“La oposición revolucionaria en el proceso electoral de 1952-1954 ”

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    La oposicin revolucionaria en el proceso electoral

    de 1952-1954

    TT EE SS II SS

    Que para obtener el grado de

    Maestra en Historia

    Presenta

    Lizbeth Castillo Farjat

    Director de tesis

    Fernando Sal Alans Enciso

    San Luis Potos, S.L.P. Febrero, 2009

  • 1

    ndice

    Introduccin 5 Captulo I El que fue y los que quisieron ser: Miguel Alemn y su sucesin 23

    1. El gobierno de Miguel Alemn 23

    La poltica econmica alemanista 25

    Los sindicatos charros 32

    Las polticas agrarias y los campesinos 37

    Los militares 40

    La burguesa 42

    La corrupcin 43

    Balance general 46

    2. La sucesin Presidencial 47

    Los nimos reeleccionistas 47

    Partido Revolucionario Institucional PRI 49

    La oposicin 52

    Partido Popular PP 53

    Partido de Accin Nacional PAN 54

    Los militares en las reformas del partido oficial 54

    Partidos polticos de militares disidentes 59

    Miguel Henrquez y la FPPM 61

    Captulo II Los pasos del henriquismo y sus mujeres 67

    1. La campaa de los verdaderos revolucionarios 68

  • 2

    La ruptura con el partido oficial 73

    La campaa y las dificultades 79

    Las alianzas 85

    Autoridades locales y oposicin 85

    2. Mujeres unidas que exigen 87

    En pos del sufragio femenino 88

    Mujeres en discordia 90

    Mujeres henriquistas en campaa 95

    Las elecciones y el recrudecimiento de la represin 98

    Las mujeres despus de las elecciones 103

    El derecho al voto no fue concesin del gobierno 106

    Mujeres y mrtires 109

    Captulo III Incoloros contra rimbombantes: Poltica mexicana en la prensa extranjera 112 Candidatos en campaa, personalidades encontradas 112

    Votaciones en Mxico y allende las fronteras 121

    Despus de las elecciones 126

    Captulo IV Poltica de caricatura 132

    Caricatura poltica o poltica de caricatura 133

    El pas en el momento de las elecciones 135

    Inestabilidad Poltica 140

    Candidatos presidenciales 144

  • 3

    Las elecciones 156

    La represin post electoral 163

    Captulo V Si por las buenas no se puede: La militancia post electoral 169

    1. La FPPM tras la derrota 171

    Organizacin post electoral 173

    Apego a la institucionalidad vs la tradicin 177

    Grupos de choque 180

    2. Zafarranchos, motines y rebeliones 184

    Puerto de Veracruz: cargaron hasta con el perro y el changuito 185

    Ixtlahuaca: Ahora s se nos vino la bola 189

    Tenexpa: no tuvo la suficiente importancia 196

    Ciudad Delicias: bombas caseras contra el ejrcito instituido 200

    Morelos: si por las buenas no ha de ser 208

    Conclusiones 216

    Fuentes Consultadas 225

  • 4

    Abreviaturas

    AGN Archivo General de la Nacin AHSRE Archivo Histrico de la Secretara de Relaciones Exteriores ARC Fondo Presidente Adolfo Ruiz Cortines CANACINTRA Cmara Nacional de la Industria de la Transformacin CAJ Centro Archivstico Judicial CEIMSA Compaa Exportadora e Importadora Mexicana, S.A. CFM Consejo Feminista Mexicano CFVE Comisin Federal de Vigilancia Electoral CNC Confederacin Nacional Campesina CNIT Cmara Nacional de la Industria de la Transformacin CNOP Confederacin Nacional de Organizaciones Populares CONAPO Consejo Nacional de Poblacin CTM Confederacin de Trabajadores de Mxico CUT Central Unitaria de Trabajadores DFS Direccin Federal de Seguridad FPPM Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano FMI Fondo Monetario Internacional FUPDM Frente nico Pro Derechos de la Mujer IPS Investigaciones Polticas y Sociales MAV Fondo Presidente Miguel Alemn Valds NAFINSA Nacional Financiera PAN Partido de Accin Nacional PARM Partido Autntico de la Revolucin Mexicana PC Partido Constitucionalista PEMEX Petrleos Mexicanos PIPSA Proveedora de Importadora de Papel, S.A. PP Partido Popular PR Partido de la Revolucin PRI (PRN-PRM) Partido Revolucionario Institucional (antes Partido Nacional Revolucionario- Partido de la Revolucin Mexicana) SG Secretara de Gobernacin SRE Secretara de Relaciones Exteriores STFRM Sindicato de Trabajadores de Ferrocarriles de la Repblica Mexicana STMMRM Sindicato de Trabajadores Mineros Metalrgicos de la Repblica Mexicana STPEMEX Sindicato de Trabajadores de Petrleos Mexicanos UGOCM Unin General de Obreros y Campesinos Mexicanos UMA Unin de Mujeres Americanas

  • 5

    Introduccin

    Tanto quejarse de los militares, y ya ven cmo anda el pas cuando imponen en la presidencia a un civil. Me canso que, con

    el PRI o contra el PRI, Henrquez Guzmn va a ser presidente. Jos Emilio Pacheco, Las batallas en el desierto.

    Hace unos aos trabaj en el Centro Archivstico Judicial en el rea de procesos tcnicos.

    En este archivo, dependiente de la Suprema Corte de Justicia de la Nacin, tuve la

    oportunidad de conocer una cantidad inimaginable de delitos federales desde 1952 hasta el

    ao 2002. Conoc expedientes sobre robos a la nacin, ataques a las vas de comunicacin,

    trfico de armas, falsificacin de moneda, fraudes y delitos contra la salud los ms

    numerosos. Tambin encontr algunos casos clasificados como rebelin o disolucin

    social, que me resultaban muy interesantes.

    El primero que encontr, fue un intento de rebelin que se llev a cabo en 1953 en

    un poblado mexiquense cerca del municipio de Ixtlahuaca. Los detenidos se confesaron

    partidarios del henriquismo, es decir, miembros de un partido de oposicin llamado

    Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM), henriquistas por el nombre de su

    candidato el general Miguel Henrquez Guzmn. Dentro de los interrogatorios pude

    observar cierto temor de las autoridades judiciales a que ese motn fuera slo un eslabn en

    una cadena de levantamientos y comenc a investigar ms sobre el tema. Poco despus,

    tuve que desatender aquellas primeras pesquisas pues iniciaba mis estudios de posgrado.

    Una vez aceptada en la maestra de El Colegio de San Luis y gracias a los

    sealamientos de mi asesor, el doctor Fernando Alans, me fui dando cuenta que el tema

    que haba abandonado, tena muchas posibilidades de convertirse en un trabajo mucho ms

    importante. Estbamos en 2006 y, en pleno proceso electoral, comenc a preguntarme

    cmo se haba podido desarrollar un partido de oposicin durante la hegemona del prismo,

  • 6

    cmo se haban comportado otros partidos de oposicin en el siglo XX y cmo fue que el

    Partido Accin Nacional (PAN) haba tomado la estafeta de partido dominante y no otro.

    Al buscar los inicios los partidos de oposicin en Mxico, encontr que los henriquistas

    aparecan como un partido opositor precursor de la democracia.1 En las elecciones de

    1952, el partido opositor ms fuerte el henriquismo, haba surgido del partido oficial,

    atrayendo muchos electores y mostrando divisiones y descontento contra el rgimen.

    Del mismo modo como el gobierno de Vicente Fox (2000-2006) fue

    desprestigindose paulatinamente, al grado de ponerse en tela de juicio el resultado final de

    las elecciones para sucederlo, as ocurri al finalizar el sexenio de Miguel Alemn Valds

    (1946-1952), cuando el desprestigio favoreci la existencia de varios grupos opositores,

    despertndose la duda sobre quin habra sido el legtimo heredero del presidente.2 Las

    similitudes entre ambas elecciones incitaron mi inters para indagar el periodo; inquietud

    que se debi al momento que viv durante el desarrollo de mi proyecto de investigacin y a

    que cont con un primer expediente que me hizo unir el presente con los orgenes de los

    partidos opositores existentes. En este proceso tuve como ventaja que el siglo XX mexicano

    ha sido poco estudiado por los historiadores; as que esta investigacin busca dar una

    interpretacin que haga nuevos aportes a lo que hasta ahora se ha dicho sobre la oposicin

    en Mxico.

    Releyendo Las batallas en el desierto, encontr que Jos Emilio Pacheco puso en

    boca de uno de sus personajes la idea de que el general Miguel Henrquez Guzmn era la

    solucin a los problemas agrarios, pobreza y excesiva corrupcin. Hacia los aos cincuenta,

    esta idea no slo se encontraba en un personaje de ficcin, sino que fue una opinin

    1 Elisa Servn, La oposicin poltica. Otra cara del siglo XX mexicano, Mxico, FCE, 2006. 2 Mara Alejandra Vizcarra Ruiz, La reconcialicin democrtica en Mxico y las elecciones federales del 2000 en Espiral, Guadalajara, Univerisdad de Guadalajara, ao 6, mayo-agosto, nm. 18, 2000, pp. 223-239.

  • 7

    compartida por varios mexicanos, quienes aorando el pasado, creyeron que el general

    Henrquez haba ganado las elecciones de 1952. En este periodo, el sector militar estaba

    siendo relegado paulatinamente de la poltica por los civiles, pero an haba personas que

    pensaban que por su prestigio, carisma y poder poltico y econmico, podan y deban

    continuar en el gobierno mexicano.3 Muchos de los que as pensaron decidieron jugarse la

    vida para conseguir el triunfo anhelado.

    Los aos cincuenta muestran un panorama de cambio, donde algunos militares

    relegados que haban hecho carrera durante la Revolucin Mexicana, aspiraban a tomar el

    poder que los civiles les arrebataban poco a poco. Ellos pusieron de manifiesto que el

    Estado mexicano tena algunas fisuras en medio de su aparente solidez. Viviane Brachet de

    Mora, explica que el Estado prista no era tan consistente como se ha pensado, sino que se

    encontraba en constante crisis. Perdur porque tuvo la capacidad de reformarse sexenio tras

    sexenio aplacando los descontentos y la oposicin, como en el caso del henriquismo. 4

    La historiografa

    A pesar de la importancia que tiene el estudio de la oposicin poltica mexicana y del

    henriquismo en particular, solamente algunos textos han sido dedicados a este tema. Uno de

    los primeros en abordarlo como un movimiento importante en la historia del Mxico

    contemporneo, fue el de Gabriela Urquiza Ruiz, quien habl de la FPPM como un

    movimiento de oposicin personalista. Su hiptesis central es poco slida, ya que sostiene

    que fue Lzaro Crdenas quien impuls, sostuvo y brind el principal apoyo al

    3 Ya desde 1940 el presidente Manuel vila Camacho haba desmantelado el sector militar del PRI, pues se hablaba de la necesidad que el gobierno recayera sobre civiles y no sobre militares, ya que el periodo armado de la Revolucin haba concluido. 4 Vivian Brachet de Mrquez, El pacto de dominacin: Estado, clase y reforma social en Mxico, 1910-1995, Mxico, El Colegio de Mxico, 2001.

  • 8

    movimiento henriquista,5 aunque aquel ex presidente se cuid de no comprometerse con

    Henrquez. Para ella, el henriquismo fue un movimiento de culto a las personalidades, que

    slo consigui importancia en tanto que Crdenas lo sostena. Desde esta perspectiva poco

    cuentan otros actores como las mujeres, campesinos, militares, obreros o la clase media.

    Durante mucho tiempo, las visiones ms completas sobre este movimiento fueron

    los escritos de Francisco Estrada6 y Enrique Quiles Ponce7. Los dos autores cercanos al

    henriquismo, exaltaron la figura del general Henrquez como un poltico serio y

    comprometido con los mexicanos, que slo buscaba el bien de la patria. Quiles Ponce

    destac la participacin de henriquistas que haban sido cardenistas, para mostrar que la

    FPPM contaba con personalidades de gran vala e importancia. Proporciona datos que no

    son contemplados en otros textos como las listas de miembros de la FPPM que fueron

    detenidos, torturados o procesados por la autoridad acusados de reunirse clandestinamente,

    sin dar mayores explicaciones. Como participante activo que fue del henriquismo, se limit

    a buscar culpables del fracaso de la FPPM.

    Por su parte, Francisco Estrada consideraba que el henriquismo fue el inicio de los

    movimientos de oposicin. Su texto relat el movimiento con la intencin de rescatarlo

    como los inicios de la lucha democrtica del pas. Este trabajo se limita a relatar los

    trabajos de organizacin de la FPPM hasta la campaa presidencial, aunque sin referir las

    experiencias de la FPPM despus de que se les quit el registro como partido poltico. Para

    este autor la desaparicin del partido henriquista fue concertada por el Estado para eliminar

    oposiciones.

    5 Gabriela Urquiza, El movimiento henriquista. La sucesin presidencial de 1952, Tesis de Licenciatura en Ciencia Poltica, Mxico, 1978. 6 Francisco Estrada Correa, Henriquismo. El arranque del cambio, Mxico, Costa-Amic, 1988. 7Enrique Quiles Ponce, Henrquez y Crdenas, Presentes! Hechos y realidades en la campaa henriquista, Mxico, Costa-Amic, 1980.

  • 9

    En el tomo 22 de la Historia de la Revolucin Mexicana de El Colegio de Mxico,8

    Olga Pellicer de Brody explica el henriquismo a grandes rasgos. Es en La oposicin en

    Mxico: el caso del henriquismo,9 donde la autora afirma que, preocupados por los

    resultados electorales, los henriquistas no haban formulado objetivos y estrategias a largo

    plazo, por lo que el desmembramiento de la organizacin no tard en manifestarse. Tiene

    razn al destacar que el programa del henriquismo presentado por los lderes era bsico y

    sin un proyecto a futuro como se ver ms adelante, sin embargo, considero que no se

    est observando la organizacin de los seguidores de diferentes niveles como campesinos u

    obreros antes y despus de las elecciones. Aunque presenta a la FPPM como un

    movimiento opositor que tuvo el suficiente peso para causar escisiones en el partido

    hegemnico, no se le concede la capacidad de organizacin lejos de los lderes.

    Otro autor que le dedica sus reflexiones al henriquismo es Octavio Rodrguez,10

    quien afirma que despus del henriquismo no hubo otro intento de oposicin en Mxico

    hasta 1988. Propone que el henriquismo fue un movimiento que mostr las facciones y

    divisiones dentro del PRI, al mismo tiempo que la hegemona del Estado. Sostiene que fue

    un movimiento disidente, es decir que puso en entredicho la estabilidad del aparato

    gubernamental ya que militaron en la FPPM diferentes sectores de la sociedad, mostrando

    un descontento popular diversificado, ante el aparente olvido de las promesas

    revolucionarias en materia de reparto agrario y mejoras a la vida del proletariado, por parte

    de los gobiernos de Manuel vila Camacho (1940-1946) y de Miguel Alemn (1946-1952).

    8 Olga Pellicer de Brody y Jos Luis Reyna, Historia de la Revolucin Mexicana, 1952-1960, Mxico, El Colegio de Mxico, nm. 22, 1978. 9 Olga Pellicer de Brody, La oposicin en Mxico: el caso del henriquismo en Foro Internacional, Mxico, El Colegio de Mxico, vol 17, nm. 4, 1977, pp. 477-489. 10 Octavio Rodrguez Araujo, El henriquismo: ltima disidencia poltica organizada en Mxico en La sucesin presidencial en Mxico. Coyuntura electoral y cambio poltico, Mxico, UNAM-Nueva Imagen, 1981.

  • 10

    Carlos Martnez Assad,11 tambin aporta un texto sobre henriquismo. Ah, explica

    brevemente la gnesis del movimiento, poniendo atencin en exponer las razones por las

    que surgi el henriquismo en 1945 y porqu se cancel su registro en 1954. Habla de la

    gran popularidad que tuvo el movimiento en el pas, aunque su anlisis se centra en la

    Ciudad de Mxico. En una interpretacin similar a la de Pellicer, afirma que el henriquismo

    fue un movimiento de masas, que tuvo tanta popularidad que se preocup ms por las

    elecciones que por construir una plataforma poltica.

    Los textos ms acabados y completos respecto al henriquismo, son los de Elisa

    Servn. En Ruptura y oposicin. El movimiento henriquista, 1945-195412, Servn explica a

    la FPPM como uno de los movimientos de oposicin ms importante del Mxico pos

    revolucionario. Expone las razones por las que Henrquez pensaba que tena posibilidades

    de llegar a ser presidente; cmo solicit el apoyo del PRI para llegar a ser candidato y

    cmo, al no conseguirlo, form su propio partido en el que busc que lo apoyaran los

    sectores populares de la sociedad. Su hiptesis central es que el henriquismo fue un

    movimiento que rompa con el proyecto gubernamental de la posguerra. Adems, asegura

    que este movimiento no tena posibilidades de prosperar al terminar las elecciones, porque

    no tena una plataforma slida que fuera ms all de las elecciones afirmacin compartida

    por Pellicer y Martnez Assad.

    Servn tambin tiene artculos en revistas especializadas. En Las elecciones

    presidenciales de 195213 relata los hechos acaecidos durante la campaa de aquel ao y

    cmo se llevaron a cabo, resultando ganador Adolfo Ruiz Cortines. En este artculo destaca

    11 Carlos Martnez Assad, El henriquismo: una piedra en el camino Mxico, Martn Casillas, 1982. 12 Elisa Servn, Ruptura y oposicin. El movimiento henriquista, 1945-1954, Mxico, Cal y Arena, 2001. 13 Servn, Las elecciones presidenciales de 1952 en Estudios de Historia Moderna y Contempornea, Mxico, Instituto de Investigaciones Histricas, nm. 23, enero-junio, 2002, pp.179-205.

  • 11

    que, al existir cuatro opciones para los electores, se abra paso a una mayor representacin

    poltica. Pone nfasis en el escepticismo generado entre los seguidores de Henrquez tras la

    represin por parte del gobierno mexicano durante y despus de las elecciones. En El

    movimiento henriquista y la reivindicacin de la Revolucin Mexicana14, Servn presenta

    a los henriquistas como defensores de la Revolucin, a la que consideraban traicionada por

    las medidas econmicas de Alemn, (el olvido del reparto agrario, apoyo a los

    inversionistas, la devaluacin entre otras). La autora habla de los grupos campesinos que se

    organizaron para levantarse en armas tras la derrota electoral de Henrquez, al mismo

    tiempo que presenta una parte de las bases del partido, como campesinos indefensos frente

    al gobierno y desalentados tras la derrota.

    Sobre la organizacin pos electoral, Servn colabor en un proyecto colectivo sobre

    movimientos armados en Mxico, en el que toca los actos subversivos cometidos por los

    henriquistas despus de las elecciones.15 En ese artculo, Servn encuentra que en Mxico

    continuaron los movimientos armados an mucho despus de la Revolucin, cuando los

    gobiernos mexicanos se jactaban de que el pas se mantena en un ambiente de paz y

    estabilidad. Con excepcin del trabajo de Servn, en general, los textos comentados no

    abarcan ms all de las elecciones de 1952 y algunos comprenden hasta el

    desmantelamiento de la FPPM. Fueron los textos de esta autora mi principal inspiracin

    para desarrollar esta investigacin, por lo que contino el trabajo iniciado por ella con

    algunas diferencias.

    14 Servn, El movimiento henriquista y la reivindicacin de la Revolucin Mexicana en Desacatos, Mxico, CIESAS, nm. 1,1999, pp. 152-163. 15 Servn, Hacia el levantamiento armado: Del Henriquismo a los Federacionistas leales en los aos cincuenta en Oikin Solano, Vernica, Mara Eugenia Garca Ugarte (Ed.), Movimientos armados en Mxico siglo XX, Mxico, CIESAS-COLMICH, 2006, t. 1.

  • 12

    Hasta hoy el tema ha sido poco estudiado, pocos trabajos abarcan ms all de las

    elecciones de 1952. As mismo, no hay ninguna investigacin que analice el papel que

    tuvieron las mujeres henriquistas. Tampoco se ha examinado la visin de la prensa en el

    exterior, ni la caricatura poltica en la prensa nacional y la manera como se interpret el

    proceso electoral. De igual modo, han sido poco estudiados los movimientos armados que

    se dieron en diferentes puntos del pas, que se cobijaron bajo la idea de defender el

    triunfo de Henrquez.

    Preguntas de investigacin

    Este trabajo surgi en medio de una serie de interrogantes. En primer lugar, quise saber,

    cul era la situacin poltica, econmica y social de aquellos aos para entender por qu

    haban surgido varios candidatos a la presidencia; es decir, por qu fueron elecciones tan

    reidas. Tambin me pregunt cmo haba sido observado el henriquismo desde la prensa,

    en especial a partir de su rgano de difusin, el Heraldo del Pueblo, pues esto podra darme

    informacin sobre cmo los percibieron algunos periodistas y lectores. As mismo, me

    interes conocer la forma como se perciba a la oposicin en el extranjero, pues quera

    saber si haba mayores libertades para hablar de cuestiones electorales afuera que dentro de

    Mxico.

    Despus, me pregunt cul haba sido la participacin femenina dentro del

    henriquismo, pues fue justo en esos aos cuando se concedi el derecho al voto a las

    mujeres. Ya al final, retom el expediente de intento de rebelin para cuestionarme cul

    haba sido el papel y la relevancia de los levantamientos armados en este proceso. Poco a

    poco se iba construyendo un texto que hablaba de oposicin, ruptura, hegemona del Estado

    y surga una versin de los hechos desde el punto de vista de nuevos actores, abordados

  • 13

    desde diferentes ngulos que hasta el momento no han sido estudiados por la historiografa

    sobre el tema.

    Planteamiento del problema

    La propuesta central de este trabajo es que el movimiento que se organiz en torno a la

    figura del general Miguel Henrquez, para contender a la presidencia de Mxico, fue una

    corriente poltica que se convirti en oposicin significativa para el rgimen prista; el cual

    controlaba el proceso electoral a su favor. Esto evitaba que el proceso fuera democrtico e

    impeda la existencia de una competencia electoral equitativa entre los diversos actores

    polticos del pas, aspectos que destaca esta tesis a travs del anlisis de algunas notas

    periodsticas que se publicaron fuera de Mxico.

    En esta investigacin, se muestra que el henriquismo se convirti en un peligro para

    la hegemona del Estado prista por la gran popularidad que alcanz entre amplios sectores

    de la sociedad mexicana. Entre los que se encontraba un grupo importante de mujeres

    quienes tuvieron una activa participacin en la filas de ese movimiento. Caricaturistas

    nacionales tambin promovieron la imagen del henriquismo como un riesgo para la

    estabilidad el pas. Ante el peligro que significa la oposicin henriquista, la respuesta

    oficial fue la represin como una estrategia del Estado tendiente a eliminar y callar las

    voces disidentes que se pronunciaron por la desconfianza en la manera en que se conduca

    el proceso electoral y por el disgusto ocasionado por los resultados de la contienda de 1952

    en la que Henrquez fue derrotado por el candidato oficial, Adolfo Ruiz Contines. Por ello,

    los henriquistas de diversos puntos del pas, y de muy variado origen, impulsaron

    movilizaciones armadas en las cuales se mezclaron desde motivaciones relacionadas con la

    lucha electoral por la presidencia hasta disputas de carcter local y religioso.

  • 14

    La campaa electoral henriquista, analizada a travs del peridico del partido (El

    heraldo del pueblo), presenta tres etapas de la vida de la FPPM: formacin, desarrollo de la

    campaa y represin post electoral. La propuesta de este estudio es que la represin hacia

    los henriquistas fue una estrategia de Estado dirigida a estigmatizarlos e impedir que

    continuaran organizndose y, al mismo tiempo, combatir la oposicin poltica en el pas.

    Asimismo, este trabajo plantea que un contingente de mujeres tuvo una activa participacin

    dentro de la corriente henriquista porque este les brind un espacio donde podan expresar

    su opinin ms all del rol tradicional en el que se les haba encasillado. A fin de tener un

    apoyo social ms amplio en las elecciones, los lderes henriquistas intentaron atraer a un

    sector importante de la sociedad mexicana que hasta entonces jugaba un papel moderado en

    las elecciones: las mujeres. Esta tesis demuestra que la FPPM alent la participacin

    femenil junto con los hombres y que su colaboracin en mtines, reuniones y comits fue

    destacada y, a la vez, continuacin de los trabajos que algunas de ellas venan realizando

    desde dcadas anteriores. De igual manera, propongo que su militancia, junto con otros

    factores que no son objeto de este estudio, seguramente coadyuv a que se otorgara el

    derecho al voto en el sexenio de Ruiz Cortines (1952-1958), de ah la trascendencia de su

    participacin.

    La interpretacin que aqu se hace de algunas noticias publicadas fuera de Mxico

    acerca del proceso electoral es que destacaron a la corriente encabezada por Henrquez

    como un partido poltico de importancia que lleg a ganar popularidad a lo largo del pas,

    lo cual sucedi. La importancia de este anlisis radica en que seala algunas de las

    caractersticas de la mecnica electoral mexicana de los aos cincuenta tales como el

    fraude, la desconfianza de la poblacin en las elecciones, la poca transparencia as como

    notas sobre levantamientos armados contra del gobierno debido a las inconformidades ante

  • 15

    los resultados electorales. Es decir, este trabajo revela, por un lado, parte del procedimiento

    en el que la hegemona del partido, a travs del control electoral, manipulaba e indicaba

    quin era el ganador presidencial y, por otro, destaca las expresiones de descontento que

    esto generaba en algunos sectores de la sociedad.

    Esta tesis muestra la manera en que algunos caricaturistas de la prensa nacional

    propagaron la imagen de Miguel Henrquez como un candidato con pocas posibilidades de

    ganar las elecciones, del que hacan mofa pues, segn su visin, representaba al belicismo y

    la inestabilidad que haba caracterizado al Mxico de etapa revolucionaria. De ah que

    construyeran la figura de un Henrquez peligroso para la estabilidad social; imagen que el

    grupo en el poder tambin se encarg de difundir. Al mismo tiempo, sin tener una posicin

    abiertamente crtica hacia el gobierno prista, expusieron la difcil situacin econmica y

    social en que vivan miles de personas en el pas y el hecho de que la mayora estaba poco

    interesada en las elecciones presidenciales y en la disputa por el poder. Segn esta visin,

    los principales interesados en ello era la propia lite poltica. Igualmente, las caricaturas

    mostraron el funcionamiento de los engranajes del proceso electoral y dejaron constancia

    de la forma en que, an antes de llevarse a cabo, la eleccin estaba decidida. Para ello, el

    gobierno estaba dispuesto a hacer uso de la fuerza y la represin en contra de los grupos

    opositores, como lo fue contra los henriquistas. La caricatura mostr que la hegemona del

    gobierno-partido dominante se haca presente a travs de la represalia.

    A partir del examen de 5 casos de movimientos armados (puerto de Veracruz,

    Ixtlahuaca, Estado de Mxico, Tenexpa, Guerrero, Ciudad Delicias, Chihuahua y Morelos)

    esta tesis ofrece una interpretacin de las movilizaciones blicas henriquistas que se dieron

    poco despus de las elecciones del 52. Las personas que militaron dentro de la corriente

    encabezada por el general Henrquez lucharon por muy diversas causas: combatir la

  • 16

    pobreza, conseguir mejores condiciones de vida, mejores salarios, reparto agrario, justicia

    social, respeto al voto, entre otros. Al no conseguir el triunfo de su candidato, fue creciendo

    la inconformidad y el desencanto, lo cual los llev, en algunos casos, a levantarse en armas.

    Dentro de la FPPM naci una vertiente radical que estuvo interesada en provocar

    levantamiento armados a fin de continuar la lucha ms all de las urnas y as buscar el

    cumplimiento de sus ideales. Dos caractersticas distinguen a estas movilizaciones, por un

    lado, su presencia en diversos puntos del pas (norte, centro y sur) lo cual habla de la

    amplia presencia y penetracin henriquista a lo largo de Mxico y de lo heterogneo de los

    grupos que participaron (regional, cultural y tnicamente). Por el otro, el uso de la violencia

    en contra del rgimen como una manera de mostrar su inconformidad con el gobierno y el

    estado de las cosas. Al principio, pareca que Henrquez apoyara la defensa violenta de su

    arrebatado triunfo electoral. Sin embargo, conforme la represin del gobierno se fue

    acentuando contra los grupos opositores, el general no dej de expresar su preocupacin

    ante la denuncia gubernamental del henriquismo como un grupo peligroso para la

    estabilidad nacional. Postura que no logr detener los alzamientos en algunas localidades

    sino que increment el descontento de radicales e incluso termin por alejarlos de

    Henrquez.

    Periodo y espacio de estudio

    Respecto al periodo de estudio en que se desarrolla esta investigacin, cabe sealar que se

    trata de un tiempo corto, que abarca alrededor de tres aos: de 1952 a 1954. Mi trabajo

    pone atencin en el final del sexenio de Miguel Alemn, la organizacin de grupos que

    hacan proselitismo por algn lder en especial (las precampaas), la campaa, las

    elecciones, la organizacin pos electoral, la represin gubernamental a los opositores y las

  • 17

    acciones de algunos grupos opositores en contra del gobierno establecido. As, el cuerpo

    del trabajo se encuentra dividido en tres momentos: antes, durante y despus de las

    elecciones del 52.

    En cuanto al espacio social de esta tesis, es necesario decir que no me aboqu a un

    solo lugar, sino que inclu diferentes. Siendo incuestionable el centralismo de los procesos

    electorales presidenciales, como muestra este trabajo, la mayora de los estudios polticos se

    han hecho desde la Ciudad de Mxico. Los movimientos o expresiones fuera de ella

    tambin son relevantes y ayudan a construir una historia que demuestra que la lucha

    poltica no es exclusiva de una ciudad, sino que se genera en muchos otros escenarios. Aqu

    se hablar de la Ciudad de Mxico, pero tambin de Veracruz, Guerrero, Chihuahua,

    Morelos y del Estado de Mxico y de algunas naciones extranjeras; es decir, esta tesis

    aporta una interpretacin del henriquismo desde diferentes lugares.

    Marco terico conceptual

    Debo aclarar que, sin ser una investigacin que pudiera inscribirse como estudios de

    gnero,16 procur rescatar la participacin mujeril dentro de la FPPM. En el transcurso de la

    investigacin y a diferencia de la aparente invisibilidad femenina en cuestiones polticas,

    las mujeres fueron apareciendo y reclamando un lugar a parte. Fue importante hacer un

    esfuerzo por rescatarlas, ya que la historiografa tradicional les ha negado un lugar al lado

    de los hombres, siendo esto ms comn en las investigaciones sobre poltica. Busqu que

    en esta investigacin, las mujeres no fueran invisibles, no slo por gusto o por deseo

    16 Gnero entendido como una categora de anlisis que busca analizar integralmente a hombres y mujeres; as como la compleja relacin de poderes entre lo masculino y lo femenino. Carmen Ramos (Comp.), Presencia y transparencia. La mujer en la historia de Mxico. Mxico, El Colegio de Mxico, 1987.

  • 18

    personal, sino porque las henriquistas reclamaron este lugar con su participacin dentro de

    la FPPM.

    Las mujeres de los aos cincuenta estuvieron en la transicin de la mujer exaltada

    como madre ejemplar, a ciudadana con derechos y obligaciones civiles. En este paso de las

    mujeres vistas como ngeles del hogar, formadoras de ciudadanos, donde los hombres

    actuaban, las mujeres sentan, y que el patriotismo de las mujeres era ms sentimental que

    intelectual,17 las henriquistas se presentaron como madres, hijas o esposas, amas de casa o

    profesionistas que participaban en un partido poltico. Pero al estar en una etapa transitoria,

    an se pensaba que las mujeres se encontraban en segundo plano, lo que les permiti

    moverse dentro de la sociedad con un poco de ms libertad que los hombres, como se ver

    ms adelante.

    Por otra parte, la caricatura poltica me fue til para entender con mayor amplitud el

    proceso electoral. As, recurr a Salvador Pruneda para analizarlas18 como una herramienta

    a travs de la cual es posible seguir el curso de ciertos acontecimientos, revisar la dinmica

    del poder y observar a los personajes en determinado momento. As, la caricatura me sirvi

    como instrumento medidor ante la accin gubernamental, al mismo tiempo que ayudaba a

    difundir algunas ideas sobre la oposicin.

    Sobre los levantamientos de los henriquistas, encontr que fueron la manifestacin

    ms radical de la defensa del voto que creyeron burlado, no slo por un inters

    democrtico, sino principalmente, porque con la derrota de su candidato vieron perdidas las

    ilusiones de mejorar sus condiciones de vida. Personas afligidas por el hambre, la carencia,

    la injusticia, demandas agrarias, la corrupcin alemanista, no encontraron otra salida que

    17 Jean Franco, Las conspiradoras, Mxico, FCE, 2004, p. 141. 18 Salvador Pruneda, La caricatura como arma poltica, Mxico, INHERM, 1958.

  • 19

    protestar violentamente contra un gobierno que no responda a sus necesidades y

    demandas. Adems de una defensa de la democracia (que s la hubo), se entrecruzaron

    ideales e intereses de grupo e individuales.

    No estamos solamente frente a motines por hambre como los clasific Edward P.

    Thompson,19 pues tambin tienen un elemento poltico, ni frente a estrategias de resistencia

    como las que refiere James C. Scott,20 sino que las expresiones de descontento henriquista

    van ms all pues hablan de ilusiones perdidas por causas materiales concretas, que

    desembocaron en levantamientos en un contexto poltico. Al mismo tiempo que hablan de

    individuos organizados contra la hegemona del Estado prista.

    Considero que los movimientos de los henriquistas analizados al final de esta

    investigacin, contaron con solidaridad de sus participantes, pues estaban afiliados a una

    misma organizacin poltica que les daba cohesin y los identificaba como miembros de un

    partido a pesar de pertenecer a diferentes orgenes culturales, tnicos y clase social. Al

    organizarse, algunos de los partidarios de Henrquez buscaron detener la represin, llevar a

    su candidato al poder y asegurarse un mejor futuro. Sin embargo, los mecanismos de

    protesta que idearon, terminaron por conducirlos a la desaparicin de su partido.

    Ahora bien, si los henriquistas que decidieron levantarse en armas y pusieron en

    riesgo su vida, lo hicieron porque creyeron que hacan algo importante. Fueron personas

    con sentimientos sobre la poltica no como algo ajeno, sino como parte de sus actividades

    personales, se trata de cultura poltica? Tal vez un sistema de valores, sentimientos

    smbolos, expresiones o creencias sobre la poltica? Quizs una visin particular de lo que

    19 Edward P. Thompson, Costumbres en comn, Barcelona, Crtica, 1995. 20 James C. Scott, Los dominados y el arte de la resistencia. Discursos ocultos, Mxico, Era, 2000.

  • 20

    significaba el voto y la democracia? Considero que los henriquistas activos en la FPPM

    tenan una cultura poltica que los hizo actuar como lo hicieron.

    Aqu no se entiende este concepto como actitudes que impliquen educacin o

    conocimiento, sino que utilizo cultura poltica como el punto de vista de los actores sobre

    la actividad poltica; me refiero a los sentimientos, opiniones, smbolos, expresiones o

    creencias sobre poltica, o mejor dicho sobre lo que se cree que se sabe de ella. Con lo cual,

    me enfrento a varias culturas polticas, no a una exclusiva. Se podr observar que

    autoridades y henriquistas levantados se enfrentaron a visiones diferentes de la justicia y de

    la legalidad cmo se muestra en el desarrollo del ltimo captulo.

    Organizacin

    Este texto fue dividido en cinco captulos con temticas muy diferentes pero que tienen

    como hilo conductor a la Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM). En el

    primer captulo explico el momento electoral partiendo del gobierno de Miguel Alemn

    (1946-1952), pues no se puede analizar la campaa electoral que se dio en 1952, sino se

    explican las causas por las cuales surgieron varios grupos contrarios al gobierno. As, se

    explica la poltica econmica, social, laboral, agraria surgida del alemanismo; el escenario

    poltico de los aos cincuenta, las facciones polticas ms importantes dentro del escenario

    nacional, la oposicin y la aparicin de grupos polticos que buscaban el poder, entre los

    que destacaban los militares.

    El segundo captulo analiza las actividades de campaa de los militantes de la

    FPPM a travs de uno de sus rganos de difusin el Heraldo del pueblo; poniendo especial

    atencin en la participacin femenil. El tercer captulo se aboca al anlisis de algunas

    noticias publicadas en peridicos extranjeros que opinaron sobre las elecciones en Mxico

  • 21

    como Le Figaro en Francia, The New York Times en Estados Unidos, Tokio Shimbum en

    Japn o Rud Prvo en Checoslovaquia. Aqu se muestra cmo se vea el proceso electoral

    y a la oposicin (sobre todo al henriquismo) en el extranjero.

    En el cuarto captulo, examino a la caricatura poltica en la prensa nacional, desde el

    trabajo de algunos dibujantes mexicanos como Luis Chessal y Rafael Freyre

    principalmente. Este apartado, muestra cmo era visto el partido oficial y la oposicin,

    cmo se perciban la situacin del pas y la participacin de la sociedad mexicana en los

    temas de la vida nacional. El ltimo captulo trata de las acciones violentas de los

    henriquistas. Se analizan los casos del puerto de Veracruz, Ixtlahuaca, Estado de Mxico,

    Tenexpa, Guerrero, Morelos y Ciudad Delicias, Chihuahua.

    Sobre las fuentes

    Esta investigacin fue construida a partir de fuentes de archivo y hemerogrficas. Para los

    casos de los levantamientos armados, consult expedientes penales que se encuentran en el

    Centro Archivstico Judicial (CAJ), rgano dependiente de la Suprema Corte de Justicia. En

    el Archivo General de la Nacin, revis los fondos de la Direccin Federal de Seguridad

    (DFS), Presidentes Miguel Alemn (MA) y Adolfo Ruiz Cortines (ARC), Investigaciones

    Polticas y Sociales (IPS) y Secretara de Gobernacin (SG) que fueron la materia prima

    para desarrollar este trabajo, ya que ah se encuentra los informes de los agentes

    dependientes de la DFS, que estaban al tanto de los movimientos de los henriquistas.

    Tambin consult el Archivo Histrico de la Secretara de Relaciones Exteriores

    (AHSRE). Llegu a este archivo buscando informes de los cnsules que informaran si haba

    militancia de algn candidato en el extranjero o si se haban formado grupos de apoyo a

    Henrquez, sobre todo en Estados Unidos, bsqueda que result infructuosa. Sin embargo,

  • 22

    encontr otra informacin igual de rica: fuentes hemerogrficas e informes de los

    funcionarios en los que se presentaron lo que se deca de Mxico en el extranjero. La

    revisin de los artculos sobre prensa extranjera me motiv para explorar lo que se haba

    escrito en la prensa nacional y despus llegu a la caricatura poltica. Consult algunos

    peridicos de circulacin nacional, como Excelsior y El Universal; locales como El heraldo

    de San Luis, otros partidistas como El heraldo del Pueblo, rgano informativo de la

    Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano que me sirvieron para observar cmo las

    caricaturas eran una manera de explicar la situacin social de la poblacin, los

    acontecimientos polticos y la forma en que Miguel Henrquez y su movimiento fueron

    observados.

    Por ltimo

    Esta investigacin fue posible gracias al apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y

    Tecnologa y del Colegio de San Luis, AC. De igual manera, reconozco y valoro los

    atinados comentarios de mi director de tesis Fernando Alans, quien me orient desde el

    inicio de la maestra, as como de mis lectores Luz Carragha y Julio Contreras.

    Agradecimiento que hago extensivo a Elisa Servn, lvaro Matute y Carlos Martnez Assad

    quienes gentilmente y sin ningn compromiso aceptaron leer este trabajo. Por ltimo, doy

    las gracias a mi familia y amigos que han sido mi sostn en este proceso.

  • 23

    Captulo I. El que fue y los que quisieron ser: Miguel Alemn y la sucesin presidencial

    1. El gobierno de Alemn (1946-1952)

    Hacer el recuento de una campaa presidencial sin explicar antes sobre qu bases se

    lanzaron ciertas promesas electorales es imposible, sin hablar antes cuando menos, del

    ltimo gobierno predecesor a dichas elecciones. Por lo tanto, esta historia no comienza con

    el Partido Revolucionario Institucional, ni con la oposicin, sino con una semblanza del

    gobierno de Miguel Alemn. Este hombre lleg a la presidencia con una visin renovadora.

    La generacin de cachorros de la Revolucin21 llegaba a sustituir a los veteranos. Alemn

    coloc en puestos clave a jvenes universitarios cercanos a l; su gabinete estuvo

    conformado por una nueva y joven generacin de polticos, con formacin universitaria y

    con ligas empresariales.

    Ramn Beteta Quintana, quien fuera secretario de la Secretara de Hacienda y

    Crdito Pblico, haba participado en la campaa presidencial de Alemn; Andrs Serra

    Rojas, Secretario del Trabajo, compaero de Alemn en la preparatoria y la Facultad de

    Derecho; Antonio Carrillo Flores, el director de Nacional Financiera (NAFINSA), amigo

    cercano de Alemn y ex compaero de la Facultad de Derecho; lo mismo que los regentes

    de la Ciudad de Mxico (1952-1958) Ernesto P. Uruchurtu y Fernando Casas Alemn, este

    ltimo era, adems, familiar del presidente Alemn. Con la participacin de estas

    personalidades se fueron haciendo a un lado a los antiguos y experimentados polticos y

    militares. Alemn cre su red de alianzas polticas en instituciones educativas.22 Con sus

    21 As se conoci a la nueva generacin de polticos que haban nacido durante los aos armados de la Revolucin y que para los aos cincuenta buscaban hacerse de un lugar en el poder 22 Jorge Gil Mendieta y Samuel Schmidt, Estudios sobre la red poltica de Mxico, Mxico, UNAM-IIMAS, 2005. Enrique Krauze, La presidencia Imperial. Ascenso y cada del sistema poltico Mexicano (19401996), Mxico, Fabula-Tusquets, 1996.

  • 24

    amigos en puestos clave, los proyectos impulsados por el presidente no encontraron una

    oposicin importante, por el contrario, se vea que el rgimen presidencialista se haba

    consolidado.

    En primera instancia, el gobierno de Alemn podra definirse como una ruptura de

    generaciones. La presidencia dej de ser ocupada por un viejo general revolucionario, para

    dar cabida a un abogado civil, hijo de un general, convencido de que la industrializacin del

    pas generara riqueza a largo plazo y con la idea de que el enriquecimiento personal no

    estaba peleado con el servicio pblico. Durante el alemanismo fueron muy marcadas las

    directrices del trato entre los sectores pblico y privado, pues la rectora del Estado, para

    fomentar el desarrollo econmico, permiti el ascenso social a travs de la burocracia y la

    complicidad entre autoridades e industriales y empresarios.23

    Este captulo demuestra que las caractersticas peculiares del alemanismo sentaron

    las bases del surgimiento de la oposicin. Est dividido en dos partes, la primera es un

    panorama general de lo que fuera el gobierno de Miguel Alemn y la segunda, se conforma

    por la presentacin de los partidos polticos contendientes, como los actores de la disputa

    electoral. La primera parte tiene como propsito mostrar que el gobierno de Alemn dio pie

    a que se generaran descontentos y divisiones; mientras que en la segunda parte, se observa

    cmo los polticos que fueron desplazados se organizaron para volver a ser tomados en

    consideracin. Los intereses personales de unos y otros, aunado al descontento social

    determinaron el camino de la poltica nacional.

    23 Francisco Valds Ugalde, La corrupcin y las transformaciones de la burguesa en Mxico, 1940-1994 en Claudio Lomnitz (Coord.) Vicios pblicos, virtudes privadas. La corrupcin en Mxico, Mxico, CIESAS-Miguel ngel Porra, 2000.

  • 25

    La poltica econmica alemanista

    Despus de la Segunda Guerra Mundial se lleg a la conclusin de que la industrializacin

    era la va por la que todas las naciones podan acceder a la riqueza. Se pens que a travs de

    la intervencin de los Estados se generara un crecimiento hacia adentro, mediante

    subsidios y proteccionismos. Los aos de la conflagracin mundial dieron a Mxico la

    posibilidad de experimentar un crecimiento econmico, puesto que aumentaron las

    exportaciones y los programas de braceros dieron salida a bastante mano de obra que se

    encontraba desempleada. De esta manera, se consigui un crecimiento de la industria

    mexicana. Adems, hay que mencionar la importancia que tuvo en este proceso la poltica

    conocida como Industrializacin Sustitutiva de Importaciones (ISI), segn la cual, se

    sustituyeron los artculos de procedencia extranjera por otros fabricados en Mxico.

    Este modelo econmico fue iniciado durante el rgimen anterior, el de Manuel

    vila Camacho (1940-1946) pero fortalecido y alentado por Alemn; ambos mandatarios

    apoyaban el desarrollo del capitalismo. No obstante esta similitud, tuvieron algunas

    diferencias. Una de las ms notables, fue su actitud hacia la inversin extranjera. El

    rgimen de vila Camacho fue cordial con ella, pero se mantuvo con cierta lejana; en

    cambio Alemn anunci pblicamente que su gobierno deseaba que el capital

    estadounidense participara en el desarrollo econmico de Mxico.24 Para garantizar a

    Estados Unidos que Mxico era su aliado, Alemn se entrevist con Guy Ray el primer

    secretario de la embajada estadounidense. Le prometi que su gobierno se mantendra

    24 Jos Romero, Crecimiento y comercio en Iln Bizberg y Lorenzo Meyer, Una historia contempornea de Mxico: transformaciones y permanencias, tomo 1, Mxico, Ocano, 2003, p. 175.

  • 26

    alejado de los comunistas y que, para la industrializacin del pas, se apoyara de capital

    estadounidense antes que europeo.25

    Adems de su apoyo al capital extranjero, Alemn tom una serie de medidas para

    fortalecer a la industria nacional como aumentar los aranceles y prohibir algunas

    importaciones, a fin de estimular el mercado interno. Se mantuvieron bajos los impuestos

    para alentar la inversin de capitales, al mismo tiempo que se invertan fuertes sumas en el

    desarrollo de infraestructura. Para lo cual, se hicieron contratos con empresas privadas,

    estimulando tambin, la industria de la construccin.26 De igual forma, se alentaba la

    inversin al campo mediante crditos agrcolas y la construccin de presas, caminos,

    carreteras y dems obras pblicas.27

    Despus del gobierno cardenista que haba sido muy duro con la iniciativa privada,

    el de Miguel Alemn tendi un puente conciliatorio, comenz a apoyarla y a darle

    seguridades para la inversin. As, la iniciativa privada tuvo todas las facilidades para que

    sus negocios prosperaran: insumos baratos, bajos impuestos, infraestructura moderna,

    crditos, bajos salarios y control sobre las demandas de los trabajadores. Con esto, el nuevo

    gobierno terminaba con la retrica izquierdizante de las autoridades, para darle un lugar

    predominante a las empresas nacionales o extranjeras. El propsito de esta preferencia por

    la industria, era que la inversin de capitales finalmente desarrollase al pas.

    No obstante las intenciones, haba grandes problemas econmicos. Las industrias

    mexicanas, que se haban visto favorecidas por la guerra, al concluir sta se enfrentaron con

    la competencia del mundo entero que necesitaba recuperar mercados. Lo cual desemboc

    25 Ibid. 26 Jorge Henrquez Guzmn, hermano del general Miguel, era dueo de CEMEX y recibi varias concesiones gubernamentales para pavimentar caminos. 27 Tzvi Medin, El sexenio alemanista. Ideologa y praxis poltica de Miguel Alemn, Mmxico, Era, 1990.

  • 27

    en un dficit comercial. Al mismo tiempo, el capital que se haba refugiado en Mxico

    estaba yndose y el gobierno compensaba la salida disminuyendo las restricciones al

    crdito. Se pidi un prstamo al Fondo Monetario Internacional y al Tesoro de Estados

    Unidos; adems de modificarse la estructura arancelaria para proteger a la industria

    nacional. Es decir, compensaba la prdida de reservas que reducan la base monetaria con

    aumentos en el valor del multiplicador bancario. Esto llev a que la oferta monetaria se

    mantuviera prcticamente fija durante los dos primeros aos del gobierno de Alemn, pese

    a que el pas estaba perdiendo reservas.28 El peso estaba sobrevaluado y se comenz a

    importar ms de lo que se exportaba.29 Ante este clima inestable, se despert el temor a una

    devaluacin que provoc en 1948 una fuga de capitales. El gobierno de Alemn tom

    medidas para evitar el retiro de capitales como ofrecer menores restricciones al crdito,

    mantener bajos los salarios y otorgar mayor inversin en infraestructura.30

    A pesar de las medidas tomadas, fue necesario devaluar el peso para detener las

    importaciones y fomentar que se aumentaran las exportaciones. La paridad pas de 4.85 a

    6.88 pesos por dlar en 1948. Se dej flotar la moneda por un ao, as que en 1949 se fij

    en 8.5 pesos por dlar, es decir, el peso haba perdido su valor un 78%. Esta devaluacin

    coincidi con un aumento en el turismo nacional y del comercio fronterizo, lo que permiti

    cierta recuperacin de la economa mexicana. A pesar del clima inestable, la devaluacin

    result favorable a los inversionistas extranjeros, que tuvieron mayores oportunidades de

    28 Romero, Crecimiento y comercio, p. 175. 29 Las importaciones eran sobre todo equipos y maquinarias, pero tambin objetos suntuarios y algunas materias primas. En tanto que las exportaciones eran productos agropecuarios y algunas manufacturas como textiles. Para 1951 las importaciones constituan el 76.7% de los bienes de produccin. 30 Como parte de la inversin en infraestructura, durante este sexenio se increment el gasto pblico un 22%. Se construyeron presas, caminos rurales, carreteras y obras de irrigacin. La autopista Mxico-Cuernavaca, la carretera Mxico-Acapulco, la carretera Panamericana, la Ciudad Universitaria, el Viaducto Miguel Alemn; multifamiliares, escuelas, hospitales. Se invirti en Ferrocarriles Nacionales, en Petrleos Mexicanos y en la Comisin Federal de Electricidad; con el objetivo de volver a ganarse la confianza de los inversionistas. Romero, Crecimiento y comercio.

  • 28

    traer empresas a Mxico y evitar as, los costos arancelarios. Aunque de nuevo, los menos

    favorecidos fueron los asalariados, pues la devaluacin se reflej en el aumento de los

    precios y no el de los sueldos.31

    Para fines de los cuarenta, los empresarios presionaban al presidente para que

    continuara con su poltica proteccionista, pues alegaban que los costos de produccin eran

    ms altos que los precios. Entre 1948 y 1949 se excluy a las empresas de pagar algunos

    impuestos; se otorgaron poco ms de 400 exenciones que beneficiaban principalmente a

    empresas siderrgicas, de cemento, de productos metlicos, qumicos, de alimentos

    procesados, textiles y de materiales de construccin.32 Las devaluaciones y el

    proteccionismo haban ayudado a solucionar la crisis; adems, el nuevo conflicto

    internacional de la guerra de Corea, volva a influir benficamente sobre Mxico, pues la

    demanda de productos mexicanos creci. Para el ao siguiente, la restriccin sobre las

    importaciones se cancel, aumentando as las importaciones y las exportaciones gracias a la

    guerra en Asia. Adems de que volvieron algunos de los capitales que haban salido del

    pas en los primeros aos del sexenio de Alemn.

    Hay que aadir la influencia de los Estados Unidos en el gobierno de Alemn, ya

    que se les otorg un papel preponderante. Estados Unidos se convirti en el principal socio

    comercial de Mxico; el presidente Alemn dio prioridad a los capitales estadounidenses

    sobre los de otras naciones. La caracterstica relacin de admiracin-odio hacia el vecino

    poderoso, se suaviz al grado de buscar alianzas y apoyos con el gobierno estadounidense.

    Durante el sexenio alemanista las relaciones con los Estados Unidos fueron muy cercanas,

    no slo por la poltica de apertura econmica de Alemn sino tambin por un

    31Medin, El sexenio alemanista., p.35. 32 Blanca Torres, Historia de la Revolucin Mexicana. 1940-1952. Hacia la utopa industrial, Mxico, El Colegio de Mxico, 1984, vol. 21, p. 100.

  • 29

    colaboracionismo en otros rdenes, como la campaa contra la fiebre aftosa33 y la defensa

    del anticomunismo en tierras mexicanas.

    Cuando en 1947 el presidente norteamericano Harry S. Truman se present ante el

    Congreso de su pas para denunciar que la URSS se quera apoderar de Turqua y Grecia, el

    gobierno mexicano apoy la denuncia y se comenz a hablar del comunismo como un

    problema. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) se declar anticomunista; Rodolfo

    Snchez Taboada, presidente del partido, anunci que no aceptara a personas que

    pertenecieran a ninguno otro. Medida encaminada a expulsar a los comunistas del PRI. A

    partir de este momento, anticomunismo y nacionalismo se daran la mano para definir la

    actitud poltica del partido de poder por muchos aos.34 Despus de la Segunda Guerra

    Mundial la poltica de unidad nacional y el anticomunismo comenzaban a confundirse con

    el propsito de poner a Mxico del lado de los Estados Unidos.

    Si bien las modificaciones hechas por Alemn iban en el sentido de separarse de la

    retrica socialista de los aos treinta en pos de un proyecto capitalista, tambin fueron

    reformas dirigidas a dar la impresin a nivel mundial, de que Mxico era amigo de la

    democracia y no de los regmenes autoritarios. Si Alemn pretenda dejar claro que su

    gobierno favorecera la entrada de capitales, haba que hacerlo desde todos los ngulos.

    Otra medida, fue la participacin de ambas naciones para resguardar la seguridad del

    continente americano. Desde 1933, Mxico se haba negado a firmar un tratado bilateral de

    apoyo militar. El gobierno mexicano se escudaba en tratados multilaterales suscritos con

    33 Estados Unidos tema que la fiebre aftosa infectara su ganado, por lo que presion al gobierno alemanista para que cuidara que el ganado mexicano enfermera, propagndose la epidemia. Mxico respondi mediante el llamado rifle sanitario que eran brigadas militares que mataban a las reses contagiadas. 34 Medina, Historia de la Revolucin, p. 180.

  • 30

    otras naciones del continente; pero en 194935 se firmaba un acuerdo para aceptar la

    designacin de un oficial de las fuerzas Areas Norteamericanas, en comisin de enlace con

    la Secretara de la Defensa Nacional, con el propsito de velar por la seguridad de ambos

    pases. Para 1952 se efectuaron las plticas para examinar los trminos en que los Estados

    Unidos ofrecan proporcionarnos ayuda con el fin de aumentar la capacidad defensiva del

    Continente, decidiendo nuestro gobierno declinar la aceptacin de 5 000, 000 de dlares

    que como donativo condicional se le ofreci como ayuda militar.36 El gobierno de Estados

    Unidos apoy al de Miguel Alemn pues encontr en l cooperacin incondicional; desde

    Washington se vea con buenos ojos las polticas econmicas alemanistas y se esperaba que

    el gobierno que habra de sucederle, continuara con ellas.

    Puede observarse que economa y poltica exterior fueron de la mano para

    privilegiar la inversin de capitales. Fue preferible que Mxico se convirtiera en socio de

    los norteamericanos y as aprovechar el desarrollo econmico de los vecinos, antes que

    pelearse con ellos y vivir relaciones tirantes. El sexenio de Alemn se dividira en dos

    fases: por un lado, los tres primeros aos (1946-1949) fueron ms difciles pues la

    economa global despus de la Segunda Guerra Mundial no favoreci al crecimiento en

    Mxico; por el otro, los tres ltimos (1949-1952), tambin influidos por conflictos

    internacionales, permitieron cierto desarrollo. Ambas fases, muestran que los movimientos

    econmicos a nivel mundial determinaron en gran parte, el xito o el fracaso de las medidas

    tomadas en Mxico.

    35 En dicho acuerdo participara un nuevo embajador de Mxico en Estados Unidos, pues Antonio Espinosa de los Monteros que haba fungido como embajador de Mxico en Estados Unidos (1945-1948), fue sustituido por Rafael de la Colina (1948-1952). Espinosa de los Monteros se convertira despus en uno de los dirigentes de la campaa de Miguel Henrquez Guzmn, llegando a ser el vicepresidente del partido henriquista. 36 Luis G. Zorrilla, Historia de las Relaciones entre Mxico y Estados Unidos de Amrica 1800-1958, Mxico, Porra, 1966, vol. 2, p. 545.

  • 31

    El principal problema del gobierno de Alemn fue la falta de equilibrio; el

    crecimiento econmico que experiment la industria nacional no se reflej en bienestar

    para las mayoras. A pesar de que hubo aumentos en los ingresos de las empresas, la

    distribucin de los mismos, no fue equitativo. Los salarios no ascendieron en la misma

    proporcin que los costos de los productos, aunque la concentracin de la riqueza en las

    manos de unos cuantos fue exagerada. Para 1950 el 10% ms privilegiado de las familias

    mexicanas perciba el 49% del ingreso nacional, y dentro de este 10% un 2.4% perciba el

    32% del ingreso nacional. Por el otro lado, el 80% de las familias llegaba a un 40% del

    total.37 Lo que se criticaba en aquellos aos era que hubiera personas que se haban

    enriquecido inmensamente, mientras que la mayora apenas tenan lo necesario para

    subsistir. Gran parte de los mexicanos se quejaban de que el gobierno de Alemn haba

    favorecido slo a unos cuantos y descuidado a los ms.

    Al concluir su mandato, muchas fueron las voces que protestaron contra la

    distribucin inequitativa de los ingresos. Al mismo tiempo que hubo otras que le

    aplaudieron su poltica econmica por razn de sus intereses propios. Se crearon ligas

    slidas entre la burguesa nacional y el gobierno pues una y otro se apoyaron para

    cristalizar el desarrollo capitalista. Sin embargo, el excesivo proteccionismo a las empresas

    mexicanas resultara contraproducente, pues no se tradujo en inters por hacer ms eficaz la

    produccin al tener un mercado seguro. Las constantes crticas por la desproporcionada

    distribucin de la riqueza dejaron en segundo trmino los logros obtenidos por el gobierno

    de Alemn.38 Es decir, durante el alemanismo s hubo logros en lo que a economa se

    refiere, siendo el principal el crecimiento econmico. La industria creci en un promedio

    37 Medin, El sexenio alemanista, p. 120. 38 Felcitas Lpez Portillo, Las glorias del desarrollismo: el gobierno de Miguel Alemn en Secuencia, Mxico, Instituto Mora, nm. 19, ene-abril, 1991, pp. 61-86.

  • 32

    anual de 7.2%, el crecimiento econmico se sostuvo en 6% anual, al grado de que el

    modelo alentado por Alemn perdur hasta los aos setenta.39 As mismo, las grandes

    construcciones como la carretera Panamericana, la Mxico-Acapulco, Ciudad

    Universitaria, el Viaducto Miguel Alemn, multifamiliares, hospitales tuvieron el

    propsito de mostrar la grandeza del pas, gracias al presidente en turno. Pero la

    distribucin de la riqueza generada no fue equitativa, ya que la corrupcin de los

    funcionarios pblicos contribuy a que la riqueza de algunos fuera exagerada en relacin a

    la pobreza de otros. Por ende las crticas al rgimen.

    Sindicatos charros40

    Ahora bien, para que la poltica econmica fuera exitosa, era necesario mantener el

    descontento obrero a raya. Los sindicatos durante el alemanismo no fungieron como

    organizaciones independientes que velaran por el bienestar de sus agremiados, sino que, en

    su mayora, sus actividades fueron coartadas por el gobierno y por los mismos lderes

    sindicales. Este proceso se fue forjando conforme pasaba el sexenio. Con el voto

    incondicional de la Confederacin Nacional Campesina (CNC) y la recin creada

    Confederacin Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), [el gobierno] no tena la

    necesidad imperiosa de ofrecer grandes concesiones al mundo del trabajo.41 Si el objetivo

    era lograr la industrializacin, era necesario que los trabajadores aceptaran sin discutir, las

    condiciones laborales, por muy adversas que les resultasen. Las reformas que se haban

    hecho en el sexenio anterior a la Ley del Trabajo junto al colaboracionismo de la

    39 Krauze, La presidencia, pp. 110-115. 40 As se le conoce a los sindicatos que traicionan la lucha de los trabajadores para favorecer al patrn o a las autoridades. 41 Viviane Brachet-Mrquez, El pacto de dominacin, p. 133.

  • 33

    Confederacin de Trabajadores de Mxico (CTM)42 con el gobierno, consiguieron

    mantener a la clase trabajadora ms o menos sin protestas. Aunque s las hubo y de

    importancia.

    El primer viso de la poltica laboral que seguira el presidente Alemn, fue el caso

    de los trabajadores de Petrleos Mexicanos, justo en el su primer ao de gobierno. El

    sindicato petrolero que se mantena independiente de las agrupaciones sindicales, haba

    solicitado un aumento salarial. La respuesta del gobierno les fue adversa, pues la peticin se

    rechaz y el emplazamiento a huelga fue declarado ilegal. Por tanto, el ejrcito ocup

    PEMEX para impedir la huelga. Tras las negociaciones, los aumentos fueron concedidos,

    pero slo despus de que los contratos de los organizadores de la huelga fueron

    rescindidos y que el presidente dict a la Junta Federal de Conciliacin y Arbitraje que

    reexaminara el contrato colectivo, considerado demasiado ventajoso para los

    trabajadores.43 El gobierno sofoc la agitacin con mano dura, pues era necesario impedir

    que incrementaran las protestas.

    A finales de 1947, los sindicatos de trabajadores mineros, ferrocarrileros y

    petroleros firmaron un pacto de apoyo mutuo con la intencin de unificar al proletariado

    contra las medidas de las autoridades para controlarlos.44 Ante lo cual, el gobierno otorg a

    la Secretaria del Trabajo la facultad de autorizar o negar la validez de una mesa directiva

    sindical, quedando as, sujetas a las autoridades. Dos aos despus del asunto con los

    42 Para los aos del gobierno alemanista, Vicente Lombardo Toledano haba dejado la dirigencia de la CTM (1936-1941), pero anhelaba que sta apoyara la formacin de su partido independiente, el Partido Popular y para lograrlo apoy todas las medidas propuestas por el estado. El nuevo gua de la CTM fue Fidel Velzquez (1941-1946). Conocido por su colaboracionismo con el Estado y su gris defensa de los derechos de los trabajadores. Pero en 1946, haba que elegir un nuevo dirigente y la contienda se disput entre Fernando Amilpa y Luis Gmez Zepeda; el ganador fue Fernando Amilpa (1947-1950), designado por Velzquez y apoyado por el mismo Lombardo Toledano. Gmez Zepeda y sus partidarios se separaron de la CTM y fundaron una federacin independiente y alternativa, la Central nica de Trabajadores (CUT). 43 Brachet-Mrquez, El Pacto de dominacin, p. 135. 44 Mario Gil, La huelga de Nueva Rosita, Mxico, Mapri, 1959.

  • 34

    trabajadores del petrleo, otro sindicato repetira la experiencia. Tras la devaluacin de

    1948 los sectores obreros protestaron por la prdida del poder de adquisicin. El Sindicato

    de Trabajadores Ferrocarrileros de la Repblica Mexicana (STFRM) se organiz con los

    empresarios de la Cmara Nacional de la Industria de la Transformacin (CANACINTRA)

    para protestar por la devaluacin. Otros sindicatos independientes (mineros, electricistas,

    maestros, petroleros y la Central Unitaria de Trabajadores CUT) se unieron a las

    acusaciones del STFRM para demandar aumentos salariales. La CTM estaba debilitada y,

    ante este clima inestable, el gobierno tuvo que negociar con la coalicin de sindicatos

    independientes o reprimirla. La solucin que se encontr fue desmantelar la coalicin

    debilitando al sindicato ms fuerte, el de los ferrocarrileros. Es aqu cuando surge el

    trmino charrazo para referirse a un sindicato cooptado.45

    En el STFRM el lder anterior Luis Gmez Zepeda y el nuevo Jess Daz de Len

    (el charro) rivalizaban por el poder del sindicato; as que el charro acus a Gmez

    Zepeda de malversacin de fondos ante la Procuradura Federal de la Repblica. Pero sin

    seguir el procedimiento de investigacin sindical, sino que acudi de inmediato ante las

    autoridades federales. Gmez call en prisin, aunque fue liberado a los seis meses sin

    habrsele comprobado el desvo de fondos. Por haber violado el procedimiento, Daz de

    Len fue expulsado de la dirigencia y se eligi un nuevo secretario sindical. El charro no

    acept la destitucin y, acompaado por hombres armados, lleg al sindicato y lo tom por

    la fuerza. El gobierno se mantuvo al margen, pero Alemn llev el caso ante la Junta de

    Conciliacin y Arbitraje para pedir que se recortaran plazas y se bajaran los salarios. El

    lder sindical solicit al presidente que detuviera esta orden y as se congratul con los

    45 Se conoce como charrazo por el sobrenombre del lder sindical del STFRM, Jess Daz de Len, conocido como el charro por su aficin a la charrera. Medin, El sexenio alemanista.

  • 35

    trabajadores del riel. El charrazo cobra singular importancia no slo porque se convirti en

    el cono del sometimiento de los sindicatos, sino porque fue contra el STFRM, una de las

    agrupaciones ms contestatarias y con mayor peso en el pas. Controlarlo result crucial

    para someter a la clase obrera. Contradictoriamente, despus del charrazo, la CTM

    designaba a Miguel Alemn como primer obrero de la patria y secretario general

    honorario.46

    Otro problema obrero durante el alemanismo fue el de los mineros. La manera como

    haban sido acalladas las demandas de los sindicatos petrolero y ferrocarrilero, haba hecho

    que el sindicato de mineros se quedara solo. El Sindicato de Trabajadores Mineros y

    Metalrgicos de la Repblica Mexicana (STMMRM) se mantena independiente, pues la

    minera no era una prioridad en el gobierno de Alemn.47 Hasta que con la guerra de Corea,

    el precio de los metales se haba disparado y las empresas mineras volvan a ser

    importantes. De nuevo, se cometan injusticias contra los trabajadores; en 1950 la Mexican

    Zinc Co., filial de la American Smelting and Refining (ASARCO), una de las mayores

    productoras de cobre del mundo recort las prestaciones de los trabajadores de las minas

    de Nueva Rosita, Pala y Cloete en Coahuila. Los mineros pidieron que se mejoraran sus

    condiciones laborales y amenazaron con irse a huelga.

    Como no consiguieron que sus demandas fueran resueltas, los primeros en irse a

    huelga fueron los trabajadores de la mina de Pala, en septiembre de 1950, despus Nueva

    Rosita y Cloete. En todos los casos la Secretara del Trabajo respondi que eran

    improcedentes las demandas. El ejrcito siti Nueva Rosita mientras que la compaa

    contrat esquiroles y se despidi a los trabajadores. Pero los huelguistas siguieron en pie de

    46 Krauze, La presidencia, p. 140. 47 Torres, Historia de la Revolucin, pp.109-111.

  • 36

    lucha a pesar de los mltiples intentos por terminar con su movimiento. Los meses pasaban

    y desesperados por observar que no se solucionaba el problema, decidieron iniciar una

    caminata con rumbo a la Ciudad de Mxico para exigir que se escucharan sus demandas. El

    20 de enero de 1951 comenz la que se conocera como Caravana del Hambre, marcha en

    la cual cerca de cinco mil huelguistas y sus familias caminaron hacia el centro del pas.48

    La caravana recibi todo tipo de trato durante su recorrido, desde apoyo de algunos

    compaeros en distintos estados, hasta los ataques de la prensa y el impedimento de ciertas

    autoridades para ingresar en sus ciudades. Finalmente en marzo de 1951, despus de haber

    recorrido 1 500 kilmetros llegaron a la Ciudad de Mxico esperando tener una audiencia

    con el presidente de la Repblica. Lo cual no se llev a cabo, la polica reprimi algunos de

    sus mtines y al final fueron regresados en tren a Coahuila sin haberse resuelto el problema.

    De nuevo el gobierno de Alemn acallaba las demandas obreras con la complicidad de las

    autoridades locales y con la fuerza del Estado.

    En el caso de los mineros de Coahuila, se puso de manifiesto otro de los grandes

    problemas que ms se criticaron durante el gobierno de Alemn: la corrupcin. Se corri el

    rumor de que el secretario del Trabajo, Manuel Ramrez Vzquez fue sobornado por

    ASARCO para que no se solucionara el conflicto.49 As, corrupcin, inflacin, uso de la

    fuerza pblica para contener las demandas obreras y la clara preferencia del gobierno por

    alentar a los empresarios e industriales por sobre sus trabajadores, fueron crticas que se

    hicieron durante aquellos aos desde los sindicatos, algunos peridicos, partidos de

    48 Ismael Cassasola, Jos Revueltas y Victoria Novelo, La Caravana del hambre: reportaje fotogrfico, Puebla, Universidad Autnoma de Puebla, 1986. Vicente Lombardo Toledano, La gran huelga de los mineros: ellos luchan por las libertades de Mxico, s.e, s.f. Mario Gil, La huelga de Nueva Rosita. 49 Gil, La huelga de Nueva Rosita.

  • 37

    oposicin y hasta por la Iglesia Catlica. Miguel Alemn, su gabinete y en general las

    autoridades se desprestigiaban y creca la inconformidad.

    Las polticas agrarias y los campesinos

    En el caso de los campesinos, los resultados de la poltica agraria pudieran parecer

    contradictorios, pues, por un lado fueron aos de mucha inversin al campo pero,

    continuando con la poltica agraria de su antecesor, la reforma agraria y los ejidos pasaron a

    segundo plano. Desde la campaa presidencial, Alemn puso nfasis en la idea de

    modernizar al campo mediante la inversin en infraestructura y la mecanizacin pues su

    objetivo era aumentar la produccin, respetando la propiedad privada. Es decir, lo ms

    importante para Alemn era la modernizacin del campo, y los agraristas tradicionales

    para quienes la distribucin de tierras era un verdadero artculo de fe revolucionaria50

    representaban un atraso. De igual manera que vila Camacho, durante el sexenio

    alemanista se dio prioridad al pequeo propietario, que segn Alemn era ms productivo

    porque no estaba ligado tradicionalmente a la tierra sino que le interesaba el aumento de la

    produccin y los ingresos que se generaran.

    Desde el gobierno de vila Camacho la derecha haba iniciado una campaa en

    contra del ejido que se continuara en el sexenio siguiente. Con la reforma al artculo 27

    constitucional que promovi Alemn, se dejaba ver su postura contra el reparto agrario. Lo

    que no haba conseguido vila Camacho lo logr Alemn; segn esta reforma, se podan

    expedir ttulos de inafectabilidad y promoverse amparos contra la afectacin de tierras o

    aguas. Adems de que se estipulaba que se considerara pequea propiedad agrcola la que

    50 Medin, El sexenio alemanista, p.123.

  • 38

    no excediera de 100 hectreas de riego o humedad de primera o sus equivalentes (en lugar

    de 50 hectreas previamente) en otras tierras de explotacin.51

    Estas modificaciones estaban encaminadas a dar confianza a los propietarios sobre

    sus tierras, invitando a la inversin de capitales en el campo. Aunque tambin permitieron

    que se conservaran antiguos latifundios y que se formara una nueva burguesa agraria

    beneficiada por las obras federales en apoyo al agro. Los campesinos tradicionales

    comenzaron a llamarles agricultores nylon, pues tenan otras formas de ganarse la vida,

    como el comercio, la industria. Adems, muchos de ellos eran cercanos a la clase poltica,

    por lo que les era ms fcil saber dnde se iniciaran las obras de irrigacin para comprar

    las mejores tierras. As creca la mala fama de los funcionarios alemanistas como corruptos

    y partidarios, como en el caso del senador Carlos Serrano, quien consigui en este sexenio

    diez mil hectreas en Tamaulipas, gracias a su puesto y a su amistad con el gobernador del

    estado Ral Grate.52

    La CNC no protest contra las reformas al artculo 27, slo la Unin Central de

    Sociedades de Crdito Colectivo Ejidal de la Comarca Lagunera manifest su descontento,

    pero no consigui apoyo de otras organizaciones campesinas. Roberto Barrios, el secretario

    general de la CNC dio su completo apoyo al plan de Alemn, pues consider que el apoyo

    que se dara al campo a travs de una moderna explotacin era una teora de la

    abundancia53 que permitira generar mejores condiciones para el campo. Las cifras indican

    que la inversin agrcola aument de 12% en el periodo 1939-1947 a 20% de 1948 a 1950.

    Alemn plante la necesidad de que el apoyo al campo fuera dirigido a los pequeos

    51 Ibd., pp. 125-128. 52 Jos ngel Solorio Martnez, Grupos de poder (Tamaulipas 1919-1992), Mxico, Amacalli Editores, 1997, captulo 3, pp. 130-131. 53 Torres, Historia de la Revolucin Mexicana, p. 81.

  • 39

    propietarios, ya que consideraba que ellos eran verdaderamente productivos. Las obras de

    mecanizacin e irrigacin fueron encaminadas a fortalecer a ese sector, como la presa

    Falcn. El resultado fue que la agricultura creci con rapidez. Convirtindola en el

    elemento ms dinmico de la economa; es decir, el sector agrcola contribuy a financiar

    y, en general, impuls el crecimiento econmico del pas.54El cambio de cultivos, como el

    algodn, que en aquellos aos tuvo una creciente demanda internacional, los crditos y la

    investigacin agrcola, tambin contribuyeron al xito de la agricultura.

    Igual que el rgimen anterior, las medidas oficiales descuidaron la reforma agraria.

    Durante todo el sexenio de Alemn, se habl del aumento a la produccin, pero no del

    reparto de tierras.55 Para 1949, diputados pristas proponan reformar el Cdigo Agrario,

    pero en esta ocasin s se levantaron algunas censuras. Barrios, al frente de la CNC, no

    chist, pero algunas organizaciones de izquierda como el Partido Popular y la Unin

    General de Obreros y Campesinos (UGOCM) s lo hicieron. Dichas protestas tuvieron

    cierto impacto, ya que el silencio con respecto al reparto agrario de los primeros tres aos

    del gobierno alemanista, fue modificado en los siguientes. En este cambio, influyeron las

    seales de malestar campesino traducidas en multitud de escritos al presidente de la

    repblica, en mtines y caravanas a la ciudad de Mxico. Todo parece indicar que tambin

    influy la necesidad de neutralizar a la UGOCM.56 An as, los apoyos al campo a travs

    de innovaciones tecnolgicas para mejorar semillas y fertilizantes y la inversin en obras de

    irrigacin, hicieron que en estos aos se hablara de la Revolucin Verde,57 sobre todo en

    54 Ibid., p. 82. 55 De los 728 847 beneficiarios con el repartimiento de tierras en el periodo de Lzaro Crdenas, se pas a 157 816 con Manuel vila Camacho y a 80 161 beneficiarios con Miguel Alemn. 56 Torres, Historia de, p. 65. 57 Peter H. Smith Mexico since 1946: Dynamics of an authoritarian regime en Leslie Bethell, Mexico since Independence, Cambridge, 1991, pp. 321-352.

  • 40

    estados norteos como Sonora, Sinaloa, Tamaulipas y Chihuahua que fueron favorecidos

    con las obras de irrigacin.

    Los militares

    Junto a los industriales, sindicalistas y lderes campesinos, hubo otro grupo muy importante

    que permiti que el rgimen de Alemn funcionara: los militares. Los militares permitieron

    que imperara la paz social a pesar del ambiente de agitacin, pues fueron utilizados para

    reprimir las manifestaciones de descontento. Desde el principio de su gobierno, Miguel

    Alemn tuvo claro que la milicia deba quedar sujeta al Ejecutivo, por lo que tuvo cuidado

    de granjearse a los militares, a la vez que tom medidas para controlarlos. Una de estas

    medidas fue el otorgamiento de grados a jvenes militares, misma que lastim los orgullos

    de los veteranos, pues la tradicin de nombrar generales a soldados con una importante

    trayectoria dentro del ejrcito fue modificada.

    Las ideas renovadoras del presidente lo llevaron a imprimir un ritmo acelerado a la

    sustitucin de los viejos elementos de las fuerzas armadas por los jvenes oficiales

    egresados de las escuelas militares. Jvenes oficiales fueron ascendidos a los ms altos

    rangos incluyendo el de general.58 Fueron denominados popularmente generales del

    dedo, indicando que su ascenso poco tena que ver con su pericia militar, sino con el

    favoritismo del presidente. Para otorgar los altos mandos, Alemn escogi soldados

    egresados de las escuelas tcnicas del ejrcito que tuvieran estudios de posgrado en

    escuelas extranjeras, sobre todo en Estados Unidos. Al igual que en el caso de los polticos,

    el presidente prefera a los jvenes educados, que a los veteranos formados empricamente.

    58 Jorge Alberto Lozoya, El Ejrcito Mexicano, Mxico, El Colegio de Mxico, 1970, p. 69.

  • 41

    Por otra parte, desde los primeros aos del gobierno alemanista, se construyeron

    nuevas bases militares, zonas habitacionales, clubes recreativos y el Banco del Ejrcito. Se

    inaugur el nuevo edificio de la Defensa Nacional y la Escuela Mdico Militar. El servicio

    militar se reorganizaba y a partir de 1950 los conscriptos slo eran concentrados los fines

    de semana para recibir su instruccin.59 Alemn utiliz al ejrcito en varias ocasiones para

    sofocar conflictos laborales o campesinos.

    Si bien haba todo un esfuerzo federal por sacarlos de la poltica, los militares que

    ocupaban algn puesto burocrtico gozaban de influencia, poder y prestigio. Sus vnculos

    con la poltica regional, su experiencia en el gobierno y su calidad de revolucionarios (muy

    valorada entre los generales), fueron elementos que utilizaron quienes mantenan

    aspiraciones polticas.60 Aunque era evidente que su influencia comenzaba a declinar a

    favor de los polticos civiles. Para 1950 el ejrcito ya haba perdido su influencia poltica y

    la nueva ola de militares, ms interesados en la carrera militar que en asuntos de poltica,

    comenzaba a sustituir a los antiguos. Los viejos militares que haban participado en el

    periodo armado de la Revolucin, estaban disgustados con esa nueva forma de gobernar,

    que los estaba sacando del escenario poltico. Un ejemplo muy claro de esta molestia, es el

    general Cndido Aguilar. ste haba apoyado a Miguel Alemn desde su candidatura a la

    presidencia, pero a pesar de esta cercana, no haba conseguido ningn puesto importante

    dentro de esa administracin, sino por el contrario, se le haba dejado de tomar en cuenta.

    Tanto fue el enojo de Aguilar que se lanz como candidato independiente como se ver

    ms adelante.

    59 Uno de los motivos por los cuales el grupo de morelenses conocidos como la bola chiquita decidieron dedicarse a saltear caminos, fue que se forzaba a los jvenes de la regin a permanecer recluidos un ao en el cuartel para hacer su servicio militar. Lo cual se consideraba una arbitrariedad. 60 Snchez, Los militares, p. 283.

  • 42

    La burguesa

    El grupo que sustentaba el poder econmico fue la burguesa. Pasados los aos de agitacin

    revolucionaria, los empresarios fueron obligados a confederarse en cmaras, pero que

    fueron independientes del partido oficial, pues no se constituy un sector empresarial

    como s exista uno obrero y otro campesino. Durante el cardenismo, las relaciones entre

    empresarios y autoridades fueron difciles dentro del PRI, pero en los aos posteriores

    comenz la reconciliacin. Hacia 1941, la burguesa nacionalista se aglutin en la Cmara

    Nacional de la Industria de la Transformacin (CNIT o CANACINTRA). Esta

    confederacin, inclua en su seno a empresas medianas y de creacin reciente como

    respuesta a las necesidades impuestas por la guerra. Su principal preocupacin era que el

    gobierno protegiera a las industrias de reciente creacin. Pedan medidas proteccionistas

    que los beneficiaran, ya que en la lgica de la CNIT, el estado deba intervenir en la

    economa a travs de una estrategia arancelaria que inhibiera la entrada de mercancas

    extranjeras al pas, a su vez deba continuar con las polticas de fomento industrial y con los

    subsidios estatales va Nacional Financiera.[NAFINSA]61

    Vicente Lombardo Toledano apoyaba las pretensiones de CNIT-CANACINTRA,

    pues era lo mismo que solicitaba la CTM. Este poltico estuvo muy cercano a Miguel

    Alemn convirtindose en su vocero pues estaba a favor de la industrializacin del pas.62

    La burguesa se vio favorecida por el sistema econmico proteccionista y apoy las

    iniciativas del presidente Alemn. La inversin estatal a la infraestructura y a la industria

    fueron las principales medidas que ms beneficiaron a esta fraccin de la sociedad.

    61 Daniel Luna Crdenas, Caminos entrelazados: El Partido Popular y la Revolucin Mexicana (1944-1952), Mxico, Tesis de Maestra del Instituto Mora, 2007, p. 56. 62 Vicente Lombardo Toledano fue el encargado de anunciar la candidatura de Miguel Alemn. Sin embargo, esta relacin se ira enfriando durante el gobierno de Alemn, puesto que la industrializacin no generaba el bienestar que el lder obrero esperaba.

  • 43

    NAFINSA apoy el desarrollo industrial sobre todo en infraestructura, electricidad,

    transportes y comunicaciones. Por supuesto que sin abandonar a las industrias que se

    consideraban bsicas como la celulosa, papel, carbn, productos qumicos, automviles,

    carros de ferrocarril, maquinaria textil, petrleo, acero y cemento entre otras.63

    Las ligas de la cspide empresarial con el sector poltico, solidificaron las relaciones

    entre burguesa y gobierno.64 Las decisiones en materia econmica eran tomadas por el

    presidente sin encontrar interferencias ni cuestionamientos por parte de ningn otro grupo;

    as que no haba nadie que supervisara las relaciones entre el Ejecutivo y cspide

    empresarial. De esta manera se consolid un nicho donde los negocios privados se

    entreveraron con las decisiones pblicas, al amparo del mximo de los poderes del Estado y

    a salvo del escrutinio de la sociedad.65 Dando paso a la corrupcin.

    La corrupcin

    Una de las crticas ms fuertes al alemanismo como lo fue la corrupcin de la esfera ms

    alta de la poltica. Los orgenes de la corrupcin en Mxico no fueron exclusivos del

    rgimen alemanista, pueden rastrearse desde la poca virreinal, pero a mediados del siglo

    XX se convirti en un problema crnico sealado desde distintos sectores de la sociedad.

    No slo la oposicin, la prensa o la opinin pblica, la misma Iglesia Catlica respondi

    ante la exagerada acumulacin de fortunas desde los puestos pblicos.

    En los aos anteriores a Alemn, ante el sindicalismo revolucionario y de izquierda,

    la iglesia propona acercarse ms a un sindicalismo catlico, cercano al corporativismo, que

    63 Torres, Historia de la, pp.87-108. 64 El ejemplo ms claro de estas ligas de empresarios con polticos, es representado por el mismo presidente Alemn, quien al frente de una compaa deslindadora, se dedic con mucho xito al negocio de los bienes races. 65 Valds Ugalde, La corrupcin, p. 201.

  • 44

    no fomentara la lucha de clases. A mediados de los cuarenta, el grupo de Accin Catlica

    critic a los lderes sindicales que se haban enriquecido a costa de pactar con los patrones

    sin defender a los trabajadores y propuso la creacin de sindicatos catlicos que

    defendieran al obrero, sin querer atacar la propiedad privada, en orden y con disciplina. Sin

    marcar un rompimiento sino buscando alternativas que mediaran. As, la iglesia decidi

    apoyar al sindicalismo para que se cumplieran las demandas obreras, pero un sindicalismo

    catlico, alejado del discurso comunista. Intentando, adems, conciliar a los catlicos que

    vean con malos ojos que la iglesia apoyase a los trabajadores y a los integristas, reductos

    de los cristeros, que se oponan a cualquier forma de colaboracionismo con el Estado.

    La Iglesia sorprende con sus crticas a la corrupcin, ya que despus de la

    persecucin religiosa de los aos veinte y treinta, haba permanecido callada frente a las

    decisiones gubernamentales. Se haba iniciado un periodo de entendimiento y mayor

    tolerancia en el que la Iglesia se fortaleca apoyando al Estado. Pero, cuando la iglesia

    comprendi que el apoyo irrestricto al Estado no le estaba generando las prebendas que

    crey obtener (la derogacin de leyes que entendieron anticlericales como el artculo 3 de

    la Constitucin) decidi protestar ante lo que observaba dentro de la sociedad mexicana. La

    Iglesia lanz crticas y protestas desde el plpito contra la corrupcin de los funcionarios

    pblicos, pero sin marcar un claro distanciamiento con el gobierno.66

    En 1951 la jerarqua eclesistica resolvi dirigir sus crticas a la clase dirigente,

    mediante la Carta Pastoral del 15 de mayo. En el texto se criticaba la corrupcin que ya

    resultaba impdica y a la pobreza que cada vez cunda con ms fuerza entre la mayora de

    los mexicanos. Esta carta era una crtica a la concepcin liberal de la sociedad, la cual

    66 Roberto Blancarte, Historia de la Iglesia en Mxico 1929-1982, Mxico, El Colegio Mexiquense-FCE, 1992.

  • 45

    provocaba un sistema capitalista injusto;67 la iglesia lanz una campaa moralizadora que

    pretenda conducir a los catlicos a buscar una verdadera justicia social a travs de una

    moral saneada. La Legin Mexicana de la Decencia se encargaba de determinar qu

    pelculas, msica o costumbres eran moralmente aceptables para los feligreses. En contra

    de lo que esperaba la iglesia, muchos catlicos decidieron por s mismos cules de esos

    juicios de la Legin adoptaban y cules no. Por ejemplo, se prohibi el mambo, mismo que

    no dej de escucharse ni de bailarse en todo el pas. Algo similar ocurra con las denuncias

    a la corrupcin, pues sta continu a pesar de ser criticada.

    La Iglesia denunci la corrupcin, pero tambin la prensa hizo lo propio. En los

    diarios de la poca puede observarse como los burcratas fueron percibidos por la

    poblacin como una clase parasitaria que se enriqueca a costa del trabajo de los dems.68

    As como Alemn trat de mantener a los militares como aliados, hizo lo mismo para con

    los trabajadores del estado. Por lo que se otorgaron prestaciones de bienestar social como la

    construccin del multifamiliar Miguel Alemn en la Ciudad de Mxico y casas en otras

    colonias o barrios de otras ciudades mexicanas para burcratas; tiendas sindicales, seguro

    mdico y en algunos casos, guarderas. En 1947 se pone atencin a los jubilados pues se

    elabora un proyecto de Ley de Pensiones. Las secretaras de Estado que ms mano

    burocrtica concentraban eran la Secretara de Educacin Pblica, la de Caminos y

    Transportes y la de Hacienda y Crdito Pblico.69

    Al mismo tiempo que se concedan estas prestaciones, se conoca entre el resto de la

    poblacin que el cohecho, el peculado, el nepotismo o la extorsin normaban la conducta

    67 Blancarte, Historia de la Iglesia, 125. 68 Al respecto, ver en este mismo trabajo el apartado dedicado a la caricatura poltica. 69 Contaban con ms de 75% de los burcratas. Mercedes Blanco, Empleo Pblico en la Administracin Central Mexicana (1920-1988), Mxico, CIESAS, 1995, pp. 15-73.

  • 46

    de los funcionarios pblicos. Ante los dems trabajadores, las prestaciones concedidas y la

    creciente corrupcin consiguieron que los burcratas fueran considerados cada vez ms

    detestables. El burcrata sin cargos de importancia, con un puesto de oficina que no era

    ms que un asalariado, slo disfrut de los beneficios que se otorgaron en general a todos

    los trabajadores de gobierno. Pero aquellos burcratas con un puesto de jerarqua fueron

    acusados de corrupcin hasta el grado de ser sta, uno de los principales reclamos que se le

    hicieron al presidente Alemn al finalizar su mandato.

    Balance del gobierno alemanista

    La retrica de izquierda de mediados del siglo XX sataniz con mucho la poltica seguida

    por Alemn, ya que las medidas que se tomaron durante este gobierno iban encaminadas a

    favorecer la industrializacin del pas, ms que a solucionar los conflictos sociales. Sin

    embargo, tambin es cierto que el modelo de sustitucin de importaciones result exitoso

    durante varias dcadas logrando que se hablara del milagro mexicano. El crecimiento

    econmico de un 6% anual, los apoyos al campo y la paz iban de la mano de la corrupcin,

    el autoritarismo y el descontento social. Al finalizar el gobierno de Alemn, haba mucho

    descontento, pero tambin hubo una campaa que glorific al presidente. Se le consider el

    ms grande estadista, se esper que Mxico no dejara de alemanizarse nunca, se le

    rindieron homenajes, ofrendas, arcos triunfales y dems actos de agradecimiento al grado

    de solicitar para el presidente el Premio Nobel de la Paz.70

    Se puede decir que la paradoja rein en el gobierno alemanista pues al mismo

    tiempo que se le erigan arcos triunfales, se criticaba su enriquecimiento personal. Haciendo

    un balance, encuentro que, junto a esta ambivalencia, fueron tres las caractersticas que 70 Daniel Coso Villegas, La sucesin presidencial, Mxico, Joaqun Mortiz, 1975, pp. 118-119.

  • 47

    definieron al rgimen de Miguel Alemn: industrializacin y crecimiento econmico, falta

    de libertades polticas y corrupcin. Alemn abri al pas a la inversin de capitales,

    privilegiando el bienestar material de los inversionistas. Al mismo tiempo que otorg

    canales para la expresin de diferentes visiones polticas, pero slo en apariencia, pues el

    autoritarismo imperaba al grado de sofocar cualquier intento de oposicin al rgimen.

    Mientras la economa y la poltica se hallaban enturbiadas por la creciente corrupcin de las

    altas esferas burocrticas, que dio pie a diversas crticas. As pues, el apoyo a la oposicin

    por parte del electorado, significaba un voto de castigo al PRI que, ante los ojos de quienes

    votaron por otras opciones, no estaba dando cabida a las demandas ms elementales de

    mejoras en las condiciones de vida.

    2. La sucesin Presidencial

    Al acercarse el final del gobierno de Alemn, comenz la inquietud sobre quin sera el

    sucesor. Desde 1949 comenzaron a darse seales de organizacin partidista con fines

    electorales; muy al principio, los rumores apuntaban varias posibilidades, entre ellas la

    reeleccin.

    Los nimos reeleccionistas

    En 1949 la campaa de glorificacin a Alemn, coincida con los rumores sobre su

    reeleccin; pero fue hasta 1950, durante el inicio de la guerra de Corea cuando stos

    arreciaron. Se deca que en un conflicto internacional lo mejor sera la permanencia del

    presidente, pues se aleg la necesidad de no crear agitacin poltica en semejante contexto

    internacional. El principal argumento era que los xitos conseguidos por la poltica

    econmica de Alemn merecan la pena que fueran continuados. Abundaron las notas en

  • 48

    los Excelsior, El Nacional, Fufurufu o en El Universal que hablaban a favor o en contra de

    la posibilidad de la permanencia del presidente, aunque ste jams hizo una afirmacin al

    respecto en pblico, pero tampoco acall los rumores.

    En mayo de 1950 el presidente viaj al sureste de la Repblica para inaugurar la

    carretera Panamericana y la lnea Ferrocarril del Sureste. Este viaje, segn Elisa Servn,

    ms pareca la gira de un candidato presidencial que una visita presidencial, pues iba

    acompaado por una gran comitiva de funcionarios federales, senadores, diputados,

    gobernadores y polticos locales () El costo total de la gira ascendi a cerca de tres

    millones de pesos.71 Hacia junio de 1950 se iniciaba la fundacin del partido Artculo 39

    Constitucional, encabezado por Guillermo Ostos, Adrin Aguirre y Octavio Tras Adema

    y poco despus, comenzaba la organizacin del Partido Nacional Reeleccionista, el que fue

    dirigido por el general Ernesto Garza. Ambos con la propuesta de la reeleccin de Alemn.

    En julio de ese mismo ao, el presidente iniciaba otra gira, ahora por el norte. Visit los

    estados de Coahuila y Nuevo Len, nuevamente acompaado de un gran nmero de

    polticos. En Nuevo Len se cubrieron las calles con propaganda a favor de la reeleccin.

    A pesar de que se haba iniciado una fuerte campaa en pro de la reeleccin,

    tambin se desataron muchos comentarios contrarios; principalmente de los ex presidentes

    Crdenas y vila Camacho. Cuando se le pregunt a Crdenas su opinin sobre reformar el

    artculo 39 para permitir la reeleccin, el ex presidente explicit que no crea en la teora

    de los hombres imprescindibles en el poder y que cada vez que ello se intentara provocara

    la revolucin y la guerra civil.72Al notar que no haba apoyo suficiente y s bastante

    agitacin, el 1 de septiembre de 1950, en su cuarto informe de gobierno, el presidente

    71 Elisa Servn, Ruptura y oposicin. El movimiento henriquista, 1945-1954, Mxico, Cal y Arena, 2001, pp. 122-123. 72 Medin, El sexenio alemnista, p. 164.

  • 49

    aclar que l no impulsaba ningn intento reeleccionista, adems solicit que se detuvieran

    los trabajos de los grupos reeleccionistas. De este modo, los dirigentes del proselitismo a

    favor de la reeleccin detenan sus actividades.

    Los ms interesados en la reeleccin eran los miembros de la burocracia poltica

    ms cercanos a Alemn, ya que, al concluir el sexenio, pensaron que perderan sus

    posiciones. Aunque trataron de buscar apoyos para esta campaa, la reeleccin fue una idea

    que no prosper, sobre todo porque la oposicin de los ex presidentes fue decisiva. Como

    dice Daniel Coso Villegas, si con los rumores Alemn meda la posibilidad de permanecer

    en el poder, al descubrir que la oposicin a ese hecho sera defendido hasta con las armas,

    prefiri desistir y dar paso a su sucesin.73 Los rumores de reeleccin mostraron la

    inconformidad ante el posible continuismo del alemanismo y que se acercaba una marcada

    divisin al interior del partido oficial por parte de los dems grupos, que haban sido

    relegados y que ansiaban volver a tener participacin del poder poltico.

    Partido Revolucionario Institucional PRI

    Al interior del PRI s se haba aceptado la reeleccin, as que el general Rodolfo Snchez

    Taboada volva a ser electo como presidente del partido. Tambin se hicieron

    modificaciones para escoger candidatos y se condenaba el futurismo, es decir, la discusin

    de precandidatos, los pleitos entre los posibles. Fueron reformas que buscaron la unidad y

    disciplina del partido, adems de descalificar polticamente a aquellos que quisieran pasar

    por encima de las decisiones del PRI. Se volvi a hablar del anticomunismo y se magnific

    al rgimen de Alemn.

    73 Coso Villegas, La sucesin, 120.

  • 50

    Este ambiente provoc molestias entre algunos pristas, as que el 15 de abril de

    1950 se public en la prensa de la Ciudad de Mxico un manifiesto En defensa del

    Rgimen Cardenista, en el que 25 ex colaboradores del gobierno cardenista defendan

    pblicamente a aqul rgimen a la vez que recordaban su estricto apego a los principios de

    la Revolucin Mexicana. En ese escrito los firmantes aseguraban que durante el sexenio

    de Crdenas se haba cumplido con la Constitucin y se haban resuelto necesidades

    populares de acuerdo con la ley. Pero tambin estaban mostrando su inconformidad ante su

    desplazamiento de la poltica en el sexenio de Alemn.74 Das despus de la publicacin del

    manifiesto, cuatro cardenistas Silvano Barba, Wenceslao Labra, Ral Castellano y Csar

    Martino se entrevistaron con el presidente del PRI para decirle que los firmantes del

    manifiesto y otros polticos cardenistas crean que la izquierda revolucionaria slo

    perteneca al PRI y que no pretendan formar una nueva organizacin poltica. Sin

    embargo, en los meses siguientes se inici el proselitismo a favor de la candidatura del

    general Miguel Henrquez Guzmn por los mismos Labra, Martino y Castellanos. Desde el

    principio, Henrquez trat de ser el candidato del PRI, pero sus pretensiones fueron

    desechadas cuando fue expulsado del partido oficial a finales de 1950.

    Al mismo tiempo que se escuchaban voces a favor de la reeleccin y de los priistas

    inconformes, dentro del PRI se especulaba quin sera el sucesor. Se escuchaban los

    nombres de algunos miembros del gobierno que eran cercanos al presidente como Antonio

    Carrillo Flores o Gilberto Limn; pero el poltico ms sonado era el regente de la Ciudad de

    Mxico, Fernando Casas Alemn, quin ya haba mandado imprimir carteles para su

    campaa. Pareca que el presidente Alemn estaba inclinado por Casas Alemn (Casitas).

    74 Algunos de los firmantes participaran despus en la campaa henriquista como Francisco Mgica, Jos Siurob, Luis Chvez Orozco o Narciso Bassols.

  • 51

    Pero esa confianza y cercana fue su tumba, pues un arranque prematuro y ostentoso

    implicaba quemarse definitivamente.75 Lzaro Crdenas y Manuel vila Camacho, as

    como algunos lderes obreros y campesinos consideraron que la continuidad del

    alemanismo que representaba Casas Alemn no era la mejor decisin, la presin que

    ejercieron sobre Alemn lo oblig a retirarle su sostn.

    Otro nombre mencionado era el de Adolfo Ruiz Cortines, aunque nadie crea que l

    sera el sucesor pues era visto como un hombre gris, mayor y enfermo. Ruiz Cortines tena

    un temperamento calmado, Tziv Medin considera que su eleccin respondi a que en el

    marco de una crisis mundial podra ser fcilmente desechable, inclusive luego de

    proclamada su candidatura, para que cristalizaran las ilusiones de los reeleccionistas.76

    Adems que el elemento oficial que inclua al ex presidente vila Camacho prefera a

    Ruiz Cortines como candidato.77 Haya sido por su temperamento, cualidades o alianzas, lo

    cierto es que Ruiz Cortines le gan la postulacin a Casas Alemn. Coso Villegas afirma

    que la eliminacin de Casitas se llev varias horas de discusin y forcejeo entre el

    presidente Alemn y un grupo reducido de personas que se supone eran sus amigos ms

    prximos, digamos las clebres familias Parra Hernndez, Pasquel, Ramirez Vzquez y el

    coronel Serrano, que llegaron a temer que hecho presidente, Casitas los hostilizara.78

    Haba pues, mucha actividad partidista al interior del PRI, se especul mucho sobre

    quin debera ser el sucesor, desatando divisiones en el partido. Casas Alemn, el favorito

    del presidente, no cont con otros apoyos necesarios, pues ni vila Camacho ni Crdenas

    estuvieron de su lado. As pues, en un PRI dividido, el 13 de octubre de 1951 la asamblea

    75 Medin, El sexenio alemanista, p. 165. 76 Ibd., p. 167. 77 Servn, Ruptura y oposicin, p. 207. 78 Coso Villegas, La sucesin, p. 117.

  • 52

    nacional del partido, declaraba a Ruiz Cortines como su candidato. Como quiera que haya

    sido la eleccin, es verdad que la sobria imagen de Ruiz Cortines vena a oponerse al

    gabinete de jvenes corruptos del cachorro de la Revolucin. Su edad, su personalidad un

    tanto sombra, su parquedad y su fama de no haberse enriquecido durante su carrera

    poltica, lo diferenciaron de los dems polticos indeseables.

    La oposicin

    La manera cmo Alemn haba conducido la poltica nacional, excluyendo a viejos

    militantes dio pie a ciertos resentimientos dentro de la clase poltica que, en algunos casos,

    haban de engrosar las filas de la oposicin. Octavio Rodrguez Araujo divide a la

    oposicin en dos grupos: disidentes y no disidentes. Define a la disidente como la

    verdadera oposicin, la que cimbra la hegemona del rgimen y la no disidente como

    auspiciada por el rgimen para cubrir la apariencia democrtica liberal.79 Por supuesto

    que no es una divisin tajante porque en todos los casos hubo acuerdos y negociacin que

    permitieron la existencia de los diferentes partidos, en tanto que no atacaran directamente al

    rgimen establecido.

    En todos los casos se trata de partidos polticos legalmente constituidos que

    contaron con la aprobacin de la Secretara de Gobernacin; entonces no son tan disidentes

    ni tan no disidentes como marcara la definicin de Rodrguez Araujo. La divisin me sirve

    en primera instancia para explicar que dentro de la oposicin haba diferentes posturas,

    aunque quiero resaltar que no tomo la definicin de manera literal. Siguiendo estos

    planteamientos, en las elecciones de 1952, la Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano

    79 Octavio Rodrguez Araujo, La disidencia poltica organizada del henriquismo y la imposicin de Ruiz Cortines en Carlos Martnez Assad (coord.) La sucesin presidencial en Mxico, 1928-1988, Mxico, Nueva Imagen, 1992, p. 139.

  • 53

    (FPPM), sera oposicin disidente. El Partido Constitucionalista se aliara despus con la

    FPPM por lo que tambin lo agrupar como oposicin disidente, en tanto que el Partido de

    Accin Nacional (PAN) y el Partido Popular fungiran como oposicin no disidente.

    Partido Popular PP

    En cuanto a la oposicin no disidente, el Partido Popular comenzaba a gestarse en 1947. En

    este mismo ao, el general Snchez Taboada daba a conocer el programa de accin que

    haba de seguir el PRI bajo su liderazgo. En su discurso expres que el nacionalismo, la

    mexicanidad y el anticomunismo seran los principios a seguir. La izquierda comunista era

    el enemigo a vencer, por lo que Vicente Lombardo Toledano no tena cabida dentro del

    rgimen se haba vuelto disidente y proscrito del PRI. Tambin en 1947, Lombardo haba

    comenzado sus trabajos para fundar un nuevo partido que reivindicara la nocin de un

    partido revolucionario y popular que funcionara desde la izquierda como una instancia

    crtica de las desviaciones gubernamentales.80

    Cre el Partido Popular (PP) en 1948. Aunque surga como una crtica al PRI,

    Lombardo esperaba contar con el apoyo de algunos contingentes priistas y con la CTM.

    Fernando Amilpa, haba pactado con Lombardo que la CTM dara su apoyo al Partido

    Popular, pero en el XXXII Consejo Nacional de la organizacin, expulsaron a varios

    colaboradores del PP y a Lombardo mismo porque no se someta a los acuerdos de la CTM.

    En un ambiente de total colaboracionismo con Estados Unidos y con su poltica

    anticomunista, la ideologa de izquierda lombardista no tena cabida. Desde su perspectiva,

    la izquierda debera criticar a los regmenes emanados de la Revolucin, pero no ser su

    opositora; as que organiza un nuevo partido que no buscaba quitarle terreno al PRI ni al 80 Servn, Ruptura y oposicin, p. 102.

  • 54

    Partido Comunista, sino que fuera una opcin ms. El Partido Popular fue legalmente

    constituido y Lombardo se present como candidato en las elecciones de 1952, tambin

    representando al ya casi desmantelado Partido Comunista Mexicano.81

    Partido de Accin Nacional PAN

    El gobierno haba reprimido al sinarquismo, pero toler a Accin Nacional con su actitud

    pacfica. Para las elecciones de 1952, fue la primera ocasin en que el PAN presentaba una

    candidatura propia, pues desde su creacin en 1939 slo haba apoyado a candidatos

    opositores que no provenan de sus filas. Escogieron y postularon el 24 de noviembre de

    1951 a Efran Gonzlez Luna, un intelectual catlico como su candidato. Los puntos

    bsicos de su propuesta fueron garantizar la autonoma de los ayuntamientos, rescatar a los

    sindicatos de la cooptacin, continuar con la idea del desarrollo del campo y asegurar el

    respeto del sufragio. Puso mucho nfasis en la cuestin agraria, pues crea que los

    campesinos eran una clase en desventaja y pugn por el reparto agrario. En aquella

    campaa, el PAN sufri todo tipo de atropellos electorales; o encarcelaban a sus

    seguidores, boicoteaban sus mtines o asesinaban a sus candidatos en los estados. Pero los

    panistas no cejaban, fueron una oposicin no disidente que, por medios pacficos y legales

    y con una enorme paciencia, fueron consiguiendo espacios.82

    Los militares y las reformas del partido oficial

    En las elecciones de 1952 los militares tuvieron un papel destacado, por lo que es

    indispensable hacer algunos sealamientos sobre su participacin en la poltica. En general

    81 Luna Crdenas, Caminos entrelazados, p.148. 82 Soledad Loaeza, El Partido de Accin Nacional: la larga marcha 1939-1994. Oposicin leal y partido de protesta, Mxico, FCE, 1999.

  • 55

    se tema por la participacin de los militares en la poltica. Pasada la Revolucin, exista la

    necesidad de presentar a Mxico como un pas que decida su vida poltica mediante los

    gobiernos de civiles, para alcanzar la estabilidad econmica, poltica y social. Este proceso

    se dio mediante relaciones tirantes entre los polticos y los militares. La experiencia

    indicaba que los militares eran propensos a las rebeliones y golpes de Estado, pero el

    problema con las compaas extranjeras petroleras y la presencia de los sinarquistas fueron

    factores que favorecieron la participacin militar en la poltica, para encontrar el apoyo de

    la milicia ante dichas presiones. Al mismo tiempo, en el contexto internacional algunos

    gobiernos europeos como Italia o Alemania mostraban que las fuerzas armadas adquiran

    un papel ms activo dentro de la poltica.

    Hacia 1937 el presidente Lzaro Crdenas anunci la transformacin del Partido

    Nacional Revolucionario (PNR) a Partido de la Revolucin Mexicana (PRM) y con este

    cambio lleg tambin la incorporacin de los militares al partido oficial. Esto constituy

    una novedad, pues los miembros del ejrcito y de la armada nacional estaban

    acostumbrados a no formar parte de un partido poltico en su calidad de militares. Esto no

    significaba que no tuvieran intereses polticos, sino que, la formacin profesional militar no

    permita que sus intereses personales pesaran ms que los de la agrupacin. As que,

    cuando el PRM les dio la oportunidad de expresarse en un foro poltico, result un paso

    difcil para ellos puesto que se trataba de contravenir por razones polticas preceptos que

    por aos haban sido inculcados en las escuelas militares y en las filas. Haba

    desorientacin y duda83 entre las tropas, pero confianza entre los mandos superiores. An

    as, en el acta constitutiva del PRM se adverta con claridad que se les permitira a los

    83 Lozoya, El ejrcito mexicano, p. 60

  • 56

    militares ejercer sus derechos polticos dentro del Partido, pero como una concesin para

    que garantizaran las instituciones revolucionarias.

    El sector militar dentro del partido surgi, principalmente por la necesidad poltica

    del momento; por lo que era necesario dejar en claro las reglas del juego, podan participar,

    pero slo dentro del partido. La primer clusula del Pacto Constitutivo del Partido de la

    Revolucin advierte que todos y cada uno de los miembros de los sectores que suscriben

    este pacto, se obligan de manera expresa y categrica, a no ejecutar acto alguno de

    naturaleza poltico-electoral, sino es por medio del PRM y con estricta sujecin a sus

    estatutos, reglamentos y acuerdos emanados de los rganos superiores correspondientes.84

    Los militares constituan al organismo poltico, pero en calidad de individuos y no en

    representacin del instituto armado. No podan figurar como candidatos a cualquier puesto

    de eleccin popular por el sector militar ni podan votar en las elecciones del partido como

    un sector separado, sino que haban de ser propuestos por cualquiera de los otros sectores.

    Es decir, formaban parte del partido oficial, pero con sus reservas.

    Para las elecciones de 1940, seis militares intentaron ganarse el favor del PRM:

    Juan Andreu Almazn, Manuel vila Camacho, Rafael Snchez Tapia, Gildardo Magaa,

    Francisco J. Mgica y Joaqun Amaro. Lo cual signific una nueva dificultad para los

    militares militantes del PRM, ya que todos los precandidatos solicitaban su apoyo en virtud

    de pertenecer al mismo sector y slo uno poda ser escogido: Manuel vila Camacho. La

    participacin de los militares en la poltica fue mostrando cada vez ms su dificultad, al

    grado que vila Camacho, todava como candidato a la presidencia dijera que los

    miembros del ejrcito no deban participar en poltica pues de autorizar que se realicen

    84 Ibd., p.61.

  • 57

    comicios dentro del cuartel, [sera] provocar la divisin de sus elementos. 85 Ya como

    presidente, en su primer informe de gobierno, dijo que al ser la milicia nacional la garanta

    de que en Mxico imperaban las instituciones y la democracia, eran incompatibles el

    partidismo electoral y la pasin poltica, con los altos deberes del ejrcito y la armada.86

    As que en enero de 1941, vila Camacho vio pertinente excluir al sector militar del

    partido.

    Del mismo modo como el contexto mundial influy en la creacin del sector militar

    del PRM, tambin influa en su desaparicin. Concluida la Segunda Guerra Mundial y

    derrotados los gobiernos militaristas, las potencias mundiales se reorganizaban. En este

    reordenamiento, Mxico deba tomar partido. Por lo que el gobierno mexicano tom la

    decisin de apoyar la poltica estadounidense contra el comunismo. Como parte de este

    proceso se inici el debilitamiento de las corporaciones al mismo tiempo que se

    incrementaba el poder del ejecutivo federal. Hacia 1946 el partido oficial volva a cambiar

    de nombre: pasaba de Partido de la Revolucin Mexicana (PRM) a Partido de la

    Revolucin Institucional (PRI).

    Este cambio de nombre implicaba un cambio en la visin de la poltica, pues se

    estaba reconociendo que la revolucin pasaba a una nueva etapa, en la que sus instituciones

    ya haban triunfado y eran ms importantes que los individuos. Esta transformacin iba

    encaminada a minar la fuerza que an tena Lzaro Crdenas dentro del partido. Adems,

    disminua el poder de decisin de los sectores que conformaban al partido y se

    centralizaban las actividades partidistas en torno a un comit ejecutivo nacional. Ya no se

    85 Agustn Vctor Casasola, Historia Grfica de la Revolucin Mexicana, Mxico, 1964, tomo IV, p. 2366. 86 El Universal, 2 de septiembre de 1941.

  • 58

    volvi a hablar de un proyecto socialista, sino que se exaltaba el modelo de democracia

    occidental.

    Ms all del alejamiento de los militares de la poltica, las diferencias entre las

    declaraciones de principios del PRM y el PRI fueron sumamente significativas. Se

    marcaron cuatro diferencias: el objetivo de preparar al pueblo para la implantacin de una

    democracia de trabajadores y para llegar al rgimen socialista, se descarta; la urgencia de

    de conformar una economa agrcola se cambia por la conveniencia de conformar una

    economa agrcola colectiva en todos aquellos casos en que sea posible y en que lo soliciten

    los interesados. Se omite cualquier resabio de socialismo en el artculo 3 constitucional,

    que la educacin est orientada con el criterio avanzado y nacionalista que ordena el

    Artculo. Y se sustituye el lema oficial del partido de Por una democracia de

    trabajadores al ms ambiguo Democracia y justicia social.87 Lo que continu igual fue la

    conformacin del partido en tres sectores, campesino, obrero y popular y se aadieron dos

    secretaras: Accin Femenil y Accin Juvenil. Adems se anunci la democratizacin del

    partido, toda seleccin de candidatos se hara a travs de elecciones, aunque, para no perder

    el control central, se cre el pacto de sectores, segn el cual los candidatos slo podan

    provenir exclusivamente de las tres fracciones.

    As pues, alejado de la retrica socialista de los aos treinta, de su postura de

    izquierda, el partido oficial declarado un ferviente anticomunista. Dejaba de apoyar

    candidaturas de militares, para lanzar la candidatura de un presidente civil: Miguel Alemn

    Valds. La eleccin de un candidato civil para las elecciones de 1946, pona de manifiesto

    que, en la poltica, los viejos militares pasaban a segundo trmino.

    87 Medin, El sexenio alemanista.

  • 59

    Partidos polticos de militares disidentes

    En este nuevo orden, los militares iban perdiendo su lugar en la poltica. As que para las

    siguientes elecciones, algunos militares manifestaron su descontento fundando o

    reorganizando otros organismos polticos alejados del PRI. Este es el caso del Partido

    Constitucionalista, el de la Revolucin, el Nacionalista de Mxico y la Federacin de

    Partidos del Pueblo Mexicano. Los tres primeros, no lograron presentar un candidato

    propio; es ms, el Nacionalista de Mxico se qued en el nombre, porque no logr llegar a

    constituirse formalmente.

    El Constitucionalista fue organizado por militares de mucho renombre como el

    general Francisco Javier Mgica.88 Cuando comenzaron los rumores reeleccionistas,

    Mgica atenda su granja en Ptzcuaro ya distanciado de la poltica, aunque de vez en vez

    alzaba la voz para criticar al gobierno de Alemn. Al escuchar que se hablaba de una

    reeleccin, vio pertinente regresar a la poltica para comprometerse con lo que era para l

    la defensa de los principios esenciales de la Revolucin Mexicana.89 Durante varios meses

    Mgica particip en ceremonias pblicas como en el aniversario de la Constitucin o en el

    aniversario de la muerte de Venustiano Carranza defendiendo el cardenismo y los

    principios revolucionarios. Adems, se ali con un grupo de constituyentes de 1917,

    presididos por Ignacio Ramos Praslow y Andrs Magalln; quienes se encontraban

    trabajando para fundar una nueva organizacin poltica. A principios de 1951 el Partido

    Constitucionalista Mexicano estaba listo, aunque no queran registrarse ante la Secretara de

    Gobernacin pues consideraban que la Ley Electoral era anticonstitucional porque

    88 Mgica fue uno de los hombres ms cercanos a Lzaro Crdenas. En la contienda electoral de 1940, se crea que l poda ser nombrado el sucesor a la presidencia. Pero su conocido radicalismo, fue lo que hizo a Crdenas optar por Manuel vila Camacho. 89 Servn, Ruptura y oposicin, p. 208.

  • 60

    condicionaba el registro de un partido a un mayor nmero de miembros y permita mayor

    injerencia de las autoridades que la anterior. 90 El general Mgica se desempeara como

    secretario de Accin Militar.

    Otro general prestigioso que particip con los constitucionalistas fue Cndido

    Aguilar, 91 por su relacin cercana con el presidente Alemn; haba sido nombrado vocal de

    la Comisin Coordinadora de Asuntos Campesinos de la Presidencia pero renunci al cargo

    en 1947 pues asegur que no poda ayudar a los campesinos desde ese puesto. Su renuncia

    fue aceptada, pero no se alej por completo de la poltica. Present ante Alemn un

    proyecto para crear una Legin de Honor dentro del Ejrcito Mexicano; su propuesta fue

    aprobada en 1949, otorgndosele el cargo de Comandante General de la Legin. Su

    principal preocupacin era ayudar a los veteranos de la revolucin a conseguir una pensin,

    pero se top con la burocracia y la falta de inters por su proyecto. Como la Legin no tuvo

    los resultados que esperaba y no estaba de acuerdo con muchas de las decisiones

    presidenciales, Aguilar comenz a distanciarse de Alemn.

    En los primeros meses de 1951 colabor con los constitucionalistas, buscando que

    se apoyara su candidatura a la presidencia; al mismo tiempo que otro grupo de veteranos de

    la revolucin se reuna en torno a su figura y comenzaban los trabajos para la fundacin del

    Partido de la Revolucin. Aguilar logr reunir a un grupo de viejos revolucionarios,

    quienes se proponan defender los principios revolucionarios, entre los que destac Andrs

    Molina Enrquez, el viejo agrarista. Al no conseguir la candidatura del PC, en abril de

    1951, se constitua en la Ciudad de Mxico, el Partido de la Revolucin. Aunque la

    90 lvaro Arreola Ayala, La Ley Electoral de 1946 en Revista Mexicana de Sociologa, Mxico, UNAM-IIS, vol. 50, nm. 3 (Jul.-Sep.), 1988, pp.169-187. 91 General revolucionario que sirvi a los carrancistas y que se levant contra los sonorenses. Aguilar fue muy cercano a Alemn, le brind su apoyo poltico pues Miguel Alemn padre fue subordinado suyo.

  • 61

    Secretara de Gobernacin les neg el registro. Cndido Aguilar protest pblicamente,

    anunciando su iniciacin como opositor al rgimen del PRI y aceptando la postulacin del

    Partido de la Revolucin para ser su candidato presidencial.92Sin embargo, ninguno de

    estos partidos pudo obtener el registro oficial y terminaron por apoyar a Miguel Henrquez.

    Miguel Henrquez y la FPPM

    En un caso similar al de los partidos Nacionalista, Constitucionalista y de la Revolucin,

    viejos cardenistas que haban sido desplazados por los dos gobiernos posteriores buscaban

    la manera de volver a participar en la poltica nacional en torno a la figura de un caudillo

    revolucionario, pensaron en lanzar la candidatura del general Miguel Henrquez Guzmn.

    Primero desde el PRI, es decir, una ruptura desde dentro y despus a travs de un partido

    opositor. Alemn se opuso a Henrquez porque los henriquistas hablaban de volver al

    cardenismo. Distinguidos ex colaboradores de Crdenas estaban apoyando la candidatura

    del general Henrquez: Pedro Martnez Tornel, ex secretario de Comunicaciones,

    Bartolom Vargas Lugo, ex gobernador de Hidalgo; Ernesto Soto Reyes, lder del senado

    en el sexenio cardenista, Wenceslao Labra, ex gobernador del Estado de Mxico y Csar

    Martino, ex director del Banco de Crdito Ejidal. Buscaban detener a la reaccin que

    representaban los polticos alemanistas.

    Ya desde 1945, la FPPM se haba constituido legalmente como un partido poltico,

    y haba buscado que Henrquez fuera su candidato a la presidencia. As haba sucedido,

    aunque decidi retirarse de la contienda.93 La FPPM perdi su registro en 1949 por no

    92 Excelsior, 4 de abril de 1951. 93 Al parecer el presidente vila Camacho convenci al general Henrquez de no participar en las elecciones y retir su candidatura. No fue un convencimiento pacfico, Elisa Servn refiere que hubo una fuerte discusin entre los dos generales, que oblig a Henrquez a retirar su precandidatura. Servn, Ruptura y oposicin. An as, el da de las elecciones se le otorgaron 64 votos sin estar registrado. Rodrguez, La disidencia, p. 151.

  • 62

    cumplir con el mnimo de 30 mil miembros. Fue hasta 1950 cuando decidieron

    reorganizarse y solicitar un nuevo registro contando con ms de 43 mil afiliados. Para el 22

    de diciembre de 1950, Bartolom Vargas Lugo anunciaba que se estableceran varios

    comits locales, para cumplir con los requerimientos de la Ley Electoral.

    Desde el mes de febrero de 1950 el henriquismo empez a actuar informalmente en

    el Distrito Federal y en los estados; empezaron a formarse pequeos grupos que poco a

    poco se fueron fortaleciendo hasta constituir agrupaciones bien definidas. Estos grupos

    contaron con la aprobacin y el apoyo econmico del general Henrquez Guzmn. Los

    iniciadores de la campaa fueron el Partido Mexicano de la Victoria, que ya haba actuado

    en la campaa de 1945 a favor de Henrquez, pero acab por desaparecer y la Unin Cvica

    Nacional, que comenz a trabajar desde abril de 1950, bajo la direccin del Dr. Nieves

    Hernndez Garca y Jos Kerlegand; primero trabajaron aislados pero despus se unieron a

    las filas de la FPPM. Antes de la constitucin legal de la FPPM, empezaron a actuar con el

    henriquismo la Unin de Federaciones Campesinas de Mxico (UFCM) y otras

    agrupaciones en el Distrito Federal, como el Comit Poltico Nacional de Unificacin

    Progresista, Centro Coordinador Henriquista, Comit Nacional de Orientacin pro-Gral.

    Henrquez, Gran Frente Popular Democrtico pro-Henrquez Guzmn, Centro de afiliacin

    Henriquista, Grupo Zaragoza y Grupo Unitario de Iniciativa y Accin (GUIA).

    Para mediados de 1950, el secretario general del PRI, Jos Lpez Bermdez visit a

    Henrquez para manifestarle la preocupacin del PRI por las actividades de los henriquistas

    dentro del PRI para conseguir su precandidatura. A lo que Henrquez respondi que no

    exista artculo alguno en los estatutos del partido que prohibiera estas actividades, adems

  • 63

    de que ni l ni sus amigos ocupaban puestos en la administracin.94 Tambin se quej de

    que el presidente del PRI en el Distrito Federal, Csar Cervantes, apoyaba la candidatura de

    Casas Alemn sin que nadie lo hubiera amonestado. Al concluir la entrevista, Henrquez

    inform al secretario de su partido que an no haba recibido su credencial como miembro

    del PRI, a pesar de haberla solicitado haca varios das. Lpez Bermdez respondi que se

    le enviara cuanto antes pero jams lleg dicha credencial a sus manos.

    Henrquez fue amonestado por el PRI lo mismo que sus partidarios. A nombre de

    todos ellos Soto Reyes y Labra publicaron en la prensa que el presidente del PRI no poda

    ordenar ni dar consignas categricas impidiendo el ejercicio de los derechos cvicos

    comunes a todos los mexicanos, ni la prctica inherente a todo partido, el Comit de

    Orientacin Pro Henrquez Guzmn tiene derecho a iniciar y seguir una campaa a favor

    del candidato que ms le satisfaga.95 La respuesta del PRI fue la expulsin, pues el partido

    se encontraba en un proceso de impedir la disidencia. Una vez fuera del PRI, los

    henriquistas (militares y cardenistas) comenzaron la organizacin de un partido en el cual

    tuvieran presencia y voz.

    Csar Martino, dirigente de la UFCM, propuso la candidatura de Miguel Henrquez

    Guzmn al frente de la FPPM; el general la acept el 8 de enero de 1951. En marzo de

    1951, se dio lugar una entrevista entre los generales Crdenas y Henrquez en la que el

    candidato le explic al ex presidente que se haba decidido a participar en la contienda y

    que pensaba que ganara por el descontento que haba en el pas.96 Al buscar el aval de

    Crdenas, se observa que, desde el principio, el henriquismo trat de ser la opcin del PRI;

    al no conseguir los apoyos necesarios, la candidatura de oposicin fue la respuesta ante la

    94 Servn, Ruptura y oposicin, p. 159. 95 El Universal, 14 de diciembre de 1950. 96 Lzaro Crdenas, Apuntes, Mxico, UNAM, 1972, v. 2.

  • 64

    negativa del partido oficial. A mediados de 1951,97 el General Rodolfo Snchez Taboada

    tuvo que aclarar que los henriquistas no pertenecan al PRI, a pesar de que los mismos

    henriquistas acusaron a Taboada de no expresar la opinin del partido sino la suya propia.

    Es decir, hasta el ltimo minuto se intent reconciliar el henriquismo con el PRI.

    Quienes decidieron seguir a Henrquez, lo hicieron molestos con la forma de

    gobernar del rgimen anterior. Se acercaron a Henrquez pues lo creyeron capaz de mitigar

    el hambre, la pobreza, la injusticia, la corrupcin, la falta de oportunidades, la caresta, el

    alza de los precios de productos bsicos y dems problemas que aquejaban a las mayoras.

    Henrquez se converta tambin en el abanderado de una serie de personajes pertenecientes

    a distintas facciones. Como los henriquistas representaron a los inconformes con el

    alemanismo, se incorporaron a ellos los antiguos seguidores de otros partidos de oposicin

    como algunos almazanistas o padillistas. El objetivo era quitar a Alemn y a su grupo del

    poder.

    La FPPM acept a todo tipo de miembros; por ms diferentes que fueran sus credos,

    se unificaron en torno a la imagen del general Henrquez. Entre los diferentes grupos

    aglomerados en el henriquismo destacaron prominentes miembros del sexenio cardenista,

    pero tambin a luchadores sociales como Mara de la O y Uras Moctezuma en Guerrero,

    Genovevo de la O y Rubn Jaramillo en Morelos, Graciano Snchez y Juan Soria Uras en

    San Luis Potos, Pnfilo Natera en Zacatecas; militares renombrados como los generales

    Wenceslao Labra, Luis Alamillo Flores, Marcelo Garca Barragn, Vicente Gonzlez,

    Eduardo Snchez Gmez o el coronel Vicente Estrada Cajigal98, y a pequeos empresarios

    97 Excelsior, 5 de junio de 1951. La campaa de Henrquez inici en agosto de 1951. 98 Los generales Francisco Javier Mgica y Cndido Aguilar llegaran despus al henriquismo.

  • 65

    cercanos a la familia Henrquez, como el abogado Roberto Molina Pasquel y ngel

    Martnez en Chihuahua.

    Los dirigentes henriquistas fueron personas con una trayectoria importante dentro

    de regmenes anteriores. Decidieron apoyar a Henrquez pues su imagen e historia personal

    lo hacan diferente de sus contrincantes; fueron sus garantas de buena fe que le ganaron la

    confianza de sus partidarios. De todos los candidatos, les pareca el ms revolucionario.

    Miguel Henrquez Guzmn era un prestigioso general que haba estudiado en el Colegio

    Militar y se uni a la Revolucin en 1912. Le toc formar parte de la escolta de Francisco I.

    Madero, conocida como la Marcha de la Lealtad. Estuvo cercano al general Lzaro

    Crdenas y en 1938 fue comisionado para luchar contra la rebelin de Saturnino Cedillo en

    San Luis Potos. Era considerado honesto y leal ya que haba defendido al presidente

    Madero y porque, al presentarse como amigo de Lzaro Crdenas, Henrquez atraa,

    sobretodo, la simpata de los grupos que aoraban el cardenismo (nacionalismo, reforma

    agraria, apoyo al campesinado, medidas populistas.) Miembros de la familia de Crdenas,

    como su suegro o su esposa Amalia Solrzano acompaaban a Henrquez a algunos mtines

    de campaa, reforzando as, la idea de que ambos generales eran amigos y que se apoyaban.

    Consideracin final

    Hacia el final del rgimen de Miguel Alemn, el desprestigio del gobierno era muy grande.

    En estos aos comenzaba a verse que Mxico dependa de la economa mundial para

    estabilizarse. Haba quejas por la preferencia del gobierno en apoyar a la industria antes que

    a los trabajadores, pues slo se haban enriquecido unos cuantos. La inversin al campo

    para favorecer a la propiedad privada antes que a los ejidos, era otro problema, as como la

    creciente y evidente corrupcin, los sindicatos charros, la represin a cualquier intento de

  • 66

    protesta. Dentro del PRI tambin se perciba inconformidad. Los viejos militares

    revolucionarios, no estaban de acuerdo con salir del escenario poltico, ni con los rumores

    reeleccionistas; lo cual orill a algunos de ellos a romper con el partido para crear sus

    propias organizaciones desde las cuales pudieran competir por la silla presidencial, el poder

    y el control gubernamental.

    Frente a la aparente estabilidad que exista despus del periodo armado de la

    Revolucin, present aqu un Mxico que viva en fuerte tensin a causa de la situacin

    econmica, poltica y social. Estabilidad que fue cimbrada en la coyuntura de las elecciones

    de 1952, cuando surgieron diferentes partidos de oposicin que prometan tener la panacea

    para todos los problemas nacionales. Siendo el ms importante de stos, la FPPM,

    encabezada por un militar prestigioso; junto a civiles con una nueva forma de hacer

    poltica, estaban algunos viejos revolucionarios que no queran dejarles libre el paso, pues

    eso significara quedar en el olvido y, segn ellos, retroceder en los ideales de la

    Revolucin.

  • 67

    Captulo II. Los pasos del henriquismo y sus mujeres

    La Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano FPPM, fue un partido poltico que supo

    aprovechar la coyuntura nacional para atraerse simpatizantes. Dentro de sus filas militaron

    cientos de inconformes con el rgimen de Miguel Alemn que se convirtieron en una

    amenaza para el gobierno porque su actitud era contraria a la imagen de paz social que se

    buscaba. En este apartado se expone brevemente el desarrollo de la FPPM desde la

    campaa hasta pasadas las elecciones para demostrar que, la forma como se condujo la

    campaa, ayud a que las autoridades presentaran al henriquismo como un peligro a la

    estabilidad. Aqu se muestra que la campaa henriquista, que tuvo en algunas ocasiones

    tintes de violencia, hizo que las autoridades los juzgaran como personas belicosas y a su

    partido como una fuente de inconformidad e inestabilidad, no descansando hasta que fuera

    cancelado.

    Se observar cmo se desarroll la campaa electoral henriquista y cmo actuaron

    sus militantes dentro del partido opositor. Para ilustrar la forma cmo se organizaron stos,

    he escogido hablar de uno de sus sectores. Este captulo estar centrado en la participacin

    femenina dentro del henriquismo, ya que fue en esos aos cuando se concedi el voto a las

    mujeres en Mxico. Las mujeres henriquistas se reunan para expresar sus opiniones

    polticas en asambleas y reuniones y fueron parte importante de las actividades del partido

    pues constituyeron uno de los sectores del partido que siempre estuvieron cercanos al

    candidato y que se mantuvieron haciendo proselitismo.

    El captulo est dividido en dos secciones; la primera habla en trminos generales de

    la campaa por la presidencia de Henrquez Guzmn, mientras que la segunda toca el tema

    de las mujeres militantes y su participacin al interior del partido. Utilic primordialmente

  • 68

    fuentes de archivo y hemerogrficas. Las primeras son los informes de la Direccin Federal

    de Seguridad y entre las segundas destaca la consulta del peridico de la FPPM, Heraldo

    del Pueblo. rgano de la Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano para tratar de dar

    una visin ms amplia que no fuera solamente la brindada por las autoridades. Procur

    buscar un equilibrio en la forma cmo se percibi al henriquismo ya que el propsito de

    este captulo es mostrar que la campaa henriquista tuvo mucha ms importancia de lo que

    se ha dicho,99 pues sus propuestas, sin ser radicales, constituyeron una fuerte crtica al

    rgimen establecido, una rebelda al partido y al gobierno y una clara confrontacin entre

    los distintos grupos de la elite poltica. La desaparicin de la FPPM fue causa directa de la

    manera cmo se desenvolvi la campaa.

    1. La campaa de los verdaderos revolucionarios

    Durante la campaa electoral de 1952, los henriquistas se presentaron como la alternativa

    que haba de regresar al orden de la Revolucin. Para ellos, los gobiernos posteriores al de

    Lzaro Crdenas, haban traicionado a la Revolucin porque haban abandonado como

    ideales el bienestar de las mayoras, el reparto agrario, la bsqueda de la justicia social y la

    defensa de los trabajadores. Por tanto, el henriquismo represent la expresin del

    descontento de los grupos inconformes con las medidas consideradas anti revolucionarias

    de los gobiernos posteriores al cardenismo. Desde el discurso, los henriquistas, proponan

    dar un viraje al rumbo que haba seguido la poltica nacional, con el propsito de retornar a

    la poca de las reformas cardenistas, ya que estaban convencidos de que ellas encarnaban la

    esencia de la Revolucin y haba que rescatarlas. No hay que olvidar, que muchos de los

    polticos que sostenan a Henrquez (militares, ex cardenistas) haban pasado a segundo 99 Urquiza, El movimiento henriquista o Rodrguez Araujo, El henriquismo: ltima disidencia poltica.

  • 69

    trmino frente a los ms jvenes. As, el henriquismo les dio la oportunidad de volver a los

    escenarios polticos.

    Los seguidores del general Henrquez deban convencer a quien lo dudara, que su

    candidato era la mejor opcin, por lo que resaltaron su historia personal, recordando que

    Henrquez fue un autntico hombre de la Revolucin, que haba acompaado a Francisco I.

    Madero, participado con el ejrcito constitucionalista y que haba servido al rgimen de

    Lzaro Crdenas. A diferencia de muchos otros polticos jvenes y civiles que no haban

    participado directamente con la Revolucin. Al inicio de los trabajos a favor del

    henriquismo, tanto Henrquez como sus partidarios no fueron radicales en su manera de

    expresarse del rgimen; limitndose a exaltar la figura de su candidato, pues se buscaba que

    Henrquez fuera el candidato oficial emanado del PRI.

    El proselitismo pro Henrquez surga del interior del partido oficial, sostenido por

    importantes polticos de ideologa y filiacin cardenista como puede verse con ms claridad

    en el Heraldo del Pueblo. Segn este peridico, al principio los henriquistas se

    mantuvieron alejados de la crtica directa al rgimen de Alemn y se concentraron en

    mostrar cmo se organizaban oficinas de la Federacin de Partidos del Pueblo al interior de

    la Repblica y cmo iba creciendo el henriquismo. En los primeros nmeros del peridico

    se informaba a los partidarios que la FPPM iba adquiriendo fuerza en los estados. Las

    editoriales tenan ttulos como San Luis Potos pasa lista de presente en la cruzada del

    Civismo, Se consolida en el Pas la Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano o Las

    juventudes henriquistas se organizan en todo el pas.

    Tambin se hacan comentarios a algunas realidades nacionales como la opinin de

    Andrs Molina Enrquez sobre el municipio libre o los problemas de la tierra; se hablaba

    bien del gobierno cardenista; se explicaban los programas de trabajo de la federacin

  • 70

    (agrario, laboral, poltica indgena, social). Se relataban las actividades de las juventudes

    militantes o las movilizaciones henriquistas al mismo tiempo que se publicaban corridos

    henriquistas que explicaban quin era Henrquez y por qu haba que seguirlo, como en el

    siguiente fragmento:

    l si tiene pantalones l si tiene conviccin Y har respetar el voto

    De nuestra estoica nacin. Se llama Miguel el hombre

    Luego se apellida Henrquez Y que ninguno se asombre

    Cuando oigan muchos repiques. All en el 58

    Diremos nos gobern Con energa y patriotismo Con el hambre ya acab.100

    Segn este corrido, Henrquez tena la fuerza necesaria para imponer un verdadero estado

    de derecho donde se respetara la ley y el voto; conseguira tambin justicia social para

    acabar con la pobreza y el hambre.

    Poco a poco, conforme los henriquistas se fueron alejando del PRI, comenzaron las

    crticas al rgimen de Alemn. A penas en el nmero cuatro del Heraldo del Pueblo, se

    public el desacuerdo que se haba tenido con los dirigentes del PRI que haban reprendido

    a los henriquistas por hacer trabajos proselitistas a favor de Henrquez. Frente a la peticin

    del presidente Alemn y de Snchez Taboada de no prestarse a futurismos, Ernesto Soto

    Reyes, presidente del Comit Nacional Pro-Henrquez, respondi que el pueblo de Mxico

    ya tiene conciencia cvica suficiente para poder valorizar la gravedad que entraa el

    problema de la prxima sucesin y con esa conciencia no puede admitir que se deje a

    100 Corrido de Feliciano Rodrguez Alvarado en El Heraldo del Pueblo rgano de la Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano, 28 de febrero de 1951.

  • 71

    ltima hora y sin autntica lucha electoral la designacin.101 Es decir, los henriquistas

    estuvieron en contra del llamado tapadismo pues les pareca que una decisin como la

    eleccin de un candidato presidencial, no deba dejarse hasta el ltimo momento pues esto

    impeda que los polticos contendieran libremente por la candidatura, esperando a que fuese

    el presidente en turno sobre quien recayera la responsabilidad y no sobre el electorado.

    En el Heraldo del Pueblo an no se marcaba una distancia del PRI, pero ya

    comenzaba a notarse la escisin que se vera ms adelante. Los editores decan que, aunque

    le deban disciplina a los estatus del partido oficial, no exista dentro de stos ningn

    artculo que indicase cul era el momento preciso para iniciar una campaa a favor de algn

    militante. Los henriquistas todava se asumieron como pristas, pero hablaron de su

    derecho a poder organizarse para intercambiar impresiones sobre las decisiones del partido

    y para formar grupos al interior del mismo sin dejar de ser miembros activos. Manifestaron

    su enojo contra el presidente del PRI, al que acusaron de expresar slo su opinin y no la

    del partido. Soto Reyes afirm que el henriquismo se encontraba agrupando a los hombres

    libres de Mxico ms all de las arbitrarias consignas o de los despticos ucases [mandatos,

    designios] del jefe de nuestro partido.102 Criticando pero sin separarse del PRI an, al

    mismo tiempo que se alab la figura de Henrquez, quien fuera descrito como un

    revolucionario limpio y un patriota sin tacha y por tanto, l y sus partidarios somos

    admiradores de la obra de la Revolucin, ejecutada por los CC. Gral. Lzaro Crdenas,

    Gral. Manuel vila Camacho y Lic. Miguel Alemn, sin mistificaciones, sin alteraciones,

    101 Heraldo del Pueblo, 15 de enero de 1951, p. 7. 102 Heraldo del Pueblo, 15 de enero de 1951, p. 8.

  • 72

    sin oportunismos y sin claudicaciones. Entonces Henrquez y el henriquismo somos

    cardenistas, avilacamachistas y alemanistas, sin lugar a dudas.103

    Resulta clara su postura, no queran romper con el PRI, sino convencer de que no

    haba mejor candidato que Henrquez para el partido. Para ello exaltaron al general como

    un hombre cuyas cualidades son garanta de progreso, prosperidad, democracia, respeto a los derechos y libertades de los mexicanos; libre ejercicio del trabajo; firmes seguridades a las inversiones; tranquilidad en el campo, las ciudades y los hogares; libertad a los municipios, amplia educacin a nuestros hijos, asistencia a la niez, a la ancianidad y a los incapacitados; equidad en la retribucin del trabajo, impulso a los ejidos y pequeas propiedades agrcolas; modernizacin a los mtodos de cultivo, y en general, lo que Mxico anhela y por lo que ha sacrificado las vidas de muchsimos de sus hijos.104

    Segn este discurso, las cualidades de Henrquez fungan como sus garantes de que, una

    vez en el poder, hara cumplir todas las promesas de campaa. Con excepcin de la

    seguridad en las inversiones y la modernizacin en los mtodos de cultivo, lo que se ofreca

    eran aquellos puntos que haba descuidado el gobierno de alemanista como la prosperidad,

    democracia, equidad o el impulso a los ejidos; sin decir que Alemn lo hizo mal.

    Los apoyos proselitistas desarrollados en el pas buscaron convencer a muchas

    personas que el general Henrquez era la mejor opcin y que contaba con tanto apoyo

    popular que el triunfo sera rotundo estando al frente de un partido o de otro. Ejemplo de

    respaldo lo proporcionaron los ferrocarrileros, quienes publicaron un desplegado donde

    anunciaban su apoyo incondicional a Henrquez, sin temor de represalias o violencias

    contrarias al derecho, sostenemos con virilidad un anhelo popular.105 Algunos maestros

    tambin se agruparon en torno al henriquismo y sus trabajos fueron encabezados por Luis

    Chvez Orozco, quien dijo que el magisterio estaba con Henrquez por ser este ciudadano

    103 Heraldo del Pueblo, 15 de febrero de 1951, p. 4. 104 Heraldo del Pueblo, 15 de enero de 1951, p. 7. 105 Heraldo del Pueblo, 15 de enero de 1951, p. 5.

  • 73

    el representativo ms eminente de la voluntad nacional, ya que por voluntad nacional

    nosotros entendemos una gran decisin de que la Revolucin Mexicana se cumpla

    plenamente; se ha fijado en l porque este ciudadano es una garanta de la vigencia

    constante de la norma jurdica constitucional que nuestro pueblo se dio a s mismo como

    coronacin de su glorioso sacrificio.106

    Como puede observarse, en estos desplegados a favor de Henrquez se manejan ms

    o menos los mismos valores. Por un lado, se habla de sus cualidades como las garantas de

    que seran resueltos los problemas nacionales y, por el otro, se menciona que Henrquez fue

    escogido por la voluntad popular; es decir que su candidatura emerga del sentimiento

    popular y no de las decisiones del partido. El Heraldo del Pueblo mostraba a un Henrquez

    honesto, poltico ideal que habra de cambiar el pas cuando llegara a la presidencia o que,

    por lo menos, devolvera el aura gloriosa de la Revolucin. Mostraba adems a un PRI

    caduco que necesitaba modificar sus prcticas disciplinarias de mantener a los militantes

    callados y obedientes para dar paso a una verdadera contienda electoral. A pesar de estos

    deseos, el PRI termin expulsando a los henriquistas del partido; orillndolos a sostener la

    candidatura independiente del general Henrquez.

    La ruptura con el partido oficial

    Muchos de los expulsados fueron militares, ya que el henriquismo les otorg la posibilidad

    de volver a participar en la poltica nacional. El gobierno de Alemn vio con malos ojos la

    escisin henriquista y les puso distintas trabas. Cabe recordar que desde 1941 el PRI haba

    sacado de sus filas a los militares, por lo que la FPPM representaba para ellos la ocasin de

    participar en el escenario poltico con toda su parafernalia. Los mtines henriquistas se 106 Heraldo del Pueblo, 30 de abril de 1951, p. 7.

  • 74

    convirtieron en su oportunidad de volver a lucir su estatus. La ostentacin de los

    uniformes, armas e insignias increment la tensin y agudiz las posibilidades de violencia

    y enfrentamiento con las fuerzas locales.107 Estas actitudes podan interpretarse como

    rebelda o muestras de fuerza pblica, por lo que la Secretara de la Defensa Nacional tuvo

    que prohibir a los militares en servicio usar el uniforme en actos pblicos. El general

    Gilberto Limn, secretario de la Defensa, fue particularmente duro con los militares

    partidarios de Henrquez, orden cambios de comandantes de zonas militares, promovi

    que se otorgaron licencias a militares en activo, aunque no la hubieran solicitado, y

    algunas otras medidas disciplinarias como arrestos.

    A pesar de esas medidas y de la expulsin de henriquistas del PRI, los militantes

    continuaron sus trabajos muy esperanzados en el triunfo de su candidato. En la Convencin

    Nacional de la FPPM, del 29 de julio de 1951, Henrquez tomaba protesta como candidato

    de la Federacin. En su discurso expres los ideales que a lo largo de su campaa

    defendera. Dijo que la Revolucin haba marcado el camino poltico a seguir, pero que

    haba sido traicionada.

    Por fortuna nuestra, la ruta ideolgica del pas qued fijada con claridad en el gran plebiscito que fue la Revolucin Mexicana, modelo y bandera de los movimientos libertarios de muchos otros pueblos. Los naturales y humanos yerros cometidos durante las tres ltimas dcadas, no bastan para mutilar y menos para descartar los principios de hondo contenido social, que palpitan y perdura inclumes en las pginas de nuestro Cdigo Supremo.

    No sera sincero si dijera a ustedes que los ideales medulares de la Revolucin se han alcanzado; menos an lo sera si afirmara que el pueblo vive feliz y satisfecho por haber logrado ya el bienestar y la justicia a que tiene derecho. Desgraciadamente la Revolucin ha sido falseada y por todas partes ha cundido la corrupcin. El propio seor Presidente de la Repblica est rodeado de la incomprensin y la necedad de quienes han usurpado el ttulo de amigos y tratan de arrastrarlo a violar los principios bsicos de la Revolucin. El PRI, bajo el mando actual, no presta el rgimen de la Revolucin ningn apoyo efectivo, no cuenta hoy

    107 Servn, Ruptura y oposicin, p. 259.

  • 75

    con la fuerza poltica que tuvo en pocas pasadas porque ha desviado por completo su trayectoria moral y social.108

    En este discurso Henrquez justifica su salida del PRI y explica su versin de la

    historia moderna de Mxico, segn la cual, existieron dos tiempos, uno con aura mtica y

    otro profano. El primero se refiere a la poca revolucionaria, cuando aquel movimiento

    sent las bases de la vida poltica que se haba de seguir; mientras que el segundo mostraba

    que la Revolucin fue traicionada y sus ideales abandonados por la corrupcin entre otros

    problemas. Entonces atac a los polticos cercanos a Alemn, a quienes acusa de usurpar el

    ttulo de amigos y tratar de arrastrar al seor Presidente de la Repblica a violar los

    principios revolucionarios. Para Henrquez presidente y partido oficial se encontraban

    desviados de su propsito original que era servir a la nacin y a la Revolucin. Por lo que l

    se presenta como el defensor y garante de aquellos principios olvidados, pero deba salir del

    grupo del PRI, pues ese partido haba perdido su fuerza por haberse conducido sin moral y

    sin justicia social.

    Al da siguiente de la convencin, se publicaban en la prensa las 27 metas y

    propuestas de Henrquez como candidato a la presidencia. Se ha dicho que el abanderado

    de la FPPM y sus seguidores no presentaron un programa econmico o social diferente al

    del partido oficial; aseveracin que debe ser matizada pues, aunque es verdad que su

    programa de gobierno no fue del todo revolucionario, tampoco fue completamente pro

    gobiernista. De haber sido as, no habran enfrentado tantos obstculos por parte del

    gobierno de Alemn. No eran propuestas radicales, pero en la poca, s provocaron cierta

    molestia. Por ejemplo, entre sus denuncias, Henrquez destac el hecho de que la

    108 Fundacin Miguel Alemn (FMA), Henriquismo, t.1, p. 386-387.

  • 76

    Revolucin haba sido traicionada porque la corrupcin haba llegado a todos los niveles de

    gobierno, factor que distingui al rgimen alemanista.

    Tambin manifest que el PRI bajo el mando actual, no presta el rgimen de la

    Revolucin, ningn apoyo efectivo; no cuenta hoy con la fuerza que poltica que tuvo en

    pocas pasadas porque ha desviado por completo su trayectoria moral y social.109 Los

    henriquistas se asuman entonces, como los autnticos servidores de la Revolucin, quienes

    se separaban del PRI porque ese partido ya no representaba los intereses de la nacin. El

    candidato no explica muy bien cmo lograra cambiar los problemas de Mxico, pero

    asegur, poniendo como fiadora su palabra de militar que, de salir triunfante en la

    contienda, prometa rectificar ese camino de corrupcin para dar paso a una administracin

    honesta, donde la moralizacin imperara entre los funcionarios pblicos. Se manifest

    contra los rumores prorroguistas del mandato de Alemn y la eliminacin de la ley

    electoral, puntos en los que estaba de acuerdo con otros partidos de oposicin.

    Estas propuestas son ilusas, pero marcaban una diferencia con respecto a la

    continuidad que significara otro gobierno del PRI. El henriquismo marcaba una

    diferenciacin entre ellos y los otros a un nivel maniqueo de los buenos contra los malos.

    Henrquez reconoci que existan otras generaciones ms jvenes que deseaban ingresar en

    las filas de la poltica; el gabinete de Miguel Alemn, lleno de jvenes, era la muestra de

    que los viejos revolucionarios se estaban quedando atrs. An as, Henrquez dice que

    Desde 1910 han surgido dos nuevas generaciones que justamente reclaman su puesto en

    las actividades polticas del pas, pero han sido eliminadas por el monopolio electoral.110

    109 Excelsior, 30 de julio de 1950. 110 Excelsior, 30 de julio de 1950.

  • 77

    Es decir, est reconociendo una generacin ms joven, pero tambin menciona a la suya,

    que busca un lugar dentro del monopolio del PRI.

    Otra propuesta relevante es que asegura que la Constitucin no haba sido

    completamente acatada y que haban surgido leyes federales que se contraponan a la Carta

    Magna como en el caso de la Ley Electoral, la cual obligaba a los partidos a estar sujetos a

    la Secretara de Gobernacin y a contar con cierto nmero de miembros afiliados para

    poder concedrseles el registro. Se modific la Ley electoral que databa desde 1918,

    dndoles mayor participacin a las autoridades gubernamentales. Aquellas reformas

    establecieron la creacin de la Comisin Federal de Vigilancia Electoral (CFVE),

    conformada por funcionarios pblicos. Asimismo, se oblig a los partidos a registrase ante

    la Secretara de Gobernacin, siempre y cuando contaran con un mnimo de 30 mil

    miembros en todo el pas, sin el cual no se podra participar en procesos electorales.

    Adems, el empadronamiento adquira carcter federal, pues se creaba el Consejo del

    Padrn Electoral, quitndoles esta responsabilidad a las autoridades locales y municipales.

    Y se restringa el registro a candidatos independientes, que s eran contemplados y

    permitidos por la ley de 1918, para permitirse solamente la participacin de candidatos

    afiliados a algn partido poltico registrado.

    Asimismo, Henrquez aseguraba que acabara inmediatamente con el hambre

    combatiendo el alza de precios y los monopolios. Henrquez aseguraba que El progreso

    de Mxico es nulo si los mexicanos carecen de lo indispensable; primero es comer, vestir y

    vivir desahogadamente; los dems bienes vendrn por aadidura. [Y que, por tanto, haba]

    que acabar con los monopolios que explotan a los consumidores.111 Esta es una medida

    poco probable de cumplirse pues prometa acciones que la macro economa tal vez no 111 Excelsior, 30 de julio de 1950.

  • 78

    permitira y que, adems, no deca cmo lo iba a conseguir. Sin embargo, es importante que

    pusiera nfasis en una de las principales quejas de la sociedad mexicana de los aos

    cincuenta, pues una vez que Ruiz Cortines tom el cargo de presidente, una de sus primeras

    medidas fue la de promulgar una ley anti monopolios.

    Otra crtica disimulada al gobierno de Alemn, fue la postura de Henrquez ante los

    campesinos y los trabajadores pues asegur que defendera los intereses de los

    campesinos; los ejidatarios y los pequeos propietarios que estn agobiados y reclaman

    atencin preferente e inmediata a sus gravsimos problemas. Respetaremos las conquistas

    obreras. El derecho a huelga debe mantenerse integro pues es la nica defensa efectiva de

    los trabajadores en caso de abuso e intransigencia de las empresas.112 Durante el

    alemanismo ambos sectores fueron muy castigados, por lo que Henrquez con estas

    propuestas intentaba acercarlos a su causa.

    Henrquez habl de mujeres y de indgenas. Propuso el derecho al voto femenino

    desde el inicio de su campaa, como respuesta al trabajo de las feministas de los aos

    treinta. Se refiri a las mujeres en trminos de igualdad con los hombres, quizs lo que le

    gan el apoyo de valiosas feministas que estaran con l durante la campaa. En el caso de

    los indgenas, Henrquez los mencion como una parte del pas que viva en considerable

    atraso. En este momento no propuso nada al respecto, pero anteriormente, sus seguidores

    haban dado algunas recomendaciones sobre los indgenas que se seguiran en caso de

    llegar al poder. Los henriquistas partan del supuesto que los indgenas eran dbiles y que

    haba que protegerlos, que se deban respetar sus instituciones, conservar su disciplina

    social, su carcter comunal y aquellas caractersticas que resultasen positivas para el

    112 Excelsior, 30 de julio de 1950.

  • 79

    desarrollo nacional.113 Es decir, el propsito de mencionarlos tena por objeto incorporarlos

    al proyecto de nacin, hacindolos productivos.

    Otra propuesta importante de Henrquez fue en materia de poltica internacional. El

    general asegur que mantendra la soberana nacional, aunque en el inicio de su campaa,

    busc alianzas con el gobierno de los Estados Unidos, mediante la intervencin del

    vicepresidente de la FPPM, Antonio Espinosa de los Monteros, quien haba sido embajador

    y tena amistades en la alta poltica estadounidense.114 Henrquez deseaba granjearse el

    apoyo norteamericano, sin comprometer demasiado la soberana nacional. Como puede

    verse, estas propuestas de campaa no buscaron un cambio radical en la forma de hacer

    poltica, pero su crtica a la mala administracin alemanista, a la pobreza del pas, la

    limitada aplicacin de la reforma agraria, las severas restricciones contra el movimiento

    laboral y la falta de respeto hacia el procedimiento electoral115 fueron ofrecimientos que

    hicieron de Henrquez la opcin ms cercana a las necesidades del pueblo en general y que

    lo convirtieron en una amenaza para el rgimen del PRI.

    La campaa y las dificultades

    Una vez separados del PRI, los henriquistas criticaron al gobierno de Alemn,

    distinguindose por considerarse los verdaderos y autnticos revolucionarios. Segn

    Vicente Estrada Cajigal, la reivindicacin de la Revolucin jalaba gente, pero sobre todo 113 Heraldo del Pueblo, 30 de noviembre y 15 de diciembre de 1950. 114 El ex embajador de Mxico en Estados Unidos, Antonio Espinosa de los Monteros, hizo declaraciones a finales de 1951 en Nueva York, diciendo que la situacin econmica en Mxico era preocupante. Dichas declaraciones fueron boletinadas a las embajadas mexicanas para enterar al personal de dichas manifestaciones. AHSRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte). Miembros de la federacin en el estado de Guerrero decan que esperaban la llegada del Embajador de Estados Unidos, White quien viene con Espinosa de los Monteros, representante de Miguel Henrquez Guzmn en Estados Unidos, para que les dieran armas y se levantasen. AGN, DFS, Exp. 48-1-53, legajo 3, fj.81. 115 Tanals Padilla Por las buenas no se puede. La experiencia electoral de los jaramillistas en Vernica Oikin Solano y Mara Eugenia Garca Ugarte (Ed.), Movimientos armados en Mxico siglo XX, CIESAS-COLMICH, tomo 1, p. 296.

  • 80

    la crtica del gobierno. As se volvieron temas centrales de los discursos de campaa.116

    Los discursos hablaban de la necesidad de retomar las polticas del gobierno cardenista

    como la reparticin de tierras, las relaciones con los sindicatos; pero tambin atacaban a la

    corrupcin y las decisiones gubernamentales. Los henriquistas no eran radicales, pero sus

    constantes crticas los hicieron pasar como subversivos.

    La campaa electoral se inici el 19 de agosto de 1951 en Colima, iniciaron en la

    regin del occidente porque en estos estados el henriquismo estaba muy organizado. La

    influencia del ex gobernador de Jalisco y colaborador de Henrquez, Marcelino Garca

    Barragn, fue decisiva en la formacin de cuadros henriquistas. En su recorrido por el

    occidente, el Heraldo del Pueblo public que en la campaa de Henrquez a pesar de las

    dificultades puestas por los gobiernos locales, se impone la voluntad del pueblo.117

    En este punto comienza una segunda etapa del Heraldo del Pueblo, segn la cual, la

    campaa transcurre entre xitos y represiones; sabotajes y balazos. As, los editores se

    encargaban de ensalzar los mtines y manifestaciones a favor de Henrquez, al mismo

    tiempo que se quejaban de la represin que sufran por parte de los gobiernos estatales y

    locales. Al hablar de los sacrificios que tenan que pasar los henriquistas, se dedicaron a

    exaltar mrtires de la causa. En esta fase de campaa que se desenvolvi en el occidente,

    los impedimentos no se hicieron esperar. En Tepic, se les neg hospedaje, alimentos,

    transporte, combustible y dems servicios elementales; pero los campesinos se organizaron

    para ayudar a los henriquistas. Las trabas se iban incrementando hasta el grado de

    responder con violencia, pues un grupo de campesinos que haba llegado para el mitin de

    Henrquez, fue recibido con disparos en Tepic. Como a pesar de esto continuaban llegando

    116 Servn, Ruptura y oposicin, p. 232. 117 Heraldo del Pueblo, 15 de septiembre de 1951, p.1.

  • 81

    partidarios de otros pueblos y ciudades, la polica y empleados de gobierno se dedicaron a

    regar tachuelas en las carreteras.118

    An as, los mtines fueron realizados con la asistencia de miles de seguidores.119 En

    el discurso pronunciado en Colima, Tepic y en Guadalajara el candidato distingui dos

    rdenes de ideas. Por un lado, se present como un revolucionario que buscaba servir a su

    patria y por el otro habl de la ley electoral vigente, del hambre que azotaba al pas, de los

    problemas del campo, de la inmoralidad de la administracin pblica; de los problemas

    locales de cada entidad y ofreca soluciones poniendo su palabra como garanta. Entonces,

    se pueden distinguir dos elementos muy importantes presentes en los discursos de

    Henrquez, su pasado revolucionario y su crtica a los gobiernos que abandonaron los

    ideales revolucionarios. Con ambas ideas, pretendi ganarse el favor del electorado

    nacional.

    Despus de la gira por occidente, Henrquez se dirigi hacia Puebla y Tlaxcala;

    donde la campaa tom matices de mayor violencia. El 23 de septiembre de 1951 cerca de

    la capital poblana, en Tlacotepec, la polica detuvo un convoy de camiones de campesinos

    que se dirigan a un mitin de Henrquez. El presidente municipal les negaba el paso cuando

    comenzaron a escucharse los disparos. El resultado fueron cinco muertos y varios heridos.

    La FPPM se limit a exigir que se averiguaran los hechos que terminaron en tragedia.120

    Poco despus, en Monclova, Coahuila, una multitud de henriquistas quemaban propaganda

    de Adolfo Ruiz Cortines; adems de hacer destrozos en dos cines locales y en las oficinas

    del PRI.

    118 Heraldo del Pueblo, 15 de septiembre de 1951, p. 7. 119 Tan slo en el recibimiento de Henrquez en el aeropuerto de Colima se consignaron entre tres y cuatro mil campesinos que llegaron a recibirlo. FMA, Henriquismo, t. 1. 120 Heraldo del Pueblo, 15 de octubre de 1951, p.3.

  • 82

    La campaa en Oaxaca se conjunt con un problema local. Un cambio en la

    legislacin fiscal en el estado desat una crisis social en la capital oaxaquea, hubo

    manifestaciones que desataron la violencia, trayendo como consecuencia algunos muertos y

    heridos. Las autoridades responsabilizaron de los hechos a henriquistas y comunistas.

    Henrquez tuvo que posponer su visita al estado, esperando que se calmara la agitacin.

    Pero en junio de 1952, cuando los organizadores henriquistas preparaban la visita de su

    candidato a Juchitn, se desat un nuevo brote de violencia: La polica quem propaganda

    henriquista, ante lo que Juan Sols y Pnfilo Natera se opusieron; el resultado fue la muerte

    de Sols y que Natera resultara herido.

    Seguira la campaa hacia el norte, donde San Luis Potos constituy un ejemplo de

    alianza poltica. Durante los aos treinta Miguel Henrquez fue el encargado de detener la

    rebelin de Saturnino Cedillo; para los cincuenta, familia y seguidores de Cedillo estaban

    apoyando al henriquismo. No slo por la reivindicacin agraria, sino por la posibilidad de

    enfrentarse al prismo encarnado por Gonzalo N. Santos en la regin. Los discursos en este

    estado, siguieron la misma dinmica que en los anteriores, atacar al gobierno de Alemn,

    prometer el retorno de las conquistas sociales de la Revolucin y algunas alabanzas al

    ejrcito nacional. Dinmica que le fue haciendo indeseable ante los ojos gubernamentales;

    como apoyo a las medidas contra el henriquismo, en el peridico potosino El heraldo de

    San Luis, no se habl de los mtines ni de la presencia de Henrquez, pero s se publicaron

    algunas caricaturas en las que se hicieron distintas burlas del henriquismo; como la

    caricatura 1, en la que el caricaturista afirma que nadie apoyaba a Henrquez, aunque l

    creyera contar con diversos seguidores.

  • 83

    Caricatura 1 El Heraldo de San Luis, 4 de febrero de 1952

    La caravana continu por distintos puntos de Nuevo Len, Coahuila y Durango,

    despus por estados del centro, Guanajuato, Quertaro, Zacatecas, Aguascalientes. De este

    ltimo, existe un relato muy completo de lo que fuera el paso del candidato por la regin en

    el texto de Andrs Reyes, donde se destaca la fuerza de la oposicin en aquella entidad.121

    En Michoacn Henrquez se present a los mtines acompaado por el suegro de Lzaro

    Crdenas. Tambin se lleg a ver a la esposa e hijo del ex presidente, Amalia Solrzano y a

    Cuauhtmoc Crdenas, acompaando a los henriquistas. Adems de estas personalidades,

    aparece junto a Henrquez en Uruapan, Mara del Refugio Garca, una antigua feminista

    que se declarara henriquista hasta el final.

    En el Heraldo del Pueblo se publicaron semblanzas de Crdenas, noticias

    biogrficas y otras editoriales en las que se le presentaba como un gran poltico. Durante la

    campaa, los henriquistas no dejaron oportunidad para expresar su cercana con el ex

    presidente. Despus seguiran los dems estados norteos, es decir, Sinaloa, Sonora, Baja

    121 Andrs Rodrguez Reyes, Nudos de Poder. Liderazgo Poltico en Aguascalientes. Principio y fin de un ciclo, 1920-1998, Aguascalientes, Universidad Autnoma de Aguascalientes-Consejo Ciudadano para el Desarrollo Cultural del Municipio de Aguascalientes, 2004.

  • 84

    California, Chihuahua, donde el henriquismo se haba extendido entre grupos mineros,

    obreros y campesinos. Para los ltimos meses de 1951, la campaa continu por el sur,

    comenzando en Yucatn, despus Tabasco, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz,

    Tamaulipas e Hidalgo. En Guerrero aparece otra mujer con importante trayectoria poltica:

    Mara de la O, ella se encarg de los trabajos a favor del henriquismo en su estado.

    Los ltimos estados que Henrquez visit, fueron los ms cercanos al Distrito

    Federal. En Morelos, el luchador social de tradicin zapatista y agrarista Rubn Jaramillo y

    sus seguidores apoyaron a Henrquez. El Partido Agrario y Obrero de Morelos (PAOM)

    hizo pblica la alianza con el henriquismo en abril de 1951, presentando a Rubn Jaramillo

    como el candidato de la FPPM a la gubernatura de Morelos. Se organizaron dos comits,

    que generaron algunas disputas, el dirigido por el general zapatista Genovevo de la O y el

    del ex gobernador Vicente Estrada Cajigal. Henrquez inici su gira en el estado en mayo

    de 1952, en el mitin estuvieron presentes ambos comits y el contingente jaramillista. Al

    mes siguiente, Henrquez inici la gira por el Estado de Mxico, comenzando por

    Atlacomulco, uno de los bastiones del prismo.

    En el Distrito Federal tambin hubo mtines que terminaron de forma violenta. El 16

    de marzo de 1952, en Tacuba, coincidieron un grupo de pristas y uno de henriquistas. El

    enfrentamiento tuvo como resultado un muerto y veinte heridos. Como se acercaba el da

    de las elecciones y el clima de violencia no cejaba, el gobierno federal inici una campaa

    de despistolizacin, previendo cualquier caos electoral. Al mismo tiempo que se reportaban

    movimientos en distintas zonas militares, buscando garantizar la lealtad de quienes

    quedaron a cargo de puestos de control militar y de tropas. Por su parte, los henriquistas

    denunciaban que existan irregularidades que podran generar un fraude electoral.

  • 85

    Las alianzas

    Al mismo tiempo que la campaa segua su curso, los candidatos de oposicin trataban de

    llegar a un acuerdo. En diciembre de 1951 el general Cndido Aguilar se reuni con

    Vicente Lombardo Toledano en Tehuacn, Puebla, con la intencin de pactar una alianza

    electoral. Se trataba del primer avance en la unificacin de las llamadas fuerzas

    progresistas o revolucionarias, con miras a derrotar electoralmente al PRI.122 Al mismo

    tiempo se iniciaba un acercamiento entre Aguilar, Mgica y Henrquez. Pero fue hasta

    marzo de 1952 cuando se inform que los partidos independientes se haban unificado con

    la intencin de luchar contra el PRI. El 2 de abril de 1952, Lombardo, Henrquez y Aguilar

    se reunieron para acordar una coalicin. Informalmente llegaron al acuerdo de apoyar a

    Henrquez pues consideraron que era el candidato con mayores posibilidades de triunfo.

    As, la FPPM se fortaleca pues contaba con el apoyo de los partidos Constitucionalista,

    Comunista y de la Revolucin. Empero, Lombardo ratific su candidatura, terminando con

    el intento de unificar a la oposicin.

    Autoridades locales y oposicin

    Toda la campaa tuvo tres ingredientes bsicos, las crticas al gobierno, la presencia de

    personajes importantes (luchadores sociales, polticos ex cardenistas) de cada regin y las

    trabas de los gobiernos locales para impedirles ser escuchados. Las constantes crticas al

    gobierno desde que se inici la campaa, provocaron que los henriquistas tuvieran

    problemas con las autoridades locales y gobiernos de los estados, pues eran acusados de

    fomentar la violencia. El Heraldo del Pueblo, el rgano informativo de la FPPM est

    repleto de quejas, denuncias y protestas de los henriquistas de distintos puntos del pas que 122 Servn, Ruptura y oposicin, p. 296.

  • 86

    eran detenidos o reprimidos por pertenecer a un partido de oposicin. Eran comunes los

    enfrentamientos entre militantes del PRI y henriquistas, en varios estados. Uno de los ms

    lamentables fue el caso de Tlacotepec, Puebla, donde fueron detenidos camiones con

    campesinos henriquistas que se dirigan al mitin de su candidato a Puebla. Como las

    autoridades municipales se negaban a dejar el paso libre al convoy, comenz una discusin

    que acab con hombres muertos de ambos bandos.123

    Las autoridades locales pristas se sentan nerviosas por la militancia opositora ya

    fuera de henriquistas o de miembros de otros partidos, y respondan reprimiendo los

    mtines o manifestaciones; tenan el propsito de boicotear las campaas de candidatos que

    no fueran del PRI. Si bien es cierto es que haba ocasiones en que los campesinos

    henriquistas, al igual que los pertenecientes a otros partidos, se encontraban armados,

    tambin es cierto que las autoridades respondan con violencia a ciertas actividades

    proselitistas. A pesar de que las autoridades locales de varios lugares al interior de la

    Repblica boicotearan la campaa de Henrquez, ya fuera cerrando las carreteras para el

    paso de asistentes a los mtines, negando los permisos correspondientes para efectuar el

    acto o intimidando a la poblacin para impedir que asistieran a los mtines.

    En el Heraldo del Pueblo se consigna que los mtines de Henrquez contaron con

    bastantes asistentes a donde se dirigiese el candidato, mismos que contaban con una

    importante presencia femenina. Henrquez era acompaado por varias mujeres que

    estuvieron siempre cercanas al candidato. Pero antes de tocar el tema de las mujeres

    henriquistas en campaa, hay que sealar algunos datos generales que expliquen las causas

    del apoyo de ciertas mujeres a la candidatura de Miguel Henrquez.

    123 Servn, Ruptura y oposicin, p. 254. Heraldo del pueblo, 30 de septiembre de 1951.

  • 87

    2. Mujeres unidas que exigen

    La campaa henriquista se desarroll al lado de discursos y exhortaciones femeninas. Este

    apartado surge por la necesidad de analizar la participacin de las mujeres henriquistas

    dentro de la Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM). Mencionar algunas

    organizaciones en las que participaron las dirigentes del sector femenil de la FPPM para

    explicar que su participacin dentro de ese partido no fue una casualidad, ni fueron mujeres

    improvisadas que desconocan la poltica nacional. Me ha impresionado la presencia de

    algunas mujeres que desempeaban cargos dentro de la FPPM, como la pintora Mara

    Izquierdo, dirigente del Comit Nacional de Orientacin Pro-General Henrquez; la actriz

    Mara Luisa Serrano en el Comit Femenil de la Federacin; la periodista Otilia Zambrano,

    que primero perteneci al Sector Femenil del Grupo Unitario de Iniciativa y Accin

    (GUIA) y despus dirigi el Comit Femenil del Distrito Federal de la FPPM; la profesora

    Mara del Refugio Garca, quien fungi como presidenta de la Comisin Femenil Nacional

    de la FPPM (conocida tambin como Cuca Garca) y Mara de la O, dirigente campesina de

    Guerrero. Tambin he encontrado profesoras, mdicas, amas de casa y obreras que

    participaron en la FPPM.

    No ha sido sencillo tratar de encontrar informacin sobre ellas, porque no existe

    ningn estudio especializado. Aun as, en el rgano informativo de la FPPM, encontr

    informacin sobre algunas de las actividades de las mujeres henriquistas. Elisa Servn

    apenas consigna algunos nombres de mujeres afiliadas a la FPPM, pero no profundiza en

    ello. Utilic fundamentalmente al peridico de la FPPM, El Heraldo del Pueblo mexicano

    rgano de la Federacin de Partidos del Pueblo Mexicano y los informes de la Direccin

    de Investigaciones polticas y sociales. Sostengo que las mujeres henriquistas influyeron en

  • 88

    la campaa electoral de Miguel Henrquez; pues tuvieron una fuerte, importante y activa

    presencia dentro de las actividades de la FPPM.

    En pos del sufragio femenino

    Durante el periodo armado de la Revolucin, las mujeres adquirieron cierta importancia y

    participacin como soldaderas, mdicas y cabezas de familias. Aunque, una vez concluido

    el movimiento, se volvieron a quedar a un lado pues no se les concedi la ciudadana que

    desde haca aos estaban solicitando. An as, la lucha feminista no se detuvo, hacia la

    dcada de los veinte, las mujeres interesadas en la poltica se organizaron fundando

    organismos sin filiacin a partidos polticos como el Consejo Feminista Mexicano (CFM) y

    la Seccin Mexicana de la Unin de Mujeres Americanas (UMA). El CFM, fundado por

    Torres y Mara del Refugio (Cuca) Garca124, propona conseguir la emancipacin

    femenina, mientras que la UMA estaba mayoritariamente interesada en el sufragio

    femenino.

    Aos despus, el discurso oficial se apoyaba en la defensa de las conquistas sociales

    de la revolucin, por lo que el CFM consigui ms apoyo que la UMA y su lucha por el

    sufragio. Durante el rgimen cardenista se alent la formacin de mltiples organizaciones

    que protegieran al sector proletario y a las clases pobres. Entre stas, tuvieron un lugar

    especial la creacin de asociaciones feministas que buscaron mejorar las condiciones de

    vida de las mujeres, su insercin en la vida poltica y una mayor igualdad de derechos y

    oportunidades. As, Adelina Zendejas, Concha Michel, Refugio Garca, Palma Guilln,

    Soledad Orozco, Otilia Zambrano entre otras reorganizaron el CFM, que se convertira en

    124 Elena Torres y Cuca Garca eran profesoras que haban participado en la fundacin del Partido Comunista Mexicano en 1919. Cuando organizan el CFM an eran militantes del PCM.

  • 89

    el antecedente del Frente nico Pro Derechos de la Mujer (FUPDM), auspiciado por el

    presidente Lzaro Crdenas, que naca en 1935. Las mujeres del Frente se movilizaron:

    organizaron mtines, manifestaciones, conferencias, llegaron a amenazar con quemar

    Palacio Nacional y tambin iniciaron una huelga de hambre frente a la casa del presidente

    Crdenas125 para forzarlo a presentar la iniciativa de reforma ante el Congreso.

    Y as lo hizo. En noviembre de 1937 propuso que fuera reformado el artculo 34 de

    la Constitucin para permitir que fueran considerados ciudadanos mexicanos los hombres y

    mujeres que tuvieran un modo honesto de vivir y contaran con 21 aos si eran solteros y 18

    si eran casados.126 Pero el gobierno de Crdenas termin en 1940 sin lograrse la anhelada

    reforma. Anna Macas ha demostrado que el sufragio femenino estuvo a punto de

    concederse en ese sexenio, pero que el temor a que las mujeres apoyaran a candidatos de

    oposicin, fue lo que detuvo la reforma en la dcada de los treinta. Tradicionalmente se

    pensaba que la religin estaba ms arraigada en las mujeres y, por tanto, no las haca

    confiables para tomar decisiones en poltica que no estuviesen determinadas por las

    creencias. Adems de que se las vea como propensas a sufrir influencias por parte de los

    curas.

    Manuel vila Camacho concili con la Iglesia Catlica y le devolvi su lugar. En

    ese contexto, las mujeres son vistas como madres, con la obligacin de formar a los nuevos

    ciudadanos, pero sin considerar sus necesidades como obreras, empleadas o

    campesinas.127 Las feministas continuaban en su lucha por conseguir los derechos civiles,

    pero no cuentan con el apoyo de la mayora de las mujeres que prefieren quedarse a cuidar 125 Enriqueta Tun, Por fin ya podemos elegir y ser electas! El sufragio femenino en Mxico 1935-1953, Mxico, Plaza y Valds-CONACULTA-INAH, 2002, p. 45. 126 En el expediente AGN, FLC, 544/1 se encuentran cartas y telegramas de mujeres mexicanas y extranjeras que le agradecan al presidente el haber enviado dicha iniciativa de reforma al Congreso. 127 Gabriela Cano, Ciudadana y sufragio femenino: el discurso igualitario de Lzaro Crdenas en Marta Lamas (coord.), Miradas feministas sobre las mexicanas del siglo XX, Mxico, FCE-CONACULTA, 2007, p.180.

  • 90

    de la familia. Eran vistas, sobre todo por el sector de mujeres al que de ninguna manera

    representan, con menosprecio y burla.128 An as, durante el gobierno de Miguel Alemn,

    continuaron las presiones de las feministas por conseguir un lugar en la poltica nacional.

    En enero de 1946 en la Declaracin de principios del PRI se deca que las mujeres tiene

    exactamente las mismas condiciones que los hombres en el ejercicio de los derechos

    ciudadanos como una norma de la Revolucin mexicana.129 Logrando que se consiguiera

    el derecho al voto a nivel municipal. Con esto, dos mujeres ocuparan el cargo de delegadas

    en el Departamento del Distrito Federal, Aurora Fernndez en Milpa Alta y Guadalupe

    Ramrez en Xochimilco. Hacia 1952 se cre la Alianza de Mujeres de Mxico que fue

    apoyada por Miguel Alemn y por el entonces candidato, Adolfo Ruiz Cortines.

    Mujeres en discordia

    Durante la campaa presidencial de 1952, los cuatro candidatos a la presidencia

    prometieron otorgar el derecho al voto a las mujeres, lo cual habla de que las feministas

    estaban logrando conseguir la atencin de las autoridades. Este derecho fue una propuesta

    de Lzaro Crdenas que haba quedado en suspenso y, en un ambiente de retorno a las

    reformas cardenistas, los candidatos del momento vieron pertinente retomarla.

    Desde 1947 el Partido de Accin Nacional contempl la posibilidad de apoyar a las

    mujeres para conseguir el derecho al voto. El 3 de octubre, polticos panistas presentaron el

    proyecto de ley del Registro Nacional Ciudadano, en la que explicaban que todos los

    ciudadanos deban inscribirse a dicho registro. Siendo ciudadanos todos los mexicanos,

    hombres y mujeres de veintin aos si eran solteros y dieciocho aos si eran casados. Al

    128 Marta Eva Rocha, Las mexicanas en el siglo XX en Francisco Blanco Figueroa (Coord.), Mujeres mexicanas del siglo XX. La otra Revolucin, Mxico, Edicol, 2001, tomo IV, p. 138. 129 Citado en Rocha, Las mexicanas, p. 135.

  • 91

    ao siguiente reiteraron su posicin al presentar la Ley Electoral de Poderes Federales, pero

    no consiguieron que se apoyaran las iniciativas.

    Empero, el PAN se hallaba dividido; por un lado se pugnaba por contribuir con la

    lucha feminista, ya que las mujeres mexicanas, que tradicionalmente eran catlicas, podan

    apoyar a los candidatos panistas. Pero por el otro lado, estaba la posicin de que la poltica

    no era para las mujeres, pues la corrupcin y los malos manejos iban en contra de la

    naturaleza femenina. Enriqueta Tun transcribe una frase de Manuel Gonzlez Morn,

    quien sostena esta segunda postura: Mxico no necesita que las mujeres tengan voto,

    Mxico las necesita a ellas como mujeres, no como votantes.130 Ambas posturas

    convivieron, aunque para la campaa presidencial gan la primera, y el candidato del PAN

    reconoca el derecho de las mujeres para elegir y ser votadas.

    En tanto que el Partido Popular, desde su creacin en 1948, habl de buscar la

    igualdad entre los sexos. As que, para la campaa de 1952, Vicente Lombardo Toledano

    deca que el lugar de la mujer era al lado del hombre y que para tener una nacin integrada

    se deba buscar la igualdad. Dentro de su plataforma electoral, Lombardo propona el

    reconocimiento del derecho al voto desde los 18 aos para hombre y mujeres, as como de

    los mismos derechos polticos. Tambin propuso que, entretanto se logra la reforma

    constitucional respectiva, reconocimiento del voto de la mujer para elegir y formar parte de

    los ayuntamientos, las legislaturas locales y la Cmara de Diputados del Congreso de la

    Unin.131 Lo cual signific una propuesta mucho ms compleja que la sustentada por el

    candidato del PRI.

    130Tun, Por fn, p. 113. 131 Vicente Lombardo Toledano, Sin mujeres no hay democracia, Mxico, Centro de Estudios Filosficos, Polticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 2001, p. 84.

  • 92

    Adolfo Ruz Cortines consider que las mujeres tenan el mismo derecho que los

    hombres para participar en la poltica de la nacin. Pero esta creencia no parta de un

    sentido de la justicia ni por un reconocimiento de la lucha por el sufragio de las feministas

    de aos anteriores, sino por estar convencido de que las mujeres, desde el hogar, eran las

    encargadas de formar a los nuevos ciudadanos. La importancia de las mujeres radicaba en

    ser madres y esposas abnegadas y morales, cualidades que eran, para Ruiz Cortines, las

    femeninas por excelencia; para l era invisible la participacin de las mujeres en las

    luchas obreras y campesinas, jams se refera a la participacin femenil durante el periodo

    cardenista. El mbito poltico era de los varones, ellas slo ayudaran.132

    En esta campaa, el PRI tuvo una forma tradicional de ver a las mujeres. A pesar de

    que en el sexenio cardenista las mujeres del PNR haban sido aguerridas defensoras del

    voto y la liberacin femenina, la visin de Ruiz Cortines fue discreta pues evit mencionar

    aquellos aos de luchas. Para l, la mujer mexicana

    generosa y desinteresadamente ha prestado su valiosa aportacin a las causas ms nobles, compartiendo peligros y responsabilidades con el hombre, alentndolo en sus empresas e inculcando en sus hijos los principios morales que han sido un firme sostn de la familia mexicana.

    Considerando que siempre he abrigado la conviccin de que la mujer mexicana, ejemplo de abnegacin, de trabajo y de moral, debe recibir un estmulo y ayuda para su participacin creciente en la vida poltica del pas (...)

    Considerando que, a partir de la Revolucin y consciente de su alta misin en las vicisitudes de nuestras luchas libertarias, la mujer ha logrado obtener una preparacin cultural, poltica y econmica similar a la del hombre, que la capacita para tener una eficaz y activa participacin en los destinos de Mxico.133

    Las mismas mujeres pristas de estos aos apoyaron a su candidato sin discutir esta visin

    que las presentaba como sumisas y abnegadas ngeles del hogar, en cuyas manos se

    132 Esperanza Tun, Por fn, p. 107. 133 Citado en Miguel Alemn Velasco, No siembro para m. Biografa de Adolfo Ruiz Cortines, Mxico, Diana, 1998, p. 237-238.

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    encontraba la educacin de las nuevas generaciones, y no como seres capaces de competir

    con los varones en cualquier puesto.

    Dentro del PRI haba un Comit Femenil Pro Ruiz Cortines, integrado por mujeres

    de los tres sectores del partido. Al mismo tiempo, exista la Accin Femenil del Partido, la

    cual consigui entrevistarse con el candidato prista para solicitarle el voto a su triunfo. l

    respondi que estaba de acuerdo, siempre y cuando le presentaran una peticin firmada por

    20 mil mujeres.134 Es decir, les condicion tomar el derecho al voto como parte de su

    plataforma electoral, s contaban con el respaldo de 20 mil mujeres. Lo que no solicit

    ningn otro candidato. Las lderes afiliadas al PRI pertenecan a la elite mexicana como

    Amalia del Castillo Ledn, por lo que fueron duramente criticadas por sus contra partes en

    la oposicin. Eran vistas como mujeres sin conciencia social que pedan el voto para

    entretenerse.

    En cambio, la postura de la FPPM y de Miguel Henrquez era mucho ms cercana a

    la cardenista de aos atrs. Para Henrquez el reconocimiento del derecho al voto femenino

    sera el culmen de la lucha feminista por conseguir la igualdad entre los sexos. Siguiendo al

    candidato, la profesora Otilia Zambrano deca que los henriquistas deban luchar por

    conseguir que las mujeres obtuvieran el derecho al voto que desde haca aos estaban

    pidiendo pues

    si todo se le debe a la mujer, no deben ser ingratos con ella quienes sean poderosos y luchar porque a la mujer mexicana se le concedan los derechos que la harn ser ms til a su patria, no ya como madre, modeladora de corazones sino como ciudadana. Que se luche por Henrquez Guzmn que es un gran ciudadano porque ama y comprende a la mujer mexicana y que si algunos prohombres la han olvidado, a sta se la ha visto luchar con denuedo a favor de esos mismos hombres que ahora la postergan.135

    134 Partido Revolucionario Institucional, La lucha poltica de las mujeres, Mxico, PRI-CIM, 1990. 135 AGN, IPS, Caja 805, Informe del 8 de diciembre de 1950.

  • 94

    Es decir, para Zambrano, como para Henrquez, la mujer era importante no slo como

    madre, sino como ciudadana. Por lo que votar por el general permitira que las mujeres

    consiguieran lo que llevaban aos pidiendo. Adems, para Zambrano Miguel Henrquez

    sintetiza y encarna al ser fuerte, probo, preparado e idealista y prctico () que tuvo el

    magno gesto de de comprensin para el elemento femenino del pas.136 En el Credo de

    una henriquista137, Otilia Zambrano hace alusin a un Henrquez visionario que ha de

    cambiar a Mxico porque representaba los ideales del respeto a las conquistas sociales de la

    Revolucin y de la modernidad como la defensa de la soberana y el derecho al voto

    femenino.

    Adems, es preciso resaltar que para Henrquez la mujer tena un lugar aparte del

    lugar del hombre, no la vea como su colaboradora, sino como un ente con cualidades

    propias. Para Henrquez la incorporacin de la mujer en la poltica nacional permitira que

    los problemas de Mxico fueran resueltos en mejor forma, con mayor honestidad y

    136 El Heraldo de pueblo, 15 de mayo de 1951. 137 Credo de una Henriquista: Porque representa el ansia del pueblo por reafirmar el olvidado precepto de que EN L RADICA SU SOBERANA, CREO EN EL HENRIQUISMO. Porque fren desde sus orgenes la ambicin de quienes, en pos del favor oficial plantearon la reeleccin, con agravio de nuestra Carta Magna, CREO EN EL HENRIQUISMO. Porque su lucha por la efectividad del sufragio y trata de rehabilitar los procedimiento democrticos conquistados con la sangre del pueblo, CREO EN EL HENRIQUISMO. Porque liquida en su ideario las diferencias polticas y filosficas que dividan a la familia mexicana, hoy congregada bajo sus banderas, CREO EN EL HENRIQUISMO. Porque establece para hombres y para mujeres iguales derechos, correlativamente a sus deberes, CREO EN EL HENRIQUISMO. Porque auspicia y propugna la irrestricta expresin de las ideas y la libertad de prensa, otorgando amplias garantas a todo ciudadano y aboliendo los privilegios, CREO EN EL HENRIQUISMO. Porque prepara un Gobierno para que la comunidad mexicana, en la que todos los sectores compartan por igual beneficios y responsabilidades, CREO EN EL HENRIQUISMO. Porque fortifica y apuntala las conquistas logradas por los trabajadores en el terreno social y respeta el derecho de huelga, de asociacin, de autonoma sindical, etc., CREO EN EL HENRIQUISMO. Porque garantiza la educacin y la cultura nacionales, patrimonio inalienable del pueblo mexicano como medida de superacin y liberacin econmica, social y poltica CREO EN EL HENRIQUISMO. Porque ha decidido mantener inclume el sentido de dignidad patria, abstenindose de crear compromisos que menoscaben o mermen su soberana CREO EN EL HENRIQUISMO. Otilia Zambrano. El Heraldo del pueblo, 15 de junio de 1951.

  • 95

    escrpulo de lo que pudiramos hacerlo los hombres, por su solvencia moral, su intuicin y

    un sentido de responsabilidad que sin duda habr de sorprender a quienes no han querido

    creer en ella.138 Miguel Henrquez reconoca que las mujeres tenan cualidades que deban

    ser aprovechadas en la poltica, despus de la corrupcin imperante en el rgimen anterior,

    les conceda cierta superioridad moral al afirmar que podran resolver los problemas de

    Mxico con mayor honestidad y escrpulo de lo que pudiramos hacerlo los hombres.

    Siempre se haca acompaar por mujeres en todos sus mtines. Las mujeres henriquistas

    contaron con un espacio dentro del partido al formarse el Sector Femenil de la FPPM.

    Acompaaban al candidato a sus eventos y participaban con discursos de apoyo. La

    experiencia de Otilia Zambrano, Refugio Garca y Mara de la O las hizo buenas lderes;

    siempre comprometidas y cercanas a su candidato.

    Mujeres henriquistas en campaa

    Las mujeres que militaron en la FPPM provenan de distintos estratos de la sociedad, pero

    las dirigentes eran periodistas, maestras o mdicas. Las dems eran amas de casa, obreras o

    algunas campesinas que participaban en los mtines, generalmente, con intervenciones

    artsticas, es decir, recitacin de poemas, cantos, bailables o recuentos histricos o haciendo

    solicitudes. Por ejemplo, la seorita Noem Lozano, de la secundaria 6, se refiri a

    algunos pasajes histricos, pidi escuelas para todos, defendi al indio como ser inteligente

    y pidi mejoras para la condicin de vida de la juventud en general.139

    De las henriquistas lderes, Otilia Zambrano aparece desde los primeros trabajos

    proselitistas a favor del henriquismo. Form parte de uno de los grupos que sostuvieron la

    138 Discurso de Miguel Henrquez, citado por Otilia Zambrano en Heraldo del Pueblo. 139 AGN, DFS, 48-1-53, 15 de agosto de 1952, L5, fj 2.

  • 96

    candidatura de Henrquez desde el principio: el Grupo Unitario de Iniciativa y Accin

    (GUIA). Para marzo de 1950, ya se encontraba al mando del Comit Femenil Henriquista.

    Con su experiencia de periodista, se encarg de hacer algunas notas en El Heraldo del

    Pueblo, el rgano informativo de la federacin. Desde ah, se public un manifiesto,140 en

    el que peda, acceso inmediato, efectivo y completo a todos los derechos civiles y polticos,

    y a la ciudadana sin restricciones, filiacin y empadronamiento inmediato para las mujeres.

    Pero tambin manifestaron las mismas ideas de campaa de su candidato, como

    restablecimiento del Municipio libre en el Distrito Federal, libertad absoluta de prensa e

    ideas, derecho a huelgas, libertad de cultos, respeto y comprensin a la dignidad humana,

    soberana nacional, efectividad del sufragio y no reeleccin, entre otros puntos.

    Estas demandas de tipo poltico, no eran ideas que interesaran a todas las mujeres

    de Mxico, sino a un pequeo grupo de mujeres educadas y politizadas. Por lo que fue

    necesario incorporar a las mujeres de todos los niveles, hablndoles de los problemas a los

    que se enfrentaban diariamente. Si bien es cierto que las dirigentes de la FPPM eran

    mujeres que pertenecan a la elite intelectual, profesional o econmica del pas, tambin es

    cierto que buscaron solidificar sus bases en las mujeres del pueblo. Como una forma de

    acercar a las mujeres, haba que convencer a los maridos tambin; la profesora Concepcin

    Sarabia, invit a los hombres afiliados al Partido para que llevaran a sus esposas a las

    Asambleas, con el objeto de hacer ms numeroso el Grupo Femenil.141

    Las henriquistas fueron un apoyo en la campaa de Henrquez, ya que mientras se

    llevaban a cabo las manifestaciones, las mujeres del comit femenil se acercaban a otras

    tratando de ganar proslitos. As pues, algunas mujeres henriquistas iban a las colonias

    140 El Heraldo del pueblo, 3 de abril de 1951. 141 FMA, Henriquismo, tomo 1, p. 165.

  • 97

    populares y repartan despensas a nombre del general; as se acercaban a las mujeres de

    esas colonias hablndoles de sus derechos, de la pobreza y de cmo Henrquez podra

    cambiar esa situacin. 142 El papel del Comit Femenil fue muy importante dentro de la

    campaa, pues consideraron que al ganar mujeres a la causa, ganaban a los maridos o hijos

    de stas que s podan votar.

    La FPPM tuvo un espacio para las mujeres del Comit dentro de su rgano de

    informacin, El Heraldo del pueblo. No siempre tuvieron una columna especial, pero s

    podan mandar algn breve comunicado de vez en cuando. Desde aqu, los miembros del

    Comit Femenil invitaban a las mujeres del Distrito Federal a participar con el henriquismo

    en pro del pas. Como se observa en el siguiente llamado: Si te interesa el porvenir de tu

    patria y te preocupan los problemas de la caresta creciente, de los altos alquileres, de la

    vivienda insalubre, de la falta de higiene en tu colonia o barrio, de la carencia de garantas

    en tu trabajo e inseguridad en general y tu falta de derechos cvicos, ADHIERETE A

    NUESTRO MOVIMIENTO!143

    Dicho llamado invitaba a todas las mujeres que padecen problemas econmicos.

    Aqu no se est hablando a mujeres de elite, sino a las del pueblo llano. Las mujeres que

    buscaba el henriquismo eran las menos favorecidas. Otro ejemplo de este inters por

    conseguir el apoyo de las mujeres del pueblo es el siguiente discurso de Otilia Zambrano, la

    Presidenta del Comit Femenil del Distrito Federal:

    Estas compaeras nuestras que estn por all jvenes o viejas, pero siempre maravillosas mujeres, he convivido sus miserias, hemos tenido que darnos la mano para llegar muchas veces a nuestra casa; de aqu mismo, de ms all, de todos los comits Henriquistas se van a pie: Esas son las mujeres Henriquistas! Ese es el pueblo! Esas mujeres me han dado el ejemplo de su extraordinaria fuerza de voluntad, a pesar de que vienen con el estmago vaco, pero vienen a sabiendas de

    142 Servn, Ruptura y oposicin, p. 319. 143 El Heraldo del Pueblo, 15 de julio de 1951.

  • 98

    que luchar por Henrquez Guzmn, es luchar por sus hijos, es luchar por sus hogares, es luchar por ellas mismas; es luchar, en una palabra, por algo ms grande, que es ms grato y ms sagrado que la familia: que es la Patria.144

    Segn este discurso, Zambrano exalta la fortaleza de las mujeres que asistieron a los

    mtines henriquistas; pues, a pesar de que iban con el estmago vaco, lo hacan con la

    esperanza de que su futuro mejorase. Tanto Zambrano como las mujeres que iban a los

    mtines, tenan la esperanza de que, al ganar su candidato, sus condiciones de vida fueran

    mejores. En su discurso, la presidenta del Comit Femenil, equipara a luchar por Henrquez

    a luchar por la Patria. Desde esta perspectiva, ese candidato represent para sus seguidores

    una especie de Mesas que pondra todo en su lugar y que resolvera los problemas del pas.

    Las elecciones y el recrudecimiento de la represin

    Luego de la campaa presidencial, el seis de julio al fin se llevaron a cabo las elecciones

    presidenciales. En general, el proceso se vivi en orden y tranquilidad, pues se despleg al

    ejrcito y a la polica a cuidar casillas. Existen fotografas publicadas en la prensa que

    muestran las largas filas de votantes; el presidente se congratul porque su gobierno dio

    paso a una elecciones limpias y muy concurridas. El gobierno de Alemn asegur que las

    elecciones seran limpias. A pesar de que existieron ciertas irregularidades en la

    conformacin del padrn y de las casillas. El proceso de empadronamiento qued en manos

    de las autoridades municipales, las que marginaron a los opositores; se nombraron

    representantes de casilla que pertenecan al PRI y la ubicacin de casillas no se dio a

    conocer a todos por igual. Los henriquistas trataron de resolver los problemas, registrando a

    144El Heraldo del pueblo, 15de septiembre de1951.

  • 99

    sus militantes ante las autoridades, pero fueron acusados de preparar un fraude, por contar

    con padrones alternos.

    En la casa del general Henrquez y en las oficinas de la FPPM llegaban telegramas

    de todo el pas, avisando los sitios donde se haba ganado. Sobra decir que ninguno de

    estos informes concordara con los resultados oficiales, segn los cuales Henrquez no

    haba ganado en ninguna sola casilla.145 Esto indica que el PRI se encarg de los fraudes.

    La lgica de la aplanadora prsta frustr la salida institucional y democrtica del

    descontento, al cerrarle el paso a una representatividad legislativa acorde con la fuerza de la

    oposicin. Al mismo tiempo, al suprimirse esta salida se fortaleci la tendencia ms

    violenta del henriquismo.146 Haba zonas donde el henriquismo habra ganado algunas

    posiciones, pero se desaparecieron las urnas y actas que consignaban su triunfo. El sistema

    no reconoci algunas derrotas, por mnimas que hubieran sido, dando paso a una

    frustracin y descontento mayor del que de por s exista en el pas.

    An as, al da siguiente de las elecciones, los dirigentes de la FPPM anunciaron en

    los medios de comunicacin que convocaban a todos sus simpatizantes a participar en la

    fiesta de la victoria; tan seguros estaban del triunfo electoral de Miguel Henrquez

    Guzmn, que decidieron celebrarlo. El lugar escogido fue la Alameda Central en la ciudad

    de Mxico, frente a las oficinas de la FPPM. Hacia las cuatro de la tarde por la avenida

    Jurez y el Paseo de la Reforma comenzaron a llegar los invitados. Obreros, amas de casa

    con sus hijos, campesinos, estudiantes y todos aquellos citadinos que haban votado por la

    FPPM acudieron a la cita en la Alameda.

    145 Francisco Estrada Correa, Sin reconocimiento oficial. La biografa de Miguel Henrquez Guzmn, el ltimo liberal mexicano, Mxico, Editorial Consuelo Snchez, 2006, p. 149. 146 Servn, Ruptura y oposicin, p.333.

  • 100

    Sin embargo, esta fiesta acab en tragedia. Los peridicos del da siguiente

    anunciaban en su primera pgina que siete muertos y bastantes heridos fueron la

    consecuencia de la reunin. Segn el reporte oficial, los revoltosos de la Alameda

    comenzaron a agredir a las autoridades y a dispararles. Pero las declaraciones de los

    acusados expresaban otra realidad. Alegaban que se presentaron a un mitin donde haba una

    fuerte presencia policial y militar. Los henriquistas reunidos comenzaron a inquietarse ante

    la presencia de tantos elementos de seguridad. Para calmar los nimos los dirigentes decan

    en los altavoces: No se asusten compaeros, el Ejrcito est con nosotros! Entonces

    empezaron a gritar viva el Ejrcito Mexicano!147

    En las arengas de los manifestantes se hablaba mal del gobierno, pero cuando las

    autoridades pidieron que se dispersara el contingente, contestaron la solicitud a pedradas.

    Los granaderos lanzaron bombas lacrimgenas para dispersarlos y comenzaron los heridos;

    un obrero exaltado cay bajo las patas de un caballo de la polica montada y fue llevado a

    las oficinas de la FPPM para ser atendido de las fracturas. Algunos de los participantes iban

    armados, pero ni eran la mayora, ni su intencin haba sido la de amotinarse, tuvieron que

    responder los ataques y se arm la balacera. Lo que se haba planeado como un festejo

    culmin en represin.

    Guillermo Lpez Portillo, reportero de El Universal, escribira muchos aos

    despus, que lo que vio en La fiesta de la Victoria, le haba estremecido:

    Llegamos a la redaccin con el alma en un hilo y se inici la preparacin de las notas de aquella accin que cualquiera hubiera supuesto guerrera. Al llegar las fotografas creci la indignacin. Un soldado golpeaba a una espantada mujer que trataba de protegerse con las manos. Los caballos cargaban sobre el pueblo. Desde el escritorio volaban protestas, pero las justas indignaciones se apagaron cuando Csar Hernndez Palacios, director del diario, recibi una llamada telefnica. Las rdenes fueron terminantes, haba que reescribir todo y convertir al soldado agresor

    147 Excelsior, ocho de julio de 1952, p. 10-A.

  • 101

    en atento guardia que intervena para quitar a la seora, de las manos, la piedra con que pretenda atacarle. As se escribe la historia.148

    La represin contra los henriquistas que no se haba detenido desde que iniciaron sus

    trabajos partidistas, no se detuvo con las elecciones, sino que continu y se recrudeci. El 8

    de julio en Fortn de las Flores, Cndido Aguilar era detenido y acusado de rebelin,

    disolucin social, robo de casillas. Segn el diario Excelsior, se le acus de embriagar a la

    polica de Fortn: jefes militares de la 26 zona militar, acuartelados en Fortn, Ver.,

    descubrieron que toda la polica y elementos auxiliares de esta regin, haban sido

    embriagados intencionalmente por rdenes del general Cndido Aguilar, con fines que se

    desconocen pero que son obvios.149 Aquellos fines desconocidos pero obvios no eran

    otros que la rebelin. La detencin fue realizada por un rival poltico del general Aguilar,

    Alejandro Mange; pero la intervencin de partidarios de Aguilar que llegaron hasta a

    entrevistarse con Lzaro Crdenas, lograron que fuera puesto bajo el resguardo de

    autoridades civiles.

    Los dirigentes del Partido Constitucionalista tambin eran detenidos y pidieron

    ayuda a Crdenas. Henrquez Guzmn no fue apresado, pero la Secretara de Hacienda

    amenaz con embargar algunas empresas de su hermano Jorge Henrquez Guzmn. Los

    dirigentes de la FPPM se encontraban en una gran disyuntiva, la represin haba

    atemorizado a muchos de ellos, al mismo tiempo que haba enardecido los nimos e otros.

    Caravanas de campesinos llegaban al domicilio de Henrquez o a las oficinas del partido

    para ofrecerse a tomar las armas.

    El 10 de julio, el Partido Comunista publicaba su apoyo a Henrquez, a quien

    reconocieron el triunfo electoral. Este acercamiento, hizo que aadiera al henriquismo la 148 Estrada, Sin reconocimiento oficial, p. 157. 149 Excelsior, 8 de julio de 1952, p.2.

  • 102

    etiqueta de rojos comunistas, en un ambiente completamente anti comunista que imperaba

    en el pas. Los meses que siguieron a las elecciones fueron sumamente tensos para el

    henriquismo, cada mitin que organizaban, era asumido como un peligro a la estabilidad del

    alemanismo. Jos Muoz Cota y Vicente Estrada Cajigal, enviaban solicitudes de permiso

    para realizar sus actos pblicos ante la Secretara de Gobernacin, solicitando que se

    respetara el artculo 9 constitucional

    No se podr coartar el derecho de asociarse o reunirse pacficamente con cualquier objeto lcito; pero solamente los ciudadanos de la Repblica podrn hacerlo para tomar parte en los asuntos polticos del pas. Ninguna reunin armada tiene derecho de deliberar. No se considerar ilegal, y no podr ser disuelta una asamblea o reunin que tenga por objeto hacer una peticin o presentarse a hacer una protesta por algn acto a una autoridad, sino se profieren injurias contra sta, ni se hiciere uso de la violencia o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee.

    A lo que Fernando Surez del Solar, Director General de Gobierno, contest que

    se requiere, por tanto, que quienes usen el derecho de asociarse o reunirse lo hagan pacficamente y con algn objeto lcito; se dice asimismo, que ninguna reunin armada tiene derecho de deliberar. Y del texto se desprende claramente que se considerar ilegal, y podr ser disuelta, una asamblea o reunin que tenga por objeto hacer una peticin o presentar una protesta por algn acto de autoridad, si se profieren injurias contra sta, o se hiciere uso de violencias o amenazas para pretender intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee.

    Ahora bien, la conducta que ha venido observando constantemente en forma pblica esa Federacin y quien fue su candidato; el lenguaje que emplean en sus actividades en que ms o menos veladamente se expresan amenazas de alterar el orden y las expresiones injuriosas proferidas en sus reuniones, demuestran su propsito de provocar y mantener un clima de alarma y desasosiego colectivo, con la posibilidad de causar riesgos a personas pacficas y ajenas a sus intereses, actitud ante la cual el Gobierno no puede ni debe hacerse indiferente.

    Las garantas individuales al consagrar derechos, sealan las correlativas obligaciones. Y el poder pblico tiene el deber de evitar las actividades de quienes con el pretexto de obrar en el ejercicio de las garantas individuales, se desentienden de sus restricciones legales.150

    150 AGN, Secretara de Gobierno, Exp. 2/312 (29) 103 tomo II, caja 5 bis.

  • 103

    Se les acusaba de reunirse en una actitud retadora, por lo que el Estado, con las leyes en la

    mano, tena la autoridad para no permitir sus reuniones. Se trat de desmantelar a la FPPM,

    para impedir un golpe de Estado. Algunos dirigentes se separaron del henriquismo para

    integrarse de nuevo a PRI. Pero muchos henriquistas de varios puntos del pas que no

    tenan cargos importantes (como en el caso de Tenexpa o Delicias), se quedaron esperando

    las rdenes del general Henrquez para tomar las armas, organizndose para dar una salida

    a sus ilusiones polticas.

    Las mujeres despus de las elecciones

    Despus de la derrota electoral, las mujeres henriquistas se convirtieron en un factor de

    unin y de permanencia de militantes. En las reuniones de los grupos henriquistas se

    invitaba a las mujeres un agente propagandista de la Federacin, pugnar porque si dentro

    de sus familiares hay trabajadores stos abandonen a sus lderes y a las organizaciones

    polticas que difieran de la Federacin, con el fin de llegar a controlar en todo el pas a los

    trabajadores para hacerlos defender su independencia y la Constitucin, as como los

    derechos concedidos a la mujer.151 La oradora convocaba a las mujeres a convertirse en

    clulas que llevaran el henriquismo a sus casas y que convencieran a los maridos que

    deban apoyar al general Henrquez y a resistirse a seguir a lderes sindicales que no

    profesaran el henriquismo para defender los derechos de hombres y mujeres, as como a la

    Constitucin que consideraban burlada.

    El comit femenil se reuna cada semana para continuar su trabajo proselitista.

    Defendan a la federacin, al mismo tiempo que lanzaban ataques contra el rgimen de

    Miguel Alemn. En casi todas las reuniones era comn escuchar que se discutieran las

    151 AGN, Fondo Adolfo Ruiz Cortines (F. ARC), Exp. 606.3/3, 19 de mayo de 1953.

  • 104

    diferencias entre Miguel Henrquez Guzmn y Miguel Alemn, este ltimo era acusado de

    haber sido un presidente corrupto, de haber preferido el bienestar de sus amigos al bien de

    las mayoras y de haber solapado el fraude electoral. Lo comn en las reuniones del

    Comit Femenil era una secuencia de ataques a Alemn, defensas a Henrquez y alguna

    mencin a Ruiz Cortines como se ver en el siguiente ejemplo: la profesora Martnez del

    Cuervo en representacin del magisterio y agreg, despus de atacar al rgimen del Lic.

    Alemn, de quien dijo que haba engaado al pueblo: que el que triunf en las elecciones

    fue el General Henrquez pero que se reconoci a una persona que ha ofrecido abaratar la

    vida y que en realidad cada vez sta es ms cara.152

    Algunos meses despus de las elecciones, la tnica segua ms o menos siendo la

    misma, aunque los ataques a los problemas sociales eran ms focalizados. Por ejemplo

    Cuca Garca hablaba de la caresta, atac al Rgimen alamanista, acusndolo de haberse

    llevado millonadas; aludi a la existencia de monopolios, esencialmente a la [Compaa

    Exportadora e Importadora Mexicana, SA] CEIMSA, que es un organismo que se apodera

    de los productos de los campesinos para enriquecer a unos cuantos ladrones del Rgimen;

    a la falta de la realidad Constitucional, a la pobreza y al hambre, diciendo que esos eran los

    motivos por los que se encontraban ah.153 Cuca Garca, con su experiencia como oradora,

    saba que una manera de despertar la conciencia en su pblico era hablando de los

    problemas, que les afectaban da con da. La siguiente cita va en este mismo tenor, la

    oradora toc un tema que afectaba a todas las presentes:

    En primer trmino hizo uso de la palabra Josefina Rodrguez, quien se refiri a la escasez de masa que sufre actualmente el pueblo, expresando que todas las mujeres deben asistir los lunes a las conferencias, para que unidas y formando un grupo numeroso, puedan exigir al gobierno que acabe con la escasez de vveres y

    152 AGN, F. ARC, Exp. 606.3/3 153 AGN, DFS, Exp. 48-1-53, L-4, h. 109, 5 de Julio de 1953.

  • 105

    principalmente con la masa, ya que esta afecta ms seriamente al pueblo, por ser el principal alimento de las clases humildes, para ver si se logra que ya no haya colas ni haya que pasarse la noche en espera a que se venda dicho producto.154

    Otro problema que destacaba Cuca Garca era la falta de oportunidades en el campo:

    A los del PRI no les interesa los problemas del Pueblo, vemos a la mujer en el campo que sufre la miseria y el crimen, sus esposos por hambre venden hasta la cobija y se van de braceros y se enrolan en la Ejrcito para pelear en Corea por una causa desconocida para enviar un poco de dinero a sus familiares y a los que regresan la Secretara de Gobernacin no tiene dinero para ayudarlos a regresar porque el dinero del Estado, del Pueblo se lo gastan los seoritos del Presupuesto Nacional.155

    Garca presentaba un panorama desolador en el campo, donde la pobreza llegaba al grado

    de vender todo lo posible con tal de llevar algo de comida a las casas. En el caso ltimo de

    no poder continuar as, aquellos hombres se vean en la necesidad de abandonar sus casas,

    irse a Estados Unidos donde seran enrolados como soldados para pelear por una causa que

    les era completamente ajena.

    Aunque la campaa electoral haba pasado, los partidarios de Henrquez se haban

    constituido en crticos voraces del gobierno. Las mujeres hablaban de la caresta y de altos

    costos por ser ellas quienes ms lo padecan al ir a hacer las compras. En los discursos las

    lderes se acercaban a quienes las escucharan llegndoles por dnde ms les afectaban las

    decisiones gubernamentales. Las mujeres que tomaban la palabra dentro de las reuniones

    femeniles exhortaban a sus compaeras a tener confianza en el general Henrquez. Por

    ejemplo, en la perorata de la doctora Manuela Daz Len

    dijo que la mujer se halla firme en la lucha, que las mujeres estn alegres de tener un hombre como Henrquez Guzmn al frente de su causa, quien llegar a la cspide y ser Presidente de la Repblica porque los buenos mexicanos as lo determinaron en las elecciones que fueron burladas por el ladrn Alemn y llev al poder a quien el pueblo ya sabe y no puede mencionar, que todos saben que con

    154 AGN, DFS, Exp.. 48-1-53, L-4, h-200, 20 de Julio de 1953. 155 AGN, F. ARC, Exp. 606.3/3, 29 de junio de 1953.

  • 106

    la sangre y el sudor del pueblo Alemn organiz una campaa de propaganda que le vali poder burlar a la Constitucin156

    A pesar de haber perdido las elecciones, las henriquistas crean que fueron burladas, pero

    que, con su trabajo, organizacin y apoyo a Henrquez lograran llevar a su candidato a la

    presidencia. La doctora Daz Len define a los henriquistas como los buenos mexicanos

    que defendern a la Constitucin deshonrada.

    El derecho al voto no fue una concesin del gobierno

    El nuevo gobierno de Adolfo Ruiz Cortines iniciaba en un clima de descontento e

    impopularidad, por lo que era necesario hacer algunas reformas que le fueran ganando

    partidarios y que se debilitaran las filas de la oposicin. El gobierno asumi que si las

    mujeres henriquistas seguan apoyando a su candidato aunque no hubiera ganado las

    elecciones, deba ser porque buscaban que se les otorgara el derecho al voto. As que una de

    las primeras propuestas de reforma constitucional que llev el presidente ante los

    legisladores fue la referente al artculo 34 sobre la ciudadana.

    La noticia de la reforma se present como un gesto de nobleza del presidente Ruiz

    Cortines y como un signo de modernidad para el pas. Aunque hubo legisladores que

    protestaron por la reforma. No porque estuvieran en contra de ella, sino porque apareca

    como si hubiese sido una concesin directamente del presidente. El diputado panista

    Francisco Chvez Gonzlez se opona pues consider que deba concluirse el trmite que

    estaba pendiente desde 1937; de lo contrario, la legislatura caer en el error de hacer una

    156 AGN, DFS, Exp 48-1-53, L2, h-88, 27 de febrero de 1953.

  • 107

    representacin antihistrica y partidista del problema Tampoco es admisible que se

    pretenda dar a esta reforma el aspecto de concesin o conquista de un partido poltico.157

    Es decir, lo que se pretenda hacer, era presentar la propuesta del sufragio femenino

    como una idea de Ruiz Cortines y de su partido, olvidndose de la lucha feminista que

    databa desde mediados del siglo XIX. A pesar de las crticas del panista y de algunas

    renombradas feministas como Esther Chapa o la misma Refugio Garca, se aprob la

    reforma al artculo 34 de la Constitucin. Las feministas haban conseguido aquello por lo

    haban peleado, pero todo pareca que se lo deban a la iniciativa de un hombre y a la crisis

    del pas,158 ms que a la lucha del movimiento feminista. El artculo 34 consignaba que

    cualquier mexicano mayor de 18 aos y con un modo honesto de vivir era considerado

    mexicano y podra acceder al voto. Pero se mantuvo la diferencia entre sexos pues se dijo

    que se les conceda el voto para que la mujer siguiera colaborando con el varn, para que

    continuara alentndolo en sus empresas y fomentando la unidad de la familia mexicana.159

    No se habl de hacer que la mujer participara en la vida poltica del pas, sino solamente

    que colaborara con el varn. Continuaba as la desigualdad para la mayora, a pesar de

    haber conseguido un derecho importante.

    De manera sarcstica Refugio Garca aseguraba que el PRI dio el voto a la mujer

    porque necesitan votos de mujer, ya que no tienen votos de hombres. Dice que las mujeres

    de la FPP van a demostrar que ellas no son tteres como las del PRI. Refugio Garca

    consideraba que las mujeres que apoyaban al PRI no tenan conciencia de clase pues eran

    157 Cano, Ciudadana y sufragio femenino, p. 188. 158 Al inicio de su mandato el presidente Ruiz Cortines present otras iniciativas al Congreso que tuvieron por objeto el hacer que la ciudadana volviera a confiar en su gobierno. As se impuls una reforma a la Ley de Responsabilidades de los Funcionarios y Empleados de la Federacin y del Distrito y Territorios Federales y de los Altos Funcionarios de los Estados, mediante la cual se intent frenar la corrupcin de los funcionarios haciendo que manifestasen los bienes que posean al ingresar al servicio pblico. Del mismo modo, se hizo otra propuesta de ley que detuviera el alza de precios en los artculos de la canasta bsica que fue la Ley contra monopolios. 159 Rocha, Las mexicanas en el siglo XX, p. 137.

  • 108

    mujeres acomodadas que no tenan ningn inters con las luchas del pueblo. Por eso Garca

    se encontraba con el henriquismo, le pareca que la verdadera lucha de las mujeres estaba

    con ellas, con las mujeres que no eran profesionistas, as que invit a las diferentes

    comisiones de la FPP a que trabajen para organizar a las mujeres de la FPP y que en cada

    casa se haga propaganda con las mujeres. Que los compaeros lleven a sus mujeres, hijas y

    hermanas.160

    Hay que recordar que Refugio Garca era de formacin comunista. Su discurso

    dentro del comit femenil era informar a las mujeres que haban en el pas muchos

    problemas y que deban aceptar su conciencia de clase; Garca al frente del comit femenil

    henriquista continu participando en los mtines y organizando a las mujeres para repartir

    despensas y volantes en las colonias proletarias con el fin de ensear a las mujeres y

    convertirlas en agentes de cambio en sus familias. Conseguido el derecho al voto Refugio

    Garca propuso que el comit femenil ya no tena razn de ser. Propuso que desaparecieran

    los sectores femeniles para fomentar la unin de las organizaciones polticas.

    Esta nueva etapa requiere la transformacin y el reajuste de las tcnicas y normas seguidas hasta hoy. No tienen ya razn de ser los sectores femeniles en los partidos polticos. El ejercicio de los derechos ciudadanos no es cuestin de sexos. La mujer campesina, la obrera, la empleada, la profesionista, deben estar al lado en sus respectivos sectores. Celebrar congresos de poltica femenina, es prolongar la discriminacin y patentizar una lamentable incomprensin del problema. Dentro de nuestro partido desaparecen pues, desde hoy, los comits femeniles.161

    Para Refugio Garca, el comit deba desintegrarse pero no propona que desapareciera el

    apoyo femenil al partido, sino que deban inscribirse en cualquier otro comit en su papel

    de obreras, campesinas o profesionistas, ya no buscando una diferenciacin de gnero.

    160 AGN, F. ARC, Exp. 606.3/3, 8 de octubre de 1953. 161 Heraldo del Pueblo, 25 de octubre de 1953, p. 2.

  • 109

    Mujeres y mrtires

    El discurso de las mujeres henriquistas era, por lo comn, combativo. Pero tambin hubo

    casos en los que invitaban a sus compaeras a no temer a la represin, a ser valientes an

    cuando la muerte estuviera prxima. Tanto en los discursos como en el Heraldo del Pueblo,

    se encuentran menciones a golpizas que se les daba a mujeres que repartan el peridico de

    la federacin. Como en el caso de una mujer que venda el Heraldo del Pueblo en el

    mercado de la Merced y fue agredida y golpeada por desconocidos. Se invitaba a no

    vacilar; la seora Estela Jimnez Esponda deca que era

    necesario que vayamos a la lucha, sin miedo y de una vez, aunque nos encarcelen y nos maten, aunque nuestra sangre riegue el suelo de la Patria, levantmonos para que el pueblo no sufra ms con los verdugos que ocupan el poder, y nos toque el lugar que nos corresponde; levantmonos para que as no veamos ms que al pueblo se le lapida y encarcela slo por el hecho de estar hambriento, luchen sin miedo para hacer de la Patria lo que so Hidalgo, Morelos y muchos otros hroes; quitemos el poder y los derechos que nos han sido arrebatados por unos cuantos y una vez hecho nuestro triunfo, ya no se le vejar al pueblo y no habr crceles para los hroes del mismo pueblo; que el pueblo no se doblega y continuar en la lucha.162

    Las medidas represivas contra los henriquistas se haban recrudecido despus de las

    elecciones. Desde el punto de vista del gobierno, sus reuniones, mtines y agrupaciones no

    tenan razn de ser, pues el periodo electoral haba concluido. Sin embargo, algunos

    henriquistas mantuvieron la esperanza de que su candidato algn da llegara al poder, pero

    que haba que luchar para que ese momento llegara. Por eso, la seora Estela Jimnez

    adverta a las compaeras que sera un camino arduo en el que podan ser encarceladas o

    asesinadas. Convocando a un levantamiento a favor de la patria, para que as no veamos

    ms que al pueblo se le lapida y encarcela slo por el hecho de estar hambriento.

    Poco a poco los discursos de las henriquista fueron adquiriendo cada vez ms tintes

    de angustia y las reseas del Heraldo del Pueblo pasaron por un moderno martirologio. En 162 AGN, F. ARC, Exp. 606.3/3, 27 de marzo de 1953.

  • 110

    una de sus reuniones la seorita Alicia Lozano deca, estamos aqu a pesar de la oposicin

    y feudalismo del PRI. Denigr al PRI por no respetar la Constitucin. Felicit a los que

    estuvieron presos y a las mujeres de los mismos por su abnegacin; tambin felicit a Pea

    Btiz, quien no se intimid con las pistolas que le pusieron en el pecho en la Jefatura de

    Polica para hacerle firmar declaraciones falsas.163 Se felicitaba a aquellos que an estando

    presos, no dejaban de ser fieles al partido. Una viuda se jactaba de continuar en la lucha:

    Teresa Estrada Viuda de Rosano dijo que a pesar del asesinato de su marido y de los otros

    compaeros ella no est amedrentada y viene a ocupar el lugar que le dejaron los mrtires

    en la FPP, que recoge esa bandera y luchar con valor y entusiasmo hasta obtener el triunfo

    del pueblo.164 Sangre, represin, encarcelamiento y muerte se convirtieron en los

    condimentos de la lucha henriquista.

    Consideracin final

    El henriquismo surgi de una fractura al interior del PRI en la que polticos cercanos a la

    izquierda y militares de la faccin triunfadora de la Revolucin que haban sido relegados

    por civiles, buscaron regresar al poder. Mediante la figura nostlgica de volver a las

    conquistas sociales de la Revolucin Mexicana, consiguieron hacerse de partidarios de

    diferentes orgenes. La fuerza que iba adquiriendo Henrquez y su movimiento, despert

    temor entre las autoridades de que se pudiera desencadenar un golpe de Estado, por lo que

    cada paso que dieran los henriquistas era vigilado con sumo cuidado. Esta exagerada

    custodia de las autoridades, condujo a una represin intolerante contra el henriquismo

    desde los inicios de su campaa.

    163 AGN, F ARC, Exp. 606.3/3, 20 de febrero de 1954. 164 AGN, F ARC, Exp. 606.3/3, 1 de abril de 1954.

  • 111

    En este captulo mostr cmo la campaa de la FPPM se desarroll en medio de

    trabas y represin de las autoridades locales y federales a donde se presentaban los

    henriquistas. A pesar de esto, los miembros de aquel partido continuaron trabajando por su

    candidato. El Heraldo del pueblo tuvo singular relevancia en este proceso, pues se

    constituy en el rgano de difusin y de cohesin del henriquismo. Que a travs de tres

    etapas indica cmo se desarroll la FPPM.

    As mismo procur hablar de la campaa henriquista, no slo a travs de su rgano

    de difusin, sino tambin de sus mujeres. Destaqu la participacin femenil pues, cuando se

    habla de la campaa, suelen mencionarse las promesas del candidato, los enfrentamientos

    con las autoridades, los militares o los grupos henriquistas, pero sin enfatizar el papel de las

    mujeres, aunque Henrquez empuj, apoy e impuls el derecho al voto femenino en su

    campaa. La participacin y los trabajos de las mujeres henriquistas durante la campaa

    electoral, contribuyeron a que se otorgara el derecho al voto a las mexicanas.

  • 112

    Captulo III. Incoloros contra rimbombantes: Poltica mexicana en la prensa extranjera

    El gobierno mexicano a travs de la Secretara de Relaciones Exteriores (SRE) haba

    solicitado a los diferentes consulados y embajadas de Mxico en el exterior, que pusieran

    atencin sobre lo que se deca en la prensa acerca del proceso electoral mexicano. Como

    resultado de esta peticin, en el AHSRE se encuentran varios recortes de peridicos,

    oficios, resmenes de noticias y telegramas, donde los funcionarios avisan a su dependencia

    sobre lo que se conoce de la poltica mexicana en el extranjero, quines eran los candidatos,

    cules sus propuestas y qu posibilidades de triunfo tenan. De acuerdo a la temporalidad

    de las noticias, se encuentran tres tipos de stas: avisos sobre las elecciones y los candidatos

    participantes; reseas sobre el da de los comicios y recuentos sobre la situacin poltica de

    Mxico despus de las elecciones. Se encuentran sobre todo, informes de pases

    latinoamericanos y Estados Unidos. Aunque tambin de lugares tan lejanos como Japn,

    Lbano o Dinamarca.

    Este captulo fue dividido en tres secciones que corresponden a los tres tiempos que

    se maneja a lo largo de esta investigacin, es decir, meses antes, durante y despus de las

    elecciones de 1952. Antes de las elecciones abarca a los candidatos y sus campaas;

    durante, es el da de los comicios y despus, son las acciones posteriores al 6 de julio de

    1952. Aqu se resalta la importancia de la prensa extranjera y la percepcin que se tena en

    el exterior del proceso electoral mexicano.

    Candidatos en campaa, personalidades encontradas

    Dentro de la informacin que llegaba a la SRE, se encuentra una primera fase, en la que los

    peridicos extranjeros consignaban la informacin de los candidatos a la presidencia de

  • 113

    Mxico. En esta fase se nota que los funcionarios mexicanos miembros del partido

    oficial, pusieron peculiar inters en las noticias que no favorecieran al candidato del PRI.

    Se encuentra sobretodo, informacin de los candidatos de oposicin. El candidato ms

    mencionado en estos informes fue Miguel Henrquez Guzmn, lo cual me indica la fuerza

    que lleg a tener este personaje pues comenz su campaa tiempo antes que la del

    candidato prista. Sobre l, Robert Prescott afirma que

    Es en efecto el primer verdadero candidato que se presenta ante la opinin pblica y constituye la primera amenaza real a los 25 aos de dominacin poltica del PRI. Con grandes recursos econmicos y un distinguido historial como soldado que se inicia en la Revolucin Mexicana, Henrquez cree tener mejores posibilidades que cualquier otro candidato presidencial independiente en un cuarto de siglo. La campaa de Henrquez se basar en una plataforma de absoluta honradez y abolicin de los privilegios especiales.165

    Resulta interesante que este periodista estadounidense escriba que el general Henrquez sea

    la primer amenaza real a los 25 aos de dominacin poltica del PRI, pues en las

    sucesiones de 1940 y de 1946, otros opositores tambin salidos de las filas del partido

    oficial, tuvieron mucha fuerza y algunas posibilidades. Su aseveracin indica que la fama y

    fuerza poltica de Henrquez fue tan grande que traspas la frontera. Por otra parte, este

    editorialista insiste en encarar la campaa de Henrquez con cualquier otra, ya que asegura

    que se basar en una plataforma de absoluta honradez y abolicin de los privilegios

    especiales. Se reconoca que la poltica mexicana tena sus problemas.

    En la prensa guatemalteca apareci un artculo, procedente de Cuba, donde Anbal

    de la Torre habl de la situacin poltica mexicana,

    Las clases altas de Mxico han visto con disgusto la postulacin del general Miguel Henrquez Guzmn, porque ello representa una vuelta a la izquierda, despus de los aos lisonjeros y fructferos en que Alemn les ha dado la sensacin de quienes mandaban en Mxico eran los civiles y los de arriba, o sea, esos elementos que

    165 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, Robert Prescott, La Prensa, San Antonio, Texas. 14 de enero de 1951.

  • 114

    llaman al pueblo los pelados. () En esa gramtica faena, los militares, que estn actuando ya con suma habilidad poltica, acaban de anunciar que el general Henrquez Guzmn, si llega al Poder, le otorgar el voto a la mujer. Esto le ha valido la oposicin del clero y de las clases aristocrticas, pero la simpata multitudinaria de la mujer mexicana, cada da ms deseosa de tener la responsabilidad de sus propios derechos y sus propias libertades.166

    De una manera sutil, el editorialista apoya al henriquismo. Desde las primeras lneas afirma

    que Henrquez es el candidato del pueblo que va en contra de la poltica de Miguel Alemn,

    del clero y de la clase alta y que representaba una vuelta hacia la izquierda. Segn este

    periodista, Alemn y Henrquez no se podan conciliar, ya que representaban intereses de

    clases opuestas. Mientras que Alemn fue el sustento de la gente acomodada, Henrquez

    encarnaba la esperanza de los pelados. Otro punto a destacar, es que el periodista tambin

    opone a civiles y militares. Desde su perspectiva, pareciera que todos los militares

    apoyaron a Henrquez y que todos los civiles estaban de acuerdo con Alemn, siendo que

    Henrquez fue apoyado por militares de tradicin cardenista o viejos revolucionarios, no

    por los jvenes generales ascendidos por Alemn y tambin por algunos civiles con

    tradicin de lderes sociales. Por otra parte, presenta a Henrquez como un candidato

    progresista que se enfrent al tradicionalismo ofreciendo el voto a las mujeres.

    Henrquez le dio quehacer a los peridicos extranjeros desde 1951 pues acept la

    postulacin de la FPPM mucho antes que el PRI escogiera a su candidato. Conforme se iba

    desarrollando la campaa electoral, el henriquismo tuvo que enfrentarse con las autoridades

    locales de algunos estados. El peridico de La Prensa de San Antonio public noticias

    sobre el desarrollo de la campaa de Henrquez en tono de reproche y preocupacin, por

    causa de la forma de conducirse de las autoridades mexicanas frente a la oposicin:

    166 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte del semanario Asociacin de Periodistas Guatemaltecos, Guatemala, 25 de agosto de 1951.

  • 115

    El arribo del general Miguel Henrquez Guzmn a los estados de Occidente, en su primera gira poltica, fue motivo para que las autoridades de Colima, Nayarit y Jalisco pusieran en ejecucin una serie de procedimientos atentatorios, para impedir que los partidarios y simpatizadores del candidato, concurrieran a los mtines.

    Pero donde estos actos represivos de la autoridad pblica, llegaron a extremos irritantes, fue en la capital de Nayarit, donde por indicaciones desgobierno del Estado fueron suspendidas todas las actividades de la ciudad el da del arribo de Henrquez Guzmn: hoteles, restaurantes, trnsito de camiones, circulacin de autos particulares, todo fue suspendido a fin de que la caravana henriquista se encontrase con una ciudad muerta donde no hubiera ni alojamiento ni comida. [Aunque no consiguieron ms] que aumentar el nmero de sus partidarios y darle una gran popularidad.167

    Esta noticia que relat el asedio para con los henriquistas, muestra las dificultades de la

    oposicin por hacerse de un lugar en la poltica mexicana, pues deban enfrentarse ante la

    inconformidad que provocara su presencia y sus actividades. Resulta significativo que este

    peridico tocara las trabas a las que se tuvo que enfrentar el henriquismo, ya que dentro de

    la prensa nacional, este tono de preocupacin ante los ataques que padecieron la oposicin,

    slo se present en el rgano informativo de la FPPM, el Heraldo del Pueblo.

    Una vez que el PRI escogi a Adolfo Ruiz Cortines como candidato presidencial, la

    pgina editorial de La Prensa de San Antonio explicaba que era el mejor candidato que se

    pudo haber escogido y que a partir de esta designacin la tarea de los oposicionistas es la

    de los nadadores que van contra corriente, necesitan tener cien veces ms energa que los

    candidatos oficiales, cien veces ms fe, cien veces ms valor, pues de otra manera no

    podrn entrar en el alma popular.168 Para La Prensa de San Antonio, la eleccin de un

    hombre probo como candidato, lograra que el PRI volviera a ganar la confianza de los

    electores que buscaban personajes con conductas intachables.

    167 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, La Prensa, San Antonio, Texas, 8 de septiembre de 1951. 168 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, La Prensa, San Antonio, Texas, 27 de noviembre 1951.

  • 116

    Las crticas al gobierno de Alemn por haberse rodeado de funcionarios corruptos,

    tuvo mucho peso a la hora de escoger al candidato del PRI, pues de haberse elegido un

    poltico cercano a Alemn, el descontento habra sido mayor. La presencia austera de Ruiz

    Cortines, lo hizo una opcin ms fuerte e importante. Aquel diario explicaba que estos

    obstculos slo haban conseguido aumentar el nmero de sus partidarios y darle una gran

    popularidad, pues se asombraban de ver la popularidad de Henrquez.

    Aunque estaban contendiendo cuatro candidatos, pareca que la competencia real

    estaba entre dos de ellos, como deca El Mercurio de Santiago de Chile. Ah se asegur que

    la lucha estiman los observadores se ha planteado entre Ruiz Cortines y Henrquez

    Guzmn, quienes cuentan con los ms fuertes sectores del electorado nacional.169En

    Managua, Drew Pearson escriba que pocas personas ponen en tela de juicio el hecho de

    que el incoloro Adolfo Ruiz Cortines, sera un presidente ms satisfactorio que el

    rimbombante general Miguel Henrquez Guzmn, el candidato independiente a quien se

    enfrenta, pero finge creer que los electores realmente tendrn la oportunidad de escoger

    libremente.170 En su redaccin, Pearson opone los adjetivos incoloro, para Ruiz Cortines,

    contra rimbombante, para Henrquez. Al mismo tiempo que pone en duda los resultados y

    la legalidad del sistema electoral mexicano.

    En el siguiente fragmento, se observan juicios de valor a favor de Henrquez. Para el

    periodista cubano Nstor Surez, el mejor candidato a la presidencia de Mxico, era Miguel

    Henrquez Guzmn. No pueden hacerse pronsticos exactos de quin saldr electo en las

    prximas elecciones; pero es casi seguro que las ganar Miguel Henrquez Guzmn. Sobre

    todo si los oposicionistas pueden votar una vez y los gubernamentales nada ms que dos

    169 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, El Mercurio, Santiago, Chile, 21 de junio de 1952. 170 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, Flecha, Managua, Nicaragua, 24 de enero de 1952.

  • 117

    veces. Sarcsticamente deca que la popularidad de Henrquez era tan grande, que no

    necesitaba ms que se respetaran los votos para ganar; aunque se reconoca que el sistema

    electoral poda burlarse. Sobre Ruiz Cortines opinaba que era un hombre anodino, viejo y

    muy enfermo, adems de ironizar con las iniciales de su nombre: ARC A Robar

    Caballeros si las iniciales se leen al derecho y Como Rob Alemn si se leen al

    revs.171 De nuevo la fama de los funcionarios alamanistas pesaba sobre las elecciones y al

    presentar al nuevo candidato del PRI, se dudaba de sus buenas intenciones.

    A diferencias de los anteriores, el diario La Prensa de Lima, Per, public una

    breve y laudatoria semblanza de Ruiz Cortines. Segn este peridico, al ser postulado por el

    PRI tena muchas posibilidades de triunfar en las elecciones: Ha sido designado candidato

    a la presidencia de Mxico por el Partido de Instituciones Revolucionarias [sic], lo cual

    significa que probablemente ser electo.172 De nuevo aparecen las dudas sobre el sistema

    electoral mexicano pues, al tener confianza en que probablemente ganara, el peridico

    estaba dando por sentado quin sera el vencedor en las elecciones. Adems, fue muy

    benevolente con su persona, le adjudicaron importantes cualidades como su pasin por el

    trabajo y su honestidad.

    Se dijo que, a pesar de tener un aspecto dbil y delicado asombra a sus ntimos

    levantndose a las seis de la maana y dejando el automvil para hacer ejercicio. Se le

    conoce por sus costumbres morigeradas. Trabaja de doce a catorce horas diarias. Dicen que

    si bien sabe negarse a algo que considera injusto, es un hombre humanitario y evita herir a

    nadie. Es decir, Ruiz Cortines representaba al hombre lleno de cualidades que se

    enfrentara con Henrquez, otro personaje de igual vala. Noticias sobre el candidato del

    171 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, Nstor Surez Feliu, Prensa Libre, La Habana, Cuba, 9 de febrero de 1952. 172 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, La Prensa, Lima, 29 de enero de 1952.

  • 118

    PRI, que iban acompaadas de una caricatura, (caricatura 1). En ella se observa un hombre

    mayor, con aspecto jovial y agradable, lo que podra decirse un viejito buena gente,

    caractersticas que se exaltaron para reforzar la idea de que era un hombre diferente a los

    polticos del sexenio anterior.

    Caricatura 1

    La Prensa, Lima, 29 de enero de 1952.

    En El Da se mencion la posibilidad de que los candidatos de oposicin realizaran

    una coalicin para unificar sus fuerzas. Segn este diario, Lombardo Toledano, Cndido

    Aguilar y Miguel Henrquez se encontraban en plticas para unificarse a pesar de sus

    diferencias de credos: Estas fuerzas heterogneas e incoherentes, no se han puesto de

    acuerdo por el momento, ms que en una sola cosa: en que quieren derrotar de cualquier

    manera al candidato del Partido Revolucionario Institucional. A parte de ello, difieren,

    desde el alfa y el omega de sus programas de accin poltica, hasta sobre cul de ellos ha de

    ser el candidato votado por los otros dos de la combinacin.173 Diferencias que no

    permitieron la conciliacin entre Henrquez y Lombardo.

    Cerca del da de las elecciones, la represin contra el henriquismo no haba cesado.

    Un diario austriaco publicaba que en las elecciones triunfara la izquierda mexicana: 173 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, El Da, Montevideo, Uruguay, 9 de mayo de 1952.

  • 119

    rgano comunista de Viena, publica hoy violento despacho agencia TASS, afirmando que eleccin prximo domingo efectuase bajo terror policaco y que gobierno PRI y su candidato presidencial encuentrase incondicionalmente servicio imperialismo norteamericano y hambreadores del pueblo. Mismo peridico alaba la que llama coalicin de Partidos de izquierda esto es el PP (Partido Popular) y la FPP (Federacin de Partidos del Pueblo) asegurando que derrotarn al PRI a pesar represin.174

    Sutilmente el editorialista apoyaba al henriquismo. Aquel peridico desconoca que la

    esperada coalicin de partidos, no pudo concretarse, ya que el candidato del PP, Vicente

    Lombardo Toledano prefiri no ceder su lugar a Henrquez, como s lo hicieron Cndido

    Aguilar y Francisco J. Mgica. Pero es importante sealar que Henrquez fue presentado

    como un hombre de izquierda.

    Los funcionarios mexicanos en el exterior deban poner atencin a las noticias que

    se emitan, adems de conocer la filiacin ideolgica de la procedencia de dichas noticias.

    En el telegrama anterior, es relevante el hecho de que un peridico comunista apoye a la

    oposicin, justo porque en lneas anteriores se haba informado que diez peridicos

    socialistas e independientes en todo territorio austriaco, incluyendo Viena y ciudades

    principales, han publicado este mes artculos favorables a nuestro gobierno y candidato

    presidencial PRI.175 Es decir que, mientras algunos socialistas apoyaban al gobierno

    mexicano, los comunistas estaban en contra de ste.

    En general, los comentarios que recogieron los funcionarios de la SRE resultaban

    favorables a los partidos de oposicin. Pareca que en el extranjero se vea con buenos ojos

    que el PRI cediera espacio a la oposicin, como factor de desarrollo democrtico. Das

    antes de las elecciones The Times tambin dedic algunas notas sobre la organizacin

    poltica en Mxico, la historia del partido dominante e hizo hincapi en el crecimiento de la

    174 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Telegrama de la Embajada en Austria, Viena, 3 de julio de 1952. 175 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Telegrama de la Embajada en Austria, Viena, 3 de julio de 1952.

  • 120

    oposicin como una fuerza poltica. El candidato de oposicin mencionado fue Henrquez

    Guzmn al que se le reconoca su importancia dentro del proceso de democratizacin

    mexicano.176 Otro diario ingls public que los candidatos opositores eran Miguel

    Henrquez y Vicente Lombardo Toledano, no menciona al candidato del PAN, Efran

    Gonzlez Luna. Adems calific a Henrquez como un revolucionario a la sombra del

    magnfico presidente de los treinta Lzaro Crdenas.177 Al mismo tiempo que mencionaba

    que la industrializacin de Mxico haba trado como consecuencia la dependencia

    econmica de Estados Unidos.

    Como puede observarse, hubo crticas al PRI en la prensa extranjera, pero en

    general, los reportes indican que se vio de buena manera que el PRI permitiera una

    oposicin al mando de Henrquez y que las elecciones seran verdaderamente competidas.

    La mayor parte de los artculos periodsticos presentan slo a dos candidatos de oposicin,

    Lombardo Toledano y Henrquez Guzmn; de ellos, se ve con mayores posibilidades de

    triunfo a Henrquez. En diversas ocasiones este candidato es descrito como el hombre ms

    capacitado para resolver los problemas de Mxico. Igual que en Mxico, el pasado militar

    de Henrquez fue una de las garantas que presentaba ante la opinin pblica de su

    honradez y probidad. Por eso, el PRI debi buscar un hombre que se le equiparara.

    Votaciones en Mxico y allende las fronteras

    En una segunda fase de los informes extranjeros, se consign la informacin relativa al da

    de las elecciones. All, los funcionarios mexicanos explicaron al gobierno la forma cmo se

    176 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, The Times, Londres, Reino Unido, 4 de julio 1952. 177 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, The Manchester Guardian, Londres, Reino Unido, 2 de julio 1952.

  • 121

    desenvolvi el proceso electoral entre los ciudadanos que vivan en el exterior; adems de

    consignar las noticias sobre la contienda electoral. Haba cierta desorientacin sobre la

    posibilidad de que los mexicanos pudiesen votar en el extranjero. En El Diario de la

    Marina de La Habana, Cuba, se anunci que podran votar los mexicanos en el exterior: El

    voto en ausencia para los mexicanos fuera de la nacin ser aplicado por primera vez en

    las elecciones presidenciales del 6 de julio.178 Noticia sin fundamento pues, aunque la

    legislacin no prohiba el voto de los mexicanos en el extranjero, tampoco la buscaba ni

    favoreca. No se tenan los instrumentos para realizarla ni la aprobacin del Congreso

    mexicano ni de las leyes electorales; sera una posibilidad que tomara varias dcadas para

    replantearse y difundirse.

    A pesar de ello, se corri el rumor de que para las elecciones de 1952, se podra

    votar en el extranjero, lo cual gener confusin hasta entre los mismos funcionarios.

    Algunos congregaron a los mexicanos residentes en otros pases para efectuar un ejercicio

    cvico simblico, que sirvi como una actividad que permiti a los mexicanos expresar su

    opinin sobre poltica y platicar sobre su pas. En algunos lugares la reunin se convirti en

    momento de festejos. El embajador de Mxico en Estados Unidos, Manuel Tello Barraud,

    haba enviado un oficio preguntando a la SRE si se recibiran votos de mexicanos

    residentes en aquel pas. Se le contest que no exista la reglamentacin para llevara a cabo

    dicho ejercicio cvico, por lo que deba abstenerse de convocar a los mexicanos a votar en

    los consulados ni embajada en ese pas. A pesar de la sugerencia, se celebraron elecciones

    simblicas.

    178 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, El Diario de la Marina, La Habana, Cuba, 24 de enero de 1952.

  • 122

    Resultado de la votacin simblica en algunas ciudades de Estados Unidos:179

    Lugar Adolfo Ruiz PRI

    Miguel Henrquez FPPM

    Efran Luna PAN

    Vicente Lombardo PP

    San Francisco, Cal. San Jos, Cal. Richmond, Cal. Pittsburg, Cal. Rio Vista, Cal. Hamilton, Cal. Decoto, Cal. Sacramento, Cal. Stokton, Cal. Woodland, Cal. Tracy, Cal. Roseville, Cal. Athena, Oregon Walla Walla, Washington Topeniah, Washington Bingham Cannyon, Utah Ogden, Utah Helper, Utah

    Total

    214 210

    38 39

    90

    49 20

    64

    140

    13 3

    2

    188

    214

    56

    19 7 3

    1369

    2911

    114

    4

    342

    246

    303

    24

    42

    73

    16

    123

    337

    351

    30

    10

    03

    01

    22

    1

    18

    20

    3

    031

    109

    15 6

    2 0

    0

    0 0

    0 0

    2 0

    3

    0

    1

    1

    2 1 0

    33

    Segn Rodolfo Corona180 hacia la dcada de los cincuenta trabajaban 430 mil braceros

    legales de origen mexicano en los Estados Unidos; por lo que las cifras que proporciona la

    179 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Tabla con los Resultados de las votaciones simblicas en Estados Unidos. 180 Rodolfo Corona, Estimacin del nmero de emigrantes permanentes de Mxico a Estados Unidos 1850-1990, obtenido en http: www.conapo.gob.mx/publicaciones/migra3/03

  • 123

    tabla, son un porcentaje muy bajo de participacin, pero que indican que haba cierto

    inters en la poltica de Mxico de los migrantes mexicanos. En el AHSRE tambin se

    encuentra un telegrama del Cnsul General en Los ngeles, California, Salvador Duhart,

    donde informaba que le fueron entregados 38 sobres con votos, pues hubo votacin a bordo

    del buque tanque mexicano Poza Rica. Aunque no se encuentra ms informacin sobre lo

    que ocurri con los votos entregados al cnsul, puede observarse en ambos casos, que

    hubo organizacin e inters en participar en las elecciones a pesar de que esos votos no

    contaran.

    El cnsul encargado en Guatemala, Alberto Reyes Spndola avis que se llevaron a

    cabo elecciones simblicas entre la comunidad mexicana en Guatemala

    dentro de la ms absoluta libertad y previa identificacin de cada votante, con el siguiente resultado, segn se notific radiogrficamente: Ruiz Cortines 71 votos, Lombardo Toledano 4 votos, Henrquez Guzmn 1 voto y Gonzlez Luna 1 voto. Es de justicia subrayar el hecho de que la gran mayora de de votos a favor del candidato del PRI, seor Adolfo Ruiz Cortines, revela la simpata y prestigio de que goza entre los mexicanos ausentes de la patria.181

    Adems adjunt los nombres de los ciudadanos que votaron. De esta manera simblica,

    algunos mexicanos en el extranjero se sintieron parte de un proceso que se llevaba a cabo

    en su patria. En Nicaragua tambin se invit a los mexicanos residentes para festejar las

    elecciones a distancia. En un telegrama del 7 de julio enviado desde Managua, el canciller

    Alfonso de Rosenzweig Daz deca:

    Ayer por la maana con motivo de efectuarse en esa elecciones poderes pblicos congregu colonia mexicana con objeto de hacer acto de presencia ante acontecimiento democrtico Mxico no concedindome leyes ninguna facultad sobre voto reunin limitose expresar su satisfaccin por gran progreso cvico Mxico. Personas presentaron sus boletas de empadronamiento se les dio constancia justifique su ausencia efecto no imposicin de sanciones.

    181 AHRE, Exp. III-2555-2 (2. Parte) Informe de la embajada de Guatemala, 8 de julio de 1952.

  • 124

    As pues, en Nicaragua las elecciones se vivieron en tranquilidad como un motivo para

    reunirse y platicar sobre la poltica en el pas. Los ciudadanos mexicanos de aquel pas

    hicieron manifiesto su deseo de participar de alguna manera en la fiesta cvica. Como el

    voto en el extranjero no era un derecho los mexicanos pudieran ejercer, slo era posible

    reunirse para pensar en la patria.

    Ciertos diarios extranjeros consignaron que las elecciones en Mxico se haban

    desarrollado en completa calma. El Novedades de Managua public que la

    eleccin Ruz Cortines no fue sorpresa porque tena incontestable respaldo popular. Ruiz Cortines es probo, ecunime, equilibrado. Pueblo mexicano demostr elevada cultura cvica. Elecciones efectuadas ordenadamente como cumple verdadera democracia. Gobierno muntuvose dentro normas imparcialidad y ejrcito desempe ejemplarmente funciones amparadas legalidad. Presidente Alemn asumi siempre posicin justiciera en conduccin proceso electoral como uno de los grandes gobernantes de Amrica. Su gestin administrativa ha sido lucidsima.182

    Segn esta nota, el triunfo de Ruiz Cortines era el resultado lgico del apoyo del pueblo al

    candidato del PRI; pueblo que demostr su elevada cultura cvica al votar en libertad,

    orden y legalidad. Aunque si hubiese sido cierta esa elevada cultura cvica, por qu

    habra sido necesario que el ejrcito resguardara el orden en la jornada? Esta nota

    periodstica de Managua es tendenciosa, pues no valora el papel de la oposicin.

    En El Diario de Hoy de El Salvador no slo se consignaron los nombres de Adolfo

    Ruiz Cortines y de Miguel Henrquez Guzmn, ah se public que Vicente Lombardo

    Toledano haba sido el vencedor de las elecciones pero que fue objeto de fraude electoral.

    El peridico denunci el robo de urnas y que la oposicin haba sido intimidada en las

    casillas; adems de acusar a los henriquistas de haberse querido robar las urnas en cinco

    estados de la Repblica. Tambin se public que Lombardo aceptaba la derrota

    momentneamente, pero quin sabe cundo ser imposible contener los nimos de sus 182 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, Novedades, Managua, Nicaragua, 8 de julio de 1952.

  • 125

    agremiados.183 Para este diario salvadoreo la oposicin haba triunfado, aunque las

    autoridades les haban hecho fraude.

    En Europa, el embajador en Pars, Federico Jimnez OFarril inform que distintos

    diarios parisinos concedieron cierta importancia a las elecciones en Mxico, sobre todo por

    el triunfo del candidato del PRI; peridicos como Le Figaro, LAurore, Le Populaire

    (rgano del Partido Socialista Francs) [dedicaron importantes notas, mientras que] la

    prensa comunista representada por Lhumanit, y Libration, consagran poco espacio a la

    informacin sobre nuestras elecciones reconociendo el triunfo del seor Ruiz Cortines.184

    Desafortunadamente en este caso, no encontr las notas periodsticas (aunque el informe

    dice que estaban adjuntados al oficio del embajador), pues me hubieran permitido observar

    qu se opinaba en Francia de la poltica mexicana.

    Algunos diarios extranjeros comenzaban a hablar de fraude electoral mientras que

    otros reconocan que Mxico haba llevado a cabo una jornada electoral limpia y

    admirable, que haba dado el triunfo al candidato del partido en el gobierno. Lo cual

    resulta interesante pues en Mxico, el triunfo de Ruiz Cortines fue dado varios meses

    despus de las elecciones. Segn la postura de los diarios extranjeros se present al ganador

    sin hacer un anlisis crtico, lo cual desvalorizaba la oposicin, adems de cuestionar la

    limpieza del proceso electoral mexicano.

    Despus de las elecciones

    183 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, El diario de Hoy, San Salvador, El Salvador, 8 de julio de 1952. 184 AHRE, Exp. III-2555-2 (2. Parte) Telegrama de la embajada de Pars, Francia, 8 de julio de 1952.

  • 126

    Una vez concluidas las elecciones en Mxico, fue reconocido oficialmente el triunfo de

    Adolfo Ruiz Cortines. Los informes de los funcionarios en el extranjero consignan dos

    tipos de posiciones en la prensa, quienes felicitaban al presidente electo y quienes hablaban

    de los actos subversivos henriquistas y de la represin oficial. En el primer caso, se

    encuentra un informe de Octavio Paz en su calidad de Encargado de Negocios en Japn,

    quien envi tres artculos de los peridicos japoneses Mainichi Shimbum y Tokio Shimbum,

    donde se sealan los progresos alcanzados por Mxico bajo el rgimen del seor

    licenciado Alemn y se pronostica que, bajo la direccin del presidente electo el pas

    continuar su pacfico desarrollo.185 Ruiz Cortines significaba el continuismo de las

    polticas de Alemn, con una presencia ms modesta; al mismo tiempo que aseguraba la

    paz y tranquilidad para el pas.

    En el segundo caso, se observ al henriquismo como un movimiento subversivo.

    Prueba de ello son las noticias recogidas por los funcionarios de la SRE en sus distintos

    centros laborales. El ministro de Copenhague Luders de Negri, remite un recorte de prensa

    y traduccin de ste a Mxico donde se dice que hubo disturbios en la Ciudad de Mxico

    tras las elecciones.186 Al igual que el Encargado de Negocios en Praga, Manuel de Araoz

    Herrasti, quien transcribi un artculo publicado en los diarios Rud Prvo y Lidova

    Domokracie, rganos del Partido Comunista y del Partido Popular Catlico

    respectivamente, donde informaba a la SRE que

    La polica mexicana dispara a los manifestantes Praga, 8 de julio (CTK) El lunes en la capital de Mxico, la polica, provista de armas pesadas, empez a disparar contra los manifestantes del desfile de protesta por el truco electoral en las elecciones presidenciales y del Congreso de la Unin. De acuerdo con las noticias de las agencias de prensa occidentales, este ataque

    185 AHSRE, Exp. III-2555-2 (2. Parte), Informe de Octavio Paz al Secretario de Relaciones Exteriores, Tokio, Japn, 20 de agosto de 1952. 186 AHRE, Exp. III-2555-2 (2. Parte) Informe de la embajada de Dinamarca, Copenhague, 8 de julio de 1952.

  • 127

    sangriento de la polica mexicana cost tres vidas humanas. Adems 73 personas que participaron en la manifestacin resultaron heridas.187

    Segn esos diarios, el triunfo de Ruiz Cortines haba sido un fraude que fue protestado por

    los mexicanos, quienes fueron reprimidos por la polica. La noticia se refiere a los

    acontecimientos de La fiesta de la Victoria en la Alameda Central, cuando la FPPM

    convoc a sus simpatizantes a una celebracin por el xito de las elecciones y fueron

    atacados por la polica y el ejrcito.

    En Cuba tambin se hablaba de una situacin poltica difcil. En El Diario de la

    Marina se public una nota donde se deca sobre la represin de henriquistas en la Alameda

    que algunos funcionarios policacos admitieron que sus hombres procedieron con

    nerviosismo y quizs fueron responsables del comienzo de los actos violentos. Empero, el

    jefe de la Polica, general Leandro Snchez, afirm que los incidentes fueron de inspiracin

    exclusivamente comunista.188 En la prensa nacional no se reconoci que la polica o

    ejrcito se hubieran puesto nerviosos iniciando el zafarrancho, por el contrario, se acus a

    los henriquistas de estar aliados con los comunistas para provocar la violencia.

    En The Washington Post y The New York Times tambin se publicaron crnicas

    sobre la represin a los henriquistas en La fiesta de la Victoria. En el Washington Post se

    publicaron fotografas del motn donde se observa a personas corriendo entre humo y a dos

    detenidos, uno de ellos ensangrentado.189 Se comenzaron a marcar diferencias negativas

    entre el presidente electo y Henrquez, el candidato incmodo. La prensa extranjera

    present los actos de represin contra los manifestantes henriquistas de otra manera a cmo

    187 AHRE, Exp. III-2555-2 (2. Parte) Informe de la embajada de Checoslovaquia, Praga, 8 de julio de 1952. 188 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, El Diario de la Marina, La Habana, Cuba, 9 de julio de 1952. 189 AHRE, Exp. III-2555-2 (1. Parte), Recorte de peridico, The Washington Post y The New York Times, Estados Unidos, 9 de julio de 1952.

  • 128

    se dio en Mxico; fueron noticias que se escribieron con alarmismo y que en todos los

    casos fueron desmentidas por el gobierno mexicano a travs de los funcionarios de

    Relaciones Exteriores.

    Por otra parte, el gobierno mexicano tema que las protestas henriquistas subieran de

    tono y desestabilizaran al pas; por lo que cualquier rumor sobre movimientos subversivos

    era investigado para prevenir una revuelta. Como en el caso de la frontera sur. En octubre

    de 1953, se recibi la preocupante noticia de que estaban entrando armas de contrabando

    por la frontera surea. La prensa mexicana dio a conocer esta noticia en medio de

    sobresalto. De inmediato, la SRE avisaba que espontneamente embajador de Guatemala

    visit al titular de esta secretara para manifestarle que tena instrucciones Seor Presidente

    Arbenz de darnos la ms absoluta seguridad de que Gobierno de Guatemala no permitir

    que mexicanos o extranjeros adquieran y traten pasar contrabando de armas con destino a

    Mxico.190

    Iniciadas las investigaciones por parte de ambos gobiernos, el embajador

    guatemalteco enviaba un oficio a la SRE informando que las armas encontradas no

    provenan de su pas: El suceso a que se refiere la nota periodstica, carece de toda

    importancia por cuanto las armas decomisadas en el estado de Oaxaca no podran, tanto por

    su calidad como por su nmero, constituir peligro alguno para la seguridad interna,

    habindose establecido adems que las mismas no procedan de Guatemala sino de la

    Ciudad de Mxico y que no estaban destinadas a ser llevadas fuera del pas.191 Esta

    informacin resultaba alarmante, pues el gobierno guatemalteco afirmaba que las armas no

    haban salido de su pas, sino que estaban en Mxico desde el principio. De ser cierto, esto

    190 AHRE, Exp. III-2555-2 bis Telegrama de la SRE, Mxico, 6 de octubre de 1952. 191 AHRE, Exp. III-2555-2 bis Telegrama de la SRE, Mxico, 16 de octubre de 1952

  • 129

    indicara que en Mxico haba algunos grupos que estaban armndose con fines levantiscos.

    Contradiciendo la informacin proporcionada por Guatemala, el cnsul mexicano

    en Malacatln envi otro oficio donde anunciaba que se ha estado introduciendo

    contrabando de armas a nuestro pas. Se sabe por informacin confidencial que en una finca

    cercana a esta poblacin se trata de almacenar armas y municiones para ser introducidas en

    territorio nacional prximamente. El general Zaldvar Ponce, comandante de la zona militar

    de Tapachula solicitome cooperacin objeto vigilar finca refirome habiendo ya procedido

    establecer estrecha vigilancia.192 El presidente guatemalteco Arbnz, fue un poltico

    considerado de izquierda; por lo que el gobierno mexicano tema que pudiera simpatizar

    ms con la oposicin que con el gobierno establecido. Por ende la cautela y la investigacin

    con que se manej la noticia de la procedencia de aquellas armas encontradas en Oaxaca.

    No se pudo establecer la procedencia de las mismas y el asunto qued sin resolverse o por

    lo menos ya no hay informes que indiquen un seguimiento posterior.

    Das despus en The Times se informaba que haban sido detenidos doce oficiales

    del Ejrcito Mexicano que eran partidarios del general Henrquez, acusados de preparar una

    rebelin. El 19 de noviembre Agustn Moheno, Cnsul de Mxico en San Antonio, envi

    recortes de peridico relativos a una conspiracin de henriquistas, descubierta en Reynosa,

    Tamaulipas. El 29 de diciembre de 1952, Francisco Jimnez OFarril, Embajador en Pars,

    enva recorte del New York Herald Tibune (edicin Europea); donde se anunciaba que las

    tropas mexicanas sostuvieron anoche un combate con una banda de 150 hombres armados

    que atacaron el Ayuntamiento de Jalapa de Daz, Oaxaca, dndole muerte a diez residentes

    e hiriendo a otros 16. Las fuerzas que atacaron las oficinas del Ayuntamiento de Jalapa de

    192 AHRE, Exp. III-2555-2 bis, Informe del consulado de Mxico en Malacatln, Guatemala, 21 de octubre de 1952.

  • 130

    Daz, estn bajo el mando de Valeriano Cabrera, uno de los partidarios del candidato

    Presidencial derrotado, Miguel Henrquez Guzmn.193

    Es decir, en el extranjero se publicaban noticias que el gobierno mexicano

    desmenta tachndolas de exageraciones periodsticas. En todos los casos, los funcionarios

    mexicanos deban manifestar el rechazo de su gobierno ante tales aseveraciones. En casi

    todos los casos, ni en la prensa nacional ni en el AGN encontr noticias referentes a esos

    informes. La respuesta del gobierno mexicano fue negar los hechos violentos diciendo que

    solamente eran noticias exageradas. Ejemplo de esto es el oficio dirigido al embajador en

    Pars por parte del Director General de Gobierno, Fernando Surez del Solar, sobre la

    noticia de Jalapa de Daz en Oaxaca, el funcionario mexicano explica que fue sumamente

    exagerada, ya que si bien es cierto que hubo algn disturbio en la citada poblacin, no

    puede considerarse un combate ni mucho menos que existan tropas rebeldes.194 El

    gobierno mexicano desmenta cualquier noticia que hablara de violencia de las autoridades,

    caos social o desordenes polticos. Sobre todo cuando se haba visto que algunos peridicos

    extranjeros dudaban de la limpieza y legalidad del proceso electoral mexicano, lo cual

    justificara las conspiraciones y su posterior represin.

    Consideracin final

    Los informes de la SRE contienen informacin de suma relevancia respecto al henriquismo,

    ya que me permitieron observar que cmo fue percibido el proceso electoral mexicano en el

    exterior. As como hubo diarios que apoyaron al candidato oficial, hubo otros que

    mostraron una clara preferencia por la oposicin o por lo menos una visin ms imparcial

    193 AHRE, Exp. III-2555-2 bis, Informe de la embajada de Mxico en Francia, Pars, 29 de diciembre de 1952. 194 AHRE, Exp. III-2555-2 bis, Contestacin de Fernando Surez del Solar al embajador de Francia, 9 de febrero de 1953.

  • 131

    de los hechos que acontecan en Mxico. Cuando se llevaron a cabo las elecciones, los

    primeros consideraron que Mxico se encontraba en un proceso de apertura democrtica,

    mientras los segundos dudaron de la legalidad del sistema electoral mexicano, incluso

    llegando a hablar de fraude.

    Los ejemplos de prensa extranjera revisados aqu, permiten dar un panorama ms

    real de lo que suceda en Mxico y que pocas veces se dijo en Mxico por la represin y

    el conflicto con las autoridades. En la prensa extranjera se habl en libertad de la

    popularidad de Henrquez y de la supuesta manipulacin de los resultados electorales; se

    demostr que haba dos percepciones opuestas del proceso electoral mexicano, la oficial y

    la provocada por la oposicin. Despus de las elecciones, la prensa extranjera se preocup

    por las noticias sobre conspiraciones, intentos de rebelin y represin de la oposicin por

    parte del gobierno mexicano. En mltiples ocasiones se escucharon rumores de que los

    henriquistas estaban preparando una rebelin nacional que buscaba poner a su candidato en

    la silla presidencial, no slo en la prensa, sino tambin en los informes de los agentes

    infiltrados en las reuniones y oficinas de la FPPM.

  • 132

    Captulo IV. Poltica de caricatura

    Al estar estudiando un periodo electoral en el que se puso de manifiesto cierto

    resquebrajamiento del orden poltico, considero importante analizar el papel de las

    caricaturas producidas en esos aos. En una poca en que no hubo una crtica sistematizada

    porque el Estado Mexicano haba adquirido fuerza suficiente para reprimir a la oposicin,

    dar lugar a cualquier tipo de crtica resulta revelador de la forma de hacer poltica de

    mediados del siglo XX. Al analizar algunas caricaturas que se hicieron durante la poca, lo

    hago para explicar un proceso poltico ambivalente, por un lado, la censura no permita

    criticar al rgimen del PRI y por el otro, los caricaturistas no permanecan mudos ante

    realidad que observaban. La solucin que se encontr fue criticar la caresta, la corrupcin,

    el hambre, la ignorancia, sin afectar a la figura presidencial.

    Hubo algunos caricaturistas importantes en la poca como Rafael Freyre, Abel

    Quezada, Alberto Isaac, Guillermo Ley, Carlos Arias Bernal, Luis Chessal o David

    Carrillo, que publicaban sus cartones, al mismo tiempo que fundaban diarios que

    reprochaban al gobierno en sus textos y caricaturas. A pesar de que no fueron cartones tan

    combativos como los del siglo XIX, s mostraron que al concluir el sexenio de Alemn,

    haba cierto descontento que explica la ruptura henriquista y el surgimiento de los dems

    opositores. El anlisis de algunas caricaturas polticas me permite presentar un panorama de

    lo que opinaba un sector de la sociedad sobre el proceso electoral, ya que su publicacin

    permita, hasta a los menos informados, enterarse de la situacin del gobierno, sus

    decisiones y del actuar de la oposicin.

  • 133

    Caricatura poltica o poltica de caricatura

    Las caricaturas polticas en Mxico, tienen sus orgenes e inspiracin en la caricatura

    francesa, que fue de tipo combativo y revolucionario. La primera caricatura poltica

    mexicana se llam Tirana y fue publicada en el peridico El Iris hacia 1826, en ella se

    invitaba al pblico a no permitir que el pas fuera gobernado por nuevos tiranos.195 Desde

    esta primera caricatura hasta nuestros das, este gnero ha tenido en Mxico a importantes

    exponentes como Constantino Escalante, Jos Guadalupe Posadas, Abel Quezada, Eduardo

    del Ro o Rafael Barajas. Los que, en general, han identificado a las caricaturas polticas

    como armas contra los regmenes autoritarios. Rafael Barajas asegura que en casi todo el

    mundo la caricatura poltica funciona como el mejor termmetro de libertad de expresin y

    Mxico no es la excepcin.196 En otro texto, el mismo autor utiliza el trmino caricatura

    de combate, para referirse a aquellos cartones decimonnicos que fueron realizados por

    dibujantes polticamente comprometidos con el bando liberal.197

    Pero la caricatura de mediados del siglo XX, fue mucho ms moderada; an as,

    sirvi como arma y herramienta de crtica ante las decisiones del gobierno. Salvador

    Pruneda sostiene que la caricatura ayud a la conformacin de Mxico como pas

    independiente: La caricatura, fiel expresin del sentimiento renovador y del pensamiento

    progresista del pueblo mexicano, combati contra las injusticias y los desmanes de las

    dictaduras.198 Considero que no slo del Mxico independiente, pues siguiendo los

    planteamientos de Pruneda, puede decirse que la caricatura tambin ayud a la

    195 Al parecer fue realizada por Claudio Linati, un italiano intelectual comprometido con las luchas revolucionarias. Rafael Barajas, La historia de un pas en caricatura. Caricatura mexicana de combate (1826-1872), Mxico: CONACULTA, 2000, p.36. 196 Rafael Barajas, La historia de un pas, p. 20. 197 Rafael Barajas, El pas de El Ahuizote. La caricatura mexicana de oposicin durante el gobierno de Sebastin Lerdo de Tejada (1872-1876), Mxico: FCE, 2005, p.19. 198 Salvador Pruneda, La caricatura como arma poltica, Mxico: INEHRM, 1958, p. 13.

  • 134

    conformacin de los gobiernos pos revolucionarios. Ya que, segn este autor, constituye un

    arma de liberacin del pueblo, que tambin puede ser utilizada para afianzar la dominacin.

    Dice que es un arma excesivamente peligrosa, cuando, por desgracia llega a caer en manos

    de personas sin escrpulos.199 Siendo o no contrarias a un gobierno determinado, las

    caricaturas polticas ayudan a la formacin de una opinin pblica y la consolidacin del

    gobierno.

    Las caricaturas que son analizadas aqu fueron publicadas en 1952, meses antes y

    despus de las elecciones, pues consider que eran pocas en que estaban ms acaloradas

    las disputas sobre la sucesin. Dichas caricaturas fueron tomadas de los principales diarios

    de circulacin nacional, Excelsior y El Universal; tambin utilic caricaturas de Fufurufu,

    un semanario que poda considerarse de oposicin y de un peridico local, El Heraldo de

    San Luis. Busqu caricatura henriquista, pero slo encontr pocos ejemplos publicados en

    El Heraldo del Pueblo. Supe que existi un peridico henriquista que contena caricaturas

    llamado El DDT, pero por su breve periodo de vida (de abril a mayo de 1951) no me fue

    posible encontrar algn ejemplar en las distintas hemerotecas que visit.

    Todas las caricaturas manejan algunos smbolos similares como el pueblo,

    representado por hombres mal vestidos, con aspecto desnutrido y sucio o por campesinos.

    El poder, es representado por armas, la silla y la banda presidencial o alusiones al PRI. Los

    candidatos a la presidencia son retratados con smbolos relativos a su postura ideolgica.

    Los caricaturistas difundan as, ideas sobre la poltica entre los lectores. Tambin

    expresaban su preocupacin ante la realidad del pas, como lo eran las condiciones de vida

    del pueblo, como la caresta, la pobreza, el alza de los precios, las condiciones climticas, o

    199 Pruneda, La caricatura, p. 12.

  • 135

    la corrupcin. Por un lado, las caricaturas retratan la realidad nacional segn la percibe el

    caricaturista y por el otro, intentan despertar una respuesta entre su pblico.

    El pas en el momento de las elecciones

    Son muchos los ejemplos de caricaturas que plasman la situacin de los menos favorecidos.

    Los principales problemas de los mexicanos como el hambre, las injusticias, la corrupcin

    son retratados en las caricaturas; al exponer que el pueblo tiene hambre y que no le alcanza

    para vivir, se est haciendo una crtica muy fuerte del gobierno saliente. En la caricatura 1

    se observan dos personajes; en primer plano destaca un hombre gordo y bien vestido que ve

    a un harapiento mirar el cielo con un telescopio. En el cielo-precios, se observan estrellas

    con nombre de producto alimenticio. Una dice caf, otra azcar, la tercera, maz.

    Tanto en las caricaturas como en los discursos en los mtines de los opositores las

    quejas contra el alza de precios son constantes y repetidas. Los precios estaban por las

    nubes y los pobres ms pobres no podan acceder a ciertos productos. La nica forma de

    poder ver los productos era a travs del telescopio que representa al monopolio. Un

    letrero al pie del telescopio hace un anuncio feliz: Gratis! Gratis vea las estrellas. Los

    productos monopolizados y encarecidos, slo pueden ser mirados con lentes de aumento.

    La situacin que representan los monos del caricaturista potosino Luis Chessal, no es nada

    afortunada, pues est reprochando la existencia de un pueblo muerto de hambre que slo

    puede observar la comida ya que los elevados precios no le permiten adquirirla.

  • 136

    Caricatura 1 Caricatura 2 Portada El Heraldo de San Luis, 1 de febrero de 1952 Fufurufu, 10 de enero de 1952 En este mismo sentido, la portada de la revista Fufurufu, (caricatura 2) muestra el

    sueo de una persona en el da de los Santos Reyes. Parodiando el pasaje bblico de los

    regalos que se ofrecieron al nio Jess durante la Epifana, Guillermo Ley critica la

    situacin de muchos mexicanos pobres, quienes soaban con comer bien; comida que slo

    podan encontrar en sus sueos. Como es un sueo y en l se pretende mejorar la realidad,

    se trata de tres guapas Reinas Magas que llevan preciados regalos. El hombre, con aspecto

    de campesino, est acostado en el pasto y cubierto con peridicos para relucir an ms su

    pobreza. Es de resaltar la expresin facial del hombre que suea, pues al ver a las Reinas

    Magas se saborea los regalos que le llevaban. Parece que el ms grande deseo de este

    hombre era que su regalo fuesen costales de maz, frijol y carne. A pesar de los esfuerzos

    por hacer de Mxico un pas moderno y prspero, las caricaturas muestran una sociedad

    polarizada, los ricos eran muy ricos y los pobres demasiado pobres.

  • 137

    En Excelsior La bamba de los millones y en Millonarios (caricaturas 3 y 4),

    Rafael Freyre plasma a personas descalzas y andrajosas que hacen alusin a la campaa

    contra la pobreza de Cantinflas. Tal era la situacin en Mxico de pobreza, que en 1952 el

    actor Mario Moreno Cantinflas emprendi una campaa a favor de los pobres. En la

    caricatura 3, los personajes dicen que apoyarn a Cantinflas con algn dinero para sus

    pobres; mientras que en la caricatura 4 una pordiosera canta en las calles que no es

    millonaria, pero que lo ser gracias a Cantinflas: por ti ser, por ti ser En estas dos

    caricaturas la burla hacia la propuesta del actor, como de la situacin de pobreza es total.

    Freyre est diciendo que la mayora de los mexicanos son pobres, tanto que no sera posible

    financiar el proyecto filantrpico. En plena temporada electoral, las caricaturas muestran la

    situacin econmica de un amplio sector de la poblacin mexicana y los problemas a los

    que se tendra que enfrentar el candidato que resultara triunfante.

    Caricatura 3 La bamba de los millones Caricatura 4 Millonarios Excelsior, 12 de junio de 1952 Excelsior, 20 de junio de 1952

    En parte, la pobreza se deba la falta de oportunidades laborales. Al inicio de su

    sexenio, Miguel Alemn predijo que la industrializacin generara los empleos suficientes

  • 138

    para todos los mexicanos. Sin embargo, a finales del mismo, se vea que la devaluacin y la

    migracin del campo a las ciudades fueron factores que impidieron la creacin de empleos

    suficientes. Carlos Arias Bernal toca el problema del desempleo en su caricatura

    Desequilibrio, proporcionando algunas cifras. Los mexicanos con un empleo (8, 244.895)

    son representados por un hombre con overol que est siendo aplastado por una seora obesa

    que representa a los mexicanos inactivos (17, 534.201).200

    Adems de la elevacin de los precios y el desempleo, hay otros problemas que

    afectan al pueblo. En la caricatura 6, Chessal dibuj un hombre con el vestido remendado,

    con sobrero de paja que fue amarrado a una cruz frente a un nopal. Cada uno de los

    extremos de la cruz tiene un letrero: apagones, tahres, falta de agua y encarecimiento de

    precios. Interpreto esta imagen como el pueblo crucificado por la falta de servicios como

    agua, luz, alimentos y la presencia de los tahres que daaban la economa de los pequeos

    poblados. Es una crtica a las autoridades locales y federales? en la que se observa que,

    adems del poco acceso a los productos bsicos, tambin los servicios que proporciona el

    estado, dejan mucho que desear.

    200 Estadsticas histricas de Mxico, Mxico, INEGI, tomo 1, 2000, captulo 2.

  • 139

    Caricatura 5 Caricatura 6 Excelsior, 3 de julio de 1952 El Heraldo de San Luis, 27 de marzo de 1952

    Otra de las quejas recurrentes era la corrupcin del rgimen alemanista. Chessal

    retrata a dos policas corruptos que platican recargados en un poste que contiene

    propaganda electoral (caricatura 7). En la pltica uno dice al otro que ya daba mayor

    servicio pues haba matado 25 perros; el interlocutor responde que eso no era nada, pues l

    haba dado 25 mordidas. En el mismo sentido, Andrs Audiffred dibuj el papel de la

    justicia ante la sociedad y los criminales (caricatura 8). En una escena que representa un

    paseo por el parque, una nia es pisoteada por la nana que pasea y cuida al beb de la

    carriola. El beb (la criminalidad), que slo piensa en hacer el mal, va jugando con una

    pistola, tirando balazos al suelo, mientras es protegido y guiado por su nana la justicia,

    quien no slo le da la espalda a nia la sociedad, sino que le encaja uno de los tacones en

    su ojito izquierdo. Estos dos caricaturistas critican que la sociedad sea mordida y atacada

  • 140

    por representantes de la justicia que no se comportan como tales, sino como protectores de

    los criminales.

    Caricatura 7 Caricatura 8 Siluetas de Audiffred El Heraldo de San Luis, 21 de enero de 1952 El Universal, 3 de mayo de 1952 Inestabilidad Poltica

    Al finalizar el rgimen de Miguel Alemn, se puede observar desde las caricaturas que no

    slo haba quejas contra la forma como se haba conducido a la economa de Mxico y la

    manera como esto haba afectado a muchos mexicanos, sino tambin mostraban que la

    situacin poltica se encontraba en una lgida beligerancia. Como siempre sucede, el

    cambio de gobierno suscita todo tipo de comentarios, pactos, rumores y distintas alianzas

    para que los distintos grupos polticos puedan llegar poder. En el caso del prismo, sus

    dirigentes tardaron mucho en proponer un candidato que representara al partido, lo cual dio

    lugar a mltiples rumores sobre quin sera el escogido. Los rumores sobre la reeleccin o

    el prorroguismo de Alemn tenan preocupados no slo a la oposicin, sino tambin a

    prominentes miembros del PRI que no estuvieron de acuerdo con semejantes ideas. Una

  • 141

    vez que fueron desechados los rumores Fufurufu public en su portada una caricatura que

    resumi la situacin, (caricatura 9).

    La escena se divide en dos tiempos; en primer plano, un pie que patea dos

    personajes y atrs tres hombres que aplauden gustosos. La patada es dada por el presidente

    Alemn, quien declar pblicamente que no era su intencin modificar la constitucin para

    reelegirse ni para permanecer ms tiempo en el gobierno. Los hombres que observaban y

    aplaudan eran los ex presidentes Lzaro Crdenas, vila Camacho y Fufurufu,

    representando a los mexicanos que no deseaban la reeleccin. A la hora de acercarse la

    decisin de elegir al sucesor de Miguel Alemn, el descontento popular frente a la forma de

    conducir el gobierno alemanista gener que se incrementaran las filas de la oposicin. Esta

    caricatura ilustra bastante la manera cmo las ideas reeleccionistas molestaban a varios

    polticos, principalmente a los ex presidentes.

    Una vez que fueron despejados los rumores de la continuidad de Alemn en el

    poder y que todos los partidos que participaran en la contienda electoral presentaron a sus

    respectivos candidatos, la situacin poltica se torn complicada, ya que cada uno de los

    candidatos trataban de convencer por qu eran la mejor opcin. Cada uno de los candidatos

    atacaba a sus contrincantes para ganarse el favor de los electores. En otra de las portadas de

    Fufurufu Guillermo Ley ejemplifica cmo estos personajes se agredan unos a otros.

    (Caricatura 10) De Adolfo Ruiz Cortines se deca que haba servido a los estadounidenses

    cuando en 1914 invadieron el Puerto de Veracruz. Esta acusacin fue hecha por Francisco

    J. Mgica y fue retomada por los henriquistas. De Miguel Henrquez Guzmn se deca que

    su fortuna haba sido amasada con sangre, ya que se le haba seguido un proceso militar por

    saqueo durante su etapa de militar revolucionario. Cndido Aguilar era tildado de

    oportunista, a Vicente Lombardo Toledano de comunista y a Efran Gonzlez Luna de

  • 142

    mocho. Todos tenan algn defecto que desluca sus campaas, no haba un candidato

    perfecto, pero haba que escoger al menos defectuoso.

    Caricatura 9 Portada Caricatura 10 Portada Fufurufu, 6 de septiembre de 1951 Fufurufu, 13 de febrero de 1952 Ms o menos en el mismo sentido se encuentra Olla de Grillos (caricatura 11),

    donde Chessal plasma la situacin del momento. Los dimes y diretes entre los candidatos

    manifestaban que la poltica es esa olla en la que los grilleros se dedican a causar

    inestabilidad, por medio de calumnias, atropellos y venganzas. Los leos que encienden el

    fogn para la olla, son los mismos partidos polticos. Mientras que el pueblo slo mira

    asombrado todo lo que suceda. Los ataques y diatribas de unos candidatos a los otros en la

    arena de la poltica no permite ms participacin que la los polticos mismos; el pueblo slo

    mira azorado lo que sucede, sin participar ni opinar. Los aos cincuenta no fueron una

    poca en la que la participacin ciudadana fuera la norma de la contienda electoral. Por el

    contrario, slo se observa que haba participacin de los afiliados a los partidos, pero no de

    la poblacin en general, quienes se limitaban a ver lo que suceda.

  • 143

    Caricatura 11 Olla de Grillos Caricatura 12 El Heraldo de San Luis, 24 de junio de 1952 El Heraldo de San Luis, 27 de febrero de 1952

    En la caricatura 12, los del PRI quieren saltar a los puestos pblicos y nuevamente

    aparece el pueblo como un observador. Aqu es importante sealar que Chessal escribe

    lambiscones en el retrato del poltico prista. Esta es una crtica muy fuerte, en la que el

    caricaturista est reprochndoles a los militantes de ese partido que slo buscaran

    acomodarse en los mejores puestos, pero no por sus capacidades polticas, sino por sus

    relaciones y cercana con los hombres en el poder. Aunque los mexicanos comunes y

    corrientes observan cmo se desenvuelve la escena sin participar en ella no hacen nada para

    cambiarlo. Chessal no propone ninguna solucin a esa situacin. En otras caricaturas se

    ver que la nica solucin que se piensa es la participacin a travs de las elecciones

    federales.

  • 144

    Candidatos presidenciales

    En general todos los candidatos son representados de manera irnica, exagerando sus

    defectos. Una forma comn de representarlos era en grupo, en varias caricaturas encontr

    cinco candidatos, aunque el da de las elecciones slo participaron cuatro. El poltico que

    estuvo presente hasta principios de 1952 era Cndido Aguilar, quien para el mes de mayo

    decidira dejar su candidatura para apoyar el henriquismo. Poco antes del da de las

    elecciones, Freyre public una caricatura en la que los diferentes candidatos se echan

    porras. El primero (de izquierda a derecha) es Cndido Aguilar, seguido por Miguel

    Henrquez, Vicente Lombardo Toledano, Adolfo Ruiz Cortines y Efran Gonzlez Luna.

    Cada personaje es representado mediante un atributo que les distingue. As, Cndido

    Aguilar trae en una mano el retrato de un hombre mayor, indicando que fue comandante de

    la Legin de Honor que buscaba apoyar a los veteranos de la Revolucin. En tanto que

    Henrquez portaba un atuendo de norteo y un signo de pesos; clara alusin a su riqueza

    personal. Lombardo, es presentado como un orador cansado, cuya retrica pesada no es

    escuchada. A diferencia de Ruiz Cortines, que slo observa a los anteriores con un porte

    ecunime y sobrio. Por ltimo, Gonzlez Luna parece dirigir una plegaria al cielo.

    Caricatura 13 A la Rac Excelsior, 1 de junio de 1952

  • 145

    En el mismo tono que la anterior, Fufurufu (caricatura 14) preguntaba a los

    candidatos qu les haban trado los Reyes Magos. Cndido Aguilar, que no era el

    candidato ms popular, haba pedido que le trajeran slo un voto. Miguel Henrquez recibi

    un contrato para pavimentar caminos hasta la eternidad, pues uno de los negocios de su

    familia era precisamente el de las obras pblicas. Vicente Lombardo Toledano, que siempre

    era visto fumando, le haban trado un nfora con cloroformo para aspirarlo. Ruiz Cortines

    lea feliz el libro recibido: El tesoro de la juventud, lo cual no era ms que una cruel burla

    sobre la edad del prista. Por ltimo, el candidato panista observaba feliz su traje de

    monaguillo, indicando su ideologa religiosa. Como suceda con los retablos cristianos,

    cuando el pintor plasmaba los atributos del martirio en la vida de los santos, el caricaturista

    se sirvi de las peculiaridades personales de cada uno para burlarse de ellos.

    Desde el siglo XIX algunos objetos se convirtieron en smbolos de poder, como la

    silla o el traje presidenciales. En la caricatura 15, se observa de nuevo a los cinco

    personajes confrontados por conseguir el traje presidencial. Cada uno de ellos jalaba una

    parte del traje con una expresin facial distinta; mientras que Ruiz Cortines parece

    sorprendido, Lombardo y Gonzlez Luna parecen resignados. Aguilar y Henrquez se

    observan molestos, pero es el rostro de este ltimo el que se ve furioso y desesperado por

    ganarles a los adversarios el dichoso trajecito. Esta caricatura muestra cmo los candidatos

    se pelaban entre s por llegar al poder. No es una lucha en la que se plasmen sus discursos,

    campaas o ideas polticas, lo que se resalta es un pleito cualquiera donde todos quieren lo

    mismo, sin importar la forma de conseguirlo.

  • 146

    Caricatura 14, Portada Caricatura 15 Portada Fufurufu, 28 de febrero de 1952 Fufurufu, 1951

    16 Siluetas de Audiffred. El Universal, 5 de julio de 1952

    Audiffred plasm en un cartn las diferentes formas de pensar de un parte del

    pueblo y de los polticos. Por un lado, el pueblo, la sociedad, representados por un

    campesino cubierto por un sarape, lleva en su mano su boleta electoral mientras piensa en

    comer. A diferencia de los cuatro candidatos, quienes vestidos elegantemente, slo piensan

    en la silla presidencial. La silla como smbolo del poder, sigue representando la meta de los

  • 147

    polticos. La caricatura es muy sencilla, pero a la vez reprocha la forma cmo se haban

    llevado a cabo las elecciones. Se le otorga al voto la calidad de panacea que podra corregir

    todos los problemas, sin proponer otro tipo de participacin ciudadana. La discusin que

    presenta ante los lectores es que el pas se encuentra polarizado entre polticos y pueblo, y

    que cada uno persigue objetivos diferentes: alimento por un lado, poder por el otro.

    En Voto en ristre, Freyre representaba a los candidatos como leones de circo y al

    Secretario de la Defensa Nacional, general Gilberto Limn, como el domador. Esta es una

    caricatura que encarna las ideas ms generales sobre los candidatos presidenciales. Fue

    publicada una semana antes de las elecciones y expresa que la Secretara de la Defensa

    estaba lista para sofocar cualquier brote de violencia. A la voz de Voto en ristre: ya!, el

    domador ordena a los leones que se mantengan en su taburete.

    Es de resaltar que el len con mejor pinta es el del PRI, quien se alza gallardo con

    un majestuoso porte sobre su cajn de madera (mismo que est por encima de los dems).

    El len del PP, Lombardo Toledano, observa la accin, escondido tras la sombra del prista.

    El len del PAN tambin espera obediente las instrucciones, en tanto que la accin central

    se desarrolla entre el domador y el len de la FPPM. El len henriquista hace el intento de

    bajarse de su taburete con una actitud de fiereza y agresividad al mismo tiempo que el

    domador con ltigo en mano, intenta someterlo. El mensaje de la caricatura indica que,

    mientras el PP, el PAN y el PRI acatan las rdenes del general Limn, la FPPM quiere

    imponerse de manera violenta. Sin embargo, la idea que queda es que terminar dominando

    el domador, a fin de cuentas los dems personajes son slo unos leones a quienes se poda

    dominar

  • 148

    Caricatura 17 Voto en ristre Excelsior, 29 de junio de 1952

    Ahora bien, los ejemplos anteriores han sido de caricaturas en las que los candidatos

    son personificados en conjunto; pero tambin hubo caricaturas que mostraban

    individualmente a los candidatos. El candidato menos retratado en las caricaturas fue Efran

    Gonzlez Luna. De manera individual no lo encontr en los nmeros de peridicos que

    revis. Ya en el apartado anterior, se observa que la prensa extranjera slo hablo del panista

    en unas cuantas ocasiones. Fue el primer candidato que represent al PAN en elecciones

    presidenciales. Gonzlez Luna para 1952, era uno de los que se vean con menos

    posibilidades de ganar. Encontr una caricatura de Chessal que hace referencia al panista

    (caricatura 18), aunque de manera disimulada.

    Otro candidato que tambin fue presentado con pocas posibilidades de xito era

    Lombardo Toledano; an as, a l se le dedican ms caricaturas de manera individual, pero

    es curioso notar que todas lo dejan mal parado. Como en Lombardovich, donde Freyre

    dice claramente: ni regalado. Sin lugar a dudas, los titubeos polticos de Lombardo como

    un hombre que se deca de izquierda, pero que durante el alemanismo respald las

    propuestas del presidente aunque fueran contrarias a los trabajadores, su aparente cercana

    con el comunismo en una poca en que se comenzaba a satanizar aquella ideologa y su

  • 149

    misma presencia, que se vea como un orador que haba dejado de convencer, fueron

    elementos que motivaron a los caricaturistas a presentarlo de forma tan mordaz.

    Caricatura 18, Cartones de El Heraldo Caricatura 19 Lombardovich El Heraldo de San Luis Excelsior 17 de junio de 1952 A diferencia de los dos anteriores, el candidato del PRI fue quien fue representado

    de una forma ms garbosa. A pesar de que se hacan algunas bromas alusivas a su edad, fue

    el que mereci mejor trato por parte de los caricaturistas. Por supuesto que este respeto no

    era gratuito, Ruiz Cortines era el sucesor, el hombre que tena todos los medios de triunfar

    en las elecciones. Las campaas electorales anteriores indicaban que el PRI ganaba aunque

    tuviera fuertes contrincantes. Haba cierto nimo de desconfianza de que los resultados de

    las elecciones favorecieran a la oposicin; al parecer slo la prensa extranjera vea

  • 150

    posibilidades en otros candidatos que no fueran pristas. As que Freyre en Voytelas!

    slo expres la opinin ms general. En la caricatura el tapado no era otro ms que el

    presidente saliente, porque haba llegado el momento de que el nuevo brillara. Acompaado

    por un squito de polticos pristas y teniendo a su diestra el apoyo de la constitucin, don

    Adolfo ya portaba la banda presidencial y con ella el triunfo. Todo lo anterior, aunque an

    no se llevaran a cabo las elecciones, esta caricatura se public meses antes de la jornada

    electoral. Lo que muestra la tendencia manejada por el sistema poltico mexicano,

    constituido como el nico pas que saba de antemano quin ganara las elecciones.

    Caricatura 20 Voytelas Excelsior, 20 de abril de 1952

    En el caso del candidato henriquista, tengo varios ejemplos de cmo fue presentado

    en las caricaturas. Sobre todo cuento con ejemplos de la pluma de Luis Chessal, quien

    public en El Heraldo de San Luis distintas caricaturas sobre Miguel Henrquez. Como se

    ha visto hasta aqu, la forma como los caricaturistas presentan a Henrquez es poco

    favorable. Por un lado se le echa en cara su riqueza personal, su pasado militar, su posicin

    comunista y sus intenciones levantiscas. Chessal tiene varios ejemplos de la postura anti

  • 151

    henriquista de la prensa nacional. En Muchachos de uniforme, son representados

    Cndido Aguilar y Miguel Henrquez. El elemento fundamental de la caricatura es que

    ambos personajes portan su traje militar y que llevan un libro bajo el brazo. En el caso de

    Aguilar se lee que dicho libro es Mi lucha, haciendo una clara insinuacin a los gobiernos

    fascistas europeos. No se sabe qu libro trae Henrquez bajo el brazo, pero podra suponerse

    que es el mismo. Estos muchachos de uniforme, dice Chessal que, aunque no traen

    caballo, buscan silla que montar. Con lo cual se indica su deseo de participar en las

    elecciones presidenciales y su ideologa de militares autoritarios. Es una caricatura que

    ataca a los candidatos militares pues la idea de civilismo y de dar paso a los candidatos

    civiles vena desde la dcada de los cuarenta.

    Caricatura 21, Muchachos de Uniforme Caricatura 22, Conspiradores El Heraldo de San Luis El Heraldo de San Luis

    Desde el gobierno de Manuel vila Camacho se haba comenzado el alejamiento

    del sector militar de la poltica por dos razones primordiales. La primera, para concentrar al

  • 152

    cuerpo castrense como una institucin disciplinada y supeditada al estado; la segunda,

    derivada de sta, para impedir que el ejrcito tuviera fuerza suficiente para lanzarse en

    algn golpe de estado. Pasados los aos de guerra, Mxico deba someter a sus fuerzas

    armadas dentro del marco legal; para lograrlo, era necesario que los militares se dedicaran a

    proteger a la patria y no a hacer poltica. Por eso la insistencia de Chessal en presentar a

    Henrquez con traje militar, est expresando a su pblico que los gobiernos de militares

    deben desaparecer pues se acercaba el momento de afianzar el civilismo.

    En Conspiradores, el caricaturista potosino presenta a un anciano de lentes, de

    aspecto tonto que trae una cachucha con un signo de pesos, una resortera y tres luces de

    bengala. El letrero, dice Preparndose para el levantamiento. Esta imagen es muy

    interesante pues pareciera que Chessal representa a un hombre que juega como nio a la

    guerra. Un hombre Henrquez que no tiene las armas ni el equipo necesario para poderse

    levantar. Aqu el signo de pesos en la cachucha, indica dos cosas, es una franca alusin a su

    origen econmico, al mismo tiempo que se refiere a que Chessal ve a Henrquez ambicioso,

    que siempre est pensando en el dinero.

    Ese signo de pesos recuerda el estatus de Henrquez, quien, gracias a su fortuna

    familiar podra haber conseguido las armas para su rebelin. Sin embargo, el control en la

    frontera norte por causa de la guerra, le habra dificultado conseguirlas en Estados Unidos.

    Por eso los rumores de que Henrquez se estaba armando venan de la frontera sur. En

    Rebelin Chessal refuerza sus ideas anti militaristas. Presenta a un oficial del ejrcito que

    le habla a un grupo de campesinos. El mensaje que les dirige es muy ilustrador, dice que

    como todo ha subido ellos (los henriquistas) estn pensando tambin en levantarse. Es

    decir, ante los problemas econmicos que atravesaba el pas, la propuesta que el

    caricaturista interpreta del mensaje henriquista era que provocaran una rebelin.

  • 153

    Caricatura 23, Rebelin Caricatura 24, Siluetas de Audiffred El Heraldo de San Luis, 7 de marzo de 1952 El Universal

    De este modo, el caricaturista invita a sus lectores a no apoyar a la FPPM, pues era

    dirigida por militares que buscaban el desorden. Hay que resaltar que en la caricatura 23 el

    militar que azuza a sus oyentes se encuentra en el campo, frente a campesinos reunidos que

    lo escuchan atentos. Lo cual hace referencia a que el principal apoyo que recibi Henrquez

    fue del campo, pues fueron los campesinos los ms interesados en que se regresara a la

    poltica cardenista que les haba repartido tierras para trabajarlas.

    Audiffred (caricatura 24) presenta que la nueva forma de hacer poltica en aquellos

    aos era el civilismo que era perseguido por la poltica a la antigua, la poltica del garrote.

    Tanto el potosino como el de la Ciudad de Mxico expresan su temor de que triunfe la

    antigua forma de hacer poltica. Audiffred presenta dos personajes, uno es un viejo enano,

    vestido como norteo, con expresin de enojado que quiere golpear un grandote vestido de

    charro; este charro adems, es la representacin del nacionalismo mexicano. La poltica a la

    antigua (el enano norteo) quiere golpear traicioneramente al civilismo (el charro

  • 154

    grandote); el primero muestra los intereses de un sector mientras que el segundo representa

    los de la nacin entera. Tanto para Chessal como para Audiffred un gobierno de militares

    significaran un retroceso.

    Aparte de las ideas anti militares, hay que sumar otro elemento preocupante: el

    comunismo. Los regmenes militaristas pueden ser ms propicios a adoptar la filosofa

    comunista porque son observados como autoritarios y anti democrticos. En la caricatura

    25 aparece un cirqueroalgo parecido a Stalin, que amaestra a tres perros. Como parte del

    truco, los hace pasar por el aro del comunismo. Estos tres animales llevan los nombres de

    Cndido Aguilar, Miguel Henrquez y Vicente Lombardo Toledano. Los dos primeros, por

    su cercana con Lzaro Crdenas y su carcter de militares. El tercero, por tener una

    trayectoria de haber sido miembro activo del partido comunista y aguerrido dirigente

    sindical. El tono anticomunista del discurso oficial es respaldado desde la caricatura,

    Chessal apoya la retrica alemanista de defender a la democracia y a la mexicanidad de las

    influencias extranjeras, pero slo de las bolcheviques, no as con seguir a la doctrina

    estadounidense. Los tres aspirantes a la presidencia que son retratados en esta caricatura,

    segn Chessal, estaban de alguna manera ligados a la retrica comunista y por tanto, a la

    izquierda poltica.

    La solucin que propone Chessal es simple. En Remedio (caricatura 26),

    representa a un politiquillo revoltoso, quien en un letrero dice pertenecer al grupo de los

    grandes hombres. Est vestido como ranchero norteo y en su sombrero hay una serie de

    signos de pesos. El nico remedio para callar al politiquillo, es la bayoneta del orden. Este

    personaje es una clara alusin a Henrquez pues lo viste como rico norteo y miembro de

    los grandes hombres. El caricaturista quiere callar y poner en orden a los henriquistas

    mediante el uso de fuerza. Para el caricaturista, es legtimo el uso de la violencia en aras de

  • 155

    la paz; parece estar de acuerdo con la ley, el orden y el partido nico. Aqu est presente la

    manera cmo Miguel Alemn haba detenido las protestas de obreros o de campesinos, ya

    que el presidente haba utilizado al ejrcito para reprimir las manifestaciones de

    descontento social y oposicin poltica. Al parecer Chessal apoyaba la postura del

    presidente con tal de mantener la estabilidad.

    Hasta aqu podra resumirse que para los caricaturistas el henriquismo, ms que

    cualquiera de los otros opositores, fue representado desempeando roles no legtimos, para

    que el electorado lo identificara con las prcticas y consecuencias de la rebelin,

    comunismo, inestabilidad, ambicin y militarismo. Su cercana con el ejrcito lo haca

    mucho ms peligroso porque no haban pasado muchos aos de que las diferencias se

    resolvan con cuartelazos. A pesar de las medidas gubernamentales dirigidas a limitar el

    poder de los militares y que se tena confianza en que las elecciones pondran todo en su

    lugar, pareca que para mucha gente, el peligro de un golpe de estado an estaba presente.

    Caricatura 25, Cartones de El Heraldo Caricatura 26 Remedio El Heraldo de San Luis, 21 de abril de 1952 El Heraldo de San Luis

  • 156

    Las elecciones

    Desde la caricatura se invit a los electores a participar con su voto en el destino del pas.

    En la caricatura 27 se representa la duda del elector a travs de un nmero seis enorme que

    contiene los nombres de los cuatro candidatos, mientras un asombrado personaje, con su

    voto en la mano, piensa a cul de ellos se lo dar. Es relevante que se encuentre escrito seis

    veces el nombre de Ruiz Cortines a diferencia de las cuatro veces que se menciona a

    Henrquez, Gonzlez Luna y Lombardo Toledano. Tambin se menciona a Cndido

    Aguilar, pues an no se aliaba a Henrquez. El hombre que representa al pueblo, es una

    persona con la ropa hecha girones, con sombrero de campesino y con una expresin de

    asombro y de temor en el rostro, que no tiene idea de qu personaje sera la mejor eleccin.

    Esta es una crtica mucho ms profunda, pues Chessal est plasmando que al otorgarle el

    voto a este pueblo pobre e inculto, no es la solucin a los problemas. Esta democracia

    electorera, puede inclinar la balanza hacia cualquiera de los candidatos que se postulan.

    Aunque no siempre sean la mejor decisin.

    Caricatura 27

    El Heraldo de San Luis

  • 157

    En cambio Freyre s dice por qu candidato hay que votar. En la caricatura 28, coloca

    una manta sobre el Arco del Triunfo donde pide que se vote por Ruiz Cortines el seis de

    julio. Lo ms importante es la leyenda que acompaa a la caricatura, pues el polica francs

    explica a Sncehz Taboada que bajo el Arco se encuentra la tumba del Soldado

    Desconocido. El presidente del PRI responde que se trata de la tumba de Henrquez. El

    mensaje es claro, el triunfo se otrogara a Ruiz Cortines, mismo que fue conseguido sobre

    la muerte poltica de Henrquez Guzmn. La postura poltica de Freyre es clara, su

    candidato es el del PRI, los dems slo perderan el tiempo.

    Caricatura 28 Excelsior

    Despus de las agitadas campaas, el domingo seis de julio al fin se llevaron a cabo

    las elecciones presidenciales. Freyre presenta a los candidatos como toreros que van a

    jugarse la vida en el ruedo electoral. Gonzlez Luna, Henrquez y Ruiz Cortines portan el

  • 158

    traje de gala, en tanto que Lombardo Toledano lleva ropa de diario y su inseparable pipa.

    Los candidatos opositores caminan con expresin de resignacin a diferencia de Ruiz

    Cortines quien saluda feliz a quienes lo observan marchar. Da el saludo a Snchez Taboada

    y a Miguel Alemn que lo ven pasar. (Caricatura 29)

    Caricatura 29 Un domingo en la tarde Excelsior, 6 de julio de 1952

    El mismo da El Heraldo de San Luis public una caricatura muy interesante en la

    que Chessal equipara el da de las elecciones con un partido de ftbol americano. El orden

    como estn acomodados los personajes dice mucho de la ideologa del caricaturista y de la

    lnea del peridico. En primer plano se encuentra el arbitro que siempre falla su voto, es

    decir los electores. En una mano porta el baln de la presidencia y en la otra el voto.

    Mientras dice PRIsiento que me van a hacer bola. Tal como lo indica la Constitucin, es

    el pueblo sobre quien recae la soberana, por eso el rbitro tiene en una mano su voto y la

    otra la presidencia, representada por el baln. A quien favorezca con su voto, debe

    entregarle el baln. Un poco atrs, la escena se divide; de un lado se encuentra un grupo de

  • 159

    hombres hablando, y del otro slo dos. En el grupo que habla se observa a Gonzlez Luna

    (con su pantaln de Lunitas), Lombardo Toledano (pantaln de estrellas rojas?) y

    Henrquez (pantaln con signos de pesos, resortera en el bolsillo y escopeta a la espalda).

    No se les ven los rostros pues estn pensando la maniobra junto con otros miembros de su

    equipo. Al nico que se le ve la cara es a Lombardo, quien est fuera de la discusin de los

    otros.

    Del otro costado, aparece Adolfo Ruiz Cortines de frente, con sus iniciales en la

    playera y con aspecto lozano. Detrs suyo, inclinado, un miembro del Frente nico de

    Lambiscones (FUL), con un signo de pesos sobre su cabeza y un hueso dibujado en al

    brazo izquierdo. Chessal agrupa a la oposicin en un equipo, mientras que a Ruiz Cortines

    lo deja solo, pues considera que, aunque se renan para fortalecerse, la oposicin no tiene

    ninguna oportunidad frente al candidato del partido oficial. Adems, dentro de la misma

    oposicin, hubo quien se separaba de cualquier coalicin, como Lombardo. Hay otros tres

    grupos hacia atrs, un hombre que echa porras y da indicaciones a Ruiz Cortines: Crgate

    a la derecha, Adolfo; los sacrificados que se quedan en la banca y hasta el fondo, el

    pblico de las tribunas.

    El porrista-entrenador es el PRI mismo indicndole al candidato que es mejor la

    derecha; es decir, que contine con la poltica de sus dos recientes predecesores. En un

    ambiente mundial de anticomunismo, los partidos cargados a la izquierda fueron mal vistos.

    La retrica socialista haba pasado de moda. Los que se quedan en la banca, bien podran

    ser los priistas que dejaran sus puestos a la entrada del nuevo gabinete, es decir, los

    alemanistas. Y el pblico en las tribunas, no es otro que el pueblo mexicano que acta en

    dos papeles, uno principal y el otro de relleno. Por un lado, el pueblo es el rbitro que

    decide a quin le entrega el baln, por el otro, slo es el espectador del juego poltico.

  • 160

    Participa cuando es su turno, en las elecciones, pero el resto del tiempo se mantiene alejado

    de la poltica. La figura de los lambiscones con un signo de pesos encima y cerca del

    gallardo candidato oficial, indica que la imagen de la corrupcin de la burocracia estaba

    presente. Chessal dibuja al ganador, pero a su lado el nico que est es el representante del

    FUL que desea enriquecerse con los puestos populares.

    Puede verse que El Heraldo apoy al PRI en las elecciones, desde las caricaturas,

    editoriales o los pequeos artculos, pero da lugar a una fuerte crtica, pues segn la

    caricatura, el pueblo, (que es el eje central que est al frente y hasta atrs) por su

    ignorancia, siempre equivoca el voto y gana el candidato del PRI que, aunque es presentado

    como la mejor opcin, est acompaado por oportunistas que slo buscan un hueso con

    el cual enriquecerse. Tambin presenta una oposicin que no es capaz de ponerse de

    acuerdo y que pierde el tiempo en discursos obsoletos.

    Caricatura 30 El da de las elecciones El Heraldo de San Luis, 6 de julio de 1952

  • 161

    Despus de las elecciones se pens que la situacin del pas mejorara, se perciban

    deseos de esperanza. Por eso en Ya se fue, Arias Bernal explicaba que, una vez pasadas

    las elecciones era hora de volver a trabajar. De nuevo, la esperanza en una democracia

    electorera est presente en las caricaturas; el ciudadano que ya cumpli su deber, deba

    ponerse a trabajar y dejar que los polticos que haba escogido, resolvieran los problemas

    nacionales. Otra vez estamos frente al mismo pueblo del que hablaba Chessal en la

    caricatura anterior, por un lado est en el centro de las discusiones y por el otro se mantiene

    al margen, expectante aunque sepa que ha fallado el voto.

    En su mayor parte, la sociedad mexicana de los aos cincuenta no fue una sociedad

    participativa en cuestiones polticas, sino delegante de la soberana en los funcionarios

    pblicos, como hasta ahora contina sucediendo. En las elecciones de 1952 Freyre afirm

    (caricatura 32) que el vencedor en las elecciones haba sido Ruiz Cortines y que ese era el

    triunfo de la democracia. En una ridcula parodia de la acfala Victoria de Samotracia, el

    caricaturista coloca la cabeza de don Adolfo con la leyenda Victoria de la Democracia.

    Para Freyre el triunfo de Ruiz Cortines era el ms claro ejemplo de una decisin tomada por

    la mayora de los mexicanos, y, por tanto legal y legtima. Esta idea de triunfo fue

    generalizada o encontr adversarios? Qu dijeron los partidos de oposicin ante su

    derrota? Qu pas con aquellos que no estuvieron de acuerdo con aquel triunfo? Ya he

    dicho que la mayor parte de los mexicanos de los aos cincuenta no eran muy activos en

    cuanto a su participacin en cuestiones polticas; sin embargo, s hubo algunos que

    protestaron porque creyeron que su voto haba sido engaado. El gobierno de Miguel

    Alemn no fue paciente ante las protestas y reprimi las acusaciones.

  • 162

    Caricatura 31, Ya se fue Caricatura 32 En el Museo del Louvre Excelsior, 7 de julio de 1952 Excelsior, 10 de mayo de 1952

    Caricatura 33, Encargo

    El Heraldo de San Luis, 8 de julio de 1952

  • 163

    Desarrollada la jornada electoral, se desat un ambiente de tensin porque se

    comenzaron a escuchar voces contrarias a la armona esperada. Hubo quien protest contra

    los incipientes resultados que entregaban el triunfo extra oficial a Ruiz Cortines. Iniciaron

    los rumores de un fraude, como lo muestra la caricatura 33, donde Chessal plasma al fraude

    electoral como una cigea que lleva al beb hecho en Mxico en su pico, ante el asombro

    de dos ciudadanos que slo la ven pasar por arriba de ellos, lejos de su alcance. Chessal,

    que se haba caracterizado por hacer cartones que no perjudicaran a la autoridad, retrat los

    rumores sobre el fraude en Encargo, mostrando una crtica al sistema.

    La represin post electoral

    Los resultados de la fiesta de la Victoria, que fue convocada al da siguiente de las

    elecciones, muestra la postura del gobierno frente a los henriquistas. Despus de las

    elecciones, la represin se convirti en la norma contra el partido opositor. Del mismo

    modo como, durante el alemanismo, se haban detenido las manifestaciones de los

    trabajadores, as se reprimi a los henriquistas. En lo general se present al movimiento

    henriquista como personas que buscaban el desorden y que fomentaban la violencia. Por

    eso cuando la fiesta de la Victoria acab en tragedia, se culp a los henriquistas de haber

    iniciado los problemas. La primera pgina del Excelsior anunciaba que siete muertos y

    numerosos heridos en tumultos callejeros haban sido provocados por los henriquistas que

    intentaron hacer un mitin despus que se les advirti que estaba prohibido.201 Un da

    despus de las elecciones el Jefe del Departamento del Distrito Federal, Erensto P.

    Uruchurtu, anunciaba en los peridicos que, concluido el proceso electoral, toda actividad

    201 Excelsior, 8 de julio de 1952.

  • 164

    poltica quedaba proscrita. Esta fue la justificacin de la represin gubernamental del mitin

    henriquista de la Alameda.

    Al interior del pas, tambin se castigaba a los seguidores de Henrquez. En

    Veracruz, se acus a Cndido Aguilar de haber iniciado una rebelin. La noticia del

    peridico deca que Cndido Aguilar orden embriagar a la polica de Fortn, y est

    cercado. Hoy a las 17 horas, jefes militares de la 26. Zona militar, acuartelados en Fortn,

    Ver., descubrieron que toda la polica y elementos auxiliares de esta regin, haban sido

    embriagados intencionalmente por rdenes del general Cndido Aguilar, con fines que se

    desconocen pero que son obvios.202 En Cndido invita Freyre se burla del intento de

    motn que busc embriagar a la polica de Fortn de las Flores para tomar el poder de una

    regin alejada de la capital? El objetivo de estas noticias era el que se fuera identificando

    cada vez a los henriquistas con personas que perturbaban el orden e incitaban a la rebelin.

    La prensa y las caricaturas ayudaron a fortalecer esta idea, al grado de que no fuera mal

    visto que el gobierno cancelara el registro de la FPPM.

    Caricatura 34, Cndido invita Excelsior, 9 de julio de 1952

    202 Excelsior, 9 de julio de 1952.

  • 165

    A continuacin presento dos caricaturas similares en su diseo pero muy diferentes

    en el contenido. La caricatura 35 Contra la guerra de los nervios es una franca burla de

    Freyre a las mujeres manifestantes, a las que la polica controlara con ratones. En las

    manifestaciones henriquistas siempre haba mujeres, por lo que esta caricatura es una

    alusin a ellas y a que la polica no las atacara con violencia sino asustndolas. En este

    cartn, Freyre intenta detener los rumores de que la polica hizo uso excesivo de la

    violencia contra los manifestantes, as que presenta a los guardianes del orden como

    hombres que acabaran con las manifestaciones pero slo con medios pacficos. En cambio

    la caricatura 36 es una fuerte crtica a la manera de reprimir a los manifestantes pues el

    oficial de mayor rango le dice al subalterno que con los henriquistas pequeos no gaste

    parque, sino que utilice el sable. Publicadas con dos aos de diferencia, las 2 caricaturas

    muestran la represin contra el henriquismo.

    Caricatura 35 Contra la Guerra de los Nervios Caricatura 36 Excelsior, 11 de julio de 1952 El Heraldo del Pueblo, 14 de febrero de 1954

  • 166

    A pesar de la represin contra los henriquistas, las manifestaciones y mtines

    continuaron llevndose a cabo en las oficinas de la FPPM o en la casa del general

    Henrquez. Por lo que, en octubre de 1952, Excelsior publicaba otro cartn de Freyre que

    pintaba al henriquismo como un movimiento violento. En Advertencia se amenazaba a

    un Henrquez nio de recibir un castigo si no se estaba quieto. Los atributos con que es

    presentado el nio son un caballito, un rifle y una pistola; juguetes todos que indican la

    actitud violenta del ex candidato. Adems, es de notar que el adulto que regaa al nio

    Henrquez es la Cmara de Diputados. En la pgina editorial se notificaba que

    La Cmara de Diputados consider en una de las recientes sesiones que la actitud del general Henrquez Guzmn toma caracteres de alguna gravedad para la indispensable tranquilidad del pas y en ese sentido se dirigi a la de Senadores y al mismo Ejecutivo de la Unin para pedir que se tomen medidas conducentes a clarificar esta situacin ambigua que perjudica al pas.

    Los oradores pusieron de relieve los actos que se han celebrado ltimamente en la misma residencia del ex candidato, en donde se vierten ideas subversivas en contra de las instituciones polticas del pas y con las que se fomenta un estado de cosas que no tiene razn alguna de ser, cuando se ha declarado oficialmente que el Presidente electo es el seor Adolfo Ruiz Cortines.

    Lo que es un hecho es que peridicamente se reparten citatorios a los que se consideran an como henriquistas para que acudan a los mtines organizados por el ex candidato y algunos de sus partidarios, y cuando lo hacen es para encontrarse en un ambiente de rebelda que pugna con la situacin general y con los deseos del pueblo que antes que otra cosa son de serenidad y de trabajo.203

    Se observaba las actividades de los partidarios henriquistas como subversivas

    porque en las reuniones se acostumbraba hablar del Miguel Alemn, de los funcionarios

    pblicos, de los policas, del presidente electo, de la caresta, de la pobreza; es decir ms o

    menos lo mismo que se deca durante la campaa presidencial, con la diferencia de que

    tambin se hablaba de Adolfo Ruiz Cortines y de que su triunfo haba sido mediante

    fraudes. En algunas ocasiones se mencionaba que el triunfo sera para los henriquistas, pero

    jams se deca con claridad cmo lo conseguiran, ni Henrquez hizo jams alguna 203 Excelsior, 2 de octubre de 1952.

  • 167

    invitacin pblica a defender con las armas la presidencia perdida. Lo ms que

    acostumbraba decir el general a sus partidarios era que continuaran unidos, trabajando por

    su causa y que algn da, no muy lejano, les llegara el triunfo. Esto, mantena la esperanza

    de muchos de los seguidores de Henrquez, pero nunca hubo un pronunciamiento a favor de

    la violencia o de tomar el poder por medio de un golpe de estado.

    Caricatura 36, Advertencia Excelsior, 2 de octubre de 1952

    Consideracin final

    Antes de las elecciones, para los caricaturistas mexicanos, ningn partido se salvaba de la

    crtica, es decir, en el fondo consideraban poco slido el proceso electoral mexicano. Por

    supuesto que se atacaba ms a unos que a otros, pero intentaban parecer neutrales.

    Adems, plasmaron crticas agudas a la situacin de pobreza, a la corrupcin y a la falta de

    orden en el partido oficial. Fueron cartones que surgieron ante el descontento de varios

  • 168

    sectores de la sociedad mexicana. Empero, al momento de presentar a los candidatos de

    oposicin, los caricaturistas no respondieron con la misma fuerza. En general dibujaron a

    candidatos llenos de defectos que en lugar de beneficiar, resultaran perjudiciales al pas.

    Esto es claro en el caso de Henrquez, quien es plasmado como un hombre rico que amas

    su fortuna gracias a sus amistades e influencias y que tena tendencias a levantarse en

    armas. Fue as como lo presentaron como un hombre peligroso, que adems engaaba a los

    incautos y que estaba al mando de otros que atentaban contra la estabilidad del rgimen. Es

    decir, una imagen nada favorable para el electorado y un peligro para la sociedad y la

    estabilidad del pas.

    Durante las elecciones las caricaturas mexicanas invitaban a los mexicanos a votar. En

    general fueron caricaturas tendenciosas ya que muchas invitaban a votar por el PRI, pues se

    aseguraba que slo as habra una verdadera representacin de sus intereses ante el gobierno. Al

    mismo tiempo, se hacan algunas alusiones al fraude electoral y a la manipulacin de los votos

    como en el caso de la caricatura 33, donde Chessal mencionaba la posibilidad del fraude. La

    visin post electoral habl de represin y del peligro del henriquismo, hablando de nuevo del

    carcter violento de los henriquistas, que lo nico que buscaban era desestabilizar al gobierno.

    En general, las caricaturas fueron en parte, un resumen de la poltica gubernamental

    contra la oposicin, por lo que stas se encargaron de presentar un henriquismo peligroso,

    justificando su desaparicin como partido y la represin a sus militantes. El Estado

    reprimi a la oposicin, sobre todo al henriquismo a causa de la popularidad de Henrquez

    y la fuerza que haba ganado su movimiento. Las caricaturas son muestra de la mala fama

    que se fue orquestando alrededor del henriquismo, de la situacin econmica y social que

    vivan miles de personas, el poco inters sobre el proceso electoral de la poblacin en

    general y de la lucha por el poder entre la elite poltica.

  • 169

    Captulo V. Henrquez es nuestro gallo que a Cortines lo parta un rayo!: Estrategias henriquistas para la defensa del candidato

    Tengan fe en m y estar con ustedes hasta lo ltimo.

    Miguel Henrquez Guzmn

    Hacia 1955 los investigadores Almond y Verba en su clebre estudio sobre cultura poltica,

    encuestaron alrededor de diez mil mexicanos en mbitos urbanos.204 All concluyeron que

    los mexicanos participaban poco en las elecciones por desconocimiento, falta de confianza

    y por extremo individualismo. Segn ese estudio, los mexicanos de los aos cincuenta no

    estaban enterados de cuestiones polticas, la mitad de los encuestados no pudo citar a un

    solo lder de partido o Secretario de Estado,205 aunque el 58% estuvo de acuerdo en

    participar legalmente para cambiar una ley local que les afectara directamente. Almond y

    Verba presentaron a Mxico como un pas con dos percepciones de la poltica. No se

    confiaba en los partidos ni en los polticos pero se crea en la ley, en las instituciones y en la

    Revolucin como el ideario de mejoras sociales.

    Las conclusiones a las que llegaron Almond y Verba han sido criticadas en diversos

    estudios sociolgicos como el de Wayne Cornelius,206 pues no fueron resultado de una

    encuesta del todo representativa. Se escogi el testimonio de individuos citadinos en un

    pas predominantemente rural, la mayora de los mexicanos era analfabeta. Adems que no

    explican otro tipo de participacin poltica como lo son las marchas, mtines, o algunas

    manifestaciones de violencia dirigida contra el rgimen. An con estas salvedades, la

    encuesta de Almond y Verba permite hacernos una idea del conducir poltico de los

    204 Diez mil o ms informantes adultos (de 21 aos en adelante) de todas las ciudades mexicanas. Gabriel Almond y Sidney Verba, La cultura cvica: Estudio sobre la participacin democrtica en cinco naciones, Madrid, Euramrica, 1970. 205 Mara Aid Hernndez, La democracia mexicana, presa de una cultura poltica con rasgos autoritarios en Revista Mexicana de Sociologa, Mxico, UNAM-IIS, 2008, p. 266. 206 Cornelius, Wayne, Urbanizacin y demandas polticas: Participacin poltica entre migrantes pobres en las ciudades latinoamericanas, en Demografa y Economa, Mxico, v.8, nm. 2, 1974, pp. 203-242.

  • 170

    mexicanos de aquellos aos, pues explica que ciertos sectores de la poblacin mexicana

    tuvieron gran desconocimiento de los principales personajes de la poltica nacional al

    mismo tiempo que crean en las instituciones y en la Revolucin.

    He encontrado que en los aos cincuenta s hubo mexicanos que conocan los

    nombres de los funcionarios ms importantes, que se interesaron en participar desde algn

    partido poltico o apoyando marchas, mtines, huelgas y hasta motines contra el gobierno,

    como lo hicieron algunos henriquistas. En este captulo se analizarn las movilizaciones y

    organizacin henriquistas para mostrar que respondan a una antigua tradicin de resolver

    los problemas polticos segn las propias experiencias. Los henriquistas ms inconformes

    se manifestaron segn lo que consideraron correcto, segn su propio sistema de creencias

    empricas, smbolos y valores en torno a la poltica. Hay que resaltar que los henriquistas

    que participaron en la contienda electoral y que continuaron con su apoyo despus de la

    derrota de su candidato, tuvieron una idea clara de lo que consideraron justo, legal y

    autntico. Tomaron decisiones que no compaginaron con lo que el Estado esperaba de

    ellos: aceptacin de los resultados de la eleccin presidencial y sometimiento a las medidas

    estales.

    Algunas personas creyeron en la viabilidad de levantarse en armas para poner a su

    candidato en la silla presidencial pues estaban convencidos de que haba triunfado en las

    elecciones. Los henriquistas que decidieron tomar en sus manos la justicia mostraron que su

    apreciacin de la poltica les hizo participar con el partido desde distintas estrategias; ya

    fuera a travs de sus discursos, su forma de organizacin o su decisin de responder con

    violencia. En los captulos anteriores he presentado cmo la militancia de la FPPM apoy a

    Henrquez pues lo consideraron un hombre revolucionario que haba de gobernar con

    justicia social, equidad y honestidad. He mencionado a algunas personalidades con

  • 171

    importantes trayectorias que creyeron en sus promesas de campaa pues confiaron en sus

    cualidades morales y polticas y arrastraron gente al partido de Henrquez; aqu he

    procurado destacar la participacin de henriquistas sin cargos especiales dentro del partido,

    aunque s con algn grado de liderazgo.

    Este captulo trata del periodo post electoral, de la organizacin henriquista tras la

    derrota electoral y de las estrategias para la defensa de su candidato. Al defender a

    Henrquez y buscar llevarlo al poder, los henriquistas inconformes expresaban su malestar

    contra el gobierno de Alemn, la caresta, la pobreza, la falta de reparto agrario, el alza de

    precios, la desvalorizacin de los militares, la decadencia de las condiciones de vida, los

    ideales revolucionarios olvidados, las peticiones de salarios justos y todas aquellas

    necesidades que englobaron la defensa del voto burlado. Fue dividido en dos grandes

    apartados; en el primero se explica cmo se desenvolvi la FPPM despus de las elecciones

    y en el segundo se revisan los grupos de choque y los levantamientos armados que fueron

    las razones gubernamentales por las que se cancel el registro de aquel partido.

    La FPPM tras la derrota

    Despus de la represin a la Fiesta de la Victoria, el henriquismo pudo haber

    desaparecido de inmediato, ya que algunos de sus lderes comenzaron a salirse de sus filas

    por voluntad propia o bien eran coaccionados o detenidos buscando la intimidacin. Uno de

    los casos ms sonados, fue la detencin de Cndido Aguilar que implic el temor

    gubernamental hacia un levantamiento armado. Al igual que con algunos miembros del

    Partido Constitucionalista quienes fueron detenidos acusados de disolucin social, lesiones,

    disparos de arma de fuego y agresiones a la autoridad. En tanto que empresas del hermano

    del candidato, Jorge Henrquez eran embargadas por la Secretara de Hacienda, acusado de

  • 172

    no haber pagado sus impuestos. Las autoridades locales tenan el permiso de disolver

    cualquier reunin de los henriquistas pues se tema que estuvieran organizando una rebelin

    prxima. Los informes de la DFS estn repletos de rumores en los que los agentes

    infiltrados avisaban a sus superiores que se rumoraba que los henriquistas preparaban un

    levantamiento. Sin embargo, no proporcionaban pruebas de que la rebelin estuviese

    prxima en realidad.

    Mientras que las investigaciones seguidas a los principales lderes del henriquismo

    no cesaba con el trmino de las elecciones, el Colegio Electoral tard en dar los resultados

    oficiales, fue hasta el 12 de septiembre cuando se declar presidente constitucional a

    Adolfo Ruiz Cortines con un 74% de votos a su favor, contra el 15.87% de Miguel

    Henrquez Guzmn, el 7.9 de Efran Gonzlez Luna y el 2% de Vicente Lombardo

    Toledano. Aunque la FPPM haba quedado como la segunda fuerza poltica, el Colegio

    Electoral slo les concedi una curul en la Cmara. Lo cual iba reduciendo las

    posibilidades de la federacin de competir legalmente por un espacio en la poltica. Cuando

    Ruiz Cortines tom el poder en diciembre de 1952, dentro de las reuniones henriquistas se

    escuchaba que sera un momento adecuado para levantarse en armas.207

    A pesar de todas las medidas en su contra, las bases del partido junto con dirigentes

    ms leales decidieron permanecer unidos para sostener a la FPPM. Elisa Servn refiere que

    abrumados por la represin y el triunfalismo priista, los dirigentes de la FPPM no

    pudieron desarrollar una estrategia que les permitiera defender su pretendido triunfo

    207 En el expediente AGN, Fondo Presidentes Adolfo Ruiz Cortines (ARC), 606.3/3 se encuentran varios informes dirigidos a la DFS en los que los agentes aseguran que en las oficinas de la FPPM se fraguaba una rebelin que impedira la toma de posesin de Adolfo Ruiz Cortines.

  • 173

    electoral,208 ante lo que yo destaco que s hubo algunas acciones encaminadas a defender a

    su candidato y su triunfo, slo que no resultaron tan exitosas como se esperaba.

    Organizacin post electoral

    Mantener unidos a los seguidores de un partido, despus de haber sido derrotados de

    manera legal en las elecciones, no fue sencillo. Hubo que enfrentarse a la represin de las

    autoridades, a la desesperanza de los seguidores, a las diferentes opiniones que se

    mantenan sobre la manera cmo se deba conducir el movimiento y por la desbandada de

    algunos dirigentes. Concluidas las elecciones y no habiendo ganado Henrquez, sus

    partidarios se sintieron objeto de un fraude, decidiendo continuar unidos y organizados para

    conseguir el triunfo de su candidato.

    En primer lugar, deban tener confianza en su candidato. Los principales lderes que

    permanecieron en el henriquismo, convocaban a los militantes a mantenerse unidos en

    torno a la figura de su candidato y a no detener su simpata por aquel hombre a pesar de la

    represin, porque los llevara al triunfo. Segn algunos informes, a pesar de la persecucin

    que sufrieron los henriquistas por parte de las autoridades, conseguan imprentas en las

    cuales imprimir propaganda que era repartida por todo el pas. En un volante firmado por

    Graciano Snchez, fechado en 27 de julio de 1953, se peda a los seguidores de Henrquez

    que deban estar cada vez ms unidos a l, a pesar de la represin. All, Graciano Snchez

    deca que era oportuno recordar a ese pueblo sincero y leal, que ha fraguado su vida en

    medio de durezas y de las inclemencias de la adversidad sus compromisos con el

    HOMBRE GUA que nos llevar a disfrutar de veras de los derechos y prerrogativas que

    208 Servn, Ruptura y oposicin, p. 357.

  • 174

    nos conceden las leyes. 209 Segn sus partidarios, Henrquez el hombre Gua, los

    llevara a conseguir todos sus derechos ciudadanos, por lo que se les peda que lo apoyasen.

    Una vez convencidos de que estaban a favor de una causa justa, los henriquistas se

    organizaban para, desde formas pacficas, demostrar su inconformidad ante el triunfo del

    candidato del PRI. Como en una invitacin a una reunin, en la que Luis Rosas Ros,

    Presidente del Comit henriquista de la Unidad Modelo, Iztapalapa invitaba a todos los

    compaeros a asistir a un evento donde el Prof. Roberto Aguilar [quien] tiene una banda

    tricolor con letras doradas cuya leyenda dice: Presidente de la Repblica, la cual se asegura

    ser colocada a Henrquez Guzmn en el acto que se verificar ese da en esa colonia.210

    De una manera simblica, al colocar una banda presidencial a Henrquez, se le estaba

    dando el triunfo y el reconocimiento de sus partidarios como el verdadero presidente de la

    Repblica. Lo que para los agentes de la DFS representaba una farsa, para aquellos

    partidarios significaba entregar un poder simblico a su ganador.

    Otra medida era convocar a los partidarios a apoyar distintas manifestaciones de

    descontento contra el rgimen, como asistir a mtines convocados por sindicatos: De

    acuerdo con el plan henriquista de aprovechar en su beneficio las agitaciones que surgen en

    los organismos sindicales anunciaron el 11 del actual, que asistirn a un mitin organizado

    por los petroleros en la Arena Mxico. En efecto, elementos henriquistas tratan de

    incrustarse en las filas sindicales, para capitalizar en su beneficio cualquier movimiento de

    agitacin. Para crear desprestigio del gobierno ante la opinin pblica.211 O en el caso de

    braceros que regresaban de Estados Unidos a los que se incitaba a convertirse en

    209 Volante proporcionado por la familia de Joel Quintana, un lder henriquista en la regin de Ixtlahuaca, Estado de Mxico. 210 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 2, H-123, 5 de marzo de1953. 211 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 1, H-472, 12 de febrero de 1953.

  • 175

    paracaidistas para crearle problemas al gobierno.212 En ambos casos lo que se intentaba

    era sumarse a otros movimientos de descontento para atacar al rgimen y mantener un

    ambiente de inestabilidad poltica, pues las autoridades se encargaban de minimizar la

    lucha henriquista y de otros inconformes.

    Tambin se convocaba a los militantes a hacer boicots contra la prensa y a jurar su

    lealtad al partido. Durante un mitin se peda a los asistentes boicotear a la prensa en virtud

    de que est llena de falsedad, ruindad y ladronismo, pues continuamente en los peridicos

    se insertan mentiras atroces. Para concluir su intervencin, este mismo orador solicit a

    la concurrencia que se pusiera de pie y jurara con la mano derecha en alto seguir luchando

    por la libertad de nuestro pueblo y hacer el boicot a la prensa no comprndola ms.213

    Estas dos medidas implicaban lealtad de parte de los afiliados. Por un lado, se les invitaba a

    dejar de comprar peridicos que hablaran mal de su movimiento y por el otro, se les haca

    jurar de manera simblica que continuaran luchando por la libertad del pueblo. Son

    medidas que intentaban ensear a los partidarios cul era la verdadera visin de los

    hechos.

    Se intent tambin que los henriquistas tuvieran una preparacin elemental en

    poltica. En las oficinas de la federacin se organizaron cursos de capacitacin en los que el

    doctor Andrs Rodrguez Meza y el licenciado Enrique Pea Btiz dieran clases de historia

    y de poltica. En la asamblea celebrada con motivos de la inauguracin de cursos del

    Seminario de Capacitacin Poltica que organiz Andrs Rodrguez, Vicente Estrada

    Cajigal aplaudi la iniciativa diciendo que la FPP marcaba una nueva etapa en su vida

    poltica, al implantar el seminario poltico que responder a las necesidades de formacin

    212 AGN, DFS, exp. 48-1-54, legajo 8, H-358. 213 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 2, H-12, 17de febrero de1953.

  • 176

    de cuadros dirigentes que en el futuro llevarn sobre sus espaldas la responsabilidad del

    partido.214 El propsito de dichos cursos no slo era educar a los militantes, sino que

    preparar a los futuros cuadros dirigentes que salieran de las mismas filas del partido. Ms

    adelante, Rodrguez Meza explicaba que se decidi a organizar un seminario de

    capacitacin pues era

    necesario la preparacin de la juventud, porque en dicho organismo se les ensear sus derechos y sus obligaciones, teniendo como base siempre la Constitucin General de la Repblica, para la democratizacin de Mxico, que no puede ser de derecha o de izquierda, porque una u otra cosa negara la trayectoria revolucionaria de su pueblo, pero como el Gobierno se opone a la existencia de la real democracia, sta se exigir por medio de la unin de sus miembros y por el conocimiento de las Leyes. El estudiante Fernando Garca Arellano, se refiri a la educacin poltica que los partidos deben dar a sus miembros, exponiendo que slo as se llegar a la nota que se persigue: la obtencin del poder, pero con el conocimiento de Nuestra Carta Magna215

    La idea principal que se desprende de la cita anterior, radica en la necesidad de educar

    polticamente a los miembros del partido para que fueran capaces de defenderse

    cumpliendo con la Constitucin, y que esta educacin condujera finalmente a la democracia

    y al poder de los partidos.

    Mantener vivo al partido mediante reuniones, formacin de grupos, o repartiendo

    volantes era de por s, una estrategia que buscaba defender su pretendido triunfo. En cada

    una de sus reuniones se exiga respeto al voto ciudadano, a la Constitucin; justicia ante la

    corrupcin y poner un alto al hambre y la pobreza que sufran muchos mexicanos; al mismo

    tiempo que creca su inconformidad ante las autoridades. Cada mitin que se realizaba en el

    que se atacaba al gobierno, les permita tener un espacio donde desahogar sus carencias y

    les abra espacios para opinar sobre poltica, pero partiendo de la idea de que ellos

    detentaban la verdad y la justicia, por lo que, tarde o temprano sus esfuerzos y sacrificios

    214 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 2, H-404, 13 de abril de 1953. 215 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 2, H-405, 13 de abril de 1953.

  • 177

    seran coronados con la victoria. Estas reuniones permitan a unos y otros expresar sus

    opiniones, al mismo tiempo que modificaban o consolidaban su pensamiento y sentir

    poltico.

    Apego a la institucionalidad vs la tradicin

    He presentado hasta aqu, ejemplos de discursos que se llevaron a cabo durante mtines,

    reuniones o asambleas de la FPPM, pero tambin hay otro tipo de discursos que se llevaron

    a cabo de manera ms ntima, ms cercanos al candidato. Me refiero a las peticiones que le

    hacan directamente los militantes a Henrquez, cuando ste conceda entrevistas en su

    domicilio particular. Los informes de los agentes de la Direccin Federal de Seguridad son

    bastante escuetos al respecto, sin embargo, resumen de manera general el asunto que se

    trataba en la audiencia como lo muestro en los siguientes ejemplos.

    En una entrevista, un grupo de 15 campesinos de Guanajuato se entrevist con el

    profesor Feliciano Rodrguez, con el objeto de pedirle que hiciera saber a Henrquez

    Guzmn que le estn agradecidos por haberles arreglado lo referente a sus ttulos de

    propiedad y haberles conseguido crdito en el Banco Ejidal y adems, por haberles

    arreglado una bomba que les es muy til para su riego.216 En otra ocasin, Marcelino

    Garca Barragn reciba a un grupo de 20 campesinos potosinos quienes llegaron al Distrito

    Federal solicitando apoyo de la federacin pues las autoridades estatales les queran quitar

    sus tierras.217 Estos campesinos se asuman como henriquistas por lo que solicitaron apoyo

    dentro de su partido. Del mismo modo, otro grupo de 30 campesinos yucatecos, recibidos

    por Feliciano Rodrguez, afirmaron que el gobernador de su estado no les permita trabajar

    216 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 3, H- 453-454 217 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 2, H-5, 16 de febrero de 1953.

  • 178

    libremente sus tierras; por lo que se dirigan a las oficinas de la FPPM a ver si Henrquez

    Guzmn poda ayudarlos.218

    Lo que muestran las referencias anteriores, era que Henrquez no slo era visto

    como el candidato, sino como un benefactor, como un hombre con poder e influencias que

    poda resolver los problemas de las personas, ya fuera con sus propios medios o fungiendo

    como mediador entre las autoridades competentes y sus seguidores. Los henriquistas

    depositaron en la persona de Henrquez una serie de cualidades y virtudes que justificaban

    su decisin de luchar en su nombre. Ya fuera para agradecerle la ayuda recibida o para

    solicitar su intervencin ante las injusticias padecidas en sus lugares de origen, los grupos

    de henriquistas acudan a la FPPM para buscar la confianza que el gobierno establecido no

    les daba.

    Tambin hubo ocasiones en las que llegaban personas a avisar que estaban

    dispuestos a lo que fuera necesario. El 2 de febrero de 1953, Jos Hernndez, presidente del

    comit de Irapuato, Guanajuato, manifest que haba venido al frente de una comisin de

    40 personas para hablar con Henrquez Guzmn, y que si el general as lo dispona, los

    henriquistas de su entidad estaban dispuestos a remontarse al cerro de los Agustinos, en

    plan de franca rebelda contra el gobierno. An en fechas tardas como en agosto de 1954,

    los informes de la DFS consignaban que a las oficinas henriquistas siguen llegando

    comisiones de campesinos para pedir instrucciones sobre lo que harn; se les indica que

    regresen a sus lugares de origen, y que se les comunicarn las decisiones de los lderes del

    partido.219 En noviembre de 1954, se presentaron campesinos de Jalisco en la casa de

    Henrquez manifestando al lder que estn cansados de las arbitrariedades que se cometen

    218 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 3, H-118. 219 AGN, DFS, exp. 48-1-54, legajo 9, H-223.

  • 179

    en su contra por lo que desean levantarse en armas. Henrquez Guzmn les pidi que

    tuviesen calma y que pronto triunfaran sin derramar sangre.220

    Ante estos ofrecimientos de estar dispuestos a tomar las armas, Henrquez se

    mantuvo discreto. No alent a sus partidarios a desconocer a la autoridad ni a levantarse en

    contra del gobierno221, por el contrario, siempre solicit tener calma y esperar que se

    consiguiera el triunfo aunque sin explicar cmo. Quizs Henrquez fue presionado

    polticamente para no levantarse, an conservaba amistades dentro del gobierno establecido

    y deban sugerirle que se abstuviera de levantarse en armas; tal vez recibi amenazas de

    que tendran problemas las empresas familiares; acaso fuera su experiencia personal cuando

    lo enviaron a sofocar rebeliones como la de Saturnino Cedillo en San Luis Potos o la de

    Amadeo Vidales en Guerrero, o posiblemente lleg a algn acuerdo con las autoridades

    para impedir que sus partidarios fuera masacrados, lo cierto es que no he encontrado ningn

    documento que indique cules fueron los motivos del general para no levantarse en armas y

    que sus peticiones de calma fueron mermando en el nimo de los partidarios que esperaban

    solucionar el problema a su modo.

    Antes del primer informe de gobierno de Adolfo Ruiz Cortines, haba noticias que

    mencionaban la existencia de henriquistas descontentos dentro de la FPPM, pues se

    quejaban de que los sacrificios de los cados en la lucha no haban valido la pena, pues

    seguan sin ver algo claro:

    De los que concurren a este lugar, hay algunos descontentos que demuestran su enojo y descontento, porque segn ellos no se ejecuta un acto que valga la pena, pues dicen que a ellos se les haba hecho creer que antes del informe del da 1, ya estara como Presidente el Gral. Henrquez Guzmn, pero es el caso de que no ven

    220 AGN, DFS, exp. 48-1-54, legajo 10, H-116, 5 de noviembre de 1954. 221 Con excepcin del caso de Rubn Jaramillo a quien parece que Henrquez apoy en ocasiones con dinero, no se encuentran ms referencias que indiquen que el general fomentara el uso de la violencia entre sus partidarios. Aunque tampoco se encuentran palabras suyas que los desalentaran con claridad a tomar las armas.

  • 180

    claro, ni se hace nada de lo que se les ha ofrecido, lo mismo que comentan que de nada sirve el sacrificio de los que han cado en la lucha; toda vez que se encuentran burlados y que ahora ni el general da color, pues nicamente recomienda calma, paciencia y que todo va bien.222

    Los henriquistas deseaban escuchar que su lder los azuzara contra el gobierno y se

    decidiera a tomar las armas para luchar por conseguir el triunfo de la causa. Pero al no

    escuchar lo que esperaban sino que todo estaba bien, que pronto llegaran al poder, se iban

    desesperando y perdiendo la esperanza. La antigua forma de llegar al poder mediante las

    armas an se encontraba presente en el imaginario de algunos seguidores de Henrquez,

    quienes se vieron frustrados cuando su candidato y gua no responda a sus peticiones, sino

    que trataba de calmar los exaltados nimos. Por lo menos en pblico, Henrquez no se

    atrevi a hablar de rebelin contra el Estado.

    Grupos de choque

    A pesar de las declaraciones pblicas de los lderes de la FPPM, sobre su poltica pacfica,

    dirigida a defender legalmente el voto, se encuentran informes sobre organizaciones de tipo

    paramilitar militando en el henriquismo. He clasificado a estos grupos como una ms de las

    estrategias polticas seguidas por los henriquistas. Estos grupos paramilitares o de choque

    fueron creados originalmente, para hacer proselitismo en el Distrito Federal y en los estados

    de la repblica; aunque, segn los informes de los agentes de la DFS infiltrados en la

    FPPM, en realidad buscaban provocar algn acto de violencia dentro de las manifestaciones

    a las que concurran centenas de partidarios.223 Segn estos informes se vislumbran dos

    funciones de estos grupos: por un lado, la defensa de los partidarios de Henrquez que

    222 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 4, H-390, 26 de agosto de 1953. 223 En los informes de la DFS puede percibirse un fuerte temor a que el henriquismo se convirtiera en una fuerza que arrastrara ingenuos a levantarse en contra del gobierno.

  • 181

    acudan a las distintas manifestaciones, mtines o marchas a los que convocaba el partido y,

    por el otro, provocar enfrentamientos con las fuerzas armadas para conseguir mrtires para

    su causa.

    Los miembros de estas organizaciones eran escogidos de entre los ms fieles al

    partido. Tengo identificados tres grupos de choque: el Grupo de los 400, Grupo de los 10 y

    el Frente de Veteranos. Al parecer, eran atrados con la promesa de que, al triunfo de la

    causa, se les haran vlidos los grados militares que se les entregaban simblicamente.

    Estos grados dependan de la cantidad de contingente que pudieran acarrear en el momento

    de levantarse en armas224. Estos grupos se reunan en las oficinas del partido o bien en

    casas particulares, para asegurar la discrecin de los asistentes. Los miembros de estos

    grupos, eran gente de mucha confianza dentro del partido, pues eran los encargados de

    custodiar de cerca de Miguel Henrquez. A dichos grupos asistan hombres y mujeres

    jvenes, con un empleo y que se desempeaban como fieles y asiduos henriquistas. Eran

    pocas personas escogidas dentro de los que asistan a los mtines.

    Cuando se interrog al conserje de las oficinas de la FPPM sobre las actividades de

    los miembros de uno de esos grupos, dijo que, sin ser miembro del partido, se enteraba de

    todo lo que all se deca por el trabajo que desempeaba. Asegur que no eran muchas

    personas las que acudan a las reuniones del Grupo de los 400, siendo alrededor de 30

    individuos; de los que entre 8 y 10 aproximadamente eran mujeres. Segn su declaracin,

    stas acudan vestidas de enfermeras y que haban sacado medicamento del hospital

    General para hacer un botiqun en el partido. Si hacemos caso a lo dicho por el conserje, se

    puede observar que su condicin femenina les permita mayor libertad dentro de la

    sociedad para moverse en diferentes mbitos. Podan ser mujeres con una profesin 224 AGN, DFS, exp. 48-1-53.

  • 182

    respetable en el da y convertirse en militantes de un grupo de choque al interior de un

    partido de oposicin sin que esto les causara mayores problemas.225

    En los informes de los agentes, se observa que stos estuvieron muy pendientes de

    las actividades llevadas a cabo por los grupos de choque que existan de manera paralela al

    partido. Fue hasta octubre de 1952 cuando se dio a conocer su existencia en la prensa

    nacional.226Aunque slo se dieron a conocer las actividades del Frente de Excombatientes y

    Veteranos de la Revolucin, no as de los otros dos grupos antes mencionados. Se

    encuentran las declaraciones de los principales imbricados en este asunto hasta el ao

    siguiente, en agosto de 1953. Ante las autoridades judiciales, Antonio Caballero Miranda,

    declar que, con el poder que le confera su investidura de general, otorgaba grados

    militares a los excombatientes de la revolucin o a sus hijos. Caballero Miranda asegur

    que exista una Ley en la que se reconocen los derechos de los veteranos y de sus hijos y

    considera que, en virtud de esta Ley pueden concederse grados a los antes mencionados.

    Cuando se le pregunt que a cuantas personas haban sido favorecidas con un

    nombramiento, respondi que seran aproximadamente 500, aunque no poda asegurar si

    todas las personas a quienes se les ha extendido nombramiento con diversos grados y

    dentro de diferentes armas del ejrcito, sean todos veteranos o hijos de veteranos.227

    En esa misma ocasin, tambin se le tom declaracin a Hiplito Luna Pulido, un

    trabajador del Hospital General, que era el jefe del Grupo de los 400. En su declaracin

    indic pertenecer a la FPPM y ser jefe de grupo designado por el licenciado Otero de la

    Torre. All dijo que como tal, tena la obligacin de reclutar gente y organizarla, con una

    225 AGN, ARC, exp. 606.3/3. 226 El albail Hilario Mercado Ocampo, vestido de militar, pas frente a la guardia presidencial de Palacio Nacional, sin hacer el saludo correspondiente. As fue como se descubri en pblico, ya se saba que el Frente de Excombatientes y Veteranos de la Revolucin otorgaba grados militares. Excelsior, 4 de octubre de 1952. 227 AGN, ARC, caja 1096, exp. 606.3/3.

  • 183

    tendencia sediciosa, de carcter poltico, habiendo logrado reunir aproximadamente 300

    personas, en la inteligencia de que el propsito que seguan era el de crear un grupo de

    choque; que sin embargo, nunca llegaron a recibir instruccin militar, ni contaron con

    armas.228 Estas declaraciones contradicen los informes de los agentes infiltrados en la

    FPPM, pues en distintas ocasiones, stos reportaron a sus superiores que, en las reuniones

    del Grupo de los 400, se entregaban armas a sus miembros.

    Tomando en cuenta que su declaracin pudo ser obtenida mediante coercin,

    presin o tortura, Hiplito Luna, prefiri echarle la culpa al Partido Constitucionalista, del

    que dijo que s tenan un grupo de choque del que escogan a sus miembros segn sus

    aptitudes para manejar armas. Luna sostuvo que era aquel partido y no el suyo, el que

    buscaba desestabilizar al rgimen. Tambin acus a dos de los lderes henriquistas ms

    importantes de promover la violencia en las filas del partido; seal a Jos Muoz Cota y a

    Vicente Estrada Cajigal, de quienes dijo que, durante las reuniones de la FPPM excitan

    a los miembros del partido para que se levanten en armas; pero cuando se les preguntaba

    sobre la fecha en que se llevara a cabo el levantamiento estos rehyen a emitir una

    contestacin categrica.229 Nuevamente se presenta la inconformidad de la gente por no

    escuchar la orden concreta de levantarse en armas.

    Los declarantes resaltaron el hecho de que eran miembros de los grupos de choque

    pues contaban con la promesa de recibir grados militares. Dicha promesa era el principal

    aliciente por el cual estas personas formaban parte de esos grupos. Se les entregaban

    credenciales con sus nombramientos por escrito, para que se distinguiesen de los dems

    henriquistas. Puesto que, despus de la detencin del albail Hilario Mercado, ya haban

    228 AGN, ARC, caja 1096, exp. 606.3/3. 229 AGN, ARC, caja 1096, exp. 606.3/3.

  • 184

    decidido no portar el uniforme militar. La jerarqua de los grados otorgados dependa del

    contingente que cada persona pudiera atraer al movimiento en caso de necesitarse. Entre

    ms personas se unieran al movimiento, mucho mejor, ya que el motivo por el cual se ha

    procedido a dicha organizacin paramilitar dentro del Partido Poltico es el de estar

    suficientemente organizados para participar en futuros movimientos subversivos y de

    alteracin del orden pblico [pues] no han perdido las esperanzas de apoderase del

    Gobierno.230 Al organizar un ejrcito, esos henriquistas buscaban mucho ms que

    organizarse para futuros movimientos subversivos. Es decir, a pesar de que la elite

    gubernamental haba decidido que los militares deban ceder sus puestos a polticos civiles,

    entre los henriquistas pertenecientes a estos grupos de choque, el ejrcito segua ofreciendo

    una posibilidad de conseguir prestigio, respeto y sustento.

    Zafarranchos, motines y rebeliones

    La idea de levantarse en armas era una posibilidad considerada por algunos henriquistas; ya

    fueran las comisiones de campesinos que acudan a ponerse a las rdenes de Henrquez o

    los miembros de los grupos de choque, se les notaba cierta inquietud por llevar a su

    candidato al poder como fuera necesario. Hasta ahora he identificado cuatro tipos diferentes

    de movimientos: los que surgen como un mitin o marcha y que por ello tienen un marcado

    sentido poltico (la Fiesta de la Victoria, las detenciones en el Puerto de Veracruz); aquellos

    que responden a problemas locales, que ms bien son confrontacin con las autoridades

    regionales (Estado de Mxico); los que fueron intentona de rebelin en un estado que

    buscaba difuminarse hacia otras entidades, (Guerrero, Chihuahua); y los que surgieron

    como defensa violenta de la tierra (Morelos). 230 Declaracin de Manuel Gutirrez Zaragoza en AGN, ARC, caja 1096, exp. 606.3/3.

  • 185

    El primer caso, explica cmo las autoridades reprimieron a los manifestantes que

    acudan a plazas pblicas a expresarse. Aqu abordar el caso del Puerto de Veracruz. El

    segundo, toca a los habitantes de Ixtlahuaca, Estado de Mxico, donde coincidi el contexto

    electoral de apoyo a Henrquez con conflictos locales como discriminacin religiosa,

    poltica y problemas agrarios. Los dos casos restantes, Ciudad Delicias, Chihuahua y

    Tenexpa, Guerrero, son muy parecidos, puesto que ambos tuvieron como finalidad

    rebelarse contra el orden establecido y contra los resultados electorales por la presidencia.

    Por ltimo el caso de algunas poblaciones morelenses, donde la organizacin de Rubn

    Jaramillo hizo que se convirtiera en un movimiento peligroso de alcances importantes.

    Puerto de Veracruz: cargaron hasta con el perro y el changuito

    El general Cndido Aguilar no era el nico henriquista en Veracruz, pero s uno con mucha

    influencia. En los informes de la Direccin Federal de Seguridad se afirmaba que por la

    regin de Acayucan, Veracruz, tambin existe agitacin entre los campesinos henriquistas,

    [] quienes forman el Comit Henriquista, siempre que estn borrachos, pregonan que

    para enero prximo el Gral. Cndido Aguilar ser el gobernador de Veracruz y en Mxico

    el Gral. Henrquez Guzmn ser el presidente de la Repblica.231La idea de rebelin

    estaba en el ambiente, aunque nadie se atreva a dar una fecha precisa. Los mismos

    informes suponen que en aquel estado haba suficiente agitacin como para estar alerta. Se

    hablaba de henriquistas en diferentes poblados; alrededor de 500 gentes en los ejidos de

    Santa Fe, Soledad del Doblado, El Buzn, Purga, Loma de Carmonas, Portezuelo, Loma de

    los Coyotes, Benito Jurez, Paso del Moral, Paso Sols, rsulo Galvn, Las Bajadas. De la

    231 AGN, ARC, exp. 606.3/3, informe del 23 de noviembre de 1953.

  • 186

    regin de Crdoba se informaba que salan henriquistas para las regiones de agitacin que

    se est haciendo en la regin de Cozamaloapan, Tuxtepec, Oaxaca y Acayucan.

    Tambin se consignaban algunos nombres de lderes henriquistas en Veracruz: Existe en el puerto un General de nombre Fernando Huerta Campuzano, quien fue aviador y profesor de la Escuela de Aviacin de Veracruz. Hace labor de agitacin entre los campesinos a favor de Henrquez Guzmn, de quien les dice que en enero prximo tomar posesin de la Presidencia de la Repblica. Cutberto Vzquez Navarrete, ostenta grado de teniente coronel, sin serlo y est tratando de dividir a los campesinos formando una colonia agrcola dependiente de la organizacin Campesina del Henriquismo, la que representa el profesor Feliciano Rodrguez. Esta colonia que est por formarse obtiene del Banco de Crdito Agrcola y Ganadero, dinero para siembras y cuando lo ha obtenido, se ha sabido que lo han invertido en comprar armas (dato que no se puede precisar).232

    Resulta significativo que entre estas personas que estaban identificadas como henriquistas

    con influencia, se encuentren militares, pues esto confirma el ascendiente que tuvo

    Henrquez sobre algunos soldados retirados. Quienes creyeron que al apoyar su

    candidatura, se aseguraban regresar al escenario poltico y un nuevo lugar en el mismo.

    Tambin es relevante que se mencionara que se estaban organizando para comprar

    armamento, sobre todo porque las medidas estatales de control de armas, dificultan este

    tipo de acciones, como ya se vio en un informe del AHSRE.

    Ahora bien, el caso que se pudo considerar como un intento de motn, se debi a un

    mitin henriquista reprimido por las autoridades. El temor de las autoridades locales y

    federales ante una rebelin nacional se haca presente. En el mes de octubre de 1953, las

    autoridades detuvieron a varios henriquistas que se manifestaban en el puerto de Veracruz.

    El 18 de octubre, el comandante de agentes Ernesto Moncada Canalizo informaba que un

    grupo de 263 henriquistas, la mayora a caballo procedentes de los poblados prximos a la

    ciudad de Veracruz fueron increpados por no tener permiso para desarrollar su mitin; pero

    232 AGN, ARC, exp. 606.3/3, informe del 23 de noviembre de 1953.

  • 187

    al no hacerle caso, se llam a las fuerzas federales. Es decir, los henriquistas de Veracruz se

    reunieron en el puerto para protestar contra el gobierno, las autoridades les marcaron un

    alto, que no fue escuchado hasta que las fuerzas federales dispersaron el contingente y

    detuvieron a varias personas.

    El que fue sealado como el principal instigador de los henriquistas, fue Rafael

    Lorenzo Migoni, un abogado que se haba desempeado como Juez Primero de Distrito en

    Materia Penal y Secretario General del Sindicato de Trabajadores del Poder Judicial. Se ha

    sabido que la manifestacin que hicieron elementos henriquistas en Veracruz en el mes de

    octubre ltimo fue organizado desde la Ciudad de Mxico y las rdenes salieron de la FPPP

    por conducto del coronel Lorenzo Migoni. Esta persona trabaj por algunos aos en el

    Juzgado de Distrito de aquel lugar y con ese motivo conoci a muchas gentes de los

    pueblos y de all que tiene algunos elementos adictos a l. 233 Se seal a la FPPM como la

    organizadora a distancia del mitin, hacindola responsable de los resultados del mismo. El

    responsable de los hechos en Veracruz era un abogado con prestigio que trabajaba para la

    causa del henriquismo y que era un crtico del gobierno.

    En el mismo informe dirigido a la DFS, se deca que Migoni les haba estado

    sugiriendo a los campesinos de los ejidos que son sus adeptos, que no vendieran las

    cosechas de maz al gobierno, a la Compaa Exportadora e Importadora SA (CEIMSA),

    sino que la vendieran libremente a quien mejor se las pague, adems de invitarlos a

    sabotear al gobierno de Ruiz Cortines. En una reunin henriquista celebrada en la Ciudad

    de Mxico, Migoni explicaba cmo se haba desarrollado el mitin en el puerto de Veracruz:

    Cuando estbamos en la ciudad y dbamos agua a nuestros caballos, llegaron por las calles de Lerdo, Zamora y otras, un batalln con ametralladoras, bombas y caones amenazando al pueblo inerme; exhort a los campesinos a que no hicieran

    233 AGN, ARC, exp. 606.3/3, informe del 23 de noviembre de 1953.

  • 188

    resistencia llevndose a muchos detenidos. Hice un pacto con las autoridades con el objeto de que soltaran a los campesinos si yo me entregaba, lo cual hice con 35 personas ms que me acompaaban en mi domicilio, me acusaron del delito de rebelin y los esbirros del gobierno detuvieron a mi familia y hasta a un perro y un changuito que tena en mi domicilio.234

    El mitin haba sido organizado para protestar contra los aumentos en los costos de los

    productos de la canasta bsica, adems de quejarse del gobierno de Ruiz Cortines. Al llegar

    el ejrcito a dispersar el contingente, algunos campesinos buscaron el enfrentamiento, al

    ver los campesinos que los soldados y la Polica queran aprehenderlos, se enfurecieron y

    quisieron hacerles frente, pero Migoni se opuso y los calm, dicindoles que se entregaran

    a las Autoridades.235 As, resultaron detenidos muchos campesinos henriquistas. Migoni

    que haba escapado, se present ante las autoridades pactando la libertad de sus compaeros

    a cambio de entregarse l junto con algunos colaboradores cercanos. Con la ventaja de su

    profesin y con su prestigio, Migoni pudo llegar a un acuerdo para defender a sus

    compaeros de partido. Siendo detenido al da siguiente.

    La FPPM envi abogados para ayudar a los partidarios encarcelados, por lo que

    Migoni pas una breve temporada en prisin. Un mes despus, ya se encontraba

    participando en mtines henriquistas en la Ciudad de Mxico. Hacia el 13 de noviembre de

    1953 Lorenzo Migoni se present a las oficinas de Donato Guerra, al frente de 20

    campesinos para pedir que se le conceda una entrevista con Henrquez, a quien desea

    saludar y pedirle dinero para el pasaje de regreso.236 Esto indica que Henrquez continuaba

    gastando fuertes sumas de dinero para mantener vivo a su partido, pues no slo se haca el

    234 AGN, ARC, exp. 606.3/3, informe del 23 de noviembre de 1953. 235 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 5, H-317. 236 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 5, H-398, foja 123.

  • 189

    gasto de enviar abogados a defender a los partidarios en problemas, sino que todava se les

    apoyaba econmicamente para viajar a sus lugares de origen.

    Los henriquistas detenidos en el Puerto de Veracruz protestaban siguiendo sus

    impulsos polticos; en su movimiento haba organizacin a favor de Henrquez que las

    autoridades identificaron como un intento de rebelin, aunque me parece que en este caso,

    no haba tal intencin. Al no poder comprobrseles el delito de rebelin, salieron de prisin

    para continuar organizndose. Organizacin que ante los ojos gubernamentales se traduca

    como agitacin. Se supo que la agitacin que existe en todos los pueblos del Estado de

    Veracruz, a favor de Henrquez, es con el objeto de hacer un levantamiento y derrocar al

    actual gobierno; que esto es esperado para el mes de enero del ao prximo y que los

    individuos que tienen el compromiso slo estn esperando las ordenes que tanto Migoni

    como el Gral. Huerta o el seor Antonio Callejas les den en sus respectivas regiones.237

    Exista descontento de los henriquistas veracruzanos por la derrota de su candidato, porque

    con sta vean perdidas las esperanzas de mejorar sus salarios, de frenar la corrupcin, de

    repartir tierras, de detener el hambre y la pobreza. Junto al descontento convivan la

    organizacin, plticas, reuniones y la esperanza de algunos de que se les diera la orden de

    levantarse en armas para solucionar los problemas nacionales.

    Ixtlahuaca: Ahora s se nos vino la bola

    La regin de Ixtlahuca, Estado de Mxico era, en los cincuenta, un espacio eminentemente

    rural que tena la particularidad de contar entre sus pueblos a personas de credo evanglico

    que disputaban el espacio con los predominantes catlicos. Unos cuantos kilmetros del

    centro de Ixtlahuaca, en el pueblo de la Concepcin Enyeg, Joel Quintana, un lder 237 AGN, ARC, exp. 606.3/3.

  • 190

    campesino local, se haba convertido en porta voz de las necesidades de los campesinos

    evangelistas de la regin. Quintana tena una gran ascendiente sobre muchos de sus

    vecinos, fue el primer evanglico de la regin que despus habra de ensear la nueva

    religin en varias poblaciones aledaas. Aunque no posea educacin ni riqueza, su celo

    religioso lo alentaba a organizar a los campesinos para protestar contra las decisiones que

    consideraban injustas. Estaba afiliado con el PRI, pero cuando Henrquez se lanz como

    candidato independiente, Quintana lo sigui convirtindose en el delegado henriquista del

    pueblo de Concepcin Enyeg, del distrito de Ixtlahuaca.238

    Cuando hubo un descontento entre los pristas y los henriquistas, las autoridades no

    dudaron en pensar que Quintana organizaba una rebelin contra el Estado. Tanto los

    informes de la Direccin Federal de Seguridad, como lo publicado por el rgano

    informativo de la FPPM El Heraldo del Pueblo, coinciden en que haba problemas locales

    previos. Poco ms de un ao despus de las elecciones presidenciales, el 8 de octubre de

    1953, Joel Quintana y alguno de sus partidarios, se dirigieron al pueblo de San Juan de las

    Manzanas, para esperar la llegada de un enviado de la FPPM. Por ser evangelista, era

    perseguido y mal visto entre los dems habitantes del pueblo.

    Ese da fue agredido por miembros del PRI; quienes deban verlo como un

    renegado. As que el da de la agresin, compaeros de Quintana que se encontraban

    esperando a uno de los lderes henriquistas, decidieron acudir a defender al compaero

    agredido; el problema principal fue que en la defensa, secuestraron a los que haban

    iniciado el ataque, formndose de inmediato el zafarrancho. Durante la agresin, las

    autoridades del pueblo fueron a dar parte a Ixtlahuaca de donde de inmediato salieron

    238 Joel Quintana lleg al henriquismo por invitacin de Jorge Villalobos, uno de sus hermanos en religin que radicaba en el Distrito Federal.

  • 191

    fuerzas federales y del estado. Al llegar, vieron mucho movimiento comenzndoles a

    disparar. Muchos de ellos corrieron a esconderse, dejando tiradas sus armas.239

    Sin embargo, al da siguiente, en la prensa del Estado de Mxico apareca la

    siguiente nota, con una versin muy diferente:

    Al decir del Delegado Municipal de Enyej, cerca de las once de la maana, Joel

    Quintana, un cacique de malos antecedentes encabezando ms de cien hombres armados y a caballo, asalt la poblacin de San Juan de las Manzanas sin que encontrara resistencia por parte de las autoridades, ya que los hombres que se encuentran a las rdenes del delegado acordaron denunciar el hecho al Ministerio Pblico para lo cual se trasladaron a esta poblacin. Los asaltantes slo encontraron resistencia de la gente del pueblo que se defendi como pudo de la cobarde agresin del cacique. El teniente Ral Olascoaga temiendo que se trate de un zafarrancho con resultados peligrosos, pidi ayuda del General Eduardo Hernndez Chvez para que enviara tropas federales y as aplacar todo brote de rebelin.240

    Ese peridico trataba de presentar a Quintana como un cacique de malos antecedentes que

    haba organizado hombres para asaltar una pacfica poblacin, con el fin de desprestigiarlo

    y justificar la accin judicial en su contra. Es importante que, a pesar de que era una noticia

    tendenciosa, hablaran del hecho como un zafarrancho que poda degenerar en un brote de

    rebelin. Resalta tambin que se destaque la presencia del ejrcito para salvaguardar el

    orden en la regin. Sin mencionar que los soldados se dedicaron a catear las casas de los

    habitantes de los poblados vecino cometiendo algunos atropellos contra mujeres y nios.241

    Varios das despus, en la prensa del Distrito Federal apareci la nota informando

    los hechos acaecidos en Ixtlahuaca.

    Inform el Jefe de la Polica de Toluca que tuvo conocimiento de que Jos Modesto y Jos Prez Reyes de San Juan de las Manzanas haban sido secuestrados por los

    239 En una pltica con la familia de Quintana, Joel Quintana hijo relat que los soldados se llevaron a su padre y a todos los hombres del pueblo. Adems de meterse en las casas buscando armas. Tambin relat que, cuando su padre sufri la agresin, muchos de los vecinos fueron a apoyarlo. Uno de mis tos sac su espada, dijo. Entrevista con Joel Quintana hijo, 17 de noviembre de 2007. 240 El Sol de Toluca, Estado de Mxico, Toluca, 10 de octubre de 53, p. 7. 241 Heraldo del pueblo, 18 de octubre de 1953.

  • 192

    ejidatarios de la Concepcin Enyeg, por lo que el viernes pasado envi 25 hombres, entre gentes de la polica, autoridades y fuerzas federales al rescate de esos dos campesinos.

    Al llegar las fuerzas, aadi, los campesinos de Concepcin de Enveg hicieron fuego sin que nadie resultara herido rescatndose a los secuestrados y aprehendindose a 86 individuos como presuntos responsables de haber disparado armas de fuego. Dijo el Director de Seguridad Pblica que entre los campesinos de esos dos ejidos existe, desde hace aos, rivalidad por cuestiones de agua y que estn tambin en desacuerdo, por asuntos ejidales.242

    Haba problemas locales reconocidos por la misma DFS; segn el informe de los agentes, a

    las rivalidades por cuestiones de agua y asuntos ejidales, haba que aadir el elemento

    religioso y el de filiacin poltica.

    En la ranchera de Concepcin, distrito de Ixtlahuaca, Estado de Mxico, existen dos grupos perfectamente definidos, uno de catlicos y otro de protestantes, partidarios del Sr. Presidente los primeros y de Henrquez Guzmn los segundos. El da 7 de octubre, los protestantes, encabezados por Eugenio Rodrguez Valdez, representante de la FPPM, golpe a una familia catlica, (hombres, mujeres, nios). Dicha familia se present ante las autoridades militares de Toluca, el comandante de la zona militar Gral. Eduardo Hernndez Chzaro orden la aprehensin de Rodrguez Valdez; y su grupo al saberlo, se reunieron en la escuela del lugar para esperar a los soldados. Los que fueron recibidos a balazos. Huyendo el cabecilla y algunos de los armados. Las tropas condujeron a 80 personas a Toluca. Se dice que Rodrguez Valdez busc apoyo en la Federacin. En especial busc entrevistarse con Celestino Gasca.243

    Segn este informe a los datos que he presentado hasta ahora, hay que aadir que, un da

    antes del intento de rebelin, un evangelista, representante de la FPPM, Eugenio Rodrguez

    Valdez golpe a una familia de catlicos. El elemento religioso estuvo muy presente en el

    desarrollo de este conflicto. Joel Quintana, quien es evangelista, baj al pueblo de San

    Juan de las Manzanas, a tratar un asunto particular, pero por su religin, no es bien visto en

    dicho pueblo, por lo que fue agredido por las autoridades de dicho pueblo.244

    Vicente Estrada Cajigal, declaraba sobre los hechos de Ixtlahuaca que la FPPM

    242 Excelsior, 14 de octubre de 1953, p. 10. 243 AGN, DFS, exp. 48-1/2-53, H-52 L2, 12 de octubre de 1953. 244 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 5, H-256, 13 de octubre de 1953.

  • 193

    manifiesta que el hecho de que nuestros compaeros de Enyeje trataran de salvar de que fueran linchados por el pueblo, los seores Jos Modesto y Reyes Prez que provocaron con amenazas a nuestros compaeros Joel y Odiln Quintana, fue motivo para que las autoridades de dicho municipio en compaa de las Fuerzas Federales del 43 Batalln al mando del teniente que les mandaba, aprehendieron a innumerables campesinos del poblado de Enyeje que se haban reunido para defender a sus compaeros, catearon las casas, golpearon a las mujeres y aprehendieron a los nios, pretextando un conato de rebelin que no existi ya que es falso, de toda falsedad que los compaeros unidos en este zafarrancho tuvieran intenciones de levantarse en armas. La FPP admite que sus compaeros procedieron indebidamente al verificar la detencin de los dos agresores o provocadores, sin tener competencia jurdica para hacerlo, pero esto se explica por la impreparacin de los compaeros campesinos y sobretodo por la clera justa que despert en ellos la brutal agresin de que fue objeto Joel Quintana, pero lo que no tiene justificacin posible, es que las autoridades de Ixtlahuaca, auxiliados por miembros del ejrcito llegaran al pueblo de Enyeje y sin mediar explicaciones de ningn gnero abrieron fuego contra sus habitantes, siendo eso la causa directa del lamentable zafarrancho.245

    La postura de la FPPM fue la de desligarse como responsables de incitar a la

    rebelin pero defender a sus partidarios, reconociendo que haban cometido un error al

    querer resolver por sus manos los problemas, pero que esto se deba a su ignorancia.

    Estrada Cajigal habl de la falsedad de la noticia, ya que para l (y para los dirigentes del

    partido), era mentira que los compaeros unidos en este zafarrancho tuvieran intenciones

    de levantarse en armas. Fue un zafarrancho y no un intento de rebelin. Adems, intent

    que la atencin se cambiara de polo al hablar de la forma como ejrcito y autoridades

    locales reprimieron al pueblo, sealndolos como los iniciadores de la trifulca.

    En las primeras declaraciones de algunos implicados, se asumieron como

    henriquistas y advirtieron que se estaba gestando una rebelin dentro de su partido que sera

    a nivel nacional. Uno de los detenidos, Adolfo Robledo Hernndez dijo que sin ser

    henriquista, haba recibido una invitacin de uno de sus vecinos para participar en una

    reunin que se llevara a cabo en la escuela de Concepcin Enyeg. Ese mismo vecino le 245 El Universal Grfico, 14 de octubre de 1953.

  • 194

    inform que el General Henrquez Guzmn haba ganado en las elecciones para Presidente

    y que como el Gobierno no le haba reconocido su triunfo sus partidarios se haban

    levantado en armas para derrocar al Presidente de la Repblica Don Adolfo Ruiz Cortines y

    que para tal efecto se encontraban reunidos en la escuela de Concepcin. 246

    Melquiades Reyes Esciquia declar que simpatizaba con Henrquez y que le haban

    prometido tierras al triunfo del movimiento. Dijo tambin que Joel Quintana les

    proporcion armas y parque a los de esta regin; que desde antes de las elecciones

    comenzaron a distribuir escopetas de recarga, pistolas y parque, parecindole que cobraban

    poco dinero por ellas; que una vez efectuadas las elecciones y al triunfo de Ruiz Cortines,

    les dijeron a los de la regin que el General Henrquez Guzmn tena que ganar por la

    fuerza.247 Joel Quintana declar que haba recibido rdenes de tener gente armada para

    derrocar el gobierno de Ruiz Cortines para subir al poder al general Henrquez, sealaba

    tambin que la inestabilidad presente en el gobierno del presidente, era lo que el Rgimen

    se haba ganado.248

    Cuando fueron interrogados de nuevo para ratificar sus afirmaciones, algunos se

    desmintieron alegando que haban sido forzados. Como Delfino Garduo Coln, quien

    neg los cargos que se hacen en su contra y no ratific sus anteriores declaraciones,

    porque dijo haberlas producido bajo amenaza de muerte. Lo mismo que Joel Quintana

    quien manifest que sus declaraciones le fueron arrancadas bajo coaccin, a virtud de que

    lo amenazaron y lo sometieron a tormentos. 249 Sin embargo, esta acusacin de maltrato no

    pudo ser comprobada y el juez no la tom en cuenta a la hora de dictar sentencia.

    246 Centro archivstico Judicial (CAJ), Estado de Mxico (EM), Penal, exp. 116/53, fj. 3. 247 CAJ, EM, Penal, exp. 116/53, fj. 24. 248 CAJ, EM, Penal, exp. 116/53, fj. 62. 249 CAJ, EM, Penal, exp. 116/53, fj. 360-361.

  • 195

    En la asamblea henriquista del 20 de octubre de 1953, Jos Garduo, henriquista de

    Ixtlahuaca, daba las gracias a la FPP por haber obtenido la libertad de los 132 detenidos

    que haba en Toluca, saludando a nombre de sus compaeros a los concurrentes de la

    asamblea, exhortndolos a que no se desanimen.250 La FPPM envi abogados para apoyar

    a los compaeros de Ixtlahuaca, 251 consiguiendo liberar a la mayora de los detenidos

    excepto a 11 hombres que no pudieron demostrar su inocencia pues fueron sealados por

    varios de los testigos como los principales instigadores. Para las autoridades judiciales, el

    hecho fue un intento de rebelin que fue frustrado gracias a la rpida accin de las

    autoridades. Se castig con un ao de prisin y cien pesos de multa a los 11 detenidos,

    aunque se les concedi el beneficio de la libertad condicional excepto a Joel Quintana,

    quien fue castigado con dos aos de prisin y doscientos pesos de multa, por haber sido

    sealado como el cabecilla y principal responsable. La mayora de los acusados salieron al

    poco tiempo. Quintana apareci en un mitin henriquista un ao despus de haber sido

    detenido, diciendo que es henriquista de corazn a pesar de haber esto preso en Toluca

    durante un ao, contina al lado de Henrquez Guzmn y haciendo propaganda a su

    favor.252

    Analizando las diferentes versiones, puede resumirse que el problema en Ixtlahuaca

    no pretenda ser un intento de rebelin. Es muy posible que los campesinos reunidos en la

    escuela que esperaban al lder henriquista estuvieran armados, sobre todo si vivan en un

    ambiente de constante enfrentamiento con los miembros del PRI y con los dems vecinos

    por motivos religiosos, ejidales y polticos. Hay que aadir que en fechas cercanas, en

    Morelos, Rubn Jaramillo se haba levantado en armas; por lo que las autoridades creyeron

    250 AGN, ARC, caja 1096, exp. 606.3/3. 251 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 5, H-282. 252 AGN, DFS, exp. 48-1-54, legajo 10, H-56, 21 de octubre de 1954.

  • 196

    encontrar una conexin entre el caso morelense y el mexiquense. Aunque todo parece

    indicar que lo que sucedi aquel da, fue una simple agresin contra Joel Quintana, quien

    sera defendido por sus compaeros henriquistas, situacin en la que se aprovech la

    filiacin poltica de los participantes para acusarles de rebelin.

    Esto no indica que no se hablara de rebelin entre los henriquistas de Ixtlahuaca.

    Deba ser comn que ah los henriquistas manifestaran su opinin acerca de quin haba

    ganado las elecciones no era el autntico triunfador y que mencionaran que el triunfo

    henriquista, que no pudo conseguirse de manera legal, tuviera que llegar por la fuerza de las

    armas. Las autoridades del Estado de Mxico relacionaron un problema local, con un

    asunto de tipo nacional, pero la sentencia fue bastante considerada con los inculpados pues

    se tom en consideracin las circunstancias especiales en que se cometieron los hechos

    delictuosos, la falta de antecedentes penales de los acusados, la clase social a que

    pertenecen, la falta de instruccin y la temibilidad de los acusados que se estima menos de

    la media mnima.253 Exista temor del gobierno federal que se presentase una rebelin,

    pero las consideraciones tomadas al momento de dictar la sentencia, permiten observar que

    el caso de Ixtlahuaca fue reprimido y apreciado como rebelin, para mostrar que el

    gobierno segua fuerte y que no permitira un levantamiento en armas de ningunas clulas

    henriquistas inconformes.

    Tenexpa: no tuvo la suficiente importancia

    Tenexpa, es una zona caera ubicada en la Costa Grande guerrerense; hacia los aos

    cincuenta debi ser una regin muy pobre. Meses antes de que se llevara a cabo el

    levantamiento armado en Tenexpa, la DFS recibi un informe en el que se aseguraba que 253 CAJ, EM, Penal, exp. 116/53, fj. 367.

  • 197

    Mara de la O del Estado de Guerrero, estaba armando a las mujeres de su rumbo para ir a

    la lucha tambin. Esta seora es de un pueblo llamado San Jernimo, que est cerca de

    Acapulco.254 Al igual que en Veracruz, se perciba cierta agitacin por inconformidad de

    los henriquistas. El levantamiento de Tenexpa el 15 de enero de 1954, indica que haba

    comunicacin con los lderes del partido que ansiaban el levantamiento, pues se llev a

    cabo con horas de diferencia del motn de Delicias, Chihuahua. Supongo que hubo relacin

    entre ambos, por las fechas y por tener conocimiento de que hubo rumores de que se

    preparaba una rebelin nacional como se explicar ms adelante.

    En Tenexpa, los rumores de rebelin aunados a los problemas locales de la

    poblacin, fue lo que los orill al levantamiento como lo dice un informe de la DFS. En un

    oficio dirigido a la DFS, se informa que Guerrero fue el lugar idneo para que triunfara la

    oposicin. Se relata que los guerrerenses estaban inconformes con el gobierno pues la

    polica no cuidaba de los ciudadanos; adems, haba un estado generalizado de pobreza,

    escndalos provocados por la repentina riqueza del gobernador y una mala administracin

    de la justicia. En ese ambiente se justificaba el xito del henriquismo. El agente tambin

    culp al PRI de no haber sabido canalizar los descontentos para su causa, pues acusaban al

    partido oficial de utilizar los contingentes humanos en pro de sus intereses inmediatos, y

    es que el mencionado organismo poltico ha olvidado que su funcin es hacer una poltica

    de Rgimen y no personal.255 Es decir, aqul agente estaba reconociendo que haba

    problemas en la regin tan importantes que haban orillado a algunos de sus habitantes a

    levantarse en armas. Critica adems al PRI y al gobierno de no comportarse como debera

    para mantener la paz en el estado.

    254 AGN, ARC, exp. 606.3/3-11. 255 AGN, ARC, exp. 606.3/3-11.

  • 198

    Aun cuando en los primeros meses de su existencia la FPPM, trabaj de una manera

    organizada en el estado de Guerrero, llevando a cabo una eficaz labor de proselitismo que

    le llev grandes contingentes humanos, concluidas la campaa y las elecciones, algunos

    henriquistas guerrerenses intentaron levantarse en armas en la Costa Grande, slo que el

    movimiento fue rpidamente sofocado por las fuerzas federales. Tenexpa haba sido

    eminentemente henriquista, tanto, que el Comisario Municipal en el cargo hacia 1954,

    haba formado parte del Comit Henriquista de ese lugar. En la noche del 15 de enero de

    1954, un grupo de individuos, cuyo nmero oscila entre 80, 200 y 500 segn las diferentes

    autoridades, acudieron a tomar las oficinas gubernamentales.

    La noche del levantamiento en Tenexpa, los alzados desarmaron al recaudador de rentas de all Juan Velsquez y a un polica. Juan Velsquez se vio forzado a abrir la caja donde tena cerca de mil quinientos pesos, y se los llevaron, pero da la casualidad que a los pocos das despus tanto al polica como al seor Vzquez , les fueron devueltas sus armas y a Velsquez el dinero que le haban quitado. Enrique Ayala encabez el movimiento [joven de 25 23 aos] Los principales lderes henriquistas son Leopoldo Mendoza, Juan de la O (o Feliciano Guerrero), y sus hermanos Flix y Lucio de la O y Manuel Radilla Maulen.256

    A diferencia de Ixtlahuaca y de Veracruz, en Tenexpa s hubo un intento de apoderarse del

    gobierno municipal. Los rebeldes acudieron a las oficinas fiscales del pueblo para

    apoderarse del dinero de la caja.

    Al levantamiento en Tenexpa, Guerrero, no se le hizo propaganda. La prensa del

    Distrito Federal no le dedic ni una lnea. Pero se tiene conocimiento de esto gracias a los

    informes dirigidos al director de la DFS. En uno de stos, se le comunica que las

    autoridades militares han querido restarle importancia a los hechos, diciendo que el

    movimiento careci de importancia en todo momento y fue obra de un individuo invlido y

    resentido, como es el Lic. Maldonado. Pero tuvo carcter henriquista, y obedeci a planes

    256 AGN, ARC, exp. 606.3/3, informe del 27 de febrero de 1954.

  • 199

    preparados y dirigidos desde esta Capital, slo que su ejecucin fall por falta de

    organizacin.257 Tambin se explica que la forma de actuar de los guerrerenses se deba a

    su falta de preparacin poltica y de su bajo nivel cultural; siendo esta falta de educacin lo

    que no los hizo comprender que la situacin poltica del pas es la misma del estado. Ellos

    no saben interpretar las irregularidades existentes en el estado como una cuestin

    meramente estatal. Y le dan un carcter nacional.258

    Desafortunadamente, no pude encontrar mayores referencias a este caso, pero s me

    top con un artculo periodstico en el que se apoyaba lo dicho en el informe de la DFS.

    Tierra Caliente Clama Progreso Nuestra regin de Tierra Caliente, con todos sus defectos geogrficos, puede llegar a figurar como una de las ms importantes en el Estado. Cuna de habitantes en contraste, mientras hay personas con aspiraciones progresistas, tambin las hay que coadyuvan al desastre, que obstaculizan o cuando menos permanecen inactivas, observando con pusilanimidad las mltiples necesidades que privan en toda la comarca. Se piden escuelas, centros mdicos para combatir las desigualdades en la Tierra Caliente. Despus de haber realizado estas jornadas maravillosas, levantaramos la frente por los cuatro puntos cardinales, con plena satisfaccin de estar forjando verdaderos paisanos, al llevar al presente el lema: La salud intelectual y fsica como meta de nuestras ambiciones hacia la superacin.259

    La situacin que pinta el artculo dice mucho de las necesidades que pudieron haber

    clamado los levantados de Tenexpa: injusticia social, pobreza, falta de escuelas, mdico,

    trabajo. Necesidades reconocidas por las mismas autoridades; pues las privaciones que

    padecan en la zona de la Tierra Caliente, orill a que los campesinos quisieran levantarse

    contra un rgimen que no velaba por atender sus carencias, tomando como bandera, la

    defensa del voto a Henrquez, el candidato que ellos haban apoyado.

    257 AGN, ARC, exp. 606.3/3-11. 258 AGN, ARC, EXP. 606.3/3-11. 259 El Pueblo. rgano Mensual de Informacin y cultura, Director Abel Salgado R., Argelia, Guerrero, Ao 1, Nmero 5.

  • 200

    Ciudad Delicias: bombas caseras contra el ejrcito instituido

    Ciudad Delicias, Chihuahua, era un poblado joven y prspero, donde sus habitantes eran

    pequeos propietarios o trabajadores.260 Aquellos que tuvieron el propsito de levantarse en

    armas, lo hicieron por motivos ms polticos que por simple necesidad. El hecho de haberse

    llevado a cabo con horas de diferencia con el levantamiento de Tenexpa, indica que

    pudieron haber estado relacionados. Adems, en un informe dirigido a la DFS dos meses

    antes de lo acaecido en Delicias se afirmaba que existan rumores de que se preparaba un

    levantamiento armado a efectuarse en enero de 54. 261

    El 22 de noviembre lleg a Chihuahua Marcelino Garca Barragn en el avin El

    libertador propiedad de Henrquez, se reuni con Juan Garca y con Rosendo Prez, en

    dicha reunin se dijo que no habr levantamiento en la Ciudad de Chihuahua, porque el

    gobierno est preparado, pero que en Jimnez, Delicias, Meoqui y Ciudad Jurez, estar el

    levantamiento para avanzar a la Ciudad de Chihuahua y que cuando esto suceda, en los

    lugares antes mencionados, antes del ataque cortarn el agua, la luz, y todas las vas de

    comunicacin.262 Hechos que confirman que, gracias a una red de espionaje, el gobierno

    estaba al tanto de las actividades subversivas de algunos henriquistas.

    El peridico chihuahuense Tribuna, tambin confirma que la noticia se conoca

    desde antes; el 15 de enero se publicaba que se haban escuchado murmullos de que se

    planeaba un motn en la Ciudad de Delicias, pero que no se haba podido confirmar. Segn

    esos rumores, se iniciara la agitacin en la madrugada de un da no fijado, pero

    comprendido entre el 13 y el 15 de enero, por henriquistas descontentos con el rgimen.

    260 Manuel Gndara Samaniego, Delicias: apuntes para su historia, Chihuahua, Doble Hlice Ediciones, 2004. 261 AGN, ARC, exp. 606.3/3, 23 de noviembre de 1953. 262 AGN, ARC, exp. 559.1/9, fj. 15.

  • 201

    Los reporteros interrogaron al general encargado de esa zona militar, quien asegur que en

    Chihuahua todo mundo se dedicaba a trabajar y no a planear rebeliones.263

    Sin embargo, al da siguiente, la primera pgina de varios peridicos, contena

    informacin y fotografas sobre lo acaecido en Delicias.

    El coronel Emiliano Laing, al frente de un Grupo de individuos armados, asaltaron el cuartel militar de la Ciudad de Delicias. Al mismo tiempo, otro grupo se lanz contra el edificio de la Presidencia Municipal, mientras en Chihuahua fracasaba una intentona de atraco sobre la Penitenciara del Estado, en la cual se pensaba poner en libertad a los presos.

    Los escandalosos se lanzaron al ataque al grito de Viva Mxico Viva la Libertad a tiempo que hacan disparos sobre la guarnicin. Los soldados federales reaccionaron rpidamente y de sorpresa pasaron a la defensiva. Parapetados en la azotea del cuartel abrieron fuego contra los asaltantes dispersndolos y haciendo fracasar la intentona.264

    Los rebeldes se lanzaron contra el cuartel militar de la zona, con bombas caseras, escopetas,

    rifles o pistolas. Su idea debi haber sido la de tomar el cuartel, para apoderarse de las

    armas; confiaban su xito no a sus armas, sino al factor sorpresa. Pero la rpida accin de

    las fuerzas federales, indica que el cuartel estaba alerta, impidiendo que el asalto tuviera un

    resultado exitoso. El fronterizo asegur que el asalto fracas porque uno de los

    conspiradores cometi una indiscrecin que puso al tanto a las autoridades de lo que se

    tramaba.265 Informacin confirmada en el Tribuna, cuando anunciaron que en repetidas

    ocasiones estuvimos recibiendo llamadas telefnicas en la redaccin de este Diario,

    inquiriendo el porqu se haba establecido una sobre vigilancia en el Palacio de Gobierno

    del Estado, que impeda que persona alguna se acercara al edificio a determinadas horas de

    263 Tribuna, Chihuahua, Chihuahua, 15 de enero de 1954. 264 El Fronterizo, Ciudad Jurez, Chihuahua, 16 de enero de 1954. 265 El Fronterizo, 16 de enero de 1954, 17 de enero.

  • 202

    la madrugada de hoy.266 Este intento de rebelin fue reportado por el jefe policiaco de

    Delicias, quien inform que

    Se efectu un ataque a la comandancia de polica y al cuartel de tropas federales. El primero de ellos por 40 individuos y el segundo por 25, a las 0.30 horas. Hubo 4 muertos y varios heridos, pero se los llevaron. Un sargento y un soldado heridos. Durante el da se efectuaron muchas aprehensiones y ya tienen a varios detenidos. Emiliano Laenz, [sic] mayor retirado, es el principal cabecilla, secundado por Martn Montoya y Augusto Talavera. Hace media hora el sub-comandante de la polica del estado, seor Leo y su ayudante, Francisco Prieto, fueron muertos a 5 kilmetros de Ciudad Delicias, matando ellos a su vez a uno de los asaltantes. Ya fueron reparadas las lneas telefnicas.267

    El error tctico fue haberse dirigido contra la comandancia de polica y el cuartel siendo

    que haban sido descubiertos y las autoridades decidieron esperar el ataque para agarrarlos

    in fraganti. El reporte oficial fue de varios heridos y cuatro muertos, entre los que se

    encontr el cuerpo de Laing, identificado como cabecilla. Al parecer Emiliano Laing logr

    huir con vida del atentado, pero Epitafio Lara Quintana, declar haber matado a Laing

    porque no estaba de acuerdo por el engao de que los haba hecho vctimas.268

    El asalto no slo se circunscribi a Delicias, tambin hubo un ataque al poblado

    cercano de Meoqu, como lo relat Pedro Valdez Bueno en su declaracin ante el juzgado.

    Este hombre explic que, la noche del 14 de enero, l andaba de parranda. Estuvo

    tomando licor desde temprana hora y luego tom en la estacin y en El Bohemio,

    propiedad de Alfredo Jasso, trayendo [adems] dos botellas de tequila en sus bolsillos.269

    Ya iba para su casa cuando se encontr a Vicente Hernndez, quien era el dirigente de la

    FPPM en Meoqui. Valdez Bueno lo conoca porque tambin perteneca al partido. El

    266 Tribuna, Chihuahua, Chihuahua, 15 de enero de 1954, pg. 4. 267 AGN, DFS, exp. 48-1-54, L-6, H-231. 268 AGN, DFS, 48-1-54, legajo 6, fj 286. 269 CAJ, Chihuahua, Penal, exp. 10/54, fj. 17.

  • 203

    dirigente pidi a Valdez que lo acompaara porque iba a haber una junta a las afueras del

    pueblo.

    Se fueron rumbo al Rancho de Ortiz, pero antes de llegar, detuvieron su camioneta

    para hablar con otros individuos. Se fueron para otro lado, y otro individuo que l no

    conoci les dijo que tenan que atacar a Meoqui, y les dio una buena cantidad de parque,

    pistolas y rifles, para que la repartieran entre todos [...] que luego otros tres individuos se

    fueron en la troca dizque a cortar los alambres del telgrafo.270 A pesar de la borrachera

    Valdez Bueno convenci a los dems que no estaba bien atacar Meoqu. Cuando regresaron

    los principales incitadores, la gente ya estaba partiendo. As que se enojaron y se retiraron,

    despus de llevarse el parque y las armas. Valdez Bueno, al fin, se fue para su casa, donde

    confundi al sonido de los disparos con cohetes. La revuelta se haba llevado a cabo. No se

    tiene el nmero exacto de participantes, pero alrededor de una centena de hombres se

    dirigieron al cuartel de Delicias. Armados con rifles, pistolas y las bombas caseras

    fabricadas por un minero, se lanzaron a tomar el cuartel. Los detenidos fueron remitidos al

    juzgado donde rindieron sus declaraciones. En ellas, los acusados mencionan que

    pertenecan o simpatizaban con la FPPM y que, desde hace algn tiempo, se estaba

    fraguando un levantamiento armado para atacar a la ciudad de Delicias.

    Aunque ninguno de los detenidos dijo con claridad cul era su principal objetivo,

    dentro de los documentos de Emiliano Laing encontraron una proclama en la que se lea

    que el levantamiento intentaba deponer el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines. En su

    declaracin Juan Garca Avelar, un miembro activo de la FPP, manifest que fue veterano

    de guerra pues haba participado en la Revolucin y se haba retirado con el grado de

    Capitn y que el 10 de enero de 1954 prest su casa para hacer una junta con algunos 270 CAJ, Chihuahua, Penal, exp. 10/54, fj. 17

  • 204

    miembros del partido. En aquella junta, los miembros del comit redactaron una proclama

    en la que manifestaron su descontento con el gobierno mexicano y su idea de iniciar un

    movimiento armado.

    Los que firmamos la presente: miembros todos del Comit Estatal y subordinados todos a nuestro digno y Abanderado y Gua Sr. General Miguel Henrquez Guzmn, a quien estamos sosteniendo en este movimiento que nos llevar al triunfo por la causa del Pueblo en que estamos unidos. Juramos defender nuestros ms santos ideales y terminar con el caciquismo de tanto millonario enriquecido, amparados por el rgimen de vila Camacho, el nefasto Miguel Alemn y todos los que los secundaron, as como el actual de Ruiz Cortines271

    En primer lugar, se declararon miembros de la FPPM y leales servidores del general

    Henrquez, al que pensaban poner en el lugar de Adolfo Ruiz Cortines. Alegaron estar con

    la causa del pueblo, pues para ellos fue ilegal la manera como haba perdido las elecciones

    su candidato y pensaron que cumpliran la voluntad del pueblo deponiendo al presidente en

    funciones. Con sus ms santos ideales, se referan a aquellos que provenan de la

    Revolucin, sobre todo en lo concerniente a la reforma agraria. Estos individuos vieron que

    despus del gobierno de Lzaro Crdenas, se haban olvidado las reparticiones de tierra que

    estaba volviendo a ser acaparada por terratenientes adinerados.

    En la proclama se observa cmo percibieron a los gobiernos posteriores a 1940;

    resalta bastante la denominacin de nefasto como llaman a Miguel Alemn. El rgimen de

    ste ltimo fue percibido en general como corrupto y como demasiado lejano a los intereses

    populares. En el proyecto alemanista los industriales comenzaron a tener demasiada

    injerencia en las decisiones gubernamentales; por lo que algunos miembros de la familia

    revolucionaria entre los que estaba Henrquez creyeron necesario devolverle autonoma

    al partido y retornar a los ideales de justicia social que se haban olvidado. 271 CAJ, Chihuahua, Penal, 10/54, fj. 56.

  • 205

    Este escrito consta de quince puntos segn los cuales, los firmantes se decidieron a

    romper con el gobierno federal que no satisfaca sus necesidades. Sus principales objetivos

    eran garantizar que los que se levantaran en armas tuvieran su recompensa, que se hiciera

    una reparticin de tierras que terminara con los latifundios y que se bajaran los precios de la

    ropa, alimentos, forraje y los sueldos para fomentar el empleo. En los primeros puntos de la

    proclama, se mencionan las distinciones a que se hacan acreedores los que participaran en

    el movimiento. El primer punto habla de los premios que deben recibir conforme al

    trabajo desarrollado durante la lucha.272 As se trat de atraer ms adeptos, intentando

    garantizar que su lucha tendra recompensas. Para ello, en el sexto punto se dice que cada

    uno de los firmantes debera de tener una copia de la proclama, para, despus del triunfo,

    reclamar sus derechos.

    Pero los homenajes tambin seran para los cados. Para ellos pedan que se

    indemnice a las familias as como a darles tierra en zonas irrigables para que tengan un

    patrimonio y tengan de qu vivir sus familiares.273 Al comenzar a organizar un

    movimiento armado, los miembros del comit saban que habra bajas, por lo que haba que

    garantizar a los participantes que no morirn en vano. En este punto se les ofrece una

    indemnizacin quizs monetaria, adems de tierras en zonas irrigables, que aseguren el

    futuro de sus familias. Es significativo que la proclama inicie con las garantas para los

    participantes tanto para los cados como para los sobrevivientes, pues se parta de la idea de

    hacer justicia, tanto para su candidato como para quienes lo apoyaran.

    En cuanto al alza en los costos, hablaron de vigilar los negocios para no permitir el

    alza de los costos sancionando a los comerciantes o, en su defecto, clausurar el

    272 CAJ, Chihuahua, Penal, 10/54, fj. 56. 273 CAJ, Chihuahua, Penal, 10/54, fj. 56 v.

  • 206

    establecimiento, as como controlar todos los almacenes donde haya maz, frijol, harina,

    manteca, y otros productos de primera necesidad para que slo ellos pudieran determinar

    los precios. Tasaron el kilo de carne en 75 centavos y el cocido en 50; el maz en 30 y el

    frijol en 50. Tambin hablaron de la reduccin de salarios a 3.50 a 4 pesos en la ciudad y 2

    pesos en el campo, para que no faltara el trabajo. Pidieron la baja del precio del forraje en

    un 75% y con l, la leche y la carne, de la ropa de 50% a 100%. Del mismo modo,

    solicitaron la baja en las cuotas de los mdicos y los costos de medicinas y hospitales.

    Lo que le importaba a estos hombres era hacer ms accesible la vida con costos que

    permitieran a cualquiera comer, vestirse y estar sano. Para lo cual se propone que se

    elimine a todos los individuos que estn matando de hambre al Pueblo y que merecen un

    castigo ejemplar; as como a la Secretara de Economa por las mismas razones. Pero

    tambin les importaba el cambio de gobierno. En el punto dcimo se prohbe admitir a los

    elementos traidores que han traicionado los Ideales de nuestro partido pisoteando los ms

    sagrados vnculos con nuestro abanderado y gua. En el onceavo piden la inmediata

    reposicin de las Autoridades, tales como Gobernador y Presidente Municipal, nombrando

    ellos sus colaboradores y organicen sus cuerpos de policas no dejando ninguno de los que

    fungen actualmente.274

    Rosendo Prez y Prez haba sido el candidato de la FPPM al gobierno municipal de

    Delicias, en la proclama se le da el ttulo de jefe nico del movimiento en el estado de

    Chihuahua. Y al Teniente Coronel Emiliano Laing quien haba sido presidente municipal

    de Delicias tambin se le nombra jefe del movimiento. Es decir, para los firmantes, slo

    eran dignos de confianza los que haban pertenecido lealmente a la FPPM, en oposicin a

    los que haban abandonado el partido tras los ofrecimientos del gobierno en el poder. 274 CAJ, Chihuahua, Penal, 10/54, fj. 56 v.

  • 207

    El ltimo punto hace alusin a otra oferta para atraer participantes al movimiento:

    En lo relacionado al Ramo Militar, exigir la pronta construccin de una Colonia Militar

    donde cada soldado con familia tenga su casa, que conste de dos piezas y cocina, que vivan

    cmodamente durante la estancia de la corporacin y para los Oficiales una casa con tres

    piezas y cocina, incluyendo el bao, los servicios para las casas de los soldados que sean

    por separado.275 Se les estaba ofreciendo a los soldados una casa si favorecan al

    movimiento henriquista. El hecho de que Henrquez era un general prestigioso y que en su

    partido se encontraran miembros del ejrcito, haca pensar a los firmantes que podan

    recibir ayuda de ese cuerpo. Quiz esta idea fue la que los hizo atreverse a iniciar el

    movimiento combatiendo contra un cuartel militar.

    Esta proclama muestra cul era el sentir de los participantes en el asalto al cuartel

    Delicias. No quiere decir que la defensa violenta del candidato fuera un sentimiento

    generalizado entre todos los mexicanos, pero s entre aquellos que se aventuraron a tomar

    las armas para llevar al poder al hombre que consideraban la mejor opcin para el gobierno.

    Despus del levantamiento, y mientras los polticos profesionales se preocupaban por echar

    culpas al viento, periodistas de El Fronterizo publicaban la entrevista que sostuvieron con

    un trabajador que se neg a dar su nombre y que transcribo porque ilustra las razones de

    llevar a cabo un levantamiento infructuoso:

    La rebelin henriquista de Delicias y otros disturbios nos tienen sin cuidado. [] La verdad que se esconde tras la asonada de Laing, poltico de profesin, otrora amigo del Gobernador Soto Mynez, nos es indiferente; la poltica ya no es motivo para rebelarse. El nico motivo para protestar contra el Gobierno es el hambre que consume lentamente al pueblo. Ah s se necesita energa para exigir que el Gobierno cumpla con su compromiso de abaratar las subsistencias.

    Por culpa de voraces acaparadores y especuladores, el hambre ha invadido los hogares de la mayora de los mexicanos y el Gobierno no ha hecho nada por impedir

    275 CAJ, Chihuahua, Penal, 10/54, fj. 57.

  • 208

    la carrera ascendente de los precios de los artculos de primera necesidad. Ese s es motivo para gritar. La poltica no.276

    Como ya lo perciban Almond y Verba en el Mxico de los cincuenta, exista una

    percepcin dual de la poltica, por un lado se encontraba el descontento por las condiciones

    de vida y por el otro se encontraba la falta de fe en la poltica. Esto haca que en lo

    cotidiano hubiera quejas, pero sin realizar actos encaminados a detener la situacin.

    Considero que la derrota del henriquismo por la va electoral, acab por consolidar la

    desconfianza del mexicano comn sobre la actividad poltica profesional, ya que si

    depositando el voto no era posible llevar al gobierno al personaje por quien se haba votado,

    no vala la pena asistir a las urnas. El tono desencantado del discurso del trabajador

    entrevistado, muestra que para muchos mexicanos la poltica no era un motivo para alzarse

    contra el gobierno, pues no se crea ni confiaba en ella, pero que la nica razn para

    levantarse era el hambre. Ese s es un motivo para gritar. La poltica no.

    Morelos: si por las buenas no ha de ser

    Rubn Jaramillo era un lder campesino de tradicin agraria zapatista, que haba

    permanecido cercano a los campesinos, ayudndolos a defender sus tierras de cualquier

    imposicin gubernamental. Fund el Partido Agrario Obrero Morelense (PAOM) desde el

    que buscaba llegar al poder para realizar una serie de reformas sociales que acercaran a los

    morelenses a una mayor justicia social. En 1950 el PAOM se una a la FPPM, pues, como

    dijo uno de los informantes de Renato Ravelo, aunque Henrquez no era lo que ellos

    276 El Fronterizo, 16 de enero de 1954, 17 de enero.

  • 209

    esperaban, s era el ms revolucionario de los contendientes.277 Jaramillo fue candidato a

    gobernador de Morelos por la FPPM.

    Tanals Padilla encuentra que esta unin fue una estrategia poltica y no

    representaba necesariamente una semejanza ideolgica. Pero la coyuntura dio a los

    jaramillistas una oportunidad de extenderse en el mbito nacional y los henriquistas

    obtuvieron un apoyo significativo en el campo morelense.278As, los jaramillistas afiliados

    a la FPPM tuvieron acceso a recursos, como dinero y a la prensa que les ayudara con su

    campaa. Durante sta, Jaramillo hablaba continuamente de la importancia que tena en s

    el proceso de organizacin; explicaba a los campesinos que slo eran fuertes si se

    mantenan organizados y unidos, ya que el gobierno no mejorara nunca la situacin de los

    pobres a menos de que stos lo obligaran. Creyeron que la coyuntura electoral sera el

    primer paso hacia una organizacin nacional que presionase al gobierno para cumplir lo

    que el pueblo le peda. Para Jaramillo las elecciones eran de suma importancia, percibi a

    la campaa electoral como una manera de movilizar a los campesinos creando conciencia

    sobre el poder que posean como clase. Los volantes del PAOM expresaban que era

    importante hacer de la campaa electoral de Henrquez Guzmn, una lucha para conquistar

    pan, tierra, salarios justos, escuelas, libertad y derechos democrticos.279 Esta alianza

    fortaleca a los dos partidos.

    A pesar de la derrota electoral, Jaramillo estaba convencido del poder de la

    organizacin, por lo que no permiti que sus partidarios dejaran de estar organizados,

    continuando sus trabajos en la clandestinidad. Fue as como Jaramillo se declar rebelde y

    277 Renato Ravelo, Los jaramillistas, Mxico, Nuestro Tiempo, 1978. 278 Tanals Padilla, Por las buenas no se puede. La experiencia electoral de los jaramillistas en Vernica Oikin Solano y Mara Eugenia Garca Ugarte (Ed.), Movimientos armados en Mxico siglo XX, Mxico, CIESAS-COLMICH, 2006, tomo 1, p. 294. 279 Padilla, Por las buenas no se puede, p. 297.

  • 210

    junto con otros veinte campesinos se remont al cerro. Cerradas las vas legales, los

    jaramillistas empezaron a hacer planes para otras acciones armadas.280 En el informe del 3

    de octubre de 1953, los agentes de la DFS anunciaban que en las oficinas [de la FPPM] se

    recibi un telegrama, enviado por Rubn Jaramillo, del estado de Morelos, en el que dice

    que ya haban dado una leccin al estado de Morelos, en el sentido de que haban dado

    muerte a unos policas y que a la vez le haban enviado ya un ultimtum al Gobernador del

    Estado, dndole un plazo razonable para que ponga su renuncia, de lo contrario ellos lo

    sacarn.281

    Aunque el movimiento no se haba seguido en otras entidades, el 8 de octubre se

    informaba que Rubn Jaramillo y sus seguidores haban tomado el pueblo de Xiutepec,

    donde hirieron al comandante de la polica y desarmaron a la polica del pueblo, al grito de

    Viva Henrquez. Se haban levantado en armas, desconociendo al gobierno instituido.

    Los jaramillistas se convertan en el ala ms radical del henriquismo. A diferencia de todos

    los eventos subversivos en los que participaron los seguidores de Henrquez, sin el

    consentimiento de ste, los hechos ocurridos en Morelos parece que tuvieron su apoyo

    moral y econmico. En los informes de los agentes de la DFS indican que Henrquez

    proporcion dinero y armas a Jaramillo: Se ha visto llegar a Jaramillo a la casa de

    Henrquez Guzmn en Tehuxtla, en donde posiblemente reciba armamento, municiones y

    dinero, que le mande el mismo militar, pues sus ayudantes han estado viniendo con dos

    camionetas sospechosas.282Adems, corran rumores de que el general haba escondido al

    rebelde en su domicilio cuando era buscado por la polica.

    280 Ibd., p. 304. 281 AGN, DFS, Versiones Pblicas, Rubn Jaramillo, fj. 71. 282 AGN, DFS, Versiones Pblicas, Rubn Jaramillo, fj. 103.

  • 211

    Claro que los altos directivos Henriquistas expresaron que ellos no haban dado

    rdenes para que los jaramillistas se sublevaran contra el gobernador, pero que esto haba

    sucedido porque algunos municipios se haban declarado en quiebra, tratando de

    desconocer al gobernador. La FPP los apoyara, aprestndose a una lucha organizada,

    conceptos que las infanteras henriquistas han traducido expresando que en el Estado de

    Morelos va a haber bola.283 Se informaba que era la regin de la sierra de Jojutla, donde

    ms se haban concentrado los henriquistas. En una poblacin cercana a Jojutla, de nombre

    El Estudiante, la mayora de los habitantes eran de filiacin henriquista, y algunos de ellos

    se han unido a las gavillas que merodean en esa poblacin y se sabe que hace algn tiempo

    un grupo henriquista asesin a un hacendado de ese lugar para robarle ms de $20,00.00.

    En el pueblo de Quilamula, jurisdiccin de Jojutla, el henriquista Pedro Lpez,

    acompaado de 15 elementos, desarmaron hace unos 20 das a un grupo de Guardias

    Rurales.284

    En el Heraldo del Pueblo los editorialistas aseguraban que haba un delincuente

    constante que provoca la rebelda en Morelos, zafarranchos en Ixtlahuaca, posteriormente

    la vergenza de Veracruz, donde el general Mange, en persona, convirti sus fuerzas

    federales en atracadoras de los derechos del pueblo porteo. Pueden llenarse las crceles de

    Chihuahua, Morelos, Veracruz, del Estado de Mxico, pero el delincuente sigue ganando

    todos los das batallas a las autoridades, al ejrcito, a las mil y una policas de que

    disfrutamos en este democratizado pas. Nada pueden las armas, las represiones. Ese

    delincuente es el hambre.285 La postura de la FPPM era presentarse como inocentes de

    283 AGN, DFS, Versiones Pblicas, Rubn Jaramillo, fj. 75. 284 AGN, DFS, Versiones Pblicas, Rubn Jaramillo, fj. 102. 285 Heraldo del Pueblo, 23 de octubre de 1953.

  • 212

    alentar a sus partidarios a rebelarse contra las autoridades, dejando en claro que la nica

    responsable de la violencia era el hambre que no era resuelta por el gobierno actual.

    El da 23 de octubre, Rubn Jaramillo haba atacado Quilamula, Morelos. Habiendo

    quitado a los guardianes del orden pblico 26 carabinas, sin que nadie lo detuviese. A

    principios de noviembre Jaramillo segua con mucha gente en Azochiapan, Morelos, y no le

    podan detener pues conoca bien el terreno y contaba con el apoyo de la gente de la regin.

    El agente infiltrado en las oficinas de la FPPM avisaba a sus superiores que haban salido

    ms de 100 henriquistas para unirse a Jaramillo y que se asegura que Henrquez Guzmn

    est apoyando econmicamente a Rubn Jaramillo para que mantenga latente al

    movimiento de aquel lugar.286 En enero de 1954 continuaban las acciones de Jaramillo

    agitando Morelos y Guerrero. Era apoyado por una red de espas que son limosneros y

    vagabundos, los cuales lo tienen al corriente de todo lo que sucede en los gobiernos de esas

    entidades y se evita caer en manos de las Autoridades.287

    En febrero se deca que Rubn Jaramillo era el encargado de Morelos, Estado de

    Mxico, Guerrero, Puebla y Veracruz; habindosele conferido el grado de Coronel por su

    actuacin en los distintos puntos de agitacin.288 El general Antonio Caballero Miranda,

    aquel que haba sido detenido por otorgar grados militares, conceda a Jaramillo el de

    General del Ejrcito Henriquista, dndole con el nombramiento la autoridad de dirigir a las

    fuerzas henriquistas del sur. As que, mientras los dirigentes henriquistas no se decidan

    para iniciar una insurreccin nacional, Jaramillo se levantaba a principios de octubre de

    1953 en varios poblados de Morelos. Henrquez mand detener la insurreccin de

    286 AGN, DFS, exp. 48-1-53, L-5, H-340. 287 AGN, DFS, exp. 48-1-54, L-6, H-171. 288 AGN, DFS, exp. 48-1-54, L-6, H-112.

  • 213

    Jaramillo, quien al no contar con instrucciones claras, se fue separando del henriquismo.

    Adems, la persecucin que sufri por parte de las autoridades fue minando su movimiento.

    Fue a principios de 1954, cuando el henriquismo comenz a marcar mayor distancia

    con los jaramillistas, pues observan que en vez de beneficiarles, los perjudicaba ya que eran

    observados como un partido que haca uso de la violencia. Los lderes teman que el

    gobierno los identificara con Jaramillo y que esta identificacin los llevase al ostracismo.

    Para marzo, presionado por su gente,289 nuevamente se levantaba Jaramillo para hacer

    justicia por su propia mano en el poblado de Tucumn. All, junto con 55 hombres, ejecut

    a los responsables de la tortura y muerte de algunos seguidores. Despus del asalto al

    poblado de Tucumn, Henrquez Guzmn dio instrucciones de evitar que se mencionara a

    Rubn Jaramillo en las asambleas; as como que se evitara cualquier contacto entre el

    guerrillero y la FPPM, pues se trata de aparecer que los actos de Jaramillo son

    desautorizados por Henrquez y la FPPM, los cuales en ningn momento apoyan esos

    hechos.290

    La prensa slo designaba a Jaramillo como lder de una gavilla de bandidos, de sus

    luchas campesinas, no se deca nada. Para finales de los aos cincuenta, Jaramillo y sus

    seguidores seguan en contacto con algunos henriquista importantes, como Celestino Gazca

    y Marcelino Garca Barragn. No as con Henrquez Guzmn, a quien llegaron a tachar de

    cobarde por su indecisin y por haberse alejado de ellos, a pesar de que llegaron a

    considerarlo como el menos malo de los candidatos.

    289 Marco Bellingeri, Del agrarismo armado a la Guerra de los pobres 1940-1974, Mxico, Juan Pablos-Secretara de Cultura del DF, 2003. 290 AGN, DFS, exp. 48-1-54, L-7, H-264; fj.135

  • 214

    Consideracin final

    Mientras Henrquez recomendaba paz y sometimiento a las leyes, muchos de sus

    seguidores esperaban que se les diese la orden para levantarse contra un gobierno que,

    segn ellos, no buscaba el bien comn. Los henriquistas que decidieron tomar las armas, lo

    hicieron porque estaban en contra de los bajos salarios, de la represin gubernamental, de la

    falta de oportunidades para vivir mejor, de la falta de reparto agrario, de la pobreza

    generalizada y tambin porque pretendan defender el voto que no favoreci a su candidato.

    Haba diversos motivos por los cuales levantarse aunque el henriquismo fue perdiendo

    adeptos por causa de los titubeos de Henrquez. Uno de los agentes infiltrados en la FPPM

    resume el sentimiento de los henriquistas al ver la indecisin del lder; los henriquistas se

    encuentran descontentos, pues expresan que no vale la pena lo que hacen los directivos, ni

    los sacrificios de los que han cado en la lucha; ya que se les haba dicho que Henrquez

    sera presidente antes del 1 de septiembre y no ven nada claro. Por el contrario, Miguel

    Henrquez Guzmn nicamente recomienda calma.291

    A pesar de que los henriquistas no ganaron las elecciones y que su partido

    desapareci, su importancia radica en que se constituyeron en una organizacin que supo

    aprovechar la fractura del partido oficial y ganarse el favor de los inconformes, mostrando

    que en poltica, la ilusin y la nostalgia pueden ganar partidarios. Adems, al lograr unificar

    en su interior diversas facciones de la sociedad, tambin se demostr que el objetivo comn

    de quitar al PRI de la silla presidencial, sera una fuerza mucho ms importante que el

    presentar un programa de gobierno verdaderamente radical y revolucionario. Los

    movimientos revisados aqu, le dieron al henriquismo un duro golpe del que no se pudo

    levantar, pues fueron la justificacin perfecta ante la opinin pblica de que la FPPM era un 291 AGN, DFS, exp. 48-1-53, legajo 4, fj 385.

  • 215

    partido peligroso que deba ser desmantelado. Despus de los hechos en Delicias y de un

    mitin en la ciudad de Mxico en el que se festejaba el aniversario de la Constitucin, pero

    que volvi a ser reprimido por las autoridades, amplios sectores pedan al gobierno que

    desapareciera a la FPPM.292 Lo cual fue la perdicin de la FPPM ya que se cancel su

    registro el 1 de marzo de 1954.

    Frente a la calma que recomendaba el lder, muchos de los seguidores trataron de

    conseguir las mejoras a sus condiciones de vida que la derrota electoral les haban negado.

    Los verdaderos intentos de rebelin como en Delicias, Tenexpa y Morelos manifestaron

    que an quedaban resabios del Mxico bronco que defenda sus creencias mediante la

    violencia. En cambio, los levantamientos armados que no fueron otra cosa que defensa de

    un pueblo ante los abusos de las autoridades como en Ixtlahuaca, indican la represin que

    sufrieron los henriquistas y la manera como el estado se decidi a exterminarlos,

    acusndolos de cualquier movimiento que pareciera subversivo. Algunos campesinos que

    creyeron en el henriquismo, le fueron fieles a pesar de la represin y la poca decisin del

    lder. Tanto que, en 1961, cuando el general Celestino Gazca propuso un levantamiento a

    nombre de los Federacionistas Leales, ya separados de Henrquez y de la FPPM,

    respondieron al llamado.

    292 En el AGN se encuentran diversas cartas u oficios donde ciudadanos comunes le avisaban al presidente que en sus regiones haba actividades subversivas henriquistas. Avisndole para que pusiera orden. Tambin se encuentran manifiestos de desacuerdo ante las actividades de los henriquistas, ante sus reuniones y mtines que ya no tenan razn de ser tras la derrota electoral.

  • 216

    Conclusiones

    Los captulos que conforman esta investigacin complementan y renuevan los trabajos

    anteriores sobre henriquismo pues ponen inters en temas que no haban sido estudiados:

    las mujeres, la prensa extranjera y las caricaturas. Por tanto, esta tesis es pertinente en tanto

    que aporta nuevas luces al conocimiento de un periodo del Mxico pos revolucionario,

    desde el anlisis de un grupo opositor que incorpor en su interior diferentes facciones.

    Al concluir el gobierno de Miguel Alemn, el descontento popular fue creciendo

    hasta casi generalizarse. Su forma de conducir la poltica nacional haba favorecido a

    algunos grupos mientras que desatendi a otros en aras de la modernidad. Dentro del

    mismo partido en el poder se desataron diferencias que, en algunos casos los condujeron a

    la separacin y a la ruptura, como Miguel Henrquez y sus seguidores. As, este

    descontento se convirti en el principal elemento que alent la organizacin de diferentes

    propuestas electorales. Los grupos opositores al rgimen, organizaron su campaa a la

    presidencia en funcin de crticas al alemanismo y al amparo de la reivindicacin de la

    Revolucin maderista constituyndose como una oposicin revolucionaria. La

    popularidad del general Henrquez se opuso a la continuidad del alemanismo, provocando

    una ruptura dentro del partido oficial que tambale al rgimen y la hegemona prista.

    Frente al discurso de modernidad y de lejana con la Revolucin, resulta interesante

    que la oposicin ms fuerte haya sido precisamente un partido que ofreca un retorno al

    pasado organizado en gran parte por militares y ex militares. La FPPM se constituy como

    la opcin opositora ms fuerte de entre los contendientes porque ofreci al electorado que,

    de ganar, haran retornar las medidas sociales emanadas de la Revolucin (reparto agrario,

    mayores libertades a los municipios, respeto a los derechos laborales entre otras) que

  • 217

    haban sido consideradas poco importantes durante el sexenio que finalizaba. Estas

    promesas permitieron que el henriquismo se convirtiera en el aglutinador de varios credos,

    pues dio cabida a sin nmero de inconformes con la forma de gobernar de Miguel Alemn.

    Entre ellos destacaron personajes con una gran trayectoria como luchadores sociales,

    jvenes profesionistas, feministas, viejos polticos y militares que pretendieron llegar al

    poder por medio de la oposicin y del voto de los ciudadanos, es decir por medios

    democrticos y mediante el proceso electoral.

    Sin la intencin de generalizar, podra resumirse que en las elecciones de 1952 se

    enfrentaron fundamentalmente dos formas opuestas de pensar la poltica nacional: los

    nostlgicos de la Revolucin, ya fuera por inters personal o por un verdadero sentimiento

    de que la Revolucin encarnaba los ideales de justicia y paz social que se necesitaba en

    Mxico, contra los modernos civilistas que, por las mismas razones, consideraban que la

    Revolucin haba marcado el camino, pero que deba superarse para mejorar al pas

    mediante la industrializacin y la modernidad. En el captulo IV de esta investigacin, la

    caricatura 24, resume estas posturas cuando se observa a la figura del charro joven contra

    un norteo caduco y senil. El caricaturista expuso que el Mxico de los aos cincuenta, era

    un pas diferente en el que deseaban gobernar los jvenes con sus nuevas ideas, donde ya

    no caban los viejos peleoneros que queran decidirlo todo con las antiguas formas de

    resolver los problemas, es decir, por medio de la violencia. La imagen que se cre de

    Henrquez y su movimiento a fin de desacreditarlo fue la de un movimiento peligroso

    que representaba una regresin a la poltica a la antigua.

  • 218

    Siluetas de Audiffred El Universal

    Las actividades de campaa de la FPPM fueron llevadas a cabo con el respectivo

    cuidado y vigilancia por parte de las autoridades. Esta actitud muestra cmo el gobierno

    cuidaba y reprima a la oposicin; as mismo, saba que existan sectores descontentos que

    podan organizarse para conducir a Mxico a un golpe de Estado o al menos una importante

    inestabilidad social. Esta idea era reforzada porque varios dirigentes del henriquismo

    haban participado en el periodo armado de la Revolucin y haban hecho carrera militar.

    Haba temor por parte del gobierno alemanista que la FPPM con sus crticas e

    inconformidad lograra despertar al Mxico bronco.

    Por ello, el desarrollo de la campaa electoral estuvo acompaado de diferentes

    grados de represin que iban desde el impedimento de que la caravana de henriquistas

    encontrara hospedaje y servicios en determinada poblacin, hasta la confrontacin explcita

    y violenta entre autoridades locales y partidarios de Henrquez. Los informes enviados no

    slo por los agentes de la DFS sino tambin por los diplomticos, muestran con claridad

    que el temor a desatar la violencia estaba presente. A travs de una importante red de

    espionaje, los agentes de la DFS informaban cada movimiento o rumor que se diera entre

  • 219

    los miembros de la FPPM. Las autoridades no queran sorpresas, por lo que la vigilancia y

    la represin estuvieron presentes.

    En medio de estos intentos por reivindicar la Revolucin y su consiguiente

    represin gubernamental, destac la participacin femenina dentro del henriquismo, pues

    pudieron desenvolverse con mayor libertad que sus compaeros varones. Realizaron

    mtines, publicaron consignas a favor del henriquismo, hicieron proselitismo, expresaron su

    postura ideolgica y su simpata por su candidato sin ser perseguidas, detenidas o

    asesinadas. La FPPM dio la oportunidad y el espacio a sus seguidoras de manifestar su

    postura poltica a diferencia de una actitud aptica ante el proceso electoral de otras mujeres

    de la misma poca.

    Esta investigacin se distingue de otros textos porque utilic la participacin

    femenina para explicar el desarrollo de la campaa, siendo que esto no se acostumbra. A

    travs de sus discursos, las dirigentes exhortaron a sus simpatizantes a luchar por su

    candidato, a hacer algunos sacrificios sin perder la esperanza en un triunfo prximo. La

    participacin de mujeres con mucha experiencia como Cuca Garca y Otilia Zambrano,

    permiti que aquellas arengas fueran en ocasiones, ctedras sobre cuestiones polticas ms

    que simples acusaciones y quejas contra las autoridades. Las dirigentes hablaban de lucha

    de clases, conciencia de clase y accin poltica. Adems, este estudio me permiti encontrar

    ms pistas sobre Refugio Garca, dirigente que en un artculo deca que haba muerto en

    1940.293

    293 En el artculo Mujeres soadoras del infinito. Primer Congreso de obreras y campesinas (en Desacatos, Mxico, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropologa Social, no. 11, 2003, pp. 163-178), se afirmaba que Refugio Garca haba muerto en 1940 segn constaba en el catlogo biogrfico de Mujeres Mexicanas de Aurora Tovar Ramrez, Mil quinientas mujeres en nuestra conciencia colectiva, Mxico, Documentacin y Estudios de Mujeres (DEMAC), 1996.

  • 220

    Aunado a esto, es significativo que el derecho al voto femenino haya sido otorgado

    justo en esos aos. Pareciera que las autoridades buscaban acallar las demandas de las

    henriquistas con el derecho al voto, sin embargo, ellas luchaban por algo ms que el

    reconocimiento de sus derechos civiles y continuaron criticando al gobierno mientras

    permanecieron dentro del henriquismo. Con la evidencia analizada sostengo que la presin

    poltica ejercida por las henriquistas fue uno de los factores que obligaron al presidente

    Ruiz Cortines a promover la reforma constitucional que permitiera el voto femenino.

    En este proceso de crticas y represin la prensa tuvo un papel fundamental, ya que

    algunos peridicos fueron utilizados para reforzar la visin oficial que present al

    henriquismo como un grupo de inconformes violentos, mientras que los rganos

    informativos de la FPPM procuraron revertir las noticias negativas y proporcionar su

    versin de los hechos. Ante la aparente estabilidad social de la que hablaban la prensa en

    general, El heraldo del pueblo presentaba un pas que no se encontraba en calma ni

    avanzaba hacia la modernidad, sino que la pobreza, la represin, la desigualdad y la

    corrupcin crecan da con da. Por otro lado, en la prensa extranjera se hablaba con mayor

    libertad sobre la oposicin y el proceso electoral, al grado que algunos editorialistas

    mostraron su clara simpata por algn candidato de oposicin, aumentando la opinin de

    que en Mxico se viva una verdadera lucha electoral al encontrarse compitiendo fuertes e

    importantes personajes. Present al henriquismo como un movimiento notable que fue

    conocido ms all de las fronteras a pesar de que en Mxico algunos medios oficiales lo

    desacreditaron, desprestigiaron, despreciaron y lo hicieron objeto de diversas stiras. La

    prensa internacional me permiti analizar el caso mexicano en su contexto internacional.

    Las caricaturas analizadas aqu, hicieron crticas de la vida en Mxico, pero jams

    de la figura presidencial ni del prismo como institucin revolucionaria, lo cual muestra el

  • 221

    control oficial sobre los medios y el temor de algunos moneros a la represin. Brindan

    tambin, valiosos ejemplos de cmo funcion el mecanismo de desacreditar al

    henriquismo. Nuevamente la caricatura 24 proporciona un buen ejemplo, pues el enano

    norteo buscaba golpear al charrote por la espalda. Al final ste se voltea a tiempo

    impidiendo ser sorprendido. El desprestigio orquestado contra el henriquismo tuvo como

    propsito hacer que la sociedad viera la necesidad de desaparecerlos.

    La relevancia de analizar caricatura poltica en esta investigacin, radica en que

    permiti destacar cules fueron los personajes importantes, la situacin poltica, econmica

    y social dominante durante el proceso electoral de 1952 y cmo fue que las mismas

    autoridades ejerciendo su hegemona, se sirvieron de ella para difundir ideas sobre los

    diferentes grupos de oposicin, que en general resultaban incmodos. Analizar la caricatura

    poltica es una veta interesante para realizar estudios polticos, puesto que aporta noticias

    sobre el contexto, las situaciones y los personajes de manera diferente a lo que se dice en

    las editoriales periodsticas y en los documentos de archivo. A travs de la postura

    mediadora del dibujante, es posible rescatar elementos latentes en el sector social al que

    ste pertenece que le otorgan una riqueza excepcional.

    Por otra parte, se observa que cuando los resultados electorales no favorecieron al

    henriquismo, muchos de sus seguidores cuestionaron al proceso electoral mexicano,

    poniendo en duda dichos resultados, pues creyeron que las elecciones haban sido

    manipuladas para inclinar la balanza hacia el candidato oficial. Este cuestionamiento

    desemboc en la existencia de dos formas de pensar el proceso electoral dentro de la

    FPPM: un ala radical opuesta a otra moderada. Los radicales aseguraron que la eleccin

    haba sido manipulada y por tanto era un fraude que deba resolverse, pero no mediante las

    instituciones (porque el gobierno podra volver a violar la decisin popular), sino a travs

  • 222

    de la violencia y as, tomar el poder desconociendo los mecanismo jurdicos que daban

    legalidad al proceso electoral. En cambio, los moderados, enarbolados por Henrquez crean

    en las instituciones democrticas aunque dudaban de la operatividad del sistema electoral.

    El lder recomendaba calma, trabajo, educacin y organizacin, acciones que no daban

    resultados inmediatos. Otros prefirieron tomar las armas.

    Los elementos que analic a lo largo de esta investigacin me permitieron observar

    que era ms numerosa la faccin moderada que la radical. Pero, aunque menor, fue

    trascendente pues sus acciones contribuyeron a que el partido fuera disuelto. Los

    levantamientos armados en Ciudad Delicias, Tenexpa y Morelos, resultaron

    contraproducentes para el henriquismo, ya que lograron que los dems ciudadanos

    apoyasen a las autoridades a fin de reprenderlos y eliminarlos. En el AGN se encuentran

    decenas de peticiones donde diferentes personas le pedan al presidente que cancelara a la

    FPPM y cuando eso se hizo, le enviaban otras tantas felicitaciones por haber tomado la

    decisin. Muchas personas deseaban la estabilidad social an a costa de la represin y

    desaparicin de grupos polticos de oposicin.

    Empero, no todo en el henriquismo era violencia contenida. La organizacin del

    partido, las actividades de sus miembros, el seminario de enseanza poltica, los mtines

    an despus de las elecciones, muestran a un partido comprometido con sus seguidores que

    trataron de ingresar a una forma moderna de hacer poltica; donde las decisiones se tomaran

    mediante el consenso y la educacin. En Ruptura y oposicin Elisa Servn present al

    henriquismo como un movimiento importante que se fue debilitando tras la derrota

    electoral, al grado de que no se objet con fuerza la cancelacin del registro y que la falta

    de estrategias para organizarse fue lo que termin con el partido. En esta investigacin pude

    hacer algunos matices a esto, pues la evidencia muestra que no fue falta de estrategias ni de

  • 223

    organizacin lo que llev al henriquismo a la desaparicin, sino que los mecanismos

    violentos (marchas, mtines, levantamientos) utilizados para conservarse en el escenario

    poltico, fueron contrarios a lo que el gobierno permita como acciones legales, por lo que

    fueron reprimidos y se alent su desaparicin.

    En esta investigacin se muestra que, al igual que en otros partidos polticos, dentro

    del henriquismo militaron y convivieron personas de convicciones radicales, con intereses

    personales, ansias de poder, nostlgicos de la Revolucin, feministas, defensores del

    agrarismo entre otros tantos que tenan su propia idea y sentir de lo que era el proceso

    electoral. Esta diversidad de credos unidos en torno al lder Miguel Henrquez, muestran

    que mientras exista solidaridad de los miembros de un partido, puede haber convivencia de

    diferentes posturas. Pero que, una vez desaparecida la FPPM, el gobierno de Ruiz Cortines

    alent la creacin del Partido Autntico de la Revolucin Mexicana (PARM) como una

    oposicin legal pero sometida, sin una presencia contestataria que proporcionara un espacio

    compensatorio a los militares y, en general a todos los descontentos que haban participado

    con Henrquez.

    No se puede pensar en la FPPM como un movimiento radical, pues no buscaba

    cambiar la forma de gobernar; pero se convirti en un movimiento social294 desde el cual,

    algunos henriquistas decidieron realizar acciones para defender a su partido y a su

    candidato. Como parte de estas acciones, se encuentra la organizacin de las mujeres dentro

    294 Desde mi punto de vista, los movimientos henriquistas analizados al final de esta investigacin, respondieron a lo que Javier Farrerra denomina movimientos sociales. Segn este autor, los movimientos sociales son una forma de accin colectiva que: primero, est basada en la solidaridad, segundo, est inmersa en el desarrollo de un conflicto y, tercero, est rompiendo los lmites del sistema en el cual ocurre la accin. Javier Farrera Araujo, El movimiento urbano popular, la organizacin de pobladores y la transicin poltica en Mxico en La construccin de la democracia en Mxico. Movimientos sociales y ciudadana, Vctor Manuel Durand Ponte (Coord.), Mxico, Siglo XXI, 1994, p. 165.

  • 224

    del sector femenil de la FPPM, la participacin henriquista en la prensa a travs de su diario

    y los movimientos campesinos que buscaron llevar a Henrquez al poder.

    Las movilizaciones henriquistas quedaron desdibujadas tras la cancelacin de su

    registro, consolidndose la idea de una aplanadora prista que no haba permitido el

    desarrollo de la oposicin. Despus del henriquismo, el desarrollo poltico democrtico fue

    postergado hasta que en la dcada de los 80 una nueva ruptura con el PRI dio origen a un

    importante grupo opositor. Para los henriquistas de la poca, su derrota electoral represent

    un factor de desilusin ante las medidas legales para adentrarse en el juego poltico, pues se

    dieron cuenta que, por la va electoral, no sera posible el triunfo. La FPPM contribuy a la

    construccin de la democracia al presentarse como una opcin ms en las elecciones de

    1952, pero su derrota tambin contribuy a esa falta de inters en la poltica con la que

    suele definirse al mexicano promedio.

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