Fiestas de MERIDA 2010

  • Published on
    30-Mar-2016

  • View
    223

  • Download
    11

DESCRIPTION

Revista de Fiestas de Mrida 2010

Transcript

  • 5Entrevista con el alcalde ...........................................................7Saluda Grupo Socialista ............................................................9

    Saluda Grupo Popular .............................................................10

    Entrevista con el delegado de Festejos ...................................11

    Programa de Festejos .............................................................12

    Hace ahora 100 aos: 10 de septiembre de 1910 ...................18

    Esa pitarra romana .................................................................20

    Mara Dueas, triunfar en tiempos de crisis ............................27

    Olvido Gara Alaska .................................................................28

    Portero nuevo en el Heaven .................................................35

    Mrida agroindustrial .............................................................36

    El Nano, una vida diligente .....................................................40

    Mrida: Panorama 1910 .........................................................44

    Fernando de los Ros ..............................................................49

    Luis Mateo Dez, el pulso de la ficcin ...................................55

    Esa otra Mrida ......................................................................58

    La radio en Mrida ................................................................65

    Los crmenes del Museo Romano ...........................................71

    Serrat actu en el Teatro Romano en 1988 .............................72

    Francisco Robado o de los ltimos emritos ............................73

    La ciudad de los tesoros .........................................................76

    Edita: Excmo. Ayuntamiento de MridaPresidente del Consejo Municipal: J. ngel Calle GrageraDireccin: ngel Briz Hernndez

    Colaboradores: Israel J. Espino, Jos Mara lvarez Martnez, Jos Luis Mos-quera Mller, Jos Caballero Rodrguez, Pedro Pablo Serrano Bergas, Jess Vadillo, Antonio Mateos Martn de Rodrigo, Carmelo Arribas, Daniel Molina Valls, Penlope Molina Patio, Juan Carlos Lpez Daz, Marino Gonzlez Mon-tero, Magdalena Ortiz Macas, Pedro Garca Macas, Juan Pedro Snchez y Jos Mara Sanflix.

    Autor del cartel: Jonathan Cid Dez

    Fotografas: Jorge Armestar, Carmen Briz, Daniel Molina y ngel Briz. D.L.: M-40092-2008

  • 7A pesar de la crisis, este ha sido, posiblemente, el mejor ao de gestin del Ayuntamiento de

    Mrida en toda su historia

    J. ngel Calle Gragera, alcalde

    entr

    evista

    En el colmo de la originali-dad, voy a empezar pregun-tndole por la crisis.Los ayuntamientos estamos viviendo unos momentos muy duros. Esta situacin de crisis, en lugar de llevarnos a un estado de nostalgia o depresin, ha sido un acicate para nuestra labor como al-calde y concejales del ayun-tamiento. Pero posiblemente, y a pesar de la crisis, este haya sido el mejor ao de gestin del Ayuntamiento de Mrida en toda su historia.

    Y eso porqu?En primer lugar, por-que en Mrida seguimos manteniendo un clima de concordia institucional y tranquilidad que es funda-mental para las relaciones polticas. Podemos decir que ahora, a diferencia de antes, nadie sufre por la poltica. Por eso temo la

    vuelta de Pedro Acedo. No porque lo tema electoral-mente hablando, que no le tengo ningn temor, sino porque su vuelta puede su-poner volver a los peores tiempos de la poltica en nuestra ciudad.

    Y en segundo lugar?Pues en segundo lugar, Mrida tiene un sitio en el mapa como no lo ha tenido nunca. La declaracin de inters turstico nacional de la Semana Santa, el partido clasificatorio del mundial de ftbol o la Cumbre de Mi-nistros de Agricultura de la Unin Europea, son solo al-gunos ejemplos de los acon-tecimientos que colocan a Mrida en el mapa mundial del turismo y de los congre-sos, y la consolidan como un centro de referencia de dilogo y como un foro de debate.

    Ha conseguido entonces que Mrida sea una ciudad de referencia, como augu-raba en su discurso de in-vestidura?S. Es imposible encontrar en toda Extremadura una ciu-dad por la que hayan pasado en un ao Estopa, Alejandro Sanz, Fito y Fitipaldis, Los Se-cretos, Serrat, Vicente Amigo, Jos Merc, El Barrio...

    Y hablando de barrios...El Plan Urban est cambiam-do completamente la fisono-ma y el alma de la margen izquierda de la ciudad. Po-demos decir hoy que no hay

  • 8barriada en Mrida donde el equipo de gobierno no haya realizado proyectos, desde Plantonal de Vera y San An-drs hasta Mara Auxiliadora, pasando por San Juan, Santa Eulalia, el Barrio o San Albn, sin olvidarnos de la peatona-lizacin del centro, al que he-mos dotado de accesibilidad, haciendo una ciudad mas amable y paseable.

    Cul es la asignatura ms importante que han apro-bado este ao?Quizs haya sido la de Proser-pina. Es la venda que se han quitado de los ojos muchos emeritenses para ver que los cambios que prometimos son hechos. Ya podemos decir que Mrida tiene playa, con un acceso magnfico, con unas rotondas perfectamente sea-lizadas, con carril bici, con red de saneamiento y abasteci-miento, con un prking pbli-co que ha creado 26 puestos de trabajo, con 5 chiringuitos perfectamente dotados, con arena artificial, con pasarelas y duchas... Y todo esto el pue-blo de Mrida ya lo sabe.

    Preparado para el nuevo curso?El momento es duro, es mo-mento de decir la verdad a la gente, es un momento difcil desde el punto de vista eco-nmico. Yo puedo decir que el equipo de gobierno se est dejando la piel en hacer de Mrida una mejor ciudad de servicios. El ao que viene, cuando termine este primer mandato nuestro, nos pre-sentaremos a las elecciones con el doble de guarderas in-fantiles, con el doble de hoga-res de mayores, con el doble de Centros de Da, con todos los barrios perfectamente do-tados, con muchas ms insta-laciones deportivas y con una Ciudad Deportiva que est teniendo un xito enorme.

    Le quedan asignaturas pendientes?Estamos haciendo las catas arqueolgicas en dos proyec-tos fundamentales; el cuartel Hernn Corts y el Convento de las Freylas, y estoy conven-cido de que afrontaremos el ao con la obra ya encauzada del cine Mara Luisa. Por lo tanto, no solo no queda ningn proyecto paralizado, sino que seguimos arreglando la ciudad y hacindola mas amable.

    Entonces, aprobado para septiembre?Queda una cuestin, la del Mercado del Calatrava. Ya tenemos el anteproyecto y vamos a encargar la redac-cin del proyecto, y con la ayuda de la Junta de Extre-madura licitaremos la obra en el futuro para hacer ese mercado. Sinceramente pue-do decir que no hay un solo

    proyecto en la ciudad que hayamos paralizado o que hayamos ralentizado, sino todo lo contrario, se ha ele-vado a la ciudad a nivel in-ternacional, y los ciudadanos lo estn viendo as.

    Un deseo para los emeri-tenses en Ferias.Que cada uno se divierta don-de quiera, en el ferial, en el centro, en las barriadas o en Matalascaas. Son momentos para, a pesar de la enorme dificultad, sonrer, momen-tos para que la gente busque aquello que le suba la autoes-tima y que le aumente la dosis de optimismo, porque cuando uno est ms contento trabaja mejor. Que cada uno busque las cosas que le hacen la vida mas agradable, que yo, por mi parte, tambin intentar ha-cerles la vida mas agradable a todos los ciudadanos.

    entr

    evis

    ta

  • 9Un sueo cumplido

    El pasado mes de junio cum-plimos tres aos de legisla-tura. Tres aos de ilusin, de trabajo, de compromiso, de-dicacin y esfuerzo por situar en lo ms alto a nuestra que-rida ciudad de Mrida.

    No ha sido fcil gobernar una ciudad, que, como todas las ciudades de Espaa, y me atrevera a decir que del mundo, han sido arrastradas por la gran dimensin de una coyuntura econmica compli-cada.

    An as, hemos conseguido impulsar iniciativas impor-tantes que quedarn en la memoria de la ciudad y de los emeritenses durante mu-chos aos. Hemos renovado las tripas de la ciudad, he-mos aumentado la cobertura social de nuestros ciuda-danos, situando el nombre de Mrida en el panorama nacional e internacional y, lo ms importante sin duda para mi, realizando un es-fuerzo e intenso trabajo por todos los concejales/as de

    mi grupo para representar digna y honradamente a la ciudad de Mrida.

    No quiero que pensis que todo ha sido un camino de rosas. En ocasiones hemos tomado decisiones compro-metidas y difciles con arreglo a lo que demandbais, muy a pesar de que se diese la pa-radoja de no estar totalmente de acuerdo con dicha elec-cin. Pero siempre lo hicimos bajo un nico criterio, prime-ro Mrida, despus nuestra ideologa. Nadie podr, por tanto, aprovechar la coyuntu-ra del momento para erigirse en defensores de una causa en la que nunca creyeron ni por la que nunca dieron la cara.

    La historia de las ciudades no slo viene descrita por sus gobernantes, sus monumen-tos, por sus rasgos culturales y sociales, su urbanismo o su situacin geogrfica, sino tambin por el esfuerzo y el valor de sus ciudadanos/as, Parte de esa historia de la

    ciudad de Mrida y de los xi-tos conseguidos en estos tres aos la estis escribiendo vo-sotros/as y, aunque parezca que todo se decide en cum-bres mundiales o en peque-os plenos municipales, sin la ayuda de los empresarios de la ciudad, de sus colectivos sociales, y de los trabajadores y tcnicos del Ayuntamiento de Mrida, que siempre han antepuesto el inters general de la ciudad sobre cualquier otra circunstancia, ningn xito habra sido posible.

    Ha sido un trabajo gratifican-te, un sueo cumplido, poder representar y trabajar por la ciudad que amas, vives y sue-as, y deseamos poder seguir hacindolo en el futuro, si los nicos dueos del destino de Mrida, sus ciudadanos/as, as lo desean. Gracias por confiar en nosotros.

    Feliz feria y fiestas de Mrida 2010!

    Estrella Gordillo VaqueroPortavoz municipal PSOE

  • 10

    Saluda Grupo Popular

    Queridos vecinos/as:

    Llega la Feria de Septiembre y con ella, a travs de estas pgi-nas, una oportunidad nica para mostrarse a todos los emeriten-ses, vecinos y forneos que en estos das nos visitan.

    Es una ocasin que, como sa-bis, aprovechamos los par-tidos polticos para, adems de desearos lo mejor en los prximos das de fiesta, hacer balance de lo que ha sido el ao y fijar y anunciar nuestras lneas de trabajo para el prxi-mo curso poltico, adems de estrechar la comunicacin con nuestros vecinos de una forma personalizada.

    El panorama que tenemos por delante no es, ni mucho menos, alentador. A causa de la crisis y la paralizacin econmica, la ciudad ha llegado a unas cifras de paro realmente desorbi-tadas. La memoria anual del Consejo Econmico y Social de Extremadura nos dice que en un solo ao (2009) el desem-pleo ha aumentado algo ms del 20% en Mrida -por encima de las ciudades de Cceres y Badajoz-; la dificultad para lle-gar a final de mes es el principal problema en muchas familias

    de nuestra ciudad y, por si esto fuera poco, los impuestos no dejan de subir.

    A los problemas particulares de los emeritenses, hay que su-mar una ms que lamentable situacin de las arcas munici-pales: Slo en el ao 2009, el ayuntamiento ha gastado 8,5 millones de euros ms de lo que ha ingresado, el Ministe-rio de Economa nos dice que la deuda que se tiene con los bancos supera los 45 millones y la cuenta corriente municipal es decir, lo que tendramos en dinero contante y sonante para gastar- presenta unos nmeros rojos que se acercan a los cua-tro millones de euros.

    Con estas perspectivas no es de extraar que sean muchas las empresas locales que abas-tecen al Consistorio, que estn pasando por momentos difciles y que no puedan aunque se esfuercen en ello- aportar ni un solo granito de arena a la recu-peracin econmica de la ciu-dad o que otras hayan decidido tomar la drstica decisin de no trabajar ms para el Ayun-tamiento.

    Desde este escenario, fran-camente complicado, se hace prcticamente imposible man-dar un mensaje de optimismo y ms si pretendemos ser rea-listas, pues para poder ilusionar debemos partir de la verdad. Tampoco es menos cierto que siempre hay un camino abierto a la esperanza y, en este sen-tido, tenemos a la vuelta de la esquina unas elecciones muni-cipales en las que nuevamente, los ciudadanos, con su voto, sern los protagonistas.

    Hace tres aos, en este mismo lugar, nos comprometamos a que desde la oposicin, se-guiramos luchando para que Mrida fuera la mejor ciudad

    de Extremadura. Hoy, an con la negra situacin financiera y econmica que tenemos por delante, reafirmamos ese com-promiso y damos un paso ms: La reciente historia de la ciudad ha demostrado que, con una si-tuacin municipal muy parecida a la actual, el Partido Popular supo poner a Mrida no slo en el mapa de la Comunidad Autnoma, sino tambin en el mapa de Espaa reduciendo la deuda, rebajando los impuestos y trabajando y modernizando la ciudad.

    Todos estamos de acuerdo en que subsanar esta situacin debe ser el principal horizonte de los polticos. Hemos de-mostrado que no nos gustan los cantos de sirena, sino el trabajo y el esfuerzo con el que se superan las dificultades y eso es lo que ofrecemos y es nuestro aval ante los emeriten-ses. Nuestro trabajo, el trabajo diario de todos, el esfuerzo y el compromiso que cada uno adquiere son ingredientes im-prescindibles para salir de esta situacin entre todos. En esto no hay recetas mgicas, pero los ingredientes estn muy de nuestra mano, en la de cada uno de nosotros, en nuestro es-fuerzo personal, uno a uno en la misma direccin.

    En cualquier caso, ahora toca pasar unos das ms livianos y dentro de la austeridad que manda el momento y la difi-cultad personal, disfrutar de la Feria y de estos ratos de en-cuentro con familiares y ami-gos. Espero que todos podis apartar un poco los problemas cotidianos y vivir la feria con ilu-sin e imaginacin, los mejores remedios para combatir las difi-cultades que atravesamos.

    Un saludo,

    Fernando Molina Aln

    El objetivo de la Feria es que Mrida sea feliz

  • 11

    El objetivo de la Feria es que Mrida sea feliz

    Luis Valiente, Delegado de Festejos

    entr

    evista

    Ya est aqu la feria otro ao...Llega la Feria de nuestra ciu-dad, donde espero que todas y todos los emeritenses se di-viertan y se olviden por unos das de los problemas. Como concejal de Festejos, quiero transmitiros mi alegra y mi ilusin para pasarlo bien todos juntos, unidos con un mismo objetivo, disfrutar. Espero que este ao sea la feria de la participacin, en la cual cada uno se lo monte como quiera y se divierta libremente, sin complejos, presumiendo de su Feria y de su ciudad.

    Como lo ha tenido la Dele-gacin de Festejos este ao?Creo sinceramente, que con el trabajo que hemos hecho, la programacin nos queda dig-na, a pesar de los recortes pre-supuestarios que hemos sufri-do, ya que le toc bailar con la ms fea. Pero eso no impide que con imaginacin, ilusin y ganas, y con los mimbres que tenemos, hayamos hecho un bonito cesto. Confo plenamen-te en que, con la programacin realizada, no se aprecien esen-cialmente los recortes.

    Que novedades hay para este ao?Este ao hemos enfocado la Caseta Municipal con un aire diferente a otras ediciones; el espectculo estar ms o menos al mismo formato, tendremos dos escenarios para que sin interrupcin, toda la noche est la msica sonando, para bailar, saltar y brincar. Tambin las nuevas tecnologas tendrn su pre-sencia con varias pantallas de video consolas, con dife-rentes juegos, en la entrada de la Caseta Municipal.

    Aunque quizs lo ms no-vedoso, dentro de la Caseta Municipal, ser una pequea Feria de la Tapa, con tres profesionales de nuestra Ciudad en el ramo de la hos-telera, como son La Dehesa del Casto, La Brasera del Duende y Entrecaas, que harn las delicias de nuestro paladar, donde podremos de-gustar sus magnficas tapas, desde el matin hasta la ma-drugada.

    Y de msica, como anda-mos?Tendremos grandes concier-tos, como el de Juan Manuel Serrat y Jos Merc en el Teatro Romano, que harn sin duda las delicias del pblico. Esta programacin ser con coste cero para el Ayuntamiento, gracias a la buena gestin de nuestro alcalde.Otro de los conciertos a tener en cuenta, es el de El Barrio, en el Albergue Municipal, don-de miles de ciudadanos vamos a disfrutar de su msica y can-ciones.Tambin tendremos un es-pectculo infantil en la Caseta de la Juventud para los nios, nias, paps y abuelos/as, que sern sin duda un xito como el ao pasado.

    Qu ms podemos encon-trar en el recinto ferial?No faltar la programacin en los Centros de Mayores de nuestra ciudad, sus campeona-tos de feria y las competiciones deportivas, y se mantiene el concurso de Albailera, que es una tradicin de nuestra Feria y que cada ao tiene ms xito.Y este ao tendremos tambin toros, con un buen cartel de toreros extremeos, otro de pi-cadores y otro de caballos.Como novedades, este ao la Guardera Infantil tendr actua-ciones de personajes de los di-bujos animados de la televisin y atracciones.

    Que significa la Feria 2010 para usted?Para m, es la cuarta Feria de esta legislatura, y la denomino como La Feria de la Concor-dia, donde los emeritenses nos habremos divertido. Espe-ro que este ao podamos por unos das olvidarnos de la crisis que poco a poco ir desapare-ciendo.

    Cual es su objetivo en es-tos das?El objetivo es que Mrida sea feliz. Ese es mi deseo como concejal de Festejos. Por ello, animo a todas y todos a que visiten la Feria y participen de los eventos.

  • 12

    Del 20 al 22 de agosto

    XIII TROFEO DE PDEL FERIA DE MRIDA.Lugar: Centro Regional Pistas de El Prado.Entrega de trofeos: 22 de agosto a las 22 h.

    Da 21 de agosto, sbadoFONDO POPULAR CIUDAD DE MRIDA.19 h. Salida desde la Plaza de Espaa.Organiza: Delegacin de Deportes.

    Del 24 al 28 de agostoTORNEO DE TNIS FERIA DE MRIDA.Polideportivo Guadiana.Organiza: Delegacin de Deportes.

    Da 25 de agosto,mircolesHOGAR DE MAYORES REYES HUERTAS.20 h. Entrega de trofeos de los campeonatos realizados con motivo de la Feria.

    Del 26 al 29 de agostoVII TROFEO OPEN DE PDEL FERIA DE MRIDA.Lugar: Pistas de la Sociedad de Tiro de Pichn y Deportes Proserpina.

    Da 26 de agosto, juevesRESIDENCIA DE MAYORES EL PRADO.12 h. Entrega de Trofeos de los campeonatos realizados con motivo de la Feria.

    Da 27 de agosto, viernesHOGAR DE MAYORES EL CALVARIO.19 h. Entrega de Trofeos de los campeonatos realizados con motivo de la Feria.

    Das 27 y 28 de agostoTROFEO DE PETANCA FERIA DE MRIDA.Da 27 Partidas para Infanti-les y VeteranosDa 28 Partidas para Senior y Fminas.Lugar: Pista de petancas Delgado Valhondo.

    Horario: A partir de las 20 h.Entrega de trofeos a las 00 h, en las pistas, ambos das.

    Da 28 y 29 de agostoIV TROFEO FERIA Y FIESTAS DE VETERANOS DE FTBOL 7.Polideportivo Las Abadas.9 h. Semifinales. Equipos par-ticipantes: Autodescuento Daz de Calamonte, Bureau Consul-ting, Metralla C.F., Bar Nevado, J. Naharro Consultores, Lizarran C.F., Siglo XXI, A.C. Cibeles, Bar Jos Mari, Aglomerao C.F.

    Da 28 de agosto, sbadoXIV TROFEO DE GOLF CIUDAD DE MRIDA.8,30 h. Club de Golf don Tello.Modalidad: Stableford 18 hoyos. Tres Categoras.Entrega de trofeos a las 15 h. En el Club de Golf Don Tello.

    Dia 29 de agosto, domingoLXXIX CONCURSO INTERNA-CIONAL DE AGUA DULCE DE PESCA.8 h. Ro GuadianaOrganiza: Sociedad Mixta de Pescadores EMRITA.

    2010

  • 15

    ACTIVIDADES DE DEPORTES TRADICIONALES.Lugar: Campos de Ftbol del Pabelln Diocles.Horario de 20 a 23 horas.Actividad ldico-deportiva y de convivencia con una gran riqueza de actividades novedosas y motivantes.Minibalonmano, Minibsquet, Mini ftbol-sala, Voley pla-yero, y Deportes adaptados como Futcesto, Balonkorf, Thoukball, y Gymkana ldico deportiva.Organiza: Delegacin de Deportes.

    Del 30 de agosto al 8 de septiembreEXPOSICIN DE PINTURAS TAURINA TAUROMRIDAPatio del Excmo. Ayunta-miento20 cuadros que han servido de portada de carteles de ferias taurinas.Colabora: Conserjera de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura.

    Da 31 de agosto, martesINAUGURACIN OFICIAL DE LAS FERIAS Y FIESTAS.21,30 h. Portada central. Encendido del Alumbrado Extraordinario del Real de la Feria. Inauguracin oficial por el Sr. Alcalde, acompaados por Autoridades locales, pro-vinciales y autonmicas.Actuacin del grupo folk de Ntra. Sra. de la Antigua en la Caseta Municipal.

    CASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES.22 h. Actuacin de la Orquesta - Espectculo LIBERTAD

    Da 1 de septiembre, mircolesCASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES.14 h. Actuacin musical del Tro Chap.

    CASETA MUNICIPAL.De 21 a 2 h. Patio de entrada de la Caseta Municipal.Zona de videos juegos y videos consola, para todas las edades.

    CASETA INFANTIL-GUARDERA.De 21 a 2 h.Juegos, hinchable infantil, Talleres, Castillos Hincha-bles, Juegos deportivos, msica y espectculos, juegos populares, etc.

    CASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES.22 h. Actuacin de la orques-ta-espectculo LIBERTAD y en los descanso el Tro Chap.

    Da 2 de septiembre, juevesEXPOSICION DE CAL Y CANTO.Homenaje a Rafael Alberti.Lugar: Centro Cultural Alcazaba. Del 2 al 30 de septiembre.

    IV TROFEO FERIAS Y FIES-TAS DE MRIDA FTBOL 7 DE VETERANOS.LUGAR: Polideportivo Las Abadas.10 h. GRAN FINAL y entrega de trofeos.

  • 16

    DA DE LA BICICLETA.11 h.Paseo tradicional por las calles de la ciudad en bicicle-tas, para todas las edades.Recorrido: Salida desde el Pabelln Polideportivo Gua-diana, donde se entregarn las camisetas conmemorati-vas. Avda. de la Constitucin, Avda. de la Libertad, Puente Lusitania, Calle Almendra-lejo, Avda. de Extremadura, Avda. Juan Carlos I, Avda. de Marqus de Paterna, Acueducto de los Milagros, Bda. de la Corchera, Rotonda San Bartolom- Abadas, Avda. Jos F. Lpez, Paseo de Roma, Calle El Puente, Plaza de Espaa.

    CASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES.14 h. Actuacin del Tro musical CHAP.

    CASETA MUNICIPAL.De 21 a 2 h. Zona de Video consola, con videos juegos, Wii fit, Wii sport,y todos los deportes, con las ltimas novedades.

    CASETA-GUARDERA INFANTIL.De 21 a 2 h.Juegos, hinchable infantil, pintacaras, cuentacuentos, teatro participativo, msica y espectculos, ftbol, 3 x 3.

    CASETA DE LA JUVENTUD.ESPECTACULO FORT WEST.22 h. Espectculo de bailes indios con exhibicin de aves, bailes vaqueros y de can -can, peleas tpicas del oeste y rancheras mexicanas.Entrada gratuita.

    TEATRO ROMANO DE MRIDA.22 h. Actuacin de JOAN MANUEL SERRAT.Hijo de la Luz y de la Sombra. Basado en poemas de Miguel Hernndez.

    CASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES.22 h. Actuacin de la Orquesta Espectculo Libertad, y en los descansos Tro Chap.

    Da 3 de septiembre, viernesCONCURSO DE PESCA PARA VETERANOS.8 h. Rio Guadiana.

    CASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES:14 h. Actuacin del Tro musical TRANSILVANIA.

    PLAZA DE TOROS CERRO SAN ALBN.Novillada de alumnos de la Es-cuela Taurina de la Diputacin de Badajoz, con la participa-cin del alumno ganador de las escuelas taurinas de Andaluca y en el Torneo de la Plaza de la Maestranza de Sevilla, el extremeo Rafael Cerro.

    CASETA MUNICIPALDe 21 a 2 h. Patio de la Caseta Municipal.Zona de videos consola y vi-deos juegos, con las ltimas novedades.

    CASETA-GUARDERA INFANTIL.De 21 a 2 h.Juegos, mini hockey, pintacaras, teatro, juego del pauelo, etc.

    CASETA DE LA JUVENTUD. (Real de la Feria).21 h. Actuacin del grupo para nio/as ARCO IRISGrupo Infantil revelacin de los Mundiales de Ftbol.

    CASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES.22 h. Actuacin de la Or-questa CHAP y en los des-cansos el Tro Transilvania.

    Dia 4 de septiembre, sbadoXXVIII CONCURSO NACIONAL DE ALBAILERA

    10 h. Trabajos de antao realizados por las cuadrillas participantes.Lugar: Parque de la Barriada de San Antonio.

    CASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES14 h. Actuacin musical del Tro Transilvania.

    PLAZA DE TOROS CERRO SAN ALBN. CORRIDA DE TOROS DE LA GANADERA: Jandilla de D. Borja DomecqToreros: Manuel Jess El Cid, Antonio Ferrera y Ale-jandro Talavante

  • 17

    CASETA MUNICIPALDe 21 a 2 h.Zona de videoconsolas, con las ltimas novedades en juegos deportivos y musi-cales.

    CASETA INFANTIL-GUARDERA.De 21 a 2 h.Talleres, castillos hinchables, juegos deportivos, Msica y espectculos, juegos popula-res, etc.

    ALBERGUE JUVENIL MUNICI-PAL EL PRADO23 h.- Actuacin de EL BARRIONuevo disco Duermevela

    CASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES.22 h. Actuacin de la Orques-ta CHASS y en los descansos el Tro Transilvania.

    Da 5 de septiembre, domingoGRAN PREMIO CICLISTA EXCMO. AYUNTAMIENTO.11 h. Avda. Juan Carlos I.- Edificio RomaCategoras: Junior, Senior, Master 30, Veteranos y Escuelas.

    CASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES.14 h. Actuacin musical del Tro Baha Blanca.

    PLAZA DE TOROS CERRO SAN ALBN.CORRIDA DE REJONES.Ganadera: Ramn Flores.Caballeros: Juan Carlos Jimnez, Luis Correa y los portugueses Marco Antonio y Francisco Palas.

    CENTRO CULTURAL ALCAZABA.20 h. ESPECTCULO INFAN-TIL. FESTI -SHOW.Malabaristas, Payasos, con los personajes Minnie, Mic-key, El cuento de la Bella y la Bestia, y Bob Esponja.

    CASETA MUNICPAL.De 21 a 2 h.Zona de Videoconsolas y video juegos deportivos y musicales.

    CASETA INFANTIL-GUARDERA.De 21 a 2 h.Juegos populares, Msica-espectculos, juegos depor-tivos, castillos hinchables, Talleres, etc.

    TEATRO ROMANO.22 h. Actuacin estelar de JOSE MERC.

    CASETA MUNICIPAL DE BAILES Y ATRACCIONES.22 h. Bailes y msica con la orquesta LAS VEGAS y en los descansos el Tro Baha Blanca.

    RIO GUADIANA.0,00 h. Espectacular colec-cin de Fuegos de Artificios.

    Da 6 de septiembre, lunesPLAZA DE ESPAA.22 h. Verbena Fin de Fiesta con la msica del Tro Baha Blanca.

    Nota de la Delegacin: Este ao en la caseta Municipal dispondremos de una representacin de la Feria de la Tapa, que tanto xito obtuvo en las dos ultimas ediciones. La caseta estar regentada por las empresas hostelera: La Despensa del Castuo, Braseria Los Duendes y Cervecera 100 Montaditos.-

  • 18

    Mucho se ha escrito del conjunto de ruinas de Augusta Emerita, prcticamente desde el siglo XV, aunque existen documentos lau-datorios anteriores, cuando Elio Antonio de Nebrija pronunci sus conocidas frases al sentirse so-brecogido por la pretrita gran-deza de Emerita, que ahora se mostraba ante l en el envoltorio de una poblacin modesta:

    Todo se muda con el tiempo y perece con los aos. Qu estabilidad tienen las cosas hu-manas? Aqu, donde est ahora Mrida, estuvo la famosa Emeri-ta que Augusto dio a sus vetera-nos para que la poblaran.... (De Emerita restituta) Fue el Quinientos, como en tan-tos otros lugares, una etapa de reconocimiento, de descubri-miento de la realidad arqueolgi-ca emeritense, con el desarrollo, tambin entre nosotros, de la costumbre de que nobles y eru-ditos, fascinados por las exce-lencias de la civilizacin romana, como un verdadero smbolo de prestigio, comenzaran a ateso-rar las piezas que proporciona-ba con prodigalidad el subsuelo emeritense.

    El esplendor del Barroco lo marca la figura del gran cronista Berna-b Moreno de Vargas, henchido de amor a su tierra y, como buen hombre de su tiempo, siempre proclive a aportar gloria al terru-o. A su vez, en este perodo, la ciudad, satisfecha por el recono-cimiento que la erudicin conce-da al conjunto de sus venerables vestigios, toma algunas medidas para la proteccin y difusin de los mismos, pues las Ordenan-zas Municipales venan a regular la actividad ciudadana en cuan-to a la proteccin del subsuelo, lo que no deja de constituir una

    muestra de la preocupacin pio-nera del consistorio emeritense.

    La centuria ilustrada no lo fue tanto, en lo que atae a la parcela arqueolgica, en Espaa y tam-poco, evidentemente, en Mrida. No obstante, a partir de la segun-da mitad del siglo, nuestra ciudad fue visitada por numerosos viaje-ros y eruditos, comisionados por las Reales Academias de reciente fundacin, quienes ponderaron su importancia arqueolgica, pero, a la par, dejaron claramente expresados el abandono y la in-curia en los que se vean sumidos los restos de su pasado.

    El siglo XIX fue, como en toda Es-paa, una centuria casi perdida para la arqueologa; slo intere-saban los estudios epigrficos, numismticos y mitolgicos, as como las fuentes histricas. En el caso emeritense, el proceso de la Desamortizacin, sin embar-go, trajo de la mano, por primera vez, un edificio para albergar los fondos del recientemente creado Museo, por Real Orden de 26 de marzo de 1838, y que no fue otro que la iglesia de Santa Clara.

    Un hecho importante para la conservacin de las ruinas se produjo el 19 de septiembre de 1842, cuando se constituye la llamada Diputacin o Junta Ar-queolgica que se encargara de la tutela del conjunto monumen-tal y cuya labor fue continuada, en 1866, por la Subcomisin de Monumentos Histricos y Artsti-cos de Mrida, que por fin pudo reunirse tres aos ms tarde. La labor de la Subcomisin no fue todo lo eficaz que el caso reque-ra, sobre todo por falta de ayuda oficial, y los proyectos de descu-brimiento y puesta en valor del conjunto augustano no pasaban de las buenas intenciones.

    Pero la situacin cambi radical-mente con la llegada a la ciudad del futuro catedrtico de la Uni-versidad Central, y ms tarde Director del Museo Arqueolgico Nacional, Jos Ramn Mlida, con el fin de inventariar todas las piezas emeritenses para su Ca-tlogo Monumental de la Provin-cia de Badajoz que el Ministerio de Instruccin Pblica y Bellas Artes mand realizar, al igual que en otras provincias.

    De su mano, como hacedor ante las autoridades acadmicas y polticas de la poca, y de la del emeritense Maximiliano Macas, hombre providencial, lleg el co-mienzo oficial de las excavacio-nes arqueolgicas sistemticas en Mrida, un 10 de septiembre de 1910, hace ahora 100 aos. !Por fin se haca realidad el viejo proyecto de Pedro Mara Pla-no de excavar el Teatro! Con la ayuda de la Direccin General de Bellas Artes, a travs de la Junta Superior de Excavaciones y Antigedades, comenzaron los trabajos en el Teatro, en el con-tiguo Anfiteatro, en los terrenos donde se construa la Plaza de Toros, en los que se haban pro-ducido hallazgos relacionados con un Mitreo que causaron el asombro general, en el Circo y por toda la ciudad a medida que las necesidades de la urbe as lo demandaba.

    Fueron aos de una actividad inusitada, guiada por el prestigio de Mlida y ejecutada en buena medida por Macas, el hacedor de todo, el hombre que tuvo que enfrentarse da a da, en primera lnea, a los intereses ciudadanos, a veces poco conciliables con los cientficos. Fueron momentos, tambin, difciles por la ingente labor que haba que realizar y a la que no se poda llegar con las

    Hace ahora Cien Aos 10 de Septiembre de 1910

    En el ao en el que se conmemora el inicio de las investigaciones sistemticas, difusin y puesta en valor del patrimonio arqueolgico emeritense, a todos los que contribuyeron

    a esta magna empresa.

  • 19

    subvenciones entonces disponi-bles. Nunca podremos ponderar suficientemente los esfuerzos de ambos hombres benemritos por hacer posible lo que un da fueron slo sueos, quimeras. Las cartas cruzadas entre ellos nos hablan de incomprensiones, de intereses zafios de los propie-tarios de los predios que deban ser expropiados, sobre todo de los que ms deberan haber ofrecido por su posicin en la so-ciedad emeritense, de ausencias a la hora de llevar a cabo un pro-yecto tan importante como fue el de la restauracin del frente es-cnico de nuestro gran buque-insignia, el teatro romano. Pero, tambin, en ellas se aprecia la voluntad de Mlida de llegar a todo y se perciben sacrificios sin cuento por parte del gran Maxi-miliano Macas, a quien la ciudad debe un monumento que recuer-de su magna obra.

    Todos los descubrimientos pro-ducidos en el conjunto arqueo-lgico emeritense, acrecentados con motivo de la realizacin de obras de infraestructura sanitaria que desvelaron nuevas mansio-nes y extensas reas de necr-polis, fueron consolidados y res-taurados, sobre todo el Teatro, y difundidos convenientemente en publicaciones de la Junta Supe-rior de Excavaciones y Antige-dades, en revistas de reconocido prestigio, en el propio Catlogo Monumental de la Provincia de Badajoz y en el IV Congreso In-ternacional de Arqueologa Clsi-ca celebrado en Barcelona, don-de los hallazgos que se venan sucediendo en Mrida causaron sensacin.

    El inters continuado de los es-pecialistas motiv la visita de cualificados arquelogos como el hispanista alemn Adolf Schulten, quien defini, sin ambages, a la antigua Emerita como la Roma espaola, das spanische Rm o el profesor Ian Richmond, cate-drtico y director durante mucho tiempo de la Escuela Britnica en Roma, autor de un magnfico ar-tculo sobre los primeros aos de la colonia Augusta Emerita.

    El yacimiento augustano iba to-mando as carta de naturaleza y cada vez era ms conocido de todos y los que aqu llegaban pudieron contemplar un extenso campo de ruinas, descubierto con mprobos esfuerzos y en trance de su puesta en valor con consolidaciones y restau-raciones de sus ms preciados monumentos y un excelente Museo.

    La inauguracin del Museo, en 1929, en la iglesia de Santa Cla-ra supuso un hito no slo en la ciudad, sino en la museologa es-paola, pues de la mano maestra de Mlida, como gran muse-logo que era, pues no hay que olvidar que ocup la direccin del Museo de Reproducciones Artsticas y luego la del Museo Arqueolgico Nacional, surgieron unas instalaciones en su tiempo avanzadas y modlicas que, con sucesivas reformas, se mantu-vieron hasta 1985.

    Estos grandes precursores llega-ron a cumplir el sueo expresado por tantos y tantos intelectuales, eruditos, historiadores y arque-logos, desde el tantas veces denostado Prncipe de la Paz, Manuel Godoy y lvarez de Faria, que un da so en convertir a Mrida en una nueva Pompeya, hasta Pedro Mara Plano quien con el gran polgrafo badajocense Vicente Barrantes impuls el pro-yecto de excavar el Teatro. Ellos, tambin, hace ahora cien aos, labraron los cimientos de nuestra realidad actual, con sus luces y sus sombras, pero esplndida realidad, Patrimonio de la Hu-manidad! y marcaron el camino a las instituciones encargadas de la conservacin, investigacin y di-fusin del patrimonio arqueolgi-co augustano: el Museo Nacional de Arte Romano, el Consorcio de la Ciudad Monumental y el Insti-tuto de Arqueologa.

    Jos Mara lvarez Martnez

    Excavaciones en el Teatro romano de Mrida. (Archivo MNAR).

    Vista de la instalacin de iglesia de Santa Clara, sede del Museo Arqueolgico de Mrida. (Archivo MNAR).

  • 20

    Eran momentos de anlisis. De la bsqueda del hecho an-tropolgico. De la identidad a travs de lo que rodea al eme-ritense. Con tal intencin em-pezamos la operacin Pitarra emeritense.

    En realidad, ya tenamos algn conocimiento (a travs de la prensa) del mundo de las pita-rras en Mrida. Concretamente sabamos que las pitarras, en la ciudad, haban sido una tradi-cin de siglos, pues el famoso historiador y cronista oficial, que fue, de Mrida don Jos lvarez y Senz de Buruaga, ya comentaba la apertura de tabernas en el siglo XVI y cmo el ayuntamiento emeritense no permita que se comprara vino de fuera, hasta no consumir el propio. La plaza del Rastro y la calle de El Puente eran los lu-gares ms concurridos.

    De igual manera, conocimos por versin oral, y miembros de nuestras propias familias nos transmiten, que hubo po-cas en que el recorrido por las pitarras se haca interminable: Modesto Fernndez (El Botero) enfrente del Hornito de la Mrtir, con una taberna bien concurri-da; Miguel Cano Pino (El Ceja)

    en la calle Nueva, hoy Surez Somonte, tena unas aceitunas exquisitas, del ao, machadas y rayadas; Claudio Domnguez, la bodega la tena en la calle Su-rez Somonte y el negocio en la calle Calvario y el vino se beba en la calle San Jos. Y muchos ms pitarreros haba en Mrida, antes y despus de estos, que eran los ms conocidos.

    Y es que, todo lo que se repre-senta con el propio rito del vino, aparte de su funcin de comu-nicacin social, del traslado de identidades y roles, ha perse-guido, a lo largo del tiempo, una determinada funcionalidad econmica. Hoy no tanto en desarrollo, por la implicacin de la mecanizacin de los proce-sos industriales. Con ello, aqu la economa del mercado, es excesivamente reducida en el movimiento y creacin de rique-za pues, prcticamente se con-densa en un mantenimiento del proyecto familiar, sin plantea-mientos industriales y con una carga para la conservacin de la tradicin que, en muchos casos, provoca no slo escasez en la recaudacin, sino prdidas.

    Es decir, su economa se ha de reducir a un mercadeo tradicio-

    nal, enfocado a concretas em-presas locales de restauracin por una parte, al consumo de conocidos del productor por otra y, finalmente, al propio y perso-nal-familiar aprovechamiento.

    Por eso, desde la introduccin del vino en nuestra piel de toro por los fenicios y los griegos y, por supuesto, el culto a Baco-Dionisio, su utilizacin social y su comercio han sido un hecho de vida en nuestro entorno.

    Pero adems, de todo este contenido socio-econmico, el propio aspecto y valor salu-dable del vino de pitarra, tan autntico, sin ms ingredien-tes que la propia uva (no lleva conservantes) nos dispuso su descubrimiento en primera persona.

    De tal manera que la visita al muy conocido bodeguero eme-ritense, que anualmente abre las pitarras el da 10 de diciem-bre, con motivo de la conme-moracin festiva de la patrona local, la Mrtir Santa Eulalia, era el siguiente paso obligado.

    Y all fuimos. Nos desplazamos al lugar, que se encuentra ubi-cado en el Polgono Industrial

    Esa pitarra romana

    Entrada al cortijo de Santiago Carrasco.

  • 21

    El Prado, sito en el suroeste de Mrida y, muy cercano, a la Ciudad Deportiva Municipal.

    En las proximidades, un cartel indica la ubicacin de las ins-talaciones. Siguiendo la infor-macin, y al subir la cuesta del ltimo tramo, nos encontramos con dos enormes conos de vino, que indicaban a ese sitio como el que estbamos buscando.

    Cuando llegamos, encontramos dos personas que limpiaban la entrada, quitando las hojas que se haban cado de los rboles. Nos bajamos del coche y nos presentamos, preguntando por Santiago Carrasco, dueo de la bodega.

    Nos indicaron que entrramos en el coche y siguiramos has-ta el final del camino. Durante el recorrido pudimos ver algu-nos olivos y tierras cubiertas con gran cantidad de viedos. Nos adentramos en el cortijo siendo recibidas con una aco-gida muy afectuosa y familiar.

    En la primera estancia que pi-samos, pudimos observar en vivo, una estampa tpica de los pueblos extremeos, donde to-dos estaban realizando funcio-nes preparatorias de las activi-dades para el da siguiente, en que se abra la pitarra.

    Ms al fondo, entramos en el saln del cortijo, que es una es-tancia, con chimenea encendi-da, y acordonada por las amis-tades y familiares del dueo.

    Siguiendo la misma direccin, en otro amplio espacio, encon-tramos una de las bodegas que estaba formada por doce conos en forma de L con curvatura en su final. Igualmente encontra-mos otra bodega, tras la primera y fuera de sta, tambin com-puesta por otros tantos conos. En esta ltima ser donde se subir el alcalde por una escalera en la que sorber, a travs de un tubo transparente, con lo que se pro-bar el primer vino del ao.

    Las paredes, en general, se vestan con tiles de cierta so-lera, agrarios propios de la finca y por enseres de uso cotidiano en la gastronoma extremea como peroles, sartenes, cazos, espumaderas, cucharas...

    Todas los presentes, que co-laboraban en los preparati-vos, beban el vino de la cose-cha anterior, acompaado de unas estupendas aceitunas machadas.

    En esta fotogrfica visin, llamaba especialmente la atencin la reparticin de es-pacios por sexos. Las mujeres confeccionaban el cocido y la caldereta, en la estancia a la que denominaban la Terce-ra Edad, lugar que posee un horno de ladrillo que data de 1984. El sector masculino, a su vez, se dedicaba a tareas de limpieza y apoyo al trabajo de las fminas y preparaban los platos a realizar en el hor-no, como las patatas con car-ne, por ejemplo.

    Pero enseguida dejamos el re-corrido y sometimos a un cla-rificador cuestionario a nuestro

    anfitrin. Queramos saber de principal mano, su consciente visin de la pitarra y su entorno social.

    Qu es pinchar la pitarra?Santiago Carrasco: Pinchar el primer vino del ao. El hecho de pinchar la pitarra, se rea-liza de la siguiente manera: Se mete un hierro en el hor-no. Cuando se calienta a una temperatura suficiente, se saca el hierro con un guante y se atraviesa el cono de arcilla en su barriga, por la que ema-na el vino. Para terminar se le pone un tapn de corcho. Es necesario recordar que cada cono tiene una capacidad en-tre ocho y quince mil litros de vino.

    Desde cundo y de dnde viene esta tradicin?La tradicin se pierde en el tiempo. Yo he escuchado que es anterior al siglo XIX, pero exac-tamente no lo s. Cuando yo era un chaval, acuda con mis amigos a las diferentes pitarras; pero esa tradicin se perdi y fue recuperada en 1980 con una pea de amigos que se lla-maba El Tut, en la que nos

    El alcalde entrega el nuevo vino.

  • 22

    propusimos volver a revivirla, pues era tan bella como la ono-mstica de la Mrtir.

    Desde ese da la tradicin se retoma hasta el da de hoy, en que se cumple un total de veintiocho aos con el actual, y que es el tiempo que se viene celebrando este evento.

    Cmo comenz esto?Fue la unin de diferentes coo-perativas las que propulsaron ir abriendo distintas pitarras. Al principio slo ramos un grupo de amigos, luego fue aumen-tando el grupo.

    Por qu se celebra la apertu-ra de las pitarras el da 10 de diciembre? Porque es el da de la Mrtir Santa Eulalia, y que mejor da para abrirla que el de nuestra patrona. Adems es un da de fiesta.

    Con qu fin se abren las pi-tarras?Para continuar una tradicin y pasar un buen da con los ami-gos, los familiares, todos los que quieran venir, ya que yo no invito a la gente para no com-prometerlos, simplemente dejo abiertas las puertas de mi casa y acude quines desean.

    Se celebra en otros lugares?No s si actualmente se cele-bra en otros lugares. Creo que, a modo pblico, yo soy el ni-co de la zona que las abre ese da, pero me imagino que hay alguna que otra pitarra familiar que tambin se abrir, aunque yo no conozco ninguna.

    Por qu cree que se perdi la tradicin?Porque las cooperativas han desaparecido y eran las que mayormente las promovan.

    Por qu abre las pitarras el alcalde?Porque es la mxima autoridad, sea de la ideologa que sea, siempre abren ellos las pitarras en mi cortijo.

    Adems, hasta que el alcal-de no llegue al cortijo, no se abre la pitarra y nadie prueba el nuevo vino. Este vino est acompaado de sus corres-pondientes migas, garbanzos, pestorejo, costillas al horno y otros aperitivos.

    El cortijo suelo abrirlo al ter-minar la procesin de vuelta al templo de la Mrtir Santa Eula-lia; suele empezar alrededor de las diez y media de la maana y finaliza a las dos de la tarde. Entre las dos y las dos y media suele llegar el alcalde.

    Viene mucha gente a la aper-tura de las pitarras?Suelen venir entre doscientas y doscientas cincuenta personas. La gente ms joven tiene alre-dedor de 30 aos. La mayora de las personas que vienen a esta fiesta suelen ser mayores y sus edades pueden oscilar entre los cuarenta y setenta aos.

    Estas pitarras son conocidas en la comarca?Son las que tienen ms im-portancia. Les gusta venir a personas muy variopintas y

    de diferentes clases sociales, desde mdicos a barrenderos. Evidentemente son conocidas, pues incluso vienen familias de muy distintas partes de Espaa.

    Qu personas intervienen en el proceso de las pitarras?Los familiares y amigos inme-diatos.

    Pero es que, al da siguiente, todo lo que nos coment Santia-go, lo vimos e, indudablemente, lo disfrutamos en directo.

    All pudimos no slo deleitar-nos con el maravilloso vino pitarrero y con las viandas que lo acompaaban, sino que fue una oportunidad de contacto y conocimiento, convivencia en-tre personas (con algunas ms que otras) de relajado dilogo, lleno de buenos deseos e in-tenciones y de compartimiento de una jornada que, sin vaci-lacin, result tremendamente gratificante y festiva. El deseo de todos es pasar un da agra-dable con familiares y amigos, eso s, acompaados de un buen vino. Sin duda, es una tradicin que merece la pena recuperar en el mbito general, as como potenciar y conservar en lo que todava nos queda.

    Penlope Molina PatioDaniel Molina Valls

    El alcalde y el anfitrin comparten el vino.

  • 27

    Mara Dueas, triunfar en tiempos de crisisCon hilos de novela histrica, retales sentimentales y visos de intriga ha tejido un su-

    perventas que se ha vendido solo. La recomendacin nacional del ao: El tiempo entre costuras. Su protagonista, Sira Quiroga, pasa por Mrida en su novela, al volver de una misin de espionaje. Su escritora, Mara Dueas, pas por Mrida durante la Feria del Libro. Ambas son intrpidas y atractivas, y con su sonrisa trasmiten la alegra del que

    sabe que, en el fondo, la vida merece ser vivida.

    Ms de medio milln de ejem-plares vendidos Se sufre de vrtigo all arriba?Pues no, no mucho. La verdad es que aqu se est muy a gusto.

    Con su novela ha quedado claro que el boca a boca fun-ciona Cuando el producto es bueno.Esa es probablemente mi mayor satisfaccin, saber que el entu-siasmo contagioso de los lecto-res ha llevado a mi libro al lugar que ocupa.

    Que tienen en comn Mara Dueas y Sira Quiroga?Somos muy distintas en per-sonalidad y visin del mundo, aunque quiz coincidamos en que ambas somos grandes lu-chadoras.

    Le gusta coser?No coso mucho, la verdad. Aun-que he de reconocer que antes, cuando era ms joven y tena ms tiempo, s me gustaba.

    Su novela discurre entre Ma-drid, Tetun, Tnger y Lisboa. Ejerza temporalmente de ci-cerone y recomindenos un rincn de cada ciudad.De Madrid, la plaza de la Paja, junto a la casa de Sira Quiroga. En Tetun, la que ahora es la ca-lle Mohamed V y, por supuesto, la medina. De Tnger, la terraza de cualquier caf del Zoco Chi-co. Y de Lisboa, un paseo por la avenida da Liberdade, donde viva Rosalinda Fox en la novela.

    Usted ya ha visitado varias veces Mrida Qu es lo que ms le gusta?Me maravilla el Teatro Romano, recuerdo cunto me impresion

    entr

    evista

    la primera vez que lo vi, hace ya muchos aos. Y, por supuesto, el museo me parece fascinan-te, por su arquitectura y por su contenido.

    Ha habido alguna reaccin por parte de los familiares de los personajes histricos de su novela? S, y de momento, para bien. He tenido contacto con la sobrina de Juan Luis Beigbeder, por ejemplo, con quien charl muy gratamente en la feria del libro de Madrid.

    Cmo se encuentra la adapta-cin de El tiempo entre costu-ras al formato televisivo?Arrancando, de momento, con mucha ilusin.

    Usted es licenciada en filolo-ga inglesA. Cul es su pala-bra favorita? Best Seller?Pues no est nada mal pero me gustan ms otras. Dream, por ejemplo, que significa sueo.

    Y la mejor palabra en caste-llano?Alegra.

    Con su primera novela ha creado adictos. De que ir la segunda?De amores y prdidas, de segun-das oportunidades, de memoria y afectos, de cadas y alzadas De pasiones humanas, en definitiva.

    Y cundo volver a Mrida?Me encantara volver pronto, ojal sea posible.

    Texto: Israel J. Espino

  • 28

    En el ltimo captulo de la revis-ta Rolling Stone (Francia), le un artculo titulado Movida Madrile-a: el origen, de los periodistas Franois V. Sol y Sendoa Corche-ro, cuyo seudnimo El Capitn Amrica de la Movida (dixit...) pa-reca el ttulo de uno de los cmics de Start-Treck que lea durante mi infancia en Mxico D.F. Aunque ni el mejor de sus argumentos ha-bra superado en imaginacin al artculo del citado periodista.

    Es posible que a muchas perso-nas les coja de sorpresa lo que les voy a narrar, pero la gente ha de conocer cmo se origin aquel movimiento denominado La Movida, del que tanto se ha escrito y cuyo verdadero origen, al contrario de lo que insinan Franois y Sendoa en el citado artculo, se sita muy lejos de Madrid; yo estuve all. Os contar lo que pas.

    En 1980 Madrid era un desierto. Ciudades como Berln, Londres o Pars, imponan sus propias normas; su vida nocturna era apabullante, atraan los mejores artistas de Europa; no haba es-pacio para nadie ms. Tendra-mos que valernos de nosotros mismos.

    Desde el gobierno se intent pro-mocionar el asunto, nos tendie-ron la mano; eran conscientes de que la revolucin deba partir de nosotros, as que nos reunimos y nos pusimos manos a la obra. Nos pedan el paquete completo, un proyecto que actuase como generador de arte: msica, fo-tografa, video, cultura, informa-cin, etc... Y nos dieron una nue-va arma, la Televisin.

    Buscamos referencias; gente que haba roto moldes en su momento, no importaba el campo, Castane-da (la percepcin), Galileo (Astro-noma), Jung (Psicologa), Gogi Osorio (Anatoma), Kubrick (Cine), Lietchtenstain (Pintura), David Ga-rrido (Crtica), Jim Henson (Televi-sin), Kiko (la video-imagen), Cor-tzar (Literatura), Barki (El mito de Elena), Picasso (Pintura), Miles Da-vis y C. Trenado (el Jazz), Shakes-peare, Modigliani, J.J. Jimnez Cocaa, Jardiel Poncela, etc...

    Pero debamos crear nuestros propios mitos. Algunos amigos,

    entre los que se encontraban Cesepe, Alberto Garca lix, Lo-quillo, Santiago Ausern y yo, decidimos que tenamos que salir fuera, viajar, buscar ideas. Estuvimos casi un mes vaga-bundeando por el Big-sur, como Kerouac en su famosa novela; yendo de un lugar a otro, viendo bandas, visitando amigos, fotgrafos, pintores y algunas de las mejores ca-bezas de mi generacin. Todo me pareca una copia de otra copia, como cuando Vogue Es-paa traduce captulos enteros del original americano y luego

    Olvido Gara Alaska desvela los secretos del verdadero origen de la Movida Madrilea en

    Rolling Stone (Francia)Traduccin de Sule, autor del libro Los 80 en Mrida, movida y cultura

    Discoteca Menfas (1983).

    Una imagen del pub Telum en Mrida, en los aos 80.

  • 29

    les ponen la foto de Marta Sn-chez, Bibiana o yo misma.

    Un da mi tren se detuvo en M-rida. Me hosped en un pequeo motel cerca de la estacin e in-mediatamente sal a la calle. Ha-ca muchsimo calor as que en-tr en una Iglesia. Cuando hubo finalizado el responso sal por la puerta de atrs, para no llamar la atencin. El sol radiante de la tarde nubl mi visin duran-te unos segundos. Me frot lo ojos y entonces lo vi, El Rock-Ola. Eran las siete y herva de gente! Alrededor y en las calles adyacentes, cientos de chicos y chicas se divertan al son de Yes, Deep Purple, Cindy Lauper, Julias Mimeman, The Ramo-nes, The Dolphin People... Una hipster danzaba alrededor de un hipnotizado vagabundo que aplauda y lanzaba monedas al son de un baile en el que todo era al revs. A otro lado, un gru-po de chicos practicaban Break Dance sobre una superficie de policloruro de vinilo de 2x2. De los coches salan flashes de c-maras robadas en los mercadi-llos de Granada y que ahora se vendan en la puerta de tugurios entre cuyas jaulas de Go-gos te gustara bailar hasta desfa-llecer. En la terraza del Jazz-bar, la emisora Radio-Liblula pinchaba vinilos de Kiss, Srex y Glutamato Y-y a todo volu-men, creando sus propios mitos, tomando posiciones, inundando las hondas de radio de rabia en estado salvaje.

    Pero sigamos la ruta marcada por la casualidad. La Discoteca Pick-up era un hervidero de Mods (surgieron en Londres apenas unos meses antes, pero haban llegado a Mrida tan rpido como la plvora) maquillados a lo Ziggy Startdust, andrginos, tan sinies-tros como un poema de Poe...

    Yast, en la calle Lennon, colga-ba el cartel de No hay entradas para un concierto de los grupos locales Babi y Bucfalo. (Que a da de hoy siguen en la carre-tera, On the road; me viene de nuevo a la cabeza Kerouac, Allen Ginsberg, Ken Kessy, Pinheiro-Vzquez, Woolf, Dani

    Casado. Los Beat tendran su rplica en la eterna Mrida, sin dudarlo-...)

    Alberto Garca lix y el Loco ba-jaron hasta la avenida Carrero Blanco a comprar estimulantes.

    Al fin sola, entr en Rock-Ola. La barra estaba a la derecha y no faltaba de nada. Sonaba The Cure desde la cabina de Jos ngel Brizness, un D.J. Puerto-riqueo de moda en la gran L.A que haba mezclado para King Crimson, The Doors y Aliados del Viento, el grupo ms grande al oeste de Sonora, mi tierra, Mxico. Haba una camarera que llevaba el pelo estilo Rasta hasta la cintura, uas largas y Scoobydoos en el pelo. Tena una bola de cristal, se llamaba

    - Chica lista. Qu te trae por aqu?- Gente como t.

    Al otro lado de la barra, D.J Briz-ness pelea con un vinilo tan sur-cado como una hola en Malib.- Problemas?- No. Arreglado! Todo guay.- Me encanta esa expresin! Es

    vuestra?- Nooooooo! Es tan vieja como

    la ciudad...- Me la quedo! En Madrid la ig-

    noran.- Pues entonces es tuya. Me lla-

    man Maese sonoro- Claro!

    Me encontraba en el Laberinto de Jim Henson, y no deseaba, para nada, encontrar el gua.Remos. Aparecieron el Loco y Garca lix, que haba cogido

    Miranda y deca que lea el fu-turo.

    - Un vodka ginger-age, por favor. Saba que ibas a pedrmelo.

    - Te he visto en mi bola antes de entrar.

    Tras ella, dos camareros ms. Uno de ellos, el ms guapo, llevaba una vieja cmara de cine 8mm. - Grabo todo lo que carece de

    valor. Lo suprfluo. Si es impor-tante no me interesa. Cmo te llamas?

    - Olvido.- Olvido? Has venido al lugar

    ideal.- Eso que has dicho es de War-

    hol, verdad?- Si. Y, a ver si sabes por qu me

    llaman Maese sonoro.- El maestro de la cmara El

    Quijote. Fcil.

    unas fotos a un grupo de Roc-kabillis que bailaban Du-du- a la puerta de un colegio junto a un hercleo arco romano. De nuevo lo presente y lo pasado en un mismo universo. Frera y los Marcha atrs, se hacan llamar. Aseguraba sera el leiv-motiv de su prxima exposicin. La hero-na ha dado un paso atrs, repeta Alberto, ahora lo que me pone es encontrar a un nuevo Motor-cycleboy. Adis Henry Fonda. Bienvenidos Coppola, la Coca-cola, y Mary Shelly.- Un nuevo Frankenstein?- Con grasa en el pelo, flequillo

    a lo Marty Mcfly, gafas de sol...- ...!Y zapatos de gamuza azul!

    Os imaginis Ausern as? - Nooo! - Dijeron todos a la vez.

    Lo siento por los chicos de Ro-lling Stone, Pars; la primera vez

    Sule, el autor del libro, nos ensea fotos de la poca.

  • 30

    que o hablar de Movida fue de los labios de Frera, el lder de los Chicos-tup, un tipo de uno no-venta, con un Bourbon-Kentucky en la mano, grasa hasta en el corazn, refirindose a algo que es legtimamente autntico, que no ha sido manipulado, ni crea-do desde un despacho sobre un butacn Charles & Ray Eames de cuero negro; algo salvaje, surgido de forma espontnea de las calles, sin maquillaje ni sub-ttulos en espaol. Loco arda de excitacin, era justo lo que haba venido a buscar.

    De vuelta al hotel empec a darle vueltas al universo de personajes que podran conformar el progra-ma, pero an me faltaba un hilo conductor. El ltimo da fuimos a dar un paseo. Estuvimos en el Teatro Romano donde se rumo-reaba que Michael Jackson ha-ba dado un concierto privado el ao pasado. Afuera, un grupo de chicos jugaba alrededor de un crculo de siete sillas en la terraza de una horchatera. El menor de ellos, al que llamaban Alfalfa y que andaba apurando un refresco -una Mirinda de naranja, recuer-do-, nos sigui con la mirada.- La familia Monster!- An nos falta el monstruo de la

    escalera, pero lo encontraremos, t tranqui, respondi divertido, el Loco. Alfalfa corri a su casa como alma que lleva al diablo.

    Se nos acababa el tiempo, y el dinero. Tenamos que volver a Madrid, pero antes haba que preparar unos bocadillos. Al final de un precioso boulevar, en Las Ramblas, encontramos un ultramarinos, Garrido. Haba fotos de antiguos futbolistas del Atltico de Madrid en la pared, junto a portadas de Intervi histricas -como la de Marisol- un autgrafo de Pepe Da Rosa, stands de Foskitos, relojes de sol de la Vuelta al Mundo en 80 das, cromos de Naranjito y un vetusto escabel para subir a los anaqueles ms altos el pan -la mejor media-luna de Mrida, se lo aseguro-. Nos atendi una se-ora encantadora llamada Gua-dalupe. No se extra al vernos, los jvenes locales eran al punto ms extravagantes. Tenan una

    oca en la trastienda a la que lla-maban Lolo Rico. Se haba es-capado del estanque del parque infantil y se negaba volver. Antes las cosas eran as de sencillas. Sola cantar cuando alguien pa-gaba con una moneda de oro, y si pasaba das sin ver una de ellas se volva taciturna y uraa y dejaba de comer. Me pareci una bonita metfora del capita-lismo. Aunque a m el capitalis-mo me tiene enamorada, paga mis viajes, mis pelucas y mi pe-chos, pero comment est-on la vie, soy una persona que culti-va sus contradicciones, y haba encontrado el hilo conductor.

    El dinero no nos llegaba para los tres, pero Guadalupe nos invit a los bocadillos y adems nos regal unas Panteras Rosa para despus. Le dimos las gracias y prometimos que volveramos al-gn da. Esa fue una de las dos nicas promesas que he incum-plido en mi vida.

    Cuando volvamos en el tren lla-m a Pilar Mir y le dije que ya tena el programa en la cabeza, que sera complejo, pero que

    podamos hacerlo. Slo haba un problema: el nombre.

    Mir por la ventana. El ro Gua-diana reflejaba la luz del sol so-bre los arcos de un puente que pareca cubierto por polvo de perlas. Miranda, me vino a la ca-beza de nuevo. Extrao nombre.

    Ya lo tengo! Se llamar La Bola de Cristal. Necesito diseadores, creativos y un ejrcito de guio-nistas. Y tiene que grabarse aqu, en Mrida, no transijo con eso. Te aseguro...Te prometo! que no desaparecer de la parrilla en aos, pero tenemos que hacerlo aqu o sino no cuentes conmigo. Tengo que pensarlo, dijo, y colg.

    Llegamos a Madrid a las 4 de la tarde en mitad de una mani-festacin del Partido Comunista contra las ediciones de lujo en tapa dura de las grandes edito-riales. Me di una ducha y espe-r a que sonara el telfono. Dos das despus habamos firmado el contrato. Estaba feliz.

    Aquella sera la ltima promesa que jams podra cumplir.

    El pub Gris, en la calle John Lennon, hoy desaparecido.

  • 35

    Portero nuevo en el heaven

    Hace un ao, nos dejaba, en la John Lennon, Pedro Su-rez Gil, Camarn, uno de los personajes de la movida eme-ritense que la ciudad siempre llevar en su memoria de pie-dra. Eterno portero de distintos locales, una mano izquierda con mirada de hierro. Firme cuando la situacin lo reque-ra, amable y protector cuando se le necesitaba.

    Nos dej como vivi, en la calle, entre la gente, con las palabras parcas y justas en la boca y los gestos del que sabe medir una mirada con la exac-titud de un bistur afilado.

    Camarn supo reunir, con su vida y con su prematura muerte, a tres generaciones de pecholatas, que recordarn con inmenso cario esos ojos verdes (de los que tanto pre-suma) y a esa mirada tierna y amenazante que nadie podr imitar. Ms de 40 aos velando por todos, por niatos y puretas, por adolescentes recin salidas

    del cascarn y por aquellos que ya estaban de bares cuando se construy el Teatro Romano, por frikis y por punkys, por si-niestros y heavys, por quinquis y por pijos.

    Pedro representaba todo lo que Mrida fue en los ochenta: To-lerancia, tolerancia y tolerancia. Vive y deja vivir. A quin le im-porta lo que yo haga. Respetan-do al personal hacindose res-petar... Un seor de la noche, un caballero que trataba con una educacin exquisita y con un cario especial a todo el mun-do, ignorando el sexo, la raza, la edad o el bolsillo.

    Quedar en la memoria de esta ciudad, a la que tanto dio, en silencio, con discrecin, pero con esa alegra que slo l tena

    En el aniversario de su mutis por el foro, queda una placa que el pueblo ha colocado en su rincn eterno, un banco re-servado en el Cine+Rock y en

    La Galera (para cuando quiera aparecer, dicen sus amigos) y el recuerdo vivo de sus ojos verdes y su media sonrisa en todos los garitos de la zona.

    Con Camarn, John Lennon muri un poco ms, pero me han dicho mis fuentes que en este ao ya ha encontrado cu-rro, de portero en el Heaven, que es un garito que siempre se pone a tope. El que no est tan contento es el anterior portero, otro Pedro que dicen que es un santo y que se ha quedado en el paro. Pero qu le vamos a ha-cer, haber tenido la sonrisa y los ojos verdes de Camarn...

  • 36

    Mrida agroindustrial

    El Plan Badajoz, puesto en marcha en 1952, tuvo su apogeo durante la dca-da de los aos cincuenta y sesenta del pasado siglo. El franquismo, a travs del ambicioso Plan de Obras, Colonizacin, Industrializa-cin y Electrificacin de la Provincia de Badajoz aspi-r a provocar un profundo cambio social en la provin-cia, una de las ms atrasa-das de Espaa.

    A Mrida, eje central de las vegas colonizadas y puestas en regado, se la tuvo pre-sente como ciudad indus-trial en la cual se habran de

    procesar buena parte de las materias primas generadas en las miles de hectreas irrigadas. Y es cierto que, en buena medida, esto fue as. En Mrida se desarrollaron instrumentos para la capa-citacin profesional y em-presarial; tanto es as que, entre las ciudades y pueblos dotados de infraestructura industrial por el Plan, como es el caso de Don Beni-to, Montijo, Los Santos de Maimona, Pueblonuevo del Guadiana o Badajoz, Mrida fue, sin lugar a dudas, la ca-pital industrial de la Regin durante varias dcadas. En torno a la ciudad, adems,

    pivotaron todas las infraes-tructuras ferroviarias y de carreteras o elctricas las ya existentes y las que se abordaron por entonces-.

    Pero, en ocasiones, la teo-ra supera, con creces, a la prctica. Se produjo muy por encima de lo que en principio se estimaba. Cier-to es que cuando se inicia el Plan exista una carencia de productos bsicos fruto del aislamiento econmi-co de Espaa y de la huda hacia adelante del Rgimen Franquista a travs de una poltica autrquica. Pero la fertilidad de las vegas del Guadiana result ser tanta que se cosechaba de todo cuanto se cultivase en unas cantidades exageradas. Daba igual lo que fuera: al-godn, tabaco, lino, tomate, frutales, remolacha....

    Las industrias transforma-doras radicadas en la pro-vincia resultaron a todas luces insuficientes y hubo de procesarse buena parte de la produccin en la Rioja (principalmente en Alfaro y Calahorra), en Murcia o en Andaluca.

    Las principales industrias que, a la sombra del Plan Badajoz, se crearon o cre-cieron an ms en Mrida fueron stas:

    Compaa Espaola Pro-ductora de Algodn Na-cional Sociedad Annima

    La gran nave frigorfica desde el balcn del edificio de oficinas.

    Antiguas naves de embutido y enlatado.

  • 37

    (C.E.P.A.N.S.A.). Contaba con 20.000 husos. Desmo-taba y desborraba el algo-dn as como procesaba hi-latura. Tena capacidad para tratar 15 millones de kilos de algodn en bruto por cada campaa, que era de seis meses.

    El cultivo del algodn se fo-ment mucho, pero el hundi-miento de su precio y la im-posibilidad de competir con otras naciones productoras, sobre todo con Estados Uni-dos, aboc al cierre de todas las factoras de desmotado e hilado. Los edificios de esta extinta compaa se mantienen en pi y albergan en su interior hoy a varias organizaciones agrarias, a una parte del Centro de Es-tudios Agrarios y a muchas empresas privadas.

    Industrias Frigorficas Ex-tremeas (I.F.E.S.A.). Tena una capacidad de sacrifi-cio de 500.000 cabezas de

    ovino, 150.000 de porcino y 50.000 de vacuno.

    El Matadero Regional de Mrida haba consolidado muchos productos en el mercado bajo la etapa en la que fue arrendado el indus-trial gallego Jos Fernndez Lpez. Por otra parte, este empresario aument y per-feccion la capacidad frigo-rfica del matadero, lo que

    posibilit que nuestras car-nes entraran en el sector de los productos congelados.

    El cultivo de forrajeras en los nuevos regados mejo-raron la alimentacin de las reses y se propici una ga-nadera ms intensiva. Este incremento de la oferta de carne para sacrificio alent la creacin de una empresa mixta, con participacin del

    Centro de Mrida del Servicio Nacional de Cultivo y Fermentacin del Tabaco. Centro de Estudios Agrarios.

    Matadero de IFESA antes de su ampliacin.

  • 38

    Estado a travs del Insti-tuto Nacional de Industria (I.N.I.), la Diputacin de Badajoz, ganaderos extre-meos, entidades bancarias nacionales y del propio Jos Fernndez Lpez. La nueva situacin posibilit mejoras sustanciales en el que era uno de los mayores mata-deros de Europa, engloban-do incluso la fabricacin de envases de hojalata, tripas para embutidos, pieles y el tratamientos de otros subproductos o deshechos del sacrificio, la conserva de huevos as como el congela-do y distribucin de aves y productos vegetales. El ob-jetivo de esta empresa era asegurar precios ventajosos en el mercado de ganado de abasto. Pero la mala gestin de la citada sociedad una vez que Fernndez Lpez la dej y, sobre todo, los gran-des cambios en los precios crnicos influidos por el Mercado Comn Europeo dieron al traste con esta in-dustria tan emeritense que tuvo que ser vendida por el Estado a una multinacional. Al final el solar fue objeto de una operacin inmobiliaria a finales del siglo XX.

    La empresa hoy se mantiene bajo propiedad de la compa-a RUMASA. No sacrifica y slo mantiene algunos de los productos que antao se procesaban, eso s, con-servando una de las marcas que tanto prestigiaron a este matadero: APIS.

    RUMIANCA-SIASA. Fbrica construida por una sociedad hispano-italiana y que tuvo una capacidad de procesa-do de 80.000 Tm. de abonos complejos para fertilizar las miles de hectreas puestas en regado en Extremadura.

    Inauguracin ampliacin de la fbrica de la Casera a finales de los 60.

    Fbrica de abonos de RUMIANCA-SIASA.

    Fbrica de Cruzcampo.

  • 39

    En 1980 fue adquirida por la Sociedad Annima Cross. Esta compaa decide cerrar la fbrica de Mrida en los aos noventa.

    Alguna de las naves del complejo industrial ha sido hoy reutilizada in situ como edificio para celebrar gran-des eventos (IFEME).

    La Corchera Extremea. Fue propiedad de Jos Fernn-dez Lpez y corri la misma suerte que el Matadero Re-gional. Almacenaba y proce-saba el corcho en planchas, granulado, aglomerados y tapones. Se mantuvo en ac-tivo hasta el ao 2003. Un barrio que porta su nombre se erige sobre el inmenso predio que ocup la factora.

    La Casera S.A. Se instala en la localidad en 1958 en la carretera de Don lvaro, prxima a la fbrica de El Gaviln. Se dedicaba a la fabricacin de gaseosas y otras bebidas refrescantes. En los aos sesenta se am-pli la factora. Absorbida por la compaa Schwe-ppes, sta decidi cerrar la fbrica emeritense en 1996.

    Fbrica de Cervezas El Ga-viln. Fruto de la sociedad creada en 1959 por Cerve-zas El Aguila S.A., que pona la tecnologa, en tanto la inversin de capital corra a cargo del Banco Espaol de Crdito, Ricardo Len Varea y Miguel Granda Torres.

    La gran produccin de ceba-da cervecera que comenz a tener la provincia tras arran-car el Plan Badajoz anim a los industriales cerveceros a implantarse en la regin. La de El Gaviln lleg a ser una de las fbricas de cer-

    La Corchera Extremea a mediados de los aos 50.

    vezas ms grandes de Es-paa tras la sucesivas am-pliaciones que tuvo durante los aos 60. La compra del grupo El guila por la mul-tinacional Heineken oblig a una reestructuracin en el nmero de fbricas y la de Mrida fue una de las afectadas por el cierre en beneficio de la factora de Madrid. En los terrenos de El guila en la actualidad se alza el Campus de la Uni-versidad de Extremadura en Mrida.

    Fbrica de cervezas Cruz-campo. Al igual que la compaa El guila, la compaa La Cruz del Campo busc aqu mate-ria prima en origen de ca-lidad. Fue durante un tiem-po fbrica aunque termin convirtindose en depsito regulador. Sobre la parcela que ocup hoy se levanta un barrio con el nombre de esa famosa marca de cervezas andaluza.

    El Servicio Nacional del Cultivo y Fermentacin del Tabaco, dependiente del

    Ministerio de Agricultura, tuvo un importante centro de seleccin en la localidad. Aqu se trataba la materia prima procedente de toda la provincia antes de entrar en el proceso industrial. La asuncin de competencias es materia agraria por la Junta de Extremadura y las modificaciones en poltica tabaquera derivadas de la Poltica Agraria Comn Eu-ropea motivaron el cierre de este Centro, sede hoy de la Consejera de Agricultura y Desarrollo Rural.

    En definitiva, los xitos y los fracasos del Plan Bada-joz condicionaron la vida de una Mrida agroindustrial que no fue un sueo.

    Jos Luis Mosquera MllerCentro de Estudios Agrarios.

    Consejera de Agricultura y Desarrollo Rural.

    (Las fotografas pertenecen a los fondos bibliogrficos y docu-mentales del Centro de Estudios Agrarios. Consejera de Agricultura y Desarrollo Rura).

  • 40

    Pocos conocen que, detrs del nombre de Marcelino Cruz Moruno, se esconde uno de los profesionales de hostelera ms amables, diligentes y servicia-les de nuestra ciudad.

    Sus atenciones son prover-biales y todo el que traspasa sus puertas con el deseo de conocer la gastronoma tradi-cional, jams quedar desen-cantado, porque resulta difcil no caer en el agrado personal de Nano, que es su nombre de guerra, ni dejar de agradecer que una y otra vez, como una cantinela sin disimulo, se dirija al camarero con esa expresin tan caracterstica suya de: A estos seores, que no les falte de na. La mayora de sus ha-bituales saben de sobra que es una frase hecha para quedar ante el cliente como un seor, pero nada de eso, es un deseo real de que el cliente disfrute exactamente, de un espacio y unas atenciones ilimitadas.

    El bueno de Nano no abandona a lo largo del almuerzo o cena a los parroquianos a su suerte, a pesar de contar con unos pro-fesionales aleccionados y bien

    instruidos, pero l sabe que el ojo del amo, engorda al caballo.

    Sus maestros fueron lo sufi-cientemente expertos como para transmitirle una filosofa de servicio que hoy es difcil de encontrar. Desde ser el nio para todo hasta llegar a conver-tirse en un propietario acredita-do hay un largo trecho.

    Cuando su madre enviud bien joven, qued sola con sus cua-tro hijos, tres varones y una hembra, pequeos y en una situacin familiar en la que las prestaciones sociales eran prcticamente inexistentes. Un sacerdote, al que Mrida recuerda por su bonhoma y entrega a los dems, don Jos Barragn, conoci esta situa-cin y realiz gestiones acer-ca del nuevo colegio de los Salesianos, y la concedieron el puesto de cocinera. All na-ci la tranquilidad y, gracias a su intervencin, sac adelante a su prole, no sin un esfuerzo increble.

    En el colegio haba cientos de internos y, desde el desayuno hasta la cena, la jornada era

    agotadora para esa mujer in-fatigable. Pero las necesidades de sus hijos estaban a cubierto y eso daba nimos. Emy, Jos y Manolo comenzaron pronto en el mundo del trabajo. Nano estudi en el colegio y colabo-raba en tareas con la bicicleta que el centro dispona para los recados en la ciudad. Pero nun-ca quiso ser interno, a pesar de la oportunidad que la congre-gacin salesiana le ofreci. l quera dormir en casa y jugar en su calle de General Aranda con los amigos de la edad que pululaban por ella. Esos espa-cios eran para l insustituibles y nunca los olvida, desde la car-bonera de El Poli, con sus ins-trumentos de gimnasia, hasta las lminas del Sanson Institut, que era punto de encuentro de aficionados a la musculacin, hasta las ruinas arqueolgicas y la chatarrera del seor Pedro.

    Un da, con catorce aos, comen-z a trabajar. Fue en plena calle de Santa Eulalia, en el restauran-te Barroso, regentado por Daniel Barroso y su esposa Rosi, que le ensearon las primeras nocio-nes de una profesin. Despus del servicio militar, con su socio

    Una vida diligenteMarcelino Cruz Moruno, Nano

    Marcelino Cruz, Nano.

  • 43

    Eduardo, abre el primer negocio en propiedad, La taberna. Y un buen da cogi el antiguo bar de La legin para que fuera su des-tino definitivo como El Nano, por una cantidad de 500.00 pesetas.

    Es una casa del centro urbano, en la calle Cautelar, de enor-mes paredes y hornacinas por doquier, con arcos en sus puer-tas. Cuadros heterogneos y di-bujos se mezclan con grandes fotografas antiguas de Bocn, que ilustran la Mrida de prin-cipios del siglo XX y crecidas pavorosas del Guadiana con curiosos asombrados.

    El bar es amplio y recuerdos y lminas estn diseminados en un ordenado desorden, con una nica reliquia deportiva, un escudo del Real Madrid. Las luces quedan ocultas tras unos gruesos tablones de pino pri-morosamente pirograbados con motivos costumbristas, cervan-tinos o nuticos.

    Siguiendo ese estilo abigarra-do que posee el local, se pasa a un patio almacn en el que hay de todo: Un naranjo, un li-monero, un manzano, fresas en los arriates, hierbabuena y has-ta unas matas de maz de dos metros de alta.

    La cocina es amplia y visible, y ejemplarmente limpia. Despus del fallecimiento de Pedro, que estuvo muchos aos, ahora la dirige Antonio Gaviro. Su carta es muy completa y acertada en los platos tpicos, y adquiere opciones sutiles con anuncios en la pared: Boquerones fritos abiertos y rebozados.

    El comedor, como no poda ser por menos, mantiene la tnica general aunque corregida y au-mentada; cuadros, mosaicos, fotos, bustos, hornacinas Forman un totum revolutum colosal. La decoracin es en tonos rosados, que van desde el rosa suave al fucsia, con borlones, doseles y cortinajes

    dieciochescos de ambiente especialmente familiar. Existe otro comedor ms funcional, luminoso y estilizado para eje-cutivos y celebraciones.

    Un mundo de sensaciones est dentro de sus puertas. Nano est detrs, e impregna con su personalidad objeto de influen-cias dispares, un espacio lleno de vida. Y ahora, la continuidad con Nanito, est garantizada

    Colegio, Barroso, Taberna, son buenos retazos con perfiles precisos que va, como la famo-sa pelcula, del rosa al amarillo.

    Texto: Pedro Pablo Serrano BergasFotos: ngel Briz

    Nano con el autor del artculo, en el comedor, junto a los cuadros de Mrida realizados por Bocconi.

    El Nano con uno de sus habituales clientes.

  • 44

    Con el nico afn de contribuir con esta humilde aportacin al Centenario del inicio de las gran-des excavaciones arqueolgicas, que saldr como el Bimilenario de la ciudad baratito para los que tienen transferencias y competencias al efecto, permtannos ofrecerles un estudio esque-mtico, con base en el Anuario Riera publicado en 1911, de la situacin del comercio, las pro-fesiones liberales y el mundillo socioeconmico emeritense hace cien aos. Obviamente no apa-recen en l aquellos antepasados que trabajaron por cuenta ajena.

    El casco urbano por el que se repartieron estas razones sociales, estaba circunscrito como siglos atrs por los eternos ros Guadiana y Albarregas y desde el XIX por el ferrocarril y los monumentos que se iran excavando hacia el Sur.

    Nuestro trabajo no tiene ms valor que el pu-ramente documental y sobre todo el sentimen-tal, que permitir a los mayores reverdecer la Mrida gremial que le contaron sus padres y a los ms jvenes saber que antes de todas las franquicias, con siglas y brbaros nombres, una vez existieron empresas basadas en el crdito que un apellido otorgaba a sucesores de varias generaciones.

    Gracias de nuevo, por tomarse la molestia de leernos.

    Condiciones generales:PARTIDO JUDICIAL DE MRIDA Ciudad de 11.168 habitantes de hecho y 9.124 de derecho. Cabeza de partido judicial: Mrida, situada en un pequeo cerro unos 55 kilmetros de las carreteras de Badajoz Madrid de San Juan del Puerto a Cceres. Feria del 28 de Agosto al 4 de septiembre. FFCC (M. Z. A.), Correos y Telgrafos. Elemento oficial Alcalde.- D. Augusto Alonso Gracia. Secretario.- D. Manuel Grimaldi Banllosa Juez de 1 instancia.- D. Juan Antonio Montse-rrat. Juez Municipal - Don Vicente Daz Clemente. Fiscal.- D. Pascual Fadn. Secretario.- D. Antonio Snchez .

    Mrida: Panorama 1910

    A las familias que aqu se ven reflejadas y a las que, desde sus ocupaciones menos significadas o su incorporacin

    posterior, hicieron de Mrida la ciudad que hoy celebramos.

    Anuncios de Funeraria Losa, Colegio Sta. Ana y Fotografa de la Marta.

    Prroco de Sta. Mara.- D. Juan Jos Gonzlez Gmez de Soto. Id. de Sta. Eulalia.- Don lldefonso Rodrguez Cordn Administrador de Correos y Telgrafos.- D. An-drs Nevado.

    Profesionales por sectores:Abogados: Fadn (Jos), Gajardo (Juan), Garca (Gui-llermo), Nogales (Guillermo), Olla (Manuel), Pantoja (Wenceslao), Tourio (Emilio), Vias (Jos).Abonos (Primeras materias para): Caldern (Vicen-te), Representante de la Soc. Annima Cros de Bar-celona C/Concepcin, 10Abonos minerales (Comerciantes): Reyman (Ma-nuel)Abonos minerales (Fbricas de): Marca Ro Tinto (S. A.)

  • 45

    Abonos qumicos (Comerciantes): Pi (Jos) Aceite (Almacenes): Moreno Serrn y C Aceite (Comerciantes en): Garrido (Flix), Martn (Antonio), Aceite (Cosecheros de): Gragera (Juan), Lpez de Ayala (Jos), Pacheco (Fernando). Aceite (Molinos de): Garrido (Viuda de), Lpez de Ayala (Jos) Agentes de negocios: Nez (Julio), Prez (Antonio). Aguardientes (Fbricas de): Corts y Macas (Euse-bio y Maximiliano). Alumbrado pblico: Por electricidad. Aserrar maderas (Fbricas de): Vinuesa y Soriano. Atades: Losa (Victoriano) Ayudantes de Obras Pblicas: Surez (Francisco). Baldosas y baldosines hidrulicos (Fbrica de): Doncel (Paulino). Bancos: Hipotecario, Carlos Prez. Banco de Espaa: Corresponsales - Sez y Dez. Banqueros Aretio e hijos (Felipe), Sez y Dez, Sainz (Hijos de Flix Pablo), Bazares: Bazar Camerano. Cal (Hornos de): Nieto (Antonio), Nieto (viuda de Ma-nuel), Saussol (Julio). Camas de hierro (Almacenes de): Caldern (Bonifa-cio), Garca (Manuel), Snchez (Victoriano).Carros (Constructores de): Gonzlez (Jos), Moreno (Toms), Ramos (Andrs), Ramos (Antonio).Cereales (Comerciantes): Aretio Hermanos, Alejo y Colomo, Moreno y Serrn y Ca. Sez y Dez. Cereales (Cosecheros): Daz (Manuel), Montes (Francisco), Nogales (Antonio), Nogales (Miguel), Ro (Ramn del), Zancada (Ernesto). Coches automviles (Talleres de construccin y reparacin): Lux (Carlos) Colegios para nios: Senz (Juan). Comestibles: Jaque y Ca; (Carlos), Macarro (F.), Macias (Hijos de Pedro), Pacheco (Jos), Lancho (To-ms), Sudn (Jos).Comisionistas Nez (Julio). Prez (Antonio). Rey-man (Manuel) Tourio (Emilio). Congregaciones religiosas: Convento de Concep-cionistas. Confiteras: Gutirrez (Manuel). La Madrilea Corresponsales de peridicos: Gisbert (Lorenzo). Cristalera: Hidalgo (Santiago). Curtidos (Almacenes): Herrero (Isidro). Curtidos (Fbricas de): Sudn (Jos), Drogueras: Macedo (Teodoro), Rubio (Antonio). Ebanisteras: Crespo (Manuel), Delgado (Isidro), Del-gado (Pantalen), Losa (Victoriano), Mora (Manuel), Rivera (Manuel), Serra (Rafael). Electricidad (Aparatos para): Garca (Manuel), Prez (Antonio).Electricidad (Fbricas): La Emeritense, Sociedad Annima Encuadernadores: Rivera (Juan), Soler (Joaqun). Escuelas municipales Para Nias: Elorza (Ana Mara), Mateos (Mxima), Uribarri (Nieves)

    Para Nios: Gmez (Enrique), Marqus (Manuel) Espectculos pblicos: Teatro Ponce de LenEstancos: Garca (Manuel), Mora (Toms). Estereras: Daz (Vda. de ngel), Paredes (Isidro). Farmacias: Murillo de la Cueva (Antonio), Quirs (Ni-cols), Valverde (Juan), Yustas (Lucas). Ferretera: Prez hermanos. Ferrocarril: Jefe de estacin.- D. Lus Snchez Arias Fondas: Bohoyo (Pablo), Garcia (Manuel) La Madri-lea. Frutos coloniales: Moreno Serrn y CaGalera dramtica y lrica (Representante de): P-rez Lucio (Antonio). Ganaderos: Nogales (Miguel), Pacheco y Lerdo de Tejada (Carlos), Romero (Manuel), Saussol (Juan). Garbanzos (Cosecheros de): Daz (Manuel), Nogales (Guillermo), Saussol (Juan).Gaseosas (Fbricas): Hernndez (Manuel), Soriano (Teodoro). Granos (Comerciantes): Blanco (Salvador), Colomo (Jos), Moreno Serran y C., Tallero (Francisco). Guarnicioneros: Carrasco (Domingo). (Jos). Vidal (Toms). Harinas (Almacenes de): Aretio Hermanos, Macas (Hijos de Pedro). Harinas (Fbrica): Ayala (Hijos de Francisco).Herreras: Puerto (Antonio), Sancho (Manuel).Hielo (Fbrica de): Vinuesa y Soriano.

    Pablo Dez Fernndez, procurador y periodista.

    Retrato de Jos M Delgado, notario.

  • 46

    Hierro (Almacn): Soriano (Luis). Hojalateras: Arnabat (Ignacio), Gil (Francisco), Pla (Manuel), Ros (Juan). Imprentas: Rivera (Juan), Soler (Joaqun). Jabn (Fbricas de) lvarez y Gonzlez, Guzmn (Juan), Macas (Hijos de Pedro). Jarabes (Fbricas de): Vinuesa y Soriano. Lampisteras: Garca (Manuel), Hidalgo (Santiago) Lanas en rama. (Comerciantes en): Herrnz (Fran-cisco). Loza y porcelana (Comercios de): Hidalgo (San-tiago). Maderas (Almacenes): P y Caner (Jos), Reyman (Manuel) Manicomio del Carmen, provincial. Maquinaria (Talleres de): Lux (Carlos) Mquinas de coser: Sta. Eulalia n 38, Singer Marmolistas: Prez (ngel) Mecnicos: Lux (Carlos)Mdicos: Lergo (Julin), Mira (Francisco), Pedro (Emiliano), Romero (Pedro), Snchez Tena (Juan), Valverde Lillo (Andrs), Valverde Lillo (Flix), Valverde Grimaldi (Andrs)Merceras: Flores (Manuel), Galn (Vicente), Guerre-ro (V de M.), Iglesias (Enrique), Osa (Jos A. de la).Metales (Fundiciones de): Domnguez (Jos), Lux (Carlos) Modistas: Alcuberro (Justa), Crespo (Antonia), Ga-llardo (Encarnacin), Gonzlez (Mara J.) Mosaicos hidrulicos (Fbricas de): Doncel (Pauli-no). Paulino Doncel. Cardero, 1.- Gran Fbrica de Mosaicos Hidrulicos. Premiado con medalla de Oro y Diploma en la Exposicin de Alejandra de 1901. Privilegio de invencin por los Mosaicos de jaspe combinado Muebles (Almacn): Caldern (Bonifacio), Garca (Manuel), Hidalgo (Santiago), Surez (Manuel). Notarios: Delgado (Jos M) Pastas para sopa (Fbricas de): Vinuesa y Soriano. Peluqueras: Bejerano (Manuel), Bejerano (Simn), Cordero (Mariano), Gallardo (Joaqun), Godoy (An-tonio), Snchez (Miguel), Taboada (Nicols), Vlez (Ignacio).Peridicos: Gil Blas Pescado fresco (Comerciantes en): Prez (Alfonso), Snchez (Telesforo), Petrleo (Almacenistas): Saussol (Juan Bta.) Pieles sin curtir (Comerciantes en): Casanave (Juan), Herrnz (Francisco). Pintores: Ardila (Cesreo), Pita (Juan) Plateras: Castellano (Antonio) Posadas: Camarero (Mateo), Castro (Jos), Hierro (Carlos), Pino (Socorro). Procuradores: Dez Fernndez (Pablo), Fernndez Tamayo (Faustino), Gonzlez (Miguel), Macas (Maxi-miliano), Martnez (Manuel), Surez (Emilio), Vieta (Narciso). Quincallera: Calzado (Antonio), Mora (Toms), Ro-drguez (Pedro).

    Relojeras: Cannico (Nicols), La Cooperativa.Ropas hechas (Comercio de): Mndez (Francisco).Sastreras: Garca (Manuel), Prez (Jos), Rodrigo (Rafael), Santos (Jos), Surez (Francisco). Seguros (Agencias): La Equitativa, La Previsin Espaola, La Unin, La Unin y El Fnix espaol.Sociedades Recreativas: Casino de Artesanos, Cr-culo Emeritense, Liceo. Sombrereras: Morigo (Julio), Rodrguez (Manuel). Tabacos (Repte. de la Ca de A.): Pablo (Guillermo). Tabernas: Alhajas (Francisco), Alhajas (Juan A.), Al-czar (Valentn), Blanco (Francisco), Flores (Manuel), Gallardo (Jos), Gijn (Alfonso), Lancho (Toms), Re-yman (Manuel), Sales (Francisco), Soriano (Antonio), Vlez (Ignacio). Tapones de corcho (Fbricas de): Rodrguez (Isidro). Tejidos (Comercios): Aragoneses (Vicente), Daz (Toms), Dez Fernndez (Luis), Fernndez y Parra, Ferrero (Claudio), Garca (Manuel), La China, Snchez (Sobrino de Victoriano). Tejidos de hilo (Fbrica de): Daz Snchez (Toms).Torneras: Cidoncha (Juan). Veterinarios: Alejo (Toms), Bravo (Juan), Colomo (Zoilo), Chaves (Antonio). Viaje (Artculos para): Caldern (Bonifacio), Garca (Manuel). Zapateras: lvarez (Antonio), Bruuela hermanos, Cascajares (Jos), Fuentes (Ignacio), Herrero (Isidro), Macas (Jos), Pascual (Domingo), Rodrguez (Ma-nuel), Sudn (Jos).Propietarios (Agric.): Diez (Manuel), Fernndez (Ur-bano), Garca (Prudencio), Garca (Romn), Garca Pelayo (Severiano), Gragera (Juan), Jimnez (Ma-nuel), Lpez (Jos), Macas (Juan), Montes (Francis-co), Nogales (Antonio), Nogales (Manuel), Pacheco (Alonso), Pacheco (Antonio), Pacheco (Carlos), Pala-cn (Justo), Ros (Jos), Romero (Juan), Romero (Ma-nuel), Saussol (Juan), Zancada (Perfecto).

    Agregados: CABEZA DE HIERRO.- Fbrica de Harinas de 76 hab. de H. y 60 de D. Campomanes.- Casas de campo de 169 hab. de H. y de D. FERROCARRIL DE CIUDAD REAL A BADAJOZ. Casas de obreros de... h. y ... de d.MORO (EL). - Colonia agrcola de 176 hab. de H. y 27 de D. TIENDAS (LAS). - Colonia agrcola de 177 hab. de H. y 133 de D.

    Jos Caballero Rodrguez

    El 1910, restaurante de 1929 que recuerda la efemrides.

  • 48

  • 49

    Dentro de unos meses se cumplir el 80 aniversario de la proclamacin de la que fuera segunda repblica en la historia de Espaa. Que an hoy se siga reclamando viva-mente la excepcionalidad de aquella experiencia histrica se explica por varios factores. Sin duda uno de los principa-les es el alo cultural e inte-lectual que desde sus inicios acompa al rgimen y que ha llegado a nuestros das; a pesar de los esfuerzos puestos por la Dictadura por borrarlo de la Historia. Aunque por otra parte bien es cierto que en no pocas ocasiones se proyecta una imagen idealizada de mu-chos aspectos del perodo, no se puede decir que ese sea el caso de la faceta cultural.

    Partiendo de un dato de por s llamativo, que en las Corts Constituyentes (1931-1933), de un total de 470 diputa-dos, 65 eran catedrticos universitarios, 47 escritores y periodistas; o que incluso un partido de los que obtuvieron representacin, la Agrupacin al Servicio de la Repblica, estuvo formada por persona-jes de la medida de Ortega, Prez de Ayala o Maran, no caben exageraciones.

    Para orgullo de nuestra ciudad uno de esos intelectuales que particip en la elaboracin y desarrollo de las polticas culturales y educativas re-publicanas, y adems ocup puestos de las ms altas res-ponsabilidades polticas en varios gobiernos, sostuvo con Mrida un afectuoso idilio. Pa-riente lejano de Giner de los Ros y Catedrtico de Derecho,

    primero en la Universidad de Granada y despus en la de Madrid, Fernando de los Ros haba sido tambin profesor en la conocida Institucin Libre de Enseanza, centro al que pre-viamente estuvo relacionado como alumno. Sabiendo los antecedentes, pocas dudas han de caber a cerca de cul era su formacin y sus princi-pios vitales. Militante del PSOE desde la dcada de los veinte, de los Ros fue uno de los tres ministros que el Partido So-cialista aport a los primeros gobiernos republicanos.

    Primero lo fue de Justicia; hasta diciembre de 1931, y

    despus de Instruccin Pbli-ca (y de forma postrera, y bre-vemente, de Estado). Fue des-de Instruccin Pblica donde de los Ros desarroll una enorme labor; y precisamente desde ese cargo sera desde donde estrechara lazos de unin con Mrida. Tuvo en ello mucho que ver, sin duda, el tambin socialista y alcalde de la ciudad Andrs Nieto, que supo captar la atencin del ministro hacia las inmensas posibilidades culturales que ofreca la ciudad.

    Ya en enero de 1932, pocas semanas despus de que de los Ros llegase al ministerio

    Fernando de los Ros, el ministro intelectual

    que adopt Mrida

    Fernando de los Rios.

  • 50

    de Instruccin, se produjo el que, probablemente, fuese el primer encuentro oficial en-tre alcalde y ministro, el cual se desarroll en Madrid. En aquella reunin de trabajo de los Ros mostr su vivo inte-rs por las cuestiones que le expona el alcalde emeritense referentes a la conservacin y puesta en valor del patrimo-nio monumental emeritense, que ya haca algn tiempo era motivo de comentarios en la capital de pas. Proba-blemente aquella ocasin era idnea para invitar al ministro a conocer en persona el lega-do monumental de la ciudad y Nieto no la desaprovechara ya que de los Ros no tard en venir a Mrida.

    Su primera visita (habra, al menos, otras dos) fue en mayo de 1932 para inaugu-rar las escuelas normales que haban sido instaladas en los pabellones del cuartel de Artillera Hernn Corts, vacio en esos momentos tras las reformas iniciadas por el ministro de la Guerra Manuel Azaa. De paso co-noci de los Ros de la mano de Maximiliano Macas los monumentos emeritenses. A parte de llevarse, segn propias palabras, una grata impresin de la labor cultural desarrollada por el Consis-torio emeritense, as como de la majestuosidad de sus monumentos, de los Ros se comprometi a ofrecer su colaboracin en la concesin para Mrida de una Escuela Elemental de Trabajo, una Biblioteca pblica o subven-ciones para organizar una cantina y una colonia es-

    colar. Casualidad o no, pero todas estas cosas acabaron hacindose realidad. Pero lo ms importante que de los Ros se llev de Mrida fue un sueo que le transmitie-ron en la ciudad, el proyecto de llevar a cabo representa-ciones en el teatro romano.

    En 1933 volvi a la ciudad dos veces; la primera en mayo para inaugurar el Para-dor de Turismo situado en el convento de Jess Nazareno. La segunda a los pocos das ya en el mes de junio, para poder presenciar en directo la que sin duda es la ms brillante de sus aportaciones a la historia de la ciudad, la representacin de Medea. Acudi el ministro a aquel acontecimiento con el esp-ritu y los sentidos abiertos para captar y palpar en el pueblo, sobre todo del pue-blo, si an su apuesta por la cultura y la educacin podan ser la base que cimentase la nueva Espaa.

    Mrida supo en esta ocasin estar a la altura de quien, por haber visto en ella un lugar singular, tanta aten-cin y esfuerzo pusiese en su engrandecimiento. En un primer momento decidi la Corporacin que la hasta entonces calle de San Albn (hoy de Oviedo) adoptase el

    nombre de Fernando de los Ros. Despus, tras el triunfo colosal de Medea, Mrida no pudo por menos que adoptar (por haber acogido en su seno la idea de las repre-sentaciones clsicas deca el Acta del Pleno) al ministro intelectual entre sus hijos ms ilustres. As se hizo y as qued para los anales de la Historia.

    Fernando de los Ros, uno de aquellos hombres que apost por la cultura como herramienta para sacar a su pueblo del atraso en el que estaba sumido, se cont en-tre los espaoles que perdi la guerra incivil. Desde 1936 prest servicio a la Repblica como embajador espaol en Estados Unidos, donde mo-rira en 1947. Curiosamen-te aos antes, y durante los primeros meses de la Rep-blica, de los Ros, ajeno a la tragedia de sangre que esta-ba por llegar, pronunci ante nuestro cuartel de artillera unas frases que deben ser imperecederas:

    Es ms simptico que donde antes se alzaban los caones, smbolo de destruccin y se-milla del odio entre los hom-bres, se alcen hoy las escue-las como smbolo de paz

    Juan Carlos Lpez Daz

    Inauguracin del Parador Va de la Plata, con la presencia de Fernando de los Ros.

  • 51

  • 52

  • 53

  • 54

  • 55

    Luis Mateo Dez, el pulso de la ficcin

    Hemos quedado a las siete y media de la tarde en la cafetera del Parador Va de la Plata, justo una hora antes de que vengan a recogerle para que clausure la XXIX edicin de la Feria del Libro de Mrida. Llego a las siete y veinticinco y ya est esperndome sentado en un silln. Luis Mateo Dez (1942, Villablino, Len) se levanta a estrechar mi mano con una sonrisa y compruebo la esbeltez de su figura. Alto, delgado, las manos largas y nrveas, el pelo corto y blanco, la barba concienzu-damente recortada en perilla- tambin blanca, ajusta una y otra vez sus gafas all donde acaba la frente y comienza una nariz huesuda y algo aguilea. Viste camisa blanca con cuadros azules de manga corta, pantalones de tergal y desprende la misma elegancia al sentarse que al cruzar las piernas. Un cierto dandismo sin afectacin acompaa cada uno de sus movimientos. S que mu-chos le han dicho que es la viva imagen de don Quijote, o lo que el imaginario colectivo considera la imagen de don Quijote; pero a m se me asemeja ms a un cientfico nrdico que apareciera por estas tierras en busca de dlmenes por ejemplo.

    entr

    evista

    Se acuerda de su primer da de colegio? Pues tengo un recuerdo difuso, pero yo creo que con algn tipo de fulgor. Como algo indeterminado donde hay un resplandor. Ese pri-mer viaje a una escuela rural, en un valle del noroeste de la provin-cia de Len, que aquel da supuso la ruptura de algunas cosas, me trae melancola y tristeza.

    Un acadmico de la lengua llora? Por qu razn fue la ltima vez? No llora por nada derivado de sus atribuciones, ni en la competencia del escritor. (Sonre con sus ojos azul grisados.) Pero yo fui un nio llorn sabes? En mi tradicin est el llanto. Y sigo llorando por cir-cunstancias cercanas, dramticas, de situaciones familiares.

    Cunteme el primer recuerdo que tiene de su madre.Pues podra viajar hasta l con una sensacin como de que me est baando. En un balde o en el fregadero de la cocina hay un nio que siente el agua tibia y las ma-nos de su madre que lo lavan. (Un recuerdo casi embrionario, le digo. Y vuelve a rer) S, s. Es cierto.

    Sigue disfrutando de la escritu-ra?S. Yo siempre he sido un vividor. Y creo que nos pasa a la mayora de los creadores de ficciones. Dira-mos que uno cumple sucesos de la vida que no cumple en la vida misma. A travs de la invencin vives, y eso suele ser muy placen-tero. Aunque lo que ests contando sea muy dramtico y muy sinuoso.

    A qu jugaba en Villablino cuan-do era pequeo?A tres navos en el mar y otros tres en busca van, una suerte de escondite. Recuerdo mucho esa sensacin del nio escondido, de observar sin ser visto. Incluso me ha gustado en otras facetas de la vida. Ahora lo practico mucho con mi nieta. Es el juego que ms le gusta. Porque la sensacin de no existir para un nio es totalmente inocua. Sobre todo porque lleva implcito el elemento final de la sorpresa.

    Escribe como si fuera lo ltimo que va a hacer en la vida?En alguna medida, s. Cuando eres un escritor riguroso y ambicioso (y yo nunca he sido ambicioso en la vida, debiera haberlo sido un poco ms), cuando verdaderamente te la juegas al escribir, voy un poco al lmite. Casi al lmite de la frase,

    aunque no tanto al lmite de la tra-ma, que es algo ms premeditado.

    El primer libro que verdadera-mente le convirti en lector.Hay un libro que, por las circuns-tancias peculiares en que apa-reci en mi vida, se convirti en especial. Un libro secuestrado de las escuelas republicanas duran-te el franquismo, requisado es la palabra. Y en el desvn de la casa consistorial donde yo viva, mi padre, que era el secretario, haba guardado muchas cajas con todos esos libros. Mi herma-no Antn y yo abrimos alguna de aquellas cajas y all haba un libro que se lea en las escuelas repu-blicanas: Corazn, de Edmundo de Amicis. Recuerdo que lo lemos mi hermano y yo y que dej una huella importante. Imagino que por lo que supona de rescate de lo prohibido. A mi padre, que era

    Luis Mateo Dez.

  • 56

    bastante liberal, le pareci mara-villoso que leyramos ese libro. Es un diario de escuela de un nio en Turn, algo muy inocente, lo que da una idea del pas que vivimos. Pero estaba lleno de cuentos muy conocidos y concit unas emocio-nes muy especiales tanto en mi hermano como en m.

    El lector que usted es, censura de algn modo al escritor?No, pero lo pone firme. Porque t eres tu primer lector. As que hay que perfilar muy bien ese lector, que sea poco compasivo, que te d una resonancia lo ms sincera posible. Eso se consigue leyendo mucho y llegando a conocerte como escritor, que es una trayec-toria lenta y dilatada.

    De qu manera est presente el paisaje de su infancia en su es-critura?Pues sobre todo la percepcin del paisaje. Aquello que deca Cesare Pavese de que todos reproduci-mos en nuestra infancia el tiempo mtico de la humanidad. La infan-cia es un tiempo mtico en el que las cosas suceden de manera ori-ginaria y por vez primera. Y todo eso que te sucede de manera pri-mordial (Deja arrastrar las erres largamente.) imprime tu carcter en el futuro, seas ingeniero, es-critor o conductor de locomotora. (Otra vez las largas y pausadas erres.)

    Puede relatarme el primer en-cuentro que tuvo, cara a cara, con un escritor importante?(Duda unos instantes.) El primer escritor que vi, aunque no habl con l, fue Miguel Delibes. Estaba pescando en un ro de mi pueblo. Rememor esa ancdota hace unas semanas en el homenaje que le dedicamos en la Academia con motivo de su muerte.

    A qu edad not de una manera palpable la muerte?De la muerte tengo una concien-cia infantil, aunque no s si una comprensin o un entendimiento de ella. Me acuerdo perfectamente del cadver de una ta de mi padre,

    mi ta Julia, muerta en la cama. La veo con los pies alzados debajo de la sbana, as como adivino su rostro. Luego la descubren, pero no me caus ningn tipo de palpi-tacin dramtica que diera lugar a algn trauma. Luego en Villablino estaba muy presente porque era un pueblo minero y haba bastan-tes tragedias. Pero esta no era una sensacin ntima, sino la percep-cin de la tragedia colectiva.

    Novela tradicional o hibridacin de gneros?Bueno, yo creo que la novela est derivando mucho. Porque pare-ce que en este gnero se puede echar de todo. Aquello que deca Cela de que la novela es todo aquello que en la primera pgina pone novela. (Remos los dos con ganas y ya toda la cafetera del Parador est pendiente de nuestra conversacin. No se sabe si porque hablamos bastante alto o por nombrar a Cela.) Bien, ahora no se delimita entre el ensayo y la novela, y me parece estupendo. Pero lo que me molesta es que todo esto est llevndonos a un cierto descrdito de la ficcin. Y parece que el destino de la nove-la es no ser novela. Y lo que ms interesa ahora es la novela sin novelista. Estos grandes xitos comerciales en los que apenas se cuenta nada de los personajes. Aborrezco estas obras en las que el protagonista siempre es un es-critor, o sobre todo literatos. Hay muchos literatos hoy en da que escriben novelas ingeniosas. Para m lo ingenioso es ingenuo, y a m me gusta lo complejo. Incluso parece que la imaginacin est sufriendo ciertos ataques. Se dice que la imaginacin no interesa, que interesa ms la vida. Y a m, la verdad, no me interesan nada las desavenencias conyugales del escritor. Quiero que me cuenten una historia.

    Cunteme la sensacin de tener su primer libro publicado entre las manos.Una sensacin emocionante y un tanto irreal. Porque a pesar de ser algo fsicamente palpable, es

    como si hubiera una gran duda irremediable de que aquello fue-ra realmente tuyo. Y sientes un verdadero sentido de la propie-dad. Como si fuera lo ms tuyo.

    Asistimos al entierro de la era Gutenberg?No. Asistimos al inicio de la revolu-cin tecnolgica. Pero yo creo que convivirn las dos opciones, no s si eternamente, pero al menos du-rante muchsimo tiempo.

    Se ama igual a los seis que a los sesenta?Yo supongo que no. Las sensa-ciones afectivas y amorosas en la niez tienen un carcter muy es-pecial, porque son ms abiertas, ms indeterminadas, ms impre-cisas, ms intensas; y a los sesen-ta los objetos de amor estn ms concretados, ciertos y precisos. Adems, contienen una historia alrededor. Los redescubrimientos estn ms supeditados al conoci-miento.

    Hablemos de su ltimo libro, El animal piadoso. En el ttulo, la palabra animal, puede ser un adjetivo y piadoso el sus-tantivo? S. El animal como hombre en el sentido ms abierto y predetermi-nado por el instinto. S, est muy bien esa lectura.

    Luis Mateo Dez con el autor de la entrevista, en la Feria del Libro 2010 de Mrida.

  • 57

    Me llaman la atencin los nom-bres de los personajes y, sobre todo, los apellidos (Mol, Cadu-ro, Morada, Covado, Lodares). Son nombres sonoros pero no rimbombantes. Todos parecen nombres de pueblos o riachuelos mesetarios.Ya sabes que en mi literatura los nombres son siempre especiales. Tengo una onomstica que se mezcla con lo toponmico. Siempre he tenido este instinto verbal en el que el nombre da una peculiaridad al personaje, palabras eufnicas, sencillas y que puedes crertelas perfectamente. Yo es que no me creera un personaje que se llama-ra Jos Luis, o Luis Mateo. Marino, s. (Risas de nuevo.) Alguno saldr por ah, ya vers.

    Es Samuel Mol el paradigma del jubilado moderno? Quie-ro decir que, hasta hace unos aos, los hombres se jubilaban para descansar; y hoy parece que hay que llenar ese tiempo libre con muchas actividades, para no caer irremisiblemente en la depresin.Mol es un problema, porque es un jubilado atormentado. Y cuando la vida le regala algo, todava sus mecanismos se ponen en marcha de una forma peculiar. Es un comi-sario, un profesional de la bsque-da del delincuente, que tiene una

    reserva moral especial, un tanto oscura diramos. Me gusta que mis personajes queden de algn modo ocultos, que no llegues a conocer-los al cien por cien. Pero Mol es un animal piadoso y entiende que, siempre, en la cercana del delito se halla la desgracia; y eso le lleva a ser ms compasivo. Y contradic-torio tambin. Fjate que no es un hombre religioso y se acerca de cuando en cuando al confesionario de una manera un tanto atrabilia-ria. En la novela ocurre algo que le remueve por dentro, que le trae de nuevo un crimen terrible cometido catorce aos antes. Y las cosas flu-yen, Mol no puede hacer nada, al contrario, parece que va tirado por un ronzal.

    Cree que, al igual que su prota-gonista, no nos queda otra alter-nativa que convivir con nuestros propios fantasmas?Creo que eso es irremediable. La edad nos va haciendo cada vez ms deudores de nuestros fantas-mas, que sin duda provienen de un malestar del espritu. El ser huma-no, cuanto ms crece, ms frgil es. Y somos vctimas de nuestra propia fragilidad. Tenemos cierto destino de perseguidos. Hay un momento en la novela en que Mol siente que la vida es un asunto a resolver. Y esa sera una buena teora.

    La trama policaca es una forma de atraer al lector o se ha querido probar usted mismo en ese desa-fo literario?En el momento que supe que el personaje era un comisario que se iba a encontrar con un crimen sin resolver catorce aos despus, me propuse la trama policaca. Yo no poda engaar al lector. Aunque no es un artilugio ni un ardid narrativo, sino una responsabilidad del escri-tor para con el lector.

    Si Samuel Mol busca la reden-cin, el escritor llega a redimirse escribiendo?Quizs la redencin sea algo ex-cesivo, pero escribir es un ejerci-cio catrtico. Como aquella idea de los griegos de elemento depu-rador de las conciencias. Es ver-

    dad que en mis novelas siempre hay un componente moral, que no moralizante. Y no me asusta decir que mis personajes suelen tener un interior profundo y espiritual. Me gustara creer que el lector se identifica y se enriquece con esta profundidad y esta espiritualidad.

    Dgame a qu tiene miedo.Supongo que a estas alturas de la vida el miedo mayor est en la prdida de los seres queridos y en su propia fragilidad ms que en la ma. Con la edad voy cumpliendo cierto despego de m mismo.

    Y, finalmente, un deseo: qu es lo mejor que podra pasarle como hombre?En esa circunstancia soy un ser humano como todos. No deseo otra cosa que ver la felicidad de las personas cercanas; y esa fe-licidad no es nada del otro mun-do, sino simplemente comprobar que los que me rodean viven un cierto equilibrio y disfrutan de cosas banales y fundamentales de la vida. (Slo acumulando ciertos momentos de felicidad?) Pues s. Y prestando mucha aten-cin a la amistad. Yo me consi-dero un ser privilegiado por eso. A m me parece que la amistad es el sentimiento menos egosta que existe. No No me veo yo sin estar rodeado de mis amigos.

    Aqu aparece de nuevo la figura de Delibes por su novela La som-bra del ciprs es alargada. Y se-guimos hablando de la amistad, sin prestar ya ninguna atencin a la grabadora, hasta que llega Magdalena Ortiz para acompa-arnos a la Feria del Libro. Du-rante toda la tarde y parte de la noche, en mi cabeza sigue reso-nando el verbo preciso y ajustado de Luis Mateo Dez. Me parece subyugante la pronunciacin (dice ciudaz y azto), la nasaliza-cin, esa forma de arrastrar las slabas, lo vibrante de sus erres y, en fin, la manera de acariciar las palabras. Como quien se sabe en posesin del mejor tesoro.

    Marino Gonzlez Montero

    Luis Mateo Dez con el autor de la entrevista, en la Feria del Libro 2010 de Mrida.

  • 58

    Esa otra Mrida

    La Mrida actual poco tiene que ver con la de hace slo 30 aos, que puede parecer mucho tiem-po, pero que en realidad es nada. Miro los orgenes de nacencia de mis vecinos y por orden si-guiendo una tras otra las casas, descubro que son de Cdiz, de Albacete, de Crdoba, Cuenca, Cceres, sur de Badajoz, vi-la, Madrid, Galicia, Burgos y as un largo etctera, sin haberme saltado ninguno. No es signifi-cativo, pero s el que las clases medias, funcionarios de carrera o profesionales autnomos, han

    rellenado ese espacio apenas existente, hace no muchos aos, que saltaba directamente del propietario terrateniente o con negocios, al obrero poco cualifi-cado, y en medio una pequea cantidad de personas, abogados, mdicos, profesores de instituto, que constituan ese grupo inter-medio.

    Para los que llegaban a esta ciudad, como lo hice yo a prin-cipios de los setenta, era difcil, excepto en la Torre de Mrida, encontrar dnde ubicarse, all no

    estbamos todos los que haba-mos llegado de diversos puntos de Espaa a esta calurosa ciu-dad, sin aires acondicionados y con motores en las primeras plantas de los edificios que im-pulsaban el agua, por falta de presin a los pisos superiores. Cuando estos, cosa frecuente, se estropeaban, los de arriba se quedaban sin agua. Mucho se ha recorrido desde aquella ciudad en la que slo haba al-gunas, pocas, calles asfaltadas; la calle Oviedo por ejemplo, era de tierra, pareca que se haba parado el reloj desde haca aos, y las mujeres sacaban las sillas a la calle para coser la ropa, pero sobre todo para ver a los que pa-saban y tener, sin necesidad de tertulianos, su propio programa de chinchorreo. Uno poda sentir, tras el educado Buenas tardes de las seoras, mirndote por encima de la montura de sus gafas, galopando sobre su nariz

    Plaza de Toros. (Jorge Armestar).

  • 59

    y remediando su vista cansada, cmo a rengln seguido vena la pregunta comn.

    -Y ese quin es? Para posterior-mente aportar cada una a la ficha personal del recin llegado, sus propios conocimientos.

    -Pues yo lo he visto comprar en la tienda, ya le preguntar a fulanita si sabe algo. Y acabado el material inquisitivo seguan a su faena, no muy interrumpida, porque los fo-rasteros ramos pocos.

    Las calles ya se han asfaltado, se cose poco porque las modas ha-cen que la gente cambie de vesti-menta antes de haberle dado cinco lavados, y las mujeres ya no sacan el mobiliario a la calle para charlar, porque hay aceras y molestan al viandante, y prefieren las terrazas o la Plaza Espaa para ver al per-sonal, cada vez ms distinto y des-conocido, y acaban prefiriendo ver

    los chinchorreos de la Beln Este-ban y saber si Andreita se ha comi-do el pollo, que inquirir sobre quien es aquella que pasa, tan arreglada, entre otras cosas porque en esta ciudad administrativa y poltica, hoy estn y maana se han ido a otro lugar; an as, esta ciudad que siempre que ha elevado su pobla-cin ha sido por aluvin, tiene un alto grado de fidelizacin de sus nuevos allegados, lo ha sido desde su fundacin y esto es bueno, por-que cada uno de ellos aporta algo distinto.

    LA NOVENA Parece que Mrida siempre ha sido la segunda ciudad en impor-tancia y poblacin de toda la pro-vincia, pero no siempre ha sido as. En 1900 se encontraba la novena en habitantes.

    Tras Badajoz, con 31.110 habi-tantes, le seguan, entre los 10 primeros pueblos ms poblados,

    D.Benito, que tena 16.652; Azua-ga 14.114; Villanueva de la Sere-na 13.500; Almendralejo 12.558, Jerez de los Caballeros 10.095; Villafranca de los Barros 9.820; Fregenal de la Sierra 9.582, y tras l, Mrida con 9.124, seguida de Olivenza con 8.933.

    Sera la llegada del ferrocarril en 1864, el acicate que moviliz la economa y poblacin de la ciu-dad hasta los aos 30. La calle de Santa Eulalia se convierte en el eje comercial urbano y de la comarca por antonomasia y se va llenando de establecimientos que demues-tran la pujanza econmica, que respaldan adems dos bancos pri-vados locales.

    De esta Mrida tan reciente y tan lejana, que recordaba al principio del artculo se nos ha ido hace poco uno de sus protagonistas; Jos Antonio Ferreiro, hombre que cubri con su humor y dibujos toda una etapa; el peridico Hoy y toda clase de revistas, tuvieron entre sus pginas vietas de una raigambre emeritense, y un fino humor, que lo convirti en una rara avis, con excepcin de Juan de valos, en un mundo artstico ciudadano de bajo nivel.

    Y mientras en Badajoz se levan-taban estatuas en afirmacin de un sentido regional, y de ciudad propio, Mrida tena cubierta su autoestima con la aparicin en las excavaciones de restos romanos que afirmaban su historia y llena-ban su orgullo urbano con su vieja importancia; as no es de extraar que hasta pasados los aos cin-cuenta no se levantara ninguna estatua pblica en la ciudad.

    Han cambiado mucho las cosas, a los forneos, como siempre ha ocurrido, aqu nunca se les ha exi-gido a nadie renunciar a nada, se sienten como si siempre hubieran estado aqu, nadie es extrao en

  • 60

    esta ciudad, y suelen ser los que con mayor inters se preocupan de las cosas urbanas, ya sea porque siempre la clase media ha sido la ms concienciada, o porque de-sean para ellos que esta Mrida en la que piensan vivir por siempre siga siendo una ciudad amable y con excelente calidad de vida.

    PUJANZA ARQUITECTNICAMrida, en la actualidad, vuelve a revivir una poca como la de los primeros aos del siglo pasado, de pujanza en lo arquitectnico, cuando en la ciudad el arquitecto Ventura Vaca, que haba traba-jado en Barcelona en el estudio de Antonio Gaud y que colabor con Luis Domnech y Montaner y abandon Barcelona para volver en 1920, proyecta el Mercado de Calatrava1, de Mrida; culmina la Plaza de Toros, comenzada en 1902 por una fundacin y para-lizada en 1904, que l retomara en 1912 y que se inaugur el 5 de julio de 1914, realizada en un estilo neomudjar, aunque se ha desvir-tuado en varias reformas. Y es la

    poca en la que se construyen al-gunos de los edificios y estructuras urbanas ms interesantes, y que todava dan carcter a la ciudad. Como el puente de hierro sobre el Guadiana, obra del ingeniero ingls William Finch. (Festherstone 1881-1883); o los edificios pblicos de los que se va dotando Mrida, como el Colegio Trajano, terminado en 1889, tambin proyectado por Ventura Vaca, o el Ayuntamiento, construido en 1883.

    Pero otras nuevas construcciones privadas muestran la pujanza de una ciudad que se va sembrando de edificios modernistas, como el Palacio de la China, en uno de cu-yos azulejos dice: Maestro Francis-co Casado 1928; la casa adjunta al Palacio de Burnay, actual Mrida Palace, con un patio de imitacin rabe sumamente llamativo, u otros edificios como el del nmero 9 de la calle Berzocana, rematado en 1927, de resabios andaluces, posiblemente por la influencia de la arquitectura que cuajara en la Exposicin Iberoamericana de Sevilla, y que se inaugurara dos

    aos ms tarde en mayo de 1929; el Casino de 1897, con elementos en su fachada cargados de simbo-loga, que algunos creen masni-ca; y aos antes, un 12 de junio de 1884, la inauguracin de una monumental fuente colocada en la Plaza de Espaa.

    Y esta efervescencia social y cultural tiene su plasmacin en la fundacin, recin estrenado el siglo, en 1901, de uno de los elementos que durante muchos aos, prcticamente hasta los ochenta, se convirti en el centro de la cultura de la ciudad; me re-fiero a la Sociedad de Instruccin y Recreo Liceo de Mrida. Este edificio cercano a la Puerta de la Villa, ampar entre sus muros los acontecimientos culturales y artsticos ms importantes de la ciudad, y por su sala de exposi-ciones pas todo el arte tanto de los artistas locales como de los forneos, institucin que est vi-viendo ahora uno de los episodios ms duros de su historia.

    Todo esto, lo debe conocer el re-cin llegado y el que ya lleva unos aos con nosotros; la ciudad, la Feria, no sera igual sin ellos, y esta Mrida que avanza rpida-mente pero que es como el hijo que crece y del que no aprecian la diferencia de un da a otro sus propios padres, s se aprecia cuando la ven quienes llevan un tiempo sin verlo, e incluso noso-tros mismos, cuando se vuelve de las vacaciones veraniegas y se llega nuevamente, a descansar a Mrida para retomar, como un re-mate del perodo vacacional, sus ferias, y se compara con aquellas ciudades que hemos visitado, favorablemente para nuestra ciu-dad, y es que nunca apreciamos suficientemente las cosas, hasta que nos faltan.

    Felices das de Feria

    Carmelo Arribas Prez

    1 Lozano Bartolozzi, M del Mar. Cruz Villaln, M. La arquitectura en Badajoz y Cceres. Del eclecticismo fin de siglo al racionalismo.(1890-1940). Pag.129.Ed. Asamblea de Extremadura.

    Juan de valos. Monumento a los cados.

  • 61

  • 62

  • 63

    Hay determinadas horas del da, en que encender el aparato de radio y prestar atencin a aque-llo que nos cuentan los locuto-res de turno, puede y lo es en muchas ocasiones, ser de vital importancia para enfrentarnos a la realidad que se nos presenta ms all del umbral de casa o del portal de nuestro edificio.

    Me refiero a la informacin local, acadmicamente, una informacin cercana, prxima, de utilidad para el ciudadano (la ms utilizable en el da a da). Se trata de noticias cuyos protagonistas pueden ser sus propios vecinos, el instituto de su hijo o t como alumno, su asociacin de vecinos repre-sentada por su presidente, el equipo de ftbol de la ciudad, el concejal de festejos, quien habla de las fiestas de su lo-calidad y que usted vive con

    fervor, o tambin el alcalde o el portavoz de la oposicin entre los que tendr que decidir (si es que puede y va efectuar su derecho al voto) en las prxi-mas elecciones municipales de 2011 y de los que depende en buena parte su vida.

    Una informacin, la local, que por circunstancias que a con-tinuacin desgranaremos, no goza de la popularidad que la nacional o la regional. En el caso de no ser as la audiencia no lo refleja (constato este he-cho cuando acudo a los datos del EGM, que muestran un des-censo notable en el nmero de oyentes cuando la programa-cin pasa de nacional a local, no as en la regional que tiene ni-veles aceptables de audiencia).

    Datos que, comparados con las otras dos grandes ciudades

    extremeas, dejan mucho que desear. Tanto en Cceres como en Badajoz, los oyentes que es-cuchan los espacios locales no descienden ms de un tercio con respecto a la programacin nacional que le antecede.

    Sin embargo, las emisoras co-merciales en Mrida, se quedan con 1.000 oyentes en tramos locales.

    Qu sucede en la capital de Extremadura con la informa-cin local? Se desarrolla en un entorno especial a otras ciudades?Es Mrida una ciudad escasa en hechos noticiosos?

    Mrida se caracteriza por ser una ciudad influida por la pre-sencia de la administracin regional, cuya llegada en 1983 con la aprobacin del estatuto

    La radio en Mrida, un medio por

    explotar

    Emisin de un programa en Radio Forum.

  • 64

    de autonoma de Extremadura, arrastr a los medios de comu-nicacin para ofrecer la infor-macin regional y que, una vez all, se vieron en la obligacin, por un lado, de abastecer infor-mativamente a los emeritenses y por otro, dar cobertura publi-citaria al mercado de la ciudad (esto ltimo siempre que ha-blemos de emisoras comercia-les, las cuales tienen intereses recprocos junto con el empre-sariado).

    Abierto pero no lanzadoPor ello, la ciudad y los medios se enfrentaron en ese momento a un cambio de mentalidad im-portante al que en la actualidad se someten: Los ciudadanos (no olvidemos a la clase pol-tica) a escuchar informacin local, a interesarse por aquello que sucede en el otro lado de la calle, as como a participar en la dinmica informativa de la ciudad (curioso cmo hay per-sonas que conocen el nombre del ex-alcalde de Marbella y no conocen el nombre de su alcal-de o concejal de urbanismo); y los medios, a ofrecer una alta calidad en sus contenidos de programacin local, de mane-ra que atraigan al oyente an

    contando con las condiciones que imprime la informacin de proximidad.

    El emeritense no es mal comu-nicador de los hechos, cuando se le pide ayuda no rehye del micrfono, como s lo hacen en otras ciudades de Extre-madura (me llama la atencin este hecho). S carece en cam-bio de iniciativa informativa a la hora de movilizarse para, al fin y al cabo, hacer llegar lo ocurrido/novedoso al resto de ciudadanos. Creo que el perio-dista puede llegar a educar a la sociedad informativamente hablando.

    Adems de periodistas, buenos comunicadoresEn un entorno prximo y re-ducido como es la ciudad de Mrida, la informacin local en un 90% se produce en la admi-nistracin local, lo que no signi-fica la manipulacin de los me-dios sino el acaparamiento de los minutos radiofnicos, cosa por otro lado inducida, no por mucha actividad del gobierno sino por la poca predisposicin informativa del resto de emeri-

    tenses. Un aspecto que contri-buye poco a la renovacin de las noticias y sus protagonistas (la responsabilidad sobre la informacin es ms de los pe-riodistas. Jos Enrique Pardo, director COPE).

    Escuchar con frecuencia los mismos nombres y apellidos puede llegar a viciar la pro-gramacin.

    Es aqu donde entra en juego la pericia y el grado de profe-sionalidad del periodista, para seleccionar y depurar la infor-macin por muy constreida y escasa que sea la misma.

    Un periodista, para conocimien-to del ciudadano de a pie, debe ofrecer, ya sea en un informati-vo o en un magazine, variedad de protagonistas y emisores de noticias, no debera hacer cam-paa poltica de una opinin, por muy pocas noticias que hayan surgido ese da.

    Por ello el oyente y el ciudadano deben exigir calidad informativa a las ondas emeritenses en su programacin local, y no dejar que el listillo de turno se apro-veche de la escasez informativa de la aparentemente parada

    Estudio de la cadena COPE en Mrida.

  • 65

    actualidad emeritense. Suele escucharse por Mrida que las noticias hay que buscarlas.

    Porque est claro, suceden cosas en una ciudad de casi 60.000 habitantes, lo fcil es recurrir a quien desea el micr-fono y ser el centro de atencin.

    Es exigible s, claro que lo es, y seguramente mis colegas de profesin me tiren de la oreja cuando lean estas lneas, pero debemos caminar hacia un modelo de informacin local dinmico, ensearles a los ciu-dadanos el camino a seguir para que adquieran protagonismo y generar una dinmica informa-tiva que sirva de utilidad para el da a da, pero tambin de en-tretenimiento (no olvidemos que a espacios estrictamente infor-mativos se dedica en cada uno de los medios un mximo de 25 minutos al da. Los minutos magazineros difieren ms).

    Sobre los periodistas que traba-jan en la capital han opinado los distintos directores de emiso-ras, coincidiendo la mayora en su gran profesionalidad, aunque hay que destacar frases como se echa en falta su inters por la tcnica y creo que por falta de tiempo algo de investigacin u otros dejan mucho que de-sear. Jos Mara Dez, director Onda Cero Radio).

    El medio radiofnico tiene la particularidad de necesitar no slo grandes o buenos perio-distas, sino tambin buenos comunicadores que hagan ms agradable al odo aquello que contamos, aspecto ms tras-cendental cuando se abordan asuntos complicados de digerir por la propia sustancia de la in-formacin (qu decir del urba-nismo en la ciudad de Mrida o las lecturas totalmente dife-rentes que hacen unos y otros partidos polticos de asuntos como la subida de impuestos).

    Y recogiendo las anteriores de-claraciones, sern los directo-

    res de las diferentes emisoras quienes me critiquen (aunque a veces, ni ellos son los culpa-bles de esta situacin).

    La calidad no est reida con la radio local pero parece que s lo est cuando el periodista tiene que enfrentarse a una serie de obstculos que dificultan su labor, como son el tiempo, la inmediatez, la tcnica y sobre todo, el complicado y compro-metido mundo de relaciones personales y profesionales del mbito local.

    No es que Mrida sea una ex-cepcin, es la tnica general de las emisoras de provincias de toda Espaa en las que un perio-dista se encarga de hacer todo.

    La dura vida de un medio localNi que decir tiene que esta for-ma de trabajar est ntimamen-te relacionada con los recursos econmicos de la emisora.

    Sin ahondar ms en la llaga econmica, este siempre ha sido, es y ser el debate (entre los recursos siempre optimiza-dos y el contenido producido) que ganar siempre las cuen-tas del presupuesto.

    Una emisora de radio local tiene de entrada un panorama complicado para sacar adelan-te sus cuentas, debido a la es-casa apuesta por la publicidad que hace el comercio en una ciudad, quitando algunas ex-cepciones. (Prima el concepto gasto sobre el de potenciar sus ventas. Jos Mara Dez.)

    De hecho en numerosas oca-siones tienen el apoyo de la red de emisoras a la que pertene-cen. Por este motivo, una emi-sora se sustenta de lo privado en su mayor parte.

    Se trata as de una financia-cin mixta la de las emisoras privadas que se encuentran en Mrida, lo que conforma as una financiacin que, para muchos directores de empresas, es id-nea para afrontar tiempos como los que corren, en los que el empresario particular considera que lo ltimo en lo que debe in-vertir es en publicidad, aunque hay tambin que resear que la administracin ha reducido con-siderablemente el presupuesto destinado a cuas radiofnicas, debido, cmo no, a la crisis.

    Unas cuas que para dirigen-tes y comerciales de emisoras,

    Hablan los directores: Qu ofrece su emisora?

    Israel Jimnez. Radio Forum. 107.4 Radio Forum ofrece toda la informacin local de la ciudad. Nos diferencia el hecho de que solo ofrecemos informacin sobre Mrida y los emeritenses

    Jos Mara Diez. Onda Cero 90.4No se toman posturas polticas, se exponen todos los puntos de vista. Damos cabida a temas de inters social: Voluntaria-do, relaciones con Portugal, Europa, educacin vial, medioam-biente, cultura...

    Jos Enrique Pardo. Cadena Cope 103.6Los periodistas de COPE Mrida cuentan todo lo que pasa en la ciudad y la gente sabe que si ellos lo cuentan es verdad. Lo ejemplifica con el anuncio que hizo la Cope de la candidatura de Pedro Acedo a las prximas elecciones.

  • 66

    suponen uno de los productos ms rentables de la publicidad moderna por su forma directa de llegar al ciudadano, en este caso al oyente de radio (Este tipo de publicidad suele ser la ms efectiva y rentable para sus negocios. Jos Enrique Pardo.)

    Tambin es reseable la adap-tacin de la clase poltica a este nuevo panorama. A medida que transcurren los aos, se perci-be la profesionalizacin del po-ltico al micrfono, quien se ha forjado en la lidia con la clase periodstica, para ellos cansina en unas ocasiones y benefi-ciosa en otras, por su funcin social y divulgativa.

    Cuando se demanda alguna informacin comprometida suelen ser escurridizos para al final no dejar nada en cla-ro (Jos Mara Dez), algunos confunden el periodismo con la publicidad y otros no (Israel Jimnez Espino, Radio Forum) son algunas de las afirmacio-nes de nuestros directores en relacin a la clase dirigente en la ciudad.

    Una frecuencia de posibilidadesLa ciudad de Mrida tiene en sus manos disponer de una de las mejores programacio-nes locales de la comunidad autnoma, por no decir la mejor, debido al gran nmero de periodistas existentes en la ciudad, mayor que en otras ciudades como Badajoz o C-ceres, y debido tambin, entre otras cosas, a la mucha infor-macin que se produce en la capital de Extremadura gracias a la confluencia de intereses generados por el hecho de ser el centro de la comunidad autnoma y acaparar la mayor parte de la produccin informa-tiva regional.

    Ahora bien, la radio tiene cada da y cada minuto la oportu-

    Qu le pide a la radio?

    Tatiana Gmez Pinto. 28 aos.Que hubiera un progra-ma donde se informe de ofertas de empleo.

    Fernando Gallardo. 50 aos.No me gustan las tertulias polticas

    Jos lvarez. 76 aos.Que los periodistas se impliquen ms cuando se produce una noticia impor-tante, que nos la aclaren y que opinen sobre ella ms de lo que lo hacen

    Nuria Alcantud. 27 aos.Me gustara que se diera ms informacin

    nidad de seducir el sentido auditivo del siempre exigente oyente para lo que en radio local, es necesario explotar la imaginacin y la creatividad el mximo posible y no confor-marse con cubrir los minutos vanamente.

    Dejo los argumentos antes descritos para la reflexin, el anlisis y la crtica de aque-llos que lean estas lneas que

    lo nico que persiguen es que Mrida, produzca y disfrute de una de las mejores programa-ciones locales de la comunidad autnoma.

    Es por ello, que con mucho gusto, se admiten crticas a la opinin de un periodista, que les desea, unas felices ferias y fiestas 2010.

    Juan Pedro Snchez

  • 67

  • 68

  • 69

  • 70

  • 71

    Los crmenes del Museo Romano

    Con su novela El teatro de los dioses, Jos Prieto adereza de crmenes el Museo nacional de Arte Romano, la casa del Mitreo y hasta las alcantarillas romanas. Un detective madrileo ser el encargado, de la mano de una atractiva emeritense, de desentraar los misterios de una Mrida actual que sigue conjugando su pasado y su presente sin olvidar su futuro. Un futuro de novela.

    entr

    evista

    Qu hace un miembro del Cuer-po Superior de Interventores y Au-ditores del Estado asesinando a arquelogos del Consorcio? Qu le han hecho, hombre de dios?Planteado as, parece que cual-quier cosa que diga podra ser uti-lizado en mi contra no? Lo cierto es que no me han hecho nada. Al contrario, creo que Mrida debe-ra hacerles un monumento a sus arquelogos, pasados y presentes. Por eso tienen un papel tan prota-gonista en mi novela. Claro que, en una novela de asesinatos, eso tiene sus riesgos.

    Le han dicho ya que su novela tiene un aire danbrowniano?En alguna ocasin, pero, puestos a reconocer influencias, yo prefiero pensar que pudiera tener un aire arturoperezrevertiano, porque es ms nuestro y he ledo y disfruta-do casi todo lo que ha escrito. En cambio, de Dan Brown no he ledo nada, aunque nunca es tarde.

    Mezclar las tragedias de Sfocles con asesinatos semirituales en la Mrida actual Cmo se le ocurri la idea?Las tragedias y las novelas polica-cas tienen una cosa en comn, nin-guna de las dos se pueden escribir sin que haya al menos un muerto. Entonces, por qu no mezclar am-bas? Y situar esa combinacin en Mrida me pareci que poda dar juego. Otra cosa ser el resultado, que tendr que juzgarlo el lector.

    De todos los asesinatos de su no-vela Cul es su preferido?Es difcil decirlo sin desvelar nada de la trama. Para m el mejor ase-sinato de la novela, como en la vida real, es el que no llega a con-sumarse. En este caso, adems, porque es el que da las claves para resolver el misterio. Y hasta aqu puedo leer

    Es bonito ver Mrida desde los ojos de un detective forneo que viene a investigar los cr-menes Es Lucas Satarem su alter ego?Me suena fatal lo del Ego, as que imagnese lo del Alter Ego. Anali-zndolo un poco, creo que slo le he prestado al personaje la edad y algunas pequeas neuras (las grandes son intransferibles).

    Con su novela demuestra que Mrida no tiene nada que envi-diar a Roma como escenario de una novela de accin O si?Tampoco hay que pasarse. Lo im-portante es que Mrida no nece-sita compararse con ninguna otra ciudad para poder ser escenario de una novela de cualquier gnero. La pequea Roma, de Ana Celis, cuya accin se sita en el siglo II, es otra demostracin, todava ms reciente.

    Cundo y cmo escribe?Escribo bsicamente por diversin, as que aprovecho sobre todo fines de semana y vacaciones, que es cuando puedo centrarme en ello. De todas formas, para m la redac-cin es slo una parte del proceso de creacin de una historia, y no es la que lleva ms tiempo.

    Despus de leer su novela uno no vuelve a mirar los monumentos

    con los mismos ojos Era esa su intencin?Mi intencin era mostrar Mrida con ojos de admiracin y de cari-o, que son con los que yo la veo.

    Qu recuerdos tiene de su infan-cia en la ciudad?Necesitara otro libro, slo para resumirlos. En los 70, los nios de Mrida jugbamos al ftbol con platillos en la Plaza Espaa, aprendamos a nadar en La Char-ca, o en el ro, y tenamos cuatro cines con pantalla grande. Luego crecimos y hasta tuvimos nuestra parcela de movida en la calle John Lennon, antes de salir cada uno por nuestro lado.

    Qu rincn de Mrida le gusta ms?El ro ha quedado fenomenal, y ya hace justicia a nuestro Puen-te Romano, pero el Teatro Si estuviera en alguna Comunidad Autnoma de las importantes, lo tendramos hasta en la sopa.

    Enve a los emeritenses un deseo para estas Ferias.Mi abuela siempre nos deca en estos das: Que os divirtis mucho y gastis poco. Suscribo lo prime-ro, y dejo lo segundo a eleccin de cada uno.

    Israel J. Espino

    Jos Prieto Rodrguez.

  • 72

    Serrat actu ya en el Teatro

    Romano en 1988Ms de 3.500 personas deca el peridico HOY que acudieron a ver a Joan Manuel Serrat el viernes 26 de agosto de 1988 al Teatro Romano de Mrida. El cantautor, que repite actuacin el prximo 2 de septiembre, cant entonces durante 1 hora y 50 minutos, 25 canciones, en un ambiente festivo y con continuas interrupciones por los aplausos.

    Serrat sali al escenario a los acordes de Bienaventurados y se alcanzaron momentos de emocin con Caminante no hay camino o La saeta. El nico tema en cataln fue Padre, aunque antes recit la letra en castellano. Entre cancin y cancin dialog con el pblico, entre otras cosas, de cuando en el Teatro Carlos III de Madrid grab, en 1969, los poemas de Antonio Machado, de los que interpret Coplas por la muerte de Don Gui-do, Proverbios y Cantares y el ya dicho de La Saeta.

    El recital finaliz con Cada loco con su tema, pero luego prolon-g el espectculo veinte minutos ms, cerrando con el famoso tango Cambalache y Penlope.

    Momentos antes de la actuacin, en una rueda de prensa, el cantau-tor cataln dijo que esperaba no sentirse especialmente asustado por el hecho de subirse a uno de los escenarios ms bellos y mejo-res de todo el Estado espaol.

    Por la tarde antes del concierto, Serrat visit el Museo Nacional de Arte Romano, y all el alcalde y los miembros de la comisin de

    Festejos le pidieron que fuera el pregonero de los Carnavales de 1989. Manifest que le daba cor-te porque nunca lo haba hecho, pero aadi que le gustara venir a Mrida a disfrutar de unas fies-tas de las que le haban hablado muy bien sus amigos.

    Entonces el Carnaval de Mrida viva sus mejores aos y, aunque por compromisos profesionales no pudo hacerlo ese ao (el pre-gonero fue Jos Antonio Laborde-ta y en 1990 Paco Clavel), Serrat se estren como pregonero de Carnaval el ao 1991 en Mrida.

    El cantautor repetir escenario el prximo 2 de septiembre

    El Peridico Extremadura escribi as del acontecimiento.

    Otro momento de la actuacin de Serrat en el 98 (Foto Carmen Briz)

    Serrat en su actuacin en el Teatro Romano de Mrida, en agosto de 1998 (Foto Carmen Briz)

  • 73

    Francisco Robado o de los ltimos

    emritos

    Francisco Robado con sus alumnos.

    Tal como bien sabe el lector, nuestra ciudad fue fundada por el emperador Augusto para que en ella viviesen los legionarios jubilados de las legiones V y X - y es que Mrida siempre ha tenido un buen vivir, a pesar ya enton-ces de las ya desaparecidas fiebres paldicas-.

    Sin embargo muchos de los que aqu llegaron por los aos ochenta del siglo XX (otros emulaban con sus automviles o el Leda a los trashumantes de las grandes ciudades), no se plantearon radicarse defi-nitivamente sino volver a su tierra -Mrida, careca de atractivos para vivir y la crisis del petrleo haba diezmado sus empresas, pero el estado de las co-municaciones extremeas tampoco posibilitaba los desplazamientos interur-banos-. Entre estos emeri-tenses de paso -que no de rito- estaban los maestros cacereos que vivan con el corazn en vilo por si sala una plaza en algn colegio de Cceres, capital; no obs-tante Robado es natural de Santa Marta de Magasca.

    stos maestros haban sali-do directamente de la Nor-mal cacerea a ensear en las escuelas andaluzas en donde el desarrollo de los aos sesenta haba hecho aumentar significativamen-te la poblacin escolar.

    Y para el regreso a la tierra chica Mrida y las pobla-

    ciones de sus alrededores se convirtieron en la cabeza de puente; y si tenan, como Robado, el codiciado curso de Pedagoga Teraputica, las posibilidades de entrar directamente en Mrida eran todas.

  • 74

    Por ello, creo que fue en 1983 cuando lleg a Mrida al Colegio Casa de la Madre, entonces ubicado oficial-mente en la ya degradada Unidad de Absorcin Vecinal denominada La Paz; pero no se incorpor a aquel edi-ficio, construido en origen para maternidad; poco an-tes el suelo de una clase se hundi sobre el stano con un grupo de maestros que salieron ilesos (por cierto en Mrida slo han muerto en su lugar de trabajo dos maestros: Claudio Nez y Fermn Snchez, y ambos maestros de Educacin Es-pecial).

    Cuando Robado Mariscal lleg a la ciudad, Mrida fundamentalmente an era el centro -curiosamente las gentes de las barriadas decan voy a Mrida-; por tal nuestro protagonista comenz a vivir en la calle Piedad, sufriendo la movida de la calle John Lennon y las gamberradas de los in-continentes, los problemas de aparcamiento, etc... Aun-que entonces, en la nueva Mrida de la Junta de Extre-madura repartida por todas las calles de la ciudad, era posible aparcar en cualquier acera y hasta en las azoteas (los municipales de aquella poca no parecan agentes de los cuerpos de lite).

    Ahora bien, en aquella poca Mrida comenzaba a revivir -el rgimen de-mocrtico se haba conso-lidado y un nuevo impul-so econmico y social se impona tras el robo de la Universidad- y fueron mu-chos maestros, licenciados y sanitarios -los maestros casi todos por aquello del

    cocido pedaggico- que se aadieron a reforzar la toma de la otra orilla emeritense, la del Polgono de la Nueva Ciudad, el polnganon, con los adosados -entonces de moda aunque el ladrillo an no apuntaba al ladrillazo- .

    En julio de este ao Fran-cisco Robado puso fin a su trabajo como maestro apro-vechando la jubilacin LOG-SE que permite jubilaciones anticipadas a los maestros de escuela; no ha consegui-do su sueo de volver a su tierra para ejercer su profe-sin; tambin los legionarios romanos tuvieron un sueo parecido y similar destino. Y es que la historia es muy morrocotuda y, como dice la cancin, siempre se repite -o es que Mrida, adems de ser ciudad en donde vi-vir, vivirla y vivirse, contina siendo el nudo de comuni-caciones de Extremadura; ahora tambin el familiar-.

    A Mrida tambin le ha ve-nido bien Francisco Robado Mariscal como maestro y director del colegio Casa de la Madre.

    Cuando l se incorpor a su plaza la Educacin Especial se preparaba para un nue-vo reto, la integracin de los deficientes intelectuales en colegios normales; por esta razn pasaran aos -llevaderos con la extraor-dinaria hospitalidad de los profesionales del Colegio de Sordos- hasta que se estre-n el nuevo Colegio de Edu-cacin Especial Casa de la Madre, un centro educativo muy moderno, pero como las casas del barrio de San Andrs, tambin cons-truido clandestinamente

    -por razn de que las nue-vas ideas integracionistas no permitan la construc-cin de centros especficos costndole sudor y sangre a Manuel Lpez Risco esta realidad-.

    A Francisco Robado Ma-riscal, como director del centro en varios perodos, le correspondi una dif-cil tarea hasta conseguir un colegio moderno y hu-mano -ya se sabe que las administraciones pblicas prometen exigiendo en de-masa y olvidndose de sus obligaciones o dejndolas para pasado maana- ; pero si se ha de destacar la labor de este hombre afable, sencillo, paciente, sufrido es tanto su accin como administrador, huma-no, y como maestro, realis-ta y sin tapujos, ya que en circunstancias muy difciles supo administrar y ense-ar tanto con ley como con sensible corazn.

    Cuando voy al taller de cer-mica de Lorenzo Prez Vina-gre un antiguo alumno suyo, Jacinto, siempre me pre-gunta por Paco. Y no es el nico, Antonio Manuel, Mon-se o Quico tambin hacen lo mismo en Aprosuba-7.

    Y es que, cuando la Nueva Educacin Especial des-barraba hacia el maxima-lismo, Paco-es su nombre de maestro- supo sacar de aquellas manos torpes, des-lavazadas y desmenuzadas un significativo y productivo provecho: Adems les en-se sus otras pero funda-mentales manos.

    Antonio Mateos Martn de Rodrigo

  • 75

  • 76

    Todos hemos soado con encon-trar tesoros, pero slo tienen posi-bilidades quienes los buscan. As de rotundo se muestra el gran mer-cado global que es eBay.es donde, en su pgina de compraventa de detectores de metales, se afirma que Mrida es la ciudad ideal para encontrar monedas de oro y plata. No haca falta meterse en la red, o al menos en sta, porque redes de expoliadores de tesoros han cado ya en manos de la polica. Incluso a principios de los aos 90, un grupo de emeritenses preocupados por el medioambiente, ya adverta a los medios de comunicacin y a los ciudadanos sobre la prolife-racin de los cazatesoros que podan verse pululando con sus prohibidos detectores de metales por la ciudad y sus alrededores.

    Pero eBay se equivoca, porque pa-rece que en Mrida, para encontrar tesoros, no hace falta ni buscarlos, y cualquier zona de la ciudad es buena para los hallazgos. No solo se han encontrado monedas ro-manas en lugares seeros como el Teatro Romano, Los Columbarios, la Casa del Anfiteatro, la Alcazaba, el Circo Romano o el templo de Diana (donde apareci un tesori-llo de un centenar de monedas correspondientes a una poca comprendida entre Constantino y Teodosio), sino que tambin las han encontrado vecinos de la zona del Silo, de la barriada de Santa Catalina, de la de San Antonio y de la Argentina. Han aparecido en la calle Vespasiano, en Pontezuelas, en el ro Albarregas , en el parque Lpez de Ayala, en Rabo de Buey, en el Matadero Municipal, en la calle Atarazanas, en la Plaza de Toros, en el cerro de San Albn y hasta en el solar donde empez a construirse el Museo, con lo que esta vez las monedas recorrieron poco camino, desde el suelo hasta las vitrinas donde ahora podemos contemplarlas.

    Pero un tesoro que se precie no solo puede componerse de

    simples monedas. Un tesoro de verdad, de los bonitos, tiene que estar aderezado con joyas de oro y plata, y con piedras preciosas que refuljan a la luz de las velas. Mrida tampoco ha sido parca a la hora de mostrar sus joyas ms ocultas: Han aparecido anillos en el barrio del Calvario, en las an-tiguas Viviendas Protegidas, en la fbrica de INHOR, en la calle Antonio Pacheco, en Casa Herre-ra, en la Casa del Anfiteatro, en el Teatro Romano, en la necrpolis oriental, y en los Columbarios. Han aparecido pulseras en el Teatro Romano y en la Casa del Mitreo, pendientes en el polgo-no El Prado y broches en la calle Legin X. Y una vez ms, como si estuviesen esperando desde hace dos mil aos a que los hom-bres les otorgasen el sitio que se merecen, en el solar del MNAR aparecieron pulseras, cadenas, colgantes y anillos. Toda una

    dote de la bella matrona Emrita Augusta para su museo.

    Un museo que se ha sumado con gran xito a la bsqueda de tesoros a pequea escala. O ms bien a pequea estatura, que es la que tienen los nios que han participado este ao en la actividad Exploradores de Tesoros, en la que han dormi-do entre estatuas de mrmol, han buscado cofres encadena-dos, han encontrado coronas visigodas y, sobre todo, han descubierto el gran crisol que contiene las culturas que se en-tremezclan en Mrida.

    De cuando el ayuntamiento custodiaba tesorosEste ao se celebra el centena-rio de las excavaciones en M-

    La ciudad de los tesoros

  • 77

  • 78

  • 79

    rida. Parece mentira que hace solo cien aos el impresionante y marmreo Teatro Romano y su contiguo anfiteatro se hallaran enterrados bajo toneladas de tie-rra y escombros. En la superficie se sembraban garbanzos. De tan magno monumento solo sobre-salan algunos centmetros de las columnas ms altas, que el pueblo atribua a las sillas de siete reyes moros. De ah el nombre del lugar, Las siete sillas. Debajo de stas los ancianos afirmaban que quien excavase encontrara los siete tesoros de los reyes.

    Y tan en serio se lo tomaron que, como cuenta Jos Luis de la Ba-rrera en sus Estampas de la M-rida de ayer, este fabuloso teso-ro tuvo mucho que ver con las excavaciones y descubrimientos.

    A finales del siglo XVI, cuando aquello no era ms que un erial, corri como la plvora la noticia de que debajo de uno de los vo-mitorios o galeras haba un tesoro escondido. La noticia tuvo tanto alcance que el Ayuntamiento de la poca se vio forzado a intervenir de forma oficial para poner coto a las excavaciones clandestinas que estaban realizando algunos particulares y sobre todo, en un por si acaso, para que el tesoro fuera a parar a manos del Ayunta-miento, que para eso el dueo del terreno. La orden, fechada el 15 de septiembre de 1579 y sacada de los Archivos Municipales deca as:

    La ciudad dijo que porque se ha tenido noticia que en una de las siete sillas antiguas est un tesoro que se ha comenzado a descubrir , y algunas personas han hecho dili-gencias y se van descubriendo las seas que se han dado, y porque podra ser cierto y tener derecho la ciudad a lo que apareciese por es-tar debajo de edificio propio de la ciudad y por Alonso Hernndez, es-cribano de la ciudad, se ha hecho diligencia y pidi se pusiesen guar-das para que no se pudiese sacar nada sin que se viese y por manera del alcalde mayor de esta ciudad se pusiesen cuatro hombres de confianza esta noche pasada...

    Haran falta tres siglos ms para que se descubriese el verdadero tesoro que se esconda en su sub-suelo: El Teatro Romano.

    La avaricia rompe el saco (y el mosaico)A veces los tesoros se encuentran sin ms, como sucede en Mrida, pero otras veces su bsqueda pro-voca la ceguera del oro, la enfer-medad de la avaricia y la locura de la obsesin, que causa la ruina del pobre incauto que quiere enrique-cerse con prontitud. Y otras veces la obsesin hace peligrar algo ms que el orgullo de una sola persona. Por encontrar un supuesto tesoro se aniquila un tesoro mayor, que como en las ms antiguas leyen-das, permanece invisible ante el que lo busca an tenindolo delan-te de los ojos.

    Esto es lo que sucedi con un mosaico romano que se descu-bri en el siglo XIX en la calle Sa-gasta de Mrida.

    En este mosaico se entremezclan magistralmente las musas, las Estaciones, victorias aladas, Belo-fonte y Pegaso dando muerte a la Quimera, el temible monstruo que asolaba la costa de Asia Menor, y hasta pigmeos luchando con co-codrilos en los marjales del Nilo.

    Esta notable obra de arte sufri una terrible agresin por culpa de un zahor, quien, como cuenta el conde de Cisneros, afirm que bajo el mosaico haba una orza llena de monedas de oro, lo que motiv la destruccin de buena parte del mismo.

    Segn afirma Jos Mara lvarez Martnez, cronista oficial de M-

    rida y director del MNAR, esta era una prctica muy comn en la Espaa de la mitad de la centuria decimonnica.

    El mosaico, un verdadero tesoro a pesar de los daos sufridos (sobrepintado gracias a un bo-ceto que pudo hacerse antes de que lo machacasen) puede con-templarse hoy, para deleite de emeritenses y forneos, ocupan-do tres plantas del Museo Nacio-nal de Arte Romano. Pregunten por el mosaico niltico.

    El oro y el moroPero si hemos hablado de los teso-ros de la romana Emrita Augusta y de Emrita visigoda, no podemos olvidar la Marida islmica.

    En 1995 aparece un tesorillo de monedas islmicas durante la realizacin de las excavaciones arqueolgicas en el barrio de Mo-rera, debido a la construccin de las nuevas Consejeras de la Junta de Extremadura, durante la exca-vacin del muro de cierre del nue-vo edificio.

    A unos 10 cm por debajo del nivel de uso, junto al muro, y marcado por una pequea piedra aplanada que les sirve de referencia espa-cial, aparece oculto un recipiente cermico reutilizado y fragmenta-do, con monedas de plata.

    Como afirman Flix Palma y Ro-gelio Segovia en su estudio sobre este tesoro, el ahorro era un as-pecto importante dentro de la vida econmica de al-Andalus, siendo uno de los principios bsicos del

    Mucho antes de esta imagen, a finales del siglo XVI, corri como la plvora la noticia de que debajo de uno de los vomitorios o galeras haba un tesoro escondido (Foto: Archvo MNAR)

  • 80

    Islam. Para ello, entre otros mate-riales, utilizaban unos recipientes cermicos donde guardaban es-tas monedas. Sera nuestra ac-tual hucha, que recibe el nombre de alcancia. Esta denominacin procede del rabe alkanziyya caja propia para atesorar cuya partcula significa tesoro escon-dido. Suelen presentar roturas para introducir el dinero, aunque los recipientes ms utilizados para este uso, como en este caso concreto, suelen ser jarras o pe-queas ollas.

    El tesoro rabe est compuesto por 134 ejemplares, 24 monedas completas y 110 fragmentos, entre los que se distinguen una moneda perteneciente al perodo del Emira-to Independiente, 92 al Califato de Crdoba, 37 al Califato fatim y 4 de difcil adscripcin, entre las que destaca un fragmento que bien pudo formar parte de un dinero carolingio. Una prueba ms de que Mrida ha sido vieja y mestiza des-de sus orgenes.

    Este tesoro es un claro ejemplo de ocultamiento de fines del Califato de Crdoba. Una de las monedas, la ms cercana a nosotros en el tiempo, es un dirham que se fecha en el 1012-1013 d.C, posiblemen-te fecha en el que, fruto de los acontecimientos de inestabilidad que acompaaron al fin del Califa-to, fue oculto el tesorillo y se des-pobl el barrio de Morera.

    Un tesoro visigodoEn el ao 2003 los astros deban estar alineados, porque en Mrida aparecieron dos tesoros, uno ro-mano y otro visigodo.

    El Consorcio de la Ciudad Monu-mental encontr una coleccin de ms de mil monedas de bronce, que fueron ocultadas por los ro-manos durante las invasiones ger-mnicas del siglo IV a. C. El des-cubrimiento se hizo en un solar de grandes dimensiones del sureste de la ciudad.

    En el mismo ao 2003 Extrema-dura despertaba con una noticia: Aparece un tesoro visigodo en Mrida. Y efectivamente, veinte monedas de oro esparcidas por la tierra, bajo un sillar de granito y a cuatro metros de profundidad. Ese es el tesoro que el equipo de arquelogos dirigido por Pedro Mateos encontr en el curso de las excavaciones que realiz en la calle Holgun. Las monedas, todas ellas visigodas, fueron acuadas entre los aos 560 y 570 y tienen en una de sus caras la imagen del rey visigodo Leovigildo.

    El tesoro pudo haber sido enterra-do en el siglo VI en el interior de una caja de madera, que luego se quem en un incendio posterior. Alguien haba enterrado una ver-dadera fortuna, y para saber el por qu se necesitaba echar mano de los investigadores del pasado. Los expertos barajan la hiptesis de que este tesoro fue enterrado por causa de la disputa que man-tuvieron en aquel tiempo Herme-negildo, apoyado por la Lusitana y la Btica, frente a su padre el rey visigodo Leovigildo. Viejas renci-llas familiares, tan humanas antes como ahora

    El tesoro se encontr debajo de un sillar que formaba parte del muro de una casa levantada en el foro,

    que deban pertenecer a algn personaje importante de la ciudad, ya que cada moneda, en la actua-lidad, podra valer ms de 1.500 euros, 300.000 euros en total.

    Pero, como siempre, en este teso-ro no cuenta solo su valor materia, ya que monedas de este tipo slo haba dos en Espaa antes de este descubrimiento en Mrida.

    El tesoro abandonadoY no hace ni un ao que apareci el ltimo tesoro en nuestra ciudad. Un tesorillo juguetn. Quin les iba a decir a los soldaditos que tantas guardias se chuparon en el an-tiguo cuartel Hernn Corts que bajo sus pies dorman el sueo de los justos cientos de esqueletos mirando a la meca, marmleos e insignes bustos de soberbios ro-manos entogados y un tesoro que quizs no les sacase de pobres, pero que servira, a buen seguro, para amenizar la infancia de sus nietos con historias de monedas escondidas, que hiciesen mas en-tretenidas las batallitas de la mili.

    El tesoro, que estaba en una caja de madera de la que yo solo que-dan los cuatro clavos, consiste en unas 40 monedas de los siglos IV y V, y fue abandonado por sus propietarios cuando stos se re-fugiaron dentro de las murallas de Emrita al producirse las inva-siones de los pueblos germanos. El tesorillo, que estaba sobre el suelo de una vivienda, nos habla del rpido abandono de la casa, seguramente para refugiarse en la ciudad amurallada a comienzos si-glo V, asustados por las invasiones de los brbaros.

    Lo curioso es que, en la caja, y junto a las monedas, se encon-traron fichas de juego. Pero si los invasores entraron, por qu no se llevaron el tesoro? Y si no entraron, por qu no volvieron a buscarlo? Un perfecto comienzo para una no-vela de intriga histrica o un caso del CSI Emrita. Aunque si en Las Vegas siempre gana la banca, aqu siempre gana el Museo.

    Israel J. Espino

    (Extractos del libro Tesoros legendarios de Extremadura, de Israel J. Espino).

    Muchos tesoros fueron ocultados con la vana esperanza de volver algn da a por ellos.

  • 81

  • 82

  • Inicio de la nevada del 10 de enero de 2010 foto: jorge armestar