• 7. Nos comprometemos A nivel personal: Seguir leyendo los evangelios para conocer más a Jesús. Anotar aquellas cosas que me causan duda para preguntar a los hermanos de la comunidad. A nivel comunitario: Compartir con los hermanos más necesitados un mer- cado. Compartir con las familias que no vinieron esta buena noticia de Jesús. Seguir colaborando con la campaña compartir. 8. Celebramos: A. Preparamos un altar con la Palabra, flores y un cirio; en una bandeja el credo niceno constantinopolitano. B. Luego del saludo habitual se realiza un resumen con palabras adecua- das y breves del tema. C. Todos juntos realizan la lectura del credo, al terminar se hacen unos minutos de silencio para releer aquel artículo del credo que más les llamó la atención—comentarlo brevemente D. Padre nuestro—gesto de paz E. Oración del Plan Diocesano F. Bendición final Señor Jesús Tú has venido para anunciar el Reino, y nos llamas a seguirte. No quieres seguidores individuales que vivan en solitario su aventura. Por eso, nosotros queremos ser comunidad, Ayúdanos a ser una comunidad viva en la que todos nos saludemos y nos queramos, en la que celebremos y compartamos la fe y pongamos a disposición de los otros las cualidades de cada uno, en la que nos sintamos todos evangelizados y evangelizadores, en la que vivamos concretamente el misterio y la responsabilidad de ser verdadera Iglesia. Señor Jesús: Queremos seguirte juntos para anunciar y construir el Reino. ¡En comunidad!, Ayúdanos. Amén. 1.- Oremos Juntos: Ven, Espíritu Dios Crea- dor, y visita el hogar de tus fieles, haz un templo de gracia su pecho con el don de tu santa presencia. Tú, el amor que consuela a los hijos como eterno regalo del Padre, Caridad, Fuente viva de gracia Llama eterna de amor verdadero. Ilumine tu luz nuestros ojos, y tu amor se derrame en el alma, tu poder nos sostenga en la lu- cha y renueve las fuerzas cansa- das. Haz que triunfen sus hijos al mal y que reine la paz en sus almas, fortalece la fe del creyente que ha nacido a la vida divina. Demos gloria por siempre a Dios Padre y a Jesús triunfador de la muerte y al Espíritu, vida del alma, alabanza y honor para siempre. Amén. 2. Cantemos al Señor 3.– ¿Donde nos encontramos? Revisamos nuestros compromisos ¿Qué recordamos del tema de la semana pasada? “El se hizo verdaderamente hombre, sin dejar de ser verdaderamente Dios” (CIC 464) Animados por Jesús, vivimos la reconciliación 8. Jesús de Nazaret, Verdadero Dios y Verdadero Hombre Cerca de mi pueblo, Cerca del que lucha por amor; cerca está el Señor (bis) Es el peregrino que comparte mi dolor. También está el Se- ñor, lo conoceréis, en el que lucha por la igualdad. También está el Se- ñor, lo conoceréis, en el que canta la liber- tad. También está el Se- ñor, no olvidéis su voz sufre en el dolor del oprimido. También está el Se- ñor, lo conoceréis, en el obrero en su taller. También está el Se- ñor, lo conoceréis, en el anciano, en su ve- jez. También está el Se- ñor, no olvidéis su voz, en el hospital, junto al enfermo. Jesús es el Señor, lo conoceréis, El es la vida, es la verdad. Jesús es el Señor, lo conoceréis, es el ca- mino de libertad. Jesús es el Señor, no olvidéis su voz, es el Redentor de nuestro pueblo.
  • 5. Iluminados por la Palabra  Leemos en el Nuevo Testamento: Tito 2, 11 - 15  Nos preguntamos: ¿Qué dice el texto? ¿Cuál es la preocupa- ción de Pablo al escribirle a Tito? ¿A que se invita a la comu- nidad que dirige Tito? ¿Qué dice sobre Jesucristo?  ¿Qué me dice el texto? ¿Qué nos dice? ¿Cómo ilumina este texto nuestra vida y nuestro caminar cristiano? ¿Qué significa para nosotros hoy “vivir esta vida con templanza, justicia y piedad”? ¿Qué significa para nuestra comunidad hoy “vivir en la espera de la promesa”? ¿Cuál es esa prome- sa?  ¿Qué llamadas a la conversión me hace este texto? *** … La gracia de Dios que salva, se ha manifestado por la encarnación del Hijo, Dios y Salvador, que con su muerte nos ha rescatado de toda iniquidad. El texto afirma que aguardamos en esa salvación, la manifestación gloriosa de “nuestro Gran Dios y de Nuestro salvador Jesucristo” (V. 13). Jesús es afirmado como Sal- vador en esta carta paulina, y siendo salvador se afirma también su divinidad. ¿Puede alguien que no es Dios dar salvación absoluta como la ha dado Jesucris- to? Mc 1, 1 afirma que Jesucristo es el “Hijo de Dios” y Mt 16, 16 afirman que el Hijo participa de la misma natura- 4. Experiencia humana César es un joven de la comunidad eclesial que se está integrando apenas. Lleva como un año y esta entusiasmado de poder participar en la comuni- dad. En estos días se acercó al animador de la co- munidad a comentarle que vio un programa en la tele, un documental; allí hablaban de la posibili- dad de que Jesús de Nazaret, es decir, nuestro Se- ñor, no habría resucitado pues parece que han conseguido pruebas de un cuerpo de un crucificado semejante a él, del mismo año en que ajusti- ciaron a Jesús. Que todos las investigaciones apuntan a que puede ser este el cuerpo de Jesús, que además se pudo haber casado con María Magdalena. Nada en el documental fue conclusivo. Peor esto vendría a negar que Jesús fuera realmente Dios. César pregunta al animador ¿puede ser posible que Jesús no fuera el Verbo? ¿Por qué se niega hay la resurrección? ¿Quién es Jesús en realidad? ¿Por qué existen estos pro- gramas de investigación que ponen en tela de juicio nuestra fe?... Bueno ¿Cómo abordaría tu en la comunidad esta situación? ¿Qué le respon- derías a César? ¿ha sucedido esto alguna vez en tu familia o con algún conocido? Comentamos entre todos. leza de Dios: “Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”, de la misma ma- nera el llamar al Jesús “Cristo” recibe un sentido transcendente, pues el mediador entre Dios y los hombres no es otro que el Unigénito de Dios: “Hoy en la ciudad de David ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías (Cristo) y el Señor (Lc 2, 11). Pablo, cuando afirma que hemos sido rescatados de toda iniquidad por la manifestación de la gracia de Dios, invita a toda la comunidad cristiana que vive en la fe y en la esperanza, a no poseer en exclusivi- dad la gracia de Dios, sino a proclamarla y testimoniarla a todos, sien- do éste el deber y la razón de ser de la Iglesia. De este modo la comu- nidad se hace servidora de la Palabra de Dios y sacramento de salva- ción Universal (Cf. Biblia de nuestro Pueblo). 6. Verdadero Dios—Verdadero hombre Prácticamente en todas las comunidades, y desde muy pronto, Jesús comenzó a ser llamado “Hijo de Dios”. Era un título arraigado en el recuerdo que se tenia de Jesús, un hombre al que habían visto vivir en una actitud de obediencia, fidelidad y confianza íntima en un Dios al que llamaba Abbá. Jesús vivía a Dios como un Padre muy querido. Su confianza en él era total; su obediencia y su fidelidad eran absolutas. Jesús no es un “Hijo más” de Dios, es “El Hijo”. Lo más querido de Idos. Viene de Dios, ha sido el Padre quien lo ha enviado al mundo desde su propio seno. Esa vinculación especial con Dios hace que Marcos coloque en boca de un centurión romano una confesión que sólo podía dirigir a su em- perador: “Verdaderamente este era Hijo de Dios”. Las primeras co- munidades confesaron el misterio de Dios encarnado en este hombre entregado a la muerte sólo por amor. Jesús es verdadero hombre; en él ha aparecido lo que es ser realmente humano: solidario, compasi- vo, liberador, servidor de los últimos, buscador del Reino de Dios y su justicia… Jesús es verdadero Dios; en el se hace presente el verdadero Dios, el Dios de las víctimas y los crucificados, el Dios Amor, el Padre que sólo busca la vida y la dicha plena para todos sus hijos e hijas, empezando siempre por los crucificados.  ¿Cómo es nuestra vinculación con el Padre? ¿Nos sen- timos hijos amados en “El Hijo”? ¿estamos como el Padre atento a los crucificados de la historia de nues- tra comunidad?
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8. Jesús de Nazaret, Verdadero Dios-Verdadero Hombre

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  • 7. Nos comprometemos A nivel personal: Seguir leyendo los evangelios para conocer más a Jesús. Anotar aquellas cosas que me causan duda para preguntar a los hermanos de la comunidad. A nivel comunitario: Compartir con los hermanos más necesitados un mer- cado. Compartir con las familias que no vinieron esta buena noticia de Jesús. Seguir colaborando con la campaña compartir. 8. Celebramos: A. Preparamos un altar con la Palabra, flores y un cirio; en una bandeja el credo niceno constantinopolitano. B. Luego del saludo habitual se realiza un resumen con palabras adecua- das y breves del tema. C. Todos juntos realizan la lectura del credo, al terminar se hacen unos minutos de silencio para releer aquel artículo del credo que más les llamó la atención—comentarlo brevemente D. Padre nuestro—gesto de paz E. Oración del Plan Diocesano F. Bendición final Señor Jesús Tú has venido para anunciar el Reino, y nos llamas a seguirte. No quieres seguidores individuales que vivan en solitario su aventura. Por eso, nosotros queremos ser comunidad, Ayúdanos a ser una comunidad viva en la que todos nos saludemos y nos queramos, en la que celebremos y compartamos la fe y pongamos a disposición de los otros las cualidades de cada uno, en la que nos sintamos todos evangelizados y evangelizadores, en la que vivamos concretamente el misterio y la responsabilidad de ser verdadera Iglesia. Señor Jesús: Queremos seguirte juntos para anunciar y construir el Reino. ¡En comunidad!, Ayúdanos. Amén. 1.- Oremos Juntos: Ven, Espíritu Dios Crea- dor, y visita el hogar de tus fieles, haz un templo de gracia su pecho con el don de tu santa presencia. Tú, el amor que consuela a los hijos como eterno regalo del Padre, Caridad, Fuente viva de gracia Llama eterna de amor verdadero. Ilumine tu luz nuestros ojos, y tu amor se derrame en el alma, tu poder nos sostenga en la lu- cha y renueve las fuerzas cansa- das. Haz que triunfen sus hijos al mal y que reine la paz en sus almas, fortalece la fe del creyente que ha nacido a la vida divina. Demos gloria por siempre a Dios Padre y a Jesús triunfador de la muerte y al Espíritu, vida del alma, alabanza y honor para siempre. Amén. 2. Cantemos al Señor 3.– ¿Donde nos encontramos? Revisamos nuestros compromisos ¿Qué recordamos del tema de la semana pasada? “El se hizo verdaderamente hombre, sin dejar de ser verdaderamente Dios” (CIC 464) Animados por Jesús, vivimos la reconciliación 8. Jesús de Nazaret, Verdadero Dios y Verdadero Hombre Cerca de mi pueblo, Cerca del que lucha por amor; cerca está el Señor (bis) Es el peregrino que comparte mi dolor. También está el Se- ñor, lo conoceréis, en el que lucha por la igualdad. También está el Se- ñor, lo conoceréis, en el que canta la liber- tad. También está el Se- ñor, no olvidéis su voz sufre en el dolor del oprimido. También está el Se- ñor, lo conoceréis, en el obrero en su taller. También está el Se- ñor, lo conoceréis, en el anciano, en su ve- jez. También está el Se- ñor, no olvidéis su voz, en el hospital, junto al enfermo. Jesús es el Señor, lo conoceréis, El es la vida, es la verdad. Jesús es el Señor, lo conoceréis, es el ca- mino de libertad. Jesús es el Señor, no olvidéis su voz, es el Redentor de nuestro pueblo.
  • 5. Iluminados por la Palabra  Leemos en el Nuevo Testamento: Tito 2, 11 - 15  Nos preguntamos: ¿Qué dice el texto? ¿Cuál es la preocupa- ción de Pablo al escribirle a Tito? ¿A que se invita a la comu- nidad que dirige Tito? ¿Qué dice sobre Jesucristo?  ¿Qué me dice el texto? ¿Qué nos dice? ¿Cómo ilumina este texto nuestra vida y nuestro caminar cristiano? ¿Qué significa para nosotros hoy “vivir esta vida con templanza, justicia y piedad”? ¿Qué significa para nuestra comunidad hoy “vivir en la espera de la promesa”? ¿Cuál es esa prome- sa?  ¿Qué llamadas a la conversión me hace este texto? *** … La gracia de Dios que salva, se ha manifestado por la encarnación del Hijo, Dios y Salvador, que con su muerte nos ha rescatado de toda iniquidad. El texto afirma que aguardamos en esa salvación, la manifestación gloriosa de “nuestro Gran Dios y de Nuestro salvador Jesucristo” (V. 13). Jesús es afirmado como Sal- vador en esta carta paulina, y siendo salvador se afirma también su divinidad. ¿Puede alguien que no es Dios dar salvación absoluta como la ha dado Jesucris- to? Mc 1, 1 afirma que Jesucristo es el “Hijo de Dios” y Mt 16, 16 afirman que el Hijo participa de la misma natura- 4. Experiencia humana César es un joven de la comunidad eclesial que se está integrando apenas. Lleva como un año y esta entusiasmado de poder participar en la comuni- dad. En estos días se acercó al animador de la co- munidad a comentarle que vio un programa en la tele, un documental; allí hablaban de la posibili- dad de que Jesús de Nazaret, es decir, nuestro Se- ñor, no habría resucitado pues parece que han conseguido pruebas de un cuerpo de un crucificado semejante a él, del mismo año en que ajusti- ciaron a Jesús. Que todos las investigaciones apuntan a que puede ser este el cuerpo de Jesús, que además se pudo haber casado con María Magdalena. Nada en el documental fue conclusivo. Peor esto vendría a negar que Jesús fuera realmente Dios. César pregunta al animador ¿puede ser posible que Jesús no fuera el Verbo? ¿Por qué se niega hay la resurrección? ¿Quién es Jesús en realidad? ¿Por qué existen estos pro- gramas de investigación que ponen en tela de juicio nuestra fe?... Bueno ¿Cómo abordaría tu en la comunidad esta situación? ¿Qué le respon- derías a César? ¿ha sucedido esto alguna vez en tu familia o con algún conocido? Comentamos entre todos. leza de Dios: “Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”, de la misma ma- nera el llamar al Jesús “Cristo” recibe un sentido transcendente, pues el mediador entre Dios y los hombres no es otro que el Unigénito de Dios: “Hoy en la ciudad de David ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías (Cristo) y el Señor (Lc 2, 11). Pablo, cuando afirma que hemos sido rescatados de toda iniquidad por la manifestación de la gracia de Dios, invita a toda la comunidad cristiana que vive en la fe y en la esperanza, a no poseer en exclusivi- dad la gracia de Dios, sino a proclamarla y testimoniarla a todos, sien- do éste el deber y la razón de ser de la Iglesia. De este modo la comu- nidad se hace servidora de la Palabra de Dios y sacramento de salva- ción Universal (Cf. Biblia de nuestro Pueblo). 6. Verdadero Dios—Verdadero hombre Prácticamente en todas las comunidades, y desde muy pronto, Jesús comenzó a ser llamado “Hijo de Dios”. Era un título arraigado en el recuerdo que se tenia de Jesús, un hombre al que habían visto vivir en una actitud de obediencia, fidelidad y confianza íntima en un Dios al que llamaba Abbá. Jesús vivía a Dios como un Padre muy querido. Su confianza en él era total; su obediencia y su fidelidad eran absolutas. Jesús no es un “Hijo más” de Dios, es “El Hijo”. Lo más querido de Idos. Viene de Dios, ha sido el Padre quien lo ha enviado al mundo desde su propio seno. Esa vinculación especial con Dios hace que Marcos coloque en boca de un centurión romano una confesión que sólo podía dirigir a su em- perador: “Verdaderamente este era Hijo de Dios”. Las primeras co- munidades confesaron el misterio de Dios encarnado en este hombre entregado a la muerte sólo por amor. Jesús es verdadero hombre; en él ha aparecido lo que es ser realmente humano: solidario, compasi- vo, liberador, servidor de los últimos, buscador del Reino de Dios y su justicia… Jesús es verdadero Dios; en el se hace presente el verdadero Dios, el Dios de las víctimas y los crucificados, el Dios Amor, el Padre que sólo busca la vida y la dicha plena para todos sus hijos e hijas, empezando siempre por los crucificados.  ¿Cómo es nuestra vinculación con el Padre? ¿Nos sen- timos hijos amados en “El Hijo”? ¿estamos como el Padre atento a los crucificados de la historia de nues- tra comunidad?
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