Under the Never Sky

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    08-Feb-2016

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  • 1

  • 2

    Un milln de maneras de morir

    Una sola manera de vivir

  • 3

    Agradecimientos Moderadora

    Yosbe

    Traductoras

    Lalaemk Paaau

    Susanauribe LizC AariS

    Alexiacullen Selene PokeR Simoriah Clo

    Yosbe Liseth_Johanna Malu Cullen Eve2707 Ann!! Xhessii

    Angeles Rangel MariT ZAMIRA Dullce Mari Flochi

    Correctoras

    Marina012

    Ann!!

    kathesweet

    Mishy

    Nikola

    Yosbe Pimienta

    Recopilacin y diseo

    Yosbe

    Especiales agradecimientos a Mari, por ayudar a seguir adelante este libro.

  • 4

    Contenido

    Sinopsis..5

    Captulo 1..7

    Captulo 2..20

    Captulo 3..26

    Captulo 4..31

    Captulo 5..39

    Captulo 6..51

    Captulo 7..60

    Captulo 8..65

    Captulo 9..69

    Captulo 1074

    Captulo 1184

    Captulo 1288

    Captulo 1392

    Captulo 14101

    Captulo 15112

    Captulo 16123

    Captulo 17127

    Captulo 18133

    Captulo 19138

    Captulo 20153

    Captulo 21166

    Captulo 22173

    Captulo 23177

    Captulo 24183

    Captulo 25191

    Captulo 26198

    Captulo 27205

    Captulo 28212

    Captulo 29220

    Captulo 30226

    Captulo 31230

    Captulo 32238

    Captulo 33243

    Captulo 34247

    Captulo 35251

    Captulo 36256

    Captulo 37264

    Captulo 38269

    Captulo 39275

    Captulo 40279

    Captulo 41281

    Captulo 42285

    Captulo 43290

    Captulo 44294

    Captulo 45301

    Prximo Libro. 304

    Sobre la autora.305

  • 5

    Sinopsis Sus mundos los separaban.

    El destino los uni.

    ria es un adolescente en la ciudad aislada de Reverie. Al igual

    que todos los Habitantes, ella pasa su tiempo con sus amigos en

    los entornos virtuales, llamados Reinos, se accede a travs de un

    sistema ptico llamado Smarteye. Aria disfruta de los Reinos y la vida fcil en

    Reverie. Cuando es forzada a salir de la cpsula por un crimen que no cometi,

    cree que su muerte es inminente. El mundo exterior se conoce como La Tienda

    de la Muerte, el peligro en todas las direcciones.

    Como un Forastero, Perry siempre ha conocido el hambre, los feroces

    depredadores y las violentas tormentas de energa de la arremolinada

    atmsfera electrificada llamada ter. Un poco exiliado, incluso entre su tribu de

    caza, Perry soporta estas pruebas todos los das con sus habilidades

    excepcionales, ya que est dotado de sentidos de gran alcance que le permiten

    oler el peligro, comida e incluso las emociones humanas.

    Ellos se unen a regaadientes, Aria debe depender de Perry, a quien considera

    un brbaro, para ayudarla a volver a Reverie, mientras que Perry necesita a Aria

    para ayudar a desentraar el misterio del secuestro de su sobrino amado por los

    Habitantes. Juntos se embarcan en un viaje, cuestionados tanto por sus

    prejuicios, como por los encuentros con los canbales y los lobos. Pero para su

    sorpresa, Aria y Perry forjan un inslito amor, que cambiar para siempre el

    destino de todos los que viven Under The Never Sky.

    A

  • 6

  • 7

    1

    Aria

    Traducido por Yosbe

    Corregido por Marina012

    lamaban al mundo ms all de las paredes del Compartimiento

    La Tienda de la Muerte. Un milln de maneras de morir all

    afuera. Aria nunca pens que estara tan cerca. Mordi su labio

    mientras vea las pesadas puertas de acero. En una pantalla se

    lea AGRICULTURA 6. NO ENTRAR en letras rojas intermitentes. Ag 6 slo

    era una cpula de servicio, se dijo Aria a s misma. Docenas de cpulas suplan a

    Reverie con comida, agua, oxgeno, todas las cosas que una ciudad confinada

    necesitaba. Ag 6 haba resultado daada en una reciente tormenta, pero

    supuestamente el dao era menor. Supuestamente.

    Tal vez deberamos devolvernos dijo Paisley. Ella se detuvo al lado de Aria

    en la cmara de aire, retorciendo nerviosamente una hebra de su largo cabello

    rojo.

    Los tres chicos se agacharon sobre el panel de control en la puerta, interfiriendo

    la seal para que pudieran salir sin activar ninguna alarma. Aria trat de ignorar

    sus constantes discusiones.

    Vamos, Paisley. Qu es lo peor que puede pasar?

    Aria quiso bromear, pero su voz son muy tensa as que aadi una risa. La cual

    brot sonando medio histrica.

    Qu puede pasar en una cpula daada? Paisley cont con sus delgados

    dedos. Nuestra piel podra descomponerse. Podramos quedarnos fuera. Y la

    tormenta del ter podra convertirnos en tocinetas humanas. Luego los

    canbales podran comernos para el desayuno.

    Es slo otra parte de Reverie dijo Aria.

    Una parte fuera de los lmites.

    L

  • 8

    Pais, no tienes que ir.

    T tampoco dijo Paisley, pero estaba equivocada.

    Por los ltimos cinco das, Aria se haba preocupado constantemente por su

    madre. Por qu no haba estado en contacto? Lumina nunca se haba perdido

    ninguna de sus visitas diarias, sin importar cun absorta estuviese en su

    investigacin mdica. Si Aria quera respuestas, ella necesitaba entrar a esa

    cpula.

    Por centsima vez espera, milsima vez, Ag 6 es segura dijo Soren sin

    voltearse del tablero. Crees que quiero morir esta noche?

    l tena un punto. Soren se amaba demasiado a s mismo para arriesgar su

    propia vida. La mirada de Aria descans en los msculos de su espalda. Soren

    era el hijo del Director de Seguridad de Reverie. Tena la clase de piel que slo

    vena con los privilegios. Incluso estaba bronceado, un ridculo beneficio

    considerando que ninguno de ellos haba visto alguna vez el sol. Tambin era un

    genio rompiendo cdigos.

    Bane y Echo observaban a su lado. Los hermanos seguan a Soren a todos lados.

    l usualmente tena un centenar de seguidores, pero eso era en los Reinos. Esta

    noche slo cinco de ellos compartan la cmara de aire.

    Slo cinco de ellos rompiendo la ley.

    Soren se enderez, con una sonrisa arrogante.

    Voy a tener que hablar con mi padre sobre sus protocolos de seguridad.

    Lo lograste? pregunt Aria.

    Soren se encogi de hombros.

    Hubo alguna duda? Ahora la mejor parte. Momento de apagarse.

    Espera dijo Paisley. Pens que solo ibas a interferir nuestros Smarteyes1.

    Los he estado interfiriendo, pero no nos dar suficiente tiempo. Necesitamos

    apagarlos.

    Aria pas un dedo sobre su Smarteye. Ella siempre haba usado el transparente

    dispositivo sobre su ojo izquierdo y siempre estaba encendido. El Ojo los llevaba

    a los Reinos, los espacios virtuales donde pasaban la mayora del tiempo.

    Caleb nos matar si no regresamos pronto dijo Paisley.

    1 Smarteyes: Sistema ptico que tienen los Habitantes unido a su ojo.

  • 9

    Aria puso los ojos en blanco.

    Tu hermano y sus noches temticas. Usualmente cruzaba los Reinos con

    Paisley y su hermano mayor, Caleb, desde su lugar favorito en el segundo Saln

    General. El ltimo mes, Caleb haba planeado sus noches en torno a temas. El

    tema de esta noche Alimentando Amigonstruos, comenzaba en un Reino

    Romano donde se daran banquete con un jabal asado y guisado de langosta.

    Luego pasaran a un festn de Minotauro en un Reino Mitolgico. Slo estoy

    feliz de que no hayamos ido antes de las piraas.

    Gracias a su Smarteye, Aria haba mantenido sus visitas diarias con su madre,

    quien haba seguido su investigacin en Bliss, otra Cpula a cientos de

    kilmetros de distancia. La distancia nunca haba importado hasta hace cinco

    das atrs, cuando la conexin con Bliss se rompi.

    Por cunto tiempo planeamos quedarnos all? pregunt Aria. Slo

    necesitaba unos pocos minutos a solas con Soren. Slo lo suficiente para

    preguntarle sobre Bliss.

    Una sonrisa emergi en la cara de Bane.

    Lo suficiente para festejar en el reino!

    Echo se apart el cabello de sus ojos.

    Lo suficiente para festejar en carne y hueso!

    El nombre en realidad de Echo era Theo pero muy poca gente lo recordaba. Su

    sobrenombre le encajaba a la perfeccin.

    Podemos apagarlos por una hora. Soren le gui el ojo. Pero no te

    preocupes, te encender despus.

    Aria se oblig a rer, fogosa y coqueta.

    Es mejor que lo hagas.

    Paisley le dio una mirada de sospecha. Ella no saba el plan de Aria. Algo haba

    pasado en Bliss, y Aria saba que Soren poda obtener informacin de su padre.

    Soren movi los hombros como un boxeador entrando a un cuadriltero.

    Aqu vamos, Interferencias. Aguntense los pantalones. Vamos apagarlos a la

    cuenta de tres, dos

    Aria se sorprendi por la resonancia estridente que vena de las profundidades

    de sus odos. Una pared roja se estrell en su campo de visin. Ardientes agujas

    de dolor se clavaron en su ojo izquierdo y se esparcieron hacia su cuero

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    cabelludo. Se reunieron en la base del crneo y luego se dispararon por la

    espalda, explotando a travs de sus miembros. Escuch a uno de los chicos

    maldecir rigurosamente por el alivio. La pared roja se desvaneci tan rpido

    como haba llegado.

    Parpade unas pocas veces, desorientada. Los iconos de sus Reinos favoritos

    haban desaparecido. La cola de mensajes y el cintillo de noticias en la parte

    baja de su Pantalla Inteligente se haban ido tambin, dejando slo la puerta de

    la cmara de aire, que luca plida, filtrada a travs de una suave pelcula. Ella

    mir hacia sus botas grises. Gris Medio. Una sombra que cubra casi cada

    superficie de Reverie. Cmo poda lucir menos vibrante el gris?

    Una sensacin de soledad se apoder de ella a pesar de estar en la pequea

    habitacin llena de gente. No poda creer que la gente haba vivido de esta

    manera alguna vez, con nada ms que lo real. Salvajes en el exterior seguan

    viviendo de esta manera.

    Ha funcionado dijo Soren. Estamos afueras! Somos simplemente carne!

    Bane salt arriba y abajo.

    Somos como los Salvajes!

    Somos Salvajes! grit Echo. Somos Forasteros!

    Paisley segua parpadeando una y otra vez. Aria quera tranquilizarla, pero no

    poda concentrarse con Bane y Echo vociferando alrededor del pequeo espacio.

    Soren hizo girar una barra manual de liberacin sobre la puerta. La cmara se

    despresuriz con un silbido rpido y una rfaga de aire fresco. Aria mir hacia

    abajo, viendo asombrada las manos de Paisley apretadas con las de ella. Tuvo

    slo un segundo para absorber el hecho de que no haba tocado a nadie en

    meses, desde que su mam se fue, antes de que Soren abriera la puerta.

    Libertad por fin dijo l, y luego dio un paso a la oscuridad. En el haz de luz

    que se derramaba de la cmara de aire vio los mismos pisos lisos que corran

    por todas partes en Reverie, pero estaban recubiertos con una capa de polvo.

    Las huellas de Soren grababan un rastro en la penumbra.

    Qu si la cpula no era segura? Y que si Ag 6 estaba llena de peligros

    externos? Un milln de muertes en la Tienda de la Muerte. Un milln de

    enfermedades podan estar nadando en el aire pasando por sus mejillas. Inhalar

    de repente se senta como suicidio.

    Aria escuch pitidos de un teclado viniendo desde la direccin de Soren.

  • 11

    Rastros de luces parpadearon con una serie de chasquidos fuertes. Un espacio

    cavernoso apareci. Filas de cultivo se remontaban en uniformes lneas. En lo

    alto, tubos y vigas entrecruzaban el techo. No vio agujeros u otros signos de

    destruccin. Con sus pisos sucios y tranquilidad solemne, la cpula

    simplemente pareca descuidada.

    Soren salt en frente de la puerta, abrazando el marco.

    Clpenme si esta resulta ser la mejor noche de sus vidas.

    La comida creca de montculos de plstico que llegaban a la cintura. Fila tras

    fila de frutas y vegetales se extendan a su alrededor en lneas interminables.

    Como todo en la Cpula, fueron diseados genticamente para ser eficaces. No

    tenan hojas, y no necesitaban de tierra y slo poca agua para crecer.

    Aria sac un durazno seco, encogindose con facilidad a medida que aporreaba

    la suave carne. En los Reinos la comida an creca, o pretenda crecer

    virtualmente, en granjas con graneros rojos y campos bajo un cielo soleado.

    Record el ltimo lema del Smarteye, Mejor que lo Real. Es cierto, en este caso.

    La comida de verdad en Ag. 6 parecan personas viejas antes de la reversin del

    envejecimiento.

    Los chicos pasaron los primeros diez minutos persiguindose por los pasillos y

    saltando por encima de las filas de cultivo. Eso se convirti en un juego llamado

    por Soren Rotball, que consista en pegarle al otro con frutos. Aria jug por un

    rato, pero Soren segua apuntndola a ella y le lanzaba demasiado duro.

    Ella se cubri con Paisley, agachndose detrs de una fila mientras Soren

    cambiaba las reglas del juego otra vez. Aline a Bane y a Echo contra el paredn

    al estilo de fusilamiento y luego dispar toronjas contra los hermanos, que se

    quedaron all rindose.

    No ms ctricos! grit Bane. Vamos a hablar!

    Echo alz sus manos como Bane.

    Nos entregamos, Segador de Frutas! Vamos a hablar!

    La gente siempre hacia lo que Soren quera. l tena la prioridad en todos los

    mejores Reinos. Incluso haba un Reino llamado as por l, SOREN 18. El padre

    de Soren lo cre para l por su dcimo octavo cumpleaos hace un mes atrs.

    Tilted Green Bottles toc un concierto especial. Durante la ltima cancin, el

    estadio se inund con agua de mar. Todo el mundo se haba transformado en

  • 12

    sirenas y tritones. Incluso en los Reinos, donde todo era posible, esa fiesta haba

    sido espectacular. Esto desat la locura de conciertos bajo el agua. Soren haba

    hecho que las aletas fueran sexy.

    Aria no se involucraba mucho con l despus de clases. Soren rega los deportes

    y combates de los Reinos. Lugares donde la gente poda competir y ser

    calificados. Normalmente ella se mantena en arte y msica de los Reinos con

    Paisley y Caleb.

    Mira esta porquera dijo Paisley, frotando una salpicadura naranja en sus

    pantalones. No se quitar.

    Se llama mancha dijo Aria.

    Cul es el punto de las manchas?

    Ninguno. Eso por lo que no las tenemos en los Reinos. Aria estudi a su

    mejor amiga. Paisley tena una expresin cansada, su ceo superpuesto al borde

    de su Smarteye. Ests bien?

    Paisley pas sus dedos en frente de su Ojo.

    Odio esto. Todo est perdido, sabes? Dnde est todo el mundo? Y por qu

    sueno tan falsa?

    Todos lo hacemos. Como si nos hubisemos tragado unos megfonos.

    Paisley levant una ceja.

    Unos qu?

    Unos conos que la gente usaba para que sus voces fuesen ms altas. Antes de

    los micrfonos.

    Suena a mega-regresin dijo Paisley. Ella se desliz y cuadro los hombros

    hacia Aria. Vas a decirme qu est pasando? Por qu estamos con Soren?

    Ahora que estaban desconectados, Aria se dio cuenta que poda decirle a Paisley

    la razn por la que estaba coqueteando con l.

    Necesito averiguar sobre Lumina. S que Soren puede obtener informacin de

    su padre. l puede que sepa algo.

    La expresin de Paisley se suaviz.

    La conexin probablemente slo se cay. Escuchars de ella pronto.

  • 13

    La conexin slo se ha cado por unas pocas horas anteriormente. Nunca por

    tanto tiempo.

    Paisley suspir, recostndose contra el montculo de plstico.

    No poda creer cuando le cantante la otra noche. Y debiste de ver a Caleb.

    Pens que habas asaltado las medicinas de tu madre.

    Aria sonri. Usualmente mantena su voz en privado, algo estrictamente entre

    ella y su mam. Pero unas pocas noches atrs, se oblig a cantar una

    bochornosa balada a Soren en un Cabaret del Reino. En minutos El Reino haba

    alcanzando su capacidad total, con cientos de personas esperando escucharla

    cantar. Aria se haba ido. Y justo como haba esperado, Soren la haba

    perseguido desde entonces. Cuando l haba propuesto la idea de esta noche ella

    haba saltado a la oportunidad.

    Tengo que mantenerlo interesado. Se sac una semilla de la rodilla.

    Hablar con l tan pronto como suspenda su guerra de frutas. Luego nos iremos

    de aqu.

    Vamos a hacer que se detenga ahora. Le diremos que estamos aburridas lo

    cual es as.

    No, Pais dijo Aria. Soren no era una persona a la que se deba presionar.

    Lo manejar.

    Soren salt sobre la fila de cultivo en frente de ellas, haciendo que las dos

    saltaran. l sostena un aguacate, con su brazo echado hacia atrs. Sus botas

    estaban cubiertas de manchas de jugo y pulpa.

    Qu pasa? Por qu soo estn aqu sentadas?

    Estamos aburridas del Rotball dijo Paisley.

    Aria hizo una mueca, esperando la reaccin de Soren. l cruz sus brazos, su

    mandbula apretndose de lado a lado mientras vea abajo, hacia ellas.

    Tal vez deban irse entonces. Esperen. Casi se me olvida. No pueden irse.

    Supongo que tendrn que seguir aburridas, Paisley.

    Aria mir la puerta de la cmara de aire. Cundo se haba cerrado? Se dio

    cuenta que l tena todos los cdigos de la puerta y los de restablecer los

    Smarteye.

    No puedes atraparnos aqu, Soren.

    Las acciones preceden a las reacciones.

  • 14

    De qu est hablando? pregunt Paisley.

    Soren! Ven para ac llam Bane. Necesitas ver esto!

    Damas. Se me necesita en otro lado.

    Lanz el aguacate en el aire antes de alejarse trotando. Aria lo agarr sin pensar.

    Se abri en su mano, convirtindose en un desastre de mancha verde.

    Se refiere a que ya es demasiado tarde, Pais. Ya nos ha encerrado aqu.

    Aria comprob la puerta de la cmara una vez ms. El panel no responda. Se

    qued observando el interruptor rojo de emergencia. Se conectaba directamente

    a la computadora central. Si ella lo accionaba, los Guardianes de Reverie

    vendran para ayudarlos. Pero tambin habra castigo por salir y probablemente

    tambin sus privilegios en los Reinos acoplados. Y ella perdera cualquier

    posibilidad para hablar con Soren sobre su madre.

    Nos quedaremos un poco ms. Ellos tienen que regresar pronto.

    Paisley puso su cabello haca atrs de su hombro.

    Muy bien. Pero puedo sostener tu mano otra vez? Se siente ms como estar

    en los Reinos.

    Aria mir a la mano extendida de su mejor amiga. Los dedos de Paisley estaban

    sacudindose ligeramente. Ella tom su mano, pero luch con la urgencia de

    alejarla mientras caminaban al otro extremo de la cpula juntas. All, los tres

    chicos pasaron por una puerta que Aria no haba notado antes. Otro set de luces

    se encendi. Por un momento se pregunt si su Smarteye se haba reactivado y

    realmente estaba viendo un Reino. Un bosque se alzaba delante de ellos,

    hermoso y verde. Luego mir hacia arriba, viendo un familiar techo blanco por

    encima de la copa de los rboles, atravesado por un laberinto de luces y tuberas.

    Se dio cuenta que era un gran terrario2.

    Yo lo encontr dijo Bane. No soy un campen?

    Echo seal con la cabeza hacia un lado, su pelo enmaraado apartndose de

    los ojos.

    Un campen, hombre. Es irreal. Quiero decir, es real. Zas! Ya sabes lo que

    quiero decir.

    2Terrario: Invernaderos en el que se reproducen fielmente las condiciones ambientales necesarias para

    distintos seres de vida total o parcialmente terrestre.

  • 15

    Los dos miraron a Soren.

    Perfecto dijo l, con intencin en su mirada. Se quit la camisa, la arroj a

    un lado, y corri dentro del bosque. En el siguiente instante, Bane y Echo lo

    siguieron.

    No vamos a ir, no? pregunt Paisley.

    No as.

    Aria, no bromees.

    Pais, mira este lugar. Dio un paso adelante. La fruta podrida era una cosa.

    Un bosque era una verdadera tentacin. Tenemos que verlo.

    Era ms fro y oscuro bajo los rboles. Aria desliz su mano libre por encima de

    los troncos, sintiendo su textura rgida. Las seudo-cortezas no se sentan como

    si fuesen a morder tu piel. Ella aplast una hoja seca en la palma, creando

    speras sobras. Mir los patrones de hojas y ramas ms arriba, imaginando que

    si los chicos se calmaban, podra ser capaz de or los rboles respirar.

    Aria mantena el rastro de Soren mientras se adentraban ms en el bosque,

    buscando la oportunidad de hablar con l, mientras trataba de ignorar la

    hmeda y clida mano de Paisley. Ella y Paisley se haban agarrado de las

    manos antes, en los Reinos, cuando el contacto fsico haba sucedido. Pero se

    senta ms suave all, a diferencia del apretn constrictivo que senta ahora.

    Los chicos se perseguan el uno al otro en los bosques. Haban encontrado palos,

    los cuales usaban como lanzas, y se haban frotado tierra en sus caras y pecho.

    Pretendan ser Salvajes, como los otros que vivan en el exterior.

    Soren! grit Aria mientras l pasaba corriendo. Hizo una pausa, lanza en

    mano, y le silb. Ella se ech hacia atrs. Soren se ri de ella y sali corriendo.

    Paisley la oblig a parar.

    Me estn asustando.

    Lo s. Ellos siempre son aterradores.

    No los chicos. Los rboles. Se siente como si fuesen a caer encima de nosotros.

    Aria mir hacia arriba. Tan diferentes como los bosques se sentan, ella no haba

    pensado en eso.

    Est bien. Vamos esperar en la cmara de aire dijo, y comenz a dar marcha

    atrs.

  • 16

    Unos minutos despus, se dio cuenta de que llegaron a un claro que ya haban

    pasado. Estaban perdidas en el bosque. Casi se re de lo increble que era. Dej

    ir la mano de Paisley y se frot su palma contra sus pantalones.

    Estamos yendo en crculos. Vamos a esperar a que los chicos vengan. No te

    preocupes, Pais. Sigue siendo Reverie. Ves? Seal arriba a travs de las

    hojas hacia el techo y luego deseo no haberlo hecho. Las luces de arriba se

    atenuaron, parpadearon por un momento y luego volvieron.

    Dime que eso no acaba de pasar dijo Paisley.

    Nos vamos. Esta fue una estpida idea. Era esa la parte del Ag 6 que haba

    sido daada?

    Bane! Ven aqu! grit Soren. Aria gir, tomando un vistazo de su torso

    bronceado trotando por los rboles. sta era su oportunidad. Ella podra hablar

    con l ahora si se apresuraba. Si dejaba a Paisley sola. Paisley le dio una sonrisa

    temblorosa.

    Aria, ve. Habla con l. Pero regresa rpido.

    Lo prometo.

    Soren estaba cargando una pila de ramas en sus brazos cuando lo encontr.

    Vamos a hacer una fogata dijo.

    Aria se congel.

    Ests bromeando. T de verdad no vas a verdad?

    Somos Forasteros. Los Forasteros tienen fogatas.

    Pero todava estamos dentro. No puedes, Soren. Esto no es un Reino.

    Exactamente. sta es nuestra oportunidad de ver la realidad.

    Soren, est prohibido. El fuego en los Reinos era una luz naranja y amarilla

    ondulante que desprenda una suave calidez. Puedes contaminar nuestro aire.

    Puedes quemar Reverie

    Se interrumpi cuando Soren se acerc ms. Su frente perlada con agua. Dejaba

    marcas claras a travs del barro en su cara y pecho. Estaba sudando. Ella nunca

    haba visto el sudor antes.

  • 17

    l se inclin.

    Puedo hacer lo que sea que yo quiera aqu. Lo que sea.

    S que puedes. Todos podemos. No?

    Soren hizo una pausa.

    Cierto.

    Aqu estaba. Su oportunidad. Ella eligi las palabras cuidadosamente.

    T sabes cosas, no? Como los cdigos que nos llevaron hasta aqu cosas

    que se supone que nosotros no debemos conocer?

    Por supuesto que s.

    Aria sonri y se desliz alrededor de las ramas en sus brazos. Se puso sobre los

    dedos de sus pies, invitndolo a susurrar.

    Bueno, dime un secreto. Dime algo que no se supone que deba saber.

    Cmo qu?

    Las luces parpadearon otra vez. El corazn de Aria dio un vuelco.

    Dime qu est sucediendo en Bliss dijo ella, haciendo su mejor esfuerzo para

    sonar casual.

    Soren retrocedi. l sacudi su cabeza lentamente, con sus ojos entrecerrados.

    Quieres saber acerca de tu madre, no es as? Es por lo que viniste aqu?

    Has estado jugando conmigo?

    Aria no poda mentir ms.

    Slo dime por que la conexin sigue cada. Necesito saber si ella est bien.

    La mirada de Soren se desvi a su boca.

    Quizs deje que me persuadas luego dijo l. Luego ech los hombros hacia

    atrs, poniendo las ramas ms altas. Ahora mismo estoy descubriendo el

    fuego.

  • 18

    Aria se apresur hacia el claro para ir por Paisley. Encontr a Bane y Echo all

    tambin. Los hermanos haban construido una pila con ramas y las haban

    dejado en el medio. Paisley corri tan pronto como vio a Aria.

    Ellos han estado haciendo esto desde que te fuiste. Estn tratando de hacer

    fuego.

    Lo s. Vamos. Seis mil personas vivan en Reverie. Ella no poda dejar que

    Soren arriesgara todo.

    Aria escuch el ruido de las ramas cayendo justo antes de que algo golpeara su

    hombro. Grit mientras Soren la giraba hacia l.

    Nadie se va. Cre que lo haba dejado claro.

    Ella mir la mano puesta en su hombro, sus piernas ablandndose debajo de

    ella.

    Djame ir, Soren. No nos vamos a involucrar.

    Demasiado tarde. Sus dedos se hundieron ella. Jade a causa de la

    impresionante ola de dolor que corri a travs de su brazo. Bane solt la gran

    rama que haba estado cargando y los mir. Echo par a mitad de camino, con

    sus ojos muy abiertos y salvajes. Las luces brillaban fuera de su piel. Ellos

    tambin sudaban.

    Si te vas dijo Soren, le dir a mi padre que esta fue tu idea. Con nuestros

    Smarteye apagados, es tu palabra contra la ma. A quin piensas que le creer?

    Ests demente.

    Soren la dej ir.

    Cllate y sintate. Sonri. Y disfruta el espectculo.

    Aria se sent con Paisley al borde de la lnea de rboles y reprimi el impulso de

    acariciarse el hombro palpitante. En los Reinos, caerse de un caballo dola.

    Torcerse un tobillo tambin. Pero el dolor slo era un efecto, para aumentar la

    sensacin. Ellos realmente no podan herirse en los Reinos. Eso se senta

    diferente. Como si no hubiese lmite para el dolor. Como si pudiera durar para

    siempre.

    Bane y Echo hicieron viaje tras otro dentro del bosque, trayendo consigo ramas

    y hojas a manos llenas. Soren los diriga a poner ms aqu o ms all, mientras

    el sudor corra por su nariz. Aria vea las luces. Al menos seguan quietas.

    No poda creer que se haba metido, a ella y a Paisley, en esta situacin. Haba

    sabido que ir a Ag 6 significaba riesgo, pero no haba esperado esto. Nunca

  • 19

    haba querido ser parte de la pandilla de Soren, a pesar de que siempre le haba

    interesado. Aria le gustaba mirar las fallas en su imagen. La manera en que l

    miraba a las personas cuando se rean, como si no entendiera la risa. La manera

    en como curvaba su labio superior cuando pensaba que haba dicho algo

    particularmente ingenioso. La manera en que la miraba ocasionalmente, como

    si supiera que ella no estaba convencida.

    Ahora se dio cuenta de lo que le haba intrigado. A travs de las fallas, haba

    visto destellos de otra persona. Y aqu, sin guardianes Reverie vigilando, era

    libre de ser l mismo.

    Voy a sacarnos de aqu susurr ella.

    Las lgrimas se apiaron en el ojo desnudo de Paisley.

    Shhh. Te escuchar.

    Aria se dio cuenta del frgil crepitar de las hojas debajo de ella y se pregunt

    cundo los rboles haban sido regados por ltima vez. Ella mir la pila crecer

    treinta centmetros de alto, luego sesenta. Finalmente, con la pila cerca de un

    metro de alto, Soren la declar lista.

    Meti la mano en su bota y sac un paquete de bateras y algunos cables,

    entregndoselos a Bane.

    Aria no poda creer lo que estaba viendo.

    T planeaste esto? Viniste hasta ac para hacer fuego?

    Soren sonri hacia ella, con sus labios curvndose.

    Tengo otras cosas en mente tambin.

    Aria contuvo el aliento. Tena que estar bromeando. Slo estaba tratando de

    asustarla, porque ella lo haba engaado, pero no haba tenido otra opcin.

    Los muchachos se agruparon juntos mientras Soren murmuraba Intntalo as,

    El otro extremo, estpido y Slo djenme hacerlo a m hasta que saltaron

    hacia atrs, lejos de la llama que parpade encima de las hojas.

    Oh, zas! gritaron en perfecto unsono. Fuego!

  • 20

    2

    Aria

    Traducido por Yosbe

    Corregido por Marina012

    agia.

    Esa era la palabra que vino a la mente de Aria. Una vieja

    palabra, de un tiempo cuando la ilusin todava

    desconcertaba a la gente. Antes de que los Reinos hicieran comn la magia.

    Se acerc, atrada por los tonos oro y mbar de las llamas. Por la manera en

    como cambiaba de forma constantemente. El humo era ms penetrante que

    cualquier cosa que haya olido. Tensaba la piel a lo largo de sus brazos. Luego vio

    como las hojas quemadas se curvaban, ennegrecan y desaparecan.

    Esto estaba mal.

    Aria mir hacia arriba. Soren se haba congelado all, con sus ojos muy abiertos.

    Luca hechizado, as como Paisley y los hermanos. Como si estuviesen viendo el

    fuego sin siquiera verlo realmente.

    Es suficiente dijo ella. Deberamos apagarlo o buscar agua o algo.

    Nadie se movi. Soren, se est comenzando a esparcir.

    Vamos a ponerle ms.

    Ms? Los rboles estn hechos de madera. Se esparcir a ellos!

    Echo y Bane corrieron antes de que terminara de hablar.

    Paisley la agarr por la manga, separndola del montn ardiente.

    Aria, detente o te herir nuevamente.

    Todo este lugar se va a quemar si no hacemos algo.

    M

  • 21

    Ella mir hacia atrs. Soren estaba parado muy cerca del fuego. Las llamas

    haban casi alcanzando su altura. El fuego haca sonidos ahora, explosiones y

    crepitaciones en un rugido sordo.

    Consigan ramas! grit a los hermanos. Las ramas lo hacen ms fuerte.

    Aria no saba qu hacer. Cuando pens en detenerlos, el dolor en su hombro

    ardi, advirtindole lo que podra suceder de nuevo.

    Echo y Bane vinieron con los brazos llenos de ramas. Las tiraron al fuego,

    enviado chispas a los rboles.

    Una oleada de aire caliente pas volando junto a sus mejillas.

    Vamos a correr, Paisley susurr ella. Lista vamos.

    Por tercera vez esa noche, Aria agarr la mano de Paisley. No poda dejar que

    Paisley se quedara atrs.

    Pas a travs de los rboles, sus piernas estremecindose, mientras trataba de

    mantenerlas firmes. No saba cuando los chicos comenzaron a perseguirlas,

    pero oy a Soren detrs de ella.

    Encuntralas! grit. Disprsense!

    Luego Aria escuch un gran sonido lastimero que la puso en alto.

    Soren estaba aullando como un lobo. La mano de Paisley le tap la boca,

    ahogando un sollozo. Bane y Echo se unieron, llenando el bosque con salvajes

    gritos de lamento. Qu estaba pasando con ellos? Aria ech a correr de nuevo,

    tirando de Paisley con tanta fuerza que se tropez.

    Vamos, Paisley! Estamos cerca! Tenan que estar cerca de la puerta que

    conduca a la cpula de agricultura. Cuando llegaran, ella ira hasta la alarma de

    emergencia. Luego se esconderan hasta que llegaran los Guardianes.

    Las luces por encima de ellas pestaearon otra vez. Esta vez no volvieron.

    La oscuridad golpe a Aria como algo slido. Se puso rgida. Paisley se estrell

    contra su espalda y chill. Cayeron a ciegas a la tierra, sus cuerpos estrellndose

    juntos. Aria luch para ponerse derecha, parpadeando con fuerza mientras

    trataba de orientarse. Con ojos abiertos o cerrados, lo que ella vea no cambiaba.

    Los dedos de Paisley revolotearon sobre su rostro.

    Aria! Eres t?

    S, soy yo susurr. Silencio o nos escucharan!

  • 22

    Traigan fuego! grit Soren. Traigan fuego y as podremos ver!

    Qu nos van a hacer? pregunt Paisley.

    No lo s. Pero no dejar que se acerquen lo suficiente para averiguarlo.

    Paisley se tens a su lado.

    Viste eso?

    Lo haba visto. Una antorcha se diriga hacia ellas a la distancia. Aria reconoci

    el slido pisar de Soren. l estaba ms lejos de lo que esperaba, pero se dio

    cuenta de que no importaba. Ella y Paisley no poda moverse sin arrastrarse y

    hacerse sentir en frente de ellos. Incluso si ellos saban qu camino tomar,

    moverse unos metros apenas ayudara.

    Una segunda llama apareci.

    Aria busc una piedra o un palo. Las hojas se desintegraban en las manos.

    Ella ahog una tos en contra de su manga. Cada respiro oprima ms sus

    pulmones. Haba estado preocupada por Soren y el fuego. Ahora se daba cuenta

    de que el humo podra plantear un mayor peligro.

    Las antorchas se balanceaban en la oscuridad, acercndose. Deseaba que su

    madre nunca se hubiera ido. Deseaba nunca haberle cantado a Soren. Pero

    desear no iba a llevarla a ninguna parte. Tena que haber algo que pudiera hacer.

    Volvi su atencin en su interior. Tal vez poda resetear su Smarteye y pedir

    ayuda. Alcanz los comandos, como siempre haba hecho. Incluso en su mente,

    ella se senta como si estuviera buscando a tientas en la oscuridad.

    Cmo reinicias algo que nunca ha estado apagado?

    No ayudaba a su concentracin ver las antorchas acercndose, o el fuego

    ardiendo ms brillante y ms alto, o sentir a Paisley temblando contra ella. Pero

    no tena ms esperanza. Finalmente sinti un toque en la profundidad de su

    cerebro. Una palabra apareci en su Pantalla Inteligente, letras azules frotando

    contra los bosques humeantes.

    RESETEAR?

    Aria se tens mientras calientes garras se arrastraban a travs de su crneo y

    bajando su columna vertebral.

    Ella jade aliviada cuando la rejilla de iconos apareci. Estaba de vuelta, pero

    todo pareca extrao. Todos los botones de la interfaz eran genricos y estaban

    pantalla con la etiqueta Songbird, el apodo de su madre para ella. Lumina

  • 23

    haba enviado un mensaje! Sin embargo, el archivo estaba almacenado

    localmente y no la iba a ayudar ahora. Tena que localizar a alguien.

    Aria trat de contactarse con Lumina directamente. CONEXIN FALLIDA

    parpade en su pantalla, seguido de un nmero de error. Trat con Caleb y los

    siguientes diez amigos que le vinieron a la mente. Nada funcion. No estaba

    conectada con los Reinos. Hizo un intento final. Tal vez su Ojo todava estaba

    grabando.

    REVISAR, orden.

    La cara de Paisley apareci en el cuadrado de reproduccin en la parte superior

    izquierda de la Pantalla Inteligente. Paisley era apenas visible, slo los

    contornos de su rostro asustado y el reflejo del fuego capturndose en su

    Smarteye. Detrs de ella una nube brillante de humo se filtraba ms.

    Ya vienen! dijo Paisley en un susurro frentico, y termin la grabacin.

    Arina orden a su Ojo grabar otra vez. Lo que fuese que pasara, lo que sea que

    Soren y los hermanos hicieran, ella tendra pruebas.

    Las luces volvieron. Entrecerrando los ojos con la luminosidad, Aria vio a Soren

    explorando la zona, Bane y Echo a su lado como una manada de lobos.

    Sus ojos se iluminaron cuando la vieron a ella y a Paisley. Se puso de pie,

    tirando de Paisley una vez ms. Aria corri, agarrando con fuerza a Paisley,

    tropezando con las races y empujando las ramas que se enganchaban a su

    cabello. Los gritos de los muchachos eran fuertes, resonando en los odos de

    Aria. Sus pies golpeaban justo detrs de ella.

    La mano de Paisley se solt del agarre de Aria. Aria se gir mientras ella caa al

    suelo. El cabello de Paisley extendido sobre las hojas. Se estir para buscar a

    Aria, chillando. Soren estaba casi encima de ella, con sus brazos envolviendo sus

    piernas.

    Antes de que Aria pudiera pensar, ella le dio con el pie a la cabeza de Soren. l

    gru y cay hacia atrs. Paisley se torci, pero Soren se abalanz sobre ella de

    nuevo.

    Sultala! Aria se acerc a l, pero l estaba listo para ella esta vez. Su mano

    sali disparada, sujetando a Aria por el tobillo.

    Corre, Paisley! grit Aria.

    Lucho por liberarse, pero Soren no la soltara. l se puso de pie y agarr a su

    antebrazo. Hojas y suciedad pegadas en la cara y el pecho. Detrs de l, el humo

    se revolva a travs de los rboles en ondas grises, movindose lento y rpido, al

  • 24

    mismo tiempo. Aria mir hacia abajo. La mano de Soren era el doble de su

    tamao, rodeada de msculo como el resto de l.

    No puedes sentirlo, Aria?

    Sentir qu?

    Esto. Apret su brazo con tanta fuerza que grit.Todo. Sus ojos iban de

    un lado a otro, sin conformarse con un lugar.

    No lo hagas, Soren. Por favor. Bane lleg corriendo, sosteniendo una

    antorcha y luchando por respirar.

    Aydame, Bane! chill. Ni siquiera la mir.

    Ve por Paisley dijo Soren, y Bane se haba ido. Somos slo t y yo ahora

    dijo, pasando una mano por su cabello.

    No me toques. Estoy grabando esto. Si me haces dao, todo el mundo lo ver!

    Ella golpe el suelo antes de darse cuenta lo que haba pasado. Su peso la

    aplast, sacndole el aire de sus pulmones. La mir mientras ella jadeaba,

    luchando para respirar. Luego su enfoque se fue hacia el ojo izquierda de ella.

    Aria saba lo que l iba a hacer, pero sus brazos estaban atrapados, apretados

    entre los muslos de l. Cerr sus ojos y grit mientras sus dedos se hundan en

    su piel, forzando los bordes de su Smarteye.

    La cabeza de Aria luego se fue hacia delante y luego se estrell de nuevo a la

    tierra. Dolor. Como si su cerebro hubiese sido arrancado. Encima de ella, la cara

    de Soren luca roja y nublada. El calor se extendi por su mejilla y se agrup en

    su odo.

    El dolor disminuy y se convirti en pulsos, latiendo junto con su corazn.

    Ests loco dijo alguien con su voz.

    Los dedos de Soren se envolvieron alrededor de su cuello.

    Esto es real. Dime que lo sientes.

    Aria todava no poda tomar suficiente aire. Lanzas de dolor golpearon sus ojos.

    Se estaba desvaneciendo, apagndose como su Smarteye. Luego Soren mir

    hacia arriba, lejos de ella, y su agarre se solt. Maldijo y luego el sofocante peso

    cedi.

  • 25

    Aria se puso de rodillas, apretando los dientes por el grito desgarrador que

    estall en sus odos. No poda ver. Se restreg los ojos para despejar la

    oscuridad, sus piernas temblando mientras se pona de pie.

    Enmarcado en el fuego rugiente, vio a un extrao entrar en el claro. Estaba sin

    camisa, pero no era para nada Bane o Echo.

    l era un Salvaje de verdad.

    El torso del Forastero era casi tan oscuro como sus pantalones de cuero, su

    cabello era una medusa rubia. Tatuajes en espiral alrededor de sus brazos. Tena

    los ojos reflexivos de un animal. Tenan los ojos vacos, los dos.

    El largo cuchillo a su lado centell con la luz del fuego mientras se acercaba.

  • 26

    3

    Peregrine Traducido por Lalaemk

    Corregido por Ann!!

    a chica Habitante mir a Perry, sangre corriendo hacia abajo

    por su cara plida. Ella dio unos pocos pasos, alejndose de

    l, pero Perry saba que ella no se mantendra de pie por

    mucho. No con la pupilas dilatadas de esa manera. Un paso ms y sus piernas se

    rendiran, hacindola caer.

    El hombre estaba detrs de su cuerpo inerte. Mir a Perry con sus ojos extraos,

    uno normal y el otro cubierto con el parche claro que todos los Habitantes

    usaban. Los otros lo haban llamado Soren.

    Forastero? dijo.Cmo entraste?

    Era el lenguaje de Perry, pero ms duro. Filoso donde debera estar suave. Perry

    respir lentamente. El temperamento del Habitante era espeso en el claro a

    pesar del humo. El ansia de la sangre le brind un aroma rojo ardiente, por

    igual en hombres y animales.

    Vinieron cuando nosotros lo hicimos Soren ri. Vinieron despus de que

    desarm el sistema.

    Perry gir el cuchillo para un agarre ms recio. El Habitante no vea el fuego

    acercndose?

    Vete o te quemars, Habitante.

    Soren se sorprendi al escuchar hablar a Perry. Luego sonri, mostrando

    dientes cuadrados, blancos como nieve.

    Eres real. No puedo creer esto Dio un paso hacia delante sin miedo. Como si

    sostuviera un cuchillo en lugar de Perry. Si pudiera irme, Salvaje, lo hubiera

    hecho hace mucho tiempo.

    L

  • 27

    Perry era una cabeza ms alto, pero Soren fcilmente le doblaba el peso. Sus

    huesos estaban enterrados muy debajo de los msculos. Perry raramente vea

    gente tan grande. Ellos no tenan suficiente comida para ser tan gruesos. No

    como aqu.

    Te acercas a tu muerte, Topo dijo Perry. La esencia de otro Habitante, vena

    a l por detrs. Haba visto tres hombres. Soren y otros dos. Los dos se estaban

    infiltrando, o slo uno? Perry tom otra respiracin, pero no lo poda decir. El

    humo era muy denso.

    Topo? Eso es inexacto, Salvaje. La mayora de los Compartimientos estn en

    la superficie. Y no morimos jvenes. No somos lastimados, tampoco. Ni si

    quiera podemos romper algo. Soren mir hacia abajo a la chica. Cuando mir

    de nuevo a Perry, dej de caminar. Pas demasiado rpido, su impulso

    movindose en sus dedos del pie. l haba cambiado de opinin acerca de algo.

    Los ojos de Soren lo recorrieron. Perry tom aliento. Madera quemada. Plstico

    achicharrado. El fuego se estaba avivando. Inhal otra vez, captando lo que

    esperaba. Otra esencia de un Habitante, viendo detrs de l. Haba visto tres

    hombres. Soren y otros dos. Los dos se estaban abalanzndose hacia l, o solo

    uno? Perry respir de nuevo, pero no pudo verificarlo. El humo era muy denso.

    La mirada de Soren cay en la mano de Perry.

    Eres bueno con el cuchillo no es as?

    Lo suficientemente bueno.

    Alguna vez has matado a una persona? Apuesto que lo has hecho.

    l estaba comprando tiempo, dejando que lo que sea que estaba detrs de Perry

    se acercara.

    Nunca he matado a un Topo dijo Perry. No an.

    Soren sonri. Luego se lanz hacia delante y Perry saba que los dems iban a

    venir tambin. Gir y vio a un solo Habitante, ms lejos de lo que esperaba,

    corriendo con una barra de metal en su mano. Perry lanz su cuchillo. La hoja

    sali recta y se hundi profundamente en el estmago del Habitante.

    Soren se precipit detrs de l. Perry se prepar conforme volteaba. El golpe

    vino por el costado, golpeando la mejilla de Perry. La tierra se alzaba y bajaba.

    Perry envolvi sus brazos alrededor de Soren conforme pasaba. l empuj pero

    no pudo tirar a Soren. El Topo estaba hecho de piedra.

  • 28

    Perry recibi un golpe en su rin y gru, esperando por el dolor. No lo lastim

    tanto como debera. Soren lo golpe otra vez. Perry se oy a si mismo rer. El

    Habitante no saba cmo usar su propia fuerza.

    Se apart, lanzando su primer golpe. Su puo se estrell contra el claro parche

    del ojo. Soren se paraliz, las venas en su cuello sobresaliendo como

    enredaderas. Perry no esper. Puso su peso completo detrs del siguiente golpe.

    El hueso en la quijada del Habitante se quebr con un crujido. Soren cay

    fuertemente. Luego se contrajo en cmara lenta, como una araa moribunda.

    La sangre corra a travs de sus dientes. Su quijada estaba dislocada hacia un

    lado, pero nunca quit la mirada de Perry.

    Perry maldijo, alejndose. Esto no era lo que quera cundo irrumpi.

    Te lo advert, Topo.

    Las luces volvieron. El humo movindose a travs de los rboles en crculos,

    brillando con la luz del fuego. Se dirigi hacia el otro hombre para recuperar su

    cuchillo. El Habitante comenz a gritar cuando vio a Perry. La sangre

    gorgoteaba de su herida. Perry no poda mirarlo a los ojos conforme sacaba el

    cuchillo.

    Se volvi hacia la chica. Su cabello se desplegaba alrededor de su cabeza, negro y

    brilloso como plumas de cuervo. Perry vio su dispositivo ocular descansando en

    las hojas cerca de su hombro. l lo pinch con un dedo. La piel se senta fra.

    Aterciopelada como un hongo. Ms densa de lo que esperaba de un aspecto ms

    parecido a una medusa. Lo guard en su morral. Despus levant a la chica por

    encima de los hombros como si llevara la caza, envolviendo sus brazos alrededor

    de las piernas de ella para mantener su equilibrio.

    Ninguno de sus sentidos fueron de gran ayuda para l. El humo haba crecido lo

    suficientemente para ocultar todos los otros olores y bloqueando su visin,

    desorientndolo. No haba subidas o bajadas en esta tierra para guiarlo. Slo

    paredes de flamas o humo a donde quiera que mirara.

    Se movi cuando el fuego se dosific. Se detuvo cuando exhalaba rfagas de

    fuego que quemaban sus piernas y brazos. Lgrimas corrieron por sus ojos,

    hacindole ms difcil ver. Continu, sintindose atontado y borracho por el

    humo. Finalmente encontr un canal de aire limpio y corri. La cabeza de la

    chica Habitante golpeaba contra su espalda.

    Perry alcanz la pared del compartimiento, siguindola. En algn punto tena

    que haber una salida. Tom ms tiempo de lo que esper. Se tambale hasta la

    misma puerta por la que haba entrado ms temprano, entrando en una

  • 29

    habitacin de acero. Para ese entonces cada respiracin se senta como brasas

    encendindose en sus pulmones.

    Puso a la chica en el suelo, cerr la puerta. Luego de un buen rato, slo poda

    toser y seguir el ritmo hasta que el dolor detrs de su nariz se detuvo. Se frot

    los ojos, dejando un hilo de sangre y holln en su antebrazo. Su arco y el carcaj3

    descansaban contra la pared donde los haba dejado. La curva de su arco pareca

    dura contra las lneas perfectas de la habitacin.

    Perry se arrodill, tambalendose conforme lo haca, y miraba a la Habitante.

    Su ojo haba dejado de sangrar. Estaba hecha finamente. Delgada, cejas oscuras.

    Labios rosas. Piel tan suave como la leche. Su instinto le dijo que eran cercanos

    en edad, pero con piel como esa l no estaba seguro. Haba estado mirndola

    desde su posicin en el rbol. Cmo ella haba visto las hojas con asombro. Casi

    no haba necesitado su nariz para saber su temperamento. Su cara haba

    mostrado cada pequea emocin.

    Perry apart su negro cabello lejos de cuello y se inclin. Con su nariz embotada

    por el humo, esta era la nica forma. Respir. Su carne no era tan penetrante

    como la de los otros Habitantes, pero an era agria. Tena sangre caliente pero

    tambin una vigorosa esencia de descomposicin tambin. l inhal otra vez,

    curioso, pero la mente de ella estaba sumergida profundamente en el

    inconsciente, por lo que no despeda ningn temperamento.

    Pens acerca de llevarla con l, pero los Habitantes moran afuera. Esta

    habitacin era su mejor oportunidad para sobrevivir al fuego. Haba planeado

    chequear a la otra chica tambin. No haba posibilidades de eso.

    Se par.

    Ms te vale vivir, pequea Topo dijo. Despus de todo esto.

    Luego sell la puerta detrs de l y se dirigi a otra cmara, sta aplastada por

    un golpe del ter. Perry se introdujo por un oscuro pasillo desmoronado. El

    camino se volva ms angosto, lo que lo oblig a arrastrarse sobre el cemento

    roto y metal retorcido, empujando su arco y su mochila delante de l, hasta que

    estaba de vuelta en su mundo.

    Enderezndose, inhal la noche profundamente. Acogi el aire limpio dentro de

    sus chamuscados pulmones. Unas alarmas rompieron el silencio, primero

    silenciada a travs de los escombros, y luego a todo volumen a su alrededor, tan

    fuerte que sinti que el sonido rasgaba su pecho. Perry tomo la correa de su

    mochila y el carcaj y los puso sobre su hombro, tom su arco y sac su pie,

    corriendo a travs de la fra madrugada.

    3 Carcaj: Portaflechas.

  • 30

    Una hora despus, con la fortaleza de los Habitante a no ms de un montculo

    en la distancia, se sent para darle un descanso a su cabeza palpitante. Era de

    maana, una clida en el Valle Shield, un tramo de tierra seca conduca a su

    casa dos das hacia el norte. Dej que su cabeza cayera contra su antebrazo.

    El humo se aferraba a su cabello y piel. Lo senta con cada respiro. El humo de

    los Habitantes no era como el suyo. Ola como acero fundido y productos

    qumicos que quemaban ms que el fuego. Su mejilla izquierda lata, pero no era

    nada comparado con el dolor en el centro detrs de su nariz. Los msculos en

    sus muslos temblaron, an huyendo de las alarmas.

    Ya era bastante malo que l hubiera irrumpido en la fortaleza de los Habitantes.

    Su hermano lo hubiese echado slo por eso. Pero l se haba enredado con los

    Topos. Probablemente matado al menos a uno de ellos. Los Tides no tenan

    problemas con los Habitantes como otras tribus. Perry se pregunt si l acababa

    de cambiar eso.

    Busc por su mochila y rebusc en el paquete de cuero. Sus dedos rozaron con

    algo fresco y aterciopelado. Perry jur. Olvid dejar el parche del ojo de la chica

    detrs. Lo sac, examinndolo en su palma. Capt la luz azul del ter como una

    gota de agua enorme.

    Escucho a los Topos tan pronto como haba irrumpido en el rea boscosa. Sus

    voces haban hecho un eco de risas desde la granja. Se haba deslizado y estaba

    observndolos, asombrado al ver demasiada comida pudrindose. Haba

    planeado salir despus de unos minutos, pero para entonces ya estaba curioso

    acerca de la chica. Cuando Soren desgarr el parche del ojo de ella, no pudo

    permanecer y ver por ms tiempo, incluso si ella fuese simplemente un Topo.

    Perry volvi a colocar el parche dentro de su mochila, pensando en venderlo

    cuando los comerciantes estuvieran de vuelta en primavera. Los aparatos de los

    Habitantes alcanzaban un buen precio, y haba un montn de cosas que su gente

    necesitaba, por no decir nada de su sobrino, Talon. Perry excav ms profundo

    en la bolsa, ms all de su camisa, chaleco y la superficie del recipiente de agua,

    hasta que encontr lo que buscaba.

    La piel de la manzana brillaba con ms suavidad que la pieza del ojo. Perry pas

    los dedos sobre ella, siguiendo sus curvas. La haba guardado en la granja. La

    nica cosa que haba pensado en tomar cuando haba acechado a los Topos. Se

    llev la manzana a la nariz y respir el dulce aroma, su boca llenndose de saliva.

    Era un regalo estpido. Ni siquiera era por lo que haba irrumpido.

    Y ni siquiera lo suficiente.

  • 31

    4

    Peregrine Traducido por *Yosbe*

    Corregido por Ann!!

    erry entr al recinto de los Tide cerca de la medianoche,

    cuatro das despus de haberse ido. Se detuvo en el claro

    central, inhal el olor salobre del hogar. El ocano era un

    paseo de unos buenos treinta minutos hacia el oeste, pero

    los pescadores traan el aroma de su negocio a todas partes. Perry se pas la

    mano por el pelo, todava hmedo de su nado. Esta noche ola un poco a un

    pescador.

    Perry se sac el arco y el carcaj a su espalda. Con ninguna caza colgando del

    hombro, l no tena ninguna razn para seguir su camino habitual a la cocina

    por lo que se qued dnde estaba, teniendo en fresco lo que se saba de memoria.

    Casas hechas de piedras redondeadas por el tiempo. Las puertas de madera y

    persianas desgastadas por el aire, la sal y la lluvia. Tan curtido por la intemperie

    como estaba el recinto, pareca slido. Al igual que una raz en crecimiento

    sobre el suelo.

    Prefera el recinto as, al final de la noche. Con el invierno acercndose y tal

    escasez de alimentos, Perry se haba acostumbrado a los nimos inquietos

    espesando el aire durante el da. Pero por la noche, la nube de emociones

    humanas se levant, dejando olores ms sosegados. El enfriamiento de la tierra,

    se abri como una flor al cielo. El almizcle de los animales nocturnos, haciendo

    caminos poda seguir con facilidad.

    Incluso sus ojos estaban favorecidos esta poca. Sus contornos eran ms ntidos.

    Los movimientos ms fciles de rastrear. Por su nariz y ojos, pens que estaba

    destinado a la noche.

    Aspir su ltimo aliento de aire libre, armndose de valor, luego entr en la casa

    de su hermano. Su mirada recorri la mesa de madera y las dos sillas de cuero

    irregulares antes de la chimenea, y luego subi al desvn situado en el techo de

    madera. Finalmente se relaj en cuanto sus ojos se posaron en la puerta cerrada

    que llevaba a la nica habitacin. Vale no estaba despierto. Su hermano estara

    dormido con Talon, su hijo.

    P

  • 32

    Perry se fue hacia la mesa e inhal lentamente. La profunda pena se tenda

    espesa e intensa, fuera de lugar en el colorido cuarto. Presionaba en los bordes

    de su visin como una niebla gris, sombra. Perry tambin observ el humo del

    fuego que se apagaba, el aroma de Luster4 de la jarra de barro en la mesa de

    madera. Un mes ha pasado desde que la esposa de su hermano, Mila, haba

    muerto. Su esencia se haba desvanecido, casi ido.

    Perry toc el borde de la jarra azul con un dedo. l haba visto a Mila decorar el

    mango con flores amarillas en la primavera pasada. El toque de Mila estaba en

    todos lados. En los platos de cermica y los cuencos que haba fabricado. Las

    alfombras que haba tejido y los tarros de cristal llenos de perlas que haba

    pintado. Haba sido una Vidente. Dotada de una vista poco comn. Al igual que

    la mayora de los Videntes, Mila le haba importado el aspecto de las cosas. En

    su lecho de muerte, cuando sus manos ya no podan tejer o moldear arcilla,

    haba contado historias y las llen con los colores que amaba.

    Perry inclin todo su peso sobre la mesa, de repente dbil y cansado,

    extraandola. No tena derecho a estar melanclico, delante de su hermano que

    haba perdido a su esposa y delante de su sobrino, que haba perdido a su madre

    lo cual dola ms. Pero ella haba sido su familia tambin.

    Se volte hacia la puerta del cuarto. Quera ver a Talon. Pero juzgando por la

    jarra vaca, Vale haba estado bebiendo. Un encuentro con su hermano mayor

    sera muy arriesgado ahora.

    Por un momento, se permiti imaginarse como hubiese sido, desafiar a Vale por

    el Lord de la Sangre. Actuando por una necesidad tan real como la sed. Haba

    que hacer cambios si diriga a los Tides. Asumir los riesgos que su hermano

    evitaba.

    La tribu no poda seguir agazapada en un sitio durante mucho ms tiempo. No

    con la caza tan escasa y las tormentas de ter cada vez peores cada invierno. Los

    rumores hablaban de tierras ms seguras con tranquilos, azules cielos, pero

    Perry no estaba seguro. Lo que s saba era que los Tides necesitaban un Lord de

    la Sangre quien tomara las riendas, y su hermano no quera ceder.

    Perry mir hacia abajo a sus botas de cuero usadas. Aqu estaba. Tranquilo. No

    era mejor que Vale. Maldijo y sacudi la cabeza. Arroj su bolsa hacia el desvn.

    Luego se quit las botas, se subi y se qued mirando el techo. Fue una

    estupidez soar despierto acerca de algo que nunca hara. Se ira antes de que

    llegara a eso.

    No haba cerrado sus ojos todava cuando escuch la puerta chirrear y luego

    unas sacudidas en las escaleras. Talon, un borrn pequeo, oscuro, catapultado

    4 Luster: Bebida alcohlica.

  • 33

    en el ltimo peldao, se enterr debajo de la manta, y se qued inmvil como

    una piedra. Perry subi a Talon al lado la escalera. El espacio era estrecho, y no

    quera que su sobrino sufriera una cada mientras dorma.

    Cmo nunca te mueves tan rpido cuando estamos cazando? brome.

    Nada. Ni siquiera un movimiento bajo la manta. Talon haba cado en largos

    periodos de silencio desde la muerte de su madre, pero nunca haba dejado de

    hablar con Perry. Teniendo en cuenta lo que haba sucedido la ltima vez que

    haban estado juntos, Perry no estaba sorprendido por el silencio de su sobrino.

    l haba cometido un error. ltimamente haba cometido muchos.

    Supongo que no quieres saber que te traje. Talon todava no caa en su

    juego. Lstima dijo Perry despus de un momento. Lo hubieses amado.

    Lo s dijo Talon, con su voz de siete aos de edad brillante y orgullosa.

    Una concha marina.

    No es una concha marina, pero es una buena opcin. Si fui a nadar. Antes de

    venir a casa, Perry haba pasado una hora sacndose la esencia de su piel y

    cabello con sal a manos llenas. Tena que hacerlo, o una olfateada y su hermano

    sabra donde haba estado. Vale tena reglas estrictas contra rumear cerca de los

    Habitantes.

    Por qu te ests escondiendo Talon? Ven aqu. El apart la sbana. La

    esencia de Talon lleg a l en una ola ftida. Perry se ech hacia atrs, con las

    manos empuadas, con su aliento en la garganta. La esencia de Talon era muy

    parecida a la de Mila cuando la enfermedad entr en vigor. Quera creer que era

    un error. Que Talon estaba bien y crecera para ver otro ao. Pero las esencias

    nunca mienten.

    Las personas crean que ser Scire 5 significaba tener poder. Estar Marcado,

    dotado con un Sentido dominante, era raro. Pero incluso entre los Marcados,

    Perry era nico por tener dos Sentidos. Como un Vidente, era un perfecto

    arquero. Sin embargo, slo los Scires con narices ms fuertes que Perry podan

    respirar y conocer la desesperacin o el miedo. Era algo til saber acerca de un

    enemigo, pero cuando se relacionaba a la familia se senta ms como una

    maldicin. El fallecimiento de Mila haba sido duro, pero con Talon, Perry haba

    llegado a odiar a su olfato por lo que le revel.

    Se forz a encarar a su sobrino. La luz del fuego desde abajo se reflejaba en las

    vigas. Trazaba la curva de las mejillas de Talon con un resplandor naranja.

    Iluminaba la punta de sus pestaas. Perry mir a su sobrino muriendo y no

    5 Scire: Cualidad por las que identifican, marcan y destacan dentro de una tribu. Scires se refiere a que

    tienen la posibilidad de oler todo a su alrededor incluso lo q siente la otra persona.

  • 34

    poda pensar en una sola cosa que valiera la pena decir. Talon ya saba todo lo

    que senta. Saba que Perry cambiara de lugar en un instante si pudiera.

    S que est empeorando dijo Talon. Mis piernas se vuelven dbiles

    algunas veces. Algunas veces no puedo oler tan bien, pero nada duele

    demasiado

    Volvi la cara en la manta.

    Yo saba que ibas a ponerte furioso.

    Talon, no estoy no es por ti que estoy furioso.

    Perry tom unas cuantas respiraciones en contra de la opresin en su pecho, su

    enojo mezclado con la culpa de su sobrino, lo que haca difcil pensar con

    claridad. El conoca el amor. Am a su hermana, Liv, y a Mila, y poda recordar

    sentir amor por Vale hace tan poco como un ao. Pero con Talon, el amor solo

    era parte de eso. La tristeza de Talon le cay como una piedra. Su preocupacin

    hizo a Perry ir al paso. Su alegra se senta como volar. En el lapso de un soplo,

    las necesidades de Talon se convirtieron en las propias de Perry.

    Los Scires lo llamaban ser un redentor. El vnculo siempre haba hecho a Perry

    la vida fcil. El bienestar de Talon era lo primero. Durante los ltimos siete aos

    que haban significado un montn de alboroto. Ensear a Talon a caminar y

    luego a nadar. Ensearle a rastrear la caza y disparar un arco y aderezar sus

    presas. Cosa fcil. Talon amaba todo lo que Perry haca. Pero desde que Mila

    haba enfermado, no eran tan simples ya. No poda mantener a Talon feliz o

    bien. Pero saba que ayudaba a Talon por estar all. Por mantenerse con l tanto

    como podia.

    Qu es? pregunt Talon.

    Qu cosa?

    Lo que me trajiste.

    Ah, eso. La manzana. Quera decirla a Talon, pero haba Audiles6 en la tribu

    con la audicin tan aguda como su sentido del olfato. Y estaba Vale, un

    problema incluso mayor. Perry no poda arriesgarse a que Vale la oliera. Con el

    invierno solo a semanas de distancia, todo el comercio haba acabado por el ao.

    Vale tendra preguntas de sobre donde Perry haba conseguido la manzana. No

    necesitaba ms problemas con su hermano de los que ya tena.

    Tendr que esperar hasta maana. Tendra que darle la manzana a Talon a

    unos kilmetros de distancia del recinto. Por ahora se mantena envuelta en un 6 Audiles: Habilidad de escuchar y reconocer cualquier sonido no importa la distancia. Y hasta algunos

    pueden ver lo que el otro siente.

  • 35

    trozo de plstico viejo, enterrada profundamente dentro de su maletn con el

    dispositivo ocular de la Habitante.

    Es bueno?

    Perry cruz sus brazos detrs de su cabeza.

    Vamos, Tal. No puedo creer que me preguntes eso.

    Talon dio una risita ahogada.

    Hueles como algas sudadas, to Perry.

    Algas sudadas?

    S. De las que han estado en las rocas por unos das.

    Perry se ri, empujndolo por las costillas.

    Gracias, Squeak.

    Talon lo empuj de regreso.

    De nada, Squawk.

    Se acostaron por unos pocos minutos, respirando juntos en la tranquilidad. A

    travs de una grieta en la madera, Perry poda ver una pequea porcin del ter

    arremolinndose en el cielo. En das ms calmados, era como estar dentro de

    olas, viendo el ter enrollarse y deslizarse encima. Otras veces corra como

    rpidos, furioso y azul resplandeciente. Fuego y agua, se juntan en el cielo. El

    invierno era la temporada de las tormentas de ter, pero en los aos pasados las

    tormentas estaban comenzando ms tempranas y duraban ms. Ya haban

    tenido algunas. La ltima vez casi acab con las ovejas de la tribu, la manada

    estaba muy lejos del recinto para ser tradas a salvo a tiempo. Vale lo llam una

    fase, dijo que las tormentas disminuiran pronto. Perry no estaba de acuerdo.

    Talon se movi a su lado. Perry saba que no estaba dormido. El temperamento

    de su sobrino se haba vuelto oscuro y fro. Ocasionalmente, se oprima como un

    cinturn alrededor del corazn de Perry. Trag saliva, su garganta en carne viva

    y ardiendo.

    Qu pasa, Talon?

    Pens que te habas ido. Pens que te habas dispersado despus de lo que

    pas con pap.

    Perry dejo salir un lento suspiro. Cuatro noches atrs l y Vale se haban

    sentado en la mesa de abajo, pasando una botella del uno al otro. Por primera

  • 36

    vez desde lo que parecan meses, hablaron como hermanos. Acerca de la muerte

    de Mila y sobre Talon. Incluso las mejores medicinas que Vale negociaba no

    estaban ayudando ya. No dijeron nada pero los dos saban. Talon sera

    afortunado si llegara a vivir ms all del invierno.

    Cuando Vale comenz a maldecir, Perry se dijo a s mismo que deba irse. El

    Luster endulzada a Perry, pero haca lo contrario a Vale. Lo pona rabioso, al

    igual que a su padre. Sin embargo, Perry se qued porque Vale estaba hablando

    e igual l. Luego Perry hizo un comentario acerca de cmo mover la tribu fuera

    del recinto a tierras ms seguras. Un comentario estpido. Saba a donde

    conducira, a donde siempre conduca. Argumentos. Palabras de enojo. Esa vez

    Vale no haba dicho nada. El solo alcanz y apret a Perry por la mandbula. Le

    dio un golpe seco que se sinti familiar y horrible al mismo tiempo.

    Haba hecho retroceder su brazo, puro reflejo, dndole a Vale en la nariz,

    comenzando los dos a agarrarse y balancearse sobre la mesa. Lo siguiente que

    supo, Talon se situ en la puerta del dormitorio, somnoliento y aturdido. Perry

    haba mirado de Vale a Talon. Los mismos ojos verdes agudos, ambos pares fijos

    en Perry. Preguntndole, cmo poda haberle hecho sangrar la nariz a un

    nuevo viudo? En su propia casa y en frente a su hijo moribundo?

    Avergonzado y todava furioso, Perry se haba ido. Se haba directo a la fortaleza

    de los Habitantes. Tal vez Vale no poda encontrar medicinas para ayudar a

    Talon, pero haba escuchado rumores acerca de los Topos. Asi que irrumpi,

    salvaje y desesperado para hacer algo bueno. Ahora tena una manzana y un

    intil dispositivo ocular.

    Perry acerc a Talon.

    Fui estpido, Tal. No estaba pensando bien. Esa noche nunca debi haber

    pasado. Pero necesitaba irme.

    Lo deba haber hecho ya. Regresar significa ver a Vale. No saba si poda

    mantenerse en paz alrededor del otro despus de lo ocurrido. Pero Perry no

    poda dejar que fuese el ltimo recuerdo que Talon tuviese, golpeando su puo

    contra la cara de Vale.

    Cundo te irs? pregunt Talon.

    Pens que tratara tal vez pueda quedarme... el trag. Las palabras nunca

    llegaban fciles ni siquiera con Talon. Pronto. Duerme, Tal. Estoy aqu ahora.

    Talon enterr su cara en el pecho de Perry. Perry fij su mirada en el ter,

    mientras las lgrimas frescas de Talon se filtraban a travs de su camisa. A

    travs de la grieta arriba, miraba los flujos de color azul dando vueltas,

    batindose en remolinos de una forma o la otra, como si no estuvieran seguros

  • 37

    de qu camino tomar. La gente dice que los Marcados tienen el ter corriendo

    por su sangre. Intensificndola y dndole su Sentido. Solo era un rumor, pero

    Perry saba que tena que ser verdad. La mayora de las veces pensaba que no

    era diferente del ter en absoluto.

    Pas un largo rato antes de que Talon se volviera pesado en los brazos de Perry.

    Para entonces, su hombro se haba adormecido, anclado debajo de la cabeza de

    Talon, pero mantuvo a su sobrino all y se durmi.

    Perry so que estaba de vuelta en el fuego de los Habitantes, siguiendo a la

    chica. Ella corra por delante de l a travs del humo y las llamas. No poda ver

    su cara pero conoca su cabello negro como un cuervo. Conoca su desagradable

    olor. l la persigui. Necesita llegar a ella, aunque no saba por qu. l solo

    estaba seguro de que era un sueo insensato.

    Perry se despert sudando sus ropas con las dos piernas acalambradas. Algn

    instinto lo mantuvo quieto aun cuando l quera frotar sus msculos por el dolor.

    Las motas de polvo se arremolinaban en el desvn oscuro, como imaginaba que

    las esencias deban lucir, siempre batiendo en el aire. Abajo, la madera del piso

    cruji con el sonido de su hermano en movimiento. Aadiendo lea al fuego.

    Volviendo a comenzar el fuego. Perry mir la bolsa a sus pies, con la esperanza

    que la capa usada de plstico mantendra a Vale fuera de los perfumes envueltos

    en su interior.

    La escalera cruji. Vale estaba subiendo. Talon dorma acurrucado contra el

    costado de Perry, un pequeo puo escondido debajo de la barbilla, su cabello

    castao empapado en sudor. El crujido se detuvo.

    Vale respiraba justo detrs de l, un fuerte sonido en el silencio. Perry no poda

    oler el nimo de Vale. Como hermanos, sus narices pasaban ms all de los

    tonos, leyndolos como si fueran los suyos. Pero Perry imagin un aroma

    amargo de color rojo.

    Vio venir un cuchillo sobre l. Por un instante de pnico, sin sentido, Perry se

    sorprendi que su hermano fuera a matarlo de esta manera. Los desafos para el

    Lord de la Sangre se supone que se celebraban al aire libre, ante la tribu. Haba

    una manera de hacer las cosas. Pero esto haba comenzado sobre la mesa de la

    cocina. Mal desde el principio. Talon se vera perjudicado, sin importar si Perry

    se iba, mora o ganara.

    En el instante siguiente, Perry se dio cuenta que no era un cuchillo. Solo la

    mano de Vale, buscando a Talon. Descans su mano en la cabeza de su hijo.

  • 38

    Vale se qued quieto por un momento, peinando el cabello hmedo de Talon

    fuera de su frente.

    Luego baj por la escalera y cruz la habitacin de abajo. El desvn se inund de

    luz mientras la puerta principal se abri y se cerr, dejando la casa en silencio.

  • 39

    5

    Aria

    Traducido por Paaau

    Corregido por kathesweet

    ria despert en un cuarto que nunca antes haba visto. Hizo

    una mueca, presionando sus dedos contra el latido de su

    sien. Una gruesa tela arrugada sobre sus brazos. Mir hacia abajo. Un traje

    blanco la cubra del cuello a los pies.

    Movi los dedos al interior de los holgados guantes. Qu ropa estaba usando?

    Atrap una respiracin cuando reconoci el traje mdico. Lumina le haba dicho

    acerca de prendas teraputicas como sta. Cmo poda estar enferma? El

    ambiente estril de Reverie erradicaba las enfermedades. Los ingenieros

    genticos como su madre los mantienen bien fsicamente. Pero no se senta bien

    ahora. Con cautela, gir la cabeza de izquierda a derecha. Incluso los ms

    pequeos movimiento le hacan doler la cabeza.

    Se sent lentamente, jadeando ante el pinchazo agudo en la parte inferior de su

    codo. Un tubo lleno de un lquido claro sobresala de un parche del traje sobre

    su brazo y desapareca en la gruesa base de la cama. Su corazn lata fuerte y su

    lengua estaba pegada al paladar de su boca.

    Envi un rpido mensaje. Lumina, algo pas. No s qu est pasando. Mam?

    Dnde ests?

    Un mostrador de acero iba a lo largo de un lado de la habitacin. Una pantalla

    de regresin estaba encima, de dos dimensiones, como las que se usaban tiempo

    A

  • 40

    atrs. Aria vio una serie de lneas en ella, los signos vitales que su traje

    transmita.

    Por qu le estaba tomando tanto tiempo a Lumina responder?

    Tiempo y locacin, solicit a su Smarteye. Ninguno apareci. En dnde estaba

    su pantalla inteligente?

    Paisley? Caleb? Dnde estn?

    Aria intent cruzar hasta un Reino de playa. Uno de sus favoritos. Se puso rgida

    cuando las imgenes errneas cruzaron su mente. rboles quemados. Humo

    que se mova como olas. Los ojos de Paisley amplios de terror. Soren sobre ella.

    Extendi la mano hacia su ojo izquierdo y se pinch a s misma, hacindose

    hacia atrs mientras parpadeaba. Nada ms que un ojo intil. Aplast la palma

    de su mano sobre su ojo desnudo justo cuando un hombre delgado en una bata

    de doctor entr en el cuarto.

    Hola, Aria. Ests despierta.

    Doctor Ward dijo ella, momentneamente aliviada. Ward era uno de los

    colegas de su madre, de quinta generacin, tranquilo, con un rostro serio y

    cuadrado. No era inusual tener slo un padre, pero hace unos aos Aria se haba

    preguntado si l era su padre. Ward y Lumina eran parecidos, ambos reservados

    y consumidos por su trabajo. Pero cuando Aria pregunt, Lumina haba

    respondido, Nos tenemos la una a la otra, Aria. Eso es todo lo que necesitamos.

    Cuidado dijo Ward, tienes una laceracin a lo largo de tu frente que no

    est sanada por completo, pero eso es lo peor. Tus exmenes resultaron libres

    en todo lo dems. Sin infeccin. Sin dao en tus pulmones. Resultados

    extraordinarios considerando lo que debiste pasar.

    Aria no movi su mano. Saba lo horrible que deba verse.

    En dnde est mi Smarteye? No puedo ir a los Reinos. Estoy atrapada aqu.

    Sin nadie. Se mordi el labio para no divagar.

  • 41

    Tu Smarteye al parecer se perdi en el Compartimiento Ag 6. Orden uno

    nuevo para ti. Debera estar listo en unas pocas horas. Mientras tanto, puedo

    aumentar la dosis del sedante

    No dijo ella rpidamente. Sin sedantes. Ahora entenda por qu sus

    pensamientos se sentan revueltos, como si las cosas importantes hubieran sido

    reorganizadas o perdidas. En dnde est mi madre?

    Lumina est en Bliss. El vnculo se ha cado durante una semana.

    Aria lo mir fijamente. Un sonido desde el monitor anunci el salto de su latido

    cardiaco. Cmo poda haberlo olvidado? Haba ido a Ag 6 por Lumina. Pero

    cmo poda an estar Lumina inalcanzable? Recordaba haber reiniciado el

    Smarteye y ver el archivo Songbird.

    No puede estar bien dijo ella. Mi madre me envi un mensaje.

    Las cejas de Ward se juntaron.

    Lo hizo? Cmo sabes que era de ella?

    Se llamaba Songbird. Slo Lumina me dice as.

    Viste el mensaje?

    No, no tuve la oportunidad. Dnde est Paisley?

    Ward dej salir una lenta respiracin antes de hablar.

    Aria, siento tener que decirte esto. Slo t y Soren sobrevivieron. S que t y

    Paisley eran unidas.

    Aria apret los bordes de la cama.

    Qu ests diciendo? Se oy a si misma preguntar. Ests diciendo que

    Paisley est muerta? No era posible. Nadie mora a los diecisiete. Fcilmente

    vivan hasta los doscientos aos.

    El monitor son. Esta vez fue ms fuerte y persistente.

    Ward estaba hablando.

  • 42

    Abandonaste la zona de seguridad con un Smarteye deshabilitado para

    cuando respondimos

    Todo lo que ella oa era bip-bip-bip-bip.

    Ward se call y mir la pantalla mdica. Mostraba un grfico, con lneas

    ascendentes y nmeros crecientes, la sensacin de colapso dentro de su pecho.

    Lo siento, Aria dijo l. El traje mdico7 se endureci, arrugndose mientras

    se hinchaba alrededor de sus extremidades. El fro apareci en sus brazos. Ella

    mir hacia abajo. Lquido azul serpenteaba por el tubo y desapareca en su traje

    mdico. Dentro de ella. l haba ordenado el sedante a travs de su Smarteye.

    Ward se acerc.

    Recustate antes de que te caigas.

    Aria quera decirle que se alejara, pero sus labios se entumecieron ms y su

    lengua se volvi un extrao peso inerte en su boca. El cuarto se tambale hacia

    los lados mientras el sonido descenda abruptamente. Aria se recost,

    golpeando el colchn con un ruido sordo.

    El Doctor Ward apareci sobre ella, su cara ansiosa.

    Lo siento dijo de nuevo. Es lo mejor para ti ahora. Luego se fue,

    cerrando la puerta con un sonido detrs de l.

    Aria intent moverse. Sus extremidades se sentan pesadas, como si un imn las

    impulsara hacia abajo. Tom toda su concentracin mover su mano hacia su

    cara. Se asust, no reconociendo los guantes sobre sus dedos o el vaco

    alrededor de su ojo izquierdo.

    Alej su mano, sin poder controlarla. Su mano resbal por el borde de la cama.

    La mir, pero no pudo llevarla de regreso.

    Cerr sus ojos. Algo le haba ocurrido a Lumina? O haba sido a Paisley? Su

    mente estaba llena con un zumbido, como un sintonizador en lo profundo de su

    crneo. Pronto, no tuvo idea de qu la haba entristecido.

    7 Medsuit: Especie de traje con propiedades mdicas para sanacin.

  • 43

    No supo cuanto tiempo haba pasado cuando el Doctor Ward regres.

    Sin un Smarteye, Aria senta como si no supiera nada.

    Lamento haberte sedado. Hizo una pausa, esperando que ella hablara.

    Ella mantuvo sus ojos en las luces, dejando que quemaran manchas en su

    visin.

    Estn listos para comenzar la investigacin.

    Una investigacin. Ahora era una criminal? El traje mdico se afloj alrededor

    de ella. Ward dio un paso adelante, carraspeando. Aria se estremeci cuando l

    removi la aguja de su brazo. Poda soportar el dolor, pero no la sensacin de

    sus manos sobre ella. Se irgui tan pronto como l dio un paso hacia atrs, su

    mente tambalendose de vrtigo.

    Sgueme le dijo. Los Cnsules te estn esperando.

    Los Cnsules? Eran las personas ms influyentes en Reverie, gobernando

    todos los aspectos de la vida en el Compartimiento. El Cnsul Hess estar

    ah? El padre de Soren?

    El Doctor Ward asinti con la cabeza.

    De los cinco, l es el ms comprometido. Es el Director de Seguridad.

    No puedo verlo! Fue culpa de Soren. l comenz el fuego!

    Aria, silencio! Por favor no digas nada ms.

    Por un momento, simplemente se miraron el uno al otro. Aria trag por una

    garganta seca.

    No puedo decir la verdad, cierto?

    No te har ningn bien mentir dijo Ward. Ellos tienen hombres para

    llegar a la verdad.

  • 44

    Ella no poda creer lo que estaba oyendo.

    Vamos. Un poco ms y slo te condenaran por hacerlos esperar.

    El Doctor Ward la condujo por un amplio corredor que se curvaba, por lo que

    Aria no pudo ver lo que estaba adelante. El traje mdico la obligaba a caminar

    con sus piernas y sus brazos levemente separados. Con eso y sus msculos

    rgidos, se senta como un zombie arrastrando los pies detrs de l.

    Ella not agujeros y rayas de oxido a travs de las paredes. Reverie tena casi

    trescientos aos, pero ella nunca haba visto seales de su antiguedad hasta

    ahora. Haba pasado toda su vida en Panop, la amplia e inmaculada Cpula de

    Reverie. Casi todo suceda ah, en 40 niveles que albergaban residenciales,

    escuelas, zonas de descanso y comedores, todo organizado alrededor de un

    patio. Aria nunca haba visto una sola grieta en Panop, no es que se haya

    molestado en buscar mucho.

    El diseo era deliberadamente repetitivo y aburrido para promover el mximo

    uso de los Reinos. Todo en la realidad se mantena suave, incluso los grises que

    todos usaban. Ahora, mientras segua al Doctor Ward, no pudo evitar

    preguntarse cuantas otras partes del Compartimiento estaban deteriorndose.

    Ward se detuvo ante una puerta sin marcar.

    Te ver despus. Son como una pregunta.

    Aria no vio a los cinco Cnsules de Reverie cuando entr al cuarto. As era como

    aparecan siempre en direcciones pblicas, los cinco hablando desde una casa

    Senatorial, antigua y virtual. Slo un hombre estaba sentado en la mensa.

    El padre de Soren. El Cnsul Hess.

    Toma asiento, Aria dijo el Cnsul Hess mientras la miraba.

  • 45

    Aria se cruz de brazos para esconder sus manos temblando. l probablemente

    estaba hurgando en los archivos del incendio en su Pantalla Inteligente, o quizs

    hablando con un experto sobre cmo proceder.

    El padre de Soren era de decimosegunda generacin, en su segundo siglo de

    vida. Ella supuso que l y Soren se parecan, ambos destacaban y eran robustos.

    Pero su parecido no era obvio. Los tratamientos rejuvenecedores mantenan la

    piel del Cnsul Hess tan delgada y suave como la de un beb, mientras que el

    bronceado de Soren lo haca parecer mayor. Pero como todos los que tenan ms

    de cien aos, la edad del Cnsul Hess se mostraba en sus ojos, los que estaban

    hundidos y sin brillo, como cuescos de aceituna.

    La mirada de Aria se movi hacia la silla junto a ella. No debera haber estado

    vaca. Su madre debera haber estado ah en vez de a miles de kilmetros. Aria

    siempre haba intentado entender la dedicacin de Lumina a su trabajo. No era

    fcil, saber tan poco al respecto como saba ella. Es clasificado deca Lumina

    cada vez que Aria preguntaba. Sabes tanto como te puedo contar. Es en el

    mbito de la gentica. El trabajo es importante, pero no tanto como t.

    Cmo poda creerle ahora? En dnde estaba cuando la necesitaba?

    La atencin del Cnsul Hess se pos sobre ella como una lente enfocando. l

    an no haba hablado, pero saba que la estaba estudiando. Hizo sonar sus uas

    en la mesa de acero.

    Comencemos dijo l finalmente.

    No deberan estar todos los Cnsules aqu?

    El Cnsul Royce, Medlen y Tarquin asisten al protocolo. Vern nuestra

    conversacin ms tarde. El Cnsul Young est con nosotros.

    Aria mir su Smarteye, hacindose consciente de nuevo del trozo faltante de su

    rostro.

    l no est conmigo.

  • 46

    S, es verdad. Has pasado por un calvario, verdad? Me temo que mi hijo es en

    parte responsable por lo que ocurri. Soren es un disyuntor natural de cdigos.

    Un rasgo difcil a esta edad, pero un da le ser bastante til.

    Aria esper hasta que supo que su voz sera estable

    Habl con l?

    Slo en los Reinos dijo el Cnsul Hess. No ser capaz de hablar en voz alta

    por un tiempo. Nuevos huesos estn creciendo en su mandbula. La mayor parte

    de la piel de su rostro tendr que ser regenerada. Nunca se ver igual, pero

    sobrevivi. Tuvo suerte pero no tanta como t.

    Aria mir hacia la mesa. Haba una larga y profunda raya en el metal. No quera

    imaginarse a Soren con cicatrices que lo desfiguraran. No quera imaginrselo

    para nada.

    Reverie no haba sufrido un quiebre en la seguridad desde hace un siglo. Es

    absurdo e impresionante que un grupo de Segunda Generacin pudo lograr lo

    que las tormentas de ter y los Salvajes no han logrado en mucho tiempo.

    Hizo una pausa. Te das cuenta lo cerca que estuvieron de destruir todo el

    Compartimiento?

    Ella asinti con la cabeza sin encontrar sus ojos. Saba lo peligroso que fue

    comenzar un incendio, pero se sent y lo vio pasar. Debi hacer algo antes.

    Quizs podra haber salvado la vida de Paisley si no hubiese estado tan asustada

    de Soren.

    Los ojos de Aria se empaaron.

    Paisley estaba muerta.

    Cmo era posible?

    Con las cmaras de Ag 6 sin funcionar y sus Smarteyes desactivados, nos

    encontramos en una situacin bastante primitiva. Slo tenemos sus cuentas

    para saber lo que ocurri esa noche. Se inclin hacia adelante, su silla

    raspando suavemente el piso. Necesito que me digas exactamente que pas en

    esa Cpula.

  • 47

    Ella mir hacia arriba, buscando en su mirada fra una pista. Haban

    encontrado su Smarteye? Saba Hess acerca de la grabacin?

    Qu le dijo Soren? pregunto ella.

    Los labios del Cnsul Hess se levantaron en una sonrisa.

    Eso es confidencial, como lo ser tu testimonio. Nada ser divulgado hasta

    que la investigacin est completa. Cuando ests lista.

    Ella traz la raya en la mesa con un dedo enguantado. Cmo poda contarle al

    Cnsul Hess la clase de monstruo en la que su hijo se haba transformado?

    Necesitaba su Smarteye. Sin l, ellos creeran cualquier historia que Soren les

    diera. Soren se lo haba dicho a s mismo en la Cpula de agricultura.

    Cuanto antes resolvamos esto, ms pronto te puedes ir dijo Hess.

    Necesitas tiempo para llorar, como todos nosotros. Cancelamos la escuela y los

    trabajos no esenciales durante el resto de la semana para permitir que la

    curacin comience. Me han dicho que tu amigo Caleb est organizando un

    tributo a Paisley. Hizo una pausa. E imagino lo ansiosa que ests por ver a tu

    madre.

    Ella se tens, levantando la vista.

    Mi madre? Ward dijo que el vnculo aun estaba cado.

    Hess hizo un gesto con la mano despectivamente.

    Ward no est en mi grupo. Lumina est preocupada por ti. Arregl que la

    vieras tan pronto como terminemos aqu.

    Lgrimas de alivio tambaleaban en sus prpados inferiores. Ahora estaba

    segura. Lumina estaba bien. Probablemente trat de contactar a Aria mientras

    estaba en Ag 6 y dej el mensaje cuando Aria no haba estado disponible.

    Cundo habl con ella? Por qu ha estado el vnculo cado durante tanto

    tiempo?

    No soy a quien se le hacen las preguntas aqu, Aria. Cuenta t. Desde el

    comienzo.

  • 48

    Le cont acerca de apagar sus Smarteyes, lentamente al comienzo, ganando

    confianza mientras describa el juego de Rotball y el fuego.

    Cada palabra la acercaba a ver a Lumina. Cuando lleg a la parte en que los

    chicos la persiguieron a ella y a Paisley, vacil, su voz quebrndose.

    Cuando l, cuando Soren, arranc mi Smarteye, supongo que qued

    inconsciente. No recuerdo nada ms despus de eso.

    El Cnsul Hess apoy sus brazos en la mesa.

    Por qu Soren hara eso?

    No lo s. Pregntele.

    La aburrida mirada de Hess la perfor. Estaban los otros Cnsules dndole

    preguntas a l?

    l dijo que ir ah fue tu idea. Que estabas buscando informacin sobre tu

    madre.

    Fue su idea! Aria se encogi cuando el dolor de su cabeza estall. Sedantes.

    Dolor. Pena. No saba que dola ms. Soren quera ir en una aventura real.

    Lleg listo para comenzar el fuego. Slo fui porque pens que sera capaz de

    contarme acerca de Bliss.

    Cmo encontraste la escotilla exterior?

    Lo hice? No lo s. Se lo dije. Me desmay.

    Haba alguien ms contigo?

    Alguien ms? dijo ella. Quin ms poda estar fuera de los lmites de la

    Cpula? Aria se tens mientras una imagen borrosa apareca en su mente.

    Haba pasado eso en verdad?

    Haba haba un Forastero.

    Un Forastero dijo el Cnsul Hess uniformemente. Cmo crees que un

    Forastero lleg a estar en Ag 6 en la misma noche en que estabas ah, al mismo

    tiempo en que Soren deshabilit el sistema?

  • 49

    Est acusndome de dejar entrar a un Salvaje en Reverie?

    Simplemente estoy haciendo preguntas. Por qu eres la nica que lleg a

    salvo por una escotilla? Por qu no fuiste atacada?

    Tu hijo me atac!

    Clmate, Aria. Estas preguntas son un procedimiento estndar, no intentaba

    molestarte. Necesitamos reunir los hechos.

    Mir a los ojos del Cnsul Hess, imaginando que hablaba directamente con el

    Cnsul Young.

    Si quieren reunir los hechos dijo ella firmemente, entonces encuentren mi

    Smarteye. Vern lo que ocurri.

    Los ojos del Cnsul Hess se ampliaron con sorpresa, pero se recuper

    rpidamente.

    Entonces, hiciste una grabacin. No es algo fcil con un Ojo desactivado.

    Chica lista. Justo como tu madre. Hess golpe su dedo en la mesa unas pocas

    veces. Tu Ojo est siendo buscado ahora. Lo encontraremos. Qu capturaste

    en la grabacin?

    Lo que te dije. Tu hijo est loco.

    l se apoy en su silla, cruzando sus brazos.

    Esto me pone en una difcil posicin, verdad? Pero puedes estar segura que

    se har justicia. Es mi responsabilidad mantener el Compartimiento a salvo, por

    encima de todo. Gracias, Aria. Has sido de mucha ayuda. Puedes soportar

    algunas horas de transporte? Tu madre espera verte.

    Te refieres a ir a Bliss?

    Eso es correcto. Tengo un transporte esperando. Lumina insisti en verte ella

    misma para asegurarse de que ests recibiendo el cuidado adecuado. Es

    bastante persuasiva, verdad?

  • 50

    Aria asinti con la cabeza, una sonrisa agitndose en su interior. Slo poda

    imaginar su confrontacin. Lumina tena la paciencia de un cientfico. Nunca se

    detena hasta que obtena los resultados que quera.

    Estoy bien. Puedo ir. No estaba bien, pero pretendi estarlo si eso la llevaba

    a Lumina.

    Bien. El Cnsul Hess se levant. Dos hombres vestidos en trajes azules de

    Guardianes de Reverie entraron al cuarto, desplazndose con un imponente

    tamao, mientras otros dos se quedaban fuera. Ellos miraron su rostro, en

    donde su Smarteye debera haber estado. Aria decidi que no haba razn para

    seguir cubriendo su ojo desnudo. Se levant de la mesa, peleando con un motn

    de dolor en sus articulaciones y msculos.

    Cudenla bien dijo el Cnsul Hess a los Guardianes. Cudate, Aria.

    Gracias, Cnsul Hess.

    l sonri.

    No necesitas agradecerme. Es lo menos que puedo hacer despus de todo por

    lo que has pasado.

  • 51

    6

    Peregrine

    Traducido por Susanauribe

    Corregido por Yosbe

    erry se quit su bolsa y arco por encima de su hombro y sali

    con Talon tarde la maana siguiente. Los pescadores y

    granjeros dieron vueltas por el claro. Demasiadas personas,

    mezclndose cuando el da haba terminado.

    Perry dej caer una mano en el hombro de Talon, detenindolo.

    Estamos siendo atacados? pregunt Talon.

    No respondi Perry. Las esencias que pasaban no llevaban tanto pnico

    como para un ataque. Debe ser el ter. Las espirales azules lucan ms

    brillantes de lo que haban sido en la noche. Perry captur destellos de

    movimiento encima de gruesas nubes de lluvia. Tu padre probablemente

    llam a todos.

    Pero no luce tan mal.

    No todava dijo Perry. Como todos los Scires ms fuertes, l poda anticipar

    tormentas de ter. La sensacin de picazn en la parte de atrs de su nariz le

    dijo que el cielo todava necesitara cambiar ms antes de que se convirtiera en

    una amenaza. Pero Vale nunca tomaba riesgos con la seguridad de los Tides.

    A merced de su estmago rugidor, Perry condujo a Talon hacia la cocina. l not

    a su sobrino apoyando su pierna derecha. No era una cojera terrible. A duras

    penas incluso obvia. Pero cuando una manada de chicos entr gritando y

    suscitando polvo, Talon dej de caminar. Los chicos pasaron. Chuchos

    P

  • 52

    nerviosos, flacos por trabajo y comida precaria, no por enfermedad. Unos meses

    antes, Talon haba sido la cabecilla de esa manada.

    Perry lanz a su sobrino a su hombro, colgando a Talon bocabajo y haciendo un

    show de diversin. Talon ri pero Perry supo que l tambin estaba haciendo un

    show. Supo que Talon se mora por correr con sus amigos. De tener sus piernas

    de nuevo.

    El olor de cebolla y lea quemada se qued impregnado en la fra oscuridad de

    la cocina de campaa. sta era la estructura ms larga en los barracones. Donde

    coman. Donde Val hizo reuniones en los meses de invierno. Una docena de

    largas mesas de caballete estaban en un lado, con la mesa central de Val en una

    plataforma de piedra elevada en la parte trasera. Al otro lado, detrs de mitad de

    pared de ladrillo, haba una cocina central, una fila de hornos de metal, y varias

    mesas de trabajo que no han sostenido comida en abundancia por aos.

    El recorrido de hoy terminaba aqu, desde los campos y el mar. Todo lo dems

    que Perry y los otros cazadores se las arreglaban para traer. Todo fue ah para

    ser compartido entre las familias. Los Tides eran afortunados de tener un ro

    subterrneo corriendo por su valle. Haciendo la irrigacin fcil. Pero tener toda

    el agua del mundo no ayudaba cuando las tormentas de ter, incinerando trozos

    de tierra. Este ao, sus campos marcados no haban producido casi lo suficiente

    para llenar sus provisiones para el invierno. La tribu estar comiendo gracias a

    la hermana de Perry, Liv.

    Cuatro vacas. Ocho cabras. Dos docenas de gallinas. Diez sacos de granos. Cinco

    costales de hierbas secas. Eso era slo algunas de las cosas que el matrimonio de

    Liv con un Lord de Sangre norteo les haba dejado a los Tides.

    Soy costosa. Lily haba bromeado el da que se fue, pero ni Perry ni su mejor

    amigo, Roar, se haban redo.

    La mitad del pago por ella ya haba llegado. Esperaban la otra mitad cualquier

    da, despus de que Liv llegara con su marido previsto. Lo necesitaban rpido,

    antes de que el invierno viniera con fuerza.

    Inmediatamente Perry vio un grupo de Audiles en una mesa en la parte de atrs,

    inclinados cerca mientras susurraban. Perry neg con su cabeza. Los Ears

  • 53

    siempre estaban susurrando. Un momento despus, l captur una onda verde

    efervescente, frescas como hojas de cipreses. Su emocin. Probablemente

    alguien haba escuchado por casualidad su pelea con Vale.

    Perry puso a Talon de vuelta en el bar de ladrillo, alborotando su cabello.

    Hoy te traje una comadreja, Brooke. Lo mejor que pude hacer. Sabes cmo es

    cuando ests ah afuera.

    Brooke alz su mirada de las cebollas que cortaba y sonri. Usaba una de sus

    puntas de flecha en un cordn de cuero como collar, hacindole bajar la mirada.

    Ella luca bien hoy. Brooke siempre luca bien. Sus afilados ojos azules se

    entrecerraron en la mejilla de Perry por un instante, luego le gui a Talon.

    Es una linda cosita chiquita. Apuesto a que sabe bueno. Ella baj su cabeza

    hacia el largo tazn colgando encima del fuego. Lncenlo aqu.

    Brooke, no soy una comadreja! Talon ri por lo bajo mientras Perry lo

    recogi.

    Espera, Perry dijo ella. Les entreg tazones de gachas para ellos. Tambin

    debemos ponerlo bien y gordo antes de cocinarlo.

    l y Talon tomaron la mesa junto a las puertas como siempre, donde Perry

    podra coger corrientes de aire de afuera. Le daran unos momentos de

    sobreaviso si Vale apareca. Perry not que Wylan y Bear, los mejores hombres

    de Vale, se sentaron con los Auds. Eso significaba que probablemente Vale

    estaba cazando solo.

    Perry engull las pocas gachas as los sabores no se quedaban en su boca. Ser un

    Scire tambin significa un buen sentido del gusto. No siempre era algo bueno.

    La masa blanda absorbi rastros de otras comidas del tazn de madera, dejando

    un regusto rancio de pescado salado, leche de cabra y nabos en su lengua. l

    volvi por otra racin porque saba que Brooke se la dara, y comida era comida.

    Cuando termin, se sent de nuevo y cruz sus brazos, sintindose un poco

    hambriento y ms que un poco culpable por llenarse con el precio de la felicidad

    de su hermana.

  • 54

    Talon haba revuelto la comida por un rato, haciendo bultos con su cuchara.

    Ahora miraba a cualquier lugar excepto su tazn. Le doli a Perry ver a su

    sobrino tan abatido.

    Vamos a cazar, cierto? pregunt Perry. Cazar le dara una excusa para

    alejar a Talon de las barracas. Perry quera darle la manzana, la favorita de

    Talon. Vale siempre haba comprado unas cuantas en secreto para Talon cuando

    los comerciantes traan.

    Talon dej de revolver.

    Pero el ter.

    Nos mantendr limpios. Vamos, Tal. Podemos ir un rato.

    Talon cruji su nariz, recostndose, y susurrando:

    Ya no puedo dejar las barracas. Mi padre dijo.

    Perry frunci el ceo.

    Cundo dijo eso?

    Um el da despus de que te fuiste.

    Perry contuvo una chispa de enojo, queriendo evitar que su sobrino tambin lo

    sintiera. Cmo Vale podra evitar que l cazara? Talon lo adoraba.

    Podemos regresar antes de que lo sepa.

    Perry mir por encima de su hombro, siguiendo la lnea de visin de Talon hacia

    la mesa en la parte de atrs.

    Qu, crees que los Ears me escucharon? pregunt, aunque l saba que lo

    haban hecho. Perry susurr varias sugerencias para los Auds. Ideas de lo que

    podan hacerse a s mismos, en vez de escuchar las conversaciones de las otras

    personas. Su sugerencia atrajo varias mirada fuertes.

    Mira eso, Talon. Tienes razn, pueden escucharme. Debera haber sabido.

    Puedo oler a Wylan desde aqu. Crees que ese hedor est saliendo de su boca?

  • 55

    Talon sonri. Haba perdido unos cuantos dientes de leche. Su sonrisa tena la

    apariencia de un percal de maz.

    Huele como si viniera del lado sur.

    Perry se movi hacia atrs y ri.

    Cllate, Peregrine grit Wylan. Lo escuchaste. No se supone que vaya.

    Quieres que Vale sepa lo que ests haciendo?

    Tu eleccin, Wylan. Decirle a Vale o no. Quieres lidiar conmigo o con l?

    Perry saba la respuesta. La forma de castigo de Vale significaba raciones a la

    mitad. Deberes fuera. Rondas nocturna extra de vigilancia en el invierno.

    Miserable, todo, pero para una criatura vana como Wylan, era mejor que la

    paliza que Perry poda darle. As cuando toda la multitud de Auds se pusieron

    de pie y lo enfrentaron, Perry casi tumba el banco al ponerse de pie. l se puso

    en el pasillo entre las mesas, Talon bien detrs de l.

    Wylan, a la cabeza, se detuvo a unos pasos.

    Peregrine, jodido idiota. Algo est sucediendo afuera.

    Le tom un momento a Perry entender. Haban escuchado algo afuera y

    simplemente estaba dirigindose hacia all. l se hizo a un lado mientras los

    Auds pasaban junto a l, el resto de la cocina apresurndose detrs de ellos.

    Perry se gir hacia Talon. El tazn de su sobrino se haba regado. Avena goteaba

    hacia un charco en la mesa.

    Pens l mir a la tabla gastada. Sabes lo que pens.

    Talon saba mejor que nadie que la sangre de Perry estaba revuelta. l siempre

    haba tenido un extremo, pero se estaba volviendo peor. ltimamente, si haba

    una refriega, Perry encontraba la forma de meterse en ella. El ter en su sangre

    estaba aglutinndose, creciendo ms fuerte cada ao con las tormentas. El se

    senta como si su cuerpo tuviera una auto-recarga. Siempre observando.

    Preparndose para la nica batalla que lo satisfaciera.

  • 56

    Pero l no poda tener esa pelea. En un reto para el Lord de Sangre, el perdedor

    mora o era forzado a disgregarse. Perry no poda imaginar dejar a Talon sin

    padre. Y l no poda forzar a su hermano y su sobrino enfermo al campo abierto.

    No haba leyes en las fronteras ms all del territorio de la tribu, slo

    supervivencia.

    Eso dejaba una eleccin. Necesitaba irse. Disgregarse era la mejor cosa que l

    poda hacer por Talon. Eso significaba que Talon poda quedarse y vivir fuera el

    resto de sus das en la seguridad de las barracas. Tambin significaba que l

    nunca ayudara a los Tides como l saba que poda.

    Fuera, las personas se reunieron alrededor del claro. El aire de la tarde ms

    espeso por los genios emocionados. Esencias briosas. Pero sin rastros de miedo.

    Docenas de voces conversaban, haciendo un lo sus odos, pero los Auds

    seguramente haba escuchado algo para hacerlos salir disparados hacia afuera.

    Perry vislumbr a Bear creando una estela al moverse por la multitud. Wylan y

    un par de otros lo siguieron fuera y ms all de las barracas.

    Perry! Aqu arriba!

    Brooke estaba parada en el techo de teja de la cocina, saludndolo. Perry no

    estaba sorprendido de verla ah. l trep las cajas de granja apiladas a un lado

    de la estructura, jalando a Talon hacia arriba con l.

    Del techo, tena una buena vista de las colinas que formaban los lmites de la

    frontera oriental de los Tides. Las tierras de labranza extendidas en mosaicos

    cafs y verdes, tejidos por una lnea de rboles que siguieron el ro subterrneo.

    Perry tambin poda ver las extensiones de la tierra ennegrecida de ter donde

    las chimeneas haban brillado temprano en la primavera.

    Ah dijo Brooke.

    l busc el lugar que ella seal. l era un Seer como ella, vea mejor que la

    mayora durante el da, pero su verdadera fortaleza recaa en ver en la

    oscuridad. l no conoca a otro Seer como l y trat de llamar la atencin hacia

    su visin.

  • 57

    Perry neg con su cabeza, incapaz de encontrar algo distintivo en la distancia.

    Sabes que soy mejor en la noche.

    Brooke le dirigi una sonrisa coqueta.

    Estoy segura.

    l le sonri. No pudo pensar en algo ms para decir.

    Despus.

    Ella se ri y volvi sus entusiastas ojos azules hacia la distancia. Ella era una

    Seer fuerte, la mejor en la tribu desde que su hermana pequea, Clara, haba

    desaparecido. Ms de un ao haba pasado desde que Clara haba desaparecido,

    pero Brooke no se haba dado por vencida respecto a que ella regresara a casa.

    Perry sinti su esperanza ahora. Luego se marchit con desilusin.

    Es Vale dijo ella. Est trayendo algo grande. Luce como un ciervo.

    Perry debera haber estado aliviado de que fuera slo su hermano volviendo a

    casa de cazar. Ninguna otra tribu asaltndolos. Pero no lo estaba.

    Brooke se puso de pie hacia l, su mirada puesta en su mejilla con moretones.

    Parece que eso duele, Per. Pas un dedo por su rostro en una forma que no

    dola en absoluto. Cuando su esencia floral lo alcanz, no puedo evitar acercarla

    ms.

    La mayora de chicas en la tribu eran precavidas a su alrededor. l entenda,

    considerando su futuro cuestionable con los Tides. No Brooke. Ms de una vez

    cuando haban estado tendidos en el clido csped veraniego, le haba susurrado

    en su odo sobre ellos volvindose la pareja gobernante. Le gustaba Brooke, pero

    eso nunca sucedera. l haba escogido a otra Scire para estar algn da,

    manteniendo su sentido ms fuerte. Pero Brooke nunca se rindi. No es que a l

    le importara.

    Entonces es verdad lo que sucedi entre Vale y t? dijo ella.

    Perry dej salir en una lenta respiracin. No haba secretos con los Auds

    alrededor.

  • 58

    Vale no hizo esto.

    Brooke sonri como si no le creyera.

    Todos estn ah abajo, Perry. Es el momento perfecto para desafiarlo.

    l se movi hacia atrs y trag una maldicin. Ella no era una Scire. Nunca

    podra entender cmo se senta rendirse. Sin importar cunto quera ser Lord de

    Sangre, nunca podra herir a Talon.

    Lo veo! dijo Talon desde la esquina del techo.

    Perry se movi rpidamente a su lado. Vale estaba cruzando el campo sucio que

    bordeaba el compendio, lo suficientemente cerca para que todos vieran. l era

    alto, como Perry, pero siete aos mayor; tena la complexin de un hombre. La

    cadena del Lord de Sangre alrededor de su cuello brillaba debajo de la luz del

    cielo. Tena tatuajes de los Scires envueltos alrededor de sus bceps. Una banda

    en cada brazo, solas y gloriosas, a diferencia de los dos abarrotados brazos de

    Perry. La Marca de Nombre de Vale cortaba una lnea en su piel encima de su

    corazn, alzndose y callendose como las lneas del valle. Su cabello oscuro

    estaba tirado hacia atrs, dando a Perry una clara visin de sus ojos, eran

    seguros y calmados como siempre. Detrs de Vale, en una camilla hecha de

    ramas y sogas, descansaba su presa.

    El ciervo pareca muy por encima de 90 kilos. La cabeza estaba doblada hacia

    atrs para evitar que se viniera abajo. Un animal enorme.

    Abajo, el tambor comenz a sonar con un ritmo profundo. Los otros

    instrumentos se unieron, interpretando la cancin del Cazador. Una cancin

    que pona el corazn de Perry a latir cada vez que la escuchaba.

    Las personas corrieron hacia Vale. Tomaron la camilla de sus manos. Le

    trajeron agua y lo alabaron. Un ciervo de ese tamao llenara todos sus

    estmagos. Una bestia as era un extrao signo de recompensa. Un buen

    augurio para el invierno que se aproximaba. Para las siguientes estaciones de

    crecimiento tambin. Por eso Vale haba llamado a la tribu de vuelta a las

    barracas. Quera que todos los vieran viniendo a casa con su premio.

  • 59

    Perry mir a sus manos temblorosas. Ese ciervo debera haber sido su caza. l

    debera ser el que estaba recorriendo con esa camilla. No poda creer la suerte

    de Vale. Cmo haba trado un ciervo como este cuando Perry no haba

    rastreado uno todo el ao? Perry saba que l era un mejor cazador. Apret sus

    dientes, alejando su prximo pensamiento, pero fallando. l sera un mejor

    Lord de Sangre.

    To Perry? Talon lo mir, su pecho esculido tumultuoso por aire. Perry vio

    toda la furia de celos de l cruzando la cara blanca de su sobrino. Mezclndose

    con el miedo de Talon. l respir la mezcla desesperada que ellos hacan y supo

    que l nunca debera haber regresado.

  • 60

    7

    Aria

    Traducido por LizC

    Corregido por Mishy

    ria sigui a los Guardianes a travs de los pasillos curvos.

    Quera salir de lo real, donde las cosas eran oxidadas y

    rotas. En donde las personas mueren en incendios.

    Hubiera querido tener su nuevo Smarteye para as poder fraccionar y escapar a

    un Reino. Se podra haber ido en este momento, a cualquier otro lugar.

    Comenz a notar ms Guardianes en los pasillos y al pasar de reojo por las

    cmaras que parecan cafeteras y salas de reuniones. Conoca a la mayora de

    ellos de vista, pero eran extraos. No eran personas con las que encajaba en los

    Reinos.

    Los Guardianes la llevaron a travs de una cmara de esclusa de aire marcada

    con DEFENSA Y REPARACIONES EXTERNAS 2. Se detuvo en seco cuando

    lleg al centro de un transporte ms grande que cualquier espacio al que jams

    haba visto. Aerodeslizadores estaban alineados en filas, rodeando vehculos

    iridiscentes que slo haba visto en los Reinos antes. Las elegantes naves se

    vean encorvadas, como insectos a punto de emprender el vuelo. Pistas areas

    marcadas por rayos de luz azul flotaban en el aire por encima. La risa surgi de

    un grupo de Guardianes en la distancia, el sonido empequeecido y sofocado

    por el zumbido de los generadores. Haba estado a poca distancia de este hangar

    toda su vida. Todo esto pasaba en Reverie, y nunca lo haba sabido.

    Uno de los Deslizadores en la distancia se ilumin con un resplandor brillante.

    Se dio cuenta entonces. En realidad estaba yndose. Nunca pens que se iba a ir

    de Reverie. Este Compartimiento era su hogar. Pero no se senta lo mismo.

    Haba visto sus frutos podridos y paredes oxidadas. Haba visto las mquinas

    que haban dejado su mente en blanco y sus miembros en asideros. Soren estaba

    aqu. Y Paisley no. Cmo poda volver a su vida sin Paisley? No poda. Tena

    que irse. Ms que nada, necesitaba a su madre. Lumina sabra cmo hacer que

    las cosas fueran bien nuevamente.

    A

  • 61

    Con la visin borrosa, sigui a los Guardianes a una Dragonwing8. Reconoci el

    vehculo. Era el modelo ms rpido de los Deslizadores, construido para

    velocidad pura. Aria subi los escalones de metal, vacilando en la parte superior.

    Cundo iba a volver?

    Sigue caminando dijo un Guardin con guantes negros. La cabina era

    sorprendentemente pequea, iluminada con una luz azul tenue, con asientos a

    lo largo de ambos lados.

    Justo aqu dijo el hombre. Se sent en donde le indic y se dej caer con las

    gruesas contenciones, con los dedos intiles a travs del traje mdico. Debera

    haber pedido su traje, pero no quera perder el tiempo y arriesgar que Hess

    cambiara de opinin.

    El hombre tom las correas de ella y la sujet con una serie de broches de

    presin. Luego se sent en el lado opuesto, con otros cinco hombres. Se

    pusieron en marcha a travs de coordenadas utilizando jerga militar que apenas

    entenda, quedndose callados cuando la puerta se sell con un sonido como un

    jadeo. La nave volvi a la vida, vibrando, zumbando como un milln de abejas.

    Cerca de la cabina del piloto, algo dentro de un gabinete se sacudi, creando una

    vibracin metlica. El ruido empez su dolor de cabeza de nuevo. Un sabor a

    qumico dulzn se desliz en su boca.

    Cunto dura el viaje? pregunt.

    No mucho dijo el hombre que la haba abrochado. l cerr los ojos.

    La mayora de los otros Guardianes tambin lo hicieron. Siempre hacen eso?

    O estaban tratando de evitar mirar fijamente en el espacio en blanco por

    encima de su ojo izquierdo? La sacudida del despegue la presion contra el

    asiento, luego hacia los lados, cuando la nave se puso en movimiento. Sin

    ventanas para mirar a travs de ellas, Aria se esforzaba por escuchar. Haban

    salido del hangar? Todava no estaban en el exterior?

    Se trag el amargo sabor en su lengua. Necesitaba agua y las correas del asiento

    estaban demasiado apretadas. No poda respirar profundo sin presionar contra

    ellas. Comenz a sentirse mareada, como si no pudiera obtener suficiente aire.

    Aria corri a travs de escalas vocales en su mente, luchando contra la nota

    estridente de su dolor de cabeza. Las escalas siempre la calmaban.

    El Dragonwing desaceler mucho ms pronto de lo que esperaba. Media hora?

    Aria saba que no estaba siguiendo el tiempo de manera adecuada, pero no

    podra haber sido mucho tiempo ms.

    Los Guardianes presionaron en las almohadillas de la mueca en sus trajes

    grises y se pusieron sus cascos, movindose en movimientos rpidos y

    8 Dragonwing: Alas de Dragn.

  • 62

    practicados. Una luz suave brill desde el interior de sus viseras,

    resplandecieron claramente a travs de sus Smarteyes. Aria mir alrededor de la

    cabina. Por qu no se le haba dado un casco?

    El hombre de guantes negros se puso de pie y desabroch el sujetador de su

    asiento. Finalmente respir hondo, pero no se senta satisfecha. Una extraa

    gravedad se haba apoderado de ella.

    Ya llegamos? pregunt. No haba sentido que aterrizaran. El Des todava

    resonaba con ruido.

    La voz del Guardin se proyect a travs de un altavoz en su casco.

    T s.

    La puerta se abri con un estallido de luz. El aire caliente sopl en la cabina.

    Aria parpade furiosamente, deseando que sus ojos se acostumbraran. No vio

    un hangar. No vio nada parecido a Bliss. Una tierra plana y vaca se extenda

    claramente en el horizonte. Desierta, llegando tan lejos como poda ver. Nada

    ms. No entenda. No poda aceptar lo que vea.

    Una mano se cerr sobre su mueca. Grit y se tambale hacia atrs.

    Sultame! Agarr las restricciones de seguridad, apretndolas con todas sus

    fuerzas.

    Unas manos duras cayeron sobre sus hombros, aplastando sus msculos,

    desgarrndola de las correas. Tiraron de ella hacia el borde en un instante. Mir

    hacia abajo a sus pies cubiertos de tela. Estaban a centmetros del borde de

    metal. Mucho ms abajo, vio la roja tierra agrietada.

    Por favor! No he hecho nada!

    Un Guardin se acerc por detrs. Alcanz a verlo cuando su pie se estrell en la

    parte baja de su espalda, y luego estaba cayendo por el aire.

    Apret los labios cuando golpe la tierra. El dolor se clav a travs de sus

    rodillas y codos. Su sien golpe contra el suelo. Ahog un grito, porque hacer

    ruido, porque incluso respirar, significaba la muerte. Aria levant la cabeza y

    mir fijamente a sus dedos extendidos sobre la tierra de color rojizo.

    Estaba tocando el exterior. Estaba en la Tienda de la Muerte.

    Se volvi hacia la escotilla cerrada, capturando su ltima mirada de los

    Guardianes. Otra Dragonwing flotaba junto a sta, ambas brillando como perlas

    azules. Un zumbido sacudi el aire a su alrededor a medida que se alejaban,

    levantando nubes de polvo rojo a medida que aceleraban a travs de la plana

    extensin.

  • 63

    Los pulmones de Aria se apretaron en espasmos, doliendo por la falta de

    oxgeno. Se tap la boca y la nariz con la manga. No poda luchar contra la

    necesidad de extraer aire por ms tiempo. Inhal y exhal al mismo tiempo,

    sofocndose, sus ojos se hicieron llorosos mientras luchaba para instalar de

    nuevo su respiracin. Vio a los Aerodeslizadores fundirse en la distancia y

    marcar el lugar donde desaparecieron. Cuando ya no pudo verlos, se qued

    mirando el desierto. Pareca triste y estril en todas las direcciones. El silencio

    era tal que poda orse tragar.

    El Cnsul Hess le haba mentido.

    l haba mentido. Se haba estado preparando para algn tipo de castigo cuando

    la investigacin se llevara a cabo, pero no esto. Se dio cuenta que el Cnsul

    Young no haba estado observando su entrevista a travs del Smarteye de Hess.

    Haba estado a solas con Hess. En su informe probablemente dira que haba

    muerto en la Ag 6, junto con Paisley, Echo, y Bane. Hess la culpara por haber

    inventado toda esa noche y dejar entrar a un Salvaje, tambin. Probablemente

    haba atado todos sus problemas y los haba arrojado con ella.

    Se puso de pie, con las piernas temblando mientras luchaba contra las olas de

    vrtigo. El calor de la tierra empapaba a travs de la tela de su traje mdico,

    calentando las plantas de sus pies. Justo en el momento, su traje sopl una

    rfaga de aire fro en su espalda y estmago. Casi se ri. El traje an regulaba su

    temperatura.

    Levant la vista. Gruesas nubes grises borraban el cielo. En las lagunas, vio el

    ter. El verdadero ter. Los flujos corran sobre las nubes. Eran hermosos,

    como un relmpago atrapado en corrientes lquidas, finas como velos en

    algunos lugares. En otros, se reunan en gruesos flujos brillantes. El ter no se

    pareca a nada que podra poner fin a todo el mundo, sin embargo eso casi haba

    ocurrido durante la Unidad.

    Durante seis dcadas, cuando el ter lleg, haba quemado a la tierra con

    constantes incendios, pero el verdadero golpe a la humanidad haba sido su

    efecto mutativo, como su madre le haba explicado. Las nuevas enfermedades

    haban evolucionado rpidamente y prosperado. Plagas haban acabado con

    poblaciones enteras. Sus antepasados haban sido uno de los pocos afortunados

    que se haban refugiado en los Compartimientos.

    Refugio que ya no tena.

    Aria saba que no poda sobrevivir en este mundo contaminado. No haba sido

    diseada para ello. La muerte era slo cuestin de tiempo.

    Encontr la mancha ms brillante en la cubierta de nubes, donde la luz

    resplandeca a travs de una niebla dorada. Esa luz vena del sol. Podra llegar a

    ver el sol de verdad. Tuvo que luchar contra las ganas de llorar, pensando en ver

  • 64

    el sol. Porque, quin sabra? Quin iba a decirle acerca de ver algo tan

    increble?

    Se dirigi hacia el lugar donde los Rovers haban desaparecido, sabiendo que

    era intil. Pensaba que el Cnsul Hess iba a cambiar de opinin? Pero a dnde

    ms podra ir? Camin con pies que no reconoca en la tierra que pareca a las

    manchas de una jirafa.

    No haba tomado ms de una docena de pasos cuando comenz a toser de

    nuevo. Pronto se le hizo demasiado aturdidor ponerse de pie. Pero no fue slo

    porque sus pulmones rechazaban el exterior. Sus ojos y nariz goteaban. Su

    garganta quemaba y su boca se llen de saliva caliente.

    Haba odo todas las historias sobre la Tienda de la Muerte, como todos los

    dems. Un milln de maneras de morir. Saba de las manadas de lobos tan

    inteligentes como hombres.

    Haba odo hablar de las bandadas de cuervos que picoteaban a las personas

    vivas en pedazos, y las tormentas de ter que se comportaban como

    depredadores. Pero la peor muerte en la Tienda de la Muerte se dijo era

    pudrirse sola.

  • 65

    8

    Peregrine Traducido por Aaris

    Corregido por Mishy

    erry observaba mientras su hermano mayor entraba en el

    claro. Vale hizo una pausa y elev la cabeza, respirando el

    aire. Sostena el armazn de ciervo en la mano, una enorme

    maraa de cuernos, densos como un pequeo rbol.

    Impresionante. Perry no poda negarlo. Vale examin la multitud y reconoci a

    Perry, luego a Talon a su lado.

    Perry tom conciencia de una docena de cosas mientras su hermano se

    acercaba. El artefacto de la Habitante y la manzana, ambos envueltos en

    plstico, en el interior de su morral. Su cuchillo en la cadera. Su arco y flecha

    colgados a la espalda. Not la forma en la que la multitud se silenci, facilitando

    un crculo a su alrededor. Sinti a Talon moverse a su lado, retrocediendo. Y

    percibi los nimos. Docenas de brillantes esencias cargando el aire tanto como

    el ter lo haba hecho.

    Hola, Hijo. Vale sufra, mirando a su hijo. Perry lo vio en sus ojos. Tambin

    vio la hinchazn alrededor de la nariz de Vale, pero se pregunt si alguien ms

    se dara cuenta.

    Talon levant una mano en respuesta, mantenindose de espaldas. No quera

    mostrar debilidad delante de su padre. Cuan herido estaba, tanto por el dolor

    como por la enfermedad. Una vez haba sido Perry el que se esconda de su

    padre tras las piernas de Vale. Pero esconderse no funcionaba alrededor de los

    Scires. Cargaban con las esencias.

    Vale alz la presa.

    Para ti, Talon. Elige un cuerno. Haremos una empuadura para un nuevo

    cuchillo. Te gustara eso?

    Talon se encogi de hombros.

    Est bien.

    P

  • 66

    Perry mir el cuchillo en el cinturn de Talon. Era la vieja cuchilla de Perry.

    Cuando era nio, haba tallado plumas en la empuadura, haciendo un diseo

    ajustado a l, y despus a Talon. No vio ninguna razn para que tuviera uno

    nuevo.

    Vale finalmente encontr su mirada. Mir la magulladura en la cara de Perry, la

    sospecha destellando en sus ojos. Vale sabra que no se lo haba causado a Perry.

    No haba conseguido ningn golpe slido aquella noche a travs de la mesa.

    Qu te ocurri, Peregrine?

    Perry se qued inmvil. No poda contarle a Vale la verdad, pero mentirle no le

    ayudara tampoco. No importa lo que dijera, la gente pensara que Vale le haba

    causado la magulladura, justo como Brooke lo haba hecho. Culpar a alguien

    ms de ello slo lo hara parecer dbil.

    Gracias por preocuparte, Vale. Es bueno estar en casa. Perry asinti a la

    presa. Dnde lo derribaste?

    Moss Ledge.

    Perry no poda creer que no hubiera alcanzado a recoger el aroma del ciervo.

    Haba estado por ese camino recientemente.

    Vale sonri.

    Buena bestia, no crees, pequeo hermano? La mejor en aos.

    Perry mir a su hermano mayor, conteniendo las amargas palabras que surgan

    de sus labios. Vale saba que molestaba a Perry ser llamado as delante de la

    tribu. Ya no era un nio. No haba nada pequeo en l.

    An piensas que hemos cazado de ms? aadi Vale.

    Perry estaba seguro de ello. Los animales se haban marchado. Haban sentido

    el ter fortalecindose cada ao que pasaba en su valle. Perry lo sinti tambin.

    Pero qu poda decir? Vale sostena la prueba de que todava haba partidos

    como ese por ah, listos para ser trados. Todava deberamos movernos dijo

    sin pensar.

    Una sonrisa se extendi por la cara de Vale.

    Movernos, Perry? Quieres decir eso?

    Las tormentas slo se pondrn peor.

    Este ciclo se acabar como lo hacen todos.

    Con el tiempo, quizs. Pero podemos no sobrevivir a lo peor aqu.

  • 67

    Una conmocin corri a travs de la multitud. l y Vale podran discutir as en

    privado, pero nadie contrariaba a Vale delante de otros.

    Vale movi los pies.

    Entonces hblanos de tu idea, Perry. Sobre mover a ms de doscientas

    personas a campo abierto. Crees que estaramos mejor sin refugio? Luchando

    por nuestras vidas en las fronteras?

    Perry trag saliva. Saba lo que saba. Solamente nunca lo deca bien. Pero no

    poda dar marcha atrs ahora.

    El recinto no resistir si las tormentas se ponen mucho peor. Estamos

    perdiendo nuestros campos. Lo perderemos todo si nos quedamos. Necesitamos

    encontrar tierras ms seguras.

    Adnde quieres que vayamos? pregunt Vale. Crees que otra tribu nos

    dar la bienvenida a su territorio? A todos nosotros?

    Perry sacudi la cabeza. No estaba seguro. l y Vale estaban Marcados. Eran

    dignos de algo, simplemente por su sangre. Pero no los otros, los No Marcados,

    quienes no eran Scires o Auds o Seers. Quienes componan la mayora de la

    tribu.

    Los ojos de Vale se estrecharon.

    Qu pasa si las tormentas son peores en otros territorios, Peregrine?

    Perry no pudo responder. No estaba seguro de si el ter causara estragos en

    otros lugares como lo haba hecho all. Slo saba que el ltimo invierno, las

    tormentas incendiaron cerca de un cuarto de su territorio. Este invierno,

    esperaba, sera peor.

    Salimos de esta tierra, morimos dijo Vale, su tono de repente duro. Trata

    de pensar de vez en cuando, pequeo hermano. Puede que te sirva.

    Ests equivocado dijo Perry. Nadie ms vea eso?

    Varias personas jadearon. Casi poda escuchar sus pensamientos a travs de sus

    agitados nimos. Lucha, Perry. Esto ser bueno de ver.

    Vale le entreg la presa a Bear. Se hizo tanto silencio que Perry escuch chirriar

    el chaleco de cuero de Bear a medida que se mova. La visin de Perry comenz

    a volverse un tnel como lo haca cuando cazaba. Slo vea a su hermano mayor,

    quien haba defendido a Perry incontables veces cuando era nio, pero quien no

    le crea ahora. Perry mir a Talon. No poda hacer esto. Qu pasa si mataba a

    Vale aqu mismo?

    Talon sali disparado hacia delante.

  • 68

    Podemos cazar, Padre? Podemos To Perry y yo cazar?

    Vale baj la vista, la oscuridad en su mirada desvanecindose.

    Cazar, Talon? Ahora?

    Me siento bien hoy. Talon elev su pequea barbilla. Podemos ir?

    Ests tan ansioso por demostrrmelo, Hijo?

    S!

    La profunda risa de Vale levant unas pocas risitas forzadas en la multitud.

    Por favor, Padre. Slo por un rato?

    Vale le levant las cejas a Perry, como si pensara que era apropiado que Talon

    hubiera intervenido para rescatarlo. Esa mirada casi lanz a Perry hacia delante.

    Vale se arrodill y abri los brazos. Talon lo abraz, sus delgados brazos

    cerrndose alrededor del amplio cuello de Vale. Cubriendo la cadena del Lord

    de la Sangre. Robndola a la vista de Perry.

    Festejaremos esta noche dijo Vale, recobrando la tranquilidad. Acun la

    cara de Talon con sus manos. Reservar las mejores tajadas para ti. Se

    enderez y le hizo un gesto a Wylan. Asegrate de que permanecen cerca del

    recinto.

    No lo necesitamos dijo Perry. Pensaba Vale que no poda proteger a Talon?

    Y no quera a Wylan con ellos. Si el Aud vena, no podra darle a Talon la

    manzana. Lo mantendr a salvo.

    Los ojos verdes de Vale se establecieron en las inflamadas mejillas de Perry.

    Pequeo hermano, si te vieras a ti mismo, sabras por qu no creo eso.

    Ms risas, desenfrenadas esta vez. Perry cambi de posicin los pies. Los Tides

    lo vean como un chiste.

    Talon empuj su brazo.

    Vamos, To Perry. Antes de que sea tarde.

    Los msculos de Perry se llenaron con la necesidad de moverse, pero no poda

    darle la espalda a su hermano. Talon lo solt y se adelant en lamentables pasos

    tambaleantes.

    Date prisa, To Perry. Vamos!

    Por Talon, Perry sigui.

  • 69

    9

    Aria Traducido por Alexiacullen

    Corregido por Nikola

    uando el ataque de tos pas, Aria descanso sobre su costado. Sus

    costillas le dolan. Su garganta estaba hinchada y adolorida. Pero ella

    haba sobrevivido. Su piel no se haba derretido y no haba entrado en

    shock. Quizs las historias eran errneas. O quizs vendran.

    Se puso de pie y comenz a andar de nuevo. Haba aceptado que no llegara a

    ningn lugar. Lo que importaba era que pretenda que podra. Que podra dar

    un paso detrs de otro, que tena la oportunidad de encontrar refugio. Se

    convenci a s misma tan completamente de eso que cuando vio las formas

    escabrosas en la distancia, pens que se las estaba imaginando. Aria camin

    ms rpido, el corazn palpitando cuando las formas se hicieron ms definidas,

    y la tierra creca irregular con cascotes. Las piezas rotas se asomaban a travs de

    su traje mdico, hiriendo sus pies. Se par, explorando un mar de cemento.

    Piezas de hierro sobresalan de los escombros, esculturales, dobladas y

    oxidadas. Una gran ciudad alguna vez. Desafiante, aqu en el medio de la nada.

    Ahora ni si quiera le dara cobijo. Se apunt a s misma en otra direccin, y

    parti de nuevo.

    Evitaba sus pensamientos tanto como es posible, pero venan, en estampida

    fuera de su control. Ward la haba visto con vida. Le haba presionado Hess

    para guardar silencio? Estaba su madre afligida ahora? Qu haba dicho

    Lumina en el mensaje de Songbird?

    Aria se sent para descansar. Record la ltima vez que haba estado con su

    madre en Reverie. Un Domingo de Canto.

    A las once cada Domingo de su vida, Aria se encontraba con su madre en el

    Reino de la pera de Pars, una rplica del suntuoso Palacio Garnier. Lumina

    siempre estaba ah de primera, esperando con sus manos dobladas

    cuidadosamente sobre su regazo, con la espalda erguida en su asiento favorito

    de primera fila. Vena vestida de la misma manera cada vez, en un elegante

    vestido negro, un fino collar de perlas alrededor de su esbelto cuello, su pelo

    negro recogido en lo alto en un moo perfecto.

    C

  • 70

    Durante una hora, en un escenario construido para cuatrocientos intrpretes,

    Aria cantaba para ella. Se converta en Julieta, Isolda o Juana de Arco, cantando

    sobre el amor condenado y el gran propsito y la resistencia de cara a la muerte.

    Aria permita que sus historias se dispararan de su voz de soprano de halcn

    oscuro, a travs de las columnas doradas, las cortinas de color carmes y hasta el

    fresco de los ngeles en lo alto. Se transformaba cada semana por Lumina

    porque su madre estaba all durante esa hora, y ese era ms tiempo que el que

    Aria consegua de ella cada semana.

    Lo haca aunque odiaba la pera. Odiaba todo lo relacionado. El sentido del

    drama exagerado. La violencia y la lujuria. Incluso nadie haba muerto de un

    corazn roto en Reverie. La traicin nunca llevaba al asesinato. Esas cosas

    nunca sucedieron ms. Ellos tenan los Reinos ahora. No podan experimentar

    nada sin correr riesgos. Ahora la vida era Mejor que Real.

    Su ltimo Domingo de Canto con Lumia haba sido diferente desde el principio.

    Lumia tiene las manos fras sobre el hombro desnudo de Aria que la haba

    sacudido para levantarse.

    Qu es? haba preguntado Aria. En su pantalla digital se lea 5 A.M. Qu

    pasa?

    Lumina estaba encaramada en el final de la cama. Llevaba un traje de viaje gris

    con bandas reflectantes a lo largo de los brazos, no su habitual bata de mdico.

    De alguna manera todava pareca elegante.

    El equipo de transporte quiere evitar el tiempo. Necesito salir antes de lo que

    plane.

    Aria se trag la sensacin tirante en su garganta. No quera decir adis. Haban

    planeado encontrarse cada da en los Reinos, pero Lumina estar lejos. No

    estarn ms en el mismo Compartimiento.

    Cantars para mi ahora?

    Mam, ahora?

    Espero por esto toda la semana dijo Lumina. No me hagas esperar hasta el

    prximo domingo.

    Aria se dej caer boca abajo sobre su almohada. pera a primera hora de la

    maana? Pareca criminal.

    Por qu tienes que irte? Por qu no puedes hacer tu investigacin en los

    Reinos?

    Necesito estar en Bliss para esta tarea.

    Por qu no puedo ir contigo? pregunt Aria.

  • 71

    Sabes que no puedo decirte por qu.

    Aria presion su cara ms profunda en la almohada. Cmo poda sonar su

    madre tan calmada? Haca parecer tan fcil ocultarle las cosas a Aria.

    Por favor dijo Lumina. No tengo mucho tiempo.

    Bien. Aria se dio la vuelta y mir hacia el techo. Vamos a acabar de una

    vez. Encontr el Reino de la pera en su pantalla digital. Los iconos deberan

    haber mostrado las columnas de la fachada de la casa de la pera, pero Aria la

    haba cambiado por una imagen de ella pretendiendo estrangularse. La eligi y

    fraccion, su mente abrindose fcilmente a otros mundos. Estaba en dos

    lugares ahora. Aqu, en su apretujada y pequea habitacin, y en la

    extravagante, grande y tenebrosa sala de la pera.

    Aria haba elegido aparecer detrs de la cortina principal. Aria mir hacia la

    pesada franja del terciopelo rojo. Lumina poda esperar durante unos cuantos

    segundos ms. Eso podra irritarla. Cuando la atraves no vio a Lumina en su

    sitio habitual de primera fila. La casa de la pera estaba vaca.

    En la habitacin de Aria, Lumina se inclin hacia adelante, apoyando su mano

    en el brazo de Aria.

    Songbird. Cantars para m aqu?

    Aria se sac de un tirn fuera del Reino y se sent, aturdida.

    Aqu? En mi habitacin?

    No voy a ser capaz de or tu verdadera voz una vez est en Bliss.

    Aria puso su cabello detrs de sus orejas, el pnico enrollndose en su intestino.

    Mir alrededor de la minscula habitacin, a los cajones arreglados construidos

    en las paredes y el espejo encima de su fregadero. Ella conoca su voz. Conoca

    su poder. Su voz podra agitar las paredes en un espacio tan reducido. Podra ir

    ms all de la pequea sala de estar de afuera y llegar hasta los Panop.

    Y que si todo el mundo la escuchaba? Su corazn empez a correr. Esto no

    haba sucedido nunca antes. Era demasiado extrao. Un cambio demasiado

    grande para sus rutinas.

    Sabes que es lo mismo que en los Reinos, Mam.

    Los ojos grises de Lumina se encendieron hacia ella, urgentes y suplicantes.

    Quiero escuchar el don que tienes.

    No es un don! grit Aria. Era gentico. Lumina amaba la pera, as que ella

    haba elaborado el ADN de Aria que realzaban las caractersticas vocales para

    crear a una hija que pudiera cantar para ella. Si era un don que Aria tena,

  • 72

    entonces era un don que Lumina se haba atribuido para ella misma. Su propia

    songbird personal, la mascota de Lumina nombrada por ella. Aria nunca haba

    visto ningn sentido en su mejora. Nadie cantaba fuera de los Reinos, por lo

    menos el bronceado de Soren lo haca quedar bien en el mundo real, pero eso es

    lo que obtuvo por ser hija de una genetista.

    Por favor haz esto para m dijo Lumina.

    Quera preguntarle por qu otra vez. Por qu, cuando Lumina tan slo pareca

    preocupada por su trabajo o la pera. Por qu hara algo por su madre, quien

    estaba abandonndola? A pesar de ello puso los ojos en blanco y apart las

    mantas.

    Lumina le tendi una mano poco prometedora, pero Aria agit su cabeza. Si esto

    iba a ser diferente, entonces sera verdaderamente diferente. Hizo un gesto con

    la mano sobre su escasa ropa interior.

    Cantar con esto.

    Lumina apret sus labios, sin diversin.

    Realizars mi aria9?

    No, no, mam. Voy a hacer algo mejor dijo Aria, casi sin poder contener la

    risa en su rostro. Lumina cruz sus manos, la sospecha acechando en su mirada.

    Aria respir unas cuantas veces y luego cant.

    Tu corazn es como un caramelo canbal caramelo canbal, caramelo canbal.

    Tu corazn es como un caramelo canbal y tengo un diente dulce para ti!.

    Se ri a lo largo de las ltimas letras, una de sus canciones favoritas de Tilted

    Green Bottles. Pero entonces se sinti mal cuando vio la cara de Lumina. No

    porque su madre la mirara con decepcin. No lo hizo. Pero Aria saba que estaba

    hirindola, y por alguna razn lo hizo peor.

    Lumina se levant y le dio un abrazo rpido. Su fra mano se qued en la mejilla

    de Aria.

    Es una gran cancin, songbird dijo y se march.

    Despus del domingo, algo haba cambiado entre ellas. Aria dej sus clases

    diarias de canto, sin importarle si eso molestaba a Lumina. Dej los Domingos

    de Canto tambin. No le proporcionara a su madre ms esa hora. Lumina

    incluso lo haba comprobado cada noche desde Bliss, como prometi, pero sus

    9

    Aria: Es una pieza musical para ser cantada por una voz solista sin coro, habitualmente con

    acompaamiento orquestal y como parte de una pera o de una zarzuela.

  • 73

    visitas haban sido tensas. Haba sido tan estpida. Aria vea eso ahora. Haba

    perdido el tiempo, con actuaciones hoscas y aburridas. Todo lo que ella quera

    realmente era que Lumina volviera a casa.

    El traje mdico se arrug cuando cruz sus brazos. La luz estaba

    desvanecindose a travs del desierto, pero el ter pareca ms intenso. Corra

    por los brillantes ros azules en el cielo. La respiracin de Aria empez a ser ms

    rpida con la necesidad de cantar construyndose en su interior.

    Cant el aria Tosca, la nica que haba rechazado cantar la maana que Lumina

    la haba dejado, pero las palabras salieron ahogndose, desmoronndose,

    sonidos rotos. Sonidos que no vala la pena escuchar. Se detuvo despus de unos

    pocos versos y abrazo sus rodillas. Habra dado todo por estar ahora en la sala

    de la pera con Lumina.

    Lo siento mam susurr al vaco alrededor de ella. No saba que esa era la

    ltima vez.

  • 74

    10

    Peregrine Traducido por Selene

    Corregido por Nikola

    erry se enrumb hacia el ocano y dejo que Wylan llevara la

    delantera. l mantuvo su ritmo lento, no queriendo apurar

    a Talon. A medida que llegaban a la ltima duna de arena,

    la baha se desplegaba alrededor de ellos. El agua estaba limpia y azul, igual

    como lo haba estado ayer por la noche cuando nado en ella. Las personas

    decan que el agua siempre haba estado limpia antes de la Unidad. No cubierta

    con espuma o cosas que olan a pescado muerto. Muchas cosas eran diferentes

    entonces.

    Tan pronto como llegaron a la playa, Wylan se puso el gorro Aud, tirando de las

    solapas acolchadas hasta sus orejas. Con el viento y las olas rompiendo, al

    parecer tena ms ruido de lo que quera, justo como lo que Perry haba

    esperado.

    Perry dejo su aljaba en la arena y tom su arco. Unas pocas aves marinas

    volaban en el nublado cielo ter. Atraparon a algunos flacos como estaban pero

    fue una buena prctica para Talon. La sincronizacin era importante.

    Considerar el viento. Leer al animal.

    Talon lo hizo bastante bien, pero Perry lo vio cansarse. El peso del arco de Perry

    era demasiado grande, y dese haber pensado en traer el arco de Talon. Perry

    dio algunos tiros tambin. No err ninguno. Su puntera nunca haba sido ms

    certera desde que su sangre se haba despertado. Despus de un tiempo, Wylan

    se aburri de verlo y se alej.

    Quieres ver lo que tengo para ti? dijo Perry, manteniendo la voz baja.

    Talon frunci el ceo.

    Qu? Oh, s .

    Haba olvidado que Perry tena una sorpresa para l. Esto provoco que la

    garganta de Perry se cerrara. Tena una idea bastante clara de lo que estaba

    haciendo que el estado de nimo de Talon decayera. Deprimindolo a l

    tambin.

    P

  • 75

    No puedes comentar esto de acuerdo? Cavando dentro de su mochila Perry

    saco el paquete de plstico. Sac la manzana, dejando el ocular en el plstico.

    Talon lo mir por unos momentos.

    Viste a los comerciantes?

    Perry le dio un ligero asentimiento.

    Te lo contar ms tarde. Wylan podra tener el gorro puesto, pero era uno de

    los ms agudos Auds que Perry conoca. Es mejor que la tomes, Squeak.

    Talon se comi la mitad de la manzana con una sonrisa en su rostro, algunos

    pedazos sobresalan a travs de los espacios entre sus dientes. El resto se lo dio a

    Perry. Quien la termin en dos bocados, incluyendo el tallo y las semillas. Al ver

    a su sobrino castaear los dientes, Perry se quit la camisa y la puso sobre los

    hombros de Talon. Luego se sent, apoyndose en sus manos, saboreando el

    gusto dulce. En el profundo horizonte, las nubes se iluminaban con destellos

    azules. Aparte de los meses de invierno, no sufran tormentas ter en tierra,

    pero las tormentas eran siempre un peligro en el mar.

    Talon apoy su cabeza sobre el brazo de Perry, dibujando en la arena con un

    palo. l era un cazador nato como Perry, pero tambin tena el sentido artstico

    de su madre. Perry cerr los ojos y se pregunt si sta era la ltima vez que se

    sentira as. Como si estuviera exactamente donde deba estar. Durante unos

    minutos todo estaba en equilibrio. Entonces sinti el cambio en el balance, una

    sensacin de hormigueo perforado en la parte posterior de su nariz...

    A travs de unas grietas en las nubes vio el ter fluir con fuerza, produciendo

    ondas como en un mar agitado. La playa mantuvo su resplandor azul, reflejando

    la luz sobre ella. Perry inhal la brisa marina que enfriaba sus pulmones,

    saboreando la sal en la lengua. Esto era. Nunca ms podra volver al recinto. No

    poda confiar en s mismo de no desafiar a Vale.

    Perry mir a su sobrino.

    Talon comenz.

    Te vas, cierto?

    Tengo que hacerlo.

    No, no tienes. No tienes que quedarte aqu para siempre. Slo hasta que yo me

    haya ido.

    Perry se puso en pie.

    Talon! No hables as.

    Talon trep. Sus lgrimas brotaron de repente, rodando por sus mejillas.

  • 76

    No te puedes ir! grit. No puedes dejarme!

    El pelo oscuro de Talon se meti en sus ojos. Su mandbula temblaba de rabia.

    Un color sorprendentemente rojo floreci en los bordes de la visin de Perry.

    Nunca haba visto este lado de su sobrino. Este tipo de furia. Tuvo que trabajar

    para no dejar que lo alcanzara.

    Si me quedo, tu padre morir o lo har yo. Eso lo sabes.

    Mi pap prometi que no peleara contigo!

    Perry se congel.

    l prometi qu?

    Talon seco las lgrimas de su rostro y asinti con la cabeza.

    Ahora t promtelo. Promtelo y todo estar bien.

    Perry se paso las manos por el pelo que estaba ondeando contra el viento, para

    que pudiera pensar, la rabia de Talon se estaba levantando sobre l. Vale,

    realmente haba hecho esa promesa? Eso explicara por qu no haba dado un

    paso frente a Talon. Perry saba que no poda hacer la misma promesa. La

    necesidad de tener el Lord de la Sangre era demasiado profunda.

    Talon, no puedo. Me tengo que ir.

    Entonces, te odio! grit Talon.

    Perry dej escapar un suspiro lento. Deseaba que fuera cierto. Dejarlo ir sera

    ms fcil.

    Peregrine. La voz de Wylan se deslizo por encima del ruido de las olas. Sali

    corriendo hacia ellos sobre la arena compactada por el agua, con la gorra en una

    mano y el cuchillo en la otra.

    Habitantes, Perry! Habitantes!

    Perry tomo su arco, recogi el carcaj y agarr la mano de Talon. El miedo de

    Wylan se verta de su piel mientras corra hacia arriba, vertiendo fro al entrar

    en las fosas nasales de Perry.

    Deslizadores jade Wylan. Vienen hacia nosotros.

    Perry subi al banco y escaneo la distancia. Un brillo plido apareci en la ms

    lejana colina, una nube de arena a sus espaldas. Segundos ms tarde, otro

    Deslizador apareci.

    Qu pasa, to Perry?

    Perry empuj a Talon hacia Wylan.

  • 77

    Toma el atajo por el sendero viejo de pescadores. Llvalo a casa. Permanece

    con l como si fueras su sombra, Wylan. Vete!

    Talon esquiv a Wylan.

    No! Yo me quedo contigo!

    Talon, haz lo que te digo!

    Wylan lo atrap, pero Talon se resisti hundiendo sus pies en la arena.

    Wylan, agrralo! grit Perry.

    Wylan se hundi en la arena con el peso aadido de Talon, movindose

    demasiado despacio. Perry corri hacia los Deslizadores. Detenido slo a unos

    cientos de pasos de distancia. Nunca haba estado tan cerca de ellos antes. Sus

    superficies azules brillaban como conchas de abulones10.

    Los gritos de Talon eran terribles, sonidos estridentes. Perry luch contra el

    impulso de volver y correr hacia l. Cuando los Deslizadores se acercaban

    rpidamente, la carga en el aire picaba en los brazos de Perry y le quem

    profundamente la nariz. Estaban agitando el ter. Atraan su veneno. Perry

    tena una idea para utilizarlo como una ventaja y esperaba que no lo mataran

    primero.

    De su mochila, sac un hilo de cobre que usaba para las trampas y rpidamente

    lo enrollo alrededor del eje de una flecha. Una descarga se dispar por su brazo

    cuando sus dedos rozaron la punta de flecha de acero. Perry sujeto firmemente

    la flecha en su arco. Slo tena un cable. Un tiro. Su objetivo era alto, por lo que

    su flecha se elevara lo suficiente como para llegar a la nave. Perry imaginaba el

    arco que necesitara. Se ajust al viento y la dej libre.

    Las cosas se desaceleraron a tiempo muerto despus de eso, ntido y claro. La

    flecha sali certera. Al punto ms alto, cuando la flecha comenz a subir, un

    carrete de ter cay desde el cielo encontrndose con ella. Perry hizo una

    mueca, protegindose los ojos cuando la flecha cay, trayendo ter con ella. Su

    tiro provoc toda la violencia que el cielo posea, y descendi de una forma

    infernal, como un grito visceral.

    Golpe al primer Deslizador limpiamente. Un pedazo de la flecha en el metal. A

    continuacin, las venas de ter rodearon al Deslizador, estrangulando el

    vehculo. Absorbiendolo todo. Perry se estremeci otra vez cuando el ter se

    reuni en un rayo brillante y se dispar hacia el cielo, otra vez para sumergirse

    en las corrientes por encima de los destellos brillantes.

    El destrozado Deslizador patin sobre las dunas como una piedra saltando,

    moviendo el suelo bajo los pies de Perry, hasta que se detuvo con una rfaga de

    10

    Abulones: Son una familia de moluscos cuyo interior es de ncar irisado y muy vistoso. (Imagen)

  • 78

    arena. Una rfaga caliente pas soplando, llevando el olor del metal fundido,

    vidrio y plstico. Ms potente era el hedor de la carne quemada.

    El otro Deslizador desaceler de inmediato y se instal en la arena. La puerta se

    abri, una grieta en la perfecta cubierta. Habitantes saltaron al suelo. Perry

    cont seis hombres, con cascos, cubiertas con trajes azules. Seis en contra de l.

    Dos se arrodillaron inmediatamente. Ellos llevaban armas que Perry no

    reconoci. Sac al primer hombre de inmediato. Firmemente sostuvo otra flecha

    y dispar de nuevo. Perry golpe al segundo Habitante cuando el hombre lo

    golpe, un golpe que sinti como una bofetada en su costilla, justo debajo de su

    brazo izquierdo. l acert una flecha en otro Habitante, pero cuando tres

    hombres se le acercaron, se tropez, sus piernas y brazos se fueron

    entumeciendo. Cay hacia adelante, incapaz de interrumpir su cada, su cara

    hizo un ruido sordo en la arena. Perry trat de levantarse pero no poda

    moverse.

    Lo tengo. Alguien lo tom por el pelo, levantando su cabeza. La arena se

    acumulaba en su nariz. Raspaba sus ojos. Perry trat de parpadear, pero sus

    ojos slo temblaban.

    El Habitante acerco su rostro con casco.

    Ya no eres tan peligroso cierto? Su voz sonaba metlica y lejana. No

    pensaste que iba a olvidar devolverte la visita, verdad, Salvaje?

    l dej caer la cabeza de Perry. Perry recibi una patada en las costillas, pero no

    senta ningn dolor, slo el golpe lo empujaba hacia un lado. Algo presionaba

    entre sus omplatos.

    Qu es esto?

    Una especie de halcn.

    Parece un pavo si entrecierras los ojos.

    Risas.

    Vamos a hacer esto. Ellos lo voltearon sobre su espalda.

    Un Habitante presion una espada en su garganta. Llevaba guantes negros, de

    un material ms fino que el resto de su traje.

    Yo me ocupar de l. T ve a buscar a los otros.

    No! gimi Perry. Poda sentir sus dedos ahora, un hormigueo, como si

    estuvieran descongelndose del fro y el dolor en las costillas.

    Dnde est el Smarteye, pavo?

  • 79

    El dispositivo ocular? Voy a drtelo! No los necesitas. Sus palabras eran

    confusas, pero el Habitante deba entenderlo.

    Alejo la espada de su garganta. Perry luch por mover sus brazos, pero sus

    msculos estaban entumecidos.

    Qu ests esperando, Salvaje?

    No me puedo mover!

    El Habitante se ri.

    Ese es tu problema, pavo.

    Una ola de odio alimentaba a Perry para pelear por el control de sus

    extremidades. Se puso de pie y se volvi hacia la playa, balancendose, con las

    piernas temblando bajo l. Dos Habitantes corran hacia Talon y Wylan. Uno

    atrapo a Talon, y el otro se volvi hacia Wylan capturando su cabeza y

    envindolo al suelo.

    To Perry grit Talon.

    Muvete, Salvaje grit el Habitante con los guantes negros. Entrgame el

    Smarteye.

    Perry tropez, caminando hacia su mochila, cay de rodillas dos veces. Haba

    recuperado algo de sensibilidad, pero ahora senta el dolor en las costillas que

    amenazaba con tragrselo todo. Se volvi hacia el Habitante con la espada,

    sosteniendo el ocular.

    Djalo ir! Lo tengo!

    Los dos Habitantes tenan a Talon atrapada entre ellos. Talon no paraba de

    luchar.

    Detente! grit Perry a su sobrino.

    Talon logro soltar un brazo libre y golpe a uno de los Habitantes en la ingle. El

    hombre se dobl, pero el otro reaccion rpidamente dndole una patada a

    Talon en el estmago. Talon se desplom sobre la arena. Se levanto lentamente

    sosteniendo su cuchillo. El viejo cuchillo de Perry. El Habitante estaba listo y lo

    esquivo, envo a volar a Talon y el cuchillo. Confundido Perry mir el cuerpo de

    su sobrino ir an ms lejos, las olas rompan contra la playa detrs de l.

    Una rfaga llev la furia de Talon hacia Perry, se tambale recibindola como un

    golpe. No poda luchar contra los Topos de esta forma, estaba temblando de

    terror.

    No poda mantenerse en pie.

  • 80

    Basta! Tmalo! lanz Perry el ocular hacia el Habitante.

    El hombre lo cogi en su mano enguantada y lo meti en un bolsillo en el pecho.

    Demasiado tarde dijo. Entonces se acerc a Perry, con la espada levantada y

    lista. En la playa, uno de los Habitantes recogi a Talon y lo llev hacia el banco

    de arena. Hacia el Deslizador. Perry no poda creer lo que estaba viendo. Ellos se

    estaban llevando a Talon.

    No! grit Perry. Te lo di! Estn muertos, Topos!

    El Habitante de los guantes negros segua acercndose. Perry no tena arma y el

    temperamento de Talon lo haba dejado atrapado entre el pnico y la rabia. Se

    apart, retrocediendo hacia el mar. El Habitante lo sigui, dando un paso

    vacilante en su traje voluminoso cuando las olas se estrellaban en sus rodillas.

    Una lo paso rociando su casco. Los Topos no conocan el agua, Perry se dio

    cuenta. l estaba listo cuando lleg la siguiente ola. Perry se lanz y abord al

    Habitante. Cayeron juntos. Agua salada le caa en el rostro, dndole una

    inyeccin de claridad. Trayndolo de regreso.

    Le quito la espada al hombre, que cay en aguas poco profundas. La ola se

    desliz hacia el ocano, dejndolos juntos luchando en un metro de agua. El

    Habitante se lanzo hacia l. Perry baj su cabeza y hundi sus dientes en la

    mano enguantada del hombre. Sus colmillos perforaron el material

    inmediatamente. Prob la sal, la sangre y sinti como cedan sus msculos. Los

    huesos le impidieron a su mordida ir ms all.

    El grito del Habitante llegaba distorsionado a travs de su casco. Perry se puso

    de pie. El Habitante se arrastr fuera del agua y se enrosc alrededor de su

    mano. Perry golpe con su bota el casco del Habitante.

    Se rompi liberando una rfaga de aire que Perry reconoci, nociva y ligera. Una

    patada ms y el hombre se apoy en la arena mojada.

    Perry arranc el ocular del bolsillo del traje del Habitante. Luego avanz

    pesadamente hasta el banco de arena , cogiendo su arco y carcaj.

    Talon!

    No vio a su sobrino en ningn lugar, slo al Deslizador flotando en su lugar. La

    escotilla sellada. Con una explosin de arena, se dispar en la distancia.

    Corri hacia casa en una bruma sin sentido, con el brazo presionado contra el

    dolor punzante contra su costado. Se detuvo en la cima de un cerro. Desde lejos

  • 81

    el recinto pareca un crculo de piedras bajo el valle. Un cielo lleno de corrientes

    de ter y nubes oscuras convirti a la noche en un tardo ocaso.

    Perry inclin la cabeza, en busca de aromas en el viento de la tormenta. No

    haba rastro de los Habitantes que l pudiera registrar.

    Ola el olor fuerte de la bilis. Wylan corri hacia arriba, con una mano apoyada

    sobre el chichn que los Habitantes le haban dejado. Wylan haba vomitado dos

    veces en el camino de regreso. El olor todava se aferraba a l.

    Odiara ser t en este momento dijo Wylan. Tena una mirada siniestra y

    salvaje en sus ojos. O a esos Topos. Vinieron por ti. Vale te va a romper por la

    mitad.

    l me necesita para traer a Talon de regreso dijo Perry.

    Wylan se inclin y escupi. Entonces se ech a rer. Peregrine, tu eres la

    ltima persona que Vale necesita.

    Perry los encontr a todos en el claro, hablando en murmullos alegres que se

    mezclaban con msica festiva. Las antorchas alrededor del permetro aadan

    un brillo dorado a la reunin, que la distingua de la luz fra que rodea el recinto.

    Algunas parejas bailaban. Los nios se dispersaban a travs de la multitud,

    escondindose detrs de las faldas de las mujeres y riendo. Era una escena

    extraa, como si ellos no vieran el ter turbio sobre ellos. No les importaba que

    el cielo fuera a llover fuego en cualquier momento.

    Vale estaba sentabo en una de las cajas de la panadera, hablando con Bear a su

    lado. Tena una botella en su mano y se vea relajado. Contento viendo la

    celebracin.

    Perry!. grit Brooke, luego toc el brazo de la persona a su lado. Su alarma

    recorri al resto de la multitud, deteniendo la msica. Ahora Perry oa los

    rebuznos y balidos asustados de los animales.

    Vale mir a Perry, su sonrisa desapareci de su rostro. Salt fuera de la caja y

    buscando en la multitud detrs de Perry.

    Dnde est Talon? Dnde est Talon, Perry?

    Perry se balanceaba. Poda ver las manchas de bronce en los ojos verdes de Vale.

    Los Habitantes se lo llevaron. No pude detenerlos.

    Vale entreg su botella sin apartar la vista.

    De qu ests hablando, Peregrine?

  • 82

    Los Habitantes se llevaron a Talon. No poda creer que haba pronunciado

    las palabras. El hecho de que fuera cierto. Que l estaba all, dicindole a Vale

    que su hijo se haba ido.

    Las cejas oscuras de Vale se juntaron.

    Eso no puede ser. No les hemos hecho nada.

    Perry vio los rostros atnitos a su alrededor. No debera haberle contado a Vale

    aqu. Cuando la niebla de incredulidad se disipara, la noticia lo destruira. Pero

    Vale, como Lord de Sangre, como el padre de Talon, no debera enfrentar esto

    frente a su tribu.

    Vamos a casa dijo Perry.

    Vale vacil. Pareca que iba a seguir a Perry hasta que Wylan habl.

    Cuntale aqu. Todo el mundo debera escuchar esto.

    Vale se acerc ms.

    Empieza a hablar, Peregrine.

    Perry trag saliva.

    Yo... irrump en la fortaleza de los Habitantes. Sonaba ridculo para l ahora.

    Como una broma. Hace algunas noches aadi. Despus me fui.

    Vale debera saber sin necesidad de que Perry lo mencionara que haba ido

    despus de su pelea. Que haba actuado como un nio frustrado y hecho algo

    imprudente, como siempre lo haca. En el silencio que sigui, el aliento de Perry

    se aceler, como si estuviera corriendo. El aroma de decenas de nimos. La ira.

    El asombro. La emocin. Eran pesados de colores destellantes y las

    temperaturas eran tan potentes que se senta enfermo.

    Vale frunci el ceo en confusin.

    Vinieron a buscar a mi hijo, por lo que hiciste?

    Perry neg con la cabeza.

    Vinieron por m. Talon estaba all.

    No poda mirar a su hermano por ms tiempo. Se qued mirando el revoltijo de

    huellas en el suelo. En el siguiente instante, sacudi la cabeza hacia un lado y

    luego su hombro choc contra el suelo. Mir a Vale, una inyeccin de calor

    inundaba sus venas. Fue a los pies de su hermano. l deba permanecer all. Se

    mereca esto. Pero no poda.

  • 83

    Se levant. Vale sac su cuchillo. Perry sac su propia espada. La gente grit y se

    apart de ellos.

    Perry no poda creer lo que estaba sucediendo. Talon debera estar aqu, no l.

    Debera ser parte del pasado.

    Voy a traerlo de vuelta dijo. Voy a traer a Talon. Juro que lo har.

    La ira quemaba en los ojos de Vale.

    No puedes traerlo de vuelta! No te das cuenta? Si vas tras l, los Habitantes

    podran destruirnos a todos!

    Perry se puso tenso. l no haba pensado en eso, pero Vale estaba en lo cierto.

    Los Habitantes pueden tener decenas de Deslizadores, como los dos que

    acababa de ver. Cientos de hombres, dispuestos a luchar. Se senta estpido por

    no darse cuenta antes.

    Y peor por no ser cuidadoso.

    Es Talon dijo. Tenemos que traerlo de vuelta.

    No puedes ir tras l, Peregrine! T hiciste esto! Padre tena razn. Ests

    maldito. T destruyes todo!

    Las piernas de Perry se estremecieron bajo l. No lo poda creer. Perry haba

    sobrevivido a las diatribas de su padre gracias a Vale. Despus de todos los

    insultos, eran Vale y Liv quienes lo haban salvado, dicindole que no tena la

    culpa por lo que sucedi. Por lo que l consideraba el mayor error de su vida.

    Hasta ahora.

    Yo no lo saba... No se supona que deba suceder. No haba nada que

    pudiera decir que ayudara. Slo necesitaba encontrar a Talon.

    Vale presion el dorso de su mano en su boca como si estuviera enfermo.

    Lo siento, Vale... Yo

    Vale se abalanz sobre l de repente. Perry lo esquiv hacia un lado. Por

    primera vez en meses, l saba exactamente lo que tena que hacer. Perry

    empuj a Vale mientras le pasaba al lado, dejando unos pocos pies de espacio.

    Luego se sumergi en la multitud.

    La gente grit de sorpresa. A pesar de sus defectos, nunca haba sido acusado de

    ser un cobarde. l se sacudi a vergenza y corri, hasta golpear a la gente

    mientras hua.

    Vale no luchara por Talon, pero l si lo hara. Ahora era la nica esperanza de

    Talon.

  • 84

    11

    Aria

    Traducido SOS por Susanauribe y PokeR

    Corregido por Pimienta

    ria camin hacia las Colinas lejanas hasta que la noche la forz a

    detenerse. Mir a su alrededor. Ahora qu? Qu punto de

    suciedad debera escoger para descansar? Terminara el da dnde estaba? Se

    sent, movindose a un lado. Inclinando un hombro y luego tendida sobre su

    espalda. Quera una almohada y una sbana. Su cama, su habitacin. Quera su

    Smarteye as podra escapar a los Reinos. Se sent, abrazando sus piernas. El

    traje mdico, al menos, estaba mantenindola caliente.

    El ter luca ms brillante que ayer. Haciendo nudos en el horizonte en

    brillantes olas azules. Mir el cielo hasta que estuvo segura. Las olas estaban

    rodando hacia ella. Aria cerr sus ojos y escuch el aleteo del viento pasando

    por sus orejas, alzndose y cayndose. Haba msica en algn lugar en el viento.

    Ella se concentr en encontrarla, en disminuir su pulso acelerado.

    Escuch un crujido. Se tens, sus ojos buscando desesperadamente en la

    oscuridad. El ter agitndose en remolinos fantasmagricos encima de ella

    ahora, lanzando ondas de luz azul por el desierto. Haba estado aturdida, pero

    saba que ella no se haba imaginado el sonido.

    Qu eres?dijo, tensndose para ver en la luz cambiante. Ninguna respuesta

    regres. Te escuch! grit ella.

    Un destello azul se ilumin en la distancia. ter cay del cielo, dando vueltas y

    retorcindose hacia abajo en un embudo. Pegndole a la tierra con un temblor

    que vibr en el suelo debajo de ella. Luz frentica se esparci a travs del

    desierto vaco. Pero no estaba vaco. Una figura humana arremeti contra ella.

    Aria se desliz hacia atrs en sus manos, tratando de ponerse de pie. El embudo

    volvi al cielo. La oscuridad regres justo cuando un inmenso peso la lanz

    hacia abajo. La parte posterior de su cabeza se peg contra el suelo y luego una

    mano agarr su mandbula.

    A

  • 85

    Debera haberte dejado morir. Perd todo por ti.

    El ter brill de nuevo, mostrando un rostro aterrador que ella vagamente

    reconoci. Peor, conoca ese pelo salvaje, enmaraado con lneas rubias, y esos

    ojos animales y brillantes.

    Sigue caminando. Y no trates de correr. Entiendes?

    Ella casi no lo entendi. Las palabras sonaban arrastradas y estiradas de la

    manera como las deca. El Salvaje la tir hacia arriba y la empuj sin esperar

    una respuesta. Ella se tropez, perdindolo de vista en la oscuridad maravillosa.

    Otro canal baj. En el brillo de luz, vio que l estaba a slo unos pies de

    distancia.

    Muvete, Topo! grit l, luego se volte lejos de ella y maldijo.

    Una clida rfaga atraves el rostro de Aria. El Forastero choc con ella de

    nuevo, estrellndose con su espalda y envolviendo sus brazos alrededor de ella.

    El miedo explot dentro de ella mientras l la movi hacia adelante. Ella trat

    de empujarlo, pero l la atrap ponindola de rodillas.

    No te muevas grit en su odo. Cierra tus ojos y pon

    El embudo estaba mucho ms cerca. La luz la ceg pero el sonido cuando

    impact contra la tierra fue un chillido de horror insoportable. Aria presion sus

    manos contra sus orejas y grit mientras la piel en su rostro se quem con calor.

    Cada msculo en su cuerpo se detuvo, agarrado por una fuerza mucho ms

    fuerte que ella. Cuando el sonido y la luz desaparecieron, ella mir hacia arriba,

    pestaeando frenticamente mientras trataba de recuperar sus sentidos. A

    donde sea que vea, haban erupciones de luz azotando desde el cielo, dejando

    brillantes rastros de fuego en la tierra. Haba temido las tormentas de ter toda

    su vida desde la seguridad del Reino. Ahora estaba justo en el medio de una.

    El Forastero la dej ir. Se volte de un lado a otro, sus movimientos calculados y

    precisos. Aria se alej de l vacilante, su mente mareada y lenta. No estaba

    segura de si sus piernas o la tierra temblaban. Sus odos se sintieron como si

    fueran a romperse. El horrible grito del ter ahora estaba mudo. Ella toc el

    caluroso goteo que sala de su nariz. Los dedos de su guante brillaron con un

    lquido oscuro. Estaba extraamente decepcionada. Se supona que la sangre

    fuera rojo brillante, cierto? Ella se dio cuenta de que no debera estar haciendo

    inventario de sus heridas. Necesitaba escapar.

    Ella slo haba corrido unos cuantos pasos cuando la atrap, agarrando la parte

    posterior de su traje. Aria se puso tensa, asustada, al sentir un tirn. Su traje de

    medico se afloj y luego el aire fro soplaba sobre su espalda. Acaba de

  • 86

    comprender lo l que haba hecho cuando el traje cay por completo. Aria salt

    hacia atrs, cubriendo su ropa interior fina. Esto no estaba sucediendo.

    El Forastero hizo una bola con su traje desgarrado y lo lanz a la oscuridad.

    Estabas atrayendo al ter. Muvete, Topo! Ahora, o estamos cocidos!

    Casi no poda orle. Sus odos no estaban funcionando bien y la tormenta

    retumbaba a su alrededor, amortiguando su voz. Pero se dio cuenta que l

    estaba en lo correcto. Los embudos ter parecan estar cada vez ms cerca y

    reunindose alrededor de ellos.

    l agarr su mueca.

    Mantente agachada. Si est cerca, pon las manos sobre tus rodillas para dar

    un impulso a donde vayas. Me oyes, Habitante? Ella no poda pensar ms

    all de su control sobre la mueca. Una oleada de aire caliente pas, fuerte,

    como dedos pasando por su cara. Reconoci la advertencia. Un embudo

    golpeara cerca. Aria hizo lo que l dijo. Ella se inclin sobre sus rodillas, vio el

    forastero haciendo lo mismo, doblndose a la mitad de su tamao, hasta que

    tuvo que cerrar los ojos ante la luz cegadora. Cuando el brillo detrs de sus

    prpados se atenu, se enderez en un mundo luminoso y silencioso.

    El Forastero neg con la cabeza, dndose cuenta de que ella no poda or. Ella no

    luch cuando l seal a la oscuridad. Si l se la llevaba de este lugar, al menos

    su piel no se quemara y sus odos no se romperan de nuevo.

    No saba cunto haban corrido. Los embudos nunca se acercaban tanto como

    antes. A medida que se alejaban de la tormenta de ter, la lluvia comenz, las

    gotas fras pinchaban, muy diferente a la pseudo-lluvia en los Reinos. Primero

    refrescaban la piel, pero pronto el fro entumeca los msculos, dejndola

    temblando.

    Con la amenaza del ter retrocediendo tras ellos, su atencin se volc de nuevo

    en el Salvaje. Cmo iba a escapar? l era el doble de su tamao y se trasladaba

    con seguridad a pie a travs de la oscuridad. Ella estaba ms que exhausta,

    luchando slo para tropezar al lado, pero tena que intentar algo. No haba

    ninguna buena razn para que el Salvaje la obligara a venir con l. Tena que

    encontrar el momento adecuado para escapar.

    El desierto termin abruptamente, dando paso a las colinas bajas parcheadas

    con hierba seca. Se haba vuelto ms oscuro lejos de los embudos de ter. Aria

    no poda ver donde pona sus pies. Dio un paso en algo que se clavaba

    profundamente en su pie. Ahog un grito de dolor, viendo su oportunidad de

    escapar yndose.

    El Forastero se volvi, sus ojos brillando en la oscuridad.

  • 87

    Qu pasa, Habitante?

    Ella lo oy dbilmente pero no respondi. La lluvia se verta sobre ella mientras

    se pona de pie, mantena el equilibrio sobre una pierna. No poda poner ningn

    peso sobre su otro pie. Se acerc a ella sin ningn tipo de advertencia y la

    levant contra su costado. Aria hundi sus uas en la piel. l perdi el equilibrio,

    casi tirando a ambos al suelo.

    Lastmame otra vez, te lastimar ms fuerte dijo a travs de sus cerrados

    dientes. Ella sinti el estruendo de su voz en las costillas presionadas.

    l reafirm su agarre por la cintura y aceler el paso hasta la pendiente, su

    aliento un silbido sordo a su lado. El calor se recoga mientras tocaba su piel,

    hacindola tener nuseas. Ella no crea que pudiera soportarlo ms cuando

    subieran la ladera.

    A la luz del ter, vio una abertura oscura en una suave pared de roca. Se habra

    redo si pudiera. Por supuesto sera una cueva. La lluvia se verta sobre la boca

    en una capa slida de agua. El Forastero la puso en el interior.

    De regreso bajo una roca. Debes sentirte como en casa. l desapareci en la

    cueva.

    Aria regres cojeando a la lluvia torrencial. Se qued mirando el camino por el

    que haban llegado, una ladera tan rota con rocas que lucan como dientes. Vio

    otro camino, cuesta abajo o hacia arriba, que pareca manejable. Baj de todos

    modos, utilizando sus manos y su pie bueno para pasar sobre las rocas que

    estaban resbaladizas por la lluvia. Aria se impulsaba para darse prisa antes de

    que el Forastero regresara. Su pie resbal, calzando en el espacio entre dos

    grandes losas. Aria se revolvi, pero la grieta no la dejara ir y ella se desvaneca,

    lo ltimo de su fuerza filtrndose en la roca fra contra su espalda.

    Aria se hizo un ovillo y tuvo dos pensamientos. En primer lugar, que estaba

    yndose a un lugar mucho ms profundo que el sueo. Y en segundo lugar, no

    haba llegado lo suficientemente lejos.

  • 88

    12

    Peregrine

    Traducido por Simoriah

    Corregido por Pimienta

    a chica se haba desmayado para cuando Perry consigui

    encender el fuego. Pareca hacer eso a menudo. l liber su pie

    de las piedras. Luego la carg hacia la caverna y la envolvi con

    una manta. Una piedra cay de su mano. l supuso que ella haba tenido la

    intencin de usarla como proteccin contra l. Un pensamiento decente. Podra

    haber funcionado por medio segundo.

    Recordaba su aroma de la noche en la fortaleza de los Habitantes. Una mezcla

    rancia de zumo de uva y carne a punto de descomponerse. Lo haba sorprendido

    antes, cuando la haba encontrado en el valle. Lo haba llevado derecho hacia

    ella. Aqu, en el espacio cerrado de la cueva, su olor era lo suficientemente fuerte

    para provocar un sabor agrio en la parte trasera de su garganta. Se recost tan

    lejos de ella como pudo sin dejar la tibieza del fuego y durmi.

    Se despert antes del amanecer en el silencio que siempre segua a una

    tormenta del ter. La chica no se haba movido. Era una maana fra, el clima se

    diriga con prisa hacia el invierno. Perry volvi a encender el fuego, movindose

    lentamente. Incluso respirar muy profundo haca que dagas se clavaran en su

    costado.

    No haba estado en las cavernas desde que Vale estim que el rea estaba

    prohibida, pero la encontr bien abastecida por comerciantes que usaban la

    caverna como un refugio cuando atravesaban el valle. Encontr ropa y frascos

    con nueces. Frutas secas que todava eran comestibles. Incluso encontr un

    compuesto de curacin. A ella le vendran bien unos puntos. Pero l nunca haba

    sido bueno con la aguja, y ella iba a morir de una forma u otra. Adems, l no

    necesitaba que ella caminara. Slo que estuviera lo suficientemente alerta para

    hablar.

    Perry revis el corte en su costado. Slo una pequea rebanada en su piel donde

    haba sido golpeado, pero se haba magullado unas pocas costillas. Tambin

    L

  • 89

    tena cinco tiras de carne desgarrada en su pecho, gracias a la chica. Pero su

    cuerpo poda curarse y hacerse fuerte de nuevo, no como el de Talon.

    Comi, luego se sent mirando las llamas, torturndose a s mismo al recordar

    todo lo que haba sucedido. Haba perdido a Talon. Algo que l crea imposible.

    Ahora necesitaba que lo imposible sucediera de nuevo. Necesitaba recuperar a

    Talon.

    Perry haba hecho lo que tena que hacer, dejando a los Tides. Pero cuando

    pensaba en cmo haba huido, su rostro arda ms que el fuego. Haba pasado

    su vida soando con ser el Lord de la Sangre de los Tides. La tribu lo creera un

    cobarde ahora. Estaran felices de que se hubiera ido.

    Cuando se recost para dormir, la chica an no se haba movido. Se pregunt si

    alguna vez despertara.

    Perry caz la maana siguiente. El dolor en sus costillas haca que su sudor

    fuera fro, pero quedarse sentado habra sido peor. Persuadi a una serpiente de

    cascabel a que saliera de su agujero, la atraves con una flecha. Cocin y comi

    la rica carne, pero se sinti descompuesto despus. Como si la serpiente hubiera

    vuelto a la vida en su estmago.

    Para el anochecer la chica comenz a agitarse de fiebre. Perry quem unas hojas

    secas de roble para cubrir su olor a Habitante y se qued despierto en la noche.

    Necesitaba estar listo si ella se despertaba. Podra tener informacin sobre

    Talon. Y haba un dispositivo ocular sobre el que averiguar. Esperaba que le

    diera una manera de contactar con los Habitantes que se haban llevado a Talon.

    Ella abri los ojos la tarde siguiente y se alej de l a toda prisa, presionando su

    espalda contra el muro opuesto. Sus piernas se presionaron juntas bajo la manta.

    Perry sonri burlonamente.

    Has estado inconsciente por dos das y te preocupas por eso ahora? l sacudi la cabeza. Reljate, Habitante. Es la ltima cosa que me traes a la

    mente.

    Ella examin los oscuros muros de granito. Luego las fundas de acero de

    suministros apilados a un lado. Cuando mir el fuego menguante, sigui el hilo

    de humo hacia la boca de la cueva.

    S dijo Perry. Esa es la salida. Pero t no te irs an.

  • 90

    Ella se volvi hacia l, su mirada se fij en sus Marcas.

    Qu quieres de m, Salvaje?

    As es como nos llaman?

    Son asesinos. Enfermos. Canbales. Ella lanz las palabras como insultos.

    He odo las historias.

    Perry se cruz de brazos. Ella viva debajo de una roca. Qu saba acerca de

    eso?

    Supongo que estamos bien apodados, Topo.

    Ella lo mir con una expresin de desagrado. Luego se toc la garganta con una

    mano temblorosa.

    Necesito agua. Hay agua?

    l tom el odre de cuero de su bolso y se lo ofreci.

    Qu es eso? pregunt ella.

    Agua.

    Luce como un animal.

    Sola serlo. El saquito que protega la botella dentro estaba hecho de cuero

    de cabra.

    Luce sucio dijo ella.

    Perry sac el corcho y bebi abundantemente.

    Sabe bien. La sacudi para que el agua se moviera dentro. Ya no tienes

    sed?

    La chica lo arrebat de su mano, corri de nuevo a su lugar. Cerr los ojos y

    bebi. Cuando termin, l levant una mano.

    Qudatelo. No haba forma de que l bebiera de ese odre ahora. Por qu

    estabas afuera? pregunt.

    Por qu debera decrtelo?

    Te salv la vida. Dos veces, segn mi cuenta.

    Ella se enderez.

  • 91

    Ests equivocado! Estoy aqu por ti. Adivina quin creen que te dej entrar?

    Eso lo sorprendi. Movi su espalda contra la fra roca, preguntndose qu

    haba sucedido despus de que la dejara esa noche. No importaba. l haba

    hecho lo que poda. Ahora slo poda pensar en Talon.

    Perry sac el cuchillo de la funda en su cadera. Revis el filo de la hoja con su

    pulgar, girndolo para que reflejara la luz del fuego.

    No tengo tiempo para perder, Topo. No creo que tomara mucho hacerte

    hablar.

    No me asustas con eso.

    Perry inhal profundamente. Su mentira era acre y aguda, dejando un sabor

    amargo en su boca. Ella no tena miedo. Estaba aterrorizada.

    Por qu me miras as? pregunt ella.

    Tu olor.

    El labio inferior de ella tembl.

    Bebiste de un conejo y piensas que yo tengo mal olor?

    Perry saba lo que vena cuando ella comenz a rerse. l percibi el cambio en

    el aire como el tirn de una marea oscura. Ella no se reira por mucho tiempo.

    l sali y se sent en un liso peasco. Era un atardecer gris, que traa una fra

    noche detrs de s. Se sent y respir e intent no imaginar a Talon sollozando

    por su hogar como la chica en la caverna.

  • 92

    13

    Aria Traducido por Clo

    Corregido por Marina012

    ara calmarse, Aria intent fingir que estaba en un Reino.

    Un Reino Paleoltico. Estaba en una cueva, despus de

    todo. Con una fogata, la cual evitaba mirar por los recuerdos que le traa de Ag 6.

    Pero tambin estaba el asunto de las cajas de acero a un lado. Y la manta azul

    marina que la envolva estaba hecha de lana. Y los frascos de vidrio alineados

    cerca del fuego tenan tapas a rosca de metal. Demasiadas cosas rompan la

    ilusin de la Edad de Piedra.

    Esto era real.

    Aria se levant y se estremeci ante el dolor en las plantas de sus pies. Tir la

    manta a su alrededor y agudiz el odo en busca del Salvaje. Slo rompa el

    silencio el perforante ritmo de su dolor de cabeza. Haba sido infectada con

    enfermedades? Morira en esta cueva, envuelta en esta manta de lana azul? Dio

    algunas respiraciones lentas. Pensar as no servira de nada.

    Haba suministros junto al bolso de cuero del Forastero, pero no tocara

    ninguna de sus cosas. Coje hasta los cajones de acero. Piezas rotas de plstico y

    vidrio se mezclaban con botellas de medicina. Ahora le eran intiles. Todas las

    fechas de vencimiento se remontaban a ms de trescientos aos, al tiempo de la

    Unidad, cuando el ter haba forzado a las personas a entrar en los

    Compartimentos. Encontr un vendaje estril que se haba vuelto amarillo con

    el tiempo, pero servira.

    Aria levant la manta y se qued sin aliento. Sus pies ya haban sido vendados.

    El Salvaje se haba ocupado de sus pies.

    La haba tocado.

    Aferr el borde de la caja, estabilizndose. Esta era una buena seal. Si se haba

    ocupado de sus pies, entonces no poda tener la intencin de lastimarla. No? La

    lgica era slida, pero slo pensar en l le traa una nueva ola de miedo.

    P

  • 93

    Era una bestia. Inmenso. Muscular, pero no como Soren. El Salvaje le recordaba

    a los Reinos Ecuestres, cmo cada movimiento en un caballo mostraba un coro

    de msculos magros rodando y movindose debajo de la piel. l tena tatuajes,

    al igual que en las historias. Dos bandas con diseos alrededor de cada bceps.

    Cuando l le haba dado la espalda, haba visto otro diseo en su piel, una

    especie de halcn con alas que abarcaban hasta los hombros. Su cabello se vea

    como si nunca hubiera visto un peine. Cuerdas rubias enmaraadas, todas

    desiguales en longitud y color, enrollndose en todas direcciones. Mientras l

    haba estado hablando, podra haber jurado que haba vislumbrado dientes que

    eran un poco demasiado caninos. Pero nada era ms espantoso que sus ojos.

    Aria estaba acostumbrada a todos los colores de ojos. En los Reinos haba

    modas. Violeta haba sido el color popular justo el mes pasado. Los ojos del

    Salvaje eran de color verde brillante, pero tambin brillantes, como la

    inquietante mirada de un animal nocturno. Y se dio cuenta con un

    estremecimiento, que eran reales.

    Se dio la vuelta y mordindose el labio mir a su alrededor. Una cueva. Qu

    estaba haciendo ac? Cmo haba pasado esto? La fogata se haba reducido. Ya

    no poda ver la pared contra la que se haba sentado. No quera estar en esta

    cueva en la oscuridad, sin ruido y nada que ver. Se at la manta azul marina a

    modo de toga, amarrndola con una gasa para poder moverse mejor, y luego

    sali al exterior.

    Lo encontr sentado en una roca en el borde de la pendiente irregular por la que

    haba cado. Estaba de espaldas a ella, an no la haba odo. Aria se detuvo

    dentro de la entrada de la cueva, a unos cuatro metros de distancia. No quera

    acercas ms, por lo que se qued de pie, aferrando cerca la manta para que no se

    moviera con el viento.

    l estaba frotando una larga madera con un cuchillo. Haciendo una flecha,

    supuso. Un caverncola creando sus armas. El tatuaje de su espalda era de un

    halcn, a juzgar por la elegante cabeza. Los ojos parecan estar enmascarados

    con un plumaje ms oscuro. En los Reinos, la gente acostumbraba a cambiar de

    tatuajes. Elegan nuevos cada vez que queran. No poda imaginar tener una

    imagen en su piel para siempre.

    El forastero se volvi y la mir. Aria le devolvi la mirada, ocultando una

    sacudida de miedo. Cmo haba sabido que estaba all? l puso el cuchillo en

    una funda de cuero en su cinturn.

    Ella se acerc, con cuidado de no cojear y de mantener una buena distancia

    entre ellos. Aria se apart un mechn de pelo detrs de la oreja. Se dio cuenta

    que l haba manejado el cuchillo con una facilidad de quien habita su uso.

    El ter flua en suaves cintas de luz azul, girando por encima de escurridizas

    nubes grises. No se dejara engaar esta vez. Saba lo terrible que podra ser.

  • 94

    Debajo vea el valle que haban cruzado en la tormenta, moteado con luz

    desigual.

    Es el crepsculo?

    Anochecer dijo l.

    Ella lo mir. No era lo mismo el crepsculo que el anochecer? Y cmo se las

    arreglaba l para arrastrar esa palabra? Anoooochecer. Como si la palabra

    pudiera durar todo el da.

    Por qu me trajiste aqu? Por qu simplemente no me dejaste all afuera?

    Necesito informacin. Tu gente se llev a alguien lejos de m.

    Eso es ridculo. Qu uso le podramos dar a un Salvaje?

    Ms uso del que tenan para ti.

    Se qued sin aliento al recordar los inanimados ojos y la sonrisa vaca del

    Cnsul Hess. El Salvaje tena razn. Ella haba servido a su propsito. Haba

    asumido la culpa por Soren y haba sido dejada para morir. Aqu afuera, con

    esta bestia.

    As que quieres entrar en Reverie? Para salvar a esta persona? Era eso lo

    que estabas haciendo esa noche?

    Voy a entrar. Lo he hecho antes.

    Ella se ech a rer.

    Nosotros desarmamos el sistema. Y esa cpula estaba daada. Tuviste suerte,

    Salvaje. Los muros que protegen Reverie tienen tres metros de espesor. No hay

    manera siquiera de que puedas alguna vez atravesarlas de nuevo. Cul es tu

    plan, de todos modos? Vas a lanzar empanadas de estircol? O tal vez usar

    una resortera? Una piedra bien dirigida probablemente lo lograra.

    Se dio la vuelta y se acerc a ella. Aria se lanz a un lado, con el corazn

    saltndole en la garganta, pero pas a zancadas junto a ella, desapareciendo de

    nuevo en la cueva.

    Momentos ms tarde, sali aireadamente de nuevo. Sus ojos brillaban como si

    sostuviera algo.

    Es esto mejor que una empanada de estircol, Topo?

    Por largos segundos, Aria se qued mirando el objeto curvo en su mano. Nunca

    haba visto un Smarteye fuera del rostro de las personas. Al ver uno en posesin

    de un Salvaje, casi no pudo reconocerlo.

  • 95

    Es mo?

    l asinti una vez.

    Lo tom. Despus de que te fuera arrancado.

    El alivio se le dispar por los miembros. Podra llegar hasta su madre en Bliss!

    Y si la grabacin de Soren segua all, podra probar lo que Soren y su padre le

    haban hecho. Levant la mirada.

    No es tuyo. Dmelo.

    l neg con la cabeza.

    No hasta que respondas mis preguntas.

    Si lo hago, entonces me lo dars?

    Dije que lo hara.

    El corazn de Aria lata con fuerza. Necesitaba su Smarteye. Su madre la

    rescatara. Podra estar en otro Deslizador en cuestin de horas de camino a

    Bliss. Con la ayuda de Lumina expondra al Cnsul Hess y a Soren.

    No poda creer que estuviera considerando ayudar a un Forastero a entrar a

    Reverie. No era eso traicin? No la haba Hess acusado prcticamente de lo

    mismo? Nunca lo hara. Lo que sea que l preguntara acerca de esta persona

    desaparecida, le dara informacin falsa. Le dira lo que l quisiera escuchar y l

    nunca descubrira lo contrario.

    Muy bien dijo ella.

    l cerr la mano sobre el dispositivo y luego se cruz de brazos. Aria se qued

    mirando horrorizada. Su Smarteye estaba enterrada en la axila de un

    Neandertal.

    Por qu estabas all afuera? l curv la boca con satisfaccin. Era la misma

    pregunta que haba evitado antes. Pero ahora tendra que responderle.

    Hizo un sonido de disgusto.

    Slo hubo dos de nosotros que sobrevivimos. Uno era el hijo de un Cnsul, de

    una persona muy poderosa en nuestro Compartimento. Yo fui la otra.

    l se qued en silencio. Ella lanz la mirada hacia su pecho, donde vio los

    rastros que haban dejado sus uas en su piel. Apart la mirada con rapidez,

    repudiando haberlo tocado. Tena un problema con la ropa? No estaba

    exactamente clido afuera. Ella se estremeci mientras pasaba una rfaga,

    decidiendo que Los Salvajes no deban sentir el fro.

  • 96

    Te queda algn aliado en el interior? pregunt.

    Acabas de decir aliados?

    Amigos dijo con tono cortante. Gente que te ayudar, Topo.

    Se le vino Paisley a la mente. La inund el dolor, amenazando con llevrsela.

    Aria respir por unos momentos, apartndolo.

    Mi madre. Ella ayudar.

    La mirada del salvaje se estrech. La observaba muy de cerca. Evit inquietarse,

    pero no pudo evitar aadir:

    Ella es una cientfica como si significara algo para l.

    l le tendi el Smarteye.

    Puedes llegar hasta ella a travs de esto?

    S dijo. Creo que s. Si Hess estaba tratando de rastrearlo, El Ojo podra

    haber sido reactivado.

    Podra ella enterarse de una persona robada? pregunt el Forastero.

    Aria entrecerr los ojos. No poda entender por qu habra ocurrido eso alguna

    vez. Por qu alguien querra un Salvaje lleno de enfermedades? Pero estar en

    desacuerdo no ayudara de nada.

    S, ella podra hacerlo. Ella es respetada por su trabajo. Tiene algunas

    influencias. Podra averiguar algo. Si hay algo qu averiguar. Dame eso y te

    ayudar.

    Estaba orgullosa de s misma. La mentira se desliz suavemente.

    Se acerc a ella, inclinndose.

    Vas a ayudar, Habitante. Es la nica manera en que sobrevivirs.

    Ella salt hacia atrs.

    Dije que lo hara! Qu estaba mal con l?

    Le lanz el Smarteye. Aria la aferr con ambas manos y se alej. Slo con

    sostener el Ojo se senta ms cerca de casa. Se pregunt cuntas ms

    enfermedades podra ver en l. El Forastero no pareca terriblemente sucio,

    pero tena que estarlo.

    Manos a la obra.

    Ella mir por encima del hombro.

  • 97

    Por quin debera preguntar cuando llegue hasta mi madre?

    El Salvaje vacil.

    Un nio. De siete aos. Su nombre es Talon.

    Un nio? l pensaba que su gente haba agarrado a un pequeo?

    Ya he esperado lo suficiente, Topo.

    Aria se lo coloc sobre el ojo izquierdo, sintiendo la suavidad sobre el hueco de

    su ojo. La biotecnologa funcion de inmediato. El parche le aspir la piel, con la

    membrana interna aflojndose y ablandndose. La consistencia pasando de gel

    a lquido hasta que pudo parpadear con la misma facilidad que con el ojo

    descubierto.

    Esper a que apareciera la Pantalla Inteligente, con los msculos rgidos de

    anticipacin. Prob sus cdigos de acceso. Intent reiniciar el sistema, lo mismo

    que haba hecho en Ag 6. No apareci nada. Ningn archivo Songbird. Ningn

    cono. Estaba simplemente mirando claramente a travs del parche, viendo la

    descolorida tierra desapareciendo en la oscuridad y el cielo movindose con el

    ter.

    El Forastero se cerni sobre ella.

    Qu est pasando?

    Nada dijo, mientras un crudo dolor se construa en su garganta. No est

    respondiendo. Pens pens que podran haberlo vuelto a conectar, pero no veo

    nada. Tal vez tuvo un cortocircuito en la tormenta. No lo s.

    l murmur algo, metindose una mano en el cabello. Desesperadamente, Aria

    revis ms comandos mientras el Forastero se paseaba. Cada intento fallido la

    llevaba ms cerca del llanto. El Forastero se detuvo, volvindose hacia ella. Y

    ahora qu? Iba a dejarla all? O algo peor?

    Necesito eso de regreso, Topo.

    Te dije que no funciona!

    Voy a hacer que lo reparen.

    Aria no pudo contener un chisporroteo de risa.

    Sabes t cmo reparar esto?

    Su mirada fue mordaz.

    Conozco a alguien que pueda hacerlo.

    Ella todava no poda creerlo.

  • 98

    Conoces a una persona, un Forastero, qu puede reparar esto?

    Necesitas escuchar todo dos veces, Habitante? Estar de vuelta en menos de

    dos semanas. Hay suficiente comida y agua all dentro para que subsistas. Slo

    qudate all. Nadie viene por aqu. No en esta poca del ao. Scate esa cosa

    para el momento en que haya terminado de empacar. A zancadas, entr de

    nuevo a la cueva.

    Aria corri tras l, permaneciendo lo suficientemente cerca como para seguir las

    plidas vetas de su cabello por la penumbra. La fogata se haba reducido a

    brasas. l arroj un pedazo de madera sobre ellas, enviando una dispersin de

    cenizas hacia arriba.

    No me voy a quedar sola aqu por una semana. O dos semanas, o lo que sea.

    l se traslad hasta una de las cajas y comenz a meter cosas dentro de un bolso

    de cuero.

    Aqu estars ms a salvo.

    No. No me voy a quedar! Puede ser que no sobreviva. Se le quebr la voz.

    Puede ser que no tenga tanto tiempo. Mi sistema inmunolgico no est hecho

    para estar aqu afuera. Dos semanas pueden ser demasiado tarde. Si quieres mi

    ayuda, tengo que ir.

    l consider esto por un rato. Dej el bolso en el suelo.

    No me retrasar por ti. Eso significa caminar das en esos. l asinti hacia

    sus pies.

    No tendrs que reducir la velocidad dijo, aliviada. Por lo menos no se

    quedara sola ni sera separada de su Smarteye.

    l le envi una mirada escptica y luego abri otra caja. El fuego arda de nuevo,

    iluminando las rugosas paredes de la cueva. Mientras l se daba la vuelta, not

    que tena la mancha de una contusin azul debajo de uno de los brazos, la cual

    se extenda por sus costillas. Aria observ la manera en que el tatuaje en la

    espalda se mova a medida que avanzaba. Ella tambin era un halcn11. Su voz

    tena un rango amplio, pero en la pera estaba catalogada como falcon soprano.

    All fue donde Lumina obtuvo su apodo. Aria se estremeci ante la coincidencia.

    Tiene eso alguna clase de significado? pregunt.

    l tom prendas del cajn y las sacudi fuera. Eran uniformes del ejrcito de la

    poca de la Unidad. Pantalones de camuflaje y camisa con botones. Se las lanz

    a ella.

    11

    En original falcon que se traduce a halcn. Aqu se refiere a ser soprano falcon que corresponde a un rango vocal en msica es una voz dramtica de grave poderoso y agudo limitado.

  • 99

    Ropa.

    Las esquiv y luego mir los toscos montculos de material.

    Podemos hervirlas primero?

    De nuevo ninguna respuesta. Se desliz hacia las sombras y se las puso,

    movindose tan rpido como pudo. Le quedaban enormes, pero eran ms

    abrigadas y ms fciles para moverse. Las enroll y se las at en las muecas y

    tobillos, y otra vez us la gasa como cinturn.

    Volvi hacia la luz de la fogata. El Forastero estaba sentado donde haba estado

    antes. Tena puesto un chaleco de cuero oscuro, similar al que usaban los chicos

    buenos en los Reinos de los Gladiadores. Otra manta azul marina como la de

    ella estaba enrollada a su lado.

    l hizo una revisin rpida de los ajustes que le haba hecho a su ropa.

    Hay comida en esos dijo, asintiendo hacia una fila de frascos que haba

    puesto junto al fuego. Uno est lleno de agua.

    No nos vamos?

    He visto la forma en que te mueves en la oscuridad. Ahora vamos a dormir y

    viajaremos durante el da.

    Se acost y cerr los ojos como si eso fuera todo.

    Ella bebi un poco de agua, pero no pudo arreglrselas para ms que unas pocas

    frutas secas. Los higos eran demasiado granulosos y se le pegaban a la garganta,

    y el constante remolino de ansiedad en su estmago no dejaba espacio para el

    hambre. Aria se recost de nuevo en el fro granito. Le latan las plantas de los

    pies. Estaba segura de que nunca sera capaz de dormir.

    El Forastero no pareca tener problemas con ello. Ahora que estaba dormido,

    poda mirarlo ms de cerca. Estaba cubierto de imperfecciones. Un descolorido

    moretn azul se le desparramaba en una de las mejillas, haciendo juego con el

    que le haba visto en las costillas. Cicatrices plidas se mezclaban en pequeas

    lneas que atravesaban el cuello y suban a la mandbula. Su nariz era larga y

    adems tena una curva hacia arriba, donde probablemente haba sido rota ms

    de una vez. Era una nariz que encajaba con un gladiador.

    El Forastero le ech un vistazo. Cuando sus miradas se encontraron, Aria se

    congel. l era humano. Ella lo saba. Pero haba algo desalmado con respecto a

    su brillante mirada. Sin decir palabra, se dio la vuelta para no quedar frente a

    ella.

    Aria esper a que su ritmo cardiaco se tranquilizara. Luego tir la manta sobre

    sus hombros y se acost. Mantuvo un ojo sobre el fuego y sobre el Salvaje, no

  • 100

    muy segura de qu le repela ms. Pronto, sus ojos se volvieron pesados y se le

    vino a la mente lo seguido que estaba equivocada. Dormira.

    Incluso ahora. Incluso en este lugar.

  • 101

    14

    Peregrine Traducido por Clo

    Corregido por Marina012

    erry se despert con las primeras luces, considerando su

    trato con la Habitante. Cmo lograra realizar el duro

    viaje con los cortes en sus pies? Pero probablemente

    tena razn. Dudaba que ella fuera a sobrevivir el tiempo que le llevara llegar

    hasta Marron y volver. Saba una cosa a ciencia cierta: Ella necesitaba zapatos.

    Arranc la cubierta del primer libro con un tirn impaciente. La chica se irgui

    de golpe, despertndose con un grito asustado.

    Qu es eso? Es un libro?

    Ya no.

    Ella toc el dispositivo sobre sus ojos unas cuantas veces, sus dedos

    revoloteando asustadizos. Perry apart la mirada. El dispositivo ocular era

    asqueroso. Un parsito. Y le recordaba demasiado a los hombres que se haban

    llevado a Talon. Volvi al trabajo, arrancando la otra cubierta. Luego agarr su

    bolso y se arrodill delante de ella. Le levant el pie, apart la venda a un lado.

    Te ests recuperando.

    Ella contuvo el aliento.

    Suelta. No me toques.

    El fro aroma de su temor lleg hasta l, con destellos azules en los bordes de su

    visin.

    Quieta, Topo dijo, soltndole el pie. Tenemos un trato. Si me ayudas, no te

    har dao.

    Qu ests haciendo? pregunt ella, mirando las cubiertas rotas. Su plida

    piel se haba vuelto casi blanca.

    Hacindote zapatos. No hay ninguno en los suministros. No puedes viajar

    descalza.

    P

  • 102

    Con cautela le dio el pie. Perry lo apoy en la cubierta del libro.

    Mantente tan quieta como puedas. Tom el cuchillo de Talon y traz el

    contorno de su pie con la punta. Tuvo cuidado de no tocarla dado que eso le

    provocaba pnico.

    No tienes un bolgrafo o algo as? pregunt ella.

    Un bolgrafo? Desaparecieron hace cerca de cien aos.

    No pens que los Forasteros vivan tanto.

    Perry baj la mirada, ocultando su rostro. Era una broma? Los Habitantes

    vivan tanto?

    Eres un fabricante de zapatos o algo as? pregunt despus de un

    momento. Un zapatero?

    Ella pensaba que esto sera lo que se le hubiera ocurrido si fuera uno?

    No. Soy un cazador.

    Oh. Eso explica muchas cosas.

    Perry no saba qu ms poda explicar adems de que cazaba.

    As que t matas cosas? Animales y cosas?

    Perry cerr los ojos. Luego se sent y le dio una amplia sonrisa.

    Si se mueve, lo mato. Luego lo destripo, le saco la piel y lo como.

    Ella sacudi la cabeza, con ojos aturdidos.

    Yo slo... no puedo creer que seas real.

    Perry le frunci el entrecejo.

    Qu ms podra ser, Topo?

    Despus de eso ella guard silencio por un tiempo. Perry termin de delinearle

    los pies. Retir las impresiones que haba cortado. Le hizo agujeros a las

    uniones con la punta de la cuchilla, trabajando tan rpido como poda. Estando

    tan cerca, el aroma de la Habitante lo estaba descomponiendo.

    Mi nombre es Aria. Esper a que l dijera algo. No crees que deberamos

    saber nuestros nombres si vamos a ser aliados? Ella arque una ceja,

    burlndose de su anterior uso de la palabra.

    Puede que seamos aliados, Topo, pero no somos amigos. Entrelaz el

    cordn de cuero por los agujeros y luego se los at alrededor de los tobillos.

    Prubalos.

  • 103

    Ella se puso de pie y dio unos pasos, levantando sus pantalones para poder verse

    los pies.

    Son buenos dijo, sorprendida.

    Barri lo sobrante del cordn de cuero dentro de su morral. Las cubiertas

    hacan unas suelas perfectas, como haba pensado. Duras pero flexibles. El

    mejor uso que alguna vez hubiera visto para cubiertas de libros. Duraran

    algunos das. Luego se le tendra que ocurrir algo mejor. Si es que ella viva

    tanto.

    Si no era as, ya haba decidido que llevara el dispositivo ocular a lo de Marron

    solo. Encontrara la manera de enviar una seal a cualquier Habitante que lo

    escuchara. Se ofrecera a s mismo y al dispositivo ocular como intercambio por

    su sobrino.

    Ella levant un pie y mir la parte inferior.

    Qu oportuno. Elegiste ste a propsito, Forastero? No estoy segura de que

    ste sea un buen augurio para nuestro viaje.

    Perry agarr el morral. Levant su arco y porta flechas. No tena ni idea del libro

    que haba escogido. No saba leer. Nunca haba aprendido, no importaba

    cuantas veces Mila y Talon hubieran intentado ensearle. Sali de la cueva antes

    de que ella pudiera darse cuenta y llamarlo estpido Salvaje.

    Pasaron la maana cruzando colinas que Perry haba conocido toda su vida. Se

    estaban acercando al borde oriental del territorio de Vale, una tierra ondulada

    que ascenda desde el Valle Tide. Dondequiera que mirara vea recuerdos. La

    loma donde l y Roar haban hecho sus primeros arcos. El roble de tronco

    partido al que Talon haba trepado cientos de veces. La ribera del arroyo seco de

    esa primera vez con Brooke.

    Hace tiempo, su padre haba caminado por esta tierra. Hace an ms, su madre

    tambin lo haba hecho. Era extrao echar de menos un lugar antes de haberlo

    abandonado. Era inquietante darse cuenta de que no tena un altillo al que

    regresar cuando estaba cansado de estar al aire libre. Y estaba caminando con

    un Habitante. Eso tambin le daba al da una extraa luz. Su presencia lo pona

    desconfiado e irritado. Saba que ella no era la Topo que se llev a Talon, pero

    segua siendo una de ellos.

    Durante las primeras horas, ella se sobresaltaba ante el mnimo sonido.

    Caminaba demasiado lento y haca mucho ms ruido que el que debera hacer

    alguien de su contextura. Lo peor de todo, se haba comenzado a poner de mal

  • 104

    humor a medida que avanzaba la maana, dicindole con ello que el dolor lo

    haba seguido. Esta chica, con la que de alguna manera mantena un acuerdo,

    haba sufrido, perdido, y estaba dolida. Perry haca todo lo posible para

    mantenerse contra el viento que iba hacia ella, donde el aire era limpio.

    Adnde vamos, Salvaje? pregunt cerca del medioda. Estaba a unos

    buenos diez pasos detrs de l. Caminar adelante tena otra ventaja adems de

    evitar su olor. No tena que seguir viendo el dispositivo ocular en su rostro.

    Creo que te llamar as, ya que no s tu nombre.

    No responder.

    Bueno, Cazador? Hacia dnde nos dirigimos?

    l se toc la barbilla.

    Hacia all.

    Eso es muy til.

    Perry la mir por encima del hombro.

    Vamos a ver a un amigo. Su nombre es Marron. l est en esa direccin.

    Seal hacia el Monte Arrow. Algo ms?

    S dijo, frustrada. Cmo es la nieve?

    Eso casi lo detuvo en seco. Cmo poda una persona conocer la nieve sin saber

    que era pura, silenciosa y ms blanca que los huesos? Sin saber cmo el fro te

    picaba la piel?

    Es fra.

    Y las rosas? Realmente huelen tan bien?

    Ves muchas rosas por aqu? Haba aprendido a no dar una respuesta real.

    Por lo que se poda ver, ella nunca haba odo hablar de Scires en sus historias.

    Perry quera que siguiera siendo as. No confiaba en ella. Saba que no planeaba

    ayudarlo. Cualquier traicin que planeara hacer, l lo averiguara.

    Se despejan alguna vez las nubes? pregunt.

    Por completo? No. Nunca.

    Qu pasa con el ter? Desaparece alguna vez?

    Nunca, Topo. El ter nunca se va.

    Ella levant la vista.

    Un mundo de nuncas bajo un cielo eterno.

  • 105

    Ella encajaba muy bien entonces, pens. Una chica que nunca se callaba.

    Sus preguntas continuaron durante el da. Pregunt si las liblulas hacan ruido

    cuando volaban y si los arco iris eran mitos. Cuando l dej de contestar, se

    puso a hablar consigo misma como si se tratara de algo natural. Habl del color

    clido de las montaas contra el azul del ter. Cuando se levant el viento, dijo

    que el sonido le recordaba al de las turbinas. Se qued mirando las piedras,

    preguntndose acerca de los minerales que las formaban, incluso guard unas

    cuantas. En un momento, haba cado en un profundo silencio, cuando apareci

    el sol, y fue entonces cuando l ms se haba preguntado sobre lo qu estara

    pensando.

    Perry no poda entender cmo una persona poda estar de duelo y aun as

    arreglrselas para hablar tanto. La ignoraba tanto como poda. Mantena un ojo

    en el ter, aliviado de ver que se mova en plidos flujos hacia arriba. Pronto

    dejaran la tierra de los Tides, por lo que prestaba mucha atencin a los aromas

    que traa el viento. Saba que eventualmente se encontraran con algn tipo de

    peligro. Viajar fuera de los territorios de la tribu lo garantizaba. Era lo

    suficientemente difcil sobrevivir solo en las zonas fronterizas. Perry se

    preguntaba cmo iba a manejarlo con un Topo.

    A ltima hora de la tarde, encontr un valle cubierto para establecer

    campamento. Para el momento en que tuvo el fuego prendido, estaba cayendo la

    noche. La Habitante se sent en un rbol volcado para examinarse las plantas de

    los pies. La piel sana que le haba quedado en la maana, se haba ampollado.

    Perry encontr el blsamo que haba sacado de la cueva y se lo llev. Ella

    desenrosc el pequeo frasco, derramando su cabello negro hacia adelante

    mientras miraba dentro. Perry frunci el ceo. Qu estaba haciendo? Era su

    dispositivo ocular alguna especie de lupa?

    No comas eso, Habitante. Esprcelo sobre tus pies. Aqu. Le tendi un

    puado de frutos secos junto con un grupo de races de cardo que haba

    excavado ms temprano. Saban a patatas crudas, pero al menos no moriran de

    hambre. Eso puedes comer.

    Ella se qued con la fruta, pero devolvi las races. Perry regres a la fogata,

    demasiado atnito para estar ofendido. Nadie devolva la comida.

    El fuego no prender en estos rboles dijo cuando no se uni a l. Ella

    estaba inspeccionando cada fruta antes de comerla. No prender como aquella

    noche.

    Simplemente no me gusta dijo ella.

    Cambiars de opinin cuando haga fro.

  • 106

    Perry comi su escasa comida. Dese haber tenido tiempo para cazar.

    Probablemente no habra funcionado incluso si lo hubiera hecho. El constante

    parloteo de ella haba ahuyentado los animales. Casi que tambin lo haba

    ahuyentado a l. Maana tendra que encontrar comida. Se haban comido casi

    todo lo que haba trado de la cueva.

    El chico que agarraron dijo ella. Es tu hijo?

    Qu edad crees que tengo, Habitante?

    Soy un poco floja en el registro fsil, pero dira que de cincuenta a sesenta mil

    aos.

    Dieciocho. Y no. No es mi hijo.

    Yo tengo diecisiete. Se aclar la garganta. No te ves de dieciocho dijo,

    despus de unos momentos. Quiero decir, pareces y no pareces.

    Perry se imagin que ella estaba esperando que preguntara por qu. Pero no le

    importaba.

    Por cierto, me siento bien. Tengo un dolor de cabeza que no desaparece y me

    duelen los pies como locos. Pero creo que vivir para ver otro da. Sin embargo,

    no puedo asegurarlo. Las historias dicen que las enfermedades avanzan

    silenciosamente.

    Perry apret los dientes, pensando en Talon y Mila. Se supona que deba sentir

    lstima por ella porque pudiera enfermarse? No poda imaginar una vida sin

    enfermedades o padecimiento. Tom las dos mantas de su bolso. El sueo

    traera la maana, y la maana lo acercara a Marron.

    Por qu evitas mirarme? pregunt. Porque soy una Habitante? Somos

    feos para los Forasteros?

    Qu pregunta quieres que te responda primero?

    No importa. De todos modos no responders. No respondes preguntas.

    No dejas de preguntarlas.

    Ves a lo que me refiero? Evitas contestar y evitas mirar. Eres un evasor.

    Perry le lanz la manta. Ella no haba estado preparada. La golpe en la cara.

    T no lo eres.

    Ella se la quit de un tirn, disparndole una mirada feroz. Perry pudo verla a la

    perfeccin, aunque estaba sentada ms all del crculo de la fogata.

    En la oscuridad de la noche, dej la comisura de sus labios levantarse.

  • 107

    Horas ms tarde se despert con el sonido de un canto. Palabras en voz baja,

    cantadas en un idioma que no conoca, pero que pareca familiar. Nunca haba

    odo una voz como esa. Tan clara y sonora. Pens que an podra estar soando

    hasta que vio a la muchacha. Ella se haba movido ms cerca de la fogata. Hacia

    l. Abrazaba sus piernas mientras se balanceaba hacia atrs y adelante. l

    captur el penetrante sabor salado de lgrimas en el aire, y una fra rfaga de

    miedo.

    Aria dijo Perry. Se sorprendi a s mismo al usar su nombre. Decidi que le

    quedaba bien. Haba un sonido curioso al respecto. Como si su mismo nombre

    fuera una pregunta. Qu ocurre?

    Vi a Soren. El de la fogata de aquella noche.

    Perry se puso de pie de un salto y busc en la niebla. Nunca le haba gustado la

    niebla. Le robaba uno de sus Sentidos, pero an tena el otro, el ms fuerte.

    Inspir profundo, con cuidado de mantener sus movimientos sutiles. El miedo

    de ella se entreteja con el humo de la lea, pero no haba ningn aroma a otro

    Habitante.

    Lo soaste. No hay nadie aqu excepto nosotros.

    Nosotros no soamos dijo ella.

    Perry frunci el ceo, pero decidi no reflexionar sobre la extraeza de eso

    ahora.

    No hay rastro de l aqu.

    Lo vi dijo. Se sinti real. Se sinti igual que estar con l en un Reino. Se

    limpi las mejillas hmedas con la manta. No podra escaparme de l de

    nuevo.

    Ahora no saba qu hacer. Si ella fuera su hermana o Brooke, la hubiera

    abrazado. Pens en decirle que la mantendra a salvo, pero eso no sera del todo

    cierto. l la protegera. Pero slo el tiempo que le tomara hacer que Talon

    regresara.

    Podra haber sido un mensaje a travs de tu dispositivo ocular? pregunt.

    No dijo ella con firmeza. Todava no est funcionando. Pero lo extrao es

    que vi lo que grab anoche. Grab a Soren cuando estaba... atacndome. Se

    aclar la garganta. Y fue eso lo que vi. Es como si mi mente reprodujera la

    grabacin por s misma.

    Eso se llamaba sueo, pero Perry no iba a discutir al respecto.

  • 108

    Es esa la razn por la cual los Habitantes lo quieren de regreso? Por la

    grabacin?

    Ella vacil y luego asinti.

    S. Podra arruinar tanto a Soren como a su padre.

    l se pas una mano por el pelo. Ahora entenda por qu los Habitantes queran

    el dispositivo ocular. Haban agarrado a Talon como trueque?

    As que tenemos ventaja?

    Si podemos arreglar el Smarteye.

    Perry exhal lentamente, sintiendo una oleada de esperanza. Se haba

    preparado para rendirse ante los Habitantes a cambio de Talon. Tal vez no

    necesitara hacerlo. Si los Habitantes realmente queran el dispositivo ocular,

    podra ser suficiente para rescatar a Talon.

    El temperamento de la chica estaba empezando a ceder. Lanz en un pedazo

    nuevo de madera y se sent al otro lado de la fogata. Ahora no poda evitar

    mirar el dispositivo ocular en su rostro.

    Por qu usas esa cosa si est rota? pregunt.

    Es parte de m. Es la forma en que vemos los Reinos.

    l no tena ni idea de lo que eran los Reinos. Ni siquiera saba que preguntar

    acerca de ellos.

    Los Reinos son lugares virtuales dijo ella. Creados con programas de

    computadora.

    l levant un palo y le atiz a las brasas. Ella lo haba explicado sin que se lo

    preguntara. Como si supiera que l no tena ni idea. Eso lo marc un poco, pero

    ella sigui hablando as que escuch.

    Son lugares tan reales como este. Si mi Smarteye estuviera funcionando,

    podra ir a cualquier parte del mundo y ms all tambin, desde aqu mismo.

    Sin ir a ningn lado. Hay Reinos para momentos que han pasado. El ao pasado

    salieron campeones los Reinos Medievales. T seras genial en uno de ellos. Y

    despus estn los Reinos de Fantasa y los Reinos Futuristas. Y Reinos para

    pasatiempos y cualquier tipo de inters que puedas imaginar.

    As que... es como ver un video? Haba visto de esos en casa de Marron.

    Imgenes como recuerdos proyectndose en una pantalla.

    No, eso es slo una representacin visual. Los Reinos son multidimensionales.

    Si vas a una fiesta, sientes a las personas bailando a tu alrededor, y puedes

    olerlas y escuchar la msica. Y simplemente puedes cambiar las cosas, como

  • 109

    elegir zapatos ms cmodos para bailar. O cambiar tu color de cabello. O elegir

    otro tipo de contextura fsica. Puedes hacer lo que quieras.

    Perry se cruz de brazos. Sonaba como si ella estuviera describiendo un soar

    despierto.

    Qu ocurre contigo cuando vas a uno de esos lugares falsos? Te quedas

    dormida?

    No, slo ests fraccionando. Haciendo dos cosas al mismo tiempo. Ella se

    encogi de hombros.

    Al igual que caminar y hablar al mismo tiempo.

    Perry contuvo una sonrisa. Le vinieron a la mente sus palabras de ayer. Eso

    explica muchas cosas.

    Cul es el objetivo de ir a un lugar falso? pregunt.

    Los Reinos son los nicos lugares a los que podemos ir. Fueron creados

    cuando se construyeron los Compartimentos. Sin ellos, probablemente nos

    volveramos locos por el aburrimiento. Y son pseudos, no falsos. Se sienten

    exactamente reales. Bueno, de algunas cosas ya no estoy segura. Hay algunas

    cosas aqu afuera que no son lo que esperaba.

    Rebusc en sus bolsillos. Ayer haba recolectado una docena de piedras. Para l

    ninguna de ellas pareca especial. Se vean como rocas.

    Cada una de stas son nicas dijo. Su forma. Su peso y composicin. Es

    increble. En los Reinos, hay frmulas para la aleatoriedad. Sin embargo,

    siempre puedo identificarlas. Ver cmo cada doceava roca es una versin

    modificada del color o densidad de la primera, o cualquiera que pudiera ser la

    variacin.

    Pero las rocas no son la nica cosa. Cuando estaba afuera en ese desierto, y

    despus cuando La manera en que lo mir, supo lo que dira a continuacin,

    porque l era parte de ello. Nunca me sent de as. Nosotros no tenemos

    miedos como ese. Pero si esas dos cosas son diferentes, entonces debe haber

    ms, correcto? Otras cosas adems del miedo y las rocas son diferentes en el

    mundo real?

    Perry asinti, ausente, imaginando un mundo sin temor. Era eso posible? Si no

    haba temor, cmo poda haber comodidad? O coraje?

    Ella tom su asentimiento como un estmulo para seguir, con lo que l no tuvo

    problema. Tena una buena voz. No se haba dado cuenta hasta que la haba

    odo cantar. Prefera que cantara en vez de que hablara, pero no iba a pedirlo.

  • 110

    Ves, todo es energa, como en todo. El Ojo enva impulsos que fluyen justo

    dentro del cerebro, engandolo. Dicindole: Ests viendo esto y tocando

    aquello. Pero quizs algunas cosas todava no han sido perfeccionadas. Tal vez

    estn cerca de lo real, pero no son lo mismo. De todos modos, no es eso lo que

    preguntaste. Lo uso porque no soy yo misma sin l.

    Perry se rasc la mejilla e hizo una mueca, olvidndose de la contusin all.

    Nuestras Marcas son as. No sera el mismo sin ellas.

    De inmediato se arrepinti de decir las palabras. La luz del da lanzaba radiantes

    rayos sobre la cordillera, atravesando la niebla. No debera estar sentado all

    hablando con una Habitante cuando Talon se estaba muriendo en algn lado,

    lejos de casa.

    Tus tatuajes tienen que ver con tu nombre?

    S dijo, metiendo su manta en el morral.

    Tu nombre es Halcn? O guila?

    No y no. Se puso de pie y abroch su cinturn. Agarr su arco y carcaj.

    Ahora me quedar con tu dispositivo ocular.

    Ella junt las cejas, arrugando la plida piel entre ellas.

    No.

    Topo, si eres vista con ese dispositivo, no habr ninguna manera de hacerte

    pasar como una de nosotros.

    Pero ayer lo us.

    Ayer fue ayer. De aqu en adelante ser diferente.

    Primero qutate tus tatuajes, Salvaje.

    Perry se congel, rechinando los dientes. Lo ms gracioso de ser llamado Salvaje

    era que lo haca querer actuar como uno.

    Ya no estamos en tu mundo, Habitante. Aqu la gente muere, y no es pseudo.

    Es muy, muy real.

    Ella levant el mentn, desafindolo.

    Entonces hazlo. Has visto cmo se hace.

    En un destello de memoria, Perry vio a Soren arrancndole el dispositivo del

    rostro. No quera hacer esto. Alcanz el cuchillo de su cadera.

    Si es eso lo que se necesita.

  • 111

    Espera! Yo lo har. Ella se dio la vuelta. Cuando lo enfrent de nuevo,

    segundos ms tarde, tena el dispositivo en la mano. Su rostro estaba tenso de

    furia mientras lo deslizaba en un bolsillo.

    Perry dio un paso hacia ella. Hizo girar el cuchillo en la mano como lo podra

    hacer cualq1uier nio, pero funcion, atrayendo la mirada de ella hacia el arma.

    Dije que yo lo tomara.

    Alto! Simplemente mantente lejos de m. Aqu. Se lo arroj.

    Perry lo atrap y lo dej caer en su morral. Luego se alej, manejando casi

    torpemente su cuchillo mientras lo deslizaba de nuevo en la funda.

  • 112

    15

    Aria

    Traducido por Vannia y Yosbe

    Corregido por Marina012

    ria luch por mantener el ritmo del Forastero al segundo

    da. Sus pies se ponan peor a cada paso. De aqu en

    adelante, ser diferente, haba dicho l. Pero no haba sido as. Las horas

    pasaron igual que el da anterior. Caminar constantemente. Dolores constantes.

    Dolores de cabeza que iban y venan.

    Haba dejado de hablar con el Forastero. Caminaron en silencio, con slo el

    sonido de las cubiertas de los libros crujiendo sobre la tierra. Ella casi se haba

    redo cuando ley La Odisea en el cuero. No era un buen augurio para su viaje.

    Pero no haba visto ninguna Sirena ni Cclopes hasta el momento, slo colinas

    cubiertas de maleza con grupos de rboles aqu y all. Haba pensado que habra

    mucho que temer aqu afuera, pero su compaa era lo ms aterrador en los

    alrededores.

    Pasaron una hora cavando con rocas planas cerca del medio da. De alguna

    forma el Forastero haba encontrado agua a unos centmetros bajo la tierra.

    Llenaron sus cantimploras y comieron en silencio. Cuando terminaron

    estuvieron sentados por un rato, el ter flua calmadamente sobre ellos. El

    Forastero levant la vista, examinando el cielo. Lo haba hecho a menudo

    durante el da. Haba algn trasfondo en la manera en que l estudiaba el ter.

    Como si le encontrara algn significado.

    Aria aline su coleccin de rocas frente a ella. Haba recogido quince. Not la

    suciedad bajo sus uas. Eran ms largas sus uas? No poda ser. Se supone

    que las uas no crecan. El crecimiento de las uas era una regresin. No tena

    sentido as que haba sido eliminado.

    El Forastero sac una piedra plana de su mochila de cuero y comenz a afilar su

    cuchillo. Aria lo observ por el rabillo del ojo. Sus manos eran anchas y de

    huesos grandes. Arrastr la cuchilla sobre la superficie lisa con parejos y seguros

    movimientos. El metal sise a un ritmo tranquilo. Ella desvi la mirada ms

    arriba. La luz del da caa sobre el fino vello rubio de su mandbula. El vello

    A

  • 113

    facial era otro rasgo que los ingenieros genticos haban desaparecido. Las

    manos del Forastero se detuvieron. Alz la mirada un momento, un rpido

    destello verde. Luego guard sus cosas y comenzaron a caminar.

    En total silencio, Aria estaba metida en sus pensamientos. No eran buenos. Su

    entusiasmo por la bsqueda del Smarteye haba desaparecido. Haba tratado de

    distraerse ayer observando el exterior, pero no funcion por mucho tiempo.

    Echaba de menos a Paisley y a Caleb. Pens en su madre y se pregunt por el

    mensaje Songbird. Le preocupaba que sus pies se infectaran. Cada vez que el

    dolor de cabeza estallaba, imaginaba que era el primer sntoma de una

    enfermedad que la matara.

    Aria quera sentirse como ella misma de nuevo. Una chica que persegua la

    mejor msica en los Reinos y aburra a sus amigos con datos sobre temas

    insustanciales. Aqu, era una chica con cubiertas de libros como zapatos. Una

    chica atrapada caminando a travs de colinas con un Salvaje mudo si tena

    alguna esperanza de mantenerse con vida.

    Ella compuso una meloda que coincidiera con todo el miedo y la impotencia

    que mantena en su interior. Una triste y terrible meloda. Aria odiaba la tonada.

    Odiaba an ms lo mucho que la necesitaba. Se prometi que cuando

    encontrara a Lumina, dejara esta pattica parte de s misma en el exterior a

    donde perteneca. Ella nunca cantara la meloda triste de nuevo.

    Esa noche, colaps antes de que el Forastero hubiera encendido la fogata,

    envuelta en la manta azul de lana. Apoy la cabeza sobre la bolsa de cuero de l,

    encontrando que necesitaba una almohada ms de lo que le tema a la oscuridad.

    Nunca haba conocido tanto dolor. Nunca haba estado tan cansada. Esperaba

    que eso fuera todo. Que estuviera cansada y no se rindiera a la Tienda de la

    Muerte.

    En la maana del tercer da viajando juntos, el Forastero dividi lo ltimo de la

    comida que haba trado de la cueva. l comi, evitando mirarla, como siempre.

    Aria sacudi la cabeza. l era rudo y fro e inquietantemente animal, con sus

    destellantes ojos verdes y sus dientes lobunos, pero por algn milagro haban

    llegado a un acuerdo. Ella pudo haber tenido peor suerte que tener que cruzar

    los caminos con l.

    Aria mastic un higo seco mientras recorra el inventario de sus malestares. Un

    dolor de cabeza, dolores musculares y clicos en estmago. Ya no poda mirar

    las suelas de sus pies.

  • 114

    Tendr que cazar ms tarde dijo el Forastero, removiendo el fuego con una

    vara. La maana estaba ms fra. Haban estado subiendo constantemente

    adentrndose en el terreno ms elevado. l se haba puesto su camiseta de

    manga larga debajo de su chaqueta de cuero. Era de color blanco apagado, llena

    de hilos sueltos y agujeros parcheados. Pareca como algo que un nufrago

    podra usar, pero a ella le resultaba ms fcil mirarlo completamente vestido.

    Bien dijo ella y frunci el ceo. Monosilabismo. Una enfermedad Forastera y

    ella la haba contrado.

    Nos pasaremos a la montaa hoy dijo l, lanzando su mirada a sus pies.

    Bien afuera del territorio de mi hermano.

    Aria movi la manta ms apretadamente a su alrededor. l tena un hermano?

    No saba por qu era tan difcil de imaginar. Tal vez porque no haba visto

    ninguna seal de otros Forasteros. Y no tena ni idea de que las tierras aqu

    afuera tuvieran alguna divisin.

    Territorio? l es un duque o algo as?

    La esquina de su boca se elev en una sonrisa.

    Algo parecido.

    Oh, esto era preocupante. Se haba encontrado a un prncipe Salvaje. No te ras,

    se dijo a s misma. No te ras, Aria. l estaba siendo franco al hablar, para como

    era l, y ella necesitaba hablar. O escuchar. No poda tener otro da sin nada ms

    que esa meloda sonando en su cabeza como un fantasma.

    Hay territorios dijo l, y hay campo abierto donde deambulan los

    dispersos.

    Qu son los dispersos?

    Sus ojos se entrecerraron, molesto por ser interrumpido.

    Personas que viven fuera de la proteccin de la tribu. Nmadas que se mueven

    en pequeos grupos o solos. Buscando comida, refugio y simplemente buscan

    mantenerse con vida. Hizo una pausa, sus amplios hombros desplazndose.

    Las tribus ms grandes reclaman territorios. Mi hermano es un Lord de la

    Sangre. l dirige mi tribu, los Tides.

    Lord de la Sangre. Qu horrible sonaba ese ttulo.

    Eres cercano a tu hermano?

    l mir la vara en sus manos.

    Lo fuimos una vez. Ahora me quiere matar.

  • 115

    Aria se congel.

    Lo dices en serio?

    T me lo preguntaste. Ustedes los Habitantes slo bromean?

    No respondi. Pero lo hacemos.

    Aria esper una burla. Tena una clara idea de lo difcil que era la vida para l, si

    buscar un vaso de agua turbia tomaba una hora excavando. No pareca como si

    se rieran mucho ah fuera. Pero el Forastero no dijo nada. Tir la vara al fuego y

    se inclin hacia adelante, apoyando los brazos en las rodillas. Ella se pregunt

    qu es lo vea en las llamas. Era al chico que buscaba?

    Aria no comprenda por qu un chico Forastero sera secuestrado. Los

    Comportamientos de las poblaciones se controlaban cuidadosamente. Todo

    tena que ser regulado. Por qu desperdiciaran valiosos recursos en un chico

    Salvaje?

    El Forastero tom su arco y su carcaj, lanzndolos sobre su hombro.

    No hables una vez que crucemos la cordillera. Ni una palabra, entiendes?

    Por qu? Qu hay ah afuera?

    Sus ojos, siempre brillantes, parecan luces verdes en el plido amanecer.

    Lo que dicen tus historias, Topo. Todas ellas.

    Tan pronto como se pusieron en marcha Aria supo que este da sera diferente.

    Hasta esa maana, el Forastero haba sido distante, ligero sobre sus pies a pesar

    de su tamao. Pero ahora l se hunda en sus piernas, cauteloso y vigilante. El

    dolor de cabeza haba estado yendo y viniendo desde que haba sido arrancado

    su Smarteye para siempre, sonando como un agudo silbido en sus odos. Sus

    sandalias se resbalaban por las laderas rocosas, rozando sus ampollas. El

    Forastero no dejaba de voltear hacia atrs para verla, pero ella no quera

    encontrarse con su mirada. Haba prometido mantener el ritmo, as que lo hara.

    Y qu otra opcin tena?

    A medioda, sus pies haban comenzado a destilar una combinacin de sangre y

    pus. Aria no poda caminar sin morderse el labio inferior. Eventualmente

    tambin su labio comenz a sangrar.

    El camino fue menos empinado a medida que se adentraban en el bosque,

    dndole a sus pies y a sus msculos un descanso. Estaba recordando la ltima

  • 116

    vez que haba estado bajo los rboles, con Soren persiguindola y Paisley,

    cuando llegaron abruptamente a un campo vaco.

    Aria se detuvo junto al Forastero mientras se desviaban en un ancho parche de

    tierra que era gris, casi plateado, y perfectamente desnudo. Ella no vio ni una

    sola rama u hoja de hierba. Slo el dorado pestaeo de unas brasas dispersas y

    rastros suaves de humo elevndose aqu y all. Saba que esto era la cicatriz

    dejada por un golpe del ter.

    El Forastero se llev un dedo a los labios, haciendo sea de guardar silencio. l

    extendi la mano a su cintura y poco a poco retir el cuchillo, indicando que se

    mantuviera cerca. Qu es? quera preguntar ella. Qu es lo que ves? Se oblig

    a no hablar mientras se movan a travs de los rboles.

    Ella no estaba a ms de un cuarto de metro de distancia cuando vio a la persona

    encorvada en el nudo de un rbol, descalza y vestida con ropas radas y

    desmenuzadas. No saba si era un hombre o una mujer. La piel estaba

    demasiado estirada y sucia para poder decirlo. Ojos parecidos a una lechuza

    miraron a travs de mechones de cabello amarillo y blanco. Aria pens que la

    cosa estaba sonriendo al principio, luego se dio cuenta de que no tena labios, y

    no haba manera de ocultar sus dientes marrones destrozados. Podra haber

    sido un cadver si no hubiera sido por la mirada de pnico en sus ojos.

    Aria no poda alejar la mirada. La criatura en los rboles levant su cabeza, la

    luz del da brillaba en la saliva que corra por su barbilla. Con sus ojos puestos

    en el Forastero, lanz un gemido extrao, desesperado. Un sonido inhumano,

    pero Aria entendi. Era un llamado de misericordia.

    El Forastero toc su brazo. Aria salt y luego se dio cuenta que l solo estaba

    siendo su gua. Por la prxima hora, ella no poda tranquilizar su corazn. Sinti

    aquellos ojos saltones sobre ella y oy el eco de aquel grito espantoso. Las

    preguntas se agolpaban en su mente. Quera entender cmo una persona podra

    llegar a ser de esa manera. Cmo iban a sobrevivir solos y aterrorizados? Pero

    ella segua en silencio, sabiendo que los pondra en peligro por hablar.

    De alguna manera haba llegado a pensar que ella y el Forastero estaban solos

    en este mundo vaco. Ellos no lo estaban. Ahora se pregunt qu ms haba por

    ah.

    Encontraron otra cueva en la tarde. Estaba hmeda y se cruzaba con

    formaciones que parecan de cera derretida. Ola a azufre.

    Trozos de plstico y huesos estaban esparcidos por el suelo.

    El Forastero bajo su bolsa de cuero.

    Voy a cazar dijo en voz baja. Estar de vuelta antes de que oscurezca.

  • 117

    No me voy a quedar aqu sola. Qu era eso?

    Te cont acerca de los dispersos.

    Bueno, no me voy a quedar. No me puedes dejar aqu con esa cosa de los

    dispersos all afuera.

    Esa cosa es la menor de nuestras preocupaciones. Adems, estn bien detrs

    de nosotros.

    Ser silenciosa.

    No lo suficiente. Mira, necesitamos comer y no puedo cazar contigo

    deslizndote por todo el lugar.

    Vi algunas bayas all atrs. Pasamos junto a un arbusto de bayas.

    Slo qudate aqu dijo, con su voz cada vez ms dura. Descansa tus pies.

    Meti la mano en su cartera y le entreg un cuchillo, el mango primero.

    Era un pequeo cuchillo, no el largo que ella lo haba visto afilar.

    Haba plumas grabadas en el mango. Le pareci absurdo decorar una

    herramienta tan siniestra.

    No s qu hacer con esto.

    Agtalo y grita, Topo. Tan alto como puedas. Es todo lo que necesitas hacer.

    Anocheci en la cueva antes que afuera. Aria se traslad a la boca de la cueva y

    escuch un silencio extrao con un dolor de cabeza zumbando en sus odos.

    La cueva estaba asentada a lo largo de una pendiente. Estudi los rboles de

    alrededor, forzando sus ojos mientras buscaba cuesta abajo para buscar gente

    escondida en grupos. Ella no vio nada. Algunos de los rboles estaban sin hojas

    y desnudos. Se pregunt por qu algunas salan a flote y otros moran. Era el

    suelo? O era el ter eligiendo a los que incinerar? Ella no vea ninguna razn en

    ello. No haba un patrn. Nada tena sentido aqu.

    Ella se mora por hablar con alguien. Cualquiera. Necesitaba no estar sola en

    este momento, pensando en esa persona del rbol. Cuando oy murmullos en

    las profundidades de la cueva, Aria se arrastr hasta el saco de cuero del

    Forastero y encontr el Smarteye. No funcionaba, pero a lo mejor usarlo la

    calmara como lo haba hecho el primer da. Y molestara al Forastero tambin.

    Eso contaba para algo.

  • 118

    Volvi a la boca de la cueva y se puso el dispositivo. Se agarr fuerte a la piel,

    tirando incmodamente de su rbita ocular. Contuvo la respiracin, rezando por

    ver su Pantalla Inteligente. El mensaje de su madre. Cualquier cosa. Pero, por

    supuesto que el Ojo no se haba arreglado solo.

    Pais pretendi decirle al Ojo. Paisley estaba muerta. Ella todava no poda

    creerlo. Las lgrimas vinieron de un golpe. Ya que estoy fingiendo, voy a fingir

    que todava estas viva y que esto es una gran broma. Un Reino de Prctica de

    Bromas. Pero uno realmente terrible que debera ser borrado. Estoy en una

    cueva, Paisley. En el exterior. Lo odiaras. Seca sus lgrimas con su manga.

    Esta es la segunda cueva en la que he estado. Apesta a huevos podridos aqu. Y

    hay ruidos. Extraos sonidos rastreros, como si algo se estuviese

    arrastrando? Pero la primera cueva no era tan mala. Era ms pequea y

    clida. Puedes creer que tengo una cueva favorita? Paisley no me va muy

    bien ahora.

    El llanto le haba enviado un dolor de cabeza perforador por la parte de atrs de

    sus ojos y saba que, ella simplemente saba que la cosa del rbol estaba en la

    cueva arrastrando los pies hacia ella. Se imagin la mirada grande y la boca

    retorcida con todos los dientes torcidos y la baba brillando.

    Aria agarr el cuchillo y se precipit hacia afuera.

    Silencio. Olfate y mir a su alrededor. Ningn persona en los rboles. Nada

    ms que el bosque. La cueva se alzaba detrs de ella. No iba a volver all.

    Tom su camino por la ladera, demasiado consciente de la navaja en la mano.

    Encontr el arbusto de bayas sin ningn problema. Sonriendo, se meti muchas

    bayas en los bolsillos como pudo y luego hizo un cuenco con su camisa.

    Imaginaba que iba a decir el Forastero cuando las viera. Solo dira una palabra,

    sin duda. Pero podra ver que ella poda hacer algo mejor que quedarse.

    Aria se apresur a volver cuesta arriba, decidiendo que tomara el control de lo

    que pudiera. Estaba cansada de ser intil.

    Se haba ido por ms o menos media hora, supona, pero la oscuridad estaba

    cayendo rpido. Ella oli el humo primero y luego vio la plida columna ms

    adelante hacia arriba, contra el profundo cielo azul, el Forastero haba regresado.

    Casi lo llam, queriendo alardear de sus bayas.

    Decidi sorprenderlo en su lugar.

    Aria lleg a un punto muerto a pocos metros de la cueva. El humo se abata

    desde la parte superior de la boca de la cueva, como una cascada hacia arriba.

    Varias voces masculinas hablaron en su interior. No reconoci ninguna de ellas.

    Retrocedi lo ms silenciosamente que pudo, su corazn atronando en su pecho.

  • 119

    Con el zumbido en sus odos, no poda decir la cantidad de ruido que ella haca.

    Se enter cuando las tres figuras salieron de la cueva.

    En la defectuosa luz, vio que un hombre, el ms alto, vesta una capa de color

    negro, la capucha sobre una mscara con un pico largo, tipo cuervo. l sostena

    un plido palo, con trozos de cuerda y plumas que colgaban de la parte superior.

    Se qued junto a la cueva mientras los otros dos hombres se acercaron a ella.

    Rat es esa una Habitante? dijo uno.

    Es verdad respondi el otro. Era delgado y calvo, con una gran nariz

    puntiaguda que dejaba pocas dudas en cuanto al origen de su nombre.

    Ests bien lejos de casa, no es as, chica?

    Escuch un tintineo. La mirada de Aria se fij en la cintura de Rat. Las

    campanas colgaban de su cinturn, centelleando en la luz tenue. Ellas trinaban

    con cada paso que daba.

    Detente all record que tena un cuchillo. Iba a levantarlo, y vio que ya lo

    tena sostenido en frente de ella. Aria lo alz ms alto. No se acerquen.

    Rat sonri, enseando sus dientes que lucan como si hubiesen sido limados

    hasta hacerse puntas.

    Tranquilzate, chica. No vamos a herirte. No es as, Trip?

    No, no te vamos a herir dijo Trip. Tena intrincados tatuajes alrededor de

    sus ojos, como bordados. Como algo que ella podra ver en un reino

    Masquerade. Nunca pens que vera un Topo.

    No vivo digo Rat. Qu ests haciendo aqu, chica?

    La mirada de Aria se fue al hombre cuervo, que haba comenzado a venir,

    movindose en silencio absoluto. Tan asustada como estaba de Rat y Trip, el

    hombre cuervo le asustaba. Rat y Trip se quedaron inmviles mientras se

    acercaba.

    El hombre cuervo se elevaba a ms de seis pies de altura. Tuvo que mirar hacia

    abajo para verla. La mscara era aterradora, el pico angular y puntiagudo, hecho

    de cuero que haba sido tensado y estirado sobre un marco. Las partes lisas eran

    del color de la piel, pero un color de tinta sucia manchaba las arrugas.

    Poda ver sus ojos a travs de los agujeros de la mscara. Eran azules y claros

    como el cristal.

    Cul es tu nombre? pregunt.

    Aria respondi, porque no haba manera de no hacerlo.

  • 120

    Adnde ests yendo, Aria?

    A casa.

    Por supuesto. El hombre cuervo inclin su cabeza hacia un lado. Lo siento.

    Esto debe estar asustndote. l se quit la mscara, dejndola colgar por un

    cordn de cuero por lo que cay sobre su espalda. Era ms joven de lo que ella

    esperaba. Slo unos pocos aos mayor que ella, con el pelo oscuro y los ojos

    azules claros. Se dio cuenta de lo mucho ms tranquila que se senta ahora que

    ella poda ver su rostro.

    l sonri.

    Eso ayud, no es as? Mi gente la lleva en la noche de la ceremonia. Usamos

    mscaras para espantar a los espritus de la oscuridad. Mis amigos no estn

    iniciados todava, o tambin la usaran. Me llaman Harris. Es un placer

    conocerte, Aria.

    Su voz era hermosa, voz de bartono ronca.

    Le envi a Trip y Rat una mirada intencionada.

    S. Un placer conocerte dijeron, inclinando la cabeza y otra vez haciendo

    sonar las campanas.

    Las campanas son otra parte de nuestra ceremonia dijo Harris, siguiendo su

    mirada.

    Las culturas antiguas usaban campanas dijo ella, odindose por saber cosas

    estpidas y por no poder quedarse callada cuando estaba nerviosa.

    He escuchado que los Tibetanos lo hacan.

    S. As es. Aria no poda creer que l saba eso. Un Salvaje que saba ms que

    simplemente cavar huecos y encender fogatas. Una chispa de esperanza se

    encendi dentro de ella. Ellos crean que las campanas representaban la

    sabidura del vaco.

    He conocido a pocas personas con mentes vacas, pero no podra llamarlos

    sabios. Harris sonri, con sus ojos parpadeando hacia Trip. Para nosotros,

    las campanas son sonidos de claridad y bien. Ests sola, Aria?

    No. Estoy con un Forastero.

    Era ms oscuro ahora, pero a la suave luz del ter, ella vio sus cejas fruncirse.

    Me refiero a uno de ustedes dijo, dndose cuenta que ellos no se llamaban a

    ellos mismos Forasteros.

  • 121

    Ah eso es bueno. Esto es una tierra peligrosa. Estoy segura que tu

    compaero te lo dijo.

    S. Me lo dijo.

    Trip resopl.

    Casi me hago pip encima cuando escuch que estabas acechndonos.

    Rat levant su gran nariz y olfate el aire. Empuj a Trip en el hombro.

    Casi?

    Harris sonri disculpndose.

    Tenemos suficiente comida para compartir y una fogata encendida. Por qu

    t y tu compaero no se unen a nosotros esta noche? Si piensas que puedes

    aguantar a estos dos.

    No lo creo. Pero gracias. Ella se dio cuenta que estaba agarrando el mango

    del cuchillo demasiado fuerte que sus nudillos dolan. Por qu tena el cuchillo?

    Lo baj. Tan atemorizante como luca con la mscara puesta, ahora Harris luca

    amistoso. Mucho ms que su Forastero, cuyo nombre ni siquiera saba. Y Harris

    hablaba.

    Bueno dijo ella, reconsiderndolo. Puedo ver qu me dice l.

    Digo que no.

    Todos se volvieron bruscamente hacia la voz arriba. Era su Forastero.

    Era apenas visible en la luz tenue del atardecer.

    Aria estaba a punto de llamarle cuando oy un sonido como una bofetada

    hmeda, seguido por el repique de las campanas. Rat tropez y cay de espaldas.

    Al menos, esto era lo que pensaba Aria hasta que vio un palo, no, una flecha

    alojada en su garganta.

    Ella no lo pens. Volte y corri. Trip agarr su mano y la atrap, torciendo su

    cuchillo de entre sus dedos. Luego puso el cuchillo en el cuello y meti el brazo

    detrs de ella. Aria qued sin aliento en la explosin de dolor en su hombro. Su

    hedor trajo un estrpito de asco a su estmago.

    Baja el arco o la mato! explot la voz de Trip en su odo.

    Ella lo vio ahora. El Forastero haba venido ms cerca. Se par por la cueva, con

    sus piernas y brazos alineados con su arco, un arma que haba estado cargando

    por das pero que por alguna razn ella haba olvidado. Se haba quitado su

    camisa, y su piel se mezclaba entre los bosques oscuros.

  • 122

    Haz lo que dice! chill Aria. Qu estaba haciendo? Estaba demasiado

    oscuro. Le dara a ella en vez de a Trip.

    Vio un movimiento a su izquierda.

    Harris comenz a subir la colina hacia el Forastero. l ya no tena el palo, sino

    un cuchillo largo que reflejaba la luz del ter. Se acerc con pasos decididos. El

    Forastero se qued quieto como una estatua, o bien no vea a Harris o no le

    importaba.

    La respiracin de pnico de Trip se senta caliente contra su mejilla.

    Baja el arco! grit l.

    No vio nada esta vez tampoco, pero saba que l haba disparado otra flecha.

    Aria escuch un chasquido, y luego se sacudi hacia atrs. Ella se desplom

    sobre Trip. El impulso la llev por la pendiente. Su rodilla choc con algo fuerte

    mientras cay al suelo. Se puso en pie a pesar de la punzada de dolor que se le

    dispar en la pierna.

    Trip se retorca de espasmos a su lado, una flecha clavada en la parte izquierda

    de su pecho. Se gir cuesta arriba, el terror como un grito en sus odos. Haba

    visto a la gente luchar y defenderse en los Reinos. Tena una idea de cmo un

    verdadero combate poda lucir. Rechazando y desviando. Juego de piernas y

    guardias.

    No poda estar ms equivocada.

    Harris y el Forastero atropellndose el uno al otro en movimientos veloces, uno

    con la piel desnuda, el otro envuelto en un pao negro. Slo poda ver el destello

    de un cuchillo o la mscara del cuervo retorcida. Quera correr. No quera ver.

    Pero no se atreva a moverse.

    No hizo falta ms que unos segundos, aunque se senta mucho ms tiempo. Sus

    cuerpos se desaceleraron y se separaron. La figura encapuchada, Harris, cay al

    suelo en un montn negro. El Forastero con su piel descubierta se par encima

    de l.

    Luego vio que algo rod cuesta abajo como si hubiese sido lanzado hacia ella.

    Golpe lo que hizo desprender la plida mscara, y ahora vea claros ojos azules,

    una nariz, dientes blancos y pelo negro, cayendo sobre la tierra y dejando un

    rastro rojo.

  • 123

    16

    Peregrine

    Traducido por Lalaemk

    Corregido por Marina012

    o, no, no. Aria sacudi su cabeza, sus ojos estaban

    agrandados por el terror.

    Qu pas?

    Perry patin sobre la gravilla suelta mientras corra cuesta abajo hacia ella.

    Ests herida?

    Ella salt hacia atrs.

    Mantente alejado de m! No me toques. Su mano fue hacia su estmago.

    Qu acaba de pasar? Qu acabas de hacer?

    Cada aroma lleg a Perry claro y fuerte en el aire fresco de la noche.

    Sangre y humo. Su temor, como hielo. Y algo ms. Un amargo picante. l inhal,

    escaneando, y vio la fuente. Manchas oscuras manchaban el frente de la franela

    de ella.

    Qu es eso? pregunt l.

    Su cabeza se movi a un lado, como si esperara ver a alguien. Perry tom un

    puado de su franela. Ella lo roz con un puetazo en la barbilla.

    No te muevas! l atrap su mueca y llev la franela hacia arriba,

    percibiendo el olor. l no poda creerlo. Por eso te fuiste? Te fuiste por las

    bayas?

    Luego l vio que estaba usando el dispositivo sobre su ojo otra vez.

    N

  • 124

    Aquellos hombres pudieron haber tomado el dispositivo ocular. Entonces

    Cmo haba tenido de regreso a Talon? Ella sali de su alcance.

    T los mataste dijo ella, sus labios temblorosos. Mira lo que hiciste.

    Perry presion su puo a la boca y se alej, no confiando en l mismo para estar

    cerca de ella. Haba se haba cruzado con la esencia de los Croven poco despus

    de haberla dejado. Perry saba que se dirigan hacia el refugio de la cueva.

    Haba tomado otro camino, a toda velocidad para llegar primero, slo para

    encontrar la cueva vaca. Para el momento en que encontr el rastro y lo sigui,

    haba sido demasiado tarde. Ella lo haba trado nuevamente hacia la cueva.

    Perry se volvi hacia ella.

    Estpida Habitante. Te dije que te quedaras aqu! Te fuiste para tomar bayas

    venenosas.

    Ella sacudi la cabeza, volviendo su mirada aturdida del cuerpo muerto del

    Croven hacia l.

    Cmo pudiste? Ellos queran compartir la comida con nosotros y t slo los

    mataste.

    Perry estaba salindose de sus cabales y estaba comenzando a temblar. Ella no

    saba el olor que l haba percibido de esos hombres. El ardor que sentan por la

    carne de ella haba sido tan potente que casi haba lastimado su nariz.

    Tonta. T ibas a ser su comida.

    No no ellos no hicieron nada. T slo comenzaste a dispararles t hiciste

    esto. Eres peor que esas historias, Salvaje. Eres un monstruo.

    l no poda creer lo que estaba oyendo.

    Esta es la tercera vez que salvo tu vida y as es como me llamas? l tena

    que alejarse de ella. Apunt un dedo en la oscuridad, apuntando al este. El

    Monte Arrow est al otro lado del la cordillera. Lleva tres horas hacia ese lugar.

    Vamos a ver como lo haces por ti misma, Topo.

    l se dio la vuelta y comenz a correr, sumergindose rpidamente en el bosque.

    Dirigi su rabia hacia la tierra pero despus de unas pocos kilmetros fren un

    poco. l quera dejarla, pero no poda. Ella tena el Smarteye. Y ella era un Topo

    que viva en falsos mundos. Qu saba ella de sobrevivir aqu?

    Se dio la vuelta para encontrarla, mantenindose lo suficientemente lejos para

    que ella no pudiera verlo. Ella tena el cuchillo de Talon en su mano. Perry se

    maldijo a s mismo. Cmo haba olvidado eso? La observ mientras

    deambulaba a travs de los bosques con sorpresivo cuidado y silencio. Despus

  • 125

    de un poco, se dio cuenta que estaba cuidando de ir en una va recta tambin. l

    haba querido verla en pnico. No lo haba estado. Y eso le afectaba incluso ms.

    Con slo una corta distancia, tom la delantera y corri el resto del camino.

    Todava estaba oscuro cuando busc el recinto de los Blackfins. Perry se qued

    sin aliento mientras absorba la escena impactante que lo rodeaba. El recinto no

    se vea como el ajetreado asentamiento que haba visto aos atrs. Ahora, estaba

    aplastado. Abandonado. Todos los olores se desvanecieron con los aos. Un

    armazn a los pies del Monte Arrow.

    Las tormentas y los incendios de ter haban nivelado todas menos una de las

    casas, una era lo nico que necesitaba. No haba puerta y slo una parte del

    techo. Dej caer su mochila en el umbral para que ella supiera dnde

    encontrarlo. Despus, se dirigi hacia dentro y se sent en un colchn de paja

    maltratada. Por encima de l, la madera del techo roto sobresala como costillas.

    Perry dej caer su brazo sobre los ojos.

    La haba dejado demasiado pronto?

    Ella se haba perdido?

    Dnde estaba ella?

    Finalmente l escucho pasos tenues. Mir hacia la puerta a tiempo para verla

    descansar su cabeza en su mochila. Luego l cerr los ojos y se durmi.

    Sali en silencio la maana siguiente. El olor de ella se camuflajeaba con la

    forma en que estaba acurrucada contra la pared, iluminada por la luz difusa de

    un cielo nublado. El cabello negro de Aria caa sobre su cara, pero l poda ver

    que se haba quitado el dispositivo. Lo llevaba en la mano como si fuera una de

    las rocas que recoga. Entonces vio sus pies desnudos. Sucios. Hmedos con

    sangre. Carne cruda que mostraba la piel que se haba desprendido y haba

    cado por completo. Las portadas de los libros deban haberse roto despus de

    que l la dejara.

    Qu haba hecho?

    Ella se movi, mirndolo a travs de sus pestaas antes de que se sentara contra

    la casa. Perry cambi su peso, preguntndose qu decir. No reflexion

    demasiado antes de que el temperamento de ella saliera a flote, dndole una

    oleada de alarma.

    Aria, qu est mal?

  • 126

    Se puso de pie, movindose lentamente y derrotada.

    Estoy muriendo. Estoy sangrando.

    La mirada de Perry viaj por el cuerpo de ella.

    No es de mis pies.

    Comiste alguna de esas bayas?

    No. Levant su mano. Quizs debes de tener esto. Tal vez esto todava te

    ayude a encontrar a ese chico que ests buscando.

    Perry cerr sus ojos e inhal. Su esencia haba cambiado. El olor de la rancia

    Habitante casi se haba ido. Su piel ola con un nuevo aroma en el aire, dbil

    pero inconfundible. Por primera vez desde que la haba conocido, su carne ola

    como algo que l reconoci, femenina y dulce.

    l ola violetas.

    Tom un paso hacia atrs, maldiciendo en silencio conforme lo golpeaba la

    verdad.

    T no ests muriendo realmente no sabes?

    Ya no s nada.

    Perry mir hacia el piso y tom otro aliento, sin dudas en su mente.

    Aria es tu primer sangrado.

  • 127

    17

    Aria Traducido por Little Rose

    Corregido por Yosbe

    esde su expulsin de Reverie, ella haba sobrevivido a una

    tormenta de Eter, un canbal le sostuvo un cuchillo contra su

    garganta, y haba visto hombres siendo asesinados.

    Esto era peor.

    Aria no se reconoca a s misma. Se senta como si hubiera donado un pseudo -

    cuerpo en un Reino del que no poda salir.

    Su mente corra en crculos. Estaba sangrando. Como un animal. Los

    Habitantes no menstruaban.

    La procreacin ocurra mediante el diseo gentico, despus un curso especial

    de hormonas e implantacin. La fertilidad se utilizaba slo en caso de

    necesidad. Era aterrador pensar que podra concebir as como as.

    Quizs el aire exterior la estaba cambiando. Quizs se estaba rompiendo.

    Dandose. Cmo se lo explicara a su madre? Y si no poda ser reparada y

    esto le comenzara a pasar, qu, una vez al mes?

    Haba estado preparada para morir. La muerte era algo que se esperaba en el

    exterior. Una consecuencia normal de ser arrojada a la Tienda de la Muerte.

    Pero sin importar cmo lo mirara, la menstruacin era prcticamente barbrica.

    Se recost en el colchn, sintiendo lo mismo. Asco. Cerr los ojos, esperando

    poder ahuyentar as los horrores que la rodeaban. Se imaginaba recostada sobre

    la arena blanca de su Reino de playa favorito, escuchando el suave ruido de las

    olas mientras comenzaba a relajarse.

    Aria intent reiniciar su Smarteye otra vez.

    Funcionaba perfectamente.

    D

  • 128

    Todos sus conos haban vuelto, exactamente a donde deberan estar. El cono

    de Aria estrangulndose a s misma se desliz al centro de la pantalla,

    destellando un recordatorio.

    DOMINGO DE CANTO. 11 A.M.

    Lo escogi y se fraccion instantneamente. Las cortinas carmes de la Casa de

    la pera flotaban frente a ella. Se estir, tocando la gruesa tela. Nunca la haba

    visto moverse as, en ondas concntricas. Avanz un paso, sintiendo a travs de

    la tela las costuras del centro. La tela se notaba pesada rodendola. Se volvi en

    crculos y no vio ninguna salida. En pnico, empuj con los brazos, pero el

    material se puso duro como el cemento bajo su piel.

    Lumina! Grit Aria, pero ningn sonido sali de su boca. Mam! volvi a

    intentar. Adnde se haba ido su voz? Se aferr a la cortina y tir con toda su

    fuerza. Se afloj y comenz a dar vueltas, envolvindola, tirando su cabello

    sobre sus ojos y encerrndola ms a cada segundo. No permitira que eso la

    tragara. Aria cont hasta tres y se meti en la masa agitada.

    Instantneamente apareci en el centro del escenario. Lumina estaba sentada

    en su lugar de siempre. Por qu pareca tan distante, como si estuviera a

    millas? Qu tipo de Reino era este?

    Mam? Aria an no oa su voz. Mam!

    Saba que vendras dijo Lumina, pero su sonrisa se desvaneci

    rpidamente. Aria, es esto otra broma?

    Una broma? Aria baj la vista. Estaba vestida con ropa camuflada del ejrcito.

    Aqu, en el saln formal de la pera. No, mam!

    Quera contarle a Lumina lo que haba ocurrido. Sobre Soren y el Cnsul Hess y

    el haber sido arrojada con el Salvaje. Pero las palabras no salan. Las lgrimas

    de frustracin le empaaron la vista. Baj la mirada, no queriendo que su madre

    notara ello, y vio que tena un pequeo libro en sus manos. Un libreto12. Las

    canciones de una pera. No saba ni cundo ni de dnde lo haba conseguido.

    Unas flores se fusionaban en tinta formando una palabra.

    ARIA.

    El terror la invadi. Sera esta su historia? Abri el libro y reconoci al instante

    la imagen que haba adentro. Un espiral de dos colores. ADN.

    Es un regalo, Aria, sonri Lumina. No vas a cantarme? Nada de canbales

    esta vez, por favor. Aunque fue entretenido.

    12

    Libreto: Es el texto que se encuentra representado en las obras musicales escnicas tales como peras,

    operetas , musicales .

  • 129

    Aria quera gritar. Necesitaba contarle a su madre que lo senta y que estaba

    furiosa con ella, y dnde estaba? Dnde estaba ella? Aria lo intent una y otra

    vez, pero no poda hacer ningn sonido. Ni siquiera se poda or respirar.

    Ya veo dijo Lumina. Se puso de pie. Esperaba que cambiaras de opinin.

    Estar aqu cuando ests lista dijo, y se esfum.

    Aria parpade en el saln vaco.

    Mam? su voz haba vuelto.

    Mam! chill, pero era demasiado tarde. Por unos momentos, se qued de

    pie en el escenario, sintiendo la inmensidad del saln, el vaco que haba,

    mientras en ella creca una sensacin de que iba a explotar. No supo cundo

    comenz a gritar. Y despus no supo detenerse. El sonido que haca se haca

    ms y ms agudo, como si nunca fuera a terminar. El Gran Candelabro comenz

    a temblar y despus las columnas y las filas de asientos. Y entonces, de una, las

    paredes y las sillas se rompieron, enviando oro y plstico y pintura a todas

    partes. Aria se removi en el colchn, sacudindose y golpeando todo. Su

    Smarteye estaba en la palma de su mano, empapado con el sudor de su

    pesadilla.

    El Forastero entr en la casa un momento ms tarde. La mir sospechosamente

    mientras le daba un poco de carne y despus se fue. Aria comi, demasiado

    atontada para comprender lo que le haba pasado. Haba soado. Ahora ambos,

    su cuerpo y su mente, se sentan extraos.

    Oy al Forastero movindose afuera. Se reclin en la silla y oy el sonido de

    piedras siendo removidas. Ya haban pasado horas cuando l volvi con una

    manta doblada como un arns.

    Lo dej caer sin decir una palabra y lo abri, revelando una pila de cosas

    extraas. Un anillo rod un poco antes de deternerse. Ella not una piedra

    preciosa azul encastrada en la banda de oro gruesa justo mientras l lo alzaba y

    se lo meta en el morral. Se sent y aclar su garganta.

    Encontr un par de cosas para tiun saco. Est hecho de piel de zorro. Se

    pondr ms fro mientras avanzamos montaa arriba por lo que te mantendr

    caliente la mir, y despus a la pila. Esas botas estn en buen estado. Un

    poco amplias para ti, pero servirn. La ropa est limpia. Almidonada. Una leve

    sonrisa cruz sus labios, aunque su mirada segua seria. Son para lo que sea

    que quieras hacer con ellas. Hay algunas otras cosas. Traje lo que pude

    encontrar.

    Ella mir la seleccin, emocionada. Un remendado abrigo de cuero con algunos

    agujeros para pasar los dedos. Un gorro negro con unas cuantas plumas tejidas

  • 130

    en la lana. Un trozo de cuero con un bucle que pareca haber sido una brida de

    caballo pero servira mejor como cinturn que lo que estaba usando ahora. l

    haba pasado horas buscando todo eso. Juntndolas, como haba hecho con el

    agua y las races. Como la mayora de las cosas que se necesitaban en el exterior.

    Lo que dijiste de mis marcasmis tatuajes prosigui. Estabas en lo cierto.

    Levant la vista, haciendo encontrar sus miradas. Me llamo Peregrine.

    Como el halcn13. La gente me llama Perry.

    Tena un nombre. Peregrine. Perry. Nueva informacin a considerar. Le

    quedaba? Significaba algo? Pero Aria descubri que no lo poda ni mirar. Un

    Salvaje haba tenido que explicarle que estaba menstruando. Se mordi el labio

    inferior y sabore sangre. Su vista se empa. Nunca haba pensado mucho en

    la sangre antes. Ahora no poda dejar de hacerlo.

    Por qu hiciste eso? pregunt. Encontrar todo esto por m? Lstima.

    Tena que ser por lstima que le haba juntado todo esto y le cont su nombre.

    Lo necesitabas. Se pas una mano por el cabello. Despus entrelaz los

    dedos. Pensaste que moriras esta maana. Pero me trajiste el Dispositivo

    Ocular de todas formas. Ibas a drmelo por voluntad propia.

    Aria levant una roca. Haba desarrollado un hbito de alinearlas. Por color. Por

    tamao. Por forma. Haciendo sentido de las cosas que haba admirado por ser al

    azar al principio. Ahora slo miraba el conglomerado de basura en su mano,

    preguntando por qu se haba molestado en guardar una mezcla de cosas tan

    feas.

    No saba si le haba trado el Smarteye de regreso por ser noble. Quizs. Pero

    quizs lo haba hecho porque saba que l estuvo en lo correcto sobre los

    canbales. Y ella se lo deba por salvarle la vida. Tres veces.

    Gracias. Ella no sonaba muy agradecida y dese haberlo hecho. Saba que

    necesitaba estas cosas, y necesitaba su ayuda. Pero no quera necesitar nada.

    l asinti, aceptando el agradecimiento.

    Se sumieron en silencio. La luz Etrea inundaba la casa decrpita, eliminando

    las sombras. Tan cansada como estaba, sus sentimientos se sensibilizaban por el

    aire fro en su rostro. Con el peso de la piedra en su mano y el olor que haba

    trado con l. Aria oa su propia respiracin y senta el poder de su atencin.

    Totalmente senta donde estaba. All con l. Con ella misma.

    Nunca haba sentido algo similar.

    13

    Hace referencia al Halcn Peregrino, una especie de ave falconiforme, grande, del tamao de un cuervo,

    con la espalda de color gris azulado y la parte inferior blanquecina con manchas oscuras.

  • 131

    Mi gente celebra el primer sangrado dijo l despus de un momento, con un

    tono suave y profundo. Las mujeres en la tribu preparan un festn. Le llevan

    regalos a la niamujer. Se quedan con ella esa noche, todas las mujeres en una

    casa. Yno s qu pasa despus de eso. Mi hermana dice que se cuentan

    historias, pero no s de qu sern. Creo que le explican el significado de ellodel

    cambio por el que una pasa.

    Las mejillas de Aria ardieron. No quera cambiar. Quera volver a casa en

    perfecto estado.

    Qu significado puede haber? Parece algo horrible, sin importar cmo lo

    veas.

    Ahora puedes engendrar nios.

    Eso es completamente primitivo! Los nios son especiales de donde vengo.

    Son creados cuidadosamente, todos. No es un experimento al azar. Se le pone

    tanto esfuerzo a cada persona. No tienes idea.

    Demasiado tarde, record que l intentaba salvar a un nio. Dndole zapatos a

    ella. Asesinando a tres hombres. Salvando su vida. El Forastero haba hecho

    todo por un nio. Obviamente los nios eran sagrados aqu tambin, pero ella

    no poda retractarse.

    No estaba segura de por qu le importaba. Era un asesino. Marcado. Cubierto

    con seales de violencia. Qu importaba si ella haba sido grosera con un

    asesino?

    Habas matado antes, verdad? ella ya saba la respuesta. An as, quera

    escucharlo decirle que no. Decirle algo que le quitara la molesta sensacin que

    volva cada vez que pensaba en lo que l le haba hecho a esos tres hombres.

    No respondi. Nunca responda, y ella estaba harta. Harta de sus tranquilos y

    observadores ojos.

    A cuntos has matado? Diez? Veinte? Llevas alguna cuenta? Aria haba

    elevado el tono para descargarse un poco. l se puso de pie y se dio vuelta, pero

    ella no se detuvo. No poda detenerse.

    Si lo haces, no deberas aadir Soren. No lo mataste, aunque s que lo

    intentaste. Le rompiste la mandbula. Se la rompiste! Pero quizs Bane y Echo y

    Paisley eleven tu cifra.

    l habl con la mandbula apretada.

    Tienes idea de lo que habra ocurrido si yo no hubiera estado ah esa noche?

    Y ayer?

  • 132

    Lo saba. Y ah estaba. El miedo que haba comprimido. De esos hombres, que

    parecan amigables, pero coman carne humana. De las terribles horas que

    haba pasado corriendo sola, buscando algn indicio del Monte Arrow

    esperando poder ubicarse en la oscuridad. Estaba acusando injustamente, pero

    conoca la fuente de su furia. Ya no confiaba en su propio juicio. Qu saba ella

    ah afuera? Incluso unas bayas podran matarla.

    Y qu! chill, ponindose de pie. Y qu si salvaste mi vida! Te fuiste! Y

    realmente crees que eso te hace una buena persona? Salvar a uno matando a

    otros? Y traerme estas cosas? Decir que esto que me est pasando es una

    especie de honor? Esto no es un honor! Esto ni siquiera debera estar

    pasndome. No soy un animal! No he olvidado lo que les hiciste a esos

    hombres. No lo olvidar.

    l ri amargamente.

    Si te hace sentir mejor, yo tampoco lo olvidar.

    Tienes una conciencia? Eso es conmovedor. Disculpa. Te haba

    malinterpretado.

    Atraves la distancia que los separaba en un flash. Aria se descubri levantando

    la mirada, encontrndose con unos ojos verdes furiosos.

    No sabes nada sobre m.

    Ella saba que tena la mano en el cuchillo atado a la cintura. El corazn de Aria

    lata con tanta fuerza que poda orlo.

    Ya lo habras hecho. No lastimas a mujeres.

    Ah te equivocas, Topo. He matado a una mujer antes. Sigue hablando.

    Podras ser la segunda.

    Se qued sin aliento. l deca la verdad. Le dio la espalda y se qued all

    mirando la nada.

    Los Croven se reunirn dijo. Si vienes viajaremos ahora. En la oscuridad.

    Y despus se fue, dejndola de pie respirando pesadamente por un momento,

    absorbiendo lo que acababa de ocurrir. Lo que ella haba dicho, y lo que l haba

    admitido.

    Ella no quera pensar en lo que los canbales hacan al reunirse, ni que el

    Forastero haba tomado la vida de una mujer. Aria mir la manta. Mantuvo la

    mirada fija mientras su respiracin se calmaba y la urgencia de gritar y llorar

    disminua.

    Botas. Al menos ahora tena botas.

  • 133

    18

    Peregrine

    Traducido por Aaris

    Corregido por Yosbe

    antuvieron un buen ritmo a pesar de viajar de noche. Lo

    necesitaban. Tres Croven muertos pondran en escena a sus

    miembros de la tribu en busca de venganza. Los Croven

    seguramente tendran a un Scire entre ellos que captara el olor de Perry. Era

    slo cuestin de tiempo antes de que vinieran tras l con sus capas y mscaras

    negras.

    Perry haba cometido el dao ms grande posible contra los Croven, quienes

    crean que llevaban los espritus de los muertos con ellos comiendo su carne.

    Dejando a esos tres hombres fuera para que se los comieran los animales, sera

    visto como un asesino no de hombres sino de almas eternas. Los Croven no

    pararan en su bsqueda de venganza hasta que lo encontraran. Debera haber

    quemado los cuerpos o haberlos enterrado, ambas cosas podran haberle

    comprado tiempo. Mir a Aria, caminando a diez pasos de distancia de l.

    Debera haber hecho algunas cosas de forma diferente.

    Ella se encontr con sus ojos por un instante antes de mirar a otro lado. Bestia,

    le haba llamado. Monstruo. Su temperamento le dijo que se senta de la misma

    manera hacia l ahora. Haba perdido el juicio, al or esas cosas. Oliendo su

    reaccin a lo que l haba hecho. A lo que tena que hacer, debido a ella. No

    necesitaba que nadie le dijera lo que era. Lo saba. Haba sabido lo que era

    desde el da en que naci.

    El aire se volvi fro e intenso mientras suban la montaa. Ya que el bosque de

    pinos creca ms espeso, Perry vio el poder de su Sentido disminuir. El pino

    explot en su nariz, cubriendo aromas ms sutiles e impidiendo el desarrollo de

    su alcance. Saba que se adaptara con el tiempo pero le preocupaba, no contar

    M

  • 134

    con su capacidad en su mximo nivel. Estaban bien adentrados en las zonas

    fronterizas ahora. Necesitaba ambos Sentidos en su mejor forma para

    mantenerse alejado de los Croven y otros dispersos que se escondan en estos

    bosques.

    Perry pas la maana ajustndose al cambio y buscando rastros de caza. Haba

    compartido un pequeo conejo flaco que haba capturado con Aria ayer, junto

    con algunas races ms que haba desenterrado, pero su estmago an grua.

    No poda recordar la ltima vez que lo haba llenado.

    Los pensamientos de Talon se apoderaron de l. Qu estara haciendo su

    sobrino ahora? Le estaran molestando sus piernas? Odiara a Perry por lo

    que haba ocurrido? Saba que estaba evitando las preguntas ms difciles. Cosas

    demasiado dolorosas para incluso considerarlas. Que quizs Talon no hubiera

    sobrevivido. Pensar de ese modo no iba a hacerle ningn bien. Nada importara

    si eso fuera as.

    Se tomaron un breve descanso a medioda. Aria se apoy contra un rbol. Se

    vea demacrada, la piel de debajo de sus ojos morada plida. Incluso cansada

    tena una cara hecha para mirarla. Extremadamente delicada. Fina. Hermosa.

    Perry sacudi la cabeza, sorprendido por sus propios pensamientos.

    A ltima hora de la tarde, se detuvieron para beber de un arroyo que divida un

    perezoso camino que serpenteaba a travs de una hondonada. Perry lav su cara

    y sus manos, luego bebi intensamente de la helada agua. Aria permaneci

    donde haba cado a lo largo de la orilla.

    Son tus pies?

    Sus ojos se volvieron hacia l.

    Tengo hambre.

    Asinti. Tena hambre tambin.

    Nos encontrar algo.

    No quiero tu comida. No quiero nada ms de ti.

    Palabras amargas, pero su temperamento, lento y hmedo, hablaba de profunda

    desesperacin. Perry la mir por un momento. Lo entenda. Esto, al menos, no

    era acerca de l. No querra tener que pedir para comer cada vez que su

    estmago se sintiera vaco tampoco.

  • 135

    Caminaron, siguiendo el arroyo montaa arriba. Esta era una tierra decente,

    mantenida verde por la nieve derretida. Demasiado accidentada para el cultivo,

    pero la caza sera mejor que en casa. Busc olores de animales, esperando

    encontrar cualquier cosa menos la esencia almizclea de los lobos. Con la noche

    a pocas horas, saba que tenan que descansar pronto y comer tambin. Justo

    cuando su frustracin estaba creciendo con su nariz encadenada a los pinos,

    cruz un olor dulce que puso su boca hecha agua.

    Descansa un poco. Dio un par de pasos trotando. Volver enseguida.

    Aria se sent inmediatamente y se encogi de hombros. Esper, aguardando a

    que ella dijera algo. Queriendo que lo hiciera, pero no dijo ni una palabra.

    Volvi algunos momentos ms tarde y se arrodill frente a ella en la orilla de

    grava. Con los pinos elevndose por encima de ellos, la oscuridad estaba

    aumentando ya, aunque la noche estaba an a una larga hora de distancia.

    Detrs de l el arroyo gorgoteaba suavemente. Sus ojos se estrecharon cuando

    vio la rama sin hojas en su mano, salpicada con bayas de color rojo oscuro.

    Qu ests haciendo?

    Ensendote para que puedas encontrar tu propia comida dijo, mirando

    hacia abajo a la rama, preguntndose si se reira de l en el siguiente momento y

    lo llamara un Salvaje. Pronto reconocers lo que es seguro para comer

    sabiendo dnde crecen las cosas, y reconociendo las formas de las hojas. Hasta

    entonces, lo primero es aplastar un trozo pequeo y olerlo.

    La mir. Ella se incorpor, pareciendo ms alerta. Aliviado, arranc una baya y

    se la tendi.

    Si huele almendrado y amargo, no lo comas.

    Aria la rompi abrindola, baj la cabeza para olfatearla.

    No huele ni lo uno ni lo otro.

    Bien. Eso es. La mora, un afortunado descubrimiento enterrado en una

    parcela de zarzas, ola dulce y fuerte. Perry poda olerlo perfectamente. As de

    cerca, tambin poda captar la esencia de Aria otra vez. Violetas. Un olor del que

    nunca tendra suficiente. Y luego all estaba su temperamento, claro y fuerte.

    Por primera vez hoy, no estaba lleno de ira o repulsin. El matiz que sala de ella

    era brillante y despierto, como menta.

    Mira el color a continuacin. Si la baya es blanca o tiene blanco en su interior,

    es ms seguro tirarla.

    Examin la baya. Poda ver su mente trabajando, memorizando la informacin.

  • 136

    Esta parece rojo oscuro.

    S. Hasta el momento, se ve bien. Despus querras frotrtela en la piel. La piel

    sensible es lo mejor. Fue a coger su mano y record cmo haba odiado ser

    tocada. El interior de tu brazo. Justo aqu. Le mostr donde en su propio

    brazo.

    Arrastr la baya por el interior de su mueca. Dej una suave lnea de jugo en su

    piel. Perry frunci el ceo ante el trastabillar del latido de su corazn, luego se

    oblig a no fruncir el ceo.

    Entonces, querras esperar un rato. Si no ves un sarpullido saliendo, pondrs

    un poco en tu labio.

    Mir mientras ella presionaba la baya en su labio inferior. Sigui mirando su

    boca despus de que lo hubo hecho. Saba que deba mirar a otro lado, pero no

    poda.

    Bueno. Bien. Si no hay escozor, lo pondras en tu lengua.

    Perry se levant de un salto antes de terminar de decir las palabras, casi

    tropezando consigo mismo. Se pas una mano por la cabeza, sintindose

    infantil, como si necesitase rer o correr o hacer algo. Cogi una piedra y la tir

    en el arroyo, intentando sacar de su mente la imagen de ella probando la baya.

    Tratando de evitar bombear su esencia en su nariz como si la quisiera.

    Eso es todo? pregunt.

    Qu? No. Todo en lo que poda pensar era en la forma en que ella se haba

    visto la noche de la tormenta de ter. Las curvas de su piel desnuda,

    presionadas a su lado. Tragaras una pequea cantidad y esperaras unas horas,

    viendo cmo te sienta. Ahora sabes cmo encontrar bayas. Necesitamos

    ponernos en pie.

    Cruz los brazos y se qued all, an inseguro de qu hacer. Saba que le estaba

    dando una extraa mirada. Se senta extrao. Se senta muy extrao. No la

    haba visto como una chica hasta ahora. La haba visto como un Topo. Ahora no

    poda parar de ver toda la chica en ella.

    Aria le dio la misma mirada de vuelta, cejas estiradas hacia abajo, boca torcida a

    un lado, una fresca y sexy mirada forzada, burlndose de l.

    Perry ri. Una onda corri a travs de sus hombros con el sentimiento de risa.

    Cundo fue la ltima vez que alguien haba bromeado con l? La respuesta

    lleg fcilmente. Haba sido con Talon.

    As que sta es una buena? pregunt ella, sosteniendo la baya.

  • 137

    S. Es buena.

    Se la meti en la boca y trag. Luego sonri, extendiendo la rama hacia l.

    Adelante dijo l, y se puso a tensar la cuerda de su arco.

    Cuando hubo terminado, mir y sonri.

    Parece ms fcil si slo las encuentro y te pregunto si son comestibles o no.

    Ms rpido que el proceso de frotar y probar.

    Claro dijo, sintindose como un imbcil. Eso funcionara tambin.

  • 138

    19

    Aria

    Traducido por Xhessii y Simoriah

    Corregido por Mishy

    llos decidieron tomar turnos para dormir, junto al arroyo. Ella se

    supona que tomara primero su turno, pero cuando se acost, no

    poda mantener sus ojos cerrados. Los sueos eran de cosas inquietantes, y no

    haba terminado uno y el otro ya haba empezado. As que se sent, temblando a

    pesar de su chaqueta gruesa y de la sbana azul con la que se envolva. El ter se

    movi en las sbanas delgadas, lento y delicado como las nubes. Las rfagas

    susurraban entre las agujas de pino, haciendo que las ramas danzaran a su

    alrededor. Haba gente que viva en los rboles y canbales que vestan como

    cuervos all afuera.

    Ayer haba visto a ambos.

    Qu tan lejos est Marron? pregunt.

    A ms o menos tres das dijo Peregrine. l levant una navaja pequea con

    pequeas plumas talladas, hacindola girar distradamente. Lanzndola.

    Agarrndola del puo. Lanzndola. Agarrndola del puo.

    Peregrine o Perry? Ella no saba cmo llamarlo. Perry haba hecho sus zapatos

    de las cubiertas de los libros y le ense como buscar bayas. Peregrine tena

    tatuajes y unos ojos verdes brillantes. l gir la navaja sin miedo de cortarse y

    lanzaba flechas a los cuellos de las personas. Ella lo haba visto decapitar a un

    hombre. Pero entonces, el hombre haba sido el canbal que la haba perseguido.

    Aria suspir, su respiracin empaando el aire fro. Ya no estaba segura de qu

    pensaba sobre l.

    Llegaremos a tiempo? pregunt ella.

    Sus labios se curvaron hacia arriba como si estuviera esperando la pregunta.

    Los Croven no estn cerca, por lo que puedo decir.

    No era la respuesta que ella esperaba, pero sin embargo, era bueno escucharlo.

    E

  • 139

    Quin es l, Marron?

    Un amigo. Un comerciante. Un gobernante. Un poquito de todo. Sus ojos se

    voltearon hacia los ojos temblorosos de ella. No puedo hacer una fogata.

    Porque alguien podra ver el fuego?

    Asinti.

    U olerlo.

    Ella mir a las manos inquietas de l.

    No te quedas quieto por mucho tiempo, verdad?

    l desliz la navaja por su correa de cuero en su bota.

    Quedarme quieto me pone cansado.

    Eso no tena sentido, pero ella no iba a preguntar y arriesgarse en lo que pareca

    una frgil tregua.

    l cruz sus brazos y luego los descruz.

    Cmo te sientes?

    Un hormigueo baj por su espalda. Esto era tan extrao. l, preguntndole

    sobre esto.

    Era ms intimidante que lo que poda sentir. Porque ella saba que l quera

    saber. l no haca preguntas vacas o deca palabras sin sentido.

    Quiero irme a casa.

    Era una respuesta dbil y ella lo saba, pero, cmo lo explicaba? Su cuerpo

    estaba cambiando, y no era el hecho de que estuviera menstruando. Sus

    sentidos estaban llenos con el goteo del arroyo y el olor del pino en el aire. Toda

    su conciencia estaba cambiando. Como si cada clula de su cuerpo estuviera

    estirando los brazos y despertando. Seguro, le dolan sus pies. Y tena dolor de

    cabeza y un poco de dolor en su estmago. Y a pesar de sus achaques, no se

    senta como una chica a la que su vida se le fuera de las manos.

    Perry se puso de pie. Perry, se dio cuenta. No Peregrine. Pareca como si su

    subconsciente hubiera decidido qu hacer. Se desenvolvi de la sbana, sus

    msculos le dolan y se negaban a moverse. Supona, que deban caminar, si no

    se iban a dormir. Luego mir la forma en que Perry miraba a la oscuridad.

    Qu pasa? pregunt, ponindose de pie. Son los Croven?

  • 140

    l sacudi su cabeza, mirando al bosque. Perry llev sus manos a su boca.

    Roar!

    El sonido de su voz alzada hizo que su corazn se detuviera.

    Roar, tu gran bastardo! S que ests all! Puedo olerte desde aqu!

    Un momento despus, un silbido quebr el aire, haciendo eco entre las

    montaas.

    Perry la mir, con una sonrisa deslumbrante en su rostro.

    Nuestra suerte acaba de cambiar.

    l pas la ladera en grandes zancadas. Aria corri para seguir su paso, su

    corazn iba ms rpido que sus pies. En la cima, ellos alcanzaron una extensin

    de piedras que se miraban azules con la luz tenue, como ballenas saliendo del

    mar. Una figura oscura estaba parada ah, sus brazos se cruzaron en su pecho

    como si pensara que estaba esperando. Perry se lanz hacia l. Aria mir

    mientras ellos se lanzaban en un fuerte abrazo, luego empezaron a empujarse de

    manera juguetona.

    Ella se acerc, mirando al nuevo Forastero. Todo sobre l se miraba refinado

    debajo de la luz fra. Sus rasgos eran afilados. El corte de su cabello oscuro.

    Usaba ropa a la medida. Negra desde su cabeza hacia la punta de sus pies, sin

    bordes deshilachados ni huecos que ella pudiera ver. Esto era algo que

    fcilmente podra ver en los Reinos. Brillante y demasiado atractivo para ser

    verdad.

    Quin es? l pregunt, sealndola.

    Soy Aria respondi ella. Quin eres t?

    Hola, Aria. Soy Roar. Cantas?

    Era una pregunta inesperada, pero respondi por instinto.

    S, canto.

    Excelente. Acercndose, not un brillo en la mirada de Roar. l tena la

    mirada de un prncipe, pero los ojos de un pirata. Roar sonri, en un destello

    apelante e ingenioso. Aria ri. Definitivamente era ms un pirata. Roar se ri al

    rerse ella, y ella decidi en ese momento que le caa bien.

  • 141

    l mir de regreso a Perry.

    Me he vuelto torpe, Per, o ella es una Habitante?

    Es una larga historia.

    Perfecto. Roar junt sus manos y las frot. Bueno, lo resolveremos con

    unas cuantas botellas de Luster. Las historias largas son perfectas para las

    noches fras.

    Cmo es que viniste con Luster aqu? pregunt Perry.

    Saqu una botella hace un par de das, con suficiente pan y queso para

    mantenernos y no morirnos de hambre. Celebremos. Contigo aqu, no pasar

    mucho tiempo para que encontremos a Liv.

    La sonrisa de Perry se desvaneci.

    Encontrar a Liv? No est con los Horns?

    Roar maldijo.

    Perry, pens que lo sabas. Ella huy! Le envi un mensaje a Vale. Pens que

    venas para ayudar a encontrarla.

    No. Perry cerr sus ojos y subi la cabeza, los msculos de su cuello estn

    tensos por el coraje. Nunca nos lleg el mensaje. Te quedaste con ella,

    verdad?

    Claro que lo hice, pero conoces a Liv. Ella hace lo que quiere.

    No puede dijo Perry. Liv no puede hacer lo que quiere. Cmo

    sobrevivirn los Tides el invierno?

    No lo s. Tengo mis propias razones de estar afectado por lo que ella hizo.

    Una docena de preguntas pasaban por la cabeza de Aria. Quin es Liv? De qu

    hua? Record el anillo dorado con la piedra azul que Perry lanz. Era el anillo

    para ella? Estaba curiosa, pero pareca demasiado personal para entrometerse.

    Roar y Perry trabajaban construyendo una pantalla con ramas con hojas para

    formar una muralla contra el viento. Lo que sea que pasara con la chica, Liv, los

    haba dejado en silencio. Ellos trabajaron rpidamente a pesar del silencio,

    como si hubieran hecho eso antes cientos de veces. Aria imit la manera en que

    ellos envolvan las ramas y encontr que su primera pantalla, era un respetable

    trabajo.

  • 142

    Ellos no podan hacer una fogata, pero Roar sac una vela que les dio una luz

    parpadeante para ver alrededor. Aria haba empezado a comer el pan y el queso

    que Roar trajo cuando escuch que crepit una ramita. Son demasiado cerca

    por el silencio. Se gir, mirando solamente una pantalla hecha de ramas de pino

    mientras escuchaba pasos retirndose.

    Qu fue eso? Ella apenas haba comenzado a relajarse. Ahora su corazn

    estaba acelerado de nuevo.

    Perry mordi un pedazo de pan duro.

    Tu amigo tiene un nombre, Roar?

    Aria le frunci el ceo. Cmo poda descartar a un extrao al acecho despus

    de lo que haban pasado con los canbales?

    Roar no respondi en seguida. Miraba al vaco como si estuviera escuchando

    algn movimiento. Luego destap una botella negra y tom un largo trago,

    ponindola de nuevo en su bolsa.

    Es un chiquillo, y es ms como una plaga que un amigo. Su nombre es Cinder.

    Lo encontr durmiendo en medio del bosque hace una semana. No pens ser

    visto u olido por los lobos. Lo deb haber dejado, pero es tan joven tal vez

    tenga trece y est fuera de forma. Le di un poco de comida y me ha estado

    siguiendo despus de eso.

    Aria mir de nuevo a la pantalla de pino. Haba sentido una probadita del estar

    sola en la noche, la noche que Perry la dej. Esas horas se haban llenado con

    nada ms que miedo. No poda imaginar a un nio que viviera as.

    De qu tribu es? pregunt Perry.

    Roar tom otro trago antes de contestar.

    No lo s. Pero parece norteo. l la miro. Lucira ella como nortea?.

    Pero no puedo sacrselo. De donde quiera que venga, creme, me encantara

    enviarlo de regreso. Pero volver. Siempre lo hace cuando el hambre lo invade.

    Pero no esperen mucho de su compaa.

    Roar le alcanz la botella negra.

    Se llama Luster. Confa en m, te gustar le dijo con un guio.

    No pareces de confianza.

    Las apariencias pueden estar equivocadas. Soy de fiar de corazn.

    Perry sonri.

  • 143

    Lo he conocido toda su vida. l est lleno de algo ms que corazn.

    Aria se congel. Ella haba vislumbrado la sonrisa de Perry cuando escuch a

    Roar, pero ahora la vio de una manera completa, dirigida hacia ella. Era

    desigual y puntuada por unos caninos que no podan ser ignorados, pero era su

    fuerza lo que lo haca tan cautivador. Como mirar a un len sonrer.

    Ella de repente se sinti como si ella estuviera vindolo. Tom un trago de la

    botella. Aria farfull en su manga, mientras el Luster bajaba por su garganta

    como lava, enviando calor por su pecho. Saba como a miel condimentada,

    espesa, dulce y fuerte.

    Qu piensas? pregunt Roar.

    Es como tomar una fogata, pero est bien. Ella no poda mirar a Perry.

    Tom otro trago, esperando que este pudiera bajar sin todo el lo. Otra ola de

    fuego pas por ella, calentando sus mejillas y cayendo de manera tibia en su

    estmago.

    Vas a mantenerlo slo para ti? pregunt Perry.

    Oh. Lo siento. Ella se lo alcanz, su cara se pona ms caliente.

    Cmo est Talon? pregunt Roar. Y Mila? Ella y Vale tuvieron suerte

    de hacerle a Talon un hermano? Su voz tena un rastro de precaucin por

    debajo de las palabras alegres.

    Perry suspir y baj la botella. Corri una mano por su cabello.

    Mila se puso peor despus de que te fuiste. Ella muri hace unas semanas.

    l mir a Aria. Mila es era la esposa de mi hermano Vale. Su hijo se llama

    Talon. Tiene siete.

    La sangre se apresur por los odos de Aria mientras juntaba la informacin.

    Este era el chico que su gente haba tomado. Perry estaba tratando de rescatar a

    su sobrino.

    No lo saba dijo Roar. Vale y Talon deben pasar un infierno.

    Vale lo est. Perry aclar su garganta. Talon se ha ido. Lo he perdido, Roar.

    l junt sus rodillas y baj su cabeza, poniendo sus dedos detrs de su cuello.

    Incluso bajo la tenue luz de la vela, Aria vio que el color se iba del rostro de Roar.

    Qu pas? pregunt en voz baja.

    Los hombros anchos de Perry se juntaron como si estuviera conteniendo algo

    enorme, mantenindolo atrapado en su interior. Cuando mir hacia arriba, sus

  • 144

    ojos estaban rojos. Con voz ronca, les cont una historia de la que Aria haba

    sido parte pero que nunca haba escuchado. De cmo l entr en el mundo de

    ella por medicinas, para ayudar a un nio enfermo. Un nio que haba sido

    secuestrado por su gente. Le cont a Roar sobre su trato. Una vez que Marron

    reparara su dispositivo ocular, ella buscara a su madre. l llevara a Talon de

    regreso y Lumina traera a Aria a Bliss.

    Ellos se sentaron en silencio, despus de que l termin. Aria slo escuchaba a

    las hojas moverse cuando la brisa pasaba. Luego Roar habl.

    Estoy dentro. Los encontraremos, Perry. A ambos, a Talon y a Liv.

    Aria gir su cabeza hacia las sombras. Deseaba que Paisley estuviera aqu. Ella

    extraaba a su amiga.

    Roar murmur una pequea maldicin.

    Preprense, Cinder ha regresado.

    Unos momentos despus, la pantalla de hojas susurr y luego se calm. Un

    chico estaba parado en la brecha, sus ojos eran oscuros y fieros. Estaba

    escandalosamente delgado. No era ms que un esqueleto en una ropa holgada y

    mugrienta. Tena la piel blanca. Casi igual de blanca que la de ella, se dio cuenta

    Aria.

    Cinder cay a su lado con un golpe y la mir a travs de sus hebras de cabello

    rubio sucio. Su camisa estaba tan holgada que Aria poda ver la manera en que

    su clavcula se sala como ramas.

    La mirada de Cinder vag por su rostro. Sus ojos estaban medio cerrados por la

    fatiga.

    Qu ests haciendo aqu afuera Habitante? pregunt de manera suspicaz.

    l se sent tan cerca. Aria se corri.

    Estoy camino a casa. Hacia mi madre.

    Dnde est?

    En Bliss. Es uno de nuestros Compartimientos.

    Por qu te fuiste?

    No me fui. Me echaron.

    Fuiste echada pero quieres regresar? Eso es tonto, Habitante.

  • 145

    Ella supuso que por la mirada de Cinder tonto significaba algo cercano a la

    locura.

    Supongo que s, cuando lo pones de esa manera.

    Roar arroj una rodaja de pan al suelo.

    Tmalo y vete, Cinder.

    Est bien dijo Aria. Cinder poda no tener modales, pero era una noche fra,

    y a dnde ira l? All afuera solo?. Puede quedarse. Est bien.

    Cinder levant el pan y le dio un mordisco.

    Ella quiere que me quede, Roar.

    Aria pudo ver su mandbula movindose mientras masticaba.

    Mi nombre es Aria.

    Incluso me dijo su nombre dijo Cinder. Le gusto.

    No por mucho tiempo murmur Roar.

    Cinder la mir, mordisqueando el pan con la boca abierta. Aria apart la mirada.

    Estaba siendo mal educado a propsito.

    Tienes razn dijo l. Creo que ya ha cambiado de opinin.

    Cierra la boca, Cinder.

    Cmo se supone que debo comer?

    Roar se enderez.

    Suficiente.

    La sonrisa de Cinder estaba llena de desafo.

    Qu vas a hacer? Dejars de alimentarme? Quieres que te devuelva esto?

    l sostuvo el pan a medio comer en alto. Tmalo, Roar. Ya no lo quiero.

    Perry se estir y sac el pan de su mano.

    Cinder se volvi para mirarlo sorprendido.

    No deberas haber hecho eso.

  • 146

    No lo queras. Perry llev el pan a su boca. Se detuvo con la rodaja a

    centmetros de sus labios. Lo queras? O estabas mintiendo? Sus ojos

    brillaron en la oscuridad. Si les dices que lo lamentas, te lo devolver.

    Cinder resopl.

    No lo lamento.

    La comisura de la boca de Perry se levant en una sonrisa.

    Todava mientes.

    De repente, Cinder luci asustado, sus ojos yendo hacia ella y luego hacia Roar y

    finalmente de vuelta a Perry. Se puso de pie a tropezones.

    Mantente lejos de m, Scire! Tom el pan de la mano de Perry y corri a

    travs de la abertura en la pantalla.

    Una fra sensacin se arrastr por el cuello de Aria mientras los sonidos de la

    huida de Cinder se desvanecan.

    Qu acaba de suceder? Por qu te llam Scire?

    Las cejas de Roar se levantaron con sorpresa.

    Perry... ella no sabe?

    Perry sacudi la cabeza.

    Qu es lo que no s?

    l mir el cielo nocturno, evitando su mirada, y respir profundamente.

    Algunos de nosotros estamos Marcados dijo l suavemente. Eso es lo que

    son las bandas en mis brazos. Marcas. Muestran que tenemos un Sentido

    dominante. Roar es un Aud. Puede or cosas ms claramente y desde lejos. A

    veces a millas de distancia.

    Roar le dirigi un encogimiento de hombros de disculpa.

    Qu hay de ti?

    Tengo dos Sentidos. Soy un Seer. Con Visin de Noche. Puedo ver en la

    oscuridad.

    l vea en la oscuridad. Debera haberlo sabido por sus ojos que reflejaban. Por

    la forma en que l nunca tropezaba en la noche.

    Y el otro?

  • 147

    l la mir de frente, su mirada verde brillante.

    Tengo un fuerte sentido del olfato.

    Tienes un fuerte sentido del olfato. Aria intent procesar lo que eso

    significaba. Qu tan fuerte?

    Muy fuerte. Puedo sentir los temperamentos.

    Temperamentos?

    Son emociones... impulsos.

    Puedes sentir el olor de los sentimientos de la gente? Ella poda or su voz

    elevndose.

    S.

    Cun a menudo?

    Siempre, Aria. No puedo evitarlo. No puedo dejar de respirar.

    Aria se hel. Instantneamente. Como si se hubiera zambullido en el ocano.

    Sali disparada por el sendero que Cinder haba limpiado, sumergindose en el

    bosque oscurecido. Perry fue tras ella, llamndola y pidindole que se detuviera.

    Aria gir rpidamente.

    Has estado haciendo eso todo el tiempo? Has sabido cmo me he sentido?

    Te he entretenido? Mi sufrimiento te ha divertido? Es por eso que lo

    mantuviste en secreto?

    l pas sus manos por el cabello.

    Sabes cuntas veces me has llamado Salvaje? Querras que te dijera que

    puedo oler mejor que un lobo?

    La mano de Aria sali disparada, cubriendo su boca. Poda oler mejor que un

    lobo.

    Ella pens en todos los sentimientos horribles que haba tenido en los ltimos

    das. Das que haba pasado con esa pattica, triste meloda dando vueltas en su

    mente. La vergenza que sinti al menstruar. Pens en estar aterrada, en

    sentirse una extraa en su propia piel.

    l estaba oliendo cmo se senta ahora?

    l lade la cabeza.

    Aria, no ests avergonzada.

  • 148

    Lo estaba haciendo. Lo saba.

    Ella retrocedi, pero la mano de l se cerr alrededor de su cintura.

    No te vayas. No es seguro. Sabes lo que hay ah afuera.

    Djame ir.

    Perry dijo una voz suave. Yo me quedar con ella.

    Perry la mir, la frustracin obvia en su rostro. Luego le solt el brazo y se alej

    a grandes pasos, las ramas rompindose a su paso.

    Puedes llorar si quieres dijo Roar cuando Perry se haba ido. l cruz los

    brazos. En la oscuridad, ella apenas poda discernir el destello de la botella

    negra de Luster apoyada en su codo. Incluso ofrecer mi hombro a la causa.

    No, no quiero llorar. Quiero lastimarlo.

    Roar ri suavemente.

    Saba que me gustabas.

    Debera habrmelo dicho.

    Probablemente, pero lo que dijo es verdad. No puede evitar conocer los

    temperamentos. Y hubiera cambiado tu acuerdo?

    Aria sacudi la cabeza. No lo hara. Antes de que pasara mucho tiempo, saba

    que volvera a caminar las interminables millas con l.

    Se sent contra el rbol y tom una aguja de pino, rompindola en pequeos

    trozos. Pareca obvio una vez que ella lo pensaba. Gentica bsica. La

    poblacin de los Forasteros era pequea. Cualquier cambio tena la posibilidad

    de generar un desastre en un banco gentico tan limitado. Una gota de tinta en

    un cubo era ms potente que una gota en un lago. Con el ter acelerando

    mutaciones, la Unidad haba creado un ambiente maduro para saltos genticos.

    No puedo creerlo dijo. Ustedes son una subespecie. Hay algo ms? Hay

    otros atributos que hayan derivado? Como... sus dientes?

    Roar se sent junto a ella apoyado en el mismo gran tronco de rbol. No era tan

    alto como Perry, not. La luz del ter caa sobre los lisos planos de su perfil,

  • 149

    todas lneas rectas y proporciones perfectas. Tampoco tena chiva sobre su

    mentn como Perry.

    No dijo Roar. Nuestros dientes son iguales. Los tuyos son los que son

    diferentes.

    Aria apret los labios en forma inconsciente. No se le haba ocurrido antes, pero

    l tena razn. Antes de la Unidad, los dientes haban sido disparejos. Roar

    sonri y sigui hablando.

    Hay algunas diferencias entre los Sentidos. Los Scires tienden a ser altos. Son

    los Marcados menos comunes. Los Seers son los ms comunes. Son buenos para

    mirar y lucen bien, pero antes de que te lo preguntes, no, no soy un Seer. Slo

    soy afortunado.

    Aria sonri a pesar de s misma. Estaba sorprendida de cun cmoda se senta

    en su compaa.

    Qu hay de tu clase?

    Auds? l le dirigi una sonrisa traviesa. Se dice que somos astutos.

    Podra haberlo adivinado. Ella le mir el bcep, imaginando el tatuaje

    escondido debajo de la oscura camisa. Qu tan bien puedes or?

    Mejor que nadie que yo conozca.

    Puedes or las emociones?

    No. Pero puedo or los pensamientos de una persona cuando los toco. Eso slo

    me pasa a m, no a todos los Auds. Y no te preocupes, no te tocar. A menos que

    quieras.

    Ella sonri.

    Te lo har saber. Esto era irreal. Haba gente que poda oler las emociones y

    or pensamientos. Qu segua? Aria ahuec las manos, soplando dentro de

    ellas. Cmo puedes ser amigo de l, sabiendo que l... sabe todo?

    Roar ri.

    Por favor nunca digas eso frente a l. Ya es demasiado arrogante. l inclin

    la botella y bebi. Perry y yo crecimos juntos, junto a su hermana. Cuando

    conoces tan bien a alguien, es como ser un Scire.

    Ella supuso que era verdad. Haba sido comprensiva con algunos de los

    humores de Paisley. Tambin los de Caleb.

  • 150

    Pero se siente... desbalanceado. l nunca habla pero logra saber cmo se

    siente otra gente?

    Est callado porque est sintiendo temperamentos. Perry no confa en las

    palabras. Me ha dicho antes cun a menudo la gente miente. Por qu se

    molestara escuchando palabras falsas cuando puede respirar y obtener la

    verdad?

    Porque la gente es ms que emociones. La gente tiene pensamientos y razones

    para hacer las coas.

    S, bueno. Es difcil seguir la lgica de una persona si no sabes cmo se siente.

    Y ests equivocada. Perry s habla, obsrvalo. Vers que dice lo suficiente.

    Ella lo saba. Por das haba estado traduciendo sus acciones a significado.

    Notando cmo caminaba en una docena de diferentes maneras. Con absoluto

    silencio. Con violencia apenas contenida. Con fcil gracia animal.

    Qu hay de su hermana? pregunt.

    Olivia dijo Roar, y luego agreg ms suavemente: Liv.

    Ella tambin es un Scire? A Aria ni siquiera le gustaba la palabra. Sonaba

    como una versin corrupta de scare14.

    Tan fuerte como Perry, sino ms. Nunca pudimos decidir quin tena la nariz

    ms aguda.

    Qu le sucedi a ella, Roar?

    Estaba prometida a alguien ms. Alguien que no era yo.

    Oh. Roar estaba enamorado de la hermana de Perry. Ella lami su labio

    inferior, sintiendo la dulzura del Luster. No quera ser atrevida y hacer

    demasiadas preguntas, pero estaba curiosa. Y a Roar no pareca importarle.

    Por qu no t?

    Ella es una Scire fuerte. Es demasiado valiosa... Roar mir la botella en su

    mano como si buscara la explicacin correcta. La sangre es nuestra moneda de

    cambio. Como Marcados, somos los cazadores y combatientes ms habilosos.

    Alcanzamos a or planes de ataque y sentimos cambios en el ter. Los Lords de

    la Sangre se rodean de gente como Perry, Liv y yo. Cuando se trata de aparearse,

    eligen a los ms fuertes de su tipo. Si no lo hacen, se arriesgan a perder el

    Sentido. Algunos dicen que arriesgan ms.

    A Aria le result difcil con cunta facilidad l haba dicho aparearse.

    14 Scare: Significado Susto. Rima con Scire en el idioma original.

  • 151

    No puede un nio tener dos Sentidos con padres diferentes? Eso es lo que le

    sucedi a Perry?

    S. Pero es poco comn. Lo que Perry es... es muy inusual. Despus de una

    pausa, agreg. Es mejor si nunca mencionas a sus padres.

    Ella desliz las manos dentro de las mangas de su abrigo, hundiendo los dedos

    en la piel. Qu les haba sucedido a los padres de Perry?

    As que como Scire, Liv tiene que casarse con un Scire? pregunt en su

    lugar.

    S. Es lo que se espera. Roar se movi contra el tronco. Hace siete meses,

    Vale la prometi con Sable, el Seor de la Sangre de los Horns. Son una gran

    tribu en el norte. Gente fra como el hielo, Sable es el ms fro de todos. Vale

    recibira comida para los Tides a cambio. La mitad de la cual puede que nunca

    reciban.

    Porque ella no quera ir.

    Correcto. Liv huy. Desapareci la noche antes de que entrramos a territorio

    Horn. Fue exactamente lo que yo haba querido que hiciramos juntos. Yo haba

    estado pensando en eso durante todo el camino. Ella se fue antes de que pudiera

    preguntar. Roar hizo una pausa y aclar su garganta. La he estado buscando

    desde entonces. He estado cerca de encontrarla. Unas pocas semanas atrs, o a

    un par de mercaderes hablado de una chica que poda rastrear piezas de caza

    mejor que cualquier hombre. La haban conocido en Lone Tree. Estoy seguro de

    que era ella. Liv no es alguien que olvidas fcilmente.

    Por qu?

    Es alta... apenas ms baja que yo. Y tiene el mismo cabello de Perry, slo que

    ms largo. Solo eso es suficiente para atraer la atencin, pero ella tiene esta

    cualidad La miras slo porque eso te fascinar.

    Suenan muy parecidos. Aria no poda creer que hubiera dicho eso en voz

    alta. Tena que ser el efecto del Luster, soltando su lengua. Dientes blancos

    aparecieron en la distancia.

    Lo son, pero afortunadamente no en todo.

    Fuiste a Lone Tree?

    S. Para cuando llegu, haca tiempo que ella se haba ido.

    Aria exhal lentamente. Aunque lo lamentaba por Roar, esto era exactamente lo

    que ella haba necesitado. Un descanso de su propia mente y cuerpo. Una

  • 152

    oportunidad para olvidar por unos pocos momentos sobre arreglar el Smarteye

    y llegar a Lumina. Tena la urgencia de tomar la mano de Roar. Lo hubiera

    hecho, si hubieran estado en los Reinos. En lugar de eso enterr los dedos ms

    profundamente en la piel de las mangas.

    Qu vas a hacer, Roar? pregunt.

    Qu puedo hacer excepto seguir buscando?

  • 153

    20

    Peregrine

    Traducido por Yosbe

    Corregido por Mishy

    ener a Roar cambi todo. Caminaron a travs de la maana

    y aunque Perry no haba conseguido ningn rastro de los

    Croven, saban que no estaban fuera de peligro. Le

    preocupaba que no le hubieran hecho frente todava, pero con la ayuda de Roar,

    podran hacer un mejor tiempo para llegar al lugar de Marron. Cuales fueran las

    seales de peligro que Perry perdi con su nariz embotada de pino, Roar lo

    pillara con sus odos.

    Aria no haba hablado con l desde que le dijo acerca de sus Sentidos. Haba

    estado toda la maana rezagada, caminando con Roar. Perry se haba forzado a

    escuchar lo que decan. Incluso se encontr deseando ser un Aud. Eso haba

    sido al principio. Cuando Perry escuch rerse de algo que Roar dijo, haba

    decidido que haba odo lo suficiente y se retir de escuchar. En el lapso de unas

    pocas horas, Roar haba hablado con ella ms de lo que l haba hecho en das.

    Cinder mantena su distancia, pero Perry saba que estaba all. El chico estaba

    tan dbil que caminaba en ruidos pasos arrastrados. No faltaba ser un Aud para

    escucharlo arrastrando los pies en el bosque detrs de ellos. Algo en la esencia

    del chico haba hecho agitar la nariz de Perry anoche. Le pic, tal como lo haca

    cuando el ter se agitaba, pero cuando Perry haba levantado la vista, no haba

    visto el cielo agitndose. Slo rayas tenues que an se mantienen por encima. Se

    pregunt si el Luster lo haba confundido, o si slo haba sido el pino jugando

    con su Sentido.

    No haba tenido ningn problema en captar el temperamento del nio, sin

    embargo. La actitud de Cinder wrathy podra despistar a Roar y Aria, pero Perry

    saba la verdad. La niebla helada del miedo se aferraba a l. Roar haba

    adivinado que tena trece, pero Perry lo categorizaba un ao ms joven. Por

    T

  • 154

    qu estaba por su cuenta? Cualquiera que sea la razn, Perry saba que no poda

    ser bueno.

    Alrededor del medioda consigui el rastro de un jabal, el olor del animal lo

    suficientemente fuerte como para penetrar en su nariz atrofiada. Se dirigi hacia

    abajo, y luego le dijo a Roar el mejor camino para conducir al animal a donde l

    esperaba.

    Haban cazado de esta manera toda su vida. Roar poda or las instrucciones de

    Perry claramente de tan lejos, pero era ms complicado para Roar comunicarse

    con l. Imitando sonidos de la naturaleza era fcil para los Auds, por lo que en

    los ltimos aos han adaptado las llamadas de las aves, convirtindose en un

    lenguaje entre ellos.

    Perry oy el silbido de Roar ahora, alertndolo. Preprate. Ya viene.

    Perry dio un disparo certero en el cuello del jabal y luego otro en su corazn

    despus de que cay. Mientras se pona de rodillas y recuperaba su flechas, le

    golpe el hecho de que ste era el ms puro uso de sus habilidades. l haba

    perdido la emocin de hacer algo sencillo y hacerlo bien. Pero su satisfaccin no

    dur mucho. Tan pronto como Roar corri hacia arriba, Perry saba que algo

    estaba mal.

    Roar normalmente era un real gallo despus de que cazaban juntos, mostrando

    y afirmando que haba hecho todo el trabajo. Ahora miraba el jabal y luego

    cerr los ojos. Lade la cabeza en movimientos rpidos y agudos.

    Perry saba lo que vena antes de que hablara.

    Los Croven, Perry. Un puado de ellos bien molestos.

    Cun lejos?

    Es difcil decirlo. Siete kilmetros ms o menos en el viento.

    Podran ser ms por tierra, la mayora de ella colinas.

    Roar asinti.

    Estamos tratando de tener una delantera de por lo menos medio da.

    Perry cort el jabal en tiras y lo lanz al fuego. El ter se haba avivado,

    fluyendo en ros agitados. Picando en la parte posterior de su nariz. Una

    tormenta complicara las cosas. Comi con Aria y Roar, los tres casi no

    tomndose la molestia de masticar la carne. Necesitaran la fuerza de una

    comida en sus estmagos para escapar de los Croven. El recinto de Marron

  • 155

    estaba todava a dos das de distancia, y saba que no podan parar hasta que lo

    alcanzaran.

    Alz el fuego antes de irse, aadiendo una pila de lea verde. El humo ayudara

    a cubrir sus olores por un tiempo. Luego estac un corte de la carne que l haba

    dejado de lado con un palo y le dijo a Aria y a Roar que los alcanzara.

    Encontr a Cinder acurrucado contra la raz de un rbol. Luz moteada se

    desplazaba a travs de la cara sucia del chico mientras se retorca en un

    irregular sueo. l pareca ms pequeo. Ms dbil, sin la mirada burlona en su

    rostro. Perry se pellizc el puente de la nariz mientras la sensacin de picadura

    le quemaba.

    Cinder.

    Djame en paz, Scire.

    Tranquilo dijo Perry. Todo est bien. l le tendi el palo. Cinder lo mir,

    su manzana de Adam agitndose mientras tragaba. l no la tomara, as que

    Perry meti la estaca en el suelo. Retrocedi unos pasos. Es tuyo.

    Cinder lo sac y hundi sus dientes en la carne, mordindola con furia. Las

    entraas de Perry se contrajeron por la desesperacin en el rostro del muchacho.

    Esto no era nada como la comida que acababa de tener con Aria y Roar. Esta era

    el hambre verdadera. Feroz como cualquier lucha por la vida. Perry record a

    Cinder roer el pan de anoche con rudeza. Se dio cuenta que el muchacho

    acababa de ocultar la profundidad de su necesidad.

    l deba decirle a Cinder lo que tena que decir e irse. Perry no quera poner a

    Cinder en el desastre en el que estaba con los Croven. Ech un vistazo al este,

    hacia Marron. Roar y Aria no iran demasiado lejos. Podra dedicar unos

    cuantos momentos. Perry desliz su arco en el hombro y se sent.

    Los ojos negros de Cinder revolotearon pero sigui atacando a su comida. Perry

    tom algunas flechas de su carcaj. Observando las flechas mientras esperaba. l

    se haba preguntado por qu Roar haba ayudado a Cinder. Pero ahora entenda,

    viendo al chico as. Habran terminado los Tides as sin el segundo envi de

    Sable?

    Por qu esa chica est contigo?

    Perry alz la mirada, sorprendido. Cinder todava estaba masticando, pero el

    palo estaba limpio. No quedaba ni un trozo de carne. Sus cejas se juntaron en un

    oscuro ceo.

    Perry alz sus hombros, permitindose una sonrisa de suficiencia.

  • 156

    No es obvio?

    Los ojos negros del chico se ensancharon.

    Estoy bromeando, Cinder. No es nada de eso. Estamos ayudndonos

    mutuamente en algunos problemas.

    Cinder restreg una sucia manga sobre su cara.

    Pero ella es linda.

    Perry sonri. De verdad? No lo haba notado.

    Seguro que no. Cinder sonri como si hubiesen acordado algo importante.

    Se apart el cabello de su cara, pero volvi a caer sobre la cara. Era un desastre

    lleno de nudos. Como su propio cabello, se dio cuenta Perry.

    Qu clase de problemas? pregunt Cinder.

    Perry dej escapar un largo suspiro. No tena ni el tiempo ni la energa para

    contarle la historia de los dos otra vez. Pero poda saltarse a la parte que

    importaba ahora. Se inclin hacia delante, apoyando los brazos sobre las

    rodillas.

    Has escuchado hablar de los Croven?

    Los canbales? S, he escuchado de ellos.

    Un par de noches atrs, me met en una revuelta con ellos. Dej a Aria para ir

    a cazar. Cuando regres los encontr con ella. Tres de ellos. La tenan acorralada.

    Perry desliz su mano hasta la punta de flecha. Presion el dedo contra la

    punta afilada. Esta historia no era fcil de decir tampoco. Pero se dio cuenta la

    forma en que la expresin de Cinder se haba abierto. La mscara de desprecio

    se haba ido. l era slo un muchacho ahora, atrado por una historia

    emocionante. As que Perry continu.

    Estaban sedientos de sangre. Poda casi saborear su hambre hacia ella. Tal vez

    porque era una Habitante diferente no lo s. Pero no iban a irse. Tumb a

    dos con mi flecha. Al tercero con mi cuchillo.

    Cinder se lami los labios, sus negros ojos extasiados.

    As que ahora estn detrs de ti? Slo la estabas ayudando.

    As no es como lo ven los Croven.

    Pero tenas que matarlos. El sacudi la cabeza. La gente nunca entiende.

  • 157

    Perry saba que pareca aturdido. Haba algo en la forma en que lo haba dicho.

    Como si fuese una carga que l saba.

    Cinder... t entiendes?

    La cautela se desliz en la mirada del muchacho.

    Puedes realmente decir cuando estoy mintiendo?

    Perry movi sus hombros, con su corazn latiendo fuerte.

    S puedo.

    Entonces mi respuesta es tal vez.

    Perry no poda creerlo. Este chico este pattico chico haba matado a

    alguien?

    Qu te pas? Dnde estn tus padres?

    La boca de Cinder se torci en una sonrisa sarcstica, su temperamento un

    repentino cambio fro.

    Ellos murieron en una tormenta de ter. Sucedi hace unos dos aos. Poof, y

    se haban ido. Fue triste.

    Perry no necesitaba su Sentido para saber que estaba mintiendo.

    Fuiste obligado a salir aqu? Los Lords de la sangre exiliaban a los asesinos

    y ladrones a las zonas fronterizas.

    Cinder sonri, un sonido que perteneca a alguien mayor.

    Me gusta aqu. Su sonrisa de desvaneci. Este es mi hogar.

    Perry neg con la cabeza. Desliz las flechas de vuelta a su carcaj, tom su arco,

    y se levant. Tuvo que empezar a moverse.

    No puedes continuar siguindonos, Cinder. T no eres lo suficientemente

    fuerte y es muy peligroso. Aprtate, mientras todava hay tiempo.

    No puedes decirme que hacer.

    Tienes alguna idea de lo que los Croven le hacen a los chicos?

    No me importa.

    Deberas. Vete al sur. Hay un asentamiento a dos das de aqu. Trepa a un

    rbol si necesitas dormir.

  • 158

    No le tengo miedo a los Croven, Scire. No pueden lastimarme. Nadie puede.

    Perry casi se rie de l. Era una demanda imposible. Sin embargo, el carcter de

    Cinder era fro, fuerte y claro. Perry inhal una vez ms, esperando a que se

    agriara con su mentira.

    Nunca lo hizo.

    La mente de Perry estaba acelerada mientras alcanzaba a Aria y Roar. l se

    qued atrs, necesitando su propio espacio, demasiado absorto en lo que haba

    dicho Cinder. Ellos no pueden hacerme dao. Nadie puede. Haba estado

    seguro cuando haba dicho esas palabras. Pero, cmo podra Cinder creer algo

    as?

    Perry se pregunt si haba interpretado mal el carcter del chico. Era el pino o

    la extraa esencia de ter de Cinder que confunda su nariz? O Cinder estaba

    mentalmente daado? Se haba convencido de que era intocable para

    sobrevivir solo? Las horas de la tarde pasaron, silenciosas y rpidas, y Perry

    todava tena dificultades para comprender.

    Al caer la tarde salieron de una densa arboleda de pinos a una cuenca

    accidentada. Una serie de agudos picos enmarcaban el horizonte al norte. Roar

    del lado izquierdo de Aria, volvindose para tener una mejor idea de la distancia

    entre ellos y los Croven.

    Perry alcanz el paso con ella. Cont veinte de ellos antes de hablar.

    Quieres descansar? se pregunt cmo lo estaba manejando. Sus propios

    pies le dolan, y los de l no estaban cortados ni tenan ampollas.

    Sus ojos grises se volvieron hacia l. Por qu te preocupas en preguntar

    siquiera?

    El se detuvo.

    Aria, as no es como mi Sentido trabaja. No puedo decir si ests

    Pens que no deberamos hablar aqu dijo sin interrumpir su paso.

    Perry frunci el ceo mientras la observaba ir. Cmo haba sucedido que ahora

    l quera hablar pero ella no?

    Roar regres poco tiempo despus

  • 159

    No son buenas noticias. Los Croven se han dividido en grupos ms pequeos.

    Estn viniendo justo alrededor de nosotros. Estamos perdiendo nuestra ventaja,

    tambin.

    Perry se cambi de hombro el arco y el carcaj a la espalda, mirando a su mejor

    amigo.

    No necesitas hacer esto. Aria y yo necesitamos llegar a donde est Marron,

    pero t no.

    Seguro, Per. Simplemente me ir entonces.

    l espero esa respuesta. Perry nunca dejara a Roar en problemas tampoco. Pero

    Cinder era otra cosa.

    El chico se fue?

    Todava detrs de nosotros dijo Roar. Te dije que era un pegajoso. Tu

    pequea charla con l no ayud. Probablemente nunca nos dejar ahora.

    Nos escuchaste?

    Cada palabra.

    Perry sacudi la cabeza. l haba olvidado la fuerza de los odos de su amigo.

    Alguna vez te has cansado de espiar?

    Nunca.

    Qu crees que ha hecho, Roar?

    No me importa y tampoco te debera de importar a ti. Vamos. Vamos a

    alcanzar Aria. Est por all.

    S a donde fue.

    Roar le golpe en el hombro. Slo me aseguraba de que te habas dado cuenta.

    Tarde en la noche, con millas difuminndose, los pensamientos de Perry se

    tornaron en vvidos sueos. l se imagin a Cinder sobre la playa, siendo

    arrastrado en un Flotante por los Habitantes. Luego Talon, rodeado por

    hombres con capaz negras y mascaras de cuervo. Al amanecer, los Croven se

    cernan sobre ellos como una red, y Perry haba decidido hacer lo que fuera. l

    no pondra la vida de Cinder en sus manos.

  • 160

    Regresar dijo. Se dio la vuelta cuesta abajo, dejando a Roar y a Aria avanzar.

    Cinder no estaba a la vista, pero Perry saba que no estaba lejos. Dej que la

    sensacin de picazn en la nariz lo llevara al muchacho.

    Cuando encontr a Cinder, Perry se detuvo por un momento y lo observ andar

    entre los bosques. Tena una mirada perdida y triste cuando crea que no estaba

    siendo vigilado. Era ms difcil verlo de esta manera que cuando era despectivo.

    ltima oportunidad para irte dijo Perry.

    Cinder salt, maldiciendo. No deberas acercarte tan sigilosamente, Scire.

    Dije que es tiempo de que te vayas. El terreno adelante se abra en una

    amplia meseta. Cinder no tendra la cobertura de los bosques que le ayudaran a

    detenerse por su cuenta. Se quedara atrapado con ellos si no los dejaba ahora.

    Este no es tu territorio dijo, ensanchando sus brazos huesudos. Y no estoy

    comprometido contigo.

    Vete de aqu, Cinder.

    Te lo dije antes. Voy a donde quiero.

    Perry desliz su arco, sujet una flecha firmemente, y la apunt a la garganta de

    Cinder.

    l no saba qu planeaba hacer, slo que no poda ver como mora este nio

    esculido por su culpa.

    Vete antes de que sea demasiado tarde.

    No! grit Cinder. Me necesitas!

    Vete ahora. Perry llev la cuerda del arco hasta su total apertura.

    Cinder emiti un sonido bajo, gruendo. Perry contuvo el aliento mientras la

    sensacin de picazn detrs de la nariz se afilaba, casi lo apualaba.

    Una llama azul se encenda en los ojos de Cinder. Por un instante, Perry pens

    que era el ter reflejndose en sus ojos negros, pero luego creci ms y ms

    brillante. Brillantes lneas azules suban por el collar de Cinder, terminando en

    su cuello. Serpenteaban por su mandbula y su cara huesuda. Perry no poda

    creer lo que vea. Las venas de Cinder se iluminaban como si les corriera ter.

    Esquirlas de dolor corran en los brazos y cara de Perry.

    Para lo que ests haciendo!

  • 161

    Roar y Aria corrieron hacia ellos. Roar tena el cuchillo en la mano. Se

    congelaron cuando vieron a Cinder. El corazn de Perry tamborile

    salvajemente. Los ojos brillantes de Cinder miraban a travs de l, vacos y

    brillantes.

    Perry apret los dientes mientras sus msculos empezaron a temblar

    dolorosamente.

    Cinder, detente!

    El muchacho puso sus palmas hacia arriba, mostrando las manos enmaraadas

    con ter. La carga en el aire aument, enviando una nueva ola punzante sobre la

    piel de Perry.

    Qu era l?

    El calor se encendi en los nudillos de la mano delantera de Perry, la que

    agarraba el arco. Las puntas de acero de las flechas comenzaron a brillar de

    color naranja. El reflejo se hizo cargo. Hizo un ajuste rpido de su blanco y solt

    la flecha.

    Una explosin de luz ceg a Perry, impidindole ver lo que haba golpeado. l

    no se senta caer sobre el suelo o cerrndose sobre su brazo. l perdi el tiempo.

    Slo saba que algo terrible haba sucedido. El olor de su propia piel cocida lo

    trajo de vuelta a un mundo donde el dolor lo era todo. Los gemidos terribles de

    un animal llenaban sus odos. Venan de l.

    Atrs! grit Cinder. A travs de sus ojos entrecerrados, Perry vio a Roar y a

    Aria cuesta arriba, ambos inmviles y aturdidos. El olor a chamuscado inund la

    nariz de Perry. Pelo quemado, lana y piel.

    Cinder cay de rodillas a su lado.

    Qu pas? pregunt. Qu me hiciste hacer? El azul de los ojos de

    Cinder estaba desvanecindose. Sus venas se fundieron de nuevo en su piel.

    Perry no poda responder. No saba si todava tena mano. l no se atreva a

    mirar.

    Cinder temblaba. Todo su cuerpo temblaba.

    Qu hice? T disparaste... Me ibas a disparar.

    Perry logr sacudir la cabeza.

    Necesitaba que te fueras.

  • 162

    Cinder pareca herido. l se puso de pie, su equilibrio tambalendose

    salvajemente.

    No tengo a donde ir dijo, sus palabras se ahogaron. Inclinndose, se torci

    sobre su estmago como si le hubieran dado un puetazo, tambalendose hacia

    el bosque.

    Roar y Aria se apresuraron. Roar ech una mirada a la mano de Perry y se puso

    blanco.

    Perry lo mir a los ojos. Aydalo. Trelo de vuelta.

    Ayudarlo? Voy a cortar su garganta.

    Slo trelo de vuelta aqu, Roar!

    Cuando se haba marchado, Perry se ech hacia atrs y mir a travs de los

    rboles. El ter se arremolinaba por encima. Cerr los ojos. Concentrndose en

    la respiracin.

    Perry, puedo ver?

    Aria se arrodill a su lado.

    Djame ver dijo suavemente, alcanzando su mano.

    Se sent, con un gemido desgarrado a travs de su garganta. Luego mir su

    mano izquierda por primera vez. Se le haba hinchado al doble de su tamao

    normal. La piel sobre los nudillos se pareca a la carne ennegrecida. Ampollas

    grandes, de color rojo atestaban la palma de su mano, recorriendo su mueca.

    El estmago de Perry se retorci. Estrellas explotaron ante sus ojos. l se trag

    l acido de su boca. Iba a vomitar o desmayarse. Tal vez ambas cosas.

    Pon tu cabeza abajo y respira. Volver enseguida.

    Le dio una botella de Luster cuando regres. Perry bebi. No se detuvo hasta

    que haba agotado lo que quedaba. Dej caer la botella al lado. Aria haba

    tomado su mano quemada en su regazo y le subi la manga. Sostuvo una tira

    larga de gasa. Su cinturn una vez, comprendi. Ella derram agua sobre el.

    Debera envolverla, Perry. Para que no se infecte.

    Un sudor fro se desat sobre su espalda. Perry la mir a los ojos por slo un

    segundo, con temor de que ella viera su miedo. l asinti con la cabeza y dej

    caer la cabeza hacia adelante.

  • 163

    El primer contacto de ella sobre sus nudillos fue suave como pluma, pero los

    escalofros se apoderaron de l, sacudindole los hombros. Las manos de Aria se

    quedaron inmviles.

    Sigue dijo l, antes de que pudiera cambiar de parecer y arrancarse el brazo.

    Eso deba doler menos. l sigui con la cabeza abajo. Vio las manchas oscuras

    que hacan sus lgrimas mientras caan en sus pantalones de cuero. Quera

    pedirle a ella que cantara. Se acord de su voz, la forma en que lo haba

    transportado. No poda formar las palabras. Pero entonces el Luster entr en

    accin, salvndolo y opacando un poco el dolor. Perry se quit la humedad de

    sus mejillas y se irgui, tambalendose inseguro.

    Aria envolvi la tira larga de gasa alrededor de su mueca, y luego la teji hacia

    arriba, enlazndola a travs de cada uno de sus dedos. Ella estaba en calma

    ahora. Centrada. La miraba mientras se hunda ms y ms en la niebla de Luster

    que adormeca la mente.

    Ella lo estaba tocando. Se pregunt si se daba cuenta de eso tambin.

    Has visto a alguien como l antes? pregunt.

    Cinder. Un chico con ter en su sangre. No. Nunca he visto eso dijo

    arrastrando las palabras. Perry se pregunt como era posible, pero no poda

    negar lo que haba visto. No con las pruebas movindose a travs de l en olas

    agonizantes. Cuntas veces haba mirado hacia arriba y se sinti conectado con

    el mismo cielo? Cmo si no fuese slo una fuerza lejana? Como si su propio

    estado de nimo fuese y viniese con el ter? l debera haber confiado en su

    Sentido. Cinder desataba la misma sensacin de escozor en la nariz. Y l haba

    sabido que el muchacho estaba ocultando algo.

    Estaba tratando de ayudar por ms que trato de ponerme al da, ms me

    quedo atrs. Las palabras se deslizaron, torpes, pero ciertas.

    Aria apart la mirada de su mano. Qu dijiste?

    Su cara era borrosa a su izquierda y derecha. Finalmente, su objetivo estaba fijo

    en ella.

    Nada. Nada. Slo cosas estpidas.

    Roar vino cargando a Cinder a travs de su cuello en un agarre de chazador, con

    las piernas hacia un lado, los brazos del otro.

  • 164

    Est muerto? la pregunta de Perry sali en un sonido, todas las palabras

    deslizndose juntas.

    Desafortunadamente, no dijo Roar, sin aliento.

    Cinder se encogi en una bola tan pronto Roar lo baj. Estaba temblando peor

    que antes. l volvi su cara hacia la tierra. Perry vio manchas anchas de su

    cuero cabelludo al descubierto. No haban estado all antes. Sus ropas estaban

    ennegrecidas. Casi cayndose por completo.

    Tenemos que dejarlo, Perry. Est demasiado dbil.

    No podemos.

    Mralo, Peregrine. El apenas puede sostener su cabeza.

    Los Croven vendrn hasta aqu. Perry apret los dientes mientras las

    estrellas florecieron ante sus ojos. Menos palabras, se dijo. Menos movimiento.

    Slo respirar.

    Aria cubri con una manta a Cinder. Ella se inclin. Es el ter?

    Perry mir hacia arriba. El ter tena un suave y descolorido aspecto. Se haba

    disminuido de nuevo a los jirones de ese mismo da. l estaba en tanto dolor,

    que no se haba dado cuenta. Entonces se dio cuenta que la picadura en la nariz

    era dbil. Apenas existente. Cinder tena que estar relacionado con las corrientes

    de ter.

    Slo vyanse dijo Cinder con voz spera.

    Escchalo, Perry. Es un largo recorrido hacia Marron, y tenemos veinte

    Croven en los talones. Realmente vas a arriesgar nuestras vidas por este

    demonio?

    Perry no tena fuerzas para discutir. l se puso de pie, concentrndose en

    ocultar su falta de equilibrio.

    Le voy a llevar.

    Lo hars? Roar sacudi su cabeza, con una sonrisa seca. l no es Talon,

    Perry!

    Perry quera pegarle. Trat de rsele encima a Roar, pero sus piernas lo hicieron

    tambalear. Aria se levant de un salto, lanzndose hacia l, pero l se equilibr.

    Por un momento, estaba mirndola a los ojos. Viendo su preocupacin. Ella se

    volvi hacia Roar.

  • 165

    l tiene razn, Roar. No podemos dejarlo aqu as. Y slo perdemos tiempo

    discutiendo.

    Roar miraba de Aria hacia l. No puedo creer que est haciendo esto. Fue

    hacia Cinder y alz al muchacho rudamente sobre sus hombros, maldiciendo

    violentamente cuando se volvi a la montaa y se puso en marcha.

    Ellos viajaron en una tropa ms cercana ahora. Aria caminaba a la derecha de

    Perry, las ampollas y los cortes en sus pies ocultos por las botas. Roar caminaba

    hacia su izquierda, respirando con dificultad, por la subida hacia Marron con

    cien kilos de ms en sus hombros. Perry meti su brazo cerca de su pecho,

    aunque no ayud. Senta los latidos de su corazn golpeando en su mano a cada

    paso. La sed se apoder de l. Se despoj de todos y cada una de sus pieles

    dentro de la primera hora, pero no encontr alivio.

    Cuando el Luster desapareci, se enfrent a olas de dolor que amenazaban con

    tumbarlo. Pero se dio cuenta de algo ms, tambin. El velo de los pinos se haba

    ido. Las esencias venan con familiar claridad, aislada y aguda. Su nariz se haba

    ajustado finalmente.

    La esencia ftida de los Croven llegaba hasta l con el viento. Cont ms de dos

    docenas de olores individuales. Los ms fuertes, ms cercanos, eran de los

    temperamentos de Aria y de Roar.

    De ellos slo ola miedo.

  • 166

    21

    Aria

    Traducido por PokeR

    Corregido por Nikola

    ria mir a los arboles con ojos encendidos, buscando

    mascaras de cuervo y capas negras. Se estaban moviendo

    demasiado lento y detenindose muy a menudo para que

    Roar recuperara su aliento. Cuando descansaron, no se perdi la mirada de

    alivio en el rostro ceniciento de Perry. De alguna manera, a pesar del estado de

    sus pies, se haba vuelto la ms rpida del grupo.

    Su mirada cay a la mano vendada de Perry. La gasa blanca, brillante en la luz

    del da que iba desapareciendo, estaba manchada con sangre. Nunca haba visto

    una herida como esa. No poda imaginar el dolor que l estaba sintiendo. No

    poda creer que acabara de pasar.

    Quin era Cinder? Cmo poda un humano tener esa clase de poder? Aria

    saba sobre animales que usaban bioelectricidad. Rayas y anguilas. Pero un

    chico? Era algo como de un Reino. Pero entonces, no acababa ella de aprender

    sobre Scires, Auds y Seers? Podra la habilidad de Cinder ser slo otra

    mutacin? El aprovechamiento del ter pareca como una ruptura gentica

    masiva. Pero era posible.

    Se perdi en el ritmo de alzar sus pies y bajarlos hasta que Roar se detuvo de

    repente y tir a Cinder al piso, sin el menor cuidado.

    No lo puedo cargar ms.

    La noche haba cado pero la luna llena brillaba, fuerte y brillante en el cielo. El

    ter haba despertado, desapareciendo en un lavado de luz blanca. Llegaron a

    una extensin de tierra plana. La montaa segua hacia arriba, volvindose

    arbolada una vez ms.

    Cinder se recost en un tmulo, sus ojos cerrados. Ya no estaba temblando.

    Perry se balanceaba a su lado.

    A

  • 167

    Casi hemos llegado dijo, inclinando su cabeza hacia la pendiente arbolada.

    Es justo ah.

    Roar agit su cabeza.

    Mis piernas.

    Perry asinti.

    Yo lo llevo.

    Los ojos de Cinder se abrieron como platillos, buscando a Perry.

    No. Su voz era pequea, un gemido. Se gir a un lado, dndoles la espalda.

    Perry lo miro fijamente por un instante. Luego tom la mueca de Cinder,

    jalando el brazo del chico sobre su hombro. La mano herida de Perry se enroll

    alrededor de la cintura de Cinder mientras lo arrastraba. Empezaron a caminar

    juntos, Perry doblndose hacia adelante para permanecer a la altura de Cinder.

    Cinder miraba hacia arriba mientras pasaban frente a ella, sus ojos negros

    centelleantes con el brillo de las lgrimas. Con pena, Aria se dio cuenta.

    Aria se dio la vuelta.

    Qu es eso? La noche tena un nuevo ruido. Un zumbido en la lejana.

    Campanas dijo Roar, mirando a los arboles.

    Ella record las palabras de Harris.

    Para alejar los espritus oscuros dijo.

    Para volverme loco. Roar tom algo de su mochila. Un gorro negro que puso

    sobre su cabeza. Pesadas solapas bajaron y cubrieron sus odos. Me

    desorientan.

    Perry se gir. Lade un poco su cabeza, sus ojos escaneando mientras soltaba un

    respiro por su nariz en un natural y salvaje gesto. Esto era l. El Scire. El Seer.

    Encontr la mirada de Roar, un mensaje invisible pasando entre ellos.

    Tenemos que correr dijo Roar.

    Terror corri a travs de ella. Mir a Cinder, colgando del costado de Perry.

    Cmo vas a correr con l?

    Se estaba moviendo antes de que terminara la pregunta. Aria busc en sus

    bolsillos y tir las rocas que haba recogido. Dejndolas esparcirse en el suelo.

  • 168

    Minutos despus empezaron a correr, sus msculos agobiados. Nauseas

    creciendo en ella, lo cual no entenda, ya que no haba comido durante el da.

    Ella aceler. Sus botas atrapadas en cada pequea piedra. Cada paso apualaba

    las plantas de sus pies. Arboles se alzaban al frente, figuras sombras en la

    ladera. Los arboles los esconderan. Corri, corri y corri pero an as no

    parecan estar ms cerca.

    Tambin estn corriendo dijo Perry, luego de otro estiramiento, una hora?

    un minuto? Todo el color se haba escapado de su rostro. Poda notarlo incluso

    en la oscuridad.

    Ella no not cuando lleg la oscuridad, gris y nebulosa. O cuando haban llegado

    a la pendiente donde los arboles comenzaban. Le pareci respirar los pinos de

    repente, como si hubiera fraccionado dentro de un Reino.

    Muvete, Cinder, corre dijo Perry.

    Los pies de Cinder se arrastraban. Ya difcilmente poda soportar su propio peso.

    Aria mordi su labio, buscando desesperadamente entre ellos un Croven. Las

    campanas eran fuertes ahora, desorientadoras como dijo Roar.

    Djame llevarlo, Perry.

    Perry redujo el paso. Su cabello estaba manchado y oscurecido por el sudor. Su

    camisa empapada pegada a su cuerpo. Asinti, dejndola tomar a Cinder.

    Cinder estaba frio al tacto. Sus ojos se haban girado. Roar apareci a su otro

    lado. Juntos, lo alzaron, empujando, llevando a Cinder entre ellos mientras la

    pendiente se pronunciaba ms y las campanas sonaban ms fuertes.

    Roar se detuvo.

    Cuesta arriba. Lo puedes manejar sin m?

    S. Se gir y su corazn se encogi. Dnde est Perry?

    Retrasando a los Croven.

    Se haba ido? Haba regresado?

    Roar sac su cuchillo.

    Sigue movindote. Llega a la casa de Marron. Consguenos ayuda.

    Arranc por la pendiente, sus ropas oscuras desapareciendo en las sombras.

    Aria reafirm su agarre alrededor de las costillas de Cinder y presion, cada

    paso cargado de terror. No poda alejar el pensamiento Qu tal si no los

  • 169

    volva a ver? Qu tal si esa fue la ltima vez que vio a Perry? No dejara que

    pasara.

    Aydame, Cinder.

    No puedo. Las palabras ms suaves que un suspiro a su lado.

    Estaba cerca cuando vio la pared de piedra. Aquello era muy inesperado,

    alzndose en medio de las siempre vivas. Se elevaba muy en lo alto, muchas

    veces la altura de ella. Aria coje con Cinder, presionando su mano libre en la

    dura superficie. Tena que sentirlo para estar segura de que era real. Ella la

    sigui, mantenindose lo suficientemente cerca para que su hombro se

    arrastraba contra la pared, hasta que se encontr con una puerta pesada de

    madera. Una pantalla estaba incrustada en el mortero del lado. Ella jade,

    viendo un dispositivo de su mundo aqu afuera.

    Pas la mano por la sucia pantalla.

    Necesito ayuda! Necesito a Marron! Su aliento sala en harapientos

    sollozos. Inclin su cabeza hasta una torre sobre ella.

    Ayuda!

    Alguien mir hacia abajo, una figura oscura contra el brillante cielo de la

    maana. Ella oy gritos distantes. Unos pocos segundos despus, la pantalla de

    insercin parpade. Un hombre apareci, su cara rechoncha y tranquila y ojos

    azules. Su hmedo, grasiento y rubio cabello mostraba las huellas de un

    profundo peinado.

    Una incrdula sonrisa se extendi en su rostro.

    Una Habitante?

    La puerta se abri con un estruendo que reson en sus rodillas.

    Aria entr tambalendose a un amplio patio de csped, sus hombros gritando

    por el esfuerzo de mantener a Cinder de pie. Calles empedradas unan cabaas

    de piedra y parcelas de jardines. En la distancia, todava dentro de la pared, vio

    corrales con cabras y ovejas. El humo derivaba hacia el cielo desde muchas

    chimeneas. Algunas personas la observaban, ms curiosos que sorprendidos.

    Lucia como una fortaleza en un Reino medieval, excepto por la enorme

    estructura en el centro que pareca una caja, no un castillo.

  • 170

    Hiedra creca a lo largo de las paredes pero no hizo nada para ablandar la

    estructura de cemento. Haba slo una entrada, pesadas puertas de acero que se

    abran suavemente mientras ella observaba. El hombre de cara redonda

    apareci. Era pequeo y corpulento pero agraciado mientras se apuraba hacia

    ella. Un joven lo segua cerca a su lado. Ella haba estado ah de pie lo suficiente

    para que la puerta tras ella empezara a cerrarse.

    No! dijo ella. Hay otras dos personas viniendo! Peregrine y Roar. Se me

    dijo que encontrara a Marron.

    Yo soy Marron. l dirigi su mirada azul hacia la puerta. Perry est ah

    afuera? Pero entonces gritos de los Croven bajaron por las paredes. Marron

    rpidamente dio rdenes al larguirucho hombre a su lado, dirigiendo a la gente

    para que tomara lugares en la pared, a otros para que fueran colina abajo a

    ayudar a Perry y Roar.

    Dos hombres vinieron directamente y tomaron a Cinder de su lado, la cabeza de

    Cinder cay hacia atrs sin fuerza mientras lo levantaban.

    Llvenlo con el doctor. Les dijo Marron. Cuando volvi su mirada hacia ella,

    su expresin se suaviz. l presion sus manos juntas bajo su suave barbilla,

    una sonrisa brill en sus ojos. Bendito, bendito da, mrate.

    La tom bajo su brazo y la llev hacia la estructura cuadrada. Aria no protest.

    Ella difcilmente poda caminar. Se permiti a si misma amortiguarse contra su

    suave lado. Perfume fluy por su nariz. Sndalo. Ctrico. Olores limpios. No

    haba olido perfume desde que haba estado en los Reinos.

    Avanz mientras le explicaban sobre los Croven mientras l la llevaba al interior.

    Cruzaron una cmara esclusa de aire que haba sido dejada abierta, ya no serva

    para lo cual haba sido creada. Una amplia sala de cemento los llevo a un gran

    cuarto.

    Envi a mi mejor gente a ayudar. Podemos esperarlos aqu dijo Marron.

    Fue slo entonces cuando se dio cuenta que Marron estaba usando ropas

    Victorianas. Un frac negro sobre un chaleco de terciopelo azul. Incluso tena una

    corbata de seda blanca y polainas.

    Dnde estaba? Con qu clase de lugar se haba tropezado? Se gir, buscando

    entendimiento en el cuarto. Pantallas tridimensionales, como las que la gente

    tena antes de la Unidad, enmarcadas en ambos lados del cuarto. Mostraban

    imgenes de bosques, verdes y exuberantes. Canciones de aves resonaban a

    travs de parlantes ocultos. Las otras paredes estaban cubiertas en tela

    ricamente modelada. Cada pocos pies, cajas de vidrio que alojaban colecciones

    de objetos raros. Un sombrero Indio. Una camiseta deportiva roja, pasada de

  • 171

    moda con el nmero cuarenta y cinco en nmeros en la espalda. Una revista de

    papel, la ilustracin del dinosaurio en la cubierta en marcada por un borde

    amarillo. Focos iluminaban todo, como museos antiguos, por lo que los ojos de

    Aria viajaban de un estallido de color a otro.

    En el centro del cuarto, muchos muebles lujosos estaban acomodados alrededor

    de una mesa de caf adornada, con los pies curvos. El cerebro de Aria destello

    con el reconocimiento. Haba visto una mesa como esa en el Reino Barroco. Una

    pieza de Luis XVI. Ella mir a Marron. Qu clase de Forastero era l?

    Esta es mi casa. Yo la llamo Delphi. Perry y Roar la llaman la Caja aadi,

    con una rpida, y afectuosa sonrisa. Hay mucho que quiero saber, pero tendr

    que esperar por supuesto. Por favor sintate, te ves muy cansada, y estar de pie

    no los traer aqu ms rpido, me temo.

    Aria se movi hacia el silln, de repente sintindose autoconsciente. Ella estaba

    muy sucia y la casa de Marron lucia rica e inmaculada, pero la necesidad de

    sentarse la venci. Lo hizo, un suspiro de alivio escapando por sus labios. El sof

    de felpa cedi bajo su peso, fusionndose contra su espalda y sus piernas.

    Cepill su mano sobre la tela color a chocolate. Increble. Un sof de seda. Aqu,

    en el Exterior.

    Marron se sent frente a ella, girando un anillo en su rechoncho dedo. l

    pareca ser de una Cuarta Generacin, pero haba una curiosidad infantil en su

    mirada.

    Perry est herido dijo ella. Su mano est quemada.

    Marron emiti ms rdenes. Aria no se haba dado cuenta de que haban estado

    otras personas en el cuarto hasta que salieron a toda velocidad.

    Tengo un centro aqu. Lo cuidaremos tan pronto como est adentro. Slate ver

    que se har.

    Ella supuso que Slate era el joven alto que haba estado afuera.

    Gracias dijo ella. Sus ojos se estaban cerrando por si solos. No lo saba. No

    lo habra dejado. Pero se haba ido antes de que me enterara. Hablo sin

    siquiera darse cuenta de que lo hizo.

    Querida dijo Marron, mirndola con preocupacin. Necesitas descansar.

    Qu tal si eres informada cuando lleguen?

    Ella neg, alejando una ola de cansancio.

    No voy a ninguno lado hasta que lleguen aqu. Dobl sus brazos sobre su

    regazo, reconociendo el gesto como el de su madre.

  • 172

    En cualquier momento, Perry llegara.

    En cualquier momento.

  • 173

    22

    Peregrine Traducido por Susanauribe

    Corregido por Nikola

    as campanas sonaron en todas partes. Perry no poda decir de

    donde era el sonido ms cercano. Escane los bosques.

    Dnde estn?

    Sus ojos enfocados en movimiento. Colina abajo, dos Croven caminaron hacia l,

    sus capas movindose junto con la tierra. No usaban mscaras. Perry supo el

    momento exacto en el que los vio. El miedo cortaba sus rostros y se metieron

    debajo de un rbol.

    Perry sac el arco de su hombro, pero no pudo mover los dedos de su mano

    quemada. Cmo se supone que tensara su arco? El Croven sali alrededor del

    rbol, probando el peligro. Claro, salieron en guardia en rpidos ataques,

    agarrando sus cuchillos.

    l tena que hacer algo. Aria y Roar estaban movindose muy lentamente con

    Cinder. No llegaran a Marron, a menos que el retuviera a los Croven.

    Perry se sent donde estaba y acu el arco con sus pies. Con su mano buena,

    manej el arco torpemente y at una flecha en el arco. Luego estir sus piernas

    hacia afuera, llevando la cuerda hacia atrs y lo liber. Fue un disparo tonto, l

    no haba disparado una flecha con sus pies desde que era un nio tonteando con

    el arco de su padre, pero la flecha vol, forzando a que el Croven volviera a

    esconderse.

    Perry, tu arco!

    Roar quit el carcaj de la espalda de Perry mientras corria. Tom el arco de

    Perry, ensart una flecha y dispar. Perry se lanz a sus pies y retir su cuchillo,

    y se dio cuenta que estaba al revs, Roar con un arco y l con un cuchillo, pero

    estaban movindose. Siguiendo al Croven mientras iban hacia Marron. l se

    L

  • 174

    convirti en los ojos de Roar, observando cuando alguno de los Croven hacia un

    cambio imprudente. Los encontr. Roar dispar.

    Perry sinti movimiento detrs de l y se gir. Una docena de hombres se

    apresuraron hacia ellos. Perry agarr su cuchillo ms fuertemente. Eran

    demasiados y estaban muy cerca. Luego se dio cuenta que no eran Crovens.

    Los hombres de Marron, Roar!

    Roar se gir, sus ojos abiertos, dramticos. Flechas se deslizaron pasndolos,

    volando hacia los Croven. Corrieron, piernas desgarrndose por la ladera. No se

    detuvieron hasta que cruzaron la puerta hacia la corte de Marron.

    Personas lo rodearon, diciendo que los siguieran. Perry hizo lo que dijeron.

    Apenas poda hablar. Camin a rastras por la Caja y por los pasillos de Marron,

    no pensando ms all de mover sus piernas.

    Fue llevado por pesadas puertas de acero hacia un corredor amplio y vaco con

    brillantes pisos de azulejos. Olores repelentes subieron a su nariz. Alcohol.

    Plstico. Orina. Sangre. Enfermedad. Los olores mdicos le recordaban a Mila el

    ao pasado. Pens en Talon, y sus piernas casi lo traicionan.

    Haba llegado hasta aqu. Marron arreglara el Smarteye y l encontrara a Talon.

    Un hombre en bata de mdico le pregunt a Perry algo sobre su mano, palabras

    mezcladas en las que no estaba concentrado. Perry mir a Roar, esperando que

    l supiera la respuesta, cuando un grito rompi en el pasillo.

    Cinder. Roar dijo, pero Perry ya estaba corriendo, empujando a un nudo de

    personas reunidas cerca a una puerta. Escane la habitacin. Particiones de tela

    dividiendo pequeas reas con catres. Cinder desplomado contra la esquina

    lejana, una mirada asilvestrada en sus ojos negros. Su olor nocivo explot en la

    parte posterior de la nariz de Perry, seguido por la helada quemadura de su

    miedo.

    No se me acerquen! Qudense atrs!

    Estaba inconsciente dijo uno de los doctores. Estaba tratando de ponerle

    una intravenosa.

    Cinder les sise maldiciones a ellos.

    Clmate Perry dijo. Reljate, Cinder.

    Necesitamos tranquilizarlo dijo alguien.

    Los ojos de Cinder se movieron por encima de los hombres de Perry y grit:

    Muvanse hacia atrs o los quemar!

  • 175

    El hedor en la nariz de Perry surgi cuando las luces parpadearon y se apagaron.

    Perry pestae ms fuertemente, obligando a que sus ojos se adaptaran, pero no

    era bueno en la oscuridad.

    Sal dijo, extendiendo sus brazos. No poda dejar que Cinder los quemara

    tambin. Roar, scalo.

    Torpe, sintiendo la oscuridad, l y Roar arrearon a todos para que salieran.

    Luego Perry cerr la puerta, recostndose contra ella mientras recuperaba su

    aliento. No poda ver nada. Por largos segundos, todo lo que escuch fueron

    voces apagadas en el corredor. Luego Cinder habl.

    Quin est ah?

    Soy yo, Perry. Perry frunci el ceo. Le haba dicho su nombre hasta ahora?

    Una clida luz se asomaba de debajo de la puerta. Luces de velas en el corredor.

    Suficiente para que la habitacin tenga forma delante de l.

    Te gusta que te hieran? pregunt Cinder. Quieres que queme tu otra

    mano?

    Perry no tena ningn deseo de pelear con l. No pens que Cinder lo tuviera. El

    chico todava estaba recostado contra la esquina, apenas mantenindose

    derecho. Perry camin hacia el cubculo ms cerca a l. Cruji cuando se sent.

    Qu ests haciendo? pregunt Cinder despus de un rato.

    Sentndome.

    Deberas irte, Scire.

    Perry no respondi. No estaba seguro de que pudiera irse. El ltimo trozo de

    fuerza se dren fuera de l, dejando sus msculos entumecidos. El sudor que

    cubri su camisa estaba enfrindose.

    Dnde estoy? pregunt Cinder.

    Donde un amigo. Su nombre es Marron.

    Por qu ests aqu, Scire? Crees que puedes ayudarme? Es eso? l esper

    una respuesta. Cuando Perry no le dio una, Cinder se desliz en el suelo.

    En las dbiles luces, Perry vio que Cinder haba dejado caer su cabeza entre sus

    manos. Su humor se hundi, volvindose fro y oscuro, hasta que hubo una

    oscuridad tan completa y fra que el corazn a Perry comenz a acelerarse.

    Haba algo familiar en eso. Respecto a un temperamento similar.

  • 176

    Deberas solamente dejarme. No ves lo que soy? La voz del chico se quebr,

    y Perry escuch suaves sonidos de sollozo.

    Perry trag el sentimiento en su garganta, mantenindose quieto y callado en la

    camilla mientras sal se mezclaba con todos los olores en la habitacin.

    Lentamente, se dijo a s mismo. Este chico tena una grieta. Una herida que

    estabamuy adentro. Perry saba lo que era. Esto tomara tiempo.

    Puedes puedes mover tus dedos?

    Perry mir su mano.

    No mucho. Pero ser ms fcil cuando la hinchazn se reduzca, creo.

    Cinder dej escapar un gruido.

    Podra haberte matado.

    No lo hiciste.

    Pero podra! Es slo que est dentro de m y luego fuera y las personas se

    mueren, yo lo haca. No quiero ser as. Cinder enterr su cabeza mientras

    lanzaba sollozos fuertes y crudos. Sal. Por favor vete.

    Perry no quera dejarlo as, pero estaba seguro de una cosa: Cinder estaba lleno

    de vergenza. Y l quera eso. Necesitaba volver a hablar con este nio. Perry se

    desliz fuera de la Camilla con pies cautelosos.

    Se ira por ahora, pero regresara.

  • 177

    23

    Aria

    Traducido por flochi

    Corregido por Yosbe

    ria?

    Aria se oblig a salir del sueo ms profundo en el que alguna vez haya estado.

    Parpade hasta que la imagen borrosa se aclar.

    Perry se sent en el borde de la cama.

    Estoy aqu. Marron... l dijo que te dijera.

    Ella supo que l haba llegado all a salvo. Haba estado con Marron cuando

    Slate vino con las noticias. Pero vindolo, se sinti sacudida nuevamente por el

    alivio.

    Te tom tanto tiempo. Pens que los Croven te haban agarrado.

    Sus ojos brillaron con diversin.

    No me extraa entonces que durmieras tan bien.

    Ella sonri. Cuando Slate le haba mostrado la habitacin, haba planeado

    lavarse las manos y descansar hasta que la mano de Perry fuera tratada. Pero no

    haba esperado permanecer despierta cuando vio la cama.

    Ests bien? pregunt ella. El lodo se haba hecho costra a un lado de su

    mandbula. Sus labios estaban secos y agrietados, pero ella no vio lesiones

    nuevas. Cmo est tu mano?

    l levant su brazo. Un yeso blanco se extenda desde sus dedos hasta el codo.

    Es suave por dentro y fro. Me dieron medicinas para el dolor. Sonri.

    Mejor que el Luster.

    Qu hay de Cinder?

    Perry baj la mirada a su yeso, su sonrisa desapareciendo.

    A

  • 178

    Est en la sala mdica.

    Piensan que pueden ayudarlo?

    No lo s. No he dicho nada sobre l, y Cinder no dejar que nadie se acerque.

    Ms tarde ir a verlo. Suspir y se frot los ojos de manera cansina. No

    poda dejarlo all afuera.

    Lo s dijo ella. Ella tampoco podra. Pero tampoco poda negar el peligro de

    traer a Cinder cerca de otras personas. Era un nio, pero ella haba visto lo que

    le hizo a la mano de Perry.

    Perry inclin su cabeza a un lado.

    Le di a Marron el Smarteye. Est trabajando en arreglarlo. Nos avisar cuando

    tenga novedades.

    Lo logramos, aliado dijo ella.

    Lo logramos. Sonri. Fue la sonrisa leonina que ella haba visto solo unas

    cuantas veces. Dulce y atractivo, con una pizca de timidez. Eso le mostr una

    parte de l que ella no conoca. Con el corazn latiendo, baj la mirada y vio que

    se encontraban en la misma cama. Solos.

    l se tens como si acabara de notar lo mismo y entonces su mirada se movi

    rpidamente a la puerta. Ella no quera que se marchara. Finalmente l le estaba

    hablando sin la pizca de enojo entre ellos dos. Sin la ayuda del Luster o el

    parloteo fcil de Roar. Dijo lo primero que se le vino a la mente.

    Dnde est Roar?

    Sus ojos se agrandaron ligeramente.

    Abajo. Puedo ir por l

    No Tan solo me preguntaba si haba regresado a salvo.

    Era muy tarde. l ya haba alcanzado la puerta.

    No tiene ni un rasguo. Dud por un momento. Ir a caerme rendido a

    alguna parte dijo, y se march.

    Por unos cuantos momentos, ella se qued mirando fijamente el lugar donde l

    haba estado. Por qu haba dudado? Acaso haba querido quedarse?

    Se acurruc nuevamente en las clidas mantas. Todava se encontraba en sus

    ropas sucias, pero sinti la presin suave de las vendas en sus pies. Vagamente

    se record preguntndole a Slate sobre su cojera.

  • 179

    Una lmpara en la cabecera iluminaba las paredes de un suave color crema.

    Estaba en una habitacin, cuatro muros slidos alrededor de ella. Estaba tan

    tranquilo. No escuchaba siquiera el susurro del viento, o las campanas de

    Croven, o el sonido de sus pies corriendo. Alz la mirada y vio un techo que

    estaba quieto. Perfectamente quieto. No se haba sentido a salvo desde la ltima

    vez que haba estado con Lumina.

    La cama era baja cerca del suelo y elegante, pero cubierta de un pretencioso

    acero pesado. Un Matisse15 colgaba en una pared, un simple esbozo de un rbol,

    pero las lneas rebosaban de expresin. Sus ojos se entrecerraron. Era un

    Matisse verdadero? Una alfombra oriental desplegaba colores otoales en el

    suelo. Cmo haba hecho Marron para acumular todas estas cosas?

    El sueo lleg, tirando de ella nuevamente. A medida que se quedaba dormida,

    dese otro sueo de Lumina. Uno mejor que el anterior. En este, ella cantara el

    aria favorita de su madre. Entonces Lumina dejara su asiento, subira al

    escenario, y acercara a Aria para un abrazo.

    Estaran juntas de nuevo.

    Cuando volvi a despertar, desenvolvi los vendajes de su pie y se dirigi a un

    bao contiguo, donde se duch por la siguiente hora. Casi llora por la delicia del

    agua caliente cayendo en cascada sobre sus msculos cansados. Sus pies eran un

    desastre. Magullados. Ampollados. Cicatrices de ampollas. Los lav y luego los

    envolvi en toallas.

    Se sorprendi al encontrarse con la cama hecha al regresar a la habitacin. Un

    pequeo bulto de ropa doblada descansaba sobre el edredn, junto con

    pantuflas de suave seda. Una rosa roja se encontraba en la cima de la pila. Aria

    la recogi con cautela y respir la fragancia. Hermoso. Ms suave que el aroma

    de las rosas en los Reinos. Pero las rosas en los Reinos no hacan que el latido de

    su corazn se acelerara. Perry se haba acordado de ella preguntndole por sus

    aromas? Esta era su respuesta?

    Las ropas eran de un blanco puro, el tipo de blanco que no haba visto desde que

    haba dejado Reverie, y mucho ms ajustado que la ropa de camuflaje que haba

    vestido la semana pasada. Se las puso, notando el cambio en las formas de sus

    piernas y pantorrillas. Se haba hecho ms fuerte a pesar de comer tan pocas

    cantidades.

    Escuch un golpe en la puerta.

    15

    Matisse: Pintor francs.

  • 180

    Entre.

    Una mujer joven entr, vestida con un vestido ancho de doctor de color blanco.

    Era llamativa, morena y de piernas largas, con pmulos altos y ojos

    almendrados. Una trenza se entreteja desde su frente, terminando en una

    punta que se balanceaba frente a ella cuando se arrodill en la cama. Deposit

    un estuche de acero y desabroch las gruesas hebillas.

    Soy Rose dijo. Soy una de los doctores de aqu. Estoy aqu para echarle

    otro vistazo a tus pies.

    Otro vistazo. Rose ya la haba atendido cuando ella se haba quedado dormida.

    Aria se sent en la cama cuando Rose desenvolvi las toallas. Los implementos

    mdicos en el estuche de acero eran modernos, similares a los que tenan en el

    compartimiento.

    Ofrecemos servicios mdicos dijo Rose, siguiendo la mirada de Aria. Es

    una de las maneras que Marron sostiene Delphi. Las personas viajan semanas

    para recibir cuidado aqu. Ya se ven mucho mejor. La piel se est cerrando muy

    bien. Esto va a arder por un momento.

    Qu es este lugar? pregunt Aria.

    Ha sido muchas cosas. Antes de la Unidad fue una mina y luego un refugio

    nuclear. Ahora es uno de los nicos lugares para vivir a salvo. Los ojos de Rose

    se movieron rpidamente hacia arriba. Evitamos los problemas con los

    Forasteros la mayor parte del tiempo.

    Aria no pudo decir nada a eso. Haban aparecido heridos, y con canbales

    persiguindolos. Rose tena razn. No haban hecho una entrada precisamente

    correcta.

    Ella observ tranquilamente como Rose aplicaba un gel a los talones de sus pies.

    Una sensacin rgida y fra lleg, seguida por un alivio del dolor que la haba

    atormentado durante una semana. Rose presion un dispositivo que se

    asemejaba a un lector de signos vitales a la mueca de Aria. Ella comprob la

    pequea pantalla en la parte posterior luego de que pitara, frunciendo el ceo.

    Cunto tiempo llevas afuera?

    Ocho Quiero decir diez das respondi, agregando los dos das que haba

    estado inconsciente debido a la fiebre.

    Las cejas de Rose se levantaron con sorpresa.

    Ests deshidratada y desnutrida. Nunca he tratado a un Habitante antes, pero

    hasta dnde puedo decir, tienes todo lo contrario a un buen estado de salud.

  • 181

    Aria se encogi de hombros.

    No siento como si estuviera

    Muriendo.

    No pudo terminar la frase. Nadie estaba ms sorprendido que ella sobre su

    salud. Record yaciendo su cabeza sobre el bolso de Perry en su odisea. Haba

    estado tan cansada y dolorida hasta los huesos. Todava se senta de esa manera,

    como si sus msculos y pies necesitaran sanar, pero ahora ella tena la sensacin

    de que sanaran. Ya no senta calambres, o dolores de cabeza, o la fuerza de la

    enfermedad.

    Durante cunto tiempo habra mantenido la salud? Cunto le tomara arreglar

    el Smarteye y alcanzar a Lumina?

    Rose devolvi el lector al estuche.

    T trataste a Peregrine? pregunt Aria. Con quin llegu? Pudo

    imaginarse con facilidad las ampollas en los huesos slidos de sus nudillos.

    Lo hice. Sanars ms rpido que l. Apoy su mano sobre la tapa abierta,

    lista para cerrarlo. Ha estado aqu antes.

    Aria supo que haba mordido el anzuelo.

    S?

    Hace un ao. Nos volvimos cercanos dijo Rose, sin dejar espacio para

    malentendidos. Al menos, pens que lo hacamos. Lo Scires hacen eso. Saben

    exactamente qu decir y cmo te afecta. Te darn lo que quieres, pero no se

    darn a s mismos. Se alz una manga, mostrando la piel sin marcar alrededor

    de sus bceps. No a menos que seas uno de ellos.

    Eso fue tan abierto de tu parte dijo Aria. No poda evitar imaginar a Perry

    con ella. Hermosa. Un puado de aos ms adulta que Aria y Perry. Sinti su

    rostro volverse caliente pero no pudo evitar hacer la siguiente pregunta.

    Todava lo amas?

    Rose ri.

    Probablemente sea mejor si no contesto eso. Estoy casada y con un hijo.

    Aria mir fijamente el estmago plano de Rose. Siempre haba sido as de

    sincera?

  • 182

    No s por qu me ests contando esto.

    Marron me dijo que te ayudara as que eso es lo que estoy haciendo. Saba en

    lo que me estaba metiendo. Supe que nunca funcionara. Creo que deberas

    saberlo tambin.

    Gracias por la advertencia pero me voy a ir. Adems Perry y yo solo somos

    amigos. Incluso eso es algo dudoso.

    Quiso que te viera primero hasta que se enter que estabas dormida. Me dijo

    que caminaste una semana sobre esos cortes sin gemir una sola vez. No creo que

    haya duda alguna en eso. Rose cerr el estuche con un fuerte chasquido, la

    insinuacin de una sonrisa en sus labios.

    Anda con cuidado, Aria. Y evita estar de pie.

  • 183

    24

    Aria

    Traducido por Yosbe

    Corregido por Mari

    ria sali al pasillo, las palabras de Rose an resonaban en su

    mente. Tapices colgados en paredes lisas, de color turquesa, el

    color recogiendo los exquisitos hilos que tejan una escena de

    batalla antigua. Una alcoba con luz en un extremo tena una estatua de mrmol

    de tamao natural de un hombre y una mujer encerrada, ya sea en una lucha

    feroz o un apasionado abrazo. Era difcil de decir. En el otro extremo del pasillo,

    una escalera con una barandilla dorada que iba hacia abajo. Aria sonri. Todo

    en Delphi vena de diferente tiempo y lugar. La casa de Marron se senta como

    una docena de Reinos al mismo tiempo.

    La voz de Perry emanaba por las escaleras. Por un momento, cerr sus ojos y

    escuch su acento profundo. Incluso entre los Forasteros, tena una distintiva,

    apresurada manera de hablar. Hablada de su casa, el Valle Tide. De sus

    preocupaciones acerca de las tormentas ter y las incursiones de otras tribus.

    Para alguien que raramente deca algo, era un hablador irresistible. Conciso

    pero seguro. Despus de unos pocos minutos, sacudi su cabeza a su propio

    espionaje descarado.

    Las escaleras la llevaron de vuelta a la sala con los sofs. Roar se sentaba en uno,

    Perry tumbado en otro. Marron encaramado con Roar, una redondeada pierna

    sobre la otra. No vio a Cinder ero eso no la sorprendi. Perry dej de hablar y se

    incorpor cuando la vio. Trat de no pensar en lo que eso significaba, que no

    quiso continuar en su presencia.

    Usaba nueva ropa como ella. Una camisa color arena. Pantalones de cuero que

    eran ms negros que marrones y que no estaban parchados y reparchados. Su

    cabello estaba hacia atrs y brillaba bajo las luces. Golpeaba los dedos de su

    mano buena en contra de su yeso. l no estaba mirando hacia ella

    intencionadamente.

    Marron se acerc y tom sus manos en las de l, la accin tan llena de afecto que

    Aria no se pudo alejar. El usaba lo que Aria solo poda llamar una camisa tipo

    A

  • 184

    pijama de hombre, un ridculo affair de terciopelo color burdeos, ajustado y

    amarrado con una faja de raso negro.

    Ah dijo l, con sus mejillas ensanchndose en una sonrisa Las recibiste.

    No quedan mal, por lo que veo. Tengo otra ropa que estn preparando para ti,

    querida. Pero esta parece bien por ahora. Cmo estas, cario?

    Bien. Gracias por esto. Y por la rosa aadi, dandose cuenta que haba

    venido de Marron, junto con la ropa.

    Marron se inclin, dndole a sus manos un apretn.

    Un pequeo regalo para una gran belleza.

    Aria sonri nerviosamente. En Reverie, ella no era nada inusual.

    Solo su voz se distingua del resto. Ser valorada por algo en lo que ella no haba

    tenido voz ni voto pareci extrao, pero tambin se senta bien.

    Deberamos comer? pregunt Marron. Tenemos mucho que discutir y

    debemos llenar nuestros estmagos mientras lo hacemos. Estoy seguro que

    deben estar bastante hambrientos.

    Lo siguieron en un comedor tan esplndidamente decorado como el resto de

    Delphi. Las paredes estaban cubiertas de tela carmes y oro y colgaban hasta el

    techo con retratos al leo. La luz de las velas atrapadas en cristal y plata,

    llenando la habitacin con luz brillante. La opulencia envi una punzada de

    dolor a travs de ella. Le recordaba la Casa de la pera.

    He negociado durante toda mi vida por estos tesoros dijo Marrn a su lado.

    Sin embargo, las comidas deben ser veneradas, no te parece?

    Roar sac una silla para ella mientras Perry se dirigi al otro lado de la mesa

    rectangular. Apenas se haban sentado cuando gente lleg para verter agua y el

    vino. Estaban bien vestidos y arreglados meticulosamente.

    Aria estaba comenzando a ver lo que Marron haba hecho en su recinto.

    El trabajo a cambio de seguridad. Pero la gente que le servan no pareca

    angustiada. Todo el mundo que haba visto dentro de las paredes Marron

    pareca sano y contento. Y leal, al igual que Rose.

    Marron levant su vaso, sus suaves dedos enjoyados abanicndose como las

    plumas de un pavo real. Aria bloqueada en un destello de color azul. Marron

    llevaba el anillo con la piedra azul que Perry haba escondido. Aria sonri para

    sus adentros.

    Debe dejar de hacer suposiciones acerca de rosas y anillos.

  • 185

    Por el regreso de viejos amigos y por la inesperada pero ms que bienvenida

    nueva amiga.

    La sopa fue llevada, el olor despertando su apetito. Los otros empezaron a

    comer, pero ella dej su cuchara. Era vertiginoso, ir de el duro mundo exterior,

    del corre-corre de sus vidas, a este banquete brillante. Tendra que haberse

    ajustado ms rpido, despus de haberse fraccionado travs de los Reinos toda

    su vida. Sin embargo, sabore el momento, a pesar de su extraeza, apreciando

    todo lo que ella vea por delante.

    Estaban a salvo. Tenan cobijo. Tenan comida.

    Agarro la cuchara de Nuevo, agradeciendo el peso de ella en su mano. Cuando

    tom el primer sorbo, el sabor estall como pequeos fuegos artificiales en su

    lengua. Haba pasado mucho tiempo desde que habia comido algo rico. La sopa,

    una mezcla cremosa de setas, estaba deliciosa.

    Mir a Perry. Se sentaba a la cabecera de la mesa, junto a Marron.

    Esper encontrarlo fuera de lugar. El perteneca a los bisques; saba eso con

    certeza. Pero el luca cmodo. Afeitado, los ngulos de su mandbula y nariz

    parecan ms ntidos, su brillantes ojos verdes, capturando la luz de las velas de

    la lmpara de araa encima.

    Hizo una sea a uno de los sirvientes.

    Dnde encontraste morillas esta poca del ao?

    Las cultivamos aqu dijo el joven hombre.

    Estn muy buenas.

    La mirada de Aria cay en la sopa. l saba que haba morillas en el mismo. Ella

    haba saboreado setas, pero l los identific con exactitud. El olfato y el gusto

    son sentidos relacionados. Record a Lumina dicindole esto una vez. Eran los

    ltimos sentidos que se incorporarn a los Reinos despus de la vista, el odo y

    el tacto. El olfato es el sentido ms duro de replicar virtualmente.

    Mir de nuevo a Perry, viendo como sus labios se cerraban sobre la cuchara. Si

    su sentido del olor era tan fuerte, era su sentido del gusto ms intenso

    tambin? Por alguna razn, el pensamiento la hizo ruborizar. Aria tom unos

    pocos sorbos de agua, escondiendo su cara con el cristal.

    Marron ha estado trabajando en tu Smarteye dijo Perry. Lo estaba llamando

    Smarteye. No un aparato. No un dispositivo ocular.

  • 186

    Desde el minuto en que me lo dio. Est en gran parte intacto, por lo que

    podemos decir hasta ahora. Estamos trabajando para restaurar la energa al

    mismo, delicadamente sin activar una seal de localizacin, pero lo

    conseguiremos. Sabr cunto tiempo debe tomar pronto.

    Debera haber dos archivos dijo Aria. Una grabacin y un mensaje de mi

    madre.

    Si pueden ser encontrados, los encontraremos.

    Por primera vez, Aria sinti esperanza. Verdadera esperanza de que podra

    alcanzar a Lumina. Que Perry encontrara a Talon. Perry se encontr con su

    Mirada y sonri. La senta tambin.

    No s cmo puedo agradecerte dijo ella a Marron.

    Me temo que no todo son buenas noticias. Restaurar el poder ser la parte

    fcil. Conextar el ojo con los Reinos para contactar a tu madre ser muchsimo

    ms difcil. Marron lanz una mirada de disculpa hacia ella.He tratado de

    abrir una brecha en los protocolos de seguridad de los Reinos antes. Nunca lo he

    logrado, pero nunca he tratado con un Smarteye o con un Habitante antes.

    Aria se haba preocupado por esto. Hess haba seguramente bloqueado su

    acceso a los Reinos, pero ella esperaba que el archivo de Songbird podra

    ayudarlos a alcanzar a Lumina.

    Marron hizo preguntas sobre el Compartimiento mientras iban de la sopa carne

    guisada en salsa de rico vino. Aria explic cmo la mayora de todo, desde la

    produccin de alimentos hasta el reciclaje de su aire y el agua, era automtico.

    La gente no trabaja? pregunt Roar.

    Slo la minora lo hace en el mundo real. Aria mir a Perry, en busca de

    signos de disgusto, pero l estaba metido en su comida. Una comida como esta

    tena que ser una rareza para l, no slo algo que l haba extraado en su viaje.

    Les cont acerca de la pseudo-economa, donde la gente acumulaba riqueza

    virtual, pero que haban mercados negros y hackers.

    Nada de eso cambia lo que sucede en el mundo real. Aparte de los cnsules,

    toda persona tiene derecho a la misma vivienda, ropa y dieta.

    Roar se inclin sobre la mesa y le sonri seductoramente, su pelo negro cayendo

    en sus ojos.

    Cuando dices que todo sucede en los Reinos, quieres decir todo?

    Aria se ri nerviosamente.

  • 187

    S. Especialmente eso. No hay riesgos en los Reinos.

    La sonrisa de Roar se ampli.

    Solo piensas en ello y pasa? Y se siente de verdad?

    Por qu estamos hablando de esto?

    Necesito un Smarteye dijo.

    Perry puso los ojos en blanco.

    No hay manera de que sea lo mismo.

    Marron aclar su garganta. Su cara se puso un poco roja. Aria saba que ella

    tambin. No saba si era lo mismo, la vida real o los Reinos, pero no les iba a

    decir eso.

    Qu paso con los Croven? pregunt, ansiosa por cambiar de tema.

    Seguramente ahora haban desaparecido.

    Mir alrededor de la mesa. Nadie respondi. Finalmente Marron limpi su boca

    perfectamente con una servilleta y habl.

    Todava estn congregados en la meseta, segn lo que podemos decir. Matar a

    un Lord de la Sangre es una ofensa grave, Aria. Ellos se quedarn tanto tiempo

    como les sea posible.

    Hemos asesinado a un Lord de la Sangre? pregunt, sin poder creer que

    acababa de utilizar la palabra asesinar.

    Los ojos verdes de Perry vieron hacia arriba.

    Es la nica manera de explicar su cantidad. Y yo lo hice, Aria. No t.

    Por lo que ella hizo. Porque haba dejado la podrida cueva y se haba ido en

    busca de bayas.

    As que estn esperando?

    Perry se sent en su silla, con la mandbula apretada.

    S.

    Estamos seguros aqu, te lo garantizo dijo Marron. La pared es de

    cincuenta metros en el punto ms bajo, y tenemos arqueros apostados da y

    noche. Van a cuidar que los Croven se acerquen demasiado. Y pronto el clima

    cambiar. Con el fro y las tormentas de ter, los Croven saldrn en busca de

    refugio. Esperemos que suceda antes de que hagan algo imprudente.

  • 188

    Cuntos son? pregunt ella.

    Cerca de cuarenta dijo Perry.

    Cuarenta? Ella no poda creerlo. Cuarenta canbales detrs de l?

    Durante varios das, ella haba imaginado llegar a su madre en Bliss. Se imagin

    a Lumina enviando un Flotante para ella. Con las imgenes de Soren, habra

    limpiado su nombre de toda culpa y empezara de nuevo en Bliss. Pero qu

    pasa con Perry? Sera capaz de dejar la casa de Marron? Si lo haca, tendra

    que siempre escapar de los Croven?

    Marron sacudi su cabeza mirando el vino.

    En estos tiempos difciles, a los Croven les va bien.

    Roar asinti.

    Destruyeron a los Blackfins unos meses atrs. Son una tribu al oeste de aqu.

    Haban sufrido unos cuantos aos de vacas flacas, como la mayora. Luego

    llegaron las tormentas de ter y golpearon su recinto directamente.

    Estuvimos all dijo Perry, mirndola. Era el lugar con el techo roto.

    Aria trag fuerte, imaginando el poder de la tormenta que haba demolido aquel

    lugar. Perry haba encontrado las botas y el abrigo all. Ella se haba puesto la

    ropa de los Blackfins durante varios das.

    Se llevaron un golpe cruel dijo Perry.

    Asi es acord Roar. Perdieron la mitad de su gente en la tormenta en un

    da. Lodan, su Lord de la Sangre, le envi un mensaje a Vale, ofrecindole

    comprometerse lo que quedaba de su tribu a los Tides. Esta es la mayor

    vergenza para un Lord de Sangre, Aria. Hizo una pausa, sus ojos oscuros

    viendo a Perry.

    Vale rechaz la oferta. Aleg que no poda tomar ms bocas hambrientas.

    Perry luca herido. Vale no me lo dijo.

    Por supuesto que no Perry. Hubieses apoyado su decisin?

    No.

    Lo que he escuchado continu Roar. Lodan estaba yendo hacia los Horns.

    Hacia Sable? pregunt Marron.

    Roar asinti.

  • 189

    Hay un lugar del que la gente habla le dijo a Aria. Un lugar libre de ter.

    Lo llamaban el Perpetuo Azul. Algunos dicen que no es real. Solo un sueo de

    un cielo claro. Pero de vez en vez, la gente susurra sobre l.

    Roar mir a Perry.

    Hay ms ruido del que alguna vez he escuchado all afuera. La gente dice que

    Sable lo ha descubierto. Lodan estaba convencido.

    Perry se inclin hacia delante. Pareca a punto de saltar de su silla.

    Tenemos que averiguar si es cierto.

    Las manos de Roar se asentaron en su cuchillo.

    Si voy hacia Sable, no ser para hacer preguntas sobre el Perpetuo Azul.

    Si vas a Sable, ser para liberar a mi hermana como deberas hacerlo.

    El tono de Perry se haba puesto fro. Los ojos de Aria iban de Roar a Perry.

    Qu paso con los Fins? pregunt Marron. Calmadamente cort su carne en

    un perfecto cuadrado, como si no tuviera idea de la repentina tensin en la sala.

    Roar tom un largo trago antes de hablar.

    Los Fins estaban ya dbiles cuando la enfermedad los golpe abiertamente.

    Luego los Croven llegaron y tomaron los chicos ms fuertes en su redil. El

    resto. . . bueno, hicieron lo que los Croven hacen.

    Aria baj la mirada. La salsa en el plato haba empezado a parecer demasiado

    roja.

    Terrible dijo Marron, empujando su plato. Las cosas de las pesadillas.

    l le sonri. Pront dejars esto atrs, querida. Perry me dijo que tu mam es

    uan cientfica. Qu clase de investigaciones hace?

    Gentica. No s mucho ms que eso. Trabaja para el comit que supervisa

    todos los Compartimientos y los Reinos. La Junta Central Gubernativa. Es

    investigacin de alto nivel. No le est permitido hablar de ello. Aria estaba

    avergonzada por la forma en que sonaba. Al igual que su propia madre no poda

    confiar en ella la informacin. Ella es muy dedicada. Se fue a trabajar a otro

    Compartimiento hace unos meses aadi, sintiendo la necesidad de decir algo

    ms.

  • 190

    Tu madre no est en Reverie? pregunt Marron.

    No. Ella tena que ir a Bliss para hacer unas investigaciones.

    Marron puso su copa de vino tan rpido que se derram por los bordes del

    cristal, empapando el mantel de la mesa color crema.

    Qu pasa? pregunt Aria.

    El anillo de Marron centelle rojo y azul mientras agarraba los brazos de su silla.

    Hay rumores de los comerciantes que vinieron la semana pasada. Es solo un

    rumor, Aria. Has escuchado lo que dijo Roar sobre el Perpetuo Azul. La gente

    habla.

    El cuarto giraba alrededor de ella.

    Cul es el rumor?

    Siento decirte esto. Bliss fue golpeado por una tormenta de ter. Dicen que

    fue destruido.

  • 191

    25

    Peregrine

    Traducido por Liseth_Johanna

    Corregido por Yosbe

    erry estaba fuera de la puerta de Aria, sus pulmones

    bombeando aire como un fuelle.

    Haba mucho que poda gustar de la casa de Marron. La comida. Las camas. La

    comida. Pero todas las puertas y paredes le daban un pattico campo de humor.

    Pens en todas las veces de la semana pasada que haba querido un descanso.

    Slo una hora sin respirar el dolor de Aria, o el de Roar. Sin embargo, aqu

    estaba, prcticamente olfateando bajo la puerta de Aria.

    No consigui nada. Perry puso su oreja en la madera. No le fue mejor.

    Maldiciendo bajo su aliento, baj trotando las escaleras. Entr a una habitacin

    en el primer piso, desnuda salvo por una enorme pintura que luca como un

    salpicado accidental, y la pesada puerta de acero de un ascensor. Perry presion

    los botones. Se pase hasta que la puerta se abri. No haba botones dentro.

    La caja de acero bajaba solo a un lugar. Marron lo llama el Navel16.

    Diez segundos adentro y empez a sudar. Continu el descenso, ms y ms

    abajo, imaginando todos los pasos que haba dado para escalar la montaa al

    revs. El ascenso ralentiz y se detuvo, aunque su estmago sigui dando

    vueltas por un momento o dos. l record la sensacin de su primera visita. Una

    difcil de olvidar. Finalmente, la puerta se abri.

    Un olor tan hmedo y denso como el respirar suciedad, le lleg. Estornud unas

    cuantas veces, caminando a zancadas por el amplio corredor, hacia la fuente de

    luz al final. Unas cajas estaban apiladas junto a las paredes. Incluso arriba,

    estaba llenas de cosas raras. Polvorientos jarrones y sillas. Un brazo de maniqu.

    Una delgada pintura de papel con imgenes de flores de cerezo. Un arpa sin

    cuerdas. Una caja de madera llena de pomos, bisagras y llaves.

    16

    Navel: Se traduce como ombligo.

    P

  • 192

    l haba explorado cada una de esas cajas la ltima vez que haba venido. Como

    todo la casa de Marron, los pedazos y piezas acumulados en el Navel le haban

    enseado acerca del mundo antes de la Unidad. Una palabra que Vale haba

    descubierto aos antes de l, en las pginas de los libros.

    Perry sigui el desorden hasta el final del corredor, asintiendo hacia Roar y

    Marron mientras entraban a la gran habitacin. Un banco de computadoras

    ocupaba un costado. La mayora eran viejas, pero Marron tena unas cuantas

    piezas de equipos de Habitantes, pulcros como el Smarteye de Aria. Haba una

    pantalla del tamao de la pared, como en la habitacin comn de arriba. La

    imagen que vio en ella era la de la meseta que haban cruzado antes de la escala

    final a la casa de Marron. Los colores eran raros y la imagen se vea opaca, pero

    reconoci las figuras encapadas movindose alrededor de las tiendas.

    Tengo una micro-cmara puesta dijo Marron desde un escritorio de madera.

    Control las imgenes en la pantalla de la pared con una delgada paleta

    controladora. El Smarteye de Aria estaba en el escritorio de l, sobre un grueso

    tablero negro que luca como una pieza de granito. No durar mucho con el

    ter, pero nos ayudar a ver lo que estn haciendo hasta entonces.

    Se estn acomodando para quedarse, eso es lo que estn haciendo dijo Roar.

    Se sent en uno de los sillones, sus pies sobre una pequea mesa. Hay otros

    diez ms desde la ltima cuenta, dira yo. Finalmente tienes a una tribu

    siguindote, Per.

    Gracias, Roar. Pero no es lo que yo quera. Perry suspir. Los Croven algn

    da se iran? Cmo iba l a salir de aqu? Marron adivin sus pensamientos.

    Perry, hay viejos tneles que van ms profundo en la montaa. La mayora no

    se pueden atravesar, pero puede que encontremos uno que est en pie.

    Conseguir que los exploren en la maana.

    Perry saba que Marron haba querido ser tranquilizador, pero solo lo haca

    sentir peor por todos los problemas que estaba creando. Y, tneles? Le

    aterraba pensar en irse de esa forma. El solo estar en esta habitacin lo estaba

    haciendo sudar. Pero, a menos que los Croven se rindieran y se fueran, l no

    poda pensar en otra forma de salir de Delphi.

    Cules son las noticias respecto al Smarteye?

    Los dedos de Marron se deslizaron por la paleta. La imagen en la pantalla

    cambi a una serie de nmeros.

    Estimo que podra descifrarlo y hacerlo funcionar en ocho horas, doce

    minutos y veinte nueve segundos.

    Perry asinti. Lo tendra en algn momento de la noche de maana.

  • 193

    Perry, incluso si consigo encenderlo, creo que los dos deberan estar

    preparados para cualquier resultado. Los Reinos estn incluso mejor protegidos

    que sus Compartimentos. Escudos de energa y paredes no son nada en

    comparacin. Puede que no haya nada que pueda hacer para conectarte con

    Talon. O enlazar a Aria con su madre.

    Tenemos que intentarlo.

    Lo haremos. Haremos lo mejor que podamos.

    Perry inclin la cabeza hacia Roar.

    Te necesito. Roar lo sigui sin hacer preguntas. Le explic lo que quera en

    el ascensor.

    Pens que ya habas ido con ella dijo Roar.

    Perry se qued mirando las puertas de metal.

    No lo he hecho lo hice, pero no la vi.

    Roar ri.

    Y quieres que yo vaya?

    S. T, Roar. Iba a tener que explicar que Aria hablaba con l ms

    fcilmente?

    Roar se recost contra el ascensor y se cruz de brazos.

    Recuerdas esa vez que yo estaba intentando hablar con Liv y me ca del

    techo?

    En el apretado elevador, no pudo escapar de captar el cambio en el

    temperamento de Roar. El aroma de la nostalgia. l siempre haba esperado que

    Roar y Liv superaran su flechazo, pero siempre haban estado envueltos el uno

    en el otro.

    Estaba hablando con ella a travs de ese hueco en las vigas, recuerdas eso,

    Perry? Ella estaba en el desvn y acababa de llover. Perd el equilibrio y me ca.

    Recuerdo que huiste de mi padre con tus pantalones alrededor de tus tobillos.

    Cierto. Los romp con una teja en el descenso. No creo que alguna vez haya

    visto a Liv rerse tanto. Casi me hizo querer dejar de correr solo para verla as.

    Escucharla fue muy bueno, sin embargo. El mejor sonido en el mundo, la risa de

    Liv. La sonrisa de Roar se desvaneci tras un momento. l era rpido, tu

    padre.

  • 194

    Era ms fuerte que rpido.

    Roar no dijo nada. Saba cmo haba sido crecer para Perry.

    Haba algn punto con esa historia? Perry sali tan pronto como las

    puertas del ascensor se abrieron. Vas a ir?

    Cete de tu propio tejado, Perry dijo, mientras la puerta se cerraba.

    El ascensor fue de vuelta al Navel, llevndose consigo el sonido de la risa de

    Roar.

    Aria estaba sentada en el borde de la cama cuando Perry entr a su habitacin.

    Sus brazos estaban cruzados en lo bajo, sobre su estmago. Solo la lmpara

    pequea junto a la cama estaba encendida. La luz dejaba ver la sombra en un

    perfecto tringulo, cayendo a travs de sus brazos cruzados. La habitacin

    contena su perfume. Violetas de primavera. La primera flor. l se podra haber

    perdido en ese aroma si no fuera por la frialdad del temperamento de ella.

    Perry cerr la puerta detrs de s. Esta habitacin era ms pequea que la que le

    haban dado para compartir con Roar. No vio lugar en el cual sentarse ms que

    la cama. No que sintiera ganas de sentarse. Pero tampoco quera quedarse de

    pie junto a la puerta.

    Ella lo mir, sus ojos hinchados por las lgrimas derramadas.

    Marron te envi de nuevo?

    Marron? No no lo hizo. No deba haber venido. Por qu haba cerrado la

    puerta como si quisiera quedarse? Ahora, irse resultara extrao.

    Aria limpi las lgrimas de su rostro.

    Esa noche en Reverie? Yo estaba intentando descubrir si ella tena razn. El

    vnculo con Bliss estaba cado, y yo estaba tan preocupada. Cuando vi el mensaje

    de ella, pens que estaba bien.

    Perry se qued mirando al espacio vaco junto a ella. A solo cuatro pasos de

    distancia. Cuatro pasos que parecan casi dos metros. Los dio como si fuera a

    lazarse de un acantilado. La cama se meci cuando se sent. Que estaba mal en

    l?

    Se aclar la garganta.

    Solo eran rumores, Aria. Los Auds solo riegan cosas.

    Podra ser verdad.

  • 195

    Pero tambin podra ser falso. Quiz solo parte de ello est destruido. Cmo

    la cpula esa noche? Fue aplastada en donde estaba.

    Ella se volvi hacia la pintura en la pared, perdida en sus pensamientos.

    Tienes razn. Los Compartimientos estn construidos para derribarse por

    partes. Hay formas de contener el dao.

    Ella apart el cabello de su oreja.

    Slo quiero saberlo. No siento como si ella ya no estuviera pero, qu si es

    as? Qu si debiera estar llorndola en este momento? Qu si lo hago y no est

    muerta? Tengo tanto miedo de hacer suposiciones equivocadas. Y odio no poder

    hacer nada al respecto.

    l se arrodill y empuj el borde de su yeso.

    Esto es lo que has sentido acerca de Talon. No es as?

    l asinti.

    S dijo. Exactamente. Haba estado evadiendo el miedo de estar

    haciendo todo en vano. De que Talon se hubiera ido. No se haba permitido a s

    mismo pensar en eso. Qu si Talon haba muerto por l? En dnde estaba

    Talon? Perry saba que ella entenda. La Habitante saba cmo se senta la

    tortura de amar a alguien que estaba perdido. Quiz perdido para siempre.

    Marron dijo que tendr los archivos y el vnculo para maana.

    Maana dijo ella.

    La palabra colg en el silencio de la habitacin. Perry inhal una lenta

    respiracin, hacindose del coraje para decir lo que haba querido decir por

    das. Todo poda cambiar cuando arreglaran el Smarteye. Esta poda ser su

    ltima oportunidad para decrselo.

    Aria todos se sienten perdidos y dbiles. Es cmo acta una persona lo que

    la hace diferente. Estos ltimos das sigues adelante a pesar de eso. A pesar de

    no conocer t camino a pesar de m.

    No estoy segura si eso fue un cumplido o una disculpa.

    l le ech un vistazo.

    Ambas cosas. Yo podra haber sido ms amable contigo.

    Podras, al menos, haber dicho un poco ms.

  • 196

    l sonri.

    No s sobre eso.

    Ella ri y luego sus ojos se volvieron serios.

    Yo tambin podra haber sido ms amable.

    Ella se escabull contra el cabecero. Su oscuro cabello cay recto sobre sus

    hombros, enmarcando su pequea barbilla. Sus rosados labios se curvaron en

    una suave sonrisa.,

    Te perdonar con dos condiciones.

    Perry se apoy en su brazo bueno y le rob una mirada. Su cuerpo era para ser

    vestido con ropa apretada, no con camuflaje. Se sinti culpable por mirar, pero

    no pudo evitarlo.

    S? Cules son?

    Primero, dime cul es tu temperamento en este momento.

    l cubri su jadeo sorprendido con una tos.

    Mi temperamento? No haba manera de que esto fuera una buena idea.

    Busc una forma gentil de decir que no. Podra intentarlo dijo tras un

    momento y luego desliz una mano por su cabello, sorprendido ante lo que se

    acababa de acordar.

    De acuerdo Juguete con el borde su yeso. Los aromas, como yo los

    entiendo, son ms que olores. Tienen pesos y temperaturas algunas veces.

    Tambin colores. No creo que sea as para los dems. Mi lnea de sangre por el

    lado paterno es fuerte. Pbleme la lnea ms fuerte de los Scires.

    Se detuvo, sin querer sonar jactancioso. Se dio cuenta de que sus msculos

    estaban apretadamente flexionados.

    Entonces, mi temperamento justo ahora probablemente es fro. Y pesado. Eso

    es lo que expresa ms o menos. Es oscuro y grueso, como una piedra. Como el

    aroma que sale de una roca hmeda.

    l la mir. Ella no lucia como si quisiera rer, as que continu.

    Habra ms. La mayor parte del tiempo, muchas veces hay unos cuantos

    aromas en un temperamento. Los temperamentos nerviosos son aromas secos.

    Cmo hojas de laurel? Algo brillante y cosquilloso como eso? Los

  • 197

    temperamentos nerviosos son difciles de ignorar. As que habra algo de eso

    probablemente.

    Por qu ests nervioso?

    Perry sonri hacia su yeso.

    Esa pregunta me pone nervioso. Se oblig a mirarla. Mirarla tampoco estaba

    funcionando, as que enfoc su mirada en la lmpara. No puedo hacer esto,

    Aria.

    Ahora tienes una idea de cmo se siente. Cun expuesta me siento a tu

    alrededor.

    Perry ri.

    Eso fue astuto de tu parte. Quieres saber de qu estoy nervioso ahora? De

    que tienes una segunda condicin.

    No es una condicin. Es ms una peticin.

    Cada parte de l se apret, esperando por lo que ella estaba por decir.

    Aria subi las cobijas sobre ella, abrazndose a ella.

    Te quedars? Creo que dormira mejor si te quedaras aqu esta noche.

    Entonces podramos extraarlos juntos.

    Su impulso era aceptar. Ella estaba hermosa sentada contra el cabecero, su piel

    luciendo ms suave que las sabanas sobre ella. Pero Perry dud. Dormir era la

    cosa ms peligrosa que un Scire poda hacer con otra persona. Los

    temperamentos se mezclaban en la armona del sueo. Se enredaban, formando

    sus propios lazos. Los Scires se rendan de aquella forma, como haba pasado

    con l y Talon.

    No saba qu pensaba de esto solo ahora, pero no necesitaba preocupase. Los

    Scires raras veces se rendan a alguien fuera de su Sentido. Adems, haba

    estado durmiendo a metros de ella por ms de una semana. Qu diferencia

    hara otro da?

    Los ojos de Perry parpadearon a la suave alfombra, luego de vuelta a Aria.

    Estar justo aqu.

  • 198

    26

    Aria Traducido por Malu Cullen

    Corregido por Yosbe

    arron tena una cuenta regresiva funcionando para cuando

    podan cargar de forma segura su Smarteye. l se lo

    mostr a Aria en la maana, cuando la llev al Navel.

    Siete horas, cuarenta y tres minutos, y doce segundos.

    Era un estimado, pero Aria saba lo suficiente sobre Marron para tomar los

    nmeros por su valor. La habitacin estaba libre y fra comparada al resto de

    Delphi. Una coleccin de equipos de computadoras. Un escritorio y un sof.

    Tena un aire sagrado. Tena la impresin de que nadie vena aqu abajo excepto

    Marron. Aria not un jarrn de rosas puesto en una mesita de caf.

    Te gust la otra entonces dijo Marron, radiante, luego tranquilamente se

    puso a trabajar en su Smarteye hacia su escritorio.

    Aria se sent en el sof, su estmago virando de los nervios. No poda apartar

    sus ojos de los nmeros en las pantallas de la pared. Estaban an las

    grabaciones de Ag 6 en el Ojo? Estaba el archivo Songbird? Sera capaz de

    encontrar a Lumina y Talon? Solo una hora haba pasado cuando Marron la

    invit a caminar en el exterior. Ella estuvo de acuerdo en seguida. Sus pies

    estaban aun adoloridos, pero se volvera loca all abajo sola. El tiempo nunca

    haba avanzado ms lento.

    Busc a Perry mientras se movan por los pasillos del Delphi. Se mantuvo atenta

    escuchando el firme ritmo de la respiracin de l durante la noche. Pero cuando

    ella despert esa maana, l no haba estado ah.

    Aria not inmediatamente un cambio en el patio mientras caminaba afuera con

    Marron. Solo unas pocas personas se movan por ah, comparado con el ajetreo

    que haba visto cuando haba entrado alterada con Cinder.

    M

  • 199

    Dnde estn todos? Aria mir hacia el cielo. Lo haba visto mucho peor que

    los venosos flujos de arriba.

    La expresin de Marron se puso grave. Ella enlaz su brazo a travs del suyo

    mientras continuaban por el camino de adoquines.

    Tuvimos un cruce de unas pocas flechas sobre el muro ms temprano esta

    maana con los Croven. Unos descuidados tiros disparados antes del amanecer.

    Destinados a infundir miedo ms que nada. En eso, tuvieron xito. Esperaba

    que se hubieran relajado por ahora, pero parece

    Marron fue apagndose mientras miraba hacia Delphi. Rose y Slate se

    apresuraban hacia ellos, la oscura trenza de Rose balancendose detrs de ella.

    Estaba hablando antes de siquiera detenerse.

    El chico, Cinder, se ha ido.

    Se fue por la puerta este aadi rpidamente Slate. Pareca furioso consigo

    mismo. Ya estaba afuera cuando la torre lo not.

    El brazo de Marron se tens alrededor del suyo.

    Esto es intolerable bajo las circunstancias. No puede pasar. Quin estaba en

    ese puesto? Dio zancadas con Slate, aun despotricando.

    Aria no poda creerlo. Despus de todo, despus de traerlo aqu, Cinder se

    haba ido?

    Lo sabe Perry? le pregunt a Rose.

    No, no lo creo. Rose apret sus labios en desaprobacin. Luego rod sus

    ojos. Deberas comprobar el techo primero. Ah es donde est normalmente.

    Gracias dijo Aria, y luego corri por el Delphi.

    Rose grit detrs de ella, bromeando:

    Parece que tus pies estn sanando!

    Aria tom el elevador hacia la cima del Delphi y camin hacia el techo, un

    extenso tramo de cemento con solo una barandilla de madera enmarcando el

    permetro.

    Perry se sentaba contra eso, con la vista arriba hacia el ter, su brazo herido

    apoyado sobre sus rodillas. Sonri cuando la vio y camin a zancadas.

  • 200

    Cuando la alcanz, su sonrisa cay.

    Qu pas?

    Cinder no est. Se fue. Lo siento, Perry.

    Su rostro se tens, luego mir hacia otro lado y se encogi de hombros.

    Est bien. Ni siquiera lo conoca. Estuvo callado por un momento. Ests

    segura de que se fue? Lo buscaron?

    S. Los guardias lo vieron irse.

    Caminaron hacia el borde del techo. Perry apoy sus brazos sobre la barandilla,

    perdido en pensamientos mientras miraba a travs de los rboles. Aria

    contempl la larga amplitud del muro, la amplia curva alrededor de Delphi. Vio

    la puerta por donde haba atravesado corriendo solo ayer, y las torres,

    equitativamente espaciadas alrededor del permetro. Algunos setenta pies por

    debajo, los corrales de animales y jardines creaban cuidadosos patrones

    geomtricos en el patio. Ella acababa de estar all.

    Quin te dijo que estaba aqu arriba? pregunt Perry. La decepcin se

    haba desvanecido de su rostro.

    Rose. Aria sonri. Me dice un montn de cosas.

    l se encogi.

    Lo hace? Qu dijo? No, no me digas. No quiero saberlo.

    Realmente no quieres saberlo.

    Ahh... eso es cruel. Ahora ests simplemente patendome mientras estoy

    tirado en el piso.

    Ella se ri y luego cayeron en la tranquilidad otra vez. El silencio entre ellos se

    senta bien.

    Aria dijo l despus de un momento. Quera esperar por el Smarteye

    contigo pero no puedo quedarme en el Navel. No por mucho. Me pone

    nerviosito estar as de profundo bajo tierra.

    Te pone nerviosito? Para una letal criatura, a veces l usaba palabras que a

    ella le parecan absolutamente infantiles.

    Agitado? Cmo que no puedes estar quieto?

  • 201

    Ella sonri.

    Puedo esperar aqu arriba contigo?

    Si dijo l, sonriendo. Estaba esperando eso. Pas sus piernas por debajo

    de la barandilla de madera, dejndolas colgar sobre el borde. Aria se sent de

    piernas cruzadas a su lado.

    Este es mi lugar favorito en Delphi. Es el mejor puesto para leer el viento.

    Ella cerr sus ojos mientras una brisa pasaba barriendo, buscando a lo que l se

    refera. Oli humo y pino en el fro viento. La piel a lo largo de sus brazos se

    puso de gallina.

    Cmo estn tus pies? pregunt l.

    Estn an un poco adoloridos, pero mucho mejor dijo ella, conmovida por la

    simple pregunta. Con l, no era una pequea charla. Siempre estaba cuidando

    de las personas. Talon es afortunado de tener a un to como t dijo ella.

    l sacudi su cabeza.

    No. Es mi culpa que se lo hayan llevado. Solo estoy tratando de arreglarlo. No

    tengo opcin.

    Por qu?

    Se lo debo. Hay una unin entre nosotros a travs de nuestro temperamento.

    Siento lo que l siente. No es que simplemente lo intuya. Lo mismo para l.

    No poda imaginarse estar vinculada con una persona de esa manera. Pens en

    lo que ambos, Roar y Rose, haban dicho sobre los Scires mantenindose con su

    especie.

    Perry se inclin hacia delante, cruzando sus brazos sobre la barandilla.

    Estando lejos de l, es como si una parte de mi se hubiera ido.

    Lo encontraremos, Perry.

    l apoy su barbilla sobre la barandilla.

    Gracias dijo, sus ojos fijos en el patio de abajo.

    La mirada de Aria se movi hacia su brazo. l haba empujado sus mangas sobre

    sus codos debido al yeso en su brazo. Una fuerte vena pasaba por su hinchado

    bcep. Una de sus marcas era una banda de barras angulares. La otra estaba

    hecha de lneas fluidas como olas. Ella tena la urgencia de tocarlas. Sus ojos se

  • 202

    fuero hacia su perfil, siguiendo la pequea protuberancia en la cima de su nariz,

    descubriendo la pequea cicatriz al borde de su labio. Tal vez quera tocar ms

    que su brazo.

    La cabeza de Perry se alz de repente hacia ella y Aria se dio cuenta de que l

    saba. El calor se abri paso a travs de sus mejillas. l sinti su vergenza,

    tambin.

    Ella se apresur hacia el borde y balance sus piernas sobre el lado del techo

    como l y trat de verse interesada en las cosas que pasaban abajo. El patio

    mostraba ms signos de vida. Personas se movan aqu y all. Un hombre parta

    lea con fuertes golpes prcticos de un hacha. Un perro ladraba hacia una joven

    nia que sostena algo en alto, fuera de su alcance. Tanto como se concentrara

    en lo que vea, an senta la atencin de Perry sobre ella.

    Qu vas a hacer despus de que encuentres a Talon? pregunt ella,

    cambiando tcticas.

    l se relaj sobre la barandilla otra vez.

    Lo llevar a casa, luego formar mi propia tribu.

    Cmo?

    Es una forma de ganar hombres. Obtienes a uno que est o dispuesto u

    obligado a seguir t liderazgo. Entonces otro y as sucesivamente. Hasta que

    tienes un grupo lo suficientemente grande para mantener algn territorio.

    Pelear por l, si es necesario.

    Cmo son obligados?

    En un reto. El ganador o bien perdona la vida del perdedor y gana lealtad de

    esa manera, o lo que te imaginas.

    Ya veo dijo Aria. Lealtad. Aliados. Juramentos tomados hasta el punto de la

    muerte.

    Eran conceptos normales en la vida de l.

    Tal vez ira al norte continu. Ver si puedo encontrar a mi hermana y

    llevarla hacia Horns. Tal vez puedo arreglar ese enrollo antes de que sea

    demasiado tarde. Y quiero ver si puedo encontrar algo sobre el Perpetuo Azul.

    Aria se pregunt dnde dejara eso a Roar y a l. No pareca justo separar a dos

    personas que se amaban.

    Qu sobre ti? pregunt l. Cuando encontremos a tu madre, volvers a

    esos lugares virtuales? Los Reinos?

  • 203

    A ella le gustaba la forma en que l deca Reinos. Lento y resonante. Le gustaba

    an ms la forma en que l deca cuando encontremos a tu madre. Como si

    pasara. Como si fuera inevitable.

    Creo que volver a cantar. Era algo que mi madre siempre me obligaba a

    hacer. Yo nunca yo realmente nunca quise cantar. Ahora tengo la urgencia de

    hacerlo. Las canciones son historias. Ella sonri. Tal vez tenga mis propias

    historias que contar ahora.

    He estado pensando en ello.

    Has estado pensando en mi voz?

    Sip. Se encogi de hombros arreglndoselas para parecer ambos, tmido y

    despreocupado. Desde esa primera noche.

    Aria tuvo que darle rienda suelta a una ridcula sonrisa orgullosa.

    Esa era Tosca. Una antigua pera italiana. a cancin era para un tenor

    masculino. Cuando Aria la cant, la subi solo lo suficiente para ponerla en su

    rango, pero an segua dejndola lastimera. Es sobre un hombre, un artista

    que ha sido sentenciado a morir, y est cantando sobre una mujer que ama. No

    cree que volver a verla otra vez. Es la aria favorita de mi madre. Sonri.

    Adems de m.

    Perry tir de sus piernas y se sent contra la barandilla, una sonrisa expectante

    en su rostro.

    Aria se ri.

    En serio? Aqu?

    En serio.

    De acuerdo...tengo que ponerme de pie. Es mejor si estoy de pie.

    Entonces de pie.

    Perry se puso de pie con ella, inclinando su cadera contra la barandilla. Su

    sonrisa era distractora, as que ella levant la mirada hacia el ter por unos

    pocos minutos, respirando el fro aire en sus pulmones mientras la anticipacin

    despertaba en su interior.

    Haba extraado esto.

    La letra fluy fuera de ella, brincando directo de su corazn. Palabras repletas

    de drama y salvaje abandono que antes siempre la haban avergonzado, porque

    quien se aventurara a una emocin cruda como esa?

  • 204

    Ella lo hacia ahora.

    Dej las palabras fluir a travs del techo y pasando los rboles. Se perdi a s

    misma en la aria, dejndose llevar por ella. Pero an mientras cantaba, saba

    que el hombre abajo haba dejado de cortar madera y el perro haba dejado de

    ladrar.

    Incluso los rboles se arrimaban para escucharla cantar. Cuando hubo

    terminado, tena lgrimas en sus ojos. Deseaba que su madre hubiese podido

    escucharla. Nunca haba sonado mejor.

    Perry cerr sus ojos cuando ella termin.

    Tienes una voz tan dulce como tu esencia dijo l, sus palabras profundas y

    tranquilas. Dulce como violetas.

    Su corazn se detuvo en su pecho. l pensaba que tena una esencia como a

    violetas?

    Perry Quieres conocer la letra?

    Sus ojos se abrieron rpidamente.

    S.

    Le llev un momento pensar la letra, y luego para reunir el coraje pare decirle a

    l, todo, sin desviar la mirada.

    As como las estrellas brillaban. As como de dulce ola la tierra. La puerta

    del huerto cruji, y unos pasos presionaron la arena. Y ella entr, fragante

    como una flor, y cay en mis brazos. Oh, dulces besos, persistentes caricias.

    Lentamente, temblando, admir su belleza. Ahora mi sueo de amor

    verdadero est perdido para siempre. Mi ltima hora ha volado, y yo muero,

    desesperado, y nunca he amado ms la vida.

    Ellos se estiraron el uno hacia el otro entonces, como si una fuerza hubiera

    empujado sus manos juntas. Aria mir hacia sus dedos mientras se enlazaban

    juntos, llevndole la sensacin de su toque. Su calidez y callosidad. Suave y

    fuerte juntos. Ella absorbi el terror y la belleza de l y su mundo. De cada

    momento de los pasados das. Todo ello, llenndola como el primer aliento que

    nunca haba tomado. Y nunca haba amado ms la vida.

  • 205

    27

    Aria

    Traducido por Eve2707

    Corregido por Yosbe

    uando ella regres a Navel con Perry, solo cuarenta y siete minutos

    quedaban en el contador de tiempo. Roar estaba en la mesa de

    control con Marron. Ella tena una vaga nocin de ellos hablando

    juntos tranquilamente, y de Perry siguiendo el ritmo detrs del sof. Ella no se

    poda concentrar en nada ms all de los nmeros de la pantalla.

    Mam, ella suplic en silencio. Est ah. Por favor est ah. Te necesito.

    Perry y yo te necesitamos.

    Ella esperaba fanfarrias cuando el contador llegara a cero. Una alarma o algn

    tipo de ruido. No haba nada. Ni siquiera un sonido.

    Tengo dos archivos aqu dijo Marron. Ambos archivados localmente en el

    Smarteye.

    Marron los puso sobre la pantalla. Un archivo tena la fecha y el tiempo en el. La

    lectura mostraba veintin minutos de tiempo grabado. El otro estaba etiquetado

    como SONGBIRD.

    Aria no tena memoria de Perry unindose a ella en el sof y tomando su mano.

    Ella no saba cmo no lo haba notado. Ahora que ella lo hizo, l se senta como

    la nica cosa impidindola caerse del sof.

    Ellos decidieron revisar los archivos antes de tratar de contactar a Lumina. Aria

    pidi ver primero la grabacin. Este era el archivo que ambos necesitaban. El

    trueque por Talon. La evidencia que limpiara su nombre. Entonces se prepar

    para el fuego y para Soren. Para los sonidos de Paisley muriendo. Ella no pudo

    creer que ella quera que eso estuviera ah

    Un bosque latente apareci en la pantalla. La voz con pnico de Paisley explot

    a lo largo del cuarto. Imgenes que Aria haba visto a travs de sus ojos se

    C

  • 206

    reprodujeron en la pantalla. Sus pies se borraban debajo de ella. Destellos de la

    mano de Paisley vinculada con la de ella. Imgenes estremecedoras de fuego y

    humo y rboles. Cuando vino lo de Soren tomando la pierna de Paisley, Perry

    habl a su lado.

    No tienes que verlo todo.

    Ella le parpade a l, sintindose como si estuviera saliendo de un trance. An

    restaban seis minutos, pero ella saba cmo terminaba la grabacin.

    Es suficiente.

    La pantalla se oscureci y vino el silencio. Ellos tenan la grabacin. Se debera

    sentir ms como una victoria, pero Aria senta ganas de llorar. Ella aun poda

    escuchar el eco de la voz de Paisley.

    Necesito ver el otro archivo dijo ella.

    Marron seleccion Songbird. La cara de Lumina tomo casi toda la pantalla.

    Sus hombros alcanzaban de un lado del cuarto hasta el otro. Marron ajust la

    imagen a medio tamao, pero aun qued ms grande que un humano.

    Esa es mi madre se escuch decir.

    Lumina sonri a la cmara. Una sonrisa rpida y nerviosa. Su cabello negro

    estaba fijado como siempre lo llevaba, detenido hacia atrs lejos de su cara.

    Detrs de ella haba filas de estantes con cajas etiquetadas. Ella estaba en una

    especie de almacn.

    Es extrao hablarle a una cmara y pretender que eres t. Pero yo s que eres

    t, Aria. Yo se que estars viendo y escuchando esto.

    Su voz se escuchaba fuerte por todo el cuarto. Ella se toc y arregl el cuello de

    la bata de doctor.

    Estamos en problemas aqu. Bliss ha sufrido serio dao en una tormenta de

    ter. Los Cnsules estiman que el cuarenta por ciento de los Compartimientos

    han sido contaminados, pero los generadores estn fallando y el nmero parece

    incrementar cada hora. El CGB ha prometido ayuda. Los estamos esperando. No

    nos daremos por vencidos. Ni tu tampoco, Aria.

    Quera decirte en cuanto pas, pero el CGB apag nuestro enlace con otros

    Compartimientos. Ellos no quieren que el pnico se extienda. Pero encontr una

    manera, espero, que te llegue este mensaje. S que debes estar preocupada.

    El corazn de Aria haba dejado de latir. Lumina se ech hacia atrs. Sus manos

    estaban fuera de la pantalla pero Aria sabia que estaban plegadas en su regazo.

  • 207

    Aria necesito decirte algo ms. Algo que has querido saber por tanto tiempo.

    Mi trabajo. Ella envi una sonrisa fugaz hacia la cmara. Debes estar

    contenta de escuchar eso.

    Tengo que empezar con los Reinos. El CGB los ha creado para darnos la

    ilusin del espacio cuando fuimos forzados a estar dentro de Compartimientos

    durante la Unidad. Fueron hechos para ser copias del mundo que dejamos atrs,

    como t sabes, pero las posibilidades probaron en ser muy tentadoras. As que

    nos dimos la habilidad de volar. Viajar de una capa de nieve a una playa con solo

    un pensamiento. Y porque sentir dolor si t no tienes que sentirlo? Por qu

    sentir el peso del miedo real si no hay dao de ser herido? Incrementamos lo

    que considerbamos bueno y removimos lo malo. Esos son los Reinos como t

    los conoces. Mejor que Real, como ellos dicen.

    Lumina se le quedo viendo a la cmara por un momento. Entonces ella se

    extendi hacia adelante presionando algo ms all de la visin de la cmara.

    Una tomografa de un cerebro humano apareci en un cuadrante sobre su

    hombro izquierdo.

    Aria, el rea central en azul es la porcin ms vieja del cerebro. Es llamado

    sistema lmbico. Controla muchos de nuestros procesos bsicos. Es nuestro

    conductor. Nuestra comprensin de estrs y miedo y la reaccin hacia ellos.

    Nuestra capacidad de tomar decisiones. Decimos que es una reaccin del

    intestino, pero de hecho esos reflejos vienen de aqu. Puesto simplemente, esta

    es nuestra mente animal. Sobre generaciones en los Reinos, la utilidad de esta

    parte de nuestro cerebro ha sido muy disminuida. Hija tu qu crees que le pasa

    a algo que no se usa por demasiado tiempo?

    Aria dej salir un solloz, porque esta era su madre. Esta era la manera que ella

    siempre le enseaba, hacindole preguntas. Dejndola formar sus propias

    respuestas.

    Se pierde dijo Aria.

    Lumina asinti como si ella la hubiera escuchado.

    Se degenera. Esto tiene consecuencias catastrficas cuando necesitamos

    confiar en el instinto. El placer y el dolor se vuelven confusos. El miedo puede

    convertirse en emocionante. En lugar de evitar el estrs, lo buscamos y nos

    divertimos en el. La voluntad de dar vida se vuelve en la necesidad de tomarla.

    El resultado es un colapso de la razn y de la cognicin. Ponindolo simple,

    resulta en un rompimiento psictico.

    Lumina se detuvo.

  • 208

    He pasado mi vida estudiando este desorden, Sndrome Lmbico

    Degenerativo. Cuando comenc mi trabajo hace dos dcadas, incidentes de SLD

    eran aislados y menores. Nadie crea que alcanzara a convertirse en una

    amenaza real. Pero en los ltimos tres aos las tormentas de ter los han

    intensificado en una velocidad alarmante. Ellos daan nuestros

    Compartimientos y cortan nuestro enlace con los Reinos. Los generadores

    fallan. Los respaldos fallansomos dejados en terribles situaciones que somos

    incapaces de manejar. Compartimientos enteros han cado en SLD. Pienso que

    te lo puedes imaginar Aria, la anarqua de seis mil personas atrapadas que se

    han venido abajo por este sndrome. Lo veo alrededor de m ahora.

    Ella mir lejos de la cmara por un momento, escondiendo su cara.

    Me odiaras por lo que voy a decir a continuacin, pero no s si volver a verte.

    Y ya no puedo esconder este conocimiento de ti. Mi trabajo me ha llevado a

    investigar Forasteros en bsqueda de soluciones genricas. Ellos no tienen la

    peligrosa respuesta que nosotros tenemos en estrs o miedo. De hecho, lo que

    he visto es que es un efecto al revs. El CGB nos hace arreglos para traerlos a

    nuestras instalaciones. As es como conoc a tu padre. Ahora trabajo con nios

    Forasteros. Es ms fcil para m despus de lo que pas.

    El corazn de Aria se apret y apret, dando vueltas, el dolor era insoportable.

    Esto no poda estar pasando.

    Ella no era una Forastera.

    No poda ser verdad.

    Lumina extendi una mano, presionando sus dedos en sus labios como si ella no

    pudiera creer lo que haba dicho. Entonces ella baj sus manos. Cuando habl

    nuevamente, su voz estaba apresurada y tosca con emocin.

    Nunca te haba visto como una inferior en ninguna manera. La mitad

    Forastera que tienes dentro de ti es la parte que ms amo. Es tu tenacidad. Tu

    curiosidad acerca de mi investigacin y los Reinos. S que tu fuego viene de esa

    parte de ti.

    Tendrs miles de preguntas, estoy segura. Lo que no te he compartido es para

    tu propia proteccin. Ella se paus, dando a la cmara una sonrisa triste. Y

    siempre es mejor, no, Cundo descubres las respuestas por ti misma?

    Lumina extendi su mano hacia adelante, lista para apagar la grabacin. Su

    expresin dolorosa llen la pantalla. Ella dud y se sent otra vez, sus pequeos

    hombros cambiando nerviosamente, su pequeo cuadro balancendose, como si

    no se pudiera detener. Vindola de esa manera, las lgrimas fluyeron de los ojos

    de Aria.

  • 209

    Me haces un favor Songbird? Canta el aria para m? T sabes cul. La cantas

    tan hermosamente. Donde quiera que este, se que la escuchare. Adis, Aria. Te

    amo.

    La pantalla se volvi oscura.

    Aria no tena miembros.

    Ni corazn.

    Ni pensamientos.

    Perry apareci delante de ella, sus ojos destellando con rabia y dolor. Qu

    acababa de pasar? Qu acababa de decir Lumina? Ella estudiaba nios

    forasteros?

    Cmo Talon?

    Perry tom la pequea mesa para caf dando un vuelco al florero de las rosas.

    Con un grito gutural, lanz la mesa a la pantalla. El florero se rompi primero

    con una explosin hueca a los pies de ella. Entonces la pantalla se hizo aicos

    con una terrible explosin de vidrio.

    Despus de un largo tiempo de que l se fuera, fragmentos aun llovan en el

    piso.

    Vio el mensaje de su madre tres veces ms en la sala comn de la parte de

    arriba. Marron se qued con ella, dndole palmaditas a su rodilla y haciendo

    sonidos suaves y confortantes.

    Ella miro hacia abajo al pauelo arrugado en su mano. Su corazn dola, como si

    estuviera siendo arrancado dentro de ella. El dolor solo pareca hacerse peor.

    Pas en Ag 6, le dijo a Marron. Esta cosa. SLD. Aria record los ojos

    grandes y vidriosos de Soren mientras comenzaba el fuego. Que atentos haban

    sido Bane y Echo. Como Paisley haba tenido miedo de que los rboles le fueran

    a caer encima. La nica diferencia es que nosotros nos desconectamos a

    propsito esa noche.

    Aria presion sus ojos cerrndolos, luchando con la imagen del caos en Ag6 a

    gran escala. Un compartimiento con grandes disturbios donde estaba su madre.

    Miles de Sorens comenzando fuegos y arrancando los Smarteyes. Qu

    oportunidad tena Lumina entre el ter y el SLD?

  • 210

    Los ojos de Marron estaban llenos de compasin. l se vea deteriorado por el

    da, su cabello revuelto, su playera arrugada y hmeda de donde la haba

    abrazado y dejado llorar.

    Tu madre sabia acerca de esta condicin. Ella te mando este mensaje. Ella

    tena que estar preparada para algo como esto.

    Tienes razn. Ella debi de estar. Ella siempre est preparada.

    Aria podemos tratar el Smarteye ahora. Si estas lista, podemos tratar de

    meterte a los Reinos. Podramos ser capaces de localizarla.

    Asinti rpidamente a Marron, sus ojos llenos otra vez. Ella quera ver a su

    madre. Saber que estaba viva, pero qu iba a decir? Lumina haba escondido

    tanto de ella. Ella impidi que Aria se conociera a s misma.

    Ella era mitad Forastera.

    Mitad.

    Se senta de esa manera. Como si la mitad de ella hubiera desaparecido.

    Marron trajo el Smarteye. Las manos de Aria se sacudan mientras lo tomaba.

    Qu pasa si no hay nada? Qu pasa si no puedo encontrarla?

    Te puedes quedar aqu todo el tiempo que quieras.

    l dijo esto tan rpido, tan fcilmente. Aria miro dentro de su redonda y amable

    cara.

    Gracias ella no poda decir la siguiente pregunta que vino a su mente.

    Qu pasa si encuentro que ella tom a Talon?

    Necesitaba saber. Aria puso el Smarteye sobre su ojo izquierdo. El dispositivo

    estaba incmodamente apretado en su piel. Ella vio dos archivos locales en su

    pantalla inteligente. La grabacin de Soren. El mensaje de su madre.

    Recorri los comandos mentales para traer los Reinos mientras Marron

    monitoreaba todo en la paleta en sus piernas.

    BIENVENIDO A LOS REINOS! Brill en su pantalla inteligente, seguido por

    MEJOR QUE REAL!

    Despus de unos momentos, otro mensaje apareci.

    ACCESO DENEGADO

  • 211

    Ella apag el ojo rpidamente, sin querer ver esas palabras.

    Marron, fallamos. No voy a ir a casa. Perry no va a tener a Talon de regreso.

    l apret su mano.

    No es el final del camino todava. No funcion para ti, pero tengo algo mas en

    mente.

  • 212

    28

    Peregrine Traducido por Ann!!

    Corregido por Yosbe

    l Croven estaba hablando cuando Perry se dirigi a la azotea. Se

    apoy en la barandilla con la mano buena y mir haca el bosque de

    pinos, escuchando el sonido lejano de sus campanas. Sus piernas

    temblaron con la necesidad de correr. Para escapar. Pero ahora, con

    nada entre l y el cielo, se senta atrapado.

    No poda ser cierto. l se haba culpado por el secuestro de Talon.

    Haba tomado en Smarteye, y los Dwellers haban venido por l despus. Ahora

    el se preguntaba Era posible que los Habitanten tenan a Talon por un

    experimento?

    Estaba l sufriendo a manos de la madre de Aria? Una mujer quien rob a un

    nio inocente?

    Tir una flecha de su carcaj y dispar haca el Croven, no preocupndose de que

    estaba tan lejos. Que ni siquiera poda verlos. Maldiciendo, solt una flecha tras

    otra, dejndolas navegar cerca del techo y ms all de la copa de los rboles.

    Luego de dej caer contra la caseta del elevador, sosteniendo su mano

    palpitante.

    Pas el resto de la noche mirando al ter, pensando en Talon, Cinder, Roar y Liv.

    Cmo todo era sobre buscar y desaparecer. Como nada de lo que vena de la

    manera adecuada. Al amanecer con la luz del da arrastrndose para

    encontrarse con el ter, todo lo que l poda pensar era en la cara de Aria

    mientras su mundo haba cambiado a su alrededor. La haba desgarrado para

    ensearle que ella era como l. Lo haba olido. Su temperamento se haba

    estrellado en l, fuego y hielo, disparndose dentro de su nariz. Directamente en

    su estmago.

    l no poda haber dormido ms que una hora cuando Roar lleg al techo. l se

    sent en el carril con el balance de gato tpico de un Aud, ni rastro de miedo

    ante la enorme cada detrs de l. El cruz sus brazos, un borde de fro en sus

    ojos.

    E

  • 213

    Ella no saba en lo que trabaja su madre, Perry. T la has visto. Estaba tan

    sorprendida como t.

    Perry se par y frot sus ojos cansados. Sus msculos estaban rgidos y

    dolorosos de dormir en el cemento.

    Qu es lo que quieres, Roar? pregunt el.

    Estoy entregando un mensaje. Aria dice que bajes si quieres ver a Talon.

    Aria y Marron estaban en la sala comn cuando l y Roar llegaron ah.

    Ella se levant del sof cuando lo vio. Sombras prpuras oscurecan la piel

    debajo de sus ojos. Perry no poda dejar de respirar profundamente, buscando la

    habitacin por su temperamento. l la encontr. El dolor que ella senta. Uno

    profundo, crudo. Ira y vergenza de ser una Forastera. De ser una Salvaje, como

    l.

    Esto est funcionando ahora dijo ella, tendindole el Smarteye. Trat,

    pero no puedo entrar en los Reinos. Mi firma no funciona. Me han bloqueado.

    Las rodillas de Perry casi se doblaron. Eso era todo. Haba perdido su

    oportunidad de encontrar a Talon. Entonces, Por qu lo trajeron aqu?

    Confundido, l se volvi a Roar y lo encontr luchando contra una sonrisa.

    No puedo dijo Aria, pero t podras ser capaz, Perry.

    Yo?

    S. Ellos solo me tienen bloqueada. El Ojo todava funciona. No puedo entrar.

    Pero t podras ser capaz.

    Marron asinti.

    El dispositivo lee una firma de dos maneras. ADN y reconocimiento de

    patrones del cerebro. La firma de Aria fue negada de inmediato. Pero contigo,

    puedo crear alguna esttica, algn ruido en el proceso de autentificacin.

    Hicimos algunas pruebas durante la noche. Creo que podramos robar algo de

    tiempo antes de que seas identificado como un usuario no identificado. Podra

    funcionar.

    No tena ningn sentido para l. Todo lo que oa era lo ltimo. Podra funcionar.

  • 214

    El archivo de mi madre tena los cdigos de seguridad para su investigacin

    dijo Aria. Si Talon est ah, podramos ser capaces de encontrarlo.

    Perry trag saliva difcilmente.

    Puedo encontrar a Talon?

    Podemos intentarlo.

    Cundo?

    Marron enarc sus cejas.

    Ahora.

    Perry se dirigi al elevador, de repente sin peso en sus piernas, hasta que

    Marron levant su mano.

    Espera, Peregrine. Es mejor si lo hacemos aqu.

    Perry se congel. Se haba olvidado de lo que hizo en la planta baja.

    Avergonzado, tuvo que forzarse a mantener la mirada con Marron.

    No puedo arreglarlo. Pero encontrar la manera de pagarte de vuelta.

    Marron no respondi durante un largo rato. Luego inclin su cabeza.

    No es necesario, Peregrine. Un da creo que voy a estar contento de que me

    debas un favor.

    Perry asinti, aceptando el acuerdo y se dirigi hacia una de las vitrinas en la

    pared trasera. Pretendi observar una pintura de un barco amarrado en solitario

    en una playa gris mientras trataba de recomponerse. Haba hecho ms de una

    promesa ltimamente. Voy a encontrar a Talon. Voy a conseguir que Aria

    vuelva a casa. Qu haba hecho sino llevar una tribu de canbales a la puerta de

    Marron y luego romper una pieza de equipo valiosa? Cmo podra Marron

    tener fe en l?

    Detrs de l, Aria y Marron hablaban sobre la tarea de presentarlo deslizarlo a

    travs de algo que l no estaba seguro ni siquiera de entender. Perry haba

    comenzado a sudar. Baj su columna vertebral, a lo largo de sus costillas.

    Ests bien, Perry? dijo Roar.

    Mi mano duele dijo l, levantando su brazo. No era del todo una mentira.

    Todos ellos lo miraron, luego el yeso sucio como si se hubiesen olvidado de l.

    Perry no poda culparlos. Si no se doliera tanto, el probablemente lo habra

    olvidado tambin.

  • 215

    A los pocos minutos, Rose lleg y tir de Aria a su lado, hablando con ella

    tranquilamente. Rose entreg una caja de metal a Aria y se fue.

    Aria se sent junto a Perry en uno de los sofs. l mir su corte a travs del yeso

    en su mano izquierda, sus dedos temblaban ligeramente. Vio su temperamento.

    Ella solo estaba tan asustada como l estaba de lo que iba a encontrar en los

    Reinos. Y saba que Roar tena razn. Ella no saba nada.

    No la verdad sobre ella misma, o sobre el trabajo de su madre.

    Podamos perderlos juntos.

    Ella haba estado en lo correcto. Haba sido fcil con ella. Perry desplaz su

    mano derecha en ella.

    Ests bien? susurr. No era lo que quera saber.

    Por supuesto ella no estaba bien. Lo que quera saber era si la parte de juntos

    an le importaba. Porque a pesar de que estaba confundido y triste y enojado,

    an se preocupaba.

    Ella mir hacia arriba y asinti, y l saba que ella estuvo de acuerdo. Cualquier

    otra cosa ms que viniera, ellos lo iban a afrontar juntos.

    Su mano luca ms como una mano. La hinchazn haba bajado. Las ampollas se

    haban aplanado. Los parches que lucan arrugados y oscuros eran lo que ms le

    preocupaba, pero l poda mover sus dedos y eso fue todo lo que haba esperado.

    Estornud por el aroma del gel caustico de Aria que se extenda sobre la piel

    quemada, y entonces sud an ms por el fro calor que se filtraba

    profundamente en sus nudillos. Era una cosa extraa, sentndose en un sof de

    seda y sudando en su lugar. No es algo que a l le gustaba.

    Marron se acerc mientras Aria re-envolva su mano con un vendaje suave.

    l se movi para poner el Smarteye sobre l pero luego se lo entreg a Aria.

    Tal vez t puedas hacerlo.

    Primero Rose. Ahora Marron. Perry no poda negar que era de conocimiento

    comn. Aria era el camino ms seguro para l. l se preguntaba que haba hecho

    para enviar ese mensaje tan fuerte. Preguntaba cmo, despus de toda una vida

    de olfatear los sentimientos de otros, podra ser tan pobre en proteger los suyos.

    Aria tom el dispositivo.

    Vamos a hacer la biotecnologa primerosolo ponte el dispositivo. Vas a

    sentir la presin, como si estuviera succionando tu piel. Sin embargo, cede y

  • 216

    luego la membrana interna se suavizan. Sers capaz de parpadear una vez ms

    cuando eso sucede.

    Perry asinti framente.

    De acuerdo. Presin. No puede ser tan malo.

    Podra serlo?

    Contuvo la respiracin mientras Aria le llevo el parche limpio hacia su ojo

    izquierdo, hundiendo los dedos en el brazo del suave sof mientras se esforzaba

    por evitar el parpadeo.

    Puedes cerrar los ojos. Podra ayudar. dijo Aria. Lo hizo y vio un resplandor

    de estrellas dicindole que estaba a punto de desmayarse.

    Peregrine. Aria puso su mano sobre su antebrazo. Todo est bien.

    Se centr en su toque fresco. Imagin sus delicados y plidos dedos.

    Cuando la presin vino, el contuvo la respiracin a travs de sus dientes. La

    fuerza le recordaba a una resaca. Se senta soportable al principio, pero luego

    era ms y ms fuerte hasta que temes que te mate. En el borde del dolor, se

    afloj de repente, dejndolo jadeando.

    Perry abri los ojos, parpadeando un par de veces. Se senta similar a caminar

    con un zapato. Sensibilidad y movimiento en un lado. Por el otro, un sentido

    pesado de proteccin. Poda ver claramente a travs del dispositivo ptico, pero

    l notaba diferencias. Los colores eran muy brillantes. La profundidad de las

    cosas pareca apagada. l sacudi la cabeza, apretando los dientes con el peso

    aadido en su rostro.

    Ahora qu?

    Un momento, un momento. Marron aturdido con la paleta mientras Roar

    miraba sobre su hombro.

    Vamos a ir a un Reino de bosques en primer lugar le dijo Aria. No habr

    nadie ms ah y voy a darte unos segundos para ajustarte. No puedes llamar la

    atencin una vez que ests en los Reinos de investigacin de la CGB, y vamos a

    tener que movernos rpido. Mientras te ests acostumbrado al fraccionamiento,

    Marron lo examinar para ver si el vnculo con Bliss est de vuelta. l va a hacer

    toda la navegacin por ti. Todo lo que ves, vamos a verlo en una pantalla.

    Diez preguntas aparecieron en su mente. Se olvid de todos ellos cuando Aria

    sonri y dijo:

    Te ves guapo.

  • 217

    Qu? el no poda pensar en comentarios como ese ahora.

    Listo, Peregrine? dijo Marron.

    Si contest l, aunque todo su cuerpo deca No.

    Una picadura de calor recorri su columna vertebral y por encima de su cuero

    cabelludo, terminando con una explosin en la parte posterior de la nariz. A su

    derecha, vio la sala comn. Aria lo miraba con preocupacin. Roar cerca sobre

    su hombro, apoyndose en la parte de atrs del sof. Marron diciendo:

    Tranquilo, Peregrine una y otra vez. A su izquierda, un bosque siempre verde

    apareci. El aroma de los pinos quemaban profundamente en su nariz. Las

    imgenes se emborronaban y pasaban ante sus ojos. Perry mir de un lado al

    otro, pero no poda fijarse a nada.

    Unos mareos vinieron fuertes y rpidos.

    Aria apret su mano.

    Clmate, Perry.

    Qu est pasando? Qu estoy haciendo mal?

    Nada. Solo trata de relajarte.

    Las imgenes se sacudieron ante sus ojos. rboles. La mano de Aria agarrando

    la suya.

    Ramas de pino balancendose. Roar saltando cerca del sof para pararse en

    frente de l. Nada estaba quieto. Todo se mova.

    Qutame esta cosa. Qutamela!

    Tir del Smarteye, olvidando usar su mano buena. No poda. El dolor estall a

    travs del dorso de la mano quemada, pero no era nada en comparacin con las

    dagas que apualaban profundamente en su crneo.

    La saliva cursaba en su boca en un torrente clido. Se puso de pie y corri al

    bao. O pensaba que lo haca, porque estaba esquivando rboles as como

    paredes, y pobremente lo haca. El choc contra algo duro, hombros y cabeza

    pegando con un golpe slido. Roar lo atrap mientras caa hacia atrs. Ellos

    volaron dentro del bao juntos, Roar sostenindolo en posicin vertical, ya que

    Perry no poda sostener su balance.

    Sinti fro bajo sus manos. Porcelana. No ms rboles.

    Ya lo tengo.

  • 218

    l estaba solo en el bao ahora. Y as fue como se qued un buen rato.

    Cuando termin, se sac su camisa y la coloc cerca su cabeza. Colgaba pesada y

    hmeda con su sudor. Todava se senta mareado y nauseabundo, como si

    estuviera saliendo de la peor enfermedad que pudise imaginar. Cunto tiempo

    haba durado en los Reinos? Tres segundos? Cuatro? Cmo iba a encontrar a

    Talon?

    Aria se sent junto a l. No poda reunir el coraje para salir de su escondite. Un

    vaso de agua apareci en frente a l.

    Sent lo mismo cuando llegu por primera vez a tu mundo.

    Gracias, dijo, y lo vaci.

    Estas bien?

    No lo estaba. Perry tom su mano y volvi su rostro en su palma, apoyando su

    mejilla. Respir su olor violeta, sacando fuerzas de ah. Dejando que se asentara

    el temblor en sus msculos. El pulgar de Aria iba y vena por su mandbula,

    haciendo suaves sonido de roce sobre su cuello. Haba algo peligroso acerca de

    esto. Sobre el poder de su olor en l. Pero no poda pensar en ello. Esto era lo

    que l necesitaba ahora.

    Te gustaran los Reinos? pregunt Roar.

    Perry mir por debajo de su camisa. Roar se par en la puerta del bao, y pudo

    ver a Marron en el pasillo.

    No mucho. Tratamos de nuevo? dijo, a pesar que tena serias dudas de si

    poda manejarlo.

    Cuando l regres a la sala comn, la iluminacin se haba atenuado. Alguien

    haba trado un ventilador. Los esfuerzos lo avergonzaron, a pesar de que supo

    que ellos ayudaron a calmar sus nervios. Perry trat de explicar lo que senta.

    Necesitas tratar de olvidarte de aqu dijo Aria. Sobre este espacio fsico.

    Vuelve tu enfoque hacia en Smarteye y comenzars a sentirte bien.

    Perry asinti como eso tena sentido, ya que ella y Marron continuaron para

    instruirlo. Relajarse. Tratar esto. O aquello.

    Luego Roar dijo:

  • 219

    Per, acta como si estuvieras avistando a lo largo de una flecha.

    Poda hacer eso. Disparando una flecha no tena nada que ver con su postura, su

    arco o sus brazos. Desde hace una dcada no haba pensado en ninguna de esas

    cosas. Solo pensaba en su objetivo.

    Ellos le pusieron el bosque otra vez. Las imgenes lucharon por su atencin

    como antes, pero Perry imagin el objetivo a un trozo de corteza rizado que se

    estremeca por delante. Los rboles se acomodaban a su alrededor, trayendo un

    silencio repentino, chocante. De alguna manera los otros deben haber sabido

    porque el oy a Marron decir S.

    Cuanto ms tiempo se centraba en el bosque, ms senta que encajaba en el

    lugar. El cuerpo de Perry se enfriaba bajo una corriente de suave brisa, pero no

    era del ventilador. Esta brisa tena olor a pino. Cono de pino, a pesar de que

    todo lo que vea eran abetos. Y el olor era demasiado fuerte. El aroma a sabia

    fresca, no solo el aliento de los rboles. El aire no traa rastros de olores

    humanos o animales, o incluso el grupo de setas que vio en la base de un rbol.

    Lo mismo, pero diferente, verdad?

    Se volvi, buscando a Aria en los rboles.

    Suena como si estuvieras en mi cabeza.

    Estoy junto a ti aqu. Trata de caminar, Perry. Toma unos segundos ms.

    El encontr que hacer eso solo necesitaba imaginarse caminando. No era como

    estar en su propia piel. l estaba an mareado e inseguro, pero se estaba

    moviendo, un paso tras otro. Estaba en los rboles ahora. Debera sentirse como

    en casa, pero su cuerpo se aferr a la sensacin que haba tenido desde que

    haba llegado a Marron. El mismo sentimiento que lo llev hasta el techo en

    cada oportunidad.

    Entonces se acord de algo y se arrodill rpidamente. Con su mano buena,

    barri las agujas secas de pepino y recogi un puado de tierra. Era oscura,

    suelta y menuda. No era la tierra que usualmente se ve en los bosques de pino.

    Perry sacudi su mano, dejando la tierra colarse a travs de sus dedos hasta que

    algunas rocas descansaban en su mano.

    Lo ves? dijo Aria suavemente.

    l lo hizo.

    Nuestras rocas son mejores.

  • 220

    29

    Aria

    Traducido por AlexiaCullen

    Corregido por Yosbe

    n la pantalla plana, Aria mir a travs de los ojos de Perry, como se

    puso de pie y se sacudi la suciedad de las manos como si fuera real.

    Como si pudiera quedarse en l.

    Aria se encontr con la mirada de Marron. l sacudi su cabeza, su seal para

    ella de que no haba detectado un vnculo hacia Bliss. Ella no se encontrara con

    Lumina hoy. Haba estado preparada para esto. Aria alej el golpe de desilusin.

    Haban encontrado a Talon.

    Vamos a llevarte a los Reinos de investigacin , Perry. Es un pequeo y

    extrao salto a otro reino tan slo intenta mantener la calma.

    DLS16 apareci en letras rojas sobre un icono, suspendido en el frente de los

    bosques. Ella y Marron haban pasado la noche haciendo trizas los archivos de

    su madre, organizndolo todo. Ella saba que Perry no poda leer, as que

    Marron estaba controlando la localizacin de Perry a travs de la paleta. Perry

    gir su cabeza, el icono siguiendo su cabeza.

    Ah vamos, Peregrine dijo Marron.

    Perry maldijo a su lado cuando la imagen en la pantalla plana cambi su

    objetivo hacia una oficina organizada. Un pequeo sof rojo con proporciones

    ordenadas y cojines cuadrados estaban colocados en frente del escritorio. Un

    grueso helecho estaba en una mesita de caf. En un lado de la oficina, una

    puerta de cristal daba a un patio con setos de madera y una fuente en el centro.

    En el otro, se espaciaban uniformemente espaciados a lo largo de la pared, haba

    cuatro puertas: Laboratorio, Conferencias, Investigacin, Casos.

    Aria se sinti mareada. Nunca haba visto antes la oficina de su madre. Su

    mirada se detuvo en la silla vaca de detrs del escritorio. Cuntas horas haba

    pasado Lumina en esa silla?

    E

  • 221

    Perry, pasa a travs de la cuarta puerta le dijo la primera a la derecha.

    Casos.

    Camin a travs de ella, llegando al final de un pasillo largo flanqueado a ambos

    lados con ms puertas. Corri hacia la ms cercana.

    Amber. Aria ley el nombre en la pantalla pequea. l se traslad hacia la

    siguiente. Brian. Y luego a la siguiente Clara.

    Perry no se movi. Se qued delante de la puerta marcada con CLARA. Aria no

    poda decir lo que estaba sucediendo. Estaba mirando a travs de sus ojos. No

    poda ver su cara en los Reinos. Junto a ella, l pareca calmado pero ella saba

    que no lo estaba.

    Qu estaba pasando? pregunt ella.

    Roar maldijo a su lado.

    Ella es una de nosotros. Una chica que desapareci de los Tides el ao pasado.

    Marron le envi una mirada urgente.

    Aria, l tiene que seguir adelante. Tenemos poco tiempo.

    Perry corra ahora, ms all de Jasper. Ms all de Rain. De Talon. Entr de

    golpe a travs de la puerta, dentro de una habitacin con las paredes cubiertas

    de dibujos animados de halcones en vuelo, girando en el cielo azul, y barcos de

    pesca echados a la mar. Dos sillas de peluche cmodas colocadas en el centro.

    Estaban vacas.

    Dnde est l? pregunt Perry desesperadamente Aria, Qu he hecho

    mal?

    No estoy segura. Haba pensado que abriendo la puerta podra llevar a los

    nios dentro de ese Reino, pero no lo saba. Todo eso era nuevo.

    Ella estaba en lo cierto. Talon se fraccion en ese momento, apareciendo en una

    de las sillas. Sus ojos se abrieron de golpe y se fue al otro lado de la habitacin,

    lejos de Perry.

    Quin eres? dijo. Tena una voz de mando para un chico tan joven. Una voz

    llena de fuego y coraje. l era una cosa pequea y larguirucha. Tena ojos verdes,

    un color ms profundo que los de Perry, y un pelo castao oscuro que caa en los

    mismos mechones retorcidos. Era un nio sorprendente.

    Talon, soy yo.

    Talon le mir con recelo.

  • 222

    Cmo lo s?

    Talon Aria, por qu l no me conoce?

    Ella luch por una respuesta. Esos eran los Reinos. Nunca puedes confiar en

    nada. Era demasiado fcil llegar a ser otra cosa. Alguien ms. Talon ya saba eso.

    Cuntale algo dijo ella, pero era demasiado tarde.

    Perry estaba salvaje, maldiciendo. Se volvi hacia la puerta.

    Cmo puedo sacarle de aqu?

    No puedes. Ests con l tan slo en los Reinos. l est en algn otro sitio.

    Pregntale dnde est. Pregntale alguna cosa que quieras saber. De prisa,

    Perry.

    Perry se dej caer en una de sus rodillas, sus ojos cayendo en su mano quemada.

    l debera conocerme dijo en voz baja.

    Talon se acerc, indeciso.

    Qu le sucedi a tu mano?

    Perry movi sus dedos hinchados.

    Podras llamarlo una pelea.

    Parece como si fuera malo ganaste?

    Si verdaderamente fueras Talon, no me preguntaras eso.

    Aria saba que Perry haba sonredo a su sobrino. Poda imaginar su sonrisa

    torcida, una mezcla de timidez y ferocidad.

    El reconocimiento se provoc en los ojos del muchacho, pero no se movi.

    Talon, pareces t, pero no puedo sentir tu humor.

    No hay humor aqu dijo, virtuosamente todos los rastros estn apagados.

    Estn desvanecidos pero fuertes Squeak, soy yo.

    La sospecha dej la cara del chico y se lanz contra Perry.

    Aria mir la mano de Perry en la pantalla plana, acariciando la parte posterior

    de la cabeza de Talon.

  • 223

    Estaba muy preocupado por ti, Tal.

    Junto a ella, en la esquina, l se movi, dejando caer su cabeza entre sus manos.

    Estaba cada vez ms acostumbrado a estar entre los dos sitios a la vez. Aria le

    puso una mano en su hombro.

    Talon se retorci del abrazo.

    Quera que vinieras.

    Llegu aqu tan pronto como pude.

    Lo s dijo Talon. Con la sonrisa de sus dientes separados, se acerc a un

    mechn del pelo de Perry y masaje el mechn dorado entre sus pequeos y

    delgados dedos. Aria no haba visto nada tan tierno en toda su vida.

    Perry le cogi por los hombros.

    Dnde ests?

    En la Cpsula de los Habitantes.

    En cul, Talon?

    Rev. Eso es como los chicos de aqu lo llaman.

    Perry dio unas palmaditas en los brazos de Talon, le agarr de su barbilla,

    tocando su cuello pequeo.

    Ellos no te han heri la voz de Perry se contuvo herido?

    Herido? Tengo fruta tres veces al da. Puedo correr aqu. Rpido. Incluso

    puedo volar, To Perry. Todo lo que hacemos es ir por ah en estos Reinos.

    Incluso consiguen cazar en los Reinos, pero muchos de ellos son demasiado

    fciles. Es justo

    Talon, voy a sacarte de aqu. Encontrar una forma.

    No me quiero ir.

    El hombro de Perry se tens bajo la mano de Aria.

    Eso no es donde perteneces dijo Perry.

    Pero me siento bien aqu. El doctor dice que necesito medicinas cada da. Se

    me hacen agua los ojos, pero las piernas apenas me duelen.

    Aria intercambi una mirada de preocupacin con Roar y Marron.

  • 224

    Quieres quedarte? dijo Perry.

    S, ahora que t ests aqu.

    Todava estoy en el exterior. Tan solo estoy aqu esta vez.

    Oh. el labio inferior de Talon hizo un puchero en decepcin. Es bueno

    para la tribu, supongo.

    No estoy con los Tides.

    Talon frunci el ceo.

    Entonces quin es el Lord de la Sangre?

    Tu padre, Talon.

    No, l no lo es. Est aqu conmigo.

    Al lado de Aria, en la esquina, Perry se sacudi. Roar dio un resoplido.

    Fue capturado?

    No lo sabas? Estaba intentando rescatarme y lo cogieron. Le he visto un

    montn de veces. Hemos ido a cazar juntos. Clara est aqu tambin.

    Ellos cogieron a tu padre? pregunt Perry de nuevo.

    Marron se sent bruscamente.

    Ellos han encontrado a Perry! Necesitamos desconectarnos.

    Perry tir de Talon contra l.

    Te quiero, Talon. Te quiero.

    El dibujo de un halcn volando en el cielo de ter se apag. La pantalla se

    oscureci. Durante un momento, nadie se movi. Luego el sof se sacudi a

    Perry hacia atrs, maldiciendo.

    Qutame esta cosa!

    Tienes que hacerlo, Perry. Necesitas estar quieto

    Se haba ido, cruz la habitacin en unos pocos pasos. Se detuvo en frente de la

    pantalla plana y cay de rodillas. Aria no pens. Fue hacia l, envolviendo sus

    brazos alrededor de l. Perry la ci en sus propios brazos, pronunciando un

    sonido estrangulado cuando enterr su cabeza en su cuello. Su cuerpo era una

  • 225

    espiral apretado de dolor a su alrededor, sus fras lgrimas como plumas en su

    piel.

  • 226

    30

    Peregrine

    Traducido por: Xhessii

    Corregido por Yosbe

    ria lo gui por las escaleras y lo meti en su habitacin. Perry

    tena un pensamiento vago de que l quizs no debera estar ah,

    pero sus pies nunca se movieron. l camin y se sent pesadamente en la cama.

    Aria encendi la lmpara, manteniendo la luz tenue. Luego ella se sent a su

    lado y movi sus dedos hacia los de l.

    Perry estir los dedos de su mano herida. El repentino dolor se senta

    tranquilizador.

    l estaba ah.

    Todava poda sentirlo.

    Talon no lucia lastimado dijo despus de un momento. Lucia bien.

    Lo estaba. Ella se mordi el labio, frunciendo el ceo pensando. Saba que

    ellos no lo lastimaran. S que mi madre nunca lo hara. No somos crueles.

    Llevarse a nios inocentes no es cruel? Ellos tenan a Talon, Aria! Y a mi

    hermano. Ellos no pertenecen aqu. Ellos no son Topos.

    Justo despus supo que era algo estpido que lo dijera. Ella haba sido echada

    de su casa. Alejada de todos, incluso de su madre. Dnde perteneca ella? Una

    ola corri por su cuerpo. Perry hizo una mueca, sin estar seguro si haba

    inhalado el mal humor de ella o si era su propio lamento, su propia pena.

    Aria, no deb decir eso.

    Ella asinti, pero no dijo nada. Slo miraba a sus manos unidas. Perry respir.

    Su dulce esencia de violetas estaba por todas partes.

    Su miraba fue a la piel impecable de su cuello. l quera respirar ah, justo por

    debajo de su odo.

    A

  • 227

    l es muy parecido a ti, Perry. La manera en que se mueve. La manera en que

    acta. Te adora.

    Gracias. Su garganta haba empezado a apretarse mientras pensaba en

    Talon. l solt su mano y se acost en la cama. Puso sus brazos sobre su rostro.

    l se acaba de abrazar con ella frente a la pantalla. El vendaje en su mano

    todava estaba hmedo por sus lgrimas. Pero ahora se senta diferente. l no

    quera que ella lo viera de esta manera.

    Ella lo sorprendi al acostarse junto a l, descansando su cabeza en la misma

    almohada. El corazn de Perry empez a palpitar. l la mir de reojo.

    No te he preguntado cmo te sientes.

    Ella sonri tristemente.

    Esa es una pregunta rara.

    Me refiero a lo que ests pensando.

    Aria mir al techo, sus ojos se cerraban al pensar.

    Un montn de cosas ahora tienen sentido. Pens que iba a morir cuando fui

    tirada aqu. Todo se senta mal. Tener dolor. Estar sola y perdida.

    Perry cerr sus ojos, ensimismado con el sentimiento de cmo debi ser. l

    haba estado ah. l oli su miedo y su dolor. Lo saba entonces. Lo senta ahora.

    Ahora lo que mayormente siento es este este alivio. S por qu estoy viva. Y

    porqu mi cuerpo empez a cambiar. Ahora es como si tuviera el da de nuevo

    en frente de m. Como si pudiera respirar y estoy segura que se trata de vivir.

    Pero hay mucho ms que necesito averiguar. Nunca pens que mi madre sera

    capaz de mentirme. No puedo imaginarme por qu lo hizo. Gir su cabeza

    para mirarlo. Cmo puedes herir a alguien que ames tanto?

    La gente puede ser muy cruel con aquellos que ama. l mir un brillo en sus

    ojos. Una pregunta que l no quera hacer. No ahora, cuando se senta acabado.

    Ni nunca. Pero entonces su curiosidad desapareci y l dej salir una

    inhalacin. Entonces, no lo odias? le pregunt despus de un momento.

    Saber que eres medio Salvaje?

    Cmo puedo odiar algo que me mantiene viva?

    l no tena duda que las palabras se referan a l. Sin pensar, alcanz su mano.

    La llev a su pecho, sintiendo que ah es donde debera estar. Los ojos de ella

    fueron de sus manos a las Marcas de l. El corazn de Perry golpeaba sus

    costillas. Ella tena que sentirlo.

  • 228

    Sers el Lord de la Sangre de los Tides? le pregunt ella.

    Lo ser. Sus palabras lo asombraron. l quera ser el Lord de la Sangre

    desde hace mucho tiempo. Nunca pens que pasara de esta manera. Pero cada

    parte de l saba que necesitaba ir a casa y ganarse el derecho de dirigir a los

    Tides. Ellos no podan pasar la hambruna de invierno, con gente luchando y

    compitiendo para el Lord de la Sangre. Ellos lo necesitaban. Luego se acord de

    los Croven, acampando en la llanura. Esperndolo. Cmo saldra del recinto de

    Marron antes de que el invierno llegara?

    Perry mir a la mano pequea que estaba presionada contra su piel. l saba que

    se tena que ir, pero, qu hay de ella?

    Aria, qu vas a hacer? de alguna manera, al preguntarlo, senta que le

    estaba fallando.

    Voy a ir al Bliss. Necesito averiguar si mi madre est viva. Marron y yo

    hablamos anoche. Cuando los Croven se vayan, l me va a permitir que agarre a

    algunos de sus hombres. No puedo simplemente esperar por las noticias que

    quizs nunca lleguen.

    Aria, yo te llevar. Necesito ir a casa. Y puedo llevarte primero a Bliss.

    Perry se tens. Qu acababa de decir? Por qu simplemente se ofreci?

    No, Perry. Gracias, pero no.

    Tenemos un trato. Recuerdas? Alianzas se escuch decir.

    Nuestro trato era venir aqu y reparar el dispositivo ptico.

    Pero se trataba de encontrar a Talon y a tu madre. No lo hemos terminado

    todava.

    Bliss est al sur, Perry.

    No est lejos. Una semana ms. No importa. Esta vez te conseguir mejores

    zapatos. Y yo tomar las piedras por ti. Incluso responder todas tus preguntas.

    Perry no saba lo que acababa de hacer. Dnde estaba la sabidura al alejarse

    una semana del camino cuando su tribu lo necesitaba? No tena sentido, y lo

    reconoca, su sangre qued helada.

    Me contestars una pregunta ahora? pregunt Aria.

    S. De repente l no se poda contener. Necesitaba irse. Necesitaba pensar.

    Por qu te ofreciste realmente a llevarme a Bliss?

  • 229

    Quera hacerlo dijo l. Incluso mientras hablaba, l no estaba seguro si

    estaba diciendo la verdad. No se senta como un querer. Se senta ms como una

    necesidad.

    Aria sonri, girndose hacia l, los ojos de ella fueron a su boca. La habitacin se

    endulz con la esencia de violetas, atrayndolo, convirtindolo todo, y lo sinti.

    Un cambio profundo en su interior. El sello de una unin que slo haba

    conocido una vez antes. Y de repente entendi porque prometi algo que no

    debera.

    Perry presion un beso apresurado en su mano.

    Necesito un poco de tiempo dijo, y luego escap de la habitacin. Perry cerr

    la puerta y se dej caer contra la pared, sofocando una maldicin.

    Haba pasado.

    Se haba rendido a ella.

  • 230

    31

    Peregrine

    Traducido por Angeles Rangel

    Corregido por Yosbe

    al vez con doce s pudiramos, pero, con cincuenta?

    dijo Roar.

    Perry se paseaba frente a las vitrinas de cristal de la sala, mirando de reojo la

    imagen del campamento de los Crovens en la pantalla de la pared. A la luz del

    da, la visin resultaba ms clara que la ltima vez que la haba contemplado.

    Haba figuras cubiertas con capas negras que evolucionaban entre un racimo de

    tiendas rojas: un color adecuado. De haber podido, habra disparado sus flechas

    a travs de la pantalla en ese mismo instante.

    Ah fuera hay ms de cincuenta Crovens, Roar le corrigi l. La cmara solo

    mostraba a unos pocos. A primera hora de la maana, su amigo y l se haban

    subido a la muralla y se haban desplazado de torre en torre, usado todo el poder

    de sus sentidos. Haban tardado horas, pero haban detectado otros diez o doce

    Crovens dispersos por todo el permetro. Centinelas repartidos por todo el lugar,

    listos para dar la voz de alarma si intentaban escapar.

    Roar cruz los brazos.

    Sesenta Crovens, pues.

    Marron hizo girar uno de sus anillos.

    Uno de los viejos tneles mineros pinta bien, pero se tardara una semana en

    excavarlo para que resultara practicable y seguro.

    Y eso nos llevara hasta bien entrado el invierno coment Perry.

    Para entonces, las tormentas seran constantes en el cielo. Y viajar resultara

    demasiado peligroso.

    T

  • 231

    Yo no puedo esperar tanto intervino Aria.

    Hasta ese momento se haba mantenido en silencio, sentada sobre las piernas,

    en el sof. Qu tonto deba de haberle parecido Salir corriendo hacia la puerta

    sin apenas despedirse de ella. Ella no tena ni idea de qu haba ocurrido. Perry

    se acarici el puente de la nariz, recordando la debilidad que su redencin a

    Talon le haba causado. La incapacidad para escoger libremente. El hecho de

    poner siempre en segundo plano sus propias necesidades. No poda permitir

    que un hechizo as volviera a apoderarse de l. Hara lo que haba prometido. La

    llevara a Bliss, y despus cumplira con su deber y regresara a los Tides. Pronto,

    ellos dos se separaran. Hasta entonces, mantendra la distancia. E intentara no

    respirar cuando ella estuviera cerca.

    Puedo prestarles a algunos de mis hombres dijo Marron.

    Perry alz la vista.

    No, no puedo consentir que tus hombres mueran por m. Ya haba puesto a

    Marron en una situacin bastante comprometida. No nos encontraremos con

    ellos cara a cara.

    En la pantalla, la llanura se extenda alrededor de los Crovens, extensa, abierta.

    Deseaba estar ah. Afuera. Movindose libremente bajo el ter. Y entonces fue

    cuando se le ocurri.

    Podramos salir durante una tormenta.

    Peregrine dijo Marron. Durante una tormenta de ter?

    Los Crovens han acampado en campo abierto. Tendrn que buscar refugio.

    Eso les har bajar la guardia. Y yo s cmo mantenerme al margen de lo peor del

    ter.

    Roar se apart de la pared y sonri de oreja a oreja.

    Podramos librarnos de los centinelas y dirigirnos hacia el este. Los Crovens

    no nos seguirn.

    Aria entrecerr los ojos.

    Y por qu no nos seguiran si nos dirigimos hacia el este?

    Lobos dijo Roar.

    Nuestra mejor opcin consiste en salir durante una tormenta de ter y

    dirigirnos hacia unos lobos?

    Roar volvi a sonrer.

  • 232

    O eso, o sesenta Crovens.

    Est bien accedi ella, levantando mucho la barbilla. Cualquier cosa antes

    que los Crovens.

    Aquella tarde, Perry sali al tejado a pasear un rato, acompaado de Roar.

    Haban pasado la maana planeando su ruta y haciendo el equipaje. Ahora ya

    no tenan otra cosa que hacer ms que esperar a que se formara una tormenta.

    El ter se mova en franjas continuas. Ese da no habra tempestad, pero tal vez

    esta se desencadenara al da siguiente.

    Cmo iba a poder esperar? Esperar implicaba detenerse. Implicaba pensar. Y

    l no quera pensar en lo que les ocurra a Roar y a Vale, encerrados en la ciudad

    de los Habitantes. Cmo poda Talon decir que quera quedarse ah? Cmo

    podan haber capturado a Vale? Por qu Liv segua vagando por las tierras

    fronterizas, cuando saba el coste que eso tena para los Tides?

    Roar lo agarr con fuerza por los hombros y lo abati. Perry cay al suelo sin

    darse cuenta de lo que ocurra.

    Uno a cero dijo Roar.

    Cabrn traidor replic l, quitndoselo de encima.

    El juego acababa de empezar.

    Normalmente, cuando practicaban lucha era l quien ganaba, pero en esa

    ocasin se lo tom con calma a causa de su mano, y de ese modo pasaron a estar

    ms igualados.

    Talon lucha mejor que t, Rugido le dijo, ayudndole a levantarse tras

    derrotarlo. El humor de Perry haba empezado a mejorar. Llevaba demasiado

    tiempo ocioso.

    A Liv tambin se le da bastante bien.

    Es mi hermana. Hizo ademn de abalanzarse sobre l, pero se detuvo

    apenas vio que Aria sala del ascensor. No pensaba dejar que Roar se

    inmiscuyera en sus pensamientos estando con ella por all. No pudo evitar

    fijarse en que se haba puesto ropa negra ajustada, y se haba peinado el pelo

    hacia atrs. Roar lo mir, mir a Aria, y en su rostro se dibuj una sonrisa

    maliciosa.

    Interrumpo algo? pregunt ella, confundida.

  • 233

    No, ya habamos terminado. Perry recogi el arco y se alej. Un rato antes

    haba arrastrado un cajn de madera hasta el otro extremo del terrado para que

    hiciera las veces de diana. Ahora tens el arco y apunt, y al hacerlo sinti dolor

    en la mano.

    Muy oportuna, Aria dijo Roar, que se haba situado tras l. Fjate en esto.

    Ya sabes que Perry es conocido por su pericia con el arco.

    Perry dispar. La flecha se hundi en la madera con un crujido.

    Su amigo silb, expresndole su admiracin.

    Impresionante, verdad? Es un gran arquero.

    Perry se volvi, sin saber bien si rerse o matar a Roar.

    Puedo probar yo? pregunt Aria. Debera aprender a defenderme, si

    vamos a salir ah fuera.

    Deberas, s coincidi l. Por poco que aprendiera, los ayudara a todos

    cuando dejaran atrs las murallas del recinto.

    Perry le ense a sujetar el arco y a colocar los pies, y lo hizo situndose con el

    viento a su favor, para evitar aspirar su perfume. Cuando lleg el momento de

    fijar la flecha y tensar la cuerda, no le bast con explicarle qu deba hacer.

    Disparar era algo que requera fuerza y calma. Ritmo y prctica. A l no le

    resultaba ms difcil que respirar, pero comprendi al momento que la nica

    manera de ensearle a hacerlo era guindole los movimientos.

    Armndose de valor, se coloc tras ella. Aspir hondo, y el perfume de Aria lo

    atraves por completo. As, el nerviosismo de ella se sum al suyo propio.

    Despus le lleg su perfume de violeta, que hizo que su centro de inters se

    desplazara hacia ella, hacia su aspecto a tan escasa distancia, ah, delante de l.

    Vacil a la hora de sujetar el arco. Ella, lgicamente, haba colocado su mano

    donde l normalmente colocaba la suya, y no quera que la cuerda, al retroceder,

    impactara en ella.

    Roar no estaba resultando de gran ayuda, precisamente.

    Tienes que acercarte ms a ella, Peregrine le grit. Y su posicin no es

    correcta. Grale las caderas.

    As? pregunt Aria.

    No respondi Roar. Perry, colcaselas t.

    Cuando, finalmente, estuvieron bien colocados, l ya estaba sudando. El primer

    intento de disparo conjunto culmin con la flecha rebotando en el cemento, a

  • 234

    escasos palmos de ellos. La segunda flecha fue a caer frente al cajn, pero la

    cuerda roz el antebrazo de Aria y le dej una marca roja. En el tercer

    lanzamiento, Perry ya no saba de quin era la mano que temblaba.

    Roar se puso de pie.

    Esta no es tu arma, Mestiza dijo, acercndose. Fjate en sus hombros, Aria.

    Mira qu alto es. Perry se alej un poco de ella y se enderez, algo incmodo al

    ver que ella lo observaba con atencin. Un arco como ese tiene una fuerza de

    apertura de casi cuarenta kilos. Est pensado para pequeos gigantes como l. Y

    adems l es Seer. Todos los mejores arqueros lo son. Esta es su arma, Aria. Le

    va como anillo al dedo. Est diseada teniendo en cuenta lo que es.

    Para ti es como una segunda naturaleza, verdad? le pregunt ella.

    Una primera naturaleza, ms bien. Pero t tambin aprenders. Puedo

    fabricarte un arco a tu medida. De tu tamao. pero por el olor que le lleg

    supo que ella se senta decepcionada.

    Roardesenvain el pual.

    Yo podra ensearte a usar esto.

    A Perry le dio un vuelco el corazn.

    Roar.

    Su amigo supo al momento lo que estaba pensando.

    Los puales son peligrosos le dijo a Aria. Puedes hacer ms mal que bien

    si no sabes usarlos. Pero yo te dar algunas pautas. He visto que eres gil, y

    tienes sentido del equilibrio. Si se presenta la situacin, sabrs qu hacer.

    Aria le devolvi el arco a Perry.

    Est bien. Ensame.

    Perry no poda estarse quieto mientras los observaba, de modo que agarr la

    rama ms alta de un rbol del patio y la cort. Se sent con la espalda apoyada

    en el cajn y empez a fabricar unos cuchillos de prcticas mientras Roar

    enseaba a Aria distintas maneras de sujetar un pual. Su amigo era un

    apasionado de esa clase de armas, y la bombardeaba con exceso de informacin

    sobre las ventajas de cada agarre, pero ella lo escuchaba, absorta, asimilndolo

    todo. Tras una hora de conversacin ininterrumpida, decidieron que la forma de

    empuar que ms le convena era la que imitaba el acto de agarrar un martillo,

    algo que l haba sabido desde el principio.

  • 235

    Despus se ocuparon de las posiciones y de los movimientos de pies. Aria

    aprenda rpido y, en efecto, tena buen equilibrio. Perry los vea cruzarse, y su

    mirada se desplazaba del ter a ella. Del avance de sus pies al avance de las

    ondulaciones del cielo.

    Cuando Roar pidi usar los cuchillos de prcticas ya empezaba a anochecer.

    Enseo a Aria cules eran los mejores sitios para atacar, cules los mejores

    ngulos, qu huesos era mejor evitar. Parpade varias veces cuando le dijo que

    el corazn era tan buena diana como cualquiera.

    Entonces ella consider que ya estaba lista.

    Perry se puso de pie cuando los dos empezaron a moverse, los cuchillos de

    madera en algo. No paraba de decirse a s mismo que el contrincante era Roar.

    Que l mismo haba fabricado los cuchillos muy redondeados. Pero aunque se

    tratara solo de ejercicios, de prcticas, el corazn le lata con fuerza.

    Se tantearon un rato, y fue Aria la que se atrevi a ejecutar el primer

    movimiento. Roar lo esquiv y atac, pasndole el filo por la espalda. Aria

    retrocedi, dio media vuelta y, al hacerlo, el pual se le cay de la mano.

    Perry sali disparado en direccin a Roar. Se detuvo a unos pocos pasos de l,

    pero su amigo lo mir fijamente a los ojos, lleno de desconfianza.

    Aria respiraba entrecortadamente, roja de ira. A Perry le temblaban los

    msculos, y la sorpresa y la rabia avivaban el dolor de su herida.

    Primera regla: los cuchillos cortan inform Perry con gran frialdad en su

    voz. Hay que presuponer que eso es lo que ocurrir, y no hay que permanecer

    inmvil cuando ocurra. Segunda regla: no sueltes nunca el arma.

    De acuerdo dijo Aria, aceptando la leccin y recogiendo el pual.

    Te quedas con nosotros, Scire? pregunt Roar arqueando una ceja. Saba

    que Perry se haba rendido ante ella.

    Y por qu habra de marcharse? pregunt Aria. Te quedas, verdad,

    Perry?

    S, me quedo.

    Perry atraves el terrado y se subi a lo alto de la caja del ascensor, que era el

    punto ms elevado de Delphi. Desde all sigui el entrenamiento.

    Aria era una alumna rpida, osada, segura con el pual. Pareca haber estado

    esperando una oportunidad, un mtodo que le permitiera sacar al exterior lo

  • 236

    que llevaba dentro. Qu tonto haba sido ensendole a buscar bayas, cuando lo

    que ella necesitaba eran conocimientos para protegerse a s misma.

    La noche los oblig a dar por concluida la leccin prctica. Las campanas de los

    Croven sonaban a lo lejos. Perry ech un ltimo vistazo al cielo, decepcionado al

    constatar que no se haban producido cambios. Descendi y procur no situarse

    contra el viento, ni muy cerca de Aria.

    Roar se cruz de brazos al llegar junto al ascensor.

    Buen trabajo, mestiza. Pero no puedes irte de aqu sin pagarme.

    Pagarte? Con qu?

    Con una cancin.

    Ella se ech a rer, una risa alegre, contagiosa.

    Est bien.

    Roar le quit el pual de madera. Aria cerr los ojos y alz el rostro hacia el ter

    mientras aspiraba hondo varias veces. Y entonces les regal su voz.

    Aquella cancin era ms sosegada, ms tranquila que la anterior. l tampoco

    entenda la letra, pero le pareca que el sentimiento que transmita era perfecto.

    Una cancin para una noche fresca en una terraza rodeada de abetos.

    Roar no parpadeaba siquiera mientras la contemplaba. Cuando termin,

    empez a menear la cabeza.

    Aria ha sido no s ni siquiera cmo Perry, no tienes idea.

    El aludido se oblig a sonrer.

    Es buena dijo. Con todo, se preguntaba, cmo le sonara aquella voz a l, que

    era capaz de captar muchos tonos ms.

    Cuando accedieron al espacio cerrado del ascensor, los aromas de Aria

    inundaron su nariz, en una combinacin de violetas y sudor y poder. Y al

    percibirlo sinti como si un chorro de fuerza surgiera de su interior. Aspir

    hondo una vez ms y, a pesar de tener los pies firmemente plantados en el suelo,

    sinti que se elevaba. No pudo evitar apoyarle la mano en la espalda. Se dijo a s

    mismo que sera solo esa vez. Que despus se mantendra apartado de ella.

    Aria alz la vista y lo mir ruborizada. Algunos mechones de pelo negro se

    pegaban a su nuca sudorosa.

  • 237

    Afortunadamente, Roar los acompaaba. Nunca hasta entonces se haba sentido

    tan tentado por ella, por la carne tensa que notaba bajo la palma de su mano.

    Hoy lo has hecho muy bien.

    Ella sonri, con fuego en los ojos.

    Ya lo s dijo. Gracias.

  • 238

    32

    Aria

    Traducido por MariT

    Corregido por Yosbe

    ria pas dos das entrenado con Roar, mientras esperaban. A

    lo lejos nudos de ter amenazaban en la distancia, pero los

    flujos que recorran los cielos de Delphi no pasaban de tiras

    constantes. Una razn ms para llamar a aquel cielo, el cielo eterno, ni en una

    eternidad haca lo que queras que hiciera.

    Con el paso de las horas, su esperanza de encontrar a Lumina con vida se

    desvaneca, pero ella se negaba a rendirse. No poda creer que estuviera sola en

    el mundo. Nunca dejara de sentir esperanza, lo que equivala a decir que nunca

    dejara de preocuparse. La nica forma de acabar con aquella agona era llegar a

    Bliss y descubrir la verdad. Aprender a usar el pual se convirti en su nica

    forma de alivio. Cuando se mova por la terraza, en compaa de Roar, no haba

    sitio para las preocupaciones, para el dolor, para las preguntas. De modo que

    practicaba con l de la maana a la noche, y la sesin terminaba con una

    cancin que ella cantaba como pago por sus enseanzas. Aria saba que los

    Crovens seguan ah, pero al menos ya nadie oa el tintineo de sus campanas al

    atardecer.

    Escuchaban pera.

    En la maana del tercer da, al salir del ascensor y asomarse a la terraza, Aria

    descubri que el cielo haba cambiado. En el aire se ondulaban remolinos de luz

    azulada. Los pequeos tornados oscilaban despacio sobre ella, pero a lo lejos, en

    el horizonte, ya haban empezado a girar con ms brillo y velocidad. Aquello era

    La noche Estrellada de Van Gogh all mismo delante de sus ojos.

    Al presenciar aquel espectculo tuvo la sensacin de que ese iba a ser el da de

    su partida.

    A

  • 239

    Cogi con fuerzas el pual de madera. Ayer haba pinchado a Roar en dos

    ocasiones. No era gran cosa, sobre todo comparndola con los cientos de

    pinchazos que haba recibido de l. Pero, en una pelea, un solo acierto poda ser

    definitivo. Eso se lo haba enseado Roar.

    No era tan ingenua como para creer que llegara a dominar la lucha con pual.

    Aquello no eran los Reinos, donde un pensamiento bastaba para generar un

    resultado. Pero, por otra parte, tambin era consciente de que al aprender lo que

    haba aprendido sus posibilidades de supervivencia haban aumentado. Y, en la

    vida, o al menos en su nueva vida, las posibilidades eran su mxima esperanza.

    Como piedras: imperfectas y sorprendentes, y tal vez mejores a largo plazo que

    las certezas. Las posibilidades, pensaba ahora, eran la vida.

    En el horizonte, de la masa de ter empezaron de desprenderse una especie de

    embudos azules: torbellinos. Aria los contemplaba, hipnotizada, y en su interior

    algo despertaba, retorcindose y calentndole las extremidades, aportndole

    una fuerza tan intensa como la de aquel cielo eterno.

    Como haba llegado temprano, decidi practicar un poco ella sola. Las rfagas

    de viento azotaban el terrado, y el sonido la arrullaba y la ayudaba a

    concentrarse solo en sus movimientos. Cuando finalmente vio a Perry, no saba

    cunto tiempo llevaba all plantado. Apoyaba su cadera en la barandilla, tena

    los brazos cruzados y miraba ms all de la copa de los rboles. Se sorprendi al

    verlo. Perry asista a sus sesiones de entrenamiento con Roar, pero siempre

    mantena cierta distancia. Y apenas lo haba visto en el interior de Delphi.

    Empezaba a temer que hubiera cambiado de opinin y no quisiera acompaarla

    a Bliss.

    Ya ha llegado el momento? le pregunt.

    No dijo l. Pero la cosa promete. Yo dira que ser esta noche. Recogi

    del suelo otro pual de prctica. Roar todava duerme, pero hasta que llegue,

    te entrenar yo.

    Ah balbuci, porque era mejor que soltar un T?, que era lo que haba

    estado a punto de hacer. Est bien.

    Aspir hondo, y sinti los que los nervios le agarrotaban la boca del estmago.

    Apenas se colocaron, listos para el combate, ella supo que no sera lo mismo.

    Perry era mucho ms alto, ms ancho de hombros, que Roar. Sin miedo, directo.

    No tena nada que ver con la elegancia de Roar, con la ligereza de sus

    movimientos. Adems, era Perry.

  • 240

    T luchas normalmente con esa mano? le pregunt. Empuaba el pual

    con la mano sana, y mantena la otra extendida, para no perder el equilibrio.

    Perry sonri.

    S, pero si me ganas tal vez cambie de idea.

    Ella se sonroj. No se atreva a mirarlo. Preprate. S ligera al caminar. Busca

    indicios. Las lecciones que le haba enseado Roar huyeron de su mente. Lo

    nico en lo que pensaba mientras le miraba a los ojos era lo verde que eran. En

    lo fuertes que eran su hombros. Como era imponente. Aquellas ideas se le

    volvieron insoportables. Atac. l la esquiv y pas por su derecha. Sus

    movimientos desplazaban ms aire y ms luz que los de Roar.

    Perry sonri cuando volvieron a situarse cara a cara.

    Qu? le pregunt ella.

    No lo s.

    Perry se paso la manga por la frente.

    Te ests riendo?

    Me estaba riendo, s. Es culpa tuya, pero me disculpo de todos modos.

    Es culpa ma que te ests riendo? Acaso l crey que era una contrincante

    fcil? Ejecut un movimiento rpido hacia delante, y describi una parbola

    baja con el pual de madera. Perry se ech a un lado, pero Aria lleg a rozarle el

    brazo.

    Eso ha estado bien coment l, sonriendo todava.

    Aria se sec la mano sudorosa en el pantaln. Perry regres a su posicin

    anterior, pero solo por un momento, antes de incorporarse y apartar el arma.

    Qu estas haciendo? le pregunt ella.

    No logro concentrarme. Crea que podra. Levant las manos en seal de

    derrota. Pero no puedo.

    Se acerc ms a ella. Aria crea que su corazn ya no poda latir ms de prisa,

    pero a cada paso que l daba y que lo aproximaba ms, notaba que segua

    acelerndose, que martillaba en su pecho. Finalmente, cuando l se detuvo

    frente a ella, sinti que le faltaba el aire. El pual de Aria rozaba sus pectorales.

    Con un nudo en la garganta, lo mir, se fij en la presin que ejerca sobre ellos.

  • 241

    Los he estado observando a Roar y a ti. He deseado ser yo quien te entrenara.

    Levanto ms los hombros. Pero ahora no quiero hacerlo.

    Por qu? pegunt Aria con voz aguda, sin aliento.

    l sonri, y un destello de timidez ilumin su rostro. Se acerc ms a ella.

    Hay cosas que prefiero hacer cuando estoy a solas contigo.

    Haba llegado el momento de lanzarse al vaco.

    Pues hazlas.

    l levanto las manos y le acaricio la barbilla. Piel spera por un lado, venda

    suave por el otro. Baj la cabeza y acerco sus labios a los suyos. Eran tibios, y

    ms suaves de lo que ella haba imaginado, aunque se retiraron demasiado

    pronto. Sin darle apenas tiempo, Perry se ech hacia atrs.

    Te ha gustado? le susurr al odo. Ya s que el tacto no es tienes que

    guiarme t, a tu ritmo.

    Aria se puso de puntillas. Le rode el cuello con los brazos y lo bes. El calor y la

    suavidad de su boca encendieron una oleada de fuego que recorri todo su

    cuerpo. Perry qued petrificado un instante, pero entonces la estrech con

    fuerza, y su beso se hizo ms profundo. Entrelazados, encajaban el uno al otro a

    la perfeccin. Aria nunca se haba sentido as, mientras exploraba su sabor.

    Mientras senta la fuerza de sus brazos a su alrededor. Mientras aspiraba el olor

    a sudor, cuero y lea encendida. Sus olores. Se senta como si acabara de

    encontrar un momento para siempre. Como si fuera as como siempre habra

    debido sentirse.

    Cuando finalmente se separaron, lo primero que vio fueron aquellos dientes

    afilados, caninos, expuestos tras una sonrisa que le encantaba ver cada vez que

    l la esbozaba.

    Supongo que s, que lo del tacto se te da bastante bien coment l al fin, en

    tono divertido, pero sin dejar de abrazarla. Le pas las manos por la espalda, y

    ella sinti el calor de su contacto.

    Este ha sido mi primer beso confes Aria. Mi primer beso real.

    Perry acerc ms la cabeza, y apoy la frente en la suya. Sobre su rostro se

    descolgaron unos rizos rubios, que le acariciaban las mejillas. Su pecho ascenda

    y descenda al ritmo de su respiracin.

    A mi tambin me ha perecido mi primer beso real.

  • 242

    Crea que me evitabas. Crea que habas cambiado de idea y no queras

    acompaarme a Bliss.

    No. No he cambiado de idea.

    Ella hundi sus manos en su pelo. No terminaba de creerse que estuviera

    tocndolo. Perry volvi a sonrer, y sus labios encontraron una vez ms los suyos,

    y a ella le pareci que nunca poda haber suficiente. Que nunca tendra bastante

    de l.

    Bueno, bueno. No puedo decir que me sorprenda dijo Roar al salir al terrado.

    Maldita sea mascull Perry, retirndose.

    Un buen ejercicio de aproximacin, Aria. Eso no te lo he enseado yo, pero se

    te da muy bien. Creo que has ganado t.

    Aria intent mostrarse ofendida, pero se le escap una sonrisa. Perry se acerc

    ms a ella y la apart el pelo.

    l flojea del lado izquierdo le susurr Perry al odo.

    Roar puso los ojos en blanco.

    Cuando Aria inici el entrenamiento con Roar se le dio fatal. Peor que el primer

    da. Haca esfuerzos por no desviar la mirada, que sin querer se le iba hacia

    Perry. Incluso cuando l se tendi en el suelo del terrado y se cubri los ojos

    con el antebrazo, ella no lograba dejar de mirarlo. Era absurdo que se sintiera

    atrada incluso por la forma de sus caderas. Era ridculo que le fascinara la

    porcin de vientre que la camisa, al levantarse, dejaba a la vista.

    Todos sus movimientos estaban llenos de algo. Todos los pasos que daban

    llegaban demasiado lejos. Roar la acorralaba ms que nunca. No lo deca, pero

    Aria casi le oa pronunciar el tema de la leccin de ese da: En situaciones reales

    te enfrentars a distracciones. Aprende a ignorarlas.

    Finalmente recobr la concentracin, y se sumergi en los ataques y las fintas.

    En la simplicidad de la accin y la reaccin. Durante un rato, hasta que Perry se

    puso en pie, fue puro movimiento. Pero entonces lo vio, y vio tambin el cielo

    ondulante, y not el fuerte viento.

    Ser mejor que paren dijo. Es el momento de irse.

  • 243

    33

    Peregrine

    Traducido por ZAMIRA

    Corregido por Yosbe

    sto ser aburrido sin ustedesdijo Marron. Tras l, las pantallas

    de la sala no emitan nada. Su cmara, finalmente se haba

    estropeado.

    Aria lo cogi de la mano.

    No sabes la envidia que me das. Un da aburrido suena maravilloso.

    Ya estaban listos. Perry haba comprobado varias veces que no se olvidaban

    nada. Le haba entregado a Aria el pual de Talon. A partir de esa noche, los de

    madera no serviran de nada. Y haba repasado el plan con Gage y Mark, dos de

    los hombres de Marron. Este haba insistido en que los acompaaran. Gage y

    Mark llevaran a Aria de regreso a Delphi as, a su llegada a Bliss, descubran

    que lo que se deca de la Cpsula era cierto.

    Marron abraz a Aria. Por contraste su pelo se vea casi blanco.

    Ya sabes que siempre sers bienvenida en esta casa. Pase lo que pase,

    encuentres lo que encuentres, aqu tendrs un sitio.

    Perry se volvi hacia la pintura del barco sobre la playa gris, con el fondo del

    mar, una franja azul que se extenda hacia el horizonte. Al mirarlo, casi le

    pareca que poda oler su tierra. Y si Aria se vea obligada a regresar hasta all?

    El recinto de Marron estaba a unas semanas de la tierra de los Tides.

    Cambiara eso las cosas? Perry mene la cabeza, contradicindose a s mismo.

    No, no las cambiara. Los Tides jams aceptaran a una Habitante una vez que

    supieran lo ocurrido con Vale, Talon y Clara. Ya no lo habran hecho de entrada.

    Y l no cometera el mismo error que, antes que l, haban cometido su padre y

    su hermano. De mezclar sangres nunca naca nada bueno. l lo saba mejor que

    nadie.

    Roar dio un paso al frente.

    E

  • 244

    Como Lord de la Sangre, podras alcanzar un nuevo acuerdo con Sable.

    Podras recuperar a Liv.

    Perry lo mir fijamente. En parte porque aquella propuesta sala de la nada. Y

    en parte porque se dio cuenta de que, en efecto en su calidad de Lord de la

    Sangre poda hacerlo. Se trataba de algo que formaba parte de sus deberes. Con

    todo, que pudiera hacerlo no significaba que fuera a hacerlo. No se trataba de

    una decisin fcil.

    No me pidas eso ahora.

    S, te lo pido ahora. Seal a Aria con un movimiento de cabeza. Crea que

    veras las cosas de otro modo.

    Perry la mir. Segua conversando con Marron. No poda dejar de pensar en

    cmo se haba sentido cuando se besaron.

    No es lo mismo Roar.

    Ah, no?

    Perry se carg el morral al hombro. Cogi el arco y las flechas.

    Vmonos.

    Deseaba que la tierra empezara a temblar pronto bajo sus pies. Que la noche

    penetrara en sus fosas nasales. Con un arma en la mano, siempre saba lo que

    deba hacer.

    Salieron por una puerta pequea de la muralla que daba al norte. Perry lo

    olisqueaba todo, para que la tierra y el viento le contaran lo que iban

    encontrando. Sinti el cosquilleo del ter en la nariz. Alz la vista y constat que

    el cielo estaba lleno de espirales.

    Se intern discretamente en el bosque, librndose al fin de la sensacin de estar

    atado. l ascenda por la ladera de la colina en compaa de Aria, avanzando con

    gran cautela, escrutando las copas de los rboles. Estaba convencido de que los

    centinelas de los Crovens eran Marcados, probablemente Auds. Dormiran en

    las ramas, que eran los lugares ms seguros de noche.

    Perry se volte para mirar por encima de su hombro. Aria llevaba el pelo echado

    hacia atrs y metido dentro de un gorro negro. Tambin se haba manchado la

    cara con carbn, como haba hecho l. Tena los ojos muy abiertos, en estado de

    alerta. Llevaba su propio morral. Un cuchillo. Ropa de su talla. Al verla, le

  • 245

    sorprendi constatar lo mucho que haba cambiado. Se pregunt cmo iba a

    resultar lo que estaban a punto de vivir. Tal vez su presencia le impidiera

    concentrarse. Ella estaba asustada. De ello no tena duda. Pero la situacin era

    distinta a la que haban experimentado mientras se dirigan hacia el recinto de

    Marron. Ahora ella controlaba sus nervios y los pona a trabajar. Cada vez que

    Perry respiraba, llegaba hasta l la fuerza de aquel control.

    Las murallas de Delphi quedaban atrs a medida que se adentraban en la

    montaa. A juzgar por el aspecto del ter, y por el cosquilleo de su nariz, todava

    disponan de tiempo. Tal vez faltaba una hora para que los embudos tocaran

    tierra.

    Not la mano de Aria en la espalda, y se detuvo al instante. Vio que le sealaba

    un rbol situado a unos cuarenta pasos de donde se encontraba. Unas hojas

    verdes, recin esparcidas, tapizaban el suelo. Al alzar la vista, descubri una

    figura acurrucada en el ngulo de una rama. El hombre sostena un cuerno de

    marfil. Era el encargado de dar aviso. Perry mir hacia arriba y descubri otro

    hombre. Eran dos, y estaban ah apostados para dar la voz de alarma.

    No entenda cmo no los haba visto. Y, peor an, que Aria los hubiera

    detectado antes que l. Aquellos hombres hablaban en voz baja, y a Perry slo le

    llegaban sus dbiles sonidos. Aria y l se miraron y entonces, en silencio, se

    incorpor un poco y coloc una flecha en el arco. Saba que no fallara con el

    primero de los hombres. El desafo de Perry era matar sin hacer ruido. Si

    lograba evitar que, al perder la vida, se cayera del rbol, mejor que mejor.

    Apunt y aspir hondo. No estaba lejos. No tena por qu resultar difcil. Pero

    un solo grito del hombre o una llamada con su cuerno, y todos los Crovens

    vendran por ellos.

    Un lobo aull a lo lejos, y Perry aprovech el momento. Tens los dos dedos con

    los que sostena la cuerda y solt la flecha, que impact en el cuello del hombre

    y lo dejo clavado al tronco. El centinela solt el cuerno, pero este no cay al

    suelo, por que lo llevaba sujeto a una cuerda, y qued colgando justo por debajo

    de la rama, como un plido gajo de luna creciente mecindose en la oscuridad.

    Perry coloc otra flecha en el arco, pero el segundo hombre, que sin duda era un

    Aud, porque haba odo el ruido, llam desesperadamente a su amigo. Al no

    obtener respuesta, baj del rbol ms veloz que una ardilla. Perry solt la flecha.

    Oy un crujido: la punta se haba clavado en la madera. El Aud se desplaz

    hasta el otro lado del grueso tronco, impidiendo que Perry pudiera disparar con

    seguridad. Al verlo, solt el arco, desenvain el pual, y empez a correr.

    El Aud lo vio y se meti detrs de unos matorrales espesos. Era flaco, de un

    tamao ms parecido al de Aria que al de Perry, y rpido en sus movimientos

    por el denso bosque. Perry no redujo su impulso. Se col entras las ramas a

  • 246

    toda velocidad, y oa como se partan y se rompan a su alrededor. El hombre

    descenda por la ladera huyendo despavorido, pero Perry saba que ya era suyo.

    Dio un salto y venci por los aires la distancia que lo separaba de l, abatindolo

    por la espalda.

    Perry se incorpor al instante, abatindolo por la espalda.

    Perry se incorpor al instante, y con un movimiento semicircular de la mano le

    reban el cuello. El cuerpo inquieto que forcejeaba bajo el peso de su cuerpo

    qued inerte, y hasta su nariz lleg el denso olor de la sangre caliente. Perry sec

    el filo en la camisa de aquel Guardin, y se puso de pie con la respiracin

    entrecortada. Matar a un hombre debera ser ms difcil que matar un ciervo.

    Pero no lo era. Observ el pual que reposaba en su mano temblorosa. La

    diferencia estaba en lo que vena despus.

    Una punzada penetrante invadi sus fosas nasales, y le oblig a mirar al cielo. El

    ter haba empezado a adoptar la forma de un inmenso remolino. La tormenta

    estallara pronto, y lo hara con violencia.

    Volvi a envainar el pual, y al or el grito ahogado los msculos de todo su

    cuerpo se agarrotaron.

    Aria.

  • 247

    34

    Aria Traducido por Dullce

    Corregido por Yosbe

    ria se agazap al ver que apareca un tercer hombre, a apenas

    veinte pasos de donde se encontraba. Sujeto con fuerza el pual

    de Talon, preparndose para el combate, pero al momento

    constante que no se diriga a ella, sino hacia el rbol del que colaba un muerto.

    El temor se apodero de ella. Lo que buscaba era el cuerno. Si alertaba al resto de

    los hombres, no morira solo ella, sino tambin los hombres del castao. Roar. Y

    Perry.

    Espero que llegara junto al tronco del rbol para abalanzarse sobre l. Aria no

    senta el movimiento de sus piernas. Saba que haba escogido el momento

    adecuado. El Croven estaba trepando, tena las manos ocupadas, y se

    encontraba de espaldas a ella. Y ella, tal como le haba enseado Roar, uso la

    velocidad y el factor sorpresa en su propio beneficio.

    Debera haber sido perfecto. Pero, a escasos pasos de su diana se dio cuenta de

    que los nicos blancos que conoca se encontraban en la parte frontal del cuerpo.

    Se planteo adelantarse y clavarle el pual en la yugular, pero el hombre estaba

    demasiado alto.

    Ya no poda volver atrs. El Croven la haba odo y empezaba a volver la cabeza.

    Durante un segundo que se hizo eterno, sus ojos se encontraron. La voz de

    Rugido atron en su mente Ataca tu primero, y rpido. Pero, Dnde? En la

    pierna? En la espalda? Dnde?

    El hombre se bajo del rbol, y cay hacia ella. Aria intento levantar el pual.

    Quiso hacerlo, pero cuando quiso darse cuenta, l ya se haba abalanzado sobre

    ella.

    Aria cay boca arriba, y le pareci que le faltaba el aire. Dejo escapar un rito

    ahogado. El canbal se haba tendido sobre su cuerpo. Entonces se estremeci y

    quedo inerte.

    Lo haba matado.

    A

  • 248

    Oleadas de pnico recorrieron todo su ser al sentir los cabellos de aquel hombre

    sobre sus ojos, su peso oprimindola. Intento en tres ocasiones llenar el aire de

    sus pulmones. Cuando, finalmente, lo logro, no tuvo ms remedio que

    impregnarse en su olor corporal, un hedor insufrible que le dio nuseas y le

    revolvi el estomago.

    Un rostro apareci sobre ella, una nia. Tena los ojos muy abiertos, pero era

    bonita. Se subi al rbol, se paso por el cuello el cordel del cuerno, bajo al suelo

    de un salto y sali corriendo.

    Aria retiro el hombro con todas sus fuerzas, y logro liberar el brazo. Con otro

    empujn aparto al hombre, tena que alejarse de l como fuera. No poda hacer

    nada ms que llenar de oxgeno sus pulmones hambrientos. Lleg alguien, un

    hombre de mayor tamao. De pronto estaba ah, acuclillado a su lado. Aria

    palpo el suelo, en busca del pual, y volvi a or las palabras de Roar en su

    mente: No sueltes nunca el pual.

    Tranquila, Aria. Soy yo.

    Perry. Record que el tambin llevaba un gorro que ocultaba su pelo largo, de

    reflejos dorados.

    Estas herida? Dnde?

    Recorri su vientre con las manos.

    No soy yo dijo. No es ma.

    Perry la estrecho en sus brazos. Maldiciendo en voz baja, dicindole que crea

    que haba vuelto a ocurrir. Ella no entenda a que se refera. Pero quera

    quedarse all, pegada a l. Acababa de matar a un hombre. Estaba manchada de

    su sangre, y no poda dejar de temblar. Pero se apart.

    Perry dijo. Tenemos que encontrar a Roar. Todava no se haba puesto en

    pie cuando el taido del cuerpo raso en silencio.

    Corrieron juntos a travs del bosque umbro, empuando los puales, hasta que

    tropezaron con un cuerpo boca abajo, una pierna doblaba en una posicin

    forzada. A Aria le flaquearon las piernas. Conoca bien las proporciones de Roar,

    porque se haba pasando los ltimos das observndolo, estudindolo bien para

    calcular sus ataques.

    No es l dijo Perryes Gage.

    Roar los llamo en voz baja desde ms lejos.

    Perry aqu.

  • 249

    Lo encontraron sentado, con la espalda apoyada en un rbol, una pierna

    estirada y un brazo apoyado en la otra rodilla. Aria se acuclillo junto a l.

    Eran cinco. A Mark se lo han cargado de entrada. Gage y yo hemos matado a

    cuatro. l se ha ido a perseguir al que ha huido.

    Gage est muerto dijo Perry.

    Bajo la pierna de Roar brillaba un charco de sangre. Aria se fijo que tena un

    desgarro en los pantalones, a la altura del muslo. La piel estaba abierta, y el

    msculo tambin. La sangre brotaba sin detenerse en la herida, teida del azul

    del ter que iluminaba el cielo.

    La pierna, Roar.

    Presion con dos manos para detener la hemorragia. Roar se retorci de dolor.

    Perry arranc una tira de cuero del morral y lo at por encima de la herida. Sus

    manos se movan velozmente.

    Yo te llevar.

    No, Peregrine se neg Roar. Los Crovens se acercan.

    Aria tambin los oa. Sonaban las campanas. Los canbales avanzaban en su

    persecucin, sin que la tormenta impidiera su avance.

    Primero te llevaremos junto a Marron sentenciPerry.

    Estn demasiado cerca, no llegaremos a tiempo.

    Un escalofri recorri la nuca de Aria. Miro a travs de los arboles,

    imaginando a sesenta canbales avanzando hacia ellos cubiertos con capas

    negras.

    Perry solt una maldicin. Le entrego a Aria el morral, el arco y las flechas.

    No vayas ms de tres pasos por detrs de m.

    Levanto a Roar, pasndole un brazo por encima del hombro, como haba hecho

    con Cinder. Y echaron a correr. Perry cargaba a medias con su amigo, y las

    campanas resonaban en sus odos. Ella descenda por la ladera a trompiscones.

    Aquel sonido la iba a enloquecer. Perry escrutaba los arboles con ojos muy

    brillantes, muy abiertos.

    Aria!grit, volvindose hacia un grupo de rocas. Dejo a Roar en el suelo y

    recogi el arco y las flechas que ella sostena.

  • 250

    Aria se agazap sobre las grandes piedras, sin aliento. Junto a Roar. Perry, en

    pie, del otro lado lanzaba una lluvia de flechas, una tras otras, sin detenerse en

    ningn momento. La noche traa gritos de advertencia. Los Crovens lanzaban

    sus ltimas palabras al cielo. Sin embargo, las campanas estaban cada vez ms

    cerca.

    Aria no quera apartar los ojos de Perry, lo haba visto en esa situacin otras

    veces. Casi sereno mientras lidiaba con la muerte. En aquellas ocasiones le

    haba resultado un desconocido. Pero era Perry. Cmo poda soportar hacer

    algo as? Por otra parte, Qu alternativa le quedaba?

    Al fin, Perry solt el arco, que cay sobre la pinaza emitiendo un ruido sordo.

    Es todo susurr. Me he quedado sin flechas.

  • 251

    35

    Peregrine

    Traducido por Mari

    Corregido por Yosbe

    os olores putrefactos de los Crovers impregnaban la

    garganta de Perry. Las campanas que llevaban en los

    cinturones emitan destellos a la luz del ter. Ahora su

    sonido era ms suave. La cacera haba terminado. Estaban rodeados.

    Respondiendo a una seal, se cubrieron los rostros con las mscaras y se

    taparon la cabeza con las capuchas de las capas. A partir de entonces, Perry ya

    no vio ms nada. Docenas de caras con picos acechando en la penumbra del

    bosque. Aria estaba a su lado, empuando su arma. Roar se puso de pie y se

    apoy de una roca.

    Perry vio que los Crovers contaban con sus propios arqueros. Seis hombres con

    arcos que apuntaban hacia ellos. Ninguno se encontraba a ms de diez metros.

    Era as como iba a morir? Sera, sin duda, una muerte adecuada. A cuntas

    personas haba quitado la vida con su arco y flechas?

    Un hombre corpulento se adelant. Su mscara no estaba hecha de hueso y piel,

    sino de plata. Brillaba y atrapaba la luz del ter cuando elevaba la cabeza al

    viento, en un gesto que Perry conoca muy bien.

    Tindete donde ests, Lord de la Sangre.

    Su voz era grave, sonora. Una voz ceremonial. En otras circunstancias, a Perry le

    hubiera halagado que alguien lo hubiera por Lord de la Sangre. Ahora solo

    constataba la triste verdad que encerraba el hecho: era la primera y ltima vez

    que alguien se dirigira a l de ese modo.

    No pienso hacerlo anunci l.

    El hombre con la mscara de plata permaneci en silencio unos momentos.

    Despus habl con uno de los arqueros.

    Disprale en una pierna. Solo al msculo. No le toques las arterias.

    L

  • 252

    Perry haba estado a punto de morir en varias ocasiones. Pero, al or aquellas

    palabras, supo que le haba llegado la hora. Lo que le invadi entonces no fue

    temor, sino una gran decepcin por todas las cosas que no haba hecho. Por

    todas las cosas que saba que podra haber hecho.

    El arquero levant el arco, la mirada penetrante, fija a travs de su mscara de

    cuervo.

    No! Aria dio un paso al frente y se coloc junto a Perry.

    Aprtate, Aria dijo, pero al notar que le coga la mano, no retir la suya. Ella

    se acerc ms a l, pues de algn modo comprenda que l la necesitaba. Y

    tambin necesitaba que Roar estuviera all. Con los dos a su lado, podra

    permanecer en su sitio, esperando a que una flecha lo abatiera.

    El arquero vacil, al ver que tenan las manos entrelazadas.

    Perry dijo Roar con voz ronca. Tindete al suelo.

    El sinti entonces, en la nariz, el escozor del ter, que haba comenzado a

    recorrer su piel como una descarga elctrica. Los Crovens se agitaron. Se

    levantaron las mscaras y gritaron de terror al ver a Cinder.

    El muchacho se abri paso entre ellos. Descamisado, sus venas dibujaban lneas

    resplandecientes sobre su piel. Se adelant, buscando algo con sus ojos azules

    de ter. Los Crovens se apartaron de l, agitando con fuerza sus campanas.

    Cinder musit Perry.

    Los ojos del chico se clavaron en los suyos un instante. Despus le dio la espalda

    y elev las palmas de las manos. Perry sinti que se llenaba de aire, como si

    hubiera aspirado muy hondo y se preparaba para gritar. Agarr a Aria por la

    cintura y dio un salto en direccin a las rocas, donde aterriz sobre Roar, al

    tiempo que Cinder encenda la noche con fuego lquido.

    Pasaban destellos ardientes de ter, que emitan sus chillidos horrendos y

    ahogaban los de los Croven. Perry cerraba los ojos con fuerza para no resultar

    cegado por los relmpagos. Cubra a Roar y a Aria lo mejor que poda,

    aferrndose a la tierra por temor a que la tormenta los arrastrara.

    El silencio lleg tan sbitamente que atron, hueco, en sus odos. La noche

    regres con un viento fresco que se pos en los brazos de Perry. Transcurrieron

    varios segundos hasta que se atrevi a levantar la cabeza. El penetrante olor a

    pelo quemado se mezclaba con el de la carne chamuscada y la madera

    carbonizada. Intent ponerse de rodillas, pero acab echndose de lado.

  • 253

    Estrellas. Vea estrellas a travs de un inmenso ojo abierto en el ter. Unas

    estrellas claras, radiantes. Alrededor del agujero, el ter giraba en crculos.

    Como un pedrusco lanzado a un lago, pero que el lugar de crear ondas que se

    alejaban, haca que se acercaran. E iba cubriendo todas y cada una de las

    estrellas con su luz azulada.

    Aria apareci sobre l.

    Perry, ests bien?

    No poda hablar. La boca le saba a cenizas y a sangre.

    Roar! dijo Aria. Qu le pasa?

    Acerc la mano de Roar a la frente de Perry.

    Roar lo ir.

    Dnde te duele, Perry?

    Me duele todo pens l, seguro que su amigo poda orle. Pero lo que ms

    me duele es la garganta. Y a ti?

    Yo estoy bastante bien. Roar se volvi hacia Aria. No le pasa nada.

    Con ayuda de Aria, Perry se sent. Por lo que vea, los rboles haban quedado

    reducidos a rastros negros, carbonizados. La tierra resplandeca, salpicada de

    brasas encendidas, pero no vea fuego por ninguna parte. Ni cuerpos. Todo se

    haba quemado ya. Cinder haba arrancado la vida de todo, salvo una mscara,

    que haba quedado intacta sobre las cenizas. La plata se vea doblada y goteaba

    como cera derretida.

    Cerca, una figura demacrada, pelada, se encontraba en el interior de un crculo

    de polvo gris. Cinder estaba acurrucado, hecho un ovillo. Estaba desnudo. Su

    ropa se haba convertido en ceniza. No le quedaba ni un pelo en la cabeza. El

    brillo de sus venas desapareci ante los ojos de Perry, y estas se hundieron de

    nuevo bajo su piel.

    El muchacho entreabri los prpados, mostrando a medias sus negros ojos.

    Han visto lo que he hecho?

    Lo he visto le respondi Perry con voz entrecortada.

    Cinder se fij entonces en su mano, en la carne herida.

    No pude evitarlo.

  • 254

    Ya lo s le tranquiliz Perry, que vea su propio reflejo en los ojos de ese

    chico. Comprenda bien el terror que causaba tener el don de poner fin a las

    vidas ajenas.

    Cinder gru, se llev las manos al vientre, y empez a agitarse. Las

    convulsiones se acompaaban de una respiracin entrecortada. Perry sac una

    manta del bolso y lo cubri con ella. Despus fue dejando el resto de las cosas

    entre las rocas. Aria sostena a Roar como haba hecho antes, sujetndolo del

    lado de la herida. Perry cogi en brazos a Cinder, y al hacerlo le sorprendi que

    tena la piel muy fra.

    Te he compensado balbuci con voz temblorosa.

    Pasaron sobre un par de Crovens acurrucados juntos a la sombra de un rbol. Al

    ver a Cinder se escabulleron. Perry trag saliva: senta la garganta muy seca.

    Habra conocido aquel chico algo que no fuera temor y lstima?

    Entraron corriendo en el patio de Delfos. Perry dej a Cinder junto a Roar,

    sobre el empedrado. La gente empezaba a congregarse frente a la verja,

    pertechada con armas, lista para la guerra, para una invasin, para cualquier

    cosa. El ter segua cubrindolo todo. La pausa que Cinder hubiera podido

    proporcionarles tocaba ya a su fin.

    Marron se abri paso entre la multitud.

    Y Mark y Gage?

    Perry neg con la cabeza, dio diez o doce pasos, tambaleante, y se dio la vuelta.

    Se acerc el puo a los labios y se lo mordi con fuerza para ahuyentar la culpa y

    todo lo que amenazaba con aflorar. Tras l, Aria le contaba a Marron lo sucedido.

    La gente se ech a llorar, y empez a maldecir a Perry. Tenan razn: haba sido

    l quien haba atrado a los Crovens hasta aqu. Mark y Gage haban muerto por

    su culpa. No vea la manera de escapas de ese sentimiento.

    Marron se acerc hacia l.

    Tienen que irse. Los Crovens pueden regresar. Vuelve a casa, Peregrine. Lleva

    a Aria junto a su madre.

    Aquellas sencillas palabras bastaron para devolver claridad a sus pensamientos.

    Se acerc a Roar.

    Tu vendrs en primavera.

    Roar estrech con fuerza la mano que le ofreca su amigo.

    Tan pronto como pueda llegar.

  • 255

    Perry se acerc a Cinder. Saba que a l no poda darle rdenes, pues su poder

    era mucho mayor que el suyo. Pero tambin saba que Cinder lo necesitaba.

    Necesitaba a alguien que le ayudara a entender lo que haba hecho, lo que poda

    volver a hacer. Tal vez a Perry tambin le hiciera falta alguien as.

    Y t? Acompaaras a Roar? Se trataba de una pregunta mucho ms

    profunda de lo que pareca. Lo que le estaba preguntando era si jurara fidelidad

    a Perry.

    Cinder le respondi sin pensar.

    S.

  • 256

    36

    Peregrine

    Traducido por Yosbe

    Corregido por Mari

    erry y Aria traspasaron juntos la verja. Recogieron las

    cosas que haban dejado junto a las rocas y echaron a

    correr. El ter lanzaba sus gritos, soltaba embudos que

    hacan temblar la tierra que pisaban. El humo enturbiaba el aire fresco a medida

    que los bosques ardan.

    Avanzaban deprisa, movidos por la urgencia de dejar Delphi atrs. En cuestin

    de horas pasaron lo peor de la tormenta, y estuvieron el resto de la noche

    viajando en silencio. Descendan las laderas de los montes cogidos de la mano.

    Se pasaban el agua cada vez que uno de los dos beba, y de vez en cuando se

    acariciaban. Ella lo coga de la mano durante unos pasos. l le apoyaba la suya

    en la cadera un instante. Era su manera decirse Estoy aqu y Todava estamos

    juntos.

    Hacia el amanecer, Perry no pudo seguir ignorando los olores que los acechaban.

    La sangre y la ceniza se incrustaban en sus ropas, en su piel. El humo de la

    tormenta de ter menguaba. Ya no poda confiar en que seguira enmascarando

    sus perfumes, en que mantendra alejados a los lobos. Se detuvieron al llegar a

    un ro que descenda en cascada, entre granes rocas grises, y all se lavaron

    rpidamente, tiritando al sentir el agua helada. Despus remprendieron la

    marcha. Perry esperaba que bastara con aquello.

    Horas despus, Aria se agarr de su brazo.

    Oigo ladridos, Perry. Debemos refugiarnos en algn lugar seguro.

    La tarde era fra, y al hablar solt vapor por la boca.

    Perry agudiz el odo. Hasta l solo llegaba la calma despus de la tormenta,

    pero el olor de los animales s lo perciba con fuerza, y le indicaba que la jaura

    no poda encontrarse lejos. Buscaba con la mirada un rbol de envergadura en el

    que encontrar refugio, pero solo encontraba abetos de ramas altas y finas.

    P

  • 257

    Aceler el paso, maldicindose a s mismo por no haber cogido ms flechas

    cuando haban regresado al recinto de Marron a llevar a Cider y Roar. Ahora

    solo le quedaba el pual. Un pual que no durara mucho entre tantos lobos.

    Aria mir hacia atrs y abri los ojos ampliamente.

    Perry, estn ah detrs!

    Momentos despus oy a los lobos, dos aullidos agudos que le parecieron

    demasiado cerca. Desesperado, corri hasta el rbol ms cercano, una eleccin

    poco acertada, pues las ramas eran demasiado bajas y quebradizas. Entonces vio

    un sendero creado por el paso de animales, un camino de tierra que ascenda

    hasta otro rbol. Y se fij en una cabaa de madera instalada hacia all, mientras

    los gruidos se hacan ms audibles. Haban marcas de garras en la base del

    tronco. Una escalera de cuerda colgaba de una gruesa rama.

    Perry lavant a Aria hasta la escalera.

    Ya vienen! grit. Perry, sube!

    Pero no poda. Todava no. No crea que aquellas cuerdas resecas aguantaran el

    peso de los dos. Desenvain el pual y se volvi.

    Sube t! Yo lo har luego!

    Ante l aparecieron siete lobos. Animales inmensos de ojos azules, brillantes, y

    de pelo plateado. Su olor llegaba hasta Perry como una oleada roja de sed de

    sangre. Levantaron los hocicos, olisqueando, lo mismo que l, y echaron hacia

    atrs las orejas y ensearon los dientes, al tiempo que erizaban el pelo de la

    grupa.

    Aria lleg a lo alto y le avis. Perry dio otra media vuelta y de un salto se aferr

    al peldao ms alto que alcanz. Levant las piernas y blandi el pual,

    mientras los lobos intentaban morderlo. Pate a uno de ellos en una oreja y oy

    que gema se echaba hacia atrs, lo que le dio tiempo de apoyar los pies en un

    peldao e impulsarse hacia arriba. En cuestin de segundos lleg a lo alto.

    Aria lo sujet para que no perdiera el equilibrio. Avanzaron con cuidado por la

    rama ancha hasta la cabaa. Dos de sus lados estaban construidos slidamente,

    con tablones yuxtapuestos. En los otros dos haba espacios entre listones, lo que

    daba a la construccin un aspecto de jaula.

    Aria fue la primera en entrar. A l no le caban los hombros, y tuvo que partir un

    tabln de una patada. La madera cruji y una vez dentro descubri que no

    poda ponerse totalmente de pie, pero las maderas que formaban el suelo se

    vean resistentes. Los dos permanecieron unos instantes mirndose, jadeando,

    mientras los lobos aullaban debajo y rascaban el tronco con las garras. Entonces

  • 258

    l apart unas hojas secas con los pies y dej el bolso en el suelo. La ltima

    claridad del da se filtraba, griscea, entre los troncos, como una luz que se

    moviera a travs del agua.

    Aqu arriba estaremos a salvo dijo.

    Aria mir hacia afuera, y sinti los hombros tensos, agarrotados. Aquellos

    rugidos rabiosos no cesaban.

    Cunto tiempo se quedarn ah abajo?

    Perry no crey que sirviera de nada mentirle. Los lobos esperaran, igual que

    haban esperado los Crovens.

    El tiempo que haga falta.

    Perry se pas una mano por el pelo, sopesando sus opciones. Poda fabricar

    flechas nuevas, pero tardara un buen raro, y adems haba arrojado el arco al

    suelo cuando estaba abajo. Por el momento no se le ocurra nada. Se arrodill y

    sac la manta del macuto. Haban tenido que correr mucho para ponerse a salvo,

    y todava no sentan fro. Pero no tardaran en sentirlo.

    Permanecieron juntos, sentados, mientras la noche caa sobre la cabaa. La

    oscuridad amplificaba los gruidos que provenan de abajo. Perry sac el agua,

    pero Aria no quiso beber. Se cubra los odos y cerraba los ojos con fuerza. Su

    humor exudaba ansiedad, y l saba, senta, que aquellos sonidos le causaban

    dolor fsico. Pero no saba como ayudarla.

    Transcurri una hora. Aria no se haba movido. Perry crea que estaba a punto

    de volverse loco cuando los ladridos cesaron inesperadamente. Se incorpor.

    Aria se destap los odos, y a sus ojos, fugazmente, asom una esperanza.

    Todava siguen aqu susurr.

    l se apoy contra los tablones, disfrutando del silencio. Un aullido. Un

    escalofro recorri su espalda. Cada vez ms agarrotado, escuchaba aquel

    lamento que no se pareca a nada que hubiese odo en su vida. Igual que le

    suceda cuando se entregaba, aquel sonido le provocaba el sentimiento ms

    profundo, ms intenso, y se le formaba un nudo en la garganta. Fueron

    sumndose otros lobos, creando un sonido que le pona los pelos de punta.

    Al cabo de unos minutos, aquellos aullidos tambin cesaron. Perry alberg

    esperanzas, pero los ladridos y los araazos de las garras regresaron. Not que

    los tablones se movan bajo su peso cuando Aria se levant y se acerc al borde.

    La manta que llevaba sobre los hombros se le cay. Perry la observaba mirando

  • 259

    hacia abajo, a los lobos. Y entonces ella se rode la boca con las manos y cerr

    los ojos.

    El crey que se trataba de otro lobo que aullaba. Ni siquiera al verla poda creer

    que un sonido como ese hubiera salido de su garganta. Los ladridos, abajo,

    cesaron al momento. Cuando termin, lo busc con la mirada, apenas un

    instante. Y entonces enton un lamento ms triste, ms intenso, con voz ms

    poderosa, ms que la de los lobos que acechaban abajo.

    Cuando termin, el silencio se apoder de todo. El corazn de Perry lata con

    fuerza.

    Oy un quejido leve, una especie de estornudo. Y entonces, al cabo de un

    momento, el sonido de pisadas indicaba que los lobos se retiraban hacia la

    noche.

    Ahora que los animales se haban ido, volvieron a sentarse y compartieron el

    agua. El temor de Perry se iba disipando, y dejaba al descubierto un profundo

    cansancio. No poda dejar de mirar a Aria. No poda dejar de asombrarse.

    Qu les has dicho le pregunt al fin.

    No tengo idea. Lo nico que he hecho ha sido imitar sus aullidos.

    Perry dio un trago al agua.

    Es un don que tienes.

    Un don? Ella pareci perderse en sus pensamientos por unos momentos.

    Hasta ahora no lo haba pensado as. Pero tal vez lo sea. Sonri. Somos

    parecidos, Perry. Mi tipo de voz se conoce como voz de soprano falcon.

    l sonri.

    Pjaros de una pluma.

    Ya ms tranquilos, comieron un poco de queso y unos frutos secos que se haban

    llevado del recinto de Marron. Despus se cubrieron con las mantas y se

    tendieron sobre el suelo de tablones. Oan el rumor del viento al pasar entre las

    ramas de aquel rbol.

    Tienes alguna chica en tu tribu? le pregunt Aria.

  • 260

    Perry la mir y sinti que se le aceleraba el pulso. Era la ltima pregunta que le

    apeteca responder.

    A nadie importante dijo, cauto. Aquello sonaba horrible, pero era la verdad.

    Y por qu no es importante?

    Tu ya sabes lo que voy a responder, no?

    Rose me lo cont. Pero quiero orlo de tu boca.

    Mi sentido es el menos frecuente. El ms poderoso. Para nosotros es ms

    importante mantener nuestro linaje puro, ms an que para los dems

    Marcados. Se frot los ojos fatigados y suspir. Si los sentidos se cruzan, se

    desencadena una maldicin. Y llega la desgracia.

    Una maldicin? Eso suena muy arcaico. Como algo sacado de la Edad Media.

    Pues no lo es replic l, intentando disimular el enfado.

    Ella permaneci un instante pensativa, y ech hacia atrs la cabeza.

    Y entonces tu qu? T tienes dos sentidos. Tu madre era Scire?

    No, Aria. No quiero hablar de ello.

    De hecho, yo tampoco quiero.

    Permanecieron en silencio. Perry deseaba acercarse a ella. Quera sentirse como

    el da anterior, cogerla de la mano. Pero su estado de nimo se haba vuelto

    distante, fro como la noche.

    Finalmente, Aria habl.

    Perry, Qu olores percibira yo ahora si fuera un Scire?

    Perry cerr los ojos. Describiendo sus diferencias no lograra acercarse ms a

    ella. Pero tampoco lo conseguira si se negaba a responder. Aspir hondo y le

    transmiti lo que su nariz captaba.

    Hay rastros de los lobos. Los aromas del rbol traen un tono invernal.

    S. Ellos saben antes que nadie qu tiempo har.

    Ya empezaba a lamentar contarle aquellas cosas. Aria se mordi el labio inferior.

    Y qu ms? pregunt Aria, pero l notaba en su olor que le dola que l

    supiera tantas cosas que ella no saba.

  • 261

    Hay resina y polvo en los clavos de hierro. Huelo los restos de un incendio,

    que probablemente ardi hace meses, pero la ceniza es distinta a la de ayer, la

    de Cinder. Esta es seca y su sabor recuerda a la sal fina.

    Y la de ayer? pregunt ella en voz baja. A que ola la ceniza de ayer?

    Perry la mir.

    A azul. A vaci. Ella asinti como si comprendiera, aunque no poda. Aria,

    esto no es buena idea.

    Por favor, Perry. Quiero saber cmo son las cosas para ti.

    El carraspe al notar que se le agarrotaba la garganta.

    Estaba cabaa perteneca a una familia. Huelo restos de un hombre y una

    mujer. Un mancebo

    Qu es un mancebo?

    Un nio que est a punto de convertirse en hombre. Como Cinder. Tienen un

    olor que no puede olvidarse, no s si me entiendes.

    Ella sonri.

    Y ese sera tu olor?

    l se llev la mano al corazn, fingiendo ofenderse.

    Eso me ha dolido. Esboz una sonrisa. Si, sin duda. Para otro Scire, mis

    apetitos deben apestar.

    Ella se ech a rer y lade la cabeza. El pelo negro se derram sobre un hombro.

    Y, al momento, el fro de la noche se desvaneci.

    Y si yo fuera Scire sabra todo eso? pregunt.

    Eso y ms. Perry suspir, soltando el aire despacio. Tendras una idea

    bastante clara de lo que deseo en este momento.

    Y que sera eso?

    Tenerte ms cerca.

    Cunto ms cerca?

    El levant un pico de su manta.

  • 262

    Aria lo sorprendi rodendolo con los brazos y estrechndolo en ellos. Perry

    baj la mirada para ver sus cabellos negros, la cara hundida en su pecho. En lo

    ms profundo de su ser sinti que un peso fro se levantaba. No era en abrazos

    en lo que l estaba pensando, pero tal vez fuera mejor as. No saba por qu le

    sorprenda que ella supiera mejor que l mismo lo que le convena.

    Transcurrido un momento, se retir. Tena lgrimas en los ojos. Estaba muy

    cerca, y su olor pasaba a travs de l y lo llenaba. Descubri que a sus ojos

    tambin asomaba el llanto.

    S que t y yo slo tenemos este tiempo. S que terminar.

    Entonces la bes, separando aquellos labios suaves con los suyos. Su sabor era

    perfecto, a lluvia nueva. El beso se hizo ms profundo, recorri su cuerpo con

    las manos, la atrajo hacia s. Pero entonces ella se retir y sonri. Sin decir nada,

    le bes la nariz, la comisura de los labios, y despus un hoyuelo en la mejilla.

    Cuando le levant la camisa, crey que el corazn iba a dejar de latirle. l la

    ayud y se la quit por encima de la cabeza. Los ojos d Aria recorrieron aquel

    pecho, y sus dedos resiguieron las marcas. l no lograba respirar ms despacio.

    Perry. Quiero verte la espalda.

    Otra sorpresa, pero asinti y se dio media vuelta. Ech la cabeza hacia adelante

    y aprovech el momento para intentar calmarse un poco. Aria dibuj con un

    dedo el perfil de sus alas sobre su piel, y l dio un respingo y solt un gemido. Se

    maldijo a s mismo: ni queriendo habra podido sonar ms salvaje.

    Lo siento susurr ella.

    El carraspe.

    Nos las ponen cuando cumplimos los quince aos. A todos los Marcados. Una

    banda es para el sentido, y la otra para el nombre.

    Es magnfico. Como t dijo ella.

    Las palabras de Aria fueron decisivas. Se volvi por sorpresa, la agarr y la

    tumb sobre los talones, razonando lo justo para suavizar la cada antes de

    llegar al suelo.

    Aria solt una risotada de sorpresa.

    No te ha gustado eso?

    Si. Demasiado. Mediante unos pocos movimientos rpidos, consigui colocr

    una manta debajo de ellos, y otra encima, cubrindolos. Y entonces ella fue suya.

    La bes y se perdi en la seda de su piel, y en su perfume de violetas.

  • 263

    Perry si nosotros no poda quedar?

    No dijo l. Tu olor sera distinto.

    Ah s? Cmo?

    Preguntas. Claro. Conocindola Incluso en ese momento no poda dejar de

    preguntar.

    Ms dulce dijo.

    Ella lo atrajo ms hacia s, y le rode el cuello con los brazos.

    Aria, si no ests segura no tenemos por qu hacerlo susurr l.

    Confo en ti, y estoy segura dijo ella, y l supo que deca la verdad.

    La bes despacio. Todo lo haca despacio, para adaptarse a su humor, y la

    miraba a los ojos. Cuando se unieron, aspir el olor de su valenta, de su certeza.

    Perry se lo apropi, respir su respiracin, sintiendo lo que ella senta. Nunca

    hasta entonces haba sentido que estuviera haciendo algo tan bien hecho.

  • 264

    37

    Aria

    Traducido por Mari

    Corregido por MariT

    la maana siguiente, Perry le dijo que los olores de los lobos ya

    eran dbiles. Aunque no crea que la jaura estuviera cerca,

    remprendieron la marcha con ms cuidado que nunca, y solo se

    relajaron cuando dejaron atrs aquel territorio.

    Se mostraba distinto con ella. Le hablaba en voz baja mientras caminaban.

    Responda a todas y cada una de sus preguntas, y le contaba incluso algunas

    cosas que ella no le preguntaba, pues saba que ella deseaba conocerlas. Le

    hablaba de las plantas que se encontraban por el camino, le explicaba cules

    eran comestibles y cules tenan propiedades medicinales. Le mostraba los

    rastros de los animales con los que se cruzaban, y le enseaba a orientarse segn

    la forma de las colinas.

    Aria memorizaba todas y cada una de las palabras que l pronunciaba,

    saboreaba todas y cada una de las sonrisas que le dedicaba. Siempre encontraba

    alguna excusa para acercarse a l, fingiendo inters en alguna hoja, en alguna

    roca. Pero no haba nada que la fascinara ms que el mismo. Cuando Perry le

    dijo que tardaran seis das en llegar a Bliss, dej de lado las excusas. Seis das

    sin saber nada de Lumina era una espera demasiado larga. Pero seis das no era

    tiempo suficiente para estar con l.

    Esa tarde se detuvieron a comer algo sobre una formacin rocosa. Perry le roz

    la mejilla con los labios mientras ella coma, y ella descubri que esos besos sin

    motivo eran la cosa ms deliciosa del mundo, incluso cuando se estaba

    masticando comida. Con aquellos besos, los bosques se iluminaban, se

    iluminaba el cielo eterno, se iluminaba todo.

    Aria se uni a aquella tctica, que bautiz como el Beso Espontneo, y pronto

    descubri lo mucho que le costaba sorprender a un Scire. Cada vez que ella

    intentaba devolverle algn beso espontneo, Perry sonrea con los ojos

    entrecerrados y extenda los brazos. Ella lo besaba de todos modos, porque no le

    importaba, hasta que en algn momento recordaba que algn da escogera a

    A

  • 265

    una chica que fuera como l. Una Scire que tambin fuera inmune al Beso

    Espontneo. Aria se preguntaba si conoceran todas las emociones que sintiera

    el otro. Le resultaba curioso, y ala vez le daba miedo, saber que era capaz de

    odiar a alguien a quien ni siquiera haba visto nunca. Ella no era as. Al menos

    antes no lo era.

    Esa noche Perry fabric una hamaca con sus mantas y una cuerda. As,

    acurrucados muy juntos, envueltos en aquel nido de lana clida, ella notaba los

    latidos de su corazn bajo el odo, y dese lo que siempre deseaba en Reverie:

    poder existir en dos mundos a la vez.

    Al da siguiente se pas horas pensando, volviendo hacia si mismas sus

    preguntas, sus ganas de saber. Lo que estaba descubriendo sobre su persona le

    gustaba. La nueva. Aria saba que haba que desplumar a las aves cuando

    todava estaban tibias, para que las plumas cedieran ms fcil. La nueva Aria era

    capaz de encender una hoguera ayudndose de un cuchillo y un pedazo de

    cuarzo. La nueva Aria cantaba envuelta en los brazos de un muchacho rubio.

    No saba como encajara esa parte de ella en lo que le aguardaba a cinco das de

    all. Cmo se sentira al regresar al Compartimiento? Sabiendo lo

    absolutamente viscerales, aterradores y euforizantes que haban sido esos das,

    cmo podra regresar a aquellas emociones simuladas? No lo saba, pero

    pensar en ello era algo que la preocupaba. En cuanto a la pregunta, Qu

    ocurrira cuando llegara a Bliss?, hizo algo que era nuevo para ella: suspendi

    toda interrogacin, todo temor, y confi en que ya sabra qu hacer cuando

    llegara el momento.

    Perry? le susurr aquella noche, cuando ya era tarde. l la estrech entre sus

    brazos, apretndole mucho las costillas, y Aria supo que lo haba despertado.

    Mmm?

    Desde cundo tienes tus sentidos?

    En medio de aquel silencio, ella crea or cmo se zambulla en sus recuerdos.

    Primero me vino la visin. Tendra unos cuatro aos. Durante un tiempo

    nadie supo que era distintoni siquiera yo. La mayora de los Seers ven mejor

    con luz, pero crea que todo el mundo vea igual que yo. Cuando se supo que era

  • 266

    un Seer Nocturno nadie pareci demasiado impresionado. O al menos no me lo

    demostraban. Ocho aos recin cumplidos. De eso s me acuerdo.

    Por qu? pregunt Aria. Pero por la manera en que lo dijo, se daba cuenta

    de que haba algo que no estaba segura de querer saber.

    Oler los humores de la gente lo cambi todo Me di cuenta de que, muchas

    veces, la gente deca una cosa y pensaba la otra. Que muchas veces deseaba lo

    que no poda obtener. Empec a ver los motivos de todo No poda evitar saber

    las cosas que la gente ocultaba.

    A Aria se le aceler el pulso. Le cogi la mano que se haba quemado. Haba

    dejado de usar el vendaje la noche en que salieron del recinto de Marron. En el

    reverso, haba zonas en la que la piel era demasiado spera, y otras en que

    pareca muy suave. Se la acerc a la cara y la bes. Nunca habra imaginado

    siquiera que una cicatriz pudiera ser algo digno de ser besado, pero a ella le

    encantaban todas sus cicatrices. Las haba ido encontrando, y las haba besado

    todas, y le haba pedido que le contara la historia de cada una de ellas.

    Qu fue lo que descubriste? le pregunt.

    Que mi padre beba para poder soportar estar a mi lado. Descubr que se

    senta an mejor cuando sus puos se tropezaban con mi cuerpo. Durante un

    rato. No mucho.

    Con los ojos llenos de lgrimas, Aria lo abraz con fuerza y lo not muy

    agarrotado. Ella ya haba captado alfo de eso. De algn modo, ya lo saba.

    Perry, qu podas haber hecho t para merecer eso?

    Mi Nunca he hablado de eso.

    Perry ahog un sollozo, y a ella se le hizo un nudo en la garganta.

    A mi puedes contrmelo.

    Lo s lo intento mi madre muri al darme a luz. Muri por mi culpa.

    Ella se ech hacia atrs para verle la cara. El cerr los ojos.

    No fue culpa tuya. No puedes culparte por eso. Perry te culpas a ti mismo?

    l s me culpaba. Por qu no iba a culparme yo?

    Record lo que le haba dicho sobre matar a una mujer. Ahora se daba cuenta de

    que estaba refirindose a su madre.

  • 267

    Eras un recin nacido! Fue un accidente. Algo horrible que sucedi. Est muy

    mal que tu padre te hiciera sentir as.

    El senta lo que senta. Los humores no se pueden disimilar.

    Estaba equivocado! Tu hermano y tu hermana tambin te culpaban?

    Liv no me ech nunca la culpa. Y Vale nunca actu como si lo hiciera, aunque

    no puedo estar seguro. No puedo oler sus humores, lo mismo que no puedo oler

    los mos. Pero tal vez lo hiciera. Yo soy el nico que ha heredado su sentido. Mi

    padre lo dej todo por estar con ella. Cre una tribu. Tuvo a Vale y a Liv. Y

    despus llegu to y le rob lo que ms amaba. La gente deca que haba sido la

    maldicin por mezclar las sangres. Decan que finalmente haba tenido que

    pagar el precio.

    T no le robaste nada. Es algo que sucedi, eso es todo.

    No, eso no es todo. A mi hermano le ocurri lo mismo. Mila tambin era Seer

    y tambin est muerta. Talon est enfermo Aspir hondo y suspir,

    tembloroso. No s lo que digo. No debera estar hablando de esto contigo.

    ltimamente hablo demasiado. Tal vez ya no s cmo se para.

    No tienes por qu parar.

    Ya sabes que pienso de las palabras.

    Las palabras son la mejor manera que tengo de conocerte.

    l le acarici el rostro y le pas los dedos por el pelo.

    La mejor manera?

    Le roz varias veces la barbilla con el pulgar, en un gesto que la distraa. Saba

    muy bien qu era lo que quera. Tal vez todo lo que l haba hecho en la vida

    haba sido huir hacia delante. Intentar salvar a toda la gente que poda. Intentar

    compensar por algo que nunca haba hecho.

    Perry dijo Aria, cubrindole la mano con la suya. Peregrine, eres una

    persona buena. Has arriesgado tu vida por Talon y por Cinder. Por m. En mi

    caso lo hiciste cuando ni siquiera te caa bien. Te preocupas por tu tribu. Te

    duele saber que Roar y tu hermana se encuentran en la situacin en la que estn.

    S que te duele mucho. Lo vea en tu cara cuando Roar hablaba de Liv. Le

    temblaba la voz. Trag saliva para deshacerse del nudo que senta en la

    garganta. Eres bueno, Peregrine.

    El neg con la cabeza.

    T ya me has visto.

  • 268

    Exacto. Y por eso s que tu corazn es bondadoso. Le apoy la mano en el

    pecho y sinti toda la vida que palpitaba en su interior. Con tanta fuerza que era

    como si tuviera la oreja pegada a su torso.

    l dej de acariciarla con el pulgar. La mano ascendi hasta la nuca. La atrajo

    hacia l hasta que sus frentes se tocaron.

    Me han gustado esas palabras dijo.

    En sus ojos brillantes Aria vio lgrimas de gratitud y confianza. Tambin vio la

    sombra de lo que ninguno de los dos se atreva a decirse, pues solo les quedaban

    unos pocos das juntos. Pero ahora, esa noche, las palabras sobraban.

  • 269

    38

    Peregrine

    Traducido por Mari

    Corregido por Yosbe

    ria consigui que se olvidara de comer. Aquella era una de

    las muchas seales que le indicaba que estaba metido en un

    buen lo. Haban terminado las escasas provisiones que se

    haban llevado del recinto de Marron. Tendran que cazar algo. Perry fabric

    unas pocas flechas por la maana, usando ramas que haba ido recolectando, y

    decidi rastrear alguna pieza a medida que avanzaban. Se retrasaran un poco,

    claro, pero l ya no poda seguir ignorando los calambres que atenazaban su

    estmago.

    Descendan por la ladera de una colina cuando oli un tejn en un ptado amplio

    que llevaba a un ro. La esencia penetrante del animal brotaba de las

    madrigueras subterrneas que le daban cobijo. Al momento decidi que esa era

    su cena.

    Perry encontr el tnel de entrada y otro ms alejado. Encendi fuego en uno de

    ellos y pidi a Aria que esperara all con una rama llena de hojas.

    Agita el humo, metindolo en el hueco. El animal vendr hacia m. Nunca

    corren hacia el fuego.

    El tejn vio a Perry en cuanto sali de su escondrijo. Dio media vuelta e hizo

    exactamente l acababa de decir que no hara. Perry corri hacia Aria.

    El pual! Viene hacia ti!

    Ella estaba preparada, observando la madriguera, cuando Perry lleg a su lado.

    Pero el tejn no sala. Aria se puso de pie y empez a caminar. Se detena a los

    pocos pasos cambiando de direccin, sin dejar de contemplar el suelo del

    humedal. Perry entendi por qu lo haca. Se lo haba preguntado desde el da

    en que vieron a los lobos. Finalmente ella se incorpor y lo mir a los ojos.

    Esta justo debajo de m dijo, sonriendo de oreja a oreja. Sorprendida.

    A

  • 270

    Perry se descolg el arco del hombro.

    No. Djame a m. Pero necesitar tu pual.

    Perry se lo entreg y se alej unos pasos, sin atreverse a parpadear para no

    perder detalle.

    Ella esper unos momentos, agarrando el arma con las dos manos. Entonces la

    levant por encima de la cabeza, y la hundi con fuerza en la tierra embarrada.

    Hasta Perry lleg un chillido amortiguado, que saba que ella deba de haber

    odo perfectamente.

    Despus, en el mismo humedal, se sentaron junto al tronco de un rbol cado.

    Aria se tendi y apoy la cabeza en su pecho. De un fuego se elevaba un penacho

    de humo ms alto que las copas de los rboles. Al da le quedaban todava

    algunas horas. Pero tenan el estmago lleno, y Aria estaba con buen nimo, as

    que Perry ech la cabeza hacia atrs, saciado, relajado. Con los ojos cerrados,

    notaba el resplandor del ter tras sus prpados, mientras Aria le describa los

    sonidos que oa.

    No son fuertes No s como explicarlo. Se han ido haciendo ms perceptibles.

    Sonidos que antes eran simples ahora me parecen ms complejos. Como el ro.

    Hay centenares de pequeos sonidos que proceden del agua. Y el viento, Perry.

    Es constante, se mueve entre los rboles, hace chasquear el tronco y crujir las

    hojas. Puedo decirte con exactitud de dnde procede. Lo oigo con tal claridad

    que es casi como si pudiera verlo.

    Perry intentaba en vano or lo que ella oa, y senta una curiosa sensacin de

    orgullo ante su recin descubierta habilidad.

    Crees que estar aqu afuerabajo el tercrees que por eso me ha ocurrido

    esto? Qu la parte de Forastera que hay en m est despertando?

    Perry la oa, pero estaba tan a gusto que haba empezado a quedarse dormido.

    Ella le pellizco el brazo, y l se sobresalt.

    Lo siento. El Forastero que hay en m se estaba quedando dormido.

    Ella lo mir fijamente, con ojos vivaces.

    Crees que estoy emparentada con Roar?

  • 271

    Tal ve un parentesco muy lejano, de muchas generaciones. Huelen muy

    distinto. Por qu?

    Roar me cae bien. Pensaba que, si no encuentra a Liv, tal vez ya sabes Los

    dos somos Audiles. No importa. Roar nunca superar lo de Liv.

    Perry se incorpor al omento.

    Qu?

    Ella se echo a rer.

    Ahora si ests despierto. Te has credo que hablaba en serio?

    Si. No. Aria, hay algo de verdad en lo que dices. Roar sera ms adecuado para

    ti. Perry suspir y se pas la mano por el pelo. La mir. Haba adems, otra

    razn y tal fuese mejor que se la dijera, ya que por lo que vea, empezaba a

    drsele muy bien eso de contrselo todo. Liv dice- dice que es un banquete

    para los ojos. Intent decirlo sin sonar envidioso, sin mucho xito. Ahora ella

    era capaz de distinguir miles de sonidos.

    Aria sonri. Le cogi la mano llena de cicatrices y le pas su pulgar por los

    nudillos.

    Roar es muy guapo. En Reverie casi todo el mundo se parece a l. O pretenden

    hacerlo.

    A Perry se le escap una maldicin. Era culpa suya, por sacar el tema.

    Y en cambio aqu etas, haciendo manitas con un Salvaje de nariz torcida, con

    golpes y quemaduras en cuntos sitios has contado?

    Nunca he visto a alguien tan guapo como t.

    Perry se mir las manos. Cmo lo consegua? Cmo haca para lograr que se

    sintiera dbil y fuerte, ambas cosas a la vez? Entusiasmado y aterrado? No

    saba cmo devolverle todo lo que ella le haba dado. El careca del don que ella

    posea con las palabras. Lo nico que poda hacer era tomarle la mano y

    besrsela, acercrsela al corazn y desear que ella pudiera oler cul era su

    estado de nimo en ese momento. Desear que las cosas entre los dos fueran

    fciles. Al menos, ahora, ella haba llegado a comprender. Estaba descubriendo

    el poder de los sentidos.

    La estrech entre sus brazos y la apoy contra su pecho.

    Al menos sobre tu padre s puedo decirte algo dijo, porque saba que ella

    senta curiosidad. Probablemente proviene de un linaje muy poderoso de

    Auds, siento tu tan buena como eres con los sonidos.

  • 272

    Ella le apret la mano.

    Gracias.

    Lo digo en serio. No ha sido poca cosa, or a travs dela tierra, a tanta

    profundidad

    Quedaron en silencio, y Perry la bes en la cabeza. Saba que estaba escuchando.

    Oyendo un nuevo mundo. Pero l ya no perciba el buen humor de hace un

    momento.

    Durante das Perry haba sentido en las entraas un nerviosismo, una inquietud.

    Una sensacin parecida a la que senta un instante despus de cortarse, antes de

    que llegara el dolor. En ese caso, saba cundo lo atacara. En tres das llegaran

    a Bliss. Y ella regresara junto a su madre. No saba que hara l si no

    encontrabab a Lumina. Se la llevara con los Tides? La llevara al recinto de

    Marron? No poda imaginarse haciendo ninguna de las dos cosas. La abraz con

    ms fuerza. Aspir su esencia, muy hondo, impregnndose de ella. Ahora estaba

    ah.

    Perry. Di algo. Quiero or tu voz de nuevo.

    l no saba que decir, pero no quera decepcionarla. Carraspe.

    Desde que empezamos a dormir juntos en la cabaa del rbol no he dejado de

    tener el mismo sueo. Estoy en una llanura cubierta de hierba. Y sobre mi

    cabeza se extiende el cielo azul. No hay rastro de ter. Y la brisa ondula la hierba

    y despierta a los insectos. Camino, y el arco que llevo en la espalda araa los

    campos. Y ni una sola cosa me preocupa. Es un buen sueo.

    Aria se apret ms contra l.

    T voz suena como una hoguera de medianoche. Clida, cmoda, dorada.

    Podra orte hablar toda la noche.

    Eso no podra hacerlo nunca.

    Ella se rio, y l le acerc los labios a la oreja.

    Hueles a violetas de principios de primavera le susurr. Y entonces se ech a

    rer, porque aunque era cierto, al decirlo se sinti que era el mayor idiota del

    mundo.

    Y Vale era un buen Lord de la Sangre?

  • 273

    Aria estaba tan impaciente por aprender ms cosas sobre su sentido que no

    poda dormir, y se quedaron despiertos hasta muy tarde hablando.

    Muy bueno. Vale es una persona pacfica. Pienso demasiado las cosas antes de

    actuar. Tiene paciencia con las personas. Creo creo que si no estuvisemos

    viviendo estos tiempos sera el hombre ms adecuado para dirigir una tribu.

    Perry se daba cuenta ahora de que tal vez por eso no haba llegado a retar a su

    hermano para convertirse l en el Lord de la Sangre, tanto como por su temor a

    herir a Talon. Todava no terminaba de creerse que hubieran capturado a su

    hermano.

    l no pensaba ir a buscar a Talon dijo, recordando la ltima vez que

    estuvieron juntos. Me dijo que hacerlo equivaldra a poner en peligro la

    seguridad de toda la tribu. Por eso yo me fui.

    Y por qu crees que cambi de opinin?

    No lo s.

    Vale nunca haba puesto nada por encima del bien de la tribu, pero Talon era su

    hijo.

    Ahora estn juntos. Todava vas a intentar sacarlos de all? El la mir. A

    Talon lo estn cuidando. Alli tiene la posibilidad de vivir.

    Yo no me rindo.

    Aria entrelaz su mano con la suya.

    Aunque sea mejor para l?

    Me ests diciendo que debera dejarlo all? Cmo podra hacer algo as?

    No lo s. Yo tambin intento imaginarlo.

    Perry hizo una pausa.

    Aria Iba a decirle que estaba entregado a ella. Que nada era igual que

    antes a causa de ella. Pero, Qu ms dara? Ya solo les quedaban tres das para

    estar juntos. Y saba que ella deba regresar a casa. Saba perfectamente lo

    mucho que necesitaba a su madre.

    Aria le cogi la otra mano.

    S, Peregrine?

    Y, al cabo de un momento, esboz una sonrisa.

  • 274

    l se descubri a si mismo sonriendo tambin.

    Aria, no entiendo por qu estas tan contenta en este momento.

    Solo pensaba. Pronto sers Peregrine, Lord de los Tides dijo, haciendo girar

    una mano en el aire mientras pronunciaba aquellas palabras. Me encanta

    como suena.

    Perry solt una carcajada.

    Hablas como una autentica Aud.

  • 275

    39

    Aria

    Traducido por Yosbe

    Corregido por Mari

    ria oa canciones en todas partes.

    Saltando los rboles. Rugiendo en la tierra. Mecindose en

    el viento. Era el mismo terreno, pero ahora ella lo vea de

    otra manera. Cuando miraba a lo lejos, all donde ante son vea nada, ahora

    imaginaba al padre que tal vez estuviera ah. Un hombre que oira el mundo

    como lo oa ella, en tonos infinitos. Era un Audile. Eso era lo pnico que saba

    de l. Por curioso que pareciera, para ella era mucho.

    Un da despus de haber descubierto su don, se dio cuenta de que caminaba ms

    sigilosamente. No saba cmo, pero sin ser consciente de ello haba empezado a

    pisar con ms cuidado. Cuando se lo coment a Perry, l sonri.

    Yo tambin me he dado cuenta. Ms conveniente para la caza dijo, dando

    una palmada a una libre que llevaba colgando al hombro. La mayora de los

    Auds son silenciosos como sombras. Los mejores terminan convertidos en

    espas o guas de las tribus ms numerosas.

    En serio? En espas?

    En serio.

    Aria empez a espiar a Perry, decidida a triunfar donde antes haba fracasado. Y

    la maana anterior a su llegada a Bliss consigui sorprenderlo, le rode el cuello

    con los brazos y le plant un beso en la mejilla. Al fin le haba dado un Beso

    Espontaneo. Supona que l se reira y le devolvera el beso, pero no hizo

    ninguna de las dos cosas. La abraz y apoy la cabeza en la suya.

    Quieres que descansemos? le pregunt ella al notar el peso de su cuerpo

    sobre sus hombros. A lo lejos se divisaban las colinas en las que, segn decan se

    asentaba Bliss.

    A

  • 276

    Perry se incorpor.

    No dijo. Entrecerr los ojos, como si le molestara una luz muy intensa.

    Debemos seguir avanzando, Aria. No s que otra cosa hacer.

    Ella tampoco, y se pusieron en marcha de nuevo.

    Llegaron a las colinas a media tarde. Fueron escalndolas, una otras otra, y

    entonces, casi de repente, se encontraron con Bliss, una montaa edificada por

    el hombre entre montes de tierra. Aria no haba visto nunca un Compartimiento

    desde afuera, pero saba que la Cpula de ms envergadura, situada en el medio,

    era Panop. Y las estructuras que partan de l correspondan a las Cpulas de

    servicio, como en Ag 6. Ella se haba pasado diecisiete aos en el Panop de

    Reverie. Confinada en un solo lugar. Ahora le resultaba inconcebible. La ltima

    luz del da se disipaba, y los perfiles de la Cpsula gris se confundan con la

    noche.

    Perry, a su lado, se mantena inmvil, en silencio, observndolo todo.

    Parece que se est produciendo un rescate. Hay deslizadores unos treinta,

    ms o menos, y una nave de mayor tamao. Al menos cincuenta personas se

    movan afuera.

    Para ella, lo que le describa no eran ms que unos puntos borros junto a Bliss,

    iluminados por un crculo de luz. Pero el rumor constante y leve de los motores

    s llegaba hasta sus odos.

    Qu quieres hacer? le pregunt Perry.

    Acerqumonos un poco ms.

    Avanzaron en silencio sobre la hierba seca, y se detuvieron al llegar a un repecho

    rocoso. Desde all Aria poda ver un gran rectngulo que se abra en Bliss, una

    cavidad amplia en las paredes lisas de la Cpsula. Los Guardianes que entraban

    y salan vestan trajes estriles. Ella saba bien lo que aquello significaba. El

    ambiente impermeable haba dejado de serlo. Aunque ya esperaba encontrarse

    con algo as, sinti que se le entumeca el cuerpo.

    Perry, a su lado, maldijo en voz baja.

    Hay un carro negro ah abajo respondi l torciendo el gesto. Una especie

    de camin, cerca de la Cpsula.

    Si, lo vea. Para ella era una miniatura, pero lo vea.

  • 277

    Hay gente. Cuerpos a bordo.

    A Aria se le humedecieron los ojos.

    Distingues algunas caras?

    No. Perry la abraz. Ven aqu susurr. Podra estar en cualquier parte.

    No te rindas ahora.

    Se sentaron sobre las rocas, juntos, mientras ella se obligaba a pensar. No poda

    aparecer por ah en plena noche y presentarse como residente. Necesitaba llegar

    con un plan bien estructurado. Sac el Smarteye del bolso. En el recinto de

    Marron no lo haba ayudado a comunicarse con Lumina, pero ahora si le

    resultara til.

    Aria observ con atencin el punto negro en la distancia. Ya haba esperado

    bastante. Saba lo que tena que hacer.

    Tengo que bajar hasta ah.

    Te acompao.

    No, no puedes. Te mataran si te vieras.

    El solt un gruido, como si aquellas palabras lo hubieran herido fsicamente.

    Los Tides necesitan que seas su Lord de la Sangre, Perry. Tengo que ir sola. Y

    no necesito tu ayuda aqu arriba.

    Le cont su idea, le describi el disfraz que esperaba encontrar, y cmo pensaba

    colarse. l la escuchaba con la mandbula apretada, pero acept ejecutar su

    parte, Arua se puso de pie y le devolvi el pual de Talon.

    No le dijo l. Tal vez lo necesites.

    Ella baj la mirada y lo contemplo unos instantes, con un nudo de emocin en la

    garganta. Ni rosas ni anillos, sino un pual con plumas talladas en la

    empuadura. Ese pual era parte de l. No poda aceptarlo.

    Ah abajo no me servir de nada dijo. No quera herir a nadie. Solo quera

    volver a entrar.

    Perry se meti el arma en la bota, pero al levantarse no quiso mirarla a los ojos.

    Cruz los brazos, los descruz, se pas el reverso de las manos por los ojos.

    Perry balbuci ella. Qu poda decir? Cmo iba a poder describir lo que

    senta por l? l ya lo saba. Tena que saberlo. Lo abraz, cerrando los ojos con

  • 278

    fuerza mientras oa los fuertes latidos de su corazn. Finalmente quiso apartarse,

    pero l la estrech con fuerza entre los brazos.

    Ha llegado el momento, Perry.

    l la solt. Ella dio un paso atrs, contemplando su rostro una ltima vez. Sus

    ojos verdes la curvatura de su nariz, las cicatrices de la mejilla. Todas aquellas

    imperfecciones que lo hacan tan hermoso. Sin decir nada ms, dio media vuelta

    y emprendi el descenso.

    Avanzando sobre la hierba, hacia Bliss, se senta como si flotara. No te detengas

    se deca. Sigue avanzando. Lleg al pie de la ladera en un instante, y se

    ocult tras una hilera de grandes cajones con etiquetas en las que, en letras

    brillantes, se lea CGB RESCATE Y RECUPERACIN. El ruido de motores

    atronaba en sus odos. Le faltaba el aire. No te vuelvas. Se oblig a s misma a

    concentrarse en la escena que se desarrollaba ante sus ojos.

    Unas luces instaladas en lo alto de unas gras electrificaban el aire con un brillo

    descarnado. A su derecha quedaba la inmensa estructura mvil que pareca ser

    el centro de la operacin, un vehculo afilado y aparatoso, si se comparaba con

    los deslizadores azul perla alojados a su alrededor. Las paredes redondeadas,

    grisceas, de Bliss se elevaban hacia el cielo, a su izquierda, lisas, su superficie

    interrumpida solo por el hueco que haba visto desde arriba. Unos diez o doce

    Guardianes se movan entre el espacio que quedaba entre ambos. El camin

    negro estaba estacionado junto a varios deslizadores que aguardaban, inmviles,

    en la oscuridad.

    Su madre no poda estar ah.

    No poda ser.

    Aria necesitaba saberlo.

  • 279

    40

    Peregrine

    Traducido por MariT

    Corregido por Yosbe

    os ojos de Perry se mantenan fijos en Aria, que se haba acurrucado tras una hilera de cajones en la penumbra, abajo. Le costaba respirar. No quera parpadear siquiera. Qu haba

    hecho? La haba dejado ir sola. Saba que ella estaba esperando el momento adecuado para moverse, pero pasaban los segundos, y l apenas lograba reprimir el impulso de bajar corriendo y plantarse a su lado.

    Los Guardianes se retiraron al centro de rescate. Con la llegada de la noche, la intensidad de su trabajo haba disminuido. Perry se inquiet al ver que se apagaban las luces del permetro, y que solo quedaba un sendero iluminado que conduca al centro de rescate. No haba contado con ello, pero ahora vea que aquello los beneficiara. Finalmente, cuando todo estaba tranquilo, Aria se puso de pie, y a oscuras corri hacia el negro camin.

    A Perry se le revolvieron las tripas cuando la vio subirse al remolque descubierto. Desde donde se encontraba vea con claridad el amasijo de miembros. Como mnimo deba de haber doce cadveres. La vio rebuscar entre los cuerpos, en busca de su madre. Mientras la observaba senta que le temblaban las piernas, y que se le formaba un nudo en la garganta. Qu era eso? Pensaba encontrar a su madre as? Un cuerpo sin vida arrojado al fro de la noche?

    Maldijo a la parte de su ser que quera que la encontrara muerta. Era la nica posibilidad de que Aria regresara con l. Pero entonces qu? Acaso no era eso lo que haba deseado? Qu ella regresara a su casa, para que l pudiera volver con los Tides?

    No poda soportar estar ah de pie sin hacer nada. Qu estaba ocurriendo? Cmo se senta ella? Llevaba das detectando hasta el ms mnimo cambio en su estado de nimo, y ahora no saba nada.

    Aria arroj algo por el borde del remolque. Un traje voluminoso como el que llevaban los Guardianes. Unas botas. Un casco. Despus bajo el suelo de un salto y se ocult detrs del camin. Dej de verla entonces, pero saba que

    L

  • 280

    estaba desnudndose en aquel espacio reducido, que se estaba vistiendo con ropa de Habitante. Y saba lo que eso significaba: que no haba encontrado a su madre.

    Aria en efecto, apareci bajo el camin vestida de Habitante. Se puso el casco y avanz a oscuras, mantenindose lo ms cerca posible de la unidad de rescate. Perry se movi para poder seguir viendo. All, en ese momento, solo haba dos hombres plantados frente a la rampa de entrada. Saba que aquella era la mejor ocasin que se le presentara nunca, y ella tambin lo saba.

    Arrastrndose, se acerc ms todava. Al llegar a unos pocos pasos de la rampa se volvi hacia la colina y le hizo una sea para indicarle que estaba lista.

    Ahora le tocaba a l. Perry encaj la flecha en el arco, y con brazos firmes y seguros apunt alto, hacia el foco que iluminaba la entrada. No iba a fallar. Esa vez no.

    Dispar.

  • 281

    41

    Aria

    Traducido por Yosbe

    Corregido por Mari

    l foco estall emitiendo un ruido ensordecedor que alcanz los

    auriculares del casco de Aria. Los dos Guardianes apostados junto

    a la rampa del centro de rescate se sobresaltaron al verse envueltos

    en aquella sbita oscuridad. En cuestin de segundos, un grupo de hombres se

    asom para ver qu ocurra. Aria, aprovechando el momento, abandon las

    sombras y corri hacia el centro de rescate, rozando con los hombros a los

    Guardianes que se apresuraban a salir.

    Caminando despacio, atraves un corredor metlico bastante largo, y se cruz

    con un par de Guardianes que apenas se fijaron en ella. Iba vestida con su

    mismo uniforme. Llevaba un casco y un Smarteye. Era una ms.

    Aria avanzaba con decisin, aunque no saba dnde iba. Buscaba frenticamente

    con la mirada, mientras pasaba junto a las puertas abiertas del pasillo. Divisaba

    camillas, equipos mdicos. En aquella zona del centro de rescate se sucedan las

    cmaras de diagnstico, lo que no le sorprenda: lo que s le sorprenda era el

    silencio del lugar. Dnde estaban los sobrevivientes?

    Haba sobrevivientes?

    Cmo iba a encontrar a su madre?

    Redujo el paso al acercarse a la siguiente cabina, escuchando primero, y

    asomndose despus. Entr y recorri el espacio con la mirada para asegurarse

    de que estaba sola.

    No lo estaba.

    Haba gente en las literas que se alineaban a lo largo de las paredes. No llevaban

    casco. No se movan. Aria se adentro ms en la habitacin. El corazn le lata

    cada vez con ms fuerza a medida que descubra sus heridas, las manchas de

    sangre que empapaban sus monos de trabajo. Estaban muertos. Todos.

    E

  • 282

    De pronto fue consciente del hedor penetrante que se le haba pegado al pelo, el

    olor de los cadveres entre los que haba tenido que moverse ah afuera. Cada

    vez que respiraba, perciba el olor de la muerte. Desesperada, buscaba el restro

    de Lumina, movindose de litera en litera. De un cuerpo sin vida a otro. Haba

    marcas. Rasguos. Carne arrancada. Marcas de mordeduras.

    No poda evitar imaginar que haba ocurrido. Tantas personas atacndose las

    unas a las otras como animales rabiosos. Como Soren en Ag 6. Su madre se

    haba visto atrapada en medio de todo aquello.

    Dnde estaba?

    Oy una voz muy dbil y se volvi al instante. Se aproximaba alguien. Muy tensa,

    busc con la mirada un lugar donde esconderse, pero entonces reconoci la voz

    y qued petrificada. Era el Dr. Ward? El colega de Lumina? En efecto, en ese

    momento entr en la sala y apunt el visor hacia ella, antes de detenerse. La

    invadi una sensacin de esperanza. l sabra como encontrar a su madre.

    Doctor Ward? dijo.

    Aria?

    Se miraron a los ojos un segundo.

    Qu estas haciendo aqu? le pregunt, y de inmediato se respondi a s

    mismo. Has venido a buscar a tu madre.

    Tiene que ayudarme, doctor Ward. Necesito encontrarla.

    Se aproxim a ella, clavndole aquella mirada intensa.

    Est aqu dijo. Eran las palabras que esperaba or, pero pronunciadas en el

    tono equivocado. Ven conmigo.

    Aria fue tras l, recorriendo pasillos metlicos. Saba qu estaba ocurriendo.

    Saba qu iba a decirle. Que Lumina estaba muerta. Lo haba odo en su voz.

    Lo segua, y la cabeza le daba vueltas, y notaba las piernas agarrotadas, lentas.

    Aquello no era real. No poda serlo. No poda perder tambin a Lumina.

    La condujo hasta un cuarto pequeo, desnudo, dotado de una puerta de

    compresin que silb al cerrarse tras ella.

    Las tormentas hicieron que nos demorramos dijo Ward, y un msculo de

    su Smarteye se movi. Llegamos demasiado tarde.

    Puedo puedo verla? Necesito verla.

  • 283

    Ward dud.

    S. Espera aqu.

    Cuando se ausent, Aria se tambale con tal fuerza que el casco que llevaba

    puesto rebot contra la pared. Resbal por ella hasta sentarse en el suelo. Le

    temblaba todo el cuerpo. Las lgrimas retenidas se le clavaban en los ojos.

    Intent presionrselos, pero las manos tropezaron con el visor. Aspir con

    fuerza, y su suspiro atron en sus odos.

    La puerta de la cmara estanca volvi a abrirse. Ward empujaba una camilla,

    que introdujo en la pequea cmara. Sobre ella reposaba una bolsa negra,

    alargada, fabricada en plstico resistente.

    Te espero afuera dijo, y volvi a ausentarse.

    Aria se puso de pie. De la bolsa emanaba un fro intenso, que ascenda en

    volutas de humo. Separ el velcro de los guantes y se lo quit. Se desabroch el

    casco y lo dej caer al suelo. Tena que hacerlo. Deba saber la verdad. Tir de la

    cremallera con dedos temblorosos. Se prepar mentalmente para hallar una

    herida abierta. Moretones. Algo horrible, como lo que acababa de ver fuera. Baj

    del todo la cremallera y, al hacerlo, el rostro de su madre que qued al

    descubierto.

    No se apreciaba ninguna herida espantosa, pero la palidez de Lumina era peor,

    prcticamente blanca, aunque oscurecida de granate alrededor de los ojos

    cerrados. Los mechos de pelo enmaraado caan sobre ellos. Aria se los retir de

    la cara. Lumina nunca habra tolerado llevar el pelo as.

    Y ahog un grito al sentir el fro de su piel.

    Oh, mam

    Las lgrimas, ahora as, brotaron por los lados del Smarteye y se resbalaron por

    sus mejillas.

    Pos la mano en frente de Lumina hasta que le quem el fro que desprenda.

    Tena tantas preguntas que formular Por qu le haba mentido sobre su

    padre? Quin era en realidad l? Cmo poda haberla abandonado para

    trasladarse a Bliss cuando conoca la peligrosidad del Sndrome Lmbico

    Degenerativo? Pero sobre todo haba una pregunta que necesitaba ms que

    cualquier otra

    A dnde se supone que debo ir ahora, mam? susurr. No s dnde ir.

    Pero saba qu le habra respondido su madre.

  • 284

    Esa es una pregunta que debes responder t, Songbird.

    Aria cerr los ojos.

    Saba que poda responderla. Saba cmo poner un pie delante del otro aunque

    doliera. Y saba que haba sufrimiento en el camino, pero tambin una gran

    belleza. La haba contemplado desde los tejados, en unos ojos verdes, y en las

    piedras ms pequeas y ms feas. Encontrara la respuesta.

    Se inclin sobre el rostro de su madre. Calladamente le cant el aria de Tosca,

    con la voz entrecortada por la emocin. Pero saba que no importaba le haba

    prometido esa aria, el aria de ellas, y se la cant.

    Al terminar, la puerta se abri y entraron tres Guardianes.

    Un momento les pidi. No estaba preparada para despedirse. Lo estara

    algn da?

    Un hombre se adelant y subi la cremallera con gesto preciso, y a continuacin

    retir la camilla. Los otros dos Guardianes permanecieron en su sitio.

    Dame tu Smarteye dijo el que se haba situado ms cerca de ella.

    Tras l, el otro Guardin sostena una vara blanca que emita una especie de

    zumbido elctrico.

    Aria, instintivamente, se dirigi hacia la puerta.

    El Guardin de la vara le cerr el paso.

    La luz se ilumin ante sus ojos, y todo desapareci.

  • 285

    42

    Peregrine

    Traducido por Yosbe

    Corregido por Mari

    erry no se iba. Permaneca en la ladera, aguardando su

    retorno. Qu estaba sucediendo? Haba encontrado a

    Lumina? Estaba bien? Observ a los Guardianes, que

    reparaban la luz. Los vio regresar al centro de rescate a medida que la noche

    recuperaba la calma.

    Pero ella no sala, y Perry iba comprendiendo que nunca lo hara.

    Dio media vuelta y corri, internndose en la oscuridad. Debera haberse

    dirigido al oeste, hacia su hogar. Pero sus piernas seguan un rastro de humo

    que traa el viento. A los pocos momentos distingui el resplandor de una fogata

    parpadeando entre los rboles. Lleg hasta l un rasgueo de guitarra, y oy

    voces masculinas. Se aproxim y descubri a seis hombres congregados en

    torno a un fuego.

    La guitarra call cuando lo vieron. Perry desenvain el pual de Talon. Lo

    empu con fuerza, y cuando lo hizo varios hombres se pusieron de pie.

    Lo cambio por un poco de bebida dijo, sealando las botellas que reposaban

    junto al fuego.

    Es un arma de buena calidad dijo uno, volvindose hacia otro, que no se

    haba levantado. Llevaba el pelo trenzado, y una cicatriz que parta de la nariz y

    le llegaba hasta una oreja. Observ largo rato a Perry.

    Acepta el intercambio dijo al fin.

    Perry entreg el pual con la esperanza de librarse de l y de todos sus

    recuerdos. Al momento le ofrecieron dos botellas de Luster. En una noche como

    esa, lo que ms le convena era beber. Las acept y se alej del fuego. La guitarra

    P

  • 286

    volvi a sonar. Perry dej las botellas a su lado. Esa noche, seguira el ejemplo

    de su padre.

    Una hora ms tarde, la primera botella yaca junto a l, boca abajo. Debera

    haber sabido que no sera suficiente. Aunque senta el cuerpo adormecido, el

    dolor que senta en lo ms hondo de su ser no menguaba. Aria se haba ido, y

    por ms Luster que tomara eso no cambiara.

    Trenzas no dejaba de mirarlo desde el otro lado de la hoguera.

    Vamos rogaba Perry en silencio, cerrando los puos. Levntate. Acabemos

    con esto de una vez. Pero el de las trenzas tard todava unos minutos en

    acercarse, y cuando lo hizo, se detuvo a unos pasos de l, y se puso en cuclillas.

    He odo hablar de ti dijo. Era corpulento, macizo, pero Perry senta que a

    pesar de ello, poda ser rpido como una trampa. La cicatriz surcaba su rostro,

    partindolo en dos mitades.

    Mejor para ti musit Perry. Yo, en cambio, no tengo ni la menor idea de

    quien eres t. Aunque tienes un bonito pelo. Mi hermana tambin se lo peina as.

    El de las trenzas se fij en la mano quemada de Perry.

    La vida nmada no te sienta bien, Tide? Ya no tienes hermano mayor que

    cuide de ti? Qu te aleje de los problemas? Trenzas apoy una mano en el

    suelo y se ech hacia adelante. Apestas a tristeza.

    Era Scire. Trenzas saba cul era su estado de nimo en ese momento. El dolor

    que senta. Lo mucho que le costaba todo, incluso respirar. Pelearse con alguien

    con sus mismas ventajas era algo que debera de haberle preocupado. Pero se

    descubri a s mismo soltando una carcajada.

    T tambin apestas, hombre dijo Perry. Como si te hubieras tragado tu

    propio vmito.

    Trenzas se incorpor, blandiendo un arma mortfera de filo dentado. Pareca

    ms como una sierra que un cuchillo. Miraba fijamente, se mova con calma,

    pero su nimo estaba teido de miedo.

    Perry sonri.

    Ya has cambiado de opinin?

    Trenzas se abalanz sobre l como un disparo. Perry sinti el mordisco del

    cuchillo en el brazo, pero no el dolor de la herida abierta. Una herida

    contundente. La sangre que brotaba de ella se vea oscura a la luz del ter. Por

  • 287

    un segundo no logr apartar la vista de aquella sangre que resbalaba por el

    brazo.

    Tal vez no fuera buena idea. Perry nunca se haba peleado con nadie estando

    borracho. Sus movimientos resultaban demasiado lentos. Las piernas le

    pesaban demasiado. Tal vez a su padre le haba funcionado con l porque Perry

    entonces, era un nio. Qu dificultad poda haber en pegar a un nio que se

    quedaba ah plantado, desendolo? Un nio dispuesto a todo con tal de que lo

    perdonaran?

    Ahog una arcada de bilis, consciente de lo que tendra que hacer si Trenzas

    llegaba a ponerle el filo contra el cuello: prometerle fidelidad o morir. Una

    decisin fcil.

    No te pareces en nada a lo que haba odo decir de ti dijo Trenzas.

    Peregrine de los Tides. Dos veces Marcado. Solt una risotada. No mereces

    ni el aire que respiras.

    Haba llegado el momento de callarle la boca. Perry hizo girar el pual de la

    mano, y a punto estuvo de soltarlo sin querer. Se adelant un poco, en una

    embestida que no result tan rpida como pretenda. Ahog una risa. Los

    cuchillos nunca haban sido su arma preferida. Una vez ms, el movimiento le

    provoc nuseas y tuvo que echarse hacia delante.

    Trenzas se acerc a l, que haca esfuerzos por reprimir el vmito. Acerc la

    rodilla al rostro de Perry, que se apart a medias y logr que el impacto no fuera

    en la nariz, sino en la sien. Con todo, le fall el equilibrio y cay al suelo. Por un

    momento crey que iba perder el conocimiento.

    Llegaron entonces las patadas, los puntapis en la espalda, los brazos, la cabeza.

    Aparecan desde todas partes. A Perry le alcanzaban amortiguados, como

    sombras de dolor. No haca nada por detener a Trenzas. Aquello era ms fcil:

    quedarse quieto. La cabeza de Perry se echaba hacia delante cuando reciba

    golpes en la nuca. Volvi a verlo todo negro, y los contornos se le hicieron

    borrosos. Deseaba que ocurriera. Tal vez tuviera ms sentido en la superficie lo

    que llevaba por dentro.

    Eres dbil.

    Estaba equivocado. Perry no era dbil. Ese nunca haba sido el problema. El

    problema era que no poda ayudarlos a todos. Por ms que hiciera, la gente a

    que quera segua sufriendo, muriendo, yndose. Pero, por ms que lo intentara,

    Perry no poda hacerlo. No poda permanecer inmvil. No saba rendirse.

    Pas las piernas por detrs de la cabeza, y de un salto, se puso de pie. Trenzas

    retrocedi para evitar su movimiento inesperado, e intent apartarse, pero

  • 288

    Perry lo agarr por el cuello de la camisa. Tir de l hacia si, y le levant la

    cabeza. Una vez lo tuvo inmovilizado, le hundi el codo en la nariz. La sangre

    brot casi al momento. Entonces le retorci la mano para quitarle el pual,

    esquiv un puetazo y le asest uno en el estmago. Trenzas se dobl en dos, y

    se apoy en una rodilla. Perry le apret el cuello con un brazo, y forceje con l

    hasta conseguir tenderlo en el suelo.

    Recogi el cuchillo de filo dentado y se lo acerc al cuello. Trenzas lo mir,

    sangrando por la nariz. Perry saba que era el momento de exigirle sumisin.

    Somtete a m, o muere.

    Aspir hondo. El humor de Trenzas era rojo de furia, una furia dirigida

    nicamente hacia l. Jams se sometera. Trenzas prefera la muerte, lo mismo

    que l de haber estado en su situacin.

    Me debes una botella de Luster dijo Perry.

    Se puso en pie, tambaleando. Los otros hombres se haban congregado a su

    alrededor. Oli los humores, olores buenos y malos. Se prepar para que alguno

    de ellos lo desafiara. Pero ninguno dio un paso al frente.

    En ese momento, una arcada repentina le hizo vomitar delante de todos. Agarr

    con fuerza el pual y lo levant por si alguno decida aprovecharse de su estado

    para atacarlo, como haba hecho Trenzas. Pero no lo hicieron.

    Se incorpor.

    Aunque tal vez no deba beber ms.

    Apart el pual, y a trompicones, se intern en la oscuridad. No saba donde iba.

    No importaba.

    Quera or su voz. Quera orla dicindole que era bueno. Pero lo nico que oa

    era el sonido de sus pasos en la noche.

    Lleg la maana. Se senta como si alguien hubiera dado un portazo y le hubiera

    golpeado la cabeza. Y le dola todo el cuerpo. Perry se quit la tela sucia con la

    que se haba envuelto el brazo. El corte era profundo. Se lo lav, y al ver que

    sangraba de nuevo se mare un poco.

    Se arranc un pedazo de camisa e intent vendrselo de nuevo. Pero los dedos le

    temblaban demasiado. Los efectos de la bebida seguan presentes en su

  • 289

    organismo. Se tendi en el suelo y cerr los ojos, porque le molestaba la luz.

    Porque prefera la oscuridad.

    Despert al sentir que algo tiraba de su manda, y se incorpor de un respingo.

    Trenzas estaba agachado a su lado. Tena la nariz hinchada, los ojos rojos,

    amoratados. Los otros hombres iban tras l.

    Perry se mir el brazo. Ahora tena la herida vendada, atada con destreza.

    No me exigiste sumisin le dijo Trenzas.

    Me la habras denegado.

    Trenzas asinti.

    Es cierto. Se quit el pual de Talon del cinto y se lo entreg. Supongo que

    querrs que te lo devuelva.

  • 290

    43

    Aria

    Traducido por Yosbe

    Corregido por Mari

    ria levant las rodillas. Haba despertado haca horas en una

    cmara diminuta, con mal sabor de boca. En la esquina segua

    el guante abandonado. Haba visto pasar del rojo al xido las

    manchas de sangre de los dedos.

    Le dola el ojo. Se haban llevado el Smarteye mientras estaba inconsciente.

    A Aria no le importaba.

    La pared que se alzaba frente a ella contaba con una cortina negra tan ancha

    como el propio habitculo. Aria esperaba que se abriera. Saba a quin

    encontrara cuando sucediera. Pero no tena miedo.

    Haba sobrevivido al mundo exterior. Haba sobrevivido al ter, a los canbales

    y a los lobos. Haba aprendido a querer y a despedirse. Pasara lo que pasara a

    partir de ahora, tambin lo superara.

    Un ligero chasquido rasg el silencio de la habitacin. Junto a la cortina empez

    a orse el leve zumbido de unos altavoces. Aria se puso en pie al instante, y al

    hacerlo ech de menos el peso del pual de Talon. La cortina se abri y qued a

    la vista una habitacin separada de la suya por un cristal grueso. Dos hombres la

    miraban desde el otro lado.

    Hola, Aria dijo el Cnsul Hess entrecerrando los ojos, medio sonriente, una

    versin fantasmagrica ms vieja, de Soren. No imaginas lo sorprendido que

    estoy de verte. Estaba sentado en una silla muy pequea para su tamao.

    Ward permaneca de pie, silencioso y serio, a su lado, con el ceo fruncido.

    Siento tu prdida declar el Cnsul.

    En sus palabras no haba el menor atisbo de compasin. En cualquier caso, ella

    no lo creera nunca. La haba dejado a la intemperie para que muriera.

    A

  • 291

    Hemos visionado el mensaje de tu madre titulado Songbird prosigui.

    Sostena su Smarteye en la palma de la mano. Sabes que yo ignoraba tu

    especialsima composicin gentica cuando te dej en el exterior? Lumina nos lo

    mantuvo en secreto a todos.

    Aria lo mir fijamente a travs del cristal. Ahora lo comprenda todo. La vean

    como a una Salvaje portadora de enfermedades. No queran respirar el mismo

    aire que ella.

    Ya tienen el Smarteye dijo. Qu quieren de m?

    Hess sonri.

    Ahora lllegaremos a eso. T ya sabes lo que ha ocurrido aqu, en Bliss,

    verdad? Lo viste en el archivo de tu madre. Hizo una pausa. T misma

    viviste un anticipo en Ag 6.

    Aria pens que no iba a sacar nada de mentir.

    Una tormenta de ter, y el SLD dijo.

    Exacto. Un ataque dual. Primero externo. La tormenta debilita la Cpsula.

    Despus, interno, cuando la enfermedad se manifiesta. Tu madre fue de las

    primeras en estudiar el SLD. Trabajaba para encontrar una cura, junto con otros

    cientficos. Pero, como vers, porque ha ocurrido aqu, carecemos de respuestas.

    Y es posible que el tiempo se agote antes de que las obtengamos.

    Hess mir a Ward para indicarle que interviniera. El doctor empez a hablar al

    momento. Haba ms pasin en su voz que en la de Hess.

    Las tormentas de ter descargan con una intensidad que no se conoca desde

    la Unidad. Bliss no es la nica cpsula que ha cado. Si estas tempestades siguen

    producindose, todas desaparecern. Reverie desaparecer, Aria. Nuestra nica

    esperanza de sobrevivir es escapar al ter.

    Aria estuvo a punto de echarse a rer.

    No hay esperanza. No hay escapatoria. El ter est en todas partes.

    Los Forasteros hablan de un lugar libre de l.

    Aria sinti que se agarrotaba. Ward haba odo hablar del Perpetuo Azul?

    Cmo poda saber algo as? Pero por otra parte, era normal que lo supiera. Se

    dedicaba a estudiar Forasteros, como haca su madre. Como haba hecho su

    madre.

  • 292

    Son solo rumores dijo. Pero mientras pronunciaba aquellas palabras,

    pensaba que podan ser ciertos. Acaso el rumor sobre Bliss no se haba

    confirmado?

    Hess la observaba con atencin.

    O sea, que has odo hablar de ello.

    S.

    Pues hacia all te dirigirs.. Se le cerr el estmago al darse cuenta de lo que

    pretenda.

    Quieres que yo salga a buscarlo. Neg con la cabeza. No pienso hacer

    nada por usted.

    Aqu han muerto seis mil personas intervino Ward, apremiante. Seis mil.

    Entre ellas tu madre. Tienes que comprenderlo. Es tu nica salida.

    La tristeza se apoder de ella, oprimindola. Pens en los cadveres del camin

    negro. Bane y Echo haban muerto por causa del SLD. Y Paisley. Caleb y sus

    amigos podan ser los siguientes?

    El corazn de Aria le lata con fuerza ante la mera idea de regresar al exterior.

    Era la posibilidad de ver a Perry la que le aceleraba el pulso? O tal vez senta

    que su deber era proseguir con la bsqueda iniciada por su madre? No. No

    poda permitir que las Cpsulas se desmoronaran.

    No puedes regresar a Reverie dijo Hess. Has visto demasiado.

    Aria lo mir, desafiante.

    Qu vas a hacer si no acepto? Matarme? Eso ya lo ha intentado. Tendr que

    esmerarse ms.

    Hess la estudi durante unos instantes.

    Ya me pareca que diras algo as. Pero creo que he encontrado otra manera de

    convencerte.

    Sobre el cristal parpade un rectngulo azul. En una pantalla pequea apareci

    Perry, flotando entre los dos. Se hallaba en la habitacin de los barcos pintados

    y los halcones. La sala en la que se haba encontrado con Talon en los Reinos.

    Aria qu esta ocurriendo? deca desesperado. Aria, por qu no me

    conoce? Talon

  • 293

    La imagen parpade y pas a otra de Perry abrazando a Talon.

    Te quiero, Talon deca. Te quiero.

    Y la imagen quedaba congelada.

    Por un momento, el eco de su voz reverber en la pequea cmara. Despus

    Aria se acerc al cristal y lo golpe con la mano.

    No se atreva a tocarlos!

    Hess se sobresalt al ver su reaccin. Pero al momento esboz una sonrisa

    satisfecha.

    Si me traes informacin sobre el Perpetuo Azul no tendr que hacerlo.

    Aria pos la mano sobre la imagen de Perry, aorndolo. Aorando al Perry real.

    Su mirada se traslad a Talon. No lo haba conocido en persona, pero no

    importaba. Formaba parte de Perry. Y ella hara lo que fuera para protegerlo.

    Mir a Hess.

    No le dar nada si les hace dao.

    Hess volvi a sonrer.

    Bien dijo. Creo que nos entendemos.

    La puerta se abri, y el Cnsul desapareci tras ella.

    Ward lo sigui, pero vacil antes de salir.

    Aria, tu madre s nos dej una respuesta al irse. Te dej a ti.

  • 294

    44

    Peregrine

    Traducido por Simoriah

    Corregido por Yosbe

    l nombre de Trenzas era Reef

    Perry estaba sentado con l y sus hombres esa noche alrededor del

    fuego, una jarra de agua en su mano en lugar de Luster. Les cont lo

    que haba hecho. Cmo haba entrado a la fortaleza de los

    Habitantes. Cmo Talon y Vale haba sido llevados. Les cont sobre Aria en

    breves palabras, el dolor de perderla demasiado fresco, y explic que se iba a

    casa a reclamar el puesto de Lord de la Sangre de los Tides.

    Habl hasta que se qued ronco e incluso ms cuando las preguntas llegaron.

    Era casi la maana cuando el ltimo hombre se durmi. Perry se recost y cruz

    los brazos detrs de la cabeza.

    Se los haba ganado a todos, no slo a Reef. Los seis hombres de la pequea

    banda. l haba inhalado y conocido el aroma de su lealtad. Quizs se haba

    ganado una chance con sus puos, pero se los haba ganado con sus palabras.

    Perry observ el cielo de ter, pensando en la chica que habra estado orgullosa

    de l.

    Las tormentas vinieron con fuerza durante los das siguientes, haciendo ms

    lento su progreso hacia la costa. Fuertes vientos se arremolinaban sobre ellos

    constantemente. El brillo del cielo haca las noches ms brillantes y robaba la

    tibieza de la luz del da. El invierno haba comenzado.

    Viajaban cuando podan, virando alrededor de campos ardientes. De noche

    encontraban refugio y se reunan alrededor de un fuego, los hombres contando

    la historia de su pelea con Reef una y otra vez. La adornaban, exagerando sus

    partes. Avergonzando a Perry al difamar las cosas que l haba dicho. Aullaban

    E

  • 295

    cada vez que la historia llegaba a Perry vomitando con su cuchillo sostenido en

    guardia. Reef se gan el respecto de Perry una vez ms al aceptar su derrota al

    final de la historia con buen humor. l afirmaba que necesitara que su nariz

    fuera rota una docena ms de veces antes de que luciera como la de Perry.

    Perry slo haba conocido Scires en su familia. Liv. Vale. Talon. Reef haba

    cambiado lo que l saba acerca de su Sentido. Hablaban poco pero se entendan

    perfectamente. Intentaba no pensar cmo este lazo se sentira con una chica.

    Cuando fuera que su mente iba hacia ese lado, se senta como traicin.

    Una noche Reef se volvi hacia l mientras estaban de pie bajo un grupo de

    rboles esperando que la fuerte lluvia se detuviera.

    Sera una vida diferente sin el ter.

    Su temperamento estaba calmo y firme. Pensativo.

    Los otros hombres estaban en silencio. Sus ojos se volvieron hacia Perry,

    esperando que l hablara.

    Les cont acerca del Perpetuo Azul. Por un rato despus de que el termin, Reef

    y l se quedaron de pie mirando la lluvia golpear sobre el campo carbonizado.

    Oyendo el siseo que haca. Perry saba que l y Roar podan descubrir este lugar.

    Reef y sus hombres ayudaran. Marron y Cinder tambin. Aprenderan dnde

    estaba y luego llevaran all a los Tides.

    Encontraremos el Perpetuo Azul dijo Perry. Si existe, los llevar all.

    Sali como era. Como si le hubiera hecho una promesa a sus hombres.

    Despus de una semana de rodear tormentas, se aproximaron al recinto Tide

    bajo el cielo nocturno encendido de forma brillante con ter. Perry camin a

    grandes pasos por el campo que cruja como yesca bajo sus pies, inhalando los

    aromas familiares a sal y tierra. ste era el lugar donde l deba estar. Un hogar

    para su tribu. No tena ilusiones de la bienvenida que recibira. Los Tides lo

    culparan por Talon y Vale. Pero esperaba convencerlos de que poda ayudar.

    Ahora la tribu lo necesitaba.

    Una antorcha se encendi con un parpadeo en el borde del recinto y luego oy

    gritos de alarma, dicindole que haba sido divisado por el vigilante nocturno.

    En momentos varias otras antorchas aparecieron, puntos ardientes en la noche

    azul. Perry saba que los Tides pensaran que esto era un ataque. Haba sido

  • 296

    parte de esa situacin docenas de veces antes. l habra sido el arquero en el

    techo de la cocina de campaa, donde ahora vea a Brooke.

    Esper a que una flecha atravesara su corazn, pero Brooke grit. Oy su

    nombre una vez ms, yendo de voz en voz. Los oy diciendo Peregrine.

    Peregrine ha vuelto, y sus pies tropezaron. En momentos la gente se volc

    fuera de sus casas y se agrup, formando una multitud en el borde del recinto.

    Temperamentos se agitaron en las brisas que pasaban. Miedo y excitacin,

    llenando el aire en cuchilladas audaces y fragantes.

    Sigue caminando, Perry dijo Reef quedamente.

    Perry rez para encontrar las palabras adecuadas, ahora que las necesitaba.

    Cuando haba tanto que explicar y arreglar.

    Los susurros frenticos de la multitud disminuyeron mientras l cruzaba la

    distancia final. Analiz los rostros frente a l. Todos estaban all. Incluso los

    nios, que estaban medio dormidos y confundidos. Y luego Perry vio a Vale

    adelantarse, los eslabones plateados del Lord de la Sangre centelleando contra

    su piel oscura.

    Por un instante el alivio se apoder de l. Vale estaba libre. No era un cautivo

    del Compartimento Habitante. Luego record las ltimas palabras de Vale para

    l. Dicindole que estaba maldito. Dicindole que muriera.

    Las piernas de Perry se crisparon, inestables debajo de l. No supo qu hacer.

    No haba esperado esto. Poda ver que Vale estaba tan sorprendido como l.

    Vale, siempre atento y fro, luca plido y sacudido, su boca fija en una lnea

    sombra.

    Finalmente Vale habl.

    Has vuelto, hermanito? Sabes lo que eso significa, verdad?

    Perry busc respuestas en el rostro de su hermano.

    No deberas estar aqu.

    Yo no debera estar? No estars equivocado, Peregrine? Vale emiti una

    risa seca y luego inclin su mentn hacia Reef. No me digas que has vuelto a

    pelear por el puesto de Lord de la Sangre con tu pequea jaura? No crees que

    ests un poco en desventaja?

    Perry se esforz para entender las cosas.

    Vi a Talon dijo. Lo vi en los Reinos. Dijo que estabas all. Te vio en los

    Reinos.

  • 297

    Oscuridad relampague en las facciones de Vale.

    No s de qu ests hablando.

    Perry sacudi la cabeza, recordando la forma en que Talon haba hecho que

    Perry probara su identidad. Talon podra haberse equivocado de haber visto a

    Vale. Y no tena razn para mentir al respecto. Eso significaba que Vale estaba

    mintiendo. Una sensacin mrbida floreci en el pecho de Perry.

    Qu hiciste?

    Vale llev su mano a la vaina en su cinturn y sac su cuchillo.

    Mejor te vuelves por donde viniste ahora mismo.

    Perry sinti a Reef y sus hombres reforzndolo detrs, pero slo mir el cuchillo

    en la mano de Vale, su mente agitndose. Los Habitantes no slo haban estado

    buscando el Smarteye ese da en la playa. Haban ido tras Talon.

    T hiciste que lo secuestraran dijo Perry. Me tendiste una trampa... Por

    qu? Entonces record la Cpula de los Habitantes con toda la comida

    pudrindose. Tanta. Suficiente para desperdiciar. Fue por comida, Vale?

    Tan desesperado estabas?

    Bear avanz.

    Nuestros almacenes estn llenos, Peregrine. El segundo envo de Sable lleg la

    semana pasada.

    No dijo Perry. Liv huy. Sable no puede haber enviado la comida. Liv

    nunca fue a los Horns.

    Por un momento nadie se movi. Luego Bear se movi, sus espesas cejas

    unindose con sospecha.

    Cmo lo sabes?

    Vi a Roar. Estaba buscndola. l vendr aqu en la primavera. Quizs tenga a

    Liv con l para ese momento.

    El rostro de Vale se contorsion con ira, lo ltimo de su compostura

    despareciendo. Lo haban atrapado.

    Talon est mejor all! gruo. Si lo vieras, sabras que es as!

    Gritos de sorpresa emergieron alrededor de ellos.

    Perry sacudi la cabeza con incredulidad.

  • 298

    Lo vendiste a los Habitantes? No saba por qu no lo haba visto antes. Vale

    haba hecho lo mismo con Liv. La haba vendido por comida. Slo que eso

    estaba justificado por la costumbre. Arcaica, la haba llamado Aria. Ahora Perry

    lo entenda.

    Cuntas veces Vale le haba mentido? Sobre cuntas cosas?

    Vio a Brooke en la multitud.

    Clara... dijo, recordando a la hermana de Brooke. Brooke, tambin lo hizo

    con Clara. La vendi a los Habitantes.

    Brooke se volvi hacia Vale y grit. Carg hacia l, los brazos movindose a la

    vez que Wylan avanzaba y la sostena.

    Es verdad, Vale? reson la voz de Bear.

    Vale lanz una mano hacia el cielo.

    No saben lo que es conseguir comida de esto! Luego analiz a la multitud,

    sorprendido, como si se diera cuenta de que haba perdido a los Tides. Se volvi

    hacia Perry y hundi su cuchillo en la tierra a sus pies.

    Perry dej caer su propio cuchillo. Eran hermanos. Esto no poda suceder con

    algo tan fro como una hoja.

    Vale no esper. Carg lentamente, chocando con la cintura de su hermano, la

    fuerza movindose a travs de l explosiva. En el momento en que chocaron,

    Perry supo que Vale era el oponente ms duro que jams enfrentara. Perry se

    elev hacia adelante, sus dientes golpendose, pero sus pies no fueron lo

    suficientemente rpidos.

    Cayeron juntos, el hombro de Vale sacando el aire de los pulmones de Perry de

    un golpe. El instante despus de que Perry golpeara el suelo, recibi un golpe en

    la mandbula que lo atont. Pestae con fuerza, sin poder ver, levantando los

    brazos para cubrir su rostro a la vez que los puetazos caan sobre l como una

    fuerte lluvia. Perry no poda recuperarse. Por primera vez se le ocurri que

    pelear poda ser tan fcil para l como para Vale.

    Con su visin retornando, Perry lo devolvi con toda su fuerza. Aferr la cadena

    alrededor del cuello de Vale y tir, levantando la cabeza. Perry haba apuntado a

    la nariz de Vale pero le peg en la boca. Oy el sonido de dientes rompindose

    cuando Vale se alej rodando.

    Vale se arrodill.

  • 299

    Bastardo! grit. Sangre manaba de su boca. Talon es mo! Es todo lo que

    me queda. Todo lo que l quera era a ti.

    Perry se puso de pie. Su ojo derecho ya se estaba hinchando hasta cerrarse.

    Vale estaba celoso? Perry sinti que se iba a romper. Record al Habitante con

    los guantes negros persiguindolo hacia el ocano. Los Habitantes haban

    tomado el Smarteye y a Talon, pero aun as haban ido tras l. Queran que Perry

    muriera.

    Le pediste a los Habitantes que me mataran. No es cierto, Vale? Eso

    tambin fue parte de la negociacin?

    Tena que encontrarte primero. Vale escupi sangre en la tierra. Hice lo

    que tuve que hacer. Te queran de todas formas.

    Perry se limpi la sangre que corra por sus ojos. No poda creerlo. Su hermano

    haba hecho todo eso en secreto. Le haba mentido a los Tides.

    Vale se lanz hacia Perry, pero esta vez Perry estaba listo. Se movi hacia un

    lado y envolvi el cuello de Vale con su brazo. Perry tir de l hacia abajo. Vale

    golpe la tierra con el rostro y pele pero Perry lo tena atrapado.

    Perry levant la mirada. Todo alrededor de l vio rostros sorprendidos. Y

    entonces vio su cuchillo lanzando destellos en el suelo. Lo levant. Perry dio

    vuelta a Vale y apoy el acero en la garganta. Ya no eran hermanos. Vale haba

    perdido ese privilegio.

    Talon nunca te perdonar por esto dijo Vale.

    Talon no est aqu. Los brazos de Perry temblaron y sus ojos se

    borronearon. Promete, Vale. Haz el juramento.

    El cuerpo de Vale se relaj, pero su respiracin aun as era acelerada.

    Finalmente asinti.

    Lo juro sobre la tumba de nuestra madre, Perry. Te servir.

    Perry busc en los ojos de su hermano, intentando leer lo que no poda oler.

    Mir a Reef, quien estaba a unos pocos pasos de distancia, flanqueado por el

    resto de sus hombres. Reef saba exactamente lo que Perry quera. Avanz y

    levant su cabeza, su nariz ensanchndose mientras respiraba profundamente,

    examinando cuidadosamente el caliente hedor de la ira, buscando la verdad o la

    mentira.

    Sacudi la cabeza ligeramente, confirmando lo que Perry saba, pero que no

    quera creer. Vale nunca le servira. No se poda confiar en l.

  • 300

    Vale mir a Reef. l se tens cuando se dio cuenta, y luego tom el cuchillo, pero

    Perry se movi ms rpido. Desliz su hoja sobre la garganta de Vale. Luego se

    puso de pie, Lord de la Sangre de los Tides.

  • 301

    45

    Aria

    Traducido por Yosbe

    Corregido por Mari

    Y qu le digo cuando llegue? pregunt Roar.

    Estaban los dos juntos en el patio de Delphi. La primavera le cantaba a Aria sus

    msicas alegres. Las flores estallaban por el muro, con sus colores vivos que se

    recortaban contra las piedras grises. El invierno haba dejado zonas abrasadas

    en las montaas, y el aire ola a humo. Haba llegado el momento. Tras varios

    meses juntos, en el recinto de Marron, Roar y Cinder se dirigan al encuentro de

    los Tides.

    Nada respondi Aria. No le digas nada.

    Roaor sonri. Saba lo mucho que lo echaba de menos. Haban pasado horas y

    horas hablando de Perry y Liv. Pero ella no le haba contado nada sobre el pacto

    al que haba llegado con Hess. Perry ya tena bastante ejerciendo de Lord de la

    Sangre. Aquella carga era suya, y solo suya.

    No tienes nada que decir? Nada en absoluto? pregunt Roar. Pues

    mejor que le eches un vistazo Rose. Yo creo que esta chica esta enferma.

    Rose se ech a reir. Se encontraba junto a Marron, a la entrada de Delphi, con

    una mano apoyada en el vientre. Estaba a punto de salir de cuentas, y dara a luz

    en cualquier momento. Aria habra deseado estar all cuando se produjera el

    nacimiento.

    Roar cruz los brazos.

    De veras crees que no acabar enterndose de que ests aqu?

    No, si t no se lo dices.

    Si me lo pregunta, no le mentir. No servira de nada.

  • 302

    Aria suspir. Llevaba semanas pensando en ese momento, y segua sin saber

    qu hacer. Conoca los temores de Perry. Ella no era Scire. No era distinta de

    Rose, ni de la muchacha de la tribu. Tal vez Perry ya estuviera una vez ms con

    ella. La mera idea le oprima el estmago.

    Roar! grit Cinder que lo esperaba junto a la puerta.

    El sonri.

    Ser mejor que me marche, antes de que se enfade.

    Aria lo abraz. Estaba tan cerca, con la mejilla apoyada en su frente, que le

    transmiti un mensaje secreto a travs de sus pensamientos: Te echar de

    menos, Roar.

    Yo tambin, Mestiza le susurr l, en voz tan baja que solo ella lo oy.

    Despus le gui el ojo, y se alej corriendo en direccin a la verja.

    Con el rabillo del ojo, vio las flores silvestres que crecan en el muro y llamaron

    su atencin.

    Roar! Espera!

    Roar se volvi.

    Qu? le pregunt, arqueando una ceja.

    Aria se acerc corriendo a la muralla, escogiendo con la mirada. Encontr la que

    quera y la arranc. Aspir el perfume e imagin a Perry caminando a su lado, el

    arco en la espalda, mirndola con aquella sonrisa maliciosa.

    Le alarg la flor a Roar.

    He cambiado de opinin dijo. Dsela de mi parte.

    Roar entrecerr los ojos, confundido.

    Creia que te gustaba ls rosas. Qu flor es esta?

    Una violeta.

    Aria parti del recinto de Marron das antes de lo que haba planeado. No

    pensaba que fuera a echar tanto de menos a Roar. Aoraba incluso la presencia

    de Cinder. No soportaba ocupar ella sola los mismos espacios que haba

  • 303

    recorrido con ellos, por lo que hizo el equipaje, se despidi de Marron y

    emprendi su viaje.

    Dos semanas despus, se encontraba acurrucada junto a una fogata, dando

    vueltas a un conejo que haba ensartado en un espetn de madera. No vea ms

    all del resplandor de las llamas, pero sus odos le indicaban que el bosque era

    seguro, habitado solo por animalillos que se movan en las inmediaciones.

    Mientras escuchaba el chisporroteo de la carne y la grasa, se acord de la noche

    en que vio el fuego real por primera vez. El miedo y la excitacin que sinti al

    contemplarlo en Ag 6. Segua vindolo as. Tal vez ms an. Haba visto como el

    ter incendiaba partes enteras del mundo. Haba sido testigo de cmo el fuego

    converta la piel en una mano ancha y poderosa en algo retorcido y lleno de

    cicatrices. Pero ahora tambin adoraba el fuego, y conclua todos sus das as,

    frotndose las manos frente a l, dejando que le devolviera el dulce dolor de sus

    recuerdos.

    Entre todos los sonidos de la noche, Aria oy unos pasos distantes, dbiles, que

    sin embargo reconoci al instante.

    Y al momento se intern en la noche, dejando que sus odos la guiaran. Sigui el

    crujido de aquellos pasos sobre las piedras, sobre las ramas cadas, aquellos

    pasos que se acercaban cada vez ms, hasta convertirse en un trote, en un

    galope. Ella escrutaba los sonidos, hasta que ya no oy otra cosas que los latidos

    de su corazn, y despus su aliento, y despus su voz que, al odo, le deca con

    voz ardiente, las palabras exactas que ella deseaba or.

    Fin

  • 304

    Under the never sky 2:

    Through the

    Ever Night

    2013

  • 305

    Sobre la autora

    Veronica rossi Naci en Ro de Janeiro, Brasil. Al crecer, vivi en varios pases y ciudades de todo el mundo, establecindose finalmente en el norte de California con su esposo y sus dos hijos. Realiz estudios de licenciatura en UCLA y luego se fue a estudiar en el California College of the Arts en San

    Francisco. Cuando no est escribiendo o pintando, persigue a sus hijos, que la hacen rer todos los das, y que le ensee sobre el amor que es un milln de veces ms grande que el inmenso el ocano. UNDER THE NEVER SKY es su primera novela. Derechos internacionales se han vendido en ms de veinticinco territorios hasta la fecha y los derechos cinematogrficos han sido adquiridos por Warner Bros. Su obra est representada por Josh Adams, de Adams Literary.