Logored - Septiembre 2013

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    02-Jan-2016

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  • Dijo alguna vez el genial Karl Jspers que todo hombre termi-nar siendo tal hombre, en fun-

    cin de la causa que abrace en su vida. Y esto podemos hacerlo ex-tensivo tambin a los grupos y co-munidades. Porque la causa da identidad al que la abraza y ste, le da rea-lidad a la causa. Hace diez aos se iniciaron las ac-tividades del CLAE UCA, asu-miendo el compromiso de promo-ver y profundizar los aportes de Viktor Frankl a la comprensin del hombre. La tarea fue sostenida con entusiasmo y fidelidad al pen-samiento de uno de los ms gran-des pensadores del siglo 20, gene-rador de una verdadera revolucin en el mundo psi y en el mbito del humanismo en general. La his-toria de los congresos organiza-dos, va marcando el rumbo y el ritmo del trabajo realizado: Salven al hombre, Un mundo para todos, Educacin, familia y salud y El sentido como herramienta Planteamos la necesidad de reac-cionar ante un cierto positivismo que deshumaniza la realidad humana (Salven al hombre). Luego propusimos repensar un mundo inclusivo que sea acogedor de todos, ms all de las diferen-cias personales (Un mundo para todos). Continuamos con la inquietud de favorecer mbitos propicios para l a r e a l i z a c i n p e r s o n a l (Educacin, familia y salud), y sugerimos reflexionar sobre la ne-cesidad de priorizar la bsqueda

    EDITORIAL

    La persona en el centro Por Claudio Garca Pintos

    Nuestra portada

    Auditorio San Agustn (pp.2-3)

    EL ESTUDIANTE COMO

    CENTRO DEL APRENDI-

    ZAJE: desde una pers-

    pectiva logoterapetica

    (pg.4-7)

    TERAPIA DE RESCATE:

    UNA EXPERIENCIA

    INDITA EN LA VILLA (pg.8-11)

    LA PAGINA DE

    CAVEF (pg.12)

    COCINAR CON

    SENTIDOS (pp.13-16)

    LA FAMILIA PROMOTO-

    RA DE HUMILDAD PRE-

    VIENE EL BULLYING (pp.17-23)

    INFORMACIONES

    CLAE UCA (pp. 25-26)

    EL CENTRO DE LA

    PERSONA

    Una lectura desde la

    ontologa dimensional (pp. 27-34)

    LA PGINA DE

    LOGOFORO (pg. 36)

    LA CASA TOMADA (pp.37-40)

    EL SENTIDO DE LA

    MSICA Y LA MSICA

    DEL SENTIDO (pg.41-45)

    LA PERSONA EN EL CENTRO (*) EDITORIAL

    de sentido como respuesta a un mundo que desconcierta a la per-sona humana con

    propuestas impersonales (El sen-tido como herramienta). Pasaron ya 10 aos y 4 congresos. El CLAE UCA sigue trabajando con el mismo entusiasmo, compromiso y fidelidad del primer da. Convoca a este quinto congreso con las mis-mas ilusiones que convoc al pri-mero. Y, mirando hacia atrs, des-cubre cul es la causa que ha abrazado en su corta historia. Por-que el espritu del CLAE UCA siempre ha sido priorizar a la per-sona humana y privilegiar todo aquello que personaliza. La causa da identidad al CLAE UCA, y ste, le da realidad a la causa. Por eso, sin dudas, este quinto congreso debe llamarse La Persona en el Centro.

    Este nmero est ntegramente de-dicado al congreso. En nmeros subsiguientes, recuperamos las secciones habituales y seguiremos incluyendo trabajos presentados en el evento.

    43 SEPTIEMBRE 2013

    (*) Tomado del programa del congreso

  • Pgina 2

    LOGORED es una publicacin digi-

    tal mensual, de suscripcin gratuita,

    dedicada a difundir novedades y re-

    flexiones en torno a la Logoterapia y

    el Anlisis Existencial.

    Director:

    Claudio Garca Pintos

    Secretario de Redaccin:

    Federico Garca Presedo

    Colaboradores:

    (en este nmero)

    El equipo CLAE UCA y todos los

    conferencistas y ponentes en Espa-

    cios de Reflexin y Aulas de Trabajos

    Libres, quienes aportan sus trabajos

    para ser publicados en este nmero

    de LOGORED y en sucesivas edicio-

    nes.

    A todos ellos, muchas gracias.

    El contenido de los artculos y

    columnas es de entera responsabili-

    dad de sus autores.

    El material contenido en esta publi-

    cacin puede ser reproducido, previa

    autorizacin de su autor y citando la

    fuente. Por favor, contactarse con los

    autores al mail que figura en cada

    caso. Gracias.

    Mail de contacto:

    logored.arg@gmail.com

    En esta oportunidad, NUESTRA PORTADA se com-

    pone con una foto de la cabecera del Auditorio SAN

    AGUSTIN, del Campus Universitario Puerto Madero,

    de la Pontificia Universidad Catlica Argentina

    Santa mara de los Buenos Aires (UCA) Este Audi-

    torio ha sido sede de la mayora de las actividades

    acadmicas realizadas por el CLAE UCA en sus 10

    aos de vida. Tan es as que, prcticamente, es vi-

    venciado como su lugar, su hogar. Su terruo pa-

    ra utilizar una expresin acertada, trabajada du-

    rante las sesiones del congreso que acaba de finali-

    zar. Pero, qu ha hecho el CLAE UCA en estos

    10 aos de vida? Esta es una pregunta que puede

    responderse de varias formas. Pero como no es in-

    tencin realizar un profundo y acabado balance y

    memoria de sus actividades, solo vamos a detener-

    nos en el recuerdo de algunas de sus proyecciones.

    En el mbito acadmico, ha realizado una serie de

    jornadas, cursos introductorios y encuentros, des-

    tinados a promover y hacer conocer los principios

    del pensamiento frankliano y su aplicacin en dife-

    rentes mbitos del quehacer. Abordaron cuestiones

    tales como la libertad, la responsabilidad social, el

    sentido del humor, la educacin, etctera, en una

    variada gama de temticas. Asimismo se organiz

    un Posgrado Universitario en Logoterapia (de dos

    aos de duracin), con reconocido xito de cursan-

    tes que, si bien no ha podido an replicarse, es ex-

    pectativa cierta poder reabrirlo prximamente. El

    CLAE ha adherido y auspiciado muchos de los Di-

    plomados y Maes-tras en Logoterapia que se dictan

    en diferentes entidades latinoamericanas, partici-

    pando incluso con sus integrantes en actividades

    docentes regulares en ellos. Ha brindado asesora-

    miento y capacitacin en diferentes entidades y

    fundaciones del pas, interesadas en renovar sus

    prcticas a partir de la Logoterapia frankliana. Por

    otro lado, ha logrado integrar al Plan de estudios de

    la Licenciatura en Psicologa de la UCA, una mate-

    ria optativa, Logoterapia, que desde su incorpora-

    cin es cursada (elegida u optada) por el 85% de los

    alumnos. Finalmente, los integrantes del equipo

    CLAE son directores de TIF (trabajo de integracin

    final) de muchos de los jvenes que acceden al ttu-

    lo de Licenciados en Psicologa, con trabajos reali-

    zados desde la Logoterapia como marco terico refe-

    rencial.

  • En el mbito cientfico, los miembros del

    equipo realizan investigaciones varias, sien-

    do muchos de ellos doctorandos en pleno

    proceso de acreditacin de sus trabajos, en

    orden a acceder al mximo grado acadmico

    de Doctor en Psicologa. Para el CLAE es

    muy importante que sus integrantes sigan

    estudiando, investigando y madurando en lo

    profesional, y es condicin de pertenencia.

    La mayora de ellos ha escrito libros, artcu-

    los, reportes de investigaciones y todos ellos

    han hecho presentaciones en congresos na-

    cionales e internacionales. El perfil del equi-

    po CLAE debe ser de la mayor capacitacin

    posible. En la actualidad, el CLAE ha esta-

    blecido alianza operativa con la FAL

    (Fundacin Argentina de Logoterapia) y

    SAPSS (Sociedad para el Avance de la Psico-

    terapia centrada en el Sentido, Colombia),

    en un indito proyecto de asociar tres insti-

    tuciones en una misma investigacin desde

    la Logoterapia, incorporando al equipo a

    muchos jvenes estudiantes de Psicologa de

    la UCA interesados en formarse en esta es-

    cuela. Un primer reporte del proyecto se

    acaba de presentar en el congreso reciente.

    En el mbito cientfico, tambin podemos

    sealar la realizacin de sus primeros cinco

    congresos, todos ellos con amplia repercu-

    sin en la comunidad Logoteraputica Ibe-

    roamericana, siendo considerado en la ac-

    tualidad por los observadores, como el ms

    importante congreso de Logoterapia del

    mundo, recibiendo en sus sucesivas edicio-

    nes participantes y asistentes de Iberoamri-

    ca y Europa.

    En lo social, el CLAE ha auspiciado, acom-

    paado y colaborado, con el programa de

    aplicacin de la Logoterapia en barrios ca-

    renciados de Buenos Aires (Villa 1-11-14),

    apoyando la labor de un grupo de profesio-

    nales y los llamados curas villeros, traba-

    jando por la dignidad de la persona huma-

    na. Este programa, auspiciado desde sus

    inicios por el Cardenal Jorge Bergoglio

    (actual Papa Francisco), ya cumpli cinco

    aos de desarrollo con resultados exitosos.

    En un apretado recuerdo, transitando ahora el

    vaco Auditorio San Agustn en el que an re-

    suenan las actividades realizadas durante tres

    jornadas intensas de un humanismo vivo, en

    accin, como organizador y fundador del CLAE

    y Director del centro durante estos primeros 10

    aos de vida, siento un profundo agradecimien-

    to por todos los que lo han integrado, todos los

    que lo integran y todos los que se acercan con

    la intencin de sumarse al equipo. Siento el or-

    gullo de contar con un grupo de jvenes profe-

    sionales formados seriamente en Logoterapia,

    quienes han aprendido a amar a la persona

    humana, a comprometerse fielmente con el le-

    gado frankliano y abrazar la causa de privile-

    giar todo lo que personaliza. Y ellos mismos

    estn acompaando a otros, an ms jvenes

    (estudiantes de la carrera de Psicologa), que se

    abren con inters a la posibilidad de formarse

    como ellos e integrarse al centro. Es por eso

    que, con una mezcla de emociones, sobre las

    que resalta la alegra, he decidido renunciar a

    mi responsabilidad como Director del CLAE

    UCA, sintiendo que mi misin ya est cumpli-

    da. Es necesario que me aparte para permitir

    que estos jvenes puedan asumir, ahora, la

    responsabilidad de continuarla y proyectarla

    an ms en realizaciones mayores. Siempre he

    credo que el destino de todo hijo es superar al

    padre y el de todo alumno, superar al maestro.

    Soy feliz porque siento que, quienes ayer fueron

    mis alumnos, hoy son colegas firmemente en-

    caminados a superarme. Pongo en sus manos

    la gorra de capitn, y asumo para m el birre-

    te de marinero. Uno ms dentro de este equipo,

    porque dejo el cargo de Director, pero nunca la

    tarea por la persona humana, porque esa, nun-

    ca debe darse por cumplida.

    A mi equipo, mis chicos, todo mi agradeci-

    miento, mi admiracin y respeto. Ellos son, ver-

    daderamente, el CLAE UCA.

    Dr.Claudio Garca Pintos

    Pgina 3

    NUESTRA PORTADA

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    El estudiante como centro del

    aprendizaje: desde una perspectiva

    logoterapetica

    Por Lic. Claudia Ins USUBIAGA

    Mail de contacto: usubiagaclaudia@hotmail.com

    L os escenarios actuales de nuestra escuela muestran una diversidad de alumnos que reflejan cmo la crisis de los ltimos tiempos ha cambiado su paisaje. No hay duda de que la sociedad se ha fragmentado y en consecuencia cambiaron las relaciones

    entre los alumnos y los docentes. Ellos se encuentran frente a situaciones

    y problemticas nuevas desnutricin, desintegracin del grupo familiar, caren-cias graves, necesidad de contencin, un

    grado indito de desinters, sensacin de fracaso, marginalidad, violencia que forma parte de la realidad de los alum-

    nos y que conllevan ()a la falta de va-lores sobre los cuales encontrar un sen-

    tido a la vida, al trabajo, a la familia, a la educacin e incluso, a la propia dignidad personal Mons. Guillermo Jos Garlatti (2010). Para la que muchas veces los do-centes, no conocen respuestas y que de-

    ben enfrentarse a ellas. sta escuela nos interroga y nos cuestio-na sobre el re- pensar las prcticas do-

    centes ms adecuadas que puedan contribuir a sostener al alumno social-mente vulnerable favoreciendo y gene-

    rando en ellos factores resilientes que posibiliten la transformacin en estu-

    diantes. Esta nueva realidad interpela a la conciencia cristiana provocando la ne-cesaria denuncia que debe dar paso al

    anuncio Mons. Guillermo Jos Garlatti (2010).

    Dos preguntas que deberemos hacernos como docentes para poder pasar del anlisis crtico de la realidad a propues-

    tas para poder trabajar en un futuro no

    muy lejano.

    Cules son las representaciones que los do-centes se construyen acerca de los alumnos de sectores vulnerables que concurren a la

    escuela? Cmo influyen estas representa-ciones en los resultados escolares y en las interacciones de estos nios y jvenes con

    el conocimiento que se les brinda en la es-cuela?

    Al indagar las representaciones de los do-centes sobre los alumnos y ms especfica-mente socialmente vulnerables y no sobre todos los alumnos, y cmo estas influyen en el curso del proceso de aprendizaje, resulta claro desde el comienzo que esta diferencia-

    cin es en s mismo el producto de una re-presentacin social que estar condicionan-

    do las polticas educativas que de su resul-tado deriven para guiar cambios en el proce-so, que en ltima instancia es el objetivo que busca aportar el presente trabajo. Se establecer, entonces, una primera pre-gunta como centro de la problematiza-

    cin: De qu manera las diferencias de contexto social entre docentes y alum-nos condicionan los resultados y las po-

    tencialidades del proceso educativo en la escuela?

    En la actualidad, la diferenciacin, dentro

    del propio mbito de la escuela, de los nios y jvenes socialmente vulnerables respecto de los que no lo son, quiebra la posibilidad

    de una unidad de criterios de los docentes respecto de qu hacer con ambos en tanto

    comunidad. Es ms: las visiones de la vulnerabilidad y el riesgo de que los jve-nes y nios que concurren a la escuela cai-

    gan en ella, carga las aulas de una estigma-

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    tizacin a priori. Los alumnos

    vulnerables son, desde este punto de vista, diferentes. Estn en condiciones de riesgo, hay que ayudarlos a salir, hay que contenerlos. Pero esa funcin de contencin no est destinada a todos los sectores que com-

    ponen la poblacin escolar, sino a los ni-os y jvenes de los sectores ms vulne-

    rables. Hay que considerar como fundamental a la hora de reconocer la estructura de re-

    presentaciones que se establecen en el cuerpo docente la cuestin de que los do-centes adscriben a una determinada

    clase, a un determinado sector social del que obtienen su imaginario, y tambin de

    su falta de identificacin con los nios y jvenes procedentes de contextos muy di-ferentes del suyo.

    La procedencia social del docente debe ser tenida en cuenta para conocer su po-

    tencial de representaciones respecto de los alumnos y de los problemas que pre-senta la institucin escolar actual. Esta

    determinar una relacin de similitudes y diferencias con los alumnos, que influirn en el proceso de enseanza-aprendizaje.

    Desde este punto de vista, cabe la pre-gunta: cuando el docente se propone un

    modelo de accin para la incorporacin a la escuela de nios y jvenes socialmente vulnerables que no tenga que resignar la

    calidad educativa para desempear la funcin de contencin, es su verdadera

    preocupacin la integracin, o su inquie-tud pasa ms bien por la integracin de poblaciones escolares con patrones so-

    cioeconmicos y culturales muy diferen-tes al suyo, cualquiera sea este ltimo? Es momento de introducir otro interro-

    gante como centro de la problematiza-

    cin: De qu manera las diferencias de poca entre profesores y alumnos condicionan los resultados y las poten-cialidades del proceso educativo en la

    escuela?

    Es usual que cuando se habla de las pro-blemticas de la escuela en contextos de vulnerabilidad, se hable de los docentes

    como operadores de cambio sin tener en

    Es usual que cuando se habla de las pro-

    blemticas de la escuela en contextos de vulnerabilidad, se hable de los docentes como operadores de cambio sin tener en

    cuenta que estos tambin tienen su perte-nencia a una poca en donde se formaron, con un imaginario asociado a ella.

    A menos que la comunidad educativa real no la surgida de una visin fantasmti-ca Lekowitz (2007), es decir, personas de diferentes pocas y con diferentes necesi-dades que de hecho conviven en una mis-

    ma institucin fsica, a la que concurren aunque no los hayan guiado impulsados por proyectos comunes, sean capaces de

    generar en el seno de la escuela experien-cias verdaderamente transformadoras.

    Para lograr esto, el primer paso ser

    desechar toda visin fantasmtica de la realidad para poder operar sobre sta. El

    segundo paso debera ser reconstituir la comunidad educativa. Podramos decir entonces que una multiplicidad de cir-

    cunstancias socio-histricas hicieron que se halle en conflicto la nocin de

    comunidad educativa.

    Durante muchos aos esa nocin de comunidad educativa funcion, si bien no como comunidad de objetivos, s como

    sistema de representaciones que permit-an mantener activo el sistema. La proce-

    dencia socio histrica del docente debe ser tenida en cuenta para conocer su po-tencial de representaciones respecto de los

    alumnos socialmente vulnerables. Esta determinar una relacin de similitudes y

    diferencias con los alumnos, que influyen en el proceso de enseanza-aprendizaje. Entonces Es posible construir o reconstruir una comunidad educativa en base a la idea de que hay problemas comunes por resolver?

    Aspiramos a una respuesta afirmativa. Entendiendo a problemas como una bue-

    na oportunidad para un cambio no como un obstculo para el funcionamiento con-siderado normal. Deberamos tener en cuenta algunos principios y factores que colaboraran en la respuesta afirmativa: Desde la perspectiva humanista integral y solidario () la comunidad educativa tie-

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    ne que formar personas con firmes prin-cipios y valores. Mons. Guillermo Jos Garlatti (2010). Trabajo colectivo con otros docentes en el

    anlisis de los problemas que surgen en la prctica cotidiana.

    La seguridad de poder explicar ante ellos

    las propias dudas y errores sin temor a ser criticados.

    Ayuda instrumental por parte de los que tienen otros conocimientos sean o no do-

    centes. El oficio de ser docente tiene que ver con decisiones que se toman automticamen-

    te y otras que pueden ser revisadas Ni-castro (2007). En esto de poder ser revi-

    sadas tendremos que ser sumamente cautos en las conclusiones ya que debe-mos tener en cuenta que somos parte del

    mismo proceso.

    Las miradas sern situacionales, esto nos lleva a reconocer las contingencias coti-

    dianas y regulares del funcionamiento

    institucional.

    No poner el nfasis en poner todo en pa-

    labras sino saber si stas son escucha-das., es mucho ms que oir ya que supo-ne operaciones complejas que estn liga-

    das al conocimiento, a la posibilidad de discernir, de tomar contacto con los otros y a la vez mantener una distancia apro-

    piada

    Poder pensar a nuestros alumnos y a la comunidad educativa no desde lo que

    qued sino desde lo que hay: Tal como lo seala Lewkowicz (2004) lo

    que hay y lo que queda no son sinnimos. Lo que queda remite a los restos, a las

    ruinas: los alumnos antes estudiaban, los profesores enseaban con ms ga-nas, etc, son dichos que se dicen y repi-ten una y otra vez. Es posible pensar que lo que percibimos y sentimos es extrae-za. Nostalgia y melancola por el pasado

    perdido. Aquello que se soaba eterno y

    ya no es.

    Lo que hay: si pensamos desde ste lugar podramos pensar en un proceso que se inicia, no desde la resignacin sino desde

    la resignificacin Dartiguelongue (2002). Requiere de la suspensin de los prejui-cios que slo intentan calmarnos ante la falta de certezasSi la escuela es lo que hay requiere de ingenio, de volver a

    pensar, de acercarse a cada situacin a cada alumno para comprenderlo.

    Una postura preocupada por el qu hacer, el cmo hacer, que no se pregunta por los significados, por los fines y por los prop-

    sitos que hacen de marco, seala slo un rasgo tpico de sta poca que es el apre-

    mio para que las cosas salgan ms all de

    todo.

    Si seguimos pensando desde el concep-to de lo que hay no podemos de dejar de

    mirar la poca actual y del impacto que sta produjo en general y en el aprendizaje

    en particular.

    Ubicarse en la poca actual (posmodernidad), fue una respuesta crtica y plena de decepcin a la modernidad, no fue un simple cambio de poca sino un cambio de paradigma. Estructurndose

    diferencias significativas en la personali-dad de nios, jvenes y adultos. Y por lo

    tanto de docentes y alumnos.

    Caractericemos un poco ms la poca y

    avanzando en el tema:

    Sociedad catica, globalizada, con exclu-

    siones serias (violencia, drogas).Zapping, shopping, marketing. internet. No se bus-can verdades absolutas. Hay un senti-

    miento de vaco, de aburrimiento, de des-

    motivaciones

    Esto produce fuertes impactos en el rea cognitiva producto de la poca

    que intentar explicarlos:

    La desorganizacin y la desconcentra-cin en los nios y jvenes son nuevas

    problemticas del aprendizaje hoy. Por qu?

    Una de las fuentes del deterioro es la posi-cin que asumen los padres de paridad con sus hijos. La faltan de contencin fa-

    miliar provocan en los jvenes impulsivi-dad y desorganizacin.

    La falta de lmites y jerarquas se traducen

  • Pgina 7

    en un deterioro de las funciones lgicas, lo

    que impide o dificulta el desarrollo DEL PENSAMIENTO ABSTRACTO necesarios

    para el xito en los estudios. No pueden entregarse al sostenimiento de un objetivo, entonces hay apata y desgano, los estu-

    dios producen temor y conductas fbicas

    (no se puede)

    La familia dej de ser un factor estructu-

    rante en la formacin del nio y del joven, si bien se avanz en la cercana, confianza y demostracin de cario en el vnculo en-

    tre padres e hijos no se pudo acompaar estas transformaciones con la construc-

    cin de buenos modelos de contencin y diferenciacin tan necesarios para la evo-lucin del pensamiento. Los vnculos sim-

    tricos e indiferenciados generaron mlti-ples patologas actuales que hicieron im-

    pacto en los procesos de aprendizaje.

    Otra fuente del deterioro es el modelo posmoderno del ser adulto: eterna juven-tudy el adulto dnde est? Para lograr el pasaje al ser adulto hay tres duelos que debe atravesar el jven segn la psicloga

    Aberasturi: que parecera que hay que re-visarlos. Estos son:

    1. Duelo por el cuerpo: el cuerpo del ado-lescente es el ideal y al que todos quieren llegar

    2. Duelo por los padres: no hay brecha ge-neracional.

    3. Duelo por los valores de la infancia (omnipotencia, narcisismo) no slo no se abandonan sino se sostienen desde lo so-

    un modelo social que sostiene el facilismo

    y el hedonismo produciendo dos proble-mas gravsimos de nuestra sociedad ac-

    tual: Falta de valores y falta de modelos a seguir. Las diferencias de roles entre adultos y jvenes, entre docentes y alum-

    nos hay que mantenerlas, la relacin debe

    ser clara y asimtrica.

    Para concluir, sabemos que la tarea no es

    sencilla, requiere de nosotros un desafo permanente para poder poner en el cen-tro de la comunidad educativa no al

    alumno sino al estudiante, para ello ten-

    gamos siempre presente que:

    Deberemos buscar escuchar y ser escu-

    chado. De esta manera, los alumnos reci-ben la posibilidad de aprender a aprender

    y aprender a ser Climent, (2009). Esto quiere decir que los alumnos tengan las

    herramientas necesarias para poder resol-ver situaciones de la vida cotidiana, pu-dindose integrar a la comunidad a la que

    pertenecen.

    Deberemos pensar que no se trata de

    buenas o malas voluntades, unos que

    pueden y otros que no, unos que son vcti-mas y otros victimarios sino de poder pen-

    sar que se trata de relaciones complejas cargadas de subjetividades inscriptas en una realidad histrica.

    Deberemos poder pensar no slo que

    miramos sino que nos miran. Una mira-da donde la sensibilidad hacia s y hacia los otros ocupa un lugar privilegiado.

    La presentacin de la Lic. Claudia

    Ins Usubiaga, fue acompaada

    por dos colegas que ampliaron los

    conceptos y los ilustraron a partir

    de dos experiencias realizadas en

    colegios.

    Estas presentaciones tambin

    acompaarn prximas ediciones

    de LOGORED.

  • "Te cass, Silvana!?", pregunta Vane-sa, entre incrdula y sorprendida por la noticia que acaba de escuchar de una conversacin ajena. La futura esposa

    lanza un "s" que no parece satisfacer la curiosidad de su vecina de banco en la

    mesa de madera que todos comparten en el patio del Centro de Orientacin de

    la villa 1-11-14 del Bajo Flores.

    "Y con vestido blanco?", insiste Vanesa con curiosidad sobre lo que parece un acontecimiento poco comn en el barrio. "No, no me parece...", dice Silvana casi

    convencida. Tiene 39 aos y hace tres ni se le ocurra que algn da se casara. Y

    menos an que en tan poco tiempo iba a recuperarse del alcoholismo; recuperar a su hijo mayor, que viva con el padre, y

    organizar una familia con seis hijos y su futuro esposo, Jess, que se recuper de

    la adiccin al paco y ayuda a otros.

    Ella fue la primera paciente del equipo de psiclogos del Centro de Orientacin Mara Madre del Pueblo de la villa. La

    derivaron los sacerdotes de la parroquia, que hoy son los que mejor conocen el

    lugar. "Actan como agentes de salud para nosotros, porque nos derivan a los pacientes y nos dicen cules son sus

    problemas ms urgentes. Es una poblacin

    vulnerable, a la que le va la vida en esos problemas, as que necesita cambios rpi-dos", resume la doctora Patricia Ovejas de

    Santngelo, coordinadora general del centro de orientacin, que depende de un programa

    de la Universidad Catlica Argentina (UCA).

    El equipo aplica una tcnica indita que

    combina la logoterapia con el psicoanlisis adaptado a poblaciones vulnerables. Sus

    mayores exponentes locales, los doctores Claudio Garca Pintos y Hctor Fiorini, su-pervisan desde el Centro de Logoterapia y

    Anlisis Existencial (CLAE) de la UCA el progreso que va obteniendo el equipo con

    esta intervencin. Aunque est destinada a los chicos de entre 4 y 14 aos, es imposible no ocuparse del resto de la familia. Desde

    2011, el equipo brind 2425 prestaciones a 130 personas. "Que hay que multiplicar por cinco, porque el efecto alcanza a toda la fa-

    milia", coment Ovejas de Santngelo. El ao pasado, 20 personas quedaron en lista

    de espera por la demanda que tiene el equi-po de cinco psiclogas, asistidas por cuatro profesionales voluntarios y 33 estudiantes

    que se inscriben para las prcticas.

    La adherencia al tratamiento es casi perfec-ta: del 95 por ciento. Las urgencias incluyen

    Pgina 8

    TERAPIA DE RESCATE: UNA EXPERIENCIA INEDITA EN UNA VILLA Un equipo de psiclogos y sacerdotes aplica en el Bajo Flores un enfoque nico que

    recupera con xito a familias

    Por Fabiola Czubaj | LA NACION

    En su edicin del pasado martes 20 de agosto, el diario LA NACION (Argentina) public como

    nota de tapa, la experiencia llevada a cabo por un grupo de profesionales y curas villeros, en la

    Villa 1-11-14, localizada en el barrio del Bajo Flores de la ciudad de Buenos Aires.

    Este trabajo fue presentado en el congreso que acabar de realizarse, y LOGORED considera

    importante difundirlo. Por eso, transcribimos a continuacin el informe periodstico.

  • abandono, adicciones (sobre todo al pa-

    co y al alcohol), abusos, problemas judi-ciales, depresin, psicosis o ansiedad, conflictos familiares, falta de escolari-

    dad, problemas de conducta, exposicin a situaciones de riesgo e intento de sui-

    cidio, entre otras.

    A cada paciente se le hace una evalua-

    cin para incorporarlo al centro o deri-varlo al psiquiatra o el centro de salud.

    Cada sesin dura 30 minutos y la histo-ria clnica incluye tests grficos que se repiten cada seis meses. Las diferencias

    en los trazos y la organizacin de los di-bujos no dejan de sorprender a los pa-

    cientes ni a los profesionales.

    "Integramos la logoterapia, que nos per-mite trabajar con el sufrimiento, la bsqueda del sentido de la vida y con el

    ser humano como centro de su existen-cia, capaz de salir adelante, con el psico-

    anlisis adaptado a pacientes de sitios carenciados y hospitales, donde la tera-pia tiene que ser muy dinmica", explica

    Ovejas de Santngelo, que tiene 17 aos de experiencia de trabajo hospitalario. El psicoanlisis aporta las herramientas

    para detectar los "focos" o problemas que cada paciente necesita resolver o

    metas que desea alcanzar.A AL AZAR

    El equipo aclara que no es una combi-nacin de tcnicas improvisada, sino una investigacin de ocho aos con la

    que la coordinadora del centro se doc-tor summa cum laude . El grupo est reunido en una pequea habitacin con techo de chapa, una de las dos de la

    construccin donde funciona el centro.

    En pocos minutos comenzar a circular

    el mate. Slo faltan los sacerdotes Gus-tavo Carrara, vicario episcopal para la

    pastoral en las villas; Hernn Morelli, y Nicols Angellotti, que derivan a los pa-cientes. Ellos participarn el sbado en

    el 5 Congreso Latinoamericano de Logo-terapia y Anlisis Existencial para pre-

    sentar un libro con los resultados de esta

    intervencin asistencial (informes: personacentro.blogspot.com.ar ). El resto del equipo son todas mujeres.

    Estn las licenciadas Beln de la Pea, Agustina Larrea, Florencia Halliburton y Andrea Eterovic Terceros, que es boliviana

    y aporta la comprensin de una cultura muy comn en la villa. Se organizaron para

    recibir a LA NACION, pero no es fcil. Sur-gen vocecitas que dicen "hola!" y ellas sa-len a ver quin es. Cada tanto, por la puer-

    ta se asoma alguna cabecita, que desapare-ce enseguida. Al rato, las psiclogas vol-vern con los tmidos visitantes a buscar

    los juegos con los que "habilitan la pala-

    bra", como dicen.

    Explican que no hacen asistencialismo. Si

    llega un chico descalzo o con fro a la tera-pia, primero resuelven ese "obstculo" para avanzar. En la sesin, el paciente tiene que

    focalizar qu quiere de su vida. "Cuando se escuchan historias de violacin, abuso,

    hambre, tenemos que consolar y abastecer para luego trabajar lo ms profundo -dice Ovejas de Santngelo-. Un chico con ham-

    bre se va a ir no slo con algo en la panza,

    sino tambin con medias y abrigo."

    "(Pero eso) no significa que hacemos asis-

    tencialismo -agrega De la Pea-. Al paciente le queda claro que no es nuestra funcin calzarlo o alimentarlo. Se va sabiendo cmo

    tiene que conseguirlo."AMBIENTE HOSTIL

    Afuera, en el patio compartido con la guar-dera y el jardn de infantes, est Silvana.

    Algunos de sus hijos van y vienen; son Jos (8 aos), Celeste (15), Erica (16), Juan (9) y Emanuel (12). No est Maxi, de 11, con el

    que ella va a la primaria. Todos fueron pa-cientes del centro. "Me cost un montn sa-lir adelante ac -recuerda-. Hay que tener

    mucha fuerza de voluntad porque mirs lo que est haciendo gente que conocs de

    siempre y sents impotencia. Por ah veo gente trabajadora que est pasando y estos chicos, en su locura, la atacan, la golpean.

    Hay muchos chicos adictos y mucha gente trabajadora que pelea para que sus hijos

    Pgina 9

  • puedan salir adelante. Ac me preocupa

    el futuro de mis hijos."

    Ella quiere ir al secundario y trabajar en lo que pueda. Ya est buscando un lu-gar para mudarse. Cae la tarde y Silva-

    na se despide, despus de responderle a Vanesa que su vestido de novia no ser

    blanco.

    Llegan los sacerdotes y es una revolu-cin. Todos los saludan. Ellos atienden todo a la vez. "Ac es as", dice el padre

    Morelli. Tambin se ocupan de la cons-truccin de un colegio secundario, nece-

    sario para la salida laboral de los jve-nes. Para eso, estn necesitando fondos y equipamiento, que se pueden ofrecer

    a carrara_gustavo@yahoo.com.

    "La parroquia tiene una mirada integral de la vida -explica el padre Morelli-. Eso

    incluye el cuidado de la salud fsica, mental, espiritual y material, con la educacin, la vi-vienda, la alimentacin y el trabajo. Cuando surgi la propuesta del centro de orientacin, nos gust. Y la asistencia de la gente de-

    muestra que les sirve."

    Un joven que pasa cerca con una chica del

    brazo lanza envalentonado: "Padre! Ella me dice que se quiere casar conmigo". Como si nada, el sacerdote responde: "Bueno... que

    le pida permiso a tu esposa". La respuesta no pasa inadvertida para los jvenes, que siguen caminando mientras el muchacho

    improvisa los primeros acordes de la marcha nupcial..

    El Centro de Orientacin Psicolgica de la Villa 1-11-14 del Bajo Flores depende del

    programa Construyendo Juntos de la UCA, que financia el trabajo. El centro funciona

    desde mayo de 2011 con un centro de orien-tacin psicopedaggica para un mejor segui-miento de los pacientes.

    La terapia utilizada combina la logoterapia de Vktor Frankl y el psicoanlisis breve

    adaptado a poblaciones vulnerables de

    Hctor Fiorini. Aunque el trabajo en la villa est orientada a chicos de entre 4 y 14

    aos, el equipo de trabajo afirma que es un enfoque indito para asistir en situaciones de emergencia. El objetivo es aproximarse a

    un diagnstico, identificar focos de conflicto e intervenir para hacer prevencin primaria

    y secundaria. La idea de persona "libre y responsable" de la logoterapia facilita el tra-bajo con el sufrimiento y la bsqueda de

    sentido de la vida. La psicoterapia breve psi-coanaltica refuerza la capacidad de identifi-

    car y superar un problema por vez.

    El padre Gustavo Carrara coordina el equipo

    y supervisa la interaccin del centro con otros proyectos de la parroquia, como el

    jardn de infantes Virgen de Itat, el Hogar de Cristo o la sede del Ministerio de Justicia

    para atender problemas legales.

    LA NACION(C)

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    Diario LA NACION, edicin impresa del martes 20 de agosto de 2013

  • La Editorial San Pablo ha publicado

    en su coleccin NOESIS, el libro que relata la experiencia de este programa, bajo el ttulo LA LOGOTERAPIA EN

    LAS VILLAS

    Todos los autores involucrados en el libro, cedieron sus derechos de autor en beneficio del programa, destinando lo recaudado por la venta del libro al proyecto de construccin de una escue-

    la secundaria en la Villa 1.11.14

    Una manera de colaborar con el programa

    es comprando el libro o contactndose

    con el Padre Carrara

    Mail de contacto:

    (carrara_gustavo@yahoo.com)

    Hacer algo o hacer nada marca una dife-rencia. Hacer algo suma y hacer nada, resta!! Todos los que quieran sumar,

    pueden hacerlo.

    Pgina 11

    Dra.Patricia Ovejas, Coordinadora del programa Padre Morelli y Padre Carrara, curas villeros

    Panel durante el congreso presentando la experiencia

  • La Pgina de CAVEF Ctedra Abierta Viktor E. Frankl

    Director: Dr.Claudio Garca Pintos

    Por Claudio Garca Pintos Mail de contacto:

    cavefcursos@yahoo.com.ar

    Pgina 12

    facebook.com/claudio.garciapintos.1

    http://cavefblog.blogspot.com.ar/

    Creo que se podra decir que primero des-cubr mi teora para m mismo. Se suele decir que cuando alguien funda un sistema psico-teraputico, lo que hace, en resumidas cuen-tas, es relatar su propio historial patolgico, dejar constancia escrita de l en ese sistema. Todos sabemos que Sigmund Freud padeci pequeas fobias y que Alfred Adler no fue precisamente, un nio sano y robusto. De ese modo, Freud lleg a su teora del complejo de Edipo, y Adler a la del complejo de inferiori-dad.

    Debo decir que no soy ninguna excepcin a esta regla. Soy consciente de que, cuando empec a madurar, tuve que luchar mucho contra el sentimiento de que, al fin y al cabo, todo era un completo sinsentido. Aquella lu-cha acab convirtindose en una determina-cin, y entonces, desarroll un antdoto con-tra el nihilismo, confiesa Viktor Frankl en el libro En el principio era el senti-do (Paids, 2000), dando cuenta del origen de la Logoterapia.

    Esa determinacin le permiti desarrollar un sistema terico-prctico que revolucion el mundo de las ciencias del hombre. En mi opinin el principal eje de esta revolucin fue devolverle el objeto de estudio. S, por-que las ciencias del hombre sufran, parad-jicamente, de una cierta insuficiencia antro-polgica, como si, siendo del hombre, estu-vieran perdindolo de vista en el mismo acto de pretendido conocimiento y comprensin de su naturaleza y existencia.

    A partir de all, desarrolla una cosmovisin, un sistema terico y una escuela de psicote-rapia, que propone cambios de paradigma en la ciencia, en la prctica clnica, educa-cional, organizacional, familiar, social.

    Su aporte cientfico no empaa su testimonio

    como hombre, sino que se complementan co-herentemente en una vida que despierta admira-cin y respeto.

    Un nuevo septiembre nos encuentra conmem-rando su fallecimiento y celebrando su vida.

    Gracias Frankl por tu aporte terico; gracias Viktor, por esa chispa de sentido que supiste contagiar al hombre.

    02-09-1997 / 02-09-2013

    16 Aniversario de su fallecimiento

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    COCINAR CON SENTIDOS

    Por Sebastin BLASCO

    Mail de contacto:

    sebastianblasco1988@gmail.com

    Entrada

    La vida es como una caja de bombones, uno nunca sabe lo que le va a tocar (Forrest Gump).

    P or lo general el hombre es capaz de encontrar sentido a la vida realizando una obra, haciendo una tarea, un trabajo, o llevan-do a trmino una misin (es decir, a travs de lo que en logoterapia se llaman valores de creacin), o a travs de la contemplacin del arte, de la naturaleza o de la singularidad nica de la persona amada ("valores de experiencia"). El acto

    de cocinar encierra y abarca estos valo-res, pudiendo ser motivo de sentido para

    el hombre. La cocina surge as como un verdadero microcosmos de nuestra exis-tencia, la cual se configura y se reconfi-

    gura en funcin de la visin de hombre que poseamos, o sea, depende de nues-

    tra cosmovisin. La misma, indiscutible-mente, sita al ser humano en el centro desde el cual tiene que irradiar todo el

    pensamiento (Segura Fernndez, 2004). Cocinar es preparar alimentos con la sencilla motivacin de la alegra que se

    crea al producir algo para otros. Es un acto de creacin, pro-activo y pro-

    ductivo. Los alimentos cautivan por su sabor, sus aromas, el color y las textu-ras propias de la comida. Este carcter

    de acto creativo pone a la cocina en el mismo terreno de la poesa, que en su

    origen significa construccin, produccin de cosas con sentido. Sabemos que alguien puede cocinar para

    s mismo, pero es sorprendente cmo aun en

    ese caso, el resultado es susceptible de com-partirse y en la mayora de casos se hace. La receta que se cuenta al otro da, la buena

    sensacin que se relata ms tarde, guardar el pedacito para alguien o preparar luego el mismo plato en una reunin, son demostra-

    ciones de que la cocina es equiparable a los libros. As se lea para uno, el conocimiento

    que deja un libro slo se completa cuando se comparte, se transfiere o se replica, interpre-tado por el lector. Es frecuente escuchar a

    las personas decir uno slo come cualquier cosa, pero acompaado, vale la pena cocinar algo rico. La cocina puede ser contemplada como una actividad placentera y como ritual, como un

    tiempo para pensar, para reencontrarse con lo sencillo, e incluso como una oportunidad para hacer amistades o acercarse a quien se

    quiere. La finalidad de la cocina est en ali-mentarse. Sin embargo, el sentido de cocinar est, ms que en la comida misma, en el proceso y en las infinitas variables que pue-de tener. Tal como en el antiguo relato de

    taca, el sentido del viaje no est en llegar, sino en el transcurso del viaje. En suma, en

    lo que se vive al viajar, o al cocinar. El cocinero inevitablemente pone su cario al cocinar y esto es un ingrediente tangible,

    notable como la pimienta y fuerte como el jengibre. El cario transforma los alimentos, los calibra y los perfecciona. Cocinar es una

    forma de generar alegra, placer y alimento para el mundo. Ya sea en lo cotidiano, en

    casa o en ocasiones especiales, en pequeo o en grande, cocinar es una cuota de bien. Se cocina para construir. No se cocina para

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    daar a otros, sino para alimentarlos. Si

    la cocina implica todo esto, entonces la actividad de cocinar con alegra ayuda a mejorar un poco nuestro entorno.

    Es notable destacar que el vocablo sabor tiene la misma raz que saber. El sabor propicia un placer indescriptible, que es

    parecido al placer que da la seguridad de saber algo. El acto de saborear es el dis-

    frute en s mismo, como el conocimiento es el sentido en s mismo. Los sabores rememoran, motivan sensaciones, nos

    transportan. Unen nuestra parte emo-cional con la intelectual. Preparar comi-da estimula el uso de todos los sentidos.

    Siguiendo lo expuesto por el clebre y distinguido Brillat-Savarin, a la hora de

    comer se pone en juego una constelacin sensorial. Todos nuestros sentidos act-an conjuntamente para lograr degustar

    alguna especialidad. Sera imposible apreciar un plato si nos encontramos

    resfriados. Cuantas veces nos quema-mos el paladar haciendo que no poda-mos disfrutar lo que comemos. Tanto el

    olfato, como el tacto, el gusto, la audi-cin y la vista se ven implicados en la cocina.

    Por otro lado, en su libro la Fisiologa del Gusto, Savarin, habla de la emocin co-

    mo el sentido ms importante que se desencadena a la hora de comer y de co-cinar. Cuando comemos, muchas veces

    nos trasladamos a otros lugares, nos en-contramos con ciertas personas de nues-

    tro pasado, despierta en nosotros distin-tas sensaciones. La cocina como un lu-gar retrico ligada a nuestra historia.

    Muchos cocineros tienen la creencia que son prestadores de servicios, de platos delicados y sofisticados. Sin embargo,

    estoy convencido que los cocineros so-mos prestadores de momentos. Vende-

    mos situaciones. Nuestros platos prefe-ridos o las comidas ms ricas que hemos consumido se encuentran ligadas a algu-

    na situacin especfica afectiva, un re-cuerdo, una emocin. Las milanesas de

    mama, Las lentejas de la abuela, El asado de papa, seguramente estas rece-tas sean similares a tantas otras, pero

    para nosotros son nicas, las ms ricas.

    Las embestimos, les damos el lugar de mag-

    nificencia. Las atamos a nuestros sentidos emocionales. Aqu, ya estamos pasando del pasaje de cocinar con los sentidos a cocinar

    como sentido. Ahora bien, Cmo es que el acto de cocinar y alimentarse se ha convertido en un espa-

    cio para el desarrollo de valores y bsqueda de sentido? Cmo es que una necesidad

    primaria bsica puede llevarnos hacia la au-totrascendencia? La cocina siempre ha estado implicada en la

    vida del hombre. Por instinto, por necesidad biolgica, requerimos alimentarnos para lo-grar sobrevivir. De esta manera, aprendimos

    que ingiriendo ciertas sustancias dentro de nuestro organismo cobramos mayor energa,

    suplimos la sensacin desagradable del hambre, nos encontramos ms aptos para la lucha por la supervivencia. Todo el reino

    animal se rige de esta manera. El hombre como cazador nato, se alimenta-

    ba de todo lo que posea a su alcance. Sin embargo, dentro de historia de la humani-dad hay un hito fundamental que cambi el

    curso de la cocina: el descubrimiento del fuego. Junto con el mismo, el hombre co-mienza a cocinar los alimentos. Se diferencia

    de los animales. Tal como menciona el an-troplogo Levi-Strauss, se produce el pasaje

    de la natura a la cultura. Existe un elemento que media entre el hombre y el alimento, es-te es el fuego, la cultura.

    A partir de aqu, la cocina adquiere el carc-ter de acto cultural. Cada vez que come-

    mos denotamos signos de la cultura, del tra-bajo del hombre. Siempre va a mediar algn elemento entre nosotros y el alimento, ya se-

    an las diferentes cocciones que conocemos como un tenedor, una servilleta o un man-tel.

    La cocina como acto cultural implica la in-tervencin del hombre en todos sus que-

    haceres. Implica sentido de pertenencia e identidad a un grupo, con sus rituales y cos-tumbres. Es comn escuchar que la mejor

    forma de conocer un lugar es a travs de su cocina, ya que la misma evidencia la geo-

    grafa del lugar (los recursos con los cuales cuentan para cocinar), como as su ritmo de vida, su idiosincrasia y su temperamento.

    La cocina como acto cultural implica el en-

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    cuentro con otro. El compartir a travs de

    lo que se come. Siguiendo a Groucho Marx, El mejor Banquete del mundo no merece ser degustado a menos que se ten-

    ga alguien para compartirlo. Para algunos ser el asado de los domin-gos al medioda, para otros las pastas de

    los sbados, para otros las pizzas de los viernes, para otros las milanesas de todos

    los das. Lo importante es que todos tene-mos un da para compartir en la mesa con otro nuestra existencia.

    Ya pueden pasar a la mesa Un grito de victoria para el cocinero. Lo escuchamos y nos dirigimos a la mesa sin saber con qu

    nos vamos a encontrar. Una cita a ciegas. La sorpresa se har presente.

    Plato Principal

    Debemos buscar alguien con quien comer y beber antes que buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un len o de un lobo. (Epicurio) Mencionamos la mesa como un lugar para

    compartir con el otro. Donde podemos to-marnos el tiempo para pensar, hablar, dia-

    logar y conversar. Si hablamos de la coci-na como espacio fsico podemos afirmar que es uno de los lugares ms frecuenta-

    dos en todas las casas. Es el espacio ms cotidiano que poseemos. Es un lugar per-manente de encuentro con otros. A travs

    de este encuentro podemos lograr la auto-trascendencia, el desensimismamiento del hombre. La misma hace alusin a la capa-cidad que posee el hombre para salir al en-cuentro de algo o alguien que est por fue-

    ra de s mismo. El hombre es el ser que para llegar a ser l mismo, necesita la me-

    diacin del otro. Solo gracias a este en-cuentro llegar a su perfeccionamiento. El hombre necesita de la mediacin de otro

    para llegar a ser el mismo. Solos, no nos conocemos bien y nos juzgamos mal. El

    camino ms seguro de mi mismo a mi mis-mo, pasa por el rodeo de la mirada de otro (Mounier, citado en Ponce Len 2000). Hegel ha insistido mucho sobre la pro-blemtica de la mirada del otro. En el en-cuentro con el otro se ve un medio para

    elevarse, crecer, llegar a ser plenamente

    humano (Jollien, 2001).

    En la cocina tambin siempre abriga el calor del horno. De all salen los aromas que distinguen a cada familia. All afloran

    nuestras emociones ms profundas. Re-mos, lloramos, discutimos, nos alegramos. La cocina tiene un aura particular. Tiene

    algo de mgico. Se transforman productos en platos. Hay secretos, enigmas y recetas

    guardadas que no sern sacadas a la luz. Hay bullicio, ruidos y olores. Y al final de todo, como en la magia, hay aplausos por

    el placer ocasionado. Por el momento dis-frutado y compartido. No es casual que el significado etimolgico

    del vocablo compartir sea compartir el pan. Y la palabra compaero la podemos

    desglosar en dos: comedere (comer) y pa-nis (pan), por lo cual el compaero es el que come su pan con o con quien se come

    del mismo pan. El mismo Jess en la ltima cena reparte

    el pan entre sus discpulos, comparte con ellos su vida. Cada vez que comulgamos Jess se da a nosotros a travs del pan.

    Estos hechos evidencian el grado la impor-tancia que tiene el pan Tan solo con agua, levadura y harina po-

    demos transformar con nuestras propias manos dichas materias primas hasta obte-

    ner una preparacin antiqusima y base de la alimentacin del hombre. Sin duda que para hablar del pan, debe-

    mos detenernos en el amasado. No abor-daremos dicho proceso desde sus cualida-

    des tcnicas y su desarrollo fsico; sino que hablaremos sobre sus implicancias a nivel emocional. Etimolgicamente la pala-

    bra amasar significa dar amor a la masa. Amasar conecta a uno con lo ms interno de su persona, donde todos los sentidos

    trabajan conjuntamente para lograr una pieza artesanal. Un bien para uno, experi-

    mentando un valor de creacin. Podemos entender a los valores de crea-cin como aquella posibilidad de dar. No

    se trata de dar algo externo, sino ofrecer algo interno, mo, producto de mi creacin

    y trabajo, como lo dice su nombre. La sola presencia del hombre dignifica la vida, por lo cual es un acto de dar. Cuando cocina-

    mos estamos entregando lo mejor nuestro,

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    estamos poniendo nuestro amor en

    aquello que hacemos. Por otro lado existen, adems, los valo-res de experiencia, llamados tambin de

    recibir. A travs de ellos tengo la capaci-dad de recibir lo que me ofrece la natu-raleza y el mundo: vivencias estticas

    naturales, que son imgenes de Dios, o creadas por el hombre. Sin embargo,

    quiz la experiencia ms plena es la del amor de Dios y de los dems. El encuen-tro Yo-Tu, que nos habla de la unicidad

    e irrepetibilidad del ser humano, del de-sarrollo de sus potencialidades cada vez mayores, que nos enriquecen gratuita-

    mente. El cocinero experimenta este va-lor al compartir con otro su actividad,

    sus acciones, sus quehaceres. De la mis-ma forma, el comensal puede desarrollar un valor de experiencia al degustar un

    plato. Contemplar y admirarse del acto creativo del hombre, que es imagen de

    Dios. Por ltimo encontramos los valores de actitud, aquellos vinculados con la acti-

    tud que el hombre adopte ante un desti-no irremisible. La cocina es un espacio con diversas variables que escapan al

    control del hombre. Dicha imprevisibili-dad en si conlleva una situacin que

    apela al hombre a un desafo. Muchas veces se encuentra frente a diferentes adversidades que deber sortear y apelar

    en relacin al cumplimiento de dicho va-lor.

    La escuela propuesta por Viktor Frank nos dice que la fuerza que impulsa y mueve al hombre es la bsqueda de un

    sentido. Dicho sentido es personal y se encuentra afuera de uno mismo, en el mundo circundante. Por tal motivo, el

    hombre se autotrasciende en dicha bsqueda. El espritu es quien va a cap-

    tar los valores. A la vez, son los valores quienes nos guiarn hacia el sentido que buscamos y el cual nos llevara a la auto-

    trascendencia. La cocina puede ser un campo para encontrar un sentido a la

    propia vida.

    Postre

    El descubrimiento de un nuevo plato hace ms por la felicidad humana que el de una nueva estrella (Brillat-Savarin gastrnomo francs -) Hasta ahora estuvimos hablando de la coci-

    na como aquella actividad por lo cual des-piertan en uno emociones, sentimientos y puede ser captadora de valores para lograr

    sentido. Esta cocina difiere mucho de la cre-encia de muchos cocineros de la cocina co-mo ciencia. Esta cocina, enmarcada por la

    utilizacin de tubos de ensayo, pipetas e hidrgeno lquido, es rigurosa, metodolgica

    y despersonalizada. Este trabajo toma a la cocina como un arte. Entiendo al arte como el enrarecimiento de la cotidianidad, la

    irrupcin de la normalidad, podemos inferir que est al alcance de todos nosotros. Todos

    poseemos la potencialidad creadora para co-cinar. Cocinar es un Arte porque requiere que

    nuestros sentidos puedan captar la sensibi-lidad que nos rodea. Cocinar es un Arte por-que pone en juego nuestra capacidad de cre-

    ar. Cocinar es un Arte porque nos apela a descubrir nuevos horizontes. Cocinar es un

    Arte porque implica utilizar nuestros valores de experiencia. Cocinar es un Arte porque transformamos materia en producto. Coci-

    nar es un Arte porque desarrolla nuestro espritu y plenifica nuestra alma. Cocinar es

    un Arte porque nos conecta con nuestro cuerpo. Cocinar es un Arte porque el error es el acierto de nuestro aprendizaje. Coci-

    nar es un Arte porque en sus detalles recae el secreto de su grandeza. Cocinar es un Ar-te porque le aporta la sal necesaria a nues-

    tros das.

    Somos mucho ms de lo que comemos, pero podemos hacer que lo que comamos nos ayu-de a ser mucho ms de lo que somos. Adelle Davis.

  • D entro del contexto del V Con-greso de Logoterapia y Anlisis Existencial La persona en el Centro, estamos abordando un tema donde, justamente la persona

    queda literalmente en el centro.

    Bullying

    Esto es el Bullying. Poner al otro en el centro de la agresin o humillacin. Y se da al insultar, divulgar rumores, lasti-

    mar fsica o intencionalmente ignorar a

    alguien.(1)

    Es la Conducta de persecucin fsica y/o psicolgica que realiza un alumno o alum-na contra otro, al que elige como vctima de repetidos ataques. Esta accin negati-va e intencionada, sita a la vctima en posiciones de las que difcilmente puede salir por sus propios medios(2). Para emplear correctamente el trmino

    bullying ( acoso escolar) ha de haber un desequilibrio de poder o de fuerza (una relacin asimtrica): El escolar que est expuesto a las acciones negativas tiene mucha dificultad para defenderse.(3) "Es evidente que los estudiantes que constantemente evocan imgenes o pen-samientos de experiencias dolorosas (y que consumen mucha energa eliminn-dolos) tendrn una menor capacidad pa-ra concentrarse en el trabajo escolar". "Y normalmente esto no es fcil de observar,

    porque a menudo sufren en silencio".(4)

    Los bullies molestan a los ms pequeos

    o a los nios ms vulnerables. Apuntan

    a los nios que son diferentes, que no usan

    ropa de moda o que forman parte de una mi-nora social o racial. Molestan a nios que se estn desarrollando y son torpes con su

    cuerpo, o con sobrepeso, o hasta los ms es-tudiosos o muy tmidos. No necesitan mu-cho para inspirarse si tienen la intencin de

    herir, humillar o dejar de lado a alguien de su crculo de amigos. No slo humilla a los

    nios que son atacados, tambin afecta a los testigos cercanos, especialmente si ellos no

    saben qu hacer al respecto.

    El sujeto maltratado queda, as, expuesto fsica y emocionalmente ante el sujeto mal-tratador, generndose como consecuencia

    una serie de secuelas psicolgicas (aunque estas no formen parte del diagnstico); es comn que el acosado viva aterrorizado con

    la idea de asistir a la escuela y que se mues-tre muy nervioso, triste y solitario en su vida

    cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situacin puede acarrear pensamientos so-bre el suicidio e incluso su materializacin,

    consecuencias propias del hostigamiento

    hacia las personas sin limitacin de edad.

    El cyber-bullying se expande viralmente por

    la web y puede humillar de una manera muy

    difcil de detener.

    A pesar de los esfuerzos por darle visibilidad

    al acoso escolar, la mayora de los casos de bullying continan pasando inadvertidos. Segn una encuesta realizada por el Obser-

    vatorio de la Convivencia Escolar de la UCA, 1 de cada 4 alumnos entre 10 y 18 aos ma-nifest tenerle miedo a alguno de sus com-paeros. Frente a la violencia indirecta el

    46% dice sufrirla a veces y el 11% mucho.

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    Por Lic. Lucila GONZLEZ

    Mail de contacto: luligon@hotmail.com

    Por Lic. Mara JURADO

    Mail de contacto: maryjurado@gmail.com

    LA FAMILIA PROMOTORA DE

    HUMILDAD, PREVIENE EL BULLYING

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    En las edades ms tempranas interviene

    ms la agresin fsica directa y verbal, mientras que en el secundario se trans-forma en indirecto -murmuraciones,

    amenazas, robos- y lo social -rechazo y aislamiento-, algo muy preocupante ya

    que la aceptacin en el grupo es crucial.

    El 32% dice sufrir a veces agresiones fsicas y el 62% agresiones verbales. Aunque tambin hacen autocrtica: el

    62% confi haber maltratado a sus com-paeros a veces y el 6% continuamen-

    te(5).

    Cmo darme cuenta si un nio sufre

    bullying?

    Seales de alerta en la escuela y en

    las tareas escolares: Cambio repentino en la asistencia a

    clase o en el rendimiento acadmi-co.

    xito acadmico, parece el nio mi-

    mado o la nia mimada del profe-sor o de la profesora.

    Le cuesta concentrarse en clase, se distrae con facilidad.

    Se va tarde al recreo y regresa pronto

    a al aula.- Tiene algn tipo de dificultad en el

    aprendizaje.

    Falta de inters en las actividades o en actos de la escuela.

    Deja de asistir a actividades de la es-

    cuela que le gustaban.

    Seales de alerta en cuanto a lo so-cial

    Solitario, retrado, aislado. Escasas o nulas habilidades socia-

    les/interpersonales.

    No tiene amigos ni amigas o tiene me-nos que otros estudiantes; poco

    popular, suelen elegirlo ltimo o ltima para formar grupos o equi-pos.

    No tiene sentido del humor o tiene un humor inapropiado.

    Otros estudiantes suelen burlarse o rerse de el o de ella, se meten con el o ella, le toman el pelo, lo me-

    nosprecian y/o insultan. No sabe

    hacerse valer. Otros estudiantes lo molestan, y le dan

    patadas o golpes a menudo. No sabe

    defenderse. Utiliza un lenguaje corporal caractersti-

    co: hombros encorvados, cabeza ga-

    cha, no mira a las otras personas a los ojos, los rehye.

    Tiene una diferencia ostensible que lo aparta de sus compaeros o compae-ras.

    Prefiere la compaa de los adultos en los tiempos libres.

    Toma el pelo, molesta o irrita a otros, los

    provoca y no sabe cuando parar. Ha empezado de pronto a acosar a otros

    estudiantes.

    Seales de alerta en lo fisico:

    Frecuentemente enfermo. Se queja frecuentemente de dolores de

    cabeza, de panza, etc. Araazos, moretones, ropa u objetos per-

    sonales rotos o daados sin una expli-cacin obvia.

    Repentino tartamudeo.

    Tiene una diferencia de carcter fsico que lo aparta de sus iguales: lleva an-teojos, tiene sobrepeso o pesa menos

    de lo que debera, es ms alto o ms bajo que sus compaeros, habla raro,

    tiene un aspecto raro, anda raro. Cambio es su pauta de comidas: prdida

    repentina de apetito.

    Torpe, descoordinado, le va mal en los

    deportes.

    Seales de alerta en lo emocional, con-ductual

    Cambio repentino de humor o de compor-tamiento.

    Pasivo, hurao, callado, tmido, retrado, irritable.

    Baja o nula autoestima y confianza en si

    mismo. En exceso sensible, cauto, apegado.

    Nervioso, ansioso, preocupado, temeroso, inseguro.

    Llora con facilidad, y a menudo, se an-

    gustia, sufre cambios de humor extre-mos.

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    Irritable, problemtico, agresivo, iras-

    cible, se revela contra otros (pero siempre pierde).

    S e c u l p a d e l o s p r o b l e -

    mas/dificultades. Excesivamente preocupado por su se-

    guridad personal; dedica mucho

    tiempo y esfuerzos a pen-sar/preocuparse por ir y volver a

    salvo del comedor escolar, del ba-o, del recreo, evita siempre cier-tos lugares de la escuela.

    Menciona la posibilidad de salir co-rriendo.

    Menciona la posibilidad de suicidio

    El Programa Olweus de Prevencin

    contra el acoso (6)

    El Programa Olweus de Prevencin con-

    tra el acoso ha sido desarrollado y eva-luado durante un periodo de ms de 20

    aos. Se fundamenta en cuatro princi-pios derivado principalmente de la inves-tigacin sobre el desarrollo y modifica-

    cin de los comportamientos problemti-cos implicados, en particular el compor-tamiento agresivo. Estos principios com-

    portan la creacin de un ambiente esco-lar e idealmente tambin del hogar

    caracterizado por:

    cordialidad, inters positivo e implica-

    cin por parte de los adultos

    lmites firmes ante un comportamiento

    inaceptable

    Una aplicacin consistente de sancio-

    nes no punitivas y no fsicas por

    comportamientos inaceptables o viola-

    ciones de las reglas

    adultos que acten con autoridad y co-

    mo modelos positivos

    El mensaje que preside el programa es: No aceptamos el acoso dentro nuestra escuela y pondremos los medios para

    ponerle fin. Un objetivo importante radi-ca en cambiar las estructuras de opor-tunidad y recompensa de forma que haya menos posibilidades y ninguna re-compensa al comportamiento acosador

    dentro y fuera de la escuela.

    La familia

    En una poca caracterizada por el egosmo, la violencia, la falta de esperanza, donde muchos viven sin sentido, sin futuro, sin

    races ni proyectos la familia busca trascen-der esta situacin a travs de la educacin

    en valores, lanzando puentes a los dems y

    construyendo comunidad.

    La familia como valor bsico y fundamental

    contribuye al crecimiento y desarrollo de ca-da uno de sus miembros en un marco de en-cuentro, donde todos tienen algo para dar y

    por medio del dilogo constructivo los inte-grantes procuran brindarse ayuda mutua y apoyo incondicional. Es el seno de una fami-

    lia el lugar propicio donde se aprende de la sabidura de los grandes y de la inocencia y

    espontaneidad de los ms chicos, donde se siembran las semillas de la esperanza, la ca-ridad y el respeto por la dignidad humana, Juan Pablo II nos recuerda que es all donde una persona se encuentra por primera vez

    con aquellos valores que lo convocan duran-te toda su vida. Pero para ello es necesario repensar a la familia como una comunidad,

    la comunidad bsica.

    Ser comunitario es una construccin espec-ficamente humana que va ms all del ser

    social, es SER CON LOS OTROS, hay un en-cuentro y una entrega, se genera tal intimi-dad que le da calidez a los vnculos afecti-

    vos. Cuando hablamos de comunidad pen-samos en compromiso con algo y alguien

    significativo que me permite un vnculo esta-ble a travs del cual pueda conocerme mejor y comprenderme. De acuerdo a como vivi-

    mos en esa comunidad; ya sea desde el ego-centrismo, o desde nuestro ser libre y res-

    ponsable, vamos a pasar de estar con los otros a ser con los otros, respondiendo as al compromiso que nos une, nos orienta, nos

    direcciona y motiva como familia.

    El hombre como ser libre y responsable es el autor de su vida, con una actitud activa y

    trascendente se hace cargo de su bsqueda busca para encontrar y en esa bsqueda va encontrando plenificacin al entrar en com-

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    promiso con algo o alguien. La familia

    comprometida con la educacin de los hijos procura convocarlos a vivir la vida llena de valores en lugar de vicios. El Dr.

    Claudio Garca Pintos dice que ese com-promiso con alguien funciona como un principio de coherencia que otorga uni-

    dad (todos mis esfuerzos se colman en pos de algo), orientacin (algo en lo que

    estoy comprometido) y direccin. Si no hay coherencia aparece dispersin, en lugar de unidad, desorientacin en lugar

    de orientacin y apata en el lugar de compromiso, y es ah cuando la voluntad de sentido se ve frustrada, se intenta lle-

    gar por un atajo y en lugar de haber vo-luntad de sentido, hay voluntad de poder

    o placer, presentndose conductas del

    tipo acoso escolar o adicciones.

    El peor ataque a la familia es el egocen-trismo que impide la creacin, realizar el valor de creacin que dispone poner algo

    de m para aportar algo al mundo(7)

    Decimos entonces que el hombre es li-bre, tiene apetito de valores y busca que su vida tenga sentido, la va regia para el

    logro pleno de la vida espiritual, es la realizacin de valores (camino natural

    para descubrir y realizar sentido) los valores me atraen, pero no me empujan. En situacin de libertad y de responsabi-lidad me decido por la realizacin de va-lores, me determino por la realizacin de valores, me abro al mundo de los valo-

    res(8)

    Muchos autores consideran que la pato-

    loga de esta poca es el sndrome de ca-rencias valorativas(9), por eso creemos que es tan importante que la familia ten-

    ga un rol activo en este sentido y por medio del ejemplo sorprenda a sus hijos

    mostrndoles que vive con valores, en

    lugar de sealar las falta.

    Humildad

    En los tiempos que corren parece haber cierta confusin y desorientacin en lo

    que a valores se refiere y la humildad no le escapa a eso. Muchos creen que ser

    humilde es restarle importancia a las pro-

    pias virtudes, mostrarse inferior a los de-ms, ser sumiso, o pobre, incluso Nietzsche afirma que La humildad es una debilidad, una falsa virtud que esconde las decepciones

    en su interior

    Sin embargo segn la Real academia espa-

    ola, humildad es, La virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este

    conocimiento.

    Como dice Fernando Rivas Ravaque en

    Terapia de las enfermedades espirituales, hay que reivindicar y reinventar la humildad como elemento clave en todo crecimiento

    personal y espiritual, por eso consideramos que ser humilde no solo es conocer nuestras debilidades y limitaciones sino tambin

    nuestras virtudes y fortalezas para que por medio de ese conocimiento podamos llegar a

    la paz interior. El practicar la virtud de la humildad libera del apego innecesario a lo material y a ciertas actitudes tales como el

    orgullo, la soberbia y la vanidad que atentan

    contra esa paz buscada.

    Ser humilde es conocerse a uno mismo y

    buscar crecer pero no creyndose superior ni inferior a los dems. A travs de ese cono-cimiento podemos respetarnos y aceptarnos

    as como tambin aceptar y respetar al otro como otro, siendo l, percibirlo y aceptarlo

    como diferente de m, el otro no es un es-caln para que yo suba en mi consideracin de mi mismo. La humildad nos permite tra-tar al prjimo con ternura, amabilidad, com-

    pasin.

    Al comienzo dijimos que el mal de nuestra poca era el egocentrismo, y creemos que es a travs de la humildad que este se puede

    combatir, siendo un camino opuesto al egosmo, la arrogancia y la autosuficiencia, nos ayuda a ejercer la generosidad, el com-

    promiso y la fraternidad. Por eso depende de nosotros colocar a la persona en el centro,

    pero no como objeto de humillaciones y crti-cas sino a travs de la promocin de lo sano y lo fuerte en ella, enaltecerla, transmitiendo

    por medio del ejemplo valores y principios que permitan hacer aflorar todo ese poten-cial que tienen los jvenes y comprometerse

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    con su realidad.

    Cmo promover la humildad?

    Etimolgicamente educacin proviene del latn Educare, guiar, sacar a la luz, para que las personas se orienten al sen-tido de sus vidas, no tomar decisiones por los otros, educar en positivo, resal-

    tando la esperanza, la solidez en las pro-pias convicciones y el valor de intentar cambiar lo que si se pueda cambiar Para

    ello el marco necesario es el de la apela-cin a un encuentro y al dialogo, desde

    la familia principalmente y desde la es-

    cuela.

    La educacin desde la perspectiva fran-kleana es una educacin para la libertad y para asumir con responsabilidad las consecuencias de nuestras propias deci-siones () siguiendo en la lnea discursi-va de la educacin para, la logoterapia se inscribe en la actitud de promover que el ser humano sea una persona comprometi-da con su realidad personal y comunita-ria, pues el sentido de la vida se relacio-na con la totalidad de la vida que los se-

    res vamos tejiendo (11)

    Como dijimos anteriormente el primer paso para educar en valores es Vivirlos antes de nombrarlos y definirlos desde el

    pensamiento formal Cmo ayudar a que los nios y los jvenes vivan la humil-

    dad?

    De 3 a 8 aos

    Reconocer nuestros lmites en los mlti-

    ples campos de nuestra existencia no so-lo es un principio de sabidura univer-salmente reconocido, sino el principio de

    todo posible crecimiento en humildad. Por eso pensamos que desde muy chicos se puede educar en humildad a travs

    del juego, poniendo el foco en que a ve-ces se gana y a veces se pierde, en que

    para unos juegos somos ms habilidosos

    que para otros.

    En la vida se juega jugndose, compro-metindose, y esto nos hace felices, ex-

    plica Susana Gamboa de Vitteleschi, autora

    del libro Descubrir valores jugando. A travs del juego, reconocemos derechos y deberes, toleramos y apreciamos la verdad, la justicia

    y la libertad. Y tambin respetamos la diver-sidad:El juego es innato en las personas. Es como comer o dormir. El jugar divierte y hace que se pongan sobre la mesa todas

    las cuestiones relativas al ser humano.

    De 9 a 12 aos

    Entre los 9 y los 12 aos se puede educar la

    humildad a travs de la lectura de algn cuento, fabula o poesa. El Dr Claudio Garc-a Pintos en su libro Logoterapia en cuentos nos expresa la importancia de la palabra es-

    crita como recurso teraputico.

    El libro en su finalidad biblioteraputica, nos revela tanto como nos rebela () en un primer momento nos hace ver, nos ilumina una situacin, revelndonos aspectos, mati-ces, circunstancias, alternativas, giros que hasta entonces no eran vistos o apreciados por nosotros. Luego una vez iluminado el pa-norama, nos sacude, nos estimula, nos incen-tiva en nuestras genuinas posibilidades de elaborar una respuesta propia y significativa, rebelndonos respecto de la situacin por re-solver, saliendo de la desesperacin, la con-fusin o la resignacin y actuando en funcin

    de una respuesta nueva y posible

    Los cuentos utilizados en esta etapa procu-

    ran poner el nfasis en descubrir lo mejor de cada uno y aceptar que todos somos diferen-

    te y esa diferencia nos enriquece en la medi-

    da que estemos abiertos al otro.

    De 13 a 17 aos

    Se educa la humildad a travs de activida-des concretas, solidarias, poniendo el foco en que conociendo nuestras diferencias bus-

    quemos abrirnos a los dems, por medio del servicio. Es en este nivel en el que se experi-menta verdadera alegra, diferente a la alegr-

    a pasajera que nos ofrecen los placeres egostas. Cuando la disposicin a dar ayuda

    va dirigida hacia otro fortalece al que da.

    Por que pertenece a la esencia del hombre el

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    ser tambin abierto, abierto al mundo. Por que ser hombre significa, por s mis-mo, estar orientado hacia ms all de s mismo. La esencia de la existencia huma-na se encuentra en su autotrascndencia, por as decirlo. Ser hombre significa estar, desde siempre, orientado y dirigido a algo o alguien, estar dedicado a un trabajo al que se enfrenta a un hombre, a otro ser humano al que ama, o a Dios a quien sir-

    ve(14)

    Se puede observar que desde muy chicos

    es posible educar el valor de la humil-dad, a travs de conocernos a nosotros mismos, aceptarnos diferentes pero no

    por eso menos importantes unos de otros y saliendo al encuentro del otro pa-ra servirle. Dejando as de ocupar el lu-

    gar de vctima, victimario u observador pasivo para tomar un rol activo frente al

    acoso escolar cada vez ms comn en

    esta poca.

    Conclusin

    Frente al Bullying que pega y hunde de-jando a su alrededor ondas expansivas en el agua por el dolor de quienes lo pa-

    decen, la familia como primera escuela de formacin en valores tiene una misin

    que es posible, es difcil y es bella. Su ta-rea es sembrar en tierra fiirme, el valor de la humildad para que crezca en sus

    miembros la capacidad de reconocer los propios lmites, aceptar las diferencias y servir, muriendo as al orgullo, la sober-

    bia, la vanidad, el desprecio, la agresin y naciendo al encuentro con el otro, la

    entrega, la fraternidad y fundamental-

    mente a ser con el otro.

    Referencias

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    (2) Olweus, 1993. Bullying at school: What we

    know and what we can do.

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    acoso y amenaza entre escolares. Madrid: Edicio-

    nes Morata.)

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    sequences, and control. New York: McGrawHill. (4) Thormod Idsoe , Atle Dyregrov , Ella Cosmovici

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    (5) Bullying: un problema invisible. Intra med news.

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    (6) Olweus, D. (2001a). Peer harassment. A critical

    analysis and some important issues. In J. Juvonen, &

    S. Graham (Eds.), Peer harassment in school (pp.3-

    20). New York: Guilford Publications.

    (7) GARCA PINTOS, Claudio, Clases del Posgrado de

    Logoterapia y Anlisis Existencial, UCA, 2009

    (8) GARCA PINTOS, Claudio, Frankl por definicin: Consultor temtico de Logoterapia y Anlisis Existen-

    cial, Ed San Pablo, Buenos Aires, Argentina, 2007.

    (9) Idem 1

    (10) http://www.rae.es/drae/srv/search?id=ng3sBHeaCDXX2dWMAJ6J

    (11) PAREJA HERRERA, Guillermo, Articulo La edu-

    cacin, Viktor Frankl y su anlisis existencial so-

    bre la existencia humana Frankl por definicin: Consultor temtico de Logoterapia y Anlisis Existen-cial, Ed San Pablo, Buenos Aires, Argentina, 2007,

    pag 437.

    (12)http://www.materna.com.ar/Home/Articulos-

    materna-Home/Reflexionar-juntos-7-juegos-para-

    ensenar-valores/Articulo/ItemID/18605/

    (13) GARCA PINTOS, Claudio, La Logoterapia en cuentos, el libro como recurso teraputico Ed San Pa-blo, Buenos Aires, Argentina, 2001.

    (14) FRANKL, Viktor E, Psicoanlisis y Existencialis-mo: De la psicoterapia a la Logoterapia, 2da Ed, FCE, Mxico, 1978, pag 51

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    soe (2012). La intimidacin y el trastorno de estrs

    postraumtico sntomas.

  • TERCER ENCUENTRO FEDERAL DE LOGOTERAPIA Viedma, del 14 al 16 de noviembre

    LOGORED INFORMA: del 14 al 16 de noviembre del corriente ao, se

    llevar a cabo en la ciudad de Viedma (Provincia de Ro Negro, Argenti-

    na), el TERCER ENCUENTRO FEDERAL DE LOGOTERAPIA, organiza-

    do de manera conjunta por el Proyecto Presencia (de la Ciudad Aut-

    noma de Buenos Aires), la Fundacin Italopatagnica (de la ciudad de

    Viedma) y el Centro de Enfoque Familiar (de la ciudad de Esquel). La

    intencin y finalidad del encuentro es crear un espacio de intercambio

    de experiencias y conocimientos, entre profesionales que ejercen y apli-

    can la Logoterapia en distintos mbitos, en los diferentes puntos del

    pas. La primera edicin se realiz en Tucumn (2011) y la segunda en

    Esquel (2012) Unos de los objetivos previstos es la posible creacin y

    afianzamiento de una Red Federal de Logoterapeutas.

    Los interesados en participar del evento pueden contactarse con el

    Lic. Jos Menna (mennajosenicolas@gmail.com)

    Pgina 24

  • Pgina 25

    Centro de Logoterapia y Anlisis Existencial

    Universidad Catlica Argentina

    El Comit Organizador, el Comit Cientfico, las autoridades del congreso, y el equipo

    CLAE, agradecen a TODOS (conferencistas, expositores de Espacios de Reflexin y de Au-

    las de Trabajos Libres, auspiciantes, adherentes, autoridades y personal administrativo de

    la Facultad de Psicologa y Psicopedagoga de la UCA, Centro de Estudiantes de Psicologa

    UCA, invitados especiales y asistentes), el haberse reunido en torno de la consigna la Per-

    sona en el Centro, desarrollando un congreso con calidad acadmica y cientfica, y cali-

    dez humana.

    Deca Viktor Frankl que desde Auschwitz sabemos de lo que el hombre es capaz, y desde

    Hiroshima, lo que est en juego. Y es cierto. Pero no es suficiente saberlo, hay que hacer

    algo. Trabajar por la persona humana para que pueda ser ella misma, realizada, la que

    haga realidad un mundo mejor, amigable. En las jornadas de este congreso, percibimos

    un humanismo en acto vivo, dispuesto a avanzar por ese cambio.

    Por todo eso, el CLAE UCA, organizador del evento, expresa su satisfaccin por el desarro-

    llo del mismo y agradece a TODOS por alentar nuestra esperanza de ver ese mundo, hecho

    realidad. Muchas gracias.

  • Pgina 26

    En la ceremonia de apertura del 5 Congreso

    Latinoamericano de Logoterapia y Anlisis

    Existencial, La Persona en el Centro, en sus

    palabras iniciales, el Dr. Claudio Garca Pin-

    tos, presidente del evento, anunci su deci-

    sin de renunciar al cargo de Director del

    CLAE UCA.

    Entre otras consideraciones destac su inten-

    cin de permitir con esta decisin, que las

    nuevas generaciones de jvenes profesionales

    formados en la especialidad, puedan ir asu-

    miendo posiciones de direccin y liderazgo en

    la regin, dndole continuidad y proyeccin a

    la promocin de la Logoterapia y el Anlisis

    Existencial de Viktor Frankl. Seal que la

    organizacin de este congreso marcaba el fin

    de una dcada de trabajo durante la cual pu-

    do fundar y organizar el centro, darle funcio-

    namiento, posicionarlo en la regin y cumplir

    con los primeros objetivos de promover el pen-

    samiento frankliano en el mbito universita-

    rio. Habiendo formado, asimismo, un grupo

    de profesionales que actualmente constituye

    el equipo del centro, interpreta que cumple el

    ciclo de su gestin y pone en manos de ellos

    pone en manos de ellos la continuidad, pro-

    yeccin y crecimiento del CLAE, continuando

    el trabajo en pos de los mismos objetivos.

    La decisin de renuncia no significa el aban-

    dono del centro, del cual, segn sus palabras,

    no me alejo, simplemente, me quito la gorra de

    capitn para ponerme el birrete de marinero,

    pasando ahora a ser un miembro ms del equi-

    po.

    La continuidad de la gestin del centro, reca-

    er ahora bajo la responsabilidad de la Lic.

    Luca COPELLO, proyectndose a partir de

    esta nueva directora, una modalidad dinmi-

    ca que permita a la organizacin, ir renovan-

    do autoridades regularmente, en perodos de

    tres aos.

    De no mediar inconvenientes, su designacin

    ser oficial en las prximas semanas. Por su

    parte, el equipo CLAE confa en el xito de la

    nueva direccin y le da la bienvenida al cargo

    a la Lic,. Copello.

    Cambio de Autoridades

    Nueva Directora del CLAE UCA Lic.Luca COPELLO

    Luca Copello es Doctoranda en Psicologa, Universidad del Salvador. Licenciada en Psicologa, egresada de la Universidad Catlica Argentina, Buenos Aires. Psicoterapeuta de adolescen-tes y adultos, con especialidad en Logoterapia y Anlisis Exis-tencial y formacin en Terapia Cognitivo Conductual.

    Profesional de la Direccin General de Polticas de Juventud, dependiente de vice jefatura de Gobierno desempeando tareas de investigacin, diseo, supervisin y evaluacin de proyectos de polticas pblicas en materia de empleo y orientacin vocacio-nal destinados a los jvenes de la ciudad. Miembro y secretaria del CLAE (Centro de Logoterapia y Anlisis Existencial de la Uni-versidad Catlica Argentina).

    Co-Autora del libro Frankl por Definicin. Consultor temtico de Logoterapia y Anlisis Existencial, editorial San Pablo, Coleccin Noesis, 2007. Autora del libro Logoterapia en Crceles, el sufrimiento como escuela de humanizacin, editorial San Pablo, Coleccin Praxis, 2009.Columnista mensual de la revista digital LOGORED. Dicta cursos y talleres de Introduccin a la Logoterapia y Anlisis Existencial, as como de temas afines, en diversos mbitos a nivel nacional e internacional.

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    EL CENTRO DE LA PERSONA

    Una lectura desde la ontologa

    dimensional.

    Por Lic.Pablo ETCHEBEHERE

    Mail de contacto:

    pablo_etchebehere@hotmail.com

    C omo todos ustedes saben el pen-samiento de Viktor Frankl se orienta en dos direcciones. Por un lado nos encontramos con la direccin terapetica, la que ha bautiza-do logoterapia. Por otro nos encontramos con la direccin antropolgica, la cual para diferenciarla del psicoanlisis la ha denominado anlisis existencial(1). Nuestra exposicin se va a mantener en esta direccin antropolgica y tiene co-

    mo nico fin responder a la siguiente pregunta cul es el centro de la perso-

    na?

    Previamente, como ensean los libros de

    lgica, debemos hacernos otra pregunta, pregunta fundamental, decisiva: hay

    centro en la persona? existe realmente un centro en la persona? Al formularnos estas preguntas vino a m una frase que

    Jorge L. Borges refiere en un texto de Otras inquisiciones(2). La frase habla de una esfera cuyo centro est en todas partes y su circunsferencia en ninguna. Ella ser como nuestro hilo de Ariadna a

    travs del cual nos internaremos en el

    laberinto de la ontologa de la persona.

    Sin embargo, para responder a nuestra

    pregunta inicial debemos, an antes, aclarar un concepto, todava ms central

    y qu es, precisamente, el de persona. Nuestra exposicin, entonces, tendr tres partes. En la primera mostraremos

    qu significa persona para Viktor Frankl. All confrontaremos dos modelos de per-

    sona que se encuentran en pugna, dis-tinguindose constantemente uno de otro en el pensamiento frankliano. En la

    segunda parte nos ocuparemos de la familia

    semntica del trmino centro. En la ltima parte esperamos responder a la pregunta inicial en qu radica el centro de la perso-

    na?

    La persona y sus modelos.

    1.1. La etimologa.

    La etimologa de la palabra persona es muy rica. Por un lado desde la lengua griega apa-

    rece la idea de mscara. Persona se relacio-na con el personaje teatral, de modo que las

    personas del drama son las que representan los papeles protagnicos. De acuerdo con lo dicho podemos afirmar que el hombre es

    persona cuando representa un papel, rees-cribe con su vida un papel que le fue asigna-

    do. O con otras palabras, el hombre es per-sona cuando cumple una misin. A su vez podemos decir que el hombre es persona

    cuando cumple un papel protagnico. Pero ser protagonista no significa ocupar un lu-

    gar destacado en el teatro de la vida ya sea por sus cualidades, fsicas o espirituales. No. Protagonista en griego puede ser tradu-

    cido como el primer luchador, protagonista es aqul que enfrenta la lucha por la vida. As entonces, el hombre muestra su rostro

    de persona no slo representando un papel, sino tambin enfrentando la adversidad. Va-

    lores de creacin y de actitud hacen del

    hombre una persona.

    Junto a la etimologa griega nos encontra-

    mos tambin con etimologas de origen lati-no. En primer lugar queremos sealar una anterior an al latn, que proviene de la len-

    gua etrusca, segn la cual la palabra perso-

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    na viene de persu que significa tambin mscara, pero ya no en el mbito del teatro, sino que persu corresponde a la mscara mortuoria. El hombre es perso-

    na entonces, cuando tuvo una vida tal que sobrevive a la muerte. Su vida vali

    tanto la pena que su identidad, su ros-tro, perdura en el tiemposu persona es

    ms fuerte que la muerte.

    Otra etimologa, propia del medioevo la-tino, nos dice que persona proviene de la construccin per se una, que podemos traducir como de suyo una. El hombre entonces es persona cuando es una uni-

    dad nica e independiente. Ahora bien, junto con estas races Viktor Frankl nos propone an una ms. De acuerdo con

    l, el trmino persona proviene de perso-nare. En la conciencia de la persona humana personat una instancia extra-humana.(3) As entonces, el hombre es persona cuando a travs de l (per) sue-na (sonare) una voz. El hombre es perso-na cuando se vuelve mensajero, trans-

    misor de otra voz, de un sentido. Queda por ver, claro, de quin esa voz y qu

    sentido tiene.

    La nocin.

    Luego de ver los orgenes del trmino

    persona, pasemos ahora a tratar de lo que Viktor Frankl entiende por persona. Para ello nos basaremos en su texto titu-

    lado Diez tesis sobre la persona.(4) Para nuestro autor, la persona es un indivi-

    duum insummabile, esto es, no puede ni ser divido ni ser agregado como parte de

    algo ms amplio, como sera la masa, la gente. Viene aqu el eco de la etimologa

    medioeval: la persona es de suyo una.

    Adems cada persona es un ser nuevo y es tambin espiritual, por lo tanto no pertenece exclusivamente a la facticidad ni a un eterno retorno de lo mismo. Por eso tambin es yoica, es decir, no se en-cuentra bajo la dictadura del ello. Puesto que la persona es una unidad y una tota-lidad es ella tambin dadora de unidad y totalidad. A su vez es dinmica, siempre

    est transcendindose y enfrentndose a s

    misma. Vuelve aqu lo que referimos al mbito del teatro: el hombre es persona en tanto que representa, acta, a veces en co-

    media, a veces en tragedia, el drama de la

    vida.

    Finalmente la persona no se comprende a s

    misma por un acto de inmanencia sino pre-cisamente desde la transcendencia. Estas dos notas nos recuerdan la ltima etimolog-a sealada: en la persona suena algo distin-

    to, algo otro que ella misma.

    Los modelos.

    Hemos visto la etimologa, hemos visto, sus-cintamente, qu entiende nuestro autor por

    persona. Pero, como apuntamos en la intro-duccin, Frankl aclara en varios pasajes qu

    es ser persona a travs de la confrontacin con otro modelo. De esta confrontacin ob-tendremos no pocas ideas. A nuestro enten-

    der hay dos modelos de persona en el hori-zonte del pensar frankliano. Los llamaremos,

    para evitar personificaciones, modelos

    abiertos y modelos cerrados.

    El modelo cerrado es el que corresponde a lo que nuestro autor llama mnada, o mode-

    lo monadolgico(5). De acuerdo con este mo-delo el hombre, para comprenderse, debe in-

    tersarse slo en s mismo.(6)

    A qu nos referimos cuando hablamos de monadolgico? El trmino fue acuado por Gottfried Leibniz y segn l mnada es una sustancia simple(7), que no puede ser al-terada o cambiada en su interior por alguna

    otra criatura(8). Esto es as porque las mnadas no tienen ventanas por las cuales algo pueda entrar o salir(9). De ah que todo cambio en ella debe provenir de un princi-pio interno, ya que en su interior no podra

    influir una causa externa(10) Es por eso que Leibniz no duda en afirmar que las mnadas son autrquicas, es decir que po-

    seen una suficiencia que las convierte en fuentes de sus acciones internas, y por as

    decirlo, en autmatas incorpreos(11) Estas

    mnadas piensan al reflexionar.

    As entonces, segn este modelo el hombre

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    es persona cuando se encuentra separa-

    do de todo lo dems. Separado es el sig-nificado etimolgico de una palabra muy usada por la filosofa y que es la palabra

    absoluto. La persona es entonces, algo ab-soluto, in-dependiente y que posee en

    s un universo completo.(12)

    Enfrentado a este modelo cerrado est el modelo abierto o relacional, que es el que adopta Viktor Frankl. Para ver clara-

    mente qu significa aqu abierto o relacional apelaremos al siguiente tex-to: partiremos de la afirmacin de que todo ser es siempre, sustancialmente, un ser-otro. En efecto, todo lo que podamos

    destacar en lo existente dentro de la res-tante plenitud del ser slo podr delimi-

    tarse por el hecho de ser, en cada caso, diferenciable. Slo mediante la referencia de un ser a otro ser podemos constituir

    ambos. Lo previo es siempre la relacin del ente como siendo otra cosa que.

    Ser=ser otro, es decir, ser otro que, por lo tanto, relacin; en rigor, slo la rela-cin es. De aqu que podamos tambin

    formular el pensamiento de este modo:

    todo ser es un ser-en relacin.(13)

    Junto a estas afirmaciones de carcter

    ontolgico podemos agregar una de carcter ntico: el hombre no es una mnada cerrada, y la psicologa degene-

    ra en alguna clase de monadologa a no ser que reconozca la apertura del hom-

    bre al mundo [] Esta apertura de la existencia es reflejada por la autotrans-cendencia del ser humano que a se vez

    se refleja en la cualidad intencional de

    las fenmenos humanos.(14)

    La clave de este modelo est en que la

    persona no puede ser en soledad, slo puede ser persona en una comunidad existencial con otro. As entonces, la per-

    sona alcanza su rango ontolgico, prime-ro, en la apertura al otro, y segundo en

    la comunicacin con ese otro. Aparecen aqu los conceptos de intencionalidad es-to es, tendencia al otro; y el de transcen-dencia, salida al otro. La identidad autntica (15), ese tesoro tan buscado,

    no est, entonces, en el solo sujeto sino

    en la relacin, en el estar-uno-junto-a-otro. Como varias veces afirma Frankl toda realidad humana se caracteriza por su orientacin hacia algo(16). Por eso, el yo no se vuelve yo, no se convierte en el yo sino a travs, junto al t (17). Aparece aqu, insospechadamente, un eco de la etimolog-

    a del personare. Solamente orientado a al-go distinto de s el hombre encuentra su

    lugar. Pero si nuestro autor afirma -resumiendo lo dicho hasta aqu- que pertenece a la esencia del hombre el carc-ter orientado y centrado sea en algo o en alguien, en una obra o en una persona (18), cul ser el centro del hombre? dnde estar el centro si slo junto al otro puede el hombre ser persona? Estas pre-

    guntas nos llevan a investigar el concepto

    de centro.

    El centro.

    2.1. Las etimologas.

    Al hablar de centro nos introducimos en lo que Frankl denomina una ontologa dimen-

    sional. Si buscamos en un diccionario nos damos cuenta que los significados de esta

    palabra pertenecen, en su mayora, al mbito de la geometra. Pero no nos pode-mos quedar all, debemos, como Frankl nos

    propone, pasar de un estilo more geometrico

    a un estilo more ontologicus.(19)

    Nuevamente retornemos a las etimologas.

    En latn centrum significa la pierna fija del comps entorno a la cual gira la otra (20). Pero este trmino latino proviene de uno griego que es kntron y que significa aguijn. A qu nos llevan a pensar estos

    sentidos?

    Para trazar lneas con un comps necesita-mos previamente apoyarnos, asegurarnos

    para que esa lnea, supongamos una cir-cunsferencia, salga bien. El comps necesi-

    ta fundamentarse en algo ms firme que l para poder cumplir su misin, su funcin. Esto nos lleva a la primera conclusin. El

    centro de la persona es aquello que le da un fundamento desde el cual actuar. A par-

    tir de este centro logra concentrar sus

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    energas evitando dispersarse, cayendo en

    la vaguedad.

    Pero pasemos a la otra etimologa. Centro es un aguijn, algo que que se clava en un terreno firme -imaginemos esas som-brillas de la playa- y su firmeza le da re-sistencia al viento, si est bien firme no

    se volar. Aqu aparece junto al matiz del fundamento el matiz de la resistencia. Lo que est bien fundamentado puede resis-

    tir las adversidades. Pero hay an otra intepretacin. El centro es aguijn, tam-bin, en cuanto que nos pincha, en cuan-to que nos hace reaccionar. As entendido el centro de la persona es lo que la mue-

    ve, la saca de la indiferencia, de la apata. El centro de la persona es lo que le exige

    una respuesta, la vuelve, podramos de-

    cir, responsable.

    2.2. El centro y el espritu.

    Quisieramos aqu, a partir de estas expli-

    caciones, trasladar el tema del centro al tema del espritu. La idea es ampliar la nocin de espritu y no quedarnos sola-

    mente con una visin intelectualista o ra-cional, de acuerdo con la cual espritu

    significara -en Frankl- solamente logos o nous. A partir de la imagen del funda-mento podramos decir que el espritu de

    la persona es tambin thos. Nuestro au-tor varias veces nos llama a ontologizar la moral, es decir, superar el deber con el sentido(21), para ello debemos tener en claro qu significa thos. Esta palabra, en griego, fue traducida al latn como mo-ral, como costumbre. thos significa las costumbres socialmente aceptadas por la moral. Pero tambin significa otra cosa,

    t a m b i n s i g n i f i c a m o r a d a , carcter(22). La tica, entonces, no habla a lo general en el hombre, sino que,

    en su transcendencia al sentido, le habla ad personam y ad situationem. El cen-tro de la persona, entendido como thos, es el lugar donde ella mora, su forma pro-pia con la que traza las lneas de su vida.

    Por lo tanto, espritu no es solamente lo-

    gos sino tambin thos.

    Pero recin dijimos que el centro es

    aguijn. Esta funcin de aguijonearnos, de no dejarnos en paz, la queremos referir a otro trmino griego que es eros (23). El centro de la persona es algo ertico, que tiene como misin el darnos alas, como

    quera Platn; el permitirnos sobrepasar las situaciones de limitacin y llevarnos ms all. La emocional logique du coeur hace que el hombre tienda siempre a una realidad [] impidindole caer en la apa-ta(24) Tengamos aqu en cuenta que corazn no significa nada ms que el ncleo y el centro del hombre, la persona,

    a saber, la persona ntima, la persona es-piritual profunda.(25) De este modo, lo-gos, thos y eros, forman lo que Frankl lla-ma la trada de la antropologa filosfica (26). El eros en cuanto que lo impulsa a vivir y el thos en cuanto que le da una morada, una fisonoma propia, configuran

    el centro de la persona. No cabe duda que la persona sin centro, es decir, sin logos, ni thos ni eros, no sera persona. An ms el centro no puede ser annimo, sino nico e irremplazable (27) Pero -como vern en este discurso hay muchos pero- de qu modo podemos encontrar este

    centro? qu mtodo hemos de usar?

    2.3. El centro y lo excntrico.

    Para responder a esta pregunta comparti-

    remos dos textos de Viktor Frankl. El pri-mero dice as: hay que enfocar el existir humano(28), excntricamente, fuera del fo-

    co de la exacta ciencia natural, slo enton-ces captaremos no solamente el ser-as

    humano, sino el existir humano. Aqu aparece una primera respuesta. El centro

    de la persona puede ser tematizado a travs de dos mtodos. El primero sera el mtodo propio de las ciencias naturales

    que pertenecen al campo ntico, encarga-do de describir el ser-as humano. Este centro es claro y distinto y se alcanza por

    reflexin y es razonable. Pero el centro del cual estamos hablando, el centro ontolgi-

    co de la persona es excntrico, est fuera de focoEsto nos lleva a tener cuidado en una cosa: no hacer ni del logos -entendido

  • ese centro?

    Sabemos que para Frankl lo humano del

    hombre radica en el espritu. Pero recin vimos que ese espritu no es nicamente

    logos, sino que adems est el thos y el eros. Tambin vimos que para ser realmen-te espritu debe escapar de la objetiviza-

    cin. Como dice nuestro autor el verdadero ser-hombre comienza all donde termina

    toda comprobabilidad y fijabilidad, donde cesa toda determinabilidad inequvoca y de-finitiva(32) Es por eso que vamos a propo-ner como centro del hombre al espritu pero

    en tanto que inconsciente.

    En primer lugar debemos recordar que

    dentro del espritu lo racional e intelectual ni siquiera representan lo especfico en el hombre, ms bien, lo emocional y lo exis-

    tencial (33) As entonces, lo espiritual no se reduce al logos, sino, como venimos viendo tiene como centro lo emocional, al

    eros.

    Ahora bien, poner en el centro de la perso-na, del homo sapiens, del animal racional,

    lo ertico no puede sino asustarnos o lle-varnos a la sospecha de un irracionalismo.

    He aqu donde entra el otro elemento de ese centro: lo inconsciente. Lo espiritual en tanto inconsciente es irreflexionable en tanto que ciego frente a toda autoobserva-cin que pretenda aprehenderla en su pun-

    to de origen (34) Por eso ante el incons-ciente espiritual cualquier reflexin inne-

    cesaria lo que hace es perjudicar(35)

    Debemos tambin tener presente que, si

    bien lo espiritual inconsciente carece de autoconocimiento reflexivo, posee un tipo de conocimiento que es una autocompren-

    sin implcita. Adems es ms sabia de lo que l mismo vislumbra, y tambin ms sa-

    bia de lo que l se cree (36) Pero lo es con una sabidura distinta a la de la razn, es

    una sabidura del corazn.

    3.1. La confianza.

    En qu consiste esta sabidura? La res-puesta a esta pregunta agrega, a nuestro

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    como sentido- ni del eros ni del thos al-go tan claro, tan evidente que se vuelven

    objetos entre los objetos.

    De ah que Frankl nos hable varias veces del pudor que mantiene al amor y a la fe

    lejos de la objetivizacin (29). Demasiado claro, demasiado seguro, el centro de la

    persona se vuelve un centro neurtico, que posee una voluntad de llegar a una seguridad absoluta en los conocimientos

    y en sus decisiones, la obsesin de cono-cer las cosas de un modo absolutamente seguro y de tomar decisiones absoluta-

    mente morales.(30)

    El segundo texto nos habla del punto de fuga (31). Este es un elemento que bien

    cabra agregar en una ontologa dimen-sional. El punto de fuga se caracteriza por no estar en el dibujo, por no estar en

    el cuadro, pero hacia l convergen todas las lneas del dibujo. Ese punto de fuga

    no est en lo inmanente del dibujo pero le da sentido, desde afuera. Es, como di-cen los diccionarios, un punto impropio

    situado en el infinito.

    Y as nos encontramos con el centro de nuestro laberinto. Porque si para acce-

    der a lo ontolgico del hombre debemos volvernos excntricos, salirnos de foco, y si al mismo tiempo lo que le da sentido

    es un punto fuera de lo humano cmo podemos hablar de centro? O ser que este centro de la persona lo aguijonea

    constantemente para salir de s, para transcenderse? Responder a estas pre-

    guntas nos lleva al ltimo punto de

    nuestra conferencia.

    El centro de la persona. El inconscien-

    te espiritual.

    Estamos buscando el centro de la perso-na. Como una especie de coincidencia de los opuestos, el centro se nos manifest

    como fundamento, como algo fijo, pero tambin como aguijn que nos impulsa y, a su vez, como algo excntrico, fuera

    de foco.Cmo caracterizar, entonces,

  • donando una visin monadolgica. Es hora

    que levantemos el teln del ltimo acto de

    esta escena.

    1.3. La pasin.

    Situado ante el abismo, el hombre ve la profundidad y lo que percibe en el fondo del abismo es la estructura trgica de la exis-tencia. Lo que se le revela es: que la exis-

    tencia humana, en ltima instancia y en lo

    ms profundo, es una pasin.(45)

    Llegamos finalmente al centro de nuestra

    bsqueda. Queremos concluir diciendo que el centro de la persona se nos muestra co-

    mo pasin, entendida -propiamente- como aquello que recibe la accin de otro, que ansa la accin de otro. Esto nos plantea

    una paradoja: porque la pasin no es un centro que concentre, que integre, sino un

    centro que nos pone excntricos, fuera de s, alienados, esperando la voz del otro. En-tender el centro de la persona como pasin

    nos permite descubrir que lo que mueve al hombre no es l mismo sino algo o alguien

    que desde fuera lo llama. No cabe duda que el siglo XX nos ha demostrado que hace ya tiempo que hemos perdido el paraso de la

    razn, que hemos perdido tambin el para-so de las seguridades. Otra imagen de lo humano se yergue. Una imagen que va des-

    de el sentido de la pasin a la pasin por el sentido. La imagen del sabio ha pasado, la

    imagen del seguro, del firme ha pasado, nos queda la ms humana, la del paciente

    que espera, en confianza, vivir con sentido.

    Donde las palabras son pocas, cualquier palabra est de ms (46) Mis palabras no fueron pocas, espero que no hayan sido de

    ms.

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    entender, una nota a lo inconsciente es-

    piritual en la cual hasta ahora no haba-mos reparado. Frankl nos dice que la confianza es la sabidura propia del co-razn(37) Incluso nos habla de que hay que confiar en el inconciente.(38) Hemos escuchado muchas veces hablar de los

    maestros de la sospecha. Marx, Nietzs-che y Freud son sealados como autores

    cuya misin en la historia fue la de des-enmascarar al hombre. No cabe duda que han logrado su cometido y nos han

    dejado sin antifaz. Como vimos al co-mienzo, el hombre es persona en tanto que mscara. No puede no ocultarse, no

    puede no desaparecer detrs de la reali-zacin de actos espirituales (39) Porque el espritu en tanto que inconsciente ve y no puede ser visto, oye y no puede ser

    odo, piensa y no puede ser pensado(40)

    El nico modo que tenemos de acercar-

    nos a nuestro centro y creemos, al centro del otro es a travs de la confianza. Por

    eso Frankl no duda en exigir la restauracin de una primordial confian-za en la propia existencia(41), incluso nos habla de una reeducacin para la confianza.(42) Creo que ya es hora que

    los muertos del nihilismo entierren a sus muertos y darnos cuenta que a pesar de todo, debemos confiadamente darle un s

    a la vida.

    Y esta educacin en la confianza de lo inconsciente se vuelve necesaria porque en nuestra bsqueda de sentido pode-

    mos caer en la confusin y olvidarnos que normalmente existe una incerti-

    dumbre de cumplir con el sentido (43)

    Queremos terminar esta exposicin, ya excesiva, con una ltima caracterizacin del centro de la persona. Como ya sabe-

    mos la verdadera persona profunda, es decir, la espiritual existencial en su di-

    mensin profunda es siempre incons-ciente.(44) Ya sabemos que el centro no lo ocupa el logos sino lo emocional. Ya sabemos que a ese centro llegamos des-enfocando nuestra ntica mirada y aban-

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    el cuerpo que le est particularmente asignado y

    cuya entelequia constituye: y como ese cuerpo ex-presa todo el universo por la conexin de toda la

    materia en el lleno, el alma representa tambin todo

    el universo, al representar ese cuerpo que le perte-

    nece de manera particular. Leibniz, G. W. Monado-loga, 62. Y no podemos dejar aqu de citar el prrafo 67: cada porcin de la materia puede ser concebida como un jardn lleno de plantas, y como

    un estanque lleno de peces. Pero cada rama de la

    planta, cada miembro del animal, cada gota de sus

    humores, es tambin un jardn o un estanque simi-

    lar. (13) Psicoanlisis y existencialismo, 24. Cfr. rtzliche Seelsorge. Grundlagen der Logotherapie und Existen-zanalyse. 10 Aufl. Wien, Franz Deuticke, 1982, pg. 12.

    (14) Psicoterapia y humanismo. Tiene sentido la vi-da? 2 ed. Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1984, 56-57.

    (15) Sobre el tema de autenticidad es interesante

    leer el texto de Theodor W. Adorno La jerga de la au-tenticidad.En Obras completas, 6. Madrid, Akal, 2005.

    (16) El hombre doliente. Fundamentos antropolgicos de la psicoterapia. Barcelona, Herder, 1987, 65.

    (17) Cfr. Psicoanlisis y existencialismo, 25. (18) Logoterapia y anlisis existencial, 190.

    (19) Cfr. Teora y terapia de las neurosis. Madrid, Gredos, 1964.

    (20) Corominas, Joan. Diccionario crtico etimolgico de la lengua castellana. Madrid, Gredos, 1976. (21) El hombre doliente. Fundamentos antropolgicos de la psicoterapia. Barcelona, Herder, 1987, 36. En otros pasajes como en Voluntad de sentido, 33, lee-

    mos que la moral debe ser ontologizada, existencia-lizada, fenomenologizada.

    (22) En realidad no es una palabra sino que en grie-go son dos palabras distintas, una se escribe con

    psilon y la otra con eta. Al trascribirlas al latn no

    sabemos cul corresponde a cual, por eso aqu

    hemos introducido los dos significados griegos.

    (23) Es cierto que, para Frankl, sexualidad, eros y amor corresponden cada uno a una dimensin del

    hombre. Pero hemos preferido mantener el trmino

    en griego y no poner amor por su relacin ms cer-

    cana a la finitud. Cfr. Psicoanlisis y existencialismo, 186. (24) Psicoanlisis y existencialismo, 165.

    (25) Logoterapia y anlisis existencial, 187.

    REFERENCIAS

    (1) En alemn se percibe ms claramente la in-tencin en el nombre: Existenzanalyse se distin-gue de Psychoanalyse. Debemos tambin distin-guir el Existenzanalyse frankliano del Daseinsa-nalyse heideggeriano, trminos dificiles de dife-renciar en una traduccin.

    (2) Borges, Jorge Luis. La esfera de Pascal. En Otras inquisiciones. Obras completas 1923-1972. Buenos Aires, Emec, 1974, pp. 636-638. All en-

    contramos el uso de esta metafra inicialmente

    aplicada al ser en Parmnides aunque no con los mismos trminos. Propiamente aparece referida a Dios, como por ejemplo en Alain de Lille Dios es una esfera inteligible, cuyo centro est en todas

    partes y la circunsferencia en ninguna. Es tam-bin aplicada al universo por Giordano Bruno: podemos afirmar con certidumbre que el univer-so es todo centro, o que el centro del universo

    est en todas partes y la circunsferencia en nin-guna o a la naturaleza en Pascal una esfera es-pantosa, cuyo centro est en todas partes y la

    circunsferencia en ninguna. Nos cabe ahora que la apliquemos a la persona?

    (3) Frankl, Viktor. La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y religin. 6 ed. Barcelona, Herder, 1986, 59.

    (4) Frankl, Viktor. La voluntad de sentido. Barce-lona, Herder, 1994, 106-115. Las diez tesis son:

    1. La persona es un individuo. 2. La persona es

    in-summabile. 3. Cada persona es absolutamente

    un ser nuevo. 4. La persona es espiritual. 5. La persona es existencial. 6. La persona es yoica. 7.

    La persona brinda unidad y totalidad. 8. La per-

    sona es dinmica. 9. La persona se transciende y

    se enfrenta a s mismo. 10. La persona se com-

    prende a si misma desde el punto de vista de la transcendencia.

    (5) Cfr. Logoterapia y anlisis existencial, 109.

    (6) Psicoanlisis y existencialismo. De la psicotera-pia a la logoterapia. 2 ed. Mxico, Fondo de Cul-tura Econmica, 1983, 51-52.

    (7) Leibniz, G. W. Monadologa, 1 Seguimos la edicin de Ezequiel de Olaso. Escritos filosficos. Madrid, Machado Libros, 2003, 691 y siguientes.

    (8) Leibniz, G. W. Monadologa, 7. (9) Leibniz, G. W. Monadologa, 7.

    (10) Leibniz, G. W. Monadologa, 11.

    (11) Leibniz, G. W. Monadologa, 18.

    (12)As aunque cada mnada creada represente todo el universo, representa con mayor distincin

  • Pgina 34

    CURSO A DISTANCIA DE ESTUDIO Y PROFUNDIZACIN

    del ANLISIS EXISTENCIAL y la LOGOTERAPIA de VIKTOR FRANKL

    Informes: cavefcursos@yahoo.com.ar

    http://cavefblog.blogspot.com.ar/

    (39) El hombre doliente. Fundamentos antropolgicos de la psicoterapia. Barcelona, Herder, 1987, 163.

    (40) La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y religin.

    6 ed. Barcelona, Herder, 1986, 38.

    (41) La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y religin.

    6 ed. Barcelona, Herder, 1986, 73.

    (42) Cfr. Teora y terapia de las neurosis. Madrid, Gredos,

    1964, 98.

    (43) Psicoanlisis y existencialismo, 83. (44) La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y

    religin. 6 ed. Barcelona, Herder, 1986, 29. (45) Logoterapia y anlisis existencial, 145-146. (46) Logoterapia y anlisis existencial, 149.

    (26) Logoterapia y anlisis existencial, 41. (27) Psicoanlisis y existencialismo, 319. (28) Voluntad de sentido, 60. El resaltado es nues-tro.

    (29) Cfr. Teora y terapia de las neurosis. Madrid, Gredos, 1964, 110. En Logoterapia y anlisis exis-tencial (75) Frankl nos alerta frente a tres peligros que puede conllevar la introduccin de lo espiri-

    tual en el mbito de la psicologa. Estos son el es-

    piritualismo, el racionalismo y el intelectualismo.

    (30) Voluntad de sentido, 265. (31) Cfr. Voluntad de sentido, 70.

    (32) Teora y terapia de las neurosis. Madrid, Gre-dos, 1964, 195.

    (33) Logoterapia y anlisis existencial, 75. (34) Teora y terapia de las neurosis. Madrid, Gre-dos, 1964, 220.

    (35) Logoterapia y anlisis existencial, 84.

    (36) Logoterapia y anlisis existencial, 186.

    (37) Teora y terapia de las neurosis. Madrid, Gredos, 1964, 129.

    (38) Cfr. La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y reli-

    gin. 6 ed. Barcelona, Herder, 1986, 40.

  • Pgina 35

    Los organizadores del 5 Congreso Latinoamericano de Logoterapia y Anlisis

    Existencial, agradecen a la produccin, elenco y equipo tcnico, por la maravillosa

    funcin que realizaron el jueves 22 de agosto en adhesin al evento. El pblico

    asistente pudo ingresar a travs de la sensibilidad de las actuaciones, en el universo

    vivencial de Viktor Frankl y comprender, fielmente, la profundidad vigorosa de su

    mensaje como hombre y como cientfico. A todos, MUCHAS GRACIAS!!

    BUSCANDO SENTIDO. EL SUEO DE VIKTOR

    FRANKL, inicia una gira por la provincia de CATA-

    MARCA que se extender a otras plazas del interior

    del pas, continuando sus presentaciones en colegios

    de Buenos Aires.

    Por contrataciones: http://facebook.com/bsentido

    Telfono: 156.443.2501

  • Esta vez te invitamos a reflexionar sobre el importante tema de la Comunicacin

    Asertiva. Cuntas dificultades y malestar puede evitarse cuando aprendemos a decir No sin sentirnos culpables o comprometidos: http://logoforo.com/decir-no-cuando-queremos-decir-no-la-importancia-de-la-

    comunicacion-asertiva/

    En el mes del aniversario de su fallecimiento, un artculo de obligada lectura para

    logoterapeutas y para toda persona que quiere profundizar en el pensamiento de

    Viktor E. Frankl es ste que contiene una cronologa de los escritos del maestro:

    Volver a los escritos de Frankl: http://logoforo.com/volver-a-los-escritos-de-

    viktor-e-frankl/

    Espero que nuestros contenidos te sean tiles e interesantes.

    Gracias por visitar el Logoforo!

    Pgina 36

    Logoforo.com te invita a leer interesantes artculos

    de diversos autores que desarrollan temas en torno al

    sentido. Entrate con nosotros de los eventos ms im-

    portantes de Logoterapia en el mundo de habla hispana;

    visita las secciones de bibliografa recomendada, frases

    clebres de Viktor Frankl y de otros pensadores, noti-

    cias y ligas a Centros e Institutos en el mundo que tra-

    bajan con el enfoque de esta psicoterapia existencial.

    Mail de contacto: terevanek@logoforo.com // www.logoforo.com

    La Pgina de LOGOFORO

    Por Tere Vanek

    Los organizadores del 5 CONGRESO LATINOAMERICANO DE LOGOTERAPIA Y

    ANLISIS EXISTENCIAL. LA PERSONA EN EL CENTRO, agradecen a LOGOFO-

    RO y a PROYECTO PRESENCIA (a travs de su programa radial El valor de

    Sentir, Radio Stentor AM 1590) el apoyo que le han dado a la realizacin del

    evento.

  • desde 1945 haba irrumpido en el escenario

    poltico y social argentino.

    Interpreta tambin como otro momento histrico de la casa tomada el 25 de Mayo de 1973, cuando el camporismo gana aque-

    llas elecciones, y le toma la casa a la

    burguesa dominante de entonces.

    No menos aguda podra ser tambin una

    lectura psicolgica, en la que diversos sntomas neurticos como obsesiones y fo-

    bias, van ocupando cada vez ms espacio mental (la casa) y restringiendo el rea li-bre de desenvolvimiento del Yo (el dueo de

    casa).

    La metfora de la casa tomada parece hecha a medida para validar la clebre fra-

    se de Freud: el yo no es amo en su propia

    casa.

    El Yo consciente y racional, sostenido en la

    tradicin iluminista de la diosa razn, abandonaba el prolongado dominio y sobe-rana de s mismo (abandonaba su casa) a

    manos del inconsciente y la determinacin

    pulsional de la conducta.

    Estas interpretaciones y sus respectivos

    acentos, tanto en lo psicosomtico como en lo sociocultural, me hicieron pensar que

    tambin podra abordarse la metfora de la casa tomada desde una clave existen-cial, y ms especficamente, a la luz de la

    antropologa frankleana.

    Bien sabemos, y no hace falta explayarse en ello, que lo esencialmente humano del

    hombre, en la concepcin tridimensional de Viktor Frankl, es su condicin espiri-

    tual.

    Pgina 37

    E l memorable cuento de Julio Cortzar, la casa tomada, pu-blicado en 1947, relata la expe-riencia de una pareja de herma-nos cuya casa va siendo tomada, progre-sivamente, desde el fondo hacia el frente, hasta que finalmente la deben abando-

    nar.

    Esta situacin de la casa tomada, se constituye en una riqusima metfora,

    que puede recibir diferentes lecturas y variadas interpretaciones, segn el cam-

    po de accin donde se la site, y la con-dicin que se le d, tanto a los ocupan-

    tes como a los dueos de casa.

    As por ejemplo, en el campo biolgico,

    la casa podra representar el cuerpo, que va siendo tomado por el sostenido avan-

    ce de un cncer que va usurpando las distintas habitaciones-rganos hasta

    su inexorable final.

    Desde una ptica sociolgica, podra citarse la interpretacin sociopoltica del filsofo Jos Pablo Feinmann, quien re-fiere que Cortzar se va de la Argentina en la dcada del 50 porque los bombos peronistas no le dejan escuchar a Bar-

    tok.

    En esta lnea interpretativa la casa re-

    presentara al pas, los dueos de la ca-sa seran las clases dominantes (la oli-garqua y las clases patricias hegemni-

    cas), que van perdiendo su casa, pri-mero a manos de la la chusma ultra-marina (la inmigracin de principios de siglo), y despus a manos del incipiente pueblo peronista, que desde 1945 ha-

    LA CASA TOMADA

    Por Lic.Enrique ADRIZ

    Mail de contacto: eaduriz@fibertel.com.ar

  • Concibe al hombre naturalmente influen-

    ciado por los mltiples condicionamientos fsicos, psquicos y socioculturales, ms en absoluto determinado por ellos, antes

    bien, y debido justamente a su dimensin espiritual, capaz l mismo de determinar sus propios actos y de oponerse a las pre-

    siones y demandas de aquellas instan-

    cias.

    Vayamos pensando entonces la metfora

    de marras a la luz de esta perspectiva

    existencial.

    La casa es el lugar donde se habita, as lo

    explicita ya su misma etimologa,

    (del latn casa, choza; edificios habitados por alguien), pero este lugar no es cual-quier lugar, se trata de un lugar privile-giado, pues se trata de esos espacios que

    construyen la identidad de los individuos, en la antpoda misma de los no lugares, esos espacios del anonimato que tan lci-

    damente advirtiera Marc Aug como

    propios de la posmodernidad.

    All habita alguien, no algo, el alguien que habita esta casa es el mis-mo ser humano, la casa que lo contiene y

    donde mora es su propia humanidad, su

    especfica y singular condicin humana.

    Recordando la concepcin tridimensional

    de la antropologa frankleana, dejemos que el mismo Viktor Frankl le de su im-pronta a este matiz. Dice en Logoterapia y

    Anlisis Existencial: Por consiguiente, no solamente en la tercera dimensin, la de lo

    espiritual, sino ante todo en la tridimen-sionalidad del cuerpo, alma y espritu, el homo humanus est en su patria, en esta tri-unidad, all, su humanitas est en su

    tierra natal.

    Dejara entonces de habitar su tierra, de

    habitar plenamente su casa, en la medi-da que fuera resintindose o menos-

    cabndose esta singularidad tridimensio-

    nal.

    Los diversos reduccionismos, con su

    mxima seera el hombre no es nada ms que son modos concretos y efica-

    ces de ir tomando la casa.

    El biologismo, el psicologismo, y/o el so-

    ciologismo, remiten al mismo perro pero con distinto collar, la misma concepcin reducida del hombre a una sola de sus di-

    mensiones constitutivas, impidindose as el pleno alojamiento del ser humano en su

    humanitas primordial.

    As como en el relato de Cortzar los due-os de casa van reduciendo cada vez ms su hbitat, nuestro ser humano, vctima

    de los diversos reduccionismos, tambin lo va padeciendo y muy en particular lo sufre

    en lo propiamente constitutivo de su exis-tencia, aquello que lo hace debidamente humano y lo distingue del animal, en su

    condicin espiritual, y con sta en su radi-

    cal situacin de ser libre y responsable.

    Esta prdida en lo distintivamente huma-

    no es definitivamente mala para el hom-bre, y advirtamos con cuanta justeza y profundidad lo condensa Erich Fromm,

    extraordinario humanista, cuando nos di-ce que el mal es lo que el hombre pierde de s mismo en el intento trgico de evitar el peso de su humanidad. Una insidiosa manera de ir cediendo terreno, eludiendo el peso existencial de la inquietante, cuan-do no dramtica, condena a ser libre es entregar esas propiedades al se imperso-

    nal, el das man en la especfica expre-

    sin alemana.

    El se dice, se piensa, etc., le arrebata la libertad y la responsabilidad al propio sujeto, le toma el corazn mismo de la ca-

    sa, siguiendo la metfora que nos ocupa, y en esta ntima deshumanizacin confirma

    el carcter trgico que denunciara Fromm

    en su sentencia.

    El relato tambin lo testimonia. Los due-

    os de casa en un momento dado, ya habiendo cedido toda la parte del fondo y con ello no pocas cosas, refieren las venta-

    jas de la situacin que viven en trminos de no pensar. Cada uno con sus activi-dades haba conseguido matar el tiempo, estbamos bien, y poco a poco empezba-mos a no pensar. Se puede vivir sin pen-

    sar.

    Ciertamente dice bien, se puede vivir sin

    Pgina 38

  • genuino, al uno-mismo, se expande y cristaliza una calidad de existencia no ge-nuina, que no escucha el llamado de la

    conciencia, una existencia inautntica.

    La conciencia da voces, la voz de la Exis-

    tencia, la voz de lo ms verdadero de s, del genuino uno mismo, y tambin, para la an-

    tropologa frankleana, la voz de Dios. Y da voces para que el ser humano recuerde su mismidad humana si cabe decirlo de este modo, para poder llegar a ser uno mismo, y pasar de la inautenticidad a la autentici-

    dad de la existencia.

    La casa tomada es renunciar a ese s mis-mo, es renunciar a escucharse en la con-ciencia y a respetar la verdadera intimidad

    y mismidad del ser, es seguir cediendo el territorio de la humanitas, es dejar de ser fiel al ser (genuinamente humano) y al

    deber ser, tambin genuinamente humano.

    En definitiva, la casa tomada es esa des-humanizacin a partir de la dimisin de la condicin espiritual y sus respectivas mani-

    festaciones. Tomamos nota de las conse-cuencias de la claudicacin de la libertad, la responsabilidad y la conciencia; no le va

    en zaga la enajenacin resultante de la ce-sin del amor, y muy especialmente de la autotrascendencia, a manos de una

    suerte de autorreferencia narcisstica, que pone el norte exclusiva y unilateralmente

    en los propios estados anmicos y en la

    consecucin del placer.

    Para la Logoterapia, la autotrascendencia

    en tanto radical orientacin hacia algo o alguien distinto y fuera de s mismo, es una exigencia esencial de la existencia humana;

    tambin hace al corazn de la casa que va siendo usurpada, y es igualmente trgica la prdida de humanidad que se padece al no

    asumirla y desplegarla.

    La casa finalmente es tomada y los dueos la abandonan con lo puesto, y el final del

    cuento tiene un remate genial, muy propio de su autor, que amerita referirse textual-

    mente.

    y salimos as a la calle. Antes de alejar-nos tuve lstima, cerr bien la puerta de en-trada y tir la llave a la alcantarilla. No fue-

    pensar y sin hacerse cargo ni responder

    por los propios pensamientos y acciones. El conformismo, en su aceptacin pasi-va y acrtica de lo establecido, as como

    el colectivismo, en su disolucin en la masa, son flagrantes renuncias a soste-ner y desarrollar la actitud libre y res-

    ponsable que le cabe al homo humanus,

    en el latino decir de Frankl.

    Sin embargo y volviendo al cuento de

    Cortzar, cuando inmediatamente agre-ga que los sueos en alta voz de su her-

    mana lo desvelaban, invita a interpretar que desde lo profundo del nima, desde el inconsciente como la reserva ms pro-

    funda de la persona (inconsciente espiri-tual para la Logoterapia) emerge una voz

    que denuncia y despierta, para que no

    se duerma, para que piense.

    Dramtico y crucial debate existencial para nuestro hombre contemporneo,

    al que le van tomando la casa, escuchar-se o no escucharse, percibirse en su ra-

    dical humanidad o hacerse el sordo y

    desentenderse de su deber ser quien es.

    Escucharse es hacer lugar a la voz de

    la conciencia, el rgano de sentido por excelencia, un poderoso radar que detec-ta intuitivamente totalidades llenas de

    sentido, donde realizar valores en el ple-no ejercicio de la libertad y responsabili-

    dad personal. No escucharse es no es-cuchar la voz de la conciencia, lo cual, en clave existencial, es una va directa y

    sin escalas a la tan mentada existencia inautntica.

    Martn Heidegger, eminente represen-

    tante de la filosofa existencial, lo revela con su hondura caracterstica cuando sostiene que la Existencia se llama a s misma en la conciencia. Ese s mis-mo, el mismo del hombre y si cabe la redundancia: la ms plena mismidad del uno mismo, es convocado, es llamado a travs de la conciencia, a ser s mismo,

    haciendo de la existencia una existencia genuina, una existencia autntica. Pero

    cuando la Existencia se queda estancada en lo general humano, en lo impersonal, en el Se (das man) y no trae a ser al Yo

    Pgina 39

  • se que algn pobre diablo se le ocurriese robar y se metiera en la casa, a esa hora y

    con la casa tomada.

    Una luminosa alegora del hombre actual, o al menos del hombre existencialmente

    inautntico, que se ha dejado usurpar su casa, su humano modo de morar en ella,

    y que tras haberla abandonando progre-sivamente, al final revela su inversin de valores y su confusin existencial. Perse-vera en su atencin y cuidado de que no le roben por el frente, de que no le entren

    desde afuera, el control y las seguridades muy propias de la orientacin existencial del tener (Fromm) donde la imagen, el xi-

    to, el placer y el poder son los bienes pre-ciados, mientras que, en realidad, ya le tomaron la casa desde adentro, le despo-

    jaron el ser, el modo esencialmente

    humano de existir.

    Preocupado en que no le roben, desde afuera, lo que tiene, en esta indolencia

    no registra que ha ido perdiendo, desde

    adentro, lo que es. La metfora de la ca-sa tomada, as descripta e interpretada, podra tambin graficarse parafraseando

    a Marc Aug como un transitar creciente de un lugar con nombre propio, con lo propio de ser humano (y no de otra mane-

    ra), hacia una suerte de no lugar, o lu-gar de anonimato, sin nombre propia-

    mente humano. Pobre de aquel que no tiene hogar!, concluye Nietzsche su poema Solitario. Esta metfora tiene su antpoda neta y cabal en la casa nte-gramente ocupada, vivida de un modo

    plenamente humano, autntico, y sin re-taceos para evitar el peso de la humani-

    dad, especialmente en lo que tiene de li-bertad, responsabilidad, conciencia y au-

    totrascendencia.

    Ninguna sntesis potica ms perfecta pa-ra condensar el sentido y la potencia fe-cunda de la casa que, a mi gusto, la ex-

    presada por el poeta y sacerdote argenti-no, Hugo Mujica, cuando dice que la ca-sa es el mbito que permite ser donde uno est y estar donde uno es.

    En apenas nueve palabras queda todo di-cho; privilegio y don de la poesa y los

    poetas, pero la Logoterapia, siempre apela-

    tiva, como la vida misma, tiene mucho que decir, en particular para quienes, hoy ya multitudinariamente, no habitan su pro-

    pia casa, pues tienen la casa tomada.

    Y ciertamente Viktor Frankl es la primera voz, tanto con su obra, pero mucho ms

    an con su vida, (completa validacin de aquella), pues ha dado cuenta de la humanidad posible, en la lograda y feliz expresin de Claudio Garca Pintos para titular uno de sus primeros libros. Tama-

    o testimonio existencial, personal y cientfico, lejos de convertirse en un ideal inalcanzable, cercano a una suerte de pro-

    hombre, es una apelacin a morar y vivir plena y vigorosamente en nuestra ms

    cardinal humanidad. Bien dice el autor de Viktor E. Frankl. La humanidad posible aludiendo a la tcnica de la apelacin logo-

    teraputica: sabemos que existe en el hombre una espiritualidad reprimida, in-consciente, algo que particularmente deno-mino la humanidad posible, aquella que an no realizamos, con la que no nos conec-tamos. A esa realidad es a la que apunta directamente la apelacin logoteraputica, teniendo por intencin el denunciarle al pa-ciente su propia capacidad de sentir, de ex-

    perimentar, de vivenciar, de descubrir.

    La apelacin frankleana es una apelacin para que no nos ocupen la morada, para

    desplegar en ella toda la humanidad posi-ble, pero, nobleza obliga, dejemos la lti-ma palabra apelativa a otro representante

    de las letras, atento al carcter literario del

    cuento que suscit estas reflexiones.

    Supo decir en su da William Faulkner: La inextinguible voz de la condicin huma-na no slo perdurar, tambin prevale-

    cer.

    Pgina 40

  • E sta pintura se llama "La leccin de msica" y es del pintor holands Johannes Vermeer, del perodo barroco. En la misma, se ve que sobre la tapa de la espineta que se est tocando, hay una inscripcin en flamenco

    que dice:

    "La msica es compaera de la alegra y

    medicina para los dolores"

    No es ni ms ni menos que lo que nos su-cede a varios de nosotros en tanto msi-

    cos, que sentimos la msica como un enorme cable a tierra, donde demostra-

    mos nuestros estados y nuestras mas pro-

    fundas emociones. (ver http://youtu.be/

    AKyJLpag2dA)

    Sin duda el arte constituye un camino pri-

    vilegiado hacia las profundidades de la persona humana. El arte constituye un caudal por donde la intuicin y la expresi-

    vidad humanas fluyen de manera absoluta

    inspirando a la produccin artstica.

    CONSIDERACIONES TERICAS

    Los valores y el hecho artstico

    Sabemos que podemos reconocer en el

    marco de la Logoterapia, tres tipos de va-

    lores:

    Valores de actitud,

    Valores de experiencia y

    Valores de creacin.

    Estos ltimos hacen referencia a la capa-cidad humana de producir y crear a partir

    de elementos significativos para la perso-na, dando lugar a una obra que conlleve

    un sentido subjetivo y personal.

    Frankl en su obra Teora y terapia de las neurosis, deca: no solamente el acto creador (que corresponde a la capacidad de trabajo) puede dar un sentido a la existen-cia, hablamos en este caso de la realiza-cin de valores de creacin. Y no solamente la vivencia, el encuentro y el amor (que co-rresponden a la capacidad de goce), pue-

    Pgina 41

    EL SENTIDO DE LA MSICA

    Y LA MSICA DEL SENTIDO

    Por Lic. Emmanuel CORDOBZ

    Mail de contacto: emcordobez@gmail.com

    Por Lic. Axel OTERO

    Mail de contacto: axelotero@gmail.com

  • Pgina 42

    den dotar la vida de sentido, refirindonos entonces a los valores vivenciales- pue-de uno dar sentido a su vida, realizando

    una accin ejecutando una obra.

    Otra referencia a tener en cuenta es la que Frankl hace en su obra Psicoanlisis

    y Existencialismo, en donde menciona:

    los valores creadores o su realizacin, ocupan el primer plano en la misin de la

    vida del hombre

    En estos prrafos, Frankl entiende a de-terminadas acciones de las personas, co-

    mo dotadas de una significacin especial, las cuales dan lugar a la realizacin de

    un sentido.

    El hecho artstico, suele ser un fenmeno espontneo e inherente al campo de lo perceptual. Las razones por las cuales, la

    obra de arte logra movilizar la interioridad de una persona, estn enteramente rela-

    cionadas con su dimensin inconciente. En este punto, Frankl diferenciaba los as-pectos pertenecientes al inconciente

    psquico y al inconciente espiritual.

    Es en esta dimensin espiritual incon-ciente, en donde radican los elementos

    dadores de sentido para la persona, as como tambin, el lugar en donde el hecho artstico repercute, movilizando sus esfe-

    ras mas profundas.

    Es tal la conexin que logra establecerse entre estos elementos, que es natural que

    el arte, en sus diversas formas, este mu-chas veces relacionado, con las acciones

    significativas y dadoras de sentido en la

    vida de las personas.

    Dentro del arte consideramos a la msica

    como una de sus ms excelsas manifesta-ciones y quizs la ms sencilla de apre-

    hender

    La msica como herramienta

    Son muchas las posibilidades artsticas

    que pueden ser tomadas como camino pa-

    ra la expresin de producciones significati-vas para la persona. Estas herramientas

    artsticas funcionan como elementos habi-litantes para llevar adelante caminos para

    la realizacin de sentido.

    Es posiblemente la msica, el canal arts-

    tico ms privilegiado a la hora de ser utili-

    zada como facilitador, como medio para.

    Adems el intenso placer que sentimos al

    escuchar msica provoca en el cerebro la secrecin de dopamina, segn un estudio

    publicado en la revista Nature Neuroscien-

    ce.

    (http://www.nature.com/neuro/journal/v

    14/n2/full/nn.2726.html) (oct 2011)

    "Estamos ms cerca de entender por qu estmulos abstractos como la msica y el

    arte nos producen placer, a pesar de que no son necesarios para la supervivencia",

    afirman los autores, que aseguran que la msica funciona como un amplificador

    de las emociones.

    Tal como afirma el Dr. Guillermo Pareja Herrera en una de sus Cartas Del Desier-to, me siento hoy en un Rond allegro vi-vace o estoy en un Allegro ma non tanto o (...) Iremos al parque para tener nuestro

    Andante cantbile. Para m fue un mundo nuevo iniciarme en los viajes de la imagi-

    nacin amorosa a travs de las expresio-nes italianas del lenguaje musical. Hoy, muchos aos despus, al escribir estas

    lneas me siento en un Adagio sostenuto

    ed espressivo.

    Uno de los aspectos fundamentales que la msica como herramienta nos permite ex-plorar es el aspecto superador que puede

    tener para una persona.

    Debido a la multiplicidad de formas con las que una persona puede relacionarse

    con la msica. Es posible lograr que quien posee una sensibilidad artstica natural, pueda hallar elementos para la autosu-

    peracin personal. Conectndose con lo esencialmente valioso de su dimensin

  • Pgina 43

    mentalmente la experiencia del reencuen-

    tro con estos valores brinda la oportunidad de auto trascenderse y experimentar la cer-

    teza de la vigencia de los mismos.

    EXPERIENCIAS

    Sobre Guitar ImproFest, relato en prime-ra persona del Lic. Prof. Emmanuel Cor-dobez

    Como todas las cosas trascendentes de la vida, Guitar ImproFest (desde ahora men-cionada por su acrnimo GIF) naci por

    una inquietud mezclada con necesidad: el deseo ferviente de conocer a otros msicos

    como yo.

    Internet est plagada de foros de msicos y

    para msicos y yo estoy suscrito a varios, pero sent en un momento la necesidad de

    dejar de lado lo virtual, de generar un en-cuentro y un espacio que nos convocara a conocer a la otra persona que estaba detrs

    del teclado y darle entidad por fin a eso que

    nos igualaba, la msica.

    De este modo surgi un espacio de encuen-

    tro entre personas que no se conocan en absoluto, pero que compartan una pasin:

    la msica.

    Siempre vi a la msica como un espacio de expresin genuina de la persona toda. La manera en la cual un msico transita por

    la experiencia creadora es sin duda tan in-tensa como privilegiada debido a todos los

    valores que se exponen sobre el escenario y ante cada nota. Lgicamente tena muchas dudas sobre qu poda pasar en el encuen-

    tro de personas que no se conocan, con va-lores a descubrir en el otro y con todo el de-safo que eso implicaba. Adems de eso,

    haba que considerar las diferencias de

    edad, destreza musical, experiencias, etc.

    Guillermo Pareja Herrera habla en una de

    sus Cartas del Desierto, de las canciones del pueblo, y se refiere a ellas como las canciones llamadas inmortales, las siempre vivas pues anidaron en el alma de los pue-blos y se trasmiten de boca en boca, de al-

    ma en alma. Record tambin a la sabi-dura gauchesca, con esa mxima implcita

    pueda hallar elementos para la autosu-

    peracin personal. Conectndose con lo esencialmente valioso de su dimensin

    humana.

    (http://www.youtube.com/watch?v=JkC

    SIWty-LE)

    El arte y la espiritualidad inconciente

    Viktor Frankl en su libro Logoterapia y anlisis existencial deca: tanto por lo que se refiere a la produccin artstica, como por lo que se refiere a la reproduc-cin, el artista no puede prescindir en es-

    te sentido de una espiritualidad incons-ciente. En el artista, la inspiracin corres-ponde a la intuicin, en si irracional, de la conciencia y por lo tanto, no racionaliza-ble completamente. E incluso tiene sus races en una esfera de espiritualidad in-consciente. A partir de ella, el artista crea. Y por consiguiente las fuentes, a partir de las cuales crea, se encuentran y permanecen en una oscuridad que nunca se puede aclarar completamente median-

    te la conciencia.

    En este apartado, Frankl hace referencia

    a la condicin inconsciente de la inspira-cin artstica, no en referencia al incons-

    ciente psquico, sino al inconsciente es-piritual. El arte constituye un caudal por donde la intuicin y la expresividad

    humanas fluyen de manera absoluta

    inspirando a la produccin artstica.

    En estos ltimos tiempos, pudimos ver

    nmeros ejemplos en donde esta estre-

    cha relacin se pona en marcha.

    Asimismo, consideramos a los msicos

    como quienes tienen el privilegio de po-der poner en marcha de manera natural valores de creacin fundamentales como

    elementos dadores de sentido. Inclusive de modo puramente intuitivo, el desarro-llo y puesta en marcha de los valores de

    creacin inherentes a la persona huma-na y que permanecen vigentes a lo largo

    de toda la vida permiten a la persona desarrollar aquellos talentos que le son gratificantes y significativos. Y funda-

  • Pgina 44

    1. Finalidad Teraputica

    De1sde esta mirada, el trabajo se encuen-

    tra centrado fundamentalmente en el desa-rrollo y puesta en marcha de los valores de creacin inherentes a la persona humana y

    que permanecen vigentes a lo largo de toda

    la vida.

    El encuentro con estos valores permiten a

    la persona desarrollar aquellos talentos que le son gratificantes y significativos.

    Brindndoles la oportunidad de auto tras-cenderse y experimentar la certeza de que estos talentos permanecen vigentes a pesar

    del paso del tiempo.

    La msica constituye un camino privilegia-do para la conexin con la dimensin espi-

    ritual del hombre, donde se alojan aquellos valores dadores de sentido y fundamentales para cada persona. Atendiendo en todo mo-

    mento la importancia de la auto trascen-dencia a travs de una tarea significativa

    para la persona y del efecto salutgeno que

    esto conlleva.

    2. Puesta en Marcha:

    Este proyecto se encuentra orientado a to-da persona mayor a 60 aos que tenga

    algn tipo de talento musical.

    La primera fase del proyecto constara en

    recorrer diferentes instituciones geritricas, hogares para personas mayores y centros

    de jubilados. En cada lugar se presentara a

    las autoridades un resumen del proyecto.

    Una vez que se hayan reunido un numero

    mnimo de participantes. Se comenzaran los ensayos manteniendo una modalidad participativa abierta, la cual permita la in-

    corporacin de nuevos msicos a lo largo

    del proyecto.

    La modalidad de encuentros estar pactada

    con una frecuencia de 1 encuentro semanal en una primera instancia. Luego se incre-mentara a 2 encuentros semanales en las

    instancias previas a las primeras presenta-

    ciones.

    A lo largo de estas jornadas se trabajaran

    aspectos teraputicos los cuales se instru-

    en cada pea o en cada fogn que convo-

    ca a una cancin que sepamos todos.

    Esa intuicin borr toda diferencia que pudiera existir entre los asistentes a la primera edicin de GIF. Y qued maravi-

    llado por la inexplicable magia producida en el encuentro entre personas que com-

    partan una misma pasin.

    Record al concepto frankliano de valo-res de creacin, considerando que sin

    buscar un hecho cientfico sino un hecho meramente artstico, eran esos va-lores los que se haba puesto en juego.

    Ya no el encuentro, sino el reencuentro

    con los mismos.

    Al da de hoy se llevan realizadas seis 6

    ediciones realizadas de algo que co-menz como un juego y en el cual la gente que se fue acercando para partici-

    par agradece la posibilidad del reencuen-tro con los mencionados valores de crea-

    cin. El evento es abierto y gratuito para

    quienes son msicos.

    Se puede chequear la informacin sobre

    el evento y el modo de participar del mis-mo en http://www.facebook.com/GuitarImpro

    Fest o enviando un correo electrnico al

    autor de estas lneas.

    Sobre el Programa Tango Sentido

    El programa Tango Sentido, a cargo del Lic. Axel Otero, es un proyecto de traba-

    jo teraputico enfocado desde el encua-

    dre de la Logoterapia.

    El objetivo central del proyecto, es el tra-

    bajo teraputico con personas mayores a

    travs de la msica.

    Para la realizacin del proyecto, se con-

    formara un grupo musical integrado en-teramente por personas mayores de 60

    aos.

    Tanto durante como despus de la for-macin del grupo, se trabajaran aspec-tos teraputicos de gran riqueza psquica

    y espiritual.

  • mo un juego. Es que la msica es una

    herramienta teraputica que tiene el mismo valor que el juego. Ser acaso por el mismo motivo por el cual en el idioma ingls,

    tocar un instrumento y jugar se dicen

    de la misma manera, play.

    Y en el fondo deben ser lo mismo.

    (ver

    http://www.youtube.com/watch?v=RoLoFe

    3Eze8 )

    BIBLIOGRAFA DE REFERENCIA

    - Frankl, Viktor. Teora y Terapia de las Neurosis.

    - Frankl, Viktor. Psicoanlisis y Existencialismo.

    - Pareja Herrera, Guillermo. Cartas del Desierto.

    Canciones del Pueblo

    - Pareja Herrera, Guillermo. Cartas del Desierto.

    Andante Cantabile

    - Garca Pintos, Claudio y col. Frankl por defini-cin.

    - Anatomically distinct dopamine release during an-

    ticipation and experience of peak emotion to music.

    Nature Neuroscience, oct. 2011

    Pgina 45

    mentaran y sern acompaados con el

    trabajo musical.

    Finalmente, se pactaran una serie de presentaciones en donde los integrantes del proyecto podrn llevar su talento y

    su mensaje por distintos lugares del

    pas.

    CONCLUSIN

    La msica entonces, constituye un cami-

    no privilegiado para la conexin con la dimensin espiritual del hombre, donde

    se alojan aquellos valores dadores de sentido y fundamentales para cada per-

    sona.

    Nietszche tena razn? Sin msica la

    vida sera un error?

    No podemos afirmarlo con certeza.

    Lo que s podemos afirmar es que hay en

    el mundo, muchas personas a las que se les vuelve a iluminar la cara con un bri-llo especial cuando despus de 10 o 20

    aos, de manera fortuita o no, vuelven a

    tener una guitarra junto a ellos

    Porque ese instrumento es algo ms que

    un trozo de madera o metal que resuena de una manera determinada. Es un veh-culo para reencontrarse con uno mismo

    y con los valores que se supo encarnar alguna vez, de manera intuitiva, casi co-

    IZQ. Lic. Axel OTERO

    DER. Lic. Emmanuel

    CORDOBEZ

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    El Equipo CALE UCA agradece a todas las

    instituciones que adhirieron al evento y a

    los auspiciantes que nos acompaaron en la

    organizacin del congreso. Todos ellos tam-

    bin trabajan por la persona. A TODOS...

    Ya estamos trabajando para el 2015!!

    Los esperamos!!