Gudynas Evia Marco Conceptual de La Ecologia Social

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    01-Dec-2015

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    Desde mediados del siglo XX, ao a ao, han aumentado las preocupaciones por losproblemas ambientales. Especialmente desde los aos 60, el redescubrimiento delambiente, debido a los problemas de contaminacin, extinciones de especies silves-tres, etc., han dejado claramente al desnudo las estrechas relaciones del hombre con lanaturaleza. Por un lado, las actividades humanas, como la agropecuaria, la industriali-zacin o la urbanizacin, afectan a los ambientes naturales, reducindolos en su exten-sin y haciendo desaparecer especies silvestres de plantas y animales. Por otro lado,los ambientes naturales son el soporte de donde se extraen recursos indispensablespara el hombre, algunos de los cuales corren hoy el riesgo de agotarse. Es as que deuna manera u otra los problemas ambientales estn afectando negativamente la calidadde vida de las poblaciones humanas.

    Estos y otros crculos de interrelaciones ejemplifican cmo la dinmica social est es-trechamente relacionada con la ambiental, desafiando la vieja distincin entre cienciasdel hombre y de la naturaleza. Reconociendo esta estrecha vinculacin ha emergido laecologa social. Esta recoge la rica tradicin de las ciencias del ambiente, que desdehace ms de un siglo se han preocupado por conocer la naturaleza. Tambin recogeuna rica tradicin de las ciencias sociales comprometidas con el ser humano. Su postu-ra recobra, desde una visin Latinoamericana de respeto por la diversidad, la bsque-da de un presente y futuro mejor.

    1. Marco conceptualde la Ecologa Social

    Reproduccin facsimilar de:Gudynas, Eduardo y Graciela Evia, La Praxis por la Vida -Introduccin a las metodologas de la Ecologa Social, 1991,CIPFE - CLAES - NORDAN, Montevideo.

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    Cul sera entonces el papel de esta nueva ecologa inserta en el problema de larelacin del ser humano con el ambiente? El texto que sigue ilustra un punto de partida:

    Y entonces, la ecologa aplicada al hombre enfrenta la labor de renovar unavisin balanceada, mientras que ahora est centrada en el hombre, hasta la pa-tologa del aislamiento y el miedo. Esto implica que se debe encontrar lugar ennuestro mundo para todas las plantas y animales, aun para su alteridad y suoposicin. Adems implica la exploracin y apertura a travs de una fronterainterna una frontera del yo y un entendimiento apreciativo del animal dentrode nosotros que nuestra herencia de Platonismo, morbilidad cristiana, dualidad ymecanicismo, ha repelido y repugnado por largo tiempo. Las viejas contraco-rrientes relictos del mito pagano, la aplicacin universal de la compasin cris-tiana, naturalismo filosfico, romanticismo de la naturaleza y pantesmo hansido echadas a un lado, dejando solamente restos de un naufragio. Ahora nosencontramos a nosotros mismos en un ambiente que se deteriora alimentandoagresividad y hostilidad hacia nosotros y nuestro mundo.

    Paul Shepard, 1969, Ecology and man - a viewpoint, pp. 2-3.

    Es en el mismo ser humano donde est la potencialidad de un reencuentro con todo loque le rodea. Hay viejas tradiciones que aluden a cmo avanzar en ese camino, qutradiciones deben ser recuperadas para cimentar esta praxis. La ecologa social lati-noamericana es un intento, entre varios otros, por ese nuevo tipo de praxis a favor detoda la vida.

    1.1. Antecedentes histricos de la ecologa social

    E. Haeckel defini en 1869 la ecologa como el estudio de las relaciones entre un servivo y su entorno, tanto orgnico como inorgnico. Desde aquel inicio hasta nuestrosdas, la ecologa se desarroll sobre todo a partir de estudios de especies animales yvegetales. Los temas principales de investigacin fueron el reconocimiento y anlisis delos ambientes que ocupan esas especies, cmo se relacionan entre s, enfatizando

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    interacciones tales como la depredacin o la competencia, o atendiendo a cmo fluyela energa y la materia entre los seres vivos. La ecologa qued as atrapada en unafractura entre ciencias de la naturaleza y ciencias del hombre.La ecologa tendi aquedar restringida al mbito biolgico y se dedic a estudiar las relaciones de plantas yanimales con su entorno, y las reglas que explican su abundancia y distribucin. Variospensadores, ya desde fines del siglo pasado, concibieron que tal perspectiva serafructfera tambin para el estudio del hombre y se internaron en una ecologa humana.Pero esta respuesta tan slo fue parcial, ya que en los hechos se restringieron a ciertosproblemas y temas, tales como la adaptacin biolgica a determinados entornos fsi-cos, aspectos demogrficos, o las consecuencias de la contaminacin en el hombre(por ejemplo Ehrlich, 1985).

    Una perspectiva que intent ser diferente se desarroll dentro de las ciencias sociales.Su mpetu ms vigoroso, provino de R. Park y su Escuela de Chicago (incluyendo acientficos tales como E.W. Burgus y R.D. McKenzie). Sus estudios se enfocaronespecialmente en ecologa urbana, tratando de analizar cmo los grupos humanos seorganizan en el espacio de una ciudad, el papel de la competencia, la articulacin decomponentes biolgicos y culturales en las interacciones entre humanos y de stos consu ambiente, etc. (Park, 1936). Representantes ms recientes, como por ejemplo AmosHawley (1986), han utilizado conceptos derivados de la ecologa en un contexto so-ciolgico. Sus ltimas contribuciones se pueden ejemplificar con la perspectiva deMichigan, seguida por los alumnos de Hawley. Por ejemplo, Olsen (1991) define laecologa social como la perspectiva terica dentro de las ciencias sociales que explo-ra cmo las condiciones ecolgicas afectan la vida social organizada. Estas corrientesconsideraron a la ecologa humana como parte de la sociologa quedando as limitadospor una aproximacin parcial a estos problemas y que adems se autorestringe a lateora. A pesar de sto, sus aportes han sido muy importantes para la ecologa social.Asimismo, en sus filas se realizaron estudios crticos de importancia, como el de M.A.Alihan, quien en 1938 ya se refera a una ecologa social.

    Desde los aos 50, la antropologa tambin recogi esta perspectiva ecolgica. Enefecto, Julian Steward, en su ecologa cultural, y ms adelante, la antropologaecolgica, en especial la representada, por un lado por Marvin Harris. y por el otropor A. Rappaport y A. Vayda, prestaron especial atencin a la articulacin de la culturacon las condiciones ambientales. Esta corriente introdujo temas tales como el uso de

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    smbolos y el lenguaje en un contexto ecolgico; los mecanismos sociales y grupales derelacionarse con el ambiente; y la consideracin de stos y otros procesos socialescomo medios de adaptacin al entorno (Rappaport, 1975).

    Otro aporte importante a la ecologa social proviene de las diversas corrientes de lapsicologa ambiental o psicologa ecolgica, desde los estudios pioneros de R.Baker y H. Wright en los aos 50. Estos enfatizaron el anlisis de los comportamientosen los contextos ambientales, y en cmo stos influyen en el comportamiento(Proshansky y colab., 1978). Asimismo debe mencionarse el aporte de E.T. Hall, en suoriginalidad de la consideracin de los aspectos culturales del uso del espacio.

    Una aproximacin ecolgica tambin se ha desarrollado en otras disciplinas, especial-mente economa y geografa, permitiendo recuperar aportes de inters para la ecologasocial. En economa, la dimensin ambiental se ha introducido limitadamente, especial-mente en anlisis de temas especficos, como externalidades, disponibilidad de recur-sos naturales como materias primas, o evaluacin de impactos ambientales, etc. (unejemplo representativo es Pearce, 1985). Una excepcin, por su vigor conceptual, hansido los aportes de Kenneth Boulding. Otro tanto sucede en la geografa, donde se haacogido una perspectiva ecolgica en varias de sus aproximaciones, introducindoseconceptos tales como ecosistema, comunidad, etc.

    Finalmente, debe mencionarse una amplia corriente de pensamiento que desde lasciencias humanas, implcita o explcitamente, ha tratado el tema de las interacciones delser humano con el ambiente, y su vinculacin a las relaciones que mantienen los sereshumanos entre s. H. Marcuse y M. Heidegger realizaron aportes pioneros de impor-tancia, donde se insina claramente un revalorizacin de estas relaciones, el papel de latcnica, etc. As, desde la filosofa se est desarrollando una vigorosa lnea de pensa-miento que mucho aporta a la ecologa social, destacndose las contribuciones deMurray Bookchin, Edgar Morin, Arne Naess y Holmes Rolston III. De la misma ma-nera, una reflexin ms vinculada a la accin ciudadana, las polticas de Estado, etc., seejemplifica con posturas como las de Paul Ehrlich o Barry Commoner.

    Desde esta ltima corriente, M. Bookchin concibe a la ecologa social como una disci-plina que permite estudiar los problemas creados por las crisis sociales y ambientales,donde se da igual valor a la crtica, a la construccin, a la teora y a la prctica. Eltrmino enfatiza que no se puede separar la sociedad de la naturaleza como se separa

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    la mente del cuerpo (Bookchin, 1986). De la misma manera, ese reconocimiento de lanaturaleza, exige reconocer en ella valores, tal cual lo postulan pensadores como A.Naess (1973), en su corriente de ecologa profunda. Si bien es cierto que Bookchinse encuentra en una intensa polmica con los eclogos profundos, esa es una discu-sin domstica del hemisferio Norte, y no hace a los problemas latinoamericanos,donde parece posible una sntesis fructfera entre las dos tendencias.

    Puede resumirse que la situacin que se observa es de unas ciencias del hombre, quese han restringido a los patrones y procesos entre humanos (y en algunos casos, con elambiente construido); y las naturales que han enfatizado los patrones y procesos entrelos dems seres vivos (plantas, animales, microorganismos) y lo inerte. La ecologasocial busca superar esa fractura recogiendo aportes de todas las corrientes que men-cionamos arriba. La ecologa social recuerda, por un lado a los eclogos, que existe uncomponente social; y por el otro, a los socilogos, antroplogos, etc., que existencomponentes no-humanos (Fig. 1.1).

    Figura 1.1. Diferentes perspectivas de estudio de las relaciones humano-ambientales. Aun-que el hombre interacciona con un ambiente que es integral (a) las corrientes actualesexpresan posturas incompletas y fracturadas: las ciencias del hombre han enfatlzado lasrelaciones con los componentes ambientales sociales (b), y las naturales, con plantas,animales y el medio fsico (c).

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    En efecto, todas estas contribuciones deben ser creativamente reconsideradas desdeuna perspectiva latinoamericana. Esta visin latinoamericana ya se insina en algunasde las discusiones que rodearon a la Conferencia de Estocolmo de las Naciones Uni-das sobre el Medio Ambiente Humano de 1972; en la hoy famosa frase de Josu deCastro, de que la pobreza es el mayor problema ambiental de la regin; o en contribu-ciones de eclogos comprometidos, como es el caso de S. Olivier. Tambin debenmencionarse contribuciones como las de Rodolfo Kusch (como por ejemplo su librode 1976), donde se concibe a la cultura como un proceso dinmico, una accin, inser-ta en un hbitat latinoamericano, que remite a los valores tradicionales y la cotidianidadde los sectores populares. Pero tambin ha sido la emergencia de un movimiento socialciudadano con una preocupacin ambientalista el que mayor soporte ha dado a estaspreocupaciones.

    1.2. Las relaciones humano-ambientales

    Varios autores sostienen que la postura de dominacin sobre la naturaleza siempreestuvo asociada a la dominacin del hombre por el hombre. Tan slo es motivo dediscusin cul fue la que primero se manifest. De esto se explica el inters por elproblema de las jerarquas, y la bsqueda por una reconciliacin, no slo entre loshombres, sino de stos con el ambiente.

    La perspectiva ecolgica actual no contradice estas afirmaciones, sino que las apoya.El hombre no surgi en la Tierra de la noche a la maana, sino que es el resultado de unlento proceso evolutivo. As, las interacciones humano-ambientales tienen una largahistoria, donde los humanos deban comprender el entorno que los rodeaba. La vidadiaria exiga reconocer all los alimentos, los depredadores, los refugios, etc., perotambin obligaba a la vida comunitaria, y a comunicarle a otros estos hallazgos.

    No puede oponerse una estirpe biolgica a una cultural en el hombre. En nuestra espe-cie se expresan tambin relaciones como la depredacin o la cooperacin, anlogas alas que son observadas en otros animales, lo que demuestra que existe un importantecomponente evolutivo en el ser humano. Las complejas relaciones ecolgicas de nues-tros antepasados fueron exitosas en tanto en ellas tambin participaron mecanismos deaprendizaje, los que an hoy operan. Por esto la cultura se ha insertado en un procesoevolutivo que tiene una raz biolgica.

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    En esta complementacin entre lo biolgico y lo cultural han emergido los significadossimblicos que los humanos otorgan a los diferentes elementos del ambiente que lesrodea; en cmo aprovechar los recursos que el ambiente brinda; y finalmente, en cmomantener as una vida de relacin. Por ello, la cultura es hoy uno de nuestros grandestesoros y aunque en ella pueden estar las races de nuestros males, tambin all estarnlas semillas del cambio.

    Hay quienes olvidan esto, y desde tiendas ambientalistas sostienen que debemos retro-ceder a una sociedad agro-pastoril porque en ella se da una armoniosa, equilibrada yfeliz interrelacin con la naturaleza. As, entre algunos ambientalistas, especialmenteaquellos que vienen de las ciudades, se tiende a generar una imagen mtica, del hombrevolviendo a una naturaleza silvestre, y re-encontrando all un paraso que perdi.

    Es necesario examinar crticamente esa postura, y es imprescindible compararla conaquella que viven los campesinos o indgenas insertos en la naturaleza. Es cierto queesas tradiciones encuentran el sentido a sus vidas en esas condiciones. Pero la na-turaleza siempre es exigente, impone pruebas, restricciones: la lluvia, el viento, elcalor, el suelo, todos los elementos del ecosistema conllevan exigencias de adapta-cin a quienes obtienen cotidianamente los recursos en ella. Y estas exigencias pue-den ser muy duras. No es vlida la imagen del turista que, ocasionalmente, y porcortos perodos, se entretiene en un parque o al pie de una montaa, gozando delpaisaje, pero sabiendo que tiene sus alimentos y el agua asegurada, dentro de unestuche de plstico, y que una carpa, tambin de plstico, le proteger de la lluviapor la noche.

    El desafo est entonces en cmo, la abrumadora mayora de nuestras sociedades,especialmente aquellos que residen en las ciudades, pueden re-encontrarse con la na-turaleza, respetndola, rescatando todo lo positivo que tenga la actual cultura, peroproyectando su relacin con ella, hacia el futuro, bajo un nuevo sentido.

    Un paso indispensable para esto es reflexionar sobre la situacin actual. Hoy, en nues-tra cultura prevalece la dominacin de la naturaleza. Esta est anclada en una ideologaque todo lo une. La naturaleza es concebida como ilimitada proveedora de recursos,siempre al servicio del hombre, sin derechos propios. La dominacin se ha extendidoa ser dominacin en s misma, no slo sobre la naturaleza, sino tambin sobre loshombres. Ella se mantiene vigente gracias a una cultura, una tcnica, una ciencia, y una

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    poltica, que la legitiman. Existe una fe ciega en una ciencia y tecnologa, postulndoseque los problemas ambientales exigen nicamente soluciones tcnicas. Ante esta situa-cin reacciona la ecologa social, y contrapone una utopa a esta ideologaantropocntrica y dominadora. Hay semillas de cambio en nuestra propia cultura occi-dental, y en el aporte relevante de las culturas indgenas latinoamericanas. En aquelloselementos convergentes entre todas estas tradiciones, y tal como lo ilustra la cita deShepard de este captulo, es posible la construccin de una utopa.

    La utopa a la que se apunta es la del re-encuentro del ser humano con la naturaleza, yde los humanos entre s. Es una utopa que desenmascara la ideologa actual, muestrasus lmites, y la pone en tensin, apuntando a un futuro posible. Es una utopamovilizadora. La ecologa social es uno de los caminos hacia esa utopa.

    1.3. El concepto de ecologa social

    La ecologa social es el estudio de los sistemas humanos en interaccin con sus siste-mas ambientales.

    En esta definicin, tanto los dos sistemas, como su interaccin, tienen la misma impor-tancia. Por sistema humano nos referimos a la persona, o a un conjunto de Individuos,desde el grupo hasta la nacin o conjunto de naciones. La perspectiva de la ecologasocial parte del ser humano, y en particular atendiendo a sus peculiaridades colectivas.La delimitacin del ambiente se hace desde el sistema humano. El sistema ambiental esconcebido como todo aquello que interacciona con el sistema humano. En el sistemaambiental corrientemente se distinguen tres sub-sistemas: humano, construido y natu-ral. El componente humano se refiere a los dems hombres que no son parte del siste-ma humano inicialmente reconocido. De igual manera, el construido engloba casas,calles, ciudades o reas cultivadas, que son paisajes modificados o realizados por elser humano. Finalmente, el natural incluye a los bosques y ros, montaas y praderas, yla fauna y flora que albergan. De hecho, las ciencias contemporneas son perspectivascientficas que se han restringido a estudiar las interacciones del hombre con uno deestos subsistemas ambientales, olvidando los otros.

    A partir de estos conceptos es posible presentar tona serie de postulados centralesbsicos, para delimitar a la ecologa social, desde una perspectiva latinoamericana:

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    a) El hombre interacciona intensa y continuamente con el ambiente. Ni uno ni otro sepueden estudiar aisladamente, en tanto mutuamente se determinan aspectos de su es-tructura y funcionamiento.

    b) La interaccin entre los sistemas humano y ambiental es dinmica y se desarrolla enel tiempo y en el espacio.

    c) La delimitacin del ambiente es contingente a como se define el sistema humano.

    d) El ambiente es complejo y heterogneo en el tiempo y en el espacio.

    Estos axiomas apuntan a dejar en claro que el hombre y el ambiente interaccionanestrechamente. Si se encara el estudio aislado de uno u otro se cae en posturas fractu-radas. Los elementos claves que hacen a la ecologa social no estn solamente en decirque el hombre interacciona con el ambiente, sino tambin en cmo se conciben ydelimitan esos dos trminos. Se apunta a un hombre inserto en el ambiente,interaccionando estrechamente con todo lo que le rodea. El segundo axioma sostieneque tanto el sistema humano como el ambiental, y la relacin que se da entre ellos,tienen una historia. En efecto, hay una historia de los hombres, otra del ambiente, y unade las interacciones entre ellos. Esta historia no puede ser estudiada separadamente yconstituye un proceso unitario.

    El tercer axioma deja en claro que la delimitacin y reconocimiento del ambiente sehace desde una persona o un grupo de personas (el sistema humano). Por ello, ladelimitacin de ese ambiente depende siempre de cmo se defini previamente el sis-tema humano. No es el mismo el ambiente de un campesino que el de los habitantes deuna villa miseria. Frente a estos sistemas ambientales, cada hombre, de acuerdo a sucultura, su biografa y a los elementos ambientales que enfrenta, adjudica significados.Es el hombre quien atribuye contenidos al ambiente ya que continuamente lo interpreta(Fig. 1.2). Esta es una de las razones por las cuales el ambiente siempre resulta com-plejo y heterogneo.

    Este ambiente es unitario y no reducido a lo humano o a lo natural. Basta pensar enel campesino, para quien su familia como sus plantas, son una parte importantsima desu entorno; o en los Junta-papeles de las ciudades, para quien el caballo cobra unaelevada importancia (Fig. 1.2). El haber considerado separadamente y aislados lo na-tural de lo social parece ser el resultado de un accidente histrico y de una carencia

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    metodolgica que no puede continuar. Todos estos puntos se explicarn en mayordetalle en los captulos que siguen.

    La ecologa social, tal cual es concebida en esta obra, puede caracterizarse por tresdimensiones. Primero, es una tarea de investigacin cientfica; segundo, esta tarea in-cluye en un todo a una accin y promocin; y finalmente, tanto la investigacin como laprctica, se realizan desde una postura tica de respeto a toda la vida (Cuadro 1.1).

    1.4. La delimitacin de la ecologa social

    Consideraremos ahora cmo se distingue la ecologa social de otras disciplinas. Por unlado, esta puede distinguirse en tanto se la encara desde una particular delimitacin de suobjeto de estudio. Por otro lado, tambin se la puede distinguir por representar un tipoparticular de emprendimiento cientfico que se hace desde un compromiso tico. Se con-siderar aqu el primer aspecto, mientras que el segundo se comentar ms adelante.

    Figura 1.2. Cada hombre, en su vida cotidiana, percibe e infiere distintos componentes, a losque otorga diversos valores. La realidad se construye as, dependiendo por un lado, de cadaindividuo, y por el otro, de los diferentes ambientes.

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    La ecologa social es distinta de la ecologa animal o la ecologa vegetal. En efecto,tanto una como la otra, parten de un sistema de estudio distinto: animales o vegetales.Sus objetivos sern entonces las relaciones de stos con sus ambientes. De la mismamanera se diferencia de la ecologa trfica (que enfatiza la consideracin de los flujosde energa y materia entre plantas, animales y el entorno fsico), o la ecologa comuni-taria (que enfatiza la consideracin de las comunidades de varias especies de plantas oanimales) (Fig. 1.3).

    La ecologa social se distingue entonces de aquellas porque, desde una inicio, su obje-tivo se orienta al hombre, aunque las plantas yanimales, y las relaciones que stosestablecen, se integren al sistema ambiental con que interacciona cualquier individuo.

    Debe ahora diferenciarse la ecologa social de otras disciplinas que tambin han cen-trado su atencin en el hombre. La distincin con las vertientes tradicionales de lasciencias humanas radica en cmo se delimita el ambiente. Estas, en tanto slo enfatizanrelaciones que se dan entre humanos, olvidan o consideran someramente a los compo-nentes ambientales construidos y naturales. La ecologa social por el contrario toma encuenta esos elementos.

    Dentro de las ciencias humanas hay algunas vertientes ms recientes que s consideranla vinculacin humano-ambiental. Analizar detalladamente esas posturas escapa almotivo de este captulo, pero es necesario precisar algunos puntos destacados, entanto esas posturas contribuyen al cuerpo presente de la ecologa social. Dos corrien-tes deben ser consideradas: la ecologa humana, y la antropologa ecolgica.

    La ecologa humana, desde sus inicios en la Escuela de Chicago, como se apunt msarriba, ha enfatizado la consideracin de las relaciones del hombre con los componen-

    Cuadro 1.1. Las dimensiones bsicas de la praxis de la ecologa social.

    INVESTIGACIN

    ACCIN - PROMOCIN

    COMPROMISO ETICO

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    tes construidos y el papel de la competencia, reconociendo limitadamente a los com-ponentes naturales, y excluyendo de su objetivo diversos procesos sociales (los queconstituan el objeto de otras ramas de las ciencias sociales).

    La antropologa ecolgica, desde los aportes de J. Steward que la consideraban comola interaccin entre la cultura y el ambiente, presenta el problema de mezclar dos cate-goras de diferente cualidad (ambiente y cultura). Adems, aunque se reconoce que elportador de la cultura es el hombre, y que la cultura permanece ms all de la vida deun individuo, ser siempre el ser humano quien interacciona con el ambiente. Llevadospor ese tipo de aproximaciones, la antropologa ecolgica ha enfatizado el estudio decierto tipo de procesos (demogrficos, alimentarios, etc.) olvidando otros.

    En lneas generales, desde las ciencias sociales, la ecologa aplicada al hombre haestado siempre atrapada en polmicas relativas a su ingreso (o no) al campo de losestudios sociales, y en las aproximaciones parcializadas y sectorizadas en el estudio dela relacin humano-ambiental.

    Debe reconocerse que un proceso anlogo se ha vivido en las ciencias ambientales. As,los eclogos, que desde una formacin biolgica se han interesado por el estudio huma-

    Figura 1.3. La delimitacin de la ecologa social. Mientras que la ecologa vegetal (a) y la animal(b) estudian las relaciones de plantas y animales con el ambiente, la ecologa social (c) estudialos sistemas humanos en interaccin con los sistemas ambientales.

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    no, han excluido diversos problemas sociales, enfatizando diversos aspectos biomdicos,muchos ligados a la contaminacin, as como en el crecimiento poblacional o, desde unaaproximacin unidireccional, estudiando las consecuencias de las actividades humanassobre los ecosistemas. Un ejemplo de esto son los trabajos de P. Ehrlich.

    La ecologa social no se delimita en contra de estas disciplinas, sino que por el contra-rio, toma elementos de todas ellas. En efecto, en la ecologa social se encontrarnmuchos de los mismos ladrillos que en otras corrientes, pero el edificio es otro.

    1.5. Mtodos, tica y aplicacin del conocimiento

    A partir de los axiomas centrales de la ecologa social se pueden derivar una serie deaxiomas auxiliares, que se refieren a la metodologa, la tica y la aplicacin del conoci-miento, que se presentan en el Cuadro 1.2. (Gudynas, 1988c). Estos axiomas auxilia-res son los primeros que han resultado de la expansin de la ecologa social, un proce-so abierto, que apenas ha comenzado.

    Cuadro 1.2. Axiomas auxiliares de la ecologa social sobre los mtodos, tica yaplicacin del conocimiento.

    Axiomas metodolgicos: a) No pueden estudiarse aisladamente los sistemas ambien-tales de los sistemas humanos, de donde no debera existir una ciencia social distinta deuna ciencia ecolgica, b) Consecuentemente, no existe una prctica social que sea dife-rente de una prctica ambiental. El trabajo ambiental es a la vez un trabajo social, c) Sedebe recuperar la dinmica de los procesos, lo que exige poner nfasis en las historiastanto de los seres humanos como las de los ambientes, d) En tanto cualquier persona ogrupo alcanza Interacciones particulares con su ambiente, el estudio de esas relacionesnecesariamente debe hacerse con la participacin de las personas Involucradas.

    Axiomas ticos: a) Se reconocen valores Intrnsecos en los dems seres vivos y en lo no-vivo,b) Se deben respetar las formas en las que cualquier persona conoce y siente el ambiente conel que interacciona. c) Los resultados de la Investigacin son ticamente neutros, pero no ensus puntos de partida, el proceso de la investigacin o el uso de esos resultados.

    Axiomas sobre la aplicacin del conocimiento: a) La tecnologa debe ser a escalahumana, promoviendo el desarrollo humano y acorde con la dimensin y objetivo del pro-blema que se enfrenta, b) debe ser adems social y ecolgicamente sustentable y equita-tiva, reconociendo valores en el entorno.

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    En consonancia con sus postulados centrales, la metodologa de la ecologa social,reconoce que el ambiente, como sistema heterogneo, se convierte en asiento de sig-nificados simblicos muy diversos. Cada ser humano, enfrentado a ese ambiente deci-de a qu elementos les adjudica contenidos simblicos y a cules no, el contenido destos, y su valor relativo. No existe una realidad verdadera, nica, absolutamenteabarcable, sino que sta depende tanto de los hombres como de los ambientes. As, lasrelaciones humano-ambientales sern distintas entre diferentes personas y ambientes.La ecologa social busca desentraar estos procesos, y hacerlo desde una praxisticamente comprometida. Esta praxis se hace desde una postura tica explcita a fa-vor de todas las formas de vida.

    Recordando que la ecologa social se desarrolla en tres dimensiones (investigacin, ac-cin-promocin y compromiso tico) se abre el camino para una nueva praxis, que inclu-ye tanto la accin como la reflexin. Cuando esta praxis se hace desde la insercin con ungrupo humano, el mtodo bsico es el proceso interactivo. En cambio, cuando la praxisse orienta a la divulgacin, difusin o formacin de grupos humanos, se siguen, en parte,otros caminos. En esta obra dedicaremos un espacio significativo al proceso interactivo.

    El proceso interactivo es un mtodo que permite compartir un conjunto de diferentesconocimientos relativos a las interacciones con el ambiente. Es posible apuntar a loesencial del mtodo con la siguiente analoga: en tanto cada persona o grupo humanotiene una visin del ambiente, el compartir estas visiones permite un conocimientoms acabado del ambiente. Es evidente que el mtodo parte de reconocer que cadaindividuo tiene un conocimiento vlido de su ambiente. A diferencia de otras perspec-tivas, donde solamente el tcnico caracteriza y describe el ambiente con que interaccionael hombre, en la ecologa social se le pregunta a ese hombre cmo ve ese ambien-te. Ciertamente, tambin se reconoce que el conocimiento del tcnico es vlido, y debeser aprovechado. El trabajo interactivo con la gente permite un redescubrimiento com-partido y participativo del ambiente, y de cmo se interacciona con ste (Fig. 1.4).

    La praxis de la ecologa social descansa en una participacin profunda y reflexiva. Lareflexin obliga a reconocer que siempre existe un interjuego de poderes y por lo tantode jerarquas, y a sto nadie escapa. Por ello la bsqueda de una verdadera participa-cin en todas estas tareas, desde la investigacin hasta la accin, es el desafo de laecologa social. Por esto, la ecologa social es tambin una herramienta para la bsque-da de nuevas relaciones entre los hombres y de stos con el ambiente.

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    1.6. Los desafos de la ecologa social en Amrica Latina

    Amrica Latina alberga la ms rica fauna y flora del planeta. En ella viven alrededor dedos tercios de las especies de plantas del globo, varios millones de especies de insec-tos, y centenares de especies de otros grupos. Pases como Brasil, Colombia, Mxico,Per, Ecuador y Venezuela, estn entre los que tienen las ms altas diversidades enespecies del planeta.

    Es bien conocida la variedad de sus paisajes: desde los desiertos y estepas, pasandopor praderas, cadenas montaosas como los Andes, a las extensas selvas tropicales,como la Amazonia. Todos estos ambientes ofrecen variados refugios y habitats paraesta diversa vida silvestre.

    Sin embargo, ya desde la poca de la conquista europea estos ambientes comenzarona sufrir por la masiva extraccin de recursos naturales. Por lo tanto, esta expoliacintiene una larga historia. Hoy la situacin es ms grave y ms evidente.

    Figura 1.4. Las diferentes Visiones del ambiente de un campesino y un socilogo. Mientras queel campesino construye el ambiente enfatizando aquellas interacciones con determinados ele-mentos cotidianos, el socilogo enfatizar otros. Cualquiera de los dos slo toman en cuentaalgunos elementos, de donde la confluencia interactiva entre ellos enriquecer a ambas partes.

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    Actualmente existe coincidencia que los ambientes naturales de Amrica Latina correnpeligro. El ritmo de deforestacin de sus bosques es acelerado, no slo en las selvastropicales, sino tambin en los bosques templados y fros; la erosin ha aumentado enmuchas regiones y se evidencian graves problemas en el manejo de suelos; diversasformas de contaminacin son evidentes en muchos sitios y bajo variadas formas; y unaaceleradsima expansin urbana est determinando que ostentemos las ms grandesmetrpolis del planeta, con conocidos problemas de pobreza, hacinamiento y conta-minacin.

    A pesar de la gravedad de estos problemas, el conocimiento que sobre ellos se tiene,es limitado. Es igualmente muy limitado el conocimiento disponible sobre los ecosistemasnaturales latinoamericanos. Existen controversias en puntos tan bsicos, como por ejem-plo, cul es la real extensin de la selva Amaznica, su nivel de deforestacin, y lasconsecuencias de sto. Los expertos slo concuerdan en que el ritmo de extincionesen Latinoamrica, entre 1980 al ao 2000 ser muy alto, pero sus estimaciones van de30.000 a 500.000 especies. Y la mayora de las que desaparecern sern pequeosinsectos, los que nunca sern conocidos.

    Razones de este tipo hacen necesario que la ecologa social reconozca el aporte de laecologa biolgica como imprescindible. La ecologa social puede despertar en losbilogos un compromiso tico por una nueva ciencia al servicio de la vida, y no mera-mente al servicio de los centros acadmicos. Debe tenerse muy presente que esteaporte cientfico no necesariamente coincide con el que promueven los centros univer-sitarios y acadmicos del hemisferio Norte. Hoy por hoy, hay ms necesidad deinventarios y guas de fauna y flora, que de complejas simulaciones matemticas sobreecosistemas de los que an conocemos poco.

    La ecologa social reconoce que un aporte cientfico comprometido es extremadamen-te importante. En el manejo o preservacin de reas naturales, la detencin de la ero-sin, o el control de la contaminacin, no se puede improvisar, y un aporte cientficocomprometido es imprescindible. A diferencia de los ecosistemas de Europa o NorteAmrica, los de Latinoamrica son muy mal conocidos. Esto exige una intensa tarea deinvestigacin, que brinde un conocimiento bsico. De alguna manera, muchos movi-mientos ambientalistas desencantados con las ciencias ecolgicas se han distanciadode ellas. Pero esta situacin, particularmente en Latinoamrica, tiene un gran riesgo.Nos enfrentamos a ambientes heterogneos, complicados, con una altsima diversidad

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    en especies de animales y plantas y a veces se ha cado en la trampa de solucionesintuitivas, espontneas, que han llevado a fracasos y desmoralizaciones. Cualquier prc-tica en Latinoamrica exige de un mejor conocimiento cientfico de los ambientesautctonos. La clave est en re-crear una nueva ciencia al servicio de toda la vida.

    La ecologa social tambin reconoce la importancia del aporte de las ciencias humanasen temas tales como el rescate de la diversidad cultural, de las relaciones de los sereshumanos insertos en el ambiente, y la dimensin social de los problemas ambientales.Tanto en la vertiente de las ciencias humanas como en las biolgicas, este esfuerzo deinvestigacin estar dirigido a una prctica transformadora que se hace desde un com-promiso tico, desechando la neutralidad de las ciencias, y apostando a la bsquedade nuevas relaciones con la naturaleza y los hombres.

    La praxis de un cientfico, un eclogo social en particular, no tiene por qu ser uninstrumento para reproducir sistemas de relaciones de dominacin. Se debe buscaruna ciencia calificada promueva la liberacin. Un ejemplo del acompasamiento de unatcnica al servicio de la gente, a escala local, socialmente apropiada, y sobre todo,endgenamente generada y respetuosa de la naturaleza, la han dado algunos centrosde tecnologas alternativas.

    De la misma manera, la ecologa social tambin reconoce un aporte desde los movi-mientos ciudadanos. Las asociaciones de tipo ambientalista, conservacionista, ecologista,indigenista, etc., ejemplifican la preocupacin por los problemas ambientales y la nece-sidad de encontrarles solucin. Si bien estos movimientos ciudadanos son heterogneos,todos ellos comparten una preocupacin ecolgica y social bsica. En este movimientoencontraron un lecho adecuado los primeros cientficos preocupados por las dimen-siones sociales de los problemas ambientales. Asimismo, en estos grupos hoy se en-cuentran las semillas de cambio ms prometedoras.

    La dramtica situacin de los ecosistemas naturales tambin est asociada a gravesproblemas sociales. De los 435,5 millones de habitantes de Amrica Latina, ms de183 millones viven en condiciones de pobreza, y de ellos, casi la mitad son indigentes.La masiva explotacin de los recursos naturales que se ha realizado en la regin no haservido para aliviar la situacin de estos amplios sectores. La pobreza en la regin semantiene: 700.000 nios latinoamericanos mueren en su primer ao de vida; de los quesobreviven, el 15% deserta de la escuela primaria; y finalmente, en su juventud, el 44%

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    no consigue empleo o est subempleado. El sostener que la pobreza es un problemaambiental del primer orden, no quiere significar que los pobres sean el problema. Por elcontrario, se reconoce en ellos a quienes sufren el deterioro socio-ambiental.

    Esta situacin exige una nueva estrategia de desarrollo que, mientras evite una comple-ta destruccin o agotamiento de los recursos naturales, sirva tambin a mejorar lascondiciones de vida de los latinoamericanos. En esta esfera tambin estn llamados aactuar los eclogos sociales.

    As, la ecologa social surge como una alternativa a los actuales programas de conser-vacin o manejo de recursos naturales, que pueden catalogarse de administracinambiental y que consideran a la naturaleza al servicio del hombre y se contentan conacompasar los mximos aprovechamientos con la minimizacin del impacto ambiental.De esta manera se evade el cuestionamiento de los procesos de fondo, en temas talescomo los tipos de tecnologas necesarias, el acceso desigual de los hombres a losrecursos naturales, y la extraccin y acumulacin de esos recursos por unos pocos,etc. La ecologa social exige el reconocimiento de las dimensiones sociales del manejode esos recursos, no slo en cmo son afectadas las personas, sino tambin por unavalorizacin de sus conocimientos.

    En ese sentido, la ecologa social intenta re-descubrir cmo se da la interaccin con elambiente, cmo y qu valores son adjudicados en el encuentro cotidiano con lo quenos rodea.

    Se ha minimizado el saber de las poblaciones nativas, las que poseen conocimientoscomplejos y ricos sobre sus ambientes, anlogos a los que puede adquirir un tcnico.La ecologa social est tambin preocupada por esta diversidad cultural. El regreso alas races del saber popular reivindica un conocimiento del ambiente como unidad,reconociendo las estrechas relaciones que con l mantienen los sectores populares.Esto exige posturas de respeto para aceptar y comprender que las diferentesestructuraciones del ambiente, y los smbolos y valores adjudicados, dependen de laspersonas involucradas.

    Por lo tanto, el eclogo social no tiene por objetivo extraer conocimientos de loscampesinos, indgenas o cualquier habitante de una ciudad, como tampoco ser unmediador para convertir a todos en nuevos indgenas re-integrados a la naturaleza. El

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    eclogo social contribuye a un esfuerzo, que es colectivo, en tanto participan muchosotros, y que busca desde la sociedad latinoamericana, reconociendo sus complejasraces histricas, aprehender la diversidad de la Naturaleza y la cultura, proyectndoseal futuro. Es un esfuerzo que, aprendiendo de los errores y aciertos, avanza.

    Esta es una actividad de dilogo, no slo con los otros hombres, sino con el ambiente.Como sostiene B. Devall (comn, pers.), debemos preguntamos que dira la naturalezade nuestras actuales actitudes: estrechas, extractivas, destructoras. Qu diran de ellaslas montaas y los rboles? El desafo por supuesto no est en ensear a hablar a lasmontaas y los rboles, sino en escucharlos.

    En el encuentro con las dems personas y con el ambiente est la simiente de la trans-formacin de estas relaciones, por otras ms justas, ms solidarias, ms respetuosasde la vida.

    Lecturas sugeridas

    El anlisis del concepto de ecologa social, en referencia a otros autores, y desde unaperspectiva Latinoamericana, se presenta en el articulo de E. Gudynas (1988c), En-sayo de conceptualizacin de la ecologa social: una visin Latinoamericana, en losCuadernos Latinoamericanos de Ecologa Social.

    Una introduccin clsica a los problemas sociales y ambientales de Amrica Latina esla de Santiago Olivier (1981), en su Ecologa y Subdesarrollo en Amrica Latina.