Paul Celan - El Meridiano

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    13-Jun-2015

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El meridiano1 Discurso a propsito de la concesin del premio Georg Bchner Darmstadt, 22 de octubre de 19602. Seoras y seores: El arte es, ustedes lo recuerdan3, un ser marionetesco, ymbico-pentpodo, y esta propiedad est refrendada tambin mitolgicamente por la alusin a Pigmalin y su creatura falto de hijos. Bajo tal especie, constituye el objeto de una conversacin, que tiene lugar en un cuarto, no, pues, en la Conserjera, una conversacin que, esto lo suponemos, podra ser proseguida sin fin si nada interviniese. Pero algo interviene. El arte viene otra vez. Viene otra vez en otro poema de Georg Bchner, en el "Woyzeck", entre otras annimas gentes y si se me permite llevar por esta senda una expresin de Moritz Heimann4 acuada a propsito de "La muerte de Dantn" bajo una todava "ms lvida luz de tormenta". El mismo arte vuelve, tambin en este tiempo enteramente otro, a aparecer abiertamente, presentado por un pregonero de feria, ya no referible, como durante aquella conversacin, a la "ardiente", "bullente" y "radiante" creacin, sino al lado de la creatura y de la "nada" que "lleva puesta" esa creatura, el arte aparece esta vez en figura simiesca, pero es el mismo, al punto lo hemos reconocido por su "casaca y sus calzas".5 Y viene tambin el arte con un tercer poema de Bchner a nosotros, con "Leoncio y Lena", aqu ya no se puede reconocer tiempo ni iluminacin, pues estamos "en fuga hacia el Paraso", "todos los relojes y calendarios" deben ser prontamente "destrozados", o bien "prohibidos", pero poco antes son exhibidas "dos personas de ambos sexos", "dos autmatas famosos en todo el mundo han llegado", y un hombre, que a propsito de s mismo proclama que l es "acaso el tercero y ms notable de ambos", nos insta, "en tono estridente", a admirar lo que tenemos ante los ojos: "Nada ms que arte y mecanismo, nada ms que cubierta de cartn y relojera!"6 El arte aparece aqu con mayor cortejo que hasta ahora, pero, y salta a la vista, est entre sus similares, es el mismo arte: el arte que ya conocemos. Valerio, se es slo otro nombre para el pregonero.7 El arte, seoras y seores, es tambin, con todo lo que le pertenece y lo que habr de aadrsele, un problema, y uno, como se ve, susceptible de transformacin, de vida tenaz y prolongada, es decir, eterna. Un problema que permite a un mortal, Camille, y a uno que slo puede ser comprendido a partir de su muerte, Dantn, hilvanar palabras y palabras unas tras otras. Del arte se puede hablar con fcil abundancia.

Pero, cuando se habla del arte, nunca falta alguien que est presente y... en verdad no escucha. De manera ms exacta: alguien que escucha y aguza el odo y observa... y luego no sabe de qu se hablaba. Pero que escucha al que habla, que lo "ve hablar", que ha percibido habla y figura, y tambin, a la vez quin podra, aqu, en el dominio de este poema, ponerlo en duda?, y tambin, a la vez, aliento, es decir, direccin y destino. Esa es, ustedes lo saben desde hace rato, pues ella, que tantas veces es citada y no por azar, viene a ustedes con cada nuevo ao sa es Lucile.8 Lo que ha intervenido durante la conversacin se abre paso sin miramientos, llega con nosotros a la Plaza de la Revolucin, "arriban las carretas y se detienen". Los pasajeros estn all, en nmero total, Dantn, Camille, los otros. Todos ellos, aqu tambin, tienen palabras, palabras ricas en arte, que profieren persuasivamente, Bchner slo necesita aqu citar de vez en vez, se habla del ir-juntos-a-la-muerte, Fabre hasta quisiera morir "doblemente", cada uno est a la altura, slo un par de voces, "algunas" annimas "voces", encuentran que todo esto "ya sucedi una vez y es aburrido". Y aqu, donde todo toca a su fin, en los largos instantes en que Camille no, l no, no l mismo, sino uno que ha llegado en la carreta, en que este Camille muere teatralmente casi querra uno decir: ymbicamente una muerte que slo dos escenas despus, por una palabra ajena a l y que le es tan prxima, podemos sentir como la suya, cuando alrededor de Camille el pathos y la sentenciosidad afirman el triunfo del "mueco" y los "hilos", all est Lucile, la ciega para el arte, la misma Lucile para quien el lenguaje tiene algo personal y perceptible, una vez ms, con su repentino "Viva el Rey!"9 Despus de todas las palabras habladas en la tribuna (es el cadalso) qu palabra! Es la contra-palabra, es la palabra que rompe el "hilo", la palabra que ya no se inclina ante los "mirones y los caballitos de gala de la historia"10, es un acto de libertad. Es un paso. Por cierto, se lo escucha y puede que esto no sea ninguna casualidad, en vista de lo que ahora, hoy, por tanto, oso decir sobre ello, se lo escucha, de buenas a primeras, como una convicta adhesin al ancien rgime. Pero aqu no se honra permtanle ustedes destacar esto expresamente a uno que creci tambin con los escritos de Piotr Kropotkin y Gustav Landauer11, aqu no se rinde homenaje a ninguna monarqua y a ningn ayer que merezca ser conservado. Se rinde homenaje aqu a la majestad de lo absurdo que da testimonio de la presencia de lo humano. Esto, seoras y seores, no tiene ningn nombre fijo de una vez por todas, pero creo que es... la poesa. "ah, el arte!" Me qued suspendido, ya lo ven ustedes, de esta frase de Camille. Se puede, estoy enteramente consciente de ello, leer esta frase de una manera u otra, se le puede poner diversos acentos: el agudo de hoy, el grave de lo histrico tambin de lo histrico-literario, el circunflejo signo extensivo de lo eterno. Pongo no me queda otra eleccin, pongo el agudo.

El arte "ah, el arte": ste posee, junto a su capacidad de transformacin, tambin el don de la ubicuidad: tambin se lo puede volver a encontrar en el "Lenz"12, tambin aqu me permito enfatizarlo, tal como en la "Muerte de Dantn", a manera de episodio. "En la sobremesa Lenz estaba otra vez de buen humor: se habl de literatura, se hallaba en su dominio..." "...El sentimiento de que todo lo creado posee vida est por encima de esas dos cosas, y es el nico criterio en asuntos de arte..."13 Aqu he solamente entresacado dos frases, mi mala conciencia con respecto al acento grave me prohbe no llamar la atencin de ustedes sobre esto enseguida, este pasaje tiene, ms que todos los otros, relevancia histrico-literaria, se lo debe saber leer en conjunto con la ya citada conversacin en la "Muerte de Dantn", aqu la concepcin esttica de Bchner encuentra su expresin, desde aqu se llega, abandonando el fragmento sobre Lenz de Bchner, a Reinhold Lenz. el autor de las "Observaciones sobre el teatro", y ms all de ste, es decir, del Lenz histrico, aun ms lejos, atrs, al literariamente tan prdigo Elargissez l'Art de Mercier, este pasaje abre perspectivas, aqu est el naturalismo, aqu est anticipado Gerhart Hauptmann, aqu tambin han de buscarse y hallarse las races sociales y polticas de la poesa de Bchner.14 Seoras y seores, el que yo no deje sin mencin aquello, tranquiliza, en verdad, aunque slo pasajeramente, mi conciencia, pero tambin les muestra a ustedes, y con esto intranquiliza mi conciencia de nuevo, les muestra a ustedes que no llego a desembarazarme de algo que parece estar estrechamente relacionado con el arte. Lo busco tambin aqu, en el "Lenz", me permito llamarles la atencin al respecto. Lenz, o sea, Bchner, tiene, "ah, el arte", palabras muy despreciativas para el "idealismo" y sus "muecos de madera". Les contrapone, y aqu siguen las inolvidables lneas sobre la "vida de lo nfimo", las "palpitaciones", las "insinuaciones", la "mmica sutilsima, apenas perceptible",15 les contrapone lo natural y creatrico. Y esta concepcin del arte la ilustra l de la mano de una experiencia: "Cuando ayer ascend, bordeando el valle, vi sentadas sobre una piedra a dos muchachas: una se enlazaba el cabello, la otra la ayudaba; y caa la dorada cabellera, y un rostro grave y plido, y sin embargo tan joven, y el vestido negro, y la otra afanada tan meticulosamente. Los cuadros ms bellos, ms ntimos de la vieja escuela alemana apenas pueden dar un atisbo de todo eso. Uno quisiera ser a veces una cabeza de Medusa, para poder convertir en piedra a un grupo as, y llamar a las gentes."16 Seoras y seores, atiendan ustedes, por favor: "Uno quisiera ser una cabeza de Medusa", para... aferrar lo natural como lo natural por medio del arte! Uno quisiera no significa aqu, por cierto: yo quisiera. Este es un salirse de lo humano, un aventurarse fuera en un dominio vuelto hacia lo humano, y extraador el mismo en que la figura simiesca, los autmatas y, por lo tanto. ...ay, tambin el arte, parecen estar en casa.

No habla as el Lenz histrico, as habla el Lenz de Bchner, aqu hemos escuchado la voz de Bchner: el arte preserva para l, tambin aqu, algo extraador. Seoras y seores, he puesto el acento agudo: lo mismo que a m no quiero ocultarles a ustedes que he tenido, con esta pregunta por el arte y por la poesa una pregunta entre otras preguntas. que con esta pregunta he tenido que ir a Bchner por propia iniciativa, aunque no a pleno arbitrio, para buscar la suya. Pero ya ven ustedes: el "tono estridente" de Valerio, cada vez que hace su aparicin el arte, no se ha de pasar por alto. Estas son, y ciertamente la voz de Bchner me impulsa a esta conjetura, antiguas y antiqusimas extraezas. Que hoy me detenga en esto con semejante obstinacin est quizs en el aire en el aire que tenemos que respirar. No hay acaso as tengo que preguntar ahora, no hay en Georg Bchner, en el poeta de la creatura, un cuestionamiento, quiz slo a medias audible, a medias consciente, pero no por ello menos radical o, por eso mismo, precisamente, radical en el sentido ms propio, un cuestionamiento del arte, desde esta direccin? Un cuestionamiento al cual tiene que volver toda poesa de hoy, si quiere seguir preguntando? En otras palabras, las cuales se saltan algunas cosas: hemos de partir, como acontece hoy en muchas partes, del arte como de algo dado y que tiene que presuponerse acondicionadamente, debemos, para expresarlo con toda concrecin, pensar digamos hasta las ltimas consecuencias a Mallarm, ante todo? Me he anticipado, me he adelantado no lo suficiente, lo s, vuelvo al "Lenz" de Bchner, al episdico dilogo, pues, que se mantuvo "de sobremesa" y en el cual Lenz "estuvo de buen humor". Lenz ha hablado largamente, "ya sonriente, ya serio". Y ahora, despus que el dilogo ha terminado, se dice de l, y, por tanto, de aqul que se ocupa de las cuestiones del arte, pero al mismo tiempo, tambin, del artista Lenz: "Se haba olvidado completamente de s mismo." Pienso en Lucile, al leer esto: leo: l, l mismo.17 Quien tiene el arte en la mira y en la mente, se estoy aqu en la narracin sobre Lenz, se est olvidado de s. El arte procura lejana del Yo. El arte exige aqu, en una determinada direccin, una determinada distancia, un determinado camino. Y la poesa? La poesa, que tiene que andar, con todo, el camino del arte? Entonces aqu estara dado efectivamente el camino hacia la cabeza de Medusa y hacia el autmata! No busco ahora una salida, slo sigo preguntando, en la misma direccin, y, as lo creo, tambin en la direccin dada por el fragmento sobre Lenz. Quizs slo pregunto, quizs camina la poesa, como el arte, con un Yo olvidado de s, hacia eso extraador y ajeno, y se pone pero dnde?, pero en qu lugar?, pero con qu?, pero cmo qu? otra vez en libertad? Entonces sera el arte el camino que la poesa tendra que recorrer ni menos, ni ms.

Lo s, hay otros caminos, ms cortos. Pero tambin la poesa se nos adelanta a veces. La posie, elle aussi, brle nos tapes.18 Dejo al olvidado de s, al que se ocupa del arte, al artista. En Lucile cre encontrarme con la poesa, y Lucile percibe el habla como figura y direccin y aliento: busco, tambin aqu, en este poema de Bchner, lo mismo, busco a Lenz mismo, lo busco como persona, busco su figura: por mor del lugar de la poesa, por mor de la liberacin, por mor del paso. El Lenz de Bchner, seoras y seores, qued como fragmento. Debemos indagar al Lenz histrico para enterarnos de la direccin que tuvo esta existencia? "Su existencia era para l una carga necesaria. As iba viviendo..." Aqu se interrumpe la narracin.19 Pero la poesa intenta, como Lucile, ver la figura en su direccin, la poesa se adelanta. Sabemos hacia dnde va viviendo, cmo va viviendo hacia all. "La muerte", se lee en una obra aparecida en 1909 sobre Jakob Michael Reinhold Lenz viene de la pluma de un docente moscovita, de nombre M. N. Rosanov, "la muerte como redentora no se hizo esperar largamente. En la noche del 23 al 24 de mayo de 1792 fue encontrado Lenz, exnime, en una de las calles de Mosc. Fue sepultado a costas de un noble. Su ltima morada permaneci desconocida." As haba ido viviendo hacia all. El: el verdadero, el Lenz de Bchner, la figura bchneriana, la persona, que pudimos percibir en la primera pgina de la narracin, el que "anduvo el 20 de enero por la montaa",20 l no el artista ni el que se ocupaba con cuestiones del arte, l como un Yo. Encontramos tal vez ahora el lugar en que estaba lo ajeno, el lugar en que la persona pudo liberarse, como un Yo enajenado? Encontramos un lugar semejante, un semejante paso? "...slo se le haca incmodo a veces no poder andar de cabeza." Este es l, Lenz. Este es, creo yo, l y su paso, l y su "Viva el rey".21 ...slo se le haca incmodo a veces no poder andar de cabeza." Quien anda de cabeza, seoras y seores, quien anda de cabeza tiene e1 cielo como abismo bajo s. Seoras y seores, hoy es cosa de todos los das reprocharle a la poesa su oscuridad. Permtanme ustedes, en este sitio y sin rodeos pero es que no hay algo aqu que se ha abierto abruptamente?, permtanme ustedes citar aqu una sentencia de Pascal, una sentencia que he ledo hace algn tiempo en Len Chestov: "Ne nous reprochez pas le manque de clart puisque nous

en faisons profession!"22 Esto es, creo yo, si no la oscuridad congnita, en todo caso la que le sobreviene a la poesa, por mor de un encuentro, desde una lejana o ajenidad acaso proyectada por ella misma.

Pero tal vez hay, y en una misma y nica direccin, dos clases de ajenidad una al lado de la otra, estrechamente. Lenz es decir, Bchner anduvo aqu un paso ms que Lucile. Su "Viva el Rey" ya no es una palabra, es un enmudecimiento terrible, le corta a l y tambin a nosotros el aliento y la palabra. Poesa: eso puede significar un cambio de aliento. 23 Quin sabe, quiz la poesa recorre el camino tambin el camino del arte por mor de un cambio de aliento semejante? Quiz logre ella, puesto que lo ajeno, es decir, el abismo y la cabeza de Medusa, el abismo y los autmatas, parecen estar, s, en una direccin, quiz logre ella aqu discernir entre ajeno y ajeno, tal vez aqu precisamente se atrofie la cabeza de Medusa, tal vez aqu precisamente fracasen los autmatas por este nico breve instante? Tal vez aqu, con el yo con el yo enajenado, liberado aqu y de esta manera, tal vez aqu se libere tambin un Otro? Quizs el poema a partir de all es l mismo... y puede, entonces, de este modo carente de arte, libre de arte, andar sus otros caminos, y, entonces, tambin los caminos del arte andarlos una y otra vez? Quizs. Quizs sea lcito decir que en cada poema queda inscrito su "20 de enero"?24 Quizs lo nuevo en los poemas que hoy se escriben sea precisamente esto: que aqu se intenta, de la manera ms clara, permanecer en el pensativo recuerdo25 de tales datas? Pero no trazamos todos la escritura de nuestros destinos a partir de tales datas? Y hacia qu datas seguimos escribindonos? Pero si el poema habla! Permanece en el recuerdo pensativo de sus datas, pero habla. Ciertamente, siempre habla nicamente por propia cuenta de la cosa que le es propia, personalsima. Pero pienso y este pensamiento apenas puede sorprender a ustedes ahora, pienso que desde siempre pertenece a las esperanzas del poema hablar precisamente de este modo tambin por cuenta de la cosa ajena no, esta palabra no puedo emplearla ms, hablar precisamente de este modo por la cosa de un Otro quin sabe, quizs por la cosa de un totalmente Otro. Este "quin sabe", al que me veo arribar ahora, es lo nico que por mi cuenta puedo aadir, tambin hoy y aqu, a las antiguas esperanzas.

Quizs, as tengo que decirme ahora, quizs hasta es pensable un mutuo encuentro de este "totalmente Otro" me valgo aqu del socorro de un consabido giro con un "otro" no demasiado lejano, un "otro" muy cercano pensable siempre y nuevamente. El poema se demora o porfa en espera una palabra que ha de ser referida a la creatura en tales pensamientos. Nadie puede decir cuan largamente la pausa de aliento el esperar y el pensamiento perdurar todava. Lo "clere", que desde siempre estuvo "afuera", ha ganado en aceleracin; el poema lo sabe, pero se dirige impertrritamente a ese "Otro", que l piensa como algo alcanzable, algo que ha de ser puesto en libertad, vacante acaso, y, a la vez, vuelto digamos: como Lucile hacia l, hacia el poema. Ciertamente, el poema el poema hoy muestra, y esto tiene que ver, creo yo, pero slo indirectamente, con las dificultades que no han de ser menospreciadas de la eleccin de las palabras, con la cada ms rpida de la sintaxis o con el sentido ms despierto para la elipsis, el poema muestra, esto es inconfundible, una fuerte proclividad al enmudecimiento. Se afirma permtanme ustedes, despus de tantas formulaciones extremas, tambin sta, ahora, el poema se afirma en el borde de s mismo, se llama y se trae de vuelta, para poder persistir, incesantemente, desde su Ya-no-ms a su Siempre-todava. Pero este Siempre-todava del poema slo puede ser un hablar. No, por tanto, lenguaje a secas, y tampoco, es presumible, "correspondencia" casada en la palabra, sino habla actualizada, puesta en libertad bajo el signo de una individuacin ciertamente radical, pero que permanece advertida, al mismo tiempo, de los lmites que le estn trazados por el lenguaje, de las posibilidades que le estn abiertas por el lenguaje. Pero este Siempre-todava del poema slo puede encontrarse en el poema del que no olvida que habla bajo el ngulo de inclinacin de su existir, el ngulo de inclinacin de su creaturidad. Entonces el poema sera todava ms ntidamente que hasta ahora lenguaje, vuelto figura, de un individuo solo y, en su ser ms ntimo, presente y presencia. El poema es solitario. Es solitario y est en camino. Quien lo escribe, le permanece entregado. Pero no est el poema, por eso mismo, y as, pues, ya aqu, en el encuentro en el misterio del encuentro? El poema quiere ir hacia un Otro, necesita a ese Otro, necesita un enfrente. Lo busca, se profiere en pos suya. Cada cosa, cada ser humano es para el poema, que se endereza a lo Otro, una figura de ese Otro. La atencin que el poema trata de dedicarle a todo lo que sale a su encuentro, su ms agudo sentido para el detalle, para el contorno, la estructura, el color, pero tambin para las

"palpitaciones" y las "insinuaciones", todo eso no es, creo yo, ningn logro del ojo que compite (o concurre) con aparatos que da a da son ms perfectos, es ms bien una concentracin que permanece memoriosa de todas nuestras datas. La atencin permtanme ustedes citar aqu, del ensayo sobre Kafka de Walter Benjamn, una frase de Malebranche, "la atencin es la oracin natural del alma."26 El poema se convierte bajo qu condiciones! en poema de uno que percibe que todava sigue percibiendo, vuelto hacia lo que aparece, que interroga e interpela a esto que aparece; se convierte en dilogo a menudo es un dilogo desesperado. Slo en el espacio de este dilogo se constituye lo interpelado, se rene en torno al Yo que lo interpela y lo nombra. Pero en este presente lo interpelado y que, a travs del nombrar, ha llegado a ser, por decirlo as, T, trae consigo su ser otro. An en el aqu y ahora del poema el poema mismo siempre tiene, pues, nicamente este presente nico, irrepetible, puntual, an en esta inmediatez y cercana deja que hable, con l, lo que a lo Otro es lo ms propio: su tiempo. Nosotros, cuando hablamos as con las cosas, insistimos siempre en la pregunta por su procedencia y su destino: una pregunta "que permanece abierta", "que no llega a ningn trmino", que seala hacia lo abierto y vaco y libre estamos bien lejos, afuera. El poema busca, creo yo, tambin este lugar. El poema? El poema con sus imgenes y tropos? Seoras y seores, de qu hablo, entonces, propiamente, cuando hablo, desde esta direccin, con estas palabras, del poema no, de el poema? Hablo, pues, del poema que no hay! El poema absoluto no, esto ciertamente no hay, no puede haberlo! Pero bien hay, con cada poema real, hay, con el poema menos pretencioso, esta pregunta inevitable, esta pretensin inaudita. Y qu seran entonces las imgenes? Lo percibido y por percibir por nica vez, siempre de nuevo por nica vez y slo ahora y slo aqu. Y el poema sera, por lo tanto, el lugar en que todos los tropos y metforas quieren ser conducidas ad absurdum. Exploracin de topos? Desde luego! Pero a la luz de lo que ha de ser explorado: a la luz de la u-topa. Y el hombre? Y la creatura?

En esta luz. Qu preguntas! Qu demandas! Es tiempo de revirar. Seoras y seores, estoy al final estoy de nuevo al comienzo. largissez l'Art! Esta pregunta viene a nosotros con su antigua, con su nueva, inquietante, extraeza. Fui con ella a Bchner he credo volver a encontrarla all. Tena tambin preparada una respuesta, una contrapalabra "luciliana", quera oponer algo, estar all con mi contradiccin: Ampliar el arte? No. Sino que anda con tu arte a tu estrechez ms propia. Y ponte en libertad. Yo he, tambin aqu, en presencia de ustedes, andado este camino. Fue un crculo. El arte, y, entonces, la cabeza de Medusa tambin, el mecanismo, los autmatas, lo extraador y tan difcil de discernir, acaso, por ltimo, no ms que una ajenidad el arte sigue viviendo. Dos veces, con la frase de Lucile "Viva el Rey", y cuando bajo Lenz se abri el cielo como abismo, pareci estar all el cambio de aliento. Quiz tambin, cuando trat de hacer rumbo hacia aquello lejano y ocupable, que finalmente slo se hizo visible en la figura de Lucile. Y una vez habamos arribado tambin, desde la atencin dedicada a las cosas y a la creatura, en la cercana de algo abierto y libre. Y por ltimo en la cercana de la utopa. La poesa, seoras y seores : esta declaracin de infinitud de aquello que es pura mortalidad y puro balde! Seoras y seores, permtanme ustedes, puesto que de nuevo estoy en el comienzo, volver a preguntar una vez ms, en toda brevedad y desde otra direccin, por lo mismo. Seoras y seores, hace algunos aos escrib una pequea cuarteta sta: "Voces desde el camino de la ortiga: / Ven sobre tus manos hacia nosotros. / Quien solitario est con la lmpara, / no tiene ms que su mano para leer."27 Y hace un ao, en recuerdo de un fallido encuentro en Engadina, llev al papel una pequea historia, en la cual hice andar a un hombre "como Lenz" por la montaa.28 Haba trazado la escritura de mi destino, lo mismo una vez que la otra, desde un "20 de enero", desde mi "20 de enero". Me encontr... conmigo mismo.

Se anda, entonces, cuando se piensa en poemas, se anda con poemas por tales caminos? Son estos caminos slo caminos en crculo, rodeos de ti a ti? Pero son tambin, a la vez, entre tantos otros caminos, caminos por los cuales el lenguaje adquiere voz, son encuentros, caminos de una voz a un T que percibe, caminos creaturales, proyectos de existencia acaso, un anticipado enviarse hacia s mismo, en busca de s mismo... Una suerte de regreso al hogar. Seoras y seores, llego al final llego, con el agudo que tena que poner, al final de... "Leoncio y Lena". Y aqu, en las ltimas dos palabras de este poema, tengo que andar prevenido. Tengo que cuidarme, como Karl Emil Franzos, el editor de aquella "Primera Edicin Crtica Completa de las Obras y Manuscritos Pstumos de Georg Bchner", que apareci hace ochenta y un aos en Sauerlnder, en Frankfurt am Main, tengo que cuidarme de no leer, como mi coterrneo, aqu reencontrado, Karl Emil Franzos,29 el commode, que ahora se usa, como un "venidero"!30 Y no obstante: no hay precisamente en Leoncio y Lena esas comillas que invisiblemente le sonren a las palabras, que tal vez no quieren ser entendidas como patitas de ganso, sino, ms bien, como orejitas de liebre, vale decir, pues, como algo no del todo impvido que escucha ms all de uno mismo y de las palabras?31 Desde aqu, desde el "commode", por tanto, pero tambin a la luz de la utopa, emprendo ahora exploracin de topos: Busco la regin desde la cual vienen Reinhold Lenz y Karl Emil Franzos, que me salieron al encuentro de camino ac, y en Georg Bchner. Busco tambin, puesto que estoy de nuevo donde empec, el lugar de mi propia procedencia. Busco todo eso, es cierto, con dedo muy impreciso, porque inquieto, sobre el mapa sobre un mapa infantil, como inmediatamente debo confesar. Ninguno de estos lugares puede encontrarse, no los hay, pero yo s donde tendra, sobre todo ahora, que haberlos, y... encuentro algo! Seoras y seores, encuentro algo que me consuela tambin un poco de haber andado en presencia de ustedes este imposible camino, este camino de lo imposible. Hallo lo que vincula y, como el poema, conduce al encuentro. Hallo algo como el lenguaje inmaterial, pero terreno, terrestre, algo en forma de crculo, que vuelve sobre s a travs de ambos polos, y de modo ms jovial que, al hacerlo, cruza incluso los trpicos, los tropos: hallo... un meridiano. Con ustedes y Georg Bchner y el pas de Hesse he credo volver a rozarlo ahora mismo.

Notas1

El texto ha sido tomado de la edicin de las obras completas de Celan en cinco volmenes preparada por Beda Alemann y Stefan Reichert: Gesammelte Werke, Dritter Band (vol. III), Gedichte III/ Prosa /Reden, Frankfurt/M: Suhrkamp, 1986, pp. 185-202. Se han conservado todas las peculiaridades grficas del original: los hiatos entre apartados, los guiones, las comillas, las cursivas, que han sido todas ellas cuidadosamente administradas por el autor.2

El premio fue instituido por la Academia Alemana de Lengua y Literatura para honrar en vida a los principales creadores literarios de la lengua alemana. La Academia era presidida a la sazn por el novelista Hermann Kasack. La laudatio fue pronunciada por la poeta Marie Luise Kaschnitz. Bchner (1813-1837), que permaneci largamente ignorado, es considerado como uno de los ms grandes escritores de Alemania. Dos dramas (Dantons Tod y Woyzeck), una comedia (Leonce und Lena), una breve narracin (Lenz), traducciones, fragmentos y cartas forman su legado literario.3

Respetando lo que es de rigor, pero tambin extrayendo de esto la mejor ocasin para reflexiones radicales de potica, el discurso de Celan est poblado de referencias a las obras de Bchner. En determinados sitios, y para mejor comprensin de lo dicho, reproduciremos los pasajes correspondientes, para cuya traduccin tomamos como base la edicin histricocrtica de las obras de Bchner preparada y comentada por Werner R. Lehmann: Smtliche Werke und Briefe, Bd. I, Hamburg: Chr. Wegner Verlag, s/f. El pasaje de La Muerte de Dantn que sirve de base a este comienzo irnicamente evocativo e interpelativo se reproduce ms abajo, en la nota 8.4

Heimann (1868-1925) fue un escritor y ensayista judo-alemn de significacin secundaria. En su calidad de lector de la Editorial Fischer, promovi a escritores jvenes de talento.5

Tercer cuadro de Woyzeck; un pregonero anuncia, en el frontis de una taberna: "Seores! Seores mos! Vean ustedes la creatura, tal como Dios la hizo, nada, una pura nada. Vean ustedes ahora el arte, camina derechito y tiene casaca y tiene calzas, y lleva un sable! Ho! Saluda, pues! As, as, barn. Besa, besa!" G. Bchner, op. cit., p. 411 (tomado de la "versin para lectura y puesta en escena"). - Tercer Acto, tercera Escena de Leoncio y Lena, parlamento de Valerio: "Pero en verdad yo quera anunciarle a la elevada y respetable compaa que han llegado dos autmatas famosos en todo el mundo, y que yo soy quiz el tercero y ms notable de ambos, con tal que verdaderamente supiera quin soy yo, y de ello no habra que asombrarse, por lo dems, puesto que ni yo mismo s lo que digo, y ni siquiera s que no lo s, as que es altamente probable que slo se me permita hablar as, y en realidad no son ms que hueros cilindros y fuelles de viento los que dicen todo esto." Y sigue, "con tono estridente": "Vean ustedes, seoras y seores, dos personas de ambos sexos, un hombrecito y una mujercita, un caballero y una dama! Nada ms que arte y mecanismo, nada ms que cubierta de cartn y relojera! G. Bchner, op. cit., p. 131.

7 8

Valerio, bufn y criado de Leoncio, es personaje principal de Leoncio y Lena. El pasaje aludido de La Muerte de Dantn se encuentra en el Segundo Acto, Cuadro Tercero, que transcurre, como ha dicho Celan, en un cuarto, y no en la Conserjera, donde los dantonistas condenados, a la espera de ser ejecutados, intercambian efusiones cargadas de pathos y pretensin; estn all Dantn, Camille Desmoulins y Lucile, su mujer: "Camille. Os digo, que si no reciben todo en copias de madera, con etiquetas de teatros, de conciertos y exposiciones, no tienen ojos ni odos para nada. Talla uno cualquiera una marioneta a la que se le ven los hilos con que la zamarrean y las coyunturas le crujen a cada paso en pentmetros ymbicos, y qu carcter, qu consecuencia! Coge uno un sentimiento al menudeo, una sentencia, un concepto, y le pone levita y pantalones, le pergea pies y manos, le pintarrajea la cara y deja que la cosa vaya mortificndose a lo largo de tres actos, hasta que se despose al final o se mate de un tiro, y qu ideal! Alguno perpetra una pera que reproduce los vaivenes y zozobras del espritu humano igual que una cachimba de agua los trinos del ruiseor, y ah, el arte! Llevad a la gente fuera del teatro, a la calle, y ay, qu msera realidad! Olvidan a su Dios por culpa de sus malos copistas. De la creacin, que a cada instante vuelve a procrearse, ardiente, bullente y radiante, en torno a ellos y en ellos mismos, no escuchan ni ven ninguna cosa. Van al teatro, leen poesas y novelas, remedan las muecas en sus rostros, y de las creaturas de Dios dicen: qu triviales! Los griegos saban lo que estaban diciendo al contar que la estatua de Pigmalin haba cobrado vida, pero no haba tenido hijos. Dantn. Y los artistas, tratando a la naturaleza como haca David, que en septiembre, cuando de la prisin de la Forc arrojaban a la calle los cuerpos agnicos de los que all mataron, los dibujaba a sangre fra, diciendo: capturo los ltimos tiritones de la vida en estos malvados. Llaman a Dantn desde afuera. Camille. Y t qu dices, Lucile? Lucile. Yo, nada. Me gusta tanto verte hablar. Camille. Y me escuchas tambin? Lucile. Ay, s, desde luego. Camille. No tengo razn? Y sabes tambin qu cosa he dicho? Lucile. No, la verdad, no." G. Bchner, op. cit., p. 37 s.9

Escena final de La muerte de Dantn:

"Lucile aparece y se sienta en las gradas de la guillotina. Me siento en tu regazo, silencioso ngel de la muerte. Canta. Hay un segador llamado muerte, Dios supremo le dio el poder. Y t, amado lecho, que acunaste a mi Camille hasta dormir, que ahogaste a mi Camille bajo tus rosas. T, campana fnebre, que lo llevaste al sepulcro cantando con tu dulce lengua. Canta. Cientos de miles y de miles, innumerables Que slo caen al golpe seco de la hoz. Aparece una patrulla. Un ciudadano. Quin va? Lucile. Que viva el rey!

Ciudadano. En el nombre de la Repblica. La guardia la rodea y se la lleva." Op. cit., p. 75. "'La frase se encuentra en una carta de Bchner a su novia Wilhelmine Jaegle, escrita en noviembre de 1833, cuando trabajaba en La muerte de Dantn.11

Como es bien sabido, Kropotkin (1842-1921) y Landauer (nacido en 1870) son nombres venerados de la tradicin del anarquismo. La adhesin del anciano prncipe a la Revolucin Rusa qued estril; como Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Landauer, intelectual judo, fue ejecutado horrorosamente por los verdugos que aplastaron la revolucin comunista de Baviera, en 1919. En la Czernowitz natal, Celan haba participado, cuando adolescente, en un grupo juvenil anti-fascista de orientacin marxista, que distribua una publicacin mimeografiada bajo el ttulo Estudiante Rojo. 12 Breve narracin sobre la estada del vehemente poeta Jakob Michael Reinhold Lenz en un pueblo de los Vosgos. Lenz (1751-1792), contemporneo de Goethe, perteneci al Sturm und Drang y fue autor de unas Observaciones sobre el teatro que Bchner conoca bien, y a las que Celan aludir dentro de poco. Hipersensible y frgil, sus das acabaron en la locura.13

El pasaje referido es el siguiente: "En la sobremesa, Lenz estaba otra vez de buen humor: se habl de literatura, se hallaba en su dominio; el periodo idealista empezaba entonces, Kaufmann era su adherente, Lenz contradeca con vehemencia. Afirmaba: Los poetas de los que se dice que reproducen la realidad, no tienen ni la ms mnima idea de ello; pero son siempre ms tolerables que los que quieren transfigurar la realidad. Afirmaba: el buen Dios ha hecho el mundo como debe ser, y nosotros no podemos garabatear algo mejor, nuestro nico afn debe ser imitar un poquito su creacin. En todo exijo vida, posibilidad de existencia, y con eso basta; no tenemos que preguntar despus si es bonito o si es feo; el sentimiento de que todo lo creado posee vida est por encima de esas dos cosas, y es el nico criterio en asuntos de arte." G. Bchner, op. cit., p. 86.14

Louis Sbastien Mercier (1740-1814) fue autor de novelas y obras dramticas. Su Tableau de Pars, un fresco de hbitos y costumbres de la poca, suele considerarse como su trabajo principal. Sin embargo, el Essai sur l'art dramatique, publicado en 1773, ocupa un lugar propio, de gran significacin para la historia de las concepciones literarias: all Mercier debate contra el clacisismo, y formula principios afines a los del romanticismo venidero. La obsolescencia de su obra no ha desdibujado el prestigio de la divisa que cita Celan, tomada como eptome del Ensayo mencionado. Hauptmann (1862-1946), Premio Nobel en 1912, dramaturgo y novelista, es el principal representante del naturalismo alemn.15

"Se quieren all figuras ideales, pero todo lo que de ello he visto son muecos de madera. Este idealismo es el desprecio ms ignominioso de la naturaleza humana. Hgase una vez el intento, y embbase uno en la vida de lo nfimo y reprodzcala, en las palpitaciones, las insinuaciones, en toda la mmica sutilsima, apenas perceptible..." G. Bchner, op. cit., p. 87.16 17

G. Bchner, op. cit., p. 87.

El texto contina, al cabo de la extensa perorata esttica de Lenz: "De este modo sigui hablando, se le escuchaba, rozaba muchas cosas, de tanto discurso se haba puesto colorado, y, ya sonriente, ya serio, meca los rubios rizos. Se haba olvidado completamente de s mismo." Op. cit., p. 88.18

"La poesa, tambin ella, quema nuestras etapas".

19

Op. cit., p. 101. "So lebte er hin dice la ltima frase, y Celan acenta el adverbio de lugar hin, insistiendo en su sentido direccional, de destino. Es la frase con la cual se inicia la narracin. Celan se atiene a la expresin dialectal suaba "Jnner", en vez de "Januar", para "enero". Se recordar el poema Tbingen, Jnner, en La rosa de nadie, esencial para considerar las relaciones de la poesa celaniana con Hlderlin. 21 "No senta cansancio alguno, slo se le haca incmodo a veces no poder andar de cabeza": la anotacin se encuentra en la primera pgina del Lenz (op. cit.. p. 79).22 20

La cita se encuentra en el libro de Chestov (1866-1938) Le Pouvoir des Clefs (Pars, 1928), p. xxxvii.23

"Atemwende": esta expresin decisiva para la potica celaniana anticipa el ttulo de un libro que ser publicado en 1967.24

Este "20 de enero" no slo alude a la narracin de Bchner y al desdichado Lenz. La fecha se oscurece como abismo, porque fue en ese da del ao 1942 que se determin, en la conferencia de Wannsee, con el concurso de Heydrich, Eichmann y otros, la "Solucin Final" que sell la suerte de millones de judos.25

"...solcher Daten eingedenk zu bleiben." Parafraseo "eingedenk" con "pensativo recuerdo", para sugerir la alusin al pensar (Denken) que est contenida en el vocablo alemn. En el comienzo de la Alocucin con motivo de la recepcin del Premio de Literatura de la Ciudad Hansetica Libre de Bremen (del 26 de enero de 1958), Celan hace referencia a ste y otros trminos emparentados a propsito del vnculo entre Denken y Danken ("agraceder")..26

La cita se encuentra al final del tercer acpite del ensayo de Benjamn, que, bajo el ttulo "El hombrecito jorobado", termina hablando del fundamento comn del pueblo alemn y del pueblo judo. Benjamn apunta: "Si Kafka no ha rezado y esto no podemos saberlo, le era propio hasta el punto ms alto lo que Malebranche llama la oracin natural del alma la atencin. Y en ella ha incluido l, como los santos en sus oraciones, a toda creatura." (W. Benjamn, "Franz Kafka. Zur zehnten Wiederkehr seines Todestages", en Gesammelte Schriften, ed. Tiedemann y Schweppenhuser, Bd. II-2, Frankfurt/M: Suhrkamp. 1991. p. 432.)27

Segunda seccin del poema que abre Reja del habla: "Stimmen vom Nesselweg her: // Komm auf den Handen zu uns. / Wer mit der Lampe allein ist, / hat nur die Hand, draus zu lesen." P. Celan, Sprachgitter, Frankfurt/M: Fischer, 1961, p. 7 (Ges. \\erke. I. p. 147). En el original del discurso, tal como se reproduce arriba, el segundo verso aparece en cursiva: el poema lleva en cursiva la palabra "voces".28

El relato a que se refiere Celan es la Conversacin en la montaa (Gesprch im Gebirg), escrito en 1959 y publicado por primera vez en la Neue Rundschau, 7 1 ( 1 960), Cuaderno 2, pp. 199-202. Narra el encuentro entre dos judos, el "pequeo" y el "grande", cuya charla desamparada agudiza su ajenidad en medio de la esplndida y silenciosa naturaleza que los rodea. Motivo de esta pieza fue un fallido encuentro fallido "no por accidente", al decir del propio Celancon Theodor Wiesengrund Adorno en Sils-Maria, la "patria" de Zaratustra. Adorno (el "judo grande") haba declarado en 1955 que escribir poemas despus de Auschwitz era una acto brbaro. Algunos supusieron que esta famosa aseveracin aluda entre lneas a la Fuga de la muerte de Celan, lo cual es poco probable.

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Franzos (1848-1904), escritor judo que favoreca la integracin con la cultura alemana, naci y creci en Czernowitz, la ciudad de la cual Celan es oriundo.30

Leoncio y Lena termina con esta arenga exasperada de Valerio: "Y yo ser ministro de Estado, y se promulgar un decreto por el cual los que se procuren callos en las manos sern puestos bajo tutela, el que trabaje hasta enfermarse podr ser castigado como criminal, cualquiera que se ufane de comer su propio pan ganndoselo con el sudor de su frente ser declarado loco y peligroso para la sociedad humana, y luego nos tenderemos a la sombra y rogaremos a Dios que nos d macarrones, melones e higos, gargantas musicales, cuerpos de factura clsica y una cmoda religin!" G. Bchner. op. cit., p. 134. La letra embrollada de Bchner hizo que Franzos conjeturase que "las dos ltimas palabras del poema" hablaban de una "religin futura" ("eine kommende Religin"}, pero todo el sentido de la obra y la ndole del personaje imponen la lectura de "kommode": el uso de esta palabra tomada a prstamo del francs tena a tales alturas sus buenos aos en el idioma alemn.31

Celan est chanceando con la palabra Gnsefbchen: es la imagen juguetona con la que el nio que aprende las convenciones grficas, en alemn, es introducido al uso de las comillas, que por sus marcas semejan esas patitas, cuando se trata de citaciones o de apodos y de formas alusivas, imprecisas e inciertas, a menudo irnicas, de nominacin.