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    02-Mar-2016

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  • Texto. Las industrias culturales en la integracin latinoamericana

    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta Las industrias culturales en la videosfera latinoamericana

    Rafael Roncagliolo*

    Me parece un signo de estos tiempos, de cambio de poca ms que poca de cambios, el que el ttulo de este encuentro en Buenos Aires sea la yuxtaposicin de dos expresiones, ambas polmicas y multvocas: "integracin econmica" e "industrias culturales".

    En otro texto, que sirve de antecedente a ste (Roncagliolo, 1996), me he referido al significado equvoco del sintagma "integracin latinoamericana": trat de destacar ah cmo la palabra integracin ha mudado de signo, pues antes portaba la connotacin sindical y defensiva de unidad entre pases pobres para hacer frente a los poderosos (un "integrarnos" latinoamericanista), mientras que ahora, pese a Bolvar, Mart y tantos otros, apela, ms bien, a los afanes de incorporacin a uno de los bloques de la economa global (un "integrarse" panamericanista).

    Sera ocioso e inconducente insistir en esta mutacin semntica y poltica. No parece serlo, en cambio, detenerse en el significado, no menos polmico y ciertamente ms multvoco, del otro sintagma titular de este seminario: "industrias culturales". Por eso, esta ponencia empieza con una exploracin del trmino "industrias culturales", generado por los estudiosos de la cultura y las comunicaciones ms que por los economistas (seccin I). Y luego, quiere aportar algunos datos ilustrativos del actual panorama o paisaje cultural de la regin (seccin II); revisar someramente los esfuerzos de integracin cultural preexistentes (seccin III); y finalizar con una referencia a la pertinencia de proponer polticas pblicas culturales en estos tiempos de liberalizacin y monopolizacin (seccin IV).

    I. Avatares del concepto de industrias culturales

    Qu significa la expresin industrias culturales, qu concentra las preocupaciones de este seminario?

    Responder a esta pregunta nos obliga a una breve excursin histrica:

    El "Instituto de Estudios Sociales", fundado en Frankfurt en 1923, signific varias cosas en la historia del pensamiento contemporneo: incorporacin del marxismo al mundo universitario; encuentro entre el marxismo y el psicoanlisis y otras disciplinas; aparicin de los "marxianos" al lado de los "marxistas"; y tambin, una sesuda reflexin sobre las causas del fracaso de la oleada revolucionaria que los marxistas esperaban que sucedera a la revolucin rusa en todo el continente.

    En este contexto acadmico-poltico emerge el trmino "industria cultural", para referirse a este mecanismo de control social que era en parte responsable de la prdida de potencial revolucionario de las masas obreras europeas. La expresin "industria cultural" pertenece, de esta manera, al corazn de la "Kritische Theorie" que define ala escuela de Frankfurt, y se explica en el libro Dialctica del Iluminismo, que Theodor Adorno y Max Horkheimer, los dos mentores principales de la Escuela, publicaron en Amsterdam en 1947.

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  • Texto. Las industrias culturales en la integracin latinoamericana

    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta En sus cincuenta aos de uso ms o menos comn, sin embargo, el trmino ha experimentado una transformacin que resulta sumamente interesante para asumir, de partida, la complejidad del objeto que sirve de tema central a nuestro seminario. Intentar resumir dicha transformacin en siete trnsitos1:

    1. De Frankfurt al ciberespacio

    Entre 1933 y 1938, los filsofos de la Escuela de Frankfurt, empujados por el nazismo, emigraron y, luego de variados recorridos, instalaron la escuela en la Universidad de Columbia, en Nueva York, foco de las tambin nacientes sociologa behaviorista y Mass Communication Research2: Industria cultural es, en la terminologa de la Kritische Theorie el concepto crucial, equivalente a mass culture o popular culture, en la perspectiva de la Mass Communication Research.

    Qu opona realmente a estas dos matrices del pensamiento y la investigacin? Sin duda, los de Frankfurt estaban interesados en la crtica social, mientras que sus anfitriones buscaban metas mucho ms banales y pragmticas, tales como asegurar la fuerza moral de los soldados estadounidenses en la guerra en Europa, conocer las motivaciones para votar o utilizar mejor la naciente radio como instrumento de publicidad.

    Cada vez ms, sin embargo, el concepto de industria cultural se despega de aquella histrica polmica y pasa a denominar, escuetamente, un conjunto creciente de actividades industriales y, sobre todo, como veremos luego, postindutriales y cibernticas: las actividades que tienen que ver con la produccin masiva de bienes simblicos, cualquiera que sea la perspectiva (crtica, behaviorista o postmoderna) de quienes lo utilizan.

    2. De la filosofa de la historia a la econometra

    Lo que ha ocurrido es que, desde el punto de vista de la economa y la sociologa del desarrollo (trminos quince o veinte aos ms jvenes que industria cultural) la actividad cultural ha adquirido una entidad como sector econmico, que implica un nuevo peso en la composicin del producto bruto, de la poblacin econmicamente activa y de la productividad.

    En este sentido son muy ilustrativas las cifras que ofrece Nstor Garca Canclini en el documento de invitacin a este seminario: "En Estados Unidos el sector cultural, sobre todo por la produccin y exportacin audiovisual, representa el 6 por ciento del producto interno bruto y emplea a 1.3 millones de personas, ms que la minera, la polica o la forestacin. En Francia, abarcaba en 1992, el 3.1 por ciento del PIB.

    3. De la industria de la palabra a la industria de la imagen

    La transformacin ms obvia, y de mayores repercusiones sobre la cultura, la poltica y las polticas tiene que ver, sin duda, con la aparicin de la televisin y el desarrollo de una industria cultural de imgenes. Hasta la segunda postguerra la industria cultural era una industria de la palabra: de la palabra escrita, en el caso de la prensa; de la palabra oral, en el caso de la radio.

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta O, si se quiere ser ms rigurosos, era una industria de la palabra y el sonido, puesto que la industria de la msica era ya un incipiente negocio y haba coadyuvado al desarrollo de la radio, en particular a partir de 1926, cuando la empresa de electrodomsticos Westinghouse, crea la primera estacin de radio comercial, para vender sus radiorreceptores, que no se hubiera podido colocar antes, simplemente porque no haba qu escuchar con ellos (un origen bastante distinto al de la prensa escrita, como es obvio).

    Cierto que exista el cine, pero su alcance fue limitado, pues se coloc en el rubro de los consumos culturales en mercados fsicos, como el teatro o el concierto. De manera que el verdadero trnsito a una cultura masiva audiovisual lo trajo la televisin. De ah que recin en la dcada actual la televisin aparece como objeto de inters crucial para cientficos polticos y socilogos3. Aunque se trata de una perspectiva que, como seala Giddens, se remonta a McLuhan y a su maestro, Harold Innis, y que ha recuperado de modo desafiante Rgis Debray (sobre quien volveremos).

    4. De una lista cerrada de productos diferenciados a una serie infinita de bienes y procesos entretejidos

    Las industrias culturales no slo se han ampliado sino que han ido devorando territorios conexos y creando una amalgama que erosiona la capacidad de significacin de la propia expresin "industria cultural".

    En efecto, cules eran las industrias culturales hace medio siglo, cuando el sintagma hace su aparicin en el lxico acadmico? Eran, el libro (que tena medio siglo, desde la aparicin de la imprenta que fue, en rigor, la primera revolucin industrial en la historia de la humanidad); el peridico (que no haba an cumplido cien aos, desde La Presse de 1863, el primer diario popular); la radio (con apenas dos dcadas y media de inicio de las transmisiones masivas); y el cine (cincuenta aos desde los hermanos Lumire, apenas 20 de cine hablado).

    El resto de la actividad cultural, el teatro y la pera, el concierto y el museo, la "cultura culta" en suma, no era industrial. Si bien haba habido transmisiones abiertas de televisin desde 1929 (en Francia, el Reino Unido y Estados Unidos), la guerra interrumpi su desarrollo, de manera que su expansin fue en realidad un fermento postblico (que prcticamente coincide con la invencin de la televisin a color, en 1944).

    Libros, peridicos, radio y cine: qu tiene que ver esta mnima protolista de las industrias culturales de hace cincuenta aos, con lo que hoy da es la oferta industrial de bienes culturales? Qu es la edicin de cualquier libro de cmputo, del libro de Gates o de nuestra Laura Esquivel, todos ellos con sendos discos compactos anexos? Qu es un diario hoy en da: la edicin del peridico regular a los subproductos que lo acompaan (desde suplementos hasta discos compactos y libros)? Qu son los videos de msica: industria del sonido o de la imagen?

    Y qu son estas "industrias" en las que la produccin de mercancas simblicas ha sido reemplazada por la transferencia de informacin a travs de las lneas telefnicas? Y no me refiero slo a las comunicaciones va Internet, que constituyen apenas la punta del iceberg y la parte de menor significacin econmica en el conjunto de servicios de valor agregado que se ofrecern por vas electrnicas4.

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta 5. De "objetos transportables" a "mensajes comunicables"

    Garca Canclini y Piccini (1993) han hecho la muy vlida distincin entre "bienes simblicos situados" que requieren la asistencia al lugar de consumo cultural (universidad, sala de baile, cine) y "bienes simblicos a domicilio", repartidos por los medios electrnicos, en particular la radio y la televisin.

    El reparto a domicilio puede, sin duda, remontarse a los primeros diarios por suscripcin, pero adquiere su vigor reconocido con la radio y la televisin. Lo nuevo, sin embargo, y lo que lleva este cambio sustantivo en el consumo cultural a su clmax, es el reparto a domicilio por va telefnica. Las Redes Digitales de Servicios Integrados implican que no slo el consumo cultural, sino una parte muy considerable y creciente del consumo (en general), y de la actividad productiva, podr realizarse a y desde el domicilio.

    Los bienes registrados sobre tomos son ahora registrados en bits y bytes. Para ilustrar la importancia de este cambio de soporte fsico, baste recordar que, al transmitirse todo (prensa, radio, audiovisual, datos, etc.), en bits y bytes, la decisin sobre el medio de comunicacin podra trasladarse, tcnicamente hablando, del punto de produccin al punto de recepcin, con lo cual la tradicional distincin entre medios se volvera obsoleta, ya que el receptor podra escoger si quiere recibir el mensaje como sonido, como imagen o como texto (como ocurre ahora con los programas de cmputo intercambiables) (Negroponte).

    En sntesis, una parte de lo que antes implicaba transporte (de personas o de bienes) ahora es comunicaciones. Lo que significa que cada da ms:

    a) las industrias culturales se desplazan de la produccin de bienes tangibles a la provisin de servicios, y

    b) numerosas actividades econmicas (ajenas a la cultura), que antes implicaban produccin de bienes, ahora se realizan mediante servicios de informacin.

    Uno no puede evitar pensar en las ganancias que esto implica para las compaas telefnicas recin privatizadas: el precio que ellas pagaron por las viejas compaas estatales es absolutamente irrelevante si se atiende a la ampliacin del mercado telefnico que este cambio impone. Es claro que hoy da ya no interesa tanto construir vas de transporte como tender redes de comunicacin.

    6. De la educacin y el tiempo libre a la totalidad de la vida cotidiana y de la actividad econmica

    Las industrias culturales de hace cincuenta aos atendan a una demanda muy especfica, circunscrita, casi exclusivamente, a dos tipos de actividades: la educacin y el tiempo libre. Podan considerarse industrias marginales.

    Hoy, en cambio, ocurre lo siguiente:

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta a) aumenta la cantidad de tiempo libre promedio de que dispone cada persona, con lo que crece, concomitantemente, el valor econmico de las actividades (o consumos) que se realicen dentro de l;

    b) la educacin deja de adscribirse a un perodo de la vida (cuya extensin fue creciendo, cierto, desde su aparicin, gracias a la imprenta, hasta nuestros das) para convertirse en una suerte de inversin permanente de las personas; y

    c) los cambios introducidos desde las industrias culturales y desde la digitalizacin de los servicios se extienden a todo el conjunto de la vida cotidiana y, tambin, al conjunto del proceso econmico.

    La interaccin entre estos tres elementos hace que resulte superficial considerar a los cambios en curso como una tercera revolucin industrial, cuando se trata de una genuina revolucin cultural5.

    7. De la periferia al corazn de la economa

    Todo lo anterior debiera llevar a repensar los alcances de la denominacin "industrias culturales". Algunas pistas para la reformulacin de su anlisis, pueden ser las siguientes:

    a) La total imbricacin entre industria cultural y comunicacin social, a propsito de la cual, Garca Canclini acaba de sealar la imperiosa necesidad de trasladar el foco de preocupacin de las polticas culturales de "abrir nuevos museos, bibliotecas y centros culturales" al "conjunto de procesos comunicacionales y de intercambio cultural que ocurre entre las naciones". "Los productos culturales latinoamericanos con ms capacidad exportadora (ha sealado) son los melodramas y la msica folclrica". Y, por ltimo, "la eficiencia de las polticas culturales depender en los prximos aos de que el campo de las tecnologas audiovisuales sea valorado como prioritario" (Garca Canclini).

    b) La pareja imbricacin entre el conjunto de la produccin cultural-comunicativa, las telecomu-nicaciones y la informtica. Dos neologismos inventados unos veinte aos atrs ilustran este fenmeno: uno (norteamericano) es "compunications" (como reemplazo de "communications"): el otro (francs) es "telematique".

    c) Desde Bell se habla de un "sector cuaternario" de la economa, desmembrado del terciario de Colin Clark. Este sector cuaternario (informacin, comunicacin e informtica) es el que ms crece en la economa mundial en trminos del empleo, el producto y la productividad, y tambin de la disminucin relativa de los precios de sus productos finales, de su miniaturizacin y de su transparencia tecnolgica.

    d) Las industrias culturales resultan definitorias de la sociedad de la informacin, considerada como un estadio radicalmente nuevo (genuina revolucin cultural, no slo industrial) en la historia de la humanidad. A tal punto, que Rgis Debray ha propuesto una nueva disciplina, la mediologa, en la que divide la historia de la humanidad en logosfera, grafosfera y videoesfera (Debray).

    Todo este recorrido quiere servir a la finalidad de precisar que las industrias culturales no pueden considerarse ms como un pequeo departamento en el conjunto de la produccin industrial de los

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta pases. Cuando hablamos de industrias culturales, hoy en da, no hablamos de un epifenmeno sino de la mdula de la economa. Y no hablamos slo de una lista de empresas, sino de un conjunto muy dinmico, que se transforma como un camalen y se acomoda como una malagua.

    II. Mercado y paisaje audiovisual de Amrica Latina

    Esta seccin, ms bien morfolgica, histrica y estadstica, procura dar una visin de lo que significan las industrias audiovisuales (del sonido y de la imagen) de la regin, punto de partida indispensable para pensar las nuevas formas de globalizacin e integracin en el mercado audiovisual latinoamericano.

    1. La historia latinoamericana: cultura = audiovisual

    Hemos hablado de la atractiva clasificacin tripartita debida a Debray. Se trata de una verdadera reescritura de la historia, en relacin dialctica, de oposicin y desarrollo, con los tres estadios de Comte, pero pensando, sobre todo, en la cultura como vida cotidiana de la gente. Su paradigma ilustra bien el significado de los cambios culturales en curso:

    Las tres edades de la humanidad segn Debray.

    ESCRITURA (Logosfera)

    IMPRENTA (Grafosfera)

    AUDIOVISUAL (Videoesfera)

    Medio estratgico Edad cannica

    Paradigma de atraccin Clase espiritual

    Sacrosanto social Motor de obediencia

    Modo de influir Control de los flujos Estatuto individual

    Mito de identificacin Dicho de autoridad Autoridad simblica

    Centro de gravedad subjetiva

    La tierra El anciano

    Mythos Iglesia

    El dogma La fe

    La predicacin Eclesistico

    Sbdito (a ordenar)

    El santo Me lo dijo Dios

    Lo invisible El alma

    El mar El adulto

    Logos Intelligentsia

    El conocimiento La ley

    La publicacin Poltico

    Ciudadano (a convencer)

    El hroe Lo le en el libro

    Lo legible La conciencia

    El espacio El joven Imago Medias

    La informacin La opinin

    La aparicin Econmico Consumidor (a seducir) La estrella

    Lo v en la tele Lo visible El cuerpo

    Para Debray, como antes para Mc Luhan, pero ahora con mucho mayor filo analtico, la humanidad entra en la etapa de la videoesfera: tiempo de medios masivos, de informacin, de opinin, en suma de imgenes.

    Lo que quisiera poder demostrar, con cifras comparativas, es que esta visin de Debray resulta particularmente vlida para Amrica Latina. Quisiera para ello utilizar dos indicadores: el primero

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta son los pesos histricos comparados de la radiodifusin ("broadcasting") y de la telefona ("narrowcasting"); y el segundo, la distribucin por medios del gasto (algunos prefieren llamarlo costo o inversin) publicitario.

    a) Pesos de la radiodifusin y la telefona:

    Cuadro1 Penetracin de los servicios de radiodifusin y telefona en 1985 (nmero de aparatos receptores

    por cada 100 habitantes)6

    Pais Radios TV Telfonos

    Argentina 53 20 8

    Bolivia 58 6 3

    Barbados 71 20 15

    Brasil 36 12 4

    Chile 30 11 3

    Colombia 13 10 4

    Costa Rica 9 7 7

    Cuba 32 16 2

    Ecuador 32 6 3

    El Salvador 34 6 2

    Guyana 36 0 2

    Jamaica 39 8 2

    Mxico 28 11 4

    Nicaragua 27 7 1

    Panam 16 12 7

    Per 16 5 2

    Surinam 60 12 4

    Trinidad y Tobago 31 27 4

    Uruguay 56 13 8

    Venezuela 41 13 5

    PROMEDIOS 34 11 4

    Resumamos estas cifras, indicando que haba en la regin 8.5 aparatos de radio y 2.75 receptores de televisin por cada telfono. Estas razones aritmticas pueden usarse para comparar la regin

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta con otras realidades. As, mientras que en Amrica Latina y el Caribe tenamos 2.75 receptores de televisin por cada lnea telefnica, esta razn era de 0.8 en Estados Unidos, la Repblica Federal Alemana o Espaa; 0.7 en Francia, Italia, Canad o Australia; 0.5 en lapn y Suecia; y 0.4 en Suiza.7

    Estamos intencionalmente colocados en 1985, para fotografiar la situacin latinoamericana luego de 60 aos de radio y telefona y de 30 aos de televisin. Digamos que ste era el paisaje comn, el sustento de los flujos culturales masivos e interpersonales, antes de la expansin telefnica recien-temente producida por la privatizacin y liberalizacin del mercado de las telecomunicaciones.

    Ms all de las cifras, lo que quisiera rescatar de nuestra memoria colectiva es que, en Amrica Latina, la radio (y, luego, en parte, la televisin) llen la carencia de telfonos. Quin no recuerda los mensajes de radio tipo: "avsale a Fulano que maana llega Sutano con las mulas"? O los saludos de cumpleaos? La radio latinoamericana ha hecho, y en parte hace an, "broadcasting" y "narrowcasting".

    No slo eso: en pases con alta poblacin analfabeta y pocas escuelas, la radio ha sido, a lo largo de las ltimas dcadas telfono, escuela y peridico. Y teatro y cine: el origen de las telenovelas es la radionovela y el origen de la radionovela (como "El derecho de nacer") consisti en la propagacin por ondas hertzianas de las dramatizaciones que se transmitan por parlantes en las tabacaleras cubanas para evitar que las trabajadoras se distrajeran conversando.

    Estas antiguas funciones se han transferido, en parte, a la televisin, y sin duda influyen en el xito escandaloso de los "talk-shows".

    b) Gastos de publicidad:

    Cuadro 2 Distribucin porcentual del gasto publicitario regional en los tres grandes medios de comunicacin

    (1983)8

    Regin Prensa Televisin Radio

    Africa- Medio Oriente 41 9 6

    Asia 39 33 6

    Australia- Nueva Zelandia

    49 33 10

    EEUU- Canada 36 22 7

    Europa 45 14 3

    Amrica Latina- Caribe 25 42 13

    Amrica Latina es la regin del mundo donde el gasto publicitario se concentra ms acusadamente en los medios audiovisuales; la nica en que estos medios captan ms de la mitad del total de la

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta publicidad (55 por ciento); y aquella que tiene menor gasto publicitario relativo en la prensa (25 por ciento). Histricamente hablando, ha sido una regin de neta predominancia de la radiodifusin.

    2. Las innovaciones ms recientes

    Cuadro 3 Penetracin de la TV en Amrica Latina (1994)9

    Grupo de pases TV/100 Habitantes

    TCCA(*) % de hogares con TV

    Renta media alta (**) 24.1 6 82 Renta media baja (***) 19.8 5.2 73.6 Renta baja (****) 11.8 22.4 48.6

    (*) Tasa Compuesta de Crecimiento Anual 1984-1994 (**) Argentina, Brasil, Chile, Mxico, Puerto Rico. Uruguay y Venezuela (***) Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Repblica Dominicana, Ecuador, El Salvador. Guatemala, Panam, Paraguay y Per (****) Hait, Honduras y Nicaragua

    Estos ltimos datos permiten prolongar en el tiempo lo recin sealado a propsito de la historia de nuestras industrias culturales: la inmensa mayora de los hogares latinoamericanos ya tiene televisin. Y en aquellos pases en que esto an no ocurre (Hait, Honduras y Nicaragua) la tasa de crecimiento anual del parque de receptores es tan alta (22.4!) que ya puede considerarse como un hecho inminente la cobertura total de la regin por las seales televisivas.

    El nuevo elemento en las industrias televisivas es, sin duda, la televisin por cable. Nuevo no como tecnologa, pues la televisin por cable existe desde 1948 (y con fines comunitarios, pues se origina, en Estados Unidos, como "Community Access Television") y opera desde dcadas atrs en pases como Mxico (donde fue un temprano borrador de las fronteras culturales con EU). Pero s nuevo en su uso generalizado, asociado con los satlites.

    Cuadro4 Amrica Latina: hogares con TV y hogares con cable (1995)10

    Pas Poblacin urbana (%)

    Hogares con TV

    (millones)

    Hogares con cable (millones)

    % de penetracin

    Argentina 87 10.2 4.020 40.0

    Mxico 73 12.7 2.150 16.2

    Uruguay 86 0.7 0.029 4.1

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta

    Venezuela 85 3.2 0.013 4.0

    Brasil 76 33.1 0.420 1.3

    Chile 86 3.4 0.260 7.7

    Per 71 2.2 0.017 0.8

    Colombia 71 7.0 0.081 1 2

    Ecuador 57 0.5 0.029 5.8

    Bolivia 52 0.5 0.009 1.8

    El mismo boletn que ofrece estas cifras anuncia que para 1996, ya la penetracin del cable en la Repblica Argentina llegaba al orden del 49 por ciento de los hogares con televisin. Por desgracia no disponemos de cifras para el ao pasado, pero parece claro que la expansin es muy rpida.

    Esto significa una diversificacin de ofertas audiovisuales que incluye por lo menos cuatro mercados complementarios: el del cine, el de la televisin de seal abierta, el de la televisin por cable y el de las videocintas.

    3. Las innovaciones inminentes

    Slo una ltima referencia a lo que implica, a muy corto plazo la digitalizacin de la produccin audiovisual (televisin digital) y de los circuitos telefnicos, como canales de transmisin de seales de televisin, a consecuencia de la expansin de la fibra ptica y de las Redes Digitales de Servicios integrados.

    No disponemos de datos a escala latinoamericana, pero algunas cifras globales, correspondientes a 1995, y provenientes de la Unin Internacional de Telecomunicaciones y de la Internet Society, pueden ayudarnos a imaginar lo que est ocurriendo, o por ocurrir, en la regin:

    Cuadro5 Expansin mundial de las telecomunicaciones11

    Servicio Millones de usuarios 1984

    Millones de usuarios 1994

    TCCA (%)

    Telefona fija 388 645 5.1 Telefona celular 0.3 55 68.9

    Receptores de TV 640 1,161 6.1

    Abonados en cable 58 174 11.7

    TV directa por satlite 1.2 38 41.8

    Internet 0.01 26 113.1

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta Pensar las industrias culturales en trminos de radio, televisin, cinema, libros y peridicos, es pensar el pasado. Para proyectar el futuro es indispensable hacerse cargo de la transformacin de mercados y empresas, como fruto de la diversificacin, integracin y digitalizacin de todo el sector, y como parte del matrimonio triangular y estable que se ha producido entre telecomunicaciones, informtica e industrias culturales.

    III. Globalizacin e integracin

    Corresponde terminar este recorrido aludiendo a los esfuerzos de integracin intrarregional que se han dado en Amrica Latina. Para ello seguiremos el esquema de los tres tipos de actores sociales comnmente considerados:

    1. El sector gubernamental e intergubernamental

    1976 fue el ao de la polmica Conferencia Intergubernamental sobre Polticas de Comunicacin, convocada por la UNESCO en San Jos de Costa Rica. De entonces para ac, la lista de esfuerzos regionales integracionistas en el campo de la cultura, incluye, cuando menos:

    1. Accin de Sistemas Informativos Nacionales (ASIN). 2. La Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Informacin (ALASEI). 3. La Unin Latinoamericana y Caribea de Radiodifusin (ULCRA). 4. Las Conferencia de Autoridades Cinematogrficas de Iberoamrica (CACI). 5. Los Foros (ex Encuentros) de Ministros y Responsables de las Polticas de Cultura de Amrica Latina y el Caribe, que este ao ha tocado realizar en Barbados, para evaluar los acuerdos de la Cumbre Mundial sobre Polticas Culturales para el Desarrollo, que ha tenido lugar entre el 30 de marzo y el 2 de abril de 1998 en Estocolmo12. 6. Diversos proyectos concretos lanzados en marcos institucionales variados, tales como: a) "Nuestra Amrica", programa de televisin de la entonces Junta del Acuerdo de Cartagena (JUNAC). b) "Expedicin Andina", programa de televisin del Convenio Andrs Bello. c) SIETCOM (Servicio de Informacin sobre Nuevas Tecnologas de Comunicacin) intentado por el SELA con el apoyo de la UNESCO. d) El Proyecto "Periolibros" de la UNESCO y el Fondo de Cultura Econmica de Mxico.

    Ya en el texto previo de 1994, cre advertir que esta lista, en lo sustancial, es una lista de intentos fallidos, "por el hecho de que privilegiaron el papel de los Estados y los organismos interguber-namentales" (Roncagliolo, 1996).

    Uno puede encontrar similitudes notables entre esta serie de iniciativas y las que corresponden a Europa o frica, y preguntarse; por qu lo que funcion en esas latitudes no arraig en Amrica Latina? Y la respuesta es muy simple: en aquellas regiones haba Estados, polticas pblicas explcitas y empresas de servicio pblico en la cultura y las comunicaciones de las que ha carecido Amrica Latina desde la aparicin de sus industrias audiovisuales. Haba y hay quien aplicara y aplique las polticas, y tambin terreno e instrumentos para ejercer los acuerdos13. En Amrica

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta Latina, ni lo uno ni lo otro: baste sealar que en 1990, antes del proceso de privatizacin generalizada, las estaciones de servicio pblico en Amrica Latina y el Caribe slo representaban el 3.7 por ciento de las estaciones de radio y el 5.2 por ciento de las de televisin, con cuotas de audiencia an inferiores (Pascuali y Vargas Araya). Esta es la atipicidad fundacional de nuestras industrias audiovisuales que, a diferencia de lo que ocurri en el resto del mundo, siguieron el modelo atpico (exclusivamente publicitario-comercial) de Estados Unidos14.

    Sera an ms difcil volver a estos esquemas de integracin en esta poca de desestatizacin, privatizacin, liberalizacin y globalizacin.

    2. El sector privado

    El sector privado, por su parte, y como es lgico, no resulta tan prolfico en la creacin de organismos. Existen la Organizacin de Televisin Iberoamericana (OTI), la Asociacin Internacional (antes Interamericana) de Radiodifusin (AIR) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), pero sus metas son ms eventuales (la primera) o gremiales (las dos ltimas), que integracionistas. Han surgido tambin algunos esfuerzos de cooperacin e intercambio (como la Cadena Sur, de televisin), pero el grueso de la "integracin" que se produce en este sector se refiere al intercambio de productos (telenovelas y libros, en particular), y a operaciones de compra-venta de paquetes accionarios y asociacin entre empresas (como ocurre con la expansin de Televisa en la regin).

    Lo cierto es que no hay condiciones, hoy por hoy, para esfuerzos de integracin restringidos a la cooperacin interestatal. Seguramente teniendo ello en cuenta, ha cambiado la naturaleza de las iniciativas intergubernamentales. Dos ejemplos:

    a) la Comisin de Industrias Culturales del Mercosur (Achugar y Bustamante; Ford, Martini y Mazziotti) ha decidido, en 1998, "convocar a los sectores productivos para iniciar rondas de encuentros entre los representantes fonogrficos, cinematogrficos y de la industria editorial, entre otros" (Departamento de Cultura del Ministerio Secretara General de Gobierno de Chile; Roncagliolo, 1998); y

    b) la Asociacin Latinoamericana de Integracin (ALADI) ha consolidado, en marzo de 1997, el "Acuerdo Regional de Cooperacin e Intercambio de Bienes en las reas Cultural, Educacional y Cientfica", suscrito originalmente por Argentina, Brasil, Colombia, Per, Mxico, Uruguay y Venezuela, y al cual se han integrado posteriormente Bolivia, Cuba, Chile, Ecuador y Paraguay. Se trata de un acuerdo que postula el libre intercambio de obras y la realizacin de actividades conjuntas, y que concede las primeras facilidades tcnicas para avanzar en esta direccin.

    3. El tercer sector (sociedad civil)

    Finalmente, y como ha sido sealado tantas veces, Amrica Latina se caracteriza por la densidad de su tejido social y comunicativo. Tan temprano como en 1948 aparecieron en Colombia, Accin Cultural Popular y Radio Sutatenza. Y la revolucin boliviana de 1952 vio nacer las radios de los sindicatos mineros (Roncagliolo, 1996).

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta En la regin se han desarrollado multitud de experiencias de comunicacin no comercial ni estatal, sino vinculadas a experiencias y grupos de base, lo que suele considerarse como el tercer sector, o ms precisamente, la sociedad civil. Hemos sealado en otros lugares (Roncagliolo, 1997b) que este sector es el que asumi en Amrica Latina el espacio pblico, al que correspondieron la radio y la televisin pblicas de Europa y otras latitudes.

    El ltimo lustro se ha caracterizado por la consolidacin de las redes que agrupan a este tipo de emisoras, las ms importantes de las cuales son la Asociacin Latinoamericana de Escuelas Radiofnicas (ALER) y la seccin latinoamericana de la Asociacin Mundial de Radios Comunitarias (AMARC). Ambas asociaciones se han sumado a otras organizaciones no gubernamentales de la regin, tales como FELAFACS, CIESPAL, PROA y Radio Nederland para fundar el llamado "Grupo de los 8" que constituye un genuino esfuerzo de integracin cultural.

    La operacin de integrarse y "en-redarse", que empez con el mero intercambio de informaciones y experiencias, ha ido amplindose a actividades ms complejas, tales como el entrenamiento, la coproduccin y la transmisin compartida. Seal de este desarrollo, y de la capacidad para incorporar tecnologa de punta ha sido, durante 1997, la puesta en operacin de dos servicios inditos: uno es la red latinoamericana de coproduccin y transmisin radial por satlite de ALER; y el otro, la agencia de noticias radiales PULSAR, de AMARO, que recibe y transmite sus noticias va Internet.

    Esta trayectoria ha llegado al domino del audiovisual, con la aparicin de las estaciones de televisin regionales, municipales y comunitarias. La globalizacin corre pareja con la localizacin: la gente quiere ver las guerras en vivo y directo, pero tambin saber los precios en el mercado local y ver a sus vecinos. La pantalla del televisor es un espejo que los pueblos buscan para conocerse y reconocerse. Aunque an no disponemos de estadsticas regionales, es bastante obvia la multiplicacin de estaciones locales y el esbozo de redes locales, subregionales y regionales. As, con el apoyo de la UNESCO se ha constituido una asociacin de estaciones regionales con sede en Cali, Colombia.

    IV. Liberalizacin y monopolizacin

    Digamos, para finalizar que la integracin econmica de Amrica Latina sigue siendo un desideratum, no obstante las nuevas formas y modelos con que ella se reformula en el marco de la globalizacin.

    Y que las industrias culturales ocupan un territorio cada vez ms vasto de las economas. Por lo tanto, la integracin demanda reconocerles su lugar y su importancia. Lo paradjico resulta que este empeo tenga lugar en tiempos de desmontaje de los Estados y de disolucin de polticas pblicas.

    Ms todava: las nuevas leyes de telecomunicaciones que se estn aprobando en casi todos los pases de la regin reservan el acceso a la transmisin por ondas hertzianas a las empresas con finalidad de lucro y fortaleza econmica. Esta tendencia no tiene precedente ni paralelo en ninguna otra regin del mundo. De esta manera se diluye el poco pluralismo preexistente.

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    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta Claramente, la concentracin econmica amenaza con la desaparicin de canales y estaciones locales y comunitarios y ha motivado acciones de inconstitucionalidad y recursos de amparo, durante 1997 y 1998, en Argentina, Ecuador y El Salvador. Los poderes judiciales, en los dos primeros casos, y la Procuradura de los Derechos Humanos (Defensora del Pueblo), en el ltimo, han amparado estos recursos. Y la Defensora del Pueblo en Per tambin se ha pronunciado ante esta forma de cercenamiento de la libertad de expresin.

    Cmo pensar en una accin concertada para la integracin en el dominio de la cultura si las tendencias mercantiles y legislativas propugnan la desaparicin de los medios de comunicacin ms permeables a la nocin de servicio pblico y diversidad cultural?

    La ltima paradoja es que esto ocurra en Amrica Latina, cuando la (ya mencionada) Conferencia de Estocolmo ha querido dejar establecido, a escala mundial, que la poltica cultural es un componente imprescindible de cualquier poltica de desarrollo. "Promover la creatividad cultural y la participacin en la vida cultural" ha sido el objetivo nmero 2 de su Plan de Accin. Y "promover la diversidad cultural y lingstica dentro y para la sociedad de la informacin" su objetivo nmero 4, entre los cinco que componen el Plan.

    Esta peculiaridad de Amrica Latina no constituye una fatalidad ni es inherente a la globalizacin. En otros lugares, el mundo global permite cultivar las diferencias. As, en la Europa-nacin el cataln se fortalece, mientras que en Amrica Latina, el guaran se desvanece. Seamos claros: no habr integracin cultural de Amrica Latina si nuestros medios masivos se convierten en meros apndices de los medios globales.

    Bibliografa

    Achugar, Hugo y Bustamante, Francisco, "MERCOSUR, intercambio cultural y perfiles de un imaginario", en Nstor Garca Canclini (coordinador), Culturas en globalizacin, Nueva Sociedad, Caracas, 1996.

    Adorno, Th. y Horkheimer, W., Dialctica del Iluminismo, Buenos Aires, Editorial Sur, S.R.L., 1971.

    Debray, Rgis, Cours de mdiologie genrale, Paris, Gallimard, 1991.

    Departamento de Cultura del Ministerio Secretara General de Gobierno de Chile, "Dilogo Interamericano", en Cultura, nm. 21, Santiago de Chile, abril de 1998.

    Ford, Anbal; Martini, Stella M. y Mazziotti, Nora, "Construcciones de la informacin en la prensa argentina sobre el Tratado del MERCOSUR", en Nstor Garca Canclini (coordinador), Culturas en globalizacin, Nueva Sociedad, Caracas, 1996.

    Garca Canclini, Nstor, "Nuevas polticas culturales: un desafo conjunto", en Cultura, nm. 21.

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  • Texto. Las industrias culturales en la integracin latinoamericana

    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta Garca Canclini, Nstor y Piccini, Mabel, "Culturas de la ciudad de Mxico: smbolos colectivos y usos del espacio urbano", en Nstor Garca Canclini (coordinador), El consumo cultural en Mxico, Mxico, CONACULTA, 1993.

    Negroponte, Nicholas, Being Digital, Nueva York, Alfred A. Knopf Inc., 1995.

    Pasquali, Antonio y Armando Vargas, Araya (editores), De la marginalidad al rescate: los servicios pblicos de radiodifusin en la Amrica Latina, San Jos de Costa Rica, ULCRA/ EUED, 1990, p. 98.

    Romero Sanjines, Carlos, "La televisin digital: perspectivas para su introduccin en Amrica Latina", en Dilogos de la comunicacin, nm. 50, FELAFACS, Lima, octubre de 1997.

    Roncagliolo, Rafael, "La integracin audiovisual en Amrica Latina: Estados, empresas y productores independientes", en Nstor Garca Canclini (coordinador), Culturas en globalizacin, Nueva Sociedad, Caracas, 1996.

    Roncagliolo, Rafael, "Los espacios culturales y su onomstica", en Dilogos de la comunicacin, nm. 50, FELAFACS, Lima, octubre de 1997a.

    Roncagliolo, Rafael, "La radiotelevisin comunitaria, un servicio pblico", en UNESCO, La radio y la televisin de servicio pblico: el desafo del siglo XXI, Pars, 1998; y "Community Broadcasting as Public Broadcasting", en Marc Raboy (editor), Public Broadcasting for the 21st Century, University of Lutton Press, 1997b.

    Roncagliolo, Rafael, "Integracin cultural versus globalizacin?", en Cultura, nm. 21, Santiago de Chile, abril de 1998.

    Schmucler, Hctor, Memoria de la comunicacin, Biblos, Buenos Aires, 1997.

    Notas

    * Profesor de las universidades de Lima y Catlica, Per.

    1. Este ejercicio resulta formalmente anlogo al que hizo Eliseo Vern (y expuso, aqu en Buenos Aires, en 1967) con el trmino "ideologa", en un texto fundador de la investigacin latinoamericana en comunicaciones. Me refiero a su trabajo titulado "Ideologa y comunicacin de masas: la semantizacin de la violencia poltica", que fue publicado en Eliseo Vern, et al, Lenguaje y comunicacin social, Buenos Aires, Nueva Visin, 1971. Y anlogo tambin al de las transformaciones en el anlisis de las polticas culturales que efecta Nstor Garca Canclini (editor), en la "Introduccin" a su ya clsico libro Polticas culturales en Amrica Latina, Mxico, Grijalbo, 1987.

    2. Una excelente alusin a las incomunicaciones entre anfitriones y huspedes est contenida en el trabajo de Hctor Schmucler, "Sobre los efectos de la comunicacin".

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  • Texto. Las industrias culturales en la integracin latinoamericana

    Coordinadores. Nstor Garca Canclini - Carlos Moneta 3. Particularmente ilustrativo de ello es la aparicin de dos libros: Homo videns, de Sartori y el Ensayo sobre la televisin de Bourdieu. Por otro lado, el ya clsico texto de Anthony Giddens, Sociology, recin incorpora un captulo sobre los medios de comunicacin a partir de su tercera edicin (1997).

    4. No puedo dejar de aludir a las fascinaciones y embelesamientos (sean de apologa, sean de satanizacin) que los estudiosos de la comunicacin tenemos frente a cada innovacin puntual, que venimos a considerar "la" definitiva y definitoria del cambio de poca. Hoy es Internet: en la dcada de los ochenta fue la computadora personal (PC); en los setenta, los satlites; en los sesenta, el transistor y las grabadoras de audio; en los cincuenta, la televisin... y dejo de remontarme.

    5. Las revoluciones industriales anteriores, trtese de la caldera a vapor o de la electricidad, produjeron alteraciones en costos y velocidades de produccin, pero no afectaron con la misma intensidad a la cultura en su globalidad (Roncagliolo, 1997a).

    6. Datos tomados de Antonio Pasquali y Armando Vargas Araya, p. 56.

    7. Clculos efectuados con base en los datos consignados en Telecomunications & Electronic Development, Saenders, Warford y Wellenius, 1980.

    8. Datos tomados de Antonio Pasquali y Armando Vargas Araya, p. 112.

    9. Datos tomados de Carlos Romero Sanjines, p. 143.

    10. Datos tomados del Boletn de Industrias Culturales, num. 2, Fundacin CICCUS, Buenos Aires, septiembre de 1996. Dicho sea de paso, este Boletn es un ejemplo de lo que interesa hacer en Amrica Latina para fomentar la integracin cultural

    11. Datos tomados de Carlos Romero Sanjines, p. 142

    12. Vase UNESCO, Intergovernmental Conference on Cultural Policies for Development, Final Report, y tambin Nuestra Diversidad Creativa, Informe de la Comisin Mundial de Cultura y Desarrollo (Informe Prez de Cullar). La Conferencia de Estocolmo parece haber concitado, en Amrica Latina, an menos inters que la Conferencia Mundial sobre Polticas Culturales (MONDIACULT) que se realiz en Mxico, D.F. en 1982.

    13. Dems est recordar que, por este motivo, la problemtica de la disolucin de los espacios pblicos, cuya discusin es tan importante en Europa (Habermas y tantos otros autores), resulta mucho ms grave en Amrica Latina, donde dichos espacios, en rigor, quedaron restringidos a los medios comunitarios y marginales, puesto que la televisin estatal (que existe en toda la regin con las solitarias excepciones de Ecuador y Paraguay), ha sido y es mucho ms gubernamental que pblica.

    14. Hacia 1976, antes de la ola privatizadora, slo haba en el mundo 31 pases con sistemas privados comerciales de radio y televisin. De ellos, 16 (ms de la mitad!) eran latinoamericanos. Los otros 15, aparte de Estados Unidos, correspondan a unas pocas naciones dispersas minoritariamente en cada una de las otras regiones del mundo, particularmente en el Extremo Oriente. Vase Rafael Roncagliolo, "Comunicaciones: necesidad de un nuevo marco conceptual", documentos mimeografiados presentados al Seminario sobre "El Nuevo Orden Internacional de la Informacin", Amsterdam, ILET, 1976.

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