Ensayo. Los Juegos Del Hambre.

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    10-Aug-2015

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Condenados a morir en 'prime time'Veinticuatro jvenes deben matarse en un programa televisado, en la triloga Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins. "Es un manifiesto antiviolencia", defiende la autora del sangriento argumento para adolescentes que arrasa en ventas con el respaldo de la crtica estadounidense

Siempre es difcil matar a un personaje, en especial cuando es alguien joven. Pero es una parte inevitable de la historia. Intento hacerlo con mucho tacto", sostiene la autora Suzanne Collins (Nueva Jersey, 1963). La frase resultara trivial si no fuese porque ha escrito para chicos de doce aos su triloga Los Juegos del hambre. Violencia y tensin para una audiencia criada entre algodones. Ella no lo olvida. "Tienes que plantearte qu buscas al escribir un libro. Yo pienso en cmo contar un hecho particularmente difcil a mis propios nios. Hay que saber exactamente qu detalles necesitan saber y cules son gratuitos", relata la guionista de televisin tan desbordada que ha preferido contestar aBabelia por correo electrnico. La escritora se adentra en terreno espinoso, la muerte juvenil, pero ha salido ms que indemne. La crtica y los lectores amparan su reflexin sobre sta. En Estados Unidos se anima a los padres a leer los libros y comentarlos con sus hijos. Lectora de mitologa griega en su infancia, tom como partida para su relato el terrorfico mito del Minotauro. En l, Atenas se ve obligada a enviar a Creta a siete muchachos y siete vrgenes que, tras ser encerrados en el Laberinto, son devorados por el Minotauro, que siembra el terror en los distritos adyacentes cuando no tiene carne humana. "Creta estaba enviando un mensaje muy claro: 'Meteos con nosotros y os haremos algo mucho peor que mataros. Mataremos a vuestros hijos'. Los padres slo podan mirar y eran incapaces de detenerlo".

Pero este relato contemporneo no se ubica en el Egeo sino en Panem, "el pas que se levant en un lugar antes llamado Norteamrica", cuenta en el libro Collins. En una fecha atemporal que recuerda al medievo por su vida apegada a la naturaleza, pero en la que la poblacin viaja en trenes de alta velocidad y "aerodeslizadores". Un Estado asolado por una interminable lista de desastres: incendios, tierras tragadas por el mar y, como colofn, una rebelin apagada de los distritos contra el Capitolio. Para recordar esos Das Oscuros y demostrar el poder de la dictadura, cada ao se celebran los Juegos del Hambre. En ellos participan 24 chicos y chicas, mayores de 12 aos, condenados a matarse en un escenario de playas, bosques y cuevas ante los ojos de todo Panem, que est obligado a seguir la carnicera por televisin. UnGran Hermano teido de sangre que culmina con unos fastos con los que se agasaja al ganador y nico superviviente. A Collins se le encendi la bombilla cuando, haciendo zapping, pas de ver la cobertura de la guerra de Irak, en la que la gente luchaba por su vida, a un concurso de telerrealidad, en el que se competa por ganar dinero. "Estaba cansada y mezcl las imgenes. No busco glorificar la violencia, justo lo contrario. Mis libros son un manifiesto antiviolencia. He intentado tenerlo en cuenta cuando cuento detalles de escenas sangrientas". "Es maravilloso que tantsimos jvenes de todo el mundo hayan encontrado significado a mis libros". Probablemente, Collins atrapa a gente de todas partes porque narra una accin trepidante con valores universales. Reflexiona sobre la injusticia, pues los pobres concursan con ms papeletas en el sorteo de los juegos; la solidaridad: la protagonista, Katniss, concursa por su hermana pequea; o el compromiso con la palabra dada. "A los chicos les atrae ms la accin y la aventura, y a ellas, el posible romance". Para la gente de Panem -"que viene de la expresin Panem et Circenses, es decir, pan y circo", explica Collins-, los Juegos del Hambre son un reality de la tele y eso es mucho peor". Un recreo televisivo que es pura hipocresa y humillacin. Los concursantes estn predestinados a morir, pero son tratados como estrellas del rock. Conceden entrevistas, sus atuendos se ponen de moda y les rodea una troupe de modernos estilistas, entrenadores y "hombres de paz", preocupados siempre de que la emocin sanguinaria no decaiga. Como los patrocinadores, que con sus regalos pueden mantener con vida a un contendiente desahuciado. "Las audiencias de los Juegos de Roma y de la telerrealidad son un personaje en s mismos. Pueden responder con entusiasmo o jugar un papel en tu muerte". "Sal a cenar fuera y tena el libro en las rodillas debajo de la mesa", confes Stephenie Meyer, madre de la saga Crepsculo. Tambin el rey del terror Stephen

King revel que no poda dejar de leer Los Juegos.Ambos son los mejores embajadores de la triloga pero no los nicos. En septiembre se edit en su pas el segundo de los tres ttulos, En llamas, y cinco meses despus ambos tomos siguen encabezando la lista de ventas juveniles. En YouTube, casi una veintena de vdeos simulan la trama. Tampoco la crtica, ya entregada con el arranque Publishers Weekly y Los Angeles Times lo galardonaron como el mejor libro de ficcin para jvenes de 2008-, se ha sentido defraudada. "Collins ha hecho algo muy poco comn. Ha escrito una secuela an mejor que el primer libro", ha dicho, por ejemplo, The New York Times. En Espaa, Los Juegos aspira tambin a ser un boom. Del principio, publicado en mayo de 2009, Molino, el sello juvenil de RBA, ha vendido 35.000 copias, y confa en el tirn de En llamas, ya en la calle. Estrella Polar oferta los ttulos en cataln y Alberdania el primero en euskera. Se las arregla como puede para pulir los pequeos detalles del tercer tomo, que llegar a las libreras estadounidenses en agosto, y ultima el guin de cine. "Ha sido una gran alegra que a los lectores les haya gustado ms este segundo libro que el primero. Esto me da esperanzas de construir una historia que mejora en cada libro", se felicita la novelista, editada en 35 idiomas. "Cuando vend la idea de la serie de libros era ya una triloga. Yo concibo los tres como los tres actos de una obra de teatro. Eso me simplifica la forma de continuar la historia. No ideo una continuidad, sino que sigo la misma pista desde cero. Cuando el primer volumen sali yo iba por el segundo borrador de En llamas, y eso me ayud creativamente". "S de pobreza, devastacin y opresin porque leo la prensa, veo las noticias, y mi padre me ha acercado mucho a ese mundo en el que la gente madura con el sufrimiento", prosigue. Cuando ella era pequea, su progenitor, miembro de las Fuerzas Areas, historiador y doctor en Ciencia Poltica, se march a Vietnam y volvi conmocionado. "Necesitbamos saber qu pas en la guerra, cmo actu l, cules fueron las consecuencias... Y l nos lo cont como una historia fascinante. Tena sensibilidad para ver hasta dnde un nio poda soportar, y es bastante". "Nunca fui una girl scout, pero he investigado mucho en libros sobre lecciones de supervivencia y he contado con la experiencia de mi padre. Se cri durante la Depresin y cazaba para poner encima de la mesa algo que comer". Se muestra esquiva a hablar del guin de cine, su director o su rodaje: "No tengo respuestas a estas cuestiones todava. Centro mi atencin ahora a terminar mi parte". Y no descarta un cuarto libro: "Creo que he contado la historia que me haba propuesto. No podra en ese momento anticipar que voy a escribir una continuacin. Quiz, llegado el momento, considere una precuela, pero es demasiado pronto para asegurarlo".