Nueva Revista - De Lo Bello Hermoso a Lo Hermoso Siniestro

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    05-Jan-2016

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De Lo Bello Hermoso a Lo Hermoso Siniestro

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    Artculo

    De lo bello hermoso a lo hermoso siniestro

    por Andrs Barba[1]Novelista, ensayista, traductor, guionista y fotgrafo espaol

    Publicado en |Arte[2] |Arte[2] |esttica[3] |narrativa[4] |novela[5]Junio 1999 - Nueva Revista nmero 063 [6]Autor: ver ficha completa [7] ms artculos de este autorABSTRACT

    En un panorama narrativo como el nuestro, en el que las variables son tan diversas, tan decididamente contrapuestas, hablar de esttica (de paradigma comn, por tanto) podra interpretarse como una presuntuosidad por poco perdonable. Sin embargo, y aun a exprensas de los estragos que han causado ya por una parte la exaltacion de la juventud como valor inapelable y, por otra, el encumbramiento irracional de lo nuevo por lo nuevo, es lo que el autor se propone hacer a continuacin.ARTCULOResumen:

    En un panorama narrativo como el nuestro, en el que las variables son tan diversas, tan decididamente contrapuestas, hablar de esttica (de paradigma comn, por tanto) podra interpretarse como una presuntuosidad por poco perdonable. Sin embargo, y aun a exprensas de los estragos que han causado ya por una parte la exaltacion de la juventud como valor inapelable y, por otra, el encumbramiento irracional de lo nuevo por lo nuevo, es lo que el autor se propone hacer a continuacin.Autor(es): Andrs Barba [1]UNA LISTA DE LAS DIFERENCIAS entre los planteamientos de unos y de otros sera casio tanto ms absurda como una simple nmina de obras y autores reseables, pero una mirada detenida sobre los nuevos creadores (y sobre los que sin serlo tanto por cronologa lo son por desconocimiento) nos desvelar que la primera caraterstica comn es la supremaca del yo como perspectiva narradora. Se asombraba un conocido crtico literario tras la publicacion de la antologa Pginas amarillas (tal vez el intento ms notable hasta la fecha de reunir, en un solo volumen, las ltimas tendencias narrativas) de que de los ms de veinte relatos que componen el libro slo aparecieran dos en los que la voz narradora no fuese la primera persona. Como es de suponer, primera persona significa confidencialidad, cercana,

  • tratamiento emotivo del tiempo, subjetividad implcita (pacto, confabulacin, juego, llmelo equis), valoracin de los acontencimientos, mayor facilidad para lograr la identificacin y, en algunos casos (sin duda los menos reseables), autobiografismos de teleserie.El hecho es que volvemos al o y al placer de la historia bien contada en un tratamiento de la narrativa que en ocasiones se acerca a la lrica (La lluvia amarilla de Llamazares), al testimonio vivencial (Las mscaras del hroe de De Prada), a la memoria retrospectiva (Las bailarinas muertas de Soler), al diario, al gnero epistolar, al flujo de conciencia (Lo peor de todo de Loriga) y que es consciente de su devenir esencialmente promiscuo, posmoderno (perdn), y de la muerte de los gneros en estado puro (El agente provocador de Gimferrer).

    TODO ES ARTE?

    Nuestra narrativa, por decirlo de algn modo, est frente a la esfinge plantendose su paradoja del escptico (nada es verdad menos mi peticin de principio, menos la premisa nada es verdad). Desengaados de la democracia artstica y de la opinin engaosa de que toda expresin artstica es buena por ser humana (cuando, en realidad, lo respetable no son las opiniones sino las personas que opinan), por fin nos hacemos conscientes de que el todo es arte est tan slo a un paso milimtrico del nada es arte.

    Cada vez ms lejana parece la figura del escritor filsofo y de la mal llamada novela de tesis. Nuestros escritores postulam, por contra, un tratamiento de la narrativa que sea consciente de sus territorios estrictamente fabuladores. Afirmar que el escritor, con esta opcin, se menosprecia, supondra un desconocimiento absoluto no slo de la esencia del creador sino tambin de la del hombre. Nadie escribe para s mismo, nadie vive al margen de la interpretacin de su obra (los escritores que afirman lo contrario siempre me han recordado a un seor carilargo que ha perdido su ltimo tren) porque la obra de arte no slo nace del egocentrismo edl que la ejecuta sino que adems est hambrienta de aceptacin.Ensame tu biblioteca y te dir quin eres podramos afirmar manipulando el refrn, o dime las causas y te dir los efectos, ms an cuando las causas o influencias ms reconocidas por todos tienen nombre como Cervantes, Kafka o Camus, es decir, maestros en el arte de imaginar y grandsimos contadores de historias para los que la literatura no es al cabo ms que el artificio del que cuenta cosas sonadas y bien escritas- El narrador de hoy no se distingue tanto por intento de creacin de un microcosmos propio (quiz el fin de milenio nos ha hecho menos presuntuosos), sino por una vuelta al tratamiento de la palabra como autntica materia de arte, de descolocamiento o sorpresa.

    DE LO BELLO A LO SINIESTRO

    La clave est en que la bsqueda de lo bello ha dejado paso a la bsqueda de lo sorprendente, de lo siniestro. Maana en la batalla piensa en m de Matas es una novela paradigmtica en este sentido. El descologamiento, la sorpresa ante lo aceptado pero imprevisible, la historia entendida no como un proyecto global y meditado sino como sucesin de acontecimientos (el espejo de Stendhal), las repercusiones de un acto que se pretenda futil en un principio y acaba siendo determinante (Juegos de la edad tarda de Landero), son elementos que configuran y determinan esta esttica, mal entendida como nueva, tan antigua como el simple acto de contar una historia. Junto al desinters por las estructuras narrativas

  • complejas o experimentables (aun con excepciones notables como El mapa de las aguas de Garca Galiano), la tendencia general muestra tambin el auge de la novela corta y del relato. Una novela de un autor joven espaol de ms de trescientas pginas es casi una rara avis en nuestras libreras. Algo que, por otra parte, se contradice con el hecho de que estn haciendo su agosto editoriales espaolas con la publicacin de obras monumentales de autores extranjeros.De la misma manera que, refirindonos a la novela, decamos que se ha perdido el inters por la estructura o al menos por el hecho de hacerla evidente, en el caso de la narrativa breve cada vez con ms habituales los libros de cuentos con un plan definido y comn, ya sea por la dislocacin de una historia-marco (Obabakoak de Atxaga) o por tono gneral de los relatos (La gran novela sobre Barcelona de Pmies). Temas recurrentes son tambien la reelaboracin en clave distinta de historias conocidas (El porqu de las cosas de Monz), la indefinicin de la voz narradora (Un enano espaol se suicida en Las Vegas de Casavella) y, en cuanto al tono, la irona, el humor y la concisin.

    El paso de lo bello hermoso a lo hermoso siniestro o sorprendente trae consigo tambin la insisitencia en el tema del vrtigo. No encuentran herederos nuestros nietos de Henry James (Pombo, Guelbenzu), cuyos postulados se basan en el estudio del xtasis, es decir, de la contemplacin. Uno de los mejores calificativos que parece poder recibir una novela hoy en da es del dinmica, y esto se debe a que se ha perdido el inters por el anlisis, por el deslumbramiento de lo pequeo-ordinario, y se ha enfatizado esta bsqueda en el tema de lo cambiante, de lo que sorprende a cada paso, de la historia ingeniosa de un regreso que a veces escoge como modelo la novela de aprendizaje de estilo norteamericano (Nunca le des la mano a un pistolero zurdo de Benjamn Prado), y otras la introspeccin de la figura polticamente incorrecta (Beatriz y los cuerpos celestes de Etxeverra), o el puro regodeo en lo sencillamente desagradable (Mensaka de Maas).No existe una narrativa especficamente joven ni por temtica ni por parmetros estticos. Si algo parece definirlos planteamientos jvenes es sencillamente la sencillez de estilo y una relativa parquedad en recursos sintcticos. El auge, por otro lado, del orientalismo y la oferta informtica son, no debemos olvidarlo, factores importantes que han determinado la perspectiva de una generacin formada literariamente por el cine en una medida considerable y que ha provocado que casi sea error comn medir, con parmetros flmicos, la validez de un productoque poco o nada tiene que ver con el celuloide.

    El fin de siglo que nos ha tocado vivir no se diferencia tanto, en lo que a los autores jvenes se refiere, del inmediatamente pretrito. Hasto, desencanto, literatura como evasion, el tema del paraso artificial (la moda que casi ha creado un gnero de novelas que tratan el tema de la droga), desorientacin con respecto a los intereses vitales, la extincin casi absoluta de la figura del escritor comprometido socialmente (contrapuesta, resulta extrao, al rabioso furor solidario), escepticismo religioso, desprecio de las verdades universales, preferencia por el protagonista que vive una vida poco convencional... En fin, que nos hemos cocinado ya nuestro propio mal du sicle, y deberemos empezar a engullirlo en breve si nadie lo remedia.

    UN SOPLO DE AIRE FRESCO

    Por otra parte, si desconfiamos, como deca Machado (o mejor Mairena, que es ms real) de sos que precisamente por parecer que estn de vuelta de todo no han ido a ninguna parte,

  • tenemos un panorama narrativo, bastante alentador. La saga Copegui, De Prada, Casavella, De Toro (y un buen etctera que no cito aqu por una sencilla razn de espacio), promete, porque puede prometer, un soplo de aire fresco para nuestra narrativa de fin de siglo, y es que el escritor, por serlo, no slo debe aspirar a artista (con lo que ya podra romperse los molares ms de uno) sino tambin a intelectual. sa es la nica alternativa posible a un futuro de fuegos vacuos y lucecitas de feria.Otros soportes de lectura: PDF [8] | | e-book recomendar

    Sobre el autor

    [1]

    Andrs Barba [1]Autor: ver ficha completa [7] ms artculos de este autorURL: http://www.nuevarevista.net/articulos/de-lo-bello-hermoso-lo-hermoso-siniestro

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