Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y el Romancero ?· Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y el…

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  • Antonio Machado, Juan Ramn Jimnez y el Romancero

    Se lamentaba Juan Ramn Jimnez, ya al final de su vida, de que lospoetas del siglo XVI hubieran abandonado el verso del romance (ro dela lengua espaola) por el endecaslabo italiano, en todo lo que tocaba ala alta poesa. A qu cimas podra haber llegado el romance si aquellosaltos poetas lo hubiesen convertido en instrumento expresivo mayor dela lrica espaola?

    Juan Ramn pensaba en el hondo misterio y en la gracia espiritual delromancero de San Juan a lo divino (En el principio moraba / el Verbo,y en Dios viva, / en quien su felicidad / infinita posea...). Recordabatambin el acierto expresivo de algunos romances del siglo XIX: de Es-pronceda (Est la noche serena / de luceros coronada...); Zorrilla(Como una ciudad de grana / coronada de cristales...); de los poetasdialectales: Rosala, Verdaguer, Maragall...; de Augusto Ferrn, y, enfin, de Gustavo Adolfo Bcquer, padre, o abuelo, de toda la lrica hisp-nica de este siglo: Sobre el corazn, la mano / me he puesto, porque nosuene / su latido, y de la noche / turbe el silencio solemne...; Dos rojaslenguas de fuego / que a un mismo tronco enlazadas / se aproximan, y albesarse / forman una sola llama... Si hubiera escrito en romance sus ri-mas, todas sus rimas pensaba Juan Ramn, este breve libro podra ha-ber sido una sucesin natural del mejor Romancero, el afectivo1.

    Pensaba, en fin, en el romance de Antonio Machado (el fatal) y, tam-bin, en su propio ejemplo, cuando con el romance del Romancero... enmi tesoro, vino la riada que habra de inundar tres aos mos (Madrid,1901, 1902, 1903)2, con un acierto en la eleccin del verso que destacaraRafael Alberti muchos aos despus: Tu verso mgico, tu enorme acier-

    1 El romance, ro de la lengua espaola, La Torre, 20 (abril-junio 1959), 41.2 Mis primeros romances, Por el cristal amarillo, ed. Francisco Garfias (Madrid, Aguilar, 1961),

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    to en la eleccin, fue el octoslabo, el verso asonantado... de nuestro tra-dicional romancero epco-lrico3.

    Pero no va a ser ste un estudio del romancero de Antonio Machadoy Juan Ramn Jimnez, sino ms bien de sus ideas y reflexiones en tornoal Romancero. A esos dos romanceros particulares, a pesar de su impor-tancia en la historia de la lrica espaola de nuestro siglo, maravilloso si-glo romancesco deca Pedro Salinas que completa y perfecciona eldestino de esa forma potica, slo podr referirme brevemente, y comode pasada4.

    l. ANTONIO MACHADO Y EL ROMANCERO

    A Antonio Machado, hijo de nuestro primer folclorista, Antonio Ma-chado y Alvarez (Demfilo), y sobrino-bisnieto, recordmoslo, deAgustn Duran (... yo aprend a leer en el Romancero general que com-pil mi buen to don Agustn Duran), el inters le vena de familia; uninters, sin duda, afianzado durante sus aos de colegio en la InstitucinLibre de Enseanza, con don Francisco Giner, don Bartolom Cosso yotros maestros.

    La obra de Antonio Machado o una gran parte de ella no puedeentenderse sin tener en cuenta el fuerte sustrato popular, sobre todo an-daluz, que le sirve de base, tanto en las formas (romances, coplas, segui-dillas, soleares, soleariyas...), como en el espritu; igual en el decir lricoque en el narrativo o en el sentencioso y proverbial.

    No escribi muchos romances; no tantos, desde luego, como Juan Ra-mn, pero los pocos que escribi son de una belleza ejemplar5. Se pro-puso adems una como continuacin del romancero tradicional, en el quevea la suprema expresin de la poesa, segn el prologuillo a Camposde Castilla en las Pginas escogidas de 19176. A ese intento responde Latierra de Alvargonzlez: Muy lejos estaba yo deca el poeta en 1917,en ese prlogo de pretender resucitar el gnero en su sentido tradicio-nal. La confeccin de nuevos romances viejos caballerescos o moris-

    3 Antonio Machado, Juan Ramn Jimnez, Federico Garca Lorca, Antologa potica, seleccinde Aitana y Rafael Alberti (Madrid, Nauta, 1970), p. 185.

    4 El romancismo y el siglo xx, Estudios hispnicos. Homenaje a Archer M. Huntington (Mxi-co, D. F., Imprenta Nuevo Mundo, 1952), pp. 449-500.

    5 Me refiero a octoslabos asonantados; el nmero es mayor si se incluyen los romancillos enverso de seis y siete slabas, y, por supuesto, los romances en versos alejandrinos, en versos aconso-nantados, y otras formas cercanas al romance.

    6 Madrid, Calleja, 1917, pp. 149-151.

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    eos no fue nunca de mi agrado, y toda simulacin de aracasmo me pa-rece ridicula...; mis romances no emanan de las heroicas gestas, sino delpueblo que las compuso y de la tierra donde se cantaron; mis romancesmiran a lo elemental humano, al campo de Castilla y al Libro Primero deMoiss, llamado Gnesis7. Si el propsito era escribir todo un romance-ro a la manera de La tierra de Alvargonzlez, y este propsito parece queexisti, el poeta debi de cambiar de parecer porque no volvi a escribirotro romance como Alvargonzlez. Es sabido que Juan Ramn Jimnez,a quien el poema iba dedicado, no gust de l, por estimar que segua uncamino equivocado (como, en general, aquella parte de Campos de Cas-tilla que, segn el moguereo, renda culto al noventaiochismo y al t-pico retrico castellanista)8. El romance que continuase el Romancero, in-sista Juan Ramn todava en 1954 en la que fue su ltima conferen-cia debe ser absolutamente de hoy, en todo, como el Romancero fuedel hoy de su ayer; pues, porque lo fue, sigue siendo actual, y clsico9.Pero, en esa misma conferencia, Juan Ramn haca uno de los juicios mshondos e inteligentes sobre la palabra potica del mejor ltimo Machado:En sus poemas de Abel Martn deca, Antonio Machado lleg a unaconclusin y a una precisin fatales, como de destino, en la que cada pa-labra caa en el lugar exacto que le esperaba desde la eternidad y para laeternidad, desde el principio de la palabra, y de la palabra espaola, luegocon los siglos de los siglos. Antonio Machado segua diciendo Juan Ra-mn no escribi muchos romances, entre sus tampoco muchos versos,pero entre los que escribi, algunos... no se olvidarn nunca; como ste...Y en su conferencia, Juan Ramn haba ledo entero el romance Iris dela noche, de un viaje: Hacia Madrid, una noche, / va el tren por el Gua-darrama.... Con este romance, y con otros como ste pensaba Juan Ra-mn Antonio Machado continuaba mejor mejor que con La tierrade Alvargonzlez el gran ro espaol del Romancero, como tradicindel ro vivo, y sin ninguna idea de continuar nada, sino de expresar can-tando su propia actualidad y su propia sucesin pica (ibid).

    Sabemos que La tierra de Alvargonzlez y otros poemas de Camposde Castilla (muchos de los que disgustaban a Juan Ramn Jimnez) res-pondan a un esfuerzo consciente por salir del subjetivismo de la poesade principios de siglo, en quien Machado vea un peligro y una limita-

    7 Aos despus, Juan de Mairena pondr a sus alumnos en guardia contra la barbarie casticis-ta {Obras, p. 417); ver la n. 13.

    8 Vase, por ejemplo, JUAN RAMN JIMNEZ, Crisis del espritu en la poesa espaola contem-pornea (1899-1936), Nosotros, 48-49 (marzo-abril 1940),. p. 168.

    9 El romance, ro de la lengua espaola, p. 19; ver la nota 1.

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    cin. El primer testimonio de esa insatisfaccin se encuentra, precisamen-te, en un comentario de Machado (publicado en El Pas, en 1904) al libroArias tristes, de Juan Ramn Jimnez. Porque yo no puedo aceptardiceall que el poeta sea un hombre estril que huya de la vida para forjarsequimricamente una vida mejor en que gozar de la contemplacin de smismo...: No seramos capaces concluye de soar con los ojos abier-tos en la vida activa, en la vida militante?10.

    Tratando de huir de la asfixia del yo, escribi Machado Campos deCastilla, proyectando esa continuacin del Romancero, y acerca su poesacada vez ms al latido del corazn popular. Deseoso de escribir para elpueblo dir muchos aos despus aprend de l cuanto pude, muchomenos, claro est, de lo que l sabe11.

    Al contestar a una encuesta de Rivas-Cherif en el semanario La Inter-nacional (1920) sobre la gran interrogante tolstoiana qu es el arte)qu debemos escribir?, Machado se niega a separar la actividad litera-ria de todas las otras actividades humanas (para entregarse, en este cam-po sagrado... al sport, al juego libre). Yo, por ahora dice, refirindosea la poesa de Nuevas canciones que entonces estaba escribiendo; el vo-lumen aparecer en 1924 no hago ms que folk-lore, autofolklore o folk-lore de m mismo. Mi prximo libro ser, en gran parte, de coplas que nopretenden imitar la manera popular inimitable o insuperable, aunqueotra cosa piensen los maestros de retrica sino coplas donde se contie-ne cuanto hay en m de comn con el alma que canta y piensa en el pue-blo. As creo yo continuar mi camino, sin cambiar de rumbo12.

    En cuanto al romance, Machado aconseja en esas Nuevas cancio-nes huir del peligro del casticismo y prestar odo a los romances anvivos en los juegos de las nias. Y, de paso, alude a lo que para l cons-tituye la esencia del romance: cantar, contar, temporalidad: Del roman-ce castellano / no busques la sal castiza; / mejor que romance viejo, / poe-ta, cantar de nias; Djale lo que no puedes / quitarle: su meloda / decantar que canta y cuenta / un ayer que es todava13.

    10 ANTONIO MACHADO, Obras. Poesa y prosa, ed. Aurora de Albornoz y Guillermo de Torre,2.' ed. (Buenos Aires, Losada, 1973), p. 839.

    11 Consejos, sentencias y donaires de Juan de Mairena y de su maestro Abel Martn, Hora deEspaa (Valencia), 1 (enero 1937), 7-12; Obras, p. 580.

    12 Texto publicado por MANUEL T U N DE LARA, Un texto de don Antonio Machado, Bu-lletin Hispanique, 71 (1969), 312-317.

    13 Poesas completas, 4.' ed. (Madrid, Espasa-Calpe, 1936), CLXI, LXXIX, p. 296. Ms tarde,en Juan de Mairena, Antonio Machado seguir mostrando su desconfianza frente al casticismo fal-seador (la barbarie casticista, que pretende hacer algo por la mera renuncia a la cultura universal),al mismo tiempo que insiste en el valor sustantivo y germinal de lo verdadero popular: Huid delpreciosismo literario, que es el mayor enemigo de la originalidad. Pensad que escribs en una lengua

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    En otras nuevas canciones extender esos caracteres esenciales a todala poesa. El Romancero es, ya vemos, el ejemplo. Una sole afirma que:Canto y cuento es la poesa. / Se canta una viva historia, / contando sumeloda14. Porque, para Machado, contar puede ser contar la pura emo-cin, borrando la totalidad de la historia humana, como l recordaba ha-ber hecho en Los cantos de los nios, poema de 1898, publicado en So-ledades (1904): En los labios nios, / las canciones llevan / confusa la his-toria / y clara la pena...15. Pero sin que el poeta deba ir ms all, supri-miendo lo emocional, humano, temporal, de la poesa, para convertir asta en un juego arbitrario de conceptos (no de intuiciones) y de imge-nes puras, fuera del tiempo16.

    Reaccionando frente a esa poesa, que era la que, en su opinin, esta-ban haciendo los poetas jvenes, Machado insiste en que hay que ponerla lrica dentro del tiempo. Ah estaba el ejemplo del Romancero, con sucaracterstica preferencia por las formas verbales del tiempo durativo delimperfecto (Del pretrito imperfecto / brot el romance en Castilla17),y con sus rimas pobres, asonantadas, verbales frecuentemente, de fuertesentido temporal (Prefiere la rima pobre, / la asonancia indefinida...;La rima verbal y pobre, / y temporal es la rica. / El adjetivo y el nom-bre / remansos del agua limpia, / son accidentes del verbo / en la pragm-tica lrica, / del Hoy que ser Maana, / del Ayer que es Todava18. ElRomancero se convierte, as, en ejemplo de buen quehacer potico, lec-cin tambin para tiempos modernos. En 1936, Juan de Mairena aconse-jar a los jvenes: Si vais para poetas, cuidad vuestro folclore. Porque laverdadera poesa la hace el pueblo19. Yo no he pasado de folcloristaaclaraba aprendiz, a mi modo, de saber popular20.

    2. J U A N R A M N JIMNEZ Y EL ROMANCERO

    El romancero de Juan Ramn Jimnez fluye como un ro, que no dejade manar y correr, pero que es ms caudaloso al comienzo y al final de

    madura, repleta de folklore, de saber popular, y que se fue el barro santo de donde sac Cervantesla creacin literaria ms original de todos los tiempos. (En Juan de Mairena, XI [Diario de Ma-drid, 20 enero 1935], Obras. Poesa y prosa, p . 417).

    M Poesas completas (De mi cartera), p . 325.15 Poesas completas, VII I , p p . 19-20.16 Dice esto Machado en un escrito fechado en 1914, publicado en Obras. Poesa y prosa, p . 786.17 Obras. Poesa y prosa, pp . 786-787.18 Poesas completas, De mi cartera, pp . 326. Fechado esto en 1924.19 El Sol (Madrid), 24 de mayo 1936; Obras. Poesa y prosa, p . 571.2 0 Obras. Poesa y prosa, p. 580.

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    su largo curso. En la creacin del romance lrico, el gran hroe dirPedro Salinas es Juan Ramn Jimnez21. T, Juan Ramn escribirAlberti en 1969, desde Roma, vas a crear en esos primeros libros tuyosel romance puramente lrico, inasible, musical, inefable, En l vas a enso-ar tus paisajes campesinos y marineros, tus iniciales amores, la flauta delpastor, tus cielos y jardines lejanos, velado todo en esa honda tristeza an-daluza, que Rubn sealara al elogiar en Arias tristes la forma de expre-sin inconfundible, tu acento tan personal ya desde entonces22.

    Recordando sus lecturas infantiles y adolescentes, Juan Ramn recor-dar siempre la influencia del Romancero en su poesa. De los espaolesantiguos, lo que ms lea era el Romancero, que encontr en la bibliotecade mi casa, en diversas ediciones23. Cuando escribe sus notas para la An-tologa de Gerardo Diego de 1932, descubre seis momentos en su poesa,el primero, caracterizado por la influencia de la mejor poesa 'eterna' es-paola, predominando el Romancero, Gngora y Bcquer...24.

    En conferencias y artculos escritos desde el destierro, ya al final desu vida, la admiracin y el inters del poeta por el Romancero quedarnexpuestos repetidas veces.

    En 1937, desterrado y en Cuba, llega a La Habana Menndez Pidal adar unas conferencias. Juan Ramn apostilla una de ellas con una Nota,publicada en Revista Cubana. A lo largo de la literatura espaola, ve JuanRamn dos lneas constantes: una, popular, colectiva, impulsiva; otra, mi-noritaria, individualista, esttica. No le parece que la primera (por ser msrealista, tosca, reacia, varonil) deba ser tenida por ms nacional, y quela otra, por ser ms universal, resulte menos nacional. Pregunta: La granpoesa no es, no ser siempre la que funde lo popular con lo 'aristocr-tico' en una suma de naturaleza y conciencia? No estar siempre domi-nadda por el espritu? Y concluye: Sea como sea, la mejor poesa con-tempornea espaola viene intentado, ms conscientemente que nunca,aunque con diverso xito, unir lo popular y lo 'aristocrtico' (unin queya fue conseguida en el mejor Romancero, en Jorge Manrique, en San Juande la Cruz, en Gil Vicente, en Bcquer25), no en una clase media lrica,sino en una sobrdase nica, final, permanente, de fresco espritu naturalpor popular, supremo por idealista... (Y ojal, como en la poesa ter-

    21 El romanc i smo y el siglo XX, p . 510.22 R A F A E L ALBERTI, Antonio Machado, Juan Ramn Jimnez, Federico Garca Lorca. Antologa

    potica, p . 185.23 El modernismo, p . 55.24 Poesa espaola (1915-1931) (Madrid, Signo, 1932). Sabido es que los poemas de J. R. J., re-

    tirados po r su autor, n o aparecen en la edicin de 1934.25 Subrayado mo.

  • Antonio Machado, Juan Ramn Jimnez y el Romancero 563

    minaba diciendo el poeta pudiera conseguirse esta fusin en la vida, que-rido don Ramn!)

    Entre los ltimos ensayos de Juan Ramn Jimnez, hay dos especial-mente importantes para el Romancero: Poesa cerrada y poesa abierta,publicado en 195326, y El romance, ro de la lengua espaola, ledo enel Paraninfo de la Universidad de Puerto Rico el 23 de abril de 1954, ani-versario de la muerte de Cervantes27. En Poesa cerrada y poesa abier-ta repite Juan Ramn ideas contenidas en la Nota de 1937 en RevistaCubana. Hay dos corrientes permanentes en la poesa espaola que em-piezan y siguen paralelas... como las aguas de dos ros caudales. Por lacorriente abierta navegan, entre otros poetas, Jorge Manrique, los Anni-mos de nuestro primer Romancero2*, Gil Vicente, mucho ms espaol enescritura que portugus; Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Lope de Vega,con su parte ms popular, y quien a veces se pasa de corriente a corrientepara no ser menos Fnix; Espronceda, con su romance incomparable 'Estla noche serena, de luceros coronada'; Bcquer, que es casi un poeta dia-lectal de acento y otro de cante hondo; los dialectales completos del li-toral, Rosala de Castro, Curros Enrquez, Mosn Jacinto Verdaguer, Vi-cente Medina en su 'Cansera'; Unamuno, con su parte ms fluida y me-nos ripiosa; una mitad de Antonio Machado.... Por el ro cerrado, segnJuan Ramn, navegan: Santillana, Boscn, Garcilaso (salvo en los sonetosque se van por la otra corriente), la poesa cancioneril, mucho de FrayLuis, Gngora (el maduro y el viejo), Herrera, Quevedo, Caldern, Gra-cin, los neoclsicos mejores, los acadmicos del XIX, como Quintana,el duque de Rivas...

    La poesa de los cerrados puede corresponder a los conceptos realis-ta, sensitivo, humanista, barroco, grecolatino; la de los abiertos a los con-ceptos mjico, misterioso, medievalista, idealista, goticoriental, intenso.(El simbolismo fue en gran parte poesa abierta; el parnasianismo, casisiempre poesa cerrada.) La lnea de la poesa abierta es la ms nacionaly universal; la de la cerrada, la ms internacional y estraera. Boscny Garcilaso dice Juan Ramn fueron los forjadores de la llave de pla-ta, y es claro que dijeron e hicieron decir muchas cosas bellas. Pero,Cmo me hubiera gustado hoy, pecador de m, italianista y francesistatambin en mis tiempos mezclados, haber visto correr libre el manantialdel ro espaol del Romancero2* , 'riomo de mi huir, salido son de misvenas', de Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Bcquer, el mejor Antonio Ma-

    26 En La Torre, 1 (enero-mayo 1953), 21-49.27 Publicada, muer to ya el poeta, en La Torre, 26 (abril-junio 1959), 11-54, segn queda dicho.28 Subrayado mo.

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    chado, sin mezcla italiana ni luego francesa. Qu no dara yo dirams adelante, refirindose a su propia poesa, porque todo el ro, unostres mil poemas huidores, manado en alejandrino franchute y en silva ita-lianera, no lo hubiese escrito en corriente espaola... Romance, 'riomode mi huir'; cancin con todas mis alas, verso libre slo mo, y prosa, pro-sa ma enamoradora!

    En El romance, ro de la lengua espaola empezaba Juan Ramn se-alando que el romance (o sea el poema espaol escrito en verso octo-slabo) es el pie mtrico sobre el que camina toda la lengua espaola,prosa o verso. Recordaba que el romance espaol se escribi primero enverso de diecisis slabas, y que fue despus cuando se parti en dos deocho y se escribi y se imprimi as. Y anunciaba: Yo, en la edicin quepreparo de mis libros completos, he decidido imprimir en forma de prosatodo el verso sin rima, consonante o asonante; y todo el romance, en ver-so de diecisis slabas con rima seguida. Para Juan Ramn, ni AntonioMachado ni Federico Garca Lorca acertaron en su intencin de seguir elgran libro fundamental del Romancero. El romance que contine el Ro-mancero debe ser de hoy, en todo, como es la copla popular de hoy,una malaguea, una jota, una sevillana, una soledad, una saeta, etc., ocomo algunos romances de poetas individuales que han acertado con unaespresin que pudiramos llamar infantil por su sencillez y su economa.En cuanto al asunto, debiera ser directo, es decir visto por el poeta, sinhuir de la corriente, no fantasista; sin que hubiera exceso descriptivo, defondo y de accin, porque el Romancero es modelo de sobria descrip-cin e imajen, y su fondo igual que su escape no son ms que lo necesariopara clavar la accin en su sitio, tiempo y espacio, de una vez. El Ro-mancero aada es casi siempre teatro en el verdadero sentido de lapalabra accin. Lorca haba estado ms cerca del Romancero en su tea-tro, aunque no lo hubiese escrito todo l en romance.

    Comentando el romance Mira ero, de Tarpeya, a Roma cmo se ar-da..., afirma Juan Ramn que romances como ste sealan entre los delRomancero una posibilidad esttica tan futura, que hoy mismo, tan es-traeros como son, tan historicomitoljicos, parecen ms futuros que lapoesa ms moderna.... Lo distintivo del Romancero es una sensitividadsencilla, un sentido comn jeneral estraordinario y, a veces, un realismomjico poderoso; y todo conmovedor por comprensivo y por directo.Nada ms tierno hoy en la poesa espaola que algunos versos del Ro-mancero, ni nada tampoco ms misterioso ni ms encantador, a veces, 'elsello de la poesa', que envuelve para siempre el romance del Conde o elInfante Arnaldos, los de Gerineldos, 'El prisionero', etc.. Durante si-glos, hasta el dieciocho declaraba ms adelante, el Romancero vino a

  • Antonio Machado, Juan Ramn Jimnez y el Romancero 565

    ser la poesa popular espaola, es decir la espresin necesaria potica denuestro pueblo. Eso quera decir que durante esos siglos, le bastaba al pue-blo para espresarse el Romancero.

    Tambin l, al final de su vida, vuelve, con nuevo amor, a sus races:al romance y a la cancin, a la poesa popular espaola. Pero este roman-ce ltimo recurdense los impresionantes Romances de Coral Ga-bles est impregnado de una honda intensidad lrica, de una alta in-tencin espiritual y de un nuevo simbolismo, que traen al recuerdo el ro-mancero espiritual de San Juan de la Cruz. Es entonces tambin cuandorevive romances adolescentes y juveniles, y cuando vuelve a lo divinolos romances de Pastorales que en Leyenda van a ser Pastorales con Dios.Cuando prepara esa antologa final de su obra potica que es Leyenda, ybusca el poema primero con que empezarla, Juan Ramn Jimnez acudira un romance, casi infantil, de Almas de violeta: Recuerdo que cuandonio / me pareca mi pueblo.... Pero, en la versin revivida, el nio delrecuerdo larva del hombre ltimo, que ha atesorado a Dios en el pozosagrado de s mismo es ahora un niodis: Cuando yo era el nio-dis, era Moguer, este pueblo / una blanca maravilla; la luz con el tiempodentro....

    Ms de cincuenta aos separan a ambos romances, el de la primera ver-sin y el de la segunda. Por ese largo cauce, hecho de tiempo y ahonda-miento, corre el ro profundo del romancero de Juan Ramn Jimnez.

    A N T O N I O -SNCHEZ ROMERALO

    University of California, Davis

    InfoAIH: AIH. Actas VIII (1983). Antonio Machado, Juan Ramn Jimnez y el Romancero. ANTONIO SNCHEZ ROMERALO

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