Sueños – Subrealismo Revista Papirando 17 ISSN 1853 - 0109 Editorial: Biblioteca Popular Municipal "Sofía Vicic de Cepernic" - Calle Costa Rica y Bella Vista S/N, Codigo Postal 9400 - Río Gallegos - Provincia de Santa Cruz - Argentina - Tel.: 02966 - 425003 Revista Papirando 17 – SUBREALISMO - SUEÑOS // Revista Literaria Bimensual de distribución gratuita - Formato PDF // Año III - N° 17 - Agosto de 2011 // Editor responsable: Carlos Pablo Lorenzo // lorenzopablo10@yahoo.com.ar // Río Gallegos - Santa Cruz - Argentina - ISSN 1853 - 0109 Indice Página 3 - BREVIARIO Página 4 - SUEÑOS DE ARENA Y VERDE - Marisol Torres Página 7 - DESOLACIÓN // MAS ALLÁ... - Patricia O. (Patokata) Página 9 - CUENTAME // EL SUEÑO DE TITO - Beatriz Chiabrera de Marchisone Página 12 – RECUENTO PARA BARRI (Sobre Alberto Barrera Fernández)- © C. Pablo Lorenzo Página 16 – DEUDA PENDIENTE (Sobre Edgardo Ronald Minniti Morgan)- © C. Pablo Lorenzo Pagína 18 – BREVES (“Estigmas Desechos – Angelino versea a Revagliatti” - 5° Encuentro Poético (De la poesía Argentina) - Revista Koyawe) Página 19 – REINCIDENCIA EN EL VERBO (Crítica a “Presagios de Luz” de Gonzalo Salesly) - © C. Pablo Lorenzo Página 20 – SUBREALISMO CON BEMOLES – Daniel De Cullá Página 23 – LOS MADRICES (Crítica a “Madrid entre líneas” del Colectivo Literario TAF) - © C. Pablo Lorenzo Página 25 – SUEÑOS – Chus Canal Página 26 - EL SUEÑO DE SASHA - Ernesto Antonio Parrilla Página 27 - UN PASAJE POR LO ONÍRICO - Gabriela Bruch Página 28 – RECOMENDACIONES - Revista el Horizonte Literario Contemporaneo / Marcelo Gustavo Fernandez Farias - “La Situación Actual del Zapatismo” / Milagros Valdeavellano Roca Rey - “ Santa Teresa de Lisieux - Doctora de los pobres por transparentarnos la ternura de Dios” Página 28 – SUEÑO SOÑANDO – Pilar Ugarte Pagína 30 – ATRAPADA – Graciela Ugarte Página 32 - UN MUERTO EN LA VÍA PÚBLICA - Ricardo Gabriel Zanelli Página 34 - DE LA PAZ A LA PATAGONIA. EL SUEÑO EN UNA PONDERACIÓN DE LO “IMPURO” - Aldo Enrici Página 49 – EDITORIAL - FIGURAS Y SENTIDOS EN LA OBRA DEL CONDE DE LAUTRÉAMONT - Alejandra Santoro Breviario Marisol Torres Galán nos lleva a una playa algo evocadora, algo de paradisíaco tiene ese ocio hermoso de arena y agua, un buen lugar para pasar la tarde, si te metes en el cuento, la atmósfera te atrapa y eso es posible porque ha tenido la capacidad para colocarnos dentro del relato. Patokata nos entrega una dosis de poesía con un toque místico pero con profundas imágenes interior. Beatriz Chiabrera de Marchisone despliega su profunda humanidad con una mirada poética y otra narrativa con personas reales e historias distinguibles. En la crítica para Barri recalco y apuesto a su crecimiento haciendo foco en una lectura parcial. Firmo un pagaré con Edgardo Ronald Minniti Morgan subiendo sus obras para que sean leídas, algo que me permitió el autor en su altruismo literario, tres novelas disponibles para los lectores de PAPIRANDO. El incansable Rolando Revagliatti envió información que me atrevo a compartir para que se contagien un poco de la energía de este poeta. Una lectura a un nuevo libro de Gonzalo Salesly me permite reentender el mundo de la poesía. El amigo Daniel De Culla, siempre presente, siempre polémico, pero con un sentido justicia digno de imitar nos mando una visión muy suya sobre el surrealismo. El Colectivo Literario Tirarse Al Folio (TAF) mando un libro urbano del que doy cuenta con algo de nostalgia por tratarse de una ciudad que siempre llevo en mi pensamiento: Madrid. Chus Canal siempre manda colaboraciones breves, a veces me olvido de subirla, pero esta vez no. Ernesto Parrilla se mete de lleno en la consigna de los sueños como un buen alumno. Gabriela Brunch de la revista compañera “La Iguana” también aportó sus escritos. Me atrevo hacer unas recomendaciones como la revista de Horizonte Literario Contemporáneo, unos escritos de Michelito, otra deuda de lectura es la obra de la religiosa Milagros Valdeavellano Roca Rey. Pilar Ugarte nos trae un relato que también cumple con la consigna y nos entrega su plus literario. Graziela Ugarte Muñoz nos invita a un angustioso cuento de una historia plausible, actual, pero que se pierde en lo onírico sobre el final. Ricardo Gabriel Zanelli nos mete en el sueño, pero en el sueño eterno que no lo es tanto. Aldo Enrici escribe un excelente estudio imperdible de los sueños de sociedad, esos que necesitamos para mejorar. Por último Alejandra Santoro pone su ojo personal y bien documentado en la pata surrealista que faltaba a esta mesa. Buena lectura. Que lo disfruten. El próximo número (18) aparecerá en Octubre de 2011 y estará bajo el título de Locura Alienación, con el material que envíen los colaboradores. Recuerden que si quieren enviar sus textos pueden hacerlo antes del 15 de Septiembre de 2011 que será la fecha de cierre, al mail de costumbre: lorenzopablo10@yahoo.com.ar SUEÑOS DE ARENA Y VERDE - Marisol Torres Aquella era una buena playa, tenía algo como de salvaje que le hizo detenerse y salir a darse un baño. Después de tres días conduciendo sin destino, sin hablar con nadie, necesitaba un poco de sol, pasear por la arena y sentir el agua lamiéndole los pies. Parecía una buena idea. Comenzó a caminar por el borde del agua, de cara al sol de la tarde. Eligió un lugar para poner la toalla, no veía el borde del mar, escondido detrás de un montículo de arena donde comenzaba la rompiente. Total, igual le daba, desde que Amelie le abandonó así, como el que va a comprar tabaco y ya no regresa a casa, todo le daba igual. Además, el romper de las olas en el borde, le recordaba demasiado aquel otro verano, cuando la encontró dormida sobre la toalla y casi tropieza con ella mientras buscaba el balón. Ese fue un verano cojonudo. Los amigos pasando juntos una semana junto al mar, sin nada en qué pensar más que en jugar al voleiball, beber cerveza y perseguir tías día y noche. Y de repente, casi atropella a Amelie. Ella levantó los ojos del libro en que estaba embrujada y le miró de abajo arriba. Casi con agresividad. Hasta que llegó a sus ojos. Entonces, su mirada se dulcificó y esbozó una sonrisa que le iluminó hasta las uñas de los pies. Había algo turbador en Amelie, como si una fiera salvaje al acecho se ocultase detrás de aquellos ojos verdes y tuviese el poder de paralizarlo. Se encendió un pitillo resguardándose del viento con la camiseta. Sólo le quedaba uno, debía buscar tabaco cuando dejase la playa. Ahora que Amelie no estaba había vuelto a fumar, más de lo que debía, se decía a sí mismo cuando pensaba en ello. Total el tabaco no le iba a matar en breve, a largo plazo sí, se decía, pero ¿Quién puede saber qué ocurrirá más allá de ahora mismo? Dos adolescentes jugaban a perseguirse sobre la playa y en sus fintas levantaban nubes de arena que caían directamente en su espalda. La sentía caer sobre su piel como pequeñas agujas que caen sin clavarse. Cerró los ojos un momento, la arena revoloteaba desde el borde de la toalla de la niña y le caía directamente en la cara. Jugar a perseguirse sobre la arena, sin importar si te caes o no, esa sí es una buena forma de pasar el tiempo. Pero para jugar a perseguirse hacen falta dos. El estaba sólo, sólo podía jugar a perseguir sus recuerdos. Precisamente lo que estaba tratando de olvidar. Se levantó de un salto y corrió. Corrió hasta que el agua le empujó el cuerpo hacia arriba y las olas le levantaron. Nadó siempre de frente al mar, sin volver la mirada ni una sola vez. Sólo poniendo un brazo delante, luego el otro, y los pies acompasando con un suave aleteo. Respirar cada cuatro brazadas. Dejar que las olas pasen sobre su piel, dejar que todo pase sobre él, sin dañarle, sin arañarle, sin que nada le toque. Nadar hasta quedar agotado, y luego, seguir nadando hasta alcanzar América, a miles de kilómetros por delante. América, su sueño, donde siempre quiso ir; el destino para el que estuvo ahorrando muchos meses, hasta reunir el dinero suficiente para dos pasajes, veinte días de hotel y unos cuantos caprichos. Ahora ya no importaba; América había quedado atrás, como todo, como sus sueños, como la vida que había organizado lejos de su casa, de su barrio, de sus amigos, lejos de todo lo que fue su mundo, sólo para seguir a Amelie. Dejar su trabajo, una carrera que prometía, una pasta gansa, todo por seguir a unos ojos verdes hasta esa pequeña ciudad de nombre impronunciable; aprender francés de verdad, no el del colegio, y buscar un trabajillo de mierda para ir tirando. Ya verás, mon amour, cuando mejores tu francés seguro que encuentras el trabajo adecuado para ti, un lugar donde puedas ejercer tu carrera, le decía Amelie posando la mano sobre la rodilla ; clavándole esos felinos ojos hasta el fondo de sus intestinos. Cuando ella le miraba de ese modo, él casi podía percibir el chasquido de sus neuronas. Es como si decidiesen hacer “off” de repente, como cuando se corta la corriente y escuchas un débil quejido desde el fondo de los circuitos del ordenador. “Chac”, y luego silencio. Como se sentía él cuando Amelie le miraba de aquella forma, en “off”. De pronto se descubrió terriblemente cansado. Dejó de nadar y volvió los ojos hacia la playa. Estaba realmente lejos, debía llevar nadando casi una hora. Se dejó flotar mientras descansaba un poco. A través del agua le llenaban sonidos lejanos, ecos de otro mundo. Tras unos minutos, comenzó a nadar despacio de vuelta a la playa, una brazada tras otra, respirar, avanzar, volver a respirar. No pensar en nada, no recordar, no sentir, no esperar. De vuelta a la playa enfocó la vista tratando de localizar su toalla y su mochila. Complicado, no recordaba ninguna señal. Sombrillas azules a rayas blancas, recordó de pronto. Más de la mitad de los franceses que llenaban la playa habían decidido aquel año comprar sombrillas azules con rayas blancas, una oferta del Carrefour, pensó. Siguió caminando por el borde del mar, en dirección norte, buscando algún signo de reconocimiento. Dos niños miraban a su padre levantar un enorme y cuadrado castillo de arena; un hombre de unos cuarenta caminaba abrazando por la cintura a una chiquilla de apenas veintitantos; una abuela jugaba al pìlla-pilla con su nieta en la orilla. Ni rastro de sus cosas. El mar debía haberle derivado. Miró hacia atrás y a lo lejos, entre la bruma que levantaban las olas, vio el faro. Bien, recordaba que el faro estaba a su izquierda cuando llegó a la playa. Iba en la dirección correcta. Más sombrillas azules a rayas, muchas más. Dos adolescentes jugaban a perseguirse por la arena. Reconoció la toalla de la niña. Un paisaje lunar, con un cielo que pasaba del naranja al rojo, y con dos soles. Un cielo de otro planeta. En algún lugar del recorrido de aquellos dos estaban sus cosas. Localizó su mochila y su toalla negra. Se tumbó boca abajo, estaba realmente cansado y tenía calor. El sol pegaba fuerte esa tarde. Sacó un cigarrillo del arrugado paquete y lo encendió, a resguardo del viento. Sólo le quedaba ese, su último cigarrillo. Fumó con deleite, mientras observaba a su alrededor. Ahora la marea había subido un poco, y ya se divisaba el borde del mar desde su toalla. Olas estrellándose sobre la playa con un rugido enorme. En grupos de tres, la primera rompía sobre la arena dejando un rastro de espuma blanca, apenas se retiraba, el agua retornaba al mar para encontrarse de lleno con la pared vertical que la siguiente ola había formado. Un estruendo, una montaña de espuma golpeaba la arena con furia. Una mano de espuma blanca dibujaba entonces su paisaje, avanzaba y retrocedía, hasta ser absorbido por otra gigantesca mano empujando una cortina de agua aún más grande, que se elevaba, latía, iba creciendo, hasta casi borrar el cielo. Desde esa posición, tumbado en la arena ante el mundo de agua verde, sentía la misma salvaje fascinación que cuando Amelie le miraba. El mar tenía la misma tonalidad de verde, ese esmeralda pálido de los ojos de ella. La montaña de agua comenzaba a formar dedos de espuma, como si miles de dedos de uñas blancas corriesen por su borde; uno, dos, tres segundos y entonces una cascada de espuma se elevaba, caía formando una capa de nieve sobre el mundo de agua verde, y se derrumbaba en un pandemónium de agua, arena y viento. Se diluía el verde, todo se tornaba blanco; espuma y aire, como si la mano, caprichosa como una niña mimada, hubiese untado de nata el borde del mar para hacer desaparecer el verde esmeralda de los ojos de Amelie. Debió quedarse dormido unos instantes; trató de incorporarse pero sus brazos estaban paralizados, como dormidos. Intentó mover las piernas, pero tampoco le respondieron. Abrió los ojos y solo vio montoncitos de arena, el hueco de muchos pies que han caminado sobre ella. A lo lejos hay gente, sombrillas a rayas azul y blancas dando la espalda al mar, y debajo de ellas, explosiones de color sobre el tono uniforme de la arena. No pudo moverse, solo abrir y cerrar los ojos. Le apetecía un cigarrillo, pero se había fumado el último del paquete, y de cualquier modo tampoco podía moverse. Ya pasará, se dijo. Alguien juega al balón sobre la arena, vio gente corriendo, persiguiendo una pelota. No es un balón de playa, ni nada esférico, es un balón de rugby que acaba de aterrizar apenas a un metro de su cara, lanzándole una nube de arena que entra de lleno en sus ojos. Le pican los ojos, siente los diminutos granos de arena arañando bajo sus párpados. Abre y cierra los ojos muchas veces, con fuerza, tratando de sacudir un grano molesto que se ha quedado alojado en su ojo derecho. Llora un poco y nota como el granito de arena es arrastrado por sus lágrimas. Cuando abre los ojos de nuevo, descubre que su campo de visión se ha reducido. Apenas puede enfocar a tres o cuatro metros; más allá todo es borroso, como si se hubiese activado el macro de su cámara de fotos y perdiese el gran angular. Intenta incorporarse de nuevo, pero los músculos no le responden. Vuelve a abrir los ojos tras varios parpadeos, pero el foco se ha cerrado aún más. Más allá de un metro, el mundo tiene un tono uniforme dorado, sin color. Un ataque de pánico le recorre. Nota la sacudida de la adrenalina golpeando sus venas, pero no puede moverse. Escucha el crepitar de la arena, el retirarse de la ola cada vez más cerca. Recuerda, con angustia, que la marea estaba subiendo deprisa, pronto le alcanzará. Dos enormes pies entran en su campo de visión, se acercan y casi los siente encima, montoncitos de arena pegados entre los dedos, el blanco de las uñas allá donde termina la unión entre uña y carne. Somos uña y mugre, recuerda que le dijo una vez a Amelie, al principio de vivir juntos, y a ella le pareció una expresión tan divertida que la repetía muchas veces, remarcando la erre de mugre con aquel sonido delicioso de las erres de Amelie. Los pies saltaron sobre él levantando tormentas de arena. Le pareció escuchar algo así como una disculpa; una vez que los pies le hubieron saltado, se pararon tras su nuca unos segundos y una voz de hombre emitió un sonido parecido a “Pardon”. ¿Y si seguían saltando sobre él y le cubrían de arena? Ya nadie podría verle, tal vez el borde de su toalla negra marcase su posición de alguna manera. Si la marea continúa subiendo, será la espuma quien acabará por enterrarle allí. De pronto, descubre, no sin asombro, que no le importa quedarse allí enterrado en la arena, a la espera de que el agua y la arena inunden sus pulmones. Había desaparecido el miedo. Sintió el chasquido de sus neuronas como si quisiesen hacer “off” de forma definitiva. No importaba nada, se sentía bien. De nuevo unos pies entran en su campo de visión. Pies de mujer, cuidados, con las uñas pintadas de un rojo intenso. Unos pies perfectos, que se detuvieron apenas a unos centímetros de su cara. -Disculpe, señor, la marea está subiendo y le va a mojar –escuchó su voz cristalina, pero no pudo moverse, apenas un breve parpadeo. La mujer se agachó hasta que sus ojos se encontraron, había un destello de angustia y preocupación en ellos. - Perdone señor ¿se encuentra bien? –escucha mientras parpadea varias veces seguidas Ella posa dulcemente su mano sobre la espalda inerte y presiona ligeramente su hombro. Al notar el contacto de otra piel sobre la suya abre los ojos de nuevo y descubre que su campo visual vuelve a ser normal. Se incorpora de un salto. Está casi anocheciendo, la playa ha quedado vacía, apenas un par de parejas caminan de forma cansada hacia los aparcamientos. La mujer le mira de nuevo, dibujando una sonrisa. Busca sus ojos y le da las gracias. - Au revoir, Messieur – musita ella mientras carga su bolso y su sombrilla de rayas azul y blanca. Después, sigue caminando hasta el aparcamiento, y unos pasos después, da la vuelta y mira hacia donde él está. Levanta la mano en señal de despedida. Sacude la toalla, la dobla y la guarda en la mochila. Se fumaría un cigarrillo, pero solo encuentra el paquete vacío y arrugado. Ya comprará, o mejor no, ha llegado el momento de dejarlo. Ha llegado el momento de volver a casa. Mientras camina por la arena hasta el aparcamiento, duda entre volver por la autopista o por las pequeñas carreteras locales que tanto le gustan. Calcula que si conduce por la autopista toda la noche, al mediodía estará sentado en el comedor, tomando un vaso de vino mientras siente un aleteo en las tripas provocado por los aromas que salen de la cocina de su madre. Noviembre 2010 Torres Galan, Marisol - marisol.torresg@gmail.com Patricia O. (Patokata) Patricia O. (Patokata) - karinitapatri@gmail.com http://mismusaslocas.blogspot.com http://mismusascuenteras.blogspot.com En Papirando: P15, P16 - (Montevideo - Uruguay) DESOLACIÓN Camino sobre brasas el alma pende de un hilo. Sin palabras y sin sonidos cruzo el desolado abismo. De mis alas arrancadas, de mi espada que ha caído, de mi ser angelical que se ha quedado absorto en el camino. Que lúgubre se ha vuelto mi canto y si es canto, desvarío. De tanta realidad así ha quedado mi pobre corazón herido. Los ojos me he vendado, los labios me he cosido para que no aullen mis lágrimas los llantos del destino. Pájaro agorero ha pasado cubriendo con sus plumas el camino. Camino de sapos y serpientes, estéril de colores y de lirios, seca tierra que es barro partido... Despierto en un llanto, que triste que ha sido ver en tal desolación a ése ángel caído... Julio 2010 coserse la boca taponar los oídos ser juntos los tres monos que advierten el peligro . Llorar gritar patalear enemistarse con el causante de la creación perder los estribos. Dolor mortal palabra letal silencio y desesperanza vacío y soledad. Entre el tridente y las alas infierno y paraíso a un paso sin delimitar. Entre el odio y el amor sombras y luces reflejando el camino de en medio donde la paz está más allá... más allá de la cordura y la esperanza... MAS ALLÁ... más acá Tirar del gatillo del silencio y de la soledad... saltar al vacío más allá cortarse las venas de Dios ó de la nada... beber el dulce jugo más acá del veneno del ego y de la realidad... que corte los hilos. Julio 2010 Sacarse los ojos Beatriz Chiabrera de Marchisone CUÉNTAME Cuéntame lo que sueñas cuando sueñas, mi niño, cuando tus ojos vuelan hacia un cielo infinito y juegas con las estrellas en un juego dormido esquivando los planetas o cazando meteoritos. Cuéntame las historias que inventas cuando te duermes, cuando tu mente divaga por un camino de duendes que desenfundan espadas que cortan nubes… y llueve, y caen gotas con luces sobre tu almohada y tu frente. Cuéntame los secretos de tus sueños más profundos plagados de superhéroes que siembran paz por el mundo, Despierta hijo y cuéntame lo que sueñas y deseas, y cárgalo en tu mochila que llevarás siempre a cuestas. Cuéntame y ya no temas, que el sol está alto afuera, que la mañana está hermosa y que la vida te espera. Cuéntame de los miedos que tus sábanas esconden, y no permites que salgan y te acosan por las noches, cuando las luces se apagan y los silencios te absorben envolviéndote en las sombras de pesadillas y voces. y de peces voladores que andan volando sin rumbo, remontando barriletes de arco iris y de humo. PUBLICADO EN EL LIBRO “Sentate que te cuento”- Editorial De los cuatro vientos- Bs.As- 2009 Cuando deseas realmente algo, el Universo entero conspira para que puedas realizar tu sueño…sólo debes reconocer las señales que te lleven a él. Paulo Coelho EL SUEÑO DE TITO (basado en una historia real) Buenos Aires estaba lejos, muy lejos. Pero él podía imaginar casi con lujo de detalles todo lo que publicaban las revistas semanales que llegaban al único quiosco de su pueblo en la provincia de Santa Fe, y que leía detalladamente en sus tardes solitarias. Todas las imágenes aparecían como por arte de magia. Los imponentes teatros, con sus luces y marquesinas siempre encendidas, iluminando las veredas como si fuese de día, las calles y avenidas llenas de vida y movimiento, la noche, los artistas... aquél mundo tan lejano y maravilloso que reflejaba fama, glamour, mujeres siempre bien vestidas y de sonrisas brillantes y hombres apuestos, elegantes y exitosos. Estaba lejos, no sólo en distancia sino también en la forma de vida tan distinta a la de su pueblo y a la de su gente. Quizás eso era lo que más le atraía, la abismal diferencia. Cada día se despertaba programando un futuro casi inaccesible. Pero tenía un fuerte presentimiento: nada ni nadie lo detendría. El trabajo de Tito tenía que ver con el espectáculo. Hacía presentaciones en fiestas, lugares bailables de la zona y hasta tenía participación en una orquesta, pero lo que él quería y soñaba se encontraba en Buenos Aires. Una tarde que estaba leyendo una de esas revistas del ambiente, encontró algo que llamó su atención. La reconocida actriz Mirtha Legrand, tan admirada por él, publicaba una dirección donde podrían enviarle correspondencia aquellos que quisieran. No lo dudó ni un instante, tomó lápiz y papel y empezó a escribir lo que sería el comienzo de su historia. Al poco tiempo, los tiempos que llevan el ir y venir del correo y las distancias, recibió una sorpresiva contestación que lo alentó. Mirtha, la de las famosas películas, había respondido su carta. Corría por ese entonces el año 1942 y ella estaba filmando “Adolescencia”, su quinta producción. La insistencia de Tito en seguir con la correspondencia lo condujo a un llamado telefónico que desencadenó, inesperadamente, en un encuentro para conocer a la Estrella. Esa prolongada admiración por la Diva fue lo que hizo que él emprendiera sus esporádicas visitas a la Capital, donde comenzó a conocer, ocasionalmente, gente del ambiente. Esperaba a Mirtha fuera de los sets de filmación, le llevaba flores, la seguía a cuanto evento ella concurriera sin que nada lo amedrentara. Los plantones, las largas esperas llenas de gente, los empujones por llegar a ella, todo era válido y cada vez conseguía acercarse más. Simpático por naturaleza, fue ganándose su atención de a poco. ¿Quién era ese insistente y obstinado muchacho provinciano? Mientras tanto, Tito siguió con su vida en el interior, incursionando en una radio de Córdoba por los años 50, con exitosos programas como “Cazadores de autógrafos” y “Tomando el té con las estrellas”, donde desfilaron las figuras más importantes que pasaron por la ciudad. Así, empezaron a conocerlo como el famoso “reporter” del momento, como lo nombraban en los diarios de la época. Estaba, también, a cargo de la organización de “La semana de las Estrellas”, un evento colmado de fiestas, bailes, comidas y presentaciones cuyos principales protagonistas eran los artistas de la Capital que él convocaba. Al mismo tiempo, irrumpía en emisoras radiales de Buenos Aires como Radio Mitre y ocasionalmente en otras de Rosario. Sus comentarios escritos sobre cine, teatro y televisión llegaron a revistas y periódicos en circulación en ese momento, otorgándole, algunos de ellos, una columna propia donde Tito realizaba sus crónicas y reportajes sobre el mundo del espectáculo. Más tarde, llegó a la televisión de Villa María y también a la de Río Cuarto, alrededor de 1964, cuando esta última ciudad inauguraba su Canal 2 Imperio Televisión, momento en el que ya había cambiado su apellido por uno artístico: Rivié. Sus contactos en Buenos Aires con Mirtha hicieron posible que artistas importantes aparecieran en las emisoras en los programas que él conducía, dándole así un mayor prestigio a la radio y al canal. Así, Tito comenzó a brillar también en la pantalla chica como conductor. Sus programas “Río Cuarto Nocturno”, “Cocktail de Estrellas” y “El Show de Tito Rivié”, los dos primeros en vivo, fueron premiados por su convocatoria y popularidad. Otro de sus exitosos emprendimientos fue la conocida Confitería “Kokeshi”, también en Río Cuarto, lugar donde se desarrollaba una febril actividad social, animada por peñas, noches de gala de tango y hasta desfiles de moda con visitas de figuras llegadas de la Capital, todo coordinado por Tito, su director artístico. Nunca dejó de intercambiar cartas con la Legrand y fue ella quien a través de esa continua correspondencia y floreciente amistad lo alentó para que se instalara en Buenos Aires a seguir con su carrera. Buenos Aires…sería posible acceder a ese mundo? Sin pensarlo más, tomó la decisión que cambiaría su vida. Armó su valija y partió hacia la gran ciudad sin tener muy en claro lo que el futuro le depararía, pero sabiendo que su objetivo estaba allí. Una mezcla de pánico, emoción e incertidumbre lo embargaron ante el vertiginoso panorama que se le presentaba. Los tiempos, los ritmos, los modos de la gente…todo era tan nuevo y distinto que se sentía como acelerando un auto a alta velocidad en una autopista desconocida, siempre con el riesgo de chocar contra los obstáculos del camino. Pero decidió hacerlo lento y paso a paso. En sus manos llevaba las cartas de la Estrella como un pasaporte para el nuevo viaje que intentaba emprender. Ya instalado en una pensión en las afueras de la Capital, comenzó su lenta incursión en el mundo del glamour. Fue conociendo a otros artistas que lo fueron sumergiendo en el ambiente con ocasionales invitaciones a fiestas y eventos, entre ellos estaban Olga Zubarry, Analía Gadé, Juan Carlos Thorry, Virginia Luque. También aparecerían en su vida Mariquita Valenzuela, Soledad Silveyra, Thelma Biral, la familia Carreras y su íntima amiga Eslela Raval, entre otros tantos. Allá, comenzó como promotor de espectáculos, haciendo lo que hoy llamarían “relaciones públicas”, y con el tiempo se fue ganando la fama que transmite la confianza, la sinceridad y esa espontaneidad y frescura que a veces tiene la gente del interior. Para estar más cerca de todo, adquirió un departamentito en la calle Riobamba e instaló una pequeña oficina donde podría atender a los artistas y desde donde empezaba a encaminar su sueño. Sentía que de a poco iba avanzando y abriendo puertas en esa ciudad tan ajena y competitiva. Organizaba eventos, coordinaba actuaciones y presentaciones buscando lugares y fechas convenientes y poniendo en contacto a la gente, actividad que conocía muy bien por haberla llevado a cabo en el interior, pero ahora, había llegado a Buenos Aires. Más adelante aparecerían el Festival de Cine de Río Hondo, las fiestas empresariales en Paraná y otras ciudades importantes y los espectáculos de los veranos en Mar del Plata acompañando a los artistas. Esto incluía una carpa permanente en la playa Mar y Sol de Punta Mogotes, siempre disponible para los amigos o familiares que venían de su pueblo a pasar unos días en “La Felíz”, los que seguramente también asistían invitados a las obras o shows que él promocionaba. Volvía a su tierra natal cada tanto. Allí ya habían llegado las noticias que Tito era “promotor de espectáculos” en la Capital y no faltaron las ocasiones en las que trajo a figuras conocidas a diferentes eventos culturales organizados para fines benéficos. Entonces, el pueblo se revolucionaba. Había llegado Tito, siempre vestido de traje y con otro apellido, con algún actor o actriz de las revistas y andaba por las calles. Pero su simpleza y frescura seguían intactas. Luego, los artistas subían al escenario del Club del pueblo a representar un fragmento de alguna obra, y antes de volver a Buenos Aires, los llevaría a comer comida casera a la casa de alguna tía o de algún amigo, lugar que se convertía, por un momento, en la atracción del barrio. Conductor, promotor, “reporter”, animador, cronista, productor, director artístico, así era Tito, multifacético, siempre dispuesto y de buen humor, con una sonrisa permanente como rasgo característico de su personalidad. Hace ya unos años que emprendió otro viaje, lejos de su pueblo y de su gente y también lejos del ambiente del espectáculo. Pero esta vez, sin pasaportes ni cartas de recomendación, aunque seguramente satisfecho por haber cumplido su sueño. Ahora, había bajado el telón. Y como dicen los artistas… el show debe continuar. PUBLICADO EN EL LIBRO “Sentate que te cuento”- Editorial De los cuatro vientos- Bs.As- 2009 Chiabrera de Marchisone, Beatriz - jybmarchisone@mmcdigital.com.ar La autora nació en Clucellas, Pcia. de Santa Fe, Argentina, el 8 de junio de 1964. En Papirando: P10, P11, P13, P14, P15, P16, Nació en Clucellas , pcia. de Santa Fe, Argentina. Es casada y tiene 4 hijos. Es Profesora de Inglés y ejerció la docencia en su pueblo natal. Ganó diferentes concursos de poesía y narrativa y participó en 9 antologías cooperativas de distintas editoriales. Publicó algunas obras en diarios de circulación de la zona. Escribe y dirige obras de teatro que interpretan actores de su pueblo. En el año 2009 publicó su primer libro “Sentate que te cuento” de poesía y narrativa, de Editorial De los cuatro vientos, Bs. As., Argentina. Entre otros premios, en 2010 recibió el 1º premio en el XXIX Concurso de Poesía “José Pedroni” en Acebal (Capital pcial. De la Poesía)- Santa Fe. Argentina. Recuento para Barri © C. Pablo Lorenzo Con Alberto B. Fernández, Barri a secas para los amigos, venimos llevando unos años de correspondencia literaria esporádica, y me resulta curioso como entiendo sus códigos de lenguaje tan de Madrid. Se que corro con la ventaja de haber vivido en el hoy revolucionado Madrid, pero esos tiempos pertenecen a la nostalgia que este autor suele revivir cada vez que leo sus textos, curiosa función que no hacen otra cosa que colocarme en un lugar poco crítico sino más bien de espectador. Es que se me hace que Barri es de esas personas con las que puedes sentarte en un banco del Paseo de Retiro a hablar de cualquier cosa, o tomar unas cañas en algún bar y reírnos. Ya con anterioridad hice una crítica que puede ser leída en Papirando 13 (P13) hablé de la impresión que me causo su texto inédito “Era jueves santo” que motivó esa sensación de hallarme en Madrid y al releer “Bajo un cielo mentiroso (Parte 2)” único texto de él publicado en Papirando 9 (P9) redescubro que lo que me resultaba incomprensible en su momento toma forma, puede ser entendido en la simultaneidad de la escritura automática y posee una profundidad personalista, quizá un poco egocéntrica, pera real. He aquí un recuento de los textos que me envió, si quieren leer más del autor como es habitual les dejo el mail para que lo contacten. No se si los textos me los mandó para ser publicados o para ser criticados, lo único seguro es que algunas veces compartimos cierta visión común del mundo y estoy agradecido por leerlo. Primer PDF - Buscando Trabajo - Escritos pertenecientes al triunfo del amor 2005 – 2011 (Primera Parte) ©by Alberto “Barri” Fernández En sus poemas como “Buscando trabajo” se muestra la carga que vienen soportando los españoles con la cuestión del Paro (desocupación) término que han introducido al léxico mundial a costa de juntarse en las plazas. “… hay que cuidar del barrio menuda mierda tío que el barrio cuide de mí por favor cuando la calle ruge te entra el hipo …” Barri es localista, escribe como habla, con inserciones de palabras en inglés porque eso es lo que nos lega la globalización, una mezcla extraña e indefinible de intercambios léxicos que nos lleva a una multilengua en crecimiento, aunque en el fondo se distingue el pensamiento, el sopor de lo cotidiano que lo atenaza e intenta sacárselo con palabras. EN LA POBREZA VIVIMOS somos resistentes no nos importa nada machacar al vecino no sé de quéeeee va todo ésto ALIVE Espantar la mugre pegadiza de ser un paria sin trabajo, usar la jerga sucia porque de algún modo hay que sacar la bronca para afuera. No se puede uno dar un martillazo en el dedo y decir. “Caramba que dolor me ha causado el martillo en el dedo pulgar”, éso sería falso o cuanto menos cómico, pero si hablamos de lo mal que la pasan millones no podes estar pensando lo bella que es la vida, hay que insultar señores. De alguna manera me siento mal por estar haciendo una crítica a la obra de Barri en este momento porque coincide con la toma de plazas públicas, es como si el cansancio y la bronca de estos textos hubieran sido ex profeso para esta ocasión y en realidad los tengo desde antes que sucediera las reuniones. Definitivamente no, no soy un ventajero, si coincide es porque mi amigo Barri es parte de todo esta bronca vaya o no vaya a la Puerta del Sol, y no puedo mirar para otro lado, los elementos de la sopa se estaban guisando hace años y hoy es hora de servirla. “Absentia” es un híbrido entre poema y narrativa, donde Barri sigue pegándole al mundo laboral y las condiciones en las que se trabaja, ¿acaso nadie nota que al tipo lo están haciendo ir a trabajar todos los festivos, semana tras semana sin librar y sin cobrar las horas extras? Cómo para no recalar en la droga y el alcohol si al personaje no le dan vacaciones, tiene horarios rotativos y no puede descansar, lo lógico es que busque un escape. Cuando llego al final del pdf que me envió descubro que los escritos pertenecen a la primera parte del Triunfo del amor 2005 – 2011 o, lo que al parecer es parte de una obra mayor. Pero antes del final hay un par de textos más, el mejor, según mi pobre punto de vista es “Yo ya no me pongo” un relato intimista y crudo como no podía ser de otro modo, el personaje te habla directamente dando un pantallaza bastante claro del mundo de las drogas. Noto que los cuatro textos, incluido el último poema “Outsider” que cierra el archivo, tienen una concatenación, el ser o los seres, vienen cayendo, se destruyen por la droga, no pueden salir de ahí pese a la conciencia de su capacidad degenerativa. Y tal vez en el último poema se visualice una necesidad de mostrar sin tapujos, el poema no tiene metáforas sólo imágenes crudas, incluso pornográficas, lo que parece ser una clara provocación para el lector pacato o una clara pertenencia a un ‘realismo sucio’ en el que el maestro Bukowsky hizo escuela, pero esos elementos son signos de una desesperanza mayor de soledad y un mundo ausente. Segundo PDF: Pulsiones No tengo mucho que agregar a mi primer crítica “La desesperanza del hábitat” Papirando 13 (P13) que hiciera de su primera versión de “Pulsiones”, lo que es obvio es que se ha soltado más, en esta nueva versión colocó algunos textos más jugados, por lo menos en cuanto a la elección de historias con contenido verbal erótico, lenguaje que ya no asusta a nadie, y es mejor así. Lo visceral y explicito le da fuerza a las ideas que se alejan del espíritu conformista de los positivistas. Ha ganado con esto más crudeza, más realismo y la nueva versión de los textos, que según se lee al final fueron elaborados en los años 2003, 2004 y 2005 y corregidos en el 2008, son parte de una obra muy personal, con una marca Barri, la que tiene un humor ácido para quien se atreva a descubrirlo. Había planteado en reglones pasados su falta de metáforas, o la poca inclusión de las mismas, y hay un pasaje imperdible dentro de este cúmulo de textos unidos por cierto orden que sólo el autor conoce pero que resulta efectivo. “Quizá la metáfora más pura sea la que no dice nada haciendo creer que dice mucho . Quizá la metáfora se tire un pedo y tú leas un pedete y huelas como rosa el clavel rojo que caducó hace tres meses . Quizá la metáfora seas tú ahora el mismo que el de antes , o yo .”… Ven a lo que me refiero cuando digo crudeza, o humor ácido… Se dice que los autores siempre escriben un mismo libro durante toda su vida, es posible que “Pulsiones” con sus versiones remozadas, agregados puede que se esté convirtiendo en la versión oscura de “Hojas de hierba” de Walt Whitman, pero la obra de Barri se niega a cualquier catalogación y en eso radica su originalidad. Tercer PDF - "Extractos de literatura pura y dura" Esta serie propone algo más que la excelente catalogación que hace el propio autor al denominarla "Extractos de literatura pura y dura", pues no da respiro, son como puñaladas de una navaja en manos de un desquiciado, algo a lo que se remite explícitamente en "Amigos de la infancia" la primera de una serie de patadas que nos va a asestar el autor. "... un inestable y psicótico muñeco roto es lo que ha quedado ..." "... . . . un inculto sistema de poder en la sociedad de los que más tienen y menos valoran . …" Al parecer el Barri megalómano se arroja al mundo como si este lo instigara a actuar, por eso odio las analogías con la actualidad porque siempre parecen caber. Con "Training" vuelve a lo visceral, a lo exacto de una descripción de situación interna y externa con figuras literarias mínimas, con el efecto instigador que se hace evidente en "Charco" que parte de elementos constitutivos para enfrentar la consistencia de unos versos cargados de una verdad espantosa. "... farfullan contra la lluvia la misma composición de sus cuerpos sus almas consumistas se irritan ..." Y siempre están ahí las voces locales, de un Madrid tan Barri, tan mal hablado como cualquier hijo de vecino, porque mi amigo es de ciudad y se le nota hasta en la distancia, y no se anda con florituras. Parece contestar a mis dudas con cada poema como "Las coincidencias no funcionan" primo lejano de los versos futuristas de Maiakovski saltando sin piedad del verso a la prosa, pegando, pegando... hasta que te frotes los ojos por tanta verdad viendo como en "La sangre sobre la nieve es más roja" se encarga de golpear a la metáfora manipuladora, hueca e inasible, que sólo otorga dudas; él no es tan sencillo y se complejiza más a medida que avanza en su oficio y se hace mejor escritor porque se compromete en no caer en la vacuidad de las palabras efímeras y las metáforas idiotas, entonces en "Desperdicio" vomita su inconformidad y vuelva a unirse con el mundo lleno de suciedad que nunca a abandonado y que se encarga de describir. Conmino a quién lea está crítica, por si alguien alguna vez además del autor lo hace, a que se interiorice en la obra de Barri, para mí es un escritor que vale la pena conocer y editar. Barri [Fernández B., Alberto] - pasotriplez@yahoo.es Madrid – España 1978 En Papirando: P9, P13, ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Deuda Pendiente (Sobre Edgardo Ronald Minniti Morgan) © C. Pablo Lorenzo Debido a la cantidad de material pendiente de lectura haré, por ahora, sólo un breve acercamiento a la obra de Edgardo Minniti quién permite que se bajen sus libros de forma gratuita, invitando a todos los interesados a leerlo para lo cual se colocarán al final de esta nota los links para bajar sus textos de forma gratuita. Sería bueno que los lectores aporten las lecturas a sus pares, sean estas breves o extensas porque la finalidad del que escribe es la de ser leído o por lo menos es uno de sus objetivo. En principio estoy leyendo “Salvajes Palmeras del pájaro blanco” de donde he sacado las siguientes conclusiones parciales: De un lenguaje barroco, lleno de figuras poéticas que a veces interrumpen la lectura, que se detiene en la adjetivación minuciosa, Edgardo Minniti impone un ritmo de lectura que no es fácil. Tal vez esta impresión se hace evidente al espacio que le da al texto en el que las descripciones se tornan etéreas o en la dificultad que impone dos historias bifurcadas que no es más que una excusa para explayarse en problemas fundacionales de América. Un ejemplo de la construcción que menciono se puede observar en estas dos frases sacadas al azar. “La cascada abrió su cabellera majestuosa enfrente, con una corona de espuma y diamantes inquietos.” “Muchos dejaban sus huesos en el camino, blanqueándose bajo un sol intenso que no perdonaba, o un frío peor en las alturas, buscando ese norte esquivo en el oeste continental.” Las dos historias de aventura se inician con Juan en Europa y la otra que nace en el este de EEUU con William donde un Sarmiento anecdotario y secundario se encuentra sin dinero cruzándose con los personajes de la misma, este no será el único prócer que se presentará en “Salvajes Palmeras del pájaro blanco”, donde las transiciones entre las acciones y los diálogos se pierden en el mencionado lenguaje narrativo con impronta de adjetivación y floritura poética de la exteriorización del pensamiento que hacen perderse por momentos la historia que nos cuenta… es como que se va, se escapa y el lector también huye con él. Se vuelve en los diálogos por que anclan el proceso de construcción aunque suenen irreales, las voces son literarias como los giros retóricos que presentan una novela extensa con juicios de valor evidentes en las apreciaciones y una estructura claramente cerebral. Es en el dialogo interior donde se marca la pauta de la concatenación de sucesos, no en la historia que, si bien tiene una linealidad temporal, existe en ella una marcada exaltación de las grandes planicies: lo yermo como analogía constante de un estado espiritual. “Despierto, mirando al techo, al principio sin verlo, luego enfocándolo de a poco, fue repasando esa realidad, en un rápido, lúcido balance del débito y el crédito existencial, sin comprender todavía nada, aunque comenzaba a ordenar los pensamientos, las ideas, los golpes recibidos y las muchas pero aisladas alegrías, que se abrían como flores dispersas en esa inmensa llanura brumosa de la vida.” Esto es sólo un avance de una lectura más abarcadora de sus tres novelas que pretendo hacer, incluyendo una cuarta “ El Flaco” de la cual el autor sólo me envió la tapa, tal vez por error, que se puede ver en la nota, hasta donde se es un policial y por la portada se puede dilucidar que se trata de una visión tanguera del asunto, supongo que ya me la enviará de forma completa y se las linkeare como el resto de las otras y será objeto de mi unica crítica globalizada, conjunta y futura. Las dos primeras novelas “Salvajes Palmeras del pájaro blanco” y “Dicen que fue el último”, vienen emparejadas siendo la primera continuación de la segunda, y en la comunicación por mail mantenida con el autor donde me dio la autorización para difundir sus obras me comentó que estaba escribiendo la tercera parte de la saga y que la novela “ Los solitarios” pertenece al género de ciencia ficción por lo que los lectores tienen para todos los gustos. Espero que sea una lectura productiva y que puedan compartir sus impresiones con los demás, les dejó la puerta abierta. Cómo dije, más adelante haré una lectura general de las obras que me envió Edgardo, espero que sea pronto, aunque por la cantidad de material y obligaciones que se acumulan progresivamente debo ver como reorganizar mi trabajo. OBRAS, DATOS Y LINKS PARA BAJAR: “Salvajes Palmeras del pájaro blanco” de Edgardo Ronald Minniti Morgan - ή Car - Ediciones virtuales ETA CARINAE - Serie del Bicentenario – Córdoba 2010 - República Argentina - Primera Edición impresa: Agosto de 2008 - © Edgardo R. Minniti - Todos los derechos reservados - All right reserved. (Se autoriza su reproducción digital total o parcial con expresa mención de la fuente). I.S.B.N. en trámite. Para Bajarlo: http://www.4shared.com/document/C_OmfOm4/Minniti_Morgan_Edgardo_Ronald_.html “Dicen que fue el último” de Edgardo Ronald Minniti Morgan - Ediciones Virtuales Eta Carinae – Córdoba - República Argentina – 2010 / Primera Edición impresa: MAYO DE 1996 / ISBN 950819-012-4 / © Edgardo Ronald Minniti Morgan - Todos los derechos reservados - All right reserved. (Se autoriza su reproducción digital total o parcial con expresa mención de la fuente). Para Bajarlo: http://www.4shared.com/document/8qdIsas7/Minniti_Morgan_Edgardo_Ronald_.html “Los solitarios” de Edgardo Ronald Minniti Morgan - Ediciones Virtuales Eta Carinae – Córdoba República Argentina – 2011 / Primera Edición impresa: MAYO DE 1996 / ISBN 950-819-012-4 / © Edgardo Ronald Minniti Morgan - Todos los derechos reservados - All right reserved. (Se autoriza su reproducción digital total o parcial con expresa mención de la fuente). Portada: “Cabeza de Caballo” – Óleo de Nydia Del Barco Para Bajarlo: http://www.4shared.com/document/gbjELaba/Minniti_Morgan_Edgardo_Ronald_.html Minniti Morgan, Edgardo Ronald - erminniti@hotmail.com; minnitimorgan@yahoo.com.ar; El autor, nacido en San Javier, provincia de Santa Fe, Argentina y radicado en Córdoba, es poeta, escritor, historiador especializado en la historia regional y de la astronomía, divulgador científico - Ex docente del Observatorio Astronómico de la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil de Rosario; como así Director del Boletín Astronómico de ese Observatorio y de la revista “Hoja Astronómica”, que alcanzaran divulgación internacional. Actualmente es integrante del Grupo de Investigación en Enseñanza, Difusión e Historia de la Astronomía - Observatorio Astronómico de Córdoba – Universidad Nacional de Córdoba, Argentina y Miembro de la Red Mundial de Escritores en Español. Se ha preocupado en sus trabajos por el hombre, el contexto y su enfrentamiento con la realidad diversa; la adquisición del conocimiento y sus respuestas, a veces inteligentes, otras caprichosas e irracionales, pero profundamente humanas. Además de ésta, ha publicado dos novelas (“Salvajes Palmeras del Pájaro Blanco” – de la cual “Dicen que fue el Último” es continuación - y “El Flaco”), tres libros de poesía (“Mandato Cumplido”, “Madrugales” y “Una Rosa Roja”), un libro de cuentos (“Para Leer en el Tren Bala”); dos libros ilustrados con pinturas de Nydia Del Barco (“Óleos para Leer” y “Palabras para Pintar”); la historia de su región natal (“Cabalgando en la Memoria”), diversas monografías; siendo coautor de un libro de divulgación astronómica (“Infinito”-Maravillas del Cielo Austral) y dos obras de historia del Observatorio Nacional Argentino (“Uranometría 2001” y “Córdoba Estelar) – estas dos últimas en coautoría; entre otros múltiples trabajos literarios y de investigación histórica en libros, revistas y diarios del país y el extranjero; como así trabajos historiográficos y astronómicos en la Webb (Lidea, en la LIADA - (Laboratorio Hispano Americano de Astronomía); HistoLIADA, e historiadelaastronomía.wordpress.com). Ha sido objeto de diversos premios nacionales e internacionales por su obra. Destacándose el premio internacional Herbert C. Pollock - 2005. (Extraído de su libro “Dicen que fue el último”) Breves Noticias de Rolando Revagliatti 1: El siempre creativo Rolando nos envió “Estigmas Desechos – Angelino versea a Revagliatti” 2ª Edición -corregida- : Ediciones La Luna Que, Colección Universo Sur, Nº 2, Buenos Aires, la Argentina, 2006 - Nota: A cada texto de Angelino lo precede el de Revagliatti Concebidos a partir de textos de los poemarios “De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):” Poemas de Mónica Angelino y “Desecho e izquierdo” de Rolando Revagliatti - Astier Ediciones, Buenos Aires, la Argentina, 1999 - Estigmas Desechos se editó en soporte papel a principios de 2011, a través de Editorial Artesanal , General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, la Argentina. Contó con un texto a modo de introducción, “Prologoneando”, por su autora - Diseño integral de esta edicióne: Mirta Dans - Se permite la reproducción total o parcial, por cualquier medio, citando la fuente. Se agradecerá la gentileza de comunicarlo con posterioridad a monica_angelino@hotmail.com y rolandorevagliatti@gmail.com Este libro se terminó de editar en marzo de 2011, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires – Ediciones Recitador Argentino. Como siempre sorprendiendo con propuestas eclécticas y generosidad para con sus escritos, Rolando y la poeta Mónica Angelino crean un contrapunto interesante. Para disfrutar, ahí les dejó el link que me he tomado el atrevimiento de subir a internet para que pueda ser bajado: http://www.4shared.com/document/r5-erCk7/-_Rolando_Revagliatti_-_Estigm.html Noticias de Rolando Revagliatti 2: Con prólogo de Eduardo Dalter y la participación de César Cantoni, Gustavo Caso Rosendi y Norma Etcheverry, de La Plata; Roberto Malatesta y Oscar Agú, de Santa Fe; Susana Cabuchi y los bardos Ceferino Lisboa y Juan Manuel Stahli, del grupo Pan Comido, de Córdoba. Asimismo, los poetas Viviana Abnur, María Montserrat Bertrán, Carlos Carbone, Carlos Dariel, Eduardo Espósito, Walter Lannutti, Lía Miersch y Elizabeth Molver, del Oeste del conurbano; Gabriela V. González y Mariano Shifman, del Sur del Gran Buenos Aires; y Santiago Espel, Rolando Revagliatti y José Emilio Tallarico, de la ciudad. Se realizó el 5° Encuentro Poético (De la poesía Argentina) en el mes de Abril de 2010 lo que motivo a una publicación de 24 páginas de Ediciones El Nuevo Cántaro http://www.elnuevocantaro.com Email: contacto@elnuevocantaro.com del que RR me envió en formato PDF y al que calculo que pueden pedírselo (rolandorevagliatti@gmail.com). Un excelente muestrario de la poética de estas épocas con algunos textos muy buenos. Noticias de Rolando Revagliatti 3: RR también informó que se publicó su poema “Si…” en la página 20, 21 y 22 de la edición del Año IV, Nº 37 – Mayo 2010 de la Revista Koyawe (Arte y Literatura) - Dirección y Edición: Luis Macaya Jiménez –Email: lmacaya@hotmail.com - Asesor de Proyecto: Jorge Alberto Collao – Email: jcollao65@yahoo.es – Correspondencia y Canje: Los Aromos 3443 – La Serena, Chile. Blog: http://revistakoyawe.blogspot.com - E-mail: revistakoyawe@hotmail.com Valor del ejemplar: Chile................ $1.000.- Argentina........ $5.50.- América...... US$2.00.- Europa............. €1.50.- Muy buena selección de textos donde hay gente conocida y otra no tanto dentro de este mundo de la literatura virtual. Reincidencia en el verbo Crítica a “Presagios de Luz” de Gonzalo Salesly © C. Pablo Lorenzo Eduardo Casas define en“Un prólogo es también un presagio” palabras preliminares brillantes que hablan de las infinitas lecturas y argumentos que puede tener una obra literaria, en lo que no puedo estar más de acuerdo con su excelente lectura de la obra y que me deja con pocas palabras a la hora de abarcar esta obra, sin tantas luces como Casas colocaré mi pequeña impresión del libro que me enviase ya un tiempo el multipremiado Gonzalo Salesly a quién ya le hice una crítica en el Anuario de Papirando del año pasado (P13). Una buena poesía, o por lo menos lo que a mi modo de ver resulta interesante, es la que propone dudas más que sentencias, es más rico a la hora de leer, y al parecer hay un vuelco más pronunciado a la duda, algo que implica un aprendizaje y una sabiduría. Hay una temática amorosa inherente al autor, pero como dije en la crítica anterior no empalaga a la hora de leerlo y no se excede con las figuras poéticas lo que permite hacer más entendible el lenguaje poético que por su concepción es un idioma nuevo que excede a la prosa por tocar lugares donde lo descriptivo entra en conflicto con una visión totalizadora del sentimiento. Es evidente que la luz a la que hace mención el título está presente y surca por todo el libro y el verbo “ver” es uno de los más usados, es la referencia a lo visual constante lo que hace a esta serie de poemas una unidad consistente. Con profusión de verbos que permiten movilidad y agilidad a las imágenes, la lectura se hace amena y por momentos hay que detenerse a pensar en el mensaje. Hay algo de oda en los poemas, algo de bardo escondido en la montaña, de enamorado, de sufriente, siempre es bueno redescubrir la poesía, los invitó a leerlo. Salesky, Gonzalo - gonzalosalezky@gmail.com Córdoba Blog: www.dosmilonce.blogspot.com www.gonzalosalesky.blogspot.com En Papirando: (P13). Hoja de ruta: - Primer Premio Nacional de Poesía SALAC (Sociedad Argentina de Letras, Artes y Ciencias). Córdoba, noviembre de 2010. - Tercer Premio en Poesía en el Concurso Literario V Aniversario de la Sociedad Argentina de Escritores, Seccional Surbonaerense (Delegación Bernal – Quilmes). - “Mención de Honor” en el Concurso Internacional de Microficción para niñas y niños “Garzón Céspedes” (España). - "Mención de Honor" en el VIII Concurso Internacional de Poesía y Narrativa “Destacados 2011” (Instituto Cultural Latinoamericano, Junín). - Mención en Poesía en el XIII Certamen “Antonio Nelson Romera” (Avellaneda). - Finalista en: + I Premio Internacional Grup Lobher de Relato Temático (Alfaro, España). + I Concurso de Cuento Breve “Voz Hispana” (México). + I Concurso Internacional de Relato Corto y Poesía “Caños Dorados” (Fernán Núñez, España). + I Concurso Internacional de Nano Literatura (Venezuela). + XXII Certamen Nacional de Poesía y Narrativa “Letras Argentinas de Hoy 2010” (Buenos Aires). + XI Concurso Literario Internacional “Bicentenario de Poesía y Narrativa” (Córdoba). + Concurso de Literatura Fantástica y Horror “Mundos en Tinieblas 2010” (Buenos Aires). + II Concurso Internacional de Microtextos “Garzón Céspedes” del Cuento de Nunca Acabar, del Dicho y del Pensamiento (España). SURREALISMO CON BEMOLES -Daniel de Culla … y lo del Pepino viene de antaño Un colega de fatigas literarias y políticas me dijo un día, ya hace tiempo: -Eh, tronco, Plaf ¡, no te puedes imaginar lo maravilloso que es hacerse una paja con una manzana de reineta. - No me digas, le respondí, prosiguiendo el colega: - Sí; le haces un orificio por la parte carnosa hasta cerca del tronquito y la metes una vez erecta, y la giras y giras como exprimiendo un limón, y ay, que delicia, tronco, hasta reventarla. Luego te la comes como manzana asada. Es el mejor manjar que puedes llevarte a la boca. Le contesté: - Qué surrealista eres, macho. Qué asníflua mística. Esto me recuerda lo que dijo un mozo estudiante, natural de Ávila, llamado Ortiz que no tenía barbas en la cara y que predicaba que no se ha de mirar tanto por el ornato exterior como por el interior de entendimiento y virtud , que tubo llamamientos para la religión, y disgustándole tener que cortar la buena barba y bigotes que tenía, se mortificó cortándoselos, lo que le costó muchos sustos y trasudores, disponiéndose a cortarlos él mismo con unas tijeras, como dicen que hacen los místicos al cortarse la picha y poder llegar a presencia del Amado. Cortó el pelo del bigote de uno a uno entre gana y arrepentimiento, y le decían los amigos: -¿Qué ha sido de los bigotes? El sinceramente dijo: -En el alma tengamos bigotes y barba, que basta. Finalmente entró en la Compañía de Jesús y, siendo enviado al Japón con otros, fue martirizado en la mar por los holandeses, que le dieron por donde amargan los pepinos (para quien no lo sepa: por el culo), preso el navío en que iban, y capitán de los otros en el gozoso martirio. Que más o menos, según el cristal por donde se mire, les pasó lo mismo a los surrealistas que amo y con los que me fui amistando cuando iba camino de Zaragoza a Huesca y hacía parada entre Almudévar y Zuera, leyendo el manifiesto Sons and Daughters of the Blood Red Revelation, al estilo de Hakim Bey; el Quest for Dr. U, de Hans Carl Artmann, fundador del grupo de Viena; Artaud- The Screaming Body, de Stephen Barber, Y a la sombra de un pesebre limpio comprobar la Ausencia de Mito- Escritos sobre Surrealismo, de George Bataille, y, ante todas las cosas ,el Rebuzno surrealista del escritor ,peta y teórico del dadaísmo, André Breton, y su Break of Day. Los surrealistas ataron el diablo al mar de Sicilia y le dijeron que estuviese allí hasta que ellos volviesen, y como se tardan, cuando pasa por allí algún navío, pregunta el diablo si viene allí François Caradec, extraordinario poeta francés, novelista, músico, homosexual, adicto a las drogas, y que cuenta la leyenda que se suicidó, como los grandes; que si viene Robert Desnos que murió en el campo de concentración de Terezin, detractor de la alianza de Bretón con el Comunismo, y con su hermosa novela, alta y baja, de dientes blancos, puros, limpios ,tersos, Libertad o Amor, un trabajo magistral con sombras de Sade y Lautreamont sobre la disoluta, misteriosa y bizarra vida del corsario Sanglot; que si viene el “indignado” François Dupuis ( Raoul Vaneigem, de la Internacional Situacionista, con su La Revolución de Todos los Días. Y no extrañe la diabólica osadía. Si hay alguien que en Rebuznos gane al diablo, que Rebuzne. El viento nos trae resonantes en pavorosos ecos a Alfred Jarry, Caesar Antichrist, Ubu Rey, precursor del surrealismo, del dadaísmo y del teatro del absurdo. Y a Claude Cahun , Masks and Metamorphoses, poeta, actriz, traductora, polemista, y sobre todo fotógrafa. A Richard Huelsenbeck, Dada Almanac, fundador del grupo dadaísta de Berlín, quien nos dejó escrito: “Hacer literatura con una pistola en la mano ha sido durante algún tiempo mi sueño”. A Mary Low, Voice in Three Mirror. Poesía, Libertad y Amor era su vitola. Luchó en la Revolución Española de 1936, y después contra el dictador Batista en Cuba. A Bernard Noel, uno de los más grandes poetas franceses, con su Castle of Communion. A Benjamín Peret, uno de los fundadores del Surrealismo, quien luchó en la guerra civil española con la columna de Durruti; y su Death to the Pigs. El error de la República fue el no poner a los puercos fascistas un aro de hierro en las narices para que no hocen los sembrados .A Erik Satie, Cuadernos de un Mamífero, compositor y guionista incalificable, anticipó el serialismo y minimalismo. Y, entre todos, a la esencial y propia de este objeto, a Unica Zurn y su Hombre Jazmín, que fue el pintor y escultor Hans Bellmer, su segundo marido, fascinado por el fetichismo sexual, que le hizo posar desnuda y encadenada para la revista Surrealisme, desgarradora descripción de una vida turbulenta acabada en suicidio. Admirada por los grandes artistas del surrealismo Henri Michaux, André Breton, Man Ray, Hans Arp, Marcel Duchamp y Max Ernst, de los oficios de los surrealistas sale un gato miando, para recordar de buen modo que le diesen su ración, diciéndole al gato: -¡Zape allá¡ Aun no nos han dado la carne y ya me pides los güesos. Unica Zurn (Imágen) Gómez De Culla, Daniel – Fernando Ortega ( Dossoles) - gallotricolor@yahoo.com España – Castilla y Aragón Actualización hecha por el autor - desde 2001 a 2010 - Desde 2001 a 2008 se me hace la obra ingente, dado que mi producción se ha emancipado y está presente en Bibliotecas públicas, nacionales e internacionales, confiando que satisfará mis aconteceres poéticos y literarios de 2009 a 2010, que ha sido la corriente más fluída en todo ese período comprendido entre 2001 a 2010, quedando algunas muestras en estantería, habiéndose realizado mi aspiración como escritor y poeta en el sentido del dramaturgo poeta y crítico literario norteamericano W.H. Auden ( Wystan Hugh Auden), uno de los más grandes escritores del s. XX según Wikipedia, cuando dice: “La aspiración del Poeta: ser como los quesos (v.g.: la Morcilla en Burgos) de ciertos valles, locales, pero apreciados en todas partes”. - He participado en Teatro Performance en Zurich, Suiza; Berlin, Minden, Alemania, Madrid, y Burgos (Espacio Tangente). Así como en Encuentros Literarios y Escuelas de Verano con La Universidad de Navarra ( GRISO: Grupo de Investigación Siglo de Oro), El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, y la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Sección Aranjuez. Actuaciones de 2001 a 2010 En colaboración, enviando trabajos, o estando de cuerpo presente. Festival de la Palabra en el Mundo, con Poetas del Mundo. Art Postal L’enfance mailartee. Valenciennes. France. Psicotrex. Magazine de Psicología. Tarragona. España Mail Art “Tell Me Yr Secret”. South Korea Mail Art Portogruario. Italia El Quijote y Extremadura. Exposición de Arte Postal. IES Arroyo de San Serván. Mérida. Badajoz Presentación de Libros en Espacio Tangente, en la Sala Polisón del Teatro Principal, y en La Taberna “El Patillas”, en Burgos. Actuación en Teatro Performance en Espacio Tangente, con la obra MARIANA PINEDA, de F. García Lorca; ELOGIO DEL REBUZNO, del Grupo Poético Elogio del Rebuzno de Burgos, y muestra de pintura y Poesía visuaL: UN CUADRO PINTADO CON EL CULO.. Participación y colaboraciones en Revistas digitales y e-books, a través de Google y Yahoo. Estoy presente en MySpace, Facebook, Youtube y GoodReads con más de 30 mil amigos. Partícipe en Antologías Poéticas y de Mail Art Años 2001 / 2002 MARIPOSAS. Mujeres sin Capullos. Editorial Señales de Vida. Montevideo. Uruguay. MANDAKINI. An International Bilingual Hindi-English Literary Journal. Bareilly. India Años 2003 / 2004 AQUÍ LLAMA PRIMERA DEL XXI ( Poetas de Burgos). Cuadernos de Poesía Telira. Aranda de Duero (Burgos). DICCIONARIO DE ESCRITORES EN LENGUA CASTELLANA. Quién es Quién en las Letras Españolas. Asociación Colegial de Escritores. Madrid. España Año 2005 / 2006 PRIMERA ANTOLOGIA DE POEMAS MAIL ART. Corona del Sur. Málaga. KAFLA INTERCONTINENTAL – Poetry & Fiction. Chandigarh. India Año 2007 THE MORE THE SAME – Poetry and Visual Art. Auburn, Ney York. USA POETAS DE ABRACE. Brasilia. Brasil POEMAS PARA UN MINUTO. I Premio Nacional de Poesía. Hipalage. Osuna (Sevilla) POR AMOR AL ARTE. Editorial Novel Arte. Córdoba. Argentina. Año 2008 VENUS: Bludenz. Austria PRIMERA BIENAL DEL PEQUEÑO FORMATO. Asociación Ateneo de Aragua. Venezuela. FUTURE EMERGIE. Mailart & Digitalart. Quiliano. Italia. MAY WORKS. A Festival of Labour and the Arts. Vancouver. Canada. POETRY & STAMP ART. Lviv. Ukraine. LIBRO d’ARTISTA. Cartacante. Italia. Año 2009 V Exposición Colectiva Internacional en Pequeño Formato. Aires de Córdoba. CIALEC. Córdoba.España EMANNZIPATION. Mail Art Projekt. Berín. Germany. NUDITY IN MAIL ART. Carla Cryptic. Berkeley, California. USA PRIMERA INTERNACIONAL DE PINTURA Y DIBUJO. Fushun City, Liaoning. China RICETTARIO DI POESIA INTERNAZIONALE. Torino. Italia WROCLAW Mail Art Project. Wroclaw. Polonia Año 2010 HUMAN BOOK. III Festival de Libro de Artista. Barcelona. España LES PETITES PAPIERS. Association Lettres et Images.Grandignan. France GRISU. Carpeta Revista de Poesía Vicual. Peñarroya Pueblonuevo. Córdoba. JEAN GENET 100 YEARS. Antonin Gregori. Minneapolis. USA INTERNATIONAL MAILART KUNSTFORUM. Weilheim. Germany PAPIRANDO. Revista Literaria. Rio Gallegos. Argentina GENOMA DE LA CULTURA. Funes. Argentina POEMAS EN AÑIL. Lomas de Zamora. Argentina RUNNING OF LOVE. A Valentine’s Mail Art. Victoria, BC, Canada LA BAÑERA CON TRAMPOLIN. Vigo. Pontevedra. España CLARIMONDA. Morelia. Michoacán. México KCREATINN. Biblioteca Nacional del Perú. GIORNATA DELLA DONNA. Macerata. Italis. MISSISSIPI CROW. River Muse Press. Mississipi. USA SKIVE Magazine. Coal River. New South Wales. Australia LESSEDRA WORLD ART PRINT ANNUAL. Sofia. Bulgaria RAMONA. Revista de Artes Visuales. Buenos Aires. Argentina XILOTE. México. LA SOMBRA DEL MEMBRILLO. IES Antonio López García. Getafe. Madrid MEDIA ART TRIENNIAL. Belgrado LIBROS EDITADOS De 2001 a 2009 se han emancipado, y se encuentran en Bibliotecas públicas nacionales y extranjeras. Los editados y figurados en 2010 con ISBN, pues también los hay con Depósito Legal, que no figuran, son: LA TEMPLARIA DE ARAGON. ISBN: 978-84-937337-9-7 PAJUELA QUE ARDE CON LLAMA. ISBN: 978-84-96339-99-6 CALDO DE GUIJARROS. ISBN: 978-84-92992-01-0 CANCIONES DE LA BURRA DE BALAM. ISBN: 978-84-92992-02-7 EL REY MIDAS TIENE OREJAS DE POLLINO. ISBN: 978-84-92992-03-4 BAAL FOGOR. ISBN: 978-84-92992-05-8 ELOGIO DEL ASNO DE BUFON. ISBN: 978-84-92992-06-5 MI TUBA. ISBN: 978-84-92992-07-2 MORADILLO EN VENDIMIAS. ISBN: 978-84-92992-08-9 CAYO, CAYA Y CELIO. ISBN: 978-84-992-09-6 LIBRO DEL GENITOR. ISBN:978-84-92992-10-2 - Nota: Todos están agotados y se encuentran en Bibliotecas públicas nacionales y/o extranjeras. - Colofón: En las últimas elecciones municipales de hace 4 años me presenté a la Alcaldía de Burgos por el partido Izquierda Republicana, y fui seleccionado para participar en los 1001 polvos ( yo sería el 1001¡) con la porno estrella Erin Daye, en Columbus,Ohio. Usa. ( Los primeros 900 serían con condón, y el resto a pelo¡) Entre mis propósitos ediles para Burgos estaban: hacer el Río Arlanzón navegable con Puerto en Capiscol. Construir en la Plaza Mayor de la Ciudad un Macro Santuario de Sexo, Droga y Rock&Roll. Elevar una estatua mayor que El Coloso de Rosas a Manuel Azaña, que besara el Cielo y en cuyo interior se instalasen Tiendas de lo Mejor, Casas de Juego y Casas de Amor, Saunas, Masajes, Gimnasios, restaurantes y cafeterías y con una terraza-planetarium inmensa desde la que se divisaran las dos Castillas incluidas Logroño y Santander, y se pudiera besar Venus. (Está escrito en el programa a las Elecciones Municipales en Burgos capital por IR). En Papirando: P8, P9, P10, P11, P12, P13, SED1, Los Madrices Crítica a “Madrid entre líneas” del Colectivo Literario Tirarse al Folio © C. Pablo Lorenzo Con nuevos integrantes el Colectivo Literario Tirarse Al Folio se renueva y apuesta más fuerte, grata sorpresa fue leer a Celia Muñoz, F. J. Fayerman e Iñaki Ferreras, visiones diferentes que aportan nuevos nexos de atención a un grupo literario consolidado y activo y que crece con las nuevas plumas, sin temor a abrir la puerta a escritores que se salen de la línea como F. J Fayerman aportan un sentido del relato claro conciso e inevitablemente urbano por la consigna clara, Celia Muñoz me llevó al pasado, a una ciudad de la década del ’30 desconocida e interesante por eso de visualizar un mundo que parece tan lejano pero que tiene ecos en el presente, aunque su último cuento es algo más contemporáneo y urticante lo que la hace una persona literariamente bien ubicada en los tiempos del relato y en los momentos sociales de nostalgia e interés local. De los nuevos, o por lo menos de los que no había leído hasta ahora está Iñaki Ferreras que me gustó ese cierto cortejo con lo absurdo al que tanto apreció y que es tan difícil de manejar, pero Iñaki sale ileso y hace interesante sus textos surcados por una ciudad más coetánea con valores estéticos muy similares basado en elementos barriales y con personajes distinguibles que se escapan de la lógica pero que viven en una literatura en la que todo es posible, estaré atento a su producción. Por los demás, son viejos amigos, sonrió al distinguir las plumas de Alejandro De Diego y “El Ángel Caído” me hizo llevar literalmente a donde está ubicada la estatua, más allá de las historias de parranda, el humor español es parte de sus huesos y se nota. Carmen Arranz con su brevedad es como comerse unas ricas tapas en esas tascas de la capital española, un placer corto pero efectivo. Lui Antonioli es otra amiga literaria, por lo menos lo son sus cuentos que vienen como un bálsamo de humildad para quien lo lea con atención. Begoña De Antonio fue la que más me acercó a un paseo turístico por que no se excede, algo típico en ella, sonrió al verme en los lugares que describe en un solo párrafo. Cruz Cartas le da cierto toque oscuro necesario, algunos de sus personajes no son felices pero el contraste no implica que haya cierto grado de humor ¿amargo? como el de un viejito flirteando con una dependienta joven, hay algo ahí distinto ya lo he visto anteriormente, cierto desánimo que se vuelve arte. Theófilo Acedo es un sabio que rescata el pasado, un escritor para leer con respeto porque es un prodigio de la memoria, sensibilidad de poeta un juglar de los de otra época. Graziela Ugarte tiene esa fuerza de la intención de mejora constante, un optimismo militante y una prosa limpia, me sorprendió “Próxima estación Atocha”, se me pusieron los pelos de punta porque a pesar de saber de qué venía la cosa Graziela te lleva con esa suavidad de sus palabras a un punto de no retorno y te suelta en medio de la angustia, un texto oscuro, raro en su producción pero muestra la versatilidad de la misma. Por último a Pilar Ugarte Muñoz la tengo como modelo, no me extenderé en mis elogios aunque en “Aquellos tiempos del tebeo” es un ejemplo de cómo se hace un cuento clásico, pero como dije en alguna oportunidad no soy objetivo con Pilar porque me gusta como escribe y a la hora de criticarla me vuelvo un lector agradecido al que espera que no haya un FIN, sello indiscutible de cierre de esta arquitecta de cuentos. Me queda una valoración general, y a la hora de afrontarla me encuentro como si estuviera en medio del lago del Parque de Retiro y sin bote, es que hay tantas voces que me apabullan, no hay una manera de alinearlas, no es necesario hacerlo, entonces ¿cómo afrontar este libro?, con respecto al anterior hay un crecimiento en la pluma de varios autores, un potencial que no se sabe a donde puedan llegar, necesariamente en la tarea de escribir se mejora, a medida que más se hace, uno va construyendo su oficio y eso es lo que le pasa al grupo, que se amplia con nuevas ideas, gente que aporta cosas nuevas y que enriquece una visión que puede enquistarse sino hay movilidad. En cuanto a las historias, vamos ¡que viaje!, es como estar ahí. De todos los Madrices que se me presentan hacen de mi recuerdo nostálgico, una pálida postal del pasado, han logrado que me den ganas de escribir alguna historia de cómo era mi Madrid y mandárselos, tal vez lo haga, no para ser publicado sino simplemente para compartir con estos colegas escritores parte de sus pautas e intereses que me son tan cercanos, así como una visión de la vida que tiene muy buena leche y una búsqueda personal de superación tangible. Los miembros del TAF parecen ser esa clase de pares con los que uno puede departir sin tener una coraza. Ahhh, si estuviera en Madrid, aunque de alguna manera con “Madrid entre líneas” me han acercado y me encuentro caminando por Lavapies, por la Gran Vía, por el Retiro… aquí lo dejo, tengo que dejar de viajar y seguir con mi trabajo. Gracias por el viaje. Colectivo Literario Tirarse Al Folio: Alejandro de Diego, Begoña de Antonio, Carmen Arranz, Cruz Cartas, Graziela E. Ugarte, Lui Antonioli, Pilar Ugarte, Theófilo Acedo, Celia Muñoz, F. J. Fayerman, Iñaki Ferreras – tirarsealfolio@gmail.com Madrid – España Ardemans 40 – 5° H – 28028 Madrid - España Blog: http:/www.tirarsealfolio.blogspot.com/ Ocho por diez – © Editorial: Visión Libros – Calle San Benito 21 Local – Tel: 0034 91 3117696 – Url: www.visionlibros.com – Visión Libros es marca registrada de Visión Netware S.L. – ISBN: 978-84-9886-7671 – Depósito Legal: M-2059-2010 – La portada ha sido creada con las fotografías que componentes del colectivo cedieron en su día y que dan origen a este libro. – Diseño base cubierta: Marian González – reflejandoelazul@visionnet.es – Maquetación: Daniel Hernando – daniel@visionnet.es – Impresión: Repográficas Malpe, S.A. – Distribuye y produce: Distribución de publicaciones C/Magnolias 35 Bis, Local 28029 Madrid – Pedidos a pedidos@visionnet.es – www.distribuciondigital.com – Reservado todos los derechos para los autores.Madrid entre líneas – © Colectivo Literario Tirarse Al Folio – Autores: Alejandro de Diego, Begoña de Antonio, Carmen Arranz, Celia Muñoz, Cruz Cartas, Federico Fayerman, Graziela E. Ugarte, Iñaki Ferreras, Lui Antonioli, Pilar Ugarte, Theófilo Acedo - Editorial © Visión Libros, Calle San Benito 21 Local, Tel:: 0034 91 3117696, Url: www.visionlibros.com, Visión Libros es marca registrada de Vision Netware S. L. - ISBN 978-84-9983-995-0 – Deposito Legal: SE-692-2011 – Printed by Publidisa – Diseño de Cubierta: Marian González, reflejandoelazul@visionnet.es – Maquetación: Daniel Hernando, danielhernando@vidionnet.es – Distribuye y produce: Distribuidora de publicaciones C/ Magnolias 35 Bis, Local 28029 Madrid – Pedidos a pedidos@visionnet.es www.distribuciondigital.com Reservados todos los derechos. - En Papirando: P14, SUEÑOS.- Chus Canal Hace 25 años a la edad de 31 años tuvo un sueño que duro toda la vida...este sueño y en el retornaba a la antigua Atlantida...donde habia sido feliz...donde estaban las playas que amaba...los hombres apuestos...los elefantes purpureos...los caminos interminables...su casa sobre una cascada del color de sus ojos verdeoliva y aun hoy cuando es una anciana rememora cada noche y espera el momento de dormir para volver a soñar con la lejana Atlantida. Canal, Chus (María Jesús Canal) - chus_canal@yahoo.es Unquera – España Blogs: recetasdemiabuelajosefita.blogspot.com chus-elpueblecillo.blogspot.com poemasdechus.blogspot.com chus-1080cuentos.blogspot.com En Papirando: P6, P8, P9, P10, P14, P15, El sueño de Sasha Ernesto Parrilla Se encontró de repente en medio del sueño que la perseguía desde hacía tiempo. Sabía que estaría agitándose en la cama, transpirando y con los cabellos húmedos, como si tuviera fiebre. En el sueño, su madre, cada días más débil, sollozaba con la cabeza sobre la mesa. La miraba a los ojos, con los suyos totalmente enrojecidos, y le pedía que por favor lo hiciese, pero ella no accedía. Entonces, su madre, revelaba de abajo del brazo el revólver que allí reposaba guarecido de la vista y se pegaba un tiro en la sien. Y así es cómo se le permitía vivir. Maldecida en vida, debía morir cada noche para despertar al alba. Sasha, en el sueño, permanecía despierta llorando a su lado, sosteniendo su cabeza pálida y fría, intentando no tocar la sangre. Y ni bien comenzaba a salir el sol, la sangre se secaba, la temperatura volvía al cuerpo de su madre y ella amanecía somnolienta, y de inmediato se veía rodeada por los brazos de su hija. Otra vez, en el sueño, se hacía presente la noche, y nuevamente la madre le imploraba que lo hiciera, que la ejecutase. Pero ella se negaba y la escena volvía a repetirse, en un ciclo sangriento, una y otra vez. Pero a cada despertar, su madre estaba más débil, más disminuída. Llegaba entonces una noche en el mismo sueño en el que ya no tenía las fuerzas para levantar el revólver y le rogaba, le imploraba que por favor lo hiciese, que si no disparaba, moriría. Y con lágrimas que le bañaban las mejillas, temblando por el horror, sacaba el arma de la mano avejentada de su madre y casi en un suplicio dirigía el cañón hacia su blanco y entonces, con fuerzas que no venían del corazón ni de su mente, apretaba el gatillo. Y allí, como cada noche, despertaba, totalmente asustada, casi en un llanto, mojada de pies a cabeza, con las sábanas hechas un ovillo a un costado. Respiraba profundo y exhalaba, respiraba y exhalaba, de a poco pasaba la agitación. Ya calmada, en puntas de pié para no despertar a nadie, llegaba hasta la puerta del domitorio de su madre y se quedaba allí, en la penumbra, contemplándola con una extraña mezcla de amor y tristeza, y ante todo, miedo. Un miedo indescriptible, que parecía arañarle la piel en ese mismo momento, agazapado en alguna parte de la casa. Pero su madre descansaba tranquila, en el silencio de la noche, su contorno subiendo y bajando a medida que respiraba. Su mamá dormía y ella debía ir a hacer lo mismo si quería levantarse para ir a clases. Echó un último vistazo y se fue conforme. Su madre descansaba como un angel y el revólver yacía manso sobre la mesa de luz. Parrilla, Ernesto Antonio - netomancia@yahoo.com.ar Villa Constitución - Santa Fe – Argentina En Papirando: P14, P15, P16, Un pasaje por lo Onírico Gabriela Bruch "... era de todo menos hembra" Florencia Menéndez El viento lastimaba y el mar amenazaba. La palabra "inhóspito", tantas veces leída, tantas veces vacía, estaba ahí. La arena era dura y de un amarillo sucio y largos pastos crecían al descuido, largos, ásperos. Látigos verdes esparcidos por el arenal. Yo sólo quería pensar. Decidir entre regresar o quedarme avivir en ese mundo para siempre. Llevaba un trapo descolorido sobre el pecho, arrollado, como un niño triste. Me tumbé en la playa de cara al sol (otra frase no puedo poner). Los rayos eran agresivos como la arena que el viento incrustaba en la piel, como pequeñas piedrecillas de tortura. Pasó un tiempo, un tiempo marino, o sea , indefinible. Ahí apareció. Las pupilas dilatadas , los ojos casi naranjas sobre una piel que parecía verde, una voz de otro mundo que recitaba el poema más bello, más cruel y más peligroso que se podía escuchar. Son palabras que no quiero repetir. Su cara estaba casi pegada a la mía, tenía que romper el hechizo y le pregunté cuánto quería. Me mostró cuatro monedas de 25 centavos, plateadas y refulgentes. Creo que me quedé ciega por unos segundos. Me lamió. El intento había sido infructuoso. Se quiso tumbar al lado mío, pero el viento se lo impedía. Me levanté para mostrarle los hilos finos de sangre que corrían sobre mi espalda. "La arena lastima", creo que le dije , pero al final lo consiguió. A mi lado, murmuró algo, pero ese murmullo se confundió con el sonido del viento y con el rumor de las olas , que se agigantaban y rugían. Mi retina fue herida, había llegado el momento. Jamás solté el trapo, que tenía arrolladito junto a mí, en el centro mismo de mi pecho, que se abría, mostrando un corazón que retumbaba, que hacía un ruido quizás más poderoso que el de pleamar. Bruch, Gabriela - revlaiguana@yahoo.com.ar "Revista La Iguana" RECOMENDACIONES: Revista el Horizonte Literario Contemporaneo http://contemporaryhorizon.blogspot.com/ Mail de contacto: D ANI EL D RAG OM IRE SC U - drgdaniel@yahoo.com Una excelente publicación multicultural, en varios idiomas, muy visitada, una verdadera Babel literaria a la que da gusto meterse y escuchar las voces del planeta. Marcelo Gustavo Fernandez Farias - “La Situación Actual del Zapatismo” (solicitarlo al mail del autor) Planteamiento sociopólitico de latinoamericano, intenso. Fernandez Farias, Marcelo - Soledad. Un libro de poesía y otras apreciaciones - 1ª. ed. Mendoza, editorial Espejo De Mundos, 56p. 14x20 cm - ISBN 987-25445-1-4 – Tapa ilustración: Alicia Motta (aliciomixta@hotmail.com) – Diseño: Emanuel Jurado – Diagramación Interior: El Espejo (espejodemundos@yahoo.com.ar) FICHA TÉCNICA: Marcelo Gustavo Fernandez Farias (Michel) Poética – Ensayo filosófico – Ensayo político Datos de correo postal: Reservados Godoy Cruz. Mendoza. Argentina Mail: michelito11@yahoo.com.ar; michelito11@gmail.com; Blogs: www.depoesiayotrasapreciaciones.blogspot.com www.movimientoamplio.blogspot.com En Papirando: P8, P9, P12, P13 En colaboración: "Conversando Contigo" - Marcelo Fernando Fernandez (nuevavida6@gmail.com), Michel (michelito11@gmail.com) y Raúl Alvarez son los autores. El libro ha tenido un costo de $7,50. Lo venden a $15 y $5 por libro va a ser administrado por una organización de chicas y chicos discapacitad@s. Podés pedir tu ejemplar respondiendo a los e-mails o llamando al 155-384425. Milagros Valdeavellano Roca Rey - “ Santa Teresa de Lisieux Doctora de los pobres por transparentarnos la ternura de Dios” (solicitarlo al mail del autor) Un estudio teólogico exaustivo e interesante. La Tercera edición de este Libro se terminó de imprimir en el mes de Febrero del 2008 en los Talleres Gráficos de PUBLIGRAF - Jr. Azángaro 1049-A - Lima 01 – Perú Primera Edición: Enero 1987 Segunda Edición: Junio 1988 Tercera Edición Ampliada: Febrero 2008 Pedidos a: proepazagustino@yahoo.es; mvaldeavellano@rscj.org.pe; SUEÑO SOÑADO – Pilar Ugarte Me pregunto constantemente cómo será, qué nos diríamos en el caso, más que improbable, de que nos encontrásemos. Similares interrogantes siempre están en mi pensamiento. Veinte años son demasiados y si en tanto tiempo no he tenido noticias de ella, nada augura que las tendré ahora. Paula, siempre estaré a tu disposición, le dije antes de marcharme. Soy tu padre, te quiero, y eso nada ni nadie podrá cambiarlo. Tú no tienes la culpa, mamá y yo pensamos que estamos mejor separados, que para ti no es bueno vernos discutir, enfrentados… Cuando seas mayor lo entenderás mejor y podrás decidir si quieres verme. La imagen que tengo de ella me persigue, aún puedo verla en la ventana, diciéndome adiós, el azul de los ojos enormes anegados en lágrimas. Para enjugar la nostalgia saco el álbum de fotos y me alimento de imágenes entrañables: sus primeros días, el bautizo, la tarta con el número nueve… el último cumpleaños que celebré a su lado. Paso el dedo por el papel y, con los ojos cerrados, dibujo el rostro que podría tener con casi treinta años. Sueño muchas noches con Paula, un sueño siempre entre brumas. Veo su figura al final de una especie de túnel, o un callejón. No alcanzo a distinguir nítidamente sus rasgos, únicamente los ojos azules. Oigo que me llama y corro hacia ella con los brazos abiertos, pero cuanto más corro más lejos parece estar. Se empequeñece hasta quedar sólo su voz. ¡Papá!, grita, y también el eco termina por desvanecerse. Me despierto angustiado con su llamada desgarrada resonando aún en los oídos, frustrado por no llegar hasta ella y mortificado al pensar que me necesita y no acudo a su lado, como le prometí. Un amigo me cuenta que ha visto a mi ex; vuelve a vivir en Madrid y, por supuesto, Paula, aunque al parecer no con ella. Mis preguntas, al saberla cerca, son a la inversa: ¿me reconocería? Mis sueños son ahora más esperanzadores y, al despertarme, me analizo frente al espejo; comparo mi aspecto con las viejas fotografías y concluyo que sí, que salvando el paso de los años y algunas canas, apenas he cambiado, tengo sólo diecinueve años más que ella, y nuestros ojos son iguales. Pero pasan los días y no recibo noticias suyas. Continúo con la rutina diaria: el trabajo, la tertulia del martes, la compra el viernes… Mientras empujo el carro por los pasillos del super repaso la lista; me faltan las galletas, sigo desayunando las clásicas, seguramente porque eran las preferidas de Paula, y el sabor y el olor la acercan a mí cada mañana. Unos dedos tropiezan con los míos, y los dos agarramos el mismo paquete. Me disculpo con la dueña de la mano, que me mira sonriente, con un puntito divertido en los ojos. Unos ojos azules que reconozco al instante. FIN Ugarte, Pilar - tafpilar@gmail.com; piliuh@hotmail.com; Madrid - España Mail: Blog: http//:tirarsealfolio.blogspot.com En Papirando: P8, P9, P11, P12, P14, P15, P16, ATRAPADA Graziela Ugarte Muñoz Sabía que se trataba de un juego peligroso, demasiado peligroso, pero sin pensárselo decidió entrar en él. Lo había visto por internet y se sintió atraída de inmediato por aquellos encuentros, totalmente anónimos. Siguió las instrucciones recibidas. Apuntó la dirección del motel de carretera y el número de habitación. Debía vestirse de negro, llegar a una hora concreta, no encender la luz en ningún momento y practicar sexo con un desconocido, al que ni siquiera vería la cara. Antes de salir de casa “se empolvó bien la nariz”. Aquello suponía un reto, más que una cita. Le excitaba pensar en un encuentro tan poco usual. Corría riesgo, pues estaba prohibido comentarlo con nadie y cualquier cosa podía pasar, pero no le importó. Llegó al motel, subió a la habitación número 15. Sabía que la puerta no tenía echada la llave. Le sudaban las manos y notaba los latidos del corazón retumbando en sus oídos y una gran subida de adrenalina. Dentro estaba oscuro. No debía encender ninguna luz, recordó. - Ven, estoy aquí -dijo una voz masculina casi en un susurro. Por un momento ella sintió miedo, pero se aproximó a la cama decidida. El encuentro no le resultó desagradable, sin embargo, cuando media hora después salió de aquel cuarto y condujo entre el tráfico hasta su casa, se sentía extraña, como si no fuera la misma. No dejaba de pensar en que acababa de acostarse con un desconocido, que podría ser su jefe, el que limpiaba los cristales de su edificio, un amigo de su padre o el cura del pueblo de la abuela. Siempre le quedaría la duda, jamás sabría si el hombre que tenía delante en determinado momento ya había estado con ella antes. Al llegar a casa le dio el bajón. Se duchó con agua muy caliente y siguió sintiéndose sucia. Había sido una experiencia excitante al principio, pero ahora se encontraba tan mal que de haberlo sabido nunca habría entrada en el juego. No pudo cenar, tenía cerrado el estómago. Se notaba agotada, pensó que no conseguiría dormir, pero estaba rendida. El sueño tardó poco en aparecer. Las pesadillas que le acompañaron toda la noche, también. Volvía a entrar en aquel cuarto oscuro, recordaba perfectamente el olor a gel que llenaba la habitación, el aliento silbante y cálido del hombre que ocupaba la cama, sus manos firmes recorriendo ansiosas su cuerpo. Deseaba verle la cara pero no podía, una densa negrura lo ocupaba todo. Ella lloraba y él se reía, grandes risotadas rompían el denso silencio. Cogía su ropa y huía corriendo. Las dudas la consumían, tenía que averiguar con quién había estado, no podía soportar esa zozobra, notaba una bola de acero en el estomago y un sabor amargo que no desaparecía de su boca. Se levantó y salió de casa, era de madrugada y la ciudad parecía desierta. Recorrió el camino hasta llegar al motel, conduciendo como una suicida. El motel se había convertido en un edificio fantasmal, que se perdía entre la bruma invernal. Mostraba un aspecto ruinoso, con los cristales de las ventanas rotos, las paredes desconchadas y descoloridas; el rótulo se había descolgado y parecía que hacía años que se encontraba en aquel estado. Anonadada se bajó del coche y se acercó al edificio semiderruido. El viento, como un murmullo de risa imperecedera, se colaba por las grietas de los muros. Creyó percibir un ligero aroma a gel en el ambiente. A la mañana siguiente se sintió desconcertada, incapaz de saber si lo que recordaba había ocurrido en realidad o solo había sido un sueño. Se levantó, salió de la casa, condujo como una suicida… Ugarte Muñoz, Graziela E. – grazielaum@hotmail.com Madrid – España Blog: http://tafgraziela.blogspot.com; http:/www.tirarsealfolio.blogspot.com/) P11, P14, P16, UN MUERTO EN LA VÍA PÚBLICA Por Ricardo Gabriel Zanelli Quoth the raven, “Nevermore” Edgar Allan Poe No acusaba molestia el asfalto del peso del hombre muerto. Muerto en la vía pública. Quizás un excesivo peaje de colesterol detuviera la sangre en alguna arteria: cayó como fulminado por el rayo furioso de un dios vengador. El golpe fue seco, breve, devastador; acaso estar vivo sólo sea contrariar unas décadas la eterna fuerza de la gravedad, hasta que ella decida que ya no se ha de jugar. Lo primero que ocurrió en la esquina céntrica ante tal acontecimiento fue un amontonamiento espontáneo de curiosos, de esos que creen que mirando con cara de ternero degollado algo van a solucionar. Atinó a pasar un agente de policía, abran paso, dijo, y se filtró en medio de ese scrum en donde el muerto hacía las veces de pelota ovalada. En un alarde de sagacidad comentó que el occiso estaba muerto (sic), mientras uno de los abriboca, que era abogado, le decía que no se trataba de un occiso sino de un muerto normal que se había muerto, naturalmente, de muerte natural. El agente fue hasta un teléfono público donde comprobó que no siempre el remedio privado es mejor que la enfermedad estatal. Cuando consiguió comunicarse pidió una ambulancia al hospital de urgencias. Urgencia ¿para qué?, se preguntó otro abriboca, si éste ya no tiene ninguna, agregó, en alusión al muerto. Al muerto que se había muerto, naturalmente, de muerte natural. La ambulancia no llegó por insuficiencia combustible; en la morgue, a su vez, estaban de paro: es la crisis, dicen. Un grupo de una de las tantas sectas religiosas que venden lotes de Cielo por módicos diezmos, cantaba loas y alabanzas muy cerca del lugar del hecho: rápidamente se acercaron para implorar por el eterno descanso del alma del hombre muerto, pero a nadie parecía importarle el pronto descanso que necesitaban esos noventa kilogramos de diverso material. Llegó entonces un auto blanco con azules puertas delanteras del que descendieron dos uniformes con sendos hombres adentro; éstos miraron al muerto pero se negaron a levantarlo porque, según dijeron, necesitaban que un papel con firma y sello de un juez los autorizara a hacerlo. Pero ese papel no llegó porque, a su vez, necesitaba de otro papel con firma y sello de un doctor que certificara que el muerto se había muerto de muerte natural y nada más. Pasaban dos senadores que venían de un periodo de descanso en la Legislatura. Hay que mezclarse con la gente “común”, se dijeron, y mientras discutían un proyecto de ley para denominar dieta a los emolumentos que perciben los jubilados, propusieron crear una comisión para estudiar el caso. Un periodista de voz ronca y agitada arribó con un móvil para cubrir la milagrosa aparición -según él- de un muerto sobre la vía pública. Casi pregunta al finado qué sentía en ese momento crucial, pero un abriboca piadoso se lo impidió. El periodista empezó a despotricar acerca de los ataques contra la prensa y contra la libertad (de). Una vieja se desmayó sólo de ver los ojos abiertos del muerto, que ningún abriboca se había animado a cerrar. Todo el mundo se olvidó del muerto, que ya no era noticia, para ocuparse de la vieja que ahora se asfixiaba por el tumulto. El embotellamiento era feroz; la gente se había asomado a los balcones como si los edificios de la nada hubiesen cobrado vida. Los gordos comerciantes de la cuadra, armados con una birome detrás de la oreja, aprovecharon el móvil del periodista de la voz rasposa para denunciar a coro ese atropello, ese atentado al bien público, ese agravio a la humanidad. Porque, con semejante lío, ¿quién a comprar algo íbase a dignar? No puede ser, se lamentaba el coro griego, es un abuso de autoridad. Tan descomunal era el barullo que se había armado, que al final el muerto no tan naturalmente resucitó y pudo ver el espectáculo patético montado a su alrededor, al tiempo que uno de los comerciantes del coro lo señalaba con su dedo índice acusador: ¡Pero, cómo! ¿No era que usted, sí, usted, impostor, farsante, fabulador, se había muerto (naturalmente -cantó el coro), de muerte natural? Harto ya de estar harto y recansadísimo de tamaña estupidez, el nuevo Lázaro le imploró a Dios que, por el amor de Él, se lo llevara de una buena vez, pero la cantarina voz de un recién llegado funcionario celestial cumplió en informarle que si bien los caminos del Señor son insondables, que aunque Dios escriba derecho en renglones torcidos, y que aprieta pero, amorosamente, no ahorca, él debía de aguantárselas porque lo que Dios ha dispuesto, dispuesto está. Amén. Zanelli, Ricardo Gabriel - ricardozanelli@gmail.com - ricardozanelli@hotmail.com Edad: 48 - Nacionalidad: Argentina Breve nota bibliográfica: Vários cuentos y ensayos breves publicados en diarios (La Voz del Interior) y revistas (Revista Cuásar; revista Axxon; revista Papirando) de Argentina LA RULETA RUSA DEL TIEMPO (Cuentos) 2004 Editorial Argenta (ISBN 950-887-267-5 En Papirando: P10, P13, P15, De la paz a la Patagonia. El sueño en Una ponderación de lo “impuro”. ALDO ENRICI Se acarician con sus largas ramas, como los ciegos, para asegurarse de que todos están allí. Gesticulan coléricos si el viento se empeña en arrancarlos. Pero entre ellos no hay disputa. Sólo murmuran de acuerdo Jules Renard, (1864-1910) Lo impuro impulsando sueños Pensar en sueños implica recibir mensajes. Contar un sueño implica contar un mensaje que se quiere compartir. El sueño va atado, siempre al arte, a la liberación. Vamos a escribir sobre el sueño liberador. El sueño que impulsa acciones. El sueño de los discriminados suele ser un sueño que alienta a seguir luchando a pesar de la discriminación. El sueño de los locos como la arquitectura de lo imposible. El sueño que los americanos corridos del eje de lo coherente por fuerzas militares y burocracias espeluznantes. Los americanos descendemos de negros indígenas y europeos. Habitamos una tierra alimentada con la sangre de todos ellos. Somos puramente híbridos y soñadores. Acaso la literatura de Poe, de Borges o de Rubén Darío nos explica mejor que cualquier sociología. Algunos no entienden todo esto. Somos la impureza, y siempre seremos impuros. Por eso soñamos, para que se entienda que desde lo impuro soportamos cualquier manifestación violenta. Hablaremos sobre los sueños de libertad de los oprimidos. Tal vez el sueño mayor sea el de Martin Luther King, asesinado acaso por ese sueño. Los sueños de libertad son sueños de paz, de tranquilidad social, de encuentro con un bienestar pacífico que esperamos sin resignarnos. No todos esos sueños se cumplieron aunque podemos rescatar unos cuantos. Aunque si hablamos de cumplimiento se trata de pensar en la retórica del sueño. En la retórica del sueño el sueño siempre se cumple. El que un sueño pueda llevarse a un canto, a una canción, a un discurso consuma el resultado de la posibilidad de reconocer un proyecto realizable de mayor justicia. La máquina deseante no se da sin la máquina social. La naturaleza también es máquina deseante. Por ello hablaremos de la continuidad Naturaleza-hombre en Thoreau y Hudson. Debe entenderse el torcimiento del concepto de deseo que había sido mantenido como simple carencia de algo y su consiguiente necesidad. Deleuze y Guattarí hablan de un conjunto de cosas reunidas y “agenciadas” por el deseo (Deleuze G. y Guattari F., 1985). Por el contrario, el deseo es producción, voluntad de poder agenciar. El deseo como carencia es un concepto idealista, en realidad de raigambre platónica. El deseo produce realidad. No buscamos un deseo pasivo sino paciente, que sobrevive a la fuerza que anula el territorio y hace una brecha en la continuidad fluida y pacífica. No soy el único que sueña Cuando nos desplazamos hacia los años sesenta se advierte una época confusa en la historia política del mundo. Una comprensión posible pasa por reconocer el afrontamiento de la guerra fría insinuando ideales de paz, libertad, justicia, en los países centrales, aunque ideales de emprendimientos revolucionarios en Asia, África y Latinoamérica. Además, los primeros discursos políticos eran escritos y pronunciados para la televisión, lo cual resultaba un compromiso distinto. Era hablar a cada ciudadano en vivo, mirándolo a la cara. Aunque parezca obvio no resultaba lo mismo que escribirle o leer en el diario lo que dijo un presidente. Se trataba de una frontalidad hacía más sensible la forma de recepción. Los afroamericanos, en Estados Unidos, ya eran concientes de que recibían un tratamiento cruel por parte de la policía y de las organizaciones políticas ultra nacionalistas. Los negros simbolizaban una parte, tal vez la más legendaria de la historia de la discriminación y el racismo. Situaciones de este tipo llevaron a llamar a estas propuestas “iniciativas soñadoras”, evidente en músicos y poetas de la época: “You may say I'm a dreamer But I'm not the only one I hope someday you'll join us And the world will be as one”[1]. Mi sueño es que nos reunamos y así el mundo será como uno solo. La estrofa pertenece evidentemente a John Lennon. Se aprecia como él mismo presume que lo considerarán un soñador, “pero no soy el único” (Lennon, 1971), son abundantes los soñadores. Tal vez muchos eran los soñadores, muchos eran los sueños, mucha la esperanza reinante en esos comienzos de los 70, cuando Lennon adhería plenamente al pacifismo. No obstante la balada pide que imaginemos, que nos deleitemos con ese sueño, como si fuera cierto. Ante la gran alarma nuclear, Como contraparte, la gran discriminación hacia el tercer mundo y el socialismo en general, se estatizaba en la resistencia política, a partir de movimientos vinculados con el arte, la experimentación con otras dimensiones de la vida, un espíritu comunitario y contrario a los acontecimientos bélicos, con inspiración en el inconciente, el amor, la libertad y el pensamiento utópico. Las reglas del discurso político cambiaron entonces. No era tan solo tratar de hacer textos bien escritos, correctamente leídos, sino de entender la retórica como modo de hacer llegar convicciones a la gente que, de manera multitudinaria, debía creer en esa palabra directa, de modo presencial o de modo televisivo, radial o terciado por algún otro instrumento expansivo, contribuyendo a un florecimiento de nuevas formas de hablar de modo convincente en la vida política. Su atractivo ante los públicos no derivaba sólo de la brillantez en el uso de la palabra. La elevación de las cuestiones era también factor decisivo: se hablaba de violencia, de discriminación, de paz, de justicia, de libertad. Otro soñador activo fue Johan Bayard Rustin, reconocido como organizador de la concentración de1963 en, Washington, a favor del Trabajo y la Libertad [2]. Como estudiante Rustin militó en una serie de organizaciones del campus de la Universidad de Wilberforce, incluyendo la Fraternidad Omega Psi Phi . Se unió a la Unión de Jóvenes Comunistas en 1936. Rustin llegó a ser un cantante virtuoso, lo que permitió su ingreso becado como músico en las Universidades de Wilberforce y Cheyney State Teachers College. Rustin trabajó con miembros del Partido Socialista, en particular A. Philip Randolph, jefe de la Fraternidad de Maleteros de Coches Cama, quien tuvo influencia suficiente para hacerlo incorporar al Partido Socialista. Ambos iniciaron la propuesta de una marcha en Washington para protestar contra la discriminación racial en las fuerzas armadas. La marcha prevista fue cancelada después que el presidente Franklin Roosevelt emitiera la Orden Ejecutiva promulgando la Ley de Igualdad en el Empleo , contra toda discriminación en las industrias de defensa y las agencias federales. En 1942, Rustin ayudado por otros dos activistas como George Houser y James Farmer formaron el Congreso de Igualdad Racial (CORE), concebida como una organización pacifista basada en los escritos de Henry David Thoreau y la acción de resistencia no violenta contra el dominio británico en la India (Richard Kostelanetz, 1979). La marcha del sueño: Luther King. Rustin y Randolph fueron los principales organizadores de la Segunda Marcha sobre Washington por el Empleo y la Libertad, que propusieron inicialmente para 1962. La marcha tenía como objetivos "leyes significativas de derechos civiles. El foco verdadero de la marcha se había colocado en sensibilizar la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, que la administración de Kennedy había propuesto después de las movilizaciones en Birmingham. Más de 200.000 manifestantes se reunieron frente al Monumento a Lincoln, donde Martin Luther King pronunció su multitudinario discurso "yo tengo un sueño". En su discurso, King hace uso de repeticiones que adquieren una significación fundamental en el documento. Hay palabras como “negro”, “libertad”, “nación”, “justicia”, que aparecen reiteradas. Hay expresiones recurrentes en un mismo párrafo tales como: “tengo un sueño”, “que la libertad resuene”, etc. El uso y repetición de estas expresiones llevaron la premisa de que sin visión, o ante la ausencia de la utopía, el deseo de progreso humano y el sentido de su marcha se encuentran seriamente condicionados (Liliana Geranio, 2008). Luther King instaba a compartir un sueño que, si bien se trató de una meta de paz y libertad compartidas, sería una manifestación de encuentro profundo con un mensaje. Por tanto, inclinó a sus oyentes a participar de un sus sueños, a no dejar de soñar nunca. A partir de sus anhelados sueños el discurso invitaba a enfrentar a la realidad con serenidad, pero a no conformarse con las cosas según estaban, invitaba a enfrentarse al dolor. Amar la esperanza los ayudaría a sobreponerse. la intencionalidad del orador apuntaba a la concreción de un proyecto: la continuación en la lucha por los derechos por la vía pacífica; que los esfuerzos se desarrollaran en el plano más elevado de la dignidad y de la disciplina. La arenga, pronunciada el 28 de agosto de 1963 desde las escalinatas del Monumento a Lincoln, fue un momento definitorio en el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos. Aclamado como una obra genial de la retórica, el discurso se asemeja al estilo del sermón de un ministro bautista negro. La construcción alentadora del discurso, recordado como “Yo tengo un sueño” (I Have a Dream) de Martin Luther King, constituye una acción estratégica de utilización del lenguaje con conocimiento de la fuerza deseante que se estaba manejando. Luther King habló vívidamente de su deseo de un futuro en el cual la gente de tez negra y la gente de tez blanca pudiesen coexistir armoniosamente y como iguales[3]. Apeló a principios ampliamente respetados como la Biblia, e invocó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, la Proclamación de Emancipación, y la Constitución de los Estados Unidos. A través del instrumento retórico de la alusión como referencia indirecta a la reserva cultural compartida, como la Biblia, la mitología griega y romana, o nuestra historia, King hace uso de frases y lenguaje de importantes textos culturales para sus propios propósitos retóricos (Campbell y Huxman, 2003). El discurso parte de una insatisfacción real, de una desesperanza notable y visible en los negros pobres de Estados Unidos, excluidos brutalmente y maltratados como esclavos: “No podemos estar satisfechos, mientras nuestros hijos sean despojados de su personalidad y privados de su dignidad. No podemos estar satisfechos hasta que la justicia y la dignidad fluyan… No, no, no estamos satisfechos y no estaremos satisfechos hasta que la justicia corra como las aguas y la dignidad como un impetuoso torrente”. (Luther King, 1963) La palabra de Luther King intimaba a enfatizar la necesidad de una fe genuina para obtener dignidad. Ponía a prueba la creencia auténtica que comporta un compromiso inherente con las buenas obras, que es una consecuencia y no la causa de la salvación, de acuerdo a los principios bautistas y en la Gracia Divina para alcanzar la salvación. Por eso antes de acometer con su sueño pidió calma, una calma propia de la fe esperanzada: “Volved a Mississippi, volved a Alabama, volved a Carolina del Sur, volved a Georgia, volved a Luisiana, volved a los suburbios y a los ghettos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de un modo u otro esta situación puede y va a ser cambiada”. (Luther King, 1963). Luego de pronunciada la propuesta de calma y tranquilidad, el conferencista enunció su esperanza, como una buena nueva, un mensaje recibido, un deseo incontenible, pero finalmente un sueño. Para que no se fueran con las manos vacías, les daba algo para compartir: “No nos hundamos en el valle de la desesperación. Aun así, aunque vemos delante las dificultades de hoy y mañana, amigos míos, os digo hoy: todavía tengo un sueño”. (Luther King, 1963). El sueño del lenguaje. El uso de la misma fraseología inicial en una secuencia de afirmaciones o frases para agregar énfasis, orden, o plenitud a una idea o paralelismo (Campbell & Huxman, 2002, 177), se conformó en una herramienta empleada a través de todo el relato. El ejemplo más citado de los paralelismos es encontrando en la frase "Yo tengo un sueño..." que es repetida ocho veces cuando King describe a su audiencia una imagen de un país integrado y unido por un sueño que se reitera para darle ritmo y memoria a la frase. El enunciado del sueño resultó el momento más emotivo. Una fila de motivos daban sentido al sueño. Cada motivo era una frase que se iniciaba con el célebre "Yo tengo un sueño" (I have a Dream). El sueño enunciaba el pueblo que imaginaba para sus herederos: uno en el que los chicos blancos y negros conviviesen sin ningún tipo de prejuicio. La oratoria finaliza ampliando la visión de una sociedad unida al hablar no sólo de razas sino también de religiones que dejaran de lado sus diferencias. Pero Luther King, al contar que tiene un sueño y al relatar ese sueño, también dice “yo tengo un deseo que vino a mí como un sueño y creo que mediante el lenguaje puedo convencerlos del sueño del lenguaje”. Qué es esto sino una leve objeción al sueño de Luther King. Ha tenido un sueño y quiso compartirlo mediante el lenguaje. El sueño intermediado por el lenguaje llevado a nivel de deseo. Con esto no probamos desatar ningún escándalo, pero acaso lo más importante para un negro de esa época, privado de universidades, de derechos civiles, tratado como un ser inferior, fue irse con la convicción de que los sueños deseantes se transmiten mediante el discurso y por lo tanto, el discurso no es una ingenua trama de palabras conductoras, sino aquello que hace efectivo el compromiso humano ante el discurso. Por más que el discurso sea poca cosa, las prohibiciones que recaen sobre él, revelan muy pronto, rápidamente, su vinculación con el deseo y con el poder ( Foucault, 1970). No se trata de luchar por la igualdad de los hombres y por sus derechos sino por entrar a ese espacio de deseo al que todos queremos entrar, tanto los blancos como los negros, como casi todos. Queremos decir algo para que nos escuchen y que esa escucha reciba y aprecie la influencia de lo que decimos. Tanta es la subordinación que el discurso no es simplemente aquello que transcribe limpiamente los sueños, sino lo que permite que el sueño pueda compartirse. Por fortuna es ya demasiado tarde para dar marcha atrás en el error de propagar la creencia en el lenguaje Debemos creer en la lucidez del lenguaje, como si estuviera sujeto a contradicciones e ideologías propias. El lenguaje no es algo inerte, sano y puro, al que podemos dominar, sino más bien una estructura real, una geografía que adapta las intenciones del locutor, que comete errores, que tiene vida y poder (Nietzsche, 1984). Humano, demasiado humano. Trad. de Carlos Vergara; prólogo de D. Castrillo Mirat. Madrid, EDAF, 1984 Sólo podemos disfrutar de este colorido de errores –en un sentido extramoral- si estamos dispuestos a acceder al lenguaje creado en cuanto tal, en tanto máscara plural de un punto de vista absoluto. Más que una “catástrofe” del lenguaje y de la filosofía, entonces se propone una inversión filológica que cambie a su vez los modos de pensar que consideran inocuo al lenguaje, e inclusive compasivo y ético. Este tratamiento daría con un hombre y un lenguaje simbólicometafóricos, más impregnados de un carácter individual, más personal, más independiente, que indudablemente se retira de lo moral para adentrarse en lo estético y político. (Alarcón, 2011). De esta forma, la metáfora no tendría únicamente un uso retórico, sino también estratégico; es decir, vendría también a ilustrar la praxis de la transvalorizacion nietzscheana o la afirmación del juego del devenir”. (Friedrich Nietzsche, 2000). También Freud sostiene que hay una distancia aunque una vinculación entre placeres y expresiones artísticas. Así puede decirse que la libido insatisfecha provoca producciones sociales mediante su sublimación. La transformación en conducta de los deseos incumplidos forja rendimientos estéticos que podrían explicarse de este modo como expresión subjetiva más que social. (Adorno,1983). Dentro de la misma tesitura y traducible al lenguaje verbal, el sueño de Luther King constituye una elipsis de su deseo insatisfecho de igualdad social entre negros y blancos. No obstante esta realidad piadosa que el sueño trata de conseguir no es posible de lograr expeditamente, por lo que no es un objetivo, es un sueño, un deseo profundo, explicado tan sorprendentemente. No llama a actuar para que se logre sino que llama a fortalecer la esperanza de que sucederá al fin. Llama a facilitar un fluir sin intervenir forzando las cosas. La situación concreta de que exista un encuentro entre sujetos y una expresión de un deseo invierte la realidad presunta de que el deseo alienta acciones nuevas y distintas. No se trata de la instigación a actuar sino de la muestra de cómo la realidad tiene una cara por la cual damos sentido a nuestros actos cada vez con mayor noción de los objetivos a cumplir. Freud, dentro de su análisis, considera una divergencia posterior en su devenir psicoanalítico –evidente en “el hombre de los lobos” citar-, hacia una concepción de lo real ya como traumado, torcido suficientemente, como “atolladero simbólico”, en lugar del trauma como algo que irrumpe y hay que acomodarse a él. La realidad psíquica es un complejo enredado de diferentes tramas con arcos y vacíos que el trauma viene a llenar. No es la realidad la que cede y se ahueca para que quepa el trauma, en este caso la desigualdad entre hombres de diferente color de piel. (Zizek, 2008) Una hermenéutica oratoria La pieza oratoria de Luther King actúa de remiendo para permitir la comprensión de lo que ya se hace con el mismo discurso, que es reorientar la mirada de la situación, que otorga certezas de que el mundo es injusto. En este sentido la palabra discursiva vale no como oratoria, como mera palabra sin acción, que convence o no, sino como hermenéutica aplicada o discurso-gestión de reconocimiento de un horizonte de sentido. La realidad comprende el fenómeno, lo que permite que un fenómeno pueda imaginarse de formas diferentes, esto es, que pueda ser redescrito en nuevas metáforas no familiares haciendo gala de lo que Cristo, Freud y Marx tienen en común: la habilidad de redescribir lo familiar en términos no familiares (Rorty, 1997). La universalidad del aspecto hermenéutico no se deja recortar arbitrariamente en otros contextos. Emprender por la experiencia del arte para garantizar su verdadera amplitud al fenómeno de la comprensión no se debió más que a una sutileza estructural. La experiencia de la obra de arte prevalece por principio siempre cualquier horizonte subjetivo de interpretación. Hablar de la obra en sí, con independencia de la realidad siempre renovada de sus nuevas experiencias, tiene algo de abstracto. Es preciso mostrar que esta forma de hablar sólo hace referencia a una intención, y no permite ninguna conclusión dogmática. la comprensión no es un comportamiento subjetivo respecto a un «objeto» dado, sino que pertenece a la historia efectual, a una primacia comunitaria, esto es, al ser de lo que se comprende (Gadamer, 1983). En su crítica a la metafísica, que tiene su mayor exponente en Platón, la hermenéutica pragmática substituye el par ‘apariencia- realidad’ por el de ‘pasado- futuro’ mientras la búsqueda del conocimiento, de la certeza, es reemplazada por la ‘esperanza’, apareciendo como términos antitéticos la esperanza y el conocimiento (Rorty, 1997). La opción se inclina hacia la esperanza, por el futuro, dejando atrás el conocimiento, la metafísica, el pasado filosófico atado. El pragmatismo reivindica la imaginación frente al conocimiento, y a la figura del filósofo contrapone la del poeta (Rorty, 1996). Por ello la hermenéutica pragmática insiste en no preocuparse acerca de si nuestras ideas están bien fundadas, sino más bien en si son interesantes: "Decir que uno debe reemplazar el conocimiento por la esperanza es decir, más o menos, la misma cosa: que uno debe dejar de preocuparse por si lo que cree está bien fundado y comenzar a preocuparse por si se ha sido suficientemente imaginativo como para pensar alternativas interesantes a las propias creencias actuales." (Rorty, 1997) Si trasladamos estas conclusiones al ámbito moral, ya que no hay un punto de vista privilegiado, Rorty afrontará la cuestión sobre el progreso moral como un incremento de la sensibilidad, un aumento de la capacidad para responder a las necesidades de una variedad más y más extensa de personas y cosas. Los pragmatistas consideran el progreso científico como la aptitud creciente de responder a las inquietudes de grupos cada vez más extensos de personas, especialmente de personas que generan las observaciones más agudas y ejecutan los experimentos más refinados. Del mismo modo, el progreso moral se redefine como un estar en condiciones esperanzadas de responder a las necesidades de grupos de personas más y más abarcativos. El pacifista Thoreau Otra vez ajustados al sueño de Luther King, suele expresarse que el modelo de práctica política pacífica en que este se empeñó proviene de Gandhi, y antes de Henry David Thoreau, reconocido como iniciador de un modelo de lucha pacifista y ecológica. Thoreau [4] En 1846, se negó a pagar impuestos debido a su oposición a la guerra contra México y a la esclavitud en Estados Unidos, por lo que fue encarcelado. Posteriormente escribe La desobediencia civil, donde propone algunas ideas como el pacifismo y la no violencia que resurgirían con fuerza en el pacifismo del siglo XX. En este texto se declara uno de los conceptos principales de su ideología: la idea de que el gobierno no debe tener más poder que el que los ciudadanos estén dispuestos a concederle, llegando a tal punto que propone la abolición de todo gobierno. En los escritos de Thoreau, y, en concreto, en el concepto de desobediencia civil, por paradójico que resulte, un caso genuino de ciudadanía pacífica. Los desafíos de Thoreau, a pesar de que puedan corresponder, por su excentricidad, a lo innato de su carácter, siempre acababan por librarse en el terreno de la cordura y la conducta pública y, podríamos añadir, del sentido común. Stevenson,1998. Thoreau proclama que, tras las instituciones que aseguran la libertad de la vida pública, la res-publica debe dar lugar a la res-privata. Aunque tomemos por una preferencia esta consigna no podemos dejar de valorar su aportación al espíritu de la ciudadanía, por más que sorprenda el hecho de que el autor exhorte a sus lectores a comportarse primero como hombres, después como ciudadanos: La ciudadanía, será sólo un elemento adicional al cumplimiento de los deberes puros de la humanidad (H. D. Thoreau, 1994). Si el gobierno interfería en tal cumplimiento, si impedía toda posibilidad de reforma, la única opción legítima era la resistencia, o, en otras palabras, la desobediencia civil, una suerte de descontractura del contrato social. Importa destacar que en el fondo de este compromiso de Thoreau con la justicia no es tan relevante la tradición de la libertad política americana como la de la libertad moral «La democracia no es el último logro, sino los derechos del hombre». Se puede comparar con la afirmación de Emerson en Fortuna de la República: «El fin de toda lucha política es establecer la moralidad como base de la legislación». La desobediencia civil lleva a una posición activa del individuo frente a la sociedad, con el propósito de que la sociedad asuma una posición activa frente al gobierno (Arend, 1998). La escritura constitucional, las instituciones democráticas, fuentes de la identidad política nacional, quedaban estrechas para cubrir las ansias renovadas de independencia puritana. En la tierra de acogida lo de menos eran las diferencias étnicas y confesionales, porque lo que de verdad importaba era la pertenencia común a la gran familia de la civilización cristiana. Pero el genio religioso que había alentado la creación del país estaba siendo aplacado por el lenguaje de la economía política. ( Rorty, 2001). En 1848, en plena efervescencia de la Revolución en Europa, Thoreau pronuncia su conferencia sobre “la relación del individuo con el Estado”, que será publicada en 1849 con el título de “Resistance to Civil Government” en Aesthetic Papers de Elisabeth Peabody. Tras su muerte, el texto recibiría el reconocido título de Civil Disobedience. En H. D. Thoreau la política se sitúa en una suerte de inframundo tan indeseable como lo es el ultramundo de la práctica religiosa. La experiencia pública de los americanos se explica a la perfección en la naturaleza en la que viajar es hacerlo a la esencia de las cosas. El trascendentalismo americano recoge una serie de preocupaciones singulares. No se trata solo de la defensa de la Naturaleza amenazada por la explotación industrial, el avance el paisaje, sino también la crítica demoledora contra la extinción de los indios y la esclavitud tolerada. El Estado no garantiza la vida del hombre en la Tierra, antes bien lo entorpece. Por encima de las leyes de los hombres –de la Constitución- está el libre ejercicio del pensamiento en cada hombre. A través de él es como se llega a la democracia, no en cuanto concepción dogmática de la sociedad, sino en cuanto un episodio irreversible del conocimiento político, susceptible sin embargo y en absoluto de ser considerado el escalón definitivo y final de la organización de las comunidades, porque tal condición es inimaginable, o predecible pero soñable. Hay en estos autores una fe desmedida en la educación lectora de los ciudadanos como vehículo de acceso a la democracia original. Cuanta más dedicación y profundidad dedique el estudiante al cultivo de su pensamiento más íntimo y secreto, con más sorpresa encontrará que las suyas son ideas aceptadas como verdaderas por su dimensión universal. La identificación entre escritor y lector promueve una forma de revolución de género global que incluye la “domesticación” de la cultura. En ella se encuentra la llamada “nación de los hombres”. (Raph Emerson, R.W, 1837). Como si estuviéramos a mediados del siglo XIX, también la meta del último tránsito del siglo XX parecía ser la de producir lo que llamaríamos una nueva gran transformación, término este acuñado hace un siglo para definir la vocación de crear un libre mercado, independiente de las limitaciones y regulaciones impuestas por las necesidades sociales, es la tesis fundamental que sostuvo a finales de los noventa el economista John Gray En términos de conducta pública, el valor de la buena intención es inferior al del conocimiento. La vuelta a la naturaleza podría ser el primer y último requisito de Thoreau para el espíritu de la ciudadanía. Porque la fuerza de la naturaleza es análoga a la de la civilización, de la que surgen las forma de gobierno, y una sociedad constituida sólidamente, desde el punto de vista de Thoreau, es el marco en el que el hombre puede aspirar a la «búsqueda de la felicidad», propósito que no debe ser perturbado por el gobierno. En realidad, su apelación a que seamos hombres antes que ciudadanos, como veíamos, es decir, a no asumir otra obligación que la de hacer en todo momento lo que se cree justo, sirve para distinguir netamente el lugar que corresponde a las «leyes eternas » frente a las leyes particulares. (Javier Alcoriza 1999). El pewma mapuche El “pewma” en la cultura mapuche tradicional es uno de los lenguajes que, junto a la oralidad, los lenguajes visuales y rituales, se ha mantenido hasta el presente como una práctica sociocultural cotidiana de la vida comunitaria y familiar, la que se comparte cada mañana para reflexionar sus significados y con ello prevenir o dirigir las futuras acciones del soñador. Este proceso es de carácter complejo y por lo mismo existe al interior de la cultura una función legitimada para descifrar los significados ocultos en ellos: el “pewmatufe” o intérprete de sueños. El “pewma”, concebido como un viaje que realiza el Am -aliento o cuerpo etéreo similar al cuerpo físico o almapara ir al encuentro con los antepasados o con las fuerzas del ámbito sacralizado, establece una vinculación diversa con éstos que puede afectar positiva o negativamente el “am” del soñador. (Mabel García Barrera, 2008). Particularmente en el ámbito de la poesía, la introducción del sueño “Pewma” se encuentra asociado con la problemática del lenguaje, en la medida que representa una alternativa cultural propia que busca desplazar por efecto de enmascaramiento el canon poético occidental -escrito- en el que se sustenta el actual discurso poético mapuche, lo que deriva a que el uso de este procedimiento conlleve implícitamente una tensión, entre los recursos propios y ajenos, en el campo de los sistemas de comunicación que se encuentran y desplazan en la relación intercultural. Con el fin de suplir este conflicto se actualiza un nuevo tipo de texto que integra procedimientos discursivos de diverso origen como “actos de negociación de significados culturales”( Bhabha, 2002). Volvemos a la situación de interpretación de los sueños (pewma) como un rumor velado no multicultural, privado de una comunidad, familia o pueblo. Lo velado aunque no presupone ser ninguna verdad secreta política o metafísica, presupone una estrategia que remite un sistema de comunicación con antepasados, el más lejano de ellos es el mismo Mapu (la misma tierra de la que somos parte y con la cual existe un dialogo amoroso) Meli Witran Mapu. No porque la tierra tenga secretos sino porque todos somos hijos, hermanos y amantes de la tierra que nos ama. Este contacto, mediante la imaginación o la somnolencia debe hacerse en el más íntimo respeto, pues los antepasados sufren miedos ante la persecución de sus almas por quienes no entienden el fluir natural. El poeta mapuche Leonel Lienlaf publica su segundo poemario Pewma dungu (Palabras soñadas), un texto que se centra progresivamente en lo intracultural como eje temático y que se construye en vías de totalizar la experiencia individual y colectiva de la cultura. Se trata de una invitación a abandonar la historicidad de un pueblo para entrar en un contacto horizontal con diferentes lenguajes del mundo. No son elementos diferentes, sino expresiones diferentes las que se manifiestan. Un multilinguismo endocultural, formas de decir distintas de la mismidad, presentadas por diferentes actores que encarnan a los antepasados. Este poemario que no sólo permite conectar al lector con el “pewma” del soñador sino también con los “pewma” de los otros seres que habitan este universo cultural, y de éstos entre sí, es también un viaje por el lenguaje en el mundo mapuche, donde se muestra cómo cada “ser” tiene su propio modo de comunicar; así propuesto como la palabra y su accionar en la interacción cultural hablan los pájaros, el río, el zorro, el viento, las mariposas: “En mis sueños de anoche/ un zorro/ cantaba bajo mi casa/ ¿Qué haces ahí?/ le preguntó mi voz/ detrás de su canto/ me ocultó su rostro.// ¿Por qué te escondes?/ le grité desde mi casa/ wac wac/ fue su respuesta.// desperté sobresaltado/ afuera/ el día comenzaba a dibujarse./ / Lejos oí,/ un zorro me pareció/ llorar por las montañas.” (Leonel Lienlaf, 2003) En el conflicto de un metalenguaje que apela por los medios de transmisión ancestrales, Lienlaf busca en el recurso del “pewma” dejar atrás la tensión que le provoca la escritura como mecanismo de imposición de la cultura occidental (Carrasco, H. 1993) para legitimar lo propio: esta problemática se encuentra en la perspectiva de ejemplificar el desorden que provoca occidente, el lenguaje como gran ejecutor del poder, en el sistema de fuerzas cósmicas de la cultura, las que mantienen un estado de equilibrio permanente a través del “newen”, fuerzas siempre orientadas a la reciprocidad. En esa posibilidad de tener un contacto con el zorro o con las montañas se muestra una del lenguaje humano frente a otros lenguajes, desacralización de su arquitectura supuestamente exacta. El refinamiento del lenguaje distrae de su fin estratégico, de su capacidad para evitar las transposiciones entre diferentes lenguajes. El lenguaje comienza a volver a ser un juego y una herramienta poderosa. Luther King lo reconoce cuando apela a los efectos retóricos para permitir que se cumpla un sueño, un deseo profundo, que no ha sido generado por él, sino que ha dado su espacio para su recepción. En el fondo es un sueño del propio lenguaje, aunque un lenguaje que pocos pueden escuchar. La Conservación del equilibrio cíclico mantiene la dinámica que concurre como instancia de comunicación y de intercambio en la relaciones interpersonales y comunitarias y que se puede plasmar en nociones tales como “Trafkin”; dinámica que se actualiza ya sea en la actividad ceremonial de orden ritual dando origen a la negociación y compromiso con el o los ser(es) superior(es) y mediante el ofrecimiento e intercambio de los “Newen” –fuerzas-, o en la vida cotidiana en las relaciones interpersonales o comunitarias a partir del intercambio o “negociación” como concepto de “no deuda”. Este proceso es habitualmente simbolizado a través del mito de “txen –txen y kai kai vilu” donde se muestra el proceso de enfrentamiento de fuerzas, descompensación y recuperación del equilibrio cósmico, personal o colectivo; o en aquellos relatos donde se dinamiza el conflicto de las energías positivas y negativas y que repercute en evidenciar el origen y proceso de la enfermedad y el reestablecimiento de la fuerza vital. (Mabel Garcia, 2010, 49) El ocio de los dioses W. H. Hudson fue un argentino, hijo de norteamericanos y amante del paisaje de la patagonia. Tuvo un contacto muy temprano con las obras de Darwin, a las que vio no muy claras; probablemente haya leído el texto muy tempranamente. Esta lectura lo acercó a una filosofía naturalista. De hecho, contradijo observaciones de Darwin que éste revisó, además de mencionarlo en la segunda edición de El origen de las especies (1888). Asimismo, son numerosas y apasionadas, como en defensa de la patagonia, como si no fuera un lugar inferior, sino un espacio cercano a Dios. Hacia el final de la famosa narración de Darwin sobre el viaje del Beagle, Guillermo Hudson recuerda un pasaje suyo que adquiere un significado especial para él: donde Darwin Evocando imágenes ve que las llanuras de la Patagonia contienen posesiones negativas, sin viviendas, sin agua, sin árboles, sin montañas, algunas plantas enanas. (Hudson, 1940).Hudson cuestiona cómo es que estos áridos desiertos, que Darwin denomina posesiones negativas, en cuanto faltantes naturales de sus pobladores, se han posesionado de tal modo de su mente. Pero además se cuestiona cómo no producen igual impresión las pampas, fértiles, más verdes y más útiles (Hudson, 1940) . Ha de ser en buena parte debido la libertad dada a la imaginación la que imaginaban los anticuados modelos en la tierra fuera chata, estuviera rodeada por una extensión de agua infranqueable, o por desiertos calientes hasta ser intolerables: “¿quién no miraría con emoción profunda, aunque indefinida, hacia estos confines del saber humano?” Estoy completamente convencido de que Darwin no ha explicado acertadamente en ese pasaje las sensaciones que experimentó en la (Hudson, 1940) Puede residir Aquí el secreto de la persistencia de las imágenes de la Patagonia y su aparición frecuente en el espíritu de los muchos que han visitado esa región gris, monótona y, en cierto sentido. La Naturaleza, en estos parajes desolados, emociona más profundamente que en otros. Darwin lo dice sin menguar palabra aceptando lo paradójico: “Sin embargo, en medio de estas soledades, sin que exista cerca ningún objeto atrayente, se experimenta una indefinida pero poderosa sensación de placer” (Green. 2001). Hudson quiere descubrir lo inexplicable. Acaso frente a lo sublime experimenta esa gran apertura. Recuerda la Patagonia completa, en toda su vasta extensión y con todos sus detalles tan delineados, que si la estuviera contemplando realmente no la vería con más plenitud (Hudson, 1940). Otros sitios, aun aquellas hermosas y hasta sublimes, con bosques, océanos o montañas, y sobre todo el cielo azul profundo y el crepúsculo brillante de los trópicos, no aparecen precisas en la memoria, haciéndose más brumosas cada vez que se intenta mirar con mayor atención. Es una paz árida, no una paz aniñada, sino una paz desafiante, un paisaje donde hay que poner imaginación porque lo que falta es esa imaginación que descubra lo implícito aunque no a la vista. Un sueño liberador, nómada, que invita a caminar, a realizar algo que la naturaleza espera. Nos aventuramos a decir que el paisaje espera por hacerse, de ningún modo está hecho. El lenguaje no interfiere con símbolos o sentidos. La gloria de Dios El torpe alejamiento de las cosas o la aparición de intermediarios simbólicos han sido los impulsores de una invisibilidad del lenguaje en su contenido de poder comunicativo entre los diferentes emanaciones del universo. Luther king aprovecha la fuerza del lenguaje porque no produce la sensación de que es el responsable del sueño. Igualmente, Thoreau no acepta la imposición del estado separándose de la naturaleza fluida. Como bien se nota en la concepción mapuche el lenguaje es la forma en que se expresa el intercambio mapuche (trafkin) entre las unidades de un todo esperanzado. La moral no es la fuerza del bien sino la fuerza del refugio o morada del mundo que el lenguaje ofrece. Si Luther King habla de que "la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano, más extensivamente digamos que se unirán todos los seres que devienen a través de la fuerza integradora del lenguaje. Para ello el lenguaje debe disminuir en su propia iniciativa de creerse y hacerse creer conductor de lo verdadero. La gloria de Dios se revela de múltiples formas, históricamente un sueño llega como mensaje no individual sino social y despierta al somnoliento que no ve cómo es obvio lo que está sucediendo y pocos alcanzan a reconocerlo. Esta tan cerca de los ojos que es hasta una molestia, como si no hubiéramos puesto foco en eso, como si algo nos quisiera distraer. Entonces no soñamos sino que desesperamos hasta que en la desesperanza aparezca el sentido de lo sinsentido. Algo sinsentido absurdo, sórdido nos alumbra con una suerte de niebla. Ahí, en esa niebla de mar y montaña húmedos, en esa lluvia fina, que nos vuelve resbalosos, en la secreción de una tiniebla delicada, está el sueño. Lo haremos conciente cuando lo podamos leer y llevar a otros, aunque no será del todo conciente. Nada es suficientemente claro. No lo será. Hay algo que pocos detectan en el sueño. Este escrito tampoco puede detectarlo, pero no nos damos por vencido. BIBLIOGRAFIA ADORNO, Theodor: Estética. Orbis, Barcelona 1983 ALARCÓN Oscar Daniel, “Nietzsche y el problema del lenguaje”, http://www.monografias.com/trabajos15/nietzsche-lenguaje/nietzsche-lenguaje.shtml p. 13, (Leído Julio 2011) ALCORIZA Javier, El espíritu de la ciudadanía. Res publica, 4, Universidad de Murcia, 1999. AREND,Hanna,: Desobediencia civil, en Crisis de la República. tr. de G. Solana, Taurus, Madrid. 1998 BHABHA, Homi. El lugar de la cultura. Manantial. Buenos Aires. Argentina, 2002. Campbell, K.K., & Huxman, S.S. The Rhetorical Act: Thinking, Speaking, and Writing Critically. Belmont, CA: Wadsworth.ted critical essays, 2003. CARRASCO, Hugo. (1993). “Poesía Mapuche Actual: de la apropiación hacia la innovación cultural”. Revista Chilena de Literatura. 43:76-87. Dpto. Literatura. Universidad de Chile. Santiago. Chile. Darwin, Charles: The voyage of the Beagle. Volumen 104. 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Paidós, buenos aires, 2008) [1] Pueden decir que soy un soñador pero no soy el único espero que algún día te unas a nosotros y el mundo vivirá como uno. John Lennon, Imagina. [2] Miembro de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP). Líderes de la NAACP como WEB Du Bois y James Weldon Johnson eran huéspedes frecuentes en el hogar Rustin. Con estas influencias en su vida temprana, en su juventud Rustin se integra a la campaña contra discriminación racial. Estuvo en una universidad históricamente negra (HBCU) en Ohio operada por la Iglesia AME. [4] quiso experimentar la vida en la naturaleza, por lo que desde el 4 de julio de 1845 vivió dos años en un bosque cerca de Walden Pond, no lejos de su familia y amigos en Concord (como Ralph Waldo Emerson). Abandonó su cabaña el 6 de septiembre de 1847 para vivir con su familia. Walden, que relata su vida en los bosques, fue publicada en 1854. Considerado por algunos como el primer ecologista, su ensayo fue influyente en Lev Tolstói y en Mahatma Gandhi. Su obra y su ejemplo mantienen todavía una fuerte influencia en los movimientos en defensa de los derechos civiles (el propio Martin Luther King expresó abiertamente su admiración), el pacifismo y el ambientalismo. En 1960, una efigie de Thoreau entró en el Panteón de los Héroes Norteamericanos de la Universidad de Nueva York, junto a George Washington, Benjamin Franklin, Abraham Lincoln, Thomas Edison y Ralph Waldo Emerson Enrici, Aldo - enrici_20@hotmail.com UNPA – Universidad Nacional de la Patagonia Austral Río Gallegos – Santa Cruz – Argentina En Papirando: P10, P12, P14, EDITORIAL Figuras y sentidos en la obra del Conde de Lautréamont, por Alejandra Santoro La Modernidad instala, junto al discurso de la Ciencia y la Razón, la presencia de ritmos que chocan, de gestos subversivos y cuestionadores del statu quo. Es innegable el hecho de que los cambios de hábitos se produzcan a partir de un amoldamiento de los cuerpos, de cierta adecuación a una sociedad que se va complejizando progresivamente a través de sus redes de interdependencia. Se puede, entonces, entender a la civilización como un proceso que se opone al estado anterior de incivilización o barbarie. La actitud corporal, los ademanes, la vestimenta, la expresión de los gestos, todo esto corresponderá al comportamiento “externo” que se convertirá en el objeto de la civilización. Seríamos producto de una represión sobre los instintos, sobre las pasiones que se dan a partir de determinadas coacciones que se ejercen sobre nuestro cuerpo y comportamiento, proceso que nos van inculcando desde pequeños a través de ciertas regulaciones, hasta llegar a una estabilización peculiar del aparato de autocoacción psíquico. Psicologización de los individuos: a cada uno correspondería un “tipo humano”. Surgen los escrúpulos y la vergüenza, como sentimientos que nos harían sentir “incompatibles” con nuestra sociedad si no nos comportamos de forma esperable. Este es justamente el problema que viene a instalar la Modernidad: todos los que estemos incluidos en esta sociedad seremos seres sujetos a cambios y transformaciones, lo más propio del hombre se volverá maleable y controlable hasta en sus partículas más pequeñas y aquello que se nos presenta como lo más ingobernable del ser será adiestrado. El cuerpo del hombre es fijado, insertado y vuelto útil a una trama social, hasta que este hace de las coacciones su propia carne. Seres encadenados a necesidades prácticas que no admiten postergaciones, que van notando la pérdida progresiva de todas las razones de vivir y cierta incapacidad para colocarse a la altura de cualquier situación excepcional. El mundo se objetualiza y el hombre, siendo el mismo parte de la naturaleza, se siente escindido de ésta. André Breton, padre fundador del movimiento surrealista junto al poeta Paul Eluard, escribía por el año 1929: “Tanto va la fe a la vida, a lo que en la vida hay de más precario – me refiero a la vida real -, que finalmente esta fe se pierde. El hombre, soñador impenitente, cada día más descontento de su suerte, da vueltas fatigosamente alrededor de los objetos que se ha visto obligado a usar, y que le han proporcionado su indolencia o su esfuerzo”. Hay una irritante manía que consiste en reducir lo desconocido a lo conocido y clasificado, triunfando el afán de analizar por sobre los sentimientos. Con el pretexto de civilización y progreso, se ha logrado eliminar del espíritu todo lo que podría ser tildado de supersticioso, de quimérico, y se ha proscrito todo método de investigación de la verdad que no esté de acuerdo con el uso corriente, es decir, aquél que conviene al primado de la razón. La conciencia de la fractura entre arte y sociedad, entre mundo exterior y mundo interior, entre fantasía y realidad, fue, desde un comienzo, muy aguda en el surrealismo. De ahí la proclama por encontrar una mediación entre estas dos orillas. Por lo tanto, el problema de la libertad es el problema fundamental del surrealismo. Hay una voluntad moderna en este movimiento por irrumpir en la historia, y hasta en la política, para crear las condiciones de la libertad material y espiritual del hombre, por volver a traer a la cultura a aquel terreno húmedo desde donde emergen la creación y la imaginación y donde los gestos cobran una amplitud desmesurada. La pregunta que surge a raíz de esto es en qué momento, a partir de esta libertad imaginativa que surge de un impulso relacionado con un estado de locura que lleva a la inobservancia de las reglas, repito, en qué momento, entonces, cesa la seguridad del espíritu. Sin embargo, Breton responde a esta cuestión con otra pregunta, que encierra en sí misma una posible solución: “Para el espíritu, la posibilidad de errar ¿no constituiría quizás la contingencia del bien?”. Se comienzan a escuchar, a sentir los gritos que brotan desde algún lugar oscuro, desde las profundidades y la nocturnidad del alma, y también desde lo bajo, desde aquello que toca la tierra y se mezcla con ella. Las perturbaciones, las ansiedades, las depravaciones, la muerte, las excepciones en el orden físico o moral, el espíritu de negación, los embrutecimientos, las alucinaciones favorecidas por la voluntad, las singularidades químicas de buitre misterioso que acecha la carroña de alguna ilusión muerta, las experiencias precoces y abortadas, las oscuridades con caparazón de chinche, la demencia, los terrores razonados, las inquietudes extrañas que el lector preferiría no sentir, las muecas, las neurosis, las hileras ensangrentadas por donde se hace pasar la lógica sin salida, los partos peores que los crímenes, las pasiones, los extremos presentados a perpetuidad, la razón silbada impunemente, los olores de los cobardes, todo lo que es sonámbulo, los silogismos desmoralizadores, la desolación, el manzanillo intelectual, los chancros perfumados, los muslos con camelias, la culpabilidad de un escritor que cae por la pendiente de la nada y se desprecia a sí mismo con gritos de alegría, los graves salivazos sobre los axiomas sagrados, la piojería y sus cosquilleos insinuantes. Exclamaciones, bramidos lautréamonianos que anuncian que ya es tiempo de enfrentarse contra lo que nos ofende y doblega tan autoritariamente. Breton dedica en su texto Têtes d’orage, publicado en el número diez de Minotaure en invierno de 1937, artículos monográficos a las fuentes literarias del surrealismo. Lautréamont es uno de los escritores que encabeza esta selección, al que califica como uno de los más grandes magnetizadores de los tiempos modernos, cuya literatura constituye un trasfondo de gran riqueza para ese hombre nuevo que quiere imponer el surrealismo. Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont, encarna el enigma del poeta misterioso y desconocido, que murió en plena juventud, a los veinticuatro años, dejando tras de sí Los Cantos de Maldoror, su obra más famosa, y las Poesías. Su pseudónimo lo adoptó inspirándose en el título y el personaje de una novela de Eugène Sue, popular escritor del siglo XIX, titulada Latréaumont, cambiándolo ligeramente por el procedimiento del anagrama. Lautréamont personifica a partir de su escritura la profunda rebelión moral, la desenfrenada violencia de los sentimientos, en una lucha constante contra lo que es falso y artificial, contra un “realidad embustera e indigente” que humilla al hombre. Los jóvenes poetas franceses de 1920 encontraron en Los Cantos de Maldoror el medio apto para la acción fecundante, la rebeldía exacerbada contra todas las normas convencionales y les ofreció un cúmulo de experiencias de lenguaje que los jóvenes poetas habrían de adoptar y desarrollar en su actividad surrealista. Si no fuera evidente que toda aparición avasalladora de un estad de espíritu colectivo es inevitable, parecería que el surrealismo es el heredero directo de Lautréamont, por la gran coincidencia que hay en el espíritu, en la intención y en la forma. Lautréamont se nos aparece como el eslabón de una gran cadena que se extiende en el tiempo, a través de la historia, y que forman todos aquellos que buscan permanentemente, obsesivamente, la salvación del hombre sobre la Tierra, afirmándolo en su condición vital, creadora, en su necesidad de realizarse como ser concreto e individual, sin trabas absurdas. Esa gran cadena mantiene una permanente oposición, una lucha incesante, contra una corriente poderosísima que tiende a anular al hombre como ser vital, prometiéndole a cambio de vegetar, una utópica seguridad en el presente o una recompensa futura. Son generalmente los artistas ignorados o combatidos en su momento los que más intensamente recogen el malestar invisible que flota sobre una época. Lautréamont, como todo artista auténtico, es un producto de su tiempo. Partió de una herencia espiritual impregnada de aquel mal que Musset designó con el nombre de “mal de siglo”, y cuyos síntomas eran la incertidumbre del porvenir, el desprecio por el pasado, la incredulidad y la desesperación. Los orígenes de este mal se remontan indudablemente al resultado de una constelación de factores en la que participan profundos cambios en la estructura social, con una exaltación del valor del individuo, y su correspondiente desamparo, y fatalidades históricas de muy compleja interpretación. El mencionado mal sirvió, unas veces, a modo de exquisita vestidura melancólica, otras arrastrando a un espíritu de revuelta que tomó los más diversos matices. Esta revuelta envolvía la protesta contra todo poder coercitivo que impide la realización del individuo y ponía sus esperanzas en lo estrictamente vital del hombre, que se encuentra reprimido por las convenciones sociales de todo tipo, las que han conducido a la petrificación de mitos vacíos, tanto de orden moral, como cultural y espiritual. Todos los conocimientos de que hace gala Lautréamont conforman una verdadera constelación de influencias que se perciben desfiguradas, grotescas, a veces con el aire solemne y anacrónico de restos ruinosos en la ciudad moderna. Todas ellas parecen contribuir a provocar una explosión soberana; esta tradición está al servicio de una paradójica ruptura con lo tradicional, usándolo de base para pisotearlo y para atizar una inmensa hoguera verbal en la que todo arde, incluso el autor. Ocurre que la escritura, además de ser una actividad productiva, un instrumento de comunicación racional, funcional y útil, es también un juego, una actividad inútil que tiene su fin en sí misma, que no se subordina a proyecto alguno y que precisamente por ello permite al escritor ponerse a sí mismo al desnudo, poner en juego la integridad de su ser, confesando no sólo las incertidumbres de su pensamiento sino también los temblores de su corazón, hasta el extremo del silencio, de la risa y de las lágrimas. Isidore Ducasse escribía de y desde los límites con el riesgo lúcidamente asumido de no encontrar reposo seguro, de perderse en el fulgor del éxtasis y en la noche del no-saber. De allí que el escritor León Bloy, haciendo mención de Ducasse en su primer obra de relevancia, El Desesperado, diga respecto de Los cantos de Maldoror que “carecen de forma literaria; es lava líquida; algo insensato, negro y devorador”. Se trataría en este caso del gasto improductivo batailleano, donde no existe la preocupación por el futuro, sino la afirmación del presente. Energía que se pierde sin provecho, sin utilidad; la escritura de Ducasse como un exprimidor de instantes, como lo fugaz, aquello que es en tanto se realiza. La figura de Ducasse podría ser entendida como la de aquel soberano que describió Georges Bataille, tan distinto y alejado del soberano de la Real Academia Española, ese que posee la autoridad suprema e independiente. Por el contrario, Ducasse encarnaría el cuerpo de aquel que sabe entregarse a un poder que no posee e ignora, el que se pone en el límite del no-saber y la impotencia, el que puede suspender la conciencia y entregarse a la perdición, a través de aquello que hace sentido a partir de no darnos una seguridad que vaya más allá del instante presente, y llevarnos siempre al irreparable desgarramiento. ¿Acaso no es lo improductivo e inútil aquello que representa lo más humano del hombre? La falla, la incompletud, el error, aquello que expone el suelo natal de nuestro ser, el territorio en el que nacemos y morimos, y del cual nunca nos desprendemos. En Los Cantos de Maldoror la protesta de Lautréamont es contra la condición humana tal cual está dada. La condición humana entendida como lo es habitualmente, por la situación del hombre en el medio social, en el mundo de sus semejantes. La conducta del hombre está regida por una estructura moral que Lautréamont considera degradada, pues el hombre se siente atraído por el vicio y la crueldad y sin embargo preconiza otra cosa: “Dice hipócritamente sí y piensa no”, como lo define el poeta. Es esta hipocresía la que introduce la máxima confusión y coarta todo acto auténtica y puramente vital, todo esfuerzo por realizarse, por cumplir el destino humano. La moral vigente es antihumana y abstracta, fuertemente calculadora, que no obedece a su raíz vital. Esta hipocresía estaría dada por el hecho de que, para Lautréamont, vivir significa la paulatina destrucción de la inocencia, y de ahí el doloroso sentido de la existencia. La inocencia resulta una ilusión, un elemento extraño en este mundo corrompido y no debe tener cabida en él. O el inocente es atraído al mal mediante la persuasión, o debe ser suprimido porque su existencia no tendría sentido: he aquí la fórmula en el mundo maldororiano. Se desarrolla así una verdadera lucha del hombre con el mundo que lo aprisiona, lo limita, lo arremete. Pero cuando en esa lucha triunfa el medio, el hombre, o se domestica sumándose a la grey y adoptando sus normas, o perece. Los perros que, en el canto I estrofa 8, ladran a la creación simbolizan a través de la animalidad del hombre, la revuelta del ser domesticado contra la coerción del medio y los poderes escavizadores. Esta imposibilidad de desbordamiento, de la permanencia tensionada en nuestra forma ajustada al medio, la describe Bataille de la siguiente forma: “Todo problema en un cierto sentido es un problema de horario. Implica una cuestión previa: ‘¿Qué tengo que hacer (qué debo hacer o qué tengo interés en hacer o qué tengo ganas de hacer) aquí (en este mundo en que tengo mi naturaleza humana y personal) y ahora?’. Ésta es la cuestión moral por excelencia”. Existe a esta pregunta una respuesta que emergería desde nuestras vísceras y que afirmaría el aquí y el ahora como un fin absoluto, es decir, la satisfacción inmediata del deseo, sin reserva y sin demora. Pero por otro lado, está la respuesta condicionada, que remite y subordina el aquí y el ahora a un allí y a un después lejanos y futuros, haciendo de la acción presente un mero medio para la obtención de un fin que se considera conveniente en grado sumo pero que siempre está más allá del instante. Pero la humanidad consiste precisamente en la contradicción irresoluble de estas respuestas. Por un lado, la humanidad surge y se afirma como negación de la animalidad, pero por el otro, la animalidad es aquello que nos es inherente y propio. El animal vive en el mundo en un estado de inmediatez temporal y de indistinción con respecto a todos los otros seres. Al animal no se le puede mutilar su inocencia, éste vive siempre en el presente, en un presente eterno, porque no tiene conciencia de sí como ser finito, como ser separado de los otros. Aunque un animal procure astutamente devorar a otro y no ser devorado por él, no puede decirse que lo haga “concientemente”; sigue viviendo en la inmediatez y en la indistinción, sigue experimentando la vida como una continuidad que nada interrumpe. Bataille sostiene que: “La fabricación y uso del útil es lo que rompe la inmanencia del mundo y hace posible el surgimiento de la conciencia humana como conciencia separada del tiempo, esto es, como conciencia de la muerte del ser separado y como subordinación funcional o utilitaria entre medios y fines”. Sin embargo, y pese a la interrupción de esta continuidad, en cada hombre permanece encerrado su propio animal, esperando que se entreabra la puerta para abalanzarse hacia afuera. En este sentido, según Bataille, se puede considerar al hombre como una cárcel de apariencia burocrática. Nos encontramos nuevamente con la religazón mentada y propugnada por los surrealistas, a partir de esos cajones interiores, que guardan toda nuestra terrible interioridad, abriéndose hacia el exterior, mezclándose e hibridándose con él. Este continuo enfundarnos en tanto seres normativizados, tramitados y gestionados es aquello de lo que tanto los surrealistas como Lautréamont reniegan. Este último expondrá a lo largo de sus cantos nuestra animalidad, nuestras metamorfosis, como una necesidad violenta, que se confundiría además con cada una de nuestras necesidades animales, impulsando al hombre a desistir de repente de las actitudes exigidas por la sociedad, de los gestos elementales y eficaces que se nos demandan. Parezca lo que parezca, afirma Bataille, el hábito no puede impedir que un hombre sepa que miente como un perro cuando habla de dignidad humana en medio de los animales. Los animales han sido objeto de representación desde los orígenes de la literatura occidental. Esta relación ancestral se vincula con el carácter ambivalente que, como los grandes temas literarios, tienen los animales en relación al hombre, una contigüidad familiar en convivencia con la más radical extrañeza. En este sentido, el mundo animal constituye para el hombre una zona incognoscible del universo que lo rodea, a la vez que pone en evidencia para él la existencia de una región desconocida de sí mismo. El mal, para lo que se podría denominar la hipótesis lautréamoniana, es una forma pura e irracional, ligada al placer sólo como realización, nunca como amenaza. El mal como vehículo de una agresividad acelerada e inmediata que nace de la presencia siempre silenciosa y negada de lo animal en el hombre. Será que lo que bulle en las entrañas y brota como secreción biliar, es decir, aquello que emana de nuestros propios líquidos y flujos, es lo que luego nos estremece y produce extrañamiento. La animalidad como un suceso familiar y cotidiano, al mismo tiempo que radicalmente ajeno. En Los Cantos de Maldoror la relación del fenómeno de la metamorfosis con el dominio del mito es clara, de ahí la fuerte carga simbólica de las transmutaciones cuando aparecen en el marco del texto literario: expresión del deseo de escapar a la condición humana tal cual está dada, regreso a un estadio elemental, o pre-moral, escenificación de potencialidades del ser humano y, fundamentalmente, acto demiúrgico. Ducasse recurre a las metamorfosis dotándolas de todos estos significados y explotando al máximo su capacidad de crear un clima mágico, como en los relatos mitológicos. Pero también se hace eco de teorías científicas del momento, derivadas de las tesis evolucionistas de Darwin que analizaban el transformismo de las especies. La transmutación afecta así a los tres protagonistas de Los Cantos: Maldoror, Dios y el Hombre. Entre ellos, Maldoror es quien más se metamorfosea, pero el universo por donde merodea está también marcado por una dominante proteica que alcanza a seres humanos, a seres sobrehumanos e incluso a lo inanimado. La animalidad humana no es otra cosa que una realidad latente que descansa mientras la razón está en vigilia, pero que pulsa, pulsa fuerte. Se podría pensar, a partir de Deleuze y Guattari, que el devenir-animal, las metamorfosis que se van produciendo a lo largo de los cantos, no sean sólo simples transformaciones, sino más bien puntos de contacto, alianzas entre lo uno y lo otro de uno; no existiría entonces contradicción, sino un diálogo perfecto, en un desequilibrio aparente. Maldoror, como encarnación del mal naciente, se sabe ni hombre, ni animal, ni árbol, ni vivo ni muerto, como plantea Nietzsche respecto de que los hombres son aquella cuerda tendida entre el animal y el superhombre, una cuerda tendida sobre un abismo. “Soy sucio. Los piojos me roen. Los cerdos vomitan al mirarme. Las costras y las escaras de la lepra han convertido en escamosa mi piel cubierta de pus amarillento. No conozco el agua de los ríos ni el rocío de las nubes. En mi nuca crece, como en un estercolero, un hongo enorme de pedúnculos umbelíferos. Sentado en un mueble informe no he movido mis miembros desde hace cuatro siglos. Mis pies han echado raíces en el suelo y forman hasta la altura de mi abdomen una especie de vegetación viviente, repleta de innobles parásitos, que todavía no llegan a ser planta y que ha dejado de ser carne”. Así grita Maldoror su hibridez para luego decir: “Sin embargo, mi corazón late”. Y se pregunta cómo podría latir si no fuera porque la podredumbre y las exhalaciones de su cuerpo, al que prefiere llamar cadáver, no lo nutrieran abundantemente. La mayoría de los animales presentes en su obra pertenecen a especies inferiores, batracios, reptiles, muchos de ellos con capacidad de mutar y relacionados con el agua; poseen además formas que se adecuan al órgano o zona corporal parasitada. Se instalan en la anatomía del personaje sin crear nuevos volúmenes, lo que permite subrayar que, tras el aparente ensamblaje disparatado, hay un intento de estructuración por parte del autor, visible también en la elección de las zonas ocupadas: zonas erógenas en las que Maldoror recibe agresiones no exentas de un componente de placer. Se trata además de espacios cóncavos que, rellenados por formas animales, despojan de entidad la anatomía humana. Los elementos vegetales cumplen la misma función: hongos, raíces y plantas pobladas de parásitos aumentan la ambigüedad del personaje y lo acercan a otras vegetalizaciones míticas, folklóricas o pictóricas que borran la frontera entre lo vivo y lo inerte. Su Maldoror habitado remite a la idea de la inestabilidad del ser y de la obsesión de un universo absurdo donde todo es posible y cuestionable. La idea de que sólo a partir de esta simbiosis entre lo hombre, lo animal y lo vegetal es que puede sobrevivir la esencia de lo que en realidad somos. Porque en definitiva Maldoror no es nada y por lo tanto lo es todo, no es hombre, animal o planta, sino que es hombre, animal y planta, y Maldoror se convierte así en la figura y metáfora de nuestra miscelánica existencia. Quizá continuemos siendo aquellos cuerpos grotescos de los que hablaba Mijaíl Bajtín, quizás por nuestros orificios e intersticios se asome todavía toda nuestra animalidad. Lautréamont ofrece por primera vez la imagen absolutamente gratuita, o mejor dicho ilógica, eliminando todos los hilos conductores racionales. Esta imagen que se separa ya de la metáfora, aparece como un producto espontáneo y puro de la fantasía, sin utilidad ni razón aparente, pero dotada de un carácter sorpresivo, de una vitalidad agresiva o de un curioso contenido emocional, que no puede ser logrado por ningún tipo de exposición racional. Se ha dado a este mecanismo el nombre de aproximaciones insólitas y puede considerarse a Lautréamont el inventor de este hallazgo poético que ha tenido gran difusión en la poesía moderna, y que ha sido adoptado por los surrealistas, que consiste en la reunión de dos realidades lo más alejadas posibles. Lautréamont ha explicado este mecanismo con su proverbial claridad: “Resulta extraña la seductora tendencia que nos impulsa a investigar (para después expresarlas) las similitudes y diferencias que encierran, en el límite de sus propiedades naturales, los objetos más opuestos entre sí, y a veces los menos aptos en apariencia para ese género de combinaciones...”. A partir del texto de Mario De Micheli, Las vanguardias artísticas del siglo XX, se hace patente el legado de estos elementos y características lautréamonianas en el movimiento surrealista, expresado, no sólo en el arte, sino evidenciado también en una forma particular de vivenciar el mundo, de relacionarse con la materia, interrogándola e irritando las facultades del espíritu a través de la exteriorización inmediata de una oleada psicofisiológica, de atentar contra el principio de identidad en la imagen surrealista, volviéndose múltiple, y fundamentalmente, bajo la actividad paranoico-crítica, entendida como un “método espontáneo de conocimiento irracional basado en la asociación interpretativo-crítica de los fenómenos del delirio”. Vemos como el mismo Dalí explica esto último: “Sobre la base de un proceso netamente paranoico ha sido posible obtener una imagen doble, es decir, la representación de un objeto que, sin la mínima modificación figurativa o anatómica, sea al mismo tiempo la representación de otro objeto absolutamente distinto, despojado de cualquier género de deformación o anormalidad que cualquier arreglo podría ocultar (...) La imagen doble, cuyo ejemplo puede ser el de la imagen de un caballo que, al mismo tiempo es la imagen de una mujer, puede prolongarse, continuando el proceso paranoico, siendo entonces suficiente la existencia de otra idea obsesiva para que aparezca una tercera imagen (la imagen de un león, por ejemplo), y así sucesivamente hasta la concurrencia de un número de imágenes limitado solamente por el grado de capacidad paranoica del pensamiento”. Es así como el artista llegó a establecer, por ejemplo, la siguiente igualdad: nebulosa = encajera = cuerno de rinoceronte = granulado corpuscular y logarítmico del girasol, después de la coliflor = granulado del erizo de mar que era, según él, una gota de agua con carne de gallina que, en el momento de la creación, tiene miedo de perder la pureza de su forma original. En Los Cantos Lautréamont rompe las fronteras del saber y todo entra a formar parte de la poesía. Hay en el texto una tendencia al caínismo y al sadismo. Lautréamont plantea el canibalismo, la escritura derivada de la ciencia médica, literatura blanda que procede de la mesa de disección, de la descarnada descubierta del cuerpo humano y de sus vísceras. Maldoror encarna ese héroe del mal, que padece el “mal del siglo”, la impaciencia por devorar el tiempo, un ser que manifiesta su pasión por los jóvenes que en la “aurora” de la vida caen en las garras de ese ser violento y monstruoso, que se alimenta de la literatura de folletín de la época, y cuyo nombre expresa ese mal d’aurore. Los Cantos de Maldoror se revelan como una “máquina de amor y muerte”. De ahí que los surrealistas conviertan en emblema la imagen literaria de Lautréamont: “Bello como el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección”, máquina eróticamortal entre un elemento masculino, el paraguas, y un elemento femenino, la máquina de coser, sobre un lecho de muerte. Para André Breton “le beau comme” (lo bello como), fórmula que Ducasse repite hasta la saciedad en Los Cantos por la que introduce sus metáforas más originales, constituye el manifiesto mismo de la poesía convulsa. Hay pues, una voluntad de subvertir el lenguaje y la escritura, fuera de la convención naturalista. Los surrealistas quedan fascinados con esta “máquina literaria” y estética. Raramente encontraríamos mejores ilustraciones que las de Salvador Dalí para Los Cantos de Maldoror, publicados por Skira en 1934. Dalí reflejará ese canibalismo en las parejas que se destrozan, bajo el dominio de una estética blanda que refleja una nueva visión científica de la carne. Dalí en sus escritos recurre, en ocasiones, al estilo torrencial de imágenes y conceptos que encontramos en Los Cantos. Una breve línea de separación entre la perversión y la mística, cierto aire de pesada maldad como evidente materialización de la libertad absoluta, exenta de los dictados de la moral, tan propio de los surrealistas, la sublimación y exaltación del yo; todo esto lo hallamos tanto en su obra escrita, como en la personalidad y genialidad de Dalí. En Lautréamont, la palabra encuentra la acción, es un vértigo devorador que halla su insaciable violencia. Según Breton: “...el lenguaje de Lautréamont es a la vez un disolvente y un plasma germinativo”. Por lo tanto, el verbo lautréamoniano se vuelve espermático, y la poesía vale por sí misma, es materia que se autoabastece y alimenta. Se convierte a la palabra en una máquina que devora el tiempo mediante la acción. La naturaleza es caínizada y metamorfoseada hacia una agresividad, fuera de su dominio natural. El ser ducassiano no digiere, muerde, clava los dientes con las palabras y crea una poesía activa, ardiente, agresiva, violenta, pura, ejercida desde todas las libertades de que la voluntad es capaz y se adentra en las fuerzas oscuras del inconsciente y en nuevos psiquismos. Los surrealistas rescatan este lenguaje casi instantáneo de Lautréamont, expresión de una fuerza psíquica que se transforma en lenguaje. El surrealismo, de este modo, se definiría como el dictado del pensamiento, a partir de un automatismo psíquico, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral. La explosión del lenguaje de Lautréamont no está en la sílaba, sino en el sentido, en la semántica, en la acción y la energía que se desprenden del verbo, del encadenamiento de las imágenes, que revelan un instinto cruel que proviene de una fuerza nerviosa. Se puede sostener, entonces, que tanto en Lautréamont como el los surrealistas, encontramos el hecho de arrojarse a un torbellino desaforado en que toda noción de medida y de equilibrio se pierde bajo el imperio de un furor de consecuencias imprevisibles, que conduce a las metamorfosis, a la nada o a la mueca de un infinito sarcasmo. Existiría, pues, cierta indefectibilidad respecto del atravesamiento real de las disciplinas y de la enseñanza de cierta moral y “buenas costumbres”, pero vemos ya que afirmar su contundencia y determinación ya es excesivo y engañoso. Si existen los desparramamientos irreflexivos, los desencadenamientos desmesurados, los temblores que no invaden la inteligencia sino el sentimiento, los desdibujamientos de las estructuras que contienen y refrenan. Si los cuerpos buscan abrazar su vitalidad, sus órganos, su centro más sucio y obsceno, pero a la vez el más liberador. Entonces, no podemos hablar de contundencia. Las zonas carnavalizadas de nuestro ser continúan palpitando, y nuestro cuerpo, además de social, disciplinado y civilizado, es primero y principalmente grotesco. Cuerpo y tierra entran en comunión, se absorben y se tocan, se tientan e interpretan hasta confundirse, hasta fusionarse el uno con el otro. Es el cuerpo festivo y burlesco, salvaje y cruel, híbrido y heterogéneo de Maldoror. Él es todos los cuerpos y todas las formas, todo lo que existe en la naturaleza y en la imaginación, las emociones y los sentimientos. Maldoror transgrede mediante el cuerpo violando todos los tabúes. A partir de Los Cantos y del movimiento surrealista se revela lo distinto del logos, aquello que anda perdido ya sin resguardo por abandono de una razón que ha olvidado sus raíces. Lo otro, lo denostado, lo marginal, lo humillado, que en el hombre es su dimensión sintiente. Se hace visible la realidad humana primigenia, las entrañas, es decir, lo originario, el sentir irreductible, primero del hombre en su vida, su condición de viviente. Las entrañas como el abismo de la interioridad lindante entre lo sagrado y lo profano; raíces del impulso vital, que no pueden ser objetivadas ya que por su propia naturaleza se resisten y resienten ante la más leve pausa, ante el menor intento del pensamiento a resolverlas en ideas. La música de las entrañas, su latir, pide expresión y suena para ser escuchado. Santoro, Alejandra Nazarena En Papirando: P16, – alejandra_santoro@hotmail.com Editorial: Biblioteca Popular Municipal "Sofía Vicic de Cepernic" - Calle Costa Rica y Bella Vista S/N, Codigo Postal 9400 - Río Gallegos - Provincia de Santa Cruz - Argentina - Tel.: 02966 - 425003 Revista Papirando 17 – SUBREALISMO - SUEÑOS // Revista Literaria Bimensual de distribución gratuita - Formato PDF // Año III N° 17 - Agosto de 2011 // Editor responsable: Carlos Pablo Lorenzo // lorenzopablo10@yahoo.com.ar // Río Gallegos - Santa Cruz - Argentina - ISSN 1853 - 0109
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Sueños – Subrealismo Revista Papirando 17 ISSN 1853 - 0109 Editorial: Biblioteca Popular Municipal "Sofía Vicic de Cepernic" - Calle Costa Rica y Bella Vista S/N, Codigo Postal 9400 - Río Gallegos - Provincia de Santa Cruz - Argentina - Tel.: 02966 - 425003 Revista Papirando 17 – SUBREALISMO - SUEÑOS // Revista Literaria Bimensual de distribución gratuita - Formato PDF // Año III - N° 17 - Agosto de 2011 // Editor responsable: Carlos Pablo Lorenzo // lorenzopablo10@yahoo.com.ar // Río Gallegos - Santa Cruz - Argentina - ISSN 1853 - 0109 Indice Página 3 - BREVIARIO Página 4 - SUEÑOS DE ARENA Y VERDE - Marisol Torres Página 7 - DESOLACIÓN // MAS ALLÁ... - Patricia O. (Patokata) Página 9 - CUENTAME // EL SUEÑO DE TITO - Beatriz Chiabrera de Marchisone Página 12 – RECUENTO PARA BARRI (Sobre Alberto Barrera Fernández)- © C. Pablo Lorenzo Página 16 – DEUDA PENDIENTE (Sobre Edgardo Ronald Minniti Morgan)- © C. Pablo Lorenzo Pagína 18 – BREVES (“Estigmas Desechos – Angelino versea a Revagliatti” - 5° Encuentro Poético (De la poesía Argentina) - Revista Koyawe) Página 19 – REINCIDENCIA EN EL VERBO (Crítica a “Presagios de Luz” de Gonzalo Salesly) - © C. Pablo Lorenzo Página 20 – SUBREALISMO CON BEMOLES – Daniel De Cullá Página 23 – LOS MADRICES (Crítica a “Madrid entre líneas” del Colectivo Literario TAF) - © C. Pablo Lorenzo Página 25 – SUEÑOS – Chus Canal Página 26 - EL SUEÑO DE SASHA - Ernesto Antonio Parrilla Página 27 - UN PASAJE POR LO ONÍRICO - Gabriela Bruch Página 28 – RECOMENDACIONES - Revista el Horizonte Literario Contemporaneo / Marcelo Gustavo Fernandez Farias - “La Situación Actual del Zapatismo” / Milagros Valdeavellano Roca Rey - “ Santa Teresa de Lisieux - Doctora de los pobres por transparentarnos la ternura de Dios” Página 28 – SUEÑO SOÑANDO – Pilar Ugarte Pagína 30 – ATRAPADA – Graciela Ugarte Página 32 - UN MUERTO EN LA VÍA PÚBLICA - Ricardo Gabriel Zanelli Página 34 - DE LA PAZ A LA PATAGONIA. EL SUEÑO EN UNA PONDERACIÓN DE LO “IMPURO” - Aldo Enrici Página 49 – EDITORIAL - FIGURAS Y SENTIDOS EN LA OBRA DEL CONDE DE LAUTRÉAMONT - Alejandra Santoro Breviario Marisol Torres Galán nos lleva a una playa algo evocadora, algo de paradisíaco tiene ese ocio hermoso de arena y agua, un buen lugar para pasar la tarde, si te metes en el cuento, la atmósfera te atrapa y eso es posible porque ha tenido la capacidad para colocarnos dentro del relato. Patokata nos entrega una dosis de poesía con un toque místico pero con profundas imágenes interior. Beatriz Chiabrera de Marchisone despliega su profunda humanidad con una mirada poética y otra narrativa con personas reales e historias distinguibles. En la crítica para Barri recalco y apuesto a su crecimiento haciendo foco en una lectura parcial. Firmo un pagaré con Edgardo Ronald Minniti Morgan subiendo sus obras para que sean leídas, algo que me permitió el autor en su altruismo literario, tres novelas disponibles para los lectores de PAPIRANDO. El incansable Rolando Revagliatti envió información que me atrevo a compartir para que se contagien un poco de la energía de este poeta. Una lectura a un nuevo libro de Gonzalo Salesly me permite reentender el mundo de la poesía. El amigo Daniel De Culla, siempre presente, siempre polémico, pero con un sentido justicia digno de imitar nos mando una visión muy suya sobre el surrealismo. El Colectivo Literario Tirarse Al Folio (TAF) mando un libro urbano del que doy cuenta con algo de nostalgia por tratarse de una ciudad que siempre llevo en mi pensamiento: Madrid. Chus Canal siempre manda colaboraciones breves, a veces me olvido de subirla, pero esta vez no. Ernesto Parrilla se mete de lleno en la consigna de los sueños como un buen alumno. Gabriela Brunch de la revista compañera “La Iguana” también aportó sus escritos. Me atrevo hacer unas recomendaciones como la revista de Horizonte Literario Contemporáneo, unos escritos de Michelito, otra deuda de lectura es la obra de la religiosa Milagros Valdeavellano Roca Rey. Pilar Ugarte nos trae un relato que también cumple con la consigna y nos entrega su plus literario. Graziela Ugarte Muñoz nos invita a un angustioso cuento de una historia plausible, actual, pero que se pierde en lo onírico sobre el final. Ricardo Gabriel Zanelli nos mete en el sueño, pero en el sueño eterno que no lo es tanto. Aldo Enrici escribe un excelente estudio imperdible de los sueños de sociedad, esos que necesitamos para mejorar. Por último Alejandra Santoro pone su ojo personal y bien documentado en la pata surrealista que faltaba a esta mesa. Buena lectura. Que lo disfruten. El próximo número (18) aparecerá en Octubre de 2011 y estará bajo el título de Locura Alienación, con el material que envíen los colaboradores. Recuerden que si quieren enviar sus textos pueden hacerlo antes del 15 de Septiembre de 2011 que será la fecha de cierre, al mail de costumbre: lorenzopablo10@yahoo.com.ar SUEÑOS DE ARENA Y VERDE - Marisol Torres Aquella era una buena playa, tenía algo como de salvaje que le hizo detenerse y salir a darse un baño. Después de tres días conduciendo sin destino, sin hablar con nadie, necesitaba un poco de sol, pasear por la arena y sentir el agua lamiéndole los pies. Parecía una buena idea. Comenzó a caminar por el borde del agua, de cara al sol de la tarde. Eligió un lugar para poner la toalla, no veía el borde del mar, escondido detrás de un montículo de arena donde comenzaba la rompiente. Total, igual le daba, desde que Amelie le abandonó así, como el que va a comprar tabaco y ya no regresa a casa, todo le daba igual. Además, el romper de las olas en el borde, le recordaba demasiado aquel otro verano, cuando la encontró dormida sobre la toalla y casi tropieza con ella mientras buscaba el balón. Ese fue un verano cojonudo. Los amigos pasando juntos una semana junto al mar, sin nada en qué pensar más que en jugar al voleiball, beber cerveza y perseguir tías día y noche. Y de repente, casi atropella a Amelie. Ella levantó los ojos del libro en que estaba embrujada y le miró de abajo arriba. Casi con agresividad. Hasta que llegó a sus ojos. Entonces, su mirada se dulcificó y esbozó una sonrisa que le iluminó hasta las uñas de los pies. Había algo turbador en Amelie, como si una fiera salvaje al acecho se ocultase detrás de aquellos ojos verdes y tuviese el poder de paralizarlo. Se encendió un pitillo resguardándose del viento con la camiseta. Sólo le quedaba uno, debía buscar tabaco cuando dejase la playa. Ahora que Amelie no estaba había vuelto a fumar, más de lo que debía, se decía a sí mismo cuando pensaba en ello. Total el tabaco no le iba a matar en breve, a largo plazo sí, se decía, pero ¿Quién puede saber qué ocurrirá más allá de ahora mismo? Dos adolescentes jugaban a perseguirse sobre la playa y en sus fintas levantaban nubes de arena que caían directamente en su espalda. La sentía caer sobre su piel como pequeñas agujas que caen sin clavarse. Cerró los ojos un momento, la arena revoloteaba desde el borde de la toalla de la niña y le caía directamente en la cara. Jugar a perseguirse sobre la arena, sin importar si te caes o no, esa sí es una buena forma de pasar el tiempo. Pero para jugar a perseguirse hacen falta dos. El estaba sólo, sólo podía jugar a perseguir sus recuerdos. Precisamente lo que estaba tratando de olvidar. Se levantó de un salto y corrió. Corrió hasta que el agua le empujó el cuerpo hacia arriba y las olas le levantaron. Nadó siempre de frente al mar, sin volver la mirada ni una sola vez. Sólo poniendo un brazo delante, luego el otro, y los pies acompasando con un suave aleteo. Respirar cada cuatro brazadas. Dejar que las olas pasen sobre su piel, dejar que todo pase sobre él, sin dañarle, sin arañarle, sin que nada le toque. Nadar hasta quedar agotado, y luego, seguir nadando hasta alcanzar América, a miles de kilómetros por delante. América, su sueño, donde siempre quiso ir; el destino para el que estuvo ahorrando muchos meses, hasta reunir el dinero suficiente para dos pasajes, veinte días de hotel y unos cuantos caprichos. Ahora ya no importaba; América había quedado atrás, como todo, como sus sueños, como la vida que había organizado lejos de su casa, de su barrio, de sus amigos, lejos de todo lo que fue su mundo, sólo para seguir a Amelie. Dejar su trabajo, una carrera que prometía, una pasta gansa, todo por seguir a unos ojos verdes hasta esa pequeña ciudad de nombre impronunciable; aprender francés de verdad, no el del colegio, y buscar un trabajillo de mierda para ir tirando. Ya verás, mon amour, cuando mejores tu francés seguro que encuentras el trabajo adecuado para ti, un lugar donde puedas ejercer tu carrera, le decía Amelie posando la mano sobre la rodilla ; clavándole esos felinos ojos hasta el fondo de sus intestinos. Cuando ella le miraba de ese modo, él casi podía percibir el chasquido de sus neuronas. Es como si decidiesen hacer “off” de repente, como cuando se corta la corriente y escuchas un débil quejido desde el fondo de los circuitos del ordenador. “Chac”, y luego silencio. Como se sentía él cuando Amelie le miraba de aquella forma, en “off”. De pronto se descubrió terriblemente cansado. Dejó de nadar y volvió los ojos hacia la playa. Estaba realmente lejos, debía llevar nadando casi una hora. Se dejó flotar mientras descansaba un poco. A través del agua le llenaban sonidos lejanos, ecos de otro mundo. Tras unos minutos, comenzó a nadar despacio de vuelta a la playa, una brazada tras otra, respirar, avanzar, volver a respirar. No pensar en nada, no recordar, no sentir, no esperar. De vuelta a la playa enfocó la vista tratando de localizar su toalla y su mochila. Complicado, no recordaba ninguna señal. Sombrillas azules a rayas blancas, recordó de pronto. Más de la mitad de los franceses que llenaban la playa habían decidido aquel año comprar sombrillas azules con rayas blancas, una oferta del Carrefour, pensó. Siguió caminando por el borde del mar, en dirección norte, buscando algún signo de reconocimiento. Dos niños miraban a su padre levantar un enorme y cuadrado castillo de arena; un hombre de unos cuarenta caminaba abrazando por la cintura a una chiquilla de apenas veintitantos; una abuela jugaba al pìlla-pilla con su nieta en la orilla. Ni rastro de sus cosas. El mar debía haberle derivado. Miró hacia atrás y a lo lejos, entre la bruma que levantaban las olas, vio el faro. Bien, recordaba que el faro estaba a su izquierda cuando llegó a la playa. Iba en la dirección correcta. Más sombrillas azules a rayas, muchas más. Dos adolescentes jugaban a perseguirse por la arena. Reconoció la toalla de la niña. Un paisaje lunar, con un cielo que pasaba del naranja al rojo, y con dos soles. Un cielo de otro planeta. En algún lugar del recorrido de aquellos dos estaban sus cosas. Localizó su mochila y su toalla negra. Se tumbó boca abajo, estaba realmente cansado y tenía calor. El sol pegaba fuerte esa tarde. Sacó un cigarrillo del arrugado paquete y lo encendió, a resguardo del viento. Sólo le quedaba ese, su último cigarrillo. Fumó con deleite, mientras observaba a su alrededor. Ahora la marea había subido un poco, y ya se divisaba el borde del mar desde su toalla. Olas estrellándose sobre la playa con un rugido enorme. En grupos de tres, la primera rompía sobre la arena dejando un rastro de espuma blanca, apenas se retiraba, el agua retornaba al mar para encontrarse de lleno con la pared vertical que la siguiente ola había formado. Un estruendo, una montaña de espuma golpeaba la arena con furia. Una mano de espuma blanca dibujaba entonces su paisaje, avanzaba y retrocedía, hasta ser absorbido por otra gigantesca mano empujando una cortina de agua aún más grande, que se elevaba, latía, iba creciendo, hasta casi borrar el cielo. Desde esa posición, tumbado en la arena ante el mundo de agua verde, sentía la misma salvaje fascinación que cuando Amelie le miraba. El mar tenía la misma tonalidad de verde, ese esmeralda pálido de los ojos de ella. La montaña de agua comenzaba a formar dedos de espuma, como si miles de dedos de uñas blancas corriesen por su borde; uno, dos, tres segundos y entonces una cascada de espuma se elevaba, caía formando una capa de nieve sobre el mundo de agua verde, y se derrumbaba en un pandemónium de agua, arena y viento. Se diluía el verde, todo se tornaba blanco; espuma y aire, como si la mano, caprichosa como una niña mimada, hubiese untado de nata el borde del mar para hacer desaparecer el verde esmeralda de los ojos de Amelie. Debió quedarse dormido unos instantes; trató de incorporarse pero sus brazos estaban paralizados, como dormidos. Intentó mover las piernas, pero tampoco le respondieron. Abrió los ojos y solo vio montoncitos de arena, el hueco de muchos pies que han caminado sobre ella. A lo lejos hay gente, sombrillas a rayas azul y blancas dando la espalda al mar, y debajo de ellas, explosiones de color sobre el tono uniforme de la arena. No pudo moverse, solo abrir y cerrar los ojos. Le apetecía un cigarrillo, pero se había fumado el último del paquete, y de cualquier modo tampoco podía moverse. Ya pasará, se dijo. Alguien juega al balón sobre la arena, vio gente corriendo, persiguiendo una pelota. No es un balón de playa, ni nada esférico, es un balón de rugby que acaba de aterrizar apenas a un metro de su cara, lanzándole una nube de arena que entra de lleno en sus ojos. Le pican los ojos, siente los diminutos granos de arena arañando bajo sus párpados. Abre y cierra los ojos muchas veces, con fuerza, tratando de sacudir un grano molesto que se ha quedado alojado en su ojo derecho. Llora un poco y nota como el granito de arena es arrastrado por sus lágrimas. Cuando abre los ojos de nuevo, descubre que su campo de visión se ha reducido. Apenas puede enfocar a tres o cuatro metros; más allá todo es borroso, como si se hubiese activado el macro de su cámara de fotos y perdiese el gran angular. Intenta incorporarse de nuevo, pero los músculos no le responden. Vuelve a abrir los ojos tras varios parpadeos, pero el foco se ha cerrado aún más. Más allá de un metro, el mundo tiene un tono uniforme dorado, sin color. Un ataque de pánico le recorre. Nota la sacudida de la adrenalina golpeando sus venas, pero no puede moverse. Escucha el crepitar de la arena, el retirarse de la ola cada vez más cerca. Recuerda, con angustia, que la marea estaba subiendo deprisa, pronto le alcanzará. Dos enormes pies entran en su campo de visión, se acercan y casi los siente encima, montoncitos de arena pegados entre los dedos, el blanco de las uñas allá donde termina la unión entre uña y carne. Somos uña y mugre, recuerda que le dijo una vez a Amelie, al principio de vivir juntos, y a ella le pareció una expresión tan divertida que la repetía muchas veces, remarcando la erre de mugre con aquel sonido delicioso de las erres de Amelie. Los pies saltaron sobre él levantando tormentas de arena. Le pareció escuchar algo así como una disculpa; una vez que los pies le hubieron saltado, se pararon tras su nuca unos segundos y una voz de hombre emitió un sonido parecido a “Pardon”. ¿Y si seguían saltando sobre él y le cubrían de arena? Ya nadie podría verle, tal vez el borde de su toalla negra marcase su posición de alguna manera. Si la marea continúa subiendo, será la espuma quien acabará por enterrarle allí. De pronto, descubre, no sin asombro, que no le importa quedarse allí enterrado en la arena, a la espera de que el agua y la arena inunden sus pulmones. Había desaparecido el miedo. Sintió el chasquido de sus neuronas como si quisiesen hacer “off” de forma definitiva. No importaba nada, se sentía bien. De nuevo unos pies entran en su campo de visión. Pies de mujer, cuidados, con las uñas pintadas de un rojo intenso. Unos pies perfectos, que se detuvieron apenas a unos centímetros de su cara. -Disculpe, señor, la marea está subiendo y le va a mojar –escuchó su voz cristalina, pero no pudo moverse, apenas un breve parpadeo. La mujer se agachó hasta que sus ojos se encontraron, había un destello de angustia y preocupación en ellos. - Perdone señor ¿se encuentra bien? –escucha mientras parpadea varias veces seguidas Ella posa dulcemente su mano sobre la espalda inerte y presiona ligeramente su hombro. Al notar el contacto de otra piel sobre la suya abre los ojos de nuevo y descubre que su campo visual vuelve a ser normal. Se incorpora de un salto. Está casi anocheciendo, la playa ha quedado vacía, apenas un par de parejas caminan de forma cansada hacia los aparcamientos. La mujer le mira de nuevo, dibujando una sonrisa. Busca sus ojos y le da las gracias. - Au revoir, Messieur – musita ella mientras carga su bolso y su sombrilla de rayas azul y blanca. Después, sigue caminando hasta el aparcamiento, y unos pasos después, da la vuelta y mira hacia donde él está. Levanta la mano en señal de despedida. Sacude la toalla, la dobla y la guarda en la mochila. Se fumaría un cigarrillo, pero solo encuentra el paquete vacío y arrugado. Ya comprará, o mejor no, ha llegado el momento de dejarlo. Ha llegado el momento de volver a casa. Mientras camina por la arena hasta el aparcamiento, duda entre volver por la autopista o por las pequeñas carreteras locales que tanto le gustan. Calcula que si conduce por la autopista toda la noche, al mediodía estará sentado en el comedor, tomando un vaso de vino mientras siente un aleteo en las tripas provocado por los aromas que salen de la cocina de su madre. Noviembre 2010 Torres Galan, Marisol - marisol.torresg@gmail.com Patricia O. (Patokata) Patricia O. (Patokata) - karinitapatri@gmail.com http://mismusaslocas.blogspot.com http://mismusascuenteras.blogspot.com En Papirando: P15, P16 - (Montevideo - Uruguay) DESOLACIÓN Camino sobre brasas el alma pende de un hilo. Sin palabras y sin sonidos cruzo el desolado abismo. De mis alas arrancadas, de mi espada que ha caído, de mi ser angelical que se ha quedado absorto en el camino. Que lúgubre se ha vuelto mi canto y si es canto, desvarío. De tanta realidad así ha quedado mi pobre corazón herido. Los ojos me he vendado, los labios me he cosido para que no aullen mis lágrimas los llantos del destino. Pájaro agorero ha pasado cubriendo con sus plumas el camino. Camino de sapos y serpientes, estéril de colores y de lirios, seca tierra que es barro partido... Despierto en un llanto, que triste que ha sido ver en tal desolación a ése ángel caído... Julio 2010 coserse la boca taponar los oídos ser juntos los tres monos que advierten el peligro . Llorar gritar patalear enemistarse con el causante de la creación perder los estribos. Dolor mortal palabra letal silencio y desesperanza vacío y soledad. Entre el tridente y las alas infierno y paraíso a un paso sin delimitar. Entre el odio y el amor sombras y luces reflejando el camino de en medio donde la paz está más allá... más allá de la cordura y la esperanza... MAS ALLÁ... más acá Tirar del gatillo del silencio y de la soledad... saltar al vacío más allá cortarse las venas de Dios ó de la nada... beber el dulce jugo más acá del veneno del ego y de la realidad... que corte los hilos. Julio 2010 Sacarse los ojos Beatriz Chiabrera de Marchisone CUÉNTAME Cuéntame lo que sueñas cuando sueñas, mi niño, cuando tus ojos vuelan hacia un cielo infinito y juegas con las estrellas en un juego dormido esquivando los planetas o cazando meteoritos. Cuéntame las historias que inventas cuando te duermes, cuando tu mente divaga por un camino de duendes que desenfundan espadas que cortan nubes… y llueve, y caen gotas con luces sobre tu almohada y tu frente. Cuéntame los secretos de tus sueños más profundos plagados de superhéroes que siembran paz por el mundo, Despierta hijo y cuéntame lo que sueñas y deseas, y cárgalo en tu mochila que llevarás siempre a cuestas. Cuéntame y ya no temas, que el sol está alto afuera, que la mañana está hermosa y que la vida te espera. Cuéntame de los miedos que tus sábanas esconden, y no permites que salgan y te acosan por las noches, cuando las luces se apagan y los silencios te absorben envolviéndote en las sombras de pesadillas y voces. y de peces voladores que andan volando sin rumbo, remontando barriletes de arco iris y de humo. PUBLICADO EN EL LIBRO “Sentate que te cuento”- Editorial De los cuatro vientos- Bs.As- 2009 Cuando deseas realmente algo, el Universo entero conspira para que puedas realizar tu sueño…sólo debes reconocer las señales que te lleven a él. Paulo Coelho EL SUEÑO DE TITO (basado en una historia real) Buenos Aires estaba lejos, muy lejos. Pero él podía imaginar casi con lujo de detalles todo lo que publicaban las revistas semanales que llegaban al único quiosco de su pueblo en la provincia de Santa Fe, y que leía detalladamente en sus tardes solitarias. Todas las imágenes aparecían como por arte de magia. Los imponentes teatros, con sus luces y marquesinas siempre encendidas, iluminando las veredas como si fuese de día, las calles y avenidas llenas de vida y movimiento, la noche, los artistas... aquél mundo tan lejano y maravilloso que reflejaba fama, glamour, mujeres siempre bien vestidas y de sonrisas brillantes y hombres apuestos, elegantes y exitosos. Estaba lejos, no sólo en distancia sino también en la forma de vida tan distinta a la de su pueblo y a la de su gente. Quizás eso era lo que más le atraía, la abismal diferencia. Cada día se despertaba programando un futuro casi inaccesible. Pero tenía un fuerte presentimiento: nada ni nadie lo detendría. El trabajo de Tito tenía que ver con el espectáculo. Hacía presentaciones en fiestas, lugares bailables de la zona y hasta tenía participación en una orquesta, pero lo que él quería y soñaba se encontraba en Buenos Aires. Una tarde que estaba leyendo una de esas revistas del ambiente, encontró algo que llamó su atención. La reconocida actriz Mirtha Legrand, tan admirada por él, publicaba una dirección donde podrían enviarle correspondencia aquellos que quisieran. No lo dudó ni un instante, tomó lápiz y papel y empezó a escribir lo que sería el comienzo de su historia. Al poco tiempo, los tiempos que llevan el ir y venir del correo y las distancias, recibió una sorpresiva contestación que lo alentó. Mirtha, la de las famosas películas, había respondido su carta. Corría por ese entonces el año 1942 y ella estaba filmando “Adolescencia”, su quinta producción. La insistencia de Tito en seguir con la correspondencia lo condujo a un llamado telefónico que desencadenó, inesperadamente, en un encuentro para conocer a la Estrella. Esa prolongada admiración por la Diva fue lo que hizo que él emprendiera sus esporádicas visitas a la Capital, donde comenzó a conocer, ocasionalmente, gente del ambiente. Esperaba a Mirtha fuera de los sets de filmación, le llevaba flores, la seguía a cuanto evento ella concurriera sin que nada lo amedrentara. Los plantones, las largas esperas llenas de gente, los empujones por llegar a ella, todo era válido y cada vez conseguía acercarse más. Simpático por naturaleza, fue ganándose su atención de a poco. ¿Quién era ese insistente y obstinado muchacho provinciano? Mientras tanto, Tito siguió con su vida en el interior, incursionando en una radio de Córdoba por los años 50, con exitosos programas como “Cazadores de autógrafos” y “Tomando el té con las estrellas”, donde desfilaron las figuras más importantes que pasaron por la ciudad. Así, empezaron a conocerlo como el famoso “reporter” del momento, como lo nombraban en los diarios de la época. Estaba, también, a cargo de la organización de “La semana de las Estrellas”, un evento colmado de fiestas, bailes, comidas y presentaciones cuyos principales protagonistas eran los artistas de la Capital que él convocaba. Al mismo tiempo, irrumpía en emisoras radiales de Buenos Aires como Radio Mitre y ocasionalmente en otras de Rosario. Sus comentarios escritos sobre cine, teatro y televisión llegaron a revistas y periódicos en circulación en ese momento, otorgándole, algunos de ellos, una columna propia donde Tito realizaba sus crónicas y reportajes sobre el mundo del espectáculo. Más tarde, llegó a la televisión de Villa María y también a la de Río Cuarto, alrededor de 1964, cuando esta última ciudad inauguraba su Canal 2 Imperio Televisión, momento en el que ya había cambiado su apellido por uno artístico: Rivié. Sus contactos en Buenos Aires con Mirtha hicieron posible que artistas importantes aparecieran en las emisoras en los programas que él conducía, dándole así un mayor prestigio a la radio y al canal. Así, Tito comenzó a brillar también en la pantalla chica como conductor. Sus programas “Río Cuarto Nocturno”, “Cocktail de Estrellas” y “El Show de Tito Rivié”, los dos primeros en vivo, fueron premiados por su convocatoria y popularidad. Otro de sus exitosos emprendimientos fue la conocida Confitería “Kokeshi”, también en Río Cuarto, lugar donde se desarrollaba una febril actividad social, animada por peñas, noches de gala de tango y hasta desfiles de moda con visitas de figuras llegadas de la Capital, todo coordinado por Tito, su director artístico. Nunca dejó de intercambiar cartas con la Legrand y fue ella quien a través de esa continua correspondencia y floreciente amistad lo alentó para que se instalara en Buenos Aires a seguir con su carrera. Buenos Aires…sería posible acceder a ese mundo? Sin pensarlo más, tomó la decisión que cambiaría su vida. Armó su valija y partió hacia la gran ciudad sin tener muy en claro lo que el futuro le depararía, pero sabiendo que su objetivo estaba allí. Una mezcla de pánico, emoción e incertidumbre lo embargaron ante el vertiginoso panorama que se le presentaba. Los tiempos, los ritmos, los modos de la gente…todo era tan nuevo y distinto que se sentía como acelerando un auto a alta velocidad en una autopista desconocida, siempre con el riesgo de chocar contra los obstáculos del camino. Pero decidió hacerlo lento y paso a paso. En sus manos llevaba las cartas de la Estrella como un pasaporte para el nuevo viaje que intentaba emprender. Ya instalado en una pensión en las afueras de la Capital, comenzó su lenta incursión en el mundo del glamour. Fue conociendo a otros artistas que lo fueron sumergiendo en el ambiente con ocasionales invitaciones a fiestas y eventos, entre ellos estaban Olga Zubarry, Analía Gadé, Juan Carlos Thorry, Virginia Luque. También aparecerían en su vida Mariquita Valenzuela, Soledad Silveyra, Thelma Biral, la familia Carreras y su íntima amiga Eslela Raval, entre otros tantos. Allá, comenzó como promotor de espectáculos, haciendo lo que hoy llamarían “relaciones públicas”, y con el tiempo se fue ganando la fama que transmite la confianza, la sinceridad y esa espontaneidad y frescura que a veces tiene la gente del interior. Para estar más cerca de todo, adquirió un departamentito en la calle Riobamba e instaló una pequeña oficina donde podría atender a los artistas y desde donde empezaba a encaminar su sueño. Sentía que de a poco iba avanzando y abriendo puertas en esa ciudad tan ajena y competitiva. Organizaba eventos, coordinaba actuaciones y presentaciones buscando lugares y fechas convenientes y poniendo en contacto a la gente, actividad que conocía muy bien por haberla llevado a cabo en el interior, pero ahora, había llegado a Buenos Aires. Más adelante aparecerían el Festival de Cine de Río Hondo, las fiestas empresariales en Paraná y otras ciudades importantes y los espectáculos de los veranos en Mar del Plata acompañando a los artistas. Esto incluía una carpa permanente en la playa Mar y Sol de Punta Mogotes, siempre disponible para los amigos o familiares que venían de su pueblo a pasar unos días en “La Felíz”, los que seguramente también asistían invitados a las obras o shows que él promocionaba. Volvía a su tierra natal cada tanto. Allí ya habían llegado las noticias que Tito era “promotor de espectáculos” en la Capital y no faltaron las ocasiones en las que trajo a figuras conocidas a diferentes eventos culturales organizados para fines benéficos. Entonces, el pueblo se revolucionaba. Había llegado Tito, siempre vestido de traje y con otro apellido, con algún actor o actriz de las revistas y andaba por las calles. Pero su simpleza y frescura seguían intactas. Luego, los artistas subían al escenario del Club del pueblo a representar un fragmento de alguna obra, y antes de volver a Buenos Aires, los llevaría a comer comida casera a la casa de alguna tía o de algún amigo, lugar que se convertía, por un momento, en la atracción del barrio. Conductor, promotor, “reporter”, animador, cronista, productor, director artístico, así era Tito, multifacético, siempre dispuesto y de buen humor, con una sonrisa permanente como rasgo característico de su personalidad. Hace ya unos años que emprendió otro viaje, lejos de su pueblo y de su gente y también lejos del ambiente del espectáculo. Pero esta vez, sin pasaportes ni cartas de recomendación, aunque seguramente satisfecho por haber cumplido su sueño. Ahora, había bajado el telón. Y como dicen los artistas… el show debe continuar. PUBLICADO EN EL LIBRO “Sentate que te cuento”- Editorial De los cuatro vientos- Bs.As- 2009 Chiabrera de Marchisone, Beatriz - jybmarchisone@mmcdigital.com.ar La autora nació en Clucellas, Pcia. de Santa Fe, Argentina, el 8 de junio de 1964. En Papirando: P10, P11, P13, P14, P15, P16, Nació en Clucellas , pcia. de Santa Fe, Argentina. Es casada y tiene 4 hijos. Es Profesora de Inglés y ejerció la docencia en su pueblo natal. Ganó diferentes concursos de poesía y narrativa y participó en 9 antologías cooperativas de distintas editoriales. Publicó algunas obras en diarios de circulación de la zona. Escribe y dirige obras de teatro que interpretan actores de su pueblo. En el año 2009 publicó su primer libro “Sentate que te cuento” de poesía y narrativa, de Editorial De los cuatro vientos, Bs. As., Argentina. Entre otros premios, en 2010 recibió el 1º premio en el XXIX Concurso de Poesía “José Pedroni” en Acebal (Capital pcial. De la Poesía)- Santa Fe. Argentina. Recuento para Barri © C. Pablo Lorenzo Con Alberto B. Fernández, Barri a secas para los amigos, venimos llevando unos años de correspondencia literaria esporádica, y me resulta curioso como entiendo sus códigos de lenguaje tan de Madrid. Se que corro con la ventaja de haber vivido en el hoy revolucionado Madrid, pero esos tiempos pertenecen a la nostalgia que este autor suele revivir cada vez que leo sus textos, curiosa función que no hacen otra cosa que colocarme en un lugar poco crítico sino más bien de espectador. Es que se me hace que Barri es de esas personas con las que puedes sentarte en un banco del Paseo de Retiro a hablar de cualquier cosa, o tomar unas cañas en algún bar y reírnos. Ya con anterioridad hice una crítica que puede ser leída en Papirando 13 (P13) hablé de la impresión que me causo su texto inédito “Era jueves santo” que motivó esa sensación de hallarme en Madrid y al releer “Bajo un cielo mentiroso (Parte 2)” único texto de él publicado en Papirando 9 (P9) redescubro que lo que me resultaba incomprensible en su momento toma forma, puede ser entendido en la simultaneidad de la escritura automática y posee una profundidad personalista, quizá un poco egocéntrica, pera real. He aquí un recuento de los textos que me envió, si quieren leer más del autor como es habitual les dejo el mail para que lo contacten. No se si los textos me los mandó para ser publicados o para ser criticados, lo único seguro es que algunas veces compartimos cierta visión común del mundo y estoy agradecido por leerlo. Primer PDF - Buscando Trabajo - Escritos pertenecientes al triunfo del amor 2005 – 2011 (Primera Parte) ©by Alberto “Barri” Fernández En sus poemas como “Buscando trabajo” se muestra la carga que vienen soportando los españoles con la cuestión del Paro (desocupación) término que han introducido al léxico mundial a costa de juntarse en las plazas. “… hay que cuidar del barrio menuda mierda tío que el barrio cuide de mí por favor cuando la calle ruge te entra el hipo …” Barri es localista, escribe como habla, con inserciones de palabras en inglés porque eso es lo que nos lega la globalización, una mezcla extraña e indefinible de intercambios léxicos que nos lleva a una multilengua en crecimiento, aunque en el fondo se distingue el pensamiento, el sopor de lo cotidiano que lo atenaza e intenta sacárselo con palabras. EN LA POBREZA VIVIMOS somos resistentes no nos importa nada machacar al vecino no sé de quéeeee va todo ésto ALIVE Espantar la mugre pegadiza de ser un paria sin trabajo, usar la jerga sucia porque de algún modo hay que sacar la bronca para afuera. No se puede uno dar un martillazo en el dedo y decir. “Caramba que dolor me ha causado el martillo en el dedo pulgar”, éso sería falso o cuanto menos cómico, pero si hablamos de lo mal que la pasan millones no podes estar pensando lo bella que es la vida, hay que insultar señores. De alguna manera me siento mal por estar haciendo una crítica a la obra de Barri en este momento porque coincide con la toma de plazas públicas, es como si el cansancio y la bronca de estos textos hubieran sido ex profeso para esta ocasión y en realidad los tengo desde antes que sucediera las reuniones. Definitivamente no, no soy un ventajero, si coincide es porque mi amigo Barri es parte de todo esta bronca vaya o no vaya a la Puerta del Sol, y no puedo mirar para otro lado, los elementos de la sopa se estaban guisando hace años y hoy es hora de servirla. “Absentia” es un híbrido entre poema y narrativa, donde Barri sigue pegándole al mundo laboral y las condiciones en las que se trabaja, ¿acaso nadie nota que al tipo lo están haciendo ir a trabajar todos los festivos, semana tras semana sin librar y sin cobrar las horas extras? Cómo para no recalar en la droga y el alcohol si al personaje no le dan vacaciones, tiene horarios rotativos y no puede descansar, lo lógico es que busque un escape. Cuando llego al final del pdf que me envió descubro que los escritos pertenecen a la primera parte del Triunfo del amor 2005 – 2011 o, lo que al parecer es parte de una obra mayor. Pero antes del final hay un par de textos más, el mejor, según mi pobre punto de vista es “Yo ya no me pongo” un relato intimista y crudo como no podía ser de otro modo, el personaje te habla directamente dando un pantallaza bastante claro del mundo de las drogas. Noto que los cuatro textos, incluido el último poema “Outsider” que cierra el archivo, tienen una concatenación, el ser o los seres, vienen cayendo, se destruyen por la droga, no pueden salir de ahí pese a la conciencia de su capacidad degenerativa. Y tal vez en el último poema se visualice una necesidad de mostrar sin tapujos, el poema no tiene metáforas sólo imágenes crudas, incluso pornográficas, lo que parece ser una clara provocación para el lector pacato o una clara pertenencia a un ‘realismo sucio’ en el que el maestro Bukowsky hizo escuela, pero esos elementos son signos de una desesperanza mayor de soledad y un mundo ausente. Segundo PDF: Pulsiones No tengo mucho que agregar a mi primer crítica “La desesperanza del hábitat” Papirando 13 (P13) que hiciera de su primera versión de “Pulsiones”, lo que es obvio es que se ha soltado más, en esta nueva versión colocó algunos textos más jugados, por lo menos en cuanto a la elección de historias con contenido verbal erótico, lenguaje que ya no asusta a nadie, y es mejor así. Lo visceral y explicito le da fuerza a las ideas que se alejan del espíritu conformista de los positivistas. Ha ganado con esto más crudeza, más realismo y la nueva versión de los textos, que según se lee al final fueron elaborados en los años 2003, 2004 y 2005 y corregidos en el 2008, son parte de una obra muy personal, con una marca Barri, la que tiene un humor ácido para quien se atreva a descubrirlo. Había planteado en reglones pasados su falta de metáforas, o la poca inclusión de las mismas, y hay un pasaje imperdible dentro de este cúmulo de textos unidos por cierto orden que sólo el autor conoce pero que resulta efectivo. “Quizá la metáfora más pura sea la que no dice nada haciendo creer que dice mucho . Quizá la metáfora se tire un pedo y tú leas un pedete y huelas como rosa el clavel rojo que caducó hace tres meses . Quizá la metáfora seas tú ahora el mismo que el de antes , o yo .”… Ven a lo que me refiero cuando digo crudeza, o humor ácido… Se dice que los autores siempre escriben un mismo libro durante toda su vida, es posible que “Pulsiones” con sus versiones remozadas, agregados puede que se esté convirtiendo en la versión oscura de “Hojas de hierba” de Walt Whitman, pero la obra de Barri se niega a cualquier catalogación y en eso radica su originalidad. Tercer PDF - "Extractos de literatura pura y dura" Esta serie propone algo más que la excelente catalogación que hace el propio autor al denominarla "Extractos de literatura pura y dura", pues no da respiro, son como puñaladas de una navaja en manos de un desquiciado, algo a lo que se remite explícitamente en "Amigos de la infancia" la primera de una serie de patadas que nos va a asestar el autor. "... un inestable y psicótico muñeco roto es lo que ha quedado ..." "... . . . un inculto sistema de poder en la sociedad de los que más tienen y menos valoran . …" Al parecer el Barri megalómano se arroja al mundo como si este lo instigara a actuar, por eso odio las analogías con la actualidad porque siempre parecen caber. Con "Training" vuelve a lo visceral, a lo exacto de una descripción de situación interna y externa con figuras literarias mínimas, con el efecto instigador que se hace evidente en "Charco" que parte de elementos constitutivos para enfrentar la consistencia de unos versos cargados de una verdad espantosa. "... farfullan contra la lluvia la misma composición de sus cuerpos sus almas consumistas se irritan ..." Y siempre están ahí las voces locales, de un Madrid tan Barri, tan mal hablado como cualquier hijo de vecino, porque mi amigo es de ciudad y se le nota hasta en la distancia, y no se anda con florituras. Parece contestar a mis dudas con cada poema como "Las coincidencias no funcionan" primo lejano de los versos futuristas de Maiakovski saltando sin piedad del verso a la prosa, pegando, pegando... hasta que te frotes los ojos por tanta verdad viendo como en "La sangre sobre la nieve es más roja" se encarga de golpear a la metáfora manipuladora, hueca e inasible, que sólo otorga dudas; él no es tan sencillo y se complejiza más a medida que avanza en su oficio y se hace mejor escritor porque se compromete en no caer en la vacuidad de las palabras efímeras y las metáforas idiotas, entonces en "Desperdicio" vomita su inconformidad y vuelva a unirse con el mundo lleno de suciedad que nunca a abandonado y que se encarga de describir. Conmino a quién lea está crítica, por si alguien alguna vez además del autor lo hace, a que se interiorice en la obra de Barri, para mí es un escritor que vale la pena conocer y editar. Barri [Fernández B., Alberto] - pasotriplez@yahoo.es Madrid – España 1978 En Papirando: P9, P13, ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Deuda Pendiente (Sobre Edgardo Ronald Minniti Morgan) © C. Pablo Lorenzo Debido a la cantidad de material pendiente de lectura haré, por ahora, sólo un breve acercamiento a la obra de Edgardo Minniti quién permite que se bajen sus libros de forma gratuita, invitando a todos los interesados a leerlo para lo cual se colocarán al final de esta nota los links para bajar sus textos de forma gratuita. Sería bueno que los lectores aporten las lecturas a sus pares, sean estas breves o extensas porque la finalidad del que escribe es la de ser leído o por lo menos es uno de sus objetivo. En principio estoy leyendo “Salvajes Palmeras del pájaro blanco” de donde he sacado las siguientes conclusiones parciales: De un lenguaje barroco, lleno de figuras poéticas que a veces interrumpen la lectura, que se detiene en la adjetivación minuciosa, Edgardo Minniti impone un ritmo de lectura que no es fácil. Tal vez esta impresión se hace evidente al espacio que le da al texto en el que las descripciones se tornan etéreas o en la dificultad que impone dos historias bifurcadas que no es más que una excusa para explayarse en problemas fundacionales de América. Un ejemplo de la construcción que menciono se puede observar en estas dos frases sacadas al azar. “La cascada abrió su cabellera majestuosa enfrente, con una corona de espuma y diamantes inquietos.” “Muchos dejaban sus huesos en el camino, blanqueándose bajo un sol intenso que no perdonaba, o un frío peor en las alturas, buscando ese norte esquivo en el oeste continental.” Las dos historias de aventura se inician con Juan en Europa y la otra que nace en el este de EEUU con William donde un Sarmiento anecdotario y secundario se encuentra sin dinero cruzándose con los personajes de la misma, este no será el único prócer que se presentará en “Salvajes Palmeras del pájaro blanco”, donde las transiciones entre las acciones y los diálogos se pierden en el mencionado lenguaje narrativo con impronta de adjetivación y floritura poética de la exteriorización del pensamiento que hacen perderse por momentos la historia que nos cuenta… es como que se va, se escapa y el lector también huye con él. Se vuelve en los diálogos por que anclan el proceso de construcción aunque suenen irreales, las voces son literarias como los giros retóricos que presentan una novela extensa con juicios de valor evidentes en las apreciaciones y una estructura claramente cerebral. Es en el dialogo interior donde se marca la pauta de la concatenación de sucesos, no en la historia que, si bien tiene una linealidad temporal, existe en ella una marcada exaltación de las grandes planicies: lo yermo como analogía constante de un estado espiritual. “Despierto, mirando al techo, al principio sin verlo, luego enfocándolo de a poco, fue repasando esa realidad, en un rápido, lúcido balance del débito y el crédito existencial, sin comprender todavía nada, aunque comenzaba a ordenar los pensamientos, las ideas, los golpes recibidos y las muchas pero aisladas alegrías, que se abrían como flores dispersas en esa inmensa llanura brumosa de la vida.” Esto es sólo un avance de una lectura más abarcadora de sus tres novelas que pretendo hacer, incluyendo una cuarta “ El Flaco” de la cual el autor sólo me envió la tapa, tal vez por error, que se puede ver en la nota, hasta donde se es un policial y por la portada se puede dilucidar que se trata de una visión tanguera del asunto, supongo que ya me la enviará de forma completa y se las linkeare como el resto de las otras y será objeto de mi unica crítica globalizada, conjunta y futura. Las dos primeras novelas “Salvajes Palmeras del pájaro blanco” y “Dicen que fue el último”, vienen emparejadas siendo la primera continuación de la segunda, y en la comunicación por mail mantenida con el autor donde me dio la autorización para difundir sus obras me comentó que estaba escribiendo la tercera parte de la saga y que la novela “ Los solitarios” pertenece al género de ciencia ficción por lo que los lectores tienen para todos los gustos. Espero que sea una lectura productiva y que puedan compartir sus impresiones con los demás, les dejó la puerta abierta. Cómo dije, más adelante haré una lectura general de las obras que me envió Edgardo, espero que sea pronto, aunque por la cantidad de material y obligaciones que se acumulan progresivamente debo ver como reorganizar mi trabajo. OBRAS, DATOS Y LINKS PARA BAJAR: “Salvajes Palmeras del pájaro blanco” de Edgardo Ronald Minniti Morgan - ή Car - Ediciones virtuales ETA CARINAE - Serie del Bicentenario – Córdoba 2010 - República Argentina - Primera Edición impresa: Agosto de 2008 - © Edgardo R. Minniti - Todos los derechos reservados - All right reserved. (Se autoriza su reproducción digital total o parcial con expresa mención de la fuente). I.S.B.N. en trámite. Para Bajarlo: http://www.4shared.com/document/C_OmfOm4/Minniti_Morgan_Edgardo_Ronald_.html “Dicen que fue el último” de Edgardo Ronald Minniti Morgan - Ediciones Virtuales Eta Carinae – Córdoba - República Argentina – 2010 / Primera Edición impresa: MAYO DE 1996 / ISBN 950819-012-4 / © Edgardo Ronald Minniti Morgan - Todos los derechos reservados - All right reserved. (Se autoriza su reproducción digital total o parcial con expresa mención de la fuente). Para Bajarlo: http://www.4shared.com/document/8qdIsas7/Minniti_Morgan_Edgardo_Ronald_.html “Los solitarios” de Edgardo Ronald Minniti Morgan - Ediciones Virtuales Eta Carinae – Córdoba República Argentina – 2011 / Primera Edición impresa: MAYO DE 1996 / ISBN 950-819-012-4 / © Edgardo Ronald Minniti Morgan - Todos los derechos reservados - All right reserved. (Se autoriza su reproducción digital total o parcial con expresa mención de la fuente). Portada: “Cabeza de Caballo” – Óleo de Nydia Del Barco Para Bajarlo: http://www.4shared.com/document/gbjELaba/Minniti_Morgan_Edgardo_Ronald_.html Minniti Morgan, Edgardo Ronald - erminniti@hotmail.com; minnitimorgan@yahoo.com.ar; El autor, nacido en San Javier, provincia de Santa Fe, Argentina y radicado en Córdoba, es poeta, escritor, historiador especializado en la historia regional y de la astronomía, divulgador científico - Ex docente del Observatorio Astronómico de la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil de Rosario; como así Director del Boletín Astronómico de ese Observatorio y de la revista “Hoja Astronómica”, que alcanzaran divulgación internacional. Actualmente es integrante del Grupo de Investigación en Enseñanza, Difusión e Historia de la Astronomía - Observatorio Astronómico de Córdoba – Universidad Nacional de Córdoba, Argentina y Miembro de la Red Mundial de Escritores en Español. Se ha preocupado en sus trabajos por el hombre, el contexto y su enfrentamiento con la realidad diversa; la adquisición del conocimiento y sus respuestas, a veces inteligentes, otras caprichosas e irracionales, pero profundamente humanas. Además de ésta, ha publicado dos novelas (“Salvajes Palmeras del Pájaro Blanco” – de la cual “Dicen que fue el Último” es continuación - y “El Flaco”), tres libros de poesía (“Mandato Cumplido”, “Madrugales” y “Una Rosa Roja”), un libro de cuentos (“Para Leer en el Tren Bala”); dos libros ilustrados con pinturas de Nydia Del Barco (“Óleos para Leer” y “Palabras para Pintar”); la historia de su región natal (“Cabalgando en la Memoria”), diversas monografías; siendo coautor de un libro de divulgación astronómica (“Infinito”-Maravillas del Cielo Austral) y dos obras de historia del Observatorio Nacional Argentino (“Uranometría 2001” y “Córdoba Estelar) – estas dos últimas en coautoría; entre otros múltiples trabajos literarios y de investigación histórica en libros, revistas y diarios del país y el extranjero; como así trabajos historiográficos y astronómicos en la Webb (Lidea, en la LIADA - (Laboratorio Hispano Americano de Astronomía); HistoLIADA, e historiadelaastronomía.wordpress.com). Ha sido objeto de diversos premios nacionales e internacionales por su obra. Destacándose el premio internacional Herbert C. Pollock - 2005. (Extraído de su libro “Dicen que fue el último”) Breves Noticias de Rolando Revagliatti 1: El siempre creativo Rolando nos envió “Estigmas Desechos – Angelino versea a Revagliatti” 2ª Edición -corregida- : Ediciones La Luna Que, Colección Universo Sur, Nº 2, Buenos Aires, la Argentina, 2006 - Nota: A cada texto de Angelino lo precede el de Revagliatti Concebidos a partir de textos de los poemarios “De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):” Poemas de Mónica Angelino y “Desecho e izquierdo” de Rolando Revagliatti - Astier Ediciones, Buenos Aires, la Argentina, 1999 - Estigmas Desechos se editó en soporte papel a principios de 2011, a través de Editorial Artesanal , General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, la Argentina. Contó con un texto a modo de introducción, “Prologoneando”, por su autora - Diseño integral de esta edicióne: Mirta Dans - Se permite la reproducción total o parcial, por cualquier medio, citando la fuente. Se agradecerá la gentileza de comunicarlo con posterioridad a monica_angelino@hotmail.com y rolandorevagliatti@gmail.com Este libro se terminó de editar en marzo de 2011, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires – Ediciones Recitador Argentino. Como siempre sorprendiendo con propuestas eclécticas y generosidad para con sus escritos, Rolando y la poeta Mónica Angelino crean un contrapunto interesante. Para disfrutar, ahí les dejó el link que me he tomado el atrevimiento de subir a internet para que pueda ser bajado: http://www.4shared.com/document/r5-erCk7/-_Rolando_Revagliatti_-_Estigm.html Noticias de Rolando Revagliatti 2: Con prólogo de Eduardo Dalter y la participación de César Cantoni, Gustavo Caso Rosendi y Norma Etcheverry, de La Plata; Roberto Malatesta y Oscar Agú, de Santa Fe; Susana Cabuchi y los bardos Ceferino Lisboa y Juan Manuel Stahli, del grupo Pan Comido, de Córdoba. Asimismo, los poetas Viviana Abnur, María Montserrat Bertrán, Carlos Carbone, Carlos Dariel, Eduardo Espósito, Walter Lannutti, Lía Miersch y Elizabeth Molver, del Oeste del conurbano; Gabriela V. González y Mariano Shifman, del Sur del Gran Buenos Aires; y Santiago Espel, Rolando Revagliatti y José Emilio Tallarico, de la ciudad. Se realizó el 5° Encuentro Poético (De la poesía Argentina) en el mes de Abril de 2010 lo que motivo a una publicación de 24 páginas de Ediciones El Nuevo Cántaro http://www.elnuevocantaro.com Email: contacto@elnuevocantaro.com del que RR me envió en formato PDF y al que calculo que pueden pedírselo (rolandorevagliatti@gmail.com). Un excelente muestrario de la poética de estas épocas con algunos textos muy buenos. Noticias de Rolando Revagliatti 3: RR también informó que se publicó su poema “Si…” en la página 20, 21 y 22 de la edición del Año IV, Nº 37 – Mayo 2010 de la Revista Koyawe (Arte y Literatura) - Dirección y Edición: Luis Macaya Jiménez –Email: lmacaya@hotmail.com - Asesor de Proyecto: Jorge Alberto Collao – Email: jcollao65@yahoo.es – Correspondencia y Canje: Los Aromos 3443 – La Serena, Chile. Blog: http://revistakoyawe.blogspot.com - E-mail: revistakoyawe@hotmail.com Valor del ejemplar: Chile................ $1.000.- Argentina........ $5.50.- América...... US$2.00.- Europa............. €1.50.- Muy buena selección de textos donde hay gente conocida y otra no tanto dentro de este mundo de la literatura virtual. Reincidencia en el verbo Crítica a “Presagios de Luz” de Gonzalo Salesly © C. Pablo Lorenzo Eduardo Casas define en“Un prólogo es también un presagio” palabras preliminares brillantes que hablan de las infinitas lecturas y argumentos que puede tener una obra literaria, en lo que no puedo estar más de acuerdo con su excelente lectura de la obra y que me deja con pocas palabras a la hora de abarcar esta obra, sin tantas luces como Casas colocaré mi pequeña impresión del libro que me enviase ya un tiempo el multipremiado Gonzalo Salesly a quién ya le hice una crítica en el Anuario de Papirando del año pasado (P13). Una buena poesía, o por lo menos lo que a mi modo de ver resulta interesante, es la que propone dudas más que sentencias, es más rico a la hora de leer, y al parecer hay un vuelco más pronunciado a la duda, algo que implica un aprendizaje y una sabiduría. Hay una temática amorosa inherente al autor, pero como dije en la crítica anterior no empalaga a la hora de leerlo y no se excede con las figuras poéticas lo que permite hacer más entendible el lenguaje poético que por su concepción es un idioma nuevo que excede a la prosa por tocar lugares donde lo descriptivo entra en conflicto con una visión totalizadora del sentimiento. Es evidente que la luz a la que hace mención el título está presente y surca por todo el libro y el verbo “ver” es uno de los más usados, es la referencia a lo visual constante lo que hace a esta serie de poemas una unidad consistente. Con profusión de verbos que permiten movilidad y agilidad a las imágenes, la lectura se hace amena y por momentos hay que detenerse a pensar en el mensaje. Hay algo de oda en los poemas, algo de bardo escondido en la montaña, de enamorado, de sufriente, siempre es bueno redescubrir la poesía, los invitó a leerlo. Salesky, Gonzalo - gonzalosalezky@gmail.com Córdoba Blog: www.dosmilonce.blogspot.com www.gonzalosalesky.blogspot.com En Papirando: (P13). Hoja de ruta: - Primer Premio Nacional de Poesía SALAC (Sociedad Argentina de Letras, Artes y Ciencias). Córdoba, noviembre de 2010. - Tercer Premio en Poesía en el Concurso Literario V Aniversario de la Sociedad Argentina de Escritores, Seccional Surbonaerense (Delegación Bernal – Quilmes). - “Mención de Honor” en el Concurso Internacional de Microficción para niñas y niños “Garzón Céspedes” (España). - "Mención de Honor" en el VIII Concurso Internacional de Poesía y Narrativa “Destacados 2011” (Instituto Cultural Latinoamericano, Junín). - Mención en Poesía en el XIII Certamen “Antonio Nelson Romera” (Avellaneda). - Finalista en: + I Premio Internacional Grup Lobher de Relato Temático (Alfaro, España). + I Concurso de Cuento Breve “Voz Hispana” (México). + I Concurso Internacional de Relato Corto y Poesía “Caños Dorados” (Fernán Núñez, España). + I Concurso Internacional de Nano Literatura (Venezuela). + XXII Certamen Nacional de Poesía y Narrativa “Letras Argentinas de Hoy 2010” (Buenos Aires). + XI Concurso Literario Internacional “Bicentenario de Poesía y Narrativa” (Córdoba). + Concurso de Literatura Fantástica y Horror “Mundos en Tinieblas 2010” (Buenos Aires). + II Concurso Internacional de Microtextos “Garzón Céspedes” del Cuento de Nunca Acabar, del Dicho y del Pensamiento (España). SURREALISMO CON BEMOLES -Daniel de Culla … y lo del Pepino viene de antaño Un colega de fatigas literarias y políticas me dijo un día, ya hace tiempo: -Eh, tronco, Plaf ¡, no te puedes imaginar lo maravilloso que es hacerse una paja con una manzana de reineta. - No me digas, le respondí, prosiguiendo el colega: - Sí; le haces un orificio por la parte carnosa hasta cerca del tronquito y la metes una vez erecta, y la giras y giras como exprimiendo un limón, y ay, que delicia, tronco, hasta reventarla. Luego te la comes como manzana asada. Es el mejor manjar que puedes llevarte a la boca. Le contesté: - Qué surrealista eres, macho. Qué asníflua mística. Esto me recuerda lo que dijo un mozo estudiante, natural de Ávila, llamado Ortiz que no tenía barbas en la cara y que predicaba que no se ha de mirar tanto por el ornato exterior como por el interior de entendimiento y virtud , que tubo llamamientos para la religión, y disgustándole tener que cortar la buena barba y bigotes que tenía, se mortificó cortándoselos, lo que le costó muchos sustos y trasudores, disponiéndose a cortarlos él mismo con unas tijeras, como dicen que hacen los místicos al cortarse la picha y poder llegar a presencia del Amado. Cortó el pelo del bigote de uno a uno entre gana y arrepentimiento, y le decían los amigos: -¿Qué ha sido de los bigotes? El sinceramente dijo: -En el alma tengamos bigotes y barba, que basta. Finalmente entró en la Compañía de Jesús y, siendo enviado al Japón con otros, fue martirizado en la mar por los holandeses, que le dieron por donde amargan los pepinos (para quien no lo sepa: por el culo), preso el navío en que iban, y capitán de los otros en el gozoso martirio. Que más o menos, según el cristal por donde se mire, les pasó lo mismo a los surrealistas que amo y con los que me fui amistando cuando iba camino de Zaragoza a Huesca y hacía parada entre Almudévar y Zuera, leyendo el manifiesto Sons and Daughters of the Blood Red Revelation, al estilo de Hakim Bey; el Quest for Dr. U, de Hans Carl Artmann, fundador del grupo de Viena; Artaud- The Screaming Body, de Stephen Barber, Y a la sombra de un pesebre limpio comprobar la Ausencia de Mito- Escritos sobre Surrealismo, de George Bataille, y, ante todas las cosas ,el Rebuzno surrealista del escritor ,peta y teórico del dadaísmo, André Breton, y su Break of Day. Los surrealistas ataron el diablo al mar de Sicilia y le dijeron que estuviese allí hasta que ellos volviesen, y como se tardan, cuando pasa por allí algún navío, pregunta el diablo si viene allí François Caradec, extraordinario poeta francés, novelista, músico, homosexual, adicto a las drogas, y que cuenta la leyenda que se suicidó, como los grandes; que si viene Robert Desnos que murió en el campo de concentración de Terezin, detractor de la alianza de Bretón con el Comunismo, y con su hermosa novela, alta y baja, de dientes blancos, puros, limpios ,tersos, Libertad o Amor, un trabajo magistral con sombras de Sade y Lautreamont sobre la disoluta, misteriosa y bizarra vida del corsario Sanglot; que si viene el “indignado” François Dupuis ( Raoul Vaneigem, de la Internacional Situacionista, con su La Revolución de Todos los Días. Y no extrañe la diabólica osadía. Si hay alguien que en Rebuznos gane al diablo, que Rebuzne. El viento nos trae resonantes en pavorosos ecos a Alfred Jarry, Caesar Antichrist, Ubu Rey, precursor del surrealismo, del dadaísmo y del teatro del absurdo. Y a Claude Cahun , Masks and Metamorphoses, poeta, actriz, traductora, polemista, y sobre todo fotógrafa. A Richard Huelsenbeck, Dada Almanac, fundador del grupo dadaísta de Berlín, quien nos dejó escrito: “Hacer literatura con una pistola en la mano ha sido durante algún tiempo mi sueño”. A Mary Low, Voice in Three Mirror. Poesía, Libertad y Amor era su vitola. Luchó en la Revolución Española de 1936, y después contra el dictador Batista en Cuba. A Bernard Noel, uno de los más grandes poetas franceses, con su Castle of Communion. A Benjamín Peret, uno de los fundadores del Surrealismo, quien luchó en la guerra civil española con la columna de Durruti; y su Death to the Pigs. El error de la República fue el no poner a los puercos fascistas un aro de hierro en las narices para que no hocen los sembrados .A Erik Satie, Cuadernos de un Mamífero, compositor y guionista incalificable, anticipó el serialismo y minimalismo. Y, entre todos, a la esencial y propia de este objeto, a Unica Zurn y su Hombre Jazmín, que fue el pintor y escultor Hans Bellmer, su segundo marido, fascinado por el fetichismo sexual, que le hizo posar desnuda y encadenada para la revista Surrealisme, desgarradora descripción de una vida turbulenta acabada en suicidio. Admirada por los grandes artistas del surrealismo Henri Michaux, André Breton, Man Ray, Hans Arp, Marcel Duchamp y Max Ernst, de los oficios de los surrealistas sale un gato miando, para recordar de buen modo que le diesen su ración, diciéndole al gato: -¡Zape allá¡ Aun no nos han dado la carne y ya me pides los güesos. Unica Zurn (Imágen) Gómez De Culla, Daniel – Fernando Ortega ( Dossoles) - gallotricolor@yahoo.com España – Castilla y Aragón Actualización hecha por el autor - desde 2001 a 2010 - Desde 2001 a 2008 se me hace la obra ingente, dado que mi producción se ha emancipado y está presente en Bibliotecas públicas, nacionales e internacionales, confiando que satisfará mis aconteceres poéticos y literarios de 2009 a 2010, que ha sido la corriente más fluída en todo ese período comprendido entre 2001 a 2010, quedando algunas muestras en estantería, habiéndose realizado mi aspiración como escritor y poeta en el sentido del dramaturgo poeta y crítico literario norteamericano W.H. Auden ( Wystan Hugh Auden), uno de los más grandes escritores del s. XX según Wikipedia, cuando dice: “La aspiración del Poeta: ser como los quesos (v.g.: la Morcilla en Burgos) de ciertos valles, locales, pero apreciados en todas partes”. - He participado en Teatro Performance en Zurich, Suiza; Berlin, Minden, Alemania, Madrid, y Burgos (Espacio Tangente). Así como en Encuentros Literarios y Escuelas de Verano con La Universidad de Navarra ( GRISO: Grupo de Investigación Siglo de Oro), El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, y la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Sección Aranjuez. Actuaciones de 2001 a 2010 En colaboración, enviando trabajos, o estando de cuerpo presente. Festival de la Palabra en el Mundo, con Poetas del Mundo. Art Postal L’enfance mailartee. Valenciennes. France. Psicotrex. Magazine de Psicología. Tarragona. España Mail Art “Tell Me Yr Secret”. South Korea Mail Art Portogruario. Italia El Quijote y Extremadura. Exposición de Arte Postal. IES Arroyo de San Serván. Mérida. Badajoz Presentación de Libros en Espacio Tangente, en la Sala Polisón del Teatro Principal, y en La Taberna “El Patillas”, en Burgos. Actuación en Teatro Performance en Espacio Tangente, con la obra MARIANA PINEDA, de F. García Lorca; ELOGIO DEL REBUZNO, del Grupo Poético Elogio del Rebuzno de Burgos, y muestra de pintura y Poesía visuaL: UN CUADRO PINTADO CON EL CULO.. Participación y colaboraciones en Revistas digitales y e-books, a través de Google y Yahoo. Estoy presente en MySpace, Facebook, Youtube y GoodReads con más de 30 mil amigos. Partícipe en Antologías Poéticas y de Mail Art Años 2001 / 2002 MARIPOSAS. Mujeres sin Capullos. Editorial Señales de Vida. Montevideo. Uruguay. MANDAKINI. An International Bilingual Hindi-English Literary Journal. Bareilly. India Años 2003 / 2004 AQUÍ LLAMA PRIMERA DEL XXI ( Poetas de Burgos). Cuadernos de Poesía Telira. Aranda de Duero (Burgos). DICCIONARIO DE ESCRITORES EN LENGUA CASTELLANA. Quién es Quién en las Letras Españolas. Asociación Colegial de Escritores. Madrid. España Año 2005 / 2006 PRIMERA ANTOLOGIA DE POEMAS MAIL ART. Corona del Sur. Málaga. KAFLA INTERCONTINENTAL – Poetry & Fiction. Chandigarh. India Año 2007 THE MORE THE SAME – Poetry and Visual Art. Auburn, Ney York. USA POETAS DE ABRACE. Brasilia. Brasil POEMAS PARA UN MINUTO. I Premio Nacional de Poesía. Hipalage. Osuna (Sevilla) POR AMOR AL ARTE. Editorial Novel Arte. Córdoba. Argentina. Año 2008 VENUS: Bludenz. Austria PRIMERA BIENAL DEL PEQUEÑO FORMATO. Asociación Ateneo de Aragua. Venezuela. FUTURE EMERGIE. Mailart & Digitalart. Quiliano. Italia. MAY WORKS. A Festival of Labour and the Arts. Vancouver. Canada. POETRY & STAMP ART. Lviv. Ukraine. LIBRO d’ARTISTA. Cartacante. Italia. Año 2009 V Exposición Colectiva Internacional en Pequeño Formato. Aires de Córdoba. CIALEC. Córdoba.España EMANNZIPATION. Mail Art Projekt. Berín. Germany. NUDITY IN MAIL ART. Carla Cryptic. Berkeley, California. USA PRIMERA INTERNACIONAL DE PINTURA Y DIBUJO. Fushun City, Liaoning. China RICETTARIO DI POESIA INTERNAZIONALE. Torino. Italia WROCLAW Mail Art Project. Wroclaw. Polonia Año 2010 HUMAN BOOK. III Festival de Libro de Artista. Barcelona. España LES PETITES PAPIERS. Association Lettres et Images.Grandignan. France GRISU. Carpeta Revista de Poesía Vicual. Peñarroya Pueblonuevo. Córdoba. JEAN GENET 100 YEARS. Antonin Gregori. Minneapolis. USA INTERNATIONAL MAILART KUNSTFORUM. Weilheim. Germany PAPIRANDO. Revista Literaria. Rio Gallegos. Argentina GENOMA DE LA CULTURA. Funes. Argentina POEMAS EN AÑIL. Lomas de Zamora. Argentina RUNNING OF LOVE. A Valentine’s Mail Art. Victoria, BC, Canada LA BAÑERA CON TRAMPOLIN. Vigo. Pontevedra. España CLARIMONDA. Morelia. Michoacán. México KCREATINN. Biblioteca Nacional del Perú. GIORNATA DELLA DONNA. Macerata. Italis. MISSISSIPI CROW. River Muse Press. Mississipi. USA SKIVE Magazine. Coal River. New South Wales. Australia LESSEDRA WORLD ART PRINT ANNUAL. Sofia. Bulgaria RAMONA. Revista de Artes Visuales. Buenos Aires. Argentina XILOTE. México. LA SOMBRA DEL MEMBRILLO. IES Antonio López García. Getafe. Madrid MEDIA ART TRIENNIAL. Belgrado LIBROS EDITADOS De 2001 a 2009 se han emancipado, y se encuentran en Bibliotecas públicas nacionales y extranjeras. Los editados y figurados en 2010 con ISBN, pues también los hay con Depósito Legal, que no figuran, son: LA TEMPLARIA DE ARAGON. ISBN: 978-84-937337-9-7 PAJUELA QUE ARDE CON LLAMA. ISBN: 978-84-96339-99-6 CALDO DE GUIJARROS. ISBN: 978-84-92992-01-0 CANCIONES DE LA BURRA DE BALAM. ISBN: 978-84-92992-02-7 EL REY MIDAS TIENE OREJAS DE POLLINO. ISBN: 978-84-92992-03-4 BAAL FOGOR. ISBN: 978-84-92992-05-8 ELOGIO DEL ASNO DE BUFON. ISBN: 978-84-92992-06-5 MI TUBA. ISBN: 978-84-92992-07-2 MORADILLO EN VENDIMIAS. ISBN: 978-84-92992-08-9 CAYO, CAYA Y CELIO. ISBN: 978-84-992-09-6 LIBRO DEL GENITOR. ISBN:978-84-92992-10-2 - Nota: Todos están agotados y se encuentran en Bibliotecas públicas nacionales y/o extranjeras. - Colofón: En las últimas elecciones municipales de hace 4 años me presenté a la Alcaldía de Burgos por el partido Izquierda Republicana, y fui seleccionado para participar en los 1001 polvos ( yo sería el 1001¡) con la porno estrella Erin Daye, en Columbus,Ohio. Usa. ( Los primeros 900 serían con condón, y el resto a pelo¡) Entre mis propósitos ediles para Burgos estaban: hacer el Río Arlanzón navegable con Puerto en Capiscol. Construir en la Plaza Mayor de la Ciudad un Macro Santuario de Sexo, Droga y Rock&Roll. Elevar una estatua mayor que El Coloso de Rosas a Manuel Azaña, que besara el Cielo y en cuyo interior se instalasen Tiendas de lo Mejor, Casas de Juego y Casas de Amor, Saunas, Masajes, Gimnasios, restaurantes y cafeterías y con una terraza-planetarium inmensa desde la que se divisaran las dos Castillas incluidas Logroño y Santander, y se pudiera besar Venus. (Está escrito en el programa a las Elecciones Municipales en Burgos capital por IR). En Papirando: P8, P9, P10, P11, P12, P13, SED1, Los Madrices Crítica a “Madrid entre líneas” del Colectivo Literario Tirarse al Folio © C. Pablo Lorenzo Con nuevos integrantes el Colectivo Literario Tirarse Al Folio se renueva y apuesta más fuerte, grata sorpresa fue leer a Celia Muñoz, F. J. Fayerman e Iñaki Ferreras, visiones diferentes que aportan nuevos nexos de atención a un grupo literario consolidado y activo y que crece con las nuevas plumas, sin temor a abrir la puerta a escritores que se salen de la línea como F. J Fayerman aportan un sentido del relato claro conciso e inevitablemente urbano por la consigna clara, Celia Muñoz me llevó al pasado, a una ciudad de la década del ’30 desconocida e interesante por eso de visualizar un mundo que parece tan lejano pero que tiene ecos en el presente, aunque su último cuento es algo más contemporáneo y urticante lo que la hace una persona literariamente bien ubicada en los tiempos del relato y en los momentos sociales de nostalgia e interés local. De los nuevos, o por lo menos de los que no había leído hasta ahora está Iñaki Ferreras que me gustó ese cierto cortejo con lo absurdo al que tanto apreció y que es tan difícil de manejar, pero Iñaki sale ileso y hace interesante sus textos surcados por una ciudad más coetánea con valores estéticos muy similares basado en elementos barriales y con personajes distinguibles que se escapan de la lógica pero que viven en una literatura en la que todo es posible, estaré atento a su producción. Por los demás, son viejos amigos, sonrió al distinguir las plumas de Alejandro De Diego y “El Ángel Caído” me hizo llevar literalmente a donde está ubicada la estatua, más allá de las historias de parranda, el humor español es parte de sus huesos y se nota. Carmen Arranz con su brevedad es como comerse unas ricas tapas en esas tascas de la capital española, un placer corto pero efectivo. Lui Antonioli es otra amiga literaria, por lo menos lo son sus cuentos que vienen como un bálsamo de humildad para quien lo lea con atención. Begoña De Antonio fue la que más me acercó a un paseo turístico por que no se excede, algo típico en ella, sonrió al verme en los lugares que describe en un solo párrafo. Cruz Cartas le da cierto toque oscuro necesario, algunos de sus personajes no son felices pero el contraste no implica que haya cierto grado de humor ¿amargo? como el de un viejito flirteando con una dependienta joven, hay algo ahí distinto ya lo he visto anteriormente, cierto desánimo que se vuelve arte. Theófilo Acedo es un sabio que rescata el pasado, un escritor para leer con respeto porque es un prodigio de la memoria, sensibilidad de poeta un juglar de los de otra época. Graziela Ugarte tiene esa fuerza de la intención de mejora constante, un optimismo militante y una prosa limpia, me sorprendió “Próxima estación Atocha”, se me pusieron los pelos de punta porque a pesar de saber de qué venía la cosa Graziela te lleva con esa suavidad de sus palabras a un punto de no retorno y te suelta en medio de la angustia, un texto oscuro, raro en su producción pero muestra la versatilidad de la misma. Por último a Pilar Ugarte Muñoz la tengo como modelo, no me extenderé en mis elogios aunque en “Aquellos tiempos del tebeo” es un ejemplo de cómo se hace un cuento clásico, pero como dije en alguna oportunidad no soy objetivo con Pilar porque me gusta como escribe y a la hora de criticarla me vuelvo un lector agradecido al que espera que no haya un FIN, sello indiscutible de cierre de esta arquitecta de cuentos. Me queda una valoración general, y a la hora de afrontarla me encuentro como si estuviera en medio del lago del Parque de Retiro y sin bote, es que hay tantas voces que me apabullan, no hay una manera de alinearlas, no es necesario hacerlo, entonces ¿cómo afrontar este libro?, con respecto al anterior hay un crecimiento en la pluma de varios autores, un potencial que no se sabe a donde puedan llegar, necesariamente en la tarea de escribir se mejora, a medida que más se hace, uno va construyendo su oficio y eso es lo que le pasa al grupo, que se amplia con nuevas ideas, gente que aporta cosas nuevas y que enriquece una visión que puede enquistarse sino hay movilidad. En cuanto a las historias, vamos ¡que viaje!, es como estar ahí. De todos los Madrices que se me presentan hacen de mi recuerdo nostálgico, una pálida postal del pasado, han logrado que me den ganas de escribir alguna historia de cómo era mi Madrid y mandárselos, tal vez lo haga, no para ser publicado sino simplemente para compartir con estos colegas escritores parte de sus pautas e intereses que me son tan cercanos, así como una visión de la vida que tiene muy buena leche y una búsqueda personal de superación tangible. Los miembros del TAF parecen ser esa clase de pares con los que uno puede departir sin tener una coraza. Ahhh, si estuviera en Madrid, aunque de alguna manera con “Madrid entre líneas” me han acercado y me encuentro caminando por Lavapies, por la Gran Vía, por el Retiro… aquí lo dejo, tengo que dejar de viajar y seguir con mi trabajo. Gracias por el viaje. Colectivo Literario Tirarse Al Folio: Alejandro de Diego, Begoña de Antonio, Carmen Arranz, Cruz Cartas, Graziela E. Ugarte, Lui Antonioli, Pilar Ugarte, Theófilo Acedo, Celia Muñoz, F. J. Fayerman, Iñaki Ferreras – tirarsealfolio@gmail.com Madrid – España Ardemans 40 – 5° H – 28028 Madrid - España Blog: http:/www.tirarsealfolio.blogspot.com/ Ocho por diez – © Editorial: Visión Libros – Calle San Benito 21 Local – Tel: 0034 91 3117696 – Url: www.visionlibros.com – Visión Libros es marca registrada de Visión Netware S.L. – ISBN: 978-84-9886-7671 – Depósito Legal: M-2059-2010 – La portada ha sido creada con las fotografías que componentes del colectivo cedieron en su día y que dan origen a este libro. – Diseño base cubierta: Marian González – reflejandoelazul@visionnet.es – Maquetación: Daniel Hernando – daniel@visionnet.es – Impresión: Repográficas Malpe, S.A. – Distribuye y produce: Distribución de publicaciones C/Magnolias 35 Bis, Local 28029 Madrid – Pedidos a pedidos@visionnet.es – www.distribuciondigital.com – Reservado todos los derechos para los autores.Madrid entre líneas – © Colectivo Literario Tirarse Al Folio – Autores: Alejandro de Diego, Begoña de Antonio, Carmen Arranz, Celia Muñoz, Cruz Cartas, Federico Fayerman, Graziela E. Ugarte, Iñaki Ferreras, Lui Antonioli, Pilar Ugarte, Theófilo Acedo - Editorial © Visión Libros, Calle San Benito 21 Local, Tel:: 0034 91 3117696, Url: www.visionlibros.com, Visión Libros es marca registrada de Vision Netware S. L. - ISBN 978-84-9983-995-0 – Deposito Legal: SE-692-2011 – Printed by Publidisa – Diseño de Cubierta: Marian González, reflejandoelazul@visionnet.es – Maquetación: Daniel Hernando, danielhernando@vidionnet.es – Distribuye y produce: Distribuidora de publicaciones C/ Magnolias 35 Bis, Local 28029 Madrid – Pedidos a pedidos@visionnet.es www.distribuciondigital.com Reservados todos los derechos. - En Papirando: P14, SUEÑOS.- Chus Canal Hace 25 años a la edad de 31 años tuvo un sueño que duro toda la vida...este sueño y en el retornaba a la antigua Atlantida...donde habia sido feliz...donde estaban las playas que amaba...los hombres apuestos...los elefantes purpureos...los caminos interminables...su casa sobre una cascada del color de sus ojos verdeoliva y aun hoy cuando es una anciana rememora cada noche y espera el momento de dormir para volver a soñar con la lejana Atlantida. Canal, Chus (María Jesús Canal) - chus_canal@yahoo.es Unquera – España Blogs: recetasdemiabuelajosefita.blogspot.com chus-elpueblecillo.blogspot.com poemasdechus.blogspot.com chus-1080cuentos.blogspot.com En Papirando: P6, P8, P9, P10, P14, P15, El sueño de Sasha Ernesto Parrilla Se encontró de repente en medio del sueño que la perseguía desde hacía tiempo. Sabía que estaría agitándose en la cama, transpirando y con los cabellos húmedos, como si tuviera fiebre. En el sueño, su madre, cada días más débil, sollozaba con la cabeza sobre la mesa. La miraba a los ojos, con los suyos totalmente enrojecidos, y le pedía que por favor lo hiciese, pero ella no accedía. Entonces, su madre, revelaba de abajo del brazo el revólver que allí reposaba guarecido de la vista y se pegaba un tiro en la sien. Y así es cómo se le permitía vivir. Maldecida en vida, debía morir cada noche para despertar al alba. Sasha, en el sueño, permanecía despierta llorando a su lado, sosteniendo su cabeza pálida y fría, intentando no tocar la sangre. Y ni bien comenzaba a salir el sol, la sangre se secaba, la temperatura volvía al cuerpo de su madre y ella amanecía somnolienta, y de inmediato se veía rodeada por los brazos de su hija. Otra vez, en el sueño, se hacía presente la noche, y nuevamente la madre le imploraba que lo hiciera, que la ejecutase. Pero ella se negaba y la escena volvía a repetirse, en un ciclo sangriento, una y otra vez. Pero a cada despertar, su madre estaba más débil, más disminuída. Llegaba entonces una noche en el mismo sueño en el que ya no tenía las fuerzas para levantar el revólver y le rogaba, le imploraba que por favor lo hiciese, que si no disparaba, moriría. Y con lágrimas que le bañaban las mejillas, temblando por el horror, sacaba el arma de la mano avejentada de su madre y casi en un suplicio dirigía el cañón hacia su blanco y entonces, con fuerzas que no venían del corazón ni de su mente, apretaba el gatillo. Y allí, como cada noche, despertaba, totalmente asustada, casi en un llanto, mojada de pies a cabeza, con las sábanas hechas un ovillo a un costado. Respiraba profundo y exhalaba, respiraba y exhalaba, de a poco pasaba la agitación. Ya calmada, en puntas de pié para no despertar a nadie, llegaba hasta la puerta del domitorio de su madre y se quedaba allí, en la penumbra, contemplándola con una extraña mezcla de amor y tristeza, y ante todo, miedo. Un miedo indescriptible, que parecía arañarle la piel en ese mismo momento, agazapado en alguna parte de la casa. Pero su madre descansaba tranquila, en el silencio de la noche, su contorno subiendo y bajando a medida que respiraba. Su mamá dormía y ella debía ir a hacer lo mismo si quería levantarse para ir a clases. Echó un último vistazo y se fue conforme. Su madre descansaba como un angel y el revólver yacía manso sobre la mesa de luz. Parrilla, Ernesto Antonio - netomancia@yahoo.com.ar Villa Constitución - Santa Fe – Argentina En Papirando: P14, P15, P16, Un pasaje por lo Onírico Gabriela Bruch "... era de todo menos hembra" Florencia Menéndez El viento lastimaba y el mar amenazaba. La palabra "inhóspito", tantas veces leída, tantas veces vacía, estaba ahí. La arena era dura y de un amarillo sucio y largos pastos crecían al descuido, largos, ásperos. Látigos verdes esparcidos por el arenal. Yo sólo quería pensar. Decidir entre regresar o quedarme avivir en ese mundo para siempre. Llevaba un trapo descolorido sobre el pecho, arrollado, como un niño triste. Me tumbé en la playa de cara al sol (otra frase no puedo poner). Los rayos eran agresivos como la arena que el viento incrustaba en la piel, como pequeñas piedrecillas de tortura. Pasó un tiempo, un tiempo marino, o sea , indefinible. Ahí apareció. Las pupilas dilatadas , los ojos casi naranjas sobre una piel que parecía verde, una voz de otro mundo que recitaba el poema más bello, más cruel y más peligroso que se podía escuchar. Son palabras que no quiero repetir. Su cara estaba casi pegada a la mía, tenía que romper el hechizo y le pregunté cuánto quería. Me mostró cuatro monedas de 25 centavos, plateadas y refulgentes. Creo que me quedé ciega por unos segundos. Me lamió. El intento había sido infructuoso. Se quiso tumbar al lado mío, pero el viento se lo impedía. Me levanté para mostrarle los hilos finos de sangre que corrían sobre mi espalda. "La arena lastima", creo que le dije , pero al final lo consiguió. A mi lado, murmuró algo, pero ese murmullo se confundió con el sonido del viento y con el rumor de las olas , que se agigantaban y rugían. Mi retina fue herida, había llegado el momento. Jamás solté el trapo, que tenía arrolladito junto a mí, en el centro mismo de mi pecho, que se abría, mostrando un corazón que retumbaba, que hacía un ruido quizás más poderoso que el de pleamar. Bruch, Gabriela - revlaiguana@yahoo.com.ar "Revista La Iguana" RECOMENDACIONES: Revista el Horizonte Literario Contemporaneo http://contemporaryhorizon.blogspot.com/ Mail de contacto: D ANI EL D RAG OM IRE SC U - drgdaniel@yahoo.com Una excelente publicación multicultural, en varios idiomas, muy visitada, una verdadera Babel literaria a la que da gusto meterse y escuchar las voces del planeta. Marcelo Gustavo Fernandez Farias - “La Situación Actual del Zapatismo” (solicitarlo al mail del autor) Planteamiento sociopólitico de latinoamericano, intenso. Fernandez Farias, Marcelo - Soledad. Un libro de poesía y otras apreciaciones - 1ª. ed. Mendoza, editorial Espejo De Mundos, 56p. 14x20 cm - ISBN 987-25445-1-4 – Tapa ilustración: Alicia Motta (aliciomixta@hotmail.com) – Diseño: Emanuel Jurado – Diagramación Interior: El Espejo (espejodemundos@yahoo.com.ar) FICHA TÉCNICA: Marcelo Gustavo Fernandez Farias (Michel) Poética – Ensayo filosófico – Ensayo político Datos de correo postal: Reservados Godoy Cruz. Mendoza. Argentina Mail: michelito11@yahoo.com.ar; michelito11@gmail.com; Blogs: www.depoesiayotrasapreciaciones.blogspot.com www.movimientoamplio.blogspot.com En Papirando: P8, P9, P12, P13 En colaboración: "Conversando Contigo" - Marcelo Fernando Fernandez (nuevavida6@gmail.com), Michel (michelito11@gmail.com) y Raúl Alvarez son los autores. El libro ha tenido un costo de $7,50. Lo venden a $15 y $5 por libro va a ser administrado por una organización de chicas y chicos discapacitad@s. Podés pedir tu ejemplar respondiendo a los e-mails o llamando al 155-384425. Milagros Valdeavellano Roca Rey - “ Santa Teresa de Lisieux Doctora de los pobres por transparentarnos la ternura de Dios” (solicitarlo al mail del autor) Un estudio teólogico exaustivo e interesante. La Tercera edición de este Libro se terminó de imprimir en el mes de Febrero del 2008 en los Talleres Gráficos de PUBLIGRAF - Jr. Azángaro 1049-A - Lima 01 – Perú Primera Edición: Enero 1987 Segunda Edición: Junio 1988 Tercera Edición Ampliada: Febrero 2008 Pedidos a: proepazagustino@yahoo.es; mvaldeavellano@rscj.org.pe; SUEÑO SOÑADO – Pilar Ugarte Me pregunto constantemente cómo será, qué nos diríamos en el caso, más que improbable, de que nos encontrásemos. Similares interrogantes siempre están en mi pensamiento. Veinte años son demasiados y si en tanto tiempo no he tenido noticias de ella, nada augura que las tendré ahora. Paula, siempre estaré a tu disposición, le dije antes de marcharme. Soy tu padre, te quiero, y eso nada ni nadie podrá cambiarlo. Tú no tienes la culpa, mamá y yo pensamos que estamos mejor separados, que para ti no es bueno vernos discutir, enfrentados… Cuando seas mayor lo entenderás mejor y podrás decidir si quieres verme. La imagen que tengo de ella me persigue, aún puedo verla en la ventana, diciéndome adiós, el azul de los ojos enormes anegados en lágrimas. Para enjugar la nostalgia saco el álbum de fotos y me alimento de imágenes entrañables: sus primeros días, el bautizo, la tarta con el número nueve… el último cumpleaños que celebré a su lado. Paso el dedo por el papel y, con los ojos cerrados, dibujo el rostro que podría tener con casi treinta años. Sueño muchas noches con Paula, un sueño siempre entre brumas. Veo su figura al final de una especie de túnel, o un callejón. No alcanzo a distinguir nítidamente sus rasgos, únicamente los ojos azules. Oigo que me llama y corro hacia ella con los brazos abiertos, pero cuanto más corro más lejos parece estar. Se empequeñece hasta quedar sólo su voz. ¡Papá!, grita, y también el eco termina por desvanecerse. Me despierto angustiado con su llamada desgarrada resonando aún en los oídos, frustrado por no llegar hasta ella y mortificado al pensar que me necesita y no acudo a su lado, como le prometí. Un amigo me cuenta que ha visto a mi ex; vuelve a vivir en Madrid y, por supuesto, Paula, aunque al parecer no con ella. Mis preguntas, al saberla cerca, son a la inversa: ¿me reconocería? Mis sueños son ahora más esperanzadores y, al despertarme, me analizo frente al espejo; comparo mi aspecto con las viejas fotografías y concluyo que sí, que salvando el paso de los años y algunas canas, apenas he cambiado, tengo sólo diecinueve años más que ella, y nuestros ojos son iguales. Pero pasan los días y no recibo noticias suyas. Continúo con la rutina diaria: el trabajo, la tertulia del martes, la compra el viernes… Mientras empujo el carro por los pasillos del super repaso la lista; me faltan las galletas, sigo desayunando las clásicas, seguramente porque eran las preferidas de Paula, y el sabor y el olor la acercan a mí cada mañana. Unos dedos tropiezan con los míos, y los dos agarramos el mismo paquete. Me disculpo con la dueña de la mano, que me mira sonriente, con un puntito divertido en los ojos. Unos ojos azules que reconozco al instante. FIN Ugarte, Pilar - tafpilar@gmail.com; piliuh@hotmail.com; Madrid - España Mail: Blog: http//:tirarsealfolio.blogspot.com En Papirando: P8, P9, P11, P12, P14, P15, P16, ATRAPADA Graziela Ugarte Muñoz Sabía que se trataba de un juego peligroso, demasiado peligroso, pero sin pensárselo decidió entrar en él. Lo había visto por internet y se sintió atraída de inmediato por aquellos encuentros, totalmente anónimos. Siguió las instrucciones recibidas. Apuntó la dirección del motel de carretera y el número de habitación. Debía vestirse de negro, llegar a una hora concreta, no encender la luz en ningún momento y practicar sexo con un desconocido, al que ni siquiera vería la cara. Antes de salir de casa “se empolvó bien la nariz”. Aquello suponía un reto, más que una cita. Le excitaba pensar en un encuentro tan poco usual. Corría riesgo, pues estaba prohibido comentarlo con nadie y cualquier cosa podía pasar, pero no le importó. Llegó al motel, subió a la habitación número 15. Sabía que la puerta no tenía echada la llave. Le sudaban las manos y notaba los latidos del corazón retumbando en sus oídos y una gran subida de adrenalina. Dentro estaba oscuro. No debía encender ninguna luz, recordó. - Ven, estoy aquí -dijo una voz masculina casi en un susurro. Por un momento ella sintió miedo, pero se aproximó a la cama decidida. El encuentro no le resultó desagradable, sin embargo, cuando media hora después salió de aquel cuarto y condujo entre el tráfico hasta su casa, se sentía extraña, como si no fuera la misma. No dejaba de pensar en que acababa de acostarse con un desconocido, que podría ser su jefe, el que limpiaba los cristales de su edificio, un amigo de su padre o el cura del pueblo de la abuela. Siempre le quedaría la duda, jamás sabría si el hombre que tenía delante en determinado momento ya había estado con ella antes. Al llegar a casa le dio el bajón. Se duchó con agua muy caliente y siguió sintiéndose sucia. Había sido una experiencia excitante al principio, pero ahora se encontraba tan mal que de haberlo sabido nunca habría entrada en el juego. No pudo cenar, tenía cerrado el estómago. Se notaba agotada, pensó que no conseguiría dormir, pero estaba rendida. El sueño tardó poco en aparecer. Las pesadillas que le acompañaron toda la noche, también. Volvía a entrar en aquel cuarto oscuro, recordaba perfectamente el olor a gel que llenaba la habitación, el aliento silbante y cálido del hombre que ocupaba la cama, sus manos firmes recorriendo ansiosas su cuerpo. Deseaba verle la cara pero no podía, una densa negrura lo ocupaba todo. Ella lloraba y él se reía, grandes risotadas rompían el denso silencio. Cogía su ropa y huía corriendo. Las dudas la consumían, tenía que averiguar con quién había estado, no podía soportar esa zozobra, notaba una bola de acero en el estomago y un sabor amargo que no desaparecía de su boca. Se levantó y salió de casa, era de madrugada y la ciudad parecía desierta. Recorrió el camino hasta llegar al motel, conduciendo como una suicida. El motel se había convertido en un edificio fantasmal, que se perdía entre la bruma invernal. Mostraba un aspecto ruinoso, con los cristales de las ventanas rotos, las paredes desconchadas y descoloridas; el rótulo se había descolgado y parecía que hacía años que se encontraba en aquel estado. Anonadada se bajó del coche y se acercó al edificio semiderruido. El viento, como un murmullo de risa imperecedera, se colaba por las grietas de los muros. Creyó percibir un ligero aroma a gel en el ambiente. A la mañana siguiente se sintió desconcertada, incapaz de saber si lo que recordaba había ocurrido en realidad o solo había sido un sueño. Se levantó, salió de la casa, condujo como una suicida… Ugarte Muñoz, Graziela E. – grazielaum@hotmail.com Madrid – España Blog: http://tafgraziela.blogspot.com; http:/www.tirarsealfolio.blogspot.com/) P11, P14, P16, UN MUERTO EN LA VÍA PÚBLICA Por Ricardo Gabriel Zanelli Quoth the raven, “Nevermore” Edgar Allan Poe No acusaba molestia el asfalto del peso del hombre muerto. Muerto en la vía pública. Quizás un excesivo peaje de colesterol detuviera la sangre en alguna arteria: cayó como fulminado por el rayo furioso de un dios vengador. El golpe fue seco, breve, devastador; acaso estar vivo sólo sea contrariar unas décadas la eterna fuerza de la gravedad, hasta que ella decida que ya no se ha de jugar. Lo primero que ocurrió en la esquina céntrica ante tal acontecimiento fue un amontonamiento espontáneo de curiosos, de esos que creen que mirando con cara de ternero degollado algo van a solucionar. Atinó a pasar un agente de policía, abran paso, dijo, y se filtró en medio de ese scrum en donde el muerto hacía las veces de pelota ovalada. En un alarde de sagacidad comentó que el occiso estaba muerto (sic), mientras uno de los abriboca, que era abogado, le decía que no se trataba de un occiso sino de un muerto normal que se había muerto, naturalmente, de muerte natural. El agente fue hasta un teléfono público donde comprobó que no siempre el remedio privado es mejor que la enfermedad estatal. Cuando consiguió comunicarse pidió una ambulancia al hospital de urgencias. Urgencia ¿para qué?, se preguntó otro abriboca, si éste ya no tiene ninguna, agregó, en alusión al muerto. Al muerto que se había muerto, naturalmente, de muerte natural. La ambulancia no llegó por insuficiencia combustible; en la morgue, a su vez, estaban de paro: es la crisis, dicen. Un grupo de una de las tantas sectas religiosas que venden lotes de Cielo por módicos diezmos, cantaba loas y alabanzas muy cerca del lugar del hecho: rápidamente se acercaron para implorar por el eterno descanso del alma del hombre muerto, pero a nadie parecía importarle el pronto descanso que necesitaban esos noventa kilogramos de diverso material. Llegó entonces un auto blanco con azules puertas delanteras del que descendieron dos uniformes con sendos hombres adentro; éstos miraron al muerto pero se negaron a levantarlo porque, según dijeron, necesitaban que un papel con firma y sello de un juez los autorizara a hacerlo. Pero ese papel no llegó porque, a su vez, necesitaba de otro papel con firma y sello de un doctor que certificara que el muerto se había muerto de muerte natural y nada más. Pasaban dos senadores que venían de un periodo de descanso en la Legislatura. Hay que mezclarse con la gente “común”, se dijeron, y mientras discutían un proyecto de ley para denominar dieta a los emolumentos que perciben los jubilados, propusieron crear una comisión para estudiar el caso. Un periodista de voz ronca y agitada arribó con un móvil para cubrir la milagrosa aparición -según él- de un muerto sobre la vía pública. Casi pregunta al finado qué sentía en ese momento crucial, pero un abriboca piadoso se lo impidió. El periodista empezó a despotricar acerca de los ataques contra la prensa y contra la libertad (de). Una vieja se desmayó sólo de ver los ojos abiertos del muerto, que ningún abriboca se había animado a cerrar. Todo el mundo se olvidó del muerto, que ya no era noticia, para ocuparse de la vieja que ahora se asfixiaba por el tumulto. El embotellamiento era feroz; la gente se había asomado a los balcones como si los edificios de la nada hubiesen cobrado vida. Los gordos comerciantes de la cuadra, armados con una birome detrás de la oreja, aprovecharon el móvil del periodista de la voz rasposa para denunciar a coro ese atropello, ese atentado al bien público, ese agravio a la humanidad. Porque, con semejante lío, ¿quién a comprar algo íbase a dignar? No puede ser, se lamentaba el coro griego, es un abuso de autoridad. Tan descomunal era el barullo que se había armado, que al final el muerto no tan naturalmente resucitó y pudo ver el espectáculo patético montado a su alrededor, al tiempo que uno de los comerciantes del coro lo señalaba con su dedo índice acusador: ¡Pero, cómo! ¿No era que usted, sí, usted, impostor, farsante, fabulador, se había muerto (naturalmente -cantó el coro), de muerte natural? Harto ya de estar harto y recansadísimo de tamaña estupidez, el nuevo Lázaro le imploró a Dios que, por el amor de Él, se lo llevara de una buena vez, pero la cantarina voz de un recién llegado funcionario celestial cumplió en informarle que si bien los caminos del Señor son insondables, que aunque Dios escriba derecho en renglones torcidos, y que aprieta pero, amorosamente, no ahorca, él debía de aguantárselas porque lo que Dios ha dispuesto, dispuesto está. Amén. Zanelli, Ricardo Gabriel - ricardozanelli@gmail.com - ricardozanelli@hotmail.com Edad: 48 - Nacionalidad: Argentina Breve nota bibliográfica: Vários cuentos y ensayos breves publicados en diarios (La Voz del Interior) y revistas (Revista Cuásar; revista Axxon; revista Papirando) de Argentina LA RULETA RUSA DEL TIEMPO (Cuentos) 2004 Editorial Argenta (ISBN 950-887-267-5 En Papirando: P10, P13, P15, De la paz a la Patagonia. El sueño en Una ponderación de lo “impuro”. ALDO ENRICI Se acarician con sus largas ramas, como los ciegos, para asegurarse de que todos están allí. Gesticulan coléricos si el viento se empeña en arrancarlos. Pero entre ellos no hay disputa. Sólo murmuran de acuerdo Jules Renard, (1864-1910) Lo impuro impulsando sueños Pensar en sueños implica recibir mensajes. Contar un sueño implica contar un mensaje que se quiere compartir. El sueño va atado, siempre al arte, a la liberación. Vamos a escribir sobre el sueño liberador. El sueño que impulsa acciones. El sueño de los discriminados suele ser un sueño que alienta a seguir luchando a pesar de la discriminación. El sueño de los locos como la arquitectura de lo imposible. El sueño que los americanos corridos del eje de lo coherente por fuerzas militares y burocracias espeluznantes. Los americanos descendemos de negros indígenas y europeos. Habitamos una tierra alimentada con la sangre de todos ellos. Somos puramente híbridos y soñadores. Acaso la literatura de Poe, de Borges o de Rubén Darío nos explica mejor que cualquier sociología. Algunos no entienden todo esto. Somos la impureza, y siempre seremos impuros. Por eso soñamos, para que se entienda que desde lo impuro soportamos cualquier manifestación violenta. Hablaremos sobre los sueños de libertad de los oprimidos. Tal vez el sueño mayor sea el de Martin Luther King, asesinado acaso por ese sueño. Los sueños de libertad son sueños de paz, de tranquilidad social, de encuentro con un bienestar pacífico que esperamos sin resignarnos. No todos esos sueños se cumplieron aunque podemos rescatar unos cuantos. Aunque si hablamos de cumplimiento se trata de pensar en la retórica del sueño. En la retórica del sueño el sueño siempre se cumple. El que un sueño pueda llevarse a un canto, a una canción, a un discurso consuma el resultado de la posibilidad de reconocer un proyecto realizable de mayor justicia. La máquina deseante no se da sin la máquina social. La naturaleza también es máquina deseante. Por ello hablaremos de la continuidad Naturaleza-hombre en Thoreau y Hudson. Debe entenderse el torcimiento del concepto de deseo que había sido mantenido como simple carencia de algo y su consiguiente necesidad. Deleuze y Guattarí hablan de un conjunto de cosas reunidas y “agenciadas” por el deseo (Deleuze G. y Guattari F., 1985). Por el contrario, el deseo es producción, voluntad de poder agenciar. El deseo como carencia es un concepto idealista, en realidad de raigambre platónica. El deseo produce realidad. No buscamos un deseo pasivo sino paciente, que sobrevive a la fuerza que anula el territorio y hace una brecha en la continuidad fluida y pacífica. No soy el único que sueña Cuando nos desplazamos hacia los años sesenta se advierte una época confusa en la historia política del mundo. Una comprensión posible pasa por reconocer el afrontamiento de la guerra fría insinuando ideales de paz, libertad, justicia, en los países centrales, aunque ideales de emprendimientos revolucionarios en Asia, África y Latinoamérica. Además, los primeros discursos políticos eran escritos y pronunciados para la televisión, lo cual resultaba un compromiso distinto. Era hablar a cada ciudadano en vivo, mirándolo a la cara. Aunque parezca obvio no resultaba lo mismo que escribirle o leer en el diario lo que dijo un presidente. Se trataba de una frontalidad hacía más sensible la forma de recepción. Los afroamericanos, en Estados Unidos, ya eran concientes de que recibían un tratamiento cruel por parte de la policía y de las organizaciones políticas ultra nacionalistas. Los negros simbolizaban una parte, tal vez la más legendaria de la historia de la discriminación y el racismo. Situaciones de este tipo llevaron a llamar a estas propuestas “iniciativas soñadoras”, evidente en músicos y poetas de la época: “You may say I'm a dreamer But I'm not the only one I hope someday you'll join us And the world will be as one”[1]. Mi sueño es que nos reunamos y así el mundo será como uno solo. La estrofa pertenece evidentemente a John Lennon. Se aprecia como él mismo presume que lo considerarán un soñador, “pero no soy el único” (Lennon, 1971), son abundantes los soñadores. Tal vez muchos eran los soñadores, muchos eran los sueños, mucha la esperanza reinante en esos comienzos de los 70, cuando Lennon adhería plenamente al pacifismo. No obstante la balada pide que imaginemos, que nos deleitemos con ese sueño, como si fuera cierto. Ante la gran alarma nuclear, Como contraparte, la gran discriminación hacia el tercer mundo y el socialismo en general, se estatizaba en la resistencia política, a partir de movimientos vinculados con el arte, la experimentación con otras dimensiones de la vida, un espíritu comunitario y contrario a los acontecimientos bélicos, con inspiración en el inconciente, el amor, la libertad y el pensamiento utópico. Las reglas del discurso político cambiaron entonces. No era tan solo tratar de hacer textos bien escritos, correctamente leídos, sino de entender la retórica como modo de hacer llegar convicciones a la gente que, de manera multitudinaria, debía creer en esa palabra directa, de modo presencial o de modo televisivo, radial o terciado por algún otro instrumento expansivo, contribuyendo a un florecimiento de nuevas formas de hablar de modo convincente en la vida política. Su atractivo ante los públicos no derivaba sólo de la brillantez en el uso de la palabra. La elevación de las cuestiones era también factor decisivo: se hablaba de violencia, de discriminación, de paz, de justicia, de libertad. Otro soñador activo fue Johan Bayard Rustin, reconocido como organizador de la concentración de1963 en, Washington, a favor del Trabajo y la Libertad [2]. Como estudiante Rustin militó en una serie de organizaciones del campus de la Universidad de Wilberforce, incluyendo la Fraternidad Omega Psi Phi . Se unió a la Unión de Jóvenes Comunistas en 1936. Rustin llegó a ser un cantante virtuoso, lo que permitió su ingreso becado como músico en las Universidades de Wilberforce y Cheyney State Teachers College. Rustin trabajó con miembros del Partido Socialista, en particular A. Philip Randolph, jefe de la Fraternidad de Maleteros de Coches Cama, quien tuvo influencia suficiente para hacerlo incorporar al Partido Socialista. Ambos iniciaron la propuesta de una marcha en Washington para protestar contra la discriminación racial en las fuerzas armadas. La marcha prevista fue cancelada después que el presidente Franklin Roosevelt emitiera la Orden Ejecutiva promulgando la Ley de Igualdad en el Empleo , contra toda discriminación en las industrias de defensa y las agencias federales. En 1942, Rustin ayudado por otros dos activistas como George Houser y James Farmer formaron el Congreso de Igualdad Racial (CORE), concebida como una organización pacifista basada en los escritos de Henry David Thoreau y la acción de resistencia no violenta contra el dominio británico en la India (Richard Kostelanetz, 1979). La marcha del sueño: Luther King. Rustin y Randolph fueron los principales organizadores de la Segunda Marcha sobre Washington por el Empleo y la Libertad, que propusieron inicialmente para 1962. La marcha tenía como objetivos "leyes significativas de derechos civiles. El foco verdadero de la marcha se había colocado en sensibilizar la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, que la administración de Kennedy había propuesto después de las movilizaciones en Birmingham. Más de 200.000 manifestantes se reunieron frente al Monumento a Lincoln, donde Martin Luther King pronunció su multitudinario discurso "yo tengo un sueño". En su discurso, King hace uso de repeticiones que adquieren una significación fundamental en el documento. Hay palabras como “negro”, “libertad”, “nación”, “justicia”, que aparecen reiteradas. Hay expresiones recurrentes en un mismo párrafo tales como: “tengo un sueño”, “que la libertad resuene”, etc. El uso y repetición de estas expresiones llevaron la premisa de que sin visión, o ante la ausencia de la utopía, el deseo de progreso humano y el sentido de su marcha se encuentran seriamente condicionados (Liliana Geranio, 2008). Luther King instaba a compartir un sueño que, si bien se trató de una meta de paz y libertad compartidas, sería una manifestación de encuentro profundo con un mensaje. Por tanto, inclinó a sus oyentes a participar de un sus sueños, a no dejar de soñar nunca. A partir de sus anhelados sueños el discurso invitaba a enfrentar a la realidad con serenidad, pero a no conformarse con las cosas según estaban, invitaba a enfrentarse al dolor. Amar la esperanza los ayudaría a sobreponerse. la intencionalidad del orador apuntaba a la concreción de un proyecto: la continuación en la lucha por los derechos por la vía pacífica; que los esfuerzos se desarrollaran en el plano más elevado de la dignidad y de la disciplina. La arenga, pronunciada el 28 de agosto de 1963 desde las escalinatas del Monumento a Lincoln, fue un momento definitorio en el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos. Aclamado como una obra genial de la retórica, el discurso se asemeja al estilo del sermón de un ministro bautista negro. La construcción alentadora del discurso, recordado como “Yo tengo un sueño” (I Have a Dream) de Martin Luther King, constituye una acción estratégica de utilización del lenguaje con conocimiento de la fuerza deseante que se estaba manejando. Luther King habló vívidamente de su deseo de un futuro en el cual la gente de tez negra y la gente de tez blanca pudiesen coexistir armoniosamente y como iguales[3]. Apeló a principios ampliamente respetados como la Biblia, e invocó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, la Proclamación de Emancipación, y la Constitución de los Estados Unidos. A través del instrumento retórico de la alusión como referencia indirecta a la reserva cultural compartida, como la Biblia, la mitología griega y romana, o nuestra historia, King hace uso de frases y lenguaje de importantes textos culturales para sus propios propósitos retóricos (Campbell y Huxman, 2003). El discurso parte de una insatisfacción real, de una desesperanza notable y visible en los negros pobres de Estados Unidos, excluidos brutalmente y maltratados como esclavos: “No podemos estar satisfechos, mientras nuestros hijos sean despojados de su personalidad y privados de su dignidad. No podemos estar satisfechos hasta que la justicia y la dignidad fluyan… No, no, no estamos satisfechos y no estaremos satisfechos hasta que la justicia corra como las aguas y la dignidad como un impetuoso torrente”. (Luther King, 1963) La palabra de Luther King intimaba a enfatizar la necesidad de una fe genuina para obtener dignidad. Ponía a prueba la creencia auténtica que comporta un compromiso inherente con las buenas obras, que es una consecuencia y no la causa de la salvación, de acuerdo a los principios bautistas y en la Gracia Divina para alcanzar la salvación. Por eso antes de acometer con su sueño pidió calma, una calma propia de la fe esperanzada: “Volved a Mississippi, volved a Alabama, volved a Carolina del Sur, volved a Georgia, volved a Luisiana, volved a los suburbios y a los ghettos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de un modo u otro esta situación puede y va a ser cambiada”. (Luther King, 1963). Luego de pronunciada la propuesta de calma y tranquilidad, el conferencista enunció su esperanza, como una buena nueva, un mensaje recibido, un deseo incontenible, pero finalmente un sueño. Para que no se fueran con las manos vacías, les daba algo para compartir: “No nos hundamos en el valle de la desesperación. Aun así, aunque vemos delante las dificultades de hoy y mañana, amigos míos, os digo hoy: todavía tengo un sueño”. (Luther King, 1963). El sueño del lenguaje. El uso de la misma fraseología inicial en una secuencia de afirmaciones o frases para agregar énfasis, orden, o plenitud a una idea o paralelismo (Campbell & Huxman, 2002, 177), se conformó en una herramienta empleada a través de todo el relato. El ejemplo más citado de los paralelismos es encontrando en la frase "Yo tengo un sueño..." que es repetida ocho veces cuando King describe a su audiencia una imagen de un país integrado y unido por un sueño que se reitera para darle ritmo y memoria a la frase. El enunciado del sueño resultó el momento más emotivo. Una fila de motivos daban sentido al sueño. Cada motivo era una frase que se iniciaba con el célebre "Yo tengo un sueño" (I have a Dream). El sueño enunciaba el pueblo que imaginaba para sus herederos: uno en el que los chicos blancos y negros conviviesen sin ningún tipo de prejuicio. La oratoria finaliza ampliando la visión de una sociedad unida al hablar no sólo de razas sino también de religiones que dejaran de lado sus diferencias. Pero Luther King, al contar que tiene un sueño y al relatar ese sueño, también dice “yo tengo un deseo que vino a mí como un sueño y creo que mediante el lenguaje puedo convencerlos del sueño del lenguaje”. Qué es esto sino una leve objeción al sueño de Luther King. Ha tenido un sueño y quiso compartirlo mediante el lenguaje. El sueño intermediado por el lenguaje llevado a nivel de deseo. Con esto no probamos desatar ningún escándalo, pero acaso lo más importante para un negro de esa época, privado de universidades, de derechos civiles, tratado como un ser inferior, fue irse con la convicción de que los sueños deseantes se transmiten mediante el discurso y por lo tanto, el discurso no es una ingenua trama de palabras conductoras, sino aquello que hace efectivo el compromiso humano ante el discurso. Por más que el discurso sea poca cosa, las prohibiciones que recaen sobre él, revelan muy pronto, rápidamente, su vinculación con el deseo y con el poder ( Foucault, 1970). No se trata de luchar por la igualdad de los hombres y por sus derechos sino por entrar a ese espacio de deseo al que todos queremos entrar, tanto los blancos como los negros, como casi todos. Queremos decir algo para que nos escuchen y que esa escucha reciba y aprecie la influencia de lo que decimos. Tanta es la subordinación que el discurso no es simplemente aquello que transcribe limpiamente los sueños, sino lo que permite que el sueño pueda compartirse. Por fortuna es ya demasiado tarde para dar marcha atrás en el error de propagar la creencia en el lenguaje Debemos creer en la lucidez del lenguaje, como si estuviera sujeto a contradicciones e ideologías propias. El lenguaje no es algo inerte, sano y puro, al que podemos dominar, sino más bien una estructura real, una geografía que adapta las intenciones del locutor, que comete errores, que tiene vida y poder (Nietzsche, 1984). Humano, demasiado humano. Trad. de Carlos Vergara; prólogo de D. Castrillo Mirat. Madrid, EDAF, 1984 Sólo podemos disfrutar de este colorido de errores –en un sentido extramoral- si estamos dispuestos a acceder al lenguaje creado en cuanto tal, en tanto máscara plural de un punto de vista absoluto. Más que una “catástrofe” del lenguaje y de la filosofía, entonces se propone una inversión filológica que cambie a su vez los modos de pensar que consideran inocuo al lenguaje, e inclusive compasivo y ético. Este tratamiento daría con un hombre y un lenguaje simbólicometafóricos, más impregnados de un carácter individual, más personal, más independiente, que indudablemente se retira de lo moral para adentrarse en lo estético y político. (Alarcón, 2011). De esta forma, la metáfora no tendría únicamente un uso retórico, sino también estratégico; es decir, vendría también a ilustrar la praxis de la transvalorizacion nietzscheana o la afirmación del juego del devenir”. (Friedrich Nietzsche, 2000). También Freud sostiene que hay una distancia aunque una vinculación entre placeres y expresiones artísticas. Así puede decirse que la libido insatisfecha provoca producciones sociales mediante su sublimación. La transformación en conducta de los deseos incumplidos forja rendimientos estéticos que podrían explicarse de este modo como expresión subjetiva más que social. (Adorno,1983). Dentro de la misma tesitura y traducible al lenguaje verbal, el sueño de Luther King constituye una elipsis de su deseo insatisfecho de igualdad social entre negros y blancos. No obstante esta realidad piadosa que el sueño trata de conseguir no es posible de lograr expeditamente, por lo que no es un objetivo, es un sueño, un deseo profundo, explicado tan sorprendentemente. No llama a actuar para que se logre sino que llama a fortalecer la esperanza de que sucederá al fin. Llama a facilitar un fluir sin intervenir forzando las cosas. La situación concreta de que exista un encuentro entre sujetos y una expresión de un deseo invierte la realidad presunta de que el deseo alienta acciones nuevas y distintas. No se trata de la instigación a actuar sino de la muestra de cómo la realidad tiene una cara por la cual damos sentido a nuestros actos cada vez con mayor noción de los objetivos a cumplir. Freud, dentro de su análisis, considera una divergencia posterior en su devenir psicoanalítico –evidente en “el hombre de los lobos” citar-, hacia una concepción de lo real ya como traumado, torcido suficientemente, como “atolladero simbólico”, en lugar del trauma como algo que irrumpe y hay que acomodarse a él. La realidad psíquica es un complejo enredado de diferentes tramas con arcos y vacíos que el trauma viene a llenar. No es la realidad la que cede y se ahueca para que quepa el trauma, en este caso la desigualdad entre hombres de diferente color de piel. (Zizek, 2008) Una hermenéutica oratoria La pieza oratoria de Luther King actúa de remiendo para permitir la comprensión de lo que ya se hace con el mismo discurso, que es reorientar la mirada de la situación, que otorga certezas de que el mundo es injusto. En este sentido la palabra discursiva vale no como oratoria, como mera palabra sin acción, que convence o no, sino como hermenéutica aplicada o discurso-gestión de reconocimiento de un horizonte de sentido. La realidad comprende el fenómeno, lo que permite que un fenómeno pueda imaginarse de formas diferentes, esto es, que pueda ser redescrito en nuevas metáforas no familiares haciendo gala de lo que Cristo, Freud y Marx tienen en común: la habilidad de redescribir lo familiar en términos no familiares (Rorty, 1997). La universalidad del aspecto hermenéutico no se deja recortar arbitrariamente en otros contextos. Emprender por la experiencia del arte para garantizar su verdadera amplitud al fenómeno de la comprensión no se debió más que a una sutileza estructural. La experiencia de la obra de arte prevalece por principio siempre cualquier horizonte subjetivo de interpretación. Hablar de la obra en sí, con independencia de la realidad siempre renovada de sus nuevas experiencias, tiene algo de abstracto. Es preciso mostrar que esta forma de hablar sólo hace referencia a una intención, y no permite ninguna conclusión dogmática. la comprensión no es un comportamiento subjetivo respecto a un «objeto» dado, sino que pertenece a la historia efectual, a una primacia comunitaria, esto es, al ser de lo que se comprende (Gadamer, 1983). En su crítica a la metafísica, que tiene su mayor exponente en Platón, la hermenéutica pragmática substituye el par ‘apariencia- realidad’ por el de ‘pasado- futuro’ mientras la búsqueda del conocimiento, de la certeza, es reemplazada por la ‘esperanza’, apareciendo como términos antitéticos la esperanza y el conocimiento (Rorty, 1997). La opción se inclina hacia la esperanza, por el futuro, dejando atrás el conocimiento, la metafísica, el pasado filosófico atado. El pragmatismo reivindica la imaginación frente al conocimiento, y a la figura del filósofo contrapone la del poeta (Rorty, 1996). Por ello la hermenéutica pragmática insiste en no preocuparse acerca de si nuestras ideas están bien fundadas, sino más bien en si son interesantes: "Decir que uno debe reemplazar el conocimiento por la esperanza es decir, más o menos, la misma cosa: que uno debe dejar de preocuparse por si lo que cree está bien fundado y comenzar a preocuparse por si se ha sido suficientemente imaginativo como para pensar alternativas interesantes a las propias creencias actuales." (Rorty, 1997) Si trasladamos estas conclusiones al ámbito moral, ya que no hay un punto de vista privilegiado, Rorty afrontará la cuestión sobre el progreso moral como un incremento de la sensibilidad, un aumento de la capacidad para responder a las necesidades de una variedad más y más extensa de personas y cosas. Los pragmatistas consideran el progreso científico como la aptitud creciente de responder a las inquietudes de grupos cada vez más extensos de personas, especialmente de personas que generan las observaciones más agudas y ejecutan los experimentos más refinados. Del mismo modo, el progreso moral se redefine como un estar en condiciones esperanzadas de responder a las necesidades de grupos de personas más y más abarcativos. El pacifista Thoreau Otra vez ajustados al sueño de Luther King, suele expresarse que el modelo de práctica política pacífica en que este se empeñó proviene de Gandhi, y antes de Henry David Thoreau, reconocido como iniciador de un modelo de lucha pacifista y ecológica. Thoreau [4] En 1846, se negó a pagar impuestos debido a su oposición a la guerra contra México y a la esclavitud en Estados Unidos, por lo que fue encarcelado. Posteriormente escribe La desobediencia civil, donde propone algunas ideas como el pacifismo y la no violencia que resurgirían con fuerza en el pacifismo del siglo XX. En este texto se declara uno de los conceptos principales de su ideología: la idea de que el gobierno no debe tener más poder que el que los ciudadanos estén dispuestos a concederle, llegando a tal punto que propone la abolición de todo gobierno. En los escritos de Thoreau, y, en concreto, en el concepto de desobediencia civil, por paradójico que resulte, un caso genuino de ciudadanía pacífica. Los desafíos de Thoreau, a pesar de que puedan corresponder, por su excentricidad, a lo innato de su carácter, siempre acababan por librarse en el terreno de la cordura y la conducta pública y, podríamos añadir, del sentido común. Stevenson,1998. Thoreau proclama que, tras las instituciones que aseguran la libertad de la vida pública, la res-publica debe dar lugar a la res-privata. Aunque tomemos por una preferencia esta consigna no podemos dejar de valorar su aportación al espíritu de la ciudadanía, por más que sorprenda el hecho de que el autor exhorte a sus lectores a comportarse primero como hombres, después como ciudadanos: La ciudadanía, será sólo un elemento adicional al cumplimiento de los deberes puros de la humanidad (H. D. Thoreau, 1994). Si el gobierno interfería en tal cumplimiento, si impedía toda posibilidad de reforma, la única opción legítima era la resistencia, o, en otras palabras, la desobediencia civil, una suerte de descontractura del contrato social. Importa destacar que en el fondo de este compromiso de Thoreau con la justicia no es tan relevante la tradición de la libertad política americana como la de la libertad moral «La democracia no es el último logro, sino los derechos del hombre». Se puede comparar con la afirmación de Emerson en Fortuna de la República: «El fin de toda lucha política es establecer la moralidad como base de la legislación». La desobediencia civil lleva a una posición activa del individuo frente a la sociedad, con el propósito de que la sociedad asuma una posición activa frente al gobierno (Arend, 1998). La escritura constitucional, las instituciones democráticas, fuentes de la identidad política nacional, quedaban estrechas para cubrir las ansias renovadas de independencia puritana. En la tierra de acogida lo de menos eran las diferencias étnicas y confesionales, porque lo que de verdad importaba era la pertenencia común a la gran familia de la civilización cristiana. Pero el genio religioso que había alentado la creación del país estaba siendo aplacado por el lenguaje de la economía política. ( Rorty, 2001). En 1848, en plena efervescencia de la Revolución en Europa, Thoreau pronuncia su conferencia sobre “la relación del individuo con el Estado”, que será publicada en 1849 con el título de “Resistance to Civil Government” en Aesthetic Papers de Elisabeth Peabody. Tras su muerte, el texto recibiría el reconocido título de Civil Disobedience. En H. D. Thoreau la política se sitúa en una suerte de inframundo tan indeseable como lo es el ultramundo de la práctica religiosa. La experiencia pública de los americanos se explica a la perfección en la naturaleza en la que viajar es hacerlo a la esencia de las cosas. El trascendentalismo americano recoge una serie de preocupaciones singulares. No se trata solo de la defensa de la Naturaleza amenazada por la explotación industrial, el avance el paisaje, sino también la crítica demoledora contra la extinción de los indios y la esclavitud tolerada. El Estado no garantiza la vida del hombre en la Tierra, antes bien lo entorpece. Por encima de las leyes de los hombres –de la Constitución- está el libre ejercicio del pensamiento en cada hombre. A través de él es como se llega a la democracia, no en cuanto concepción dogmática de la sociedad, sino en cuanto un episodio irreversible del conocimiento político, susceptible sin embargo y en absoluto de ser considerado el escalón definitivo y final de la organización de las comunidades, porque tal condición es inimaginable, o predecible pero soñable. Hay en estos autores una fe desmedida en la educación lectora de los ciudadanos como vehículo de acceso a la democracia original. Cuanta más dedicación y profundidad dedique el estudiante al cultivo de su pensamiento más íntimo y secreto, con más sorpresa encontrará que las suyas son ideas aceptadas como verdaderas por su dimensión universal. La identificación entre escritor y lector promueve una forma de revolución de género global que incluye la “domesticación” de la cultura. En ella se encuentra la llamada “nación de los hombres”. (Raph Emerson, R.W, 1837). Como si estuviéramos a mediados del siglo XIX, también la meta del último tránsito del siglo XX parecía ser la de producir lo que llamaríamos una nueva gran transformación, término este acuñado hace un siglo para definir la vocación de crear un libre mercado, independiente de las limitaciones y regulaciones impuestas por las necesidades sociales, es la tesis fundamental que sostuvo a finales de los noventa el economista John Gray En términos de conducta pública, el valor de la buena intención es inferior al del conocimiento. La vuelta a la naturaleza podría ser el primer y último requisito de Thoreau para el espíritu de la ciudadanía. Porque la fuerza de la naturaleza es análoga a la de la civilización, de la que surgen las forma de gobierno, y una sociedad constituida sólidamente, desde el punto de vista de Thoreau, es el marco en el que el hombre puede aspirar a la «búsqueda de la felicidad», propósito que no debe ser perturbado por el gobierno. En realidad, su apelación a que seamos hombres antes que ciudadanos, como veíamos, es decir, a no asumir otra obligación que la de hacer en todo momento lo que se cree justo, sirve para distinguir netamente el lugar que corresponde a las «leyes eternas » frente a las leyes particulares. (Javier Alcoriza 1999). El pewma mapuche El “pewma” en la cultura mapuche tradicional es uno de los lenguajes que, junto a la oralidad, los lenguajes visuales y rituales, se ha mantenido hasta el presente como una práctica sociocultural cotidiana de la vida comunitaria y familiar, la que se comparte cada mañana para reflexionar sus significados y con ello prevenir o dirigir las futuras acciones del soñador. Este proceso es de carácter complejo y por lo mismo existe al interior de la cultura una función legitimada para descifrar los significados ocultos en ellos: el “pewmatufe” o intérprete de sueños. El “pewma”, concebido como un viaje que realiza el Am -aliento o cuerpo etéreo similar al cuerpo físico o almapara ir al encuentro con los antepasados o con las fuerzas del ámbito sacralizado, establece una vinculación diversa con éstos que puede afectar positiva o negativamente el “am” del soñador. (Mabel García Barrera, 2008). Particularmente en el ámbito de la poesía, la introducción del sueño “Pewma” se encuentra asociado con la problemática del lenguaje, en la medida que representa una alternativa cultural propia que busca desplazar por efecto de enmascaramiento el canon poético occidental -escrito- en el que se sustenta el actual discurso poético mapuche, lo que deriva a que el uso de este procedimiento conlleve implícitamente una tensión, entre los recursos propios y ajenos, en el campo de los sistemas de comunicación que se encuentran y desplazan en la relación intercultural. Con el fin de suplir este conflicto se actualiza un nuevo tipo de texto que integra procedimientos discursivos de diverso origen como “actos de negociación de significados culturales”( Bhabha, 2002). Volvemos a la situación de interpretación de los sueños (pewma) como un rumor velado no multicultural, privado de una comunidad, familia o pueblo. Lo velado aunque no presupone ser ninguna verdad secreta política o metafísica, presupone una estrategia que remite un sistema de comunicación con antepasados, el más lejano de ellos es el mismo Mapu (la misma tierra de la que somos parte y con la cual existe un dialogo amoroso) Meli Witran Mapu. No porque la tierra tenga secretos sino porque todos somos hijos, hermanos y amantes de la tierra que nos ama. Este contacto, mediante la imaginación o la somnolencia debe hacerse en el más íntimo respeto, pues los antepasados sufren miedos ante la persecución de sus almas por quienes no entienden el fluir natural. El poeta mapuche Leonel Lienlaf publica su segundo poemario Pewma dungu (Palabras soñadas), un texto que se centra progresivamente en lo intracultural como eje temático y que se construye en vías de totalizar la experiencia individual y colectiva de la cultura. Se trata de una invitación a abandonar la historicidad de un pueblo para entrar en un contacto horizontal con diferentes lenguajes del mundo. No son elementos diferentes, sino expresiones diferentes las que se manifiestan. Un multilinguismo endocultural, formas de decir distintas de la mismidad, presentadas por diferentes actores que encarnan a los antepasados. Este poemario que no sólo permite conectar al lector con el “pewma” del soñador sino también con los “pewma” de los otros seres que habitan este universo cultural, y de éstos entre sí, es también un viaje por el lenguaje en el mundo mapuche, donde se muestra cómo cada “ser” tiene su propio modo de comunicar; así propuesto como la palabra y su accionar en la interacción cultural hablan los pájaros, el río, el zorro, el viento, las mariposas: “En mis sueños de anoche/ un zorro/ cantaba bajo mi casa/ ¿Qué haces ahí?/ le preguntó mi voz/ detrás de su canto/ me ocultó su rostro.// ¿Por qué te escondes?/ le grité desde mi casa/ wac wac/ fue su respuesta.// desperté sobresaltado/ afuera/ el día comenzaba a dibujarse./ / Lejos oí,/ un zorro me pareció/ llorar por las montañas.” (Leonel Lienlaf, 2003) En el conflicto de un metalenguaje que apela por los medios de transmisión ancestrales, Lienlaf busca en el recurso del “pewma” dejar atrás la tensión que le provoca la escritura como mecanismo de imposición de la cultura occidental (Carrasco, H. 1993) para legitimar lo propio: esta problemática se encuentra en la perspectiva de ejemplificar el desorden que provoca occidente, el lenguaje como gran ejecutor del poder, en el sistema de fuerzas cósmicas de la cultura, las que mantienen un estado de equilibrio permanente a través del “newen”, fuerzas siempre orientadas a la reciprocidad. En esa posibilidad de tener un contacto con el zorro o con las montañas se muestra una del lenguaje humano frente a otros lenguajes, desacralización de su arquitectura supuestamente exacta. El refinamiento del lenguaje distrae de su fin estratégico, de su capacidad para evitar las transposiciones entre diferentes lenguajes. El lenguaje comienza a volver a ser un juego y una herramienta poderosa. Luther King lo reconoce cuando apela a los efectos retóricos para permitir que se cumpla un sueño, un deseo profundo, que no ha sido generado por él, sino que ha dado su espacio para su recepción. En el fondo es un sueño del propio lenguaje, aunque un lenguaje que pocos pueden escuchar. La Conservación del equilibrio cíclico mantiene la dinámica que concurre como instancia de comunicación y de intercambio en la relaciones interpersonales y comunitarias y que se puede plasmar en nociones tales como “Trafkin”; dinámica que se actualiza ya sea en la actividad ceremonial de orden ritual dando origen a la negociación y compromiso con el o los ser(es) superior(es) y mediante el ofrecimiento e intercambio de los “Newen” –fuerzas-, o en la vida cotidiana en las relaciones interpersonales o comunitarias a partir del intercambio o “negociación” como concepto de “no deuda”. Este proceso es habitualmente simbolizado a través del mito de “txen –txen y kai kai vilu” donde se muestra el proceso de enfrentamiento de fuerzas, descompensación y recuperación del equilibrio cósmico, personal o colectivo; o en aquellos relatos donde se dinamiza el conflicto de las energías positivas y negativas y que repercute en evidenciar el origen y proceso de la enfermedad y el reestablecimiento de la fuerza vital. (Mabel Garcia, 2010, 49) El ocio de los dioses W. H. Hudson fue un argentino, hijo de norteamericanos y amante del paisaje de la patagonia. Tuvo un contacto muy temprano con las obras de Darwin, a las que vio no muy claras; probablemente haya leído el texto muy tempranamente. Esta lectura lo acercó a una filosofía naturalista. De hecho, contradijo observaciones de Darwin que éste revisó, además de mencionarlo en la segunda edición de El origen de las especies (1888). Asimismo, son numerosas y apasionadas, como en defensa de la patagonia, como si no fuera un lugar inferior, sino un espacio cercano a Dios. Hacia el final de la famosa narración de Darwin sobre el viaje del Beagle, Guillermo Hudson recuerda un pasaje suyo que adquiere un significado especial para él: donde Darwin Evocando imágenes ve que las llanuras de la Patagonia contienen posesiones negativas, sin viviendas, sin agua, sin árboles, sin montañas, algunas plantas enanas. (Hudson, 1940).Hudson cuestiona cómo es que estos áridos desiertos, que Darwin denomina posesiones negativas, en cuanto faltantes naturales de sus pobladores, se han posesionado de tal modo de su mente. Pero además se cuestiona cómo no producen igual impresión las pampas, fértiles, más verdes y más útiles (Hudson, 1940) . Ha de ser en buena parte debido la libertad dada a la imaginación la que imaginaban los anticuados modelos en la tierra fuera chata, estuviera rodeada por una extensión de agua infranqueable, o por desiertos calientes hasta ser intolerables: “¿quién no miraría con emoción profunda, aunque indefinida, hacia estos confines del saber humano?” Estoy completamente convencido de que Darwin no ha explicado acertadamente en ese pasaje las sensaciones que experimentó en la (Hudson, 1940) Puede residir Aquí el secreto de la persistencia de las imágenes de la Patagonia y su aparición frecuente en el espíritu de los muchos que han visitado esa región gris, monótona y, en cierto sentido. La Naturaleza, en estos parajes desolados, emociona más profundamente que en otros. Darwin lo dice sin menguar palabra aceptando lo paradójico: “Sin embargo, en medio de estas soledades, sin que exista cerca ningún objeto atrayente, se experimenta una indefinida pero poderosa sensación de placer” (Green. 2001). Hudson quiere descubrir lo inexplicable. Acaso frente a lo sublime experimenta esa gran apertura. Recuerda la Patagonia completa, en toda su vasta extensión y con todos sus detalles tan delineados, que si la estuviera contemplando realmente no la vería con más plenitud (Hudson, 1940). Otros sitios, aun aquellas hermosas y hasta sublimes, con bosques, océanos o montañas, y sobre todo el cielo azul profundo y el crepúsculo brillante de los trópicos, no aparecen precisas en la memoria, haciéndose más brumosas cada vez que se intenta mirar con mayor atención. Es una paz árida, no una paz aniñada, sino una paz desafiante, un paisaje donde hay que poner imaginación porque lo que falta es esa imaginación que descubra lo implícito aunque no a la vista. Un sueño liberador, nómada, que invita a caminar, a realizar algo que la naturaleza espera. Nos aventuramos a decir que el paisaje espera por hacerse, de ningún modo está hecho. El lenguaje no interfiere con símbolos o sentidos. La gloria de Dios El torpe alejamiento de las cosas o la aparición de intermediarios simbólicos han sido los impulsores de una invisibilidad del lenguaje en su contenido de poder comunicativo entre los diferentes emanaciones del universo. Luther king aprovecha la fuerza del lenguaje porque no produce la sensación de que es el responsable del sueño. Igualmente, Thoreau no acepta la imposición del estado separándose de la naturaleza fluida. Como bien se nota en la concepción mapuche el lenguaje es la forma en que se expresa el intercambio mapuche (trafkin) entre las unidades de un todo esperanzado. La moral no es la fuerza del bien sino la fuerza del refugio o morada del mundo que el lenguaje ofrece. Si Luther King habla de que "la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano, más extensivamente digamos que se unirán todos los seres que devienen a través de la fuerza integradora del lenguaje. Para ello el lenguaje debe disminuir en su propia iniciativa de creerse y hacerse creer conductor de lo verdadero. La gloria de Dios se revela de múltiples formas, históricamente un sueño llega como mensaje no individual sino social y despierta al somnoliento que no ve cómo es obvio lo que está sucediendo y pocos alcanzan a reconocerlo. Esta tan cerca de los ojos que es hasta una molestia, como si no hubiéramos puesto foco en eso, como si algo nos quisiera distraer. Entonces no soñamos sino que desesperamos hasta que en la desesperanza aparezca el sentido de lo sinsentido. Algo sinsentido absurdo, sórdido nos alumbra con una suerte de niebla. Ahí, en esa niebla de mar y montaña húmedos, en esa lluvia fina, que nos vuelve resbalosos, en la secreción de una tiniebla delicada, está el sueño. Lo haremos conciente cuando lo podamos leer y llevar a otros, aunque no será del todo conciente. Nada es suficientemente claro. No lo será. Hay algo que pocos detectan en el sueño. Este escrito tampoco puede detectarlo, pero no nos damos por vencido. BIBLIOGRAFIA ADORNO, Theodor: Estética. Orbis, Barcelona 1983 ALARCÓN Oscar Daniel, “Nietzsche y el problema del lenguaje”, http://www.monografias.com/trabajos15/nietzsche-lenguaje/nietzsche-lenguaje.shtml p. 13, (Leído Julio 2011) ALCORIZA Javier, El espíritu de la ciudadanía. Res publica, 4, Universidad de Murcia, 1999. AREND,Hanna,: Desobediencia civil, en Crisis de la República. tr. de G. Solana, Taurus, Madrid. 1998 BHABHA, Homi. El lugar de la cultura. Manantial. Buenos Aires. Argentina, 2002. Campbell, K.K., & Huxman, S.S. The Rhetorical Act: Thinking, Speaking, and Writing Critically. Belmont, CA: Wadsworth.ted critical essays, 2003. CARRASCO, Hugo. (1993). “Poesía Mapuche Actual: de la apropiación hacia la innovación cultural”. Revista Chilena de Literatura. 43:76-87. Dpto. Literatura. Universidad de Chile. Santiago. Chile. Darwin, Charles: The voyage of the Beagle. Volumen 104. 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Paidós, buenos aires, 2008) [1] Pueden decir que soy un soñador pero no soy el único espero que algún día te unas a nosotros y el mundo vivirá como uno. John Lennon, Imagina. [2] Miembro de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP). Líderes de la NAACP como WEB Du Bois y James Weldon Johnson eran huéspedes frecuentes en el hogar Rustin. Con estas influencias en su vida temprana, en su juventud Rustin se integra a la campaña contra discriminación racial. Estuvo en una universidad históricamente negra (HBCU) en Ohio operada por la Iglesia AME. [4] quiso experimentar la vida en la naturaleza, por lo que desde el 4 de julio de 1845 vivió dos años en un bosque cerca de Walden Pond, no lejos de su familia y amigos en Concord (como Ralph Waldo Emerson). Abandonó su cabaña el 6 de septiembre de 1847 para vivir con su familia. Walden, que relata su vida en los bosques, fue publicada en 1854. Considerado por algunos como el primer ecologista, su ensayo fue influyente en Lev Tolstói y en Mahatma Gandhi. Su obra y su ejemplo mantienen todavía una fuerte influencia en los movimientos en defensa de los derechos civiles (el propio Martin Luther King expresó abiertamente su admiración), el pacifismo y el ambientalismo. En 1960, una efigie de Thoreau entró en el Panteón de los Héroes Norteamericanos de la Universidad de Nueva York, junto a George Washington, Benjamin Franklin, Abraham Lincoln, Thomas Edison y Ralph Waldo Emerson Enrici, Aldo - enrici_20@hotmail.com UNPA – Universidad Nacional de la Patagonia Austral Río Gallegos – Santa Cruz – Argentina En Papirando: P10, P12, P14, EDITORIAL Figuras y sentidos en la obra del Conde de Lautréamont, por Alejandra Santoro La Modernidad instala, junto al discurso de la Ciencia y la Razón, la presencia de ritmos que chocan, de gestos subversivos y cuestionadores del statu quo. Es innegable el hecho de que los cambios de hábitos se produzcan a partir de un amoldamiento de los cuerpos, de cierta adecuación a una sociedad que se va complejizando progresivamente a través de sus redes de interdependencia. Se puede, entonces, entender a la civilización como un proceso que se opone al estado anterior de incivilización o barbarie. La actitud corporal, los ademanes, la vestimenta, la expresión de los gestos, todo esto corresponderá al comportamiento “externo” que se convertirá en el objeto de la civilización. Seríamos producto de una represión sobre los instintos, sobre las pasiones que se dan a partir de determinadas coacciones que se ejercen sobre nuestro cuerpo y comportamiento, proceso que nos van inculcando desde pequeños a través de ciertas regulaciones, hasta llegar a una estabilización peculiar del aparato de autocoacción psíquico. Psicologización de los individuos: a cada uno correspondería un “tipo humano”. Surgen los escrúpulos y la vergüenza, como sentimientos que nos harían sentir “incompatibles” con nuestra sociedad si no nos comportamos de forma esperable. Este es justamente el problema que viene a instalar la Modernidad: todos los que estemos incluidos en esta sociedad seremos seres sujetos a cambios y transformaciones, lo más propio del hombre se volverá maleable y controlable hasta en sus partículas más pequeñas y aquello que se nos presenta como lo más ingobernable del ser será adiestrado. El cuerpo del hombre es fijado, insertado y vuelto útil a una trama social, hasta que este hace de las coacciones su propia carne. Seres encadenados a necesidades prácticas que no admiten postergaciones, que van notando la pérdida progresiva de todas las razones de vivir y cierta incapacidad para colocarse a la altura de cualquier situación excepcional. El mundo se objetualiza y el hombre, siendo el mismo parte de la naturaleza, se siente escindido de ésta. André Breton, padre fundador del movimiento surrealista junto al poeta Paul Eluard, escribía por el año 1929: “Tanto va la fe a la vida, a lo que en la vida hay de más precario – me refiero a la vida real -, que finalmente esta fe se pierde. El hombre, soñador impenitente, cada día más descontento de su suerte, da vueltas fatigosamente alrededor de los objetos que se ha visto obligado a usar, y que le han proporcionado su indolencia o su esfuerzo”. Hay una irritante manía que consiste en reducir lo desconocido a lo conocido y clasificado, triunfando el afán de analizar por sobre los sentimientos. Con el pretexto de civilización y progreso, se ha logrado eliminar del espíritu todo lo que podría ser tildado de supersticioso, de quimérico, y se ha proscrito todo método de investigación de la verdad que no esté de acuerdo con el uso corriente, es decir, aquél que conviene al primado de la razón. La conciencia de la fractura entre arte y sociedad, entre mundo exterior y mundo interior, entre fantasía y realidad, fue, desde un comienzo, muy aguda en el surrealismo. De ahí la proclama por encontrar una mediación entre estas dos orillas. Por lo tanto, el problema de la libertad es el problema fundamental del surrealismo. Hay una voluntad moderna en este movimiento por irrumpir en la historia, y hasta en la política, para crear las condiciones de la libertad material y espiritual del hombre, por volver a traer a la cultura a aquel terreno húmedo desde donde emergen la creación y la imaginación y donde los gestos cobran una amplitud desmesurada. La pregunta que surge a raíz de esto es en qué momento, a partir de esta libertad imaginativa que surge de un impulso relacionado con un estado de locura que lleva a la inobservancia de las reglas, repito, en qué momento, entonces, cesa la seguridad del espíritu. Sin embargo, Breton responde a esta cuestión con otra pregunta, que encierra en sí misma una posible solución: “Para el espíritu, la posibilidad de errar ¿no constituiría quizás la contingencia del bien?”. Se comienzan a escuchar, a sentir los gritos que brotan desde algún lugar oscuro, desde las profundidades y la nocturnidad del alma, y también desde lo bajo, desde aquello que toca la tierra y se mezcla con ella. Las perturbaciones, las ansiedades, las depravaciones, la muerte, las excepciones en el orden físico o moral, el espíritu de negación, los embrutecimientos, las alucinaciones favorecidas por la voluntad, las singularidades químicas de buitre misterioso que acecha la carroña de alguna ilusión muerta, las experiencias precoces y abortadas, las oscuridades con caparazón de chinche, la demencia, los terrores razonados, las inquietudes extrañas que el lector preferiría no sentir, las muecas, las neurosis, las hileras ensangrentadas por donde se hace pasar la lógica sin salida, los partos peores que los crímenes, las pasiones, los extremos presentados a perpetuidad, la razón silbada impunemente, los olores de los cobardes, todo lo que es sonámbulo, los silogismos desmoralizadores, la desolación, el manzanillo intelectual, los chancros perfumados, los muslos con camelias, la culpabilidad de un escritor que cae por la pendiente de la nada y se desprecia a sí mismo con gritos de alegría, los graves salivazos sobre los axiomas sagrados, la piojería y sus cosquilleos insinuantes. Exclamaciones, bramidos lautréamonianos que anuncian que ya es tiempo de enfrentarse contra lo que nos ofende y doblega tan autoritariamente. Breton dedica en su texto Têtes d’orage, publicado en el número diez de Minotaure en invierno de 1937, artículos monográficos a las fuentes literarias del surrealismo. Lautréamont es uno de los escritores que encabeza esta selección, al que califica como uno de los más grandes magnetizadores de los tiempos modernos, cuya literatura constituye un trasfondo de gran riqueza para ese hombre nuevo que quiere imponer el surrealismo. Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont, encarna el enigma del poeta misterioso y desconocido, que murió en plena juventud, a los veinticuatro años, dejando tras de sí Los Cantos de Maldoror, su obra más famosa, y las Poesías. Su pseudónimo lo adoptó inspirándose en el título y el personaje de una novela de Eugène Sue, popular escritor del siglo XIX, titulada Latréaumont, cambiándolo ligeramente por el procedimiento del anagrama. Lautréamont personifica a partir de su escritura la profunda rebelión moral, la desenfrenada violencia de los sentimientos, en una lucha constante contra lo que es falso y artificial, contra un “realidad embustera e indigente” que humilla al hombre. Los jóvenes poetas franceses de 1920 encontraron en Los Cantos de Maldoror el medio apto para la acción fecundante, la rebeldía exacerbada contra todas las normas convencionales y les ofreció un cúmulo de experiencias de lenguaje que los jóvenes poetas habrían de adoptar y desarrollar en su actividad surrealista. Si no fuera evidente que toda aparición avasalladora de un estad de espíritu colectivo es inevitable, parecería que el surrealismo es el heredero directo de Lautréamont, por la gran coincidencia que hay en el espíritu, en la intención y en la forma. Lautréamont se nos aparece como el eslabón de una gran cadena que se extiende en el tiempo, a través de la historia, y que forman todos aquellos que buscan permanentemente, obsesivamente, la salvación del hombre sobre la Tierra, afirmándolo en su condición vital, creadora, en su necesidad de realizarse como ser concreto e individual, sin trabas absurdas. Esa gran cadena mantiene una permanente oposición, una lucha incesante, contra una corriente poderosísima que tiende a anular al hombre como ser vital, prometiéndole a cambio de vegetar, una utópica seguridad en el presente o una recompensa futura. Son generalmente los artistas ignorados o combatidos en su momento los que más intensamente recogen el malestar invisible que flota sobre una época. Lautréamont, como todo artista auténtico, es un producto de su tiempo. Partió de una herencia espiritual impregnada de aquel mal que Musset designó con el nombre de “mal de siglo”, y cuyos síntomas eran la incertidumbre del porvenir, el desprecio por el pasado, la incredulidad y la desesperación. Los orígenes de este mal se remontan indudablemente al resultado de una constelación de factores en la que participan profundos cambios en la estructura social, con una exaltación del valor del individuo, y su correspondiente desamparo, y fatalidades históricas de muy compleja interpretación. El mencionado mal sirvió, unas veces, a modo de exquisita vestidura melancólica, otras arrastrando a un espíritu de revuelta que tomó los más diversos matices. Esta revuelta envolvía la protesta contra todo poder coercitivo que impide la realización del individuo y ponía sus esperanzas en lo estrictamente vital del hombre, que se encuentra reprimido por las convenciones sociales de todo tipo, las que han conducido a la petrificación de mitos vacíos, tanto de orden moral, como cultural y espiritual. Todos los conocimientos de que hace gala Lautréamont conforman una verdadera constelación de influencias que se perciben desfiguradas, grotescas, a veces con el aire solemne y anacrónico de restos ruinosos en la ciudad moderna. Todas ellas parecen contribuir a provocar una explosión soberana; esta tradición está al servicio de una paradójica ruptura con lo tradicional, usándolo de base para pisotearlo y para atizar una inmensa hoguera verbal en la que todo arde, incluso el autor. Ocurre que la escritura, además de ser una actividad productiva, un instrumento de comunicación racional, funcional y útil, es también un juego, una actividad inútil que tiene su fin en sí misma, que no se subordina a proyecto alguno y que precisamente por ello permite al escritor ponerse a sí mismo al desnudo, poner en juego la integridad de su ser, confesando no sólo las incertidumbres de su pensamiento sino también los temblores de su corazón, hasta el extremo del silencio, de la risa y de las lágrimas. Isidore Ducasse escribía de y desde los límites con el riesgo lúcidamente asumido de no encontrar reposo seguro, de perderse en el fulgor del éxtasis y en la noche del no-saber. De allí que el escritor León Bloy, haciendo mención de Ducasse en su primer obra de relevancia, El Desesperado, diga respecto de Los cantos de Maldoror que “carecen de forma literaria; es lava líquida; algo insensato, negro y devorador”. Se trataría en este caso del gasto improductivo batailleano, donde no existe la preocupación por el futuro, sino la afirmación del presente. Energía que se pierde sin provecho, sin utilidad; la escritura de Ducasse como un exprimidor de instantes, como lo fugaz, aquello que es en tanto se realiza. La figura de Ducasse podría ser entendida como la de aquel soberano que describió Georges Bataille, tan distinto y alejado del soberano de la Real Academia Española, ese que posee la autoridad suprema e independiente. Por el contrario, Ducasse encarnaría el cuerpo de aquel que sabe entregarse a un poder que no posee e ignora, el que se pone en el límite del no-saber y la impotencia, el que puede suspender la conciencia y entregarse a la perdición, a través de aquello que hace sentido a partir de no darnos una seguridad que vaya más allá del instante presente, y llevarnos siempre al irreparable desgarramiento. ¿Acaso no es lo improductivo e inútil aquello que representa lo más humano del hombre? La falla, la incompletud, el error, aquello que expone el suelo natal de nuestro ser, el territorio en el que nacemos y morimos, y del cual nunca nos desprendemos. En Los Cantos de Maldoror la protesta de Lautréamont es contra la condición humana tal cual está dada. La condición humana entendida como lo es habitualmente, por la situación del hombre en el medio social, en el mundo de sus semejantes. La conducta del hombre está regida por una estructura moral que Lautréamont considera degradada, pues el hombre se siente atraído por el vicio y la crueldad y sin embargo preconiza otra cosa: “Dice hipócritamente sí y piensa no”, como lo define el poeta. Es esta hipocresía la que introduce la máxima confusión y coarta todo acto auténtica y puramente vital, todo esfuerzo por realizarse, por cumplir el destino humano. La moral vigente es antihumana y abstracta, fuertemente calculadora, que no obedece a su raíz vital. Esta hipocresía estaría dada por el hecho de que, para Lautréamont, vivir significa la paulatina destrucción de la inocencia, y de ahí el doloroso sentido de la existencia. La inocencia resulta una ilusión, un elemento extraño en este mundo corrompido y no debe tener cabida en él. O el inocente es atraído al mal mediante la persuasión, o debe ser suprimido porque su existencia no tendría sentido: he aquí la fórmula en el mundo maldororiano. Se desarrolla así una verdadera lucha del hombre con el mundo que lo aprisiona, lo limita, lo arremete. Pero cuando en esa lucha triunfa el medio, el hombre, o se domestica sumándose a la grey y adoptando sus normas, o perece. Los perros que, en el canto I estrofa 8, ladran a la creación simbolizan a través de la animalidad del hombre, la revuelta del ser domesticado contra la coerción del medio y los poderes escavizadores. Esta imposibilidad de desbordamiento, de la permanencia tensionada en nuestra forma ajustada al medio, la describe Bataille de la siguiente forma: “Todo problema en un cierto sentido es un problema de horario. Implica una cuestión previa: ‘¿Qué tengo que hacer (qué debo hacer o qué tengo interés en hacer o qué tengo ganas de hacer) aquí (en este mundo en que tengo mi naturaleza humana y personal) y ahora?’. Ésta es la cuestión moral por excelencia”. Existe a esta pregunta una respuesta que emergería desde nuestras vísceras y que afirmaría el aquí y el ahora como un fin absoluto, es decir, la satisfacción inmediata del deseo, sin reserva y sin demora. Pero por otro lado, está la respuesta condicionada, que remite y subordina el aquí y el ahora a un allí y a un después lejanos y futuros, haciendo de la acción presente un mero medio para la obtención de un fin que se considera conveniente en grado sumo pero que siempre está más allá del instante. Pero la humanidad consiste precisamente en la contradicción irresoluble de estas respuestas. Por un lado, la humanidad surge y se afirma como negación de la animalidad, pero por el otro, la animalidad es aquello que nos es inherente y propio. El animal vive en el mundo en un estado de inmediatez temporal y de indistinción con respecto a todos los otros seres. Al animal no se le puede mutilar su inocencia, éste vive siempre en el presente, en un presente eterno, porque no tiene conciencia de sí como ser finito, como ser separado de los otros. Aunque un animal procure astutamente devorar a otro y no ser devorado por él, no puede decirse que lo haga “concientemente”; sigue viviendo en la inmediatez y en la indistinción, sigue experimentando la vida como una continuidad que nada interrumpe. Bataille sostiene que: “La fabricación y uso del útil es lo que rompe la inmanencia del mundo y hace posible el surgimiento de la conciencia humana como conciencia separada del tiempo, esto es, como conciencia de la muerte del ser separado y como subordinación funcional o utilitaria entre medios y fines”. Sin embargo, y pese a la interrupción de esta continuidad, en cada hombre permanece encerrado su propio animal, esperando que se entreabra la puerta para abalanzarse hacia afuera. En este sentido, según Bataille, se puede considerar al hombre como una cárcel de apariencia burocrática. Nos encontramos nuevamente con la religazón mentada y propugnada por los surrealistas, a partir de esos cajones interiores, que guardan toda nuestra terrible interioridad, abriéndose hacia el exterior, mezclándose e hibridándose con él. Este continuo enfundarnos en tanto seres normativizados, tramitados y gestionados es aquello de lo que tanto los surrealistas como Lautréamont reniegan. Este último expondrá a lo largo de sus cantos nuestra animalidad, nuestras metamorfosis, como una necesidad violenta, que se confundiría además con cada una de nuestras necesidades animales, impulsando al hombre a desistir de repente de las actitudes exigidas por la sociedad, de los gestos elementales y eficaces que se nos demandan. Parezca lo que parezca, afirma Bataille, el hábito no puede impedir que un hombre sepa que miente como un perro cuando habla de dignidad humana en medio de los animales. Los animales han sido objeto de representación desde los orígenes de la literatura occidental. Esta relación ancestral se vincula con el carácter ambivalente que, como los grandes temas literarios, tienen los animales en relación al hombre, una contigüidad familiar en convivencia con la más radical extrañeza. En este sentido, el mundo animal constituye para el hombre una zona incognoscible del universo que lo rodea, a la vez que pone en evidencia para él la existencia de una región desconocida de sí mismo. El mal, para lo que se podría denominar la hipótesis lautréamoniana, es una forma pura e irracional, ligada al placer sólo como realización, nunca como amenaza. El mal como vehículo de una agresividad acelerada e inmediata que nace de la presencia siempre silenciosa y negada de lo animal en el hombre. Será que lo que bulle en las entrañas y brota como secreción biliar, es decir, aquello que emana de nuestros propios líquidos y flujos, es lo que luego nos estremece y produce extrañamiento. La animalidad como un suceso familiar y cotidiano, al mismo tiempo que radicalmente ajeno. En Los Cantos de Maldoror la relación del fenómeno de la metamorfosis con el dominio del mito es clara, de ahí la fuerte carga simbólica de las transmutaciones cuando aparecen en el marco del texto literario: expresión del deseo de escapar a la condición humana tal cual está dada, regreso a un estadio elemental, o pre-moral, escenificación de potencialidades del ser humano y, fundamentalmente, acto demiúrgico. Ducasse recurre a las metamorfosis dotándolas de todos estos significados y explotando al máximo su capacidad de crear un clima mágico, como en los relatos mitológicos. Pero también se hace eco de teorías científicas del momento, derivadas de las tesis evolucionistas de Darwin que analizaban el transformismo de las especies. La transmutación afecta así a los tres protagonistas de Los Cantos: Maldoror, Dios y el Hombre. Entre ellos, Maldoror es quien más se metamorfosea, pero el universo por donde merodea está también marcado por una dominante proteica que alcanza a seres humanos, a seres sobrehumanos e incluso a lo inanimado. La animalidad humana no es otra cosa que una realidad latente que descansa mientras la razón está en vigilia, pero que pulsa, pulsa fuerte. Se podría pensar, a partir de Deleuze y Guattari, que el devenir-animal, las metamorfosis que se van produciendo a lo largo de los cantos, no sean sólo simples transformaciones, sino más bien puntos de contacto, alianzas entre lo uno y lo otro de uno; no existiría entonces contradicción, sino un diálogo perfecto, en un desequilibrio aparente. Maldoror, como encarnación del mal naciente, se sabe ni hombre, ni animal, ni árbol, ni vivo ni muerto, como plantea Nietzsche respecto de que los hombres son aquella cuerda tendida entre el animal y el superhombre, una cuerda tendida sobre un abismo. “Soy sucio. Los piojos me roen. Los cerdos vomitan al mirarme. Las costras y las escaras de la lepra han convertido en escamosa mi piel cubierta de pus amarillento. No conozco el agua de los ríos ni el rocío de las nubes. En mi nuca crece, como en un estercolero, un hongo enorme de pedúnculos umbelíferos. Sentado en un mueble informe no he movido mis miembros desde hace cuatro siglos. Mis pies han echado raíces en el suelo y forman hasta la altura de mi abdomen una especie de vegetación viviente, repleta de innobles parásitos, que todavía no llegan a ser planta y que ha dejado de ser carne”. Así grita Maldoror su hibridez para luego decir: “Sin embargo, mi corazón late”. Y se pregunta cómo podría latir si no fuera porque la podredumbre y las exhalaciones de su cuerpo, al que prefiere llamar cadáver, no lo nutrieran abundantemente. La mayoría de los animales presentes en su obra pertenecen a especies inferiores, batracios, reptiles, muchos de ellos con capacidad de mutar y relacionados con el agua; poseen además formas que se adecuan al órgano o zona corporal parasitada. Se instalan en la anatomía del personaje sin crear nuevos volúmenes, lo que permite subrayar que, tras el aparente ensamblaje disparatado, hay un intento de estructuración por parte del autor, visible también en la elección de las zonas ocupadas: zonas erógenas en las que Maldoror recibe agresiones no exentas de un componente de placer. Se trata además de espacios cóncavos que, rellenados por formas animales, despojan de entidad la anatomía humana. Los elementos vegetales cumplen la misma función: hongos, raíces y plantas pobladas de parásitos aumentan la ambigüedad del personaje y lo acercan a otras vegetalizaciones míticas, folklóricas o pictóricas que borran la frontera entre lo vivo y lo inerte. Su Maldoror habitado remite a la idea de la inestabilidad del ser y de la obsesión de un universo absurdo donde todo es posible y cuestionable. La idea de que sólo a partir de esta simbiosis entre lo hombre, lo animal y lo vegetal es que puede sobrevivir la esencia de lo que en realidad somos. Porque en definitiva Maldoror no es nada y por lo tanto lo es todo, no es hombre, animal o planta, sino que es hombre, animal y planta, y Maldoror se convierte así en la figura y metáfora de nuestra miscelánica existencia. Quizá continuemos siendo aquellos cuerpos grotescos de los que hablaba Mijaíl Bajtín, quizás por nuestros orificios e intersticios se asome todavía toda nuestra animalidad. Lautréamont ofrece por primera vez la imagen absolutamente gratuita, o mejor dicho ilógica, eliminando todos los hilos conductores racionales. Esta imagen que se separa ya de la metáfora, aparece como un producto espontáneo y puro de la fantasía, sin utilidad ni razón aparente, pero dotada de un carácter sorpresivo, de una vitalidad agresiva o de un curioso contenido emocional, que no puede ser logrado por ningún tipo de exposición racional. Se ha dado a este mecanismo el nombre de aproximaciones insólitas y puede considerarse a Lautréamont el inventor de este hallazgo poético que ha tenido gran difusión en la poesía moderna, y que ha sido adoptado por los surrealistas, que consiste en la reunión de dos realidades lo más alejadas posibles. Lautréamont ha explicado este mecanismo con su proverbial claridad: “Resulta extraña la seductora tendencia que nos impulsa a investigar (para después expresarlas) las similitudes y diferencias que encierran, en el límite de sus propiedades naturales, los objetos más opuestos entre sí, y a veces los menos aptos en apariencia para ese género de combinaciones...”. A partir del texto de Mario De Micheli, Las vanguardias artísticas del siglo XX, se hace patente el legado de estos elementos y características lautréamonianas en el movimiento surrealista, expresado, no sólo en el arte, sino evidenciado también en una forma particular de vivenciar el mundo, de relacionarse con la materia, interrogándola e irritando las facultades del espíritu a través de la exteriorización inmediata de una oleada psicofisiológica, de atentar contra el principio de identidad en la imagen surrealista, volviéndose múltiple, y fundamentalmente, bajo la actividad paranoico-crítica, entendida como un “método espontáneo de conocimiento irracional basado en la asociación interpretativo-crítica de los fenómenos del delirio”. Vemos como el mismo Dalí explica esto último: “Sobre la base de un proceso netamente paranoico ha sido posible obtener una imagen doble, es decir, la representación de un objeto que, sin la mínima modificación figurativa o anatómica, sea al mismo tiempo la representación de otro objeto absolutamente distinto, despojado de cualquier género de deformación o anormalidad que cualquier arreglo podría ocultar (...) La imagen doble, cuyo ejemplo puede ser el de la imagen de un caballo que, al mismo tiempo es la imagen de una mujer, puede prolongarse, continuando el proceso paranoico, siendo entonces suficiente la existencia de otra idea obsesiva para que aparezca una tercera imagen (la imagen de un león, por ejemplo), y así sucesivamente hasta la concurrencia de un número de imágenes limitado solamente por el grado de capacidad paranoica del pensamiento”. Es así como el artista llegó a establecer, por ejemplo, la siguiente igualdad: nebulosa = encajera = cuerno de rinoceronte = granulado corpuscular y logarítmico del girasol, después de la coliflor = granulado del erizo de mar que era, según él, una gota de agua con carne de gallina que, en el momento de la creación, tiene miedo de perder la pureza de su forma original. En Los Cantos Lautréamont rompe las fronteras del saber y todo entra a formar parte de la poesía. Hay en el texto una tendencia al caínismo y al sadismo. Lautréamont plantea el canibalismo, la escritura derivada de la ciencia médica, literatura blanda que procede de la mesa de disección, de la descarnada descubierta del cuerpo humano y de sus vísceras. Maldoror encarna ese héroe del mal, que padece el “mal del siglo”, la impaciencia por devorar el tiempo, un ser que manifiesta su pasión por los jóvenes que en la “aurora” de la vida caen en las garras de ese ser violento y monstruoso, que se alimenta de la literatura de folletín de la época, y cuyo nombre expresa ese mal d’aurore. Los Cantos de Maldoror se revelan como una “máquina de amor y muerte”. De ahí que los surrealistas conviertan en emblema la imagen literaria de Lautréamont: “Bello como el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección”, máquina eróticamortal entre un elemento masculino, el paraguas, y un elemento femenino, la máquina de coser, sobre un lecho de muerte. Para André Breton “le beau comme” (lo bello como), fórmula que Ducasse repite hasta la saciedad en Los Cantos por la que introduce sus metáforas más originales, constituye el manifiesto mismo de la poesía convulsa. Hay pues, una voluntad de subvertir el lenguaje y la escritura, fuera de la convención naturalista. Los surrealistas quedan fascinados con esta “máquina literaria” y estética. Raramente encontraríamos mejores ilustraciones que las de Salvador Dalí para Los Cantos de Maldoror, publicados por Skira en 1934. Dalí reflejará ese canibalismo en las parejas que se destrozan, bajo el dominio de una estética blanda que refleja una nueva visión científica de la carne. Dalí en sus escritos recurre, en ocasiones, al estilo torrencial de imágenes y conceptos que encontramos en Los Cantos. Una breve línea de separación entre la perversión y la mística, cierto aire de pesada maldad como evidente materialización de la libertad absoluta, exenta de los dictados de la moral, tan propio de los surrealistas, la sublimación y exaltación del yo; todo esto lo hallamos tanto en su obra escrita, como en la personalidad y genialidad de Dalí. En Lautréamont, la palabra encuentra la acción, es un vértigo devorador que halla su insaciable violencia. Según Breton: “...el lenguaje de Lautréamont es a la vez un disolvente y un plasma germinativo”. Por lo tanto, el verbo lautréamoniano se vuelve espermático, y la poesía vale por sí misma, es materia que se autoabastece y alimenta. Se convierte a la palabra en una máquina que devora el tiempo mediante la acción. La naturaleza es caínizada y metamorfoseada hacia una agresividad, fuera de su dominio natural. El ser ducassiano no digiere, muerde, clava los dientes con las palabras y crea una poesía activa, ardiente, agresiva, violenta, pura, ejercida desde todas las libertades de que la voluntad es capaz y se adentra en las fuerzas oscuras del inconsciente y en nuevos psiquismos. Los surrealistas rescatan este lenguaje casi instantáneo de Lautréamont, expresión de una fuerza psíquica que se transforma en lenguaje. El surrealismo, de este modo, se definiría como el dictado del pensamiento, a partir de un automatismo psíquico, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral. La explosión del lenguaje de Lautréamont no está en la sílaba, sino en el sentido, en la semántica, en la acción y la energía que se desprenden del verbo, del encadenamiento de las imágenes, que revelan un instinto cruel que proviene de una fuerza nerviosa. Se puede sostener, entonces, que tanto en Lautréamont como el los surrealistas, encontramos el hecho de arrojarse a un torbellino desaforado en que toda noción de medida y de equilibrio se pierde bajo el imperio de un furor de consecuencias imprevisibles, que conduce a las metamorfosis, a la nada o a la mueca de un infinito sarcasmo. Existiría, pues, cierta indefectibilidad respecto del atravesamiento real de las disciplinas y de la enseñanza de cierta moral y “buenas costumbres”, pero vemos ya que afirmar su contundencia y determinación ya es excesivo y engañoso. Si existen los desparramamientos irreflexivos, los desencadenamientos desmesurados, los temblores que no invaden la inteligencia sino el sentimiento, los desdibujamientos de las estructuras que contienen y refrenan. Si los cuerpos buscan abrazar su vitalidad, sus órganos, su centro más sucio y obsceno, pero a la vez el más liberador. Entonces, no podemos hablar de contundencia. Las zonas carnavalizadas de nuestro ser continúan palpitando, y nuestro cuerpo, además de social, disciplinado y civilizado, es primero y principalmente grotesco. Cuerpo y tierra entran en comunión, se absorben y se tocan, se tientan e interpretan hasta confundirse, hasta fusionarse el uno con el otro. Es el cuerpo festivo y burlesco, salvaje y cruel, híbrido y heterogéneo de Maldoror. Él es todos los cuerpos y todas las formas, todo lo que existe en la naturaleza y en la imaginación, las emociones y los sentimientos. Maldoror transgrede mediante el cuerpo violando todos los tabúes. A partir de Los Cantos y del movimiento surrealista se revela lo distinto del logos, aquello que anda perdido ya sin resguardo por abandono de una razón que ha olvidado sus raíces. Lo otro, lo denostado, lo marginal, lo humillado, que en el hombre es su dimensión sintiente. Se hace visible la realidad humana primigenia, las entrañas, es decir, lo originario, el sentir irreductible, primero del hombre en su vida, su condición de viviente. Las entrañas como el abismo de la interioridad lindante entre lo sagrado y lo profano; raíces del impulso vital, que no pueden ser objetivadas ya que por su propia naturaleza se resisten y resienten ante la más leve pausa, ante el menor intento del pensamiento a resolverlas en ideas. La música de las entrañas, su latir, pide expresión y suena para ser escuchado. Santoro, Alejandra Nazarena En Papirando: P16, – alejandra_santoro@hotmail.com Editorial: Biblioteca Popular Municipal "Sofía Vicic de Cepernic" - Calle Costa Rica y Bella Vista S/N, Codigo Postal 9400 - Río Gallegos - Provincia de Santa Cruz - Argentina - Tel.: 02966 - 425003 Revista Papirando 17 – SUBREALISMO - SUEÑOS // Revista Literaria Bimensual de distribución gratuita - Formato PDF // Año III N° 17 - Agosto de 2011 // Editor responsable: Carlos Pablo Lorenzo // lorenzopablo10@yahoo.com.ar // Río Gallegos - Santa Cruz - Argentina - ISSN 1853 - 0109
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