con dos flechas y Finnick ajusta su tridente en la mano. Peeta. Digo con tanta calma como puedo. Necesito que me ayudes con algo. Vale, slo un minuto. Creo que ya casi lo tengo. Dice, an ocupado con el rbol. S,ah. Tienes el spile? S. Pero hemos encontrado algo a lo que es mejor que le eches un vistazo. Continocon voz mesurada. T slo muvete hacia nosotros en silencio, para que no lo sobresaltes. Por alguna razn, no quiero que se d cuenta de los monos, ni siquiera que mire en sudireccin. Son criaturas que interpretan el mero contacto visual como una agresin. Peeta se vuelve hacia nosotros, jadeando por su trabajo en el rbol. El tono de mi preguntaes tan raro que ya lo ha advertido de alguna irregularidad. Vale. Dice casualmente. Empieza a moverse a travs de la selva, y aunque s que estintentando de verdad ser silencioso, este nunca ha sido su punto fuerte, incluso cuando tena186 187. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comdos buenas piernas. Pero est bien, se est moviendo, los monos siguen en sus posiciones.Slo est a cinco metros de la playa cuando los siente. Sus ojos slo miran hacia arriba unsegundo, pero es como si hubiera activado una bomba. Los monos explotan en una masaensordecedora de pelo naranja y convergen sobre l. Nunca he visto a ningn animal moverse tan rpido. Se deslizan por las vias como siestuvieran engrasadas. Saltan distancias imposibles de rbol a rbol. Colmillos al descubierto,garras afiladas como cuchillas. Tal vez no est familiarizada con los monos, pero los animalesno actan as en la naturaleza. Mutos! Grito mientras Finnick y yo nos lanzamos a la vegetacin.S que cada flecha tiene que contar, y lo hace. En la inquietante luz, derribo mono trasmono, apuntando a ojos y corazones y gargantas, para que cada disparo signifique unamuerte. Pero an as no sera suficiente sin Finnick ensartando a las bestias como si de pecesse tratara y lanzndolas a un lado, y Peeta acuchillndolas. Siento garras en mi pierna, en miespalda, antes de que alguien acabe con el atacante. El aire se espesa con plantas pisoteadas,el olor de la sangre, y el olor a moho de los monos. Peeta, Finnick y yo nos colocamos entringulo, a pocos metros de distancia, dndonos las espaldas. Mi corazn se encoge cuandomis dedos cogen la ltima flecha. Despus recuerdo que Peeta tambin tiene un carcaj. Y noest disparando, est dando tajos con su cuchillo. Ahora mi propio cuchillo est fuera, pero losmonos son ms rpidos, pueden saltar dentro y fuera de tu alcance tan rpido que apenaspuedes reaccionar. Peeta! Grito. Tus flechas! Peeta se gira para ver mi apuro y est sacndose el carcaj cuando sucede. Un mono saltadesde un rbol a por su pecho. No tengo flechas, ninguna forma de disparar. Puedo or elsonido del tridente de Finnick encontrando otro objetivo y s que su arma est ocupada. Elbrazo del cuchillo de Peeta est incapacitado mientras intenta sacarse el carcaj. Le lanzo micuchillo al muto pero la criatura da una voltereta, evitando la hoja, y sigue en su trayectoria.Sin armas, sin defensa, hago lo nico que se me ocurre. Corro hacia Peeta, para derribarloal suelo, para proteger su cuerpo con el mo, incluso aunque s que no llegar a tiempo. Sin embargo, ella s. Materializndose, parece, de la nada. En un momento en ningunaparte, al siguiente tambalendose delante de Peeta. Ya ensangrentada, la boca abierta en unagudo chillido, las pupilas dilatadas de forma que sus ojos parecen agujeros negros.La morphling insana del Distrito 6 levanta sus brazos esquelticos como si fuera a abrazar almono, y este hunde sus colmillos en su pecho. 187 188. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 22 Peeta deja caer el carcaj y entierra el cuchillo en la espalda del mono, apualndolo una yotra y otra vez hasta que afloja la mandbula. Aparta el muto de una patada, preparndosepara ms. Yo ahora tengo sus flechas, un arco cargado, y a Finnick a mis espaldas, respirandocon fuerza pero no activamente ocupado. Venid, entonces! Venid! Grita Peeta, jadeando de furia. Pero algo les ha pasado a losmonos. Estn retirndose, subindose a los rboles, desvanecindose en la selva, como si losllamara alguna voz no oda. Las voces de los Vigilantes, dicindoles que esto es suficiente. Cgela. Le digo a Peeta. Nosotros te cubrimos.Peeta levanta con cuidado a la morphling y la lleva los ltimos pocos metros hasta la playamientras Finnick y yo mantenemos nuestras armas preparadas. Pero salvo por las carcasasnaranjas en el suelo, los monos se han ido. Peeta deja a la morphling en la arena. Yo corto elmaterial sobre su pecho, revelando las cuatro profundas incisiones punzantes. La sangre salede ellas lentamente, hacindolas parecer mucho menos letales de lo que son. El dao deverdad est dentro. Por la posicin de las aberturas, estoy segura de que la bestia rompi algovital, un pulmn, tal vez incluso el corazn. Est tumbada sobre la arena, jadeando como un pez fuera del agua. Piel flcida,enfermizamente verde, sus costillas son tan prominentes como las de un nio muerto pordesnutricin. Claro que ella poda permitirse la comida, pero se ech al morphling igual queHaymitch se ech a la bebida, supongo. Todo en ella habla de desperdiciosu cuerpo, su vida,la mirada vacante en sus ojos. Sostengo una de sus manos temblorosas, no sabiendo si semueve por el veneno que afect a nuestros nervios, el shock del ataque, o el sndrome deabstinencia por la droga que era su sustento. No hay nada que podamos hacer. Nada salvoquedarnos con ella mientras muere. Yo vigilar los rboles. Dice Finnick antes de marcharse. A m tambin me gustaramarcharme, pero ella aferra mi mano con tanta fuerza que tendra que desasir sus dedos uno auno, y no tengo la fuerza necesaria para esa clase de crueldad. Pienso en Rue, cmo tal vezpodra cantar una cancin o algo. Pero ni siquiera s el nombre de la morphling, mucho menossi le gustan las canciones. Slo s que se est muriendo. Peeta se agacha a su otro lado y le acaricia el pelo. Cuando empieza a hablar en voz suave,casi no parece tener sentido, pero las palabras no van dirigidas a m. En casa, con mi maletn de pinturas, puedo hacer todos los colores imaginables. Rosa.Tan plido como la piel de un beb. O tan profundo como el ruibarbo. Verde como la hierba enprimavera. Azul que resplandece como el hielo sobre el agua.188 189. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com La morphling mira a Peeta a los ojos, aferrndose a sus palabras. Una vez, me pas tres das mezclando pintura hasta que encontr el tono adecuado de laluz del sol sobre pelaje blanco. Vers, no dejaba de pensar que era amarillo, pero era muchoms que eso. Capas de todo tipo de colores. Una por una. Dice Peeta. La respiracin de morphling se est haciendo ms y ms superficial. Su mano libre chapoteaen la sangre de su pecho, haciendo esos crculos pequeos con los que tanto le gustaba pintar. An no he conseguido un arco iris. Vienen tan rpido y se van tan pronto. Nunca hetenido tiempo suficiente para capturarlos. Slo un poco de azul por aqu o morado por all. Ydespus se desvanecen de nuevo. De vuelta al aire. Dice Peeta. La morphling parece fascinada por las palabras de Peeta. Cautivada. Levanta una manotemblorosa y pinta lo que creo que tal vez sea una flor en la mejilla de Peeta. Gracias. Susurra l. Es precioso. Durante un instante, el rostro de la morphling se ilumina con una amplia sonrisa y hace unpequeo sonido chilln. Despus su mano mojada en sangre cae de nuevo sobre su pecho,suelta un ltimo soplo de aire, y suena el can. El agarre sobre mi mano se afloja. Peeta la lleva en brazos hasta el agua. Regresa y se sienta a mi lado. La morphling flotahacia la Cornucopia durante un rato, despus aparece el aerodeslizador y baja una garra concuatro patas, la cubre, la lleva hacia el cielo nocturno, y se va. Finnick se nos une, su puo lleno de mis flechas todava hmedas de sangre de mono. Lasdeja caer a mi lado en la arena. Pens que las querras. Gracias. Digo. Camino hacia el agua y limpio la sangre, de mis armas, de mis heridas.Para cuando regreso a la selva a recoger algo de musgo con el que secarlas, todos los cuerposde los monos se han desvanecido. A dnde han ido? Pregunto. No lo sabemos exactamente. Las vias se movieron y despus se haban ido. DiceFinnick. Nos quedamos mirando a la selva, entumecidos y exhaustos. En la tranquilidad, me doycuenta de que sobre los puntos donde las gotitas de niebla tocaron mi piel se han formadocostras. Han dejado de doler y empezado a picar. Intento pensar en esto como en una buenaseal. De que estn curando. Miro a Peeta, a Finnick, y veo que los dos se estn rascando suscaras daadas. S, incluso la belleza de Finnick se ha estropeado esta noche. No os rasquis. Digo, deseando desesperadamente rascarme yo tambin. Pero s quees lo que aconsejara mi madre. Slo traeris infeccin. Creis que es seguro intentarlootra vez con el agua? 189 190. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Nos abrimos camino hasta el rbol que Peeta haba estado perforando. Finnick y yo nosquedamos con las armas listas mientras l mete el spile, pero no aparece ninguna amenaza.Saciamos nuestra sed, dejamos que el agua tibia corra por el picor de nuestros cuerpos.Llenamos un puado de conchas con agua potable y volvemos a la playa.An es de noche, aunque no pueden faltar muchas horas para el amanecer. A no ser quelos Vigilantes lo quieran as. Por qu no descansis un poco vosotros dos? Digo. Yo montar guardia un rato. No, Katniss, preferira hacerlo yo. Dice Finnick. Lo miro a los ojos, veo su cara, y medoy cuenta de que apenas consigue contener las lgrimas. Mags. Lo menos que puedo hacer esdarle privacidad para que llore su muerte. Est bien, Finnick, gracias. Digo. Me acuesto en la arena con Peeta, que se duerme alinstante. Yo me quedo mirando a la noche, pensando en qu diferencia supone un da. Cmoayer por la maana, Finnick estaba en mi lista para matar, y ahora estoy dispuesta a dormircon l como mi guarda. Salv a Peeta y dej morir a Mags y no s por qu. Slo que nuncapodr equilibrar la balanza entre nosotros. Todo lo que puedo hacer de momento es irme adormir y dejar que l llore en paz. Y as hago.Es media maana cuando vuelvo a abrir los ojos. Peeta an est dormido a mi lado. Sobrenosotros, una estera de hierba suspendida sobre ramas protege nuestras caras de la luz delsol. Me siento y veo que las manos de Finnick no han sido perezosas. Dos cuencos entretejidosestn llenos de agua fresca. Un tercero contiene un batiburrillo de mariscos. Finnick est sentado en la arena, abrindolos con una piedra. Estn mejor frescos. Dice, arrancando un pedazo de carne rosa de la concha ymetindoselo en la boca. Sus ojos todava estn hinchados pero finjo no darme cuenta.Mi estmago empieza a gruir ante el olor de comida y cojo uno. La visin de mis uas,llenas de sangre, me detiene. Me he estado rascando mientras dorma. Ya sabes, si te rascas traers infeccin. Dice Finnick. Eso es lo que he odo. Digo. Voy al agua salada y me limpio la sangre, intentandodecidir qu es lo que odio ms, el dolor o el picor. Cuando estoy llena, voy otra vez a la playa apisotones, levanto la cabeza, y espeto Eh, Haymitch, si no ests demasiado borracho, no nosvendra nada mal algo para la piel. Es casi gracioso lo rpido que aparece el paracadas sobre m. Alzo la mano y el tuboaterriza de lleno en mi mano abierta. Ya iba siendo hora. Digo, pero no puedo seguir frunciendo el ceo. Haymitch. Lo queno dara yo por cinco minutos de conversacin con l. Me dejo caer sobre la arena junto a Finnick y desenrosc la tapa del tubo. Dentro hay unungento espeso y oscuro con un olor pungente, una combinacin de alquitrn y agujas depino. Arrugo la nariz cuando estrujo un pegote de la medicina sobre mi palma y empiezo a 190 191. Traduccin de www.librojoven.blogspot.commasajearla sobre mi pierna. Un sonido de placer se escapa de mi boca cuando la cosa erradicael picor. Tambin tie mi piel llena de costras de un horrendo gris verdoso. Mientras empiezocon la otra pierna le lanzo el tubo a Finnick, que me mira dubitativo. Es como si te estuvieras descomponiendo. Dice Finnick. Pero supongo que gana elpicor, porque despus de un minuto Finnick tambin empieza a tratar su propia piel. Esverdad, la visin de la combinacin de las costras y el ungento es espantosa. No puedo evitarregocijarme en su angustia. Pobre Finnick. Es esta la primera vez en tu vida que no ests guapo? Digo. Debe de ser. La sensacin es completamente nueva. Cmo te las has arreglado todosestos aos? T slo evita los espejos. Te olvidars. No si sigo mirndote a ti. Nos embadurnamos de pies a cabeza, incluso turnndonos para frotar el ungento en laespalda del otro all donde las camisetas interiores no protegen nuestra piel. Voy a despertar a Peeta. Digo. No, espera. Dice Finnick. Hagmoslo juntos. Pongamos la cara justo delante de lasuya. Bueno, quedan tan pocas oportunidades de diversin en mi vida, que accedo. Nosposicionamos uno a cada lado de Peeta, nos inclinamos hacia delante hasta que nuestras carasestn a centmetros de su nariz, y le damos una ligera sacudida. Peeta. Peeta, despierta. Digo con una suave voz cantarina. Sus prpados se levantan y despus da un salto como si lo hubiramos apualado. Ah! Finnick y yo caemos en la arena, murindonos de risa. Cada vez que intentamos parar,miramos al intento de Peeta por mantener una expresin desdeosa y volvemos a empezar.Para cuando nos recomponemos, estoy pensando que tal vez Finnick Odair est bien. No tanvanidoso ni tan engredo como haba pensado. No tan malo en absoluto, de verdad. Y justocuando he llegado a esta conclusin un paracadas aterriza junto a nosotros con una hogazafresca de pan. Recordando del ao pasado cmo los regalos de Haymitch tienen un mensaje,me apunto una nota. Sed amigos de Finnick. Conseguiris comida. Finnick gira el pan en sus manos, examinando la corteza. Un poco posesivamente. No esnecesario. Tiene ese color verde de algas que siempre tiene el pan del Distrito 4. Todossabemos que es suyo. Tal vez slo se est dando cuenda de qu precioso es, y de que tal veznunca vuelva a ver otra hogaza. Tal vez algn recuerdo de Mags est asociado con la corteza.Pero todo lo que dice es: 191 192. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Esto ir bien con el marisco. Mientras yo ayudo a Peeta a cubrirse la piel con el ungento, Finnick limpia hbilmente lacarne del marisco. Nos juntamos alrededor y comemos la deliciosa carne dulce con el pansalado del Distrito 4. Todos tenemos una apariencia monstruosael ungento parece estar haciendo quealgunas de las costras se desprendanpero me alegro por la medicina. No slo porqueproporciona un alivio del picor, sino porque tambin sirve de proteccin contra ese sol blancofulgurante en el cielo rosa. Por su posicin, estimo que deben de ser las diez en punto, quehemos estado en la arena aproximadamente un da. Once de nosotros estn muertos. Trecevivos. En algn sitio en la selva, se esconden otros diez. Tres o cuatro son los Profesionales. Nome siento por la labor de intentar recordar quines son los otros.Para m, la selva ha pasado rpidamente de ser un lugar de proteccin a una trampasiniestra. S que en algn momento nos veremos obligados a retornar a sus profundidades, yasea para cazar o para ser cazados, pero de momento tengo pensado que nos quedemos ennuestra pequea playa. Y no oigo que Peeta o Finnick sugieran que hagamos de otro modo.Durante un rato la selva parece casi esttica, zumbando, vibrando, pero no haciendo alarde desus peligros. Despus, de la distancia, llegan gritos. Enfrente a nosotros, una cua de la selvaempieza a vibrar. Una inmensa ola aparece en la cumbre de la colina, por encima de losrboles y bajando estruendosamente por la pendiente. Golpea la existente agua salada consemejante fuerza que, incluso aunque nosotros estamos tan lejos de ella como podemos, laespuma sube y nos llega hasta las rodillas, poniendo a flote nuestras posesiones. Entre los tresnos las arreglamos para cogerlo todo antes de que se lo lleve el agua, excepto nuestros monosllenos de sustancias qumicas, que estn tan destrozados que a nadie le importa si losperdemos. Suena un can. Vemos el aerodeslizador aparecer sobre el rea donde empez la ola yarrancar un cuerpo de entre los rboles. Doce, pienso. El crculo de agua se calma lentamente, habiendo absorbido la ola gigante. Recolocamosnuestras cosas de nuevo sobre la arena hmeda y estamos a punto de asentarnos cuando lasveo. Tres figuras, a unos dos radios de distancia, andando a trompicones hacia la playa. All. Digo en voz baja, asintiendo en direccin a los recin llegados. Peeta y Finnicksiguen mi mirada. Como si por un acuerdo previo, todos volvemos a desaparecer entre lassombras de la selva. El tro est en mala formapuedes verlo al instante. Uno est siendo prcticamentearrastrado por un segundo, y el tercero vaga en crculos, como si estuviera loco. Estncubiertos de un intenso color rojo, como si hubieran sido cubiertos de pintura y puestos asecar. Quines son esos? Pregunta Peeta. O qu? Mutaciones? 192 193. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Preparo una flecha, lista para un ataque. Pero todo lo que pasa es que el que est siendoarrastrado se desploma sobre la playa. El que lo arrastraba golpea el suelo con frustracin y,en un aparente arrebato, se da la vuelta y le da una buena sacudida al loco que daba vueltas. El rostro de Finnick se ilumina. Johanna! Grita, y corre hacia las cosas rojas. Finnick! Oigo responder a la voz de Johanna. Intercambio una mirada con Peeta. Ahora qu? Pregunto. No podemos dejar a Finnick. Dice. Supongo que no. Vamos, entonces. Digo en tono rezongn, porque incluso si hubieratenido una lista de aliados, Johanna Mason definitivamente no habra estado en ella. Los dosjuntos bajamos por la playa hasta donde Finnick y Johanna acaban de reencontrarse. Cuandonos acercamos, veo a sus compaeros, y me lleno de confusin. Ese es Beetee sobre el suelobocarriba y Wiress, que vuelve a estar de pie, sigue dando vueltas. Tiene a Wiress y Beetee. Nuts y Volts? Dice Peeta, igualmente intrigado. Tengo que or ya qu es lo que hapasado. Cuando los alcanzamos, Johanna est gesticulando hacia la selva y hablando muy rpidocon Finnick. Pensamos que era lluvia, ya sabes, por los rayos, y estbamos todos muertos de sed.Pero cuando empez a caer, result ser sangre. Sangre espesa y caliente. No podas ver, nopodas hablar sin llenarte la boca. No podamos hacer ms que andar a trompicones por ah, yfue entonces cuando Blight golpe el campo de fuerza. (NdT: blight significa plaga) Lo siento, Johanna. Dice Finnick. Me lleva un momento situar a Blight. Creo que era elcompaero de Johanna del Distrito 7, pero apenas si recuerdo verlo. Ahora que lo pienso, creoque ni siquiera apareci por el entrenamiento. S, bueno, no era mucho, pero era de casa. Dice ella. Y me dej sola con estos dos. Le da un empujoncito a Beetee, que apenas si est consciente, con el zapato. l recibiuna cuchillada en la espalda en la Cornucopia. Y ella . . .Todos nos volvemos hacia Wiress, que est dando vueltas, cubierta de sangre seca, ymurmurando: Tic, tac. Tic, tac. S, lo sabemos. Tic, tac. Nuts est en shock. Dice Johanna. Esto parece atraer a Nuts ensu direccin y despus se echa sobre Johanna, que la tira con dureza a la arena. T sloqudate abajo, s? Djala en paz. Espeto.193 194. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Johanna me mira con odio con los ojos convertidos en dos finas ranuras. Djala en paz? Sisea. Da un paso hacia delante antes de que yo pueda reaccionar yme da un bofetn tal que veo las estrellas. Quin te crees t que los sac de esa selvasangrante para ti? T . . . Finnick se lanza su cuerpo, que no deja de retorcerse, sobre elhombro, y la lleva al agua y la sumerge repetidamente mientras ella me grita un montn decosas muy insultantes. Pero no disparo. Porque est con Finnick y por lo que dijo, de cogerlospara m. Qu quera decir? Que los cogi para m? Le pregunto a Peeta. No lo s. Pero s que los queras originalmente. Me recuerda. S, los quera. Originalmente. Pero eso no responde nada. Bajo la vista al cuerpo inertede Beetee. Pero no los tendr mucho tiempo a no ser que hagamos algo. Peeta levanta a Beetee en brazos y yo cojo a Wiress de la mano y volvemos a nuestropequeo campamento de la playa. Siento a Wiress en la orilla para que se pueda lavar unpoco, pero ella slo cierra con fuerza las manos y de vez en cuando murmura Tic, tac.Desabrocho el cinturn de Beetee y encuentro unido un pesado cilindro metlico al lateral conuna cuerda de vias. No s lo que es, pero si l pensaba que vala la pena salvarlo, no ser yoquien lo pierda. Lo lanzo sobre la arena. Las ropas de Beetee estn pegadas a l con sangre, asque Peeta lo sostiene en el agua mientras yo las aflojo. Lleva un rato sacar el mono, y cuandoencontramos su ropa interior tambin est saturada de sangre. No hay ms opcin quedesnudarlo para limpiarlo, pero tengo que decir que esto ya no me impresiona tanto comoantes. Este ao la mesa de nuestra cocina ha estado llena de tantos hombres desnudos. Sepuede decir que te acostumbras despus de un tiempo.Colocamos en el suelo la estera de Finnick y tumbamos a Beetee sobre el estmago parapoder examinarle la espalda. Hay un tajo de unos quince centmetros de largo desde suomplato hasta por debajo de las costillas. Afortunadamente no es muy profundo. Sinembargo, perdi un montn de sangrelo puedes ver por la palidez de su piely an estmanndole de la herida. Me siento sobre los talones, intentando pensar. Qu tengo para trabajar? Agua salada?Me siento como mi madre cuando su primera lnea de defensa para tratarlo todo era nieve.Miro hacia la selva. Me apuesto que habra toda una farmacia all si slo supiera cmo usarla.Pero estas no son mis plantas. Despus pienso en el musgo que Mags me dio para sonarme lanariz. Ahora mismo vuelvo. Le digo a Peeta. Afortunadamente la cosa parece ser bastantecomn en la selva. Arranco un puado de los rboles cercanos y lo llevo de nuevo a la selva.Formo una almohadilla gruesa con el musgo, la coloco sobre el corte de Beetee, y lo aseguroatndole vias alrededor del cuerpo. Hacemos que beba algo de agua y despus lo llevamoshasta la sombra en el borde de la selva. Creo que eso es todo lo que podemos hacer. Digo. 194 195. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Est bien. Eres buena con esto de curar. Dice l. Lo llevas en la sangre. No. Digo, sacudiendo la cabeza. Yo hered la sangre de mi padre. La clase que seacelera durante una cacera, no una epidemia. Voy a ver a Wiress. Tomo un puado del musgo para usar como trapo y voy junto a Wiress en la orilla. No seresiste cuando le saco la ropa, cuando froto la sangre de su piel. Pero sus ojos estn dilatadosde miedo, y cuando hablo, no responde excepto para decir, con una urgencia en aumento:Tic, tac. Parece estar intentando decirme algo, pero sin Beetee para explicar suspensamientos, no consigo entender. S, tic, tac. Tic, tac. Digo. Esto parece calmarla un poco. Lavo su mono hasta que casino queda rastro de sangre, y la ayudo a ponrselo de nuevo. No est daado como estaban losnuestros. Su cinturn est bien, as que tambin se lo abrocho. Despus coloco su ropainterior, junto a la de Beetee, bajo unas rocas, y dejo que se empape bien. Para cuando he aclarado el mono de Beetee, una reluciente Johanna y un Finnick enproceso de descamacin se nos han unido. Johanna bebe agua a grandes tragos y se atiborrade marisco mientras yo intento que Wiress coma algo. Finnick habla de la niebla y los monoscon una voz distante, casi clnica, evitando el detalle ms importante de la historia. Todos se ofrecen a montar guardia mientras los dems descansan, pero al final, somosJohanna y yo quienes nos quedamos despiertas. Yo porque estoy muy descansada, ella porquesimplemente se niega a acostarse. Las dos nos sentamos en silencio en la playa hasta que losdems se han dormido. Johanna mira a Finnick, para asegurarse, despus se vuelve hacia m. Cmo perdisteis a Mags? En la niebla. Finnick tena a Peeta. Yo tuve a Mags durante un tiempo. Despus no podalevantarla. Finnick dijo que no poda con los dos. Ella lo bes y camin derecha hacia elveneno. Era la mentora de Finnick, ya lo sabes. Dice Johanna, acusadora. No, no lo saba. Digo yo. Era la mitad de su familia. Dice un momento despus, pero hay menos veneno en suvoz. Miramos el agua chocar contra la ropa interior. As que qu estabas haciendo t con Nuts y Volts? Pregunto. Te lo he dicho, los cog para ti. Haymitch dijo que si bamos a ser aliadas tena quetrartelos Dice Johanna. Eso es lo que le dijiste, verdad? No, pienso. Pero asiento con la cabeza. Gracias. Aprecio el gesto. 195 196. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Eso espero. Me dedica una mirada llena de odio, como si yo fuera la carga ms pesadaposible en su vida. Me pregunto si es as cmo se siente el tener una hermana mayor que teodia de verdad. Tic, tac. Oigo detrs de m. Me giro y veo que Wiress ha gateado hasta aqu. Sus ojosestn enfocados en la selva. Oh, Seor, aqu vuelve. Vale, me voy a dormir. T y Nuts podis montar guardia juntas. Dice Johanna. Se marcha y se echa al lado de Finnick. Tic, tac. Susurra Wiress. La guo delante de m y hago que se tumbe, acaricindole elbrazo para tranquilizarla. Se duerme, removindose con inquietud, de vez en cuandosuspirando su frase. Tic, tac. El sol se alza en el cielo hasta que est directamente sobre nosotros. Debe de ser medioda,pienso sin prestarle mucha atencin. No es que eso importe. Al otro lado del agua, hacia laderecha, veo el inmenso fogonazo cuando el rayo golpea el rbol y la tormenta elctricaempieza de nuevo. Justo en la misma rea que anoche. Alguien debe de haber entrado en suzona, apretando el gatillo de su ataque. Me siento durante un rato mirando los rayos,manteniendo a Wiress tranquila, acunada a algo parecido a la paz por el movimiento del agua.Pienso en anoche, cmo los relmpagos empezaron justo despus de las campanadas. Tic, tac. Dice Wiress, resurgiendo a la consciencia durante un momento y despusvolviendo a sumergirse. Doce campanadas anoche. Como si fuera medianoche. Despus relmpagos. El sol arribaahora. Como si fuera medioda. Y relmpagos.Lentamente me levanto y escaneo toda la arena. Los relmpagos all. En la siguiente cuavino la lluvia de sangre, donde quedaron atrapados Johanna, Wiress y Beetee. Nosotroshabramos estado en la tercera seccin, justo al lado de esa, donde apareci la niebla. Y tanpronto como fue absorbida, los monos empezaron a reunirse en la cuarta. Tic, tac. Giro lacabeza al otro lado. Hace un par de horas, a eso de las diez, esa ola vino de la segunda seccina la izquierda de donde atacan ahora los relmpagos. A medioda. A medianoche. A medioda. Tic, tac. Dice Wiress entre sueos. Mientras los rayos cesan y empieza la lluvia desangre justo a su derecha, sus palabras cobran sentido de pronto. Oh. Digo en voz baja. Tic, tac. Mis ojos barren el crculo completo de la arena ys que tiene razn. Tic, tac. Esto es un reloj. 196 197. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 23Un reloj. Casi puedo or a las manecillas haciendo tictac en la esfera de doce secciones de laarena. Cada hora empieza un nuevo horror, una nueva arma de los Vigilantes, y termina elanterior. Rayos, lluvia de sangre, niebla, monosesas son las primeras cuatro horas del reloj. Ya las diez, la ola. No s lo que pasa en las otras siete, pero s que Wiress tiene razn. De momento, la lluvia de sangre est cayendo y estamos en la playa por debajo delsegmento de los monos, demasiado cerca de la niebla para mi gusto. Se quedan los diversosataques dentro de los confines de la selva? No necesariamente. La ola no lo hizo. Si esa nieblasale de la selva, o si vuelven los monos . . . Levantaos. Ordeno, sacudiendo a Peeta y a Finnick y a Johanna para que sedespierten. Levantaos, tenemos que movernos. Sin embargo, hay tiempo suficiente paraexplicarles la teora del reloj. Sobre los tictacs de Wiress y cmo los movimientos de lasmanecillas invisibles pulsan el gatillo de una fuerza mortal en cada seccin. Creo que he convencido a todos los que estn conscientes excepto a Johanna, que seopone naturalmente a que le guste nada que yo proponga. Pero incluso ella est de acuerdoen que ms vale prevenir que lamentar.Mientras los otros recogen nuestras escasas posesiones y vuelven a meter a Beetee en sumono, despierto a Wiress. Ella se despierta con un Tic, tac! cargado de pnico. S, tic, tac, la arena es un reloj. Es un reloj, Wiress, tenas razn. Digo. Tenas razn.EL alivio inunda su expresinsupongo que es porque alguien ha entendido por fin lo queella ha sabido probablemente desde las primeras campanadas. Medianoche. Empieza a medianoche. Confirmo. Un recuerdo lucha por resurgir a la superficie de mi cerebro. Veo un reloj. No, es un reloj debolsillo, descansando sobre la palma de Plutarch Heavensbee. Empieza a medianoche, habadicho Plutarch. Y despus mi sinsajo apareci brevemente y se desvaneci. En retrospectiva, escomo si me estuviera dando una pista sobre la arena. Pero por qu iba a hacerlo? En elmomento, yo no era ms un tributo en estos Juegos de lo que lo era l. Tal vez pensara que meayudara como mentora. O tal vez este haba sido el plan desde el principio. Wiress asiente en direccin a la lluvia de sangre. Una y media. Dice.197 198. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Exactamente. Una y media. Y a las dos, una terrible niebla venenosa empieza all. Digo, sealando a la selva cercana. As que ahora tenemos que ir a un lugar seguro. Sonre y se levanta obedientemente. Tienes sed? Le paso el cuenco entretejido y ellabebe alrededor de una cuarta parte. Finnick le da el ltimo trozo de pan y ella lo devora agrandes mordiscos. Con la incapacidad para comunicarse superada, es funcional de nuevo. Reviso mis armas. Ato el spile y el tubo de medicina en el paracadas y los engancho a micinturn con la via. Beetee an est bastante fuera de juego, pero cuando Peeta intenta levantarlo, objeta. Cable. Dice. (NdT: tal y como escrib hace tiempo, wire significa cable) Est justo aqu. Le dice Peeta. Wiress est bien. Ella tambin viene. Pero Beetee an protesta. Cable. Insiste. Oh, s a lo que se refiere. Dice Johanna con impaciencia. Cruza la playa y recoge elcilindro que sacamos de su cinturn cuando lo babamos. Est cubierto en una gruesa capade sangre coagulada. Esta cosa estpida. Es algn tipo de cable o algo. As es comoconsigui que le cortaran. Corriendo a la Cornucopia para coger esto. No s qu tipo de armase supone que es. Supongo que podras sacar un pedazo y usarlo como garrote o algo. Pero deverdad, te puedes imaginar a Beetee agarrotando a nadie? Gan sus Juegos con cable. Colocando una trampa elctrica. Dice Peeta. Es la mejorarma que podra tener. Hay algo extrao en cmo Johanna no relacion esto. Algo que no parece del todo cierto.Sospechoso. Pareca que lo habas averiguado. Digo yo. Ya que lo apodaste Volts y eso. Los ojos de Johanna se estrechan ante m peligrosamente. S, eso fue muy estpido por mi parte, verdad? Dice. Supongo que deb dedistraerme mientras mantena a tus amiguitos con vida. Mientras t estabas . . . cmo era?Consiguiendo matar a Mags? Mis dedos se aprietan sobre la empuadura del cuchillo en mi cinturn. Adelante. Intntalo. No me importa si ests preada. Te rebanar la garganta. DiceJohanna. S que no puedo matarla justo ahora. Pero slo es cuestin de tiempo con Johanna yconmigo. Antes de que una de las dos termine con la otra. Tal vez deberamos tener todos cuidado por dnde pisamos. Dice Finnick, lanzndomeuna mirada significativa. Toma el rollo y lo deja sobre el pecho de Beetee. Aqu est tucable, Volts. Vigila donde lo enchufas. 198 199. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Peeta recoge a Beetee, que ahora no opone resistencia. Adnde? Me gustara ir a la Cornucopia a mirar. Slo para asegurarnos de que tenemos razn conel reloj. Dice Finnick. Parece tan buen plan como cualquier otro. Adems, no me importaratener la oportunidad de poder revisar otra vez las armas. Y ahora somos seis. Incluso si nocuentas a Wiress y Beetee, tenemos cuatro buenos luchadores. Es tan diferente de dondeestaba el ao pasado en este punto, hacindolo todo yo sola. S, est genial tener aliadosmientras ignores la idea de que tendrs que matarlos. Beetee y Wiress probablemente encontrarn la forma de morir ellos solos. Si tenemos quehuir de algo, hasta dnde llegaran ellos? A Johanna, francamente, podra matarla confacilidad cuando llegara el momento de proteger a Peeta. O tal vez incluso slo para hacer quese calle. Lo que necesito de verdad es que alguien termine con Finnick por m, ya que no creopoder hacerlo personalmente. No despus de todo lo que ha hecho por Peeta. Pienso enmeterlo en algn tipo de encuentro con los Profesionales. Es fro, lo s. Pero cules son misopciones? Ahora que sabemos lo del reloj, probablemente no morir en la selva, as quealguien tendr que matarlo en una batalla. Porque esto es algo muy repelente en lo que pensar, mi mente trata frenticamente decambiar de tema. Pero lo nico que me distrae de mi situacin presente es fantasear sobrematar al Presidente Snow. Supongo que no son unos sueos muy bonitos para una chica dediecisiete aos, pero son muy satisfactorios. Caminamos por la banda de arena ms cercana, aproximndonos a la Cornucopia concuidado, por si acaso los Profesionales estn escondidos all. Dudo que lo estn, porque hemosestado en la playa durante horas y no ha habido seales de vida. El rea est abandonada, tal ycomo esperaba. Slo el gran cuerno dorado y la pila medio vaca de armas siguen all. Cuando Peeta deja a Beetee sobre la escasa arena que proporciona la Cornucopia, estellama a Wiress. Ella se agacha a su lado y l pone el rollo de cable en sus manos. Lmpialo, s? Le pide. Wiress asiente y corretea hacia la orilla, donde mete el rollo en el agua. Empieza a cantaren voz baja una cancioncilla divertida, sobre un ratn corriendo por un reloj. Debe de ser paranios, pero parece alegrarla. Oh, la cancin otra vez no. Dice Johanna, poniendo los ojos en blanco. Eso siguihoras y horas anoche antes de que empezara con el tictac. De repente Wiress se yergue muy derecha y seala a la selva. Dos. Dice. Sigo su dedo hacia donde la pared de niebla acaba de empezar a extenderse hacia la playa. S, mirad. Wiress tiene razn. Son las dos en punto y ha empezado la niebla.199 200. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Como un trabajo de relojera. Dice Peeta. Fuiste muy lista por averiguar eso,Wiress. Wiress sonre y vuelve a cantar y a remojar el rollo. Oh, es ms que lista. Dice Beetee. Es intuitiva. Todos nos giramos hacia Beetee,que parece estar volviendo a la vida. Puede sentir cosas antes que nadie ms. Como uncanario en una de vuestras minas de carbn. Qu es eso? Me pregunta Finnick. Es un pjaro que llevamos abajo a las minas para avisarnos de si hay mal aire. Digo. Qu hace, morir? Pregunta Johanna. Primero deja de cantar. Es entonces cuando deberas salir. Pero si el aire es muy malo, semuere, s. Y t tambin. No quiero hablar de pjaros cantores murindose. Traen recuerdosde la muerte de mi padre y de la muerte de Rue y de la muerte de Maysilee Donner y de mimadre heredando su pjaro cantor. Oh, genial, y ahora estoy pensando en Gale, all en laprofundidad de esa horrible mina, con la amenaza del Presidente Snow pendiendo sobre sucabeza. Tan fcil hacerlo parecer un accidente all abajo. Un canario silencioso, una chispa, ynada ms. Vuelvo a imaginar matar al presidente.A pesar de su molestia por Wiress, Johanna est tan contenta como la he visto nunca en laarena. Mientras yo estoy ampliando mi almacn de flechas, ella hurga por ah hasta que salecon un par de hachas de aspecto letal. Parece una eleccin extraa hasta que la veo lanzar unacon tal fuerza que se clava en el oro suave de la Cornucopia. Por supuesto. Johanna Mason.Distrito 7. Madera. Me apuesto a que ha estado lanzando hachas por ah desde que aprendi agatear. Es como Finnick con su tridente. O Beetee con su cable. Rue con su conocimiento de lasplantas. Me doy cuenta de que no es ms que otra desventaja a la que se han enfrentado lostributos del Distrito 12 a lo largo de los aos. No bajamos a las minas hasta cumplir losdieciocho. Parece que la mayora de los otros tributos aprenden algo de su industria mspronto. Hay cosas que haces en una mina que podran ser tiles en los Juegos. Blandir un pico.Explotar cosas. Darte una posibilidad. Igual que hizo mi caza. Pero las aprendemos demasiadotarde.Mientras yo estaba hurgando en las armas, Peeta ha estado agachado en el suelo,dibujando algo con la punta de su cuchillo en una hoja grande y suave que trajo de la selva.Miro por encima de su hombro y veo que est creando un mapa de la arena. En el centro estla Cornucopia en su crculo de arena con las doce bandas saliendo de ella. Parece una tartacortada en doce cuas iguales. Hay otro crculo representando la lnea del agua y uno un pocoms grande indicando el lmite de la playa. Mira cmo est posicionada la Cornucopia. Me dice. Examino la Cornucopia y veo a qu se refiere.200 201. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com La cola apunta a las doce en punto. Digo. Exacto, as que esta es la parte alta de nuestro reloj. Dice, y rasca rpidamente losnmeros del uno al doce alrededor de la esfera del reloj. De las doce a la una est la zona delos rayos. Escribe rayos con letra pequea en la cua correspondiente, despus sigue ensentido de las agujas del reloj aadiendo sangre, niebla y monos en las secciones siguientes. Y de diez a once es la ola. Digo. La aade. En este punto se nos unen Finnick yJohanna, armados hasta los dientes con tridentes, hachas y cuchillos. Notasteis algo inusual en las otras? Les pregunto a Johanna y a Beetee, ya que tal vezhayan visto algo que nosotros no. Pero todo lo que han visto es un montn de sangre. Supongo que podran contener cualquier cosa. Voy a marcar esas donde sabemos que el arma de los Vigilantes nos persigue ms all dela selva, para mantenernos alejados de esas. Dice Peeta, dibujando lneas en diagonal en lasplayas de la niebla y la ola. Despus se echa atrs. Bueno, es mucho ms de lo que sabamospor la maana, en cualquier caso. Todos asentimos, y es entonces cuando lo percibo. El silencio. Nuestro canario ha dejado decantar.No espero. Cargo una flecha y cuando me doy la vuelta veo de reojo a un Gloss chorreantedejando caer al suelo a Wiress, su garganta cercenada en una brillante sonrisa roja. La puntade mi flecha desaparece en su sien derecha, y en el instante que me lleva recargar, Johanna haenterrado la hoja de un hacha en el pecho de Cashmere. Finnick aparta una lanza que Brutus lelanza a Peeta y recibe el cuchillo de Enobaria en el muslo. Si no estuviera la Cornucopia paracubrirse detrs, estaran muertos, los dos tributos del Distrito 2. Salgo despedida en pos deellos. Boom! Boom! Boom! El can confirma que no hay forma de ayudar a Wiress, que nohay necesidad de rematar a Gloss ni a Cashmere. Mis aliados y yo estamos rodeando el cuerno,empezando a darles caza a Brutus y Enobaria, que estn corriendo por una banda de arenahacia la selva. De repente el suelo da un salto debajo de mis pies y caigo de lado sobre la arena. El crculode tierra que contiene la Cornucopia empieza a girar rpido, muy rpido, y puedo ver pasar laselva en un borrn. Siento la fuerza centrfuga llevarme hacia el agua y entierro mis manos ypies en la arena, intentando encontrar algo de firmeza en el suelo inestable. Entre la arenavoladora y el mareo, tengo que cerrar con fuerza los ojos. Literalmente no hay nada que puedahacer salvo sujetarme hasta que, sin deceleracin ninguna, paramos de repente. Tosiendo y con el estmago revuelto, me siento lentamente para descubrir que miscompaeros estn en la misma condicin. Finnick, Johanna y Peeta se han sujetado. Los trescadveres han sido arrojados al agua salada.Toda la cosa, desde echar en falta la cancin de Wiress hasta ahora, no puede haber pasadoen ms de un minuto o dos. Nos quedamos all sentados jadeando, apartndonos la arena dela boca. 201 202. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Dnde est Volts? Dice Johanna. Estamos en pie. Un crculo tambaleante alrededorde la Cornucopia confirma que ya no est. Finnick lo ve a unos veinte metros en el agua,apenas logrando mantenerse a flote, y nada para traerlo de vuelta. Es entonces cuando recuerdo el cable y lo importante que era para l. Miro a mi alrededorfrenticamente. Dnde est? Dnde est? Y entonces lo veo, an aferrado en las manos deWiress, muy lejos en el agua. Mi estmago da un vuelco ante lo que tengo que hacer ahora. Cubridme. Les digo a los otros. Lanzo a un lado mis armas y corro hacia el brazo dearena ms cerca de su cuerpo. Sin aminorar el paso, me lanzo al agua y voy hacia ella. Por elrabillo del ojo, puedo ver el aerodeslizador apareciendo sobre nosotros, la garra empezando adescender para llevrsela. Pero no me detengo. Slo sigo nadando tan rpido como puedo yacabo chocando contra su cuerpo. Salgo a la superficie jadeando, intentando evitar tragar elagua ensangrentada que sale de la herida abierta de su cuello. Est flotando sobre la espalda,sostenida por su cinturn y por la muerte, mirando al implacable sol. Mientras me mantengosobre el agua, tengo que luchar para sacar el rollo de cable de sus dedos, porque su agarrefinal sobre l es muy fuerte. No hay nada que pueda hacer salvo cerrarle los prpados, susurraradis, y alejarme a nado. Para cuando dejo el rollo en la arena y salgo del agua, su cuerpo yano est. Pero todava puedo notar el sabor de su sangre mezclada con el agua de mar. Voy de regreso a la Cornucopia. Finnick ha trado a Beetee de vuelta con vida, aunque todoempapado, y est sentado y tosiendo agua. Tuvo el sentido comn de aferrarse a sus gafas, asque por lo menos puede ver. Coloco el rollo de cable sobre su regazo. Est reluciente, noqueda nada de sangre. Desenreda un trozo de cable y la desliza entre sus dedos. Por primeravez lo veo, y no es como ningn cable que conozca. De color oro plido y del grosor de uncabello. Me pregunto cmo es de largo. Debe de haber kilmetros de la cosa para llenar elgran carrete. Pero no pregunto, porque s que est pensando en Wiress. Miro a los rostros sobrios de los dems. Ahora Finnick, Beetee y Johanna han perdido lostres a sus compaeros de distrito. Voy hacia Peeta y lo rodeo con los brazos, y durante un ratoestamos todos en silencio. Salgamos de esta isla apestosa. Dice Johanna al fin. Ahora slo est la cuestin denuestras armas, que por lo general hemos retenido. Afortunadamente las vias aqu sonfuertes y tanto el spile como el tubo de medicina envuelto en el paracadas todava estnunidos con seguridad a mi cinturn. Finnick se saca la camiseta interior y la ata alrededor de laherida que el cuchillo de Enobaria hizo en su muslo; no es profundo. Beetee cree que ahorapuede andar, si vamos lentamente, as que lo ayudo a levantarse. Decidimos ir a la playa de lasdoce en punto. Eso debera proporcionar horas de calma y mantenernos alejados de cualquierresiduo venenoso. Y entonces Peeta, Johanna y Finnick salen los tres en tres direccionesdistintas. Doce en punto, verdad? Dice Peeta. La cola apunta a las doce. Antes de que nos dieran vueltas. Dice Finnick. Yo estaba juzgando por el sol. El sol slo te dice que son alrededor de las cuatro, Finnick. Digo yo.202 203. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Deben de ser despus de las cuatro, si la niebla ha parado. Apunta Johanna. A no ser que la cortaran cuando nos dieron vueltas. Dice Beetee. Creo que s loque Katniss quiere decir, saber la hora no quiere decir que sepas necesariamente dnde estnlas cuatro en el reloj. Tal vez tengas una idea general de la direccin. A no ser que consideresque quizs hayan cambiado tambin el crculo externo de la selva.No, lo que Katniss quera decir era mucho ms bsico. Beetee ha articulado una teoramucho ms all de mi comentario sobre el sol. Pero yo slo asiento con la cabeza como si esahubiera sido mi idea desde el principio. S, as que cualquiera de estos caminos podra llevarnos a las doce en punto. Digo. Giramos alrededor de la Cornucopia, escrudiando la selva. Tiene una uniformidadsorprendente. Recuerdo el rbol alto que recibi el primer rayo a las doce en punto, pero cadasector tiene un rbol similar. Johanna piensa en seguir las huellas de Enobaria y Brutus, pero obien han sido borradas por el viento o por el agua. Nunca deb haber mencionado el reloj. Digo amargamente. Ahora tambin hanquitado esa ventaja. Slo temporalmente. Dice Beetee. A las diez, veremos la ola de nuevo y estaremosde nuevo al tanto. S, no pueden redisear toda la arena. Dice Peeta. No importa. Dice Johanna con impaciencia. Tenas que decrnoslo o nuncahabramos movido el campamento en primer lugar, descerebrada. Irnicamente, surespuesta lgica, si bien degradante, es la nica que me reconforta. S, tena que decrselo paraque se movieran. Vamos, necesito agua. Alguien tiene un buen instinto? Elegimos al azar un camino y lo tomamos, sin tener ni idea del nmero al que nos dirigimos.Cuando llegamos a la selva, miramos dentro, intentando descifrar qu es lo que puede estaresperando en el interior. Bueno, debe de ser la hora de los monos. Y no veo ninguno aqu. Dice Peeta. Voy aintentar abrir un grifo en un rbol. No, es mi turno. Dice Finnick. Por lo menos te cubrir. Dice Peeta. Katniss puede hacerlo. Dice Johanna. Necesitamos que hagas otro mapa. El otro selo llev el agua. Arranca una hoja grande de un rbol y se la entrega. Durante un momento, sospecho que estn intentando dividirnos y matarnos. Pero no tienesentido. Yo tendr ventaja sobre Finnick si l est lidiando con el rbol y Peeta es mucho msgrande que Johanna. As que sigo a Finnick unos quince metros selva adentro, donde lencuentra un buen rbol y empieza a apualarlo para hacer un agujero con su cuchillo.203 204. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comMientras estoy ah de pie, con las armas listas, no puedo deshacerme de la sensacinextraa de que est pasando algo y que tiene que ver con Peeta. Retrocedo por nuestrospasos, desde el momento en que son el gong, buscando la fuerte de mi incomodidad. Finnicksacando a Peeta de su plataforma metlica. Finnick resucitando a Peeta despus de que elcampo de fuerza parara su corazn. Mags corriendo hacia la niebla para que Finnick pudierallevar a Peeta. La morphling lanzndose delante de l para bloquear el ataque del mono. Lalucha con los Profesionales fue muy rpida, pero no impidi Finnick que la lanza de Brutusgolpeara a Peeta incluso aunque eso significara recibir el cuchillo de Enobaria en su pierna? Eincluso ahora Johanna lo tiene dibujando un mapa en una hoja en vez de estar ponindose enpeligro en la selva . . .No hay cuestin sobre ello. Por razones que no puedo alcanzar a comprender, algunos delos otros vencedores estn intentando mantenerlo con vida, incluso aunque eso supongasacrificarse a s mismos. Estoy anonadada. Por una parte, ese es mi trabajo. Por otra parte, eso no tiene sentido.Slo uno de nosotros puede salir de aqu. As que por qu han elegido proteger a Peeta?Qu ha podido decirles Haymitch, con qu ha comerciado para hacer que pongan la vida dePeeta por encima de las suyas propias? S mis propias razones para mantener vivo a Peeta. Es mi amigo, y esta es mi forma dedesafiar al Capitolio, para minar sus terribles Juegos. Pero si no tuviera lazos de verdad con l,qu me hara querer salvarlo, elegirlo a l por encima de m misma? Ciertamente es valiente,pero todos hemos sido lo suficientemente valientes para ganar los Juegos. Est esa cualidadpor el bien que es difcil pasar por alto, pero an as . . . y despus pienso en ello, en lo quePeeta puede hacer mucho mejor que el resto de nosotros. Puede usar las palabras. Obliter atodos los dems en ambas entrevistas. Y tal vez es por esa bondad subyacente por la quepuede mover a una multitudno, a un pasa su lado con el giro de una sola frase. Recuerdo pensar que ese era el don que el lder de nuestra revolucin tendra que tener.Ha convencido Haymitch de esto a los dems? Que la lengua de Peeta tendra mucho mspoder contra el Capitolio que ninguna fuerza fsica que el resto de nosotros pudiera clamar?No lo s. Todava parece un gran salto para algunos de los tributos. Quiero decir, estamoshablando de Johanna Mason. Pero qu otra explicacin podra haber para sus decididosesfuerzos por mantenerlo con vida? Katniss, tienes ese spile? Pregunta Finnick, devolvindome a la realidad. Corto la viaque ata el spile a mi cinturn y le paso el tubo metlico.Es entonces cuando oigo el grito. Tan lleno de miedo y dolor que me hiela la sangre. Y tanfamiliar. Dejo caer el spile, me olvido de dnde estoy o qu es lo que hay delante, slo s quetengo que alcanzarla, protegerla. Corro salvajemente en direccin a la voz, sin importarme elpeligro, corriendo a travs de vias y ramas, a travs de cualquier cosa que me impida llegar aella. Llagar a mi hermana pequea. 204 205. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 24 Dnde est? Qu es lo que le estn haciendo? Prim! Grito. Prim! Slo me responde otro grito agonizante. Cmo lleg ellaaqu? Por qu es ella parte de los Juegos? Prim! Las vias me cortan en la cara y en los brazos, las enredaderas me atrapan los pies. Peroestoy acercndome a ella. Ms cerca. Ahora muy cerca. El sudor corre por mi rostro,escocindome en las heridas en proceso de curacin. Jadeo, intentando sacar algn uso delaire hmedo y clido que parece vaco de oxgeno. Prim hace un sonidoun sonido tanperdido, irreparableque ni siquiera puedo imaginar lo que le han hecho para evocarlo. Prim! Me abro camino con las manos a travs de una pared de vegetacin hasta unpequeo claro, y el sonido se repite directamente encima de m. Encima de m? Levanto lacabeza rpidamente. La tienen arriba en los rboles? Busco desesperadamente entre lasramas pero no veo nada. Prim? Digo suplicante. La oigo pero no puedo verla. Suena susiguiente quejido, claro como una campanilla, y no hay modo de confundir la fuente. Viene dela boca de un pequeo pjaro negro con cresta situado en una rama a unos tres metros sobremi cabeza. Y entonces comprendo. Es un charlajo. Nunca he visto uno antes crea que ya no existan y por un instante, mientras me apoyocontra el tronco del rbol, aferrando el flato de mi costado, lo examino. La mutacin, elprecursor, el padre. Evoco una imagen mental de un sinsonte, la fundo con la del charlajo, y s,puedo ver como se aparearon para dar lugar a mi sinsajo. No hay nada en el pjaro que sugieraque es un muto. Nada excepto esos horribles sonidos vvidos de la voz de Prim saliendo de suboca. Lo silencio con una flecha en la garganta. El pjaro cae al suelo. Saco mi flecha y leretuerzo el cuello como precaucin. Despus lanzo la cosa repulsiva a la selva. Ni el hambrems feroz podra tentarme a comerlo.No era real, me digo. Igual que las mutaciones de lobos el ao pasado no eran de verdad lostributos muertos. Slo es un truco sdico de los Vigilantes. Finnick llega corriendo al claro para encontrarme limpiando la flecha con algo de musgo. Katniss? Est bien. Estoy bien. Digo, aunque no me siento bien en absoluto. Cre que habaodo a mi hermana, pero . . . El agudsimo chillido me corta. Es otra voz, no la de Prim, talvez la de una mujer joven. No la reconozco. Pero el efecto en Finnick es inmediato. El colordesaparece de su rostro y puedo ver cmo sus pupilas se dilatan de terror. Finnick, espera! 205 206. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Digo, extendiendo hacia l la mano para reconfortarlo, pero ha salido disparado. En pos dela vctima, tan falto de sentido como cuando yo persegu a Prim. Finnick! Lo llamo, peros que no volver para esperar a que le d una explicacin racional. As que todo lo que puedohacer es seguirlo.No me cuesta ningn esfuerzo rastrearlo, incluso aunque se est moviendo muy rpido,porque deja atrs un camino claro y pisoteado. Pero el pjaro est por lo menos a mediokilmetro de distancia, la mayor parte del camino cuesta arriba, y para cuando lo alcanzo, mefalta el aliento. Est dando vueltas alrededor de un rbol gigante. El tronco debe de tener undimetro de un metro y veinte, y las ramas ni siquiera empiezan hasta los seis metros dealtura. Los chillidos de la mujer salen de algn punto entre el follaje, pero el charlajo estescondido. Finnick tambin est gritando, una y otra vez. Annie, Annie! Est en estado de pnico y completamente inalcanzable, as que hagolo que hara en cualquier caso. Escalo al rbol adyacente, localizo el charlajo, y lo elimino conuna flecha. Cae derecho al suelo, aterrizando justo a los pies de Finnick. l lo coge, haciendo laconexin lentamente, pero cuando me deslizo tronco abajo para reunirme con l, parece msdesesperado que nunca. Est bien, Finnick. Slo es un charlajo. Estn jugando con nosotros. Digo. No es real.No es tu . . . Annie. No, no es Annie. Pero la voz era la suya. Los charlajos imitan lo que oyen. Dndeconsiguieron esos gritos, Katniss? Dice l. Puedo sentir cmo mis propias mejillas lividecen al entender lo que est intentandodecirme. Oh, Finnick, no crees que ellos . . . S. Lo creo. Eso es exactamente lo que creo. Veo una imagen de Prim en una habitacin blanca, atada a una mesa, figuras embatadasobteniendo esos sonidos de ella. En algn lugar la estn torturando, o la torturaron, paraconseguir esos sonidos. Mis rodillas se convierten en agua y me derrumbo sobre el suelo.Finnick est tratando de decirme algo, pero no puedo orlo. Lo que s oigo finalmente es otropjaro empezando a gritar en algn lugar a mi izquierda. Y esta vez, la voz es de Gale. Finnick me agarra del brazo antes de que pueda huir. No. No es l. Empieza a arrastrarme colina abajo, hacia la playa. Vamos a salir deaqu! Pero la voz de Gale est tan llena de dolor que no puedo evitar luchar para alcanzarla. No es l, Katniss! Es un muto! Me grita Finnick. Vamos! Me mueve hacia delante,a medias arrastrndome, a medias llevndome en brazos, hasta que puedo procesar lo que hadicho. Tiene razn, slo es otro charlajo. No puedo ayudar a Gale dndole caza. Pero eso nocambia el hecho de que es la voz de Gale, y que en algn lugar, en algn momento, alguien leha hecho sonar as. 206 207. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Dejo de luchar contra Finnick, y como la noche de la niebla, huyo de aquello contra lo queno puedo luchar. Lo que slo me har dao. Slo que esta vez es mi corazn y no mi cuerpo elque se est desintegrando. Esta debe de ser otra arma del reloj. Las cuatro en punto, supongo.Cuando las agujas hacen tictac hasta las cuatro, los monos se van a casa y los charlajos salen ajugar. Finnick tiene raznsalir de aqu es lo nico que se puede hacer. Aunque no habr nadaque Haymitch pueda lanzar en un paracadas que nos ayude ni a Finnick ni a m a recuperarnosde las heridas que los pjaros han infligido. Veo a Peeta y a Johanna de pie en la lnea de rboles y me llena una mezcla de alivio y furia.Por qu no vino Peeta a ayudarme? Por qu no vino nadie detrs de nosotros? Incluso ahorase mantiene apartado, las manos levantadas, las palmas hacia nosotros, sus labios movindoseaunque hasta nosotros no llega ninguna palabra. Por qu? La pared es tan transparente, que Finnick y yo chocamos contra ella y rebotamos contra elsuelo de la selva. Yo tengo suerte. Mi hombro se llev la peor parte del impacto, mientras queFinnick choc de frente y ahora de su nariz mana sangre a borbotones. Esta es la razn por laque Peeta y Johanna e incluso Beetee, a quien veo sacudiendo la cabeza detrs de ellos, nohan acudido en nuestra ayuda. Una barrera invisible bloquea el rea delante de nosotros. Noes un campo de fuerza. Puedes tocar la superficie dura y suave todo lo que quieras. Pero ni elcuchillo de Peeta ni el hacha de Johanna pueden hacer mella en ella. S, sin revisar ms queunos metros en una direccin, que encierra toda la cua de las cuatro en punto. Queestaremos atrapados aqu como ratas hasta que pase la hora. Peeta presiona la mano contra la superficie y yo levanto la ma al otro lado, como si pudierasentirlo a travs de la pared. Veo sus labios movindose pero no puedo orlo, no puedo ornada fuera de nuestra cua. Intento descifrar lo que est diciendo, pero no puedoconcentrarme, as que simplemente me quedo mirndolo a la cara, haciendo todo lo quepuedo por aferrarme a mi cordura. Entonces empiezan a llegar los pjaros. Uno por uno. Colgndose de las ramas cercanas. Yun concierto de los horrores cuidadosamente orquestado empieza a manar de sus bocas.Finnick se da por vencido nada ms empezar, encogindose sobre el suelo, apretando contodas sus fuerzas las manos contra sus odos como si estuviera intentando romperse el crneo.Yo intento luchar durante un rato. Vaciando mi aljaba de flechas en los odiados pjaros. Perocada vez que uno cae muerto, otro toma rpidamente su lugar. Y al final abandono y meencojo junto a Finnick, intentando bloquear los insoportables sonidos de Prim, Gale, mi madre,Madge, Rory, Vick, incluso Posy, la pobrecita indefensa Posy . . . S que ha parado cuando siento las manos de Peeta sobre m, me siento levantada delsuelo y alejada de la selva. Pero sigo con los ojos fuertemente cerrados, las manos sobre lasorejas, los msculos demasiado rgidos para soltarlos. Peeta me sostiene en su regazo,dicindome palabras tranquilizadoras, acunndome levemente. Pasa mucho tiempo antes deque empiezo a relajar el agarre de acero sobre mi cuerpo. Y cuando lo hago, empiezan lostemblores. Todo est bien, Katniss. Susurra l.207 208. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com T no los oste. Respondo. O a Prim. Justo al principio. Pero no era ella. Dice. Era un charlajo. Era ella. En algn sitio. El charlajo slo lo grab. No, eso es lo que quieren que pienses. Igual que yo me pregunt si los ojos de Glimmerestaban en ese muto el ao pasado. Pero esos no eran los ojos de Glimmer. Y esa no era la vozde Prim. O si lo era, la grabaron de una entrevista o algo y distorsionaron el sonido. Le hicierondecir lo que fuera que estaba diciendo. No, estaban torturndola. Replico. Probablemente est muerta. Katniss, Prim no est muerta. Cmo podran matar a Prim? Casi hemos llegado a losocho finales. Y qu pasa entonces? Dice Peeta. Mueren siete ms. Digo desesperanzada. No, en casa. Qu pasa cuando llegan a los ocho tributos finales en los Juegos? Levanta mi barbilla para que tenga que mirarlo. Me obliga a establecer contacto visual. Qu pasa? En los ocho finales? S que est intentando ayudarme, as que me obligo a pensar. En los ocho finales? Repito. Entrevistan a tu familia y amigos en casa. Eso es. Dice Peeta. Entrevistan a tu familia y amigos. Y pueden hacer eso si los hanmatado a todos? No? Pregunto, an insegura. No. As es como sabemos que Prim est viva. Ser la primera a la que entrevisten, no? Quiero creerlo. Desesperadamente. Slo que . . . esas voces . . . Primero a Prim. Despus a tu madre. A tu primo, Gale. Madge. Prosigue. Era untruco, Katniss. Uno horrible. Pero nosotros somos los nicos a los que puede hacerles dao.Somos nosotros quienes estamos en los Juegos. No ellos. De verdad crees eso? De verdad. De verdad. Titubeo, pensando en cmo Peeta puede hacer que cualquieracrea en cualquier cosa. Miro a Finnick en busca de confirmacin, veo que est fijado en Peeta,en sus palabras. T lo crees, Finnick? Digo. Podra ser cierto. No lo s. Dice. Podran hacer eso, Beetee? Tomar la voz normalde alguien y hacer que . . . Oh, s. Ni siquiera es tan difcil, Finnick. Nuestros nios aprenden una tcnica similar enel colegio. Dice Beetee. 208 209. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Por supuesto que Peeta tiene razn. Todo el pas adora a la hermanita de Katniss. Si deverdad la mataran as, probablemente tendran un levantamiento entre las manos. DiceJohanna rotundamente. No quieren eso, verdad? Echa atrs la cabeza y grita Todoel pas en rebelin? No querran nada as! Me quedo con la boca abierta del shock. Nadie, nunca, dice algo as en los Juegos.Definitivamente, han cortado a Johanna, editando la escena. Pero yo la he odo y nunca podrpensar en ella de la misma forma. Nunca ganar ningn premio por bondad, pero s que tieneagallas. O est loca. Coge algunas conchas y se dirige a la selva. Voy a buscar agua. Dice. No puedo evitar agarrarle la mano cuando pasa a mi lado. No vayas all. Los pjaros . . . Recuerdo que los pjaros deben de haberse ido, peroan as no quiero a nadie all dentro. Ni siquiera a ella. No pueden hacerme dao. Yo no soy como el resto de vosotros. No queda nadie a quienquiera. Dice Johanna, y libera la mano con una sacudida impaciente. Cuando me trae devuelta una concha de agua, la tomo con un silencioso movimiento de cabeza en seal deagradecimiento, sabiendo cunto despreciara la compasin en mi voz. Mientras Johanna recoge agua y mis flechas, Beetee hurga en su cable y Finnick se va alagua. Yo tambin necesito limpiarme, pero an estoy en brazos de Peeta, todava demasiadoagitada para moverme. A quin usaron en contra de Finnick? Pregunta. A alguien llamada Annie. Debe de ser Annie Cresta. Quin? Annie Cresta. Era la chica por la que Mags se present voluntaria. Gan hace unos cincoaos. Dice Peeta. Ese habra sido el verano despus de la muerte de mi padre, cuando empec a alimentar ami familia, cuando todo mi ser estaba ocupado combatiendo contra la inanicin. No me acuerdo mucho de esos Juegos. Digo. Fue el ao del terremoto? S. Annie es la que se volvi loca cuando su compaero de distrito fue decapitado. Corrisola y se escondi. Pero un terremoto rompi una presa y la mayor parte de la arena seinund. Ella gan porque era la mejor nadadora. Dice Peeta. Se puso mejor despus? Pregunto. Quiero decir, su cabeza? No lo s. Ni siquiera recuerdo volverla a ver en los Juegos. Pero no pareca demasiadoestable este ao durante la cosecha. Dice Peeta.209 210. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comAs que es esa a quien quiere Finnick, pienso. No a su ristra de guapas amantes en elCapitolio. Sino a una pobre chica loca en casa. La explosin del can nos rene a todos en la playa. Un aerodeslizador aparece en lo queestimamos que es la zona de las seis a las siete en punto. Miramos mientras la garra baja cincoveces distintas para recuperar los trozos de un cuerpo, hecho pedazos. Es imposible decirquin era. Lo que quiera que suceda a las seis en punto, no quiero saberlo nunca.Peeta dibuja un mapa nuevo en una hoja, aadiendo CH para los charlajos en la seccin delas cuatro a las cinco en punto y simplemente escribiendo bestia en aquella donde vimos eltributo recogido por partes. Ahora tenemos una buena idea de lo que siete de las horastraern. Y si hay algo positivo en el ataque de los charlajos, es que nos dej saber de nuevodnde estamos en la esfera del reloj. Finnick teje otra cesta de agua y una red para pescar. Yo me doy un bao rpido y mepongo ms ungento en la piel. Despus me siento al borde del agua, limpiando los peces quecoge Finnick y mirando el sol caer ms all del horizonte. La brillante luna ya se estlevantando, llenando la arena con ese extrao crepsculo. Estamos a punto de sentarnos paranuestra comida de pescado crudo cuando empieza el himno. Y despus los rostros . . . Cashmere. Gloss. Wiress. Mags. La mujer del Distrito 5. La morphling que dio su vida porPeeta. Blight. El hombre del 10.Ocho muertos. Ms ocho de la primera noche. Dos tercios de nosotros muertos en un da ymedio. Eso debe de ser algn tipo de record. Pues s que estn diezmndonos. Dice Johanna. Quin queda? Adems de nosotros cinco y el Distrito Dos? Pregunta Finnick. Chaff. Dice Peeta, sin necesidad de pensar en ello. Tal vez ha estado pendiente de lpor Haymitch. Baja un paracadas con una pila de bollos de pan cuadrados del tamao de un bocado. Estos son de tu distrito, verdad, Beetee? Pregunta Peeta. S, del Distrito Tres. Dice. Cuntos hay? Finnick los cuenta, girando cada uno entre sus manos antes de colocarlos en una ordenadaconfiguracin. No s qu le pasa a Finnick con el pan, pero parece obsesionado con manejarlo. Veinticuatro. Dice. Dos docenas exactas, entonces? Dice Beetee. Veinticuatro clavadas. Dice Finnick. Cmo deberamos dividirlas? Tomemos tres cada uno, y quien sea que quede vivo en el desayuno puede votar sobrelos dems. Dice Johanna. No s por qu esto me hace rer un poco. Supongo que porque es210 211. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comverdad. Cuando lo hago, Johanna me lanza una mirada que es casi aprobadora. No,aprobadora no. Pero tal vez algo satisfecha.Esperamos hasta que la ola gigante ha salido de la seccin de las diez a las once en punto,esperamos a que retroceda el agua, y despus vamos a esa playa a acampar. Tericamente,deberamos tener doce horas completas de seguridad de la selva. Hay un coro desagradable dechasquidos, probablemente de algn malvado tipo de insecto, viniendo de la cua de las oncea las doce en punto. Pero lo que sea que est haciendo el sonido se queda en los confines de laselva y nosotros nos mantenemos apartados de esa parte de la playa slo por si acaso no estnesperando ms que una pisada descuidadamente situada para salir en enjambre.No s cmo Johanna se mantiene an en pie. Slo ha tenido alrededor de una hora desueo desde que empezaron los Juegos. Peeta y yo nos presentamos voluntarios para elprimer turno de guardia porque estamos mejor descansados, y porque queremos algo detiempo solos. Los otros se quedan dormidos de inmediato, aunque el sueo de Finnick esintranquilo. De vez en cuando lo oigo musitar el nombre de Annie. Peeta y yo nos sentamos sobre la arena hmeda, mirando en direcciones contrarias, mihombro y cadera derechos presionando contra los suyos. Yo miro el agua mientras l mira laselva, lo que para m es mejor. An estoy embrujada por las voces de los charlajos, algo quedesafortunadamente los insectos no pueden ahogar. Despus de un rato apoyo la cabezasobre su hombro. Siento su mano acariciarme el pelo. Katniss, dice suavemente, no tiene sentido fingir que no sabemos lo que el otro estintentando hacer. No, supongo que no lo tiene, pero tampoco es divertido discutirlo.Bueno, no para nosotros, en cualquier caso. Los espectadores del Capitolio estarn pegados alas pantallas para no perderse ni una maldita palabra. No s qu clase de trato crees haber hecho con Haymitch, pero deberas saber que a mtambin me hizo promesas. Por supuesto, tambin s esto. Le dijo a Peeta que memantendran con vida para que no sospechara nada. As que creo que podemos asumir quele minti a uno de los dos. Esto capta mi atencin. Un doble juego. Una doble promesa. Con slo Haymitch sabiendocul es real. Levanto la cabeza, miro a Peeta a los ojos. Por qu dices esto ahora? Porque no quiero que olvides lo diferentes que son nuestras circunstancias. Si t mueres,y yo vivo, no me queda ninguna vida de regreso en el Distrito Doce. T eres toda mi vida. Dice. Nunca volvera a ser feliz. Empiezo a objetar pero me pone un dedo en los labios. Es diferente para ti. No digo que no fuera a ser duro. Pero hay otra gente que hara que tu vidamereciera ser vivida.Peeta se saca la cadena con el disco dorado de alrededor del cuello. Lo sostiene a la luz dela luna para que pueda ver claramente el sinsajo. Despus su pulgar se desliza por una ranuraen la que no me haba fijado antes, y se abre. No es algo macizo, como haba pensado, sino un 211 212. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comguardapelo. Y en el guardapelo hay fotos. En el lado derecho, mi madre y Prim, riendo. Y en elizquierdo, Gale. Sonriendo de verdad. No hay nada en el mundo que pudiera acabar con mi voluntad en este momento msrpido que esas tres caras. Despus de lo que o esta tarde . . . es el arma perfecta. Tu familia te necesita, Katniss. Dice Peeta.Mi familia. Mi madre. Mi hermana. Y mi primo fingido Gale. Pero la intencin de Peeta esclara. Que Gale es de veras mi familia, o que lo ser algn da, si sobrevivo. Que me casar conl. As que Peeta me est dando su vida y a Gale al mismo tiempo. Para hacerme saber quenunca debera dudarlo. Todo. Eso es lo que Peeta quiere que coja de l. Espero a que mencione el beb fingido, a que acte para las cmaras, pero no lo hace. Y ases como s que nada de esto es parte de los Juegos. Que me est diciendo la verdad de cmose siente. Nadie me necesita de verdad a m. Dice, y no hay autocompasin en su voz. Es ciertoque su familia no lo necesita. Llorarn su muerte, igual que har un puado de amigos. Peroseguirn adelante. Incluso Haymitch, con la ayuda de un montn de licor blanco, seguiradelante. Me doy cuenta de que slo hay una persona que vaya a quedar daada ms all detodo arreglo si Peeta muere. Yo. Yo s. Digo. Yo te necesito. Parece disgustado, toma aire como si para empezaruna larga argumentacin, y eso no es bueno, nada bueno, porque empezar a hablar sobrePrim y mi madre y todo y me quedar confusa. As que antes de que pueda hablar, detengosus labios con un beso. Siento esa cosa de nuevo. La cosa que slo sent una vez antes. En la cueva el ao pasado,cuando estaba intentando que Haymitch nos enviara comida. Bes a Peeta unas mil vecesdurante esos Juegos y despus. Pero slo hubo una vez que me hizo sentir que algo vibraba enmi interior. Slo una que me hizo querer ms. Pero la herida de mi cabeza empez a sangrar yme oblig a acostarme. Esta vez, no hay nada ms que nosotros mismos para interrumpirnos. Y despus de unospocos intentos, Peeta se rinde en su intencin de hablar. La sensacin dentro de m se hacems clida y se extiende por mi pecho, por todo mi cuerpo, a lo largo de mis brazos y piernas,hasta las puntas de mi ser. En vez de satisfacerme, los besos tienen el efecto opuesto, dehacerme necesitar ms. Crea que era algo as como una experta en el hambre, pero esta es deuna clase completamente nueva. Es el primer rayo de la tormenta de relmpagos el rayo golpeando el rbol amedianoche el que nos devuelve el sentido. Tambin despierta a Finnick. Se sienta con unbreve grito. Veo sus dedos enterrndose en la arena mientras se asegura a s mismo de quefuera cual fuera la pesadilla que habitaba, no era real. 212 213. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Ya no puedo dormir ms. Dice. Uno de vosotros debera descansar. Sloentonces parece darse cuenta de nuestras expresiones, de la forma en la que estamosenvueltos el uno en el otro. O los dos, puedo vigilar solo. Sin embargo, Peeta no le deja. Es demasiado peligroso. Dice. Yo no estoy cansado. Acustate t, Katniss. Nopongo objeciones porque s que necesito el sueo si voy a ser de alguna utilidadmantenindolo con vida. Le dejo que me dirija hasta donde estn los dems. Pone la cadenacon el guardapelo alrededor de mi cuello, despus posa la mano sobre el punto donde estaranuestro beb. Vas a ser una gran madre, ya lo sabes. Dice. Me besa una ltima vez yvuelve con Finnick. Su referencia al beb seala que nuestro tiempo muerto en los Juegos se ha terminado.Que sabe que el pblico se estar preguntando por qu no ha utilizado el argumento mspersuasivo de su arsenal. Los patrocinadores deben ser manipulados.Pero mientras me estiro sobre la arena me pregunto, podra ser ms? Como unrecordatorio para m de que todava podra tener hijos con Gale algn da? Bueno, si era eso,fue un error. Porque para empezar, nunca ha sido parte de mi plan. Y adems, si slo uno delos dos puede ser padre, cualquiera puede ver que debera ser Peeta. Mientras me duermo, intento imaginarme ese mundo, en algn lugar en el futuro, sinJuegos, sin Capitolio. Un lugar como la pradera de la cancin que le cant a Rue mientrasmora. Donde el hijo de Peeta podra estar a salvo.213 214. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 25 Cuando me despierto, tengo una sensacin breve y deliciosa de felicidad que est de algnmodo relacionada con Peeta. La felicidad, por supuesto, es algo completamente absurdo eneste momento, ya que al ritmo al que van las cosas, estar muerta en un da. Y eso en el mejorde los casos, si soy capaz de eliminar al resto de los contendientes, incluyndome a m misma,y consigo coronar a Peeta como ganador del Quarter Quell. An as, la sensacin es taninesperada y dulce que me aferro a ella, si bien por breves momentos. Antes de que la arenaspera, el sol caliente y el picor de mi piel exijan que regrese a la realidad.Todos estn ya levantados y mirando el descenso de un paracadas a la playa. Me uno aellos para otra entrega de pan. Es idntico al que recibimos la noche anterior. Veinticuatropanecillos del Distrito 3. Eso nos deja con treinta y tres en total. Todos tomamos cinco,dejando ocho en la reserva. Nadie lo dice, pero ocho se dividirn perfectamente despus de lasiguiente muerte. De algn modo, a la luz del da, bromear sobre quin quedar para comerlos panecillos ha perdido su humor.Cunto tiempo podemos mantener esta alianza? No creo que nadie esperara que elnmero de tributos cayera tan rpidamente. Qu pasar si me equivoqu sobre que losdems estn protegiendo a Peeta? Si las cosas fueron simplemente una coincidencia, o sitodo ha sido una estrategia para ganarse nuestra confianza y convertirnos en presas fciles, osi no entiendo lo que est pasando de verdad? Espera, no hay si sobre eso. No entiendo loque est pasando. Y si no lo entiendo, es hora de que Peeta y yo nos vayamos de aqu.Me siento junto a Peeta en la arena para comer mis panecillos. Por algn motivo, me esdifcil mirarlo. Quizs sean todos esos besos anoche, aunque el que nosotros nos besemos noes nada nuevo. Tal vez ni siquiera hayan sido nada diferentes para l. Quizs sea el saber elpoco tiempo que nos queda. Y el hecho de que estamos hablando un dilogo de sordos en loreferente a quin debera sobrevivir a estos Juegos. Despus de comer, lo cojo de la mano y lo dirijo hacia el agua. Vamos. Te ensear a nadar. Necesito apartarlo de los otros, a algn lugar dondepodamos discutir nuestra huida. Ser difcil, porque una vez se den cuenta de que estamosrompiendo la alianza, nos convertiremos de inmediato en objetivos. Si le estuviera enseando de verdad a nadar, hara que se quitara el cinturn, ya que lomantiene a flote, pero qu importa eso ahora? As que simplemente le enseo la brazadabsica y dejo que practique yendo de uno a otro lado en agua hasta la cintura. Al principio, veoa Johanna vigilarnos con cuidado, pero despus de un rato pierde el inters y se va a echar unasiesta. Finnick est tejiendo una nueva red con vias y Betee juguetea con su cable. S que elmomento ha llegado. 214 215. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Mientras Peeta nadaba, he descubierto algo. Mis restantes costras estn empezando adesprenderse. A base de frotar suavemente un puado de arena por mi brazo, limpio el restode las escamas, revelando piel nueva debajo. Paro la prctica de Peeta, con el pretexto deensearle cmo liberarse de las molestas escamas, y mientras nos frotamos, menciono nuestrahuida. Mira, ya slo quedan ocho. Creo que es hora de que nos vayamos. Dijo en voz baja,aunque dudo que ninguno de los tributos pueda orme.Peeta asiente, y puedo verlo considerar mi propuesta. Sopesando si la suerte estar denuestra parte. Sabes qu te digo. Dice. Quedmonos hasta que Brutus y Enobaria estn muertos.Creo que Betee est ahora mismo intentando crear algn tipo de trampa para ellos. Despus,lo prometo, nos iremos. No estoy completamente convencida. Pero si nos vamos ahora, tendremos dos grupos deadversarios detrs. Tal vez tres, porque quin sabe qu es lo que trama Chaff? Adems hayque lidiar con el reloj. Y despus hay que pensar en Betee. Johanna slo lo trajo por m, y si nosvamos seguro que lo matar. Entonces lo recuerdo. No puedo proteger tambin a Betee. Slopuede haber un vencedor y tiene que ser Peeta. Tengo que aceptar esto. Tengo que tomardecisiones basadas slo en su supervivencia. Est bien. Digo. Nos quedaremos hasta que estn muertos los Profesionales. Peroeso es todo. Me doy la vuelta y saludo a Finnick con la mano. Eh, Finnick, ven aqu!Hemos descubierto cmo ponerte otra vez guapo! Los tres juntos nos restregamos las costras de nuestros cuerpos, ayudando con las espaldasde los dems, y acabamos tan rositas como el marisco de Finnick. Aplicamos otra ronda demedicina porque la piel parece demasiado delicada para el sol, pero el ungento no se ve ni lamitad de mal sobre la piel suave y ser un buen camuflaje en la selva. Betee nos llama, y resulta que durante todas esas horas de juguetear con el cable, s que hatramado un plan. Creo que todos estamos de acuerdo en que nuestra prxima misin es matar a Brutus ya Enobaria. Dice suavemente. Dudo que nos vayan a atacar ahora abiertamente, ahoraque los superamos tan ampliamente en nmero. Podramos rastrearlos, supongo, pero es untrabajo peligroso y agotador. Crees que han averiguado lo del reloj? Pregunto. Si no lo han hecho ya, lo harn pronto. Tal vez no tan especficmente como nosotros.Pero deben de saber por lo menos que algunas de las zonas tienen ataques confinados y queestos estan ocurriendo siguiendo un patrn circular. Tampoco el hecho de que nuestra ltimalucha haya sido cortada por la intervencin de los Vigilantes les habr pasado desapercibido.Nosotros sabemos que fue un intento de desorientarnos, pero ellos se deben de estarpreguntando por qu se hizo, y esto, tambin, puede llevarlos a darse cuenta de que la arena 215 216. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comes un reloj. Dice Beetee. As que creo que nuestra mejor apuesta ser colocar nuestrapropia trampa. Espera, djame traer a Johanna. Dice Finnick. Se pondr rabiosa si cree que se haperdido algo as de importante. O no. Musito yo, ya que se puede decir que ella est siempre rabiosa, pero no lodetengo porque yo tambin estara enfadada si me excluyeran de uin plan llegados a estepunto. Cuando se nos ha unido, Beetee nos insta a todos a que nos echemos un poco atrs paraque tenga sitio para trabajar en la arena. Hbilmente dibuja un crculo y lo divide en docecuas. Es la arena, no dibujada por la mano precisa de Peeta sino por las vastas lneas de unhombre cuya mente est preocupada por otras cosas mucho ms complejas. Si fuerais Brutus y Enobaria, sabiendo lo que sabis sobre la selva, dnde os sentiraisms seguros? Pregunta Beetee. No hay ninguna condescendencia en su voz, y an as nopuedo evitar pensar que me recuerda a un maestro de escuela a punto de preparar a los niospara una leccin. Tal vez sea la diferencia de edad, o simplemente que Beetee esprobablemente un milln de veces ms listo que el resto de nosotros. Donde estamos ahora. En la playa. Dice Peeta. Es el lugar ms seguro. As que por qu no estn en la playa? Dice Beetee. Porque estamos nosotros. Dice Johanna con impaciencia. Exactamente. Estamos nosotros, reclamando la playa. Ahora adnde irais? DiceBeetee. Pienso en la selva letal, la playa ocupada. Me escondera justo al borde de la selva. Para poder escapar si viniera un ataque. Y parapoder espiarnos. Tambin para comer. Dice Finnick. La selva est llena de criaturas y plantasextraas. Pero a base de mirarnos a nosotros, yo sabra que el pescado es seguro. Beetee nos sonre como si hubieramos superado sus expectativas. S, bien. Lo veis. Ahroa esto es lo que yo propongo: un ataque a las doce en punto. Qupasa exactamente a medioda y a medianoche? El rayo golpea el rbol. Digo. S. As que lo que estoy sugiriendo es que despus de que el rayo golpee a medioda,pero antes de que golpee a medianoche, extendamos mi cable desde ese rbol hasta el aguasalada, que es, por supuesto, altamente conductora. Cuando el rayo golpee, la electricidadviajar por el cable y hacia no slo el agua sino tambin la playa que la rodea, que todava 216 217. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comestar hmeda por la ola de las diez. Cualquiera en contacto con esas superficies en esemomento ser electrocutado. Dice Beetee. Hay una larga pausa en la que todos digerimos el plan de Beetee. A m me parece un pocofantasioso, incluso imposible. Pero por qu? He colocado miles de trampas. No es esto unatrampa ms grande con un componente ms especfico? Podra funcionar? Cmo podemossiquiera cuestionarlo, nosotros, los truibutos entrenados para recoger pescado y madera ycarbn? Qu sabemos nosotros de aprovechar la energa del cielo? Peeta objeta. Ser ese cable capaz de verdad de conducir tanta energa, Beetee? Parece tan frgil,como si fuera simplemente a quemarse. Oh, se quemar. Pero no antes de que la corriente haya pasado a su travs. Actuar algoas como un fusible, de hecho. Excepto porque la electricidad viajar a lo largo de l. DiceBeetee. Cmo lo sabes? Pregunta Johanna, claramente no convencida. Porque yo lo invent. Dice Beetee, como algo sorprendido. De hecho no es cableen el sentido habitual. Tampoco es el rayo un rayo natural ni el rbol un rbol natural. Tconoces los rboles mejor que ninguno de nosotros, Johanna. A estas alturas estara destruido,o no? S. Dice, morruda. No os preocupis por el cable. Har exactamente lo que digo. Nos tranquiliza Beetee. Y dnde estaremos nosotros cuando pase esto? Pregunta Finnick. Lo bastante lejos en la selva como para estar a salvo. Replica Beetee. Entonces los Profesionales tambin estarn a salvo, a no ser que estn en la vecindad delagua. Apunto yo. As es. Dice Beetee. Pero todo el marisco estar cocido. Dice Peeta. Probablemente ms que cocido. Dice Beetee. Muy probablemente tendremos queeliminarlo definitivamente como fuente de comida. Pero t encontraste otras cosascomestibles en la selva, verdad, Katniss? S. Frutos secos y ratas. Digo. Y tenemos patrocinadores. Bueno, entonces. No veo que eso sea un problema. Dice Beetee. Pero ya quesomos aliados y esto requerir todos nuestros esfuerzos, la decisin de intentarlo o no oscorresponde a vosotros cuatro. 217 218. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com S que somos nios de colegio. Completamente incapaces de disputar su teora ms quecon las preocuapciones ms elementales. La mayor parte de las cuales ni siquiera tienen nadaque ver con su plan. Miro a los semblantes desconcertados de los dems. Por qu no? Digo. Si fracasa, no hay dao. Si funciona, hay una probabilidaddecente de que los matemos. E incluso si no lo hacemos y slo matamos el marisco, Brutus yEnobaria tambin lo perdern como fuente de alimento. Yo digo que lo intentemos. Dice Peeta. Katniss tiene razn. Finnick mira a Johanna y alza las cejas. No seguir adelante sin ella. Vale. Dice ella finalmente. Es mejor que darles caza en la selva, en cualquier caso. Ydudo que averigen nuestro plan, ya que nosotros mismos apenas si podemos comprenderlo.Beetee quiere inspeccionar el rbol del rayo antes de prepararlo. Juzgando por el sol, sonaproximadamente las nueve de la maana. Tendremos que dejar nuestra playa pronto, encualquier caso. As que desmontamos el campamento, caminamos hasta la playa que bordea laseccin de los rayos, y nos dirigimos a la selva. Beetee an est demasiado dbil para hacer lacaminarta cuesta arriba l slo, as que Finnick y Peeta hacen turnos para cargar con l. Yodejo que Johanna vaya en cabeza porque el camino al rbol es bastante recto, y me figuro queno podr perdernos. Adems, yo pudo hacer muicho ms dao con una aljaba de flechas queella con dos hachas, as que soy la mejor para ir en la retaguardia. El aire es denso y pesado, y me agota. No nos ha dado respiro desde que empezaron losJuegos. Deseara que Haymicth dejara de enviarnos ese pan del Distrito 3 y nos consiguieraalgo ms de ese salado del Distrito 4, porque he sudado a cubos en el ltimo par de das, eincluso aunque he tomado el pescado, me muero por tomar sal. Un trozo de hielo sera otrabuena idea. O un trago de agua fresquita. Estoy agradecida por el fluido de los rboles, peroest a la misma temperatura que el mar y el aire y los otros tributos y yo. No somos ms queun gran estofado caliente. A medida que nos acercamos al rbol, Finnick sugiere que yo lleve la delantera. Katniss puede or el campo de fuerza. Les explica a Beetee y a Johanna. Orlo? Pregunta Beetee. Slo con el odo que reconstruy el Capitolio. Digo. Adivinas a quin no estoyengaando con esa historia? A Beetee. Porque seguro que recuerda que l me ense cmovislumbrar un campo de fuerza, y probablemente sea imposible or campos de fuerza, encualquier caso. Pero, sea cual sea la razn, no cuestiona mi afirmacin. Entonces por supuesto, dejad que Katniss vaya primero. Dice, haciendo una pausapara limpiar el vapor de sus gafas. Los campos de fuerza no son nada con lo que jugar. El rbol del rayo es inconfundible, por lo mucho que se levanta por encima de los dems.Encuentro un puado de frutos secos y hago que los otros esperen mientras yo subolentamente por la pendiente, lanzando los frutos por delante de m. Pero veo el campo de218 219. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comfuerza casi de inmediato, incluso antes de que el fruto lo golpee, porque slo est a unosquince metros de distancia. Mis ojos, que estn barriendo la vegetacin ante m, captan elcuadrado ondulado alto y a mi derecha. Lanzo un fruto directamente delante de m y lo oigochisporrotear como confirmacin. Simplemente quedaos por debajo del rbol del rayo. Les digo a los dems.Dividimos tareas. Finnick vigila a Beetee mientras este examina el rbol, Johanna hace ungrifo para obtener agua, Peeta recoge frutos secos, y yo cazo por ah cerca. Las ratas de rbolno parecen tener ningn miedo a los humanos, as que acabo fcilmente con tres. El sonido dela ola de las diez me recuerda que debera regresar, y vuelvo con los dems y limpio mispresas. Despus dibujo una lnea en el polvo a un metro del campo de fuerza comorecordatorio para mantenernos atrs, y Peeta y yo nos sentamos para tostar nueces yachicharrar cubitos de rata. Beetee an est andando en el rbol, haciendo no s lo qu, tomando medidas y eso. En unmomento dado arranca un pedazo de corteza, se nos une, y lo lanza contra el campo defuerza. Rebota y aterriza en el suelo, brillando. En unos momentos regresa a su color original. Bueno, eso explica mucho. Dice Beetee. Yo miro a Peeta y no puedo evitar mordermeel labio para no rer, ya que eso no explica absolutamente nada a nadie salvo a Beetee. Alrededor de este momento omos un sonido de chasquidos levantndose en el sectoradyacente al nuestro. Eso significa que son las once en punto. El volumen es mucho ms altoen la selva que en la playa anoche. Todos escuchamos con atencin. No es mecnico. Dice Beetee decidido. Yo dira insectos. Digo. Tal vez escarabajos. Algo con pinzas. Aade Finnick. El sonido se eleva, como si nuestras palabras en voz baja lo hubieran alertado de laproximidad de carne fresca. Lo que sea que est haciendo esos chasquidos, me apuesto quepodra devorarnos hasta el hueso en segundos. Deberamos ir saliendo de aqu, en cuaqlueir caso. Dice Johanna. Falta menos deuna hora para que empiecen los rayos.Aunque no vamos muy lejos. Slo hasta el rbol idntico en la seccin de la lluvia de sangre.Tomamos un picnic, agachados en el suelo, comiendo nuestra comida selvtica, esperando porel rayo que seala el medioda. Por peticin de Beetee, escalo a la copa cuando los chasquidosempiezan a apagarse. Cuando golpea el rayo, es cegador, incluso desde aqu, incluso bajo estesol brillante. Abarca completamente el rbol distante, hacindolo brillar de un brillante colorblanco azulado y causando que el aire cercano vibre con electricidad. Bajo e informo a Beeteede mis hallazgos, quien parece satisfecfo, incluso aunque no soy terriblemente cientfica. Tomamos una ruta tortuosa de vuelta a la playa de las dez. La arena est lisa y hmeda,barrida por la reciente ola. Esencialmente Beetee nos deja la tarde libre mientars l trabaja219 220. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comcon el cable. Ya que es su arma y los dems tenemos que fiarnos de su conocimiento tancompletamente, est la sensacin extraa de que nos dejan salir pronto del colegio. Alprincipio nos turnamos echando siestas en el borde de sombra de la selva, pero hacia el finalde la tarde todos estamos despiertos e inquietos. Decidimos, ya que esta debe de ser nuestraltima oportunidad de tomar pescado, hacer algn tipo de festn. Bajo la gua de Finnickensartamos peces y atrapamos marisco en redes, incluso nos sumergimos en busca de ostras.Sobre todo me gusta esta parte, aunque no porque tenga un gran apetito de ostras. Slo lasprob una vez en el Capitolio, y no pude soportar su viscosidad. Pero es encantador, estar en laprofuncidad bajo el agua, es como estar en un mundo distinto. El agua es muy clara, y unbanco de peces de color violeta brillante y extraas flores marinas decoran el suelo de arena. Johanna monta guardia mientras Finnick, Peeta y yo limpiamos y preparamos el pescado.Peeta acaba de abrir una ostra cuando lo oigo rer. Eh, mirad esto! Levanta una brillante, perfecta perla del tamao de un guisante. Ya sabes, si sometes el carbn a la suficiente presin, se convierte en perlas. Le diceseriamente a Finnick. No, no es cierto. Dice Finnick con displicencia. Pero yo me parto de risa, recordandoque es as como una ignorante Effie Trinket nos present a la gente del Capitolio el aopasado, antes de que nadie nos conociera. Como carbn transformado en perlas por nuestrasignificativa existencia. Belleza que se levanta desde el dolor. Peeta enjuaga la perla en el agua y me la da. Para ti. La levanto en mi palma y examino a la luz del sol su superficie irisada. S, laconservar. Durante las pocas horas de vida que me quedan la mantendr cerca. Este ltimoregalo de Peeta. El nico que puedo aceptar realmente. Tal vez me d fuerzas en los ltimosmomentos. Gracias. Digo, cerrando el puo a su alrededor. Miro con ojos tranquilos a los ojosazules de la persona que es ahora mi mayor oponente, la persona que me mantendra con vidaa expensas de la suya propia. Y me prometo a m misma que derrotar su plan.La risa desparece de esos ojos, y estn mirando a los mos con tal intensidad, que es comosi pudieran leerme el pensamiento. El relicario no funcion, verdad? Dice Peeta, incluso aunque Finnick est justo aqu.Incluso aunque todos pueden orlo. Katniss? Funcion. Digo. Pero no como yo quera. Dice l, apartando la vista. Despus de eso no mirar msque a las ostras. Justo cuando estamos a punto de comer, aparece un paracadas con dos suplementos paranuestra comida. Un pequeo bote de salsa roja picante y otra ronda ms de panecillos delDistrito 3. Finnick, por supuesto, se pone a contarlos de inmediato. 220 221. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Veinticuatro de nuevo. Dice.Treinta y dos panecillos, entonces. As que tomamos cinco cada uno, dejando siete, quenunca se dividirn igualitariamente. Es pan para uno slo. La carne salada de pesacdo, el suculento marisco. Incluso las ostras parecen sabrosas, muymejoradas por la salsa. Nos artiborramos hasta que nadie puede tomar ni un bocado ms, eincluso entonces quedan sobras. No se conservarn, sin embargo, as que lanzamos toda lacomida restante de vuelta al agua para que los Profesionales no cojan lo que nosotrosdejamos. Nadie se preocupa por las conchas. La ola debera limpiarlas. No hay nada que hacer, salvo esperar. Peeta y yo nos sentamos al borde del agua, cogidosde la mano, en silencio. l dio su discurso anoche pero yo no cambi de idea, y nada de lo queyo diga cambiar la suya. El momento de los regalos persuasivos ha pasado. Tengo la perla, sin embargo, segura en el paracadas con el spile y la medicina en micintura. Espero que regrese al Distrito 12. Seguro que mi madre y Prim se encargarn de devolvrsela a Peeta antes de enterrar micuerpo. 221 222. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 26 Empieza el himno, pero esta noche no hay rostros en el cielo. El pblico estar inquieto,sediento de sangre. La trampa de Beetee muestra tanta promesa, sin embargo, que losVigilantes no han enviado ningn otro ataque. Tal vez simlemente tienen curiosidad por ver sifuncionar. Cuando Finnick y yo juzgamos que son las nueve, dejamos nuestro campamento sembradode conchas, y empezamos una sigilosa caminata hasta el rbol del rayo a la luz de la luna.Nuestros estmagos llenos hacen que estemos ms incmodos y faltos de aliento de lo queestbamos en la escalada de la maana. Empiezo a arrepentirme de esa ltima docena deostras. Beetee le pide a Finnick que lo asista, y los dems montamos guardia. Antes de unirsiquiera el cable al rbol, Beetee desenrolla metros y metros de la cosa. Hace que Finnick loasegure alrededor de una rama rota y que deje esta en el suelo. Despus se colocan uno acada lado del rbol, pasndose el carrete entre s a medida que van enrollando el cablealrededor del tronco, una y otra vez. Al principio parece arbitrario, despus veo un patrn,como un intrincado laberinto, apareciendo a la luz de la luna en el lado de Beetee. Mepregunto si supone alguna diferencia el cmo el cable est situado, o si no es ms que paramantener al pblico especulando, la mayor parte del cual sabe tanto de electricidad como yo.El trabajo en el tronco se completa justo cuando omos empezar la ola. Nunca heaveriguado en qu punto exacto de la hora de las diez erupciona. Debe de haber algo depreparacin, despus la ola en s misma, despus la recuperacin de la inundacin. Pero elcielo me dice las diez y media.Es ahora cuando Beetee revela el resto del plan. Ya que nosotras nos movemos msgilmente entre los rboles, quiere que Johanna y yo bajemos el rollo a travs de la selva,desenrollando el cable a medida que andamos. Tenemos que estirarlo a travs de la playa delas doce y sumergir el carrete metlico con lo todo que quede en la profundidad del agua,asegurndonos de que se hunda. Despus correr a la selva. Si nos vamos ahora, justo ahora,deberamos estar a tiempo de regresar a la seguridad. Quiero ir con ellas como guardia. Dice Peeta de inmediato. Despus del momento conla perla, s que tiene menos ganas que nunca de perderme de vista. Eres demasiado lento. Adems, te necesitar en este extremo. Katniss vigilar. DiceBeetee. No hay tiempo para debatir esto. Lo siento. Si las chicas van a salir de all con vida,tienen que ir movindose ya. Le entrega el rollo a Johanna.222 223. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com No me gusta el plan ms que a Peeta. Cmo puedo protegerlo a distancia? Pero Beeteetiene razn. Con su pierna, Peeta es demasiado lento para bajar la colina a tiempo. Johanna yyo somos las ms rpidas y de pisadas ms seguras en el suelo de la selva. No se me ocurreninguna alternativa. Y si confo en alguien aqu adems de en Peeta, ese es Beetee. Est bien. Le digo a Peeta. Slo dejaremos el cable y volveremos derechas haciaarriba. No hacia la zona de rayos. Me recuerda Beetee. Dirigos al rbol en el sector de launa a las dos. Si notis que se os acaba el tiempo, moveos una ms. Ni se os ocurra volver a laplaya, sin embargo, hasta que yo pueda evaluar los daos. Tomo el rostro de Peeta entre mis manos. No te preocupes. Te ver a medianoche. Le doy un beso y, antes de que pueda ponerms objeciones, lo suelto y me giro hacia Johanna. Lista? Por qu no? Dice Johanna encogindose de hombros. Claramente no s ms felizque yo por estar juntas en esto. Pero todos estamos en la trampa de Beetee. T vigilas, yodesenrollo. Podemos cambiar despus.Sin ms discusin, bajamos la colina. De hecho, hay muy poca discusin entre nosotras. Nosmovemos a buen paso, una con el cable, la otra vigilando. Hacia mitad de camino, omos cmoempiezan los chasquidos, indicando que ya son despus de las once. Mejor apurar. Dice Johanna. Quiero poner muha distancia entre el agua y yo antesde que golpee el rayo. Slo por si acaso Volts calcul mal algo. Yo llevar el rollo un rato. Digo. Es un trabajo ms duro extender el cable que vigilar, yella ha tenido un largo turno. Aqu. Dice Johanna, pasndome el rollo. Las manos de ambas estn an sobre el cilindro metlico cuando hay una breve vibracin.De pronto el delgado cable dorado de arriba salta hacia nosotras, enredndose en vueltas yms vueltas alrededor de nuestras muecas. Despus el extremo cortado llega serpenteandohasta nuestros pies. Slo nos lleva un segundo procesar este rpido giro de los acontecimientos. Johanna y yonos miramos, pero ninguna de las dos tiene que decirlo. Alguien por encima de nosotras hacortado el cable. Y llegarn hasta nosotras en cualquier mnomento.Mi mano se libera del cable y acaba de cerrarse sobre las plumas de una flecha cuando elcilindro metlico me golpea en el lateral de la cabeza. Lo siguiente que s es que estoytumbada sobre la espalda encima de las vias, un dolor terrible en mi sien izquierda. Algo noest bien con mis ojos. Mi visin se nubla, enfocndose y desenfocndose, mientras lucho porjuntar las dos lunas flotando en el cielo en una sola. Es difcil respirar, y me doy cuenta de queJohanna est sentada sobre mi pecho, con las rodillas presionadas contra mis hombros. 223 224. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comSiento una pualada en mi antebrazo izquierdo. Intento apartarme pero an estoydemasaido incapacitada. Johanna est enterrando algo, supongo que la punta de su cuchillo,en mi carne, girndola a uno y otro lado.Hay una terrible sensacin de desgarro y una calidezcorre por mi mueca, llenndome la palma. Pasa la mano por mi brazo y me cubre la mitad dela cara con mi sangre. Qudate abajo! Sisea. Su peso abandona mi cuerpo y estoy sola.Qudate abajo? Pienso. Qu? Qu est pasando? Mis ojos se cierran, bloqueando elmundo inconsistente, mientras intento sacarle algn sentido a mi situacin. Todo en lo que puedo pensar es en Johanna empujando a Wiress a la playa. Slo qudateabajo, s? Pero no atac a Wiress. No como esto. En cualquier caso, yo no soy Wiress. No soyNuts. Slo qudate abajo, s? resuena dentro de mi cerebro. Pisadas llegando. Dos pares. Pesadas, no intentando ocultar su situacin. La voz de Brutus. Podemos darla por muerta! Vamos, Enobaria! Pies movindose hacia la noche. Lo estoy? Entro y salgo de la inconsciencia buscando una respuesta. Se me puede dar pormuerta? No estoy en posicin de argumentar lo contrario. De hecho, el pensamiento racionalsupone un gran trabajo. Esto es lo que s. Johanna me atac. Golpe ese cilindro contra micabeza. Me cort el brazo, probablemente haciendo un dao irreparable a venas y arterias, ydespus apareciueropn Brutus y Enobaria antes de que tuviera tiempo para rematarme. La alianza se termin. Finnick y Johanna deban de tener un acuerdo para volverse ennuestra contra esta noche. Saba que deberamos habernos ido por la maana. No s de qulado est Beetee. Pero ahora yo soy una presa, y Peeta tambin. Peeta! Mis ojos se abren de golpe por el pnico. Peeta est esperando junto al rbol, sinsospechgar nada y con la guardia baja. Tal vez Finnick lo ha matado ya. No. Susurro. Ese cable fue cortado a poca distancia por los Profesionales. Finnick yBeetee y Peeta no pueden saber lo que est pasando aqu abajo. Slo se pueden estarpreguntando qu es lo que ha pasado, por qu se ha aflojado el cable, o por qu tal vez inclusoha vuelto al rbol. Esto, en s mismo, no puede ser una seal para matar, verdad? Seguro queesto slo era Johanna decidiendo que haba llegado el momento de romper con nosotros.Matarme. Escapar de los Profesionales. Despus traer a Finnick a la lucha tan pronto comofuera posible.No lo s. No lo s. Slo s que tengo que volver junto a Peeta y mantenerlo con vida. Hacefalta cada gramo de mi fuerza para sentarme y arrastrarme a una posicin erguida apoyadacontra un rbol. Tengo suerte por tener algo a lo que sujetarme, ya que la selva est dandovueltas. Sin aviso, me echo hacia delante y vomito el festn de marisco, haciendo arcadas hastaque ya no es posible que quede ninguna ostra en mi cuerpo. Temblando y empapada de sudor,evalo mi condicin fsica.224 225. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Cuando levanto mi brazo herido, la sangre me salpica en la cara y el mundo da otro saltoalarmante. Cierro con fuerza los ojos y me aferro al rbol hasta que las cosas se estabilizan unpoco, despus doy unos pocos pasos con cuidado hasta un rbol vecino, arranco algo demusgo y, sin examinar ms la herida, me vendo el brazo con fuerza. Mejor. Definitivamentemejor no verlo. Despus permito a mi mano tocar tentativamente la herida de mi cabeza. Hayun enorme chichn pero no mucha sangre. Obviamente, tengo algn dao interno, pero noparezco estar en peligro de desangrarme hasta morir. Por lo menos no por la cabeza. Me seco las manos con musgo y agarro el arco con manos temblorosas con mi lastimadobrazo izquierdo. Aseguro una flecha en la cuerda. Obligo a mis piues a ascender por la ladera. Peeta. Mi ltimo deseo. Mi promesa. Mantenerlo vivo. Mi corazn se libera un pococuando me doy cuenta de que debe de estar vivo porque no ha sonado ningn can. Tal vezJohanna estaba actuando sola, sabiendo que Finnick estara de su parte una vez susintenciones estuvieran claras. Aunque es difcil adivinar lo que pasa entre esos dos. Pienso encmo l la mir en bisca de confirmacin antes de aceptar colocar la trampa de Beetee. Hayuna alianza mucho ms profunda basada en aos de amistad y quin sabe qu ms. Enconsecuencia, si Johanna se ha vuelto en mi contra, ya no debera confiuar en Finnick. Llego a esta conclusin slo segundos antes de or algo corriendo ladera abajo hacia m. NiPeeta y Beetee podran moverse a este paso. Me agacho detrs de una cortina de vias,ocultndome justo a tiempo. Finnick pasa volando a mi lado, su piel ensombrecida por lamedicina, saltando sobre la vegetacn como un ciervo. Enseguida ve la situacin de mi ataque,debe de ver la sangre. Johanna! Katniss! Grita. Me quedo en el sitio hasta que se va en la direccin quetomaron Johanna y los Profesionales. Me muevo tan rpidamente como puedo sin hacer que el mundo se convierta en unremolino. Mi cabeza palpita con el rpido latido de mi corazn. Los insectos, posiblementeexcitados por el olor a sangre, han incrementado sus chasquidos hasta que es un rugidoconstante en mis odos. No, espera. Ta vez mis odos estn pitando por el golpe. Hasta que losinsectos se callen, ser imposible decirlo. Pero cuando los insectos se callen, empezarn losrayos. Engo que ir ms rpido. Tengo que llegar hasta Peeta. La explosin de un can me para en seco. Alguien ha muerto. S que con todos corriendoen todas direcciones armados y asustados justo ahora, podra ser cualquiera. Pero quienquieraque sea, estoy segura de que la muerte pulsar el gatillo de un todos contra todos all fueraen la noche. La gente matar primero y se har preguntas despus. Obligo a mis piernas acorrer. Algo atrapa mis pies y caigo de bruces. Lo siento envolverse a mi alrededor, enredndomeen fibras afiladas. Una red! Esta debe de ser una de las redes de Finnick, colocada paraatraparme, y l debe de estar cerca, tridente en mano. Me agito slo un momento, sloconsiguiendo que la red se evuelva ms ajustadamente a mi alrededdor, y despus la veobrevemente a la luz de la luna. Confusa, levanto el brazo y veo que est enredado enrelucientes hilos dorados. No es para nada una de las redes de Finnick, sino el cable de Beetee. 225 226. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comMe pongo en pie con cuidado y descubro que estoy en un trozo de la cosa que se enred en untronco en su camino de vuelta al rbol del rayo. Me desenredo lentamente del cabble, salgo desu alcance, y prosigo mi ascenso. Mirndolo por el lado positivo, estoy en el camino correcto y no he quedado lo bastantedesorientada por mi lesin de la cabeza como para perder el sentido de la direccin. Por ellado negaivo, el cable me ha recordado la prxima tormenta eltcrica. An puedo or losinsectos, pero estn empezando a apagarse? Mantengo las vueltas de cable a unos metros a mi izquierda como gua mientras corro, perotengo mucho cuidado de no tocarlo. Si esos insectos se estn apagando y el primer rayo est apunto de golpear el rbol, entonces su energa bajar por ese cable y cualquiera en contactocon l morir. El rbol aparece en mi campo de visin, su tronco cubierto de oro. Aflojo el paso,intentando moverme con algo de sigilo, pero la verdad es que tengo suerte de mantenerme enpie. Busco una seal de los dems. Nadie. Nadie est aqu. Peeta? Llamo suavemente. Peeta? Un leve gemido me responde y me doy la vuelta para encontarr una figura tumbada en elsuelo ms arriba. Beetee! Exclamo. Me apresuro y me arrodillo a su lado. El gemido debe de haber sidoinvoluntario. No est consciente, aunque no puedo ver ninguna herida salvo el tajo bajo sucodo. Cojo un puado de musgo cercano y lo envuelvo torpemente mientars trato dedespertarlo. Beetee! Beetee, qu est pasando! Quin te cort? Beetee! Lo sacudode la forma de la que nunca deberas sacudir a nadie herido, pero no s qu ms hacer. Gimeotra vez y brevemente levanta una mano para apartarme.Es entonces cuando me doy cuenta de que est sosteniendo un cuchillo, uno que Peetallevaba antes, creo, que est envuelto en cable sin apretar. Perpleja, me pongo en pie ylevanto el cable, confirmando que est unido al rbol. Me lleva un momento recordar elsegundo extremo, mucho ms corto, que Beetee enroll elrededor de una rama y dej en elsuelo antes siquiera de empezar su diseo en el rbol. Haba credo que tena algn significadoelctrico, que se haba colocado para usarse despus. Pero nunca lo fue, porque aqu hayprobablemente unos buenos veinte o veinticinco metros.Entorno los ojos mirando colina arriba y me doy cuenta de que estamos a slo unos pocospasos del campo de fuerza. All est el cuadrado delator, alto y a mi derecha, tal y como estabaesta maana. Qu hizo Beetee? Intent clavar el cuchillo en el campo de fuerza tal y comohizo Peeta accidentalmente? Y qu pasa con el cable? Era este su plan de reserva? Sielectrificar el agua fallaba, tena pensado enviar la energa del rayo al campo de fuerza? Quhara eso, en cualquier caso? Nada? Mucho? Freirnos a todos? El campo de fuerza debe deser sobre todo tambin energa, supongo. El del Centro de Entrenamiento era invisible. Esteparece reflejar de algn modo la selva. Pero lo he visto parpadear cuando el cuchillo de Peetalo toc y cuando mis flechas lo golpearon. El mundo real yace justo detrs de l. 226 227. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Mis odos no estn pitando. Despus de todo eran los insectos. Ahora lo s porque estnapagndose rpidamente y no oigo nada salvo los sonidos de la selva. Levantar a Beetee esintil. No puedo despertarlo. No puedo salvarlo. No s que estaba intentando hacer con elcuchillo y el cable y l es incapaz de explicarse. El vendaje de musgo de mi brazo estempapado y no tiene sentido engaarme a m misma. Estoy tan mareada que me desmayaren cuestin de minutos. Tengo que apartarme de este rbol y . . . Katniss! Oigo su voz aunque est a mucha distancia. Pero qu est haciendo? Peetadebe de haber averiguado que ahora todos nos estn dando caza. Katniss! No puedo protegerlo. No puedo moverme rpido ni lejos y mis habilidades de disparo soncomo mucho cuestionables. Hago lo nico que puedo para apartar a los atacantes lejos de l yhacia m. Peeta! Grit. Peeta! Estoy aqu! Peeta! S, los atraeer, a cualquiera en mivecindad, lejos de Peeta y hacia m y el rbol que pronto ser un arma en s misma. Estoyaqu! Estoy aqu! No llegar. No con esa pierna de noche. Nunca llegar a tiempo. Peeta!Est funcionando. Puedo orlos venir. A dos. Abrindose camino rpidamente a travs de laselva. Mis rodillas empiezan a flaquear y me derrumbo junto a Beetee, apoyando el peso sobrelos talones. Mi arco y flechas se colocan en posicin. Si puedo acabar con ellos, sobrevivirPeeta al resto?Enobaria y Finnick llegan al rbol del rayo. No pueden verme, sentada por encima de ellosen la ladera, mi piel camuflada con ungento. Apunto al cuello de Enobaria. Con algo desuerte, cuando la mate, Finnick se agachar detrs del rbol en busca de refugio justo cuandoel rayo golpee. Y eso pasar de un momento a otro. Slo hay un levsimo chasquido de insectosaqu y all. Puedo matarlos ahora. Puedo matarlos a ambos. Otro can. Katniss! La voz de Peeta alla por m. Pero esta vez no respondo. Beetee an respirasuperficialmente a mi lado. l y yo moriremos pronto. Finnick y Enobaria morirn. Peeta estvivo. Dos caones han sonado. Brutus, Johanna, Chaff. Dos de ellos ya estn muertos. Eso ledejar a Peeta slo un tributo que matar. Y eso es lo mximo que puedo hacer. Un enemigo. Enemigo. Enemigo. La palabra evoca en m un recuerdo reciente. Lo traigo al presente. Laexpresin del rostro de Haymitch. Katniss, cuando ests en la arena . . . El ceo fruncido, elrecelo. Qu? Oigo mi propia voz tensndose al erizarme ante una acusacin nopronunciada. Slo recuerda quin es el enemigo. Dice Haymitch. Eso es todo. Las ltimas palabras de consejo de Haymitch para m. Por qu necesitara recordarlo?Siempre he sabido quin es el enemigo. Quin nos mata de hambre y nos tortura y nos mataen la arena. Quin matar pronto a todos a los que quiero. Bajo el arco cuando proceso este significado. S, s quin es el enemigo. Y no es Enobaria. 227 228. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Por fin veo el cuchillo de Beetee con ojos claros. Mis manos temblorosas deslizan el cablede la empuadura, lo enrollan en torno a la flecha justo sobre las plumas, y lo aseguran con unnudo aprendido durante el entrenamiento. Me levanto, girndome hacia el campo de fuerza, revelndome completamente pero sinque esto me preocupe ya. Slo preguntndome por dnde debera dirigir mi punta, dndehabra clavado Beetee el cuchillo de haber podido elegir. Mi arco se levanta hacia esecuadrado vibrante, el fallo, el . . . cmo lo llam l aquel da? La brecha en la armadura. Dejovolar la flecha, la veo golpear su objetivo y desvanecerse, arrastrando consigo el hilo de orodetrs. Mi pelo se pone de punta y el rayo golpea el rbol. Un fogonazo blanco recorre el cable, y durante slo un momento, la cpula explota en unacegadora luz azul. Me caigo de espaldas al suelo, el cuerpo intil, paralizado, los ojoscongelados abiertos, mientras ligeros pedacitos de materia me llueven encima. No puedoalcanzar a Peeta. Ni siquiera puedo alcanzar mi perla. Mis ojos luchan por capturar una ltimaimagen de belleza para llevar conmigo. Justo antes de que empiecen las explosiones, encuentro una estrella.228 229. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com 27 Todo parece erupcionar a la vez. La tierra explota en lluvias de polvo y plantas. Los rbolesestallan en llamas. Incluso el cielo se llena con fogonazos de brillantes colores. No se meocurre por qu est siendo bombardeado el cielo hasta que me doy cuenta de que losVigilantes estn tirando fuegos artificiales all arriba, mientras la destruccin de verdad sucedeen el suelo. Slo por si acaso no es lo bastante divertido el mirar la obliteracin de la arena yde los restantes tributos. O tal vez para iluminar nuestros sangrientos finales. Dejarn sobrevivir a alguien? Habr un vencedor de los Septuagsimo Quintos Juegos delHambre? Tal vez no. Despus de todo, qu era este Quarter Quell sino . . . Qu era lo quehaba ledo el Presidente Snow de la tarjeta? . . . un recordatorio para los rebeldes de que incluso los ms fuertes de entre elllos nopueden superar el poder del Capitolio . . . Ni siquiera el ms fuerte de entre los fuertes triunfar. Tal vez nunca tuvieron la intencinde tener un vencedor en estos Juegos. O tal vez mi acto final de rebelin forz su mano.Lo siento, Peeta, pienso. Siento no haber podido salvarte. Salvarlo? Ms bien rob sultima posibilidad de vivir, destruyendo el campo de fuerza. Tal vez, si todos hubiramosjugado segn las reglas, le habran dejado vivir. El aerodeslizador se materializa sobre m sin avisar. Si hubiera habido silencio, y un sinsajoestuviera posado cerca, habra odo a la selva quedarse en silencio y despus la llamada deadvertencia del pjaro que precede a la aparicin del aerodeslizador del Capitolio. Pero misodos nunca podran separar algo tan delicado en este bombardeo. La garra cae del lateral hasta que est justo encima. Las garras metlicas se delizan debajode m. Quiero gritar, correr, salir de aqu a golpes, pero estoy helada, impotente para hacernada salvo esperar fervientemente morir antes de alcanzar a las figuras oscuras que meesperan arriba. No me han perdonado la vida para coronarme vencedora sino para hacer mimuerte tan lenta y pblica como sea posible. Mis peores temores se ven confirmados cuando el rostro que me da la bienvenida dentrodel aerodeslizador pertenece a Plutarch Heavensbee, Vigilante en Jefe. Qu desastre he hechode estos preciosos Juegos del inteligente reloj que hace tictac y el campo de vencedores. lsufrir por su fracaso, probablemente perder la vida, pero no antes de verme castigada. Sumano se alza hacia m, creo que para golpearme, pero hace algo peor. Con ayuda de ndice ypulgar me cierra los prpados, sentencindome a la vulnerabilidad de la oscuridad. Ahorapueden hacerme cualquier cosa y ni siquiera lo ver venir. 229 230. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comMi corazn late con tanta fuerza que la sangre empieza a correr debajo de mi empapadavenda de musgo. Mis pensamientos se nublan. Despus de todo an es posible que sangrehasta morir antes de que me reanimen. En mi mente susurro un gracias a Johanna Mason porla excelente herida que infligi, y me desmayo. Cuando regreso a la semiconsciencia, puedo sentir que estoy tumbada sobre una mesaacolchada. Est la sensacin punzante de tubos en mi brazo izquierdo. Estn intentandomantenerme con vida porque, si me deslizo silenciosa y privadamente hacia la muerte, seruna victoria. An soy en general incapaz de moverme, abro los prpados, levanto la cabeza.Pero mi brazo derecho ha recuperado algo de movilidad. Est extendido cruzndome elabdomen, como una aleta, no, algo menos animado, como un garrote. No tengo verdaderacoordinacin motora, ninguna prueba de que siquiera tenga dedos todava. An as consigobambolear el brazo de un lado a otro hasta que arranco los tubos. Salta un pitido pero nopuedo permanecer despierta para descubrir a quien atraer. La siguiente vez que salgo a la superficie, mis manos estn atadas a la mesa, los tubos devuelta en mi brazo. Sin embargo, puedo abrir los ojos y levantar levemente la cabeza. Estoy enuna gran habitacin con techo bajo y una luz plateada. Hay dos filas de camas una frente a laotra. Puedo or la respiracin de lo que asumo son los dems vencedores. Directamente frentea m veo a Beetee con unas diez mquinas distintas enganchadas a l. Slo dejadnos morir!Grito en mi cabeza. Golpeo la cabeza con fuerza hacia atrs contra la mesa y me desvanezcode nuevo. Cuando por fin, de verdad, me despierto, las restricciones ya no estn. Levanto la mano ydescubro que tengo dedos que nuevamente pueden moverse bajo mis rdenes. Me siento yme aferro a la mesa acolchada hasta que la habitacin se enfoca. Mi brazo izquierdo estvendado pero los tubos cuelgan de barras junto a mi cama. Estoy sola salvo por Beetee, que todava yace frente a m, siendo sostenido por su ejrcitode mquinas. Dnde estn los otros, entonces? Peeta, Finnick, Enobaria y . . . y . . . uno ms,verdad? O bien Johanna o Chaff o Brutus, uno de ellos an estaba con vida cuandoempezaron las bombas. Estoy segura de que querrn crear ejemplo con todos nosotros. Perodnde se los han llevado? Se los han llevado desde el hospital a la crcel? Peeta . . . Susurro. Deseaba tanto protegerlo. Todava estoy resuelta a ello. Ya que hefracasado mantenindolo seguro con vida, debo encontrarlo, matarlo ahora antes de que elCapitolio pueda escoger los medios agonizantes de su muerte. Deslizo mis piernas fuera de lamesa y miro a mi alrededor en busca de un arma. Hay varias jeringas selladas en plsticoestril sobre una mesa cerca de la cama de Beetee. Perfecto. Todo lo que necesito es aire y unpinchazo directo a una de sus venas. Hago una pausa, considerando matar a Beetee. Pero si lo hago, los monitores empezarn apitar y me cogern antes de que llegue a Peeta. Hago una promesa muda de regresar arematarlo si puedo. Estoy desunda salvo por un delgado camisn, as que deslizo la jeringa bajo el vendaje quecubre la herida de mi brazo. No hay guardias en la puerta. Sin duda alguna estoy a kilmetros 230 231. Traduccin de www.librojoven.blogspot.compor debajo del Centro de Entrenamiento o en alguna fortaleza del Capitolio, y la posibilidad deque escape es inexistente. No importa. No me estoy escapando, slo acabando una misin.Me deslizo por un estrecho pasillo hasta una puerta metlica que est entreabierta. Alguienest tras ella. Saco la jeringa y la aferro en la mano. Apretndome contra la pared, escucho alas voces del interior. Se han perdido comunicaciones en el Siete, el Diez, y el Doce. Pero ahora el Once tiene elcontrol sobre el transporte, as que por lo menos hay esperanza de que saquen algo decomida. Plutarch Heavensbee, creo. Aunque en realidad slo he hablado con l una vez. Una vozspera hace una pregunta. No, lo siento. No hay modo de que pueda llevarte el Cuatro. Pero he dado rdenesespecficas para recuperarla si es posible. Es todo lo que puedo hacer, Finnick. Finnick. Mi mente lucha por captar el sentido de la conversacin, del hecho de que estteniendo lugar entre Plutarch Heavensbee y Finnick. Es l tan querido y tan cercano alCapitolio que le excusarn sus crmenes? O de verdad no tena ni idea de lo que pretendaBeetee? Grazna algo ms. Algo lleno de desesperacin. No seas estpido. Eso es lo peor que podras hacer. Hacer seguro que la mataran.Mientras t ests vivo, la mantendrn a ella viva como cebo. Dice Haymitch. Dice Haymitch! Cruzo la puerta con un golpe y tropiezo al interior de la habitacin.Haymitch, Plutarch y un Finnick en muy malas condiciones estn sentados alrededor de unamesa puesta con una comida que nadie est comiendo. La luz del da entra por las ventanascurvas, y en la distancia veo la cpula de un bosque de rboles. Estamos volando. Ya has dejado de dormitar, preciosa? Dice Haymitch, el fastidio evidente en su voz.Pero cuando me echo hacia delante l avanza y me coge de las muecas, mantenindome enpie. Mira mi mano. As que sois t y una jeringa contra el Capitolio? Ves, esta es la raznpor la que nadie te deja a ti hacer los planes. Lo miro sin comprender. Sultala. Sientola presin incrementarse en mi mueca derecha hasta que mi mano se ve obligada a abrirse ysoltar la jeringa. Me sienta en una silla junto a Finnick.Plutarch me pone un cuenco de caldo delante. Un panecillo. Me coloca una cuchara en lamano. Come. Dice en una voz mucho ms amable de la que us Haymitch. Haymitch se sienta directamente frente a m. Katniss, voy a explicarte lo que ha pasado. No quiero que preguntes nada hasta quetermine. Entiendes? Asiento, atontada. Y esto es lo que me dice.231 232. Traduccin de www.librojoven.blogspot.comHaba un plan para sacarnos de la arena dese el momento en que el Quell fue anunciado.Los tributos de los distritos 3, 4, 6, 7, 8 y 11 tenan diversos grados de conocimiento acerca deello. Plutarch Heavensbee ha sido, durante varios aos, parte de un grupo secreto queintentaba acabar con el Capitolio. Se asegur de que el cable estuviera entre las armas. Beeteeera el encargado de abrir un agujero en el campo de fuerza. El pan que recibimos en la arenaera un cdigo para el momento del rescate. El distrito de donde era originario el pan indicabael da. Tres. El nmero de panecillos la hora. Veinticuatro. El aerodeslizador pertenece alDistrito 13. Bonnie y Twill, las mujeres del 8 que conoc en el bosque, tenan razn sobre suexistencia y sus capacidades de defensa. Actualmente estamos en un viaje indirecto al Distrito13. Mientras tanto, la mayora de los distritos de Panem estn en plena rebelin. Haymitch se detiene para ver si lo sigo. O tal vez ha terminado por el momento. Es muchsimo que absorber, este elaborado plan en el que yo era una ficha, tal y como sesupona que deba ser una ficha en los Juegos del Hambre. Utilizada sin mi consentimiento, sinsaberlo. Por lo menos en los Juegos del Hambre saba que estaban jugando conmigo. Mis supuestos amigos han sido mucho ms reservados. No me lo dijisteis. Mi voz es tan spera como la de Finnick. No se os dijo ni a ti ni a Peeta. No podamos arriesgarnos. Dice Plutarch. Inclusoestaba preocupado de que mencionaras mi indiscrecin con el reloj durante los Juegos. Sacasu reloj de bolsillo y desliza su pulgar sobre el cristal, encendiendo el sinsajo. Por supuesto,cuando te ense esto, no haca ms que darte una pista sobre la arena. Como mentora. Pensque podra ser el primer paso para ganarme tu confianza. Nunca se me pas por la cabeza quevolvieras a ser tributo. Todava no entiendo por qu a Peeta y a m no se nos inform sobre el plan. Digo. Porque una vez explotara el campo de fuerza, serais los primeros a los que intentarancapturar, y cuanto menos supirais, mejor. Dice Haymitch. Los primeros? Por qu? Digo, intentando asirme al hilo de pensamiento. Por la misma razn por la que los dems acordamos morir para manteneros con vida. Dice Finnick. No, Johanna intent matarme. Digo. Johanna te noque para arrancarte el rastreador del brazo y para apartar a Brutus y aEnobaria de ti. Dice Haymitch. Qu? Me duele mucho la cabeza y quiero que dejen de hablar en crculos. No sde qu . . . Tenamos que salvarte porque t eres el sinsajo, Katniss. Dice Plutarch. Mientras tvivas, la revolucin vive. 232 233. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com El pjaro, la insignia, la cancin, las bayas, el reloj, la galleta, el vestido que estall enllamas. Yo soy el sinsajo. El que sobrevivi a pesar de los planes del Capitolio. El smbolo de larebelin.Es lo que sospech en el bosque cuando encontr a Bonnie y Twill huyendo. Aunque nuncallegu a entender la magnitud. Aunque claro, no se pretenda que lo entendiera. Pienso enHaymitch despreciando mis planes para huir del Distrito 12, para empezar mi propiolevantamiento, incluso la misma nocin de que el Distrito 13 pudiera existir. Subterfugios yengaos. Y si l pudo hacerlo, detrs de su mscara de sarcasmo y borrachera, tanconvincentemente y durante tanto tiempo, sobre qu ms ha mentido? S sobre qu ms. Peeta. Susurro, mi corazn dando un vuelco. Los otros mantuvieron a Peeta con vida porque si l mora, sabamos que no habramodo de mantenerte en una alianza. Dice Haymitch. Y no podamos arriesgarnos adejarte sin proteccin. Sus palabras son muy pragmticas, su expresin inmutable, pero nopuede ocultar el tono grisceo que colorea su semblante. Dnde est Peeta? Siseo. Fue capturado por el Capitolio junto con Johanna y Enobaria. Dice Haymitch. Y por fintiene la decencia de bajar la mirada.Tcnicamente, estoy desarmada. Pero nadie debera subestimar el dao que pueden hacerlas uas, especialmente si el objetivo no est preparado. Me lanzo sobre la mesa y rastrillo conlas mas la cara de Haymitch, haciendo que fluya la sangre y causando dao en un ojo. Despuslos dos nos estamos gritando cosas terribles, terribles, y Finnick est intentando apartarme, ys que Haymitch apenas puede contenerse y no hacerme pedazos, pero yo soy el sinsajo. Yosoy el sinsajo, y ya es bastante difcil mantenerme viva tal y como estn las cosas. Otras manos ayudan a Finnick y estoy de vuelta en mi mesa, mi cuerpo sujeto, mis muecasatadas, as que golpeo la cabeza, enfurecida, una y otra vez contar la mesa. Una jeringa mepincha en el brazo y la cabeza me duele tanto que dejo de luchar y simplemente gimohorriblemente como un animal herido, hasta que mi voz ya no puede ms. La droga causa sedacin, no sueo, as que estoy atrapada en una miseria incmoda yvagamente dolorosa durante lo que parece una eternidad. Reinsertan sus tubos y me hablanen voces calmantes que nunca me llegan. Todo en lo que puedo pensar es Peeta, yaciendo enuna mesa similar en algn sitio, mientras intentan obtener de l informacin que ni siquieratiene. Katniss. Katniss, lo siento. La voiz de Finnick llega desde la cama al lado de la ma y sedesliza hasta mi letargia. Tal vez porque sufrimos el mismo tipo de dolor. Quera volver apor l y Johanna, pero no poda moverme. No respondo. Las buenas intenciones de Finnick Odair significan menos que nada. Es mejor para l que para Johanna. Averiguarn bastante pronto que l no sabe nada. Yno lo matarn si pueden usarlo en tu contra. Dice Finnick. 233 234. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Como cebo? Le digo al techo. Igual que usarn a Annie como cebo, Finnick?Puedo orlo llorar pero no me importa. Probablemente ni se molestarn en interrogarla aella, tan perdida est. Perdida en la profundidad de sus Juegos de hace aos. Hay una granprobabilidad de que yo est yendo en la misma direccin. Tal vez ya me estoy volviendo loca ynadie tiene el valor de decrmelo. Ya me siento lo bastante loca. Deseara que estuviera muerta. Dice. Deseara que todos estuvieran muertos ynosotros tambin. Sera lo mejor. Bueno, no hay una buena respuesta para eso. Apenas puedo disputarlo ya que estabaandando por ah con una jeringa para matar a Peeta cuando los encontr. De verdad lo quieromuerto? Lo que quiero . . . lo que quiero es tenerlo de vuelta. Pero ahora nunca lo tendr devuelta. Incluso si de algn modo las fuerzas rebeldes se las arreglaran para acabar con elCapitolio, puedes estar seguro de que el ltimo acto del Presidente Snow ser rebanarle lagarganta a Peeta. No. Nunca lo tendr de vuelta. As que muerto es lo mejor. Pero sabr eso Peeta, o seguir luchando? Es tan fuerte y tan buen mentiroso. Cree quetiene alguna posibilidad de sobrevivir? Le importa siquiera si es as? No estaba entre susplanes, en cualquier caso. Ya haba renunciado a la vida. Tal vez, si sabe que yo fui rescatada,incluso est contento. Siente que tuvo xito en su misin de mantenerme con vida. Creo que lo odio todava ms que a Haymitch.Abandono. Dejo de hablar, de responder, rechazo la comida y el agua. Pueden bombear loque les apetezca en mi brazo, pero hace falta ms que eso para hacer que una persona sigaadelante una vez ha perdido el deseo de vivir. Tengo la extraa idea de que si muero, a Peetale permitirn vivir. No como alguien libre sino como un Avox o algo, sirviendo a los futurostributos del Distrito 12. Despus tal vez podra encontrar la forma de escapar. Mi muertetodava podra, de hecho, salvarlo.Si no puede, no importa. Es suficiente morir de rencor. Para castigar a Haymitch, quien, deentre todas las personas en este mundo putrefacto, nos ha convertido a Peeta y a m en fichasde sus Juegos. Yo confiaba en l. Puse lo que era precioso en las manos dse Haymitch. Y me hatraicionado. Ves, esta es la razn por la que nadie te deja a ti hacer los planes, dijo. Es cierto. Nadie con dos dedos de frente me dejara a m hacer los planes. Porqueobviamente no puedo distinguir a un amigo de un enemigo. Un montn de gente viene a hablarme, pero hago que todas sus palabras suenen como elchasquido de los insectos en la selva. Sin significado y distantes. Peligrosas, pero slo si teacercas. Cuando las palabras empiezan a distinguirse, gimo hasta que me dan ms analgsico yeso arregla las cosas. Hasta que una vez abro los ojos y encuentro a alguien a quien no puedo bloquear,mirndome desde arriba. Alguien que no suplicar, ni explicar, ni pensar que puede alterarmi diseo con ruegos, porque slo l sabe cmo opero. 234 235. Traduccin de www.librojoven.blogspot.com Gale. Susurro. Hola, Catnip. Aparta con la mano un mechn de pelo de mis ojos. Un lado de su caraha sido quemado bastante recientemente. Su brazo est en un cabestrillo, y puedo ver vendasbajo su camisa de minero. Qu le ha pasado? Cmo est siquiera aqu? Algo muy malo hapasado en casa. No es tanto cuestin de olvidarme de Peeta como de acordarme de los dems. Todo lo quehace falta es una mirada a Gale y todos vuelven resurgiendo al presente, exigiendo que leshaga caso. Prim? Digo con voz ahogada. Est viva. Tambin tu madre. Las saqu a tiempo. No estn en el Distrito Doce? Despus de los Juegos, enviaron aviones. Soltaron bombas. Vacila. Bueno, ya sabeslo que le pas al Quemador. Lo s. Lo vi arder. El viejo almacn cubierto en polvo de carbn. Todo el distrito estcubierto de eso. Un nuevo tipo de horror empieza a despertarse en m cuando me imaginobombas golpeando la Veta. No estn en el Distrito Doce? Repito. Como si decirlo fuera a esquivar la realidad. Katniss. Dice Gale suavemente.Reconozco esa voz. Es la misma que utiliza para acercarse a animales heridos antes de darel golpe de gracia. Levanto la mano instintivamente para bloquear sus palabras, pero l la cogey la agarra con fuerza. No. Susurro. Pero Gale no es de los que me ocultan secretos. Katniss, no hay Distrito Doce.FIN DEL LIBRO DOSLa traduccin de un libro requiere mucho tiempo y esfuerzo, as que sera muy deagradecer si, ya que has ledo este libro tarducido por m, ahora te pasaras por mi blog.Hacerte seguidor, dejar tu propia opinin en la ficha del libro, o cualquier otra cosaque se te ocurra. Es eso lo que anima a seguir adelante con un blog y, tal vez, aemprender otros proyectos similares. Gracias.barnsdale11 www.LibroJoven.Blogspot.com235