Historia y Cultura Politica de La Participacion Ciudadana en La Ciudad de Mexico

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    HISTORIA Y CULTURA POLTICA DE LA PARTICIPACINCIUDADANA EN LA CIUDAD DE MXICO:

    ENTRE LOS CONDICIONAMIENTOS DEL SISTEMAY EL ENSUEO CVICO

    nm. 1, otoo-invierno, 2004

    Mario Espinosa*

    En este trabajo se aborda la historia de la participacin ciudadanainstitucionalizada de la Ciudad de Mxico, sin la pretensin dehacer un recuento exhaustivo de los hechos, mecanismos,instancias e instrumentos jurdicos que, desde 1928 hastanuestros das, precedieron y caracterizaron su conformacin ydesarrollo formal en la ciudad capital. Lo que en particular sepretende con este breve repaso histrico es mostrar cmo, a travsde la construccin y funcionamiento de sus distintas moda-lidades institucionales a lo largo de su historia, se originaron unconjunto de relaciones, prcticas y percepciones caractersticasde una determinada cultura poltica que, hoy por hoy, formaparte del universo simblico, de las costumbres y tradicionesque explican, en gran medida, los alcances y limitaciones de laparticipacin ciudadana en la Ciudad de Mxico.

    PALABRAS CLAVE. Participacin ciudadana, cultura poltica, ciudadde Mxico, corporativismo, clientelismo.

    * Licenciado en Sociologa por la Facultad de Ciencias Polticas y Sociales de la UNAM yMaestro en Sociologa Poltica por el Instituto de Investigaciones Dr. Jos Mara LuisMora. Profesor de tiempo completo en la Academia de Ciencia Poltica y AdministracinUrbana y en el Posgrado de Humanidades y Ciencias Sociales de la UCM.

    El objetivo del trabajo que a continuacin se presenta, no esprecisamente hacer una recapitulacin exhaustiva de los escollosy vicisitudes histricas sobre el desarrollo de la participacinciudadana1 en la Ciudad de Mxico; ni mucho menos documentarlos mecanismos, instrumentos o figuras jurdicas que, desde 1928

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    hasta nuestros das, caracterizaron su institucionalizacin dentrodel propio ejercicio de gobierno del Distrito Federal. Con estebreve repaso histrico, nos interesa mostrar cmo, a travs de laconstruccin y funcionamiento de sus distintas modalidadesinstitucionales, se origin un conjunto de relaciones, prcticas ypercepciones caractersticas de una determinada cultura poltica2que, hoy por hoy, forma parte del universo simblico, de las costumbresy tradiciones que explican, en gran medida, los alcances ylimitaciones de la participacin ciudadana en la Ciudad deMxico.

    1. ANTECEDENTES HISTRICOS DE LA PARTICIPACIN CIUDADANAEN LA CIUDAD DE MXICO

    La historia de la participacin ciudadana institucionalizada puedeinterpretarse como una conspiracin sistemtica y silenciosa delsistema poltico contra la expresin democrtica y la organizacinautnoma de los habitantes de la Ciudad de Mxico, o como elresultado de un dilatado aletargamiento ciudadano que, durantemucho tiempo, pas por alto la necesidad de involucrase en la tomade decisiones y en el ejercicio de la poltica aplicada en su ciudad.

    No vamos a discutir aqu la validez de cada una de estas tesis,ni mucho menos a hacer una revisin ntegra de la evolucinhistrica impulsada por el sistema o por el despertar cvico delos capitalinos de las distintas figuras jurdicas o condicionesestructurales que han circunscrito el ejercicio de la participacinciudadana institucionalizada. Nos interesa fundamentalmenterecuperar la historia para reconstruir los orgenes y los anclajes enlos que se cristalizaron los principios estructurales de la culturapoltica que, desde entonces, subyacen en las posibilidades ylimitaciones mismas de los procesos participativos institucionalesde los capitalinos.

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    HISTORIA Y CULTURA POLTICA DE LA PARTICIPACIN CIUDADANA EN LA C IUDAD DE MXICO

    1.1. INSTITUCIONALIDAD Y CORPORATIVISMO DE LA PARTICIPACINCIUDADANA (1928-1980)

    a) 1928-1940

    La Ley Orgnica del Distrito Federal y de los Territorios Federales(LODFTF), aprobada por el Congreso de la Unin en diciembre de1928, podra catalogarse como el comienzo de la conspiracincontra la expresin democrtica y la organizacin autnoma delos habitantes de la Ciudad de Mxico y, sobre todo, como elinstrumento donde se sentaron las bases para consolidar un modelode participacin exclusivamente corporativo y polticamentecontrolado.

    La ley de 1928, promovida por el general lvaro Obregn yalentada por el entonces presidente de la Repblica, Emilio PortesGil, modific radicalmente la forma de gobierno de la Ciudad deMxico. En ella se dispuso oficialmente la desaparicin del rgimenmunicipal y se estipul que el Gobierno de la Ciudad seraresponsabilidad directa del presidente de la Repblica, quien loejercera a travs de un nuevo rgano creado ex profeso: elDepartamento del Distrito Federal (DDF), cuyo titular jefe oregente sera un funcionario nombrado y removido librementepor el Ejecutivo. Esa misma ley, en su Captulo X, prevea laconstitucin de un amplio Consejo Consultivo vinculado con elDDF y una serie de rganos similares vinculados directamente concada una de las trece delegaciones polticas que existan en la capitalde acuerdo con su organizacin territorial y administrativa.3

    A partir de aqu, diversos estudios han planteado que la formade gobierno y el estatus jurdico que se desprendi de la LODFTF de1928 (y que priv hasta 1940) marc la vida poltica y la prcticamisma de la participacin ciudadana en la Ciudad de Mxico. Es-to es de acuerdo con ciertos analistas polticos, con ladesaparicin del rgimen municipal y la creacin de un rgano de

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    gobierno (DDF) en manos del presidente de la Repblica, de lanoche a la maana se conculcaron drsticamente los derechospolticos de los capitalinos y, en cierta media, se suspendi la vidacvica de los mismos con respecto al ejercicio y conduccin de sugobierno local.4

    Ms an, aparte del golpe antidemocrtico y en contra de laparticipacin ciudadana que represent la ley impulsada por elgeneral Obregn; se afirma que la reforma de 1928 no slo nutrila centralizacin del poder en la institucin presidencial, sino queadems propici una tendencia creciente en la despolitizacin delgobierno de la entidad que desde entonces tom un tinte msbien burocrtico-administrativo.5

    Por otro lado, centrndonos en las implicaciones que la LODFTFtuvo en la conformacin del modelo institucional de participacinciudadana, se dice que la creacin del Consejo Consultivo de laCiudad de Mxico (CCCM), as como los respectivos ConsejosConsultivos Delegacionales (CCD) previstos en la ley comorganos de participacin ciudadana dirigidos a fomentar lavinculacin entre ciudadanos y autoridades y a fungir como rganosde colaboracin ciudadana para auxiliar en sus funciones degobierno, tanto al jefe del DDF, como a los respectivos delegados;en realidad slo representaban figuras de participacin simplespara enmendar la desaparicin del rgimen municipal, transformarla participacin poltica en participacin social y disminuir losconflictos polticos de la capital.6

    Asimismo, con base en las limitadsimas funciones de estosconsejos consultivos (proponer reformas para los reglamentosy medidas para mejorar los servicios pblicos, denunciar faltas ydeficiencias de los mismos, as como revisar y opinar sobreingresos y egresos del DDF), se afirma que estos organismos fueroninocuos mecanismos de participacin ciudadana que, de acuerdocon la conformacin gremial y designacin vertical de susintegrantes, terminaron convirtindose en un tipo de representacin

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    corporativa vinculada con diferentes instancias de gobierno dela ciudad.7

    Los rganos (CCCM y CCD) mediante los cuales se buscabanpromover la participacin ciudadana y, en este sentido, garantizarla representacin de los intereses comunitarios y locales de loscapitalinos, se convirtieron desde entonces en una junta de notablesy en un mecanismo altamente corporativo subordinado a lasdecisiones del regente y de los delegados. Se instituy as un r-gimen de gobierno que al canalizar solamente las demandas de losgrupos organizados (comerciantes y grupos profesionalesprincipalmente) soslayaba la participacin de todos aquellosciudadanos que no pertenecieran a algn gremio u organizacincorporativa.8

    En resumen, la reforma constitucional promovida en 1928 porel general Obregn (vigente hasta 1940), podra verse como elinicio de la conspiracin del Sistema Poltico Mexicano contra laparticipacin ciudadana de los habitantes de la Ciudad de Mxico:la supresin del rgimen municipal cristalizada en la LODFTF marcel origen de un rgimen autoritario en el que se reforz la cen-tralidad de la figura presidencial; se conculcaron los derechospolticos de sus habitantes; se despolitiz el ejercicio del gobiernode la capital y comenz el proceso de institucionalizacin y cor-porativizacin de la participacin ciudadana.9

    No obstante, como asentamos con anterioridad, la historia dela participacin ciudadana de los capitalinos tambin puede versecomo el producto de un largo ensueo en que entraron sushabitantes a partir de 1928. Diversos estudios han subrayado que,independientemente de las dificultades financieras y organizativasde la vida municipal que hasta entonces haba prevalecido en lacapital, la creacin de la LODFTF tuvo igualmente la intencinprincipal de eliminar la vida poltica de la ciudad.10 Sin embargo,la reforma constitucional con la cual se consumaba el despojo delltimo reducto de gobierno autnomo para los habitantes de la

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    Ciudad de Mxico, se ejecut sin mayor reaccin por parte de laciudadana capitalina. Si acaso, se levantaron algunas voces perosin mayor eco, como la de Lombardo Toledano (uno de los 21diputados que votaron en contra de la reforma aprobada en laXXXII Legislatura) quien critic con fuerza la supresin del rgimenmunicipal.11

    Si nosotros aniquilamos este principio (el de la libertadmunicipal), si hacemos depender esta gran entidadadministrativa del Ejecutivo Federal y matamos lalibertad de intervencin del vecindario en los negociosdel mismo, indudablemente que desde luego se produciruna disociacin cvica en la poblacin ms importantede la Repblica.12

    Posteriormente, a pesar del funcionamiento ineficaz del CCCM yde los respectivos CCD, para representar las necesidades y el intersciudadanos ante las instituciones de gobierno correspondientes,no slo no existieron mayores protestas o crticas, sino que durantelos aos siguientes la participacin ciudadana se limit y centralizan ms.

    b) 1940-1970

    La segunda Ley Orgnica del Departamento del Distrito Federal(LODDF), emitida el 31 de diciembre de 1941, durante el sexeniodel general vila Camacho, confirma el control absoluto delEjecutivo en el gobierno de la ciudad y borra de una sola pinceladay sin mayores explicaciones a los CCD. An ms, segn lasdisposiciones de esta nueva ley se reducan las funciones del nicorgano de representacin ciudadana: el CCCM, que de por s servade parapeto para justificar el carcter democrtico del gobierno

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    capitalino, ya no tendra la facultad de revisar la cuenta anual delDDF; sus facultades quedaran reducidas a la presentacin deinformes sobre obras y servicios pblicos brindados desde lasdiversas administraciones delegacionales y a la realizacin dealgunos actos exclusivamente protocolarios.13

    En otras palabras, la LODDF de 1941, gracias al aletargamientode los capitalinos o a la conspiracin efectiva y silenciosa delsistema, volvi a restringir las funciones de la participacinciudadana, al reafirmar el carcter gremial del CCCM, limitarlo comorgano consultivo y supeditar su funcionamiento a las decisionesdel jefe de gobierno.14

    c) 1970-1980

    El modelo de participacin ciudadana instaurado a partir de 1928,reforzado y limitado con las reformas de la LODDF de 1941, sufriranuevas transformaciones en la dcada de los setenta. Aunque enrealidad, la LODDF expedida durante el sexenio de Luis Echeverra,si bien dara pie a la creacin de nuevas instancias de representacinciudadana (junta de vecinos, asociaciones de residentes y comitsde manzana), as como al desplazamiento del criterio gremial queprivaba en la integracin del CCCM,15 no introducira mayoresmodificaciones en las formas de relacin, integracin, organizaciny funcin de la participacin ciudadana.

    El CCCM as como la nueva estructura vecinal instaurada a partirde la LODDF de 1970, continuaran siendo, en general, espaciosinstitucionalizados de participacin carentes de una verdaderarepresentatividad ciudadana; desprovistos de facultades para tomardecisiones o para incidir en las acciones de gobierno y, por tanto,slo funcionales como rganos corporativos y clientelaresvinculados ms con gremios o sectores econmico-polticos quecon los intereses de los capitalinos.

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    Por otra parte, las reformas de la LODDF de 1970 no sloratifican la funcin operativa y consultiva de los diversosorganismos ciudadanos (CCCM, junta de vecinos, asociacin deresidentes y comits de manzana), sino adems instauraran unmodelo de participacin ciudadana fuertemente estructurado quesin duda aliment el sistema corporativista y las relacionesclientelares entre estos rganos ciudadanos y las respectivasinstancias de gobierno. 16 Vase el cuadro siguiente.

    En suma, la creacin de la nueva estructura vecinal derivada de laLODDF de 1970 (y sus respectivas adiciones, sobre todo la de1978),17 no modific las dinmicas o las formas de participacinciudadana originadas a partir de 1928, sino que por el contrario,

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    CCCM: integrado por los presidentes de las juntas de vecinos.rgano colegiado de consulta del Jefe del Departamentodel Distrito Federal.Junta de vecinos: una por cada Delegacin, formadas por lospresidentes de las asociaciones de residentes. Contara conuna mesa directiva: un presidente, un secretario y tres vocales.Asociacin de Residentes: formadas por los jefes de loscomits de manzana en cada colonia, barrio, pueblo ounidad habitacional. Contara con una mesa directiva: unpresidente, un secretario y tres vocales.Comits de manzana: conformados por los vecinos de unamanzana, entre los que se elegir directamente a un Jefe deManzana, adems de un secretario y tres vocales.

    DELEGACIONES

    CUADRO 1

    DEPARTAMENTO DEL DISTRITO FEDERAL

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    estructur, burocratiz e instaur innovadoras formas de controlinstitucional sobre la accin ciudadana completamente subor-dinadas a la estructura gubernamental.18

    En este sentido, podra decirse que la conspiracin del sistemapoltico en contra de la participacin ciudadana continu sinmayores obstculos hasta muy entrada la dcada de los ochenta,pues aun cuando se afirme que la LODDF de 1970 fue impulsadapor la efervescencia poltica promovida por el movimientoestudiantil de 1968, es decir, por una fuerte crtica ciudadana haciael sistema poltico, en los hechos esto no se tradujo en la creacinen una nueva estructura vecinal que incentivara la participacinciudadana de los habitantes de la Ciudad de Mxico, sino en unsofisticado modelo de participacin con un claro perfil territorialpara fortalecer y refuncionalizar la estructura del partido de Estado(PRI), pues al igual que otras instancias creadas en esta mismadcada, como la Procuradura de Colonias Populares del DF, ni-camente sirvieron como plataformas para capitalizar la accinpoltica de los lderes pristas y controlar toda expresin u orga-nizacin autnoma por parte de los capitalinos.19 Expresin yorganizacin ciudadana que, dicho sea de paso, tampoco estuvierondel todo alerta, ya que durante ms de una dcada no se presentaronmayores resistencias al funcionamiento de dichas instanciasciudadanas, sino, por el contrario, cierto desinters, apata y au-sentismo en los procesos de eleccin de sus representantesvecinales.20 Cuestiones que si bien podran leerse benvolamentecomo respuestas crticas hacia el modelo de participacin ciudadanagubernamental, tambin podran percibirse como claros sntomasde un conformismo ciudadano creciente, paradjicamente pro-porcional a la evolucin de los conflictos urbanos derivados delcrecimiento poblacional y la expansin urbana registrada duranteesa dcada sobre el territorio del DF.

    Otro ejemplo de este posible aletargamiento ciudadano, estrepresentado, sin duda, en la importancia otorgada a las nuevas

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    figuras de participacin ciudadana instauradas a partir de la reformapoltica constitucional impulsada por el gobierno de Lpez Portilloen 1977. El referndum y la iniciativa popular incorporados en elcaptulo sexto de la LODDF de 1978, bajo el ttulo De la ParticipacinPoltica de los Ciudadanos,21 a pesar de sus limitaciones es-tatutarias, fueron espacios de participacin sin mayor relevancia,tanto que su posterior desaparicin del texto constitucional pasinadvertida para la mayora de los habitantes y actores polticos dela capital:

    Si bien la iniciativa popular y el referndum parecieroncasi ridculas, con el tiempo la situacin poltica de loscapitalinos result peor, puesto que nunca se pusieronen prctica tan generosas figuras de participacin.Insuficientes y ajenas resultaron en aquel entonces esasformas de participacin ciudadana, tanto que para elconjunto de la sociedad civil y en especial para lospartidos polticos, su desaparicin del texto constitucionalpas inadvertida.22

    1.2. REVITALIZACIN DE LA PARTICIPACIN CIUDADANA? (1980-1996)

    a) 1980-1990

    En la historia de la participacin ciudadana de la Ciudad de Mxico,la dcada de los aos ochenta es catalogada, regularmente, comoun periodo de revitalizacin, o mejor dicho, como el momentoclave del despertar de los capitalinos con respecto a la organizacinautnoma y expresin independiente de sus demandas, nece-sidades e intereses ciudadanos.

    Los aos ochenta fueron testigos de una gran efervescenciapoltica y social en la Ciudad de Mxico. Las grandes movilizaciones

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    urbanas protagonizadas por el Movimiento Urbano Popular, laCoordinadora nica de Damnificados, la Asamblea de Barrios, entreotras,23 sin duda incentivaron la participacin autnoma de loscapitalinos y crearon nuevos y alternativos canales para la expresinciudadana independiente, con lo cual, terminaron cuestionandolos medios institucionales dispuestos para canalizar la participacinciudadana y, sobre todo, disputando enrgicamente la hegemonaterritorial de las intocables organizaciones pristas con las que,hasta entonces, el partido y las instancias gubernamentales controlabanfrreamente las estructuras de participacin y expresin ciudadanasde los capitalinos.24

    La confrontacin y movilizacin constantes de los actoressociales, la gestacin de formas de participacin autnomas dentrode las instancias gubernamentales y la creciente tensin social ypoltica que se vivi durante los aos ochenta, no slo dio muestrasde la capacidad autoorganizativa de la ciudadana, sino que ademsmotiv o influy directamente en la gestacin de la reforma polticadel gobierno del DF, que a partir de 1986, a iniciativa del entoncespresidente de la Repblica Miguel de la Madrid Hurtado, se iniciaracon carcter de urgente con el objetivo de lograr una mayor gober-nabilidad y garantizar ms espacios de participacin ciudadana.Como resultado de esta primera reforma poltica, independien-temente de sus limitaciones y frustraciones,25 en 1988 se in-trodujeron algunas modificaciones en la LODDF y se crea laAsamblea de Representantes del Distrito Federal (ARDF).26

    Despus de casi seis dcadas, desde que se suprimiera elrgimen municipal de la capital y se transgredieran con ello losderechos polticos de los capitalinos, con la creacin de la ARDF sedaban los primeros pasos en la democratizacin de la ciudad y enla restitucin de los derechos polticos de los habitantes de la ciudadpara elegir libremente a sus representantes.27

    No obstante, a pesar del auge que experiment la participacinciudadana en la dcada de los aos ochenta y de la evolucin del

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    rgimen jurdico poltico que se registr en el DF (con respecto ala situacin que prevaleca desde 1928), en realidad podra decirseque la conspiracin del sistema poltico continuaba.

    Hasta entonces, con todo y esa gran efervescencia social ypoltica que imprimi el movimiento urbano popular, la situacinjurdica del gobierno citadino no se logr modificar sustancialmente:el gobierno de la ciudad continuaba en manos del Ejecutivo Federaly la novedosa ARDF se sumaba a los inocuos rganos de repre-sentacin ciudadana.

    Ciertamente la conformacin de la ARDF permiti insti-tucionalizar la gestora y atencin de demandas ciudadanas, peroen realidad fue una instancia sin mayores capacidades de ejecucin odecisin, subordinada completamente al Congreso de la Unin ya las propias disposiciones del Ejecutivo.28 En este sentido, deacuerdo con algunos analistas polticos, la creacin de la ARDF fueapenas una pequea concesin del poder presidencial ante laexigencia creciente por parte de la oposicin de crear el estado 32de la federacin en el territorio del DF, con plena autonoma paraque sus habitantes tuvieran la oportunidad de elegir demo-crticamente a sus propios gobernantes.29 Adems, este rgano derepresentacin poltica, si bien tena la intencin de democratizarla vida capitalina, en realidad no foment, ni incentiv una mayorparticipacin ciudadana autnoma, sino que, por el contrario,reforz los mecanismos corporativos y clientelares del sistemapoltico mexicano. En otras palabras, la integracin y desempeode la ARDF difcilmente represent los intereses y problemascotidianos de los capitalinos y mucho menos reflej al conjuntode los actores urbanos ms representativos del DF,30 pues duran-te los primeros aos de su funcionamiento, dicha instancia estuvointegrada mayoritariamente por polticos pertenecientes a laburocracia del partido oficial, o lo que es lo mismo, por repre-sentantes de organizaciones gremiales o sindicales controladas porel PRI.31

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    Por otro lado, el modelo de participacin ciudadana, con susrespectivas instancias operativas (CCCM , Juntas Vecinales,Asociaciones de Residentes y Comits de Manzana), aunque fueduramente criticado por la gran movilizacin urbano popular delos aos ochenta, no sufri mayores cambios.32 Su estructura y,sobre todo, el tipo de relaciones corporativas y clientelsticas en ly por l afianzadas continuaron funcionando hasta muy entrada lasiguiente dcada.

    Pero los mecanismos de participacin ciudadana instituciona-lizados desde la lgica del Sistema Poltico Mexicano, no slocontinuaron funcionando como simples instancias de consultora,sino que adems establecido su carcter corporativo y de acuerdocon el nuevo contexto poltico instaurado en la Ciudad de Mxicoa partir de la dcada de los ochenta, estos rganos se convirtieronen efectivas plataformas electorales y/o comits de campaasproselitistas al servicio del partido gobernante.33

    De tal manera, todo parece indicar que en la dcada de losochenta, la conspiracin del sistema continu vigente a pesar deldespertar ciudadano.34

    b) 1990-1996

    A partir de los aos noventa, durante el sexenio de Carlos Salinasde Gortari, se sucederan diversas modificaciones en el estatusjurdico del Distrito Federal. En primer lugar, en 1993 se haranalgunas modificaciones constitucionales.35 Con base en estas nuevasdisposiciones, en febrero de 1994, por decreto del Congreso de laUnin, el DF pasa a ser una entidad federativa. En julio de esemismo ao se expedira el nuevo Estatuto de Gobierno del DistritoFederal (EGDF), y unos meses despus, en noviembre, la ARDFpasara a constituirse en un rgano de gobierno local junto alRegente capitalino y al Tribunal Superior de Justicia, por lo queen adelante, ampliadas sus facultades, la ARDF se reestructurara y

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    pasara a constituir la Asamblea Legislativa del Distrito Federal(ALDF).3 6

    Adems, con estas modificaciones constitucionales se acotarontambin las facultades del presidente de la Repblica para designaral jefe capitalino. A partir de 1997, el jefe de Gobierno seranombrado por el presidente de la Repblica de entre cualquierade los representantes de la Asamblea, diputados federales osenadores electos en el DF, que pertenezcan al partido polticoque por s mismo obtenga el mayor nmero de asientos en la ARDF.Este nombramiento debera ser ratificado por la propia ARDF y sino, en la eventualidad de ser rechazada dicha propuesta por tresocasiones, su designacin se trasladadara al Senado, quien hardirectamente el nombramiento del jefe del DF.37

    Establecida la autoridad de legislar de la nueva ALDF, el 10 dejunio de 1995, conforme a lo estipulado en el EGDF, se promulgla primera Ley de Participacin Ciudadana del Distrito Federal(LPCDF), con la cual, a pesar de su cuestionada legitimidad, se dapaso, en noviembre de 1995, a la constitucin y eleccin de losConsejos Ciudadanos.38

    Conviene subrayar que con los llamados Consejos Ciudadanos,no slo se recuperaba la idea de los Consejos Delegacionalesestablecida en la LODFTF de 1928 y se desaparecan formalmenteotras instancias de colaboracin ciudadana (CCCM y JuntasVecinales) sino, sobre todo, se estableca por primera vez deacuerdo con la reforma del Artculo 122 de la ConstitucinPoltica un organismo ciudadano con ciertas funciones ejecutivas.

    De acuerdo con las modificaciones constitucionales realizadasen 1993 y lo estipulado en la LPCDF de 1995, los Consejos Ciu-dadanos como rganos de representacin vecinal y departicipacin ciudadana elegidos mediante sufragio directo en cadauna de unidades delegacionales quedaron facultados paraintervenir, en el mbito de su demarcacin territorial, en la gestin,supervisin, evaluacin y aprobacin, de aquellos programas de

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    la administracin pblica del Distrito Federal.39 Es decir, se lesotorgaron facultades para consultar y aprobar el Programa OperativoAnual (POA) de la Delegacin, representar a la ciudadana anteautoridades administrativas centrales y locales y, para apoyar eldesarrollo de los programas delegacionales en materia de seguridadpblica, limpia, agua, alumbrado, etctera, as como en programasde proteccin civil, atencin social de servicios comunitarios,deportivos y culturales.40

    Como se puede observar, las reformas Constitucionales de1993, as como aquellas introducidas en el diseo del gobiernodel Distrito Federal a partir del 94, abrieron indudablemente unanueva etapa en la organizacin poltica y jurdica de la capital. Laparticipacin ciudadana en la Ciudad de Mxico, pasado el estupordel 1988, se revitalizaba nuevamente y, con esta serie de trans-formaciones estatutarias sobre el rgimen del DF, impulsaba latransicin y democratizacin del gobierno capitalino. No hay queolvidar que las modificaciones a la Carta Magna, abiertasoficialmente durante el sexenio salinista, fueron promovidasvigorosamente por la organizacin de un plebiscito ciudadano que,a pesar de sus limitaciones y obstculos, influy de formadeterminante en la reforma poltica del Distrito Federal iniciadaen 1993.41 Por otra parte, de acuerdo con algunos analistas polti-cos, con la realizacin de este plebiscito, se abran las esclusas dela participacin ciudadana; se marcaba una nueva manera departicipacin de la sociedad civil capitalina y, sobre todo, seexpresaba abiertamente el reclamo ciudadano de democratizar elgobierno de la ciudad capital.42

    No obstante, a pesar de todos estos avances, todo parece indicarque la conspiracin del sistema poltico en contra de la participacinciudadana an segua vigente. La mayora de los estudiosos quedan cuenta de las transformaciones sucedidas durante los primerosaos de la dcada de los noventa, si bien subrayan que la reformapoltica experimentada en la metrpoli capitalina signific avances

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    importantes en la democratizacin del gobierno del DF, y en laremocin de algunos de los elementos que impedan la par-ticipacin ciudadana,43 plantean igualmente que estos cambiosformaban parte de la estrategia del sistema poltico paralegitimar el control del gobierno capitalino en manos delPresidente de la Repblica; tutela que, para entonces, era yafuertemente cues-tionada, pues a pesar del evidente descrditoelectoral del partido oficial en el DF,44 la direccin jurdica yadministrativa de la ciudad permaneca en manos de su principaldirigente el Presidente que desde 1928 hasta 1997 de-cidira quien (de los miembros del partido, por su puesto) seranombrado como Jefe de Gobierno.

    Con la reforma poltica de 1993, ciertamente se acotaban lasfacultades del Ejecutivo para designar al titular del gobiernocapitalino, pero su nombramiento y remocin, finalmente, seguadependiendo de instancias federales: la cmara de senadores y elpresidente de la Repblica.45 Para algunos analistas polticos, setrababa entonces de una manera poco democrtica con la que sele daba la vuelta al problema de la eleccin directa del jefe delDF;46 para otros, los avances de esta reforma estaban sujetos a lacomposicin real de la asamblea en la que se dara la eleccin delregente, es decir, a la conformacin de la ARDF, pues, sin duda, deacuerdo con la llamada clusula de gobernabilidad y el repuntedel prismo despus de las elecciones de 1988, se preveanuevamente su sobrerrepresentacin en la Asamblea electa en 1997y, por tanto, la propia fragilidad de las modificaciones para designaral regente capitalino.47

    Por otra parte, si bien a partir de 1994 se amplan las facultadesde ARDF y se constituye formalmente la primera AsambleaLegislativa del DF como un rgano de gobierno local; en realidad,podra decirse que con esta reforma slo se aumentaron lascompetencias fiscalizadoras de la Asamblea conforme al EGDFde 1994, la ARDF (ALDF, a partir de su renovacin en noviembre

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    del mismo ao) se convertira en una instancia corresponsable dela discusin y aprobacin del presupuesto de egresos del DF, ascomo de las contribuciones por cobrar, pero que, aparte de esto,sus atribuciones distaban mucho de parecerse a las de un Congresolocal, pues su capacidad de legislar segua supeditada a las materiasque no fueran competencia del Congreso de la Unin.48

    En este sentido, aunque la reforma poltica del DF, iniciada conlas modificaciones Constitucionales de 1993 y cristalizada en elEGDF de 1994 y la LPCDF de 1995, permiti una apertura en loscanales de representacin y de participacin ciudadana de la capital,la estructura jurdico-poltica del gobierno capitalino conserv susrasgos distintivos tradicionales.49

    Por otra parte, con respecto a las repercusiones que esta reformatuvo en el modelo de participacin ciudadana experimentado apartir de 1995, los resultados tampoco son nada satisfactorios. Sibien se suprimi formalmente al inoperante CCCM, as como lasinertes Juntas de Vecinos, la conformacin y eleccin final de losnuevos Consejos Ciudadanos originalmente pensados como lafrmula promisoria para incentivar la participacin ciudadana y,sobre todo, como un efectivo organismo para la fiscalizacin delas autoridades ejecutivas (en este caso delegacionales) nocumpli con su propsito.50

    De acuerdo con algunos analistas, la propuesta de los ConsejosCiudadanos, concebida tericamente como un modelo de par-ticipacin ms abierto y como un medio efectivo para formalizarla participacin ciudadana institucionalizada, en la prctica, slofue una estrategia ms con la que el sistema poltico trat derecuperar su legitimidad para continuar gobernando la capital ycrear un mecanismo ms para garantizar la gobernabilidad de lagran metrpoli.51

    La eleccin y conformacin de los Consejos Ciudadanos en1995, representa, sin duda, el reflejo contundente del rasgoestratgico que finalmente terminaran adquiriendo dichos rganos

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    de participacin ciudadana. En primer lugar, la inconsistencia dela LPCDF aprobada aceleradamente por la mayora prista, enjunio de 1995 para regular la organizacin de la contiendaelectoral en la cual se habran de elegir a los Consejeros, dio comoresultado que la constitucin de estos rganos de representacinciudadana nacieran debilitados por un proceso electoral conflictivoy poco apegado a la ley. 52

    Las irregularidades jurdicas y polticas que rodearon alproceso de eleccin de Consejos Ciudadanos, redundaron en elpoco inters por parte de la ciudadana para la eleccin de estosrganos. El 12 de noviembre de 1995 nicamente particip el20% de la poblacin empadronada, dato por dems paradjicosi se toma en cuenta que el DF era una de las entidades en las queen los ltimos 25 aos se haban registrado los niveles ms altosde votacin.53

    Pero ms all de la poca legitimidad con la que naci estemodelo de participacin ciudadana, lo cierto es que la funcinde los Consejos Ciudadanos no obtuvo los resultados que deellos se esperaban. En palabras de un exconsejero ciudadano, lasposibilidades de accin de estos rganos ciudadanos no sloquedaron supeditadas al control del PRI, sino que adems, en laprctica se disminuy el alcance de sus funciones, pues paracumplir con las importantes potestades que la ley les otorgaba(aprobar el POA y el Programa de Desarrollo Urbano, por ejemplo)los consejeros electos requeran contar con conocimientostcnicos que muchas veces no posean.54

    En resumen, los Consejos Ciudadanos, noble frmula con laque supuestamente se pretenda formalizar la gestin urbana ylas relaciones entre el gobierno de la ciudad y los gruposorganizados, no logr cumplir con su propsito.

    Con todos estos antecedentes, un ao y medio despus deacuerdo con las modificaciones al Artculo 122 Constitucionalestablecidas en agosto de 1996 y las correspondientes reformas al

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    EGDF y LPCDF realizadas en noviembre de ese mismo ao, laALDF deroga todos los artculos referidos a la eleccin de losConsejos Ciudadanos, es decir, el modelo de participacinaprobado y elegido apenas el ao anterior queda definitivamenteanulado del marco capitalino.55

    La ciudadanizacin de la gestin pblica fracasaba una vezms, o la lgica del sistema se impona nuevamente? Como hayasido, la eliminacin de este promisorio modelo de participacinciudadana desapareci nuevamente sin mayores resistencias.

    1.3. NUEVAS CONDICIONES DE LA PARTICIPACIN CIUDADANAEN LA CIUDAD DE MXICO? (19962000)

    A diferencia de las reformas anteriores (1987-1993), la reformapoltica del 1996 s logr modificar sustancialmente la estructurajurdico-poltica del DF. En primer lugar, el gobierno capitalino yano dependera exclusivamente de los poderes federales, sino quesu conduccin y organizacin, desde entonces, sera unacompetencia de los rganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial decarcter local. En segundo lugar, a partir de 1997, el jefe de Go-bierno del DF sera electo democrticamente mediante sufragiolibre, secreto y directo. Esto es, a partir de 1997, el titular delEjecutivo local ya no dependera del presidente de la Repblica,sino que tendra su propia base de legitimacin popular.56

    Por otro lado, con el propsito de reducir los conflictos entre losrganos federales y locales en el gobierno de la capital, se establecique las facultades de la ALDF ya no estaran supeditadas a lacompetencia del Congreso de la Unin, sino expresamente conferidaspor la Constitucin de los Estados Unidos Mexicanos. Adems, encuanto al nombramiento de los titulares de los rganos poltico-administrativos (delegaciones), se dispuso que ste, a partir de 2000,se realizara igualmente mediante sufragio libre, secreto y directo.57

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    En cuanto al nuevo modelo de participacin ciudadana, comoya se mencion, los Consejos Ciudadanos desaparecieron y encambio los legisladores slo apuntaron un acuerdo poltico parael establecimiento de formas de participacin y consultasciudadanas directas (plebiscito, referndum e iniciativa popular)encaminadas a tener efectos aprobatorios o derogatorios de leyeslocales o decisiones gubernamentales.58

    En resumen, se podra decir que con la reforma poltica de1996, se modific la naturaleza jurdico-poltica del DF; serestituyeron los derechos polticos de los capitalinos para elegir asus gobernantes y las autoridades adquirieron una nueva legi-timidad, pero se dejaron pendientes los mecanismos o las frmulasadecuadas para sustituir al modelo de participacin ciudadanaanulado.

    No obstante, independientemente de los asuntos y demandasque la Reforma Poltica del DF de 1996 dejaba pendientes, sta fueel fondo jurdico donde, despus de casi 70 aos, los habitantesde la Ciudad de Mxico volvieron a elegir democrticamente a sujefe de Gobierno59 y a sus representantes a la Asamblea Legislativa.60El 6 de julio de 1997, Cuauhtmoc Crdenas Solrzano, candidatopor el PRD, gan contundentemente la eleccin para la jefatura deGobierno del DF (48%), y los puestos a la ALDF igualmente fueronocupados mayoritariamente por los candidatos perredistas (45.4%).

    En noviembre de 1998, con un jefe de Gobierno y un rganolegislativo en manos de la oposicin, se aprob la segunda Leyde Participacin Ciudadana del Distrito Federal (LPCDF98) y sesustituy formalmente a la LPCDF vigente desde junio de 1995.La nueva ley, que entr en vigor a partir de 1998 y actualmenteen revisin por la Asamblea tena por objeto fomentar,promover, regular y establecer los instrumentos (plebiscito, re-ferndum, iniciativa popular, audiencia pblica, consulta vecinal,recorridos peridicos, colaboracin vecinal y comits vecinales)que permitan la organizacin y funcionamiento de la participacin

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    ciudadana y su relacin con los rganos de gobierno de la Ciudadde Mxico.61

    Con la LPCDF98, por tanto, se establecan a los Comits Vecinalescomo el nuevo modelo de participacin ciudadana institucional, lanueva estructura de representacin ciudadana con la que se habrade sustituir tanto a los Consejos Ciudadanos, como a su ya caducaestructura vecinal (Jefes de Manzana y Asociaciones de Residentes).

    De acuerdo con dicha ley, los Comits Vecinales seran losnuevos rganos de representacin ciudadana constituidosformalmente por eleccin libre, secreta y directa en cada colonia,barrio o unidad habitacional, cuya funcin principal consistiraen relacionar a los habitantes del entorno en que hayan sido electoscon los rganos poltico-administrativos de sus respectivasdemarcaciones territoriales, teniendo por objeto supervisar, evaluar,informar y opinar sobre la gestin y actos de gobierno desarrolladospor dichos rganos poltico-administrativos.62

    No nos vamos a detener en analizar las atribuciones con lasque la LPCDF98 faculta a estas nuevas instancias de participacinciudadana,63 por el momento basta mencionar que con base endicha ley, el 4 de julio de 1999 se realiz la desolada eleccin delos Comits Vecinales. Ese da apenas el 9.5% de la lista nominalde electores salieron a votar, lo que en los hechos signific 513 016sufragios de un total posible de 6 036 486 electores.64

    En otras palabras, el nuevo modelo de participacin ciudadana,a pesar de surgir en un contexto poltico distinto, tuvo muy pocaaceptacin por parte de la ciudadana. Pero los problemas de lanueva estructura de representacin vecinal (planteada y aprobadapor la oposicin) no terminaran ah. Diversos analistas han coin-cidido en sealar que los comits vecinales, desde su nacimien-to y pasados sus tres aos formales de vigencia, son rganosatomizados, mermados, divididos y sin mayor capacidad paraincidir en la gestin, evaluacin y supervisin de las autoridadesdelegacionales.65

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    Ms an, se dice que este modelo de participacin ciudadanainstitucionalizada, adems de que no logr erradicar las formas departicipacin corporativistas y clientelares que sustentaron lalegitimidad prista durante varias dcadas en la Ciudad de Mxico,limit severamente los alcances de la accin ciudadana al instauraruna estructura de representacin vecinal excluyente de cualquierotro criterio o tipo de identidad que no pase por la calidad devecino.66

    En resumen, todo parece indicar que la democratizacin delrgimen del DF, el arribo de la oposicin al gobierno de la ciudad,el reacomodo de las fuerzas partidarias en el panorama poltico dela capital, as como el rediseo institucional del modelo de par-ticipacin ciudadana, en realidad no plantearon nuevas condicio-nes para el despliegue y consolidacin de la misma.

    Por qu todas estas condiciones, cristalizadas a partir 1997,no se convirtieron en elementos suficientes para instaurar yfomentar procesos significativos de participacin ciudadana? Serque el despertar ciudadano lleg muy tarde, ser que la supuestaconspiracin en su contra est consumada? Como quiera que hayasido, con esta vuelta al pasado slo hemos pretendido reconstruirlos orgenes y los anclajes histricos en los que se cristalizaron losprincipios estructurales (el conjunto de prcticas y percepcionesinveteradas), que desde entonces acotan e inciden en el desarrollode la participacin ciudadana capitalina.

    2. CULTURA POLTICA Y PARTICIPACIN CIUDADANA EN EL DF

    Sera ingenuo y poco sensato afirmar que durante 70 aos dehistoria de participacin ciudadana nicamente se constituyeronuna serie de prcticas, percepciones y cdigos desfavorables a suimpulso y consolidacin. Definitivamente, la transformacin de lanaturaleza jurdico-poltica del DF, la creacin de nuevas instancias

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    de representacin polticas y ciudadanas, son muestras palpables dela democratizacin de la estructura gubernamental, de la con-formacin de un marco institucional67 con mayores posibilidadesde interaccin e interlocucin entre el gobierno y los habitan-tes del DF y, en este sentido, de la construccin de una nueva cultu-ra poltica en la Ciudad de Mxico.68

    Sin embargo, no sera del todo correcto pensar que dichasmodificaciones legales e institucionales (las innovaciones en elmodelo de participacin ciudadana gubernamental) nos hablende la conformacin de una nueva cultura poltica, por ejemplo, deuna cultura completamente democrtica y participacionista. Paraello, sin duda, se requiere de algo ms que reglas y opiniones fa-vorables. Se precisa, sobre todo, de observar su traduccin en prc-ticas sociales cotidianas y concretas.69

    Pero no vamos a discutir aqu si la cultura poltica de loscapitalinos se ha transformado o est anquilosada.70 Ms bien nosinteresa resaltar algunas de las prcticas, percepciones y cdigossimblicos recreados a lo largo de la historia de la participacinciudadana institucionalizada que hoy por hoy forman parte delas costumbres y tradiciones que explican, en gran medida, losalcances y limitaciones de los procesos de participacin ciudadana.

    2.1. EL PRESIDENCIALISMO Y EL DESDN POR LA PARTICIPACIN CIUDADANA

    Con la supresin del rgimen municipal en 1928, el gobierno dela ciudad capital, bajo la responsabilidad exclusiva del Ejecutivo,no slo impuls la creacin de un sistema autoritario y centralista,sino que a la vez instaur una serie de dispositivos de cortepatrimonialista que fomentaron la deificacin de la figurapresidencial y la sistemtica desacreditacin de la accin ciudada-na como un mecanismo relevante para la definicin y toma dedecisiones con carcter pblico.

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    Con la centralidad (formal e informal) del Ejecutivo en elejercicio gubernamental del DF, y la ausencia o control deinstancias de representacin ciudadana, poco a poco se fue dandopaso a la conformacin de una cultura poltica que hallaperfectamente normal que una persona, el presidente, decida lode todos.71

    Esta forma peculiar en la que se asentaron las relaciones entregobernantes y gobernados en la Ciudad de Mxico, a decir dealgunos autores, simblicamente proyect el poder y la centralidaddel presidencialismo mexicano.72 Esto es, la forma de gobierno yel estatus jurdico que, de acuerdo con la LODFTF de 1928, adquirila ciudad capitalina, no slo conculc los derechos polticos desus habitantes y despolitiz la vida poltica del DF, sino que fundun sistema hiperpresidencialista en que el ejecutivo se transformen el origen, catalizador y punto terminal de toda accin poltica yde todas las decisiones sobre los asuntos pblicos; reforzando elarraigo de una cultura presidencialista en donde la accin, laparticipacin individual o colectiva; la sociedad civil o cualquierotra movilizacin social o poltica autnoma que no devinieradel poder presidencial y sus allegados (por muchos aos el PRI)sera desdeada desde el supuesto semidiosesco de que nada msuno sabe.73

    En pocas palabras, la cultura poltica del presidencialismonulific la importancia de la participacin y/o el involucramientociudadano en la toma de decisiones pblicas, al fundar en lapercepcin de los habitantes de la capital la nocin de la accinpoltica como una labor voluntarista, dependiente de ese enteomnipotente y demirgico, antes que de las expectativas y de lacapacidad de maniobra de los ciudadanos.

    Pero la cultura presidencialista no es una mera imposicin delSistema Poltico Mexicano. El presidencialismo existi porque secrey en l.74 Es decir, esta forma autoritaria de hacer la poltica,no se forj nicamente en el binomio Estado-partido hegemnico

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    o en la negacin de la participacin ciudadana apuntada ante-riormente, sino, como bien lo menciona Crespo, se origin igual-mente en un complejo modelo paternalista que, en cierta medida,foment el desinters y la apata (o quiz la pasividad) de los ciu-dadanos por involucrarse en la solucin de los asuntos pblicos.75

    Parafraseando a Crespo, el esquema de legitimidad en el cualse sustent el gobierno autoritario del DF (al igual que el rgimenpoltico mexicano) descans en el despliegue de polticaspaternalistas (populistas) que lograron incorporar a ampliossectores sociales organizados dentro del sistema poltico sin perderpor ello su carcter vertical y centralizado,76 es decir, la legitimidaddel rgimen capitalino se sustent tambin en una cierta complicidadestructural por parte de los distintos sectores sociales, quienes alobtener la satisfaccin parcial de sus necesidades bsicas,prescribieron una posicin pasiva en torno a la construccin delquehacer poltico y delegaron la responsabilidad del gobierno yde las decisiones pblicas (sin importar sus tintes autoritarios) a lavoluntad y capacidad del presidente de la Repblica.

    Esta forma paternalista que priv durante muchos aos en elgobierno de la Ciudad de Mxico, en conjunto con el com-portamiento clientelar o corporativo de la poblacin en general,nutri la cultura presidencialista y fue configurando un com-portamiento ciudadano proyectado desde lo poltico que,como menciona Coso Villegas, privilegia la sujecin, la sumisin,antes que la autonoma y la independencia.77

    2.2. EL CORPORATIVISMO COMO UNA FORMA DE CONTROLDE LA PARTICIPACIN CIUDADANA

    Las relaciones entre gobernantes y gobernados, establecidas a partirdel primer modelo institucional de participacin ciudadana ori-ginado en la LODFTF de 1928, y reforzadas en 1941 por el marco

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    legal que rigi la accin del gobierno capitalino,78 as como a travsde otro tipo de organizaciones que crecieron durante esa dcada(CNOP), consolidaron la estructura jurdica-poltica con la que seinstitucionaliz la corporativizacin de todo tipo de organizaciny expresin ciudadana independiente, en la cual los problemassociales y sus principales protagonistas (sus habitantes) quedaronsubordinados al reconocimiento oficial de las estructuras guber-namentales o al patrocinio del partido oficial.

    El CCCM, los CCD, as como las Juntas de Vecinos, Asociacionesde Residentes, Comits de Manzana (e incluso la figura de losConsejos Ciudadanos), como ya hemos mencionado, se cons-tituyeron en rganos de legitimacin de las decisiones guber-namentales y no en espacios para la representacin de los interesesy demandas ciudadanas. Esto es, mediante dichas instancias slose fundaron formas de participacin clientelistas y corporativasfuertemente controladas por las estructuras gubernamentales ydirectamente relacionadas con el otrora partido gobernante (PRI).

    Este marco corporativo mediante el cual se interrelacionabanautoridades y los grupos organizados, no slo permiti el controlpoltico de los problemas y demandas sociales de la Ciudad deMxico, es decir, no slo asegur la legitimidad y estabilidad delgobierno capitalino por varias dcadas, sino que adems tambinconform ciertos cdigos, percepciones y prcticas culturales quedesde entonces y hasta nuestros das, impregnan la orientacin dela accin poltica y el propio comportamiento cotidiano de losdistintos actores sociales.

    En otras palabras, con la prctica del corporativismo, al quedarsubordinadas las organizaciones y las demandas sociales a la dis-crecin de las autoridades capitalinas, se perdi el sentido de larepresentacin social y, sobre todo, nuevamente se emplaz la im-portancia de la participacin ciudadana al reforzar la conviccin(percepcin) de que para obtener soluciones a los problemas esnecesario estar cerca del poder.79

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    2.3. EL CLIENTELISMO Y LA PERVERSINDE LA PA RTICIPACIN CIUDADANA80

    Ya hemos mencionado que la omnipresencia del poder presi-dencial desde o subsumi la participacin a un segundotrmino y que, adems, ello fue posible gracias a esa complicidadestructural que se estableci a travs de este modelo paternalistaentre gobernados y gobernantes. Sin embargo, cabe sealar quetodo lo anterior no slo provoc la apata (desinters) o pasividaden torno a la importancia de la participacin ciudadana en laCiudad de Mxico, sino, de igual forma, gener una peculiarforma de gobernabilidad que por muchos aos (y an en nuestrosdas) bas su estabilidad en una compleja red de intercambiosclientelares del gobierno con los grupos organizados, tantogremiales como vecinales.81

    La construccin de los consensos polticos (funda-mento de la gobernabilidad) en la Ciudad de Mxicofue producto del clientelismo urbano que permiti quediversos intereses particulares, en un principiofundamentalmente gremiales y posterior-mente de tipovecinal, fuesen gestionados exitosamente ante el poderpblico. Problemas tales como la demanda de regula-rizacin del suelo urbano, de vivienda y de serviciosurbanos se resolvan por la va de la negociacin conlas asociaciones incrustadas dentro del arreglo cor-porativo del PRI.82

    De aqu que la apata, el desinters o la pasividad ciudadana porun lado, y las prcticas corporativistas y clientelares por otro,expliquen porqu en la capital haya preexistido, por parte de sushabitantes, un desdn por participar en la construccin, reclamoy garanta de sus derechos polticos. La conculcacin de los de-

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    rechos civiles en el DF por parte del primer presidente posre-volucionario y los inocuos modelos de participacin ciudadanainstitucionales establecidos a lo largo de la historia de la Ciudadde Mxico, no fueron simples disposiciones impuestas por el poderhegemnico de la clase gobernante, sino un conjunto de medidasapuntaladas en la alta subvencin y paternalismo gubernamentalde los que por muchos aos gozaron los habitantes de la Ciudad deMxico.

    En otras palabras, la poltica paternalista que caracteriz durantevarias dcadas el gobierno de la ciudad capital, en conjunto con ladeformacin clientelar de las relaciones entre gobernados ygobernantes, circunscribi a la participacin ciudadana en unaexclusiva relacin didica en la que la interaccin entre autoridadesy ciudadanos se gua por el inters particular (el del poltico-individuo o el del ciudadano-individuo) antes que el inters comno colectivo sobre el desarrollo de la gestin gubernamental.83

    Transformada la participacin ciudadana en un mero recursoinstrumental, carente de toda significatividad poltica y ajena alquehacer cotidiano de los actores sociales, se confina su ma-nifestacin a los vaivenes de las leyes de la oferta y la demanda delo poltico, antes que a la necesidad, esfuerzo o iniciativa cvicapara la elaboracin, construccin y diseo de polticas pblicas.

    A MANERA DE CONCLUSIONES

    En este trabajo no hemos pretendido constreir el desarrollo yejercicio de la participacin ciudadana en la Ciudad de Mxico alconjunto de modelos, prcticas, percepciones y tradicionescristalizadas a travs de la historia y la cultura poltica de loshabitantes del Distrito Federal (eso sera tanto como anular lacreatividad y potencialidad de las prcticas y acciones de los sujetossociales), pero s hemos querido sealar a esta herencia estructural

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    a los rasgos idiosincrsicos de la cultura poltica mexicana,como uno de los obstculos principales que habrn de superarsesi lo que se pretende es que dicho proceso se consolide como unespacio para el crecimiento cvico y el empoderamiento ciudadano.

    NOTAS

    1 El trmino de participacin ciudadana es un concepto que regularmente esempleado para designar un conjunto de procesos y prcticas sociales de muydiversa ndole. De aqu el problema o riqueza de su carcter polismico.Problema porque la pluralidad de significados, en ciertos momentos, haconducido a un empleo analtico bastante ambiguo. Riqueza porque lamultiplicidad de nociones mediante las que se ha enunciado ha permitidoresaltar y acotar cada vez ms los actores, espacios, variables y caractersticasque en general definen e intervienen en este tipo de procesos participativos.Pero no vamos a reproducir aqu el amplio debate que ello ha supuesto, sinembargo para efectos de este trabajo conviene aclarar y delimitar el significadoal que nos estamos refiriendo cuando utilizamos dicho concepto. Laparticipacin ciudadana, independientemente de sus acepciones tericas odiscursivas, podramos definirla como una forma de expresin y creacin deespacios de organizacin y de disposicin de recursos mediante los cuales, losciudadanos se involucran en la elaboracin, decisin y ejecucin de asuntospblicos que son de su inters. En este sentido, la participacin ciudadananos remite a la relacin que se establece entre la esfera de lo social y la esferade lo estatal para la definicin, diseo, elaboracin, aplicacin y evaluacindel carcter pblico de la actividad gubernamental. Y justamente este tipo derelacin, as como los objetivos que la acotan, distingue a la participacinciudadana de otros tipos de participacin. De acuerdo con los otros autores,la participacin comunitaria y la social, por ejemplo, se ubican o acontecenfundamentalmente en el plano de lo social y la consecucin de sus metasestn orientadas principalmente hacia ellas mismas, es decir hacia la comunidado el gremio. Por otra parte, la participacin ciudadana se distingue de laparticipacin poltica porque el conjunto de actos y relaciones supuestas en eldesarrollo de la primera, no estn orientadas, ni limitadas a la funcionalidadde los mecanismos de representacin o a los procesos de eleccin y confrontacinde autoridades polticas, sino que est orientada por presupuestos ms activosy directos en la gnesis de la voluntad poltica, es decir, es considerada como

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    parte de esas acciones participativas que en vez de luchar por el control delpoder poltico, reivindica el carcter pblico de las decisiones tomadas porese poder poltico. Ahora bien, metodolgicamente hablando, en este trabajono slo nos apegaremos a esta definicin mnima de participacin ciudadana,sino que adems, dentro de la amplia gama de su tipologa especfica, aqunos referiremos exclusivamente a aquel tipo de participacin que se encuentracircunscrita a espacios y mecanismos reglamentados de interaccin entregobernantes y gobernados. Es decir, a la participacin ciudadana insti-tucionalizada. Cfr. Nuria Cunill (1991), La participacin ciudadana. Venezuela:Centro Latinoamericano de Administracin para el Desarrollo (CLAD); Lucalvarez E. (1997), Participacin y democracia en la Ciudad de Mxico. Mxico:La Jornada Ediciones-Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Cienciasy Humanidades de la UNAM ; Mario Espinosa Garca (2002), Alcances ylimitaciones de la participacin ciudadana en la Ciudad de Mxico: Un anlisisdesde el funcionamiento de los comits vecinales [Tesis de Maestra]. Mxico:Instituto de Investigaciones Dr. Jos Mara Luis Mora. Para una mayorprofundizacin en los tipos de participacin ciudadana consltese AliciaZiccardi (1998), Gobernabilidad y participacin ciudadana en la ciudad capital.Mxico: Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM-Miguel ngel Porra.

    2 Por cultura poltica, entendemos ese conjunto de actividades, creencias,valores, smbolos, imgenes y representaciones que los individuos tienen sobresu sistema poltico y sobre el papel que ellos mismos juegan dentro de dichossistema. Cfr. Jacqueline Peschard (1999), La cultura poltica en Mxico enMauricio Merino (coord.), La ciencia poltica en Mxico. Mxico: Conaculta-FCE.

    3 De acuerdo con la LODFTF el territorio de la Ciudad de Mxico queddividido en: un Departamento Central formado por las municipalidades deMxico, Tacubaya, Mixcoac, Tacuba y trece delegaciones polticas como rganosdesconcentrados que sustituyeron a los municipios. Estas eran: GuadalupeHidalgo, Azcapozalco, Iztacalco, General Anaya, Coyoacn, San ngel, LaMagdalena Contreras, Cuajimalpa, Tlalpan, Iztapalapa, Xochimilco, Milpa Altay Tlhuac. Cfr. Alicia Ziccardi (1998); y Alicia Ziccardi (2000) Ciudadanos yvecinos. La participacin ciudadana institucionalizada en el Distrito Federalen Universidad de Mxico, nm. 595, vol. 55. Mxico: Universidad NacionalAutnoma de Mxico, agosto, pp. 47-52. Vase tambin Roberto Mellado(2001), La participacin ciudadana en el Distrito Federal: del debate parlamentarioa la norma [Tesis de Maestra en Ciencia Poltica]. Mxico: Facultad de CienciasPolticas y Sociales de la UNAM.

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    4 Lorenzo Meyer (1982), Ciudad de Mxico: de cmo vino la democraciay cmo se fue en Pgina Uno, nm. 67, suplemento poltico de Uno ms Uno.Mxico, 12 de mayo.

    5 Cfr. Alicia Ziccardi (1998), p. 39. Vase tambin Noem Lujn Ponce(1991), El rgimen jurdico-poltico del Distrito Federal [Tesis de Maestra enSociologa Poltica]. Mxico: Instituto de Investigaciones Dr. Jos Mara LuisMora, p. 156.

    6 Alicia Ziccardi (1998), p. 124.7 El CCCM y el CCD, estaban integrados por un representante de cada una

    de las diferentes cmaras y asociaciones (comerciantes, industriales campesinos,inquilinos, profesionales, padres de familia, trabajadores) y por vecinos condos aos de residencia en la localidad. Su cargo era honorfico y sus integranteseran elegidos, en el caso del CCCM, por el Jefe de Gobierno y, en de los CCD,por los autoridades delegacionales, las cuales dicho sea de paso, eranpreviamente designadas por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Mxico.Alicia Ziccardi (2000), p. 47; Roberto Mellado (2001), pp. 27 y ss. Vasetambin Cristina Snchez Mejorada (1993), Emergencia y participacin dela sociedad civil en la Ciudad de Mxico en Ren Coulomb y Emilio Dahau(coords.), Dinmica urbana y procesos socio-polticos. Mxico: UniversidadAutnoma Metropolitana de Azcapotzalco-CENVI, pp. 344-357.

    8 Cfr. Sergio Gutirrez Salazar et al. (1996), Derechos polticos de losciudadanos en el DF de 1903 a 1978 en El Cotidiano, nm. 11. Mxico,mayo-junio.

    9 De hecho, Ziccardi afirma que el inters estatal por institucionalizar larepresentacin y la participacin ciudadana se expresaba tambin en lasdiferentes modificaciones introducidas en el marco legal que rigieron la accindel entonces gobierno capitalino. Mellado, por su parte, documenta que lamovilizacin social, especialmente de la de los habitantes de las nuevascolonias, as como el resto de las otras fuerzas vivas, no slo qued en manosdel partido gubernamental sino que adems cualquier manifestacin,organizacin social o ciudadana precisaban de la autorizacin y el favorgubernamental para realizar sus tareas. Alicia Ziccardi (1998), p. 125; RobertoMellado (2001), p. 30.

    10 Cfr. Noem Lujn Ponce (1991), pp. 152 y ss. Vase tambin AliciaZiccardi (1993), 1928: un ao difcil para el pas y para su capital en Perfilde la Jornada, suplemento de La Jornada. Mxico, 18 de junio.

    11 Cfr. Noem Lujn Ponce (1991), pp. 151 y ss.12 Hira de Gortari Rabiela y Regina Hernndez Franyuti (1988), La Ciudad

    de Mxico y el Distrito Federal. Una historia compartida. Mxico: Departamento

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    del Distrito Federal-Instituto de Investigaciones Dr. Jos Maria Luis Mora, p.290; citado por Noem Lujn Ponce (1991) p. 155. Las cursivas son propias.

    13 Cfr. Alicia Ziccardi (2000), p. 48. Mellado comenta inclusive que laactividad por parte de las delegaciones tambin era mnima porque la propiaLODDF, les fijaba funciones limitadas como las de presentar iniciativas al jefedel DDF y vigilar los servicios pblicos entre otros. Se puede observar que susfunciones se resuman a emitir opiniones, a sugerir y coordinar la actividad yprestacin de los servicios pblicos locales, ya que desde su nacimientoaparecieron como una instancia simblica sin llegar a convertirse en unautntico mecanismo de participacin y representacin de los capitalinos.Roberto Mellado (2001), p. 31.

    14 Con la LODDF de 1941 se sustituye a las madres de familia, por el sectorde las madres trabajadoras y adems se agregan otros sectores de trabajadores.Los representantes de cada uno de estos organismos seran elegidos por el jefedel Departamento; su cargo sigui siendo honorfico pero su duracin en elmismo pas de uno a dos aos. Y adems queda expresamente estipulado quesus funciones, en ningn caso, sern ejecutivas o decisorias. Cfr. Jos R. Castelazo(1992) Ciudad de Mxico: Reforma posible, escenarios en el porvenir. Mxico:Instituto Nacional de Administracin Pblica (INAP), pp. 32 y ss.

    15 Recurdese que hasta 1970, los rganos de participacin ciudadana(CCCM) estaban conformados por un representante de cada uno de los sectoreso gremios laborales estipulados. Con las nuevas disposiciones de la LODDFeste criterio desparece y, en teora, se abre el paso una representacin msamplia.

    16 Cfr. Roberto Mellado (2001), p. 36.17 En diciembre de 1978 se hicieron algunos cambios en la LODDF. Se

    modificaron algunas de las facultades de los delegados para promover unamayor participacin ciudadana y se incorporaron dos nuevas instancias departicipacin ciudadana: asociaciones de residentes y comits de manzana.Dichas instancias, operaran en coordinacin con los organismos ciudadanosestablecidos previamente (junta de vecinos y CCCM). Cfr. Alicia Ziccardi (2000),p. 49.

    18 Cfr. Alicia Ziccardi (1998), p. 127.19 Cfr. Ibid., p. 131. Ziccardi, igualmente, comenta que por ms de una

    dcada, la mayor parte de las asociaciones de residentes y juntas de vecinosde las delegaciones del DF, particularmente las de las zonas populares y enmenor medida las de las clases media y alta, fueron formas de participacinclientelsticas cuyos lderes estaban vinculados formal o realmente con elpartido gobernante, p. 132.

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    20 Cfr. Miguel ngel Granados Chapa (1997), Capitalinos en Reforma.Mxico, 10 de junio, p. 9A.

    21 Cfr. Roberto Mellado (2001), p. 46.22 Granados Chapa (1997).23 Sobre los movimientos urbanos de la dcada de los 80 en la Ciudad de

    Mxico, vase Jorge Alonso (comp.) (1986), Los movimientos sociales en el Vallede Mxico. Mxico: Secretara de Educacin Pblica; Pedro Moctezuma B.(1993), Del movimiento urbano popular a los movimientos comunitarios: elespejo desenterrado en El Cotidiano , nm. 57. Mxico: Universidad AutnomaMetropolitana-Azcapotzalco, agosto-septiembre; Ren Coulomb y EmilioDahau (comps.) (1988), La ciudad y sus actores. Mxico: Universidad AutnomaMetropolitana-Instituto Francs de Amrica Latina; Anglica Cuellar Vzquez(1993), La noche es de ustedes, el amanecer es nuestro. Mxico: Facultad deCiencias Polticas y Sociales de la UNAM.

    24 Cfr. Alicia Ziccardi (1998), pp. 130 y ss.25 Aunque en los distintos foros de consulta, instrumentados desde las

    estructuras gubernamentales, se presentaron propuestas innovadoras paraimpulsar la reforma poltica de la capital, sus resultados finales no fueron tanrelevantes. No obstante, en sntesis, la consulta sobre la participacinciudadana de 1986 result frustrada, porque dichos foros no ayudaron paraque la capital tuviera gobierno propio con un jefe electo por la ciudadana.Las ponencias y los resultados de los foros presentados en agosto de 1987,slo permitieron dos cosas: a) la reforma al Artculo 73 de la Constitucin, elcual determin el marco constitucional del DF y b) las modificacionesconstitucionales a este artculo slo sirvieron para que los representantes detodos los partidos polticos, reunidos en un colegio electoral, calificaran laeleccin de los integrantes para un nuevo rgano de representacin ciudadana:la Asamblea del DF. Roberto Mellado (2001), p. 54.

    26 La ARDF era un rgano de composicin pluripartidista conformada conrepresentantes elegidos mediante voto personal, libre, secreto y directo de losciudadanos. Era una instancia que aunque tena atribuciones semejantes a lasde una legislatura local, como son: dictar bandos, reglamentos y ordenanzassobre asuntos de inters pblico, vigilar y ser informado de la gestingubernamental y aprobar los nombramientos de los funcionarios del poderjudicial, careca de toda facultad legislativa. Cfr. Noem Lujn Ponce (1991),p. 163. Sobre las funciones de la ARDF, vase tambin Mario Bassols y RocoCorona (1993a), Entre la sociedad y el gobierno: La ARDF en Ciudades, nm.13. Mxico, enero-marzo; y Mario Bassols y Roco Corona (1993b), LaAsamblea de Representantes del DF, Una reforma que nadie quera? en ngel

    HISTORIA Y CULTURA POLTICA DE LA PARTICIPACIN CIUDADANA EN LA C IUDAD DE MXICO

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    Bassols y Gloria Gonzlez (coords.) Zona metropolitana de la Ciudad de Mxico.Complejo geogrfico, socio-econmico y poltico. Mxico:Instituto deInvestigaciones Econmicas de la UNAM-Departamento del Distrito Federal.

    27 Alicia Ziccardi (2000), p. 49; Noem Lujn Ponce (1991), p. 163.28 Cfr. Sergio Gutirrez Salazar et al. (1996).29 Cfr. Mario Bassols y Roco Corona (1993b), p. 339.30 Aun cuando en 1994 el DF es formalmente considerado como una

    entidad federativa y la ARDF se convierte, desde entonces, en la AsambleaLegislativa del DF (ALDF), dicha instancia sigue supeditada al Congreso de laUnin, pues este ltimo tiene la primicia sobre la legislacin sobre el DF yslo asigna ciertas reas o temas al ALDF. Cfr. Roberto Mellado (2001), p. 58.

    31 Cfr. Raciel Trejo et al. (1992), Perfil y semblanza poltica de los miembrosde la I Asamblea de Representantes del DF. Mxico: I Asamblea de Representantesdel DF.

    32 En la modificacin de la Ley Orgnica del Distrito Federal en 1984 losrganos de colaboracin vecinal quedan intactos y, aunque en un principiolos partidos de oposicin y organizaciones sociales mostraron cierto intersen participar en la conformacin de dichos rganos participan en la eleccinde comits de manzanas, 1983 y 1986, gracias al control frreo que gobierno-partido mantiene sobre los mismos, muy pronto les dejaron de importar. Cfr.Cristina Snchez Mejorada (1993), pp. 348 y ss.

    33 Cfr. Noem Lujn Ponce (1991), p. 192. Para la autora, de hecho, elcontrol de estos rganos de participacin ciudadana se pona de manifiestono slo en los mecanismos de eleccin mediante los cuales se conforman cadauno de los mismos, sino tambin en la relacin que dichos organismosestablecan con los delegados polticos. Su funcin, por muchos aos, slofue ornamental y para actos protocolarios, al grado que sus miembros msbien parecan empleados de las delegaciones y funcionarios del PRI querepresentantes ciudadanos. Cfr. Ibid., pp. 191 y ss. Vase tambin Alicia Ziccardi(1998), pp. 131 y 162.

    34 Como corolario de esta revitalizacin de la participacin ciudadana,conviene subrayar que el auge del movimiento urbano popular, de sus ini-ciativas y empuje comenz a desdibujarse en 1988, ao de elecciones enel cual los principales dirigentes, al tener que definirse polticamente yenfilarse en una organizacin partidista, condujeron a la divisin ydispersin del movimiento urbano popular y a un desmembramiento delas redes de organizacin ciudadana en la Ciudad de Mxico, situacin dela que hasta ahora, me temo, no han podido reponerse. Cfr. Pedro Mocte-zuma B. (1993).

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    35 Cfr. Diario Oficial de la Federacin del 25 de octubre de 1993. En estareforma se modificaron fundamentalmente el artculo 73 constitucional(referente a las facultades del Congreso) y el 122 (referente a la naturalezajurdica del Distrito Federal). Para una revisin ms detallada de lasmodificaciones constitucionales y su repercusin en el diseo del DF conslteseJos Woldenberg (1997), La reforma poltica del Distrito Federal en 1993en Luca lvarez E. (coord.), Participacin y democracia en la ciudad de Mxico.Mxico: La Jornada Ediciones-Centro de Investigaciones Interdisciplinariasen Ciencias y Humanidades de la UNAM, pp. 179-194.

    36 Cfr. Alicia Ziccardi (2000), p. 49; Roberto Mellado (2001), pp. 58 y ss.Vase tambin Carlos Martnez Assad (1996), Cul destino para el DF ?Ciudadanos, partidos y gobierno por el control de la capital. Mxico: Ocano.

    37 Cfr. Jos Woldenberg (1997), p. 183.38 Hay que recordar que los Consejos Ciudadanos son producto de la

    reforma constitucional de 1993, aunque su entrada en vigor es justamenteprogramada para 1995, ao en el que se promulga la primera LPCDF, la cualfue aprobada formalmente slo por el PRI y desaprobada informalmentepor el Partido Accin Nacional (PAN), el Partido de la Revolucin Democrtica(PRD), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista Mexicano(PVEM). Ello sucedi as porque ante el dramtico error de diciembre y elconsiguiente resurgimiento de la crisis econmica del 95, pareca avizorarsela eventual derrota del prismo en la eleccin de los futuros ConsejosCiudadanos; pues dicha contienda estaba fijada para junio de 1995. Porello, al principio el PRI propuso que se aplazara su eleccin hasta los comiciosinternos de 1997 y Ante la negativa de la oposicin, el partido oficial echmano de su posicin mayoritaria para reformar el Estatuto de Gobierno delDF y sacar a los partidos polticos de la contienda, con lo cual no habralugar para una eventual derrota del prismo. Jacqueline Peschard (1997),La reforma poltica del Distrito Federal despus de 1994 en Luca lvarezE. (coord.), Participacin y democracia en la ciudad de Mxico. Mxico: LaJornada Ediciones-Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias yHumanidades de la UNAM, p. 223.

    39 Jos Woldenberg (1997), p. 183.40 Ley de Participacin Ciudadana del Distrito Federal (Artculos 35, 124 y

    129 al 137) (1995) Mxico: Asamblea de Representantes del Distrito Federal.Cfr. Alicia Ziccardi (2000), p. 50.

    41 Martnez Assad (1996), pp. 74 y ss. Sobre las caractersticas y alcancesdel plebiscito vase Cristina Snchez Mejorada (1993b), Las clases medias

    HISTORIA Y CULTURA POLTICA DE LA PARTICIPACIN CIUDADANA EN LA C IUDAD DE MXICO

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    en la gestin y el gobierno de la ciudad en El Cotidiano , nm. 57. Mxico:Universidad Autnoma Metropolitana-Azcapotzalco, agosto-septiembre.

    42 Cfr Martnez Assad (1996), p. 79; Granados Chapa (1997). Vasetambin: Carlos Hernndez Alcntara (1994), La experiencia democrticadel plebiscito en el DF (diciembre-abril 1993) en Revista Estudios Polticos,cuarta poca, nm. 2. Mxico: Facultad de Ciencias Polticas y Sociales de laUNAM, enero-marzo, pp. 128 y ss.

    43 Cfr. Jos Woldenberg (1997); Martnez Assad (1996); Alicia Ziccardi(1998, 2000); Roberto Mellado (2001); Mario Bassols y Roco Corona (1993a);entre otros.

    44 Para 1994, el PRI apenas obtuvo el 40.6% de los votos en el DF y50.3% a nivel nacional. Porcentajes que, sin duda, contrastan con los saldospositivos obtenidos en las dcadas precedentes (con excepcin de la votacin1988) y hasta con los mismos resultados de las elecciones intermediascelebradas en 1991, donde el porcentaje de preferencia oscil entre 46.3 y61.4 en el DF y a nivel nacional respectivamente. Cfr. Mxico electoral (2001),Mxico: Banamex.

    45 Cfr. Roberto Mellado (2001), p. 77; Jos Woldenberg (1997), p. 183; yJacqueline Peschard (1997), p. 222.

    46 Cfr. Jos Woldenberg (1997), p. 191.47 Cfr. Juan Molinar Horcasitas y Arturo Snchez Gutirrez (1996),

    Partidos polticos y cambio institucional en el DF en Luca lvarez E. (coord.),Participacin y democracia en la ciudad de Mxico. Mxico: La Jornada Ediciones-Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades dela UNAM, p. 200. En este texto se puede consultar de manera ms extensacmo la ingeniera institucional, garantiz y garantizaba, a pesar de su decliveelectoral, la sobrerrepresentacin del PRI en la ARDF.

    48 Cfr. Jos Woldenberg (1997), p. 189. Para este autor, el problema deALDF se debe a que el DF , no es una entidad autnoma, sino una entidadgobernada con el concurso de los poderes federales.

    49 Jacqueline Peschard (1997), pp. 225 y 228.50 Ibid., p. 224.51 Cfr. Alicia Ziccardi (1998), p. 108.52 Vid supra nota 36. Vase tambin Alicia Ziccardi (2000), p. 50. Para un

    seguimiento ms detallado de las inconsistencias y lagunas legales de LPCDFde 1995, vase Roberto Mellado (2001), pp. 83 y ss.

    53 Jacqueline Peschard (1997), p. 225.54 Vicente Villamar Caldern (1998), Participacin ciudadana y

    corporativismo en Carlos Martnez Assad (coord.), La participacin ciudadana

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    y el futuro de la democracia en el Distrito Federal. Mxico: Unidad Obrera ySocialista, pp. 90 y ss.

    55 Cfr. Alicia Ziccardi (2000), p. 50.56 Ibidem.57 Jacqueline Peschard (1997), p. 229.58 Ibid., p. 227.59 Que dicho sea de paso, no es un gobernador estrictamente hablando

    como cualquier otro de las 31 entidades federativas, ya que el DF, aunqueformalmente es una entidad federativa, tampoco es como cualquier estado dela federacin.

    60 Asamblea que igualmente, a pesar de sus recientes atribuciones, tampocoes autnoma como cualquier otro de los 31 congresos locales existentes en laRepblica.

    61 Ley de Participacin Ciudadana (LPCDF98). Mxico: Asamblea Legislativadel Distrito Federal, I Legislatura, 1998, Art. 1.

    62 Cfr. LPCDF98, Art. 80.63 De hecho, como ya lo mencionamos, actualmente la LPCDF98 se

    encuentra en revisin y dichas instancias vecinales han dejado de ser vlidasformalmente, es decir, de acuerdo con la ley, han completado su periodo degestin sin que, hasta el momento, se haya vuelto a convocar para nuevaselecciones.

    64 Cfr. Instituto Electoral del Distrito Federal (1999), Estadstica de la eleccinde comits vecinales del Distrito Federal. Mxico.

    65 Cfr. Sergio Zermeo (coord.) (2001), Retos para la seguridad y laparticipacin ciudadana durante los gobiernos perredistas del DF 1997-2001[Reporte de investigacin. Documento]. Mxico: Instituto de InvestigacionesSociales de la UNAM; Ma. de Lourdes Fournier G. y Pedro Moreno Salazar,Qu sucede con los comits vecinales? en Enfoques. Direccin electrnica:www.uam.mx/comunicacionuniversitaria/enfoques/1-semestre-01/semest-1.html. [11/03/2002]

    66 Cfr. Alicia Ziccardi (2000), pp. 51- 52.67 Al hablar del marco institucional se hace referencia a los distintos

    instrumentos y figuras de participacin ciudadana garantizadas en la LPCDF98.68 Para una revisin ms detallada sobre la incidencia de la participacin

    ciudadana en la formacin de una nueva cultura poltica en el DF, vase Lucalvarez E. (1998), Participacin ciudadana y nueva cultura poltica en laCiudad de Mxico en Acta Sociolgica, nm. 22. Mxico: Facultad de CienciasPolticas y Sociales de la UNAM, enero-abril, pp. 9-24.

    69 Cfr. Jacqueline Peschard (1999), p. 207.

    HISTORIA Y CULTURA POLTICA DE LA PARTICIPACIN CIUDADANA EN LA C IUDAD DE MXICO

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    70 Algunos autores sostienen que a partir de los aos noventa se hanproducido cambios relevantes en la cultura poltica (Cfr. Luca lvarez E.(1998); Julia Flores y Yolanda Meyenberg (2000), Ciudadanos y cultura de lademocracia. Reglas, instituciones y valores de la democracia. Mxico: InstitutoFederal Electoral-IIS-UNAM); otros, por el contrario sealan que sta hapermanecido inmvil o con importantes paradojas (Cfr. Rafael Segovia (1996),La cultura poltica inmvil en Nexos, nm. 223. Mxico, junio, pp. 57-62;Roger Bartra (1999) La sangre y la tinta. Ensayos sobre la condicin postmexicana.Mxico: Ocano). Para Jacqueline Peschard, Si en los aos sesenta se hablabade una cultura poltica predominantemente de sbdito o subordinada, enlos noventa se habla de una de transicin, o en proceso de cambio, en la quepersisten referentes autoritarios, actitudes de desconfianza haca la polticay de escasa eficacia poltica o capacidad para ejercer influencia sobre elsistema, a la vez que muestras claras de participacin ciudadana, expresionesde una voluntad de tener mayor incidencia en la definicin de polticaspblicas y una inclinacin a buscar la colaboracin de los otros. Peschard(1999), p. 192.

    71 Cfr. Carlos Monsivis (1996), Ya no un semidis, sino un funcionario.El ocaso del presidencialismo en Transicin a la democracia. Mxico: La JornadaEdiciones, p. 37.

    72 Cfr. Noem Lujn Ponce (1991), p. 201.73 Cfr. Carlos Monsivis (1996).74 Jess Silva-Herzog Mrquez (2000), El antiguo rgimen y la transicin en

    Mxico. Mxico: Planeta, p. 38.75 Para A. Crespo el Estado mexicano, por muchos aos, justific su poder

    autoritario y centralista en el despliegue de polticas paternalistas y populistas:la legitimidad [del] rgimen se preservar a partir de los logros concretosque muestre en materia social, econmica, educativa, sanitaria, etctera. Laausencia de democracia poltica no ser un factor importante para la poblacinen tanto haya un aceptable desempeo gubernamental. Jos Antonio Crespo(1999), Fronteras democrticas en Mxico. Retos, peculiaridades y comparaciones.Mxico: Ocano, p. 150.

    76 Cfr. Ibid., p. 161.77 Cfr. Daniel Coso Villegas (1974), El sistema poltico mexicano. Las

    posibilidades del cambio . Mxico, Cuadernos de Joaqun Mortiz, p. 30.78 Durante el gobierno de vila Camacho, aparte de la fundacin de la

    CNOP instancia mediante la cual se canaliz gran parte de las demandasprovenientes de los sectores populares se promulg el Reglamento deAsociaciones Pro-Mejoramiento de las Colonias del Distrito Federal. De

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    acuerdo con este reglamento se consideraba ilegal la existencia de cualquierotra agrupacin no autorizada por el Departamento del Distrito Federal, quepretenda realizar los mismos fines a que estn destinadas las Asociaciones.Antonio Azuela de la Cueva y Ma. Soledad Cruz Rodrguez (1989), Lainstitucionalizacin de las colonias populares y la poltica urbana en la ciudadde Mxico en Sociolgica, nm. 9. Mxico, p. 127.

    79 Cfr. Jacqueline Peschard (1999), p. 207.80 De la misma forma, el trmino clientelismo se utiliza como un adjetivo

    para sealar la deformacin de un principio institucional la formacin defidelidades y gratitudes para el respaldo de las acciones polticas, en unaexclusiva relacin didica en la que se reduce la poltica (la relacin entregobernados y gobernantes) a un principio donde lo que priva es el intersparticular (el del poltico-individuo o el del ciudadano-individuo) antes queel inters pblico. Cfr. Fernando Escalante G. (1998), Clientelismo yciudadana en Mxico en Diana Guilln (coord.), Mediaciones y poltica. Mxico:Instituto de Investigaciones Dr. Jos Mara Luis Mora.

    81 Cfr. Jacqueline Peschard (1997), pp. 216 y ss.82 Ibid., p. 218.83 Cfr. Fernando Escalante G. (1998).

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