ALPHA #4 Crcel (III)

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    24-Mar-2016

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Escrito nmero cuatro de Memoria correspondiente al universo Alpha.

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Le despertaron unos fuertes portazos que indicaban el inicio de la salida. Al parecer el demente ya se haba cansado de gritar, as que esa vez durmi toda la noche, preparado al cien por cien para lo que pudiera pasar. Haba estado pensando justo antes de dormirse, sobre qu poda ser su objetivo, y todava no se le haba ocurrido nada. Si era tan simple como matar a una indefensa persona, no entenda porque le haban elegido a l, con la cantidad de asesinos que deban existir. Por otra parte, se cuestion si estaba haciendo lo correcto, pues l haba luchado en primera lnea por su religin, y ahora abandonara todos sus ideales por destruirla. Lleg a la conclusin de que lo nico que ansiaba era la libertad, aunque eso le convirtiera en un hombre desleal. Lo cierto es que en realidad siempre lo haba sido.

Se visti: traje negro, camisa blanca y corbata roja. El rojo era su color favorito, ya sea porque le recordaba a la sangre o al fuego, siempre le haba inspirado confianza. Abri la puerta y se dirigi hacia la salida. Ya haban llegado y ahora mismo el transbordador estaba aterrizando, el paisaje se poda contemplar libremente a travs de las ventanas, pero Adam prefiri no hacerlo. Seguramente tena miedo de lo que poda albergar el exterior. All le esperaba Jazz. Este le dio una pistola y sin pronunciar palabra alguna, le solt all. Pareca enfadado, o es que simplemente no tena muchas ganas de hablar esa maana. Lo nico que le dijo fue que cuando hubiese acabado volviera al mismo sitio. El transbordador despeg de nuevo y se fue alejando lentamente.

Adam pudo ver a travs de las ventanas de la nave como el enloquecido farfullaba entre gritos. Ahora no pareca una persona normal, estaba completamente despeinado e incluso pareca que se haba arrancado pelo de la cabeza. Tena el traje hecho jirones, pues poda considerarse que estaba semidesnudo. Haba empeorado mucho, sobre todo en su capacidad de habla, de la que Adam slo pudo distinguir la palabra Hijo. Quizs fuera un insulto, quizs tuviera importancia, o quizs simplemente se trataba de otra de sus demencias. Quera dejar a este tipo aparte, as que no pens mucho ms en esto.

Lo que all haba result ser una sorpresa. Nada de felicidad, ni rebosantes calles llenas de comercio. Tampoco haba androides que vigilaran las calles, ni las tpicas casas con familias felices. Todo aquello era peor de lo que Adam recordaba: delincuencia y pobreza se estrechaban de la mano, calles llenas de basura y grandes mquinas oxidadas de lo que debi ser el proyecto de una ciudad pionera. Nada era como se haba imaginado, era absolutamente contrario a lo que Adam crea. Cosa que ciertamente le alegraba, en realidad nunca haba querido una vida corriente, as que esto le dio esperanzas de volver a lo que era.

Mir la ficha que le haban entregado el da anterior y vio que del sitio donde estaba s haba informacin. Era una colonia espacial llamada Progredis que orbitaba alrededor de Venus. Se convirti en la apuesta principal de la iglesia, decan que con el progreso podran sacar esperanza de donde no la haba. As que invirtieron en esta e incluso le cambiaron el nombre, pero no logr funcionar. La tecnologa se convirti en un lastre, que lo nico que haca ahora era ocupar espacio. Por lo que esta colonia en particular era conocida por todos como la ms peligrosa, destino de maleantes y ladrones. Justo el lugar a donde debera pertenecer.

De hecho, toda la colonia estaba infestada de carteles y publicidad sobre la iglesia. Uno le result especialmente anecdtico a Adam. De frente sala el Papa, ataviado con sus negros ropajes habituales: una enigmtica mscara con aspecto tecnolgico, una chaqueta larga con capucha, un chaleco el cual tena un reloj, que segn deca marcaba el ritmo del universo, debajo una camisa y para acabar unos simples pantalones. Todo absolutamente negro. Es una de las cosas que ms cost aceptar, pues en las anteriores religiones estaba muy mal visto, pero los avances que el progreso trajo consigo le dieron la ventaja. Al lado de esta figura deca: Deja que decidamos por ti.

La gente ya estaba absolutamente convencida de ello, porque en realidad haba trado muchas cosas favorables. Desde curas a enfermedades mortales, hasta simples comodidades. Parecan cosas de otro mundo. O mejor dicho, de otra poca. Y es que la teora de que poda ser un viajero del tiempo se sostena totalmente. Era una religin que haba salido totalmente de la nada, nadie sabe de dnde ha venido, ni cundo ha aparecido. Simplemente l estaba all, y era lo que importaba.

El transbordador le haba soltado en un amplio callejn desde donde vea todo aquello. Pareca que all antes haba algn gran negocio o similar, pues no era normal crear una calle tan ancha para nada. De todos modos, fue lo que aprovecharon para pasar desapercibidos. En medio del callejn se encontr a un androide ensangrentado. El robot tena el aspecto de una chica de no ms de catorce o quince aos, la haban rajado por el pecho y una mezcla de sangre y aceite sala de l. Adam no saba que ya se crearan androides con sangre, era algo avanzado para l, pero lo que se preguntaba es para qu demonios la necesitaban. Quizs slo fuese una imitacin.

Sali a la calle principal, y viendo el panorama, fue directamente hacia su objetivo. No quera dar un paseo innecesario, despus de esto podra dar todos los que quisiera. Se perdi. No pudo encontrar donde estaba, lo nico que tena era una calle y un nmero. l nunca haba estado aqu, por lo que le resultaba imposible saber dnde se encontraba. Fue a preguntar a un hombre que rondara los cincuenta. Aquel hombre estaba realmente perjudicado por lo que sea que haba tomado, pero al final y bajo la amenaza de su pistola logr sacarle donde poda encontrar aquella calle.

Lleg a la calle indicada y mir el nmero. El seis. Desde luego la calle era de lo peor que haba all, no resultaba amenazadora, pero en cada esquina haba al menos un grupo de drogadictos. Lo bueno era que no se enteraban de nada, estaban incluso peor que aquel hombre anterior. Al parecer, tanto la colonia como la calle haban sido elegidas rigurosamente para que nadie se enterase de nada, sin duda sera un trabajo limpio. Lleg al nmero seis, era una casa que se caa a pedazos. Construida de madera en los tiempos que corren, y excesivamente pequea, slo se trataba de una habitacin a la que haban puesto nmero. Entr y all lo encontr.

Fue nuevamente otra sorpresa. No era por la casa no, esta era exactamente como se la haba imaginado, slo se trataba de una habitacin. Pero en medio de la sala all estaba, el objetivo al que deba matar, con un saco en la cabeza, sentado y atado a una silla. Realmente no se lo poda creer, no poda pensar que seran capaces de hacer algo as, si es que exista un lmite desde luego lo haban superado. Le quit el saco y reafirm sus dudas. Era un nio de unos tres o cuatro aos. Tena los ojos rojos, pues se haba cansado ya de llorar. Este slo le miraba atentamente, como si esperase ya el fin de su sufrimiento.

Ahora lo entenda todo. Le haban llamado a l porque era el nico que poda matar a un nio inocente. Era una persona sin escrpulos, incapaz de sentir, que antepone claramente el beneficio propio al de los dems, incluso si era necesario matar a un nio. Y por supuesto, el loco no era otro que un padre al que le haban arrebatado su dbil y frgil hijo, encarcelado para que no pudiera hablar. Cualquiera en su situacin se hubiese vuelto as.

No saba qu hacer. Saba que no deba hacerlo, pero no saba lo que l realmente quera. Tan despreciable crean ellos que era Adam? O es que de verdad lo era? Adam quera demostrar en su interior que no era realmente as, pero lo cierto es que no poda y cada vez se iba acercando ms a una idea de la que pretenda huir. Empez a dar vueltas por la casa, sin ningn tipo de propsito, al igual que un loco. As pretenda evadir ese oscuro pensamiento y concentrarse en algo diferente. Empez a contar sus pasos con la intencin de calmarse, pero no poda.

Por un momento se imagin sentado en esa silla, como si l hubiese vuelto a la edad de los cuatro aos, mirando a su yo del futuro empuar una pistola, apuntar a su cabeza y apretar el gatillo provocando esa explosin de polvora con la que acabara su vida. Qu estara penando aquel nio? Aquel nio, que sin ningn motivo ms que existir se ve obligado a morir, por puros intereses personales y adems gubernamentales. Ya no quiso ser ese nio nunca ms.

Se acerc al nio y le mir a los ojos. Su mirada era una mezcla de desesperacin, hasto y agobio. Pero lo ms sorprendente es que no vea miedo, al menos Adam que era el que estaba mirando hacia l, no lo vea. El vea que aquel nio ya haba aceptado su destino, como si estuviese completamente seguro de que iba a dispararle. Ni siquiera la vctima dudaba, todos daban por hecho que Adam iba a apretar el gatillo.

Adam apunt con la pistola a la cabeza del nio. Por ltima vez se pregunt a s mismo qu quera. Y esta vez la respuesta era clara. No quera una vida feliz, no quera una vida alegre, lo que l quera era accin y poder ser al fin libre. Quera su vida tal y como era antes de estar encarcelado, alejado del mundo exterior, con la compaa de su sobrio androide Bryan. Esa era una vida que odiaba. Pero con colonias como esta poda ser igual que era. As que lo tena claro, iba a disparar, pues en realidad ni siquiera l lo dud durante un instante. Incluso cuando l se vio a s mismo en esa silla, tambin se vio apretando el gatillo.

Dispar. La sangre le salpic en la cara. Se sinti aliviado.

To be continued