MEMENTO - HORROR VACUI

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    08-Apr-2016

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algunos pensamientos

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  • Lucha contra el monstruo de la angustia

    Ddalo me condujo al camino

    consciente de mi inerte conciencia

    separ la parte competente

    sumerg mis miedos sin atino.

    Cabeza de brujo, lengua de serpiente

    sonriente me miraba entristecido

    sorbiendo y bebiendo mis rencores

    pensando que alguna vez me ha querido.

    Sangre, sudor y coraza

    migajas de una astucia aventurera

    perpetua esa luz incandescente

    que en tu trquea de silencio te amordaza.

    Succiona todo el jugo con la pulpa

    supura de mi cuerpo sentimiento

    lamentando el pasado equivocado

  • entregndome al l con toda culpa.

    Djame! intento incorporarme

    peleo me desato de sus riendas

    no ayuda aunque parece mano amiga

    su monstruo es quin me da agotamiento.

    Sus garras, son las que no entiendo

    su socorro su sosiego antes de tiempo

    su manera de mirarme presumida

    su cara de alerta, medio ida.

    No sabe, no conoce, no comprende

    la vida es una extraa letana

    ser libre te dispersa hacia la vida

    atarse no te creas que desprende.

    Una vez sugerida mi ingenua pasanta,

    confiada en su traje carnavalesco

  • observando estupefacta lo grotesco

    de su insana y psima irona,

    prometi desligarme de mis sombras

    maltratando todo aquello que era mo

    comprob que sin lo nuestro es baldo

    sacrificar el piar de las alondras.

    Innegociable es ese trato, mrchese!

    sucumbo, me flagelo, me suicido

    antes de verme sumergida en su camino

    gritar con valenta hasta que cese.

    Y aunque duela todo esto es pasajero

    ya no sabe que el temor inquieta al dbil,

    que triviales son las penas exhibidas

    a este corazn sangrante de condenas?

    Alzar mi alma entre dos puos!

  • Sacar mis fuerzas a lo alto!

    Llorar contenta tantas dichas

    y vers que en todo esto he ganado!

    El eco de la ausencia

    Me sito, blancas las paredes

    escondrijo hostil, albo enemigo

    que me asla solo conmigo

    a enredarme entre sus redes,

    cun acerbo es este lienzo

    contornendome cruel muralla

    que como sombra me avasalla

    dando ingreso al ruin comienzo.

    Penetro al tnel de lo mnimo

    abandonada en la estepa canalla,

    inicio una cerril batalla

    contra el ente annimo;

    sigilosa me aproximo,

    sagaz cosmos de mutismo,

    perverso hurao apresado

    hecho de arena y limo.

    Indmito de estrategias

  • intento someterle a la pregunta,

    ignorado como un mesas,

    pleno de respuestas vacas.

    No desea rendirse al reparo

    de explicarme la fosca envolvente

    suena bribn y demente

    dejarme frente al fatal desamparo.

    Quin gobierna este barco

    estancado entre peascos,

    quin guarda desde la proa

    el trecho bravo y adusto?

    Lleno de espesa calgine

    la ayuda es remota,

    toda existencia fenecida

    cuando la cruel vorgine.

    Todo arrebatado, todo ido,

    ngrima entre mis entraas

    despojada de toda compaa

    abro camino en su maraa.

    Libere a su squito, digo,

    regalando la coyuntura de la charla,

  • ponga claramente por escrito

    un cortejo para amarla.

    Ateste este agro devastado,

    este humus infrtil por condenas

    por lo yermo de sus poemas

    que nunca fueron recitados.

    No acibare el intercambio

    perdurando lo exiguo

    en esta sociedad turbamulta

    que a veces se echa en falta.

    Estas cuatro paredes opresivas,

    invisibles a su mirada,

    se edifican con sus cimientos

    de ceguedad desmadrada.

    Propone Usted monje cartujo

    de villana jugarreta,

    contagiarme de ese influjo

    convertirme a anacoreta?

    Reniego discrepante, me rehso

    intenta con ese abuso

    exhumar la consonancia,

  • clausurar mi desconfianza?

    Su puerilidad como barullero

    con nimiedades insustanciales

    se niegan a decir te quiero

    entre personajes reales!!

    Sepltese basilisco sospechoso

    sulteme a m las fieras,

    ver que esta vez, de veras

    el trmino no ser azaroso.

    Domar a los faunos

    fecundos de la natura,

    desterrar a los beduinos

    de esta desrtica envoltura,

    escrudiar la huellas,

    los surcos divinos de una mano,

    el clido arrope humano

    obviando toda querella.

    punzar el estafermo de la poquedad

    con las lanzas del contacto

    dando cauce verdadero al acto

    de su bito y su pravedad!!

    Y as famosa vastedad

  • me excarcelo de la nada,

    el gento como deidad

    mis garras sobre su espalda.

    El remedio incluye sociedad

    familia, amor, amigos;

    Hoy te dejo, te suprimo

    impertinente soledad.

    Entrada a la cueva del olvido

    Desde el intrpido nido de mis lgrimas,

    fij mi vista hacia lo ms lejano

    recuperando trayectorias y nimas ,

    monda entre recuerdos mundanos.

    La niebla, la espesura, la selva,

    esa funesta orbe tremulante

    que contagiada por la umbra de Minerva

    me acarrea al averno de mi mente.

    Me anega de hojarasca putrefacta,

    asume mi destino decadente,

    escrudia el fango con las palmas

    buscando la llave emergente.

  • Voltea la puerta con cancel,

    desvaro entre un aire herrumbroso

    deseando llegar a ese gozo

    del recuerdo como parte de mi ser.

    Desciendo al azaroso interior

    la reina de lides sombra, me mira.

    La cueva cada vez ms fra

    encoge en su puo mi pavor.

    Lucho, me retuerzo con locura

    Desdichado el ogro del olvido

    que despeja acertando con bravura

    todo rastro dichoso que he vivido!!

    Me congoja su dominio reinante,

    su opulencia esquemtica de la vida,

    cobijado cruelmente en lo bruno

    te empuja perpetuo hacia las ruinas.

    La quimera me envuelve en llamas!

    me dibuja con rupestres ramas,

    me ensea la hoguera de mis das

    en que una vez en pecado me miraba.

    Intento despertarme de la oquedad

  • colmada de toros en jindama,

    que golpean como la infausta soledad

    y se exaspera asechando mi cama.

    Pesadillas, hechizos y turba,

    endgenos en mi corazn abierto

    que merma como un muerto

    esperando nudo las cenizas.

    Todo sueo, todo deseo, todo anhelo

    desaparece en la fatdica bruma,

    Dnde est la venturosa remembranza?,

    Quin escribe hoy con esa pluma?

    Devulvame usted seor todo aquello

    que una vez rob a la alegra

    perpetuando paso a paso lo bello

    haciendo del amor profeca.

    Solo quiero ensoar ternura

    sacar de la nada meloda,

    Cmo puede decirme con altura

    que eso son solo mentiras!?

    Usted que edifica sobre el miedo

  • ese arcano mundo vetusto,

    jugando con el ser humano

    al recreo infinito de lo fausto,

    no supone que es la mente creadora

    quin dirige las carrozas cenicientas,

    quin agarra las riendas con braveza

    y quien manda como emperadora?

    brame las rejas de su mazmorra,

    no intento pedirle permiso,

    libreme del cruel suplicio

    de astuta hiel de zorra!

    Ya no altera mi sino prstino

    con atroces fbulas ilusorias,

    ya flaquea su sdico tino

    no acierta con vileza mis memorias.

    Sus lgidos dardos van volando

    como aves migratorias,

    mis sueos se colmarn

    de bienandanzas e historias.

    Y as, inhumada en la fosa de la espera

    persigno los rosarios de mi dios,

    recuerdo los momentos en que vos

  • me rescatas de esta aciaga guerra.

    Ya todo ensueo es claro y ureo,

    me incorporo presto en mi cama,

    el juego resulta congruo y etreo,

    soy yo quin mueve todas las damas.

    Retorno a la imaginacin, que no es locura

    Dado el angelical canto,

    el incgnito merodeado

    en los jardines encantados

    por el deleitoso aroma,

    en el solapado bosque

    pintado de cobalto,

    verde el llano frondoso

    sin parpadeo que lo ofusque;

    se dispersa toda criatura

    que dio a la hermosura

    ese toque distante,

    un hueco de observacin.

    Principados recnditos

    de dubitativa especie

    se arropan bajo la felpa

    de un cielo azul inaudito.

  • Una escalera en caracol

    penetra en espiral

    en los bucles de mis sesos

    sonando en si bemol.

    E imagino, fantaseo

    trovadores traviesos

    con estrofas armnicas

    calando mis huesos,

    trasgos entre coliseos

    retozndose en jubileo

    sobre quidos fulgentes

    de velocidad suprema.

    Pero de repente, lavazas,

    fatuas mezclas inmundas

    inundan mis edenes fraguados

    en mi alczar ms orondo.

    Un repeluzno terrenal

    compartido con lo abstracto,

    absorto ante el impacto

    de la argamasa realidad.

    Se dislocan los orfeones,

  • sisean increpantes los bufones,

    disonantes quedan las rondallas,

    reducida y anulada su cadencia.

    -Quin anda ah?- me digo

    dando voces a mi ombligo,

    temo haber exterminado

    a mis refulgentes colonos.

    Eclipsado aquel vulgo

    de tecnicolor cromatismo

    acoge rpido un vuelco

    se entromete en un pillo abismo.

    Pcaro y bellaco truhn

    que hizo de este feudo laberintos

    y a la reina Mneme secuestr

    burlando a mis dioses extintos.

    Molde un arquetipo vesnico

    de un narcisismo satnico

    con efugios inciertos

    sobre sbanas color Corinto.

    Vagabundos tomando esquinas,

    ambulantes sin direccin,

  • sobre el limbo la razn

    iba dando tumbos sin sino.

    Descansaban jamelgos sin trotes,

    rocinantes enfurecidos

    como un cuento de la Mancha

    sin su Sancho y su Quijote.

    Admirado "loco lindo"

    cabalga sobre los llanos

    de un paraso imaginado

    en busca de la dulce amada.

    Porqu carezco del don

    de ese hroe espaol

    que, como sacado de un guiol,

    dirige todos su hilos?

    Sorbiendo esta inflexin,

    confuso y alterado,

    neurtico e ido,

    maquinando la solucin,

    me concentro, inspiro

    busco mi nimbo envolvente,

    un refugio que me oriente

    a la huda evasiva.

  • Entorno mis lunas pestaeantes,

    tal como los vea antes

    a mis ojos, ahora tumbas

    de visiones an veladas.

    Llego a un pacto, un asenso

    con mi ego paranoico,

    empuando el glido acero

    me nombro hidalgo caballero!

    Este enigma esotrico,

    resuelto todo tormento,

    ya es pasado anecdtico

    en mi incompleto memento.

    Anclados en el viento

    soportan los molinos,

    recobro mi bitcora

    y a mis viejos inquilinos.