Reflexiones (inter) disciplinarias inter Reflexiones ... ?· El cuidado humano Reflexiones (inter)disciplinarias…

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  • El cuidado humanoReflexiones

    (inter)disciplinariasC O O R D I N A D O R A S

    Alma CarrascoMirtha DelfinoPilar GonzlezGeyser Margel

    Mara Victoria Pi

    Montevideo, 2011

  • Primera edicin, julio de 2011

    ISBN: 978-9974-0-0750-5

    Las ilustraciones de este libro (interior y contratapa) fueron realizadas en forma annima por los participantes de la Mesa Redonda-Debate El Cuida-do Humano. Reflexiones (inter)disciplinarias en noviembre de 2010.

    Diseo grfico: Claudio OrtizCoordinacin editorial: Helvecia Prez

    Impreso enAA ImpresosCorindn 6723 - MontevideoTel. 2915 7231Depsito Legal N 349.309/11

    Impreso en UruguayPrinted in Uruguay

    El cuidado humano: reflexiones (inter) disciplinarias / coordinadora Alma Carrasco.../et al./ prlogo Jorge Venegas Martnez. Montevideo : UR.FCS-DS : CSE : MSP, 2011. 102 p. Incluye bibliografa. ISBN: 978-9974-0-0750-5 1. Salud. 2. Atencin necesidades humanas. Enfermera. 3. Sociologa de la salud. 3. Medicina. 4. Psicologa. 5. Trabajo Social. 6. Gnero. 7. Poltica Gubernamental. 8. Uruguay. I. Carrasco, Alma; coord. II. Delfino Mirtha; coord. III. Gonzlez, Pilar; coord. IV. Margel, Geyser; coord. V. Pi, Mara Victoria; coord. VI. Venegas Martnez, Jorge; prol.

    CDD 362

    Ficha catalogrfica elaborada por Seccin Procesos Tcnicos de la Biblioteca de Facultad de Cien-cias Sociales (UdelaR).

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    ndice

    Presentacin

    Proyecto Sociologa Pblica y Empoderamiento. Grupo GER. Lic. ALmA cArrAsco, mg. mirthA DeLfino, Prof. tit. PiLAr gonzLez, Lic. mArA VictoriA Pi. DrA. geyser mArgeL (Responsable del Proyecto) ..... 9

    Prlogo Dr. Jorge VenegAs rAmrez ................................... 13

    Quin cuida al cuidador? Dr. fernAnDo tomAsinA ........................................ 17

    El Cuidado Humano desde la perspectiva de Enfermera en el UruguaygruPo De estuDio y refLexin sobre Los cuiDADos enfermeros (ger)

    PiLAr gonzLez ortuyA, ALmA cArrAsco, mirthA DeLfino, VictoriA Pi ...................................... 27

    Acerca del GER y su encuentro con las metodologas cualitativas .................................... 30

    El cuidado de enfermera y su andar por la historia 32

    Resultados preliminares de la indagacin documental ....................................................... 38

    Objetivos de la indagacin documental ................. 39

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    Resultados preliminares ...................................... 40

    Concepto de cuidado ........................................ 43

    Metodologa y tcnicas de estudio utilizadas en las tesis seleccionadas ............................................ 44

    Reflexiones finales sobre la investigacin documental y la experiencia transitada ................. 45

    Reflexiones en torno a posibles lneas de trabajo ... 46

    Bibliografa consultada ........................................ 48

    Fuentes documentales indagadas en las bibliotecas de las Facultades de Enfermera: Universidad de la Repblica Oriental del Uruguay y Universidad Catlica: ........................................................... 50

    Los cuidados desde una perspectiva de gnero y derechos DrA. KArinA bAtthyny ........................................ 53 Cuidado, gnero y derechos ................................ 56

    El aporte del uso del tiempo ................................ 58

    A futuro ............................................................ 61

    Bibliografa ........................................................ 63

    La complejidad en los Cuidados: una cuestin de responsabilidad social compartida Prof. mg. ts teresA DorneLL ............................... 65

    Los Cuidados como Valor Social ......................... 66

    El cuidado humano en riesgo de extincin Reflexiones en torno a la Psicologa y el cuidado humano Prof. ADJ. Psic. gustAVo DAnieL conDe ............... 77

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    El desvalimiento como condicin y el cuidado como posibilidad ................................................ 79

    La poltica del cuidado, del mundo de lo privado a la esfera de lo pblico ......................................... 80

    Cuidado o vigilado ............................................. 81

    Perspectiva conceptual sobre cuidado, qu se entiende por cuidar? ......................................... 82

    Los desafos disciplinarios de la enseanza- aprendizaje en torno a los cuidados ................. 83

    Investigacin Accin Participativa ........................ 84

    Interdisciplina .................................................... 85

    Aprendizaje grupal y matriz social de la actitud psicolgica ........................................................ 86

    Mtodo clnico ................................................... 89 Bibliografa ................................................................ 92

    Qu es para ti el cuidado humano? Respuestas de los asistentes ................................ 95

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    Presentacin

    En agosto de 2008 se insert en el Departamento de Sociolo-ga de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la Repblica, un proyecto titulado Sociologa Pblica y Empode-ramiento del Grupo GER Grupo de Estudio y Reflexin sobre el Cuidado en Enfermera. Este proyecto surge como resul-tado del procesamiento de una demanda especfica por parte del Grupo GER en relacin al fortalecimiento en el rea de la investigacin social cualitativa.

    Es en dicho contexto que el proyecto se plante la necesi-dad del intercambio con otros acadmicos que abordan el tema de los cuidados. En tal sentido, se realiz el 11 de noviembre de 2010, la Mesa Redonda y Debate: El cuidado humano: re-flexiones (inter) disciplinarias, instancia para la cual invitamos a dialogar a las siguientes disciplinas: medicina, enfermera, socio-loga, trabajo social y psicologa.

    Por qu generar esta plataforma para el dilogo?

    En primer lugar, porque percibimos la necesidad y la oportu-nidad de realizar una convocatoria para explorar a nivel de algu-nos servicios universitarios qu se entiende por cuidado humano y qu lugar ocupa en la enseanza y en el ejercicio profesional.

    En segundo trmino, porque nos interesaba fomentar un en-cuentro de diversas disciplinas que, desde diferentes puntos de vista, estn llamadas a dar cuenta del tema del cuidado humano. Ello constituye un punto de partida para asumir la multidimen-

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    sionalidad de los abordajes y la complejidad de la problematiza-cin.

    En tercer lugar, porque como universitarias nos sentimos convocadas a aportar al proceso de discusin de polticas pblicas que en torno al cuidado se ha comenzado a dar en nuestro pas.

    En suma, nos moviliz la firme conviccin de que promo-ver un mbito exploratorio, reflexivo y participativo en torno al lugar que ocupa el cuidado humano en la formacin de pro-fesionales para quienes el cuidar es una dimensin del ejercicio profesional, as como para quienes el cuidar se est constitu-yendo en objeto de diversas problematizaciones, podra consti-tuirse en un camino germinal.

    Tal como lo decimos unas lneas arriba, este libro es producto de ese encuentro de dilogo y de reflexiones y est estructurado en dos apartados: en el primero, se presentan las ponencias rea-lizadas por los expositores de los servicios que participaron en la Mesa Redonda y en el segundo apartado incorporamos un rico material producto de las reflexiones annimas de quienes asis-tieron al evento. En efecto, al inicio del evento se entreg una hojita con la siguiente consigna: Te invitamos a que expreses (en forma annima) con palabras y/o dibujosqu es para t el cuidado humano.

    Este libro no tiene conclusiones, y ello porque pretende ser un disparador, un estmulo a la reflexin y al intercambio entre disciplinas. Estas pginas aspiran a constituirse en insumos para diversos actores de nuestra sociedad, para pensar posibles futu-ros caminos, aportando a la visibilidad de un tema que comienza a adquirir aristas protagnicas en el Uruguay.

    Destacamos la labor de Lorena Andreoli, Agnes Fernndez y Ana Serra, estudiantes de enfermera las primeras y de medicina la ltima, en la secretara del evento.

    Muy particularmente agradecemos al Departamento de So-ciologa de la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR por el

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    apoyo brindado para la realizacin del evento, a la Comisin Sectorial de Enseanza, que nos brind apoyo econmico en el financiamiento de la Mesa Redonda y al Ministerio de Salud Pblica que ha hecho posible esta publicacin.

    Montevideo, marzo de 2011.

    Proyecto Sociologa Pblica y Empoderamiento.

    Grupo GER:

    Lic. Alma Carrasco

    Mg. Mirtha Delfino

    Prof. Tit. Pilar Gonzlez

    Lic. Mara Victoria Pi

    Dra. Geyser Margel (Responsable del Proyecto)

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    Prlogo

    Dr. Jorge VenegAs rAmrez1

    Uno de los ncleos ms importantes en la reforma de salud en el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) es el modelo de atencin: miremos y reflexionemos al respecto.

    El presente trabajo del Grupo de Estudio y Reflexin sobre cuidados enfermeros (GER) pretende abordar los diversos sabe-res que construyen al cuidado humano cuidado enfermero/a. Este se encuentra enmarcado en una propuesta de trabajo, do-cencia, extensin e investigacin acorde al sentido y a las finali-dades del mbito universitario.

    La propuesta contiene una revisin histrica de los distintos saberes y prcticas, que se han implementado en la articula-cin de dicha disciplina. Releva las distintas experiencias previas que han sido desarrolladas tanto en el contexto universitario, as como en diversos campos de aplicacin de la salud a nivel internacional.

    Como labor del quehacer grupal acontece el reflexionar y actuar en una realidad concreta, donde uno tambin es parte activa de los procesos, cambios sociales, de la historia de los acontecimientos. Donde la teora y la prctica van de la mano sin dicotomas, hacia el encuentro con la inmanencia del campo a problematizar, all donde uno afecta y es afectado en el en-cuentro con un otro. En el entendido que el mismo propone la

    1 Subsecretario de Salud Pblica del Uruguay.

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    bsqueda e incorporacin de nuevas tramas para la nocin de CUIDADOS que conforma en el campo profesional de enfer-mera su objeto de estudio.

    El GER realiza un recorrido histrico de la enfermera en la regin, denotando la dependencia de la hegemona mdica. Modelo profesional que produce y reproduce subjetividades que ordenan enunciados disciplinarios y normativos, a la vez que hegemonizan su autoridad y poder.

    Esta poca est signada por la produccin de una mirada que se compone con el aporte de diversas disciplinas cientficas que toman al cuidado del hombre por objeto. Es as que en este perodo y como resultado de este proceso de sntesis se produce una mentalidad interdisciplinaria que intenta dar cuenta de los procesos humanos mediante la articulacin de los diversos saberes. Es la nocin de cuidar la que permitir echar a andar dicho proyecto integrando y compartiendo conocimientos des-de el campo de la salud y de las ciencias sociales. En tal sentido, se visualizan grados de autonoma profesional y en la forma de producir conocimiento. Es en ese campo de trabajo donde las teoras y las tcnicas devienen como herramientas e instru-mentos de intervencin en un proceso dado, con una actitud de investigacin activa frente a los acontecimientos. Es en dicha labor del quehacer profesional en cuidado de enfermera donde se desarrollan diferentes estrategias que promueven la combina-cin de mltiples conocimientos y recursos metodolgicos, con el fin de poder sostener los diversos procesos de trabajo que all se despliegan, permitiendo trabajar en la prctica y ver su efec-tividad cuando son operativas. Dejando de lado la concepcin clsica de que cada tcnica es propia y exclusiva del cuerpo terico al cual pertenece o que la sustenta, impidindose as el cruce entre diversos territorios.

    Vemos que es entonces necesario para poder hablar de cui-dados que exista tanto la investigacin, as como el cuestiona-miento de las prcticas desde los propios sujetos implicados.

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    Cabe aclarar, que este tipo de prcticas tiene un correlato con lo que se conoce como investigacin - accin. Esta metodologa implica que investigar un fenmeno o un campo, es a la vez incluirse en l. Los problemas a investigar son formulados en la inmanencia del proceso de trabajo, lo que demuestra que los mismos no estn dados, sino que es preciso generar condiciones para su formulacin. Es decir, intervenir, responder a travs de acciones, y a la vez analizar cules son las modificaciones que esas acciones generan en dicho proceso, fortaleciendo la formacin profesional en enfoques cualitativos de investigacin, que permitan comprender y construir las prcticas profesionales hacia una poltica pblica de cuidados, de modo de asegurar los derechos de las personas, garantizando un marco estable de re-cursos y servicios para sus cuidados desde una atencin integral.

    Bienvenido al debate con una mirada acadmica en torno a los cuidados de enfermera profesional, nos permitirn la des-construccin y la construccin de un modelo de atencin multi-profesional, la reforma lo necesita.

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    Quin cuida al cuidador?

    La desafiante pregunta del ttulo aborda como tema central la necesidad de la construccin de otros paradigmas en re-lacin a la salud de los trabajadores, desde una perspectiva interdisciplinaria, sin parntesis. Es posible que el trabajo del cuidador sea un generador de salud y no de sufrimiento, enfermedad o muerte, en las actuales condiciones de aten-cin a la salud? Una cuestin que no admite una respuesta simple, pero forma parte de los desafos que como socie-dad debemos encarar, generar trabajo digno que dignifique tanto la atencin al usuario como al trabajador de la salud.

    Dr. fernAnDo tomAsinA1

    Agradezco la invitacin, para m es un desafo poder inten-tar en forma colectiva suprimir el parntesis que existe en la convocatoria. Es un desafo permanente en la prctica diaria lograrlo. Somos muy autocrticos del rol hegemnico que fre-cuentemente cumplimos los mdicos en el sistema de salud. As que gracias por la invitacin e intentaremos trabajar con esa lgica de la interdisciplinariedad.

    Las reflexiones que pretendo realizar son desde la prctica de la salud ocupacional, o mejor, desde la salud de los trabajadores. En particular, voy a introducir el tema a partir de algunas expe-

    1 Decano de Facultad de Medicina. Ptofesor Titular del Departamento de Salud Ocupacional. Universidad de la Repblica. fernandotomasina@gmail.com

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    riencias de trabajo y de investigacin en el rea de los servicios de salud en la que he participado, desde el Departamento de Salud Ocupacional de la Facultad de Medicina de la Udelar.

    En la actividad de los servicios de salud, podemos identificar claramente una de las funciones centrales del trabajo en el sec-tor, que es la de cuidar a otro. Es decir, en relacin a la razn del trabajo, al contenido del trabajo.

    A continuacin comenzar a desarrollar una reflexin y dis-cusin sobre el lugar del cuidado humano, pero en particular desde la dimensin de la actividad laboral, desde el trabajador que la realiza. La identificacin de lo que hacemos, de los que somos como integrantes de una sociedad, est en relacin a la dimensin del ejercicio profesional que, en el trabajador de la salud, est en relacin al cuidado del otro.

    Creo que ese es un sello identificatorio de todos aquellos que trabajamos en el sector salud. Considero necesario destacar este aspecto, porque tanto se ha discutido desde las posiciones ideo-lgicas posmodernas, de pensar que el trabajo y la profesin de-jan de ser tan centrales; es decir, la discusin en cuanto a la cen-tralidad del trabajo. Desde la experiencia, desde nuestro espacio de trabajo y desde la reflexin con los colectivos de trabajadores, entendemos que sigue siendo el trabajo una actividad central en la vida de nuestras sociedades y de los individuos. Nos identifica, nos integra, nos da una razn de ser a nivel social. Este ltimo aspecto sigue siendo central para nuestra vida.

    La preocupacin por los trabajadores que cuidan ha tenido trascendencia en el espacio de los organismos internacionales. Por ejemplo, la Organizacin Panamericana de la Salud en el 2006 puso su nfasis en la preocupacin en cuanto a pensar en el cuidador; es decir, en quien cuida. Es necesario interrogarnos sobre quin cuida a los que cuidan? De alguna manera, hay tambin una necesidad de pensar en la dimensin del cuidador, ya no solamente como prestador de servicio, sino tambin como

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    individuo, sujeto que tambin tiene necesidades a ser atendidas como tal.2

    El trabajador de la salud, en la actividad de cuidar a otro, est sujeto a determinadas condiciones y medio ambiente de trabajo, que determinan diferentes cargas laborales y o exigencias en la labor diaria, en lo cotidiano, generando diferentes vivencias. Aqu hay tambin una construccin subjetiva, individual y co-lectiva, que genera el trabajador al relacionarse con otros, al vincularse con otros.

    Cules son las exigencias y o cargas derivadas de la tarea?

    Por ejemplo, al cuidar en horario nocturno, cuidar a pacien-tes en situaciones extremas, cuidar a aquellos que estn transi-tando por un momento vital central, el nacimiento, la enferme-dad o la muerte.

    Ah hay exigencias que son demandadas hacia el trabajador y ese trabajador, conjuntamente con otros trabajadores en esa misma interaccin, que se da en el contexto de determinadas condiciones y medio ambiente de trabajo. No es algo medible, las condiciones y medio ambiente de trabajo, son tambin una construccin colectiva subjetiva, que tiene que ver con la viven-cia del trabajador como tal.

    Ese es el concepto de condiciones y medio ambiente de tra-bajo. Es un concepto que desde la OIT en la dcada de los 70 est marcando una forma de abordaje de la relacin salud y trabajo, en la medida que estos procesos (tanto la salud como el trabajo) estn mediatizados por las condiciones y medio am-biente de trabajo.3

    El concepto CYMAT hace mencin tanto a las condiciones generales del trabajo, al medio ambiente fsico, a las carac-tersticas del proceso laboral, a los aspectos de seguridad e

    2 www.new.ops.org.bo/index2.php 07 de abril de 2006

    3 Introduccin a las Condiciones y Medioambiente de Trabajo. J. M. Clerc OIT.

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    higiene, as como a la organizacin del trabajo. Las mismas se dan en un contexto histrico-social.

    Este concepto de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo se ha desarrollado en la regin por Julio Csar Neffa, es impor-tante porque supone, para la salud ocupacional, un abordaje diferente al concepto tradicional higienista, limitado solamente a valorar aquellos aspectos medibles, vinculado a los contaminan-tes. Aqu hay otros aspectos a considerar como son: la forma de organizacin del trabajo, los contenidos del mismo y cmo afectan al trabajador desde la perspectiva de su subjetividad.4

    No es lo mismo las condiciones de trabajo como las vive una enfermera de un centro de CTI que, por ejemplo, es solte-ra y que recin empieza su actividad laboral, sin muchas otras preocupaciones familiares, que la misma enfermera con dos hi-jos o tres y con sus problemas familiares y con un hijo enfermo, por ejemplo en su casa, que lo dej al cuidado de su madre o de otro familiar, cmo perciben esas condiciones de trabajo?, aunque sea la misma cantidad de pacientes, la misma respon-sabilidad, cmo perciben esas condiciones de trabajo?, son se-guramente diferentes porque obviamente el trabajador tambin trae al lugar de trabajo esas otras tensiones.

    Quizs la organizacin paradigmtica del rea del cuidado humano y de las interrelaciones con el trabajador sea el Hospi-tal. El hospital, podramos mencionar, al decir de Giddens, que se comporta como un sistema experto.5 En algunos trabajos que hemos realizado con el profesor Francisco Pucci en relacin a la realidad hospitalaria, nos ha quedado claro al equipo de investi-gadores (y aqu hablamos desde la interdisciplinariedad, porque

    4 http://www.oitchile.cl/pdf/rodriguez-experiencias.pdf

    5 http://www.rmu.org.uy/revista/27/1/2/es/4/ Siguiendo a Giddens, en un sistema de salud la confianza se desarrolla poniendo en marcha un conjunto de actividades profesionales y tcnicas, coordinadas entre s por un conjunto de procedimientos formalizados y regulados, incorporando equipos tcnicos ges-tionados a partir de diferentes racionalidades e implementado una multiplicidad de tcnicas de atencin a la salud. La confianza en estos sistemas expertos implica un compromiso.

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    en esta investigacin participaron licenciados en Enfermera, en Sociologa y Mdicos), que el Hospital es una organizacin so-cial compleja, donde se generan y producen permanentemente zonas de riesgo. El concepto de riesgo es relacionado a las incer-tidumbres de los colectivos que usan del servicio, pero tambin de aquellos que forman parte de la organizacin como tal, en interrelacin permanente entre los medios internos y externos.

    En esto de pensar el hospital como paradigmtico, cuestio-nado y cuestionable su rol en cuanto a generar frecuentemente un modelo que no favorece el desarrollo de cambio de modelo, cuando seguimos centrando la formacin de los profesionales y/o tcnicos desde el hospital y no desde lo comunitario. Esto es parte de los desafos que hoy estn planteados desde la Facultad de Medicina. Con el nuevo plan de estudios acompaando tam-bin procesos de reforma a nivel nacional.6

    Esto de lo complejo de las organizaciones donde trabajan los que cuidan a otros, tiene que ver con las condiciones y medio ambiente de trabajo como mediatizador entre procesos de salud del colectivo y procesos de trabajo, determina un perfil vincu-lado con trabajar con personas. Quizs es lo distintivo y hoy estamos hablando del cuidado y del cuidador. Es trabajar con personas en instituciones complejas, frecuentemente en sufri-miento, es una variable central vinculada al contenido mismo del trabajo: la vida, el sufrimiento, la muerte.

    Existen, en tal sentido, antecedentes nacionales de trabajos realizados en la dcada anterior sobre el tema del sufrimiento

    6 /www.rmu.org.uy/revista/2008v4/art1.pdf El Nuevo Plan de Estudios privi-legia la formacin de un mdico con capacidad de promocin, de prevencin y de cuidado integral de la Salud. Busca aprovechar mejor los tiempos de apren-dizaje en siete aos, combinando precozmente la enseanza con la atencin de Salud y el aprendizaje semiolgico referidos a las personas, las familias y los grupos sociales en los lugares donde stos viven, trabajan y estudian, e in-corporando desde el comienzo las capacidades de comunicacin interpersonal, lenguaje, informtica, biotica, mtodos cuantitativos, conocimientos bsicos en la esfera biolgica, psicolgica y social, metodologa de la investigacin y todas las herramientas imprescindibles para el aprendizaje de la Medicina. Prof. Dr. Felipe Schelotto, Prof. Adj. Diana Domenech.

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    en relacin al personal de salud, tambin sobre el desgaste pro-fesional en el que cuida a otros. Obviamente se da en contexto de diversidad de tareas, contexto de incorporacin tecnolgica permanente, parte de estas incertidumbres, de estos riesgos que hablan de una organizacin compleja, de organizacin laboral (el multiempleo), y por supuesto con caractersticas de trabajo nocturno y trabajo rotativo a turnos.

    Algunos autores, como es el caso de Dr. Jaime Breilh, (epi-demilogo de la epidemiologa crtica), que ha trabajado desde diferentes investigaciones en el rea de la salud de los trabajado-res, tratando de abordar qu ocurre en esos colectivos, en esos trabajadores, en su cuerpo, en su mente, en su entorno social, afirma claramente que existen ms que evidencias de cmo hay diferentes procesos destructivos que deterioran la salud de los trabajadores en los distintos servicios de salud.7

    De alguna manera, esa organizacin del trabajo determina exigencias, principalmente en la esfera psicosocial, pero sin des-conocer otras cargas o exigencias presentes en el cuidado de los cuidadores, que podramos resumir en el esquema de decir que son causa de exigencias ergonmicas derivadas del traslado y movilizacin de pacientes. La carga fsica del personal auxi-liar en el sector salud es elevada y frecuentemente motivo de desgaste fsico, sufrimiento doloroso siendo causa frecuente de incapacidad laboral. Esto es explicativo de la elevada frecuencia de trastornos steo -articulares y musculares, en particular de la columna vertebral, en el personal sanitario. El dolor bajo de espalda es causa frecuente de molestia y ausentismo entre el personal auxiliar y de enfermera.

    En relacin a algunas de estas expresiones de estrs, que se observan en los cuidadores, y que terminan siendo cataloga-

    7 Se han acumulado muchos estudios que demuestran la existencia de procesos destructivos que, de modo abierto o encubierto, deterioran a los profesionales de distinto tipo y trabajadores de la salud que laboran en unidades hospitala-rias. Nuevos conceptos y tcnicas de investigacin. Gua pedaggica para un taller de metodologa. Jaime Breilh. Centro de Estudios y Asesora en Salud (CEAS), Quito. Ecuador. 1995.

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    das como estrs laboral, hay la presencia de algunos sndromes, como el de desgaste profesional (el sndrome de Burn Out), los concebimos como emergentes de esta relacin desfavorable en-tre el trabajo y la salud.8

    Estas expresiones tienen, sin duda, y deben ser ledas desde la fuerte vinculacin entre la organizacin laboral y el contenido del trabajo como tal. Digo esto porque, como ocurre frecuente-mente, y ahora al hablar de cuidar al cuidador, frecuentemente tenemos esa mirada de decir que algo en lo individual debe tener ese trabajador para tener determinadas expresiones de salud o malestar. Sin duda que todos traemos al trabajo mucho de la vida personal, pero ese trabajo tiene determinadas caracters-ticas, que son exigencias y cargas externas impuestas en ese mismo modelo de organizar el trabajo como tal.

    En este contexto, en particular el sector de salud, y sobre todo durante gran parte de las dcadas del 80 y 90, estuvo sig-nado por una importante precarizacin de las relaciones labo-rales, con polticas muy claras de desregulacin y flexibilizacin del trabajo, que actan como un estresor adicional a los propios factores de la organizacin y del contenido del trabajo del traba-jador que cuida a otros.9

    Como afirma el Dr. Carlos Anbal Rodrguez: Nadie ignora que estas patologas del trabajo, permtanme llamarlas as pues creo que el trabajo en negro, la temporalidad o la even-

    8 Se destaca la presencia del llamado Sndrome de Burnout entre el personal sa-nitario. Maslasch y Jackson (1986) definieron al sndrome de Burnout como un sndrome de agotamiento emocional, despersonalizacin y bajos sentimientos de realizacin personal, que se observa bsicamente entre trabajadores cuyo objetivo de trabajo son las personas. Desde las corrientes cognitivas se inter-preta la generacin del sndrome como una respuesta al estrs laboral resultado del fallo percibido de las estrategias empleadas. Incidencia del estrs y del sn-drome de Burnout en los servicios de enfermera en cuidados intensivos. Jos Luis Ortega Bayn. Psicologa del Trabajo. Ediciones Pirmide S.A. 1998. Espaa.

    9 Los problemas en el mundo del trabajo y su impacto en salud. Crisis financiera actual Dr. Fernando Tomasina. 7 Seminario Internacional: Trabajo, Crisis Global y Salud, realizado en Bogot en el mes de Octubre de 2009

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    tualidad merecen encuadrarse como tales, crecieron desme-suradamente, no crecieron solas, sino a la luz de un derecho laboral de apoyo irrestricto a las doctrinas neoliberales y bajo la bandera de la llamada flexibilidad laboral.10

    A continuacin presento algunas referencias breves de al-gunas investigaciones sobre la salud de los trabajadores de la salud, que realizamos en el Departamento, desde una ptica in-terdisciplinaria, con diferentes tcnicas y trabajos, con tcnicas cualitativa y cuantitativa, que fueron presentadas en el Congreso Uruguayo de Psicologa Mdica. Bsicamente, en todos las in-vestigaciones observbamos que existen, en el sector, procesos de trabajo altamente demandantes. Si bien fue visualizada en todos los sectores de la atencin a la salud, se destacan algunas reas, como aquellas de cuidados crticos (emergencia, cuidados intensivos, block quirrgico) vinculados quizs al contenido del trabajo, en situaciones de vida y muerte.

    En prcticamente todos los sectores estudiados, los trabaja-dores perciben la tarea como de una alta carga psico-social, con alta demanda de sus recursos personales.

    Tambin, la misma complejidad de la organizacin donde es-tn insertos estos trabajadores, es fuente de conflicto, en parti-cular en este tema hay la necesidad de pensar como equipo de salud. Donde cada uno tiene un saber, un conocimiento a incor-porar a la hora de generar esos cuidados necesarios. Frecuente-mente hay relaciones de inequidad entre trabajadores del equipo y esto puede ser expresado en procesos tanto de valorizacin como de desvalorizacin entre los distintos trabajadores. Senti-miento que sin duda, est marcado por relaciones de poder.

    El sobre-trabajo ampla las posibilidades de accidentes labora-les como tales y ste puede ser interpretado como un emergente de la negativa relacin entre la salud y el trabajo.

    10 Rodrguez, C. A. Cierre de la VI Semana Argentina de la Salud y Seguridad en el Trabajo Santa Fe, 28 de abril 2009.

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    La incertidumbre y la desconfianza vinculadas a normas insti-tucionales, tambin son fuente de riesgo laboral.

    En cuanto a expresin de salud enfermedad, observada en las investigaciones realizadas entre los trabajadores de la salud, se destaca la presencia de ansiedad, agotamiento emocional, trastornos del sueo, en definitiva, es una expresin ms de sufrimiento de los trabajadores que cuidan a otros.

    El tema de la violencia fue abordado tambin en una de las encuestas que realizamos a los residentes mdicos.11 El trabajo mostr que el 69% (308/446) de los residentes perciben si-tuaciones de violencia. Las ms frecuentes fueron la violencia psicolgica 89% (274/308), por privacin 51,9% (160/308) y la fsica 7,1% (22/308).

    Un tercio del total de los mdicos, en el ltimo ao durante la tarea de residencia, ha presentado mensualmente por lo menos una situacin de violencia. Los agresores han sido familiares de pacientes, compaeros y pacientes, en ese orden. Las situacio-nes de violencia percibidas por los residentes durante la tarea laboral constituyen una exigencia adicional para su trabajo.

    Por ltimo, entiendo que existe la necesidad de la construc-cin de otros paradigmas en relacin al tema de la salud de los trabajadores, sera avanzar desde la salud ocupacional al con-cepto de la salud de los trabajadores. La construccin a par-tir del encuentro de conocimientos, prcticas y saberes de los diferentes trabajadores que integran el equipo de salud. Pero tambin es a partir de reconocerse sujeto, que tiene saberes y conocimientos.

    Saber de los trabajadores, intercambio de saberes, el enfo-que desde la mirada del aprendizaje participativo, del empode-ramiento de la misma realidad para ir transformando el trabajo, que tiene esta dicotoma de ser promotor de salud y a su vez

    11 Rev Med Urug 2011; 27: 21-29 Trabajadores mdicos jvenes: violencia en el ejercicio de la residencia Dres. Nurit Stolova, Fernando Tomasina, Francisco Pucci,Victoria Frantchez, Marcos Pintos.

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    productor de dao. El trabajo sigue estando ntimamente vincu-lado con el grado de bienestar psicofsico y social del individuo.

    La discusin es, en definitiva, en qu condiciones se realiza el mismo, si est en armona con las expectativas del trabajador, si construye con l relaciones sociales beneficiosas, si le permite hacer uso de sus cualidades y si desarrolla sus potencialidades.

    La pregunta entonces: Es posible que el trabajo del cui-dador sea un generador de salud y no de sufrimiento, enfer-medad o muerte, en las actuales condiciones de atencin a la salud?

    Seguramente no hay una respuesta simple, pero forma parte de los desafos que como sociedad debemos encarar, generar trabajo digno que dignifique tanto la atencin al usuario como al trabajador de la salud. Quizs algunos de los caminos a desa-rrollar sean tendientes a promover los procesos saludables y/o controlar los procesos peligrosos, implementar medidas de me-jora de las condiciones de trabajo (tiempos, ritmos, cantidad de trabajo- tiempo disponible, apoyo psicolgico, apoyo de los su-periores, respeto, seguridad, trato humano, formacin, etc.) as como fomentar posibilidades de autonoma, trabajo en equipo con participacin en las decisiones.12

    12 Estrs y Burnout en el mbito Hospitalario. Revisin de la experiencia del De-partamento de Salud Ocupacional. Facultad de Medicina. UdelaR. Fernando Tomasina. V Congreso Uruguayo de Psicologa Mdica. Mayo 2010.

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    El Cuidado Humano desde la perspectiva de Enfermera en el Uruguay

    Partimos de la concepcin de cuidado humano de Malvrez (2007)1: Una nueva comprensin de la enfermera supone abordarla como una profesin en progreso hacia el estatus de disciplina cientfica; profesin transdisciplinar del campo de las ciencias sociales y de la salud, cuyo objeto de estudio e intervencin es el cuidado humano en cuanto implicado en la constitucin, vivencia, desarrollo, proteccin y recuperacin de la salud; que tiene como beneficiario al sujeto humano como ser cultural, a la familia, a los grupos, a las comunida-des y a la sociedad como unidades de anlisis y cuidado. El cuidado es entendido aqu en su nica condicin posible que es la de alteridad y vnculo amoroso y desvelo por cada sujeto

    y la humanidad

    gruPo De estuDio y refLexin sobre Los cuiDADos enfermeros (ger)

    Prof. Lic. PiLAr gonzLez ortuyA2 - Prof. em. ALmA cArrAsco3 - mg. mirthA DeLfino4 - Lic. VictoriA Pi5

    1 Dra. Silvina Malvrez. Directora Asesora Regional de Enfermera y Tcnicos en salud. OPS-OMS.

    2 Profesora Titular. Subdirectora del Centro de Posgrado de la Facultad de Enfer-mera de la UdelaR. Integra el Equipo de Direccin del Departamento de Progra-macin Estratgica y coordina el rea de Promocin de la Salud y Prevencin en el MSP; representa al ministro en la Comisin Mixta MSP-UdelaR y en la Comisin Nacional Asesora de Enfermera. pilargonzalezortuya@yahoo.com.ar

    3 Licenciada en Enfermera. Especializada en Salud Mental. Profesora Emrita de la Facultad de Enfermera de la UdelaR. alberca@montevideo.com.uy

    4 Magster y Licenciada en Enfermera. mldelfino@adinet.com.uy

    5 Licenciada en Enfermera. Ejerce en el Crculo Catlico de Obreros y en Mdi-ca Uruguaya. vickytorya@hotmail.com

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    Esta ponencia se enmarca en un proyecto ms amplio de investigacin que pretende abordar los saberes y sentidos que le otorgan al cuidado estudiantes, docentes y egresados de en-fermera. Empieza por compartir una reflexin-accin sobre los primeros resultados de una indagacin exploratoria acerca de la nocin de cuidados de enfermera consignados en las tesis de grado para la obtencin del ttulo profesional de la enfermera uruguaya, en Montevideo en el perodo 2005-2009, en la Fa-cultad de Enfermera de la Universidad de la Repblica (UdelaR) y de Enfermera y Tecnologas de la Salud de la Universidad Catlica (FETS-UC).

    El GER interacta en un proceso de empoderamiento en el marco de un proyecto de sociologa pblica, en una modalidad de investigacin interdisciplinaria con enfoque cualitativo.

    Las principales interrogantes que orientan el estudio preten-den desentraar el sentido y los significados que los autores dan al cuidado de enfermera, en un contexto sociocultural determi-nado por las instituciones educativas y sanitarias, en el marco del desarrollo del sistema nacional integrado de salud.

    El dilogo con las tesis nos conducir a una primera com-prensin del entramado intersubjetivo que subyace en el ser y hacer de enfermera respecto del cuidado humano, el que ha sido definido por la profesin como el centro de la enseanza y el ejercicio profesional.

    Se constata que el campo de los cuidados est siendo aborda-do como campo de investigacin a partir de referentes tericos de enfermera tales como Dorotea Orem, Virginia Henderson, Hildegard Peplau. Los estudios tienen una orientacin con pre-dominio biolgico, se realizan en su mayora en mbitos hospi-talarios.

    Al decir de Heidegger (2003)6 quien parte de autores que lo conducen a la fbula 220 de Higinio, dicha fbula da sustento

    6 Ibdem. Pp. 218-219. Una vez lleg Cura a un ro y vio terrones de arcilla. Cavilando, cogi un trozo y empez a modelarlo. Mientras piensa para s qu

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    al ser ah como cura, ya que sta compromete al hombre a lo largo de toda su vida y su condicin de primaca se vincula con la concepcin integral del ser humano: cuerpo y espritu. Cra7 significa cuidado, atencin, solicitud; cuidado de s mismo y preocupacin. El cuidado de s mismo y del otro est inscripto en la experiencia de la vida humana, integra su cotidianidad y por lo tanto su xito y/o fracaso en asegurar la calidad de esa convivencia compartida, resulta del entramado de saberes, afectos y prcticas que se ponen en juego en los contextos so-cioculturales.

    El cuidado de enfermera que da significado y es significante del encuentro cara a cara con el otro, que nos interpela y espera una respuesta profundamente humana, comprensiva y amoro-sa, slo se puede dar a partir del establecimiento de un vnculo que da sostn a esa intervencin que es nica entre un yo y un otro. Como dice Levinas (1900), el rostro ajeno es la evidencia que no estoy solo y as descubro la alteridad. Para este autor el ser humano es eminentemente social, constituido por, con y para los otros. La tica atiende a los otros que constituyen al yo con la que ste se encuentra. Por lo tanto es sta la nica ma-nera posible de entender y dar los cuidados: desde la alteridad. As es como se construye, desde el cuidado de enfermera, un mundo que transita hacia la mutua emancipacin: enfermera/o y usuario se liberan de las cadenas del sometimiento y la depen-dencia que no han hecho otra cosa que sumirlos en la ajenidad.

    haba hecho, se acerca Jpiter. Cura le pide que infunda espritu al modelado de arcilla. Jpiter se lo concede con gusto. Pero al querer Cura poner un nombre a su obra, Jpiter se lo prohibi, diciendo que deba drsele el suyo. Mientras Cura y Jpiter litigaban sobre el nombre, se levant la tierra (Tellus) y pidi que se le pusiera a la obra su nombre, puesto que ella era quien haba dado para la misma un trozo de su cuerpo. Los litigantes escogieron por juez a Saturno. Y Saturno les dio la siguiente sentencia evidentemente justa: T, J-piter, por haber puesto el espritu lo recibirs a su muerte; t Tierra, por haber ofrecido el cuerpo, recibirs el cuerpo. Pero por haber sido Cura quien primero dio forma a este ser, que mientras viva lo posea Cura. Y en cuanto al litigio del nombre, que se llame `homo, puesto que est hecho de humus (tierra).

    7 Diccionario esencial latino. 2003. SPES editorial. Barcelona. pp. 95.

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    Acerca del GER y su encuentro con las metodologas cualitativas

    El grupo GER est integrado por profesoras, ex docentes y egresadas de la Facultad de Enfermera de la Universidad de la Repblica - UdelaR. A partir del ao 2008 se constituyen como grupo de estudio y reflexin sobre el cuidado humano-cuidado enfermero. La principal interrogante, que gua el proceso re-flexivo grupal, tiene como orientacin comprender e interpre-tar los determinantes que han contribuido para que enfermera profesional se aleje del cuidado directo de los usuarios (perso-nas, familias, comunidades). De la misma se desprenden otras interrogantes: qu procesos y contextos han influido en estos acontecimientos?... cules son las nociones que existen sobre el cuidado enfermero?... sobre qu dimensiones se estructu-ra el campo pedaggico en la enseanza-aprendizaje sobre los cuidados profesionales? Se podran encontrar respuestas desde las metodologas cualitativas, metodologas en las que el grupo busca adquirir mayor experiencia. Por este motivo se construye una demanda formativa surgiendo la necesidad de contar con una tutora, para lo cual se solicita el apoyo acadmico de la Dra. Geyser Margel, con quien se mantena un vnculo en el quehacer docente, por su participacin con esta temtica en la Maestra en Primer Nivel de Atencin de la Facultad de Enfer-mera - UdelaR.

    La profesora Margel transforma la demanda y la incorpora al proyecto de Sociologa Pblica que lleva adelante en el De-partamento de Sociologa de la Facultad de Ciencias Sociales. Iniciando un desarrollo formativo de empoderamiento en el que hemos venido trabajando, en una modalidad semanal, de aula interactiva, destinada a profundizar en investigacin social cua-litativa.

    Como parte de este proceso grupal, se han producido mo-vimientos en la direccin de una nueva forma de comprender y construir conocimiento, posicionndose en una mirada que bus-ca problematizar, dialogar, descubrir y desentraar los sentidos

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    y las nuevas perspectivas del cuidar, en vez de atribuir a priori significados y contenidos.

    Desde la metodologa cualitativa apoyada en la teora funda-mentada de los datos, GER apunta a comprender los significa-dos que tienen para las personas (usuarios-poblacin-enferme-ras) las experiencias vividas, generando conocimiento a partir de esa realidad; conectando constructos tericos, expandiendo la comprensin de enfermera en su campo de accin en el cui-dado humano, constituyndose en bases que orienten la praxis de la enfermera y la accin interdisciplinar, que conlleven a un cuidado ms humano que libere y potencie las capacidades de las personas y familias al servicio de una vida plena y digna.

    Mediante este proceso se desentraarn los significados del cuidar, los trminos mediante los cuales los profesionales de en-fermera construyen la nocin del cuidado enfermero, partiendo de los trayectos acadmicos por los cuales transitan en su andar formativo, interconectados con los espacios asistenciales, los contextos y los referentes adoptados por la profesin en cada momento histrico-econmico-social.

    Es en el contexto sociocultural en el que se va constituyen-do el ser enfermera. Como dice Villamil Prez (2005), una profesin, independientemente de su importancia y valor en el mercado de trabajo, constituye un requisito de orden ins-titucional que vincula el grado de desarrollo alcanzado por un campo cientfico con el otorgamiento de un servicio espe-cializado.

    Enfermera est situada entre dos paradigmas: el holstico, natural, cualitativo, de saberes populares; y el biomecnico, su-pertecnolgico, cuantitativo y de saberes cientficos. Esta doble concepcin puede valorarse como enriquecedora, pero tambin se encuentra polarizada. Ambas concepciones, si no estn en interfase, tiran fuerte cada una para su lado y pueden ocasionar situaciones difciles entre la razn y la percepcin. En el con-texto del mundo del trabajo, la cultura sanitaria que predomina en el mbito cientfico es la de una razn en desmedro del en-

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    tramado subjetivo que nos aporta un conocimiento indito de la realidad de salud enfermedad en el aqu y ahora, lo que nos permitira comprender lo que le sucede a las personas: usuarios y enfermeros, por ejemplo.

    De acuerdo a esto, nos aproximamos a esta realidad profe-sional a partir de los documentos (tesis), acervo cientfico que puede develar, en un momento dado, parte del entramado in-tersubjetivo que da significado al quehacer profesional que se inscribe en una cultura institucional acadmico-asistencial.

    El cuidado de enfermera y su andar por la historia

    El cuidado humano ha sido identificado como el ncleo de la formacin y ejercicio del profesional de enfermera, centrado en la persona, en su continuus salud-enfermedad, desde la concep-cin hasta la muerte, en la familia y los grupos poblacionales.

    A partir de 1852, con Florence Nightingale, la enfermera se profesionaliza, propone el primer modelo para la formacin y el ejercicio profesional, partiendo de la necesidad de cuidar a los soldados heridos, brindndoles un ambiente limpio, ventilado, soleado, una buena alimentacin y cuidados de enfermera que aseguren su recuperacin. Esta escuela se disemina por el mun-do y se registran al menos dos aportes que llegan a Uruguay:

    El de Ana Packer (1882-1930) que traen a la luz Hernndez y Chirico (2004) en su libro Ana Packer construyendo el saber y hacer enfermero la microhistoria de una enfermera inglesa, que se traslad desde Liverpool-Inglaterra donde se desempea-ba como midwife-matron hasta Cuapir-Corrales, centro mi-nero del Departamento de Rivera, donde desarroll la enferme-ra comunitaria. Cre junto a su esposo mdico un Hospital de Sangre para atender soldados heridos en la guerra civil (1897) y organiz una sala de maternidad en su casa, donde se inter-naban las embarazadas para tener su parto y recibir educacin acerca del cuidado de s misma y del recin nacido.

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    En 1912 se crea la primera escuela de enfermera profe-sional de Uruguay, la Escuela de Nurses, cuyo fundador fue el doctor Carlos Nery, quien trajo parte del cuerpo acadmico des-de Inglaterra (cuatro enfermeras inglesas y una estudiante). Por lo tanto esta primera propuesta acadmica recoge la teora y orientacin de la prctica para la formacin de las nurses en el Uruguay.

    De la misma se destaca:

    elcuidadodelosenfermosteniendoencuentasumedioam-biente,

    lapromocindelosvaloresdelrecato,ladisciplina,lapulcri-tud, la abnegacin,

    elpredominioylajerarquizacindelaenseanzaprcticaylas tcnicas del cuidado.

    En ese periodo de formacin haba un reducido abordaje de metodologas reflexivas-crticas y modelos terico-epistemolgi-cos como base para el desarrollo disciplinar.

    Cuando se analiza el recorrido profesional de la enfermera en la regin, se encuentra como denominador comn la de-pendencia de la hegemona mdica. Nuestro pas no escapa de esta lgica, ya que la creacin de la Escuela Universitaria de Enfermera (EUE) en 1950, fue por el impulso que dio Facultad de Medicina en la Universidad de la Repblica. Este suceso se inscribe a partir de los siguientes hechos histricos:

    Uruguay firma en 1943 un convenio con el Servicio Coope-rativo Interamericano de Salud Pblica, que llev a la instalacin de los Centros de Salud (1946-47), ubicados en zonas perifri-cas de Montevideo y el interior del pas.

    La creacin del Hospital de Clnicas para el que se necesitaba preparar a estas profesionales con mayor formacin cientfica y con capacidad para administrar servicios.

    Por otro lado, el pas necesitaba enfermeras comunitarias en los centros de salud, para realizar el cuidado de la salud ma-

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    terno infantil; el de las comunidades y el tratamiento, control y prevencin de las infecciones del momento (sfilis, tuberculosis, sarampin, tos convulsa, entre otras).

    La expansin hegemnica de los Estados Unidos hacia los pases latinoamericanos introduce su modelo sanitario con en-foque preventivo, as como sus tecnologas y farmacopea en el marco de la filosofa positivista que sustentaba su accionar.

    Es en este contexto que se reconoce la importancia de incor-porar la formacin profesional en el mbito de la Universidad, contribuyendo con el primer plan de estudios que, adems de los cuidados y tecnologas propias de la disciplina, integr la administracin de servicios, la formacin en el campo de las ciencias, la investigacin, la salud pblica y enfermera comuni-taria, as como la formacin en valores democrticos-humanos, la participacin ciudadana y el compromiso social.

    Se fue consolidando a lo largo de la historia de la enferme-ra, un circulo vincular de poder hegemnico -de dependencia y subordinacin del poder mdico-, que se ve reflejado tanto en el predomino del enfoque biologicista que acompaa el queha-cer profesional, como en las relaciones asimtricas a nivel de la trama laboral. Sabido es que la hegemona, como plantea Apple M, (1968): Podemos afirmar que la hegemona ac-ta saturando nuestra conciencia, de modo que determina nuestras representaciones sobre el mundo educativo, econ-mico y social con el que interactuamos y las interpretaciones lgicas que de l hacemos; se convierte en el nico mundo. Se deduce que la hegemona hace referencia a un conjun-to organizado de significados y prcticas, al sistema central, efectivo y dominante de los significados, valores y acciones que son vividos. Se diferencia claramente de la mera opinin o manipulacin.

    La relacin de gnero imperante en nuestra sociedad en la primera mitad del siglo XX es otro factor que est presente con una impronta muy fuerte en la dependencia que aparece en la profesin enfermera hacia la profesin mdica, no slo en sus

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    comienzos histricos sino que transcurre, liberndose lentamen-te hasta la actualidad, a la luz de los cambios que la sociedad viene forjando en el reconocimiento de la mujer como miembro pleno.

    La profesin de enfermera, no en vano en sus inicios se conform slo con mujeres, parecido a lo que ocurri con ma-gisterio, pues no poda visualizarse el cuidado sin la imagen de la mujer, traslado de la figura madre, como la persona con las caractersticas sine qua non para realizar esas tareas con deli-cadeza, habilidad y sensibilidad. A medida que la profesin ad-quiere carcter cientfico se abre al mundo de los hombres pero siempre con una cuota de dependencia de los mdicos. Esta relacin deviene de la pareja en el hogar, de las estructuras or-ganizacionales en las instituciones de trabajo, en los estamentos polticos.

    Un paso significativo para enfermera ha sido y ser su in-corporacin y desarrollo en el mundo cientfico, en el plano gerencial, organizacional y sindical.

    El reconocimiento de la sociedad hacia la mujer permitir que sta se empodere de su hacer y conlleve la independencia de la profesin, independencia que nunca la dejar en soledad sino, en un accionar interdisciplinario, para que su cuidar a los individuos y comunidad sea realmente integrado.

    En el ao 1973 la EUE, as como otros servicios universi-tarios, fueron clausurados por la intervencin cvico militar (1973-1984) debido al modelo pedaggico que primaba en esas instituciones, caracterizado por el pensamiento crtico y la construccin colectiva del conocimiento que fren el desarrollo de la profesin en un contexto social de deterioro de principios y valores humanos.

    La dictadura profundiz el modelo capitalista que trajo apa-rejado el menoscabo de la calidad de vida y salud en la pobla-cin uruguaya. Enfermera qued atrapada en las redes de este modelo, que desplaz el eje de su quehacer profesional, el que

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    centrado en el usuario dio un giro hacia la propuesta gerencial, enfatizando un tipo de gestin que contrapone principios de sa-lud pblica tales como el beneficio social/beneficio econmico, debiendo ser estos aspectos complementarios a favor de la salud y la recuperacin de las personas; sin que medie el lucro por sobre la salud y la vida.

    A partir de 1985, con el advenimiento de la democracia, se restituye la EUE (actualmente Facultad de Enfermera, desde el ao 2004), pasando a ser la nica institucin universitaria pbli-ca para la formacin de licenciadas/os y magster. Y en 1998 se crea la Escuela de Enfermera8 de la Universidad Catlica del Uruguay.

    Es en el siglo XX que enfermera comienza a adquirir un ma-yor grado de autonoma e independencia profesional, lo que se expresa en que asumen las siguientes transformaciones:

    eldesarrollometodolgicodelprocesodecuidar en el que se integran y comparten los conocimientos del campo de la salud y de las ciencias humanas;

    lainclusindelconocimientodeaquellosaquienescuidaensu mundo histrico-social;

    laaplicacinydesarrollodeherramientaspropias;

    secomparteuncdigodetica;

    sedesarrollalainvestigacinparagenerarsucuerpodeco-nocimiento;

    pasaaserresponsableporlaformacindesuspares,delosauxiliares de enfermera y de la direccin de los servicios de enfermera.

    Se va constituyendo el cuerpo disciplinar de la profesin, con la creacin de los posgrados en enfermera (magister, doc-torados y post-doctorados) en Estados Unidos, Europa, Brasil, Chile, Colombia y Mxico; se crean los primeros modelos te-

    8 Actualmente es Facultad de Enfermera y Tecnologas de la Salud.

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    ricos de los cuidados enfermeros, que han servido de campo de investigacin y formacin de los profesionales de enfermera en la regin y el mundo.

    Se generaron las primeras redes de investigacin en enfer-mera, donde cabe destacar la Red de Cuidados Enfermeros con importante produccin cientfica, utilizando metodologas cua-litativas, entre ellas la Teora Fundamentada (Brasil-Colombia -Espaa). En el pas es escaso el desarrollo de investigaciones sobre los cuidados enfermeros utilizando dichos enfoques.

    Desde nuestra experiencia prctica-docente, y como usuarias de servicios de salud, as como desde los espacios de reflexin e intercambio en el grupo, estamos percibiendo una falta de jerarquizacin para realizar el cuidado directo por parte de las enfermeras profesionales, esto podra deberse a la insuficien-te cantidad de cargos para llevar a cabo cuidados seguros; la extraccin de funciones inherentes a la profesin distribuidas entre otros sujetos sociales del sector y a la vez asignacin de funciones que no le competen; sufrimiento moral y psquico que se expresa en padecimientos orgnicos, perturbaciones en la comunicacin y en las relaciones laborales; detrimento del valor social del cuidar la salud y la vida.

    Cabe traer aqu el planteo de Boff (2002) cuando analiza los sntomas de la crisis civilizacional generalizada, la que Apa-rece bajo el fenmeno del descuido, de la indiferencia y del abandono, en una palabra, de la falta de cuidado

    El cuidado de enfermera es para GER un proceso de inter-cambio afectivo, de saberes y de prcticas, que transita a partir del vnculo entre la/el enfermera/o y la persona, familia y/o comunidad, a lo largo del ciclo vital, orientado a la promocin, proteccin, recuperacin y rehabilitacin en el continuo salud-enfermedad; as como ayudar a un bien morir y contribuir al desarrollo de una vida digna y plena.

    A partir de este contexto, las (principales) interrogantes que orientan al equipo de investigacin nos conducen a aproximar-

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    nos a la comprensin del mundo de los cuidados enfermeros desde los propios involucrados.

    Resultados preliminares de la indagacin documental realizada

    La metodologa

    En el marco del proyecto de empoderamiento se trabajaron teoras cualitativas, se revisaron trabajos cientficos sobre la te-mtica de investigacin cualitativa/cuidados de enfermera y se elabor un proyecto de investigacin que apunta a desentraar el sentido del cuidado para los profesionales de la enfermera. Con tal orientacin, nos abocamos a llevar a cabo una fase pre-liminar con el objeto de realizar una indagacin documental de las tesis de grado de la enfermera uruguaya.

    En el pas existe escasa documentacin que d cuenta del es-tado del arte en esta temtica. De tal forma que esta indagacin busca explorar la nocin de cuidado de enfermera consignada en las mencionadas tesis de grado de la formacin de los licen-ciados en enfermera en el periodo comprendido entre los aos 2005-2009, en Montevideo.

    Valles, M (1999) plantea que los textos, cualquiera sea su ori-gen, pueden ser observados y entrevistados, mediante las pre-guntas que se formula el investigador cuando aborda su lectura. Si se estudian documentos, es porque se piensa que ellos son fuente nica de datos que permiten descubrir significados des-conocidos hasta el momento de indagar en ellos. Se puede tam-bin realizar interconexin de ideas, autores, disciplinas y quiz arribar a diagnsticos de situacin en un determinado contexto; y tomando en cuenta el carcter cualitativo que da la lectura-anlisis de las tesis de grado de enfermera, como un ejemplo de esta metodologa. Para introducirse en el mundo del cuidado enfermero, de su realidad, se entiende que la produccin cien-tfica de grado es una expresin final del trnsito cultural en la formacin.

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    Objetivo General de la indagacin documental

    Analizar las tesis de grado de la enfermera uruguaya, parti-cularmente en Montevideo, entre los aos 2005 a 2009, que tienen consignada la nocin de cuidado de enfermera y que estn disponibles al pblico en formato papel en las bibliotecas de las facultades de enfermera.

    Objetivos Especficos

    Identificar los referentes tericos y metodolgicos consigna-dos en las tesis, que orientan la nocin de cuidado de enferme-ra.

    Agrupar y consignar las dimensiones sobre el cuidado de en-fermera surgidas en las tesis estudiadas.

    Aportar a la construccin de un mapa de vnculos conceptua-les a partir de la nocin del cuidar en enfermera.

    Preguntas que orientaron la indagacin exploratoria en los documentos

    Cmo aparece consignada la nocin de cuidado de enfer-mera en las tesis de grado?

    Cmo se construye el concepto de cuidado de enfermera?

    Cules son los componentes del cuidado enfermero?

    Cules son las orientaciones tericas y metodolgicas pro-puestas para abordar el cuidado de enfermera?

    Apreciaciones metodolgicas

    Se trata de un estudio documental de tipo exploratorio-des-criptivo. La fuente de datos son los documentos originales-tesis de grado de los licenciados en enfermera con el cual obtienen el ttulo universitario en Montevideo, abarcando los aos 2005-2009. Se elige este ltimo quinquenio debido a que en dicho periodo ambos servicios se transforman en Facultad de Enfer-mera.

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    En relacin a los aspectos ticos que se tuvieron en cuenta en la investigacin, se resguard la autora de los textos como tesis y se trabaj con documentos disponibles en formato papel, de acceso pblico, en las bibliotecas de ambas facultades.

    La organizacin del estudio documental se realiza en dos fa-ses:

    1 Lectura general de todos los resmenes de tesis y, en los ca-sos que se careca del mismo, se lea el proyecto de la inves-tigacin y los resultados, separando aquellos que especifican la nocin de cuidado de enfermera e identificndolos, con el nmero correspondiente a su archivo, en la biblioteca de la Facultad de Enfermera de la UdelaR y con la fecha (mes y ao) tal como se encuentran en la biblioteca de la Facultad de la Universidad Catlica.

    2 Lectura de los trabajos seleccionados, sometiendo el texto a varias revisiones para categorizar los conocimientos aporta-dos sobre el cuidado de enfermera, a fin de identificar refe-rentes tericos-metodolgicos de la disciplina de enfermera. Se complement esta etapa del estudio con la lectura y sis-tematizacin de las teoras de enfermera correspondientes a las tericas en las que se apoyaron los autores de las tesis.

    Resultados preliminares

    Datos cuantitativos

    Se elabor una matriz para consignar los datos obtenidos de las tesis, que contiene los siguientes tems: nmero/fecha de te-sis; ttulo de la tesis; nocin de cuidado de enfermera; metodo-loga y tcnicas; cdigo descriptivo /topologa y caracterizacin.

    Se exponen a continuacin algunos datos relevados.

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    Tabla N 1. Tesis de grado que consignan la nocin de cuidado de enfermera en las facultades de enfermera (pblica y privada)

    Aos 2005-2009. Montevideo.

    Facultad de Enfermera

    N de tesis seleccionadas con nocin de

    cuidado

    N de tesis descartadas

    N total de tesis analizadas

    Pblica 18 130 148Privada 15 33 48Total 33 163 196

    Fuente: elaboracin propia GER. 2010

    Como lo muestra la tabla N 1, se identifican en ambas facul-tades tesis cuyo contenido incluye la nocin de cuidados de en-fermera: en el mbito pblico 18 tesis de 148 que corresponde al 12%; en el mbito privado 15 tesis de 48 que corresponde al 30% y en el total de las tesis es un 17%.

    La mayora de las tesis que incluyeron el tema de los cuidados enfermeros pertenecen al rea de conocimiento de Adulto y An-ciano (49%) y ellas refieren a las siguientes temticas:

    Modelos de intervencin profesional: Cuidados de enferme-ra a usuarios con enfermedad de Alzheimer; Cuidados reali-zados a usuarios con asistencia ventilatoria invasiva; Cuidados a usuarios portadores de catter vesical; Cuidados realizados a pacientes terminales oncolgicos; Cuidados paliativos a pacien-tes oncolgicos; Cuidados de enfermera a usuarios en servicios mdico-quirrgicos.

    Modelos de gestin: Consulta de enfermera en el rea de salud renal; Prestaciones que reciben los usuarios de un centro geritrico; Absentismo laboral no programado; Evaluacin de la seguridad de pacientes en servicios de emergencia

    Le siguen Enfermera Comunitaria (15%), en ellas se trabaja-ron las siguientes temticas:

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    Modelos de gestin; Funciones, actividades y perfil de enfermera en el primer nivel

    Modelos de intervencin profesional: Prevencin primaria y secundaria del cncer de mama; dificultades que presentan los residenciales que alojan adultos mayores para satisfacer las ne-cesidades fundamentales enunciadas en el modelo de enferme-ra de Virgina Henderson.

    Administracin (15%), ellas refieren a las siguientes temti-cas:

    Modelos de intervencin: Cuidados transpersonales y cmo influyen en su proceso salud enfermedad en usuarios hospi-talizados; El desempeo enfermero segn conceptualizacio-nes de Dorotea Orem.

    Modelos de gestin: Estudios de satisfaccin de los cuidados realizados en embarazadas adolescentes; Estimacin de tiempos de atencin de enfermera en pacientes quirrgicos; Control de calidad en la atencin de enfermera.

    Nio y adolescente (12%), en ellas se estudiaron las siguien-tes temticas:

    Modelos de intervencin: Plan de alta de enfermera profe-sional en nios y nias asmticos; Cuidados a nios con der-matitis atpica seborreica y de contacto; Obesidad infantil; Factores de riesgo cardiovascular en adolescentes;

    Modelos de gestin: Actividades del licenciado en enfer-mera en la prevencin del maltrato a nios/as de 0 a 5 aos: abordaje en el primer nivel de atencin.

    Salud Mental (9%); ellas se ocupan de las siguientes temti-cas:

    Modelos de intervencin; Capacitacin de enfermera en la atencin a usuarios con intento de autoeliminacin (Teora de Hilgegard Peplau); El equipo de enfermera en la atencin de personas con enfermedades psiquitricas.

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    Concepto de cuidado

    La mayora de las tesis seleccionadas utilizan en la nocin de cuidado de enfermera la teora del dficit de autocuidado de Dorotea Orem (1945) y el modelo de necesidades de Virginia Henderson (1966) y la enfermera psicodinmica de Hildegard Peplau (1953).

    Orem define el autocuidado como el conjunto de activi-dades que realizan los individuos a favor de la manutencin de la propia vida, la salud y el bienestar. Normalmente los adultos se cuidan voluntariamente, mientras que los nios, los enfermos y los incapacitados necesitan completa asisten-cia en actividades de autocuidado autocuidado de carcter universal; autocuidado referido al desarrollo y maduracin de la persona y para compensar defectos. (Harmer, B. y Henderson, V. 1959). Vemos en las tesis analizadas que esta teora se aplica a cuidados enfermeros en: pacientes con enfer-medad de Alzheimer; la salud cardiovascular en adolescentes; plan de alta de nios/as asmticos; pacientes diabtico y obeso; prevencin de cncer de mama, entre otros.

    La propuesta de Henderson, para disear planes de cui-dado de enfermera se fundamentaba que todo ser humano busca su seguridad (comida, vestido y habitacin) y espera re-cibir amor y aprobacin; tambin aspira a gozar de la aventu-ra, del conocimiento y en grado variable busca para su bien-estar ltimo la fuerza que el hombre encuentra en su Dios o en otro principio tico universal para brindar cuidados en enfermera propone evaluar las necesidades humanas bsicas del paciente para ayudar a satisfacerlas. Esta teora se encon-tr en las tesis que abordan cuidados enfermeros en: asistencia ventilatoria en paciente crtico; usuarios oncolgicos, cuidados paliativos y de quimioterapia; adulto mayor, entre otros.

    Peplau es la primera autora que traslad teoras de otros cam-pos a la enfermera; su modelo integra las teoras psicoanalti-cas, el aprendizaje social, la motivacin humana y el desarrollo de la personalidad. Segn Peplau, la salud conlleva condiciones

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    interpersonales y psicolgicas que interactan. Basa su modelo en la enfermera psicodinmica que aplica los principios de las relaciones humanas y que siguen etapas desde que enfermera/o y usuario se encuentran hasta que el trabajo entre ambos finali-za. La tesis que aplica esta teora la encontramos en: atencin a usuarios con intento de autoeliminacin.

    Metodologa y tcnicas de estudio utilizadas en las tesis seleccionadas

    La totalidad de las tesis son de tipo cuantitativo-descriptivo, que utilizan tcnicas tales como entrevistas cerradas y abiertas, observaciones y anlisis de documentos. Los datos se procesan con orientacin descriptiva cuantitativa.

    Cdigo descriptivo

    La mayora de los estudios se orientan a la realizacin de un diagnstico en relacin a: perfil de competencias de enfermera para el cuidado de usuarios en un determinado servicio o rea, protocolos de cuidados, medicin de la calidad de los cuidados.

    Topologa o caracterizacin

    Los estudios analizados fueron categorizados segn orden de frecuencia en:

    Enfoque centrado en la Administracin del cuidado: estudios focalizados en procesos que involucran la gestin de los cuidados desde lo micro a lo macro (perfil de competencias profesionales para cuidar; calidad de los cuidados; estudios de necesidades y niveles de dependencia de cuidados; estudios de necesidades de recursos de enfermera en relacin a las necesidades de cuida-dos) protocolos de los cuidados profesionales, correspondieron a 15 tesis.

    Enfoque centrado en el Proceso de Atencin de Enfermera (P.A.E): se refiere a estudios que tienen como centro el anlisis de la metodologa de abordaje para el cuidado en enfermera

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    (valoracin-diagnstico-planificacin del cuidado, ejecucin-eva-luacin). Predomina en dichos estudios la orientacin biologicis-ta en 7 tesis y los de contexto integral en 5 tesis.

    Enfoque centrado en tcnicas y procedimientos de enferme-ra; se refiere a estudios que analizan aspectos parciales del cui-dado en relacin a la utilizacin de tecnologas de enfermera, se identificaron 6 tesis.

    Reflexiones finales especficas sobre la investigacin documental

    Reflexiones de la experiencia transitada

    Lavalorizacinyel aportea la construccinyaprendizajede una prctica emergente, en materia de investigacin en-fermera, de carcter interdisciplinario, sustentada en un pro-ceso grupal y colectivo- formativo en el diseo de metodolo-gas cualitativas, apoyado en un proceso de empoderamiento desde la sociologa pblica y desde un intercambio vincular afectivo.

    Eldescubrimientodelariquezaqueposeenlosdocumentoscomo fuente de conocimiento de una realidad cultural que se inscribe en una lgica institucional que puede ser transforma-dora o reproductora.

    Apartirdelcomienzodelmilenio,larevisinbibliogrficadelas investigaciones da cuenta de que la disciplina enferme-ra est adoptando, siguiendo la corriente fenomenolgica, la perspectiva interaccionista y constructivista de las ciencias sociales, que defiende que no es posible reducir los fenme-nos a sus partes, siendo de capital importancia el contexto. El nfasis se pone en la comprensin ms que en la medicin, propia del positivismo.

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    Reflexiones de la indagacin

    El estudio exploratorio evidencia que el cuidado de enferme-ra en el mbito universitario est siendo abordado como campo de problematizacin e investigacin a nivel de la formacin de grado.

    Los estudios realizados buscan contrastar en la realidad estu-diada si se aplican o no los modelos tericos referentes, lo cual refleja que las tesis se adscribiran a una perspectiva verificacio-nista.

    Se observa que en las tesis seleccionadas:

    Los referenciales tericos ms utilizados se corresponden con el modelo del autocuidado de Dorotea Orem; con el de las necesidades humanas de Virginia Henderson y el de las relacio-nes interpersonales de Hildegard Peplau;

    La nocin de cuidado de enfermera se aborda con mayor frecuencia en el rea de conocimiento del Adulto y Anciano;

    Predomina una concepcin de la administracin del cuidado centrada en protocolos de cuidados y en tecnologas de enfer-mera;

    Las dos terceras partes de las tesis utilizan como escenario de investigacin para el cuidado de enfermera el mbito hospi-talario;

    En el proceso de atencin de enfermera aparece consignado un predominio del enfoque biologicista. El objeto de estudio y trabajo en enfermera es el cuidado y por ello se enfrenta a un sujeto de estudio complejo, tanto desde la vertiente de las cien-cias mdicas como desde las sociales. Tradicionalmente la pro-fesin ha estado supeditada a la visin positivista y reduccionista que adoptaron las ciencias mdicas.

    Reflexiones en torno a posibles lneas de trabajo

    Surge la necesidad de realizar un estudio desde dentro; es de-cir, desde la propia percepcin de los sujetos implicados, de los

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    que realizaron las tesis y de los tutores de tesis, ese par dialctico en la construccin de conocimiento enfermero.

    Se hace necesario profundizar el anlisis que se viene rea-lizando en la investigacin documental sobre la dimensin del cuidado enfermero.

    Aportar los resultados de esta indagacin como insumos para la academia, que ayuden a jerarquizar la dimensin del cuidado humano en la currcula de grado y posgrado.

    Integrar una red nacional de investigacin en cuidado de en-fermera como parte de la Red Iberoamericana de Gestin del Cuidado de OPS.

    Constituir ncleos interdisciplinarios sobre el Cuidado Huma-no para enriquecer la formacin, la extensin y la investigacin de los profesionales.

    Orientar con mayor nfasis estudios sobre los cuidados de enfermera en el mbito comunitario, contribuyendo a fortalecer las polticas del Sistema Nacional Integrado de Salud y los Obje-tivos para el Milenio.

    Fortalecer la formacin de estudiantes y profesionales en en-foques cualitativos de investigacin que les permitan compren-der, descubrir y construir teora fundamentada sobre los cuida-dos de enfermera en el Uruguay.

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    C del departamento de Montevideo en el perodo de junio-agosto de 2008. 2008. Tesis N 278.

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    Los cuidados desde una perspectiva de gnero y derechos

    La nocin de cuidados se ha vuelto clave para el anlisis y la investigacin con perspectiva de gnero sobre las pol-ticas de proteccin social. A partir de las investigaciones, del conocimiento acumulado y de las experiencias imple-mentadas, el debate en torno al tema de los cuidados se complejiz y se desplaz de la esfera estrictamente privada de la familia para pasar a la esfera pblica de los Estados

    de Bienestar.

    DrA. KArinA bAtthyny1

    Conceptualizando el cuidado

    El concepto de cuidados se ha convertido en materia de in-ters e investigacin y puede referir a varias interpretaciones y conceptualizaciones. Pueden encontrarse una serie de concep-tualizaciones del cuidado y las responsabilidades familiares en la literatura ms reciente sobre el tema, bsicamente todas estas definiciones concuerdan en tratar a ste como uno de los temas sustantivos ms directamente relacionados al real ejercicio de la ciudadana social de las mujeres. Fundamentalmente podemos

    1 Doctora en sociologa, Profesora Agregada e Investigadora del Departamento de Sociologa, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la Repblica (Uru-guay). karinab@fcs.edu.uy

  • concebir al cuidado como una actividad femenina en general no remunerada, sin reconocimiento ni valoracin social.

    La profesora de la Universidad de California, Russell Hochs-chield defini, de manera pionera en los noventa, el cuidado como el vnculo emocional, generalmente mutuo, entre el que brinda cuidados y el que los recibe; un vnculo por el cual el que brinda cuidados se siente responsable del bienestar del otro y hace un esfuerzo mental, emocional y fsico para poder cumplir con esa responsabilidad. Por lo tanto cuidar a una persona es hacerse cargo de ella. () El cuidado es el resultado de muchos actos pequeos y sutiles, conscientes o inconscientes que no se puede considerar que sean completamente naturales o sin esfuerzo (.) As nosotras ponemos mucho ms que naturaleza en el cuidado, ponemos sentimientos, acciones, conocimiento y tiempo (Hochschield, 1990).

    Por su parte, las investigadoras de la Universidad de Utre-cht, Trudie Knijn y Monique Kremer (1996), definen el cuidado como la provisin diaria de atencin social, fsica, psquica y emocional a las personas. Esta provisin de cuidados puede asu-mir distintas caractersticas:

    puedeserprovistoportrabajoremuneradoonoremunerado

    puedeserprovistosobrelabasedeunacuerdoodeformavoluntaria,

    puedeserprovistodeformaprofesionalobasadoenobliga-ciones morales.

    Podemos decir, sin pretensin de otorgar una definicin ex-haustiva, que el cuidado designa a la accin de ayudar a un nio o a una persona dependiente en el desarrollo y el bienestar de su vida cotidiana. Engloba, por tanto, hacerse cargo del cuidado material que implica un trabajo, del cuidado econmico que implica un costo econmico, y del cuidado psicolgico que implica un vnculo afectivo, emotivo, sentimental. Puede ser realizado de manera honoraria o benfica por parientes en el marco de la familia, o puede ser realizado de manera remunera-

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    da en el marco o no de la familia. La naturaleza de la actividad variar segn se realice o no dentro de la familia y tambin de acuerdo a si se trata o no de una tarea remunerada. Con esta definicin, se coloca el foco de manera explcita en la provi-sin diaria de cuidados, incluyendo todas sus manifestaciones formales e informales, remuneradas y no remuneradas. Estas son las situaciones de cuidado que sern prioritariamente objeto del Sistema nacional de cuidados que se discute hoy en nuestro pas.

    La provisin diaria de cuidados es un tema que requiere abor-dajes empricos en nuestros pases, para comprender mejor sus distintas formas de manifestacin y las diferencias en el acceso y la oferta de estas distintas prestaciones, particularmente en el marco de las discusiones actuales en torno a la conformacin de un sistema nacional de cuidados.

    Por su parte, Nancy Fraser (1997) nos plantea que el carc-ter domstico de los cuidados es la base para su exclusin de los derechos ciudadanos, lo que est faltando es un concepto de ciudadana que reconozca la importancia de los cuidados y las responsabilidades domsticas para la sociedad. El limitar las responsabilidades de los cuidados casi exclusivamente a la esfe-ra privada, convirtindolo en un problema privado, torna muy dificultoso el convertir este tema en un objeto de derecho real.

    La especificidad del trabajo de cuidado es la de estar basado en lo relacional, ya sea en el marco de la familia o por fuera de ella. En el marco de la familia, su carcter a la vez obligatorio y desinteresado le otorga una dimensin moral y emocional. No es solamente una obligacin jurdica establecida por ley (obliga-cin de prestar asistencia o ayuda) o una obligacin econmica, debido a que involucra tambin las emociones que se expresan en el seno familiar al mismo tiempo que contribuye a construir-las y mantenerlas.

    Fuera del marco familiar, el trabajo de cuidado est marcado por la relacin de servicio, de cuidado y preocupacin por los otros. El trabajo se realiza cara a cara entre dos personas y ge-

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    nera lazos de proximidad, en una situacin de dependencia pues una es tributaria de la otra para su bienestar y mantenimiento. De todas formas, lo que unifica la nocin de cuidado es que se trata de una tarea esencialmente realizada por mujeres, ya sea que se mantenga dentro de la familia o que se exteriorice por la forma de prestacin de servicios personales.

    Cuidado, gnero y derechos

    El anlisis de la literatura reciente sobre los escenarios re-lacionados con el cuidado y las responsabilidades domsticas, evidencia la hiptesis de que el sistema de gnero imperante se basa en gran parte en la flexibilidad y la capacidad de adaptacin de las mujeres.

    En el medio familiar, las mujeres aseguran la supervivencia de la familia a pesar de los costos que eso les signifique, en cambio, la mayora de los hombres no vara en lo fundamental sus pautas de comportamiento o de consumo en perodos de crisis. Parale-lamente, por contar con ese compromiso de las mujeres con su familia, el Estado suele resolver sus problemas de presupuestos en el mbito de las polticas sociales con una reduccin de su apoyo a las unidades familiares. En los dos casos se cuenta con la capacidad de las mujeres de aprovechar lo ms posible los recursos, sus energas y su tiempo para contribuir al bienestar de los dems. El trabajo no remunerado de las mujeres es con-siderado implcitamente como flexible, susceptible de adaptarse y modificarse para compensar cualquier otro dficit de los re-cursos disponibles para la reproduccin y mantenimiento de los recursos humanos.

    La nocin de cuidados se ha vuelto clave para el anlisis y la investigacin con perspectiva de gnero sobre las polticas de proteccin social. Parte importante del problema de entregar bienestar y proteccin social de calidad a los miembros de una sociedad radica en una adecuada distribucin de esas responsa-bilidades entre sus distintos integrantes. La solucin del proble-ma de la distribucin del cuidado ha asumido distintas formas

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    en funcin del momento histrico, social, cultural y econmico. Si bien estos factores han determinado que en la distribucin de la responsabilidad social del cuidado hayan tenido participa-cin distintos actores sociales como el Estado, el mercado, las familias o formas comunitarias, parte significativa de esta carga ha recado y recae en las familias, es decir, en las mujeres de las familias. Esto tiene consecuencias de gnero relevantes para la condicin de las mujeres en la sociedad, pues cuando las muje-res de las familias son las principales proveedoras del bienestar, stas deben o bien excluirse del mercado laboral o bien enfren-tar mayores dificultades que sus pares masculinos para conciliar trabajo productivo y reproductivo.

    En Uruguay, al igual que en la mayora de los pases de Am-rica Latina, las desigualdades sociales estn estrechamente vin-culadas con la provisin desigual de cuidado familiar y social, lo que conforma un verdadero crculo vicioso. Quienes tienen ms recursos disponen de un mayor acceso a cuidados de calidad, a pesar de tener menos miembros del hogar que cuidar. Y al con-trario, aquellos que disponen de menores recursos para acceder a los cuidados mercantiles y que tienen ms cargas de cuidado, acumulan desventajas por el mayor peso del trabajo domstico familiar, por las dificultades en el acceso a los escasos servicios pblicos y la necesidad de recurrir a cuidadoras informales.

    El sistema de polticas de cuidados de las personas es quizs uno de los temas que ha adquirido mayor fuerza en la esfera pblica en los ltimos aos. La presencia de individuos que re-quieran de cuidados especficos no es un problema nuevo de las sociedades, sin embargo, las modificaciones demogrficas que se han dado en la regin obligan a pensar en cules podran ser los dispositivos sociales que permitan atender una nueva deman-da de ciertos sectores sociales, y el caso del sistema de cuidados del adulto mayor parece ser un claro ejemplo de ello.

    La discusin sobre el cuidado ha conducido a colocarlo como un problema de poltica pblica al que deben responder los Es-tados. No se trata por tanto de un problema individual y privado

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    al que cada persona responde como puede y en funcin de los recursos de los que dispone, si no que se trata de un problema colectivo que requiere de respuestas colectivas y sociales. Redu-cirlo a una dimensin individual deja a las mujeres expuestas a negociaciones individuales y desventajosas.

    El aporte del uso del tiempo

    La mirada sobre el uso del tiempo y su distribucin entre varones y mujeres, como medida de desigualdad, tambin ha in-fluido decisivamente en el debate (Durn, 2009). As, por ejem-plo, la medicin y comparacin del tiempo destinado al cuidado por mujeres y varones ha generado evidencia indita sobre la desigualdad en las familias.

    Un elemento extremadamente til que se ha desarrollado en la regin en los ltimos aos son las encuestas de uso del tiem-po, que permiten aproximaciones empricas a la divisin sexual del trabajo al interior de los hogares y observar cambios y per-manencias.

    Si bien las encuestas de uso del tiempo realizadas en los di-ferentes pases2, no son necesariamente comparables entre s, pueden encontrarse tendencias por dems interesantes. En pri-mer lugar, muestran que la carga global de trabajo femenina es mayor a la masculina y que los varones tienen una menor participacin e invierten menos tiempo en las actividades do-msticas y de cuidado. En segundo lugar, sealan que la jornada de trabajo total de las mujeres, dedicada a labores remuneradas y no remuneradas, es mayor que la de los varones y que la par-ticipacin laboral remunerada de las mujeres es menor cuando existen nias y nios en edad preescolar. En tercer lugar, evi-dencian que las mujeres destinan en promedio ms del doble

    2 Para un detalle de los avances en trminos de encuestas de uso del tiempo ver, por ej. el documento No. 83 de la Serie Mujer y desarrollo de CEPAL. Incor-porando un mdulo de uso del tiempo a las encuestas de hogares: restricciones y potencialidades de Vivian Milosavljevic y Odette Tacla, Santiago de Chile, 2007.

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    de tiempo semanal que los varones al cuidado de nios y otros miembros del hogar y que el mayor tiempo dedicado a estas ac-tividades por parte de las mujeres se incrementa notablemente en los tramos del ciclo vital asociados a la tenencia de nios/as, mientras que en el caso de los varones, el tiempo permanece prcticamente constante durante todo su ciclo vital. El trabajo del cuidado de nios, enfermos y adultos mayores aumenta la participacin y el tiempo invertido por las mujeres en las ac-tividades domsticas. Esta se incrementa con la presencia de menores en edad preescolar en el hogar, mientras que el de los varones tiende a permanecer estable.

    Las tendencias reseadas muestran la vigencia de la segmen-tacin entre varones y mujeres, prevaleciendo los estereotipos de gnero asociados a la divisin sexual del trabajo tradicional. De acuerdo a los datos de las encuestas de uso del tiempo, a pesar de la mayor participacin de las mujeres en el trabajo remunerado, ellas siguen dedicando muchas horas a las labo-res dentro del hogar. Los varones no han asumido de manera equivalente la corresponsabilidad de las tareas domsticas y de cuidado. El funcionamiento de las sociedades en general con sus reglas no escritas, instituciones y horarios an descansa en el supuesto de que hay una persona dedicada completamente al cuidado de la familia. Esta situacin afecta especialmente a las mujeres quienes ven limitadas sus alternativas laborales y se enfrentan a jornadas extenuantes, y particularmente a las ms pobres quienes, de acuerdo a las estadsticas mencionadas, son las que ms tiempo destinan a las tareas del hogar. El uso del tiempo tal como se da en la actualidad, reproduce las desigual-dades socioeconmicas y de gnero que caracterizan a nuestro pas y a la regin.

    En los tres ltimos aos, Uruguay ha avanzado en la incorpo-racin del tema a la agenda pblica, debido a una serie de facto-res entre los que se destaca la existencia de estudios acadmicos que aportaron conceptualizaciones y evidencias empricas, ade-ms de la existencia de informacin estadstica oficial sobre los

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    tiempos de cuidado, la accin de las organizaciones sociales y la decisin poltica de replantear el modelo de bienestar.

    Estos elementos contribuyeron a que el tema de los cuidados familiares y sociales adquiera visibilidad, se aprecie el desbalance de gnero existente y sean cada vez ms valorados por su con-tribucin al bienestar y al funcionamiento del sistema econmi-co. Puede afirmarse que se ha comenzado a desprivatizar la cuestin de quin se hace cargo de las personas dependientes. En primer lugar, porque los hechos relativos al cuidado de los dependientes no son algo propio y exclusivo de la esfera priva-da, si no que deben formar parte del debate sobre los derechos de ciudadana y sobre la democracia. En segundo lugar, porque tanto las ciudadanas como los ciudadanos son autosuficientes y dependientes, ambas cosas a la vez, por ms que hay perodos de la vida en que prevalece la autosuficiencia y otros en lo que prevalece es la dependencia. La consideracin del cuidado y de la dependencia conduce a tener en cuenta que dependemos unos de otros y que todas las personas requieren de las familias, de la sociedad y de la comunidad para que le proporcionen so-porte a lo largo del curso de vida.

    Mirado desde la perspectiva de la equidad, se trata de ac-tuar sobre la tradicional divisin del trabajo segn sexo en el cumplimiento de las funciones familiares, a fin de promover la igualacin de oportunidades, el ejercicio efectivo de derechos y el logro del bienestar por parte de mujeres y varones de distintas generaciones y estratos sociales. Este enfoque procura entrar en dilogo con otros enfoques sobre la poltica de cuidados que enfatizan su papel como inversin social, como parte de las po-lticas que buscan un balance entre familia y trabajo, o como uno de los mecanismos susceptibles de favorecer la inclusin social.

    El anlisis del uso del tiempo ha permitido otorgar tambin valor econmico al cuidado y cuantificar su aporte a la riqueza de los pases. Ver el cuidado como un trabajo y un derecho replantea definiciones sustantivas del concepto e instala un en-foque nuevo con herramientas propias para medir y entender

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    (tal es el caso de las encuestas sobre el uso del tiempo) y remite necesariamente a un cuestionamiento de las polticas laborales y de proteccin social.

    En la discusin sobre la proteccin social debe incorporarse el cuidado como preocupacin medular y con principios nor-mativos. Esto obliga a considerar como sujetos de polticas no slo a las personas que precisan de asistencia en la agenda de las polticas pblicas, nios, personas de edad y personas con dependencia, sino tambin a los actores del binomio necesidad-cuidado, particularmente las mujeres.

    En la medida en que las mujeres ingresan al mercado laboral, la poblacin envejece y los arreglos familiares cambian, se ten-sionan los contratos de gnero y generacin. Frente a estas di-nmicas, el Estado debe responder a preguntas claves respecto de cmo distribuye funciones y recursos pblicos: Quin sostie-ne la carga del cuidado, cmo las polticas ayudan a reconciliar trabajo y familia, y cmo los servicios e intervenciones del Esta-do enfrentan esos cambios?

    A futuro

    Surge claramente la necesidad de abordar el tema de la divi-sin sexual del trabajo, sobre todo en relacin con el trabajo no remunerado domstico y de cuidado como un problema pblico y no como un problema privado. En primer lugar, porque los he-chos relativos al cuidado de los dependientes no son algo propio y exclusivo de la esfera privada, sino que deben formar parte del debate sobre los derechos de ciudadana y sobre la democracia. En segundo lugar, porque tanto las ciudadanas como los ciuda-danos son autosuficientes y dependientes a la vez, por ms que haya perodos de la vida en que prevalece la autosuficiencia y otros en los que prevalece la dependencia. La consideracin del cuidado y de la dependencia conduce a tener en cuenta que dependemos unos de otros y que todas las personas necesitan de las familias, de la sociedad y de la comunidad, pues stas les proporcionan soporte a lo largo del curso de la vida. En

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    tercer lugar, porque siendo las mujeres quienes contribuyen en forma desproporcionada al bienestar social por medio de todos los servicios no remunerados, es justo que se rediscutan y rea-signen los presupuestos en aquellas partidas que afectan mayor y directamente a las mujeres, como es el caso del cuidado de las personas dependientes.

    La creacin de un nuevo contrato de gnero en el sistema de bienestar no se realizar de forma automtica; es un cambio estructural imprescindible y necesita de algo ms que voluntad poltica. Es fundamental una orientacin de las polticas pblicas hacia el objetivo de modificar la divisin sexual del trabajo tradi-cional y establecer como principios bsicos de funcionamiento el de la corresponsabilidad. En el mbito privado, el objetivo es promover cambios culturales que flexibilicen la divisin sexual del trabajo. En el mbito pblico, se trata de impulsar el cuidado como responsabilidad social.

    El Estado puede sensibilizar a la poblacin mediante la edu-cacin formal y los medios de comunicacin para apoyar las transformaciones de pautas, costumbres y valores y las subjetivi-dades que demandan la modificacin de los contratos de gnero y generacionales. Se trata, por lo tanto, de promover un nuevo contrato que permita compartir el trabajo asalariado, las respon-sabilidades familiares y el cuidado de las personas dependientes, el poder y la toma de decisiones, en definitiva compartir la vida.

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    La complejidad en los Cuidados: una cuestin de responsabilidad

    social compartida

    En este trabajo se trata de colocar elementos que nos per-mitan debatir sobre La complejidad del cuidado como valor de la condicin humana y como una cuestin de responsabilidad social compartida. Con ello se pretende, no slo conocer y poner en prctica estrategias oportunas en referencia al cuidado humano, sino tambin ver cmo a travs de la informacin obtenida se puede evaluar las po-tencialidades en el cuidado de la vejez y el envejecimiento.

    Prof. mg. ts teresA DorneLL1

    Nos parece oportuno mencionar que las ideas centrales que aqu se socializan, son la sntesis de discusiones que ha venido desarrollando, en estos dos ltimos aos, la Red de Envejeci-miento y Vejez (REV) en la Universidad de la Repblica, la cual funciona en el Espacio Interdisciplinario (EI).

    Asimismo, se convocan reflexiones del rea de Vejez y En-vejecimiento de Trabajo Social (AVYTS), del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales. Por eso, se observar que se presenta un sesgo que perfila hacia la temtica de vejez.

    1 Profesora del Departamento de Trabajo Social y de Nutricin. Integra la Red de Vejez y Envejecimiento.

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    Los Cuidados como Valor Social

    Lo primero que nos cuestionamos es por qu estamos hab-lando de cuidados, por qu se vuelve a enunciar con tanta fuerza en diferentes aspectos de la vida social en el pas y en el conti-nente, el tema de cuidados.

    Es as que nosotros dimensionamos tres grandes espacios de debate y/ o vectores de anlisis. Uno, es el que tiene que ver con lo que se puede llamar la crisis de las sociedades contem-porneas, otro que se refiere a la re-edicin de la discusin de la temtica y por ltimo el cuidado humano como Valor y como Accin; que se conjugan en una nueva impronta de interpelacin sobre las problemticas del cuidado en los seres humanos y la sociedad en su conjunto.

    De qu estamos hablando cuando hacemos referencia a la crisis de las sociedades contemporneas? Se hace en el entendi-do de comprender, como primer elemento, el empobrecimien-to que estamos viviendo los pases en la regin y el mundo. Un empobrecimiento que no es actual, que es histrico, pero que va adquiriendo nuevas formas o nuevas dimensiones o presencias diversas en el espacio de la vida cotidiana, que no pasa solamen-te por los pases ms pobres (aquellos que se han denominado del Tercer Mundo), sino que est vinculado a la pobreza de la humanidad.

    El segundo elemento en esto de las crisis societales es la apa-ricin de nuevos mecanismos de exclusin, no de las exclusio-nes histricas cuyo correlato central es la expulsin de grandes masas de trabajadores del mundo del trabajo a travs de proce-sos de desafiliacin. Hoy, uno de los expositores (Dr. Fernando Tomasina) hablaba de la centralidad del mundo del trabajo que fue una preocupacin y una discusin de relieve en la construc-cin terica y conceptual del siglo XX, que sigue teniendo vigen-cia y no est por fuera de la temtica que estamos interpelando. Si uno escucha los aportes que hacia la Dra. Karina Batthyny, el tema del trabajo sigue apareciendo como elemento impor-tante a la hora de hablar de los cuidados y de la perspectiva de

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    gnero en particular. Se podra decir, entonces, que la aparicin de nuevos mecanismos de exclusin, no solamente la exclusin econmica, sino la exclusin poltica, la exclusin social, la ex-clusin cultural, entran y colocan el tema del cuidado humano desde otro lugar, desde otra perspectiva y aporta otras miradas para el anlisis de lo que hoy nos convoca.

    El tercer elemento, en relacin a la crisis de las sociedades contemporneas es el cambio de las estrategias de los pa-ses, entendiendo las estrategias como mecanismos de respuesta frente a las necesidades y demandas que presentan las personas de una sociedad, los grupos poblacionales, ya sea a travs de formas organizadas o en forma aislada, y a su vez cmo eso im-pacta en la vida cotidiana de las personas y sus conglomerados.

    Estos elementos, nos permiten enunciar un mapeo de la cri-sis de las sociedades contemporneas desde un nuevo lugar de posicionamiento del tema de cuidado, sin desmerecer todo lo que se ha planteado hasta el momento en torno a la temtica.

    De lo que estamos hablando, en definitiva, es del adveni-miento de procesos de inequidad, de la construccin de nuevos formatos de injusticia social, del tema de la desigualdad, no so-lamente de gnero, sino vinculado a la desigualdad tnica, a las violaciones segn grupos de edades o segn las denominadas patologas estructurales: salud mental, discapacidad, privaciones de libertad, que aparecen como temas nuevamente en el debate social y poltico de nuestro pas.

    No son problemticas nuevas, la mayora de estas preocupa-ciones tienen una amplia trayectoria de tratamientos distintos en el devenir histrico de la humanidad, pero aparecen metamor-foseadas, con nuevos formatos en sus presentaciones, como en la quimera.

    Si centramos este debate en lo que se refiere al ciclo evolu-tivo de la vida del ser humano, se podra explicitar que en las sociedades contemporneas existen algunos grupos de edades que preocupan ms que otros. Si uno mira el sistema de protec-

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    cin social e incluso parte de la discusin del Sistema Nacional Integral de Cuidados, se enuncia en el bosquejo (y me parece que es importante) algunas etapas del ciclo vital. Fuertemente aparece la niez y la vejez, como los puntos extremos del ciclo vital de la humanidad (nacimiento-muerte), sin dejar de hablar de la discapacidad y otros vectores.

    Est bien que se haga la centralidad en estos grupos (segn edades y/o condiciones), pero el cuidado implica otros aspectos de la vida cotidiana que comprende y compromete a todos como personas de una sociedad.

    El segundo vector que nos interesa, es el que nos lleva a in-terrogarnos del por qu se reedita la discusin del tema del cuidado. Quizs la reedicin del tema de cuidados tenga que ver con la trayectoria que adquiri la preocupacin de las con-diciones de la humanidad en el siglo pasado y en parte del que estamos viviendo en este siglo, concentrado en el proceso de desvalorizacin de la vida. Colocndose, entonces, al cuidado humano en un lugar distinto de anlisis y discusiones.

    El descuido y la desvalorizacin de nuestra vida y de la vida del otro, desde el punto de vista individual, personal y colectivo, en los conjuntos societales, adquiere otro relieve, otro lugar de ser mirado y cuestionado. No solamente a partir de las desigual-dades vinculadas a las diferentes formas de pobrezas (econmi-ca, cultural, social), sino en esa construccin que como seres hu-manos convivimos, sentimos, actuamos y compartimos con el o los otros. Estos componentes se vinculan a la convivencia social, que requiere tolerancia y respeto por el otro distinto, diferente y diverso; la ruptura de los mismos habilita la aparicin del cre-cimiento de la violencia. La violencia no solamente como pro-blema de seguridad ciudadana, sino la violencia entre los grupos humanos, lo que son las guerras internas (guerrillas, saqueos) de los pases y las guerras externas (bajo la consigna de preservar la paz, el orden interno, los DDHH). Lo anteriormente mencio-nado, nos vuelve a colocar nuevamente en el tema del cuidado, pero desde otra mirada, cuestionando el cuidado humano con

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    respecto al tema de la vida del ser humano, como parte esencial de la existencia y de la evolucin ms primaria de las personas.

    Por qu se reedita esta discusin? A fines del siglo pasado (entre los aos 80 y parte de los 90), en el mundo y tambin a nivel nacional se empieza con un sistema organizado y planifi-cado de eventos y/o encuentros de dilogos vinculado al tema de cuidado. Esto se hace notorio cuando empezamos a ver de-claraciones universales y nacionales en defensa o proclamas de la reivindicacin de condiciones materiales y simblicas; o sis-temas de debate, con respecto a determinadas reas de saber, o de acumulacin, que son objeto de estudio, de accin o de intervencin de las profesiones que forma la universidad. Entre ellas, se puede destacar el tema de gnero, el tema del mundo del trabajo, el tema de infancia, de la salud materno infantil, el tema de vejez, la discapacidad, la salud mental, entre otros, que aparecen como nuevos mbitos de interpelacin y anlisis.

    El tercer vector que nos interesa colocar en la discusin es el tema que llamamos el cuidado a partir de dos grandes dimensio-nes: el cuidado como valor y el cuidado como accin.

    Cuando hablamos del cuidado como valor, estamos hablan-do de la actitud de la humanidad frente al respeto de la vida del otro. Es un posicionamiento tico, que implica aprendizajes mutuos de todas las personas de una sociedad, imprime una nota de especificacin al reconocimiento del otro en tanto dife-rente; cuidando la identidad como diferencia y responsabilizn-dose ante la diferencia como autenticidad, como posibilidad de creacin de valores. El otro diverso, desde el contrato social y la autonoma del sujeto, desde el respeto del otro y de su libertad como lmite a la propia libertad. El otro como alteridad, impli-ca pensarlo desde la exterioridad libre de toda relacin. El otro interpela en cuanto otro exterior; el sujeto es responsable de responder a su llamado. Implica concebir que la libertad propia empieza donde empieza la libertad del otro, lo que habilita a dialogar y a aprender. Tambin obliga a la responsabilidad.

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    Por eso, el tema del cuidado humano como actitud entra en concordancia y en correlato con el campo tico. El respeto a la vida entendido como el respeto de todo ser humano en la cons-truccin de los derechos humanos. El colocar el respeto en el sentido de la reivindicacin de la satisfaccin de las necesidades humanas de las personas en una sociedad.

    El hablar de la crisis de actitudes vinculada al campo tico coloca tambin el tema de la autonoma. Generalmente, no apa-rece el tema de cuidado desde la perspectiva de la autonoma de las personas, sino como grado de dependencia e independencia de las personas. Lo que se quiere poner en debate es la situacin de tensin entre una trayectoria de trabajo de las disciplinas o de la interdisciplina de un correlato de proyecto tico-poltico aut-nomo o un correlato de un proyecto tico- poltico heternomo.

    Desde qu lugar nos colocamos en el respeto del otro? El otro como sujeto u objeto de estudio o el otro como sujeto de derecho? De eso es de lo que estamos hablando en el campo de la autonoma.

    Una persona, segn la etapa del ciclo vital en que se encuen-tre, como es la niez o la vejez, o segn su condicin como es la discapacidad o la prdida de la salud mental, puede ser dependiente, pero siempre tiene autonoma (relativa, segn el grado de compromiso de su esfera cognitiva- mental); el res-to de los seres humanos, desde que nacemos y si no tenemos algn elemento de patologa especial vinculado al campo de la salud mental, somos independientes y por ende autnomos plenamente. No perdemos la autonoma, as tengamos una de-pendencia vinculada a una discapacidad fsica, motriz, auditiva, visual, actitudinal.

    Cuando hablamos del cuidado como accin, el tema coloca los aspectos relacionados a los vnculos y a la implicancia. Los vnculos entendidos como los sistemas de relaciones que tene-mos las personas para encontrarnos. El vnculo en el sentido del correlato del lazo social, las formas de redes de sostn, de

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    mecanismos de sostn que establecemos los individuos desde que nacemos en nuestra trayectoria vital.

    El lazo social, como aquel o aquellos procesos vinculares que afectan u operan sobre la persona o su condicin micro- social, y que desde este espacio individual- personal- singular, afecta sobre lo social. El lazo social no es unidireccional, sino que debe ser evaluado en relacin a otro u otros: cuidado-cuidador o cui-dado-cuidador-familia del que es cuidado. El lazo social aparece aqu como la representacin inicial de los vnculos primarios, que son los que generalmente se ponen en juego en los meca-nismos de relacin entre el que es cuidado y el cuidador, entre el cuidado y su familia, entre el cuidador y la familia del cuidado.

    El lazo social es la entidad que estructura y da fundamento al fenmeno social entre las personas, por ende contiene la rela-cin social en s misma y la connotacin social de esa relacin. Aqu los vnculos sociales primarios no atraviesan a las personas ni los sealan, sino que los rodean, los contienen; las personas no construyen un vnculo social, sino que se instituyen en l, condicionando las futuras relaciones de cuidado. Preservar los lazos sociales aporta al cuidado de las condiciones fsicas y cog-nitivas, manteniendo e incrementando el nivel de autonoma, que le permita superar los lmites que se pueden imponer, as como los que la familia, los cuidadores y la sociedad en general le asignen.

    Cuidar supone un vnculo, y todo vnculo supone una relacin entre dos o ms personas, en las que se intercambian afectos. En ese intercambio implica el reconocimiento de las posibilida-des y lmites del otro, las diferencias entre uno y otro.

    En la medida que el vnculo es simtrico respecto al recono-cimiento de las diferencias podr existir un dilogo de respeto de las diferencias y un escenario adecuado para la toma de de-cisiones que afectan a los integrantes del vnculo. Cuando esto no se da se tiende a una modalidad sobreprotectora en la que se piensa, se siente y se decide por el otro, y no con el otro.

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    Por esto, el exceso de cuidado en este sentido es un riesgo psquico para ambas partes. Dado que hay una negacin de las necesidades del otro en el entendido de que el cuidador se colo-ca como el nico intrprete vlido de la persona cuidada, quien se trasforma as, en objeto de cuidado y no sujeto de cuidado.

    El cuidado no empieza cuando hay alguna prdida de algn aspecto de la vida. Tenemos, en esa mirada biologicista o me-canicista o en esa mirada impregnada de un concepto medicali-zador, un concepto vinculado al cuidado humano desde la pers-pectiva patognica y la reproducimos en nuestras acciones, en nuestras formas de abordar, comprender y actuar en la realidad.

    Lo que estamos hablando es, desde una impronta saludtog-nica, en donde es entendida la salud no como campo o dominio de las profesiones en un rea, sino la salud como condiciones subjetivas y objetivas de los individuos en una sociedad, lo cual nos interpela a todos. La salud como el ...estado de bien-estar en la que los individuos manifiestan sus propias habilidades, trabajan productivamente y son capaces de contribuir al bienestar de la comunidad. Se asocia a la viven-cia de satisfaccin tanto material como simblica, y se evidencia en la construccin de vnculos sanos, creativos y solidarios, en la participacin real en las decisiones que afectan la vida cotidiana de los sujetos, en la posibilidad de pertenencia, integracin y construccin de sus proyec-tos. En la prctica cotidiana ello implica un sujeto crtico, reflexivo, pensante, flexible y creativo que sepa construir las estrategias y las herramientas posibles necesarias para en-frentar los procesos y situaciones en forma constructiva y colectiva.2 No es hegemona de un campo de saber, sino de la complejidad de la construccin colectiva de varios saberes, que se da a travs de la evolucin histrica de la humanidad.

    El otro dispositivo de abordaje es lo que llamamos las im-plicancias. Ac nos referimos a tres tipos de implicancias. El

    2 Custo, E. (2008: 21-22). Salud Mental y ciudadana. Una perspectiva desde el Trabajo Social. Ed. Espacio. Buenos Aires, Argentina.

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    cuidado humano tiene una implicancia paradigmtica, una implicancia simblica y una implicancia que podramos llamar pragmtica.

    La implicancia paradigmtica es desde qu lugar estamos de-finiendo el concepto de cuidado. Si bien el cuidado no es un tema de debate actual, a travs de la humanidad si uno lee textos referidos al campo de la filosofa o de la sociologa, aparece el concepto de cuidado no como eje central o como constructo terico, pero s aparece asociado al tema de la condicin huma-na, de la calidad de vida, del bienestar social. Hoy estamos colo-cando un lugar distinto del cuidado, como un nuevo constructo de la realidad que se pueda definir, que se le pueda colocar di-mensiones para el debate y la posible acumulacin de saberes.

    Con el lugar paradigmtico de la implicancia, lo que estamos hablando es del reconocimiento de que el cuidado humano es un constructo sociohistrico, es un tema que est en debate, habla de la existencia y de la esencia de la humanidad, tiene que ver con los mecanismos de emancipacin de las personas. No es un concepto que pueda tener una construccin nica, acabada, sino que es inacabable, o sea que su delimitacin es infinita y puede tener varias aristas de interpretacin.

    Cuando hablamos de las implicancias simblicas hacemos re-ferencia a algo que hoy seal la Lic. Enf. Pilar Gonzlez, que es el tema de la alteridad. La relacin del cuidado humano siempre implica una relacin con el otro y es desde ese lugar que noso-tros miramos el cuidado; ya sea desde el ejercicio de una profe-sin o de la vida cotidiana, que son los dos extremos que ponan en el debate tanto el Dr. Fernando Tomasina como la Lic. Enf. Pilar Gonzlez en lo que tiene que ver con la perspectiva de la construccin y la Dra. Karina Batthyny, que hablaba de lo que tiene que ver con el cuidado humano desde lo que es lo cotidia-no en el orden social.

    La implicancia pragmtica est vinculada a las formas o a las proyecciones que realizamos del tema del cuidado. Es pre-guntarnos, el cuidado se piensa desde la perspectiva individual,

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    desde la perspectiva colectiva o desde la perspectiva grupal, co-munitaria y organizacional.

    Al hablar del cuidado como accin (no como valor), lo que estamos haciendo es hablar de una construccin que est vin-culada a una cuestin poltica, que est referida a las polticas sociales, a las polticas de Estado desde una cierta perspectiva de responsabilidad no individual, sino colectiva y social; como responsabilidad de diferentes actores.

    Lo que estamos planteando, es que nos parece que desde la perspectiva de la accin, desde la intervencin de las profesio-nes, del aporte que podemos dar desde el campo del Trabajo Social y de las disciplinas que estamos en la Red de Vejez en la Universidad de la Repblica, es abordar el tema desde una mira-da microsocial y una mirada mesosocial.

    La mirada microsocial es el poder aportar a entrar, a interpe-lar el tema de los cuidados informales. Qu entendemos por el tema de los cuidados informales y formales? A travs de poder proyectarnos el mapeo de cmo son las relaciones familiares, cmo son las redes de amistad, en el entendido de cmo se van presentando a la hora de la construccin social todo lo que tiene que ver con el lazo de la vida social. Estamos hablando de hacer la cartografa familiar, de los grupos de pares, del lugar de las redes de sostn, lo que se llama el lazo social desde la perspectiva del socioanlisis, o sea, de los mecanismos vinculares existentes.

    En la mirada mesosocial hablamos de cmo poder diagra-mar, cules son las relaciones ms complejas de esos grupos, en el entendido no solamente de la amistad, sino tambin de los espacios de trabajo que tuvimos o que dejamos (pensando en la vejez), en los espacios barriales, en las comisiones de base, en los formatos de agrupamiento, lo que llamamos las redes sociales desde la perspectiva de las teoras de lo local y lo territorial, o sea, el entramado y encrucijada de soportes comunitarios.

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    Lo que queremos decir, como reflexin final, es que el tema del cuidado no nace en determinados grupos de edades, sino que tiene que ser una postura de vida. Desde que nacemos te-nemos que cuidarnos, si no tenemos que retomar al tema (como el Dr. Fernando Tomasina present) que es quin cuida a quin. Uno, desde que est en el espacio del mbito primario (la fami-lia) aprende una serie de elementos saludtognicos vinculados a la prevencin y promocin de salud, hay elementos que tienen que ver con la educacin para la vida. El tema del cuidado ten-dra otra proyeccin en todos los mbitos, porque eso despus lo reproducimos en nuestras relaciones primarias, desde que en-tramos en la escuela, lo reproducimos en el mundo del trabajo y en las relaciones sociales que tenemos.

    Desde esa perspectiva es que colocamos el tema del cuidado, no como una accin prctica solamente, sino tambin como un valor intrnseco en la evolucin de la humanidad.

    Muchas gracias.

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    El cuidado humano en riesgo de extincin

    Reflexiones en torno a la Psicologa y el cuidado humano

    La ausencia de cuidados precipita en procesos de exclu-sin social y en inequidades de gnero en el mundo de lo privado. La psicologa y las disciplinas que se ocupan de lo humano, desde un lugar de implicacin turbulento, pueden mantener las relaciones de poder vigentes con cuidados compensatorios o pueden promover una nueva genera-cin de derechos de ciudadana. Las reflexiones que siguen muestran las tensiones que se presentan en la formacin de

    psiclogos en el Uruguay.

    Prof. ADJ. Psic. gustAVo DAnieL conDe1

    La relacin entre cuidado humano y ejercicio/perspectiva profesional

    En la medida de la heterogeneidad de prcticas y teoras que se han desarrollado en torno a la construccin del objeto de es-tudio de la psicologa y sus mtodos, podemos afirmar que, en el ejercicio profesional, no existe una perspectiva nica en torno

    1 Psiclogo y Socioanalista. Diploma de Especializacin en Derechos de Infancia y Polticas Pblicas y en Derecho Parlamentario. Investigador y Profesor Ad-junto del Instituto de Psicologa de la Salud de la Facultad de Psicologa de la UdelaR. gconde@psico.edu.uy

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    al cuidado humano. Sin embargo, creemos que, en general, la psicologa ha estado ligada a prcticas que se relacionan con el sufrimiento psquico. Situaciones en las que el cuidado humano no existe, ha fallado (enfermedad mental, abandono, catstrofes naturales, conflictos sociales, discapacidades), que es necesario reparar, restaurar un equilibrio perdido, o modificar condiciones que afectan a las personas. Como puede apreciarse no nos re-mitimos slo a una perspectiva individual, sino tambin grupal, institucional, comunitaria.

    Las diversas escuelas o teoras psicolgicas construyen prc-ticas profesionales que pueden visibilizar una dimensin (indi-vidual, grupal, institucional, comunitaria) ms que otras. Asi-mismo, la multiplicidad de prcticas ha hecho difcil ubicar a la psicologa en el rea de la salud o en el rea de lo social. Sus desarrollos estn ligados a la educacin y el desarrollo huma-no, al trabajo, la clnica y la promocin de salud, al deporte, al marketing, a la comunicacin y al rea forense. Esta nmina no pretende ser exhaustiva ya que seguramente sera una tarea imposible.

    Sin perjuicio de lo anterior, en el Uruguay, histricamente, las prcticas psicolgicas se desarrollaron con gran nfasis en el campo de la educacin y en el campo de la salud mental.

    En las ltimas dcadas pueden observarse derivas importan-tes en las instituciones y en el mbito comunitario. Tambin es relevante el aporte de la psicologa en el marco de las polticas pblicas, as como las intervenciones en situaciones de desastres naturales (inundaciones, etc.), o en el marco de los derechos hu-manos, incluyendo las consecuencias del terrorismo de Estado.

    Este contexto de diseminacin y expansin de las prcticas psicolgicas, hace difusa la significacin del cuidado, as como tambin la capacidad de analizar sus diversas modalidades de ex-presin, en las intervenciones de los psiclogos y las psiclogas.

    No disponemos de una teora general del cuidado que pue-da permear la reflexin particular de todas las psicologas y que,

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    por lo mismo, atraviese las prcticas ms frecuentes que de es-tas diversas escuelas se derivan.

    Probablemente (eso pretendemos), esta comunicacin sea un pequeo aporte en la lnea de pensar el cuidado humano desde la psicologa. Slo un paso en un largo camino que resta por recorrer.

    El desvalimiento como condicin y el cuidado como posibilidad

    La psicologa trata de los sujetos, pero entendiendo a stos como construcciones histrico sociales. En cada sujeto la cultura se recrea a s misma por tanto lo esencial es su inacabamiento, su neotenia (Lapassade, 1974), o como dice de Gaulejac: el individuo es producto de una historia de la cual intenta volverse el sujeto.

    Los procesos de subjetivacin que hacen posible al sujeto estn ms all de cada subjetividad. Se construyen a partir de un espacio intersubjetivo (construido siempre entre subjetividades), a partir de las significaciones sociales imaginarias disponibles en cada sociedad. Esto, que parece muy terico, no significa otra cosa que lo propio del ser humano es la dependencia de la es-pecie. No slo por los cuidados primarios para la supervivencia sino porque para adquirir la cualidad de lo humano es necesaria la relacin con otro humano.

    Un clsico fundador de esta concepcin es Ren Spitz (1963). En sus investigaciones en 1947 pudo apreciar que entre un 40 y un 80 % de los nios ingleses traumatizados por los bombardeos de Londres murieron a pesar de estar biolgica y neurolgica-mente sanos y de ser alimentados por adultos en instituciones. Lo mismo es posible observar en nios abandonados (Cyrulnik, 2004). Los avances de las Neurociencias hoy permiten confir-mar que la discusin entre lo innato y lo adquirido ha quedado totalmente superada. Existen estudios que llevan a afirmar que el hombre no est siquiera determinado genticamente (Cyrul-nik, 2004).

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    Desde la perspectiva de la psicologa entonces, es posible concluir que el cuidado humano es fundamental para garantizar la construccin de subjetividad que da origen a un sujeto. Todo el proceso de desarrollo de un nio, pero tambin las vicisitudes de la vida y la prdida eventual de la autonoma, por diversas razones, vuelven a actualizar la imperiosa necesidad del cuidado para garantizar la salud fsica y psquica de las personas.

    La poltica del cuidado, del mundo de lo privado a la esfera de lo pblico

    Si realizamos un recorrido histrico, vemos que el cuidado en la modernidad estuvo garantizado por la mujer y por las relacio-nes de cercana (comunitarias) aunque el Estado protegiera a las personas y sus bienes.

    Hoy existe una mayor visibilidad de la problemtica del cui-dado, tanto en el mbito acadmico como en la sociedad orga-nizada, es por ello que se trata de crear un sistema integrado y nacional de cuidados.

    Reconocer que el cuidado de la vida humana entraa un trabajo que debe entenderse como una responsabilidad social, no adscripta a ningn sexo en particular, implica establecer la corresponsabilidad del Estado, la sociedad y las familias para garantizar el cuidado de las personas y, fundamentalmente, de aquellas que tengan una situacin de dependencia (nios, disca-pacitados, enfermos y adultos mayores, etc.).

    Sin embargo, nos encontramos en un momento histrico de crisis de las protecciones y de aumento de las incertidumbres.

    La mundializacin de los intercambios y la exacerbacin de las competencias (Castell, 2004) imponen la movilidad de la fuerza de trabajo y al individualismo como imperativo de hacer-se cargo de s mismo.

    En nuestro pas y en el mundo entero, la fragmentacin so-cial y la segmentacin territorial son signo de los procesos de exclusin social de amplios sectores de la sociedad.

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    Existe una paradoja entre la pretensin de alcanzar el reco-nocimiento de nuevos derechos para construir una poltica p-blica en torno a un sistema integral de cuidados y los derroteros socio histricos del mundo actual.

    En un trabajo anterior, a partir de la experiencia acumulada en el rea de la educacin, describimos lo que denominamos el Efecto Reimmer (Conde, 2009). Es un esfuerzo por des-cribir la cartografa de la exclusin y la ausencia de cuidados en importantes sectores de nios y nias del Uruguay, que se muestra como un analizador en los centros educativos. En esa oportunidad intentamos demostrar que existe una hipertrofia de cuidados compensatorios que nuestras disciplinas (la psicologa, el trabajo social, la sociologa y la psiquiatra entre otras) cons-truyen con sus intervenciones. Sin pretenderlo, son prcticas que consolidan el lugar subjetivo de la exclusin de aquella po-blacin infantil que ha sido fragmentada en lo social y segregada en lo territorial.

    Cuidado o vigilado

    En referencia a las prcticas profesionales es necesario dis-tinguir aspectos que pueden confundirse o estar relativamente indiscriminados.

    Acordamos con la necesidad del cuidado humano para la aparicin de un sujeto con autonoma progresiva y capacidad de transformase a si mismo y a su entorno. Ahora bien, no debemos olvidar las tecnologas del cuidado que surgen como necesidad de vigilar a efectos de mantener y perpetuar las rela-ciones actuales de poder.

    Todas nuestras disciplinas (en el rea de la salud y en el rea social), se despliegan en una tensin permanente que requiere un anlisis de las implicaciones y los encargos sociales que pro-mueven el disciplinamiento y el control.

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    Perspectiva conceptual sobre cuidado, qu se entiende por cuidar?

    El cuidado puede adquirir mltiples significaciones para la psicologa o las psicologas y pueden depender de la concepcin de salud y enfermedad que se sustente o de las concepciones de hombre y del mundo que, aunque implcitas, alimenten las prcticas profesionales. En este sentido, cuidar puede significar adaptar a la realidad para disminuir el sufrimiento que produce lo social o buscar crear las condiciones para transformar la rea-lidad.

    Pueden describirse tres formas de sufrimiento: un sufrimiento que ayuda a vivir; un sufrimiento que empieza a impedir vivir; un sufrimiento que impide sufrir, luego vivir. (Furtos, 2004). En este sentido, si bien la psicologa se acerca al cuidado a travs de su preocupacin por el sufrimiento psquico, esto no implica que se piense a la salud mental como ausencia de sufrimiento. Es ms, la incapacidad de sentir el sufrimiento puede entenderse como signo de enfermedad.

    Hoy se han abandonado las ilusiones de la posguerra, cuando la OMS defina a la salud como el completo estado de bienestar bio-psico-social. Este estado tan inalcanzable e impensable en el mundo actual, ha sido sustituido por enunciados ms realistas y en lo que refiere a la salud mental algunos autores han buscado definiciones que puedan orientar las prcticas profesionales y las intervenciones clnicas de la psicologa y la psiquiatra.

    Para mostrar este proceso histrico y la diferencia de con-cepciones que luego derivan en intervenciones disciplinarias di-versas, tomaremos una definicin de salud mental de principios de este siglo:

    Una salud mental lo suficientemente buena se define por la capacidad de vivir y de sufrir en un entorno dado y transforma-ble sin destructividad pero no sin rebelarse.

    Esto se reduce a insistir en la capacidad de vivir con otro y de permanecer vinculado consigo mismo, y poder investir y crear

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    en este entorno, incluyendo producciones atpicas y no norma-tivas. (Jean Furtos, 2004)

    Los desafos disciplinarios para la enseanza y los aprendizajes en torno a los cuidados

    Para hablar de estos desafos es necesario recurrir a los ele-mentos presentes en la formacin de psiclogos que contribu-yen a consolidar la enseanza y a promover el aprendizaje de los cuidados, desde la perspectiva que hemos definido.

    Aspectos ticos

    El amor y, particularmente la ternura puesta al servicio de los procesos de intervencin desde la psicologa, no han sido objeto de debate en el Uruguay. Sin embargo, hay algo que so-brepasa a las prcticas extendidas en los grupos de auto ayuda y en las comunidades de vida. Para el ejercicio de la psicologa se requiere el descentramiento de las necesidades propias y la capacidad de empata con el otro (persona, familia, grupo, ins-titucin, etc.).

    En este sentido, hablando sobre la tica, Fernando Ulloa seala: la empata como condicin que deriva de la ternura garantiza el suministro adecuado (calor, alimento, arrullo, com-prensin, palabra). Tener miramiento es mirar con amoroso in-ters a quien se reconoce como sujeto ajeno y distinto de uno mismo. El miramiento es germen inicial y garanta de autono-ma futura del infante.

    En la Facultad de Psicologa existe una influencia muy impor-tante del pensamiento de Jos Luis Rebellato, que se expresa en mltiples espacios de formacin, particularmente en el inci-piente Instituto de Psicologa de la Salud. En el documento fun-dacional elaborado se explicita con claridad que de la tradicin de la psicologa universitaria, este Instituto, se nutre de: una concepcin de Ser Humano como ser inconcluso, histrica, social y culturalmente determinado, producto y productor de su propia realidad y de su subjetividad como producto de sus prc-

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    ticas sociales. Concepcin consistente en una tica como praxis de la constitucin del sujeto: modelo de la autonoma (Rebellato y Gimnez, 1997). Tambin importa sealar el enfoque crtico alternativo del profesor Juan Carlos Carrasco, que en el mismo documento se seala que determina una forma de hacer y de trasmitir la psicologa, tomando al ser humano y su entorno desde una postura tica.

    No puede existir una enseanza del cuidado humano sin la discusin de los aspectos ticos en juego. Por lo mismo, insisti-mos en que las intervenciones en torno a los procesos de exclu-sin social de vastos sectores de la poblacin no slo aportan a la pertinencia social de la produccin de conocimientos acad-micos en la UdelaR. Al mismo tiempo, constituye una responsa-bilidad que se visibiliza al reflexionar sobre el cuidado humano.

    Investigacin Accin Participativa

    En el campo de la Investigacin esta concepcin impulsa la tradicin latinoamericana de la Investigacin Accin Participa-tiva, tomando la experiencia nacional y los aportes de Maritza Montero (2002). Desde la nocin de cuidado que estamos deli-neando creemos que la Investigacin Accin Participativa (IAP) es la modalidad ms adecuada para promover movimientos ins-tituyentes que tiendan a modificar la realidad. Existe un fuerte trabajo ideolgico y poltico para poder definir la relevancia de la participacin de los involucrados, de los equipos de investiga-cin y de la articulacin entre el mundo acadmico y los agentes sociales. Es la modalidad de investigacin que impulsamos en la UdelaR para contribuir a la transformacin de la realidad y a la desnaturalizacin de los procesos de exclusin social

    Interdisciplina

    La interdisciplina es impulsada desde mltiples instancias de formacin de la Facultad, en nuestro caso entendemos que su-perar la fragmentacin de la realidad, construida por los distin-tos saberes es necesario para ampliar el campo de anlisis. Un

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    error frecuente de las disciplinas psi es usar la misma escala de anlisis para fenmenos que se producen en distintas di-mensiones de lo humano. Jos Perrs afirma que no podemos entender la sociedad, la guerra, los fenmenos institucionales, grupales, etctera, partiendo solamente de lo individual (Pe-rrs, 1997).

    En nuestra tarea docente hemos recurrido al concepto de complementariedad multirreferencial que Perrs elabora a partir de los desarrollos de Devereux, Morin, Ardoino y Kas. Este enfoque implica conjugar nociones y conceptos de diferen-tes campos referenciales sin confundir las escalas de anlisis, como forma de abordar los fenmenos complejos y opacos, cuando las fronteras entre campos del saber se desvanecen. En este sentido, ser necesario analizar permanentemente, los encuentros y desencuentros de las miradas disciplinarias para construir un saber interdisciplinario.

    Por otra parte, nos parece, que una idea interdisciplinaria slo es posible crearla a partir de la experiencia. Con ella se ex-presa un sentido de construccin a partir de los pliegues de los saberes disciplinarios. Los dispositivos de intervencin operan a partir de un campo de anlisis siempre provisorio. Estos se construyen a partir del no saber que se impone cuando nos en-frentamos con algn aspecto de la realidad, en la prctica profe-sional. Un dispositivo condensa entonces, una complementarie-dad multirreferencial (Perrs, 1997), de diversas nociones que lo configuran, pero no se legitima por su doctrina, sus saberes o el nmero de disciplinas intervinientes. Se legitima por las apertu-ras que ofrece a lo posible.

    Intervenir en el sentido del cuidado humano requiere una perspectiva interdisciplinaria, ya que desborda los lmites disci-plinarios.

    Anlisis de la implicacin

    El trabajar sobre el cuidado, requiere como dijimos antes, un anlisis permanente de la implicacin, este concepto que

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    proviene del anlisis institucional lo hemos incorporado en las prcticas docentes.

    Desde la figura del taller, en los dispositivos grupales apunta-mos a construir una didctica de la implicacin. (Conde 2007). Para iniciar a los estudiantes en la investigacin ha sido fun-damental disponer de dispositivos pedaggicos grupales que brinden un espacio colectivo para el anlisis de la implicacin. En este sentido, pensando en el recorrido realizado en la tarea docente, fueron las reflexiones realizadas en estos dispositivos grupales y el trabajo sobre la implicacin del ejercicio profesio-nal, lo que desemboc en la investigacin en torno a los pro-cesos de exclusin social y sus consecuencias en la prctica de la psicologa y de los psiclogos. En particular, cabe sealar la investigacin sobre la insercin de los psiclogos en el sistema educativo.

    Aprendizaje grupal y matriz social de la actitud psicolgica

    El aprendizaje del cuidado humano requiere el trnsito por dispositivos grupales de formacin.

    La propuesta de grupos de formacin tiene mltiples refe-rentes histricos y tericos que no corresponde abordar aqu. S vale la pena sealar por su pertinencia para la formacin en torno a los cuidados, que junto con la interdisciplina, el an-lisis de la implicacin y el pasaje por prcticas profesionales tuteladas, el aprendizaje grupal es central para desarrollar una actitud psicolgica y trabajar la sntesis entre un paradigma de la conservacin que asla (individuo-palabra-pasado) y un para-digma del cambio (grupo-accin-futuro), de la transformacin y el aprendizaje (Moffat, 2007). La alternancia de ambos solo es posible en los dispositivos grupales y colectivos.

    El Plan de formacin de psiclogos, desde 1988, dispone de un ciclo de talleres que se propone a los estudiantes en forma obligatoria y que acompaa los cinco ciclos de cursada. En mi

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    trabajo docente he participado desde la fundacin de los talleres de primero (1988) y quinto (1995).

    Como profesor adjunto, actualmente soy responsable del equipo docente que implementa los talleres de quinto ciclo y coordino la pasanta El taller y el trabajo grupal que, desde el 2006, se instrumenta con estudiantes que realizan un trabajo de campo en las formaciones grupales de taller de primer ciclo. Estudiantes que desean formarse en la docencia universitaria y en la coordinacin de talleres.

    De lo anterior surge que en la Facultad de Psicologa existe una larga experiencia en privilegiar el aprendizaje grupal.

    Entendemos que la matriz de identidad de cada sujeto la constituyen las formaciones grupales por las que transita, desde la familia en adelante. Como seala Moffat (2007:7), uno no puede singularizarse si no es en un grupo. Confrontarse con otros como hacemos en esta mesa es lo que pueda darnos la verdadera dimensin de quienes somos. Ese conocimiento de s es una herramienta fundamental para la futura prctica profesio-nal y para trabajar en el sentido del cuidado humano.

    La Facultad de Psicologa toma ncleos de problemticas sig-nificativos en los diferentes momentos de la formacin. Al ingre-sar se propone como eje trabajar las expectativas y fantasas en torno a la enseanza universitaria, el trabajo de los psiclogos y la psicologa. En segundo se insiste sobre las nociones de salud y enfermedad y en tercero sobre los modelos identificatorios. En todas los Servicios universitarios se ofrecen modelos de identifi-cacin que son incorporados por los estudiantes, por lo mismo se trata de darles visibilidad y problematizarlos en los talleres. En los ltimos aos, con la insercin en servicios y pasantas, se profundizan las reflexiones en torno a la tica que atraviesa prcticas preprofesionales tuteladas. En el ltimo ao del grado (quinto ciclo) se propone trabajar sobre el egreso, la identidad profesional y la insercin laboral.

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    En la pasanta El taller y el trabajo grupal la prctica de la observacin y la coordinacin de grupos de estudiantes, intensi-fican el aprendizaje de una actitud psicolgica, que entendemos imprescindible, para la intervencin desde la psicologa con esta concepcin del cuidado humano que levantamos.

    En todos los talleres se contribuye a desarrollar los atributos que integran lo que llamamos la actitud psicolgica. Esto es par-te del aprendizaje, desarrollar los siguientes componentes: a) la capacidad de escucha o de resonancia: dejarse penetrar por el discurso del grupo y generar un espacio interior de anlisis para tomar distancia de lo que se est diciendo, b) la discriminacin: tener la capacidad de alternancia, de identificar los lugares y posiciones que ocupan los integrantes del grupo y saber qu se siente en esa posicin o rol, c) la continencia: capacidad de comprender, elaborar las ansiedades propias y percibir la de los dems, d) el descentramiento de la propia necesidad: aprender a posponer los deseos propios y desarrollar cierta tolerancia a la frustracin, e) la capacidad de integracin: aprender a proble-matizar las situaciones y no caer en los dilemas o en discursos totalizantes, buscando los sentidos posibles de las acciones y las diferentes teoras y tcnicas que se incorporan durante la forma-cin, f) la capacidad ldica y el sentido del humor: hacer ciencia y ser psiclogos o psiclogas es un juego serio y creativo que slo es posible si aprendemos jugando con imgenes internas y externas y a rerse a pesar de la intensidad de los afectos en juego, g) la capacidad de dudar y de tener desconfianza de si mismo: no encerrarse en lo que se sabe, en las certezas y pro-mover la crtica y la autocrtica. Mtodo clnico

    Otro aspecto de la formacin que contribuye a crear una slida caja de herramientas para aprender a cuidar desde la psi-cologa, lo constituye el mtodo clnico.

    En la formacin de psiclogos tenemos una tradicin que proviene de la psicologa social que inaugura Pichon Rivire. El trabajo con grupos e instituciones fue continuado luego por

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    Jos Bleger y hasta nuestros das por Alfredo Moffat. Sin olvi-darnos de estos autores, el aporte que desde la dcada de 1960 realiz Fernando Ulloa ha sido fundamental para la formacin de psiclogos.

    El mtodo clnico en Uruguay es tomado por diversas reas y servicios de la psicologa universitaria. Vctor Giorgi (2006), en un trabajo sobre la produccin de subjetividad en la exclusin seala que el mtodo clnico en la praxis de los equipos que tra-bajan con poblaciones de excluidos promueve el autocuidado en la medida que los cuatro momentos (ver, sentir, pensar y actuar) que propone Ulloa nos permiten abordar la complejidad de las situaciones as como la autocrtica permanente.

    A los aportes de Ulloa para la docencia en los talleres, hemos incorporado la reflexin de Claudine Blanchard en torno a la relacin con el saber y su distincin entre el enfoque clnico y el enfoque pedaggico en la formacin universitaria.

    Dice Blanchard: La relacin con el saber, es un proceso de produccin de saber para pensar y para actuar. Un proceso que pone en juego a un sujeto que desea en dimensiones conscientes e inconscientes, con sus inhibiciones y sus momentos creadores. Un sujeto que no solo est sujeto sino que es autor de su propio ser. Tratamos de comprender la articulacin de este sujeto que desea saber, o no saber, con dimensiones grupales o sociales.

    En los talleres hemos descrito las caractersticas que nos lle-van a afirmar que estos espacios constituyen dispositivos pe-daggicos que promueven el enfoque clnico en la medida que docentes y estudiantes se modifican juntos en el marco de una situacin de implicacin. (Frechero, Conde, Grieco: 2000). La intervencin del docente se realiza a partir de una comprensin profunda de la situacin educativa concreta y las instancias de aprendizaje deben propiciar un proceso de autorregulacin en los estudiantes.

    En este sentido, desde el lugar de los estudiantes entonces, ser sujetos de la accin implica establecer un vnculo creativo

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    con el mundo, apropiarse de la realidad vivida para transformar-la y transformarse. Esto se logra incluyendo como aprendizaje, los obstculos y ansiedades emergentes debido a la desestructu-racin de lo previo, de lo ya posedo y conocido, integrando la palabra, el sentir y el hacer.

    A modo de primera sntesis, de lo expresado hasta aqu surge que:

    No existe en psicologa una perspectiva nica en torno alcuidado humano, permaneciendo en un terreno de descuido terico.

    Lasdemandasalaspsicologasyalospsiclogosseactivancuando los cuidados han sido fallidos por alguna razn.

    Elencargosocialsobreelcuidadohumanoesunanalizadorde las inequidades en las relaciones de gnero en el mundo de lo privado.

    Lanaturalezadelcuidadohumanoessecundariaalacondi-cin de inacabamiento del ser humano.

    Loanterioresunacondicinuniversalperoenlaactualidadpodemos observar innumerables ejemplos de ausencia de cuidado que precipitan en procesos de exclusin social. Ana-lizador de un proyecto poltico de autoinstitucionalizacin de la sociedad que pone en tensin los saberes disciplinarios.

    Elencargosocialalasdisciplinasimplcitoenlasdemandasde intervencin en torno a los cuidados requiere un anlisis permanente de la implicacin para no quedar inmersos en procesos de exclusin social.

    Laspolticaspblicasqueintentanavanzarentornoalains-titucionalizacin de nuevos derechos de ciudadana se con-frontan con la situacin de precarizacin de los vnculos y de las redes sociales y con el agotamiento de los sistemas clsicos de proteccin social basados en el trabajo.

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    Lapsicologa,desdeunaconcepcindesaludmentalydes-de una tica de la transformacin, dispone de dispositivos pedaggicos grupales que permiten incorporar una actitud psicolgica y un mtodo clnico para operar sobre la realidad. En lo epistemolgico la complementariedad multirreferencial y en el campo de intervencin el trabajo interdisciplinario son herramientas imprescindibles. Del mismo modo, las metodo-logas relativas a la Investigacin Accin Participativa, en el mbito comunitario, nos garantizan un abordaje adecuado desde la perspectiva del cuidado humano.

    Sin duda el dilogo con otras disciplinas fortalecer desde la diferencia, la produccin de saber para seguir aprendiendo el arte de cuidar.

  • Bibliografa

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    Qu es para ti el cuidado humano?

    Ante la consigna: Te invitamos a que ex-preses (en forma annima) con palabras y/o dibujos qu es para ti el cuidado humano,

    asistentes a la Mesa Debate plantearon:

    Cuidado de uno mismo pero tambin del resto, del entorno, de la naturaleza. Cuidado exterior e interior del ser humano. Lo realizamos como una necesidad, pero que nos produce bienestar, pla-cer, goce. Necesidad de ser cuidado.

    Amar, dar y pro-teger la vida, facilitar, desa-rrollar.

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    Cuidar es acompaar, ayudar y en algunas profesiones es el eje de su esencia. El cuidado se brinda a toda per-sona enfer-ma o sana potenciando sus aptitudes.

    Es defender la dignidad, es escuchar, es tratar de entender la mirada, es mirar hacia fuera y hacia adentro de uno mismo. Es escuchar y atender los pedidos que se ven pero tambin los secretos. Es cuidar del entorno, los afectos, es cuidar la carne pero tambin el () Es sentirte que vas en un ca-mino donde a pesar de las vicisitudes uno puede salir indemne, cuidar y ser cuidado.

    Dignidad y respeto.

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    Cuidar no es ahogar. Indefensos. El otro. Cuidar la diferencia. Cmo cuidar si no fuimos cuida-dos? Sostn. Cuidarnos. Cuidar es escuchar. Humanidad. Necesitamos ser cuidados. Transfor-macin. Curar/cuco/curita/cuna/Curitiba es algo ms que una ciudad.

    El poder mantener el bienestar de la comunidad desde un aporte de igualdad de partes, buscando propiciar la autonoma de todos los integrantes del grupo.

    Cuidar es dar apoyo para que las personas resuel-van los problemas para satisfacer sus necesidades bsicas en forma adecuada a las circunstancias y progresivamente, haciendo por l lo que no est en condiciones de autocuidarse.

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    Considero que el cuidado humano debe integrar-se en lo personal, social, laboral y profesional des-de la ms tierna infancia. Debe ser culturalmente enseado y aprendido. El amor es un sentimiento estructurante y fomentador del desarrollo de las mximas potencialidades de un individuo, como tal, como parte integrante de una familia y de una comunidad. Se debe aportar siempre al de-sarrollo integral y al bienestar integral, o sea bio-psico-social. Para cuidar hay que querer cuidarse. De esa manera podremos llevar a cabo los distin-tos aspectos de nuestras vidas con armona, con satisfaccin y tambin con plenitud. Se debe construir desde el na-c im ien to , pr imero a nivel fa-miliar (o por lo me-nos es lo deseable) , en la evolu-cin a nivel social.

    Servicio, cooperacin, sentimiento, compromiso, actualizacin.

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    Si el cuidado se construye el desafo es ampliar esa construccin a los que diariamente lo hacen. No solo los tcnicos y profesionales.

    Valor social, colectivo, arte.

    El autocuidado es quererse, tener en cuenta las necesidades propias y las de los dems. Esta ins-tancia forma parte del cuidado humano.

    No me queda claro realmente qu es el cuidado humano. Se debe a que lo pienso de () Cuidado como forma de control, o incluso control como forma de cuidado. Controlo al nio para que no se haga dao, lo cuido. Pero tambin cuido ante una enfermedad, cuido a alguien que dice algo extrao o se comporta de forma muy activa, lo cui-do o lo controlo? Por otro lado, si es un joven exclui-do, lo cuido o lo contro-lo?

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    Como tambin nosotras/os como cuidadores ejer-cemos violencia sobre las personas a las que en teora deberamos cuidar.

    Ej: Equipo de salud sobre las mujeres embaraza-das en esa etapa tan importante que es el traer un ser humano a este mundo.

    Creo que el cuidado humano debe darse en todo momento de la vida. Cuando decimos cuidado humano nos viene a la cabeza personas enfer-mas. Creo que el cuidado humano es una actitud que debe darse en todo momento de la vida y del desarrollo. No solo en determinado momento.

    El cuidado humano? Es la prctica (prctica en la perspectiva kantiana, no denominamos prc-tica a cualquier ocupacin, sino a la realizacin de un fin pensando; as Kant articula prctica y teora) de ensear, de ensearnos entre todos/as a ser(todos/as debemos cuidarnos) seres humanos con el deber y el derecho de ser felices.

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    salud, deporte, afecto, dignidad, calidad de vida, bienestar, capital social.

    El cuidado humano es el acompaamiento, algo del orden de la proteccin, el sostn. Si lo dibuja-ra pondra unas manos.

    Salud, bienestar social, estar en acuerdo con todo lo que lo rodea tanto sociedad como el medio am-biente, al bienestar se llega llevando a cabo un buen cuidado humano.

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    Creo que el cuidado humano es sobre todo tratar con respeto al otro y de forma tica. Teniendo en cuenta como profesionales y como seres huma-nos tambin, que nosotros producimos un cam-bio en el otro.

    Cuidado: son todas las actividades que se realizan por parte de una persona para elevar su bienes-tar psico-bio-social. Con respecto a cuidados hu-manos seran esas actividades desempeadas por distintas personas y orientadas al paciente en el caso de las disciplinas mdicas y de enfermera.

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