Retiro Cuaresma ACA Arquidiocesana

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    16-Jan-2016

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2 Retiro cuaresma ACA Arquidiocesana Espiritualidad Litúrgica En todo retiro tratamos de llegar a una comunión con Dios que nos permita tener esa experiencia de su amor, en dónde descubrimos con asombro su voluntad, su buena voluntad, o dicho de otra manera la Buena Noticia, para con nosotros en el momento que estamos viviendo, y además vivificar el fuego de nuestra fe y en entusiasmo de seguir a Jesús. Si bien este retiro es de cuaresma, nos encontramos hoy ante la realidad que ya está terminando, y por lo tanto una pregunta que se podría hacer es la siguiente: ¿a esta altura, me servirá de algo este retiro, ya que se supone que es para prepararse a comenzar la cuaresma, y no para terminarla? Y la respuesta no creo que valla por el hecho de la utilidad sino por el fin que se persigue al realizar un retiro: Encontrarse con Dios, y re enamorarnos de su voluntad para verla como algo bueno para nosotros y además abrirle nuestro ser al Espíritu Santo para que nos ayude a sanar las heridas que con el pecado nos ocasionamos y vivir con mayor profundidad y libertad nuestro ser hijos de Dios. Para propiciar lo anterior, y después de preguntarle a Nuestro Señor qué sería conveniente proponer para tal fin, surgió el hecho que recapitular experencialmente lo vivido hasta ahora en base a las lecturas de los Domingos de cuaresma, tomar la ocasión que nos ofrecen para encontrarnos nuevamente con el Señor. San Ignacio de Loyola le da mucha importancia a examen que se realiza después de cada oración, ya que de este se toman decisiones para el seguimiento de Jesús y conocer también como se relaciona Dios con migo y yo con Ãl. Para esto nos vamos a valer de una rama de la espiritualidad que se llama litúrgica, es decir, hacer de la Palabra de Dios proclamada y celebrada, el eje de nuestro encuentro con Dios en este contexto de la Cuaresma. Sabemos que hay un ciclo litúrgico celebrativo que está dividido en tres años A, B, C. Cada ciclo en las celebraciones de los Domingos, tiene sus lecturas propias, distintas de los otros, haciendo que cada uno tenga sus propios caminos para celebrar los mismos acontecimientos de salvación. · Así el Ciclo A en sus lecturas dominicales en Cuaresma están orientadas para acompañar al catecúmeno hasta que esté maduro para recibir el Bautismo, por eso aparecen los signos del Agua (Samaritana), Luz (Ciego de nacimiento) y Vida (Resurrección de Lázaro). · El Ciclo B su itinerario es Cristocéntrico-Pascual. Cristo es el Templo, la Serpiente levantada en alto y el Grano de Trigo. Todas son realidades que tienen que morir o ser destruidas para luego revivir con mayor presencia y fuerza. · El Ciclo C hace referencia a un itinerario penitencial para profundizar nuestra apertura a la misericordia de Dios y no a la autotortura. Aparecen las lecturas de la Higuera que no da fruto, El hijo pródigo o Padre misericordioso, la Adultera perdonada. Las tentaciones de Jesús en el desierto y la Trasfiguración son comunes para los tres ciclos. Como vemos la Liturgia es una fuente de espiritualidad muy grande, ya que vamos desarrollando nuestra relación con Dios al ritmo de su Palabra proclamada y Celebrada. Miércoles de Ceniza Lo primero que tenemos que tomar en cuenta es que la acción de Dios sobre nosotros no es mágica, es decir, Dios no viene con una varita mágica y de repente estamos totalmente convertidos y con todo claro para no caer más en la tentación y ser así cristianos perfectos de una vez por todas. Si nos puede suceder que un instante recibamos un impacto de la gracia tan fuerte y profundo que se convierte en el motor que impulsará todo el proceso de conversión del área de nuestra vida que no está en comunión con Dios (ejemplo de san pablo y de tantos santos que de un momento para otro Dios se convirtió en el eje de sus vidas) por desconfiar de que su propuesta sea buena para mí. Así caemos en la cuenta que normalmente la conversión se da a través de un desarrollo progresivo en donde vamos descubriendo con asombro a Dios y a nosotros mismo. Dios esto lo sabe muy bien y por eso respeta nuestros tiempos y siempre nos va ayudando en la medida que nos dan nuestras fuerzas y, por supuesto, también queramos. Todo el proceso de conversión se da a la manera de las personas humanas, no somos ángeles. La cuaresma tiene la particularidad de ser un tiempo de mucha actividad espiritual, ya que Dios nos va condiciendo a lo esencial de la relación con él y dejar de lado todas esas cosas que le fuimos agregando para sostener de nuestra parte la relación. En esto hay dos aspectos a redescubrir y profundizar: la vivencia interior del obrar del Espíritu Santo y su manifestación exterior. Interiormente tenemos que llegar a experimentar un verdadero dolor por haber ofendido a Dios, por eso es un tiempo de penitencia y reconciliación. Pero no para cambiar la actitud de Dios para con nosotros, ya que él nos quiere perdonar, sanar, liberar, y esto lo manifestó exteriormente en la Cruz[footnoteRef:1]. Lo que deberíamos cambiar es nuestros sentimientos y actitudes para con Dios: ¡dejarnos amar! No se trata de cambiar a Dios, sino de una oración sincera, sencilla e intensa[footnoteRef:2] para implorar esa Misericordia y cumpla su promesa al dejarnos reconciliar con él[footnoteRef:3]. [1: Ex 18, 23: ¿Acaso deseo yo la muerte del pecador - oráculo del Señor - y no que se convierta de su mala conducta y viva?Jn 3, 16-17: Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.1Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.Rom 5, 8-11: más la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera!. Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no solamente eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.Rom 8, 31-34: Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros? El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros?] [2: 2 Cor 5, 20-21: â¦En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios! A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él.] [3: Isaias 66, 2: Y ¿en quién voy a fijarme? En el humilde y contrito que se estremece a mi palabra. ] Jesús no suprime la penitencia, el esfuerzo y la voluntad que ponemos para realizar una obra que nos ayude a dejar el pecado, sino que nos aconseja como realizarla para que nuestro corazón se deje amar y reconciliar con Dios: haciendo oración, ayunando y dando limosna. Si alguien en algún momento nos ve realizar estas acciones, no tendría que alabarnos a nosotros sino adorar y alabar a Dios. Y si alguna persona que recibe los beneficios de estas acciones no nos retribuye con el afecto que necesitamos, quedémonos tranquilos y no nos enojemos ya que el Padre que ve en lo secreto nos recompensará[footnoteRef:4] ya que conoce nuestras necesidades[footnoteRef:5]. [4: Mt 6,1-6.16-18: Evangelio del Miércoles de Ceniza] [5: Mt 6, 8: No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.Lc 12, 22-32 (Mt 6, 25-33): Después dijo a sus discípulos: âPor eso les digo: No se inquieten por la vida, pensando qué van a comer, ni por el cuerpo, pensando con qué se van a vestir. Porque la vida vale más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosechan, no tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que los pájaros! ¿Y quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un instante al tiempo de su vida? Si aún las cosas más pequeñas superan sus fuerzas, ¿por qué se inquietan por las otras? Fíjense en los lirios: no hilan ni tejen; sin embargo, les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana es echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! Tampoco tienen que preocuparse por lo que van a comer o beber; no se inquieten, porque son los paganos de este mundo los que van detrás de esas cosas. El Padre sabe que ustedes las necesitan. Busquen más bien su Reino, y lo demás se les dará por añadidura. No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino.Lc 11, 10-13: Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan! ] Estas tres acciones que nos propone Jesús se pueden vincular con algo que es fundamental en nuestras vidas y que tiene que ver con esta imagen que somos de Dios: Por revelación sabemos que Dios es Trino, y donde cada persona de la trinidad se define en función de la otra. Es decir, la relación es la que dice que tipo de persona se es en la Trinidad. Nosotros somos esencialmente relacionables, pero a diferencia de Dios, donde la relación es lo más fuerte, en nosotros las relaciones son lo más frágil, y sin embargo de la calidad de nuestras relaciones depende el desarrollo y estabilidad de lo que somos. Estas relaciones o vínculos vitales nos los reveló Jesús cuando le contestó al fariseo que le preguntaba cuál es el mandamiento primero y más grande[footnoteRef:6]: « El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos. » (Mc 12, 28-31; Mt 22, 34-40; Lc 10, 25-28: en Lc es interesante porque Jesús le hace responder la pregunta al mismo fariseo y la respuesta de Jesús es: cumple eso y vivirás). Jesús mismo nos cuenta que los vínculos más importantes y vitales que nos conducen a la plenitud de la vida de hijos de Dios y seguirlo a él son tres: la relación con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Uno fundamenta los otros dos: La relación con Dios es lo que nos permite conocernos a nosotros mismos desde los ojos de Dios, y por este motivo tener a la vez una relación con el prójimo que sea verdadera y sincera, teniendo en cuenta el pecado de la otra persona como una realidad que no podemos evitar. [6: Los Judíos de los 10 mandamientos desarrollaron un cuerpo legislativo de 63 leyes: 248 mandamientos y 365 prohibiciones.] Las tres se deben dar en armonía, si no se pone en riesgo nuestra vida y la de los demás. De la armonía de estas relaciones va a depender dos áreas importantes en nuestra vida: la Economía, podríamos decir la relación con las cosas, y la Sexualidad en función del estado de vida que tengamos: solteros, novios, casados, consagrados, viudos. Ahora, ¿qué tiene que ver todo lo anterior con la recapitulación de la Cuaresma? Así la Oración nos permitirá profundizar y avanzar en la relación con Dios; el Ayuno, que lo hacemos buscando el vínculo con Dios, nos permitirá conocernos y amarnos más a nosotros mismos desde lo que somos en el corazón de Dios; la limosna, que también la hacemos buscando un vínculo con Dios pero en el encuentro con el hermano necesitado, nos permitirá amar al prójimo como desearíamos que se nos ame si pasáramos por una necesidad. De esta manera los tres domingos que siguen en la cuaresma se centrarán en desarrollar estos tres vínculos de una manera bastante particular y novedosa. · El primer domingo nos llevará a desarrollar el vínculo con uno mismo invitándonos a una revolución de la mente (conversión) re direccionando nuestras emociones y sentimientos en función del llamado que tenemos y hacerlos aliados nuestros para que nos ayuden a elegir la Buena Noticia de Dios ante la tentación de Satanás, todo esto en el marco del ayuno. · El segundo domingo nos llevará a profundizar el vínculo con Dios desde la realidad del sufrimiento, que cuando no se la quiere vivir con él, se convierte en una piedra de tropiezo y escándalo rompiendo el vínculo con Dios en nuestra vida. · El tercer domingo nos llevará a desarrollar el vínculo con el prójimo desde la confrontación de lo que nos motiva reunirnos con el prójimo a celebrar a Dios en un lugar concreto (templo) y lo que nos motiva a encontrarnos con el prójimo fuera del lugar celebrativo. Primer Domingo: Relación con uno mismo. Ayuno: Tentaciones y Conversión. La primera novedad es que la liturgia no comienza directamente con el vínculo con Dios, sino con uno mismo y además en torno al Ayuno, y no con un examen de conciencia minucioso de cada pecado posible contra los mandamientos, ya que nos incita a experimentar nuestra más honda realidad y ver en concreto que cosas son las que en este momento nos inquietan y no nos deja avanzar en el camino hacia Dios, y que sólo Dios puede apaciguar nuestras inquietudes más profundas, humanamente hablado. San Atansio[footnoteRef:7] ya en el siglo 4 decía que âel ayuno purifica el cuerpo y el alma[footnoteRef:8] y finalmente conduce a los hombres al trono de Diosâ, es decir nos conduce ante la presencia de Dios y no ante una ley moral. Mantiene abiertas las heridas que nos mueven hacia Dios, para que no intentemos satisfacer nuestros deseos en ningún otro lugar, en la humanidad o en la belleza de este mundo. El ayuno no nos permite cubrir nuestras heridas precipitadamente o rellenarlas con satisfacciones transitorias. El Ayuno tiene la capacidad de ponernos de lleno en nuestro interior, ya que al no ocupar el tiempo en la comida necesariamente nos encontramos con nosotros mismos de una manera diferente y comenzamos a ver con mayor claridad algunas cosas, que al no ser tapadas por la sensación de satisfacción que nos genera el comer, tenemos que reconocerlas para aceptarlas y ver qué hacemos con ellas. Una pregunta interesante para hacerte sería: ¿qué haces en el tiempo que le dedicabas a la comida, y que cosas son las que pensás, deseas, sentís, etc? ¿A qué te mueven esas experiencias y por qué? [7: (293-376), doctor de la Iglesia que defendió la Fe verdadera de que Jesús es verdadero Dios y verdadero Hombre, en un momento donde casi todos los obispos de esa época habían caído en una herejía llamada Arrianismo (Testigos de Jehová hoy) que negaba la divinidad de Jesús y lo hacía un semi Dios.] [8: â¡Observa cómo obra el ayuno! Sana las enfermedades, deseca los humores superfluos de nuestro cuerpo, expulsa a los demonios y libra de los malos pensamientos, concede una mayor lucidez a la mente y purifica nuestro cuerpo, y, finalmente conduce a los hombres ante el trono de Dios⦠El ayuno es una fuerza poderosa y reporta grandes éxitosâ. Ãl entiende el cuerpo y el alma como un todo. La lucidez de la mente y la purificación del cuerpo se hallan estrechamente conectadas. Si nos preocupamos de purificar nuestros cuerpos, debemos también preocuparnos de adquirir buenos pensamientos. Por el contrario, no esperemos que nuestra mente esté lúcida, si atracamos nuestro cuerpo de comida. Atanasio señala al respecto que el ayuno purifica el cuerpo, a travez del ayuno, el cuerpo se convierte en Templo del Espíritu Santo, es decir, se vuelve transparente para el Espíritu de Dios. Tanto el alma del hombre como su cuerpo pertenecen a Dios. No poseemos un cuerpo simplemente, somos nuestro cuerpo. Si pretendemos abrirnos a Dios debemos comenzar por nuestro cuerpo.Estamos acostumbrados a ver ayuno solo como una realidad espiritual, pero es una realidad conjunta entre cuerpo y alma. La medicina actual utiliza el ayuno como terapia para el reuma, la artritis, arteriosclerosis y afecciones cutáneas. Porque se dan inicio a procesos purgativos de sustancias que dañan las células y desintegra las células excesivamente viejas, estimulando a la vez la creación de nuevas células con mayor rapidez. Esto trae como consecuencia una conciencia más clara y atenta, y hasta buen humor, debido a que la sangre que llega a nuestro cerebro también está más pura y más oxigenada (todos experimentamos lo que un atracón puede hacer con la lucidez de nuestra conciencia: la adormece y la hace pesada). Físicamente el ayuno es regenerativo.] El evangelio de Marcos es muy escueto en los detalles y en la predicación de Jesús. Su principal característica es mostrar lo esencial del obrar de Jesús. En el Evangelio de este Domingo nos encontramos que el mismo Espíritu movió a Jesús hacia el desierto, hacia su retiro. En estos versículos no figura, pero los paralelos destacan que en estos cuarentas días también fueron de ayuno, donde Jesús fue tentado y dónde nos mostró cómo se debe hacer la conversión[footnoteRef:9]. Las tentaciones, según los otros dos relatos de este acontecimiento, describen cómo Satanás tratará de hacerle dudar de las motivaciones y la buena voluntad de Padre con respecto a la misión que debe realizar y los medios a utilizar. Por lo que comienza a jugar con las emociones y sentimientos de Jesús para que rechace al Padre. [9: Podría decir que Jesús también se convirtió, entendiendo por esto que ante cada tentación, ante cada duda sobre la voluntad del Padre y la motivación para realizarla Jesús volvía su mirada y su corazón al Padre y respondía desde ahí.] En el centro de este domingo entonces está la conversión, que en griego se dice âmetanoiaâ y si lo tenemos que traducir literalmente sería: ârevolución mentalâ. Las revoluciones tienen una cosa en común: todas son contra algo y contra los otros: la otra clase, el otro sexo, las estructuras, las costumbres de la sociedad, etc. Esta revolución no es contra otros, es contra uno mismo, ya que como decía Jesús, es desde dentro, desde el corazón del hombre que salen las malas intenciones: fornicaciones, robos, engaños, homicidios, adulterios, codicias, maldades (Mc 7, 21). Y Santiago escribiendo a una comunidad (formada después de la resurrección de Jesús y su asunción) les hace una pregunta retórica[footnoteRef:10]: ¿De dónde provienen las luchas y las querellas (hoy se podría añadir: la injusticia, el odio, las violaciones) que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Por esta misma razón San pablo les dirá a los cristianos de Filipo[footnoteRef:11]: Tengan entre ustedes los mismos sentimientos[footnoteRef:12] de Cristo Jesús (Fil 2, 5). [10: St 4, 1-10: ¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios. No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos. Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes. Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido. Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.] [11: Fil 2, 1-18: Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión, les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. No hagan nada por rivalidad o vanagloria, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús. Ãl, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: âJesucristo es el Señorâ. Por eso, queridos míos, ustedes que siempre me han obedecido, trabajen por su salvación con temor y temblor, no solamente cuando estoy entre ustedes, sino mucho más ahora que estoy ausente. Porque Dios es el que produce en ustedes el querer y el hacer, conforme a su designio de amor.14 Procedan en todo sin murmuraciones ni discusiones: así serán irreprochables y puros, hijos de Dios sin mancha, en medio de una generación extraviada y pervertida, dentro de la cual ustedes brillan como haces de luz en el mundo, mostrándole la Palabra de Vida. De esa manera, el Día de Cristo yo podré gloriarme de no haber trabajado ni sufrido en vano. Y aunque mi sangre debiera derramarse como libación sobre el sacrificio y la ofrenda sagrada, que es la fe de ustedes, yo me siento dichoso y comparto su alegría. También ustedes siéntanse dichosos y alégrense conmigo. ] [12: Cuando hablamos de corazón, sentimientos, emociones, lo hacemos de la manera que lo entiende la Biblia. El corazón el lugar donde se piensa y se siente a la vez. Dicho esto vamos a hacer una distinción muy básica entre sentimiento y emoción. Emoción (miedo, sorpresa, ira, alegría, aversión, tristeza) es la experiencia que tenemos de cómo nos afecta un hecho que estamos viviendo en el momento, interviniendo elementos fisiológicos, cognitivos y conductuales. Sentimiento es la experiencia subjetiva (ya que lo conceptualizamos) que generamos ante la ausencia del hecho concreto que, si se sostiene en el tiempo, genera un estado de ánimo (felicidad, enamoramiento, odio). Por ejemplo: Si a Paula le molesta que su esposo siempre deje tirado sus calcetines al acostarse, este genera en Paula una sensación de DESAGRADO y al mismo tiempo una emoción de ENOJO. Al sostenerse de forma continuada este tipo de evento, concluye en un SENTIMIENTO de DESAGRADO, que realimenta una emoción de IRA, encaminando a un sentimiento de FRUSTRACIÃN, que de alargarse en el tiempo y de no tomar otros datos en cuenta, acabará concluyendo en un estado de ánimo dominado por el ODIO. Si Paula fuese una chica sana, esta situación la motivaría a quitarse de la mente toda la carga que la desequilibra en su dinámica fluida de lo que ella prefiere como felicidad encontrada. Debido a que lo que Paula considera bueno es el perfeccionismo, todo lo que varíe ese estado preferente la emocionará de tal manera que, al formar parte de su conciencia y por lo tanto de su personalidad, evocará emociones que condicionarán sus sentimientos tendentes al perfeccionismo hacia el orden, pues el mínimo desorden la emocionan con irritación y perturban su estado de flujo en gran manera.] Así como Jesús fue tentado en sus motivaciones para realizar su misión, Satanás utilizará las mismas estrategias con nosotros. Por lo tanto el desierto hacia el que nos impulsa el Espíritu Santo en esta cuaresma es tu mismo corazón. La ârevolución de la menteâ se da en este desierto dónde nos vamos a enfrentar a muchas fieras, pero también estaremos acompañados por el Señor, y con las emociones y sentimientos que nos suscita la propuesta de Satanás, los utilicemos para redescubrir en el amor de Dios lo que nos motiva a creer en la Buena Noticia de Dios y rechazar la tentación. El pecado es el fruto de un caldo de cultivo que se da en medio de muchas emociones y sentimientos, que nos reclaman algo, y ven en la propuesta del pecado un camino viable para conseguirlo. Por eso hay que conocernos muy bien a nosotros mismos en estas áreas para saber qué cosas son las que utiliza Satanás para motivarnos en las emociones y sentimientos para aceptar la tentación, de esta manera podemos utilizar las mismas emociones y sentimientos para convertirnos al Padre y creer en la buena noticia y alcanzar lo que reclaman por los caminos del Dios. Para la oración: Tomándonos de la mano de Dios entramos en nuestro corazón y a la luz de su amor reconozcamos esos pecados que siempre confesamos y tratemos de ver qué emociones y sentimientos se van desarrollando cuando somos tentado, y así descubrir que es lo que estamos reclamando o buscando, para luego ver como alcanzamos eso mismo pero según la propuesta de Dios. Nos podemos ayudar con un cuadro: el título del cuadro es el pecado, una columna sentimientos y emociones, otra columna qué reclaman, tercera columna cómo lo encuentro en Dios. La Palabra de Dios sería los tres relatos de Jesús cuando es tentado en el desierto[footnoteRef:13] por Satanás y ver cómo Jesús fue resolviendo cada tentación sin caer en pecado. Satanás nunca cambia de estrategia, solo cambian las circunstancias y las personas. Por eso tampoco cambia nuestra manera de enfrentarlo, ya que Jesús respondió siempre de la misma manera, cada vez que Satanás arremetió con las mismas tentaciones, pero en distintas circunstancias, a lo largo de toda su vida pública. [13: Lc 4, 1-13, Mt 4, 1-11 y Mc 1, 12-13. Lc une en su relato a Mc (cuarenta días de tentación) y Mt (tres tentaciones al final del ayuno de cuarenta días).] Segundo Domingo: Vinculo con Dios. Manifestación de Dios en medio del sufrimiento. Tenemos que reubicarnos en el momento de nuestra vida que estamos viviendo para poder recibir toda la plenitud de la gracia que el Señor nos quiere regalar. Primero recordarnos que estamos caminando hacia la casa del Padre (Jesús es el camino. Jn 14, 6), y en este camino vamos creciendo como sus hijos (si no nos convertimos y nos hacemos como niños no entraremos en el Reino de los cielos Mt 18, 3). Lo anterior tenemos que encuadrarlo en este tiempo de Cuaresma, es decir, desde el Amor de Dios y con su bendita Gracia, trataremos de alejar de nuestra vida todo aquello que nos impide seguir este Camino. Una de las cosas que más obstaculizan el camino es tener una imagen falsa de Dios, porque esta nos lleva a una relación falsa con Dios y por último termina con un conocimiento falso de lo que somos. Y si hay algo que ayuda muchísimo a ir desarrollando una imagen falsa de Dios es la manera en la que vivimos los momentos de sufrimiento (sean físico, psicológicos o morales), y como buscamos responder a las preguntas que nos surgen en ese momento. Es un tema muy delicado y que voy a tatar de ser lo más respetuoso posible, ya que todos en algún aspecto de nuestra vida estamos pasando por momentos dolorosos. Para entender el Evangelio desde esta perspectiva tenemos que recurrir a lo que pasa antes y después de lo que se proclamó. Antes Jesús les preguntó a los discípulos sobre lo que la gente dice de quién es él (Mc 8, 27-30, Mt 16, 13-20, Lc 9, 18-21) y Pedro contestó acertadamente pero con la ayuda del Padre. Ahora ya no es Pedro, sino el mismo Padre el que da testimonio sobre quién es Jesús: âEste es mi Hijo, muy queridoâ. Sin embargo esta revelación no es la más importante, ya que la habíamos escuchado el Domingo en el que celebramos el Bautismo de Jesús (Mc 1, 11), sino lo que el Padre dirá a modo de mandamiento: âescúchenloâ. Pero ¿qué tenemos que escuchar de Jesús en el marco de estas lecturas[footnoteRef:14] en tiempo de cuaresma?. Antes y después de este evangelio, una vez revelada su identidad, Jesús dirá: âY comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres díasâ (Mc 8, 31) âEl Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.â (Mc 9, 31). Una realidad que se repite en los tres momentos en que Jesús hace alusión a este sufrimiento sus discípulos no entiende esto de sufrir. Antes Pedro lo separa a Jesús y lo reta[footnoteRef:15], en la Transfiguración se preguntaban qué significaría eso de resucitar de entre los muertos, y en la que sigue Mc pone que no entendían lo que les decía y tenían miedo de preguntarle. [14: Ya que de Jesús podemos escuchar también palabras como: âvengan a mi los que están cansados y agobiados que yo los aliviaréâ âhe venido para que tengan vida y vida en abundanciaâ ânadie te ha condenado, yo tampoco, pero vete y no peques másâ y otras tantas como estas.] [15: Querer corregir a Jesús es hacer lo que Satanás intentó en las tentaciones del desierto.] Claro si Jesús es el Mesías esto de sufrir, morir no entraba en la idea de âDiosâ que tenían, ya que este Mesías venía a liberarlos con poder y gloria, y guiar al pueblo hacia la victoria sobre los enemigos que los oprimían. No había ni poder, ni victoria, ni gloria en lo que Jesús estaba diciendo. Ciertamente Jesús llega a esa manifestación de su poder, victoria y gloria, pero en una circunstancia totalmente distinta de la que los discípulos pensaban: en medio del sufrimiento y a través del sufrimiento. Es en esta realidad donde sus vestiduras se trasfiguran y se vuelven tan blancas como nadie puede blanquear. De esta manera inaugura él mismo el camino estrecho que conduce a la vida. Ciertamente muy lindo y enriquecedor ver cómo Jesús se juega por nosotros, pero si todo esto fue por y para nosotros ¿por qué si Dios es Dios no eligió otro camino? ¿Por qué si amaba tanto a Jesús no le ahorro ese dolor? O, más de nuestro lado, ¿por qué hay entre nosotros y la felicidad que tanto deseamos tenemos que pasar por el sufrimiento? ¿Por qué sufre el inocente? ¿Por qué tiene que sufrir el que sigue a Jesús? ¿Por qué tiene que sufrir el que quiere ser santo o es santo? Y fíjense que no digo por qué sufre el bueno, porque ser bueno no es una meta o fin para nosotros, es una consecuencia de ser hijos de Dios. El no encontrar respuestas a estas preguntas ha generado y seguirá generando una rebelión contra Dios, y esta rebelión es mucho más grave que negar su existencia. No se encuentra las respuestas cuando se las busca detrás de un escritorio[footnoteRef:16], con todas las comodidades que un filósofo, literato o intelectual pueda tener en su escritorio, no se las encuentra cuando se quiere intelectualizar a Dios a partir de la hipótesis de que el sufrimiento es viable como realidad cuando uno se lo merece, porque la hipótesis contraria pondría en jaque la idea de este dios justo según los filósofos o intelectuales. Gracias a Dios el límite que estos intelectuales tienen es la realidad ante la cual siempre se van a escandalizar porque es más grande y profunda que las ideas en la que la quieren hacer entrar. [16: St 4, 2-3: Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones. Parafraseando esta cita y poniendo buscar en lugar de tener. Se trata de acomodar a Dios a nuestra imagen y medida y no el descubrir a Dios en la manifestación que quiere hacer de él y ver su verdadera Imagen y Medida (Lc 11, 9-13. se encuentra porque se busca bien, ya que se confía en que lo que Dios tenga para darme es lo mejor, no busco torcer a Dios para que me de según mis pasiones) ] Las respuestas a estas preguntas se las encuentra en la posibilidad que le damos a Dios de acompañarnos en el sufrimiento y de estar atentos a las transfiguraciones que el Señor realiza en estos momentos de mucha turbación. Quien se anima caminar con Dios el sufrimiento en determinados momentos[footnoteRef:17] se va a encontrar con la transfiguración de Dios y sus vestiduras se van a volver resplandecientes y nuestro ser se llenará de esa experiencia que tuvieron Pedro, Santiago y Juan de querer quedarse allí. No Solo tenderemos esta certeza de como Dios nos sostiene, cumpliendo su promesa de que con él la Cruz es más liviana, sino que además, lo conocemos de una manera nueva y más profunda, ya que él mismo se nos dio a conocer de esta manera. [17: Suele suceder que en un momento de oración que tengamos, un sacramento que recibimos (en especial la Eucaristía), un momento en el que elevamos nuestro corazón a su presencia, un predicación, homilía, un texto de la Sagrada Escritura, una gesto, el testimonio de un hermanos que está en la misma que yo, alcanzamos una paz y certeza de estar sostenidos por Dios, y es más, seguros de que él, de todo esto está sacando una bendición.] Este conocimiento experimental de Dios hace que nuestra imagen de él sea cada vez más pura y semejante a lo que realmente es, aumentando en nosotros el deseo de llegar a ese momento donde lo veremos tal cual es[footnoteRef:18]. Esto también nos permite conocernos más a nosotros mismos y quizás lo mejor de todo, es que vamos conociendo como Dios se mueve en mí vida. Este conocimiento no se olvida nunca más y fortalece nuestra fe de tal modo que junto con San Pablo llegamos a decir: ¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?â¦en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó[footnoteRef:19] (Rom 8, 35.37). Es lo que nadie nunca nos quitará[footnoteRef:20], como le dijo Jesús a Marta sobre su hermana María, que estaba sentada a sus pies, o dicho de otro modo como la segunda lectura de esto domingo[footnoteRef:21]: ¿Qué diremos después de todo esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros? Nadie por más argumentos que nos pongan nos quita esta experiencia e imagen de Dios. [18: 1 Jn 3, 2: Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.] [19: Jn 3, 14-17: De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. Rom 8,32: El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores? ] [20: Lc 10, 38-42: Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. Marta, que muy estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude". Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada". ] [21: Rom 8, 31b-34: ¿Qué diremos después de todo esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores? ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?] Resumiendo: Quien se anime a vivir el sufrimiento con Dios, ese mismo dolor se convertirá en una ocasión para fortalecer y purificar su vínculo con Dios, conociéndolo de una manera más profunda y nueva[footnoteRef:22]; quien no se anime y excluya a Dios, este se convierte en una piedra de tropiezo al punto de rechazarlo por completo y buscando razones que justifiquen esa expulsión de Dios. Los frutos son súper palpables, a lo primeros la paz le brota por los poros, a los segundos el rencor y el resentimiento también les brota por los poros. [22: Es la experiencia de Victor Frankl, donde en el campo de concentración incluyó a Dios para superar ese momento y no para sobrevivir echándole la culpa de lo que se vivía. De esta experiencia surge el libro que se titula âel hombre en busca de sentidoâ donde expone las respuestas a esas preguntas que se hace frente a una injustica sufrida por inocentes, que luego es uno de los pilares de la corriente psicológica conocida como Logoterapia.] Solo hay que hacer una aclaración, que es tan importante como el vínculo con Dios que uno va profundizando. A medida que vamos teniendo experiencia en este campo, comenzamos a pensar que lo tenemos claro, lo vamos racionalizando, hasta que el mundo se nos viene abajo con una nueva prueba que nos exige hacer nuevamente un acto de fe, pero esta vez con una ventaja tenemos el testimonio de lo que nos sucedió antes a nosotros y también el testimonio de un montón de hermanos que optaron por lo mismo, incluso de aquellos que muchas veces negaron a Dios en medio del dolor y el sufrimiento hasta que un días se permitieron probar y se dieron cuenta de lo equivocado que estuvieron con respecto a Dios. Esto no se racionaliza, sino que se vive en la experiencia, luego se puede llegar a decir algo. Pero nada más. Es así que cada uno tiene que hacer su propia experiencia, ya que para cada uno Dios tiene una forma distinta de manifestarse de acuerdo a su historia de vida y a sus tiempos. Lo único en común con todos es el testimonio de que de verdad Dios se manifiesta y salimos más unidos a Dios. Si bien algunos sufrimientos encuentran su âsentido y/o explicaciónâ como consecuencia de uno o varios pecados, esta no es âlaâ razón, ya que Jesús no cometió ningún pecado[footnoteRef:23], y sin embargo lo probó hasta la muerte. La clave está en la primera y la segunda lectura, Dios ha querido experimentar el sufrimiento, la angustia y el desasosiego de Abraham âpor nosotrosâ, para que cuando nos pase a nosotros sepamos que Dios no es ajenos a nuestra incertidumbre, impotencia, y emociones encontradas. [23: Muchos frente al dolor la primera pregunta que se hacen es: ¿Qué mal he hecho para merecer esto?] Por eso frente al dolor propio y ajeno qué podemos hacer al principio: lo que dice el salmista en el salmo 115 (de la lecturas de este domingo): âTengo fe, aún cuando digo: ¡mira que soy desdichado!â. Este tipo de Fe, creer contra toda esperanza, es lo que se le tomo a Abraham como justificación, como salvación. Y ciertamente para nosotros que pertenecemos al Nuevo Testamento, no tenemos que esperar a la muerte para experimentar la salvación, ya nos la da como primicia en esta vida, y la experimentamos cuando por esta Fe, por la gracia de Dios, no hemos guardado en nuestro corazón ni resentimiento ni odio, sino solo acción de gracias por estar más firmes que nunca en el seguimiento de Jesús.[footnoteRef:24] [24: Salmo 116, 12-14: ¿Cómo pagar a Yahvé todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de salvación e invocaré el nombre de Yahvé. Cumpliré mis votos a Yahvé en presencia de todo el pueblo.] Todo lo anterior se decanta y parte de nuestro ser en la Oración, en particular la Eucaristía y La Reconciliación. Para la oración Vamos a elegir un par de momentos difíciles que hemos transitado en nuestra vida (sean propios o acompañando a ajenos. Ejemplo el un familiar o amigo enfermo) permitiéndole al Señor acompañarnos y en un cuadro pondremos como título la circunstancia, luego en una columna si nos hicimos algunas de las preguntas fundamentales o de las que aparecen en las lecturas dadas, en otra columna las respuestas que encontramos o nos fueron dadas, y en una tercera columna qué es lo que nadie me quitará de esté vínculo que profundice con él, y que normalmente fue la base que me impulso para realizar el acto de fe ante una nueva prueba. Nos puede ayudar el salmo 73 (72), 94 (93), Sb 2, 1ª. 12-22. Ver con el Señor si alguna vez, o ahora, nos hicimos estas preguntas ante nuestro propio sufrimiento o de alguien al que queríamos o queremos. Hacer memoria de los momentos más difíciles de nuestra vida, y ver como Dios se nos manifestó y que hemos nos dio a conocer de él. Tercer Domingo: Vinculo con los demás: a través de la relación que hay entre la fe celebrada y la fe vivida fuera del ámbito celebrativo. En una ocasión Jesús dijo a sus discípulos: âel Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchosâ (Mt 20, 28), y en la última cena después de lavarle los pies a los discípulos le dijo: â¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes. Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.â; recordemos que en Juan no transmite la institución de la Eucaristía, que es "fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)[footnoteRef:25], sino otra acción de Jesús que sucedió en esa cena y que es tan importante como la institución misma de la Eucaristía, el Lavatorio de los pies, no en cuanto sacramento sino en relación a lo que debería realizar en nosotros en el vínculo con el prójimo. Culto a Dios y servicio al prójimo son dos cosas que van de la mano y de forma proporcional. [25: La Eucaristía celebrada en un lugar concreto donde el Espíritu Santo reúne a los hijos de Dios, es lo más parecido que tenemos al Templo. Ya que la Eucaristía, al ser el Cuerpo de Cristo, no solo es la presencia real de Jesús en las especies de pan y vino, sino también toda la comunidad reunida, por lo que su presencia no está solamente circunscripta a un espacio físico concreto, también está en los hermanos en donde ellos estén.] Por esta misma razón San Juan dirá en una de sus cartas: âSi alguno dice: «Yo amo a Dios», y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y nosotros hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano.(1 Jn 4, 20-21) Pero esto no es nuevo, ya en Isaías (casa de oración) y Jeremías (cueva de ladrones) Dios deja muy claro lo importante que es para él mantener esta âproporciónâ y de estos profetas Jesús toma las palabras que dirigirá a los âcomerciantesâ mientras lo expulsaba: "Está escrito: Mi casa será llamada casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones". (Mt 21,12; en Jn dice: Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio"). Isaias 1, 10-20: ¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios pueblo de Gomorra! ¿Qué me importa la multitud de sus sacrificios? -dice el Señor- Estoy harto de holocaustos de cameros y de la grasa de animales cebados; no quiero más sangre de toros, corderos y chivos. Cuando ustedes vienen a ver mi rostro, ¿quién les ha pedido que pisen mis atrios? No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea... ¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta! Sus lunas nuevas y solemnidades las detesto con toda mi alma; se han vuelto para mí una carga que estoy cansado de soportar. Cuando extienden sus manos. Yo cierro los ojos; por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre! ¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda! Vengan, y discutamos -dice el Señor- Aunque sus pecado sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana. Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país; pero si rehúsan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Señor. En Jeremías 7, 1-34 la hipocresía entre el culto a Dios y el comportamiento fuera del templo es grandísima, y Dios no escatima palabras en describirla. Algo parecido en tiempos del profeta Amos, al punto que llegará a decir en 5, 21: Yo aborrezco, desprecio sus fiestas, y me repugnan sus asambleas. Esta relación es tan importante también para Jesús que en Mateo 25, 31-46 es la medida que se utiliza para el Juicio Personal y entrar o no en el cielo. Y en donde se ve claro que ya el Templo es el Cuerpo de Cristo en su totalidad: El Místico y el Real. Cuando Jesús expulsa con el látigo no ataca a las personas (ya que Dios quiere que el pecador se convierta y viva, es decir que redescubra a qué está llamado y se decida por ese camino, y no que muera), sino al pecado, porque con el pecado no tranza. ¿Qué pecado está atacando? El del comerciar con el hermano. El mismo Jesús advirtió que no se puede Servir a Dios y al Dinero (Mt 6, 24. Es interesante ver lo que sigue, 6, 25-34, ya que la Providencia es importantísima para no tener miedo de compartir nuestros bienes y tiempo.) No se puede hacer del Templo de Dios una casa de oración si fuera de él comercio con mis hermanos por la ganancia económica que me dejan. Por eso jesus hace como los antiguos profetas, que recordaban en nombre de Dios que el culto que le realizan a él también se tiene que reflejar en el servicio al prójimo. Si no se da esto, como se lee en Isaias, Jeremías y Amos, Dios desprecia el culto que se le da, porque no existe compasión para con el hermano. El dios dinero también tiene sus mandamientos y criterios para enfrentar distintas realidades de nuestra vida, pero que siempre instrumentalizan a los hermanos para nuestro fin, es decir se comercia con ellos. Algunos ejemplos donde se siguen los criterios (la buena notica del dios dinero) para él vínculo con nuestros hermanos: 1. ¿Por qué no te casas, si ya están conviviendo o tienen una familia constituida? Es que no compramos todo lo que nos hace falta, tenemos que agrandar la casa, no encontramos salón para la fiesta y además tenemos que sacar un crédito para pagarla, son muchos los gastos⦠2. Se casaron. ¿Por qué no tienen hijos si prometieron ante Dios estar abiertos a la vida? Lo que pasa es que trabajamos los dos, cambiamos el auto, priorizamos crecer profesionalmente, además tendríamos que dejar de hacer un montón de cosas que nos gustan. 3. Cuál es tu criterio para elegir la carrera: porque vas a hacer mucha plata, o porque es un camino de plenitud personal. 4. Algunas mamás le dicen a sus hijas: conseguite una que tenga mucha plata. 5. La ropa que compras, cuál es criterio que utilizas. Por la marca, así todos ven que tenes y se ubiquen cuando están con vos. Lo mismo con el auto, la moto, etc. En estos pocos ejemplos el criterio para tomar una decisión en la vida que involucra a otras personas es el Económico, donde la relación con el otro tiene que redundar en una ganancia económica. Es decir, fuera del templo comercio con mi hermano, así como los vendedores en el tiempo de Jesús no estaban dentro del templo, sino afuera. El criterio que me vincula con el hermano en estos ámbitos de la vida no es el que ofrece Dios, sino lo que el dios dinero manda realizar. Para alcanzar la vida eterna ¿qué es más importante: el sacramento o la fiesta? Si ya en la relación de amor están maduros para concebir y sostener la vida de un hijo, además de que en la oración ven que es tiempo de tenerlo porque la economía es un problema, cuando hoy como en ninguna otra generación están todos los medios para mantener y criar a un hijo. Resumiendo: Para que la oración sea agradable a Dios debe estar precedida por un vínculo santo con el prójimo, y hoy el Señor con el látigo nos ayuda a quitar de nuestro Templo al dios sinero que no nos deja ver al prójimo, y de esta manera hacer de nuestras reuniones comunitarias la csa de oración para poder vincularnos con mayor profundidad con Dios Todo lo anterior es posible porque es Dios quien primero nos amó y salió a nuestro encuentro y nos sirvió, por eso podemos amarlo a él servir al prójimo. Los tres vínculos necesariamente tienen que crecer en armonía, pero el vínculo con Dios es el que sostiene y da sentido y fortaleza para desarrollar los otros dos. En dios nos conocemos tal cual somos y amarnos cada vez más a nosotros mismos, al vernos como nos ve Dios , y esto nos permite amar más al prójimo, haciendo de la comunidad cristiana un templo de oración donde la acción de gracias y las peticiones son agradables a dios y Dios se revela y manifiesta en medio de nosotros. A diferencia del AT el sacrifico que ofrecemos es el mismo Hijo de Dios, por lo tanto este siempre va a ser agradable, ya que cuando nosoros somos indignos Jesús le vuelve a repetir que nos perdone porque no sabemos lo que hacemos, En este domingo nos encontramos con un Jesús poco habitual, un Jesús que expulsa, en vez de âincluirâ, de buscar a la oveja descarriada.